RECERCA, REVISTA DE PENSAMENT I ANÀLISI, NÚM. 25(2). 2020. ISSN elec ónico: 2254-4135 – pp. 117-136
DOI: h p://dx.doi.o g/10.6035/Rece ca.2020.25.2.7
O den social, Es ado y escuela: de la p oducción
de lo común a la p oducción de la di e encia
Social o de , s a e and school: om he p oduc ion o he
common o he p oduc ion o he di e ence
HÉCTOR MONARCA (Uni e sidad Au ónoma de Mad id), NOELIA FERNÁNDEZ GONZÁLEZ
(Uni e sidad Au ónoma de Mad id) y ÁNGEL MÉNDEZ-NÚÑEZ (Uni e sidad Au ónoma de Ma-
d id)
A ículo ecibido: 4 de mayo de 2020
Solici ud de e isión: 10 de julio de 2020
A ículo acep ado: 3 de agos o de 2020
Mona ca, Héc o , Fe nández González, Noelia y Méndez-Núñez, Ángel (2020). O den
social, Es ado y escuela: de la p oducción de lo común a la p oducción de la di e encia.
Rece ca. Re is a de Pensamen i Anàlisi, 25(2), pp. 117-136.
Resumen
En es e ex o abo damos el papel de la escuela en la p oducción de lo común y la di e-
encia como manda os del Es ado en el ma co de los p ocesos de p oducción- ep oducción
del o den social. Inicialmen e, discu imos lo común como ela o de icción demandado a la es-
cuela du an e los p ocesos de o mación del Es ado-nación. A con inuación, abo damos lo
común p oducido po la escuela, como e ec o desbo dado del ela o de icción de lo común-
uni e sal. Finalmen e, analizamos el manda o de la escuela con empo ánea pa a la p oduc-
ción de la di e sidad-di e encia, como nue o égimen de e dad en la p oducción del indi iduo
solipsis a y las comunidades ce adas hipe agmen adas. Como cie e, plan eamos la pa ado-
ja de es e nue o manda o escola pa a la p oducción de la di e sidad-di e encia en un mo-
men o his ó ico en el que se ha consolidado un cie o común que pod ía se i de pla a o ma
pa a dispu a ese o den capi alis a que hoy, como e e so, es lo único común globalizado.
Palab as cla e: o den social, Es ado, escuela, común, di e encia.
Abs ac
This ex add esses he ole o he school in p oducing he common and he di e ence,
as «manda es» o he s a e, wi hin he p ocesses o p oduc ion- ep oduc ion o he social
o de . We begin by discussing he «common as a ic ion na a i e» which is equi ed o be
p oduced by he school in he p ocesses o na ion-s a e building. Then, we add ess he
«common p oduced» by he school as an o e lowing e ec o his ic ion na a i e abou
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he common-uni e sal. Finally, we analyse he cu en manda e o he school o p oduce he
«di e si y-di e ence» as a new egime o u h ha gene a es solipsis ic indi iduals and
closed hype - agmen ed communi ies. We conclude by posing he pa adox o his new
school manda e o p oduce di e si y-di e ence, ha eme ges jus in a his o ical momen
whe e a ce ain kind o consolida ed common could ha e wo ked as a pla o m o dispu e
he capi alis o de ha nowadays, as a e e se, is he unique globalized common.
Key Wo ds: social o de , S a e, school, he common, di e ence.
INTRODUCCIÓN: ESTADO, ESCUELA Y LO COMÚN COMO FICCIÓN
La escuela no puede en ende se al ma gen del p oceso de ins i ucionaliza-
ción de la mode nidad po el cual se con igu ó el sis ema-mundo (Walle s ein,
1983): el o den social con empo áneo. En es e sen ido, como ins i ución del
o den, desde la eme gencia del Es ado-nación, la escuela de masas ocupa un
luga en e la p oducción y la ep oducción del mundo social. Así, desde el
o igen del Es ado-nación, a la escuela se la ha emba cado en la p oducción del
nue o sis ema social y polí ico que sus i uía al An iguo Régimen y del suje o
que es e p ecisaba (Pineau, Dussel y Ca uso, 2001). La escuela de masas asumía
el manda o de colabo a en la a qui ec u a de la polis, inaugu ando así un
nue o e ine i able ínculo en e lo polí ico, la polí ica y la educación (Cas o-
iadis, 1997). Es a a qui ec u a se cen ó y sos u o de mane a muy especial en
la cons ucción e ins alación de un ela o de lo común que incluía la ab icación
cohesionada de: una nación común, una his o ia común, una cul u a común,
un e i o io común, una eligión común y, bajo odo lo an e io , un noso os
que con igu aba la iden idad del suje o común. Un nue o o den es uc u al-
gnoseológico que queda ía plasmado en ins i uciones, o ganización social,
o mas de ida y un nue o indi iduo al que se lo conside aba lib e e igual en
de echos y obligaciones. Un suje o que, en an o ciudadano, eme gía como
p oducción de lo común en es e nue o ela o y nue a ma e ialidad sociohis ó-
ica que e a el Es ado-nación.
Es e nue o ela o del Es ado-nación se con igu a sob e cie os aspec os
p e ios apa en emen e comunes a pa i de los cuales o os son p oducidos en
nue os e in ensos p ocesos no malizado es-homogeneizado es que son la base
de ese noso os con ingen e y de esa ciudadanía ab icada como ep esen a-
ción de la indi idualidad mode na, base de la libe ad y la igualdad abs ac a-
ic icia. Indi iduos que se ían, al menos en esa comunidad imaginada (Ande -
son, 2006), los deposi a ios de unos de echos y debe es conside ados uni e sa-
HÉCTOR MONARCA, NOELIA FERNÁNDEZ GONZÁLEZ Y ÁNGEL MÉNDEZ-NÚÑEZ. O den social, Es ado y escuela.
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les (Walle s ein, 1983; Žižek, 2007). Es e ela o es p oducido y p omo ido po
el Es ado-nación, quien pasa a se la exp esión y el ep esen an e del in e és o
bien común, el cual es p esen ado sepa ado, ajeno e independien e del mismo
Es ado, no inculado a «los eales in e eses pa icula es y colec i os» a modo
de «una comunidad iluso ia» (Ma x y Engels, 1968: 35). Así, los p ocesos de
p oducción y acumulación de la iqueza, que el Es ado sigue a o eciendo,
sos eniendo y p omo iendo, como así ambién sus e ec os en la o ganización
social y las o mas de ida, quedan enmasca ados y dis o sionados po el ela o
de lo común: bajo la icción del in e és y del bien de odos y odas.
Po an o, mien as se p oducía es e común como ela o- ep esen ación,
se cons uía un espacio, la polis, como el e i o io común —como comunidad
polí ica— que debía unciona de acue do con es e supues o, bajo una icción
de igualdad y libe ad na u ales. La ealidad es uc u al del o den social se
p esen a sepa ada del Es ado y de un o den y, sob e odo, in isibilizada en el
ela o- ep esen ación iccional de lo común, la igualdad y la libe ad. De es a
mane a, podemos pensa jun o con G üne (2016) que es e ela o de lo común
elimina la di e encia y el con lic o en su in e io con ingen e del noso os, a la
ez que expulsa al O o a un ex e io igual de con ingen e.
Así, lo común es en es e con ex o, en p ime é mino, un ela o que in i-
sibiliza las p ác icas sociales, polí icas y económicas que ponen en e idencia
una ealidad más allá del ela o, de la ep esen ación cons uida ace ca de ese
noso os-común. Una ep esen ación que se sos iene en la acionalidad mo-
de na como mi o uni e sal, en cuya icción se esconde una ealidad iolen a,
sang ien a y desga ada sob e la que se iene edi icando el sis ema-mundo
con empo áneo du an e los úl imos quinien os años (Luxembu go, 1975;
G üne , 1998; Lande , 2000; Quijano, 2000; Ga cía Oli o, 2009; Fede ici, 2014),
su ealidad ma e ial-simbólica.
En es e sen ido, ese ela o de lo común del Es ado-nación es una exp e-
sión de la mode nidad en la que es a, al como exp esó Cas o-Gómez (2000:
88), ue una «máquina gene ado a de al e idades» que, a la ez que de inía lo
que se ía en endido como p opio del noso os, los suje os del Es ado-nación,
excluía «de su imagina io la hib idez, la mul iplicidad, la ambigüedad y la
con ingencia de las o mas de ida conc e as». Los asgos de lo común a p o-
duci que ca ac e iza ían a los suje os del Es ado son una o ma de e , ep e-
sen a y de se necesa ias pa a el mismo. Po an o, esal amos aquí, jun o con
Cas o-Gómez (2000), que la edi icación de lo común como ela o, como ic-
ción, como imagina io y como ealidad del Es ado-nación es indisociable a la
«in ención del o o» «no-se , la nada, la ba ba ie» (Dussel, 2011: 22). En es e
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sen ido, an o el noso os como el O o debían se p oducidos ma e ial-
simbólicamen e en un con ex o en el que «el imagina io de la “ci ilización”
exigía necesa iamen e la p oducción de su con apa e: el imagina io de la
“ba ba ie”» (Cas o-Gómez, 2000: 91).
Po eso, la p oducción de lo común, del noso os, de la ci ilización mo-
de na, se asocia a la p oducción de ca ego ías clasi ica o ias, di e enciado as y
je a quizado as del mundo (Bou dieu, 2000, 2014; Ganda illa, 2016), que con-
ibuyen a da sen ido al o den social y a legi ima lo; un o den ma e ial-
gnoseológico con e ec os di e sos pa a el mismo mundo social. Algunos de los
análisis-c í icas ma xis as, ana quis as, eminis as y decoloniales han a ojado
luz sob e es os e ec os (Cas o-Gómez, 2000; Ga cía Oli o, 2005; Cappelle i,
2010; Ca en zis y Fede ici, 2015; G üne , 2016; F ase y Jaeggi, 2019; Mies,
2019). Es os análisis ponen de mani ies o la mane a cla amen e di e enciada en
la que ese común bene icia a los suje os y a los g upos. El bien común y el bien
de los suje os, que bajo esa excusa son p oducidos, e lejan con adicciones
que p ecisan de p ác icas legi imado as y disciplinado as (Cullen, 2008) capa-
ces de man ene ese o den. En palab as del au o ecién mencionado se da así
una « ensión en e el debe y el deseo, po un lado, y, po el o o, en e o mas
his ó icas conc e as de o ganización social y el nebuloso ideal del “p og eso de
la humanidad”» (Cullen, 2008: 90).
La p oducción del suje o del Es ado-nación supone socializa lo en es a a-
cionalidad que se i á de pla a o ma pa a pensa el mundo, habi a la polis.
En es e p oceso que explica nues o sis ema-mundo capi alis a, pa ia cal y
colonial, lo que enía que se común e a es e égimen de e dad (Mona ca,
Fe nández-González y Méndez-Núñez, en p ensa), de sabe -pode de la mo-
de nidad, el cual con igu ó un « iempo homogéneo y acío que agoci ó las
his o icidades pa alelas y au ónomas de las sociedades colonizadas y explo a-
das desde el p opio su gimien o del capi alismo» (G üne , 2016: 52).
Mien as el Es ado-nación —y sus ins i uciones— e a p oducido, lo e a su
se -suje o nacional. La escuela debe asumi así es e manda o de lo común del
Es ado-nación que se aduce en un ipo de acionalidad pedagógica que «neu-
aliza las di e encias sociales en las que se p oducen el lenguaje, el pensamien-
o y la acción» (Popkewi z, 1994: 205) a a és de un lenguaje uni e sal e
ins umen al que «homogeneiza las dis inciones y con lic os sociales» (Pop-
kewi z, 1994: 212), poniendo un man o de oscu idad a la elación en e Es ado-
sociedad-escuela, lo polí ico y la polí ica, y en gene al a su base es uc u al-
ma e ial-simbólica. En el ma co del Es ado-nación, la escuela debe ab ica un
ipo de ciudadano ci ilizado, lo que e a imp escindible pa a la con inuidad, el
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desa ollo y el p og eso del o den social capi alis a. Pa a ello, es e ela o co-
mún ic icio esencializa la iden idad nacional eu océn ica median e cons-
ucciones mi i icadas del ela o nacional del Es ado y de Eu opa, con las que
log a ocul a no solo el ca ác e a i icial de es e ela o, sino ambién el que es
en ealidad el manda o de la escuela: la p oducción de esas iden idades nacio-
nales supues amen e na u ales y uni e sales, p oyec ando así es e pasado a-
b icado hacia el u u o. Po an o, la escuela se ubica aquí como ins i ución
indispensable pa a el eme gen e Es ado-nación en sus o mas de p oduci se y
ep oduci se. La sociedad que eme gía de es a nue a o ma libe al-capi alis a
p ecisaba de mecanismos de socialización que asumie an los p ocesos necesa-
ios pa a la inco po ación-adhesión al o den social eme gen e. La escuela de
masas se ins ala así como disposi i o de gube namen alidad (Pineau, 2001;
Ga cía Oli o, 2005, 2009; Cas o-Gómez, 2010) pa a p oduci un de e minado
ipo de suje o: la iden idad nacional uncional al o den social que el Es ado
p ecisaba.
En el An iguo Régimen la socialización de la mayo ía de la gen e se p o-
ducía p incipalmen e en su misma ida co idiana, pa icipando de o ma más
o menos di ec a en las o mas de ida de su en o no, p incipalmen e con p ác-
icas socializado as no ins i ucionalizadas (Lundg en, 1992). Con la eme gencia
del Es ado-nación —y el nue o o den social asociado— se p ecisa de una ins i-
ución en la que ecaiga la socialización, siendo la escuela la que asume es a
a ea, como esponsable de p oduci al ciudadano, al suje o del Es ado, de la
polis, del o den.
1. ESTADO, ESCUELA Y LO COMÚN PRODUCIDO
El Es ado-nación, capi alis a y libe al, como « odo égimen polí ico p o-
duce siemp e un de e minado ipo de iden idades a a és de las cuales se con-
o ma la cohesión social y se da sen ido a ese espacio común» (Yannuzzi, 2009:
2), p oceso que, como sos iene es a au o a, es á ca gado de con lic os, imposi-
ciones, esis encias y dispu as, en an o
[…] la esolución especí ica que se adop e en cada caso pa icula supone necesa iamen e
es ablece elaciones conc e as de pode que se de inen a pa i de una on e a imagina-
ia que ins i uye, en i ud de las elaciones de ue za exis en es en la sociedad, los alcan-
ces del espacio de lo común, po oposición a la ins i ución de un O o que queda po ello
mismo excluido (Yannuzzi, 2009: 3).
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En es e sen ido, que la escuela haya su gido como una ins i ución sociali-
zado a, colabo ado a en la p oducción y la ep oducción del o den social, no
puede lee se como algo excepcional. Todas las sociedades y g upos humanos
han gene ado p ác icas socializado as de di e so ipo con la in ención de in-
co po a a las pe sonas a su o den social o, dicho de o a mane a, inco po a el
o den social a los suje os. Todas las p ác icas socializado as son p ác icas
o ien adas a inco po a el o den social en los suje os y ice e sa.
En cualquie caso, que la p oducción del ela o de lo común haya asumido
los asgos an es mencionados no signi ica que no haya enido e ec os incula-
dos a sus p e ensiones de icción en el o den es uc u al-gnoseológico. Es o no
qui a que, siemp e bajo las ca ac e ís icas an es analizadas, se haya cons uido
algún ipo de común eal, una cul u a compa ida, econocida como al po
suje os que llegan a au ope cibi se como lib es e iguales como e ec o de es a
acción de Es ado y de los p ocesos de socialización en gene al que se dan en el
ma co del nue o o den social. Igualdad y libe ad que, en es e caso, no es aquel
asgo esencial-na u al que es os ela os de lo común y la uni e salidad exp e-
san, sino un p oduc o del mismo. El ela o común de libe ad e igualdad como
icción, y ambién como u opía, u o e ec os en las o mas de ida del Es ado-
nación, en los deseos y las aspi aciones, en eclamos, luchas y dispu as (Bo ón,
2002). El ela o de lo común u o e ec os en la con igu ación de un espacio
público compa ido, sob e el que el mismo Es ado asumió esponsabilidades
pa a su exis encia, sos enimien o y ga an ía. Es cla e en ende aquí el espacio
público como el encuen o del ela o de lo común con las p ác icas conc e as
de suje os, g upos sociales, clases que dispu an la icción y la desbo dan, dispu-
ando así el o den es ablecido y cons uyendo un nue o común p oducido.
El ela o de lo común como as ondo socializado de la escuela —que a la
ez iene su p opio as ondo: égimen de e dad in isibilizado— iene e ec os
en la polis eal y deseada. El peso del ela o iene que e con las elaciones
desiguales del pode que lo sos ienen y p oducen y po los suje os p oducidos
que lo ep oducen. En y po la escuela, lo común ya no es solo un ela o: es
ambién una expe iencia compa ida —que no signi ica que igual pa a odos—
de espacio- iempo que c ea con empo aneidad, que c ea lazos de dependencia
e in e eses comunes en una sociedad de clases. Un in e és común que no es
solo una idea, sino que «se p esen a en la ealidad, an e odo, como una ela-
ción de mu ua dependencia de los indi iduos en e quienes apa ece di idido el
abajo» (Ma x y Engels, 1968: 34).
La insis encia, la imposición y la inculcación a lo la go del iempo lle an
inalmen e a dis in os g ados de adhesión e, incluso, ambién a dis in os ipos
HÉCTOR MONARCA, NOELIA FERNÁNDEZ GONZÁLEZ Y ÁNGEL MÉNDEZ-NÚÑEZ. O den social, Es ado y escuela.
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de dispu as. Del común como ela o se a pasando a un cie o común eal p oduci-
do. Los e ec os de ese ela o de lo común pueden se is os en o mas de ida
compa idas, acep adas, buscadas, deseadas; o mas de con i encia ya no ma-
lizadas, no mas compa idas-asumidas, un ma co cul u al en el que se dan
p ocesos de iden i icación y di e enciación, un lenguaje, c eencias, un
sen imien o-iden idad con algún ipo de anclaje en ese común; adhesión-
acep ación-admi ación a símbolos, ela os, p ác icas, mo al, a un e hos social
que da cohesión a un g upo: una cohesión a bi a ia p oducida-impues a,
ep oducida y ambién, después, deseada, buscada, espe ada. En es e común
p oducido la escuela ha jugado un papel cla e cons uyendo, además de un
ela o de icción, una u opía de igualdad subje i ada, con un sen ido en pa e
suje ado y en pa e dispu able, que se ma e ializa en dispu as, luchas y ecla-
mos, como así ambién en la escuela que queda en pa e desbo dada de sus
asgos iniciales.
Den o del o den social con o mado, la escuela pasó a se ambién una
ins i ución deseada, eclamada, exigida. La ampliación y la ex ensión de la
enseñanza común y obliga o ia su ge, en p ime luga , po las luchas y los dis-
cu sos p og esis as, como una o ma de dispu a el ela o de ese común exclu-
yen e que inicialmen e ue la escuela de masas. Es a escuela pública, común y
obliga o ia pasó a se un eclamo del p ole a iado y de los sec o es sociales
excluidos de ese o den; pasó a se uno de los campos donde se daba la lucha de
clases. Pasó a se ambién el eclamo de ese O o excluido en el noso os ci ili-
zado.
De es a mane a, se ue inculando esa educación común con el b inda
conocimien os a las nue as gene aciones pa a pode pa icipa en el mundo-
o den social (Du kheim, 1996) y, pa a o os, pa a cambia lo o sub e i lo
(F ei e, 1985). La lucha que di e encialmen e se ue dando en di e sos países y
con dis in os e ec os po la ampliación de la obliga o iedad ue una cons an e
has a consegui que cada ez más sec o es de la población no solo inalicen la
enseñanza secunda ia, sino que accedan a la uni e sidad (Mona ca, 2011). Pa a
muchos sec o es de la población de dis in os países, es e ue —y sigue siendo—
un deseo.
Pasadas las p ime as ases de una escuela de masas p incipal o me amen e
disciplinado a, inculcado a del ela o común del Es ado-nación como comu-
nidad imagina ia, en amos en la ase de una escuela pa a la enseñanza común
con o mada po aquellos elemen os conside ados cul u al, cien í ica y social-
men e ele an es pa a la sociedad en cues ión (Gimeno Sac is án, 2000), ya en
el ma co de un o den que no log a suje a del odo a las oces disco dan es.
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En es e sen ido, pasada lo que pod íamos llama una p ime a ase de una es-
cuela cla amen e o ien ada a ansmi i -inculca aquellos elemen os imp es-
cindibles pa a el nue o o den eme gen e con el Es ado-nación, se en a en una
ase en la que el sis ema educa i o se edi ica bajo el supues o de una escuela
común que se á la base pa a segui a anzando en la pi ámide educa i a. El
ela o común de la igualdad abs ac a de esa comunidad imagina ia (Ande -
son, 2006) que la misma escuela di ulgó e inculcó, no solo con ibuyó a man-
ene la icción, sino ambién, en algunos casos, a hace la menos icción y más
eal —aunque siemp e de mane a di e enciada— e incluso a desa ia la como
icción, como ela o, g acias a p ocesos de c í ica, lucha, eclamo, cues iona-
mien o del o den social y la escuela (F ei e, 1985; Tomassi, 1988; Ga cía Oli o,
2005; T asa i, 2005).
En es e sen ido, más allá de la c í ica ya explici ada al ela o de icción de
lo común, la escuela ha con ibuido con algunos p ocesos conside ados ele-
an es en la sociedad-cul u a con empo ánea; po ejemplo, ha jugado un papel
impo an e du an e mucho iempo en la al abe ización de la población (p ác-
ica en muchos momen os y luga es p ohibida pa a la mayo ía o pa a cie os
suje os), en el acceso a cie os sabe es, en la adquisición de he amien as pa a
la ida social… En es e sen ido, aunque la sociedad e a desigual an es de la
escuela y lo sigue siendo aho a, con la escuela, es e ela o y es a expe iencia de
lo común ue calando de di e sas mane as. Incluso, en de e minados con ex os
y momen os his ó icos, la escuela sí cumplió pa a algunos sec o es de la pobla-
ción con es a p o ecía de la igualdad. Cuando menos, con ibuyendo a que
cie as condiciones de la ida con empo ánea mejo asen, p incipalmen e
con cie as opciones elacionadas con la di isión social del abajo.
La escuela, es a ins i ución pensada pa a inculca un ela o de lo común y
p oduci al suje o suje ado del Es ado-nación, iene ambién e ec os es uc u-
ales-simbólicos, posiblemen e imp e is os en su inicio, al menos en cuan o
que la icción no es capaz de suje a lo o almen e, escapándose de ella, libe-
ándose hacia un común eal dispa , di e so, pe o común eal. La escuela ha
llegado a se un «sublime obje o de deseo» (Žižek, 2016), que comple a un
acío, la al a en sen ido lacaniano: se espe a de ella que o ezca algo necesa io
pa a habi a de una mane a mejo la polis que sin ella. Po eso, la escuela ha
sido exigida y eclamada y se ha dispu ado su espacio, su p oyec o y con enido,
sus manda os; no se ab ió como espacio común eal sin más, sino como p o-
duc o de la lucha con inua e incesan e, la dispu a de «lo polí ico» (Cas o iadis,
1997).
HÉCTOR MONARCA, NOELIA FERNÁNDEZ GONZÁLEZ Y ÁNGEL MÉNDEZ-NÚÑEZ. O den social, Es ado y escuela.
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Con un uncionamien o dispa , an o po países como en el in e io de los
mismos, la escuela ha pe mi ido cons ui , después de décadas, una cul u a
con elemen os comunes, con expe iencias comunes, y ha con ibuido a desa-
olla sen idos compa idos que más o menos nos iden i ican o, al menos,
iden i ican a una pa e conside able de la población. En algunos casos ue y es
una de las ins i uciones que nos ha pe mi ido ene una expe iencia común, ya
no po buena o po mala, sino po ecuen e y sis emá ica, la expe iencia esco-
la es al ez una de las más comunes de nues a con empo aneidad, aunque
es a e leje ambién i encias di e en es. En muchos países, ha colabo ado en
p ocesos de mo ilidad social y, po o o lado, con ibuyó a a és de p axis
al abe izado as al acceso y desa ollo de la eo ía-pensamien o c í ico. Cada
ez más pe sonas en los dis in os Es ados y en el mundo han pasado po ella,
es cada ez más demandada, sob e odo po sec o es sociales que no se bene i-
cia on de ella. Pa ece que, sin ella, al menos en su mejo e sión, el acceso a
cie os elemen os de la cul u a, imp escindibles pa a una ida en condiciones
de igualdad, pod ían es a en iesgo, po lo menos pa a una pa e de la pobla-
ción.
En es e sen ido, después de la c í ica necesa ia hecha en el apa ado an-
e io , es p eciso esal a aho a que, en cualquie caso, ese eco e cul u al
a bi a io que o mó pa e del ela o de lo común asumido po la escuela e -
minó eniendo e ec os como cul u a común eal. En es a línea, Dike (2008:
148) nos ecue da que «el eco e cul u al que la escuela (común, básica, ele-
men al) ansmi e es signi icado como común y p oduce e ec os sob e la cons-
ucción de una cul u a común solo en an o y en cuan o se di ige a odos». La
au o a des aca un hecho que puede se de impo ancia pa a es e análisis: «lo
común no p eexis e a la escuela, sino que debe se cons uido po ella» (Dike ,
2008: 159). Des acamos así que, más allá de la a bi a iedad del eco e cul u al
que la escuela ans o ma en un cu ículum explíci o y ocul o que alida como
uni e sal, p esen a la no edad de que, po p ime a ez en la his o ia, se piensa
en que algo así debe di igi se a odos y odas (Dike , 2008).
La escuela es una ins i ución de pode —pe enecien e al o den, lo polí i-
co— y jus amen e po ello es oco de la polí ica, de la dispu a, muy especial-
men e po su con enido, su unción. La escuela, con el iempo, ha pasado a se
un obje o de deseo y, en es e con ex o, pa ece suge en e e la como espacio de
y pa a la dispu a, en an o que e minó ubicada, a lo la go del iempo, en un
luga en e lo polí ico —el o den ins i uido— y la polí ica —la dispu a de es e
o den— (Cas o iadis, 1997). Po eso, se la puede en ende como ins i ución
ensionada, pe manen emen e ins i ucionalizándose, en un p oceso que no
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icula es, que deja in ac o el p oceso global del capi al, cla amen e esul a
insu icien e».
Cínicamen e, es e ela o de la di e sidad y la di e encia, uncional al sis-
ema-mundo capi alis a-libe al, p oduce un nue o o den gnoseológico que
nu e los cues ionamien os «a oda o ma pensable de “iden idad” es abilizada
o incluso polí icamen e cons uible, idea que cae bajo la acusación de pe ene-
ce a un pensamien o de la “ o alidad”, cuando no di ec amen e “ o ali a io”»
(G üne , 1998: 37). De es a mane a, pa adójicamen e, esul a se el más iel,
cómplice y e icaz de odas las posiciones de un o den social o alizado in isibi-
lizado, en an o con ibuye de o ma desca ada y sis emá ica a decons ui
odo sis ema eó ico que pe mi a ap oxima se a la comp ensión del sis ema
social como o alidad a iculada, an e lo cual no queda o a cosa que acep a
como única e dad y ealidad posible al sis ema-mundo capi alis a, pa ia cal
y colonial (G üne , 1998; Žižek, 1998; Kohan, 2013). De mane a que, al como
de iende G üne (1998: 40), «se pie de de is a —y se expulsa de la in es iga-
ción eó ica an o como de la acción polí ica— el luga cons i u i o (es deci ,
“es uc u al”, es deci , cómo no, “ o alizado ”) que sigue eniendo» el sis ema
de p oducción y acumulación capi alis a.
No podemos segui igno ando que la escuela es una ins i ución del o den,
no puede se de o a mane a. Como ins i ución implicada en la socialización
del suje o —su p oducción-subje i ación—, se emba ca en una a ea que iene
dos ca as: inco po a al suje o a un o den social exis en e e inco po a es e
o den social al suje o. Asumi es o es econoce la elación exis en e en e lo
polí ico, la polí ica y la escuela y pe mi e ubica la discusión en oda su com-
plejidad. No asumi lo no es solamen e o ece o o ela o, es pensa que la
ealidad es solo un ex o, un discu so que encie a en sí mismo la e dad de un
mundo de icción que solo exis e en su ep esen ación y que la iolencia, la
mue e, la dominación, la desigualdad y la injus icia solo son cap ichos del
au o . Hace iempo que en la his o ia de la p oducción social del conocimien-
o se iene poniendo es o en cues ión (Ma x y Engels, 1968; Bo ón y Cuella ,
1983; Volóshino , 1992; G üne , 1998; Lande , 2000), quizá aquí podamos en-
con a alguna de las explicaciones de es e p oceso de decons ucción.
No se a a de consenso ni a monía, sino de una ensa elación en e lo
polí ico, la polí ica y la escuela, el con lic o y la ensión en e la icción y
lo eal. Pe o si en es a ensión no se busca un e i o io pa a lo común y lo
público como espacios eales desde los que pensa y cues iona nues o o den,
las o mas de compa i lo que p oducimos y un espacio pa a p oduci am-
bién un «comp omiso pa a la c eación de elemen os colec i os, un comp omi-
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so pa a omen a los in e eses comunes en cualquie aspec o de nues as i-
das» (Ca en zis y Fede ici, 2015: 70), en onces poco podemos hace an e un
sis ema-mundo capi alis a globalizado (Cole, Hill y Rikowski, 1997; McLa en
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elación con lo polí ico y la polí ica es ealmen e necesa ia.
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