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EXPERIENCIAS EDUCATIVAS FEMININE VALUES: EXPERIENCES OF THE BODY FROM ARTIVISM IN TEACHER TRAINING VALORES FEMENINOS: EXPERIENCIAS DEL CUERPO DESDE EL ARTIVISMO EN MAGISTERIO Amparo Alonso-Sanz Ricard Ramon Esta investigación ha recibido financiación de GVA Conselleria de Innovación, Universidades, Ciencia y Sociedad Digital (Referencia: GV/2020/069).
ArtsEduca 32 / 162 ArtsEduca 31, Enero 2022 | 10.6035/artseduca.6205 | pp.161-175 This article presents an artivist experience in which 180 teaching students participate. From a feminist perspective, a university more humanized, naturalized, egalitarian, respectful of diversity and inclusive is claimed. For this purpose, anthropomorphic clay pots are modeled as a way of facing the experiences of our body. Micro stories are written to accompany these objects. And they are given to faculty and other university staff as a transfer of their learning. The methodology used is Arts Based Research from the perspective of A/R/tography. The analysis of reflections during the creative process of ceramics collects problems that especially affect the woman’s body: body asymmetry, censorship of nipples in social networks, aesthetics imposed by the mass media, scars, skin pigmentation, body hair, child hypersexualization, transsexuality and deterioration of the body. The analysis of the stories offers three thematic categories: testimonials of appreciation; recognition of teachers who exercised in a singular way a sensitive teaching; vindication of safer spaces, more inclusive architectures and environments that favor diversity. It is concluded that these types of actions are effective in promoting positive active attitudes for social and structural change against sexism. Este artículo presenta una experiencia artivista en la que participan 180 estudiantes de Magisterio. Desde una mirada feminista se reivindica una universidad más humanizada, naturalizada, igualitaria, respetuosa con la diversidad e inclusiva. Para ello, se modelan macetas de barro antropomorfas como forma de enfrentarnos a las experiencias de nuestro cuerpo. Se escriben micro relatos que acompañan a estos objetos. Y se entregan al profesorado y otro personal universitario como transferencia de su aprendizaje. La metodología utilizada es la Investigación Basada en las Artes desde la perspectiva del A/R/tography. El análisis de las reflexiones durante el proceso creativo de la cerámica recoge problemáticas que afectan especialmente al cuerpo de la mujer: asimetría corporal, censura de pezones en redes sociales, estética impuesta por los medios de masas, cicatrices, pigmentación de la piel, vello corporal, hipersexualización infantil, transexualidad y deterioro del cuerpo. El análisis de los relatos ofrece tres categorías temáticas: testimonios de agradecimiento; reconocimiento a profesorado que ejerció de forma singular una docencia sensible; reivindicación de espacios más seguros, arquitecturas más inclusivas y entornos favorecedores de la diversidad. Se concluye que este tipo de acciones resultan efectivas para promover actitudes activas positivas para el cambio social y estructural contra el machismo. ABSTRACT PALABRAS CLAVE Educación artística, Educación para los derechos humanos, Igualdad de oportunidades, feminismo, justicia social. RESUMEN RECIBIDO: 20/10/2021 ACEPTADO: 22/11/2021 KEYWORDS Artistic education, education for human rights, equal opportunities, feminism, social justice.
ArtsEduca 32 / 163 ArtsEduca 32, Mayo 2022| 10.6035/artseduca.6205 | pp.161-175 INTRODUCCIÓN Los esfuerzos por promover la igualdad de género y el respeto a la diversidad sexual, luchas sociales de plena vigencia en el contexto español, son una respuesta a los comportamientos machistas que afectan especialmente al colectivo de mujeres y al colectivo LGTBI. Para sensibilizar a la población respecto de las injusticias todavía existentes en el siglo XXI como consecuencia del patriarcado y la heteronormatividad, proponemos dos herramientas: el arte y la educación. Uno de los beneficios de la sensibilización social a través del arte en el espacio público consiste en favorecer la reflexión y actitud crítica. En el contexto universitario conviven personas jóvenes y adultas que necesitan enfrentarse al reto de construir una sociedad que garantice una convivencia más justa de la ciudadanía. Sin embargo, en el contexto español la mayoría de las titulaciones no poseen asignaturas relacionadas con estas cuestiones; por lo que resulta urgente encontrar otras estrategias para integrar estos aspectos en la formación de futuros profesionales. De esta manera, presentamos en este estudio, el análisis de una acción que forma parte de un proyecto de investigación financiado, exponiendo los resultados de una experiencia artivista desarrollada en el aula con alumnado en formación para ejercer como futuros docentes a través de la investigación basada en artes (Leavy, 2018). Para el alumnado participante de la acción, es una intervención que surge del autoconocimiento, a partir del modelado de vasijas antropomorfas de barro. La hipótesis es que reconocer y aceptar las imperfecciones en nuestro propio cuerpo y reconocer la ficción de un modelo normalizado, contribuirá a aceptar las diferencias existentes también en otros cuerpos diversos favoreciendo la empatía. El objetivo de esta acción es confrontar a estudiantes participantes de la misma a estereotipos, dolencias y dudas vinculados al propio cuerpo donde se encarnan nuestras creencias, que se encuentran en la base de los problemas de aceptación propia y del resto de la comunidad. A la vez que poner en valor el cuerpo de las mujeres como metáfora de los valores femeninos que es necesario recuperar e incorporar en el ámbito público por haber sido relegados, junto con las propias mujeres, al ámbito de aquello considerado privado. Como objetivos secundarios se pretende: • Aceptar y reconocer el valor de la identidad propia y de los demás desde la diferencia. • Reivindicar desde el artivismo una universidad más humanizada donde tengan cabida valores considerados tradicionalmente como femeninos a través de una alianza con los valores ya existentes. • Establecer vínculos y diálogo entre alumnado, PDI y PAS con relación al agradecimiento y reconocimiento o la vindicación de las labores que cada colectivo desempeña en favor de una universidad del respeto, el cuidado, la inclusión, el diálogo, la sostenibilidad y la atención al detalle. LOS VALORES PROPUESTOS PARA LOS CONTEXTOS UNIVERSITARIOS Las cuestiones que proponemos revisar para la construcción de una universidad más sensible a la diversidad tienen que ver con una comunidad cada vez menos homogénea. Una universidad pública donde han dejado de ser mayoría los hombres jóvenes, blancos, burgueses y públicamente heterosexuales, para mezclarse con personas de diferentes sexos, edades, procedencias, culturas, religiones, clases, orientaciones de género o sexuales o capacidades funcionales. Y gracias a una mayor presencia de las mujeres en la universidad también es posible revisar las formas de gestión de esta, así como los valores que transmite. Los campus son entramados educativos que en su estructura, distribución y organización transmiten complejas creencias sobre lo que se espera de sus estudiantes. Los entornos universitarios deben ser revisados desde una mirada crítica para comprender cómo operan implícitamente los mensajes que se transfieren durante la formación de futuros profesionales. Al igual que son analizados los entornos informales como lugares de aprendizaje (Huerta y Alonso-Sanz, 2017) es necesario repensar el diseño de espacios educativos para erradicar la exclusión, el machismo y la lgtbfobia (Huerta, 2019). Para ello proponemos la necesaria introducción de valores considerados tradicionalmente como femeninos: el respeto y cuidado de las relaciones interpersonales basado en la comunicación y la inclusión, la sostenibilidad o la atención al detalle, entre otros. AMPARO ALONSO-SANZ RICARD RAMON
ArtsEduca 32 / 164 ArtsEduca 31, Enero 2022 | 10.6035/artseduca.6205 | pp.161-175 presencia de otros grupos marginados e invisibilizados, otros-humanos y otros-naturaleza en favor de una conexión profunda y equilibrada entre especies. La teoría ecofeminista (Gaard, 1993) propone además un “nuevo concepto de lo humano más abarcador, que integre sin rupturas todas sus dimensiones e incardine al ser humano en el mundo natural, al que nunca ha dejado de pertenecer” (Fernández Guerrero, 2010:2). Frente a las dicotomías clásicas en el pensamiento occidental (naturaleza/cultura, masculino/femenino, mente/cuerpo) se propone una concepción menos dualista. Este paradigma postcualitativo es mucho más proclive a resaltar todos los valores intermedios que existen entre polos opuestos. Nos permiten por tanto hablar de lo positivo que reside en las diferencias, en las variaciones, en las alteraciones y en las alteridades. GENERAR CAMBIOS DESDE EL ARTIVISMO El artivismo nos parece una gran alternativa para lograr un replanteamiento de las estructuras patriarcales en la universidad, pues posee un compromiso político por definición, al poner en valor la sensibilidad hacia las subjetividades por encima de los discursos dominantes. “Utiliza las estrategias de índole político para establecer micronarrativas que posibiliten nuevas lecturas y nuevas formas de ver y entender” (Ortega Centella, 2015). Confiamos en que el artivismo permite llamar la atención sobre estos problemas, sensibilizar a la comunidad educativa y catalizar el cambio. Por ello diseñamos una acción artística de carácter participativo que implica al alumnado durante su formación inicial como docentes. Esta acción forma parte del proyecto “Sensibilización en igualdad de género y diversidad sexual mediante intervenciones artísticas en contextos universitarios”, financiado por la Generalitat Valenciana en su convocatoria para grupos de investigación emergentes. En el ámbito universitario el artivismo cobra sentido porque “como metodología de formación y acción docente implica una manera de ser y estar en la realidad, como un educador resiliente, conectado profundamente con el contexto educativo del cual formamos parte” (Mesías-Lema, 2018:20). Las manifestaciones artísticas nos ofrecen posiDebemos observar las relaciones humanas que se dan en los entornos de educación superior. La forma en que la universidad se constituye en círculos distintos configura formas de vinculación parceladas. Colectivos diferenciados como alumnado, profesorado (PDI) o personal de administración y servicios (PAS) cuentan incluso con formas de representación independiente de sus intereses. Incluso dentro de cada una de estas agrupaciones pueden distinguirse otras jerarquías. Esta distribución fragmentaria dificulta el diálogo entre grupos, el conocimiento de las necesidades que poseen otras personas y la posibilidad de establecer lazos o redes de apoyo. Sin embargo, nosotros creemos que una universidad más humanizada es posible, donde tengan cabida los afectos y una pedagogía de esos afectos (Aberasturi Apraiz, Hernández, Correa Gorospe y Sancho, 2020), cuidados entre personas y para con otras especies; más allá de los intereses productivos e institucionales. Lo emocional debe cobrar protagonismo en la universidad, las sensaciones y percepciones derivadas del trato entre personas que conviven durante los procesos de enseñanza-aprendizaje y durante los procesos de gestión. Para referirnos a las emociones tomamos el sentido de afectos definido por Chamberlain (2017) como fuerza que puede unir a sujetos políticamente, creando una forma específica de sentimiento público, que se sostiene por un período limitado de tiempo. Como oleadas enérgicas (combinando sentimientos difíciles de definir positivos y/o negativos) que pueden manifestarse en forma de un movimiento social. Esto proviene de “la relación entre el sentido amplio y la experiencia personal que permite movimientos afectivos particularmente efectivos, reconociendo la naturaleza pública y privada de la vida cotidiana” (Chamberlain, 2017:77). Luchamos por evitar la devaluación de las mujeres debido a una opresión sistemática y estructural de la universidad como institución de origen machista. Al enarbolar esta lucha desde la proximidad a la naturaleza, reconocemos los espacios compartidos de subyugación con esta. Por mucho tiempo las mujeres, la naturaleza y otras alteridades se subrogaron al hombre en la universidad, pues estos reemplazaron sus competencias o asumieron que les eran delegadas. Los hombres no pueden sustituir por más tiempo a las mujeres en sus obligaciones con el conocimiento, ni tienen derecho a hacerlo, debemos reclamar la igualdad. De la misma manera reclamamos la EXPERIENCIAS EDUCATIVAS VALORES FEMENINOS: EXPERIENCIAS DEL CUERPO DESDE EL ARTIVISMO EN MAGISTERIO
ArtsEduca 32 / 165 ArtsEduca 32, Mayo 2022| 10.6035/artseduca.6205 | pp.161-175 bilidades de expresar la complejidad de todas estas problemáticas imbricadas entre si desde construcciones simbólicas aparentemente sencillas. Vamos a tomar el elemento de la vasija de barro, receptáculo de semillas, cereales, leche y agua, contenedores de patrimonio y riqueza para la subsistencia, tan presente en nuestras culturas ancestrales, como elemento simbólico de una propuesta de acción vindicativa. Esta propuesta artivista consiste en diseminar mensajes en favor de una universidad más humanizada, donde tengan cabida valores considerados tradicionalmente como femeninos a través de una alianza con los valores ya existentes, por los diferentes campus y facultades gracias a la participación de casi 180 estudiantes. Cada estudiante modela uno o varios recipientes en barro para poder sembrar en su interior una planta. Esta planta es regalada a un docente o persona de administración y servicios, acompañada de un breve texto que relata qué se desea de esta universidad o de sus trabajadores o qué les agradece. La planta representa lo que está por venir, los valores que se espera cultivar en el ámbito académico, a la vez que la necesidad de una universidad más verde y sostenible. Además, el envase cuenta con dos particularidades. La primera peculiaridad es que es un recipiente de barro sin cocer, lo cual implica que pierde AMPARO ALONSO-SANZ RICARD RAMON toda la resistencia propia de la cerámica, pero también se desprende de su fragilidad. Es un recipiente de arcilla que rehidratada adquiriría plasticidad de nuevo, pudiendo su materia ser modelada o deformada otra vez. Se trata de una metáfora de la flexibilidad mental y actitudinal que precisamos en la comunidad universitaria. La segunda característica es que cuenta con dos pechos modelados en su superficie, una vasija antropomorfa, símbolo de los atributos femeninos para la alimentación y cuidado de la descendencia. De la universidad como institución y de sus trabajadores esperamos que alimenten y afecten positivamente a sus integrantes. Estas tetas son también una llamada de atención a una sociedad que censura la presencia de pezones en las redes sociales pero que paradójica o hipócritamente cosifica y sexualiza el cuerpo de las mujeres exhibiéndolo de manera constante a través de su cultura visual. Pero además estos pechos en cada vasija son diferentes, muestra de la diversidad de cuerpos que tratamos de hacer visibles. Representan los cuerpos diversos: patologizados, sanos, amputados, transexuales, feminizados, amorfos, sexualizados, normativizados, publicitados, cosificados o vendidos… Como referencia para este trabajo se toma la obra de la ceramista Emma Low con su propuesta de las tazas “Pot Yer Tits Away”. Fig. 1. Bocetos y vasijas de la estudiante Amparo Uña Albors. Cita visual de las tazas “Pot Yer Tits Away” de cerámica de la artista Emma Low obtenida de https://www.varsity.co.uk/arts/16557 por Helen Grant, Low works from live sitters as well as photographs sent in, aiming at ‘realism and intersectionality’, 2018.
ArtsEduca 32 / 166 ArtsEduca 31, Enero 2022 | 10.6035/artseduca.6205 | pp.161-175 METODOLOGÍA El método empleado para el desarrollo de esta investigación se centra especialmente en la Investigación Basada en las Artes (Leavy, 2018; McNiff, 2013; Sullivan, 2005) desde la perspectiva del A/R/tography (Irwin y de Cosson, 2004; Irwin, et al., 2006; Irwin, et al., 2018; Springgay, et al., 2008) para la recogida de datos a partir de experiencias en las aulas. Los autores de este artículo participamos en nuestro triple rol de investigadores, docentes y artistas obteniendo información, documentos e imágenes con y de quienes participaban a través de instrumentos de recogida de datos como el diario de campo, la fotografía, la discusión compartida durante procesos creativos y la propia obra artística del alumnado. Esto nos permite tener mayores elementos para explicar e interpretar la realidad que estudiamos y recoger de forma emergente diferentes categorías de análisis de las obras cerámicas y las narrativas personales. Para discutir estas cuestiones vinculadas a la justicia social es necesario partir de problemáticas reales y concretas de quienes habitan la universidad. Creemos que aproximarnos a múltiples voces, en esta investigación a los micro relatos de cada estudiante, puede contribuir a controvertir el discurso dominante y hegemónico. Un avance de abajo a arriba que construya alternativas. Por ello nos interesa conocer qué aspectos serían mejorados y cuáles son satisfactorios desde la percepción del colectivo estudiantil. Por lo que proponemos al alumnado de 4 grupos de segundo curso del Grado de Maestro en Educación Primaria de la Facultat de Magisteri de la Universitat de València reflexionar sobre los entornos y relaciones en los campus para escribir sus vindicaciones o reconocimientos. Participaron aproximadamente 180 estudiantes. Se ponen así en valor las experiencias vividas, lo personal y lo particular de cada testimonio, pequeños segmentos de la realidad diaria de nuestros estudiantes en el contexto institucional, para ser compartido y generar una reacción en quien los escucha o lee. Como diría Hernández-Hernández y Sancho-Gil (2015) implica centrarse en lo micro (la microetnografía individual) como incrustado en lo macro (el contexto social, cultural y económico). Las micro acciones de cada estudiante cobran importancia frente a las macroacciones de gestión y organización institucional. La idea de comenzar la acción con el modelado de una vasija de barro se fundamenta en una práctica con orígenes prehistóricos vinculada a las “actividades de mantenimiento” asociadas a la mujer, la cerámica como técnica propia de las mujeres. El concepto de mantenimiento queda definido más allá de los trabajos de producción por Falcó Martí (2003) Los envases de terracota están presentes en múltiples culturas y tradicionalmente han sido empleados para la conservación de alimentos (cereales, leche, aceite, vinos…) y para su cocinado. Basándonos en la tradición de múltiples culturas, sabidurías y espiritualidades de todo el planeta donde las mujeres se conectaron a la tierra a través de la producción de cántaros, jarrones, vasos, maceteros u otros recipientes de arcilla. Elementos muy vinculados al cuidado, a la alimentación de las familias, de los animales con quienes se convivía y del cultivo en cada temporada. A través de ellos se desarrollaba el cuidado de la comunidad y por ello los tomamos aquí como símbolo de estas atenciones afectivas de las que se han ocupado las mujeres durante años. Reivindicamos la importancia de los cuidados de otras personas y lo defendemos como uno de los valores que deben estar presentes en las universidades (Rosas Rodríguez, et. al, 2020). Sin embargo, la forma en que se ha construido el relato histórico no ha dado a las mujeres el lugar que merecían. La historia refleja la evolución del hombre olvidando a las mujeres, o haciéndolo desde una perspectiva masculinizadora. Según López Fernández Cao (2003a) la constitución de lo que hoy entendemos como creador y como artista, comienza en los albores de la cultura occidental, adquiriendo un significado que va excluyendo lo femenino de la capacidad generativa y hace que eclosione una figura creadora siempre masculina. Por eso estos envases son antropomorfos, pero con una morfología femenina. Con la presencia de tetas en su superficie recordamos que la producción artística ha sido cuestión de mujeres y revisamos de este modo una historia del arte machista que ha eliminado el papel desempeñado por las creadoras. La técnica del modelado con barro nos parece además mediadora en los aprendizajes de nuestro alumnado, porque en su inmensa mayoría se trata de mujeres. El barro nos permite conectar con su contexto cultural e histórico, pero especialmente con su identidad a través del contacto sensorial con la materia. EXPERIENCIAS EDUCATIVAS VALORES FEMENINOS: EXPERIENCIAS DEL CUERPO DESDE EL ARTIVISMO EN MAGISTERIO
ArtsEduca 32 / 167 ArtsEduca 32, Mayo 2022| 10.6035/artseduca.6205 | pp.161-175 do ante nuestros ojos, la superficie y volumen que tocamos y deformamos es lo que fija ese aprendizaje. Las resistencias y oportunidades del material nos hacen comprender sensorialmente conceptos abstractos que a penas son verbalizados. Durante el proceso de modelado con 8 clases de entre 20 y 25 estudiantes aproximadamente, nos enfrentamos a las dificultades técnicas del modelado debido a la inexperiencia en habilidades escultóricas. Cada sesión de trabajo escultórico era de 1h y 40’ aproximadamente. Comentar en voz alta los conflictos a medida que surgían nos permitió además encontrar paralelismos entre las luchas con nuestro propio cuerpo y contra el mismo y las luchas a la hora de lograr su representación en forma de vasija cerámica. Nuestras estudiantes se afanaban por modelar las macetas con dos técnicas diferentes, mediante churros o tortas de barro, para luego añadirle pechos. La sorpresa llegaba al descubrir que no era tan sencillo formar dos tetas del mismo tamaño. Reconocimos entonces que nuestros cuerpos no son simétricos, que se puede tener un pecho más grande que otro. Esto fue una invitación a hacer tetas pequeñas, tetas grandes, tetas colgantosas, tetas de vieja. La cuestión resultaba divertida y se incorporaba incluso algún piercing en el pezón. Los pezones nos sirvieron para hablar de la censura en las redes sociales y una estudiante sustituyó uno por un símbolo en aspa. Las problemáticas surgidas al modelar nos contrapusieron con la imposibilidad de dominar la materia del barro y sirvieron para reflexionar sobre la lucha constante por modelar nuestro cuerpo acorde con estéticas impuestas desde las visualidades de los medios de comunicación, la publicidad o las redes sociales. Detectamos que la mayoría de los envases se modelaban respondiendo a siluetas esbeltas, recipientes cilíndricos estrechos y/o alargados, que nos situaron frente a la gordofobia como tema de interés. La obesidad, la anorexia, la bulimia o la vigorexia también surgieron como enfermedades por las que nos vemos afectadas. Soutullo Casanueva (2019) recomienda el uso del barro en el tratamiento de la anorexia, debido a que sus cualidades físicas invitan a la regresión. Una estudiante se sentía desafiada por un trozo de barro. El pegote, demasiado seco por haRESULTADOS DE LA ACCIÓN ARTIVISTA Reflexionar desde nuestro cuerpo Desde un punto de vista pedagógico necesitábamos ayudar a nuestro alumnado a aproximarse a la otredad para este ejercicio de empatía y vindicación activistas. Comprendimos, gracias a Esteban (2004) que la auto observación, la pertinencia de partir de una misma, sería lo que nos ayudaría a entender a las otras personas. Para la autora los feminismos han ayudado a comprender dos ideas: que lo corporal no es nunca natural, sino que siempre es construido social y políticamente; que el cuerpo es un lugar de discriminación, pero también de resistencia y de contestación. Así entendimos que la experiencia de aprendizaje debía ser encarnada y desde la propia corporeidad salir al contexto donde habitan estos cuerpos estudiantiles para hallar la relación conflictiva con el entorno y otras personas con las que se comparte espacio y vivencias. Los relatos y teorías elaborados por nuestros estudiantes según Braidotti (2003) están necesariamente “encarnados e incardinados”. Para esta autora feminista el cuerpo, o la encarnación del sujeto, permite la redefinición de la subjetividad, como un punto de superposición entre lo físico, las condiciones sociales simbólicas y materiales. El proceso de creación de vasijas con tetas diversas Como Fernández Guerrero (2010) consideramos fundamental repensar la relación entre humanidad y naturaleza, incluyendo al yo en el mundo del que forma parte encarnado en un cuerpo como mediador entre lo cultural y el mundo natural. Por eso el planteamiento de modelar con barro vasijas antropomorfas, es una forma de reflexionar desde la representación del propio yo, del propio cuerpo diverso, para reivindicar sobre el campus como entorno natural de convivencia donde se dan múltiples diversidades. Cuando nos referimos a reflexionar lo hacemos desde un punto de vista artístico y estético, desarrollando un pensamiento artístico sensible, desde las visualidades más que desde lo lingüístico. Nuestros descubrimientos no siempre generan un diálogo o un debate, sino más bien un descubrimiento, a veces con asombro, reconocimiento e incorporación desde lo sensorial. La vista de lo que queda modelaAMPARO ALONSO-SANZ RICARD RAMON
ArtsEduca 32 / 168 ArtsEduca 31, Enero 2022 | 10.6035/artseduca.6205 | pp.161-175 do. Algunas alumnas habían traído barro rojo, otras alumnas terracota blanca. El propio material y la posibilidad de mezclar colores invitó a mostrar el vitíligo en la superficie de uno de los envases. Una estudiante preguntó: ¿puedo mezclar arcillas diferentes? Le invitamos a probar, a intentarlo, a descubrir la compatibilidad entre materias similares y a la vez diferentes. También sirvió para hablar de nuestros tonos de piel, de las mezclas étnicas, de la forma en que nuestro cuerpo relata nuestros orígenes y forma parte de nuestra identidad. ber insistido en darle forma de pecho perfecto durante excesivo tiempo, no lograba quedar unido a la vasija. La estudiante pidió ayuda diciendo: “profe, se me cae todo el rato”. Pensamos a cerca de las prótesis, las mujeres que precisan una reconstrucción de pecho tras sufrir un cáncer de mama. La estudiante decidió dejar la prótesis suelta y otras compañeras optaron por hacer vasijas con un único pecho y una cicatriz por la amputación. Otras enfermedades en relación con el cuerpo, con la piel, surgieron durante el modelaFig. 2. Vasijas antropomorfas. Facultat de Magisteri, octubre de 2020. Fuente: autores. EXPERIENCIAS EDUCATIVAS VALORES FEMENINOS: EXPERIENCIAS DEL CUERPO DESDE EL ARTIVISMO EN MAGISTERIO
ArtsEduca 32 / 169 ArtsEduca 32, Mayo 2022| 10.6035/artseduca.6205 | pp.161-175 La experiencia también colocó a los pocos chicos de la clase ante la necesidad de repensar el cuerpo de las mujeres. Un alumno modeló una vasija cuyos pechos parecían desproporcionados y excesivamente elevados; esto sacó a la luz el diálogo sobre el cine porno, sobre las operaciones para el aumento de pecho y otros temas sobre la estética deseada por hombres y la necesidad de satisfacerla desde la posición de mujer. Tres estudiantes modelan cuerpos transexuales, dotados de pechos y a la vez de penes, un aspecto a menudo invisibilizado en la universidad pero que quedaba Otra cuestión que mereció nuestra atención fue la ausencia de vello en las corporeidades representadas. Apenas algún estudiante incorporó el pelo en las vasijas femeninas. Esto permitió abrir el tema de los cuerpos depilados, del rechazo al pelo en axilas, pezones o pubis de mujeres; de la infantilización de los cuerpos de mujer y por el contrario la hipersexualización de los cuerpos infantiles, todo ello cuestiones de actualidad y muy vinculadas a reflexiones filosóficas profundas referidas a las estéticas del cuerpo o la somaestética (Shusterman, 1999). Fig. 4. Emma Low, Vitiligo, 2017. Cita visual de las tazas “Pot Yer Tits Away” de cerámica de la artista Emma Low obtenida de http://www.potyertitsawayluv.com/4700465-pots Trabajo de modelado en clase, fuente: autores. Vasija de Sandra Lapeña Villaplana. Fig. 3. Modelado en clase de vasija con mastectomía. Fuente: autores. AMPARO ALONSO-SANZ RICARD RAMON