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Carta Pastoral del Excmo. y Revmo. Señor Arzobispo de Santiago de Compostela sobre la devoción del Santísimo rosario / [José Martín de Herrera y de la Iglesia]

Santiago de Compostela (Arquidiocese). Arcebispo (1899-1922: José Martín de Herrera y de la Iglesia)

Full text

UNM RSID ’ DICOMPOSIIIA u CARTA PASTORAL DEL EXCMO. Y REVMO. SEÑOR SOBRE LA DEVOCIÓN DEL SANTÍSIMO ROSARIO. SANTIAGO: I mp . y E n c . d el S emina io C o n c il ia C en a l 1892 se UNIVERSIDAI DE SANTIAGO DE COMPOST u u se UNIVbRSlDA jh Oh SAN I IA< 0 d i .COMPO ' >:i A CARTA PASTORAL NOS EL DOCTOR DON JOSE MARTÍN DE HERRERA Y DE LA IGLESIA, POR LA GRACIA DE DlOS Y DE LA SANTA SEDE APOSTÓ  LICA A zo bispo d e S a n ia g o d e C o mpo s el a , C a pe  l l á n M a y o d e S. M., J u ez O d in a io d e su R ea l C a pil l a , C a sa y C o e , N o a io M a y o d el R ein o d e L eó n , C a ba l l e o G a n C u z d e l a R ea l y d is in  g u id a O d en d e C a l o s III, S en a d o d el R ein o , d el C o n sejo d e S. M., e c ., e c . ^.1 "VQaa.e a.Tsle ZDeázx -y CaToild-o ele xiiies a Saa a ^.yos- ólíca y ^ Ce oyoli ana Ig lesla d.e San iago 5.e Compos e  la, al "Veme alole -A-Toad. 3T Ca lláo d.e la Colegia a d.e la Co nna, á nues os A cip es es, Pá ocos y d-ezmás Cle  o, á los ESelig-iosos y Zíellg'losas, y á los deles od.os d.e nues a ^. clxld.iócesis: PAX VOBIS.-PAZ Á VOSOTROS C * o n singula egocijo damos á Dios nues o Seño _ las más endidas acciones de g acias po los se  ñalados a o es, que Nos ha o o gado du an e la San a Pas o al isi a, que acabamos de p ac ica . Ven ajoso concep o eníamos ya de la le y de la piedad del Cle o y u - 4 — pueblo, que el Seño , en sus inesc u ables juicios, ha pues o bajo nues a solici ud Pas o al; pe o los hechos ecien es, que han enido luga en las pa oquias, que he  mos isi ado, han enido á co obo a y a i ma más y más ese mismo juicio, y á demos a que los abajos del Após ol San iago en es a a o unada ie a de Gali  cia con inúan p oduciendo muchos y abundan es u os. En el mon e que lle a su nomb e, jun o á la illa del Pad ón, hemos is o milla es de ieles asis iendo á la San a Misa, ecibiendo la Sag ada Comunión, oyendo la di ina palab a y en onando himnos sag ados con el ma  yo ecogimien o y compos u a. Las au o idades, el Cle  o y el pueblo concu ie on en solemne p ocesión al mon e, donde según la adición p edicó San iago la di  ina palab a, y allí apiñados, pe o con el mayo o den y silencio, escucha on de nues os labios aquella misma palab a, y ecibie on la semilla e angélica, que segu a  men e cayó en ie a buena, es o es, en co azones dó  ciles y sumisos. Sin más a ac i o que el de su e y su piedad, acudie on allí en nume osísima muchedumb e, como en los años p eceden es; y con la mayo espon a  neidad hicie on una he mosa y pública p o es ación de la san a e ca ólica. ¡Qué espec áculo an edi ican e y an sublime o ecían á Dios, á los Angeles y á los hom  b es aquellos milla es de ca ólicos, que con es aban uná  nimes c eo á cada una de las p egun as, que les hacíamos sob e los mis e ios de nues a e! ¡Con qué ene gía e  chaza on odos los e o es opues os á la misma e! A odo es o enemos que añadi la con inua asis en  cia á las iglesias pa oquiales de San iago de Pad ón, y de San a Ma ía de los Angeles en los días de la San a Pas o al Visi a, pa a oi nues a p edicación, acudi al ibunal de la Peni encia, eza el San o Rosa io y p ac  ica o os ac os de piedad. Bendi o sea el Seño , Pad e de las mise ico dias y Dios de odo consuelo (1), que así nos a o ece en es os iempos de an a inc edulidad é indi e encia. E a de e , no sólo en las pa oquias co  espondien es á los cen os de Pad ón, de los Angeles y de es a ciudad de San iago, la pun ual asis encia del (i) 2.* Co . c. i, . 3. u - 5 — Cle o, la nume osa concu encia de los ieles, los cen e  na es de pe sonas de uno y o o sexo pues as de odi  llas, al iempo mismo de nues a llegada, en los A ios y con o nos de las iglesias pa oquiales, os en ando mu  chas el escapula io del Sag ado Co azón de Jesús, ó el de la San ísima Vi gen Ma ía; la mul i ud de olado es dis  pa ados en nues o obsequio, pa a demos a el júbilo y con en o, con que los pueblos ecibían á su P elado, y los milla es de pe sonas de odas edades, que ecibie on el Sac amen o de la Con i mación. Jus o es que consignemos aquí es os hechos, no po lo que ienen de hono í ico á nues a humilde pe sona, sino pa a demos a nues a g a i ud á nues  os amados colabo ado es en el minis e io de la cu a de almas, y á los ieles que les es án encomenda  dos, así como ambién pa a da un público y solemne men ís á los a iliados á sec as diabólicas, que i en del odio al Ca olicismo, y se alen de libelos in ama o ios pa a calumnia y hace gue a á los Minis os de una Religión, que condena sus maquinaciones in e nales, es  ellándose és as en la sensa ez del pueblo ca ólico, y quedando al descubie o los impíos p ocedimien os de los enemigos de la Iglesia. A nues o eg eso de la San a Pas o al Visi a, hemos enido el consuelo de lee la úl ima E n c íc l ic a , que nues  o San ísimo Pad e el Papa León XIII acaba de da al o be ca ólico, ecomendando de nue o la de oción del San o Rosa io, y con i mando la concesión de indulgen  cias, hecha en años an e io es. Con es e mo i o, y des  pués de habe dispues o el iel cumplimien o del manda o de Su San idad, Nos pa ece opo uno di igi os, Vene a  bles He manos y amados hijos, es a C a a P a s o a l , con el in de cumpli po nues a pa e los piadosísi  mos deseos, que ya dejó consignados el Sumo Pon í ice en su B e e de 24 de Diciemb e de 1883 po es as pala  b as: u Es pues, en g an mane a con o me, no sólo á la piedad de los pa icula es, sino ambién á lo que exi  gen las públicas calamidades, que es e modo de o a uel a á ocupa aquel luga dis inguido, que hace mucho iempo ob u o, cuando cada una de las amilias c is ianas p ocu aba no deja pasa un sólo día sin - 6 - eza el Rosa io. Po es a causa, Nos exho amos y ogamos á odos, que man engan con eligiosidad y cons ancia la cos umb e de eza odos los días el Rosa  io: y asimismo decla amos, que nues os deseos son, que se ece dia iamen e en el emplo p incipal de cada una de las diócesis, y odos los días es i os en los em  plos pa oquiales. u Bien conocida es la his o ia del San o Rosa io á los ca ólicos españoles, pues o que nos cabe la hon a de que un compa icio nues o, San o Domingo de Guzmán, haya sido el que lo ins i uyó, p edicó y p opagó, como a ma pode osísima con a los enemigos de nues a san  a e. Pe o Nos place consigna aquí es a in e esan e his o ia con las mismas palab as de nues o San ísimo Pad e el Papa León XIII: “ Nadie de oso os igno a, ene ables he manos, cuán os abajos y duelos aca ea on á la Iglesia de Dios, á p incipios del siglo XII, los he ejes albigcnses que, descendien es de los maniqueos, llena on de abo  minables e o es las-coma cas me idionales de F ancia y o as egiones del nomb e la ino; y lle ando po odas las ie as el e o de las a mas, p e endían sobe bios, con es ago y desolación, es ablece el iun o de su i  anía. “ Con a semejan es b a ísimos enemigos, le an ó, como es sabido, el Dios de las mise ico dias un a ón san ísimo, el íncli o Pad e y undado de la O den Domi  nicana. G ande po la pu eza de su doc ina, po la san  idad de su ida, po las p oezas de su apos olado, omó sob e sí la de ensa de la Iglesia, iando el suceso, no en la ue za, ni en las a mas, sino sob e odo en la de oción del Rosa io, que él mismo ins i uyó, y po sí y po los alumnos de su O den po doquie a p opagó, como quien es aba pe suadido, y po di ina luz asegu ado, que los enemigos de la e, encidos y desba a ados po la ue za de aquella o ación, como po a ma pode osísima, se e  ían o zados á ceja en sus impíos y sa ánicos in en os. Lo cual sabemos cuán pun ualmen e en hecho de e dad se cumplió. Po que, á medida que los pueblos adop a  ban y epe ían aquella mane a de o a , según el Pa ia  ca San o Domingo había undado, ecob aban nue o i- u — 1 — go la e, la piedad, la conco dia; y caían po el suelo las a e ías y iolencias de los he ejes; además de que mu  chos ue on los ex a iados, que ol ie on al buen cami  no, de sue e, que las a mas omadas po los ca ólicos pa a echaza los asal os, si ie on pa a ep imi la u  ia de los impíos. u La e icacia y pode de semejan e plega ia cen elleó con i as luces en el siglo XVI, cuando las hues es mu  sulmanas amenazaban some e casi oda Eu opa al yugo de la supe s ición y de la ba ba ie. En onces el Sumo Pon í ice Pío V, después de exho a á los p íncipes c is ianos á oma como p opia, y de ende la causa, que e a común á odos, es o zó su empeñado celo mandando in oca con el San o Rosa io el soco o de la pode osa Mad e de Dios. En aquellos días p esenció el cielo y la ie a un espec áculo milag oso, que cau i ó la admi a  ción del uni e so. Po que, po uña pa e, los ieles, no lejos del is mo de Co in o, dispues os á da la ida y la sang e po la sal ación de la Religión y de la pa ia, mi  aban y agua daban á pie quedo á sus enemigos, y po o a, ine mes,- o denados en piadosos escuad ones de suplican es, pedían á Ma ía, saludándola ei e adamen  e con las p eces del San o Rosa io, que se dignase co  ona con la ic o ia los o os de los comba ien es. Res  pondió ella á los e ien es uegos. Po que empeñada en las aguas de Lepan o la pelea, la lo a de c is ianos, sin no able pé dida de los suyos, a ollados y hundidos los enemigos, alcanzó cumplida ic o ia. Po lo cual, el mismo San ísimo Pon í ice, deseoso de au o iza la memo ia de aquel amoso suceso, dec e ó que el día ani  e sa io de an escla ecida ba alla se celeb ase con so  lemnidad á hon a de Nues a Seño a de las Vic o ias, el cual día consag ó después G ego io XIII con el í ulo del Rosa io. “ Igualmen e en el siglo pasado o as ic o ias se al  canza on sob e los u cos en Temeswa de Hung ía, y jun o á la isla de Co ú, en los días dedicados á la Vi  gen San ísima Nues a Seño a, después de habe o e  cido muchas p eces, según el piadoso i o del Rosa io. Po cuyo mo i o, Clemen e XI, nues o p edeceso , quiso que, pa a pe pe ua memo ia, la ies a del Rosa io se UNU'ERSIDADE DE SANTIAGO u pecados, emedio con a nues a sobe bia, y ma e ia de sa is acción y mé i o pa a la ida e e na. En el e ce o debemos ponde a la ignominia de Je  sús, cubie o po desp ecio con man o de pú pu a, co  onado de espinas, y hecho obje o de las bu las de los soldados, que se a odillaban an e Él, le daban bo e a  das, y le he ían con la misma caña, que po ce o le ha  bían pues o en la mano. ¡Cómo condena la co ona de espinas de Jesús las co onas de lo es, que la anidad pone en la; cabeza de los homb es! ¡Cuán o debe con  undi nos y a e gonza nos la con emplación del Ecce homo! Condenado Jesús á mue e de C uz po Pila o, débil é inicuo Juez, que con esó no hallaba causa alguna pa a condena al Jus o, se le obligó á és e á UeDa sob e sus homb os el ins umen o de su suplicio, y cuando endi  do po el peso de la c uz, cayó con ella en ie a, busca  on los e dugos á Simón de Ci ene pa a ayuda le á lle a la. ¡Cuán eno me es el peso de nues as culpas! Sob e Jesús puso el E e no Pad e las iniquidades de o  dos noso os, y al con empla le caminando con la C uz á cues as, no sólo debemos a epen imos de nues os p opios pecados, sino ambién nega nos á noso os mis  mos, oma nues a C us y segui le. El úl imo de los mis e ios dolo osos es la c uci ixión y mue e de Jesús sob e el mon e Cal a io. Imposible pa ece, que el ánima de o a no se conmue a p o unda  men e, al con empla á nues o Seño Jesuc is o c uci i  cado. Allí le e lleno de op obio, cla ado de piés y ma  nos, insul ado de nue o po sus enemigos, de amando po sus llagas la sang e, que aún le queda en el cue po, y su iendo con al p esencia de ánimo y an a dien e ca idad sus dolo es é ignominias, que allí mismo p o  nuncia sie e palab as de ida e e na, o a ogando po sus enemigos, ya p ome iendo el Pa aíso al lad ón a e  pen ido, ya mani es ando su amo á Ma ía, á quien hace Mad e de los homb es, ya decla ando su desampa o, su sed y su en e a con o midad con la olun ad del E e no Pad e, en cuyas manos encomienda su espí i u, é incli  nando la cabeza, mue e po noso os, después de habe consumado su sac i icio. - 15 - Los mis e ios glo iosos aspo an al alma á un nue  o mundo, al mundo de lo sob ena u al, di ino y e e no, como p emio de los su imien os en lo humano y em  po al. Sale Jesús iunjan e y glo ioso del sepulc o, se apa ece á su Mad e San ísima, y d los Após oles, o  cando las an e io es penas en pu ísima aleg ía. Les en  seña, y en ellos á noso os, que Juép eciso que el C is o su iese, y así en ase en su glo ia, y que noso os no debemos aspi a á los iun os y glo ia de la esu ec  ción, si no es amos esuel os á mo i y i i como Él. Consuela á los Após oles con el epe ido anuncio de la enida del Espí i u San o, y á los cua en a días de su Resu ección sube glo ioso y iunjan e d los Cielos, y oma asien o á la dies a del Pad e. Con lo cual nos ase  gu a de que ambién subi emos noso os á eina con Él en el Cielo, si nos despojá emos de odo pecado sob e la ie a. Vino el Espí i u San o sob e los Após oles, y desde luego comenzó á mani es a se la exis encia y i alidad de la Iglesia de C is o, p opagándose el E angelio con apidez ex ao dina ia po el mundo en onces conocido. De donde se deduce cla amen e, que la Iglesia es ob a de Dios mise ico dioso , y que noso os debemos i i como los p imi i os c is ianos, admi ando al mundo con los ejemplos de una e i a, una espe anza incon as a  ble y una ca idad á oda p ueba. La San ísima Vi gen Ma ía, que an o con ibuyó á la ob a de la p opagación de la e, y es ablecimien o de la Iglesia, con sus o aciones, ejemplos y i udes, llegó al in de su ca e a mo al; y el Seño , no sólo quiso ha  ce p eciosa su mue e, sino que la esuci ó, y la lle-uó en cue po y alma al Cielo. Donde la Bea ísima T inidad le dió el p emio debido á sus mé i os, co onándola po Rei  na de odo lo c iado. Allí enemos á Jesús y Ma ía, mos  ándonos el úl imo y dichoso é mino de nues a pe e  g inación sob e la ie a, con al que seamos ieles imi  ado es de sus i udes. Tan abundan e ma e ia y an conmo edo as escenas o ecen odos es os mis e ios á la de o a conside ación de los ieles c is ianos, que cada A e Ma ía del Rosa io es una e dade a lo de ilial a ec o á Ma ía, un ac o de u - 16 - c is iana i ud, y un obsequio ag adable á la San ísima Vi gen, o eciéndole con las decenas una he mosísima gui nalda, una co ona de mís icas osas, que ella ecibe con ma e nal a ec o, y p emia conla ga y piadosamano. Tiene además es e o den y disposición del San o Ro  sa io la en aja de acomoda se á odas las clases de la sociedad, siendo ácil ayuda la memo ia, pasando las cuen as, que ma can las Aue Ma ías de cada decena, a i a , du an e el ezo de la misma, el ecue do de cada Mis e io, y ija pa icula men e la a ención en aquellas palab as del A- e Ma ía, que mejo exp esan el sen i  mien o p oducido en el alma. Ni debe oma se en sé io la objeción de los que dicen, que el Rosa io adolece de cie a mono onía, po que en él se epi en, muchas eces unas mismas palab as. Isaías (1) nos dice, que ió dos Se a ines jun o al T ono de Dios, que clamaban el uno al o o, ó al e na i amen e: San o, San  o, San o, Seño Dios de los ejé ci os, llena es á la ie a de su glo ia. Délos cua o animales que San Juan nos dice en su Apocalipsis (2) que es aban al ededo del T o  no de Dios, a i ma que no cesaban día y noche de deci : San o, San o, San o, el Seño Dios omnipo en e , el que e a, el que cs,^ el que ha de eni . Da id hace el elogio de la ley de Dios en el salmo 118, y de los cien o se en a y seis e sículos de dicho salmo, hace mención en 172 de la ley, ya bajo su p opio nomb e, ya bajo los de palab a, es imonio, senda, juicio, jus i icación, manda o, p e  cep o y e dad; siendo muy de no a , que en odos los e sículos, menos en cua o, habla el P o e a con el Se  ño en segunda pe sona. Nues o Seño Jesuc is o, o an  do la gamen e en el hue o de los Oli os, dijo: Pad e mío, si es posible, pase de mí es e cális, más no como yo quie o , sino como ú (3). O ó segunda ez dicien  do: Pad e mío, si no puede pasa es e cális sin que yo lo beba, hágase u olun ad (4). Y de nue o ué á o a e ce a es , diciendo las mismas palab as (5). A. i) Cap. VI, 3. (2) Cap. IV, 8. (3) Ma h. XXVI, 3g. (4) Ibid. 42. (5) Ibid. 44. - 17 - cuyos es imonios de la Sag ada Esc i u a, dignos del mayo espe o y ene ación, debemos añadi , que en la Misa se epi en los Ki ies, el Sanc us y los Agm s, y en las le anías de la San ísima Vi gen y de los San os, la Iglesia epi e muchas eces la misma dep ecación. Lo cual no se epu a como una á ida mono onía, sino como una expansión legí ima de los a ec os del co azón, que no se desahoga de una sola ez, ni con una sola pala  b a, si iendo ambién, en el ezo del san o Rosa io, pa  a de ene se el espí i u en la conside ación del Mis e io co espondien e á cada decena, uniendo así de un modo sencillísimo la o ación men al á la ocal, el ezo y la me  di ación. • III Los e ec os qué p oduce es a de oción del San o Rosa io son de la mayo impo ancia, no solamen e pa a el indi iduo, sino ambién pa a la sociedad. u La de  oción del Rosa io, dice un au o piadoso, aplaca la cóle a di ina, des uye la he ejía, con unde la impiedad, disipa la igno ancia, es ablece el cul o del e dade o Dios, hace cesa los escándalos y colma á la Iglesia de consuelo. u u En sus p incipios a ajo an as g acias y bendiciones del Cielo sob e los pueblos, que no se eía po odas pa es sino cambio de ida, con e sión del co  azón y aus e a peni encia (i) 11 (1). Se hizo an popula es a de oción del Rosa io, que no había clase de la sociedad que no se hon a a con lle a le, y ninguna amilia c is  iana dejaba pasa un sólo día sin eza lo (2). Y á la e dad, la expe iencia ac edi a la mul i ud de buenos y excelen es esul ados, que p oduce el ezo del San o Rosa io, cuando se hace con de oción; y conside- (i) Thiebau , Homelics su les E angiles. Tomo IV. (a) B e e de León XIII. u - 18 - ancio la piedad ma e nal y el pode g andísimo de la San a Mad e de Dios, no pueden menos de segui se an a o ables esul ados. Quien se halla e agobiado po el peso de sus culpas, ácilmen e.se mo e á á peni encia, si conside a a en amen e lo que el Hijo de Dios y su Mad e San ísima han hecho y su ido po sal a le; y cuan o más insis a en el ezo del Rosa io, más sen i á los impulsos de la di ina g acia pa a con e i se de e as. Los que ya dis u an de la anquilidad de la con  ciencia, po habe se econciliado since amen e con Dios en el San o T ibunal de la peni encia, encuen an a  zada, en el ezo y la medi ación del San o Rosa io, la ía segu ísima de la imi ación de Jesús y Ma ía, po el eje  cicio de las i udes que en ellos esplandecen; y ap en  den á nega se á sí mismos, oma su c us y segui en pos del Reden o y de su Mad e. Y los que han llegado á ence las deso denadas inclinaciones de la ca ne, y elan de con inuo con a las asechanzas del mundo y del demonio, me ced al hábi o de o a , que ya han ad  qui ido, mi an el ezo y medi ación del San o Rosa io, como la ocasión más p opicia pa a ele a se á la con  emplación de las g andezas di inas, y sien en un acío en el co azón, cuando po cualquie mo i o no han po  dido en ega se á an piadosa p ác ica. O ece, po lo mismo, el Rosa io la go espacio, y ca  mino i me á los que ma chan po cualquie a de las es ías de san i icación, la pu ga i a, la ilumina i a y la uni i a. De aquí ha p o enido la p ác ica del mismo en las Comunidades eligiosas, en las amilias c is ianas y en las g andes euniones de los ieles, pa a celeb a las ies as más solemnes del cul o ca ólico. De aquí el em  pleo del San o Rosa io, como a ma pode osa con a los enemigos del nomb e c is iano, como medio de aplaca la i a di ina en las g andes calamidades públicas, y co  mo o ación siemp e e icaz pa a log a la ex i pación de las he ejías, la e o ma de las cos umb es y la san i ica  ción de las almas. El Rosa io ué siemp e, y con inua á siendo, una e dade a p o esión de los mis e ios p inci  pales de nues a e, un eje cicio acilísimo de piedad, y una mues a de de oción á Jesús y Ma ía. Es, po úl  imo, una uen e inago able de consuelo, de paz y de espe anza pa a odos los que lo ezan con buenas clis" posiciones. Nues o San ísimo Pad e el Papa León XIII, siguien  do ielmen e la conduc a de sus ilus es an eceso es, ha ecomendado con la mayo e icacia el ezo del San o Rosa io, y ha o o gado nue as indulgencias pa a los que lo ecen en g acia de Dios, y medi en sus Mis e ios. Pe  o no se ha con en ado con es o, sino que ha mandado, que odos los años se ece dia iamen e du an e el mes de Oc ub e, mien as du en las ac uales y is es ci cuns  ancias, an ad e sas pa a la Iglesia y su Cabeza isible, el Romano Pon í ice. ¿Y qué signi ican es a ecomenda  ción y es e manda o? Que el Rosa io es un medio muy á p opósi o pa a con ene las u iosas embes idas de los enemigos de la Iglesia, y pa a man ene en los hijos de és a la pu eza é in eg idad de la San a Fe Ca ólica. To  do es o demues a, que Ma ía San ísima iene an al os pode es en el Cielo pa a p ocu a nos oda clase de g a  cias y a o es, que en ella debemos pone nues a más i me y dulce con ianza. Ella queb an ó la cabesa de la se pien e in e nal, y dió mue e á odas las he ejías en el uni e so mundo. Es el e ugio de los pecado es , la consolado a de los a ligidos, el auxilio délos c is ianos, y la que saludamos, llamándola ida, dulsu ay espe an  za nues a. ¿Qué no debemos espe a de su p o ección y de sus súplicas? ¿De qué no es capaz su ma e nal co a  zón en a o nues o? Ella es Mad e de Dios y Mad e de la di ina g acia; es ambién nues a Mad e, Mad e de mise ico dia. Acudamos, pues, VV. HH. yaa. hh. á nues a Seño  a del Rosa io; hon émosla omando en nues as manos las cuen as del mismo; ecémoslo con de oción, medi e  mos sus mis e ios, epi amos con e o las ie nas sú  plicas á la San ísima Vi gen, y es emos segu os de que se emos oídos po su in e cesión pode osa. Pa a que así suceda, os damos á odos, VV. HH. y aa. hh., nues a Pas o al Bendición: En el nomb e del Pad e y del © Hijo y del Espí i u San o. Amén. Dada en nues o Palacio A zobispal de San iago de Compos ela, i mada po Nos, sellada con el de nues  as a mas, y e endada po nues o in asc ip o Sec e- - 20 - a io de Cáma a y Gobie no, en la Solemnidad del San  ísimo Rosa io, el Domingo dos de Oc ub e de mil ocho  cien os no en a y dos. ■¡■JOS]', Axiobispo áe. San iago Ae Compos da. Po mandado de S. E. I. el A zobispo, mi Seño , Lie. E u g en io d el B l a n c o A l a ez , Canónigo, Sec e a io. se UNIVCRS1DADC 1)1. SANTIAGO •W. COMPOSn ■