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Colección de poesías y Discursos pronunciadas por los alumnos del Colegio del Sagrado Corazón de Jesús... en la Sesión Literaria Infantil... en la noche del 11 de agosto de 1887

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R . ¿ 5 ¿ 0 / I. p emia b l ^ nno. ^ini amhn o b Viga. Discu so p onunciado po el alumno in  e no del Colegio, D. FEDERICO RRO Y CANTOS. '("J • - ¡c. E x c mo s . S es . " ’ • ■ ■ S a s . y S es ; . . Po segunda ez dejo esona mi o? en - es a jus a in an il, o ganizada con mo i o de la Reconquis a de es a Ciudad: po segunda ez, engo á habla os de los hijos de la ca ó  lica España, de la España de San Fe nando y de S a. Isabel, de es a nación gue e a, seño a de ambos mundos, de es a nación que ha is o emola su es anda e ic o  ioso desde el O ien e has a el Ponien e, cu  yas glo iosas ic o ias celeb an siemp e sus alien es hijos con himnos de júbilo y de en usiasmo, y en e las cuales igu a en ma  yo ó meno escala la lucha sos enida po el paisanaje gallego en el año 1809, con a el ejé ci o mandado po el gene al ancés Soul á su paso po Galicia;, ema es és e que designó el Excmo. Ayun amien o pa a me ece el hon oso p emio po él señalado pa a es a S es ió n L i e a ia I n a n il . Escuchad ....... Vic o iosas po odas pa es las a mas ancesas á ines del siglo XVIII y p incipios del XIX: p isione os, deshechos ó muy que  b an ados nues os ejé ci os; ocupadas y do  minadas po los in aso es las p o incias del No e, del Occiden e y del Cen o de la Pe  nínsula, subyagada alguna de las de O ien e y amenazadas las del Mediodía; ins alado po segunda ez el Rey José en el ono y palacio eal de Mad id, al pa ece con más Dice; suspende la ambiciosa lucha y — :Glo ia á Calde ón! — sólo se escucha de No e á Su , de Lusi ania al Eb o. ¡Sublime Calde ón! ¿Cómo nomb a e sin a de de en usiasmo en al a pi a? ;Cómo un himno en ona , si no compa e mi admi ación la desaco de li a.'' ¿Vis e el olcan, cuando e oz desa a sus o en es de uego ab asado es, y en lamíge a y onca ca a a a despéñase, con unde y desba a a el lo ido e gel, semb ando ho o es? ¿Le is e e en a sob e la cumb e, cual gigan esca an o cha su picacho, a ojando á las nubes un penacho de hi ien es la as y de oja lumb e.'.... Ese e es ú; la o midable oca po o en es de ¡deas sacudida: pe o el olcan des uye cuan o oca V ú, segundo sol, di undes ida. España en e a hoy sin cesa e aclama, de nues os co azones e es dueño; si i i es soña , ¡que he moso sueño quien i e como ú y ence á la ama! Sobe bios po en ados de la ie a, al genio desp eciad, po que no mo a en el ano palacio que os encie a: el o o que en las a cas se a eso a es el c is al de ápida co ien e que susu a en e juncos mansamen e y á á oca se en cieno ó se e apo a. El genio, luz de la di ina men e, de ama celes iales esplando es y á a és de los siglos olado es agigán ase y i e e e namen e. Ibe ia sin i al, noble ma ona, hoy po el nomb e de us hijos mi a, egiendo al ba do la inmo al co ona; hoy lau os sob e lau os amon ona, enciende de en usiasmo inmensa pi a, es alla en g i os de eliz con en o: no iguala ás su pode oso alien o, no apaga ás los ecos de su li a! ....... J u a n T o má s S il a n y . m. y Emia ní E ibc po m í/ijo b ©iubnb» A VIGO. Poesía dicha po D. ANGEL b UEM- BUENA. Aquí en el g a o mu mullo De u apacible ibe a, Bajo esa lucien e es e a Que dá ida al co azón; An e el magní ico cuad o Que o ma solo Dios pudo, Te di ijo mi saludo Y mi pob e inspi ación. u — i4 — ¡Cuan o gullosa e admi o Po us cas illos gua dada, Como memo ia sag ada De o os dias de esplendo ; Iluminando u pue o Dos a os con su luz pu a, Que o ecen u a segu a Y cambian e esplando ! ¡Con cuan o a án anhelaba Ve en u ía g andiosa Ya la ba ca que eposa Sob e su anquilo ul, Ya el buque oloz y esbel o Que en e su es ela de espuma, En uel o ma cha en la b uma Que ocul a el espacio azul! He mosas son us mañanas, Cuando al despe a la au o a La luz de Febo colo a El alle, el mon e, la ma ; Y poé ica u noche Que lánguida se eclina, u Viéndose en la blanca ondina Múl iples as os b illa . Yo encuen o al pié de us ma es Ese magné ico encan o, Que hace modula un can o Al poe a en su soña , Y pe cibo en e sus olas Un melancólico acen o, Que aumen a más mi con en o, Ol idando así el pena . Mi an asía despie a A la is a de esos mon es, Que esmal an los ho izon es Con su di e so colo : O an e la ex ensa campiña Con su is osa p ade a, Dó se ele a placen e a Con mil ma ices la lo . El pensamien o á Dios sube, Si con emplo con anhelo De u dila ado cielo El pu o y ní ido sol, — i6 — O en us noches mis e iosas En e el azul limpio y bello El ulgu an e des ello De la luna en su a ebol. E es la Ciudad he mosa. Cual ica pe la escogida. Que al pié del ma dó es nacida Quie e su en e inclina : Y allí en e e no concie o Te a ullan con g a os sones Las a es con sus canciones Y con sus b isas el ma . E mil ia C a l é F o es d e Q u in e o . u HV. p emia n E ibu pa $). Jase Jiíc a. Los desengaños del mundo. Poesía eci ada po el niñoD. MANUEL VALLES IGLESIAS. — Hijo que ido del alma'. — Mad e del alma que ida! — Vuel es al pecho la calma! _ — Tu al co azón das la ida! — Vienes is e, acongojado — T is e, acongojado engo; — ¿Qué ienes hijo ado ado? — No sé, mad e, lo que engo! 2 u — — 18 — Cuando el hoga dejé ansioso, El bien juzgaba ecundo; Y el co azón cando oso Soñó la dicha en el mundo. Hoy, dolo ido suspi a; Lo ahogan los desengaños. Mis cabellos, mad e, mi a! • ;No es la nie e de los años! Blancos es án us cabellos De un ubio aye an b illan e! — Ne ó el dolo sob e ellos! Blanquea on en un ins an e! El pensamien o golpeando Sin cesa aquí en la en e, Sus aices ue secando Y encanecí de epen e. — Tus ojos e an isueños.... — Las lág imas los nubla on: Que en pos de do ados sueños Sólo decepción halla on. - ’ 9 — Vie on donde quie a el icio. De su pode o gulloso, O ece en sac i icio El débil al pode oso. La i ud, hija del cielo, Ol idada en su e i o. Sin a e e se en su duelo ¡Ay! ni á exhala un suspi o. — Encan o del alma mia ’ . " Ven y llo a en e mis b azos: Mi iga án u agonía Mis ma e nales ab azos. Pa a ali ia us pesa es Di é, con ie no ca iño, Aquellos dulces can a es Que oías cuando e as niño; Y si es o á bo a no alcanza Tu inquie ud y u des elo, Ci a, hijo, u espe anza En la e e na paz del cielo! u 20 — Si. con u amo , mad e mía. Vol e á al pecho la calma, Ya que pe dió su aleg ía En e ma i ios el alma: Y del hoga al ab igo. Con es e pesa p o undo. Mad e, llo a é con igo Los desengaños del mundo. D ieg o J ugo R a mí ez . u o as las cimas y después el onco de la mu alla du a, con es épi o onco á cayendo la é ea es idu a. Ya aciló una o e... y ya acila la enemiga legión: ie o el na io ecoge he ó co su pujan e b ío y con udos es ue zos aniquila blindajes de emendo pode ío. Al pe uano cañón, una mo daza oponen de los ba cos los cañones que sus cascos educen á ca bones, has a que cede la enemiga plaza con e ida en escomb os su co aza. Y en la uda ba alla, cuando e guido, se des acó alien e su noble pecho de al i ez henchido, cayó Mendez he ido de la gue e a na e sob e el puen e. Como má i la pú pu a le aclama; como pa io a su alo le abona, y el almi an e, que en i ud se in lama, ma iza de lau eles su co ona con las go as de sang e que de ama. con su misma sang e, que aún humea, esc ibió Mendez-Nuñez la ic o ia, mas al ol e sus ba cos, no la his o ia dice que los ha o o la pelea, ¡sino el eno me peso de su glo ia! II. Su cacsaa. ¡Aquí nació' Los en usiasmos sien o po los ecue dos que la pa ia encie a y an o se ena dece el pensamien o que al can a las g andezas de mi ie a nunca en mis labios mo i á mi acen o. al can a , po o una, á mis he mosos y anquilos la es, en ono mis can a es <i la Ciudad, de Mendez-Nuñez cuna, y á las ías que ue on sus al a es. A las a es que amo es le dije on, á b isas que empla on sus dolo es, á cielos que, al nace , sus ojos ie on y á las p ime as lo es . que. al mo i , le cub ie on. A los lindos e jeles que, bajo unos espléndidos doseles, ue on su hoga , su emplo y su delicia, ¡po que el nau a no quiso más lau eles que los aman es b azos de Galicia! Cuando sus na es o o ma su caban y el pabellón hispano de endían las au o as gallegas le alumb aban los himnos de su pa ia le alen aban y ¡os ojos de Vigo le seguían. Id aho a, las olas, y á su oido, al oido del má i , dulcemen e, exhalad un gemido y besadle en la en e cé i os le es de es e Edem lo ido... Más ¿dónde, donde su sepulc o ió e án en Vigo mis dolien es ojos? ¿dónde halla del ma ino los despojos si la playa del Con ya es un acío en donde nadie eza á de hinojos? ¿Qué queda aquí del hé oe ene ando, que lau os pa a Vigo conquis ando, se encumb a, se agigan a y se e e niza? ¿qué es a del Ti án cuya ceniza nos obó el pan eón de San Fe nando? Ah, nada es a, soledad do quie a ni una.sola insc ipción pa a su glo ia: la plácida ibe a que al caudillo engend ó pasa á la his o ia sin os en a de su hijo la memo ia. Explcndida Ciudad ¡oh quien di ia que aún no alzas e en la má gen de u ía una es á ua gigan e!... ¡y i es, mad e ing a a, oda ía y no asoma el ubo á u semblan e! ¡Vigo, despie a ya! De u cul u a no eniegues. Ya sé u noble idea de hon a de u caudillo la igu a, más si su giese alguna somb a impu a que nublase la luz ¡maldi a sea! Jú alo aquí an e mi udo acen o en el emplo del a e y del con en o, hon a de Mendez Nuñez la memo ia; ju a alza al ma ino un monumen o ¡y en onces se ás digna de u glo ia! N ic o l á s T a bo a d a . $. I. «. AL MAR. Poesía dicha po el alumno in e no DON LEOPOLDO DOMINGUEZ. Apacible, anquilo, nada augu a ie eza y dolo en í: odo con ida, como los b azos de muje que ida, á goza de u plácida he mosu a. La playa lejos, la aición segu a, e alzas has a aba i la na e e guida, la besas, nue o Judas, en la he ida y niegas á los mue os sepul u a. — 32 — Tus ondas injen el celes e man o y secan las campiñas más he mosas, y de la sed hos igan el queb an o. Ama gas son us hondas p ocelosas... ¿No lo han de se , si u alien o es llan o de náu agos, de mad es y de esposas! C á l o s C o el l o . u VIL y Emio b los p o cso ES be 2. a nsEñan^ L Discu so p onunciado po el niño de cin  co años de edad, D. MARIANO CARSI Y ALVAREZ, alumno del Colegio del S. C o  a zó n d e J esú s . S a s . y S es . Es es a una ies a in an il á la que odos los niños debemos ayuda cada uno á medi  da de sus ie zas. á in de que la noche de hoy sea de e e na memo ia pa a oso os y pa a noso os, pa a ello uegoos que p es  éis a ención á las débiles palab as, que en 3 u se — 34 — es e momen o de en usiasmo p onuncien mis labios, escuchad: Yo admi o como can a el paja i o en me  dio de la en amada y como c uza po de  lan e de mí sin que mi mano pueda ap isio  na le. Yo me lleno de aleg ía al e que después' de la eneb osa noche uel e á apa ece el cla o día. Yo mi o con asomb o que de un as o que llaman Sol se desp enden mul i ud de hilos do ados que dan calo y ida á odo cuan o exis e, y con su cla idad he mosea la na u a  leza, y en mi deseo de sabe lo odo p egun ó siemp e ¿quién es el que di ije los ayos del Sol ?quién el que dá ue za á^os paja i os pa a ola po el espacio? y quién el que hace que á la noche suceda el día? y una oz mis e io  sa me esponde siemp e que odo cuan o exis e lo di ije AqUél que nos ha c iado, y que es nues o Pad e á quien lia íamos Dios. Si, S es., po que aunque oda ía no he llegado á esa edad en- que la azón con su cla a é ines inguible luz a pasando de odo u lo ma e ial y ini o, que nos odea á lo in  ma e ial c in ini o llegando en su eloz ca  e a an e el Sup emo a í ice del Uni e so, puedo sin emba go deci os lo que me ense ñan mis mayo es, es o es, que Dios es el que di ije la inmensa míquina del Uni e so y que po lo mismo á El debe ibu á sele siemp e alabanza. S as. y S es., he e minado ya pe o an es pe mi idme que desplegando la bande a del en usiasmo que hoy en mi eina, p onuncie el jus ísimo ibu o de g a i ud á odos los que han con ibuido á es e ac o y pa icu  la men e á los dignos p o eso es del C o l eg io d el S. C o a z ó n d e J esú s , al que engo en g an glo ia pe enece , que habiendo conce dido un p emio pa a es a S esió n (cuyo ema he p ocu ado desa olla ) han dado á de  mos a una ez más el g an in e és que ie  nen po que el niño lle e en su in eligencia g a ada el lema de nues os dias, es o es ILUSTRACIÓN y MORALIDAD. H e d ic h o . bd Oeobu o ^niino DISCURSO SOBRE L-A Inmo alidad de la Iglesia ca ólica. Dicho po el alumno ex e no D. 1 OMAS RIVERA. S a s . y S es . Cuando en alas de la men e hacemos una excu sión po el as o campo de la his o ia, y emos an os homb es, an as cosas an  as ins i uciones que pasa on; cuando emos desapa ece al an iguo Egip o, an o gulloso un dia con la iqueza de sus ciudades, con la glo ia de sus Fa aones y con el pode de sus a mas, y con emplamos las uinas de Babilonia, aquella ciudad sobe bia, llena-en o o iempo de ma a illas, con sus palacios, sus emplos, sus ja dines suspendidos en el ai e, y odeada de eno mes mu allas, un sen imien o de is eza nos sob ecoge al e como pasa on an o esplendo y ci ilización, an a glo ia y pode ío, sin deja en pos de sí — 44 — ni la le e huella que deja el ala de un pája o al oza la e sa supe icie de un anquilo * a D° .......... cuando emos descolla (dos pueblos pode osos, G ecia an cul a, an sá- bia, con sus ilóso os, con sus poe as y sus inimi ables a is as; y Roma, an pode osa, con sus g andes o ado es, sus elocuen es ibunos y sus in ic os gue e os, que había lle ado las águilas desde las cos as del A lán  ico has a las ibe as del Eu a es, y desde los ab asados desie os de la Libi^. has a los nebulosos pan anos de la Ge mania; la ad  mi ación que esos pueblos nos inspi an cede an e el desalien o que se apode a de noso os al e como desapa ecie on cuando pa ecían e e nos po su pujanza y espí i u conquis a  do , sojuzgado el p ime o po la espada del segundo, y piso eado és e po los ogosos co celes de A ila y Ala ico, y desga ada la pú pu a de sus en ilecidos Césa es po el hacha sal aje del e oz Odoac o ........... Y si de la his o ia an igua enimos á la mode na y emos á la desg aciada Polonia, cuyos a  lien es hijos, acaudillados un día po el g an Sobieski, sal a on la Eu opa de una in asión aga ena, bo ada hoy del mapa y epa ida inicuamen e en e las es g andes po encias del No e; y á Venecia, la o gullosa eina de los na es du an e la edad media, es a ciudad que le an ando su en e po en e las ondas del Ad iá ico, en ió sus emidas na es a las ibe as del Asia y del Egip o; pe didos hoy su esplendo é independencia y con e ida en una ciudad céleb e sólo po los ene andos ecue dos de una eclipsada g andeza; cuan  do, en in, echamos una mi ada sob e nues  a España, la al i a y pode osa nación de Ga los I y Felipe II, seño a un iempo de dos mundos, la encedo a de los á abes en las Na as, de los anceses en San Quin ín y en Pa ía, y de los u cos en Lepan o, y la emos hoy an pequeña que apenas se la dis ingue, el pensamien o se con unde } no puede menos de e en el ondo de esos he  chos la mano de Dios, que di ige oda la his o ia ............. Pe o bien, Seño es, en e an os escomb os y uinas de lo pasado, ¿náda ha quedado en pié? De an as ins i u- cipnes, de ibadas po la implacable mano de los siglos, no pe manece una siquie a, es o de ese nau agio? Si, Seño es, una so  b e i e, y p ecisamen e la más comba ida, la más calumniada, la más pe siguida, la que más pode osos enemigos ha encon ado en su camino. ¿Sabéis quien es? La iglesia ca ólica ............................ Apenas nace, sus p ime os agidos son ahogados po oncos g i os de des ucción y de mue e, y los po- # de osos empe ado es de Roma manchan su cuna con su sang e gene osa. ¿Qué impo a? La Iglesia ca ólica a a esó po espacio de es siglos el Ma Rojo de las pe secuciones cesá eas, escondida en las Ca acumbas, de donde le sacó Cons an ino pa a sen a la en el Capi olio, a ojando de allí á los alsos dioses del Impe io .................. Pe o en onces hijos ing a os a ullados y educados en el . egazo ma e nal de la Iglesia, manchan la pu eza inmaculada de sus dogmas con innu  me ables he ejías, pa ocinadas po los en  ilecidos empe ado es de O ien e y los u- ' nes os nomb es de A io, de Nes o io, de Eu iques y de Pclagio, ecue dan dias de lu  o y llan o pa a esa mad e ca iñosa ........ En el siglo oc a o, le án ase Mahoma en la A abia, y allegando millones de aná icos sec a ios, decla a gue a implacable y de es- e mínio á la Iglesia, que egis ó en sus glo  iosos anales nue os má i es, inmolados po la cimi a a mulsumana .............. Siglos más a de En ique VIII y Ana Bolena a an  can de la eligiosa Ingla e a una é a aiga  da en aquellas islas desde los iempos de la hcp a quía: Lu e o suble a la Alemania con  a la au o idad de los Pon í ices, Zuinglio enciende una gue a eligiosa que ensan  g ien a los campos de la poé ica Suiza: Cal- ino p opaga en F ancia sus e o es, y sus sec a ios, conocidos con el nomb e de hugo  no es, saquean sin piedad las iglesias y los monas e ios de aquella ca ólica nación ..... A mediados del siglo pasado los alsos ilóso os y los enciclopedis as, co i eos de la más ho  ible impiedad, en su odio á la Iglesia p o  mo ie on la e olución más desas osa y c uel que han p esenciado los siglos, que hi  zo oda po el cadalso la inocen e cabeza de un ey in o unado, y a ancó á Dios de sus al a es, pa a sus i ui le con una il é in  munda co esana .......... Y enmedio de an  as bo ascas, y luchando con an enc espado oleaje, - ése lo a anquila la mis e iosa ba quilla de Ped o, que ma cha segu a al deseado pue o, se é á esa Iglesia, de pié en e sus implacables enemigos de aye y de hoy, iéndoles cae á su de echa y á su iz  quie da de ibados po la mano de Dios. P on o ha á dos mil años que es á pasando con inuamen e bajo el uego c uzado de o  dos los e o es, p on o ha á dos mil años que se é pe seguida sin cesa has a po sus mismos hijos, y sin emba go ahí es á delan  e de noso os espe ada siemp e, admi ada, ue e, inmaculada, inespugnable; po que iene po ga an ía de su inmo alidad es as palab as de Dios, que ué su undado : «Las pue as del in ie no jamás p e alece án con  a í. A o es a é con igo has a la consuma  ción de los siglos.» H e d ic h o . XI. ^ miu JlÜnm ^ ci í . HIMNO. Poesía dicha po el núlo D. ENRIQUE IGLESIAS VEIGA. ¡Dia e ible, lleno de glo ia, lleno de sang e, lleno de ho o ; nunca e ocul es á la memo ia de los que engan pa ia y hono ! - Es e es el dia que con oz i ana Ya sois escla os, la ambición g i ó; Y el noble pueblo, que lo oyó indignado, Mue os, sí, dijo, pe o escla os nó. El hueco b once, asolado del mundo. AI il dec e o se escuchó ona : Más el puñal, que á los i anos u ba, Aún más emendo comenzó á b illa . 4 se u:; .T»iiDAD — 5o — ;Ay, cómo is e us aleg es<alles. ' us anchas plazas, in eliz Mad id; En uego y humo pa ece olcanes, Y hace se campos de sang ien a lid! La leal ad y la pe idia a mada, Se xió aquel día con u o lucha : Vol iendo el pueblo gene osa gue a Po la que ale e le asal ó en su hoga . ¿Y á quién a en as p oponéis, i anos? ¿A quién al miedo imagináis endi ? ¿Al iel Daoiz, el leal Vela de, Que nunca saben sin hono i i ? El mundo aplaude su espues a he mosa: Tende el b azo al onado me al, Mo i hollando sus con a ios mue os, Y se de glo ia á su nación señal. Temblando imos al ancés impío, Que en cien ba allas no u bó la az, De an o jo en que sin a mas, ie o, En e las ilas se le a oja audaz. Víc imas buscan sus ai adas manos, Más el e o les a ancó el puñal; u| — 5i — Y ¡ay! que si el dia ue unes o y du o, Aun más la noche se enlu ó a al. ¡Noche e ible al angus iado pad e Buscando el hijo que en §u hoga al ó! ¡Noche c uel pa a la ie na esposa, Que ye mo el lecho de su amo halló! ¡Noche a al en que p egun an odos, Y á odos llan o po espues a dan! Noche en que uena de la Pa ca el allo, Y ¡ay! dicen odos, ¿quiénes mo i án? Sensibles hijas de la he mosa Ibe ia, Pues sois modelas de ilial piedad, Los ojos, llenos de e nu a y g acia, Vol ed en llan o á la in eliz ciudad: Ved á la mue e nues os ca os hijos En e e dugos el aido lle a ; Y el odio p es e á ues os ojos ayos, Si de dolo ya no podéis llo a . ' Esos que eis, que mania ados lle an Al bello P ado, que el place o mó, Son los p ime os co azones g andes En que su uego libe ad p endió. u Vedlos cuan i mes á la mue e ma chan. Y el noble ejemplo de mo i nos dan; Sus cue pos yacen en sang ien a pi a, Sus almas lib es~al empí eo an. Po mil he idas sus abie os pechos, Oid cuál g i an con ho enda oz: «Venganza, he manos, y la mad e España Nunca sea p esa del ancés e oz.» En e las somb as de an is e noche, Es e gemido se escuchó aga : «gozad en paz ¡oh del suplicio glo ia! Que aún b azos quedan que os sab án enga . ¡Noche e ible, llena de glo ia, Llena de sang e, llena de ho o , Nunca e ocul es á la memo ia De los que engan pa ia y hono ! J u a n B a u is a d e A ia z a P a que i an á al a si á había Y anda odo en c a o, Qu ‘ o demais eu sey qiV hoxe p o exen A odo-l-os a os. D : alí un pouco salindo p a o a Tamen d ; o bu aco O p obiño d ‘ o a o e cei o A ápame un ga o E pensando n ‘ o con o qu ‘ os ellos Oyeu n ‘ o bu aco. «mala mo e me ma e, decía. Po bu o é po pa bo, Que azón aquel a o che iña D £ os homes alando O deci que non eñen nin pinga De miolo n'o cacho Po que cando ó que alan p au iuan Todo say u ado .......... ■Si é e dade á ¿us ión p o eu o a Qu £ acaben c-os ga os'.!... M. M a ín e z G o n z á l e z . XIV. ^ Einiu í e 9 X ilu ^ SÍIJ ViHo ^ Aspi aciones del Alma. Poesía dicha po el niño D. ADOLbO CAMBRA. Soy un gusano del suelo Cuyo anhelo Se alza á u e e na beldad; Soy una somb a que pasa, Mas se ab asa A diendo en sed de e dad. Soy hoja que el ien o lle a, Pe o ele a A Tí un susu o de amo ...... Soy una ida p es ada, Que en su nada Tu in ini o ama, Seño . Soy un pe enne deseo Y en Tí eo Mi obje o digno, inmo al; Soy una inquie a espe anza Que en Tí alcanza Su complemen o inal. Y Tú, que es e anhela del alma en iendes, Y en quien su al a ambición eposo alcanza, Hoy que en sublime é mi pecho enciendes, P és ale alas de uego á mi espe anza. G e u d is G ó mez d e A el l a n e d a . ■■