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El abasto de harinas: propuesta comercial desde Nueva Orleans hasta el Golfo de México, 1788-1799

Abstract

La harina, un bien considerado de primera necesidad para la población, nos sirve de hilo conductor para desvelar las propuestas de libre comercio fomentadas desde los territorios continentales hispanoamericanos de la costa norte del Golfo de México en detrimento de la organización mercantil española tras las reformas administrativas borbónicas de finales de siglo. El estudio está configurado partiendo de la petición de autonomía comercial de una región continental bajo el control de la Intendencia de La Habana. La incapacidad de España para consolidar su propia red comercial, de abastecimiento, favoreció la penetración de comerciantes extranjeros, en especial en tiempos de guerra.

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El abasto de harinas: propuesta comercial desde Nueva Orleans hasta el Golfo de México, 1788-1799

Author: Vidal Prades, Emma Dunia
Publisher: Universitat de Barcelona
Year: 2017
Source: http://repositori.uji.es/bitstreams/d9be96ee-a231-426d-9863-466ba6f2108a/download
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EL ABASTO DE HARINAS: PROPUESTA
COMERCIAL DESDE NUEVA ORLEANS
HASTA EL GOLFO DE MÉXICO, 1788-1799
The supply o lou : a comme cial p oposal
om New O leans o he Gul o Mexico, 1788-1799
Emma Dunia Vidal P ades1
Uni e si a Jaume I, Cas ellón, España
Resumen: La ha ina, un bien conside ado de p ime a necesidad pa a la pobla-
ción, nos si e de hilo conduc o pa a des ela las p opues as de lib e come cio
omen adas desde los e i o ios con inen ales hispanoame icanos de la cos a
no e del Gol o de México en de imen o de la o ganización me can il española
as las e o mas adminis a i as bo bónicas de inales de siglo. El es udio es á
con igu ado pa iendo de la pe ición de au onomía come cial de una egión con-
inen al bajo el con ol de la In endencia de La Habana. La incapacidad de Es-
paña pa a consolida su p opia ed come cial, de abas ecimien o, a o eció la
pene ación de come cian es ex anje os, en especial en iempos de gue a.
Palab as cla e: in endencias, ha ina, edes come ciales, Nue a O leans, Cuba.
Abs ac : Flou , conside ed a s aple good o he popula ion, se es as a h ead
o un eil p oposals o ee ade emana ing om he Hispanic-Ame ican main-
land e i o ies along he no h coas o he Gul o Mexico o he de imen o
Spanish ade o ganiza ion a e he Bou bon adminis a i e e o ms o he la e
18 h cen u y. This s udy is based on he eques o comme cial au onomy o a
con inen al egion unde he con ol o he In endancy o La Ha ana. The inabil-
i y o Spain o consolida e i s own ade and supply ne wo ks a o ed he pen-
e a ion o o eign ade s, especially in imes o wa .
Keywo ds: in endancy, lou , ade ne wo ks, New O leans, Cuba.
1. El a ículo se insc ibe en el P oyec o HAR2016-78910, del Minis e io de Economía y
Compe i i idad (MINECO), España. Doy las g acias al comi é edi o del Bole ín Ame icanis a y a los/
las e aluado es po las suge encias y comen a ios apo ados.
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In oducción
Comp ende el complicado p oceso de o ganización adminis a i a española du-
an e el siglo
x iii
equie e ene unas e e encias de las e o mas que se die on en
las dis in as sec e a ías, dado que el cambio en dis in os pe íodos mo i ó polí i-
cas que e an o almen e opues as. Cuando los sec e a ios se ocupaban de una
sola sec e a ía o las aba caban odas bajo un mismo mando, las polí icas cam-
biaban y p o ocaban espacios de debilidad en el con ol que se p e endía impo-
ne en la colonia. Ca los III in en ó limi a el pode de los Consejos man eniendo
un equilib io polí ico en su gabine e eal. Impulsó ené gicamen e los cambios en
la adminis ación, aseso ado po Esquilache y G imaldo, más e o mado es, a-
ando de concen a el gobie no en pocas manos. No apa ó a los sec o es más
conse ado es, como Julián de A iaga y Ri e a en la Sec e a ía de Ma ina e In-
dias, pe o u o que alen iza sus p oyec os as el Mo ín de las Capas y los Som-
b e os en 1766. Consiguió mode niza las es uc u as me can ilis as con la llega-
da de José de Gál ez y Galla do, ma qués de Sono a, a la Sec e a ía de Indias.
El obje i o de las e o mas e a comba i las ue zas expansionis as de su enemi-
go b i ánico, p incipalmen e, y el es ablecimien o de la Jun a de Minis os se en-
endía en el con ol sob e A iaga, que e a más conse ado (Kue he, 1991).
El impac o del e o mismo en las An illas en e 1765 has a 1778 p o ocó un
alza paula ina en odos los amos. Desde 1783, hubo una bonanza quinquenal
en i ud de la aplicación del Reglamen o de Lib e Come cio. Después de es as
echas se obse ó un e oceso po la c isis y el abandono apa en e del e o -
mismo has a el in de la gue a. Hubo dos amas pa alelas de dicho e o mismo:
la del sis ema adminis a i o, y la co espondien e a las polí icas coloniales y la
sua ización de las es icciones me can iles (He , 1988: 40-44). La me ópoli no
disponía de una ed de abas ecimien o conc e a p opia des inada a las colonias.
Se iban abas eciendo según las necesidades y la o e a del p oduc o que po-
dían p oduci en la península. En caso de desabas ecimien o se ecu ía al me -
cado in e nacional. La ha ina peninsula es aba p o egida po las au o idades
españolas pa a e i a un aumen o de p ecios y la ca es ía. Desde 1767, con A ia-
ga en las sec e a ías de Indias y Ma ina, se p escindió de las impo aciones de
ha ina b i ánica de o ma o icial, po los con lic os bélicos en e las dos nacio-
nes. Sin emba go, en la p ác ica sí que se p oducía. Después se pe mi ió la en-
ada de ha ina a los e i o ios e islas del Gol o de México y del ma Ca ibe, sin
que p e iamen e hubie a un con ac o en un pue o me opoli ano. Cons i uía una
no edad en e al p o eccionismo y aislacionismo que p e endían las au o idades.
De las mencionadas medidas su gió la necesidad de busca pun os de aco-
pio p opio. Tan o Cuba como Pue o Rico e an abas ecidas con ha ina de Nue-
a España, y en segundo luga , po la ha ina peninsula . Los ele ados cos os
explican las nue as medidas que se oma on en la época, como la p o isión de
ha ina de o as zonas más ce canas a a és de la ac uación diplomá ica, en es-
pecial de Juan de Mi alles y T ayllon y de su suceso en el ca go, F ancisco de
Rendón, des inados en Filadel ia, pa a consegui acue dos. Dependían en g an
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medida de los con enios c eados con la Unión Ame icana pa a el suminis o de
ha ina a a és de las edes que se es ablecían básicamen e a a és de pue -
os del no e de la península, po ejemplo San ande , como pun os desde los que
después se dis ibuía hacia la colonia. Se hizo un es udio de allado de la c eación
y consolidación de emp esas y emp esa ios que mos aba la dependencia de p o-
ducción ex anje a en pe íodos p e ios al analizado. También compa aba el auge
del in e és en c ea emp esas des inadas a es e come cio, siguiendo las pau-
as del mencionado Reglamen o de Lib e Come cio, co espondien e al año 1778.
Es os hechos acili a on las ac i idades de nue os pue os desde los que se ex-
po aba ha ina. Su gie on 48 emp esas po la en aja come cial que o ecía com-
p a g ano ex anje o y p ocesa lo en los molinos peninsula es; es o hacía la ha i-
na española, y como consecuencia se podía des ina a e i o io colonial, ya que
les es aban a anceles si no comp aban el p oduc o p ocesado. Es as emp esas,
que con olaban odo el abas o, ob u ie on g andes p e oga i as y bene icios po
la es icción que exis ía de lle a p oduc os di ec amen e de pue os ex anje os a
e i o io ame icano sin el paso po un pue o peninsula (Mo eno, 1999: 187-202).
La elección de 1788 como pun o de pa ida se debió al cambio de mona ca,
a la polí ica me opoli ana, al cambio de sis ema adminis a i o con la en ada
en uncionamien o de las in endencias en las colonias en el año 1786 y al alle-
cimien o de José de Gál ez y Galla do, sec e a io de Indias, como impulso de
g an pa e de las e o mas coloniales del siglo
x iii
. Sin emba go, se obse a como
a pa i de 1792 hubo un ue e decli e de los en íos de ha ina desde pue os
peninsula es, que se incula con el cambio de abas ecimien o desde el e i o io
con inen al ame icano al no e de las posesiones españolas. Así pues, cualquie
ac o que hicie a cambia es a polí ica p o ocaba p oblemas a los suminis os
egula es. Es e es el caso del e i o io con inen al de la Flo ida y la Luisiana, que
se asignó a la audiencia de San o Domingo as su conquis a en la década de
1780, y que p ime o depende ía de los abas os de Nue a España; después se
des ina on ha inas desde Buenos Ai es, y se compaginaba con ha inas p oceden-
es del come cio neu al no eame icano llegadas po el ío Mississippi.
El a ículo se uelca en el abas o de ha inas en el ma co de la elabo ación de
p opues as come ciales desde Nue a O leans al Gol o de México en e los años
1788-1799. En el p ime capí ulo se a an los ci cui os come ciales de ha ina
exis en es en el Gol o de México y la polí ica me opoli ana espec o al lib e co-
me cio en las colonias. En el segundo se abo dan las dis ibuciones hechas en
Pensacola y la Mobila como e i o ios dependien es de la In endencia de Nue-
a O leans, pe o abas ecida desde Cuba po se el cen o edis ibuido del si-
uado y luga desde donde se p e endía cambia el ci cui o habi ual de abas os.
En el e ce capí ulo se analiza el uso de ba cos neu ales pa a en ega si ua-
dos y í e es a las zonas en con lic o, así como las con a as exclusi as de p e-
cio de e minado con el gobie no, en idades adminis a i as y pa icula es, las
cuales a o ecie on el con ol exclusi o y el consecuen e en iquecimien o de las
éli es c iollas cubanas. Pa a ello, abo damos la documen ación conse ada en
el A chi o Gene al de Indias (en adelan e, AGI), a pa i de los ondos de la Au-
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diencia de San o Domingo (en adelan e, SD) en Ul ama (U), en Indi e en e Ge-
ne al (en adelan e, IG) y en Papeles de Cuba (en adelan e, PC). También en el
A chi o Nacional Cuba (en adelan e, ANC), en los ondos de la In endencia Ge-
ne al de Hacienda (en adelan e, IGH), los de asun os polí icos (en adelan e, AP)
y las Jun as del Real Consulado de Ag icul u a, Indus ia y Come cio (en ade-
lan e, JCR). Finalmen e, nos cen amos en la in o mación b indada po el A chi-
o His ó ico de la Uni e sidad de Se illa (en adelan e, AHUS).
1. Ci cui os come ciales en el Gol o de México
El me cado colonial español se ca ac e izó du an e odo el An iguo Régimen po
se un me cado p o egido bajo un é eo con ol has a mediados del siglo
x iii
.
A pa i de ese momen o, y po di e sos mo i os, se es ablecie on no edosas
edes come ciales con la in e ención de di e sos diplomá icos, cumpliendo así
con cie as libe ades en el come cio como consecuencia de las gue as (Fon-
ana, 1982; Ba bie y Kue he, 1984).
El p oyec o adminis a i o ideado po Ca los III en el año 1787 e a di idi el
e i o io colonial en dos minis e ios que aba caban dis in as ma e ias y en dos
g andes sec e a ías pa a las Indias, a endiendo a una di isión geog á ica en e
el no e y el su , y asimismo in en a uni cada ama de gobie no de las Indias
con los depa amen os o sec e a ías de España, como se ecogía en los a ícu-
los que an del 144 al 147. Meses más a de, José Moñino y Redondo —p ime
conde de Flo idablanca, que eje ció el ca go de sec e a io de Es ado en e 1777
y 1792— p oyec ó que las dos sec e a ías no se o ganiza an en unción del e-
i o io, sino más bien en unción de las ma e ias bajo su esponsabilidad. Así,
el despacho de «G acia, jus icia y ma e ias eclesiás icas de las Indias» es a ía
en manos de An onio Po lie y Sop anis, p ime ma qués de Bajama ; y el des-
pacho de «Gue a, inanzas, ma ina, come cio y na egación», po su pa e, en
manos de An onio Valdés y Fe nández Bazán (Gildas, 1972: 23-76).
Con pos e io idad se demos ó que es a dualidad p odujo un eno me con-
lic o, ya que las au o idades coloniales, an o capi anes gene ales como in en-
den es, ecu ían a ambos pa a consegui el mismo in. El i ey de México hizo
una ecopilación en la que se es ablecie on con adicciones en las mismas ma e-
ias, dependiendo siemp e del en oque de la consul a y de la pe sona o ins i ución
a la cual se ecu ía. El i ey de México hizo llega la mencionada ecopilación al
Consejo de Indias en la península pa a mos a así an o su desconcie o como
su descon en o.2
En el dec e o de 25 de ab il de 1790, Ca los IV, con Flo idablanca como se-
c e a io de Es ado, p opuso un cambio adminis a i o: diluyó la Sec e a ía de
2. AGI, IG, 831, «In o mación del Consejo de Indias a la Comisión de Cons i ución», Se illa, 16
de sep iemb e de 1809.
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Indias y colocó al mismo ni el a España e Indias. Siguiendo el p incipio de «a su
lado, no bajo él», es ableció es amos y es di ec o es: «G acia y Jus icia» que-
dó en manos de An onio Po lie ; «Gue a» ue con olado po Manuel de Neg e-
e y de la To e, conde de Campo de Alenge, y «Hacienda» quedó en manos de
Ped o López de Le ena y de Cuenca, conde de Le ena. La de ogación del sis-
ema dual an e io supuso el a ance en la igualdad adminis a i a de «peninsu-
la es» y «ul ama inos», po que cada asun o se a aba sin excepcionalidad en
las sec e a ías de los amos mencionados. La Jun a Sup ema de Es ado, que
e a el o ganismo que eunía a los sec e a ios de cada amo, ue disuel a en e-
b e o de 1792, as la caída del p ime conde de Flo idablanca (Escude o, 2001).
Pa a el pe íodo an e io al analizado, Julio Le Ri e end hizo un es udio de la
impo ancia del come cio en e Ve ac uz y La Habana desde el pun o de is a
de la dependencia de Cuba espec o del con inen e (Le Ri e end, 1981: 108-
122). En la misma línea, John Fishe apun aba que, de 1778 a 1789, se die on
opo unidades de negocio pa a p oduc os ame icanos, que ie on una bajada
de asas en pue os españoles si se p ocesaban an es de des ina los a es os
me cados, en es e iempo (Fishe , 1992: 211). Los p oblemas de su ido de í-
e es en di e sos e i o ios del Gol o de México y del Ca ibe nos in o man de
que había una p ác ica no egulada po la que se podían desa olla es as ac-
i idades come ciales, ue a del con ol igu oso de las au o idades (Kue he y
Blaisdel, 1991; Widme , 1996). Rep oducimos el mapa del año 1792, donde se
obse an las ca ac e ís icas p opias del Gol o de México y La Flo ida (Mapa 1).
Mapa 1. Gol o de México y La Flo ida.
Jaillo -Elwe, Ame ique Sep en ionale, Áms e dam, 1792.
Fuen e: h ps://commons.wikimedia.o g/wiki/File:Jaillo -Elwe,_No eame ica,_1792.jpg
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Hubo dis in os ac o es que mo i a on la p esencia de ha inas no eame ica-
nas en los pue os del Gol o de México, a o ecidos po los p incipales di igen-
es de las Capi anías Gene ales e In endencias, en e o os el capi án gene al y
gobe nado de la Luisiana o el in enden e de Hacienda de La Habana, quien
ecibió ue es c í icas po la pe misi idad en el con ol de es as emesas de ha-
inas. Desde 1776 el p opio Flo idablanca enía e icencias ace ca de la na e-
gación po el ío Mississippi y las consecuencias que pod ían de i a se de los
cambios que se habían p oducido en la jo en nación eme gen e. Aun así, hubo
un ac i o come cio desde 1778, echa en que se des inó a Filadel ia a Juan de
Mi alles pa a ab i e impulsa un ac i o come cio de ha inas. Dicho come cio a-
cili ó la en ada de ha inas no eame icanas a la isla de Cuba con licencia des-
de el inicio de la década de 1780. Mi alles alleció en esas echas y su sus i u o,
F ancisco Rendón, se ca ac e izó po su escaso ca isma diplomá ico, pe dien-
do así los con ac os. El desdén demos ado po Rendón p o ocó la isi a de
John Jay a la península, y es e úl imo negoció di ec amen e con Flo idablanca
(Cummins, 1991; Amo es, 2000: 476-480). Años más a de, es e con ac o pasó
a manos de Diego de Ga doqui, pe o sin la ascendencia e ec i a que debía
ejecu a se en el come cio, el cual había sido p opiciado po Mi alles du an e la
década an e io (Powell, 2012: 165-170).
El anspo e de abas os de p ime a necesidad, como podían se las ha inas,
ga an izaba la esis encia de los habi an es (Cuenca, 1981). Es bien conocida la
p esencia de co sa ios en las aguas ca ibeñas desde el mismo día en que se de-
cla aba la gue a. La pa en e de co so e a un elemen o bas an e in e esan e po
la impo ancia económica que suponía pa a los es ados en caso de gue a. Ade-
más de se un medio de ob ene bene icios, ep esen aba un iesgo muy al o
pa a las emba caciones con bande a de los países implicados en los con lic os,
ya que ambién se eían implicadas en la gue a, y había un al o iesgo pa a las
emba caciones. Po ello, ecu i a buques neu ales pa a lle a a cabo una dis-
ibución egula se p esen aba como la única opción que les ga an izaba una
e ec i idad en sus ac uaciones y pode bu la los bloqueos de los pue os po
los enemigos (Ch is ellow, 1942).
Es as p ime as ansacciones de abas os de ha ina cons i uye on el pun o de
pa ida del cambio que su ió el suminis o desde Nue a España. San ande e a
el pue o peninsula que eexpo aba las manu ac u as más impo an es del co-
me cio des inado a Cuba. Suplían el in e cambio de ha ina con azúca . Has a
1786 la mayo pa e de la ha ina impo ada en San ande p ocedía de la Unión
Ame icana (Ba eda, 1950). La expo ación de ha ina c eció de 34.000 ba iles
en 1787 —cada uno de 200 lib as— a 60.000 ba iles en 1793. A pa i de ahí se
p odujo un decli e. Y en 1796 se expo aban 30.000 ba iles p oceden es de la
Unión Ame icana hacia el es o del con inen e ame icano. Fue en onces cuan-
do la ha ina española eemplazó a la de la Unión Ame icana en las expo acio-
nes a Cuba. Desde 1776 has a 1796, el come cio en e España y Amé ica ue
egula , si iendo de panacea pa a la economía y pa a las en e medades inan-
cie as peninsula es.
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El gobe nado de la Luisiana en e 1791 y 1797, F ancisco Luis Héc o de Ca-
ondele , p opuso la en ada de ha inas p oceden es de o os e i o ios como
Ohio, Ken ucky e Illinois. Todos es os luga es p oducían ha inas a meno cos o
y de mayo calidad que las p oceden es de Nue a España. Además, ello supo-
nía un alicien e polí ico, pues o que se omen aba que es os e i o ios se adhi-
iesen al gobie no español en su ideal anexionis a (Shephe d, 1904: 490-506).
En es a echa, dichos e i o ios aún no se habían inco po ado a la Unión Ame-
icana, e a el pe íodo de gue as con los indios (1791-1794), po las pe iciones
de ie as más allá de los Apalaches en 1791. En e los años 1794 y 1795, se
p odujo la expansión hacia el Oes e, po lo que la in ención del gobe nado no
e a del odo descabellada y podía su i el e ec o deseado de expandi el e i-
o io (T ogdon, 2015; F ade a, 2015: 163). Sin emba go, sie e años después ni
siquie a Nue a O leans se ía ya española (Na e , 2015: 91-114; Fabe , 2016:
23-49).
La impo ancia de es as en adas de ha inas en los e i o ios ame icanos es-
pañoles adicaba en que la can idad de es as impo aciones p o ocaba el o a-
lecimien o de un me cado lib e lejos del con ol de la Co ona. Lo que ep esen-
aba una au onomía come cial que la colonia a aba de omen a y que es aba
mal is a desde la península, en pa e po la libe ad que con e ía a la colonia y
en pa e, según c í icas a ojadas años más a de, po que pe judicaba los cul i-
os de o as zonas españolas abas ecedo as adicionalmen e de es as islas del
Ca ibe. Aunque, como hemos is o, la ha ina no se p oducía en e i o io penin-
sula sino que solo se p ocesaba.
Al analiza de enidamen e el p oceso quedan al descubie o las in enciones
de las di e en es adminis aciones, en conc e o las que es aban implicadas en
es e p oceso come cial, como las Capi anías Gene ales de La Habana y Luisia-
na, además de la In endencia de La Habana. P ime o condicionaban el abas o
de ha inas de las zonas habi uales, desp es igiándolas y c eando una necesi-
dad ic icia en una zona de e minada, en es e caso conc e o Pensacola y la Mo-
bila, pa a más a de o za la si uación con el obje i o de que se les pe mi iese
con ola el abas ecimien o de es os luga es. El gobe nado de la Luisiana, en-
e o os, con sus p oyec os y p opues as se con i ió en el po ado de la me-
jo opción: más calidad, más económico, más ce cano y a o ecía las elaciones
in e nacionales, además de p omo e hipo é icas adhesiones u u as de zonas
on e izas, como e emos. Al inal de odo es e mecanismo de manipulación, el
gobe nado de la Luisiana apa ecía como el sal ado de una zona des a o eci-
da, aunque en ealidad había sido el iniciado de oda la si uación y el impulso
de la necesidad. Una jugada maes a pa a adqui i mayo con ol sob e su p o-
incia, ya que has a el momen o de las quejas del gobe nado po la mala ca-
lidad de las ha inas en 1788-1789, el abas o de ha inas a Pensacola y la Mo-
bila dependía di ec amen e de la In endencia de Hacienda de La Habana, que
se abas ecía de las ha inas con inen ales de Nue a España, p incipalmen e.
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2. Los abas os de ha inas a Pensacola y la Mobila, 1789-1792
En es e apa ado se p e ende a e igua a quiénes a o ecían es as en adas de
buques en los pue os españoles. Qué eacciones se de i a on de es as ac ua-
ciones, an o en e los c iollos come cian es como en e los come cian es a-
dicionales que se habían enca gado de es os menes e es an es de la ines abili-
dad e insegu idad pa a el come cio con bande a nacional du an e los con lic os
a mados. Linda Sal ucci ha analizado el p oceso desde el pun o de is a ame-
icano demos ando cómo los ame icanos es aban in e esados en omen a los
lazos come ciales. También Lewis ha explicado cómo el c ecimien o come cial
en Cuba, du an e el pe íodo de la independencia ame icana, no pudo se de e-
nido ni inalizado cuando la independencia ame icana de los ingleses llegó a su
in (Sal ucci, 2005; Lewis en Ba bie y Kue he, 1984: 112-126).
La In endencia de La Habana e a la enca gada de hace llega el si uado p o-
ceden e de Nue a España a los dis in os e i o ios que dependían de la Audien-
cia de San o Domingo. Aquellos e i o ios del Gol o de México que se iban in-
co po ando a la Audiencia po la p oximidad y la impo ancia del pue o de La
Habana se abas ecían de ma e ias p imas desde es e pue o. Disponían del
si uado ese ado a ellos y se es aba de él odos los bienes que se les hacían
llega , no podían dispone del capi al de o ma ísica, ni cambia lo, sin p e ia
au o ización peninsula . Sin emba go, en casos pun uales, sí se hacía. Así, po
ejemplo, hay da os de que, en 1768, Luisiana gas ó 70.000 pesos de su si uado
de 160.000 pesos en adqui i ha ina inglesa. Con inuó en 1770 y en 1780, siem-
p e a a és de concesiones empo ales (Johnson, 2002). Es o supuso que las
zonas peninsula es que habían abas ecido has a ese momen o esos e i o ios
su ie an pe juicios económicos.
En e 1766 y 1778 se en ia on a España 15 millones de pla a p oceden e de
Nue a España; la pla a des inada a las An illas pa a hace en e a los si uados
e a de 36,3 millones. En e 1778 y 1791 la pla a ese ada a España ascendió a
29,6 millones y la consignada a las An illas alcanzó los 78,8 millones, ci a que
doblaba la p o isión egula y que se en iende po el pe íodo de gue a (F ied-
laende , 1978: 109). También se c eó una demanda de p oduc os eu opeos, lo
que ep esen ó un aumen o de en íos que sa u ó el me cado o zando la baja-
da de p ecios y con enciendo a odos los monopolis as ame icanos de que el
come cio lib e des ui ía los bene icios y pa a ía la ci culación de capi al (Fishe ,
1981).
Las ha inas des inadas a Pensacola y la Mobila en e 1789-1792 e an de di-
e sos o ígenes.3 Reco demos que Pensacola es una ciudad po ua ia es adou-
nidense localizada en la homónima bahía de Pensacola, condado de Escambia,
en el no oes e del es ado ac ual de Flo ida. La Mobila (o Mau ila), po su pa e,
3. AGI, SD, 2642, «Expedien e sob e p o isión de ha inas a la plaza de Pensacola y ó denes
expedidas a es e in», La Habana, 1789-1792, 115 olios.
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es una ciudad del su de Alabama, Es ados Unidos, si uada en el Gol o de Mé-
xico, en la bahía de Mobile, en la desembocadu a del ío homónimo; es el único
pue o ma í imo de Alabama. No odas las ha inas e an de p ocedencia espa-
ñola, lo que nos mues a la escasez eal de ha inas que enía la Co ona en ese
momen o, po que se debía ecu i a ha inas de p ocedencia ancesa o inglesa
sin ene en cuen a su o igen. Es deci , se comp aban a los come cian es, y
aunque se especi icaba su p ocedencia no se cues ionaba su idoneidad (Cun-
ningham, 1919; Woodwa d, 2003).
En oc ub e de 1788 Domingo de He nani ue elegido in enden e de La Ha-
bana. A inales de es e año, Es eban Rod íguez Mi ó y Saba e , el nue o gobe -
nado e in enden e de la Luisiana, le solici ó que no en ia a ha inas po que lle-
gaban con e asos, su calidad e a muy mala y el p ecio e a ele ado. La mala
calidad de las ha inas de la úl ima pa ida había sido la esponsable de la mue -
e de ece soldados en la Mobila. Po ello Mi ó solici ó el cambio del abas o
bajo su con ol. En esos años la In endencia de la Luisiana es aba a ca go del
mismo gobe nado , pe o desde 1793 F ancisco Rendón se enca gó de dicha In-
endencia. Desde la conquis a de la zona, Be na do de Gál ez y Mad id, p ime
conde de Gál ez y izconde de Gal es on —,hijo del i ey de México, Ma ías
de Gál ez y sob ino de José de Gál ez— había dispues o que Pensacola y la
Mobila se abas eciesen de ha ina p o enien e de La Habana pa a cub i la es-
casez en Luisiana. Algunos come cian es de Ohio y Ken ucky, po ejemplo, so-
lici aban pe miso pa a baja ha ina po el ío Mississippi, ya que esul aba más
económica y e a de mejo calidad. La ha ina p oceden e de La Habana cos aba
al ededo de 14 o 15 pesos el ba il, mien as que la o a ondaba los 10 pesos.
Los egis os analizados mues an que había ha ina con inen al de Ve ac uz; de
molienda ancesa aunque no se ci aba su o igen, así como ha ina ina ame ica-
na, pe o adqui ida po La Habana. En ese caso no se des inó ni una lib a de mo-
lienda peninsula (Holmes, 1962).
Las quejas del gobe nado de la Luisiana no se u ie on en cuen a y se con i-
nuó con el sis ema egula de abas o. Es a queja siguió su cauce adminis a i o.
Desde la península se le con es ó el 30 de julio de 1789 diciéndole que debía se
p uden e al pe mi i la en ada de ha inas y concede pe miso a los no ables de
Ohio y Ken ucky cuando no ue an buenas las de La Habana e in o ma al in en-
den e de La Habana, Domingo He nani, pa a que cuida a de que ue an de bue-
na calidad. Se ci aba la eal o den de diciemb e de 1789 sob e la p o ección y co-
me cio concedido a los habi an es de Ken ucky. Se les concedía una ebaja sob e
el 15%, es e úl imo un impues o sob e los u os que lle a an po el Mississip-
pi has a Nue a O leans, pa a man ene los e i o ios a ines al gobie no español.
Desde Mad id se ad i ió al in enden e de La Habana de que, habiendo as-
ladado al ey el comandan e de la Mobila, po medio del gobe nado de la Lui-
siana, la mala calidad de las ha inas en iadas, u ie a cuidado de que ue an
buenas y escas las que en ia an en lo sucesi o. Po supues o, es o moles ó al
in enden e de La Habana, He nani, quien esc ibió al sec e a io de Hacienda de
España, Diego de Ga doqui, comunicándole que el mismo había e isado con
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ición de 500 ba iles de ha ina el 23 de ab il de 1796 con des ino a Nue a O leans.
Pa adójicamen e, la zona desde la que se p e endía abas ece en pocos meses
a la p opia Habana demandaba auxilio de í e es.18 Eso sí, cada ba il le cos a-
ía al in enden e 25 pesos.19
Hubo epe cusiones polí icas de i adas de es as en adas de ha inas, de o -
ma polémica, pa a los que es aban acos umb ados a dis u a de cie as p e o-
ga i as de exclusi idad. El abas ecimien o de la isla llegó a con e i se en un
monopolio de pocas casas come ciales, muy conc e as y con unas conexiones
di ec as con la oliga quía c iolla habane a y las au o idades. La en ada de ba -
cos con ha ina desde el no e con inuó una ez p ohibida la en ada en 1796,
po que las ó denes llegaban con e aso. Las en adas de ha ina en el pue o de
La Habana ascendie on a 16.837 ba iles en es meses, y p ocedían de Filadel-
ia, Vi ginia, Nue a Yo k y Nue a Lond es (Fe nández, 2001).
El 21 de junio el enca gado de negocios en Filadel ia a isó de la expedición
de pasapo es y ecomendaba al in enden e de La Habana que los acep a a. El
in enden e le con es ó que eduje a el uso de ellos. Valien e le expuso el caso
de es emba caciones que se encon aban en el pue o con ha ina de aquella
p o incia y que algunos come cian es locales se habían opues o a la desca ga.
An e es a si uación el in enden e se amilanó. Esc ibió al capi án gene al y le pi-
dió que con ocase una jun a. El 4 de julio se eunie on el in enden e, el capi án
gene al, el comandan e gene al de Ma ina, el p io , los cónsules y síndicos del
Consulado y «gen e del común». En la jun a se aco dó que como enían las em-
ba caciones con pasapo e, pa a e i a quejas de los Es ados Unidos del no e
y po el «hono de la nación», debían se admi idas las ha inas. He aquí la coe -
ción eje cida, sin iolencia, po la diplomacia in e nacional.
La solución aco dada ue que se debía in o ma al enca gado de negocios en
Filadel ia pa a que anuncia a que sus pasapo es quedaban sin e ec o po la nue-
a eal o den. Resul aba asomb oso el cúmulo de ha ina que había en ado a
consecuencia de la eal o den, pues llegaban incluso de Se illa a 24-26 pesos
el ba il, cuando a du as penas podían ende se a 10 pesos y a plazos la ha ina
que se encon aba en La Habana. La supues a escasez que que ían e i a p o-
dujo el «e ec o llamada» y se mo ie on g an can idad de í e es con es e des i-
no. Había una ue e p esión de los come cian es pidiendo a las au o idades que
cesa an es as concesiones.20 Hubo quejas an o en La Habana21 como en la pe-
nínsula.22
18. AGI, PC, 583, núm. 389, ca a de José Vidaondo, sec e a io de la Con adu ía de Hacienda
en La Habana a F ancisco Rendón, in enden e de Nue a O leans, La Habana, 13 de mayo de 1796.
19. AGI, PC, 583, núm. 390, ca a de José Vidaondo, sec e a io de la Con adu ía de Hacienda
en La Habana, a José Pablo Valien e, in enden e de Hacienda de La Habana, La Habana, 19 de julio
1796.
20. AGI, SD, 2177, «Reales cédulas, in o mes, co espondencia del consulado y come cio», A anjuez,
6 de diciemb e de 1797.
21. Ibídem, 8 de diciemb e de 1797.
22. Ibídem, 13 de diciemb e de 1797.
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El me cado de las áb icas o molinos de ha ina había expe imen ado un con-
side able aumen o en España espec o al pe íodo an e io . En conc e o, los e-
cinos de La Habana pedían, en diciemb e de 1796, que se decla a a sin e ec o
la concesión de agos o al conde de Mopox y Ja uco pa a la ex acción de 9.000
pipas de agua dien e Rum y la en ada de su alo en ha inas de las colonias del
no e.23 In o ma on al sec e a io de Hacienda de lo esuel o en Jun a del Consu-
lado de 23 de no iemb e de ese año.24 Es a esolución no se dic ó exclusi a-
men e pa a es a casa de come cio sino que la eal o den (23-8-1796) concedía
a los ame icanos españoles, aquellos que es aban acul ados, a hace expedi-
ciones a los pue os habili ados de la me ópoli en sus emba caciones con ca -
ga de u os y e o no con géne os. El conde consiguió un pe miso exclusi o
pa a in oduci ha inas de p ocedencia no eame icana y g acias a es a ansac-
ción ob u o un bene icio de cien escla os y cien mil pesos al ans e i es e de-
echo a un come cian e (Po uondo, 1965).
Años después, un español que i ía en Filadel ia de endió el lib e come cio
pa a oda la colonia, impulsando la no in e ención del Es ado en la economía;
ci ando a Adam Smi h, y mos ando ejemplos de cómo las zonas au o izadas en
los pe íodos de gue a habían quedado bajo come cio neu al, dicho español ha-
bía conseguido un aumen o de los impues os. Las zonas que no lo habían hecho,
po el con a io, se queda on ezagadas económicamen e (Ca ey, 1800). Y en 1798
con inua on los abas os po medio de con a as con el conde; así, se hizo una con-
a a de 1.500 ba iles de ha ina.25 Al año siguien e, nue amen e con mo i o de la
p obabilidad de su i un a aque con a la plaza de La Habana, el in enden e Va-
lien e p e endió acopia el mayo núme o de ba iles de ha ina pa a que no al a a
si les si iaban. No espe ó la au o ización de sus supe io es en la península, y es-
paldó su decisión en que debía auxilia la disposición del gobe nado y capi án ge-
ne al, quien le había in o mado de que se es aba di igiendo una ue e expedición
hacia la plaza. El capi án gene al de San a Cla a au o izó en 1798 la en ada de bu-
ques angloame icanos y anceses con ha inas p oceden es de F ancia y Es ados
Unidos sin la au o ización exp esa de la me ópoli (Pezuela, 1942).
Conclusiones
Valien e suspendió la con a a exclusi a an e el p oblema que se le p esen aba
po la exclusi idad de la Casa de Ja uco y Ál a ez y dec e ó una ci cula po la
23. ANC, JRC, «Exposición de los hacendados y come cian es de Cuba», La Habana, 21 de
no iemb e de 1796.
24. AGI, SD, 1675, ca a de José Pablo Valien e, in enden e de Hacienda de La Habana, a Diego
de Ga doqui, sec e a io de Hacienda, La Habana, 23 de no iemb e de 1796.
25. AGI, SD, 1161, «In o mes ía ese ada, Consejo de Indias con el Capi án Gene al, Juan
P ocopio Basecou , conde de San a Cla a, y el in enden e de Hacienda de La Habana José Pablo
Valien e», A anjuez-La Habana, 1798.
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que pe mi ía la lib e in oducción bajo el de echo del 21% en luga del 32% a
aquellos que hubie an in oducido o es u ie an en condiciones de in oduci
ha inas en odos los pue os habili ados de la isla. Es a asa e a la misma que
pagaban en el pe íodo del pe miso los í e es ex anje os. Valien e hizo una con-
a a po la cual, sin expone a la Real Hacienda, asegu ó el abas o pa a apa-
cigua al conde en su « undado clamo » de daños y pe juicios. Aco da on que
ges iona ía 80.000 pesos en ha ina.26
A isó ambién al i ey de México sob e la llegada inminen e de la lo a b i-
ánica y consiguió la emisión de pa e del si uado co espondien e al año 1799.
En conc e o, se manda on dos aga as, SM Juno y An i i e, con 500.000 pesos
cada una, además de o os be gan ines que ya habían za pado con can idades
de dine o, gen e y pól o a. Sin emba go, no e a la p ime a ocasión en que o-
maba una decisión an icipándose a la esolución de la península. En mayo de
1795 pe mi ió a la Compañía de Can e a y Za ale a la ex acción de 700 ba i-
les de ha ina pa a la Guai a, aunque dicho pue o no es aba habili ado al come -
cio lib e.27
Como hemos is o, las elaciones come ciales con el no e ue on luidas y
p o echosas, y cuando Es eban Rod íguez Mi ó abandonó el gobie no, las me-
didas ol ie on a los cauces de con ol de La Habana;28 sin emba go, a pa i de
es e momen o29 las casas come ciales habane as oma on el con ol de la ha i-
na.30 Y se analizó con de alle el bene icio que ob u o Joaquín de San a C uz y
Cá denas, conde de Mopox y de Ja uco, así como las ha inas p oceden es de
Nue a O leans que se ende ían en México las décadas siguien es (Blanche ,
1866; Canudas, 2005: 1406; Finucane, 2016: 148-156).
El hecho es que, independien emen e de quién uese el esponsable inme-
dia o, el p oceso se lle ó a cabo, o aleciendo así unas edes come ciales que
apa ecían, jus amen e, en el pe íodo bélico, sin desapa ece una ez p ohibido
el come cio con neu ales. La expe iencia pe mi ía a las au o idades cubanas
oma decisiones en unción de sus in e eses, y sal a se así la ley en caso de ne-
cesidad de p oduc os de consumo básico. La excepcionalidad de la gue a con-
inuaba después, cuando los me cade es gua daban au o izaciones y las hacían
e ec i as cuando mejo les con enía. Tampoco hay que desp ecia la p edispo-
sición de los me cade es al hace un luc a i o negocio en esos momen os. Pe o
lo que ealmen e sucedió en el pe íodo his ó ico analizado es que la ci culación
de capi al po el come cio de ha ina se concen ó en la colonia. Dicha ci cula-
26. AGI, SD, 1677, núm. 185, ca a de José Pablo Valien e, in enden e de Hacienda de La Habana,
a Miguel Caye ano Sole , sec e a io de Es ado y del Despacho de Hacienda en e 1798-1808. La
Habana, 4 de ab il de 1799.
27. AGI, SD, 1673, núm. 81, ca a de José Pablo Valien e, in enden e de La Habana, a Diego de
Ga doqui, sec e a io de Hacienda, La Habana, 11 de mayo de 1795.
28. AGI, Ul ama , núm. 121-17, «Pe miso pa a in oduci ha ina desde Filadel ia», La Habana, 6
de agos o de 1802.
29. AGI, SD, núm. 1158, «In o mes y p oyec os: Isla de Cuba», La Habana, 23 de eb e o de 1818.
30. Ibídem, 28 de ab il de 1818.
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ción ya no ocó las cos as peninsula es, consolidando así un me cado di e en e
al del con ol peninsula , en e dis in as zonas del pe íodo colonial en e España
y los u u os Es ados Unidos de Amé ica.
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Fecha de ecepción: 15 de junio de 2016
Fecha de acep ación: 13 de ene o de 2017
Fecha de publicación: 2 de no iemb e de 2017
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