BIBLIOTECA
UNIVERSITARIA
DE
SANTIAGO
00556672
Fe an
Pe ez
Chu uchao
Y
EL
ARZOBISPO
_D.
SUERO
DRAMA
HISTÓRICO
CABALLERESCO
EN
OCHO
CUADROS
EN
PROSA
Y
VERSO
POR
D.
José
Rúa
Figue oa
P ohibida
su
ep esen ación
en
el
ea o
de
San iago
po
el
je e
polí ico
mili a
D.
Nicolás
Sanz,
á
pe ición
de
los
jueces
eclesiás icos
del
A zobispado
La
escena
pasa
en
San iago
y
sus
ce canías
en
el
año
de
1366.
-
PONTEVEDRA
IMPRENTA
Y
LIBRERÍA
DE
d.
POZA
COBAS
se
HMIVFnSnílF
n
u
No
esc ibo
yo
cosas
de
lejos
al
ien o,
Ni
de
las
Indias
aún
no
descubie as,
Po
que
no
digan
se
odas
incie -s,
Sacadas
acaso
do
algún
^iejo
cuen o;
Más
digo
en
Galicia
las
cosas
que
sien o,
Que
de
an es
debie a
hace se
mención;
Ni
soy
de
culpa
se
de
admi ación.
Pues
saben
lasgen .es
muy
bien
lo
que
cuen o.-
(Blasón
de
Galicia
po
el
Lie.
Molina.)
CUADRO
PRIMERO
a
ABWBISPJ
1
DE
SANTIAGO
pe sonajes
D.
S
ue o
G
ómez
,
A zobispo
de
San iago.
P
ed o
A
l a ez
de
T
ol edo
,
deán,
V
asco
P
e ez
de
V
aamonde
.
F
e an
P
e ez
C
hu uchao
.
U
n
P
ace
.
Somos
siemp e
los
c l é ig o s
e ados
é
iciosos,
Los
p elados
- ao es,
icos
é
pode osos;
En
oma
son
agudos,
enno
a
1
p egaizoso',
Po
ende
nos
son
los
Dios
i ados
ó
sannosos.
(Gonzalo
ele
Be ceo.)
SALÓN
a zobispal
en
el
cas illo
de
la
Rocha,
lu
josamen e
ado nado
según
la
usanza
del
siglo.
ESCENA
PRIMERA
EL
DEAN
Y
UN
PACE
D
ea n
.
Anuncia
mi
p esencia
al
S .
A zobispo.
P
a g e
.
Se ios
espe a
un
momen o.
ESCENA
SEGUNDA
D
ea n
.
Muy
hono í ica
es
la
con idencia
de
un
A zobispo
y
aún
mucho
más
luc a i a:
yo
á
lo
segundo
me
a engo.
Ya
iene.
ESCENA
TERCERA
ARZOBISPO
Y
DEAN
A
zo b
.
¡Ola
Dean!
¿as
mandado
ya
el
ecado
á
Vasco
Pe ez
de
Vaamonde?
,
D
ea n
.
Si,
seño :
le
he
en iado
el
a iso
de
ues a
pa le,
según
me
lo
habéis
enca
—
6
—
gado,
a
su
cas illo
de
Ved a,
donde
se
encuen a
en
la
ac ualidad
y
muy
p on o
debe
llega
á
és e.
A
z o b
.
N
o
dudo
que
lo
hab ás
ejecu ado
con
la
p on i ud
que
me
has
indicado
y
con
la
esc upulosidad
que
acos umb as.El
mu
le ado
Ped o
Al a ez
sabe
á
más
no
du
da
lo
p o echoso
que
es
el
se i
á
su
A zobispo
y
cumpli
con
sus
más
peque
ñas
olun adas,
po que
ambién
sabe
pie
su
seño
ecompensa
y
cas iga.
Tu
has a
aqui
me
has
se ido
como
e a
de
espe a
de
un
homb e
ag adecido,
de
un
homb e
que
me
debe
el'
pues o
ele ado
que
ocupa,
el
deana o
de
San iago.
En
es o
solo
no
pa a án
mis
bene icios.
D
ea n
.
Mi
debe
es
el
se i os:
ansiando
solo
po
ecompensa
ues a
amis ad,
con
la
que
me
hon áis.
A
z o b
.
S
í
:
u
has
sido
siemp e
mi
conseje o,
mi
a o i o.
Con igo
he
consul ado
an o
’
las
acciones
más
le es,
como
las
de
más
in
e és.
También
le
he
enca gado
comisio
nes
de
ascendencia,
las
que
has
desem
peñado
á
mi
sa is acción
y
con
esme o,
y
c eo
hagas
lo
mismo
en
lo
sucesi o.
Aho a
oy
á
mani es a e
unos
p o ec os
que
ya
hace
iempo
me
aen
ocupado.
'
Sién a e.
D
ea n
.
Con
ues a
licencia.
A
z o b
.
¿Sabes
cual
es
mi
obje o
en
llama
á
Vasco
Pe ez
de
Vaamonde?
No
es
o o
u
—
7
—
:
d ea n
.
A
z o b
.
D
ea n
.
une
el
de
p opone le
el
enlace
de
su
hija
ila,
el
encan o
de
los
o ado es
aallegos,
con
mi
sob ino
Iñigo
Oh!
ened
po
cie o
que
jamas
«SP
1
*
1
ía
á
amaña
hon a:
á
pesa
de
lo
e
•
nec'do
que
se
halla
con
su
hija,
es e
e
lace
sob epuja á
al
cúmulo
de
sus
ambi-
’
e
^as
espe anzas.
¡Veda
casada
con
el
sob ino
del
S .
A zobispo
de
San iago,
Tamb'ión^ebes
conside a ,
Dean,
que
es
un
hidalgo
gallego,
hidalgo
de
p o,
los
nobles
calleaos
ienen
en
lanío
su
hidal
guía
como
el
más
apues o
in anzón
de
'Teneis
d
azón:
es
ano
como
odos
los
naileízos
de
bas an e
conside ación
en
i
Ss
Con
es e
enlace
se
aume^ á
nues o
pa ido,
el
pa ido
de
la
ebgion.
Vasco
i
llo ó
nn
he mano
icUma
del
i- e
de
Cas illa,
y
asi
la
casa
de
Vaammide,
a
po
espí i u
de
enganza
po
elaciones
de
pa en esco
no
du a a
en
uni se
á
la
causa
que
de iende
Son
esón
el
muy
emido
Seño
y
dueño
de
San iago;
con
la
que
hicie on
hg«
■
Fe nán
Pe ez
de
And ade,
seño es
de
Villalba,
y
los
Al
ba
Rod íguez
y
Osono,
seño es
de
los
cas illos
de
R- e a,
Pa
d ón
y
Cab e a.
Robus ecido
asi
núes
o
pa ido,
impond á
á
los
pa dales
de
Don
Ped o
de
Cas illa,
de
quienes
es
14
—
y
á
lodos
con
el
p e es o
de
su
edad,
he
ehusado;
bien,
que
indi e en e
aiín
poco
la
a aía
el
lazo
de
himeneo.
A
zo b
.
E
so
es
deci
que
aún
su
pecho
á
los
alhagos
del
amo
se
ha
esis ido.
V
a sc o
.
De
los
cap ichos
li ianos
de
muje es,
no
espondo,
aunque
pueda
adi ina los.
De
aleg e
y
jo ial
que
e a
an es
T
se
ol ió
is e
há
unos
años;
p ocu ó
indaga
la
causa
y
según
pude
alcanza lo,
¡o
mo i a a
la
ausencia
de
algún
mala en u ado
hidalgüelo
o ado ,
que
con
sus
o as
y
can os
odas
las
noches
en
Yed a
in e umpía
el
descanso.
No
obs an e
es os
des a ios
puedo
deci
sin
emba go,
que
en
la
casa
de
Vaamonde
son
cual
leyes
sus
manda os.
A
zo b
.
Dime
¿quién
e a
ese
jo en?
V
a sc o
.
Un
a en u e o
insano
que
en
las
hues es
de
D.
Ped o
c eo
se
encuen a
lidiando.
A
zo b
.
¿S
u
nomb e?
V
a sc o
.
Seño ?
A
zo b
.
S
u
nomb e?
(con
ehemencia.)
V
a sc o
.
A
z o b
.
V
a sc o
.
Fe an
Pe ez
Chu uchao.
¿A
Fe an
Pe ez
has
dicho?
(con
abia'
¡Fe an
Pe ez!
¡Insensa o!
concen ada.)
¿Y
él
p e endía
u
hija?
¿Y
ella
le
quie e?
¡Menguado!...
No
espe e
po
el
que
ha
mue lo/después
de
una
co a
pausa,
con
calma.)
endido
quedó
en
el
campo
de
Naja a
en
la
ba alla.
No
penséis,
Seño ,
que
acaso-
aunque
yo
ol e
le
ie a-
cubie la
la
sien
de
lau os,,
y
po
boles
de
enemigos
magullado
odo
el
casco,
le
en ega a
mi
eso o:
al
méngua,
Seño ,
no
es
dado..
¡Uni se
conmigo
el
hijo
de
quien
u o
el
desaca o
de
o ende
á
su
A zobispo,,
sin
espe a
el
sag ado
de
su
ca ác e ,
que
llo a,
con
encadenadas
manos
su
ale osa
ebeldía,
y
el
c imen
que
ha
pe pe ado
¡da
mi
Es ella
al
que
de iende
á
D.
Ped o
el
Rey
illano,
el
e oz
ig e
de
España,
e güenza
del
Cas ellano!
¡al
asesino
D.
Ped o,
que
con
il
y
bajo
engaño
pé idamen e
ma ó
a
A ias
Vázquez
mi
he mano!
—
16
—
¡Al
Rey
que
he
ju ado
gue a
con
sus
neg os
pa ida ios!
¡al
sang ien o
a icida!
-A
z o b
.
Vaamonde,
po
Dios,
calmaos;
que
quizá
p on o
es á
el
dia
en
que
lleguéis
á
enga os
del
(pie
o a
se
llama
Rey,
con
odos
sus
allegados:
más
es o
que
aho a
os
digo
debéis,
amigo,
calla lo.
En
el
cielo
el
jus o
Dios
iene
suspenso
ya
el
ayo
pa a
con undi
en
pol o,
ono
y
ida
del
i ano.
V
a sc o
.
Que
llegue
luego
ese
dia,
el
dia
que
an o
ansio;
que
aunque
eis
cana
mi
en e,
aunque
eis
iejo
mi
b azo,
la
sang e
que
a de
en
mis
enas
es
sang e
de
noble
anciano:
y
el
que
es
noble
siemp e
cumple
lo
que
p ome ió
su
lábio.
Sob e
es a
espada,
enganza
oma
del
mons uo
he
ju ado
de
odillas
an e
el
cielo;
sob e
el
cue po
de.
mi
he mano
aspasado
el
co azón
con
la
sang e
humeando,
que
en
el
e o
le
ma á a
.
(Ja balledo
con
engaño,
po
el
mandado
del
Rey,
.
♦
que
en
el
pueblo
se illano
u
—
17
—
delan e
de
su
nobleza
aido es
nos
ha
llamado...
Min ió
el
in ame,
min ió
los
Vaamondes
esal a on
siemp e
en
p uebas
de
leal ad,
más
no
aho a
po
San iago,
que
has a
e lo
sin
el
ono
y
la
ida
no
descanso,
pa a
que
pueda
deci
á
la
somb a
de
mi
he mano,
descansa
en
paz
A ias
Vázquez,
descansa
que
es ás
engado.
A
z o b
.
Sang e
y
sang e
en
espiación
al
cielo
es án
implo ando
an a
ic ima
in eliz
que
ha
inmolado
el
inhumano.
El
Dios
engado
y
ue e
dé
alo
en
nues o
b azo
pa a
e e la,
ins umen o
siendo
de
los
cielos
san os.
V
a s c o
.
L
o s
que
no
han
sido
o endidos
sean
del
cielo
i i ado
.
ins umen os
en
buen
ho a:
con
mis
nomb es
a en ados,
mi
inju ia
sab é
bo a la
po
que
á
mí
solo
me
es
dado.
A
z o b
,
Y
ha ás
lo
que
el
debe
pide.
(Es
nues o,
no
hay
que
duda lo.)
Dejemos
ya
esa
cues ión
y
de
u
p omesa
hablando
¿Es ella
da á
con
gus o
■
é
mi
sob ino
la
mano?
u
-
18
—
V
a sc o
.
Seño
D.
Sue o
de
Gómez,
ya
os
engo
manileslado
que
en
mi
cas illo
se
cumple
an
solo
lo
que
yo
mando.
Mi
hija
me
espe a
mucho,
yo
la
quie o,
la
idola o;
espe o
que
de
Mendoza
se á
muje
de
buen
g ado,,
y
sino
se á
po
ue za,
ya
que
mi
palab a
he
dado..
A
zo b
.
Espe o
que
de
iolencia
jamás
end á
el
du o
caso..
Puedes
i
ya
disponiéndola.
(sale
un
paje.)
P
a c e
.
Seño :
caballe o
a mado
de
pun a,
en
blanco
p egun a...
A
z o b
.
¿Qué
quie e?
P
a g e
.
Dice
que
habla os.
V
a sc o
.
N
o
o s
in e umpo.
A
z o b
.
Mi
amigo...
V
a sc o
.
Con
Dios
quedad.
A
zo b
.
Bale
paso,
(alpaje.)
¿Ya
os
ma cháis?
(á
Vasco.)
V
a sc o
.
'
No
soy
moles o.
A
z o b
.
Id
con
Dios,
Seño
D.
Vasco.
ESCENA
QUINTA
el
a zo bispo
y
BERRAN
pe ez
,
a mado
se^ún
la
época,
calada
la
ise a.
A
zo b
.
Como
os
en áis eis
así
encubie o,
caballe o?
u
1!)
F
e a n
.
¿N
o
me
co iocéis
D.
Sue o?
(le an ando
A
zo b
.
¡El
de
Camba!!!
¿ os
aquí?
la
celada.)
F
e a n
.
Vengo
á
pedi
cumplimien o
de
las
p omesas
que
un
ciia
me
hicis eis.
A
zo b
.
(¡Po
ida
mía!
¿P omesas?...
Las
lle a
el
ien o.;
F
e a n
.
Alia
en
o os
iempos,
seño
A zobispo,
un
doncel
pasaba
su
edad
ju enil,
ma chi as
sus
ue zas,
la
lanza
a imada
llo ando
la
sue e
de
un
pad e
in eliz.
Que
el
pob e
e.-piando
al
ez
una
culpa
i ía
mu iendo
en
neg o
a aúd,
sacado
le
habían
de
sus
ie nos
b azos,
jamás
él
le
ie a
goza
de
la
luz.
Tai.
jnun o
de
un
pad e
sin ie a
la
alla,
le
dijo
un
pa ien e
iniese
hacia
os;
I).
Sue o
le
is eis
endido
en
el
suelo
y
en uel'o
en
sollozos
pedi os
pe dón.
Desde
aquel
dia
en
lodos
luga es
siemp e,
A zobispo,
hallabais
con
él:
piedad
implo aba
y
os
os
callabais
dejando
anegado
en
llan o
al
doncel.
Po
in
un
momen o
que
ué
de
en u a
os
apiadas eis
á
al
suplica
la
pena
del
jo en
llegó
á
ues o
pecho
y
da
in
quisis eis
á
su
is e
a án.
«¿Quie es
á
un
pad e?
dijisleisle
en onces.
Pues
lidia
en
Seis
años
allá
en
c uda
lid.»
Ve iendo
su
sang e,lidiando
en
la
gue a,
de
un
pad e
igno ado
bo aba
el
desliz.
’
S^is
años
ha
que
el
comba e
u
—
20
—
b a a
I
d
es
mi
lecho,
seis
años
h.
que
en
el
pecho
un
co azón
ie o
la e.
Cuando
la
sang e
humeaba
en
mi
ace o
pu pu ino,
y
en
el
casco
diaman ino
la
du a
lanza
es allaba:
en onces
i ía
yo,
nunca
lidiando
gemía,
aunque
ya
la
lanza
mia
,
con
diez
lanzas
se
encon ó.
E a
el
comba e
mi
ensueño,
mi
delicia
ape ecida.
,
Da
po
un
pad e
la
ida
es
sac i icio
pequeño.
¡Oh
D.
Sue o!
¡Es
an
sensible
el
no
pode
conoce
un
homb e,
á
quien
debe
el
se !
á
su
pad e!!!
¡Es
muy
e ible!
¡Es
po
Dios
muy
is e
sue e
de
la
ida
en
el
inal,
no
oi
la
oz
pa e nal
en
el
din el
de
la
mue e!
¿Nunca
habéis
eñid
os
un
pad e
po
quien
Po a ,
ni
un
sollozo
que
apaga
e.n
sus
Libios?
¡Oh
g an
Dios!
Si
algún
dia
habéis
sen ido
en
e.
pecho
una
pasión,
ened
de
mi
compasión;
po
la
i gen
os
lo
pido.
No
pe mi áis,
no,
que
mue a
•
u
—
21
—
Ñuño
Pe ez
igno ado,
en
un
cas illo
ence ado
como
un
bandido
cualquie a.
Pudo
habe os
inju iado,
más
en
la
ie a
sois
os
quien
ep esen a
á
aquel
Dios
que
en
la
c uz
mu ió
encla ado:
Aquel
Dios
que
en
pe dona
os en a
su
omnipo encia,
y
humanado
en
su
clemencia
iene
al
is e
á
consola .
¿Y
ein e
años
no
han
bas ado
pa a
cas iga
á
un
homb e?
¿Es
p eciso
que
su
nomb e
mue a
ambién
ol idado?
A
zo b
.
Demasiado
sois
p olijo
al
habla
de
un
delincuen e:
•
el
A zobispo
no
mien e
que
ejecu a
lo
que
dijo.
F
e a n
.
Pe donad
mi
exal ación,
¿ engo
un
pad e?
A
zo b
.
Si
enéis;
F
e a n
.
Y
mañana...
A
zo b
.
Le
e éis.
F
e a n
.
Dios
os
dé
su
bendición.
ESCENA
SESTA
EL
ARZOBISPO
¡Insensa o!.
.
¡B e e
ha
de
se
u
aleg ía!..
Sí...
mañana
e ás
á
u
pad e,
pe o
le
u
—
22
—
e ás
en
la
umba.
De
esc
modo
el
pad e
no
habla á
al
hijo
lo
(|ue
si
supie a...
Cualquie a
cosa
pudie a
eme
de
su
impe uosidad...
¡Oh
que
idea
an
e i
ble
..
No,
no
lo
sab á.
Al
uno
le
espe a
un
eneno,
y
el
o o
soldado
de
Don
Ped o
el
C uel,
aman e
de
Es ella
de
Vaamondo,
hijo
de
Ñuño
Pe ez
Chu u-
cho...
¿qué
debe
agua da ?
O a
igual
sue e.
ESCENA
SÉPTIMA
EL
ARZOBISPO
Y
DEAN
D
ea n
.
(Muy
pensa i o
le
ha
dejado
la
isi a
del
caballe o:
e emos
Jo
que
ajo
y
quien
,
e a.)
A
zo b
.
¡Ah!
¿E es
ú,
mi
que ido
Dean?
Venis e
á
buena
ho a.
¿Conoces
al
que
ha
un
poco
es aba
aquí?
D
ea n
.
Po
su
aje
y
apues o
ademán
me
ha
pa ecido
un
es o zado
paladín.
A
zo b
.
Pues
es
nada
menos
que
Fo an
Pe ez
Chu uchao.
D
ea n
.
¿El
hijo
de
Ñuño
Pe ez?
A
zo b
.
Y
ibal
de
mi
sob ino.
D
ea n
.
¿Aman e
de
doña
Es ella?
A
zo b
.
Según
me
lo
acaba
de
deci
su
misma
pad e
D
ea n
.
El
in eliz
llega
a de.
A
zo b
:
T,
c
he
o iecido
que
mañana
pond ía
á
su
■
'
pad e
cu
libe ad.
u
—
23
—
D
ea n
.
Hicis eis
bien:
p on o
es a á
lib e
de
nues o
dominio
El
ja o
con
agua
que
se
le
en ía
odas
las
mañanas
y
del
que
p oba á
muy
en
b e e
lle a
consigo
la
mue e.
A
zo b
.
Pues
da ás
o den
pa a
que
á
Fo an
Pé
ez
se
le
ab an
las
pue as
de
la
cá cel
y
se
le
guíe
hácia
la
p isión
del
pad e,
pa a
que
sepa
que
si
no
pude
dá selo
i o
se
lo
en ego
mue o
y
que
mi
pa
lab a
la
he
cumplido.
D
ea n
.
¿Y
después?
A
zo b
.
Tend ás
dispues os
ein e
de
mis
hom
b es
de
a mas
que
le
conduzcan
des e
ado
de
mi
seño ío
de
San iago,
in imán
dole
la
pena
de
mue e
si
acaso
queb an
a e
su
des ie o.
D
ea n
.
Se
cumpli á
según
lo
habéis
mandado.
u
—
30
—
y
que
jamás
á
u
lengua
sali
debie a,
que
méngua
e
epo a
pa a
el
mundo.
¿Y
seis
años
no
han
bo ado
su
ecue do
c iminal?
¡Desg aciada!
Po
u
mal
huella
p o unda
ha
dejado.
¡Ah!
bas an e
lo
decía
esa
is e
palidez.
y
esa
macilen a
ez...
¡imbeci!!
no
lo
en endía.
EsTRE.
¡Pe donadme!...
compasión!...
os
lo
uego
po
mi
mad e?
V
a sc o
.
¿Y
le
ol ida ás?
E
s e
.
¡Oh
pad e!...
,
V
a sc o
.
Solo
asi
end ás
pe dón.
E
s e
.
¿Habéis
ad e ido
en
él
mancha
que
empañe
su
hono ?
V
a sc o
.
¿Igno as
que
es
de enso
<le"l
que
llaman
Ped o
el
c uel?
¿del
que
asesinó
coba de
á
A ias
Vázquez
u
lio,
,
haciendo
en
Se illa,
impío,
de
su
aición
o pe
ala de?
E
s e
.
Fe an
de iende
á
su
Rey:
que
es
debe
de
un
caballe o
el
sos ene
con
su
ace o
á
su
pa ia
y
á
su
ley.
V
a sc o
.
Tal
ez
c iminal
acción
Ñuño
el
pad e
ejecu ó,
que
D.
Sue o
le
ence ó
en
a en osa
p isión.
Ul
—
31
—
Y
en
in
esposa
se ás
de
D.
Iñigo
¿lo
ois e?
El
po que
bien
lo
en endis e:
p on o
en
casa
le
end ás.
Mi
palab a
es á
empeñada,
y
an es
que
un
noble
español
al a á
p ime o
el
sol
de
la
bó eda
azulada.
•
E
s e
.
Mi ad...
V
a sc o
.
E
s o s
labios
sella,
disculpas
no
quie o
oi :
.
lo
dicho
se
ha
de
cumpli
con
olun ad
ó
sin
ella.
(En a
en
el
cas illo.)
ESCENA
SEGUNDA
ESTRELLA
Po
mi
olun ad
nunca;
po
ue za
al
ez,
po que
u
e es
ue e
é
yo
débil.
Así,
pad e
c uel,
p os i uyes
ia
elicidad,
Ja
dicha
de
u
hija
á
u
ano
o gullo,
á
u
ciega
ambición.
Pa a
í
sus
ju amen
os,
la
lección
de
su
co azón
son
cosas
de
ningún
alo ,
po
que
u
no
sien es
co
mo
ella,
y
quie es
que
ella
sien a
como
ú.
Ah!...
Casi
des allezco
ago iada
po
el
in o unio.
Sin
un
p o ec o
en
es e
mundo,
sola,
aislada,
sin
Fe an
Pe ez
que
jamás
consen i ía
que
me
sacasen
de
sus
b azos?...
Ya
há
seis
la gos
años
que
u
—
32
—
pa ió,
aún
no
ha
uel o;
quizá
se
ha
b á
ol idado
desús
p omesas...
de
su
amo ...
pe o
no:
su
co azón
e a
como
el
mío,
sen ía
como
es e,
y
ales
co azo
•
nes
ni
aún
con
la
mue e
bo an
las
im
p esiones
que
eciben.
¿Hab a
mue o
a
manos
de
aido a
lanza?
Que
idea!.,
no...
no
E a
alien e,
ningún
bó ele
de nba-
ba,
en
ningún
o neo
ué
encido
y
ban-
(iago
le
end á
bajo
de
su
p o ección.
Tal
ez
muy
p on o...
mañana...
hoy
m
'
s
mo
llega á
cubie o
de
glo ia
y
end á
pone
á
mis
pies
los
o eos
que
ha
gana
do
en
libe a
á
su
pad e,
y
el
mío
no
ehusa á
pa a
esposo
de
su
hija
a
un
no
ble
campeón,
á
un
alien e.
¡Oh
que
ala-
aüeñas
espe anzas
sino
salie an
lalbdas...
Ven
Fe an
Pe ez,
en
á
saca
u
Es ie-
11a
de
la
angus ia
en
que
se
encuen a.
(Después
de
un
b e e
a o
se
oyen
los
p eludios
de
un
laúd
seguidos
de
las
si
guien es
es o as,
du an e
las
cuales
de
no a á
Es ella
suma
agi ación.)
«De
lid
cas ellana
iene
de
blandi
el
e so
ace o,
amo oso
caballe o
.
que
en
su
escudo
un
lema
iene.»
«Solo
se
segui
la
huella
que
indica
mi
Es ella
bella.»
F
s e
Sigue
po
Dios
o ado ...
,
,
'
«Siemp e
en
su
pecho
ab igo
u
—
33
—
la
imagen
encan ado a
de
aquel
luce o
que
ado a
del
que
cau i o
quedó:
Su
sende o
e a
la
huella
que
ma có
su
Es ella
bella.»
E
s e
.
Si:
es os
sono os
acen os
son
los
de
mi
aman e
que
aún
no
han
pe dido
su
má
gico
p es igio.
«Lus e
y
ama
consiguió
enamo ado
adalid.
y
en
c uda
y
sang ien a
lid
mil
enemigos
enció;
siguiendo
solo
la
huella
que
mos ó
su
Es ella
bella.»
(Apa ece
Fe an
Pe ez
po
la
de echa.
’
Al
di isa lo
Es ella
se
a oja
en
sus
b azos.)
ESCENA
TERCERA
ESTRELLA
Y
FERRAN
PEREZ
E
s e
.
¡E
s
Fe an
Pe ez,
g an
Dios.
No
me
engañó
mi
deseo.
F
e a n
.
Es ella!
po
lin
le
o.
E
s e
.
Felices
somos
los
dos.
F
e a n
.
Tan a
dicha
apenas
c eo.
E
s e
.
¿Cuando
llegas e?
F
e a n
..
Hoy,
bien
mío:
■
después
de
seis
años
c ueles
de
lid,
dó
mi
espada
y
b ío
a ancó
cien
mil
lau eles
¿
los
c is ianos
é
in ieles.
;
.
•
u
se
—
34
—
E
s e
.
¡Cuán o
he
llo ado
po
í!
¡Cuán o
he
padecido,
cuan o!
¿No
es
mi
semblan e,
di,
ma chi o
po
el
queb an o
y
es os
ojos
po
el
llan o?
F
e a n
.
Al
in
ya
jun os
nos
emos
después
de
al
desconsuelo.
Oh!
cuan
dichosos
se emos
cuando
unidos
an e
el
cielo
de
e e na
dicha
gocemos.
Feliz
soy
es e
momen o!
¿no
sien es
u
co azón
„
palpi a
con
el
con en o?
Place
nos
gua da
sin
cuen o-
nues a
amo osa
pasión.
T)éjame
a
d
m
i
a
a
die
n
e
esa
celes e
he mosu a,
esa
encan ado a
en e,
y
ace ca
u
mano
pu a
á
mi
labio
balbucien e.
E
s e
.
¡Cuan o
e
amo,
T o ado !
F
e a n
.
E
s
u
acen o
seduc o
.
más
dulce
que
mi
laúd,
cuando
jun o
á
mi
que ub
endechas
can o
de
amo .
E es
muje
di inal
mi
ida,
mi
amo ,
mi
encan o,
e es
mi
he mosa
ideal;
causa
en idia
al
cielo
san o
u
belleza
sin
igual.
E
s e
.
Al
e e
i me
y
cons an e
u
s
--
35
—
cual
Fe an
lo
uis e
un
día,
se
enajena
el
alma
mía.
F
e a n
.
Mil
eces
u
ie no
aman e
maldijo
la
ausencia
impía.
Descansemos,
picuda
amada,
bajo
es os
amos
ondosos,
ecue dos
de
edad
pasada,
dó
nues a
men e
a obada
en
momen os
deliciosos,
con
sus
g a as
ilusiones
á
lo
ideal
se
ele a,
y
placen e a
ligaba
en
an ás icas
c eaciones
y
dulcemen e
gozaba.
E
s e
.
Cuando
ausen e
e
llo aba,
en
x
ibila
es as
lo es
mi
(
o mcnlo.se
emplaba;
ue an
de
nues os
amo es
los
mudos
espei
ado es,
y
á
mi
men e
me
aían
la
an igua
elicidad;
mis
ojos
e le
c eían,
más
p on o
en
la
ealidad
mis
ensueños
se
sumían.
F
e a n
.
Oía,
si,
nos
euni emos
pa a
nunca
sepa a nos:
nues o
amo
bendeci emos
aiUe
Dios
uno
se emos.
¿Quien
puede
el
amo
qui a nos?
¡Oh
mi
Es ella,
soy
dichoso!
No
deseo
más
en u a!
Cuando
me
llame
u
esposo
u
—
36
—
dis u ando
u
he mosu a,
y
de
un
pad e
ca iñoso
¿que
engo
de
ape ece ?
E
s e
.
¿A
u
pad e
han
libe ado?
F
e a n
.
Hoy
aún
se
encuen a
ence ado,
pe o
p on o
lo
he
de
e ;
D.
Sue o
su
é
me
ha
dado.
Mañana,
me
p ome ió
,
que
en
mis
b azos
le
e ía,
x
en onces
di éle
yo
con
el
llan o
y
la
aleg ía:
«el
cielo
un
ángel
me
dió,
enid,
pad e
mío,
a
e le,
su
igu a
con emplad:
la
a
i gen
quiso
cede le
su
inimilanle
beldad;
pa a
ues a
ancianidad,
se á
el
apoyo,
el
sos én.
,
Mien as
po
os
comba ía
ella
el
alo
me
in undía,
po
ella
o né
mi
sien;
ella
in encible
me
hacia
»
En onces
en
su
pecho
helado
e i i á
el
co azón
con
nues o
an
o
eanimado,
y
de
place
inundado,
¡ios
da á
su
bendición.
Raudal
eloz
de
con en o
cunde
po
odas
mis
enas:
cual
de
glo ia
e e na
llenas
celes
al
en u a
sien o.
E
s e
.
¡Oh
si
no
hubie a
más
penas'.
,u
—
37
—
ájenlo
Fe ando
un
emo ...
F
e a n
.
Temo !
¿de
qué?
E
s e
.
De
pe de e.
F
e a n
.
Pe de le
yo
á
i,
mi
amo ?
¿En
b azos
de
olio
yo
e e?
Mo i
p ime o
¡oh
u
oí"!
¿Quién
oba
mi
Es ella
in en a?
E
s e
.
Muchos.
F
e a n
.
Sabe lo
me
holga a.
No
se
me
ompió
la
espada
pa a
su i
al
a en a,
en
los
campos
de
Naja a.
E
s e
.
Fue a
es án
de
u
enganza.
F
e a n
.
El
que
a eba a e
in en e
mi
enco
sepa
le
alcanza
y
con
la
espada
¿>
la
lanza
que
sab é
enga me,
cuen e.
E
s e
.
Mi
pad e
quie e
casa me,
y
á
D.
Iñigo
Mendoza,
íiomb e
que
de es o
da me-1
quie en
c udos
obliga me
á
hace me
pe ju a
esposa.
Al
A zobispo
su
lio
ya
la
palab a
le
ha
dado.
F
e a n
.
¡Ay
A zobispo
mal ado!
¿quie es
des oza me,
impío,,
del
alma
lo
más
sag ado?
E es
mi
condenación:
e
asegu o
que
mi
mano
se á c
una
maldición!!!
¿Qué
dijo
mi
labio
insano?
y
mi
pad e!!!
¡Compasión!
u
E
s e
.
¡Oh
cuan o
me
hace
llo a
es a
ho ible
ince liilumb e!
F
e a n
.
¿Po
qué,
Vasco,
Ins
de
a anca
la
que
es
de
mis
ojos
lumb e,
que
es á
de
mi
ida
al
pa ?
¿No
calzo
espuela
do ada?
¿No
es
mi
nomb e
de
Hidalguía
sin
mezcla
de
I
as a dia?
¿no
es
de
noble
aques a
espada
(pie
nunca
ue
domegada?
E
s e
.
Dicen
(pie
sigues
la
ley
del
i ano
de
Cas illa.
F
e a n
.
¡Cual
es
la
mise a
g ey
que
epula
po
mancilla
el
comba i
po
su
Rey!
E
s e
,
Con
el
epí e o
in ame
e
i ulan
de
p osc ip o.
F
e a n
.
Es ella
licencia
dame;
luego
ese
epile o
quilo,
sin
que
sang e
se
de ame.
A
la
p isión
p on o
oy:
libe a
mi
pad e
espe o,
y
pa en iza les
(pii^ o
que
el
hijo
de
Ñuño
soy
y
de
Camba
caballe o.
Sí,
co e,
dile
á
u
pad e
que
no
disponga
de
i;
pídeselo
po
u
mad e,
dile
que
agua de
po
mí
pa a
cuando
uel a
aquí
con
el
mío
en e
los
b azos,
y
lodos
es
sin
ubo
—
39
—
le
ahoga emos
en
ab azos,
y
D.
Vasco
nues o
amo
es echa á
en
san os
lazos.
E
s e
.
Un
pad e
e
es á
llamando.
F
e a n
.
¿Siemp e
segui ás
mi
sue e?
E
s e
.
Po
i
á
Dios
quedo
ogando.
F
e a n
.
¿Me
amas
mucho?
E
s e
.
"
Si,
Fe ando.
F
e a n
.
¿Se ás
mía?
E
s e
.
Has a
la
mue e.
u
—
46
—
de
su
mad e
la
espe anza;
cando osa
como
un
ángel
y
bella
po
su
desg acia.
¡Nace
la
muje
he mosa
es
la
dicha
más
aciaga!..
k
Un
dia
el
il
A zobispo,
que
D.
Sue o
Gómez
llaman,
iola,
y
su
pecho
illano
de
b u al
amo
se
in lama:
p on o
á
la
niña
¡nocen e,
la
oba on
de
su
casa...
En
ano
mando
su
mad e
po
odas
pa es
busca la!
más
den o
de
pocos
dias...
¿cual
ino?
mi
lengua
calla.
Ese
in e nal
A zobispo
su
i ud
a opella a:
sob e
aquella
ie na
osa
pusie a
su
inmunda
plan a,
(pausa)
En
b e e
mu ió
la
pob e.
¿Que
consuelo
le
quedaba?
Con igo
u
mad een
b azos
espi ó...
¡ah
desdichada!
No
sob e i ió
á
la
hija
más
que
unas
cuan as
semanas.
Quedóme
solo
en
el
mundo
con
mi
baldón
y
mi
daga...
y
mi
ignominia
ence é
en
el
pecho
has a
enga la.
Ma chóme
luego
á
palacio
con
mi
en e
a e gonzada,
u
—
47
—
po
que
mi
mancha
no
iesen
de
los
homb es
me
ocul aba...
P on o
encon é
con
D.
Sue o,
b illó
en
mi
mano
la
daga,
más
sus
eos
palaciegos
hicie on
mi
ue za
ana,
me
de u ie on
los
b azos
y
la
daga
hi ió
mi
alma...
Po
manda o
del
i ano
me
a opellan
y
mania an...
me
apellidan
asesino
y
hacia
es a
cá cel
me
a as an.
¡Oh!
en
ein e
años
de
encie o
mucho
se
enconó
mi
llaga!!
Tan o
llo a
des os
ojos
.
pusie on
las
pied as
blandas!!
Oh!
Ya
sien o
aquí...
aqui
den o...
mis
en añas
des ozadas.
¿No
es
las
somb as
sang ien as
de
u
mad e
y
de
u
he mana?...
Mi a
que
llaman
po
i
sus
bocas
desencajadas
..
¿No
las
oyes
ba bulla
las
a ídicas
palab as?
Dicen...
F
e a n
.
Venganza!!!
¡Venganza!!
Ñ
uño
.
Venganza
¿no
las
oís e?...
Es
lo
que
las
somb as
claman...
(pausa.)
A odílla e,
hijo
mío,
¡ah
que
o men os!...
agua da...
¿ju as
enga
nues a
a en a?
jú amelo
po
u
he mana!!
u
—
48
—
F
e a n
.
Ñ
uño
.
F
e a n
.
Lo
ju o,
pad e,
lo
ju o;
ó
mo i
en
la
demanda.
No
e
de enga
su
clase
ni
su
pe sona
sag ada,
que
el
que
al
homb e
así
esca nece
que
mue a,
Dios
mismo
manda...
Recibe
mi
bendición!...
el
cielo
e
dé
su
g acia!...
¡Ah!...
lo
que
sien o
en
el
pecho...
no
se
oyen
ya
mis
palab as!
¡Oh
que
somb as
me
odean!
Ya
la
e e nidad
me
llama...
Deja
ab aza e
Fe ando...
la
mue e...
así...
no
me
espan a...
á
Píos...
hijo...
e
bendigo...
(Después
de
echa
una
mi ada
al
cadá e
de
su
Pad e,
p opia
de
la
si uación.)
Pad e!!!
ó
la
mue e
ó
enganza.
u
CUADRO
CUARTO
U
G0ISPIM0IÓ1
PERSONAJES
D.
S
ue o
G
ómez
P
ed o
A
l a ez
D.
I
ñigo
M
endoza
V
asco
P
e ez
de
V
aamonde
.
A
l ea
R
od íguez
A
nd és
S
ánchez
C
onju ados
u
Mandó
luego
llama
odas
sus
podes ades,
Oi ,
dijo,
amigos
cuan os
aquí
cs ades,
un
mandado
me
ino,
quie o
que
lo
sabades.
Cue no
c eo,
non
cuido
que
ende
sabo
ayades.
Senno ,
dixie on
lodos,
asnos
bien
con o ados,
de
cuan o
u
as
dicho
somos
mucho
pagados,
de
ace
cuan o
manda es
somos
apa ejados,
Senno
de
es e
p oposi o
non
nos
e ás
cambiados.
(
Gonzalo
Be ceo.)
Sala
del
Palacio
a zobispal.
A
la
de echa'*mesa
con
esc ibanía,
á
la
que
es a á
sen ado.
Ped o
Al a ez,
Dean,
y
ásu
lado
D.
Iñigo
Mendoza,
ESCENA
PRIMERA
D
ea n
y
D.
I
ñ ig o
M
en d o za
D
ea n
.
Decidme!
Cuando
es
el
dia
que
os
enlazáis
con
Es ella?
I
ñ ig o
.
P on o
aquella
mano
bella,
se
uni á
á
la
mano
mía.
Desque
ce cana
la
i
con
su
az
is e
llo osa,
.
que
se
llamase
mi
esposa^
o o
bien
no
ape ecí.
•
Su
semblan e
angelical
bañado
en
melancolía,,
un
se a ín
pa ecía
—
52
—
is o
al
a és
de
un
cendal:
y
lo
que
an es
de aneo
llamá a
yo
con
azón,
en
una
a dien e
pasión
que
se
con i ió
bien
eo.
Mi
esposa
se á
muy
luego,
D.
Ped o,
no
lo
dudéis.
"
D
ea n
.
Feliz
con
ella
se éis.
I
ñ ig o
.
S
u
beldad
me
iene
ciego.
D
ea n
.
Ha o
bien
os
desp eció
con
esis encia
incesan e.
I
ñ ig o
.
Más
la
huida
de
su
aman e
á
da ,
el
sí
la
obligó.
¿Hubis eis
no icias
de
él?
D
ea n
.
Nada
se
supo
has a
aho a.
I
ñ ig o
.
Tal
ez
su
in o unio
llo a
lidiando
con a
el
in iel.
D
ea n
.
Seis
meses
ha
que
pa ió
con
ein e
homb es
escol ado;
á
Belanzos
le
han
lle ado
dó
su
semencia
leyó
en
la
que
se
le
in imaba
segu a
pena
de
mue e,
si
él
a e ido
po
sue e
su
des ie o
queb an aba.
I
ñ ig o
.
Muy
humano
es u imos
con
ese
odioso
i al.
D
ea n
.
Y
de
D.
Ped o
pa cial.
I
ñ ig o
.
Siemp e
su
secuaz
le
imos.
D
ea n
.
Quie a
Dios
que
llegue
el
dia
que
alien es
sacudamos
el
yugo
que
deplo amos
u
—
53
—
I
ñ ig o
.
D
ea n
.
I
ñ ig o
.
D
ea n
.
I
ñ ig o
.
D
ea n
.
I
ñ ig o
.
D
ea n
.
I
ñ ig o
.
bajo
la
é ula
impía
de
ese
mons uo
i eligioso.
Nues a
sue e
hoy
se
decide.
El
pueblo,
su
ono
pide
que
sacudamos,
ansioso.
P on o
el
gallego
in anzón
y
odo
buen
caballe o,
inducidos
po
D.
Sue o
os en a án
el
pendón
de
En ique
el
de
T as ama a,
que
es
el
e dade o
Rey:
la
eligión
es
su
ley...
Y
á
sus
minis os
ampa a
P on o
se á
la
eunión.
.
Qué
ho a
es
ya?
Las
nue e
dadas.
Se
sien en
unas
pisadas.
Mi
lio
y
D.
Vasco
son.
ESCENA
SEGUNDA
Dichos:
D.
Sue o
Gómez
y
Vasco
Pe ez
de
Vaa-
monde
que
en an
po
la
pue a
del
ondo.
Don
Iñigo
y
el
Dean
se
le an an
y
es e
deja
su
asien o
al
A zobispo;
odos
se
sien an.
A
zo b
.
Con
que
po
in,
amigo
Vasco,
iun ó
el
pode
pa e nal
de
la
ú il
esis encia
que
oponía
la
inconside ación
de
u
hija
al
conso cio
con
mi
sob ino?
Ob as e
como
caballe o;
cumplis e
con
u
debe
y
no
espe aba
yo
menos
de
Vasco
Pe es
de
Vaamonde.
u
—
54
—
V
a sc o
.
I
ñ ig o
.
V
a sc o
.
J
ñ ig o
.
A
z o b
.
Con iésoos,
S .
A zobispo,
po
la
é
de
hidalgo,
que
mil
eces
es u e
po
desis i
del
p oyec o
de
ese
casamien o,
al
e
la
enacidad
con
que
echazaba
mi
hija
mis
manda os,
y
mil
eces
D.
Iñigo
me
he
a epen ido
de
la
p omesa
que
os
hice
de
su
mano.
Soy
Pad e
y
las
lág imas
de
un
hijo
pene an
al
co azón.
Po
in
ha
accedido
y
desea
que
p on o,
p on o
se
unan
con
la
in e cesión
del
e e no.
Yo
ence é
su
esqui ez,
D.
Vasco.
Los
is es
ecue dos
de
algún
amo
malha
dado
cede án
el
luga
á
los
dulces
pla
ce es
de
un
conso cio
eliz.
Yo
os
lo
ase
gu o:
al
ez
den o
de
pocos
dias
la
ma
yo
elicidad
de
Es ella
de
Yed a,
se á
llama se
esposa
de
D.
Iñigo
Mendoza.
Solo
os
di é
que
Es ella
es
hija
de
Vaa-
monde
y
los
hijos
de
Vaamonde
jamás
ol idan
la
sang e
que
he eda on
de
sus
mayo es.
¿Pa a
cuando
decidís
la
boda?
Los
mo
men os
que
e a dan
el
día
que
pueda
llama la
mía,
son
ho as
de
o men o.
La
boda
debe
é i ica se
con
el
apa a o
que
exigen
ues os
nomb es,
y
es os
días
en
que
nos
ocupan
asun os
que
de
cidi án
de
la
elicidad
de
Galicia,
y
de
la
segu idad
de
nues as
pe sonas,
no
son
a
p opósi o
pa a
ello.
Cuando
es emos
lib es
de
la
zozob a
que
nos
inquie a
el
sol
de
Ven u a
luzca
en
nues o
suelo,
U|
—
55
—
V
a sc o
.
A
zo b
.
I
ñ ig o
.
A
zo b
.
D
ea n
.
V
a sc o
.
A
zo b
.
yo
os
conduci é
al
al a ,
siendo
aquel
dia
un
p esagio
de
ues o
bienes a
u u o.
•
Si:
es os
momen os
solo
debemos
ocu
pa los
en
da
el
golpe
decisi o
pa a
p o
clama
en
San iago,
á
D.
En ique
po
ey
de
Cas illa.
Rodeados
es amos
de
enemigos.
D.
Fe nando
de
Cas o,
Don
Juan
Pe ez
de
Oca,
Lope
Gómez
de
Li a
y
Sue
Iñiguez
de
Pa ada,
nos
acechan,
siguen
nues a
somb a,
y
an es
de
poco
end emos
que
a ila
nues os
ace os
pa a
cla a los
en
sus.pechos.
No
obs an
e,
en
es e
iempo
D.
Iñigo
podéis
en a
en
mi
casa
como
el
hijo
u u o
de
Vasco
de
Vaamonde.
,
Si,
se á
bien
pa a
que
conozcas
á
ondo
el
ca ác e
de
u
esposa
y
que
ella
e
conozca
ambién,
y
así
no
os
es aña éis
en ambos.
Fa o ecido
me
habéis,
con
ues os
o e
cimien os.
(suena
el
eloj)
¿Que
ho a
enemos,
Dean?
Suenan
las
diez:
es
la
ho a
designada
pa a
la
jun a.
Algunos
se
ace can.
(Al
Dean)
Pon e
en
la
pue a
y
oma
á
odos
la
con aseña.
u
—
62
—
unos
dicen
que
a
huyendo,
o os
que
asun os
muy
g andes
le
aen
á
es a
ciudad;"
"
más
nada
de
a o able
anuncian
unos
ni
o os.
.
A
zo b
.
And és,
ma cha
á
asegu a e
si
es
cie o
lo
que
és e
dice.
V
a sc o
.
Anda
y
uel e
en
el
ins an e.
ESCENA
QUINTA
Dichos
menos
And és
Sánchez
A
l ea
.
Se á
bien
i se
de
aquí.
A
zo b
.
Si
mien es
he
de
ma a e.
(Al
conju ado^
C
onju
.
Seño ,
digo
lo
que
he
oído...
al
ez...
pueda
que
me
engañen.
A
l ea
.
Si
el
Rey
sabe
de
es a
jun a
aquí
end á
á
odo
ance
y
ma a ános
á
lodos,
que
que iéndolo
lo
hace.
V
a sc o
.
Oid,
D.
Alba Rod iguez.
No
es
p opio
de
hidalga
sang e,
demos a
al
imidez
en
un
luga
semejan e,
y
.
y
de
in anzones
es
mengua
el
ene
alma
coba de;
si
po
desg acia
la
iene
jamás
haga
de
ello
ala de.
¿No
epa áis
de
Vaamonde
el
semblan e
inal e able?
Siemp e
le
halla éis
se eno
u
—
63
—
ó
en
el
iesgo
ó
en
el
comba e;
de
sus
pad es
las
p oezas
jamás
quie e
que
se
empañen.
El
que
no
puede
ensalza las
sos ene las
pu as
a e.
A
l ea
.
¿Me
insul áis,
Seño
Vaamonde?
V
a sc o
.
Vaamonde
no
insul a
á
nadie.
A
l ea
.
¿Qué
dijis eis?
V
a sc o
.
L
o
que
he
dicho,
lo
sos engo
en
cualquie
pa e..
A
zo b
.
Seño es,
ue a
encillas:
de
su
bien
an
solo
a en.
¡Que
á
la
is a
el
enemigo
con
pequeneces
se
anden!
A
l ea
.
P egun aba
si
segu os...
D
ea n
.
Aqui
iene
ya
And és
Sánchez.
ESCENA
SESTA
Dichos
y
And és
Sánchez
A
zo b
.
Sánchez,
que
has
a e iguado?
A
l ea
.
¿L
o
que
ese
dijo
es
e dad?
A
n d és
.
Al
sali
íhe
han
e e ido
de
la
pue a
en
el
umb al,
que
D.
Ped o
de
Cas illa
se
encuen a
en
es a
ciudad.
Po
la
plaza
en a
le
ie on
mon ado
en
b a o
alazán,
y
en
San
Ma in
apea se
con
ai e
e oz,
ma cial,
u
seguido
de
a ios
nobles
que
son
su
co le
quizá.
Dicen
que
á
odos
los
g andes
al
pun o
mandó
llama ,
y
Ruiz
de
Cas o
el
p ime o
que
le
isi e,
se á;
es os
hablan
que
un
consejo
mañana
ha
de
celeb a ,
o os
que
ímido
huyendo
muy
p on o
á
ma cha se
á.
La
gen e
se
halla
aza osa;
odos
emiéndole
es án.
A
l ba
.
Si
es
cie o,
Seño
D.
Sue o,
os
le
debéis
isi a .
A
zo b
.
Que
decís?
¿Al
Rey
D.
Ped o
la
odilla
dobla á
D.
Sue o?
¿á
mi
al
bajeza?
No
lo
c eáis!
no!
jamás.
Soy
Seño
de
ho ca
y
cuchillo
y
dueño
de
es a
ciudad,
den o
de
ella
el
A zobispo
•
que
el
mismo
Rey
es
aún
más.
V
a sc o
.
Me
sa is ace
en
ex emo
ues o
esón
sin
igual.
A
zo b
.
¿Hace
la
có e?
¿baja me
á
un
hAnb e
que
huyendo
á?
y
es a
en
mi
Seño ío?
A
l ba
.
Pa a
mejo
ocul a ,
lo
dije,
nues os
p oyec os.
A
zo b
.
¡Po
mí
que
espe a
end á!
¿Y
oso os
caballe os,
que éis
ol e os
a ás?
—
65
—
¿Desis id
de
ues a
emp esa?
de
os
no
espe o
yo
al.
V
a sc o
.
Desis i !
y
lo
pensás eis
de
noso os?
No!
jamás.
A
zo b
.
¿Ju áis
aho a
más
que
nunca
al
i ano
de oca ?
•
¡Oh
alien es
caballe os!
.
ju áis
mo i
ó
iun a ?
T
odos
.
Lo
ju amos!
V
a sc o
.
Si,
alien es!
pelea emos
con
a án!
e á
el
aido
Rey
D.
Ped o
de
los
gallegos
la
az.
El
día
de
la
enganza
p on o
A ias
Vázquez
e ás.
(mi ando
al
cielo)
A
zo b
.
Pues
bien,
pasado
mañana
nues os
con a ios
cae án,
y
San iago
á
D.
En ique
'
po
su
ey
aclama á.
A
n d és
.
La
cabeza
de
D.
Ped o
del
iun o
se á
señal
en
la
pun a
de
mi
pica.
D
ea n
.
Si
es
que
en
San iago
se
es á.
V
a s c o
.
Vi a
el
Rey
En ique.
T
odos
.
Vi a.
A
zo b
.
Mue a
el
Mona ca
in e nal.
T
odos
.
Que
mue a!
A
zo b
.
N
o
descansemos
has a
mo i
ó
iun a .
V
a s c o
,
El
dia
de
la.
Vic o ia,
Es ella,
ues a
se á
(á
D.
Iñigo}
u
CUADRO
QUINTO
EL
BEY
H
HB
DE
DimLA
PERSONAJES
D.
P
ed o
l.°
de
C
as il l a
D.
F
e nando
R
uiz
de
C
as o
S
ue
I
ñiguez
de
P
a ada
M
a eos
F
e nandez
M
a in
L
ópez
de
C
ó doba
P
ed o
A
l a ez
F
e an
P
e ez
C
hu uchao
C
o esanos
Fabló
el
Rey
e
dijo:
D.
Monje
denodado
ablades
como
puisiedes
en
casliello
alzado;
más
si
p ende os
puedo
de
ue a
del
sag ado
seades
bien
segu o
que
se edes
colgado.
*
Gonzalo
Be ceo.
Salón
del
Con en o
de
San
Ma ín
donde
es u o
alojado
D.
Ped o
du an e
su
es ancia
an
San
iago.
Apa ece
és e
sen ado
y
á
su
de echa
en
pié
D.
Ped o
Ma in
López
de
Có doba,
maes
e
de
Alcán a a,
y
á
su
izquie da
Ma
Un
Ya-
nez
de
Se illa
y
Diego
Gómez
de
Cas añeda;
á
su
en e
D.
Fe nando
Ruiz
de
Cas o,
Sue
Iñiguez
de
Pa ada,
Juan
Dien e
y
Nobles.
ESCENA
PRIMERA
D
o n
P
ed o
R
ey
d e
C
a s il l a
,
M
a in
L
ó pez
d e
C
ó d o ba
,
D.
F
e n a n d o
R
u iz
d e
C
a s o
,
S
u e
I
ñ ig u ez
d e
P
a a d a
.
R
ey
.
Bien
enidos
seáis,
nobles
y
leales
galle
gos,
D.
Ped o
os
saluda
y
dá
g acias
po
ues a
idelidad.
Acé ca e
mi
mayo do
mo
mayo
D.
Fe nando
Ruiz
de
Cas o,
de
la
Gue a,
Rico
homb e
de
León,
Ca
balle o
de
la
eal
o den
de
la
Banda,.
u
—
69
—
Pe digue o
y
al é ez
mayo
de
San iago;
dame
cuen a
del
es ado
de
Galicia,
cuya
mayo
pa e
e
pe enece.
¿Es án
odos
suje os
á
u
pode ío?
D.
F
e
.
Seño :
los
cas illos
y
ie as
de
mi
pe e
nencia,
Mon o e
de
Lemus,
Mon e ey,
Alla iz
y
Pa adela,
es án
p on os
y
dis
pues os
á
de ende
aún
bajo
sus
escom
b os
á
su
e dade o
Rey
y
Seño .
Los
demás
aún
os
es án
suje os
y
p ocu a é
que
siemp e
como
aho a
sigan
la
ban
de a
de
I).
Fe nando
de
Cas o
que
es
la
ues a.
R
e y
.
Ag adezco
u
leal ad.
Añadi ás
á
us
as os
í ulos
el
de
Adelan ado
mayo
de
mis
einos
con
pode
pa a
odas
las
p o
isiones
de
sus
da as,
y
el
seño ío
del
cas illo
de
Cas o
Ge iz,
que
ué
el
sola
de
us
an epasados
y
sé
que
es ima ás
en
mucho.
D.
F
e n
.
Tan a
me ced,
Seño !
Habéis
colmado
mis
espe anzas;
con ad
has a
el
úl imo
alien o
con
mi
espada
y
las
de
mis
súb
di os.
R
e y
.
Asi
como
cas igo
con
mano
ue e,
con
mano
de
hie o,
al
aido
e oluciona
io,
así
ambién
sé
p emia
con
mano
p ódiga
á
los
que
son
ieles
á
su
debe .
También
ú,
Sue
Iñiguez
de
Pa ada,
Adelan ado
mayo
de
Galicia,que
me
has
a o ecido
con
mil
quinien os
in an es
y
escien os
hijos-dalgos
pa a
la
ba alla
de
—
70
—
Nája a,
e
es oy
econocido
y
sab é
ag a
decé elo.
Aho a
más
que
nunca
necesi
o
ues o
es ue zo
pa a
de ende me
y
ues a
p udencia
pa a
aconseja me.
Ya
sabéis
que
un
espú eo
he mano
que
se
i ula
Rey
de
Calaho a,
ayudado
po
un
pelo ón
de
a en u e os
ex anje os
y
e
beldes
españoles,
agi a
la
ea
desolado a
de
la
gue a
ci il
po
los
campos
de
Cas
illa.
Sobe bio
he mano,
p ocu a
escala
el
solio
de
Al onso
onceno,
más
igno a
el
imbécil
que
D.
Ped o
al
e le
oca
el
escalón
p ime o
con
su
plan a
emen ida,
le
a oje
y
p ecipi e
jun o
á
sus
he ma
nos
D.
Fad ique,
D.
Juan
y
D.
Ped o,
Bu gos,
Toledo
y
Se illa
seducidos
é
in
ci ados
po
los
enemigos
que
albe ga
die
on
el
g i o
de
insu ección;
al
ez
se
ol ida on
del
p emio
que
di
á
Al onso
Fe andez
Co onel
y
los
que
a izaban
el
uego
de
la
disco dia.
Solo
los
gallegos
han
pe manecido
ieles
en
medio
del
am
bien e
aná quico
que
ci cuye
á
odos
los
españoles.
D.
F
e
.
Cuando
D.
En ique
se
hizo
p oclama
en
Bu gos,
los
gallegos
seguimos
la
ma cha
de
las
illas
de
Ag eda,
el
cas illo
de
So ia
y
A nedo,
Log oño,
San
Sebas ian
y
Gue a ia,
apesa
de
que
en
es e
pue
blo
en
que
es amos
exis e
un
enemigo
ues o
de
g ande
in luencia,
el
que
emo
que
ayudado
po
algunos
nobles.
u
s
•
—
71
—
in en e
alza
el
es anda e
del
Rey
de
Calaho a.
R
ey
.
¿Quién
es
ese
homb e,
mi
mayo domo
mayo ?
D.
F
e
.
D.
Sue o
Gómez,
A zobispo
y
Seño
de
es a
ciudad.
R
ey
.
¿Y
no
ino
aquí
á
cumplimen a
á
su
Rey?
¿Igno a
mi
es ancia
en
la
ciudad?
Aho a
mismo
ha é
que
se
p esen e
¡Aun
ompuño
el
ce o
de
Galicia!
Diego
Gó
mez,
mándale
p on o
a iso
pa a
que
sin
dilación
enga
jun o
á
su
Rey,
si
no
quie e
que
le
enseñe
sus
debe es.
Don
Sue o
Gómez!
Ese
p o egió
la
en ada
de
los
acciosos
en
Toledo.
P
a a d a
.
Y
en
San iago
p omue e
la
ebelión.
R
ey
.
¡Pues
no
queda á
impune,
i e
Dios!
Le
ju o
po
mi
espada
que
sab á
quien
es
D.
Ped o
el
jus icie o.
¿Qué
hay
buen
Ma eos
Fe nández,
cancille
del
sello
de
la
pu idad,
habéis
ecibido
algunas
nue as?
u
—
78
—
que
con
es as
mismas
manos
he
deshecho
y
des uido?
¿Sabéis
lo
que
hice
de
los
nobles
de
la
ebelión
caudillos;
que
eyezuelos
i anos,
con
incesan es
designios,
dominaban
á
los
pueblos
sin
más
ley
que
su
cap icho,
y
que
hollando
la
co ona
ob aban
á
su
albed ío?
Pues
á
odos
suje é
dándoles
pago
debido;
aunque
odos
se
pusie on
de
sus
a mas
al
ab igo
pues
el
g ande
que
delinque
del
más
bajo
no
dis ingo.
Ellos
son
los
que
de
c uel
me
die on
el
apellido;
solo
pa a
ellos
lo
acep o:
donde
hay
homb es
an
inicuos,
jamás
la
paz
puede
da se
sin
c ueldades
ni
suplicios.
El
nomb e
que
me
dé
el
pueblo,
ese
solo
es
el
que
es imo:
los
demás
yo
los
echazo
que
son
nomb es
de
pa ido.
¿Con
u
il
hipoc esía
e
bu las
de
lo
que
digo?
Má cha e
p on o
de
aquí...
¡no
soy
dueño
de
mí
mismo!
Jamás
ninguno
en
mi
ca a
se
bu ló
y
lo
ha
e e ido.
u
—
79
—
Aunque
de ás
del
Após ol
os
e ugiéis
po
Dios
i o,
que
he
de
enga
el
ul aje
que
de
os
he
ecibido.
D
ea n
.
También
os,
Rey
de
Cas illa,
aunque
po
uines
amigos
y
ues o
solio
escudado,
no
os
halla éis
al
ab igo
de
la
enganza
celes e
que
os
ese a
su
cas igo:
aunque
a da
en
cas iga ,
es
muy
segu o
su
ilo.
ESCENA
CUARTA
D
ic h o s
men o s
el
D
ea n
R
ey
.
(Le an ándose
es emadamen e
agi ado)
¡Juan
Dien e!
Fe nández
Roa!
T aedme
á
ese
mal
nacido...
¿dónde
es án
mis
balles e os?
¿Calláis,
asallos
indignos?
¿También
sois
de
los
ebeldes?
¡Mal
mi
cóle a
ep imo!...
¿No
me
aéis
la
cabeza
del
Dean
y
el
A zobispo?
Ma chad
al
pun o
á
palacio...
¿no
os
mo éis
de
ues os
si ios?
Sois
ebeldes...
sí...
¡ aido es!
y
he
de
ma a os
yo
mismo.
D.
F
e n
.
No
es
nues o
ánimo,
Seño ,
u
—
80
—
el
impedi
el
cas igo,
de
los
que
ues o
pode
y
ono
han
esca necido:
me ece
cas igo
ue e
un
c imen
an
inaudi o;
más
el
ob a
sin
p udencia
pudie a
i oga
pe juicios,
que
D.
Sue o
en e
las
masas
goza
ele ado
p es igio,
y
al
ez
una
e uel a
nos
lle a ía
al
abismo.
P
a a d a
.
De
D.
Sue o
y
del
Dean
nadie
más
que
yo
enemigo,
pe o
escojamos
sazón
pa a
da les
el
cas igo,
que
con
homb es
como
esos
se
muy
cau os
es
p eciso.
R
ey
.
Has a
e los
sin
cabeza,
Po
San iago
que
no
i o;
i a
le
engo
al
Dean,
aún
más
al
A zobispo;
pues
po
manda o
de
és e
ué
odo
lo
que
aquél
dijo.
S
a l e
D
ie g o
G
ó mez
.
Un
caballe o
encubie o
pa a
en a
pide
pe miso.
R
ey
.
Decidle
que
en e.
G
ó mez
.
Aquí
es á.
(Sale
Fe an
Pe ez
con
la
celada
pues a)
F
e a n
.
Habla os
á
solas
pido:
y
así
á
ues os
co esanos
que
despejen
les
suplico.
(A
una
seña
de
D.
Ped o
se
e i an.)
—
81
—
ESCENA
QUINTA
E
l
R
ey
y
F
e a n
P
epe z
cubie o,
que
se
a o
dilla
delan e
de
él.
F
e a n
.
Al
Rey
de
Cas illa,
al
Rey
que
aquí
impe a,
el
que
hace
á
sus
plan as
jus icia
le
impe a.
R
ey
.
Decidme
las
cui as
que
aquí
os
conduje an;
que
el
Rey
jus icie o
jus icia
no
mega.
Alzaos
y
habladme.
F
e a n
.
N
o
menos
espe a
(le an ándose.)
aquel
que
en
seis
años
en
pé ida
gue a,
y
en
mil
y
más
lides
su
sang e
e ie a,
su
sang e
de
noble
en
ues a
de ensa.
R
ey
.
Quien
seáis
igno o,
y
seáis
quien
que áis,
la
ley
pa a
odos
iene
igual
ue za;
y
si
uno
la
pisa
po
al o
que
sea,
debe
al
cas iga le
se
aún
más
se e a.
Hablad.
F
e a n
.
Hay
un
mons uo
aquí,
en
es a
ie a,
u
—
82
—
que
c imen
y
ho o es-
son
solo
sus
huellas.
De
eligión
san a
con
man a
se
albe ga;
es
man o
que
ocul a
un
ig e,
una
hiena.
Víc imas
ue on
de
su
saña
ie a,
•
mi
pad e...
mi
mad e...
y
una
he mana
bella.
Al
i
á
con a lo
se
anuda
la
lengua.
¡Oh
cándida
- i gen!
Cub ióla
de
a en a,
ajó
su
he mosu a,
pisé
su
pu eza.
¡Minis o
del
cielo
se
llama!
¡Que
mengua!
¡Pe mi en
los
cielos
que
así
los
o enda...
que
a-sí
los
denig e
un
mons uo
qué
esp esa
del
in ie no
mismo
la
maldad
ho enda!
A
mad e
y
á
hija
sumiólas
la
huesa,
que
ali io
á
al
golpe
ninguno
o o
es a.
Y
á
mi
el
pe e so,
c uel,
me
ese a,
an
p on o
ol iese
de
ues as
bande as.
u
—
83
—
R
ey
.
F
e a n
.
R
ey
.
F
e a n
.
R
ey
.
F
e a n
.
de
mí
pad e
mue o
la
ho enda
ineza.
Vein e
años
le
u o
en
du as
cadenas,
y
al
in
le
ma a a
con
abia
c uen a.
Pad eL..
¡Pad e
mío!!
El
dia
se
ace ca
pa a
la
enganza
de
an as
o ensas.
Concluid
en
b e e
que
engo
impaciencia,
Temiendo
á
mi
espada
el
il
me
des ie a;
y
an
p on o
supe
la
llegada
ues a,
olé
ap esu ado
á
ues a
p esencia,
pa a
ins ui os
de
oda
mi
a en a;
que
pa a
enga me
me
die ais
licencia.
¿Es
noble?...
del
cle o?
Decidme
quien
sea.
Es
homb e
en
San iago
de
muy
g ande
cuen a.
Decidlo,
que
nadie
á
D.
Ped o
a e a.
Si
el
Rey
de
Cas illa
á
alguno
emie a
lo
que
aquí
le
dije
jamás
le
dije a.
u
—
94
—
R
ey
.
¿Se á
el
A zobispo?
po
Dios
que
lo
sea.
Decidme
su
nomb e.
F
e a n
.
Y
palab a
cie a
me
dais
de
deja me
con
es a
mi
dies a,
cla a le
el
ace o
en
su
alma
sang ien a?
saca le
la
ida
con
mi
mano
mesma?
Po
que
ese
i ano
en
an o
que
alien a,
alza
nunca
puedo
mi
en e
se ena.
La
escuálida
mancha
que
sob e
mí
pesa,
an
solo
se
bo a
ma ando
á
esa
ie a.
R
ey
.
¿E
s
mi
pa ida io?
F
e a n
.
Aquí
en
Compos ela,
"
audaz
y
a e ido
es
él
el
que
os en a
del
de
T as ama a
ebelde
bande a.
.
Síguele
de
nobles
.
aido a
ca e a,
y
él
y
ellos
jun os
.
a
la
plebe
alien an,
■
pa a
e adi se
de
ues a
diadema.
R
ey
.
¿Qué
dices
hidalgo?
■
¿es
cie o?
¿de
e as?
u
¡Me
ma a
el
co aje!
Cualquie a
que
sea,
e
doy
mi
palab a,
mi
palab a
égia;
y
po
el
pedazo
de
c uz
e dade a
que
engo,
e
ju o
que
puedes
do
quie a
le
halles
ma a lo,
po
noble
que
él
sea.
F
e a n
.
El
que
jus icia
os
demanda
(Le an ando
es
Fe an
Pe ez,
Seño ,
la
celada.)
y
D.
Sue o
el
A zobispo
el
que
mi
escudo
pisó;
el
que
mi
sang e
ha
manchado
con
mancha
de
deshono ,
y
el
que
mo i
á
mis
manos
debe,
que
el
Rey
lo
mandó.
R
ey
.
¡El
A zobispo
D.
Sue o!
Si,
si,
en
nomb e
de
Dios,
má ale,
que
yo
e
absuel o...
que
yo
e
o o go
el
pe dón.
Si,
mi
buen
asallo
Pe ez:
no
dejes
impune,
no
al
maldad,
que
en
í
se ía
.
o o
más
eo
b&ldón;
y
D.
Ped o
es ima
mucho
de
sus
nobles
el
hono .
Má ale
do
quie
le
encuen es
en
la
plaza
ó
en
un
incón,
má ale
á
pié
ó
á
caballo
con
la
espada
ó
con
lanzón.
—
86
—
No
espe es
su
ca ác e ;
no
e
sepa e
el
emo ,
y
si
piedad
e
implo ase
no
engas
dél
compasión;
que
mo i
debe,
si
debe,
de
us
manos
al
u o .
F
e a n
.
G an
Rey,
el
cielo
os
bendiga.
R
ey
.
A
Dios,
buen
asallo,
á
Dios.
No
e
ol ides
de
u
pad e.
F
e a n
.
Aquí
le
engo,
Seño .
(Señalando
al
co azón.)
ESCENA
SESTA
R
ey
.
L
o
que
mi
men e
buscaba
p on o
Dios
me
depa ó.
No
sabías
u,
D.
Sue o,
de
Compos ela
Seño ,
que
jamás
homb e
ninguno
de
D.
Ped o
se
bu ló?
y
que
á
la
misma
ia a
hizo
humilla
el
esón,
cuando
con
sus
ana emas
leyes
dic a le
in en ó?
¡Tu
o gullosa
omnipo encia,
ya
me
causa
compasión!
Seño
de
ho ca
y
cuchillo
yo
e
ju o
po
mi
hono ,
que
has a
e e
cual
me eces
de
San iago
no
me
oy.
u
CUADRO
SESTO
a
GABAMO
IIMIM
—
94
—
me
habéis
pa ecido
an
he mosa?
y
aho a
¿po
qué
me
desp eciáis?
E
s e
.
Po
que
no
os
amo:
po
que
me
han
obligado
á
oma
ues a
mano
y
me
han
sacado
un
sí
de
los
labios;
si,
que
des
mien e
mi
pecho.
I
ñ ig o
.
Pues
con
ese
sí
se éis
mía,
y
mi
am<*
p opio
queda á
sa is echo,
y
ei éme
en
ues os
o men os,
y
goza éme
en
e
pena
ues o
co azón
pe ju o,
y
ues
os
sollozos
se
con undi án
con
las
mal
diciones
con
que
yo
abomine
el
nomb e
de
Fe an
Pe ez.
E
s e
.
Más
no
goza éis
an o;
que
ues o
alien
o
emponzoñado
en enena á
p on o
mi
alma
y
me
da éis
la
libe ad
con
la
mue e.
I
ñ ig o
.
Y
end é
la
glo ia
de
pone
sob e
ues
a
umba
« ué
esposa
de
Don
Iñigo
Mendoza»
y
si
alguna
ez
ol ie a
Fe an
Pe ez
de
su
p osc ipción
y
o-
pezá a
con
esas
le as,
piso ea ía
ues
as
cenizas,
y
ni
una
is e
lág ima
cic
la ía
la
luna
en
el
é e o
de
doña
Es e
lla.
E
s e
.
Has a
el
a aúd
me
en enenáis!!...
I
ñ ig o
.
Callad.
Ahí
iene
D.
Vasco.
u
—
95
—
ESCENA
TERCERA
D.
I
ñ ig o
,
E
s el l a
y
D.
V
a s c o
V
a s c o
.
(G acias
a
Dios
que
los
Rencuen o
ha
blando.)
Al
i
á
despedi
los
hidalgos
con idados,
un
caballe o
pidió
hospi a
lidad
en
el
cas illo
y
he
mandado
al
pun
o
que
se
le
anqueasen
las
pue as.
El
da
asilo
al
iajan e
es
un
debe
de
odo
hidalgo
y
c is iano.
Se
ace ca
ya.
ESCENA
CUARTA
D
ic h o s
y
F
e a n
P
e ez
con
la
ise a
calada.
V
a sc o
.
En ad,
huésped;
y
sen aos.
F
e a n
.
Vues as
idas
gua de
el
cielo.
V
a sc o
.
Y
la
ues a
luengos
años,
encubie o
caballe o.
¿Y
á
donde
an
bien
a mado
camináis
po
es e
suelo
que
en
san a
paz
hoy
se
encuen a?'
F
e a n
.
A
ues as
p egun as
debo
esponde ,
una
p omesa
á
cumpli
an
solo
engo
á
la
i gen
del
sag ado
pico,
que
amosa
c eo
es
po
sus
al os
milag os
en
el
ámbi o
gallego.
E
s e
.
(Es a
oz...
se á?...
¡Dios
mío!
F
e a n
.
Igno ando
es e
e eno,
—
96
—
y
pe dido
en e
los
iscos
de
que
el
país
es á
lleno,
me
esl a ié
en
sus
mon añas
sin
encon a
el
sende o:
En
es o
llegó
la
noche,
c eí
pasa la
al
se eno,
ó
bien
a imado
á
un
á bol,
ó
endido
sob e
el
suelo;
que
soldados
españoles
nunca
es a ian
el
hace lo,
y
más
eces
he
do mido
escudado
con
el
cielo
y
en
una
peña
po
cama
que
ab igado
bajo
un
echo.
VASCO.
Si
lo
ha íais:
que
u
po e
es
de
b a o
caballe o.
F
e a n
.
Más
di isando
unas
luces
po
en e
el
oscu o
elo
de
las
somb as
de
la
noche,
di igime
allí
al
momen o;
encon ando
á
pocos
pasos
aques e
cas illo
ues o,
donde
echumb e
me
dis eis,
gus oso,
anco
y
since o.
VASCO.
El
ene os
po
mi
huésped
á
mucha
me ced
lo
engo,
que
ues o
po e
y
igu a
me
ha
cau i ado
en
ex emo.
Mandad
en
cuan o
gus éis
de
es e
cas illo
al
que
es
dueño,
Vasco
Pe ez
de
Vaamonde,
un
siemp e
se ido
ues o.
u
—
97
—
F
e a n
.
Seño
Pe ez
de
Vaamonde
an a
anqueza
ag adezco-
g abadas
ues as
bondades
siemp e
es a án
en
mi
pecho
y
ojalá
paga las
pueda,
con o me
con
mi
deseo.
V
a sc o
.
Saliendo
al
aya
la
au o a
con
uno
que
en
el
e eno
es é
p ác ico,
á
la
he mi a
del
pico
llega éis
p es o,
que
dis a
unas
co las
millas
yendo
po
camino
ec o.
I
ñ ig o
.
¿Y
no
os
qui áis
la
celada?
L
s e
.
(¡Es
Fe an
Pe ez!
¡O
cielo»
se
pie de
si
se
descub e...)
V
a sc o
.
Si
acaso
podéis
hace lo
desa maos,
que
p eciso
os
se á
algún
alimen o,
y
la
mesa
es á
muy
ce ca.
e a n
,
Yo
sien o
no
complace os
más
un
o o
me
lo
impide
o mado
á
la
az
del
cielo,
No
qui a me
la
celada,
ni
come
á
man el
pues o
he
ju ado,
has a
llega
del
pico
al
sag ado
emplo-
donde
an e
la
san a
imágeií
de
la
Reina
de
los
cielos
cumpla
con
mi
g a a
o e a
humilde
de
hinojos
pues o.
In iolables
y
sag adas
son
las
o e as,
que
ue on
u
—
98
—
lanzadas
en e
los
ayes
y
los
con usos
lamen os
de
he idos
y
mo ibundos,
que
en e
el
ho ísono
esl uend
del
comba e,
la
piedad
implo aban
del
e e no,
al
ez
ecos ados
sob e
un
inmundo
sa aceno
que
con a
el
nomb e
c is iano
ba bullaba
insul os,
ciego;
saliendo
de
en ambas
bocas
ya
plega ias,ya
denues os.
I
ñ ig o
.
Inquie a
es áis
doña
Es ella,
¿os
conmue e
el
caballe o?
E
s e
.
La
elación
del
comba e
.
me
ha
en e necido
en
ex emo.-
V
a s c o
.
Decid,
¿cual
ué
la
ba alla
en
que
ese
o o
habéis
hecho?
que
al
escucha
ues as
oces
la
sang e
he i
en
mi
sien o;
que
ambién
me
he
is o
yo
en
o os
lances
como
esos,
y
pa ece
al
eco da los
que
o a
ez
jo en
me
uel o.
Y
si
a mado
con
mis
a mas
empuña a
el
ue e
ace o,
hicie a
con
él
en
mano
lo
que
mil
eces
he
hecho.
Nadie
es e
puño
doblaba
cuando
mozo,
bien
me
acue do-
o a
al
ez
dobla ánle
que
Vasco
Pe ez
a
iejo,
u
—
99
—
p oseguid
y
pe donad
si
he
sido
acaso
moles o.
F
e a n
.
DeGuadix
en
la
ba alla
con a
el
ey
mo o
Be mejo;
en
la
que
po
imp udencia
ó
po
aición
de
los
nues os,
di ididas
nues as
ue zas,
ca ga on
con
al
esceso
sob e
noso os
los
mo os,
que
uimos
p on o
deshechos;
y
aunque
odos
peleamos
con
he oico
y
noble
es ue zo,
caímos
sob e
mon ones,
de
he idas
g a es
cubie os.
Doce
mo os
me
a aca on
po
la
espalda
y
po
el
pecho:
á
sie e
mo de
la
ie a
hice
en
muy
b e es
momen os,
los
cinco
que
me
es a on
me
a acaban
con
despecho,
que
digno
de
mejo
causa
e a
su
alo
po
cie o.
Me
ma a on
el
caballo,
y
ompié onme
el
ace o,
me
deja on
desa mado
y
odo
en
sang e
cubie o.
Tendido
en e
los
cadá e es
me
epu a on
po
mue o.
Re oleándome
en
mi
sang e
y
en e
cue pos
de
homb es
ye os
pe dón
y
mise ico dia
pedí
con i o
al
e e no;
u
y
en onces
hice
p omesa
del
o o
que
á
cumpli
engo.
V
a s c o
.
Al
escucha os
alien e,
i e
Dios
que
me
en e nezco;
y
al
eco ua
mis
edades
de
place
lág imas
ie o.
¡Oh
ju en ud
lo
que
puedes!
En a
en
la
lid
se eno,
y
comba i
sin
mi a
de
la
mue e
el
is e
aspec o;
que
el
que
campea
alien e
jamás
epa a
en
el
iesgo,
es
p opio
del
paladín
que
iene
insc ip o
en
su
pecho
á
su
Dios,
su
Rey,
su
dama;
odos
an
ca os
obje os,
que
al
ánimo
más
coba de
le
in unden
el
nob'e
alien o
pa a
ence
enemigos
■
y
ma a
mo os
sin
cuen o.
¿Y
que
ecompensa
solo
es
la
que
pide
el
gue e o?
De
su
dama
ena decida
oi
los
g a os
acen os,
que
se
glo ió
de
se
suya
al
con a
sus
al os
hechos:
y
en
p emio
le
uega
á
ella
el
cau i o
caballe o,
una
sensible
mi ada
a ancada
al
sen imien o.
F
e a n
.
También
mi
espada
mo ía
(con
ma cada
una
bella,
en
o os
iempos:
in ención.)
—
101
—
en
iempos
de
mi
en u a,
si
en u a
alguna
cuen a;
que
é
since a,
in iolable
me
ju á a
an e
el
e e no;
más
con
el
iempo
y
la
ausencia
se
ol idó
su
ju amen o.
E
s e
.
Si
os
amaba
ella
de
e as,
que
os
ol idase
no
c eo.
F
e a n
.
¿Me
engaña ía,
Seño a?
¿Se ía
also
su
pecho?
E
s e
.
Ñ
o
condenéis
ues a
dama
sin
es a
de
ello
bien
cie o.
F
e a n
.
He mosa!
Feliz
me
hacéis;
decid
que
me
ama
y
lo
c eo
que
es
an
bella
como
os,
y
en
los
asgos
encuen o
que
os
iguahn
una
á
o a.
I
ñ ig o
.
(Mal
p esagio
del
gue e o:
impo a
anda
con
cau ela,
que
algún
mis e io
aquí
eo.)
Es ella
lomó
con
gus o
la
de ensa
de
su
sexo.
V
a sc o
.
N
o
es
ex año
que
las
damas
quie an
de ende
su
pues o.
F
e a n
.
S
u s
palab as,
mis
sospechas
des uye on
al
momen o,
y
á
mi
alma
lace ada
cual
de
bálsamo
si ie on.
I
ñ ig o
.
¿Con
que
nomb e
os
apellidan?
¿quien
sois?
F
e a n
.
Deci lo
no
puedo:
á
mi
nomb e
y
mi
pe sona
u
—
102
—
ocul a
ho ible
mis e io.
¡Ah
si
pudié ais
sabe lo!
Más
eliz
ue a
po
cie o,
dadme
el
nomb e
de...
p osc ip o,
que
aunque
es
de
méngua
epí e o,
no
me
a e güenzo
en
llama me,
ni
me
causa
i upe io.
V
a sc o
.
De
descanso
end éis
al a:
no
seamos
más
moles os,
En
esa
con igua
es ancia
enéis
un
mullido
lecho
donde
en
paz
do mi
podéis.
Buenas
noches
os
dé
el
cielo.
F
e a n
.
Y
á
os,
Seño
de
Vaamonde.
I
ñ ig o
.
Quedad
con
Dios.
(Como
el
uego
b illan
los
ojos
de
en ambos.)
(El
inal
de
es a
escena
debe
ejecu a se
con
suma
apidez.)
F
e a n
.
¿Me
conocis e?
(A
Es ella
al
ma cha se)
E
s e
.
Silencio,
(á
Fe an
Pe ez.)
e a n
.
En
es a
es ancia
e
agua do.
E
s e
.
Que
en
paz
du máis.
(En
al a
oz
al
e
p
que
D.
Iñigo
epa ó
en
ellos.)
e a n
.,
Has a
luego,
(en
oz
baja)
I
ñ ig o
.
(Con
sigilo
se
han
hablado:
¡Guay
si
ue a
quien
yo
pienso!
u
—
103
—
ESCENA
QUINTA
"F
e a n
P
e e z
,
al
e se
solo
se
qui a
la
celada.
¡G acias
á
Dios
que
se
ue on!
Solo
po
in
me
han
dejado,
después
de
habe me
cansado
con
an
ano
p egun a .
Ninguno
me
ha
conocido:
mi
i al
bien
me
obse aba
más
solamen e
encon aba
mi
ago
é
inquie o
mi a .
¡Oh
cuando
sepas,
Vaamonde,
el
homb e
á
quien
ab igas e!
¡Imbécil!
¿no
epa as e
podía
se
un
león,
que
con
sus
ga as
sang ien as
us
cua eles
ompe ía;
•y
en
u
en e
imp imi ía
mancha
e e na
su
pasión?
¿Y
u,
Es ella
de
mi
ida
•
que
de
glo ia
mi
alma
llenas,
que ás
da
in
á
mis
penas
-siguiendo
al
pob e
doncel?
Sí,
que
u
az
he
obse ado,
is e,
llo osa
y
somb ía:
ma chi a
como
la
mía,
señales
de
u
amo
iel.
¿O
al
ez
ese
Mendoza
ajó
con
su
mano
impu a,
esa
lo
lozana
y
pu a
a as ándola
al
al a ?
u
-
110
-
Delan e,
Es ella
ma chad.
I
ñ ig o
.
Po
ues a
ida
ogad.
F
e a n
.
Pedid
el
pe dón
á
Dios.
u
CUADRO
SÉPTIMO
LA
Y8H6AHÜ
PERSONAJES
F
e an
P
e ez
C
hu uchao
D.
S
ue o
G
ómez
P
e o
A
n unez
T
ía
B
újul a
H
omb e
l.°
A
nd és
S
ánchez
C
onju ado
l.°
C
onju ado
2.°
D.
P
ed o
de
C
as il l a
C
o esanos
C
onju ados
P
uebl o
Helo,
helo,
po
dó
iene
El
in an e
engado ,
caballe o
á
la
gine a
En
caballo
co edo .
Y
a
á
busca
á
D.
Cuad os,
á
D.
Cuad os
el
aido
’
El
enablo
le
a ojó.
(Rom.
del
in an e
engado .)
La
escena
ep esen a
la
is a
sep en ional
de
la
ca ed al
de
San iago,
de
gó ica
es uc u a.
A
la
izquie da
se
supone
la
calle
de
la
Azabache ia
po
donde
se
ecoge á
la
p ocesión
de
Co pus
á
su
iempo.
La
plaza
en
odo
el
cuad o
se
ha
lla á
llena
de
gen es
que
es a án
en
con inuo
mo imien o.
Se
e án
a ios
conju ados
a ma-
ESCENA
PRIMERA
P
u ebl o
;
P
ed o
A
n u n ez
;
H
o mb e
L°:
L
a
F
ía
•
B
ú ju l a
.
H
o mb e
¿Has
is o
ya
la
p ocesión,Pe oAn unez?
A
n u n ez
Aho a
mismo
en
la
plaza.
¡Magní ica
es á
po
cie o!
Jamás
la
acue do
an
b illan e.
u
—
114
—
H
o mb e
Y
o
espe o
e la
aquí
o a
ez.
A
n u n ez
El
S .
A zobispo
se
in e esa
mucho
en
el
esplendo
de
la
San a
Ca ed al.
T
ía
B
.
Pues
más
hab ía
que
e
en
la
unción,
si
no
se
lo
impidiese
la
p esencia
del...
Los
dos
.
¿Del
que?
T
ía
B
.
Del
cocon.
A
n u n ez
¿Quien
es
el
cocon,
mi
dueña?
T
ía
B
.
¡Válgame
Dios!
Que
poco
adelan ados
es áis
de
no icias.
¿No
sabéis
que
se
ha
lla
en
San iago,
y
no
muy
lejos
de
aquí,
el
espú eo
D.
Pod o,.el
enemigo
de
Dios
y
de
sus
sace do es?...
él
me
pe done.
A
n u n ez
"
Calle
la
desden ada
ieja,
y
aya
á
ap ende
habla ,
como
debe,
de
su
Rey
D.
Ped o
el
jus icie o,
cuyo
nomb e
no
me ece
se
p onunciado
po
an
o pe
boca.
Espú eo
se á
el
il
he mano
que
con
su
impía
acción
inunda
de
sang e
española
el
suelo
cas ellano.
T
ía
B
ú ju l a
Apues o
á
que
le
enéis
po
hijo
de
D.
Al onso.
H
o mb e
l.°
Y
de
su
muje
doña
Ma ía.
T
ía
B
ú ju l a
¡Ah
on ucios,
como
os
engañan!
No
sé
si
me
escucha
alguno...
Voy
á
des
engaña os;
más
es o,
cuidadilo,
no
salga
de
oso os.
El
que
enéis
po
hijo
de
don
Al onso
y
doña
Ma ia,
no
sabemos
quien
es:
es
un
cualquie a.
H
o mb e
Siga
la
dueña
que
nos
ha á
ei
con
sus
pa ochadas.
T
ía
B
ú ju l a
En idiosa
doña
Ma ia
de
e
que
u
—
115
—
no
enía
ningún
hijo
de
D.
Al onso,
al
con a io
de
doña
Leono
de
Guzmán,
que
odos
los
suyos
e an
a ones
y
como
pinos
de
o o,
y
capaz
cada
uno
de
empu
ña
el
ce o
de
España
¿que
hizo
aquella?
La
noche
que
pa ió
suplan ó
á
su
ma ido
en
ez
de
la
niña
que
die a
á
luz,
al
hijo
de
una...
que
se
yo;
y
á
ese
hijo
le
lla
ma on
después
D.
Ped o
el
l.°
A
n u n ez
¡Vo o
á
C ispo...
la
deslenguada
B úja!
que
si
no
u ie a
asco
de
coje
esa
in
munda
mómia,
la
lle a a
po
el
cogo e
an e
el
que
an
bajamen e
ha
ilipen
diado,
que
á
buen
segu o
la
pusie a
de
espan ajo
de
bui es
en
las
almenas
de
un
cas illo.
T
ía
B
.
Jesús!
También
los
mozal e es
oman
la
de ensa
del
escomulgado.
No
es
la
miel...
Si
es u ie a
aquí
mi
nie o
An
d és
Sánchez,
ya
os
enseña ía
como
de
bíais
po a os
con
la
que
si ió
de
don
cella
ein e
y
cinco
años
al
sochan e
de
la
ca ed al.
A
n u n ez
Váyase
la
hablado a
an es
que
le
plan
e
los
cinco,
y
le
qui e...
lo
que
no
ie
ne.
¡Hab á
as o
iejo!
H
o mb e
Váyase...
áyase
la
piscina.
T
ía
B
.
Todo
se
lo
di é
á
mi
nie o
pa a
que
se
lo
plan e
al
S .
A zobispo
y
él
os
di á
cuan as
son
cinco.
A
n u n ez
Impe inen e
es aba
la
ieja.
u
—
11G
—
H
o mb e
Bah!
Quien
le
hace
caso;
si
ya
chochea.
Vamos
po
aquí
á
e
lo
que
se
dice.
(Se
inco po an
en
los
g upos.)
ESCENA
SEGUNDA
P
u ebl o
,
A
n d és
S
á n c h ez
y
C
o n ju a d o s
.
A
n d és
.
Anda
con
sigilo
que
pueden
obse a
los
sa éli es
de
D.
Ped o.
Al
g i o
de
i
a
D.
En ique
que
se á
dado
po
el
A
zobispo
al
en a
de
la
iglesia,
y
al
oi
oca las
campanas
á
eba o,
esponded
odos
y
ob ad
según
os
es á
ad e ido,
segu os
de
que
se éis
bien
ecompen
sados.
C
onju
.
1."
Yo
si
la
eligión
me
lo
manda
no
e
me é
cla a
mi
daga
en
el
pecho
del
Rey
mismo.
Mi
ida
pe enece
á
Dios.
C
onju
.
2.°
Yo
me
emo,
que
si
llega
el
Rey
á
asluci
algo,
plan e
uego
á
la
ciudad
y
nos
achicha e
á
odos
den o.
Es
hom
b e
que
no
gas a
de
chanzas.
En
Se illa,
ya
sabéis
lo
que
hizo.
A
n d é s
.
An es
don
Ped o
ob aba
como
podía:
aho a
ob a á
como
pueda.
No
obs an e
el
que
no
enga
alo
pa a
cumpli
sus
ju
amen os,
e í ese
á
ocul a
su
e güen
za
donde
no
es én
homb es
que
cuelguen
un
puñal
en
su
cin u a.
.
u
—
117
—
C
o n ju
.
2.°
Sepa
el
S .
And és
Sánchez
que
el
mío
no
le
i á
en
zaga
al
suyo
cuando
lle
gue
el
caso;
y
hable
con
menos
ono,
que
po
nues o
pa ón
San iago,
aunque
no
soy
dependien e
de
la
ca ed al,
se i é
al
S .
A zobispo
mejo
que
aquellos
que
más
lo
oci e an,
y...
engo
dicho.
A
n d és
.
El
que
dice
quie e
se i ,
debe
obedece
y
calla .
C
o n ju
.
2.°
Calla ,
calle
él
y
odos
los
pagados.
C
o n ju
.
l.°
Paz!
en e
los
buenos.
Con
las
en
cillas
puede
malog a se
nues a
san a
emp esa.
ESCENA
TERCERA
Dichos
y
Fe an
Pé ez
embozado
en
un
aba do,
lleno
de
pol o
y
cansancio.
Los
conju ados
mi
an
pa a
él
y
se
eca an.
Fe an
echa
una
mi ada
indagado a
á
oda
la
plaza.
A
n d és
.
Ojo
al
embozado.
C
o n ju
.
2.°
Me
da
mala
espina
su
po e.
C
o n ju
.
l.°
Ju á a
que
no
es
de
los
nues os.
C
o n ju
.
2.°
Silencio.
No
sea
un
espía
de
D.
Pe
d o.
A
n d é s
.
Espa ci se
con
cau ela
y
no
sepa a se
de
es as
inmediaciones.
u
.
ESCENA
CUARTA
F
e a n
en
el
p o s c en io
y
l a
g e n e
d el
pu e bl o
EN
EL
FORO.
F
e a n
.
¡He
llegado
ya
muy
a de
pa a
sacia
mi
enganza!
Más
no
impo a
que
mi
lanza
no
es
la
lanza
de
un
coba de:
ogosa
en
mi
pecho
a de
sed
de
ma a e
D.
Sue o,
y
he
de
asga
con
mi
ace o
aunque
se
opusie a
el
mundo
de
u
pecho
lo
p o undo:
lo
ju é!...
y
soy
caballe o.
Si
posible
no
me
ué,
po
causa
del
desa ío
en
que
enció
el
b azo
mío
al
homb e
que
pe doné,
llega
an es;
yo
sab é
el
si io
que
pueda
halla e,
y
en
ano
ue a
ence a e
de
la
ie a
en
el
abismo,
en
ano
po
que
allí
mismo
,
_
aún
hab ía
de
ma a e.
De
ma a e!!...
y
mo i ás
que
aunque
A zobispo,
e es
homb e,
y
luego
¡ó
pueblo!
mi
nomb e
con
ho o
maldeci ás,
po
que
acaso
u
jamás
conozcas
con
que
azón
—
119
—
yo
le
he
mue »:
un
c onicón
di á
que
asesino
ui;...
es
men i a...
solo
sí
engado
de
mi
baldón.
Diga
el
pueblo
lo
que
quie a:
manche
mi
nomb e
la
his o ia:
no
oigo
más
pueblo,
más
glo ia
que
aquella
oz
pos ime a
de
«mue a
D.
Sue o,
mue a»
con
que
mi
pad e
espi ó
y
cumpli
p ome í
yo
esa
pos e
olun ad:
Si
pad e!...
descansa
en
paz
que
u
hijo
no
mien e,
no.
Po
aquí
debes
pasa ,
¡oh
A zobispo
o gulloso!
en
y
end ás
u
eposo
si
e
a lige
algún
pena :
y
cuando
pienses
halla ,
dó
el
pueblo
es ólido
zumba
y
en
su
algaza a
e umba,
es ejos
en
u
loo ;
e ás
solo
un
engado
que
iene
á
ab i e
la
umba.
((Vuel e
á
pasea
po
la
plaza
con
es emeda
in
quie ud.)
Salen
de
en e
los
g upos
And és
Sánchez,
Conju ado
l.°,
Conju
ado
2.°)
ESCENA
QUINTA
A
n d é s
.
Y
o
no
sé
lo
que
puede
habe
sucedido.
Las
ue zas
mandadas
po
Vasco
Pe ez
y
se
—
126
—
¡alen ada
u
mano
po
u
o gullo
’
y
que
engas
así
es
lo
que
quie o.
Sin
conoce
u
hija
ni
u
sang e
sepul á osla
espada
en
ambos
pechos.
10
engado,
gozándome
en
sus
idas
'
ei éme
con
place
de
sus
o men os.
’
La
enganza
de
un
homb e
desp eciado,
de
un
encido
i al
en
noble
duelo
es
peo ,
es
mas
c uel,
es
más
ho enda
que
la
misma
enganza
del
in ie no.
¡Oh
si
ie as
la
sang e
de
mis
enas!
El
uego
del
p eci o
en
ellas
sien o.....
bolamen e
con
sang e
se
mi iga
enid
p on o
que
de
ella
es oy
sedien o!
Algumn
se
ace ca.,
que
nadie
aqui
me
ea
A
V
aamonde
busq
uemos
p on o
¡oh
cielos.
ESCENA
SEGUNDA
F
e a n
P
e e z
y
E
s el l a
.
Aquél
es á
posído
del
deli io
de
un
homb e
que
lucha
con
sus
emo di
mien os,
sus
c eencias
y
su
hono .
F
e a n
.
Es ella!
Ya
es oy
aquí
E
s e
.
¡Oh
Fe an,
que
demudado
e
eo.
F
e a n
.
Ya
le
he
ma ado.
Toda
mi
daga
le
hundí;
y
pe dón
me
demandaba
endido
bajo
mis
pies.
¡Muy
ho ible
el
mo i
es!
Pe o
yo
no
le
escuchaba.
El
deslumb a me
pensó:
con
su
lujo
po en oso:
u
—
127
—
su
séqui o
nume oso,
nada
......
nada
le
alió.
E
s e
.
Tiende
u
imaginación
á
un
pensamien o
isueño.
F
e a n
.
Mi
pad e
con
u bio
ceño,
me
enseñaba
su
baldón.
■
¡Oh!
Ñuño
ya
es á
bo ado!
mi
p omesa
es á
cumplida:
El
a zobispo
su
ida
á
mi
puñal
á
exalado.
Sien o
pasos
de
caballos...
(escuchando).
E
s e
.
¿Se á
mi
pad e,
Fe an?
F
e a n
.
¡T
u
pad e!
No
que
se án
de
D.
Sue o
los
asallos.
E
s e
.
¿Te
siguie on?
F
e a n
.
Con
espan o
y
emblando
de
e o ,
lanza on
g i o
de
ho o .
¡Del
bui e
a a
el
a al
can o!
¿Qué
quie es
pueblo
demen e,
de
la
emb iaguez
emblema,
no
e
bas a
el
ana ema
que
has
es ampado
en
mi
en e?
¿Quie es
aun
sac i ica me?
No
emo
u
pode ío..
..
¡Del
neg o
nomb e
me
ío,
que
llegues
á
p odiga me!
¿quie es
hundi me
al
p o undo
déla
ignominia?
no!...
no!
Tus
ue zas
echazo
yo
y
di é
aúnque
odo
el
mundo
po
sac ilego
me
enga,
se
UNIVLKSIUAÜL
u
—
128
—
si
mi
oz
el
mundo
hiende,
«Quien
ag a ia
es
el
que
o ende,
y
no
ag a ia
quien
se
enga»
¿Y
esa
cabeza
gigan e
que
me
dice
¡¡Maldición!!!
¡Todos
huyen
mi
baldón!
E
s e
.
''olo
e
queda
u
aman e.
F
e a n
.
¡Es ella!
¿No
huyes
de
mi?
E
s e
.
¡Oh
Fe an
que
sudo
ío
baña
u
en e
F
e a n
.
¡Amo
mío!
hay
un
ana ema
aquí.
E
s e
.
Te
has
engado
como
un
homb e
que
iene
espada
y
hono .
F
e a n
.
Mas
las
gen es
con
ho o
eco da án
nues o
nomb e.
¿Dónde
hui emos
de
su
dolo?
E
s e
.
¿N
o
hab á
un
asilo
en
la
ie a?
F
e a n
.
N
o s
pe sigue
cuan o
encie a.
En
la
umba
allí
an
solo
nos
da á
su
mano
Dios.
¿No
oyes
del
cue o
el
g aznido?
¡A
nues a
boda
han
enido!
Sí!
espe an
ya
po
los
dos.
E
s e
.
¡Oh
Fe ando,
di,
que
ienes!
F
e a n
.
¿Do
es á
la
ea
nupcial?
E
s e
.
¿Me
conoces?
F
e a n
.
¡Po
u
mal!
p on o
o na á
nues as
sienes
is e
ama
de
cip és:
se á
mi
ángel
de
luz.
nues o
lecho
un
a aúd.
Sí
UNiyi
K',iii.y
ii
u
—
129
-
¡Lo
que
le
gua do
bien
es!
E
s e
.
¡Oh
Fe ando!...
¡Que
c ueldad!.
¡No
me
amas!
F
e a n
.
.
¿no
e
amo
yo?
¿Tu
labio
eso
p onunció?
¿Tú
lo
has
dicho?
E
s e
.
¡Ten
piedad!...
El
minis o
del
al ísimo
en
la
e mi a
se
halla
o ando
po
noso os
agua dando.
F
e a n
.
Veo
en
la
pue a
un
abismo.
E
s e
.
N
o
pienses
con
al
is u a.
F
e a n
.
¿Dios
p opicio
nos
e á?
Mi
mano
in a
halla á
pe o
ambién
mi
alma
pu a.
Es ella
dame
u
mano
y
á
los
pies
del
eden o
desa iemos
sin
emo
el
b azo
del
hado
insano.
(Se
di igen
los
dos
á
la
e mi a
y
al
en a
en
el
es íbulo
dice.)
Pa a
que
en
paz
nos
hallemos
y
ninguna
plan a
osada
u be
de
Dios
la
mo ada
es a
pue a
ce a emos.
(Cie an
la
pue a
del
es íbulo
y
á
poco
a o
apa ece
Vasco
Pe ez)
u
—
130
—
ESCENA
TERCERA
V
a s c o
P
e e z
d e
V
a a mo n d e
D.
Iñigo!
D.
Iñigo!
Es
aquí!
Aquí
no
hay
nadie:
desie o
es á
como
la
casa
de
Vaamonde.
¡Mal
dición
á
la
hospi alidad!
Tan os
años
de
glo iosa
ida,
de
que
e
si ie on
Vasco
Pe ez?
Pa a
en
ilece le
aún
más.
Yo
do mía
y
en
mi
casa
a en aban
mis
cua eles!
¡Exec ación
á
mi
pe
cho
que
nada
me
e elaba!
¡Pensa on
que
mi
dec épi a
espada
pe manece ía
muda
á
la
igno
minia!
No!
No,
li ianos
aman es!
Ju o
has a
la
umba
pe segui os.
Mendoza!
Tu
que
uis e
el
p ime o
á
a e igua
mi
deshon a,
en
á
busca
los,
en
á
la a
mi
a en a
que
es
la
uya;
á
cumpli
u
enganza
que
es
la
mía!
¿Que
me
im
po a
D.
Ped o?
¿que
D.
En ique
ni
D.
Sue o?
P ime o
es
mi
hono
¡Rey
E uelaL
Conde
Don
Mendo!
Ilus es
an eceso es
míos!
¿que
he
de
deci os
cuando
me
pidáis
cuen a
del
eso o
que
me
en egas eis?
me
lo
han
obado.
Si!
po
que
soy
un
iejo,
y
un
iejo
me ecía
es o
y
mucho
mas.
¡Mise ables!
Es a
es
la
e mi a:
es á
la
pue
a
ce ada:
aquí
debe ,
eni
pa a
enlaza se
¡Oh
Dios!
¿Ya
es a án
den o?
¡Ya
los
uni á
el
e e no!
(escucha)
Sí:
den o
es án.
Pequeña
es
la
‘
pue a
pa a
con ene
mi
abia!..
Ab id!!
Ab id!!.
(pugna
po
ab i la)
¿No
me
espondéis?
(saca
la
espada)
¡Mi
espada
—
131
—
ab i á
el
camino!
¡Oh
u o !
¿Donde
es áis?
¡Co
ba de,
co up o !
ab e!...
ab e!
..
(Ab en
la
pue a
y
apa ecen
en
el
din el
po
la
pa e
de
aden o
Fe án
y
Es ella.)
ESCENA
CUARTA
V
a sc o
P
e ez
,
E
s el l a
y
F
e a n
P
e ez
F
e a n
.
Impío!
¿que
aquí
que éis?
¿p o ana
así
un
san ua io?
V
a sc o
.
¡És e
se á
ues o
osa io!
¡Oh!
os
no
me
conocéis?
(quedan
es á-
¡Mi ad
mi
en e!
¡Mi ad!
icos
al
conoce
La
cub is éis
de
baldón!
á
Vasco
Pe ez)
De endeos!
(quie e
acome e
á
Fe án)
E
s e
.
¡Ah,
pe dón!
V
a sc o
,
Maldigo
u
li iandad!
(a ojando
una
mi
ada
u iosa
á
Es ella.)
F
e a n
.
Oh!D.
Vasco,
es
ya
mi
esposa!
Compadeceos
po
Dios!
V
a sc o
.
Si!.,
más
se á
de
los
dos
el
lecho
nupcial
la
losa.
.
F
e a n
.
An es
pol o
ha ás
mi
espada
Sacándola
y
poniéndose
en
gua dia)
E
s e
.
¡
Es
m
i
pad
e!
(
a ojándose
en
sus
b azos)
¡ay!
(Fe án
la
hie e
al
que e se
ba i
conD.
Vasco.)
V
a sc o
.
T
u
la
he is e!
E
s e
.
Ah!....
piedad!
(Cayendo
den o
mue a.)
V
a sc o
.
Cual
la
pusis e!
F
e a n
.
Mue e!
(Ti a
la
espada
y
queda
inmó il)
V
a sc o
.
Se á
u
mo ada!
(Vasco
le
a a iesa
con
la
suya.)
u
—
132
—
F
e a n
.
Ya
e
sigo
Es ella
mía!
á
Dios!....
á
Dios!....
iejo...
c uel!
(Ca
yendo
ambién
den ó
del
es íbulo.)
V
a sc o
.
T
u
!o
causas e,
doncel,
u
con
u
pasión
impía!
¿Que
me
queda
ya
en
el
mundo?
¿do
a
la
luz
de
mis
ojos?
¡ íc ima
de
sus
an ojos
en
sueño
due me
p o undo!
.
¡Oh!
su
beldad
cual
es á!!
Es ella!
Es ella
in eliz!
.....
Mue e
e
dio
u
deslid
como
á
mi
dá mela
a.
(
Queda
abismado
en
medio
del
ea o)
ESCENA
ÚLTIMA
D.
V
a sc o
y
D.
I
ñ ig o
M
en d o za
con
un
puñal
en
I
ñ ig o
.
¿Huye on?...
¡Vasco!...
Responde,
mano
V
a sc o
.
¿Que
les
quie es?
I
ñ ig o
.
A
D.
Sue o
V
a sc o
.
I
ñ ig o
.
V
a sc o
.
I
ñ ig o
.
Va sc o
.
I
ñ ig o
.
V
a sc o
.
dió
Fe ando
mue e
ie o
Donde
es án!...
Dime!
Que!
Donde!
¡Imbécil!!
no...
no
los
és.
¡Y
que
les
quie e
u
a án!
¡Ma a los
'
¡Si!!
¡Donde
es án...!
,
,
(Señalando
á
la
he mi a)
Rogad
a
Dios
po
los
es!!
FIN
u