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El método científico como herramienta de vida

Hernández Zamorano, Ilenia

Abstract

Actualmente vivimos en una sociedad en la que la gran mayoría de la población tiene acceso inmediato a diferentes fuentes de información gracias a las nuevas tecnologías. Este hecho ha supuesto un gran cambio en la educación, pues ya no debe importar la cantidad de conocimientos que se adquieren, sino la calidad de estos. Pero para asegurar la calidad de estas nuevas redes de conocimiento, los profesores deben asegurarse de mantener la motivación y el interés que muestra el alumnado por descubrir el mundo que les rodea cuando inicia su escolarización. Por este motivo, este Trabajo de Fin de Grado es un trabajo teórico en el que se expone una propuesta didáctica para su posible aplicación inicial en las aulas de segundo ciclo de Educación Infantil, con el objetivo de enseñar las ciencias como una manera de entender el mundo y resolver problemas. La necesidad de mejorar la enseñanza de las ciencias se debe al alto grado de analfabetismo científico que se observa en la sociedad, y al elevado coste democrático y social que esto conlleva. Dicha propuesta se basa en la siguiente premisa: para que el aprendizaje del alumnado sea realmente significativo debe ser descubierto y construido por ellos mismos. Así pues, el niño pasa a tener un rol activo en su aprendizaje, y las herramientas necesarias para esta tarea son la investigación, la experimentación y la creatividad. Además, una vez que esta manera de aprender nuevos conceptos se haya alcanzado y funcione correctamente sin la ayuda constante del docente, se pretende generalizar para utilizarla en otros ámbitos.

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TRABAJO FINAL DE GRADO EN MAESTRO/A DE EDUCACIÓN INFANTIL EL MÉTODO CIENTÍFICO COMO HERRAMIENTA DE VIDA Nombre de la alumna: Ilenia Hernández Zamorano Nombre del tutor del TFG: Santiago Díaz Oltra Área de Conocimiento: Didáctica de las ciencias experimentales Curso académico: 2016/ 2017 ÍNDICE 1. Resumen…………………………………………………….…………………………………….…2 2. Justificación…………………………………………………………...……………………………..3 3. Introducción teórica…………………………………………………………………………………5 3.1. Marco teórico…………………………………………..………………….………………...5 3.2. Objetivos……....………………………………………..……………….…………………..8 4. Propuesta metodológica………………………………………...……………...…….....…….…10 4.1. Metodología……………………………………………….……………..………………...10 4.2. Materiales…………………………………………………….………………………..…...12 4.3. Cómo implantar la propuesta en el aula……………………………….…...…….…….13 4.4. Cómo trabajar la propuesta en el aula……………………………………………..…...15 4.5. Mirada hacia el futuro de la propuesta metodológica…………………...……….……16 5. Conclusiones………………………………………………………………………...…………….17 6. Referencias……………………………………………………………………………..………….18 7. Bibliografía……………………………………………………………………………....…………19 1 1. Resumen Actualmente vivimos en una sociedad en la que la gran mayoría de la población tiene acceso inmediato a diferentes fuentes de información gracias a las nuevas tecnologías. Este hecho ha supuesto un gran cambio en la educación, pues ya no debe importar la cantidad de conocimientos que se adquieren, sino la calidad de estos. Pero para asegurar la calidad de estas nuevas redes de conocimiento, los profesores deben asegurarse de mantener la motivación y el interés que muestra el alumnado por descubrir el mundo que les rodea cuando inicia su escolarización. Por este motivo, este Trabajo de Fin de Grado es un trabajo teórico en el que se expone una propuesta didáctica para su posible aplicación inicial en las aulas de segundo ciclo de Educación Infantil, con el objetivo de enseñar las ciencias como una manera de entender el mundo y resolver problemas. La necesidad de mejorar la enseñanza de las ciencias se debe al alto grado de analfabetismo científico que se observa en la sociedad, y al elevado coste democrático y social que esto conlleva. Dicha propuesta se basa en la siguiente premisa: para que el aprendizaje del alumnado sea realmente significativo debe ser descubierto y construido por ellos mismos. Así pues, el niño pasa a tener un rol activo en su aprendizaje, y las herramientas necesarias para esta tarea son la investigación, la experimentación y la creatividad. Además, una vez que esta manera de aprender nuevos conceptos se haya alcanzado y funcione correctamente sin la ayuda constante del docente, se pretende generalizar para utilizarla en otros ámbitos. Palabras clave: ciencias, indagación, experimentación, analfabetismo científico 2 2. Justificación Tras una larga búsqueda por encontrar la definición más representativa de la palabra ciencia nos quedaremos con la definición: “La ciencia es una manera de mirar el mundo y de pensar en él” (Català et al., 2002). Es una herramienta que poseemos todas las personas para conocer el mundo y entenderlo a partir de las experiencias personales. En definitiva, el concepto de ciencia debemos entenderlo como la rama del saber que abarca una gran variedad y cantidad de contenidos diferentes que se logran a partir de la indagación. Estos contenidos científicos deben responder a dos características específicas, ya que deben ser totalmente verificables y objetivos. Para asegurarnos de que estos requisitos se cumplen sin ningún tipo de error nos ayudaremos del método científico. Así pues, el método científico se trata de un proceso de estudio para validar las hipótesis surgidas a partir de una idea inicial. Este proceso consta de cinco etapas: observación, inducción, planteo de una hipótesis, demostración o refutación de la misma y la presentación de la teoría o tesis científica. Como resultado de este exhaustivo trabajo nos encostraremos ante una teoría o tesis científica libre de error que conformará parte del conocimiento científico. Pero ¿Por qué es tan importante este conocimiento científico? En primer lugar, el conocimiento científico juega un papel muy importante dentro de un mundo tan tecnificado y globalizado, entre otras razones para hacer frente a algunos de los grandes problemas de la humanidad a nivel mundial, como son el cambio climático, la salud o el hambre. Pero además, como recoge el informe Rocard: Es el motor del desarrollo de la sociedad y la materia prima básica que permite a los países que disponen de él disputar o mantener una posición de liderazgo. El desarrollo de ese conocimiento depende, entre otros factores, de la existencia de profesionales competentes en el campo de la ciencia y la tecnología (Ministerio de Educación, 2009). Esta necesidad por conocer la ciencia y la tecnología se debe a que vivimos en un mundo que cambia y evoluciona de forma rápida y constante; y ser pioneros en los cambios dentro de esta materia, genera grandes beneficios a nivel social para los países que desarrollan estas nuevas ideas. De esta forma todos los países desarrollados están en una constante competición por ser los líderes en el campo de la investigación científica y tecnológica. Y, lo más importante, es que los nuevos inventos e ideas que surgen del estudio de la ciencia y la tecnología son capaces de conseguir soluciones para muchos de los problemas diarios con los que nos encontramos, como pueden ser la cura a enfermedades, máquinas que nos faciliten algunas tareas, etc. (Ministerio de Educación, 2009). Pero no debemos olvidar que para poder optar a la oportunidad de competir en el desarrollo del saber científico y tecnológico con otros países, tiene que haber profesionales que se dediquen 3 a su estudio. Por lo tanto, la educación juega un papel fundamental en este proceso, ya que sin una buena alfabetización científica, no se podrá alcanzar el nivel necesario para conseguir ser un país puntero en el desarrollo de ideas científicas y tecnológicas. En segundo lugar, debemos entender al niño como a un individuo que empieza a desarrollar su interés por conocer el mundo que le rodea. Así pues, si unimos este afán por ampliar sus conocimientos, con la acción de investigar, conseguiremos a niños autónomos a la hora de estudiar y conocer nuevas materias e ideas. De este modo, haciendo hincapié en el concepto de que la ciencia es una forma de mirar al mundo, entendemos que el estudio mediante el método científico (la investigación) ayuda a los niños a crear y modificar sus propias redes de conocimiento; obteniendo así un conocimiento construido por ellos mismos de forma reflexiva y crítica. Como dice Caravaca (2010): “Al pequeño (…) durante su estancia en la escuela (...) se le brindan diversas oportunidades para comenzar a ser un pequeño reflexivo” (p.4). Un ser reflexivo que tendrá la oportunidad de ser crítico a lo largo de su vida, puesto que poseé la habilidad de razonar y comprobar, por él mismo, todos los resultados. Teniendo en cuenta todos los datos anteriores podemos afirmar que un buen investigador tendrá la oportunidad de ser pionero en su campo de estudio cuando haya desarrollado la capacidad de pensar por sí mismo, es decir, cuando sea un pensador crítico. Por otro lado, ahora que entendemos algunas de las razones por las que el estudio de las ciencias es tan importante en nuestra sociedad, debemos conocer también el principal problema al que se enfrenta actualmente. El principal motivo de preocupación de los expertos en España es el gran descenso del interés por las ciencias. Este hecho se debe a que la sociedad no considera a la ciencia una parte importante dentro de la cultura. Pero este descenso, no solo repercute en el número de científicos altamente cualificados, sino que también recae en la falta de ciudadanos que estén mínimamente formados en la materia, lo que deriva en un grave problema social y democrático (Confederación de Sociedades Científicas de España [COSCE], 2005). En conclusión, partiendo de la importancia que presenta tener buenos exponentes dentro del campo de la ciencia y la tecnología, y el bajo interés por estudiar ciencias, debemos encontrar la forma de fomentar el estudio de esta materia. Para ello, mostraremos la ciencia como una herramienta para entender el mundo que nos rodea desde la etapa de educación infantil. 4 3. Introducción teórica 3.1. Marco teórico El estudio de la ciencia ha ido evolucionando a lo largo de la historia intentando adaptarse siempre a las necesidades de la sociedad. No obstante, los sistemas educativos se encuentran actualmente en una encrucijada para responder a las características y demandas de la nueva situación en la que nos encontramos. La característica principal que nos diferencia de generaciones pasadas, es que nos encontramos en una sociedad globalizada donde el desarrollo de las nuevas tecnologías (TIC) han supuesto grandes cambios en nuestro día a día. Por lo que se refiere al campo de la educación, las TIC han facilitado el acceso a la cultura en gran medida, puesto que en la actualidad todos disponemos de algún dispositivo electrónico con acceso a Internet que nos permite navegar a través de una gran red de conocimientos en pocos minutos. Este hecho ha supuesto que los expertos en educación se replanteen la necesidad de un cambio profundo en el currículum de los estudiantes, ya que lo más importante no es la cantidad de conocimientos que se adquieren, sino la calidad de la educación que se está impartiendo. La calidad de dicha educación tiene que basarse en fomentar el interés por aprender que presenta el alumnado al iniciar su vida escolar, ya que como dice Brown (1991): “Los niños no necesitan aprender a explorar, preguntar y manipular; nacen con un fuerte deseo de hacerlo” (p.7). Los niños son individuos que empiezan a integrarse en un mundo social donde no comprenden nada y, a causa de esto, se despiertan sus intereses y sus ganas por explorar todo aquello que les rodea; y es en este momento cuando los pequeños empiezan a construir sus propias redes de conocimiento (Brown, 1991). Estas redes de conocimiento que van elaborando los niños se basan siempre en los estímulos que captan a través de sus habilidades cognitivas, es decir, a partir de las propias experiencias. Este hecho hace pensar que la experimentación es una estrategia didáctica indispensable y fundamental en el proceso del desarrollo del conocimiento de los individuos y, por lo tanto, en el ámbito de la educación (Caravaca, 2010). Si hablamos desde el punto de vista de la educación, debemos tener en cuenta que hacen falta unas condiciones específicas para que la experimentación se convierta en un recurso beneficioso para el alumnado. Para que esto ocurra tenemos que tener en cuenta algunos aspectos fundamentales; el primero de ellos será la forma de entender y trabajar mediante este método. Cuando hablamos de la experimentación nos referimos a la acción de manipular el o los elementos a investigar para obtener unas conclusiones propias y poder aumentar nuestro 5 conocimiento. Así pues, mediante la utilización de este proceso los niños pasan de ser alumnos pasivos en su aprendizaje, a ser los responsables de interactuar y recavar información para construir sus propias redes de conocimiento. Esta oportunidad de investigar por ellos mismos, a su vez, genera la oportunidad de desarrollar su propio pensamiento crítico y todo lo que esto conlleva. Su principal función (del pensamiento crítico) no es generar ideas sino revisarlas, evaluarlas y repasar qué es lo que se entiende, se procesa y se comunica mediante los otros tipos de pensamiento (verbal, matemático, lógico, etcétera). Por lo tanto, el pensador crítico es aquel que es capaz de pensar por sí mismo. (López, 2012, p.44) Sin embargo, para que esta forma de trabajo cumpla con sus objetivos hace falta un responsable que guíe de manera correcta al alumnado, es decir, el docente tomaría el papel de guía. La intervención docente se basa en las habilidades y capacidades que tiene el docente para guiar este aprendizaje basado en el ritmo y las necesidades del grupo. Por esta razón, el guía tiene que conocer y saber cuales son las capacidades y las limitaciones de su alumnado, pues al tratarse de un trabajo manipulativo, los niños tienen que presentar unas características determinadas para ser capaces de llevarlo a cabo (Caravaca, 2010). Por consiguiente, el alumnado debe ser capaz de realizar acciones que están presentes en el proceso de la experimentación, como pueden ser trasvasar líquidos, coger correctamente un instrumento, etc. De ahí que el niño necesite un tiempo para desarrollar la motricidad gruesa y la fina, y este período dependerá de cada niño. En general, estas habilidades se adquieren hacia final de curso ya que están vinculadas con la madurez de la motricidad fina de cada alumno (Vega, 2011). De acuerdo con lo relatado anteriormente, mediante el uso de la experimentación se podrían conseguir elementos fundamentales en la educación, como son: el fomento del interés por ampliar nuevos conceptos por parte del alumnado, y hacerles participes de su propia educación para conseguir ciudadanos críticos. De cualquier modo no debemos olvidar que dicho proceso, la experimentación, se encuentra estrechamente vinculada con el método científico, pues es uno de los procesos que engloba esta práctica científica. Por lo tanto, cuando hablamos de utilizar la experimentación como método didáctico, nos estamos refiriendo realmente a todo el conjunto de procesos que engloba el método científico. De tal manera, al utilizar el método científico los sujetos realizarán acciones como observar, manipular, deducir, etc. En conclusión, la idea propuesta por diferentes expertos en educación se basa en convertir al alumnado en “científicos”. El objetivo de esto es que sean capaces de investigar y deducir sus propios conocimientos desde el primer año de escolarización, para que no pierdan el interés innato con el que nacen por aprender. Sin embargo, aún disponiendo de buenas bases teóricas 6 para proponer un currículum acorde a las nuevas necesidades del alumnado, los encargados de confeccionarlo han ignorado todos estos datos y, en consecuencia, la realidad que se vive en las escuelas es muy diferente. En primer lugar, debemos conocer las carencias con las que cuenta el currículo escolar desde el segundo ciclo de Educación Infantil en el campo de las ciencias, que es donde deberíamos encontrar reflejada la importancia de la experimentación, es decir, de las técnicas científicas. Según el DECRETO 38/2008, de 28 de marzo, del Consell, por el que se establece el currículo del segundo ciclo de la Educación Infantil en la Comunitat Valenciana, en el bloque II ”El medio físico, natural, social y cultural” se habla del descubrimiento a través de la exploración, pero se refiere a explorar y conocer la cultura, la sociedad y algunos conceptos lógico-matemáticos. Como podemos observar, ninguno de los campos anteriores se refiere al ámbito físico y natural, por lo que el estudio de las ciencias experimentales queda pendiente para etapas escolares posteriores. La siguiente etapa que vamos a analizar es la Educación Primaria. Durante este período el estudio de las ciencias físicas y naturales aumentan respecto a la Educación Infantil, pero el porcentaje que representan dentro del currículo es del 7%. Este bajo porcentaje de las horas dedicadas al estudio de las ciencias nos hace obviar que esta área de conocimiento se encuentra muy por debajo de otras materias instrumentales del mismo nivel como pueden ser las matemáticas o el lenguaje. Además, el aprendizaje de las ciencias no consta de actividades de exploración ni de indagación. Por lo tanto, el carácter esencial de la ciencia que es la indagación y la experimentación se pierde ante la inexistencia de momentos dedicados a estas técnicas. De este modo la ciencia deja de ser una forma de mirar al mundo y entenderlo, y se convierte en una larga lista de datos para memorizar por el alumnado sin ningún tipo de valor en su contexto directo (COSCE, 2011). Estas mismas características que adquiere el estudio de las ciencias en Educación Primaria se vuelven a repetir en Educación Secundaria. Durante este período los conocimientos sobre ciencia aumentan en gran medida, pero estos nuevos conocimientos no se construyen a partir de los conocimientos previos y, por lo tanto, los estudiantes no son capaces de aplicar los nuevos conocimientos y habilidades adquiridas a nuevas situaciones. En definitiva, el alumnado no es capaz de aprovechar el conocimiento que se le está brindando ya que no conoce su utilidad real en su día a día (COSCE, 2011). Por otro lado, otro problema que nos encontramos dentro del proceso de la educación en ciencias en la escuela, es la deficitaria formación que recibe el profesorado en dicho ámbito. Para comenzar, en el caso de los profesores de Educación Infantil, la única formación que reciben en ciencias reside en las ciencias naturales; por lo que las prácticas científicas en otros ámbitos pasan totalmente desapercibidas para estos sujetos. En segundo lugar encontramos a los 7 maestros de Educación Primaria, estos sí que reciben una formación más amplia en ciencias, que dependerá exclusivamente de las universidades en que se esté cursando el grado. Esta educación tiene un carácter general, de manera que los futuros docentes tendrán la posibilidad de ampliar sus conocimientos en ciencias; sin embargo, la enseñanza de las técnicas para enseñar ciencias en la escuela, así como sus posibilidades como técnica metodológica para aprender a aprender, se verán reducidas ante la mala planificación del currículo de formación del profesorado. Como consecuencia de este tipo de estudios, el profesorado de primaria dispondrá de unos recursos muy limitados para la enseñanza de las ciencias. Por último, la formación de profesorado de ciencias para la Educación Secundaria se realiza tras estar en posesión de un título de licenciatura, ingeniería o grado. Esto supone que haya docentes muy cualificados dentro de su campo pero sin grandes conocimientos en didáctica de la educación, por lo que en muchos casos los nuevos docentes no conocen el gran abanico de posibilidades metodológicas que existen. Ante este desconocimiento, los profesores adoptan una metodología tradicional relacionada con la memorización que deja atrás el carácter general de indagar y manipular fenómenos que caracteriza a la ciencia (COSCE, 2011). Como consecuencia de la nefasta planificación del currículo y a la inexistente o casi inexistente formación del profesorado, de educación infantil y primaria, nos topamos con varios problema a la hora de enseñar las ciencias. En primer lugar, como hemos explicado anteriormente, la metodología actual utilizada para enseñar ciencias carece generalmente de experimentación, por lo que este ámbito se convierte en una serie de conocimientos, difíciles de entender y con poco valor para el alumnado. Así mismo, el interés por aprender nuevos conocimientos se ha visto mermado ante la incapacidad de poder manipular y utilizar las destrezas aprendidas en su vidas cotidianas. Todos estos problemas, a su vez, afectan al interés por las ciencias, que disminuye drásticamente a medida que avanzan los cursos escolares. “Existe una tendencia alarmante de disminución del número de alumnos que al finalizar sus estudios de secundaria eligen carreras científicas o tecnológicas (con excepción, por lo menos en España, de las conocidas como Ciencias de la Salud)” (Ministerio de Educación, 2009). 3.2. Objetivos El objetivo general de este Trabajo de Fin de Grado teórico, es proponer una metodología didáctica que muestre el método científico como una herramienta para entender el mundo que nos rodea. No obstante, también podemos encontrar algunos objetivos más específicos como son: 8 presenten mayor grado de motivación y atención cuando se trabaje mediante esta propuesta didáctica. Ejemplo: Para convertirse en científicos cuando se trabaje mediante este método se elaborará un sencillo y cómodo disfraz de científico que constará de una bata blanca. 4.4. Cómo trabajar la propuesta en el aula Una vez que la propuesta haya sido introducida en el aula, siguiendo los pasos explicados anteriormente, se procederá a la inclusión de esta metodología de trabajo en las actividades diarias de la clase. Para ello es muy importante que los niños sepan diferenciar los cuatro momentos del método y en qué consiste cada uno. En un primer momento, para que el alumnado adquiera el hábito de indagar y experimentar, el docente será el encargado de exponer situaciones problemáticas en el aula. A lo largo de la práctica los niños aprenderán a trabajar mediante este método y se acostumbrarán a utilizar el método científico como una herramienta para entender el mundo que les rodea. Estas primeras prácticas se deben caracterizar por la presencia del papel activo del docente, ya que es el encargado de enseñar y guiar al alumnado a lo largo de todo el proceso. Pasado un tiempo, el docente irá reduciendo sus intervenciones de manera progresiva hasta que no necesite participar de manera regular en el proceso de aprendizaje del alumnado. Esto significa que el docente adoptará un papel secundario en el aula, ya que su función será la de guiar al alumnado para que su aprendizaje sea de calidad. En cambio, el alumnado debe pasar de tener un papel pasivo a adoptar un papel activo en la construcción de su aprendizaje, para ello es importante que los niños sean participes de este proceso indagando y manipulando objetos siempre que sea posible. Además, como ya se ha explicado anteriormente, en las primeras prácticas debe estar presente algún símbolo que caracterice al alumnado cuando se “conviertan” en científicos, ya sea un disfraz, una credencial, etc. Este símbolo estará presente durante las primeras sesiones, y una vez que se hayan desarrollado las capacidades necesarias para trabajar mediante el método científico, se prescindirá de este complemento. Por otro lado, los contenidos a trabajar a lo largo de las primeras sesiones deben corresponderse a fenómenos y características observables, ya que el alumnado de Educación Infantil no tiene las habilidades ni las capacidades necesarias para entender las reacciones imperceptibles al ojo humano. Por lo tanto, en las primeras prácticas se trabajarán conceptos sencillos que logren entender, como puede ser la masa de los objetos, el tamaño, las características de los materiales, etc. Y, conforme las limitaciones del alumnado vayan desapareciendo y las redes de conocimiento se expandan, se irá ampliando el campo de estudio 15 hacia otros ámbitos más complejos que requieren la utilización de objetos y materiales más especializados, así como un mayor nivel de entendimiento más abstracto. 4.5. Mirada hacia el futuro de la propuesta metodológica Esta propuesta metodológica está elaborada y desarrollada para llevarla a cabo en el segundo ciclo de Educación Infantil, pero la aplicación de este método de trabajo se puede ampliar a lo largo de toda la educación obligatoria y postobligatoria. Puesto que lo niños habrán adquirido el hábito de indagar y experimentar por si mismos a lo largo de la Educación Infantil, es importante que se continúen desarrollando estas habilidades para educar y formar a ciudadanos críticos y autónomos. Por lo tanto, sería conveniente que esta herramienta de trabajo también se utilice a lo largo de Educación Primaria para que se pueda generalizar este proceso y aplicarlo a diferentes situaciones. Si se consigue el éxito de esta propuesta didáctica en Educación Infantil y Primaria, será tarea fácil, para la educación que les sigue, continuar trabajando a través de esta herramienta, ya que ofrece mucha libertad y posibilidades de trabajo tanto para los docentes como para el alumnado. 16 5. Conclusiones Actualmente el método científico se vincula únicamente con el estudio de la química a lo largo de toda la educación obligatoria. Este hecho supone que esta herramienta tan valiosa quede desaprovechada por la mayoría de la población, ya que no conocen la gran variedad de situaciones en las que puede resultar útil. Mediante la propuesta teórica desarrollada anteriormente se pretende acercar la ciencia a la sociedad como una manera de ver y entender el mundo que les rodea, es decir, mostrando su utilidad en contextos reales. Para conseguir esto se plantea educar a la población, desde Educación Infantil, enseñando el método científico como una herramienta para aprender nuevos conceptos y para solucionar problemas cotidianos. Además, mediante la práctica de la indagación y experimentación en las aulas, se pretende aumentar el interés y la motivación del alumnado a la hora de involucrarse en sus estudios. Otro objetivo que se intenta lograr, a través de esta nueva forma de enseñar ciencias mostrando su utilidad, sería conseguir un aumento en el número de ciudadanos con un buen nivel de alfabetización científica, y contribuir a reducir el grado de rechazo hacia las ciencias experimentales por parte de la sociedad. Asimismo, mediante esta propuesta didáctica se desea conseguir el desarrollo del pensamiento crítico para conseguir ciudadanos libres, capaces de decidir por si mismos y que no se dejen influenciar por las ideas de otras personas. Para ello se les brinda la oportunidad de desarrollar su propio pensamiento fundamentándolo en sus propias ideas y experiencias, afrontando los problemas con los que se encuentran y aprendiendo de sus propios errores. Y, es que, como dicen Driver, Guesne y Tiberghien (1989): “Al aprender ciencias, un alumno puede darse cuenta de que un hecho se opone a sus expectativas, de que no se ajusta a sus esquemas”. 17 6. Referencias citadas en el texto Barrón, R. A. (1991). Aprendizaje por descubrimiento: análisis crítico y reconstrucción teórica. Salamanca, España: Amarú: Ediciones Universidad de Salamanca. Brown, S. E. (1991). Experimentos de Ciencias en educación infantil. Madrid, España: Narcea Ediciones. Calero, P. M. (2008). Constructivismo pedagógico. México: Alfaomega. Caravaca, I. (2010). Conocimiento del entorno: acercamiento infantil al saber científico. Revista Digital Innovación y Experiencias Educativas, (36), 1-16. Català, M. (2002). Las ciencias en la escuela: Teorías y prácticas. Barcelona, España: Graó. Confederación de Sociedades Científicas de España. (2005). Acción CRECE. Recuperado de http://www.cosce.org/pdf/crece.pdf Confederación de Sociedades Científicas de España. (2011). ENCIENDE. 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Ciencia en educación infantil: La importancia de un “rincón de observación y experimentación” o “de los experimentos” en nuestras aulas. Pedagogía Magna. Recuperado de https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=3628271 DECRETO 108/2014, de 4 de julio, del Consell, por el que establece el currículo y desarrolla la ordenación general de la educación primaria en la Comunitat Valenciana. De La Herrán, G. J. (2008). Didáctica General. La práctica de la enseñanza en Educación Infantil, Primaria y Secundaria. Madrid, España: Mc Graw Hill. Flórez, A. J. (1997). Metodología basada en la solución de problemas. Educación continua, 12, 3943. Martín, D. (2013). Educación Infantil a través del Rincón de Ciencia (Tesis de grado). Universidad de Valladolid, Segovia. Palacios, G. C. (1993). Diez años de investigación e innovación en enseñanza de las ciencias. Madrid, España: ORCHE. 19