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Livestock movements and local power dynamics in Navarre, Labourd, and Béarn (Thirteenth and Fourteenth Centuries)

Aparicio, Susana

Abstract

The Western Pyrenees were for the Navarrese an area of livestock grazing during the central Middle Ages, thanks to age-old usage of the mountain passes, along with the benefits of lower altitude lands such as Ultrapuertos in Navarre. In contrast with the surrounding mountainous areas, these lands were well suited to transhumance. Therefore, we consider livestock flows essential to understanding the geographic features of this region that bordered the important French, Navarrese and English medieval kingdoms of that period. This article seeks to identify a whole network of relationships that go from the principal livestock movements to gains obtained by local authorities or the king by means of taxing or leasing pastures. Also pertinent are the commercial dynamics affecting livestock in regional markets on both sides of the Pyrenees. This signals an area of exchange and collaboration between the people of Navarre, Labourd and Béarn, in a relationship which has survived until the present. One can see this in the fact that some treaties rooted in the Middle Ages have survived until today, such as the facerias.

Full text

Recepción: 2012-07-26 ■Revisión: 2014-04-12 ■Aceptación: 2014-11-27 Susana Aparicio es doctora en Historia por la Universidad Pública de Navarra/Nafarroako Unibertsitate Publikoa. Dirección para correspondencia: Departamento de Geografía e Historia, Universidad Pública de Navarra/Nafarroako Unibertsitate Publikoa, Campus de Arrosadía s/n. 31006 Pamplona (Navarra). C. e. [email protected] Historia Agraria, 65 ■Abril 2015 ■pp. 13-42 ■ISSN: 1139-1472 © 2015 SEHA 13 1. INTRODUCCIÓN En los siglos centrales de la Edad Media el tránsito de ganado constituía, entre otros recursos como el comercio, uno de los factores que dinamizaban los valles pirenaicos navarros y actuaban de bisagra entre la zona navarra peninsular, Ultrapuertos1, Labourd2 y los territorios bearneses. Se generaba así un tejido de relaciones que iban desde la propia circulación de los rebaños, pasando por los gravámenes con los que los poderes circundantes obtenían beneficio de los mismos y el alquiler de los pastos, hasta la dinámica comercial del ganado en los mercados comarcales. Por tanto, para definir el carácter de este espacio fronterizo durante la época medieval es necesario ante todo comprender los flujos de interés que lo atravesaban. Geográficamente esta región constituye un todo hoLa circulación del ganado y los poderes locales en el Pirineo entre Navarra, Labourd y Bearne (siglos XIII y XIV) SUSANA APARICIO 1. La denominación de Ultrapuertos se refiere un espacio más allá de los Pirineos que desde finales del siglo XII se encontraba bajo la égida del monarca navarro, constituyendo un espolón que abarcaba las tierras de Baigorry, Cisa, Ostabares, Mixa, Arberoa y las parroquias de los señores de Agramont, hasta llegar a la confluencia de los cursos fluviales de la Gave de Oloron y el Adur. 2. Esta región vasco-francesa se conoce tradicionalmente como Labourd en francés, Labord en gascón y Lapurdi en vasco. También se emplea en castellano Labort, término del que deriva el gentilicio labortano. HA65__Maquetación HA 09/03/2015 16:45 Página 13 Susana Aparicio 14 pp. 13-42 ■Abril 2015 ■Historia Agraria, 65 mogéneo, influido por las alturas de la cordillera pirenaica, cuyas laderas resultan mucho más pronunciadas en la vertiente francesa. También se configuran valles que atraviesan transversalmente el territorio, hasta desembocar en suaves llanuras de clima favorable, muy aptas para el ganado. Estos valles se conectaban entre sí a través de puertos montañosos utilizados desde antiguo y que se pueden identificar claramente a partir de la época romana, como en el caso de Ibañeta o Roncesvalles (Lambert, 1948: 320). Sin embargo, geopolíticamente hablando, su situación resultaba extremadamente compleja. Desde 1152, a través del matrimonio de la heredera del ducado de Aquitania con el futuro rey inglés, tanto las tierras labortanas como las suletinas y bearnesas se encontraban en el conjunto de los dominios continentales del rey de Inglaterra. Éstos constituían una unidad tan amplia como heterogénea, que abarcó en algunos momentos el espacio comprendido entre la cadena pirenaica y el valle del Loira. La situación de las tierras que nos ocupan dentro del ducado de Aquitania resultaba más bien periférica, aunque según fueron pasando las décadas, se hicieron cada vez más relevantes, a medida que los ingleses iban perdiendo territorios frente al creciente poder de los monarcas franceses. Por otro lado, en el Bearne plenomedieval los vizcondes habían tejido a su vez una sólida red de relaciones con las monarquías circundantes, esto es, con Aragón, Navarra e incluso con Castilla –que tenía ciertas aspiraciones al ducado de Aquitania– para conseguir escapar en la medida de lo posible al control inglés. Otros aristócratas también adoptaron la misma política, como los vizcondes de Sola3, en tierras inglesas, o los señores de Agramont. Por último, entre las tierras labortanas y las bearnesas se proyectaba un espolón territorial hasta el rio Adur denominado como Ultrapuertos, que se encontraba bajo el dominio del rey de Navarra al menos desde finales del siglo XII, apareciendo en los registros contables desde mediados del siglo XIII. En cualquier caso, la situación de solapamiento de varios poderes distintos otorgaba a su vez cierta permeabilidad a este espacio, sobre todo desde el punto de vista pecuario y comercial, ya que a través de las rutas pirenaicas contactaban tanto con los mercados labortanos y las Landas bordelesas inglesas como con los mercados navarros peninsulares o las rutas aragonesas, lo cual ampliaba notablemente su área de influencia. Por tanto, en este artículo se va a tratar de presentar un estudio de conjunto sobre los flujos de circulación del ganado a lo largo de la línea occidental del Pirineo navarro. Nuestro estudio gravita en torno a dos ejes principales: por un lado, determinar las principales zonas en las que se concentraba el ganado circulante en el espacio pirenaico, la composición de los rebaños y los beneficios que los distintos poderes podían obtener de este tránsito; y, 3. Sola es el nombre castellano tradicional de la región vasco-francesa conocida en el vasco suletino como Xiberoa, en vasco normalizado como Zuberoa y en francés como Soule. HA65__Maquetación HA 09/03/2015 16:45 Página 14 La circulación del ganado y los poderes locales en el Pirineo entre Navarra, Labourd y Bearne Historia Agraria, 65 ■Abril 2015 ■pp. 13-42 por otro otro lado, esbozar en la medida de lo posible un mapa con los principales flujos pecuarios y comerciales intra y ultrapirenaicos a los que estaba sometido dicho ganado. MAPA 1 Situación de las tierras de Ultrapuertos Fuente: elaboración propia. Para ello nos apoyaremos en una documentación que nos pueda aportar una información contrastada sobre la circulación del ganado, como los fondos notariales4. Sin embargo, desgraciadamente los datos con los que contamos tienen un carácter más bien fragmentario y resulta casi imposible determinar la extensión real de las cabañas ganaderas que circulaban por este territorio. Por tanto, los datos se manejarán con precaución y se 15 4. Archivos Departamentales de Pirineos Atlánticos (en adelante, ADPA) cota E 1630 para los notarios de Navarrenx. HA65__Maquetación HA 09/03/2015 16:45 Página 15 Susana Aparicio 16 pp. 13-42 ■Abril 2015 ■Historia Agraria, 65 intentará establecer un panorama más bien cualitativo que cuantitativo. En primer lugar, contamos con los registros notariales depositados en los Archivos Departamentales de los Pirineos Atlánticos, magistralmente estudiados por el profesor Bidot-Germa, además de otros documentos contenidos en este mismo archivo, sobre todo relativos a pacerías entre valles pirenaicos fronterizos, o conflictos pastorales, como el pleito por la posesión de los pastos en la zona de Laneplàa y Lauhire, situados en los límites entre las tierras del rey-duque, del rey de Navarra y del vizconde de Bearne5. En el ámbito navarro, existen si cabe muchas más carencias documentales que las de nuestros vecinos franceses, ya que no se cuenta ni siquiera con registros notariales de la época. Por tanto, se utilizarán dos fuentes principales que nos permitirán analizar el fenómeno pecuario a mediados del siglo XIII, como la serie de fuentes contables reales navarras6o las reclamaciones derivadas del conflicto anglo-navarro en las que las parroquias hicieron especial hincapié en los daños sufridos por sus cabañas ganaderas7. De este modo, este estudio intentará, en la medida de lo posible, identificar las dinámicas de tránsito y comercio de ganado en los espacios pirenaicos durante los siglos plenomedievales. 2. PANORÁMICA GENERAL SOBRE LA CIRCULACIÓN DE GANADO EN LA ZONA PIRENAICA En este primer punto se van a presentar las características de los valles y los pasos por los que solía transitar la cabaña ganadera. La importancia estratégica de este territorio fue identificada muy tempranamente por los poderes imperantes, en particular por las órdenes religiosas, que supieron situarse convenientemente para controlar estos espacios ganaderos y de circulación de mercancías y personas8. Los ganados de los valles navarros peninsulares realizaban dos trayectos principales: bien hacia las benignas llanuras atlánticas del Norte, atravesando los Pirineos, o bien realizaban el trayecto inverso, siguiendo la ruta de las cañadas reales, en un trazado de Norte a Sur, uniendo los pasos estivales de la montaña en el norte con las áreas de pasto sureñas situadas en las Bárdenas y en las tierras ribereñas del Ebro. Este artículo se centra en el primer caso, el paso de los Pirineos, pero queremos destacar que la trashumancia hacia las Bárdenas seguía sobre todo la cañada real que iba desde las sierras de Ur5. ADPA, E 305 6. En este artículo se van a trabajar aquellas que han sido publicadas, desde 1259 hasta 1328 en la serie Acta Vectigalia Regni Navarrae (XII tomos), en adelante citado como AVRN (CARRASCO, BEROIZ, y MUGUETA, 1999-2010) 7. Archivo General de Navarra (en adelante, AGN) Comptos, caj. 5, n.º 39, I al IV. 8. Sin olvidar la vertiente asistencial relacionada con las rutas jacobeas. HA65__Maquetación HA 09/03/2015 16:45 Página 16 La circulación del ganado y los poderes locales en el Pirineo entre Navarra, Labourd y Bearne Historia Agraria, 65 ■Abril 2015 ■pp. 13-42 17 basa y Andía hacia dicho espacio, siguiendo hasta tierras aragonesas. Esta ruta cruzaba toda Navarra desde el noroeste hasta el sudeste, con varios ramales secundarios que conectaban con otros espacios, por ejemplo con la Valdorba. El ganado procedía sobre todo de los valles del Roncal y Salazar (Martín Duque, 2002: 644; Alli Aranguren, 1989: 28). Aunque este flujo quede fuera de nuestro artículo, queremos destacarlo ya que este tránsito de ganado aportaba al monarca navarro muchos más ingresos que los obtenidos de la trashumancia y la trasterminancia en la zona ultraportana hacia el Norte. Centrándonos en la circulación de animales hacia tierras ultraportanas, bearnesas, suletinas o labortanas, tenemos que decir que eran los pasos pirenaicos los que articulaban dicho tránsito. Por tanto, iremos siguiendo de oeste a este la línea montañosa para presentar los principales valles y determinar cuáles son los puertos que utilizaron más asiduamente para su circulación, aunque más adelante analizaremos más concretamente qué tipo de ganado circulaba por ellas. En primer lugar, localizamos la zona del Baztán. Se trataba de un valle controlado por la aristocracia navarra peninsular, de modo que no contamos con datos concretos en la contabilidad real. Además de la explotación agropecuaria (Imízcoz, 1993: 73, 81; Floristan y Torres-Luna, 1970: 5-46), este valle desde la época medieval se dedicó también a la transformación del mineral de hierro. De hecho, las riberas del Bidasoa contaban con condiciones especialmente aptas para el trabajo de las ferrerías, que sembraban todo el valle (Mugueta, 2008: 256-258). En cualquier caso, los únicos datos sobre el tránsito ganadero con los que contamos se centran sobre todo en su conexión con tierras labortanas a través del paso de Dantxarinea. El interés pecuario de la zona, que se desarrollará en siglos posteriores (Arizcun, 1988), se encontraba subrayado por la presencia de los premonstratenses en el monasterio de Urdax que controlaba este paso, utilizado con frecuencia durante la época medieval y denominado también como de Maya, que contaba con un peaje específico, establecido por Sancho VII (Mugueta, 2008: 243)9. Sin embargo, las cifras del peaje no nos permiten discernir las mercancías que pasaban por este espacio. A través del puerto se accedía a la parroquia labortana de Ainhoa, una zona muy apta por ejemplo para el engorde de ganado porcino. Esta ruta existía al menos desde la época romana, como lo atestigua la presencia de restos de un asentamiento romano en las inmediaciones (Lambert, 1948:320) y se consigna en la documentación navarra al menos 9. Existía un peaje establecido por la monarquía navarra en la zona, lo cual es un claro indicativo de la importancia del flujo de mercancías circulantes. Dicho peaje aparece mencionado en la obra de MARTÍN DUQUE, ZABALO y CARRASCO (1973: 17, 27), y en varios documentos navarros, de los cuales podemos citar un ejemplo de 1247, relacionado con gravámenes indebidos al tráfico de mercancías bayonesas: Item, dicunt maior et communitas Baionensis quod rex Navarre supercepit de mala tolta quam posuit apud Mayer ab ipsis et mercatoribus suis (AGN Comptos, caj. 5, n.º 39, II). HA65__Maquetación HA 09/03/2015 16:45 Página 17 pp. 13-42 ■Abril 2015 ■Historia Agraria, 65 18 Susana Aparicio desde el siglo XII. También había un camino que unía las tierras navarras peninsulares de Basaburua con las ultraportanas de Ainhoa a través del flanco del monte Atxulai, que era empleado tanto por los flujos ganaderos como por los peregrinos procedentes del monasterio de Urdax (Duvert, 2004: 72). Siguiendo la línea de los Pirineos, nos encontramos con el valle de Erro, que conectaba a través del espacio de los Alduides con las tierras ultraportanas del vizcondado de Baigorry. En cualquier caso, las tierras de Alduides se encontraban en pleito desde finales del siglo XIV entre los vecinos del valle de Baigorry y los del valle de Erro10. Ambos utilizaban los recursos forestales (sobre todo la leña) y poseían bustalizas o terrenos de pasto para el ganado vacuno de los vecinos. De ahí el interés que el cercano hospital de Santa María de Roncesvalles abrigaba por esta zona. El área de los Alduides y los conflictos derivados del disfrute de sus pastos han sido ampliamente tratado en los trabajos de Fernando de Arvizu Aguado, a los que remitimos (Arvizu, 1992, 1997, 2001). Se trataba de una superficie boscosa especialmente apta para la suelta y el engorde de las piaras de cerdos. Los vecinos de Baigorry debían por tanto pagar la quinta de sus cerdos al rey de Navarra –de ahí que reivindicasen sus derechos inmemoriales sobre la zona, para no tener que pagar este impuesto– que se contabilizaba, como veremos más adelante, en la merindad de Sangüesa. En cualquier caso, se pueden encontrar aún vestigios de esta relación pecuaria medieval, ya que actualmente ambas tierras están aún unidas por una facería o comunidad de pastos (Rázquin; Aranguren; Taull; Fernández; Ferrer; Gascouat; Canals, 2012: 3-28). Pasamos ahora a los valles que mayor flujo de ganado manejaban entre las tierras peninsulares navarras, Ultrapuertos y las tierras inglesas, los de Aézcoa, Roncal y Salazar. El primero de ellos, Aézcoa, cuenta con las alturas más bajas (de 900 a 1.300 metros) de los tres y, por ello, disfruta de un clima más benigno. Los pastos de altura se utilizaban en verano, pero su privilegiada situación hacía que la época de estivaje11 se prolongara durante casi medio año, desde mayo hasta finales de octubre. Por tanto, la circulación de ganado se realizaba en períodos más cortos, generalmente en el caso del ganado ovino hacia la zona sur de Navarra, las Bárdenas Reales, un ciclo que no consideramos para este estudio. El paso fundamental entre la zona de Aézcoa y el valle ultraportano de Cisa se encuentra en Orbaiceta, un puerto que los conecta con las parroquias cisanas de Esterenzubi y Mendive, además de contar con un ramal del camino jacobeo que se dirige a San Juan de Pie de Puerto. 10. Según el pleito copiado en AGN, Límites, leg. 2 carp. 14. 11. Término aplicado a la trashumancia hacia emplazamientos de pastos de alta montaña en verano. HA65__Maquetación HA 09/03/2015 16:45 Página 18 19 Historia Agraria, 65 ■Abril 2015 ■pp. 13-42 La circulación del ganado y los poderes locales en el Pirineo entre Navarra, Labourd y Bearne El aprovechamiento ganadero se realiza en una zona llamada de los Puertos Grandes, compartida entre los tres valles, y que desde la Alta Edad Media ya contaba con cubilares pertenecientes a diversas instituciones eclesiásticas, como a Leyre12. La circulación era de tipo ascendente, desde la zona de Valcarlos y Burguete hacia los espacios cisanos, y fue muy utilizada por el monasterio de Santa María de Roncesvalles para alimentar a su amplia cabaña, sobre todo de ovino. Este ganado sube a los puertos aézcoanos, como decíamos antes, y tiene un gran período de estivaje, llegando a primeros de mayo y descendiendo en noviembre; mientras que el ganado vacuno se encuentra en la zona de junio a septiembre, y aprovecha para pasar la invernada en los valles atlánticos franceses. Sin embargo, como se observa en los mapas de zonas agrícolas, la extensión de los pastos en la zona no es muy grande, luego no podría lógicamente acoger a una gran cantidad de animales (Rázquin, Aranguren, Taull, Fernández, Ferrer, Gascouat y Canals, 2012: 20). Continuando hacia el este, nos encontramos con el valle de Salazar, estudiado entre otros, por el profesor Martín Duque (Martín Duque, 1963; 2002: 635-666; Larrea, 2000: 195-207). Este ya cuenta con unas alturas considerables (1.200-2.000 m.) y por tanto el estivaje es más corto, de junio a septiembre, ya que las temperaturas se hacen más extremas. Los pastos más atractivos se encontraban en torno al bosque de Irati y el tránsito entre las dos laderas pirenaicas se realizaba a través de los pasos de la sierra de Abodi. Esta zona se encontraba controlada, en su vertiente ultraportana, por los religiosos del Hospital de San Juan de Jerusalén, desde su encomienda de San Salvador de Irati para el ganado vacuno. El puerto suletino de Larrau contaba con una cierta superficie de pastos, utilizada por una dependencia secundaria del monasterio de Sauvelade y dedicada a la explotación pecuaria (Stenou, 2009). Conectaba Ochagavía con las llanuras de Sola, para llegar a su villa cabecera, Mauleón o Maule, donde había un peaje13. El trayecto se realizaba tanto desde este valle como desde el vecino roncalés, como atestiguaban las cuentas del rey, en las que aparecían varios mercaderes que llevaban quesos de Ochagavía a la localidad suletina14. Ésta contaba con un pujante mercado, desde el que los comerciantes y tratantes de ganado bearneses se podían dirigir o bien hacia tierras navarras peninsulares por 12. El Cenobio de Igal, en el valle de Salazar, incluía en su dominio [...] varios cubilares en el Puerto «in portu», Abodi y Orhy (MARTÍN DUQUE, 2002: 641, citando la Donación de Igal a San Salvador de Leire en la que especifica sus posesiones AGN, Leire, leg. 6, n.º 60, Becerro Antiguo de Leire, p. 22-24). 13. Durante el siglo XIII este vizcondado se encontraba bajo la égida de Gastón VII, primero, y del monarca navarro, más adelante. El testimonio de este paso fue transcrito por BRUTAILS (1890: nº 6) y comentado por HERREROS (1998: 78). HA65__Maquetación HA 09/03/2015 16:45 Página 19 Susana Aparicio 20 pp. 13-42 ■Abril 2015 ■Historia Agraria, 65 el puerto de Larrau15 o bien hacia otro mercado pujante como el de San Juan de Pie de Puerto, para dirigirse ya a los pasos pirenaicos de Valcarlos y Roncesvalles, desde donde transportaban sus mercancías hasta las carnicerías de Pamplona16. En la contabilidad real navarra, el valle de Salazar se encontraba siempre asociado al valle del Roncal, a causa de su proximidad. Sin embargo, este último contaba con zonas de mayor altitud, hasta los 2.300 metros, y con pastos de mejor calidad, pero a causa del clima el aprovechamiento que se puede hacer de los mismos durante el verano es mucho más corto, apenas de tres meses. A pesar de ello, los intercambios entre esta zona y los valles suletinos o el bearnés de Barétous eran constantes, sobre todo desde el punto de vista pecuario, como lo constatan los constantes conflictos y tratados relativos precisamente al disfrute de los pastos de la zona17. Esto es debido a que cuentan con sendos puertos pirenaicos que los conectan, el de Larrau/Orhy y el de Belagua/La-Pierre-Saint-Martin, constantemente utilizados en la época medieval. La circulación del ganado se realizaba en los dos sentidos: los ganados bearneses del valle de Barétous cruzaban los Pirineos a través del segundo de ellos para aprovechar los pastos veraniegos y los ganados –sobre todo de vacuno– roncaleses atravesaban dicho valle en dirección a los pastos invernales bearneses, o bien atravesaban las tierras de Ultrapuertos en dirección a las Landas bordelesas18. Por el contrario, la mayor parte del ganado ovino del Roncal y Salazar realizaba un ciclo de transhumancia descendente hacia las Bárdenas Reales, que como ya se ha comentado en líneas anteriores queda fuera de nuestro estudio19. Por otro lado, 14. En la villa de Ochagavia, de los ombres que passavan quesos a la feria de Maleon, por el drecho del rey, 9 sueldos (AVRN, XI: 436). 15. Por que de oeyt sentz et quoaranta et quoate motos qui passan per la terra de Sola por lo port de Laraun (ADPA, E 1630, fol. 220 v.). 16. Así lo atestigua por ejemplo, en un momento posterior, la excepcional pieza de los ADPA, E 1630 a partir del fol. 217 r., que contiene las cuentas de los corderos y bueyes librados por un mercader bearnés a la carnicería de Pamplona: conte de la crompa deu motos et boeus que Perarnaut de Bordanaba marchant et bessy deu loc de Sus en Bearn balha per conte que a crompat et enbiat a la siudat de Pamplona per lo probedyment de las carnysarias (fol. 218 r. 1566) y también refieren el paso hacia Roncesvalles por la ruta de Valcarlos los dus que se morin de malaudie et ung ne fo derraubat en Bencarlos (ADPA, E 1630, fol. 235 r.). Esta pieza y su transcripción me han sido comunicadas por el señor Michel Syndique, al que desde aquí agradezco calurosamente su amabilidad y ayuda. 17. Conflictos que se mencionarán más adelante, estudiados por Jean-Pierre Barraqué (BARRAQUÉ, 1992, 2000, 2008) y detallados también en varios documentos de los ADPA, por ejemplo en el registro E 2186. 18. Así se demuestra en un documento de 1318: Recebiemos por las vaquas de Roncal et de Sarasaytz que passaron por nostra chastelania (la de San Juan de Pie de Puerto), que yvan a las pasturas de las Landas de Bordel, por razon de la guia que lis diemos, 70 sueldos de sanchetes, que faze a morlanes, 46 sueldos, 8 dineros (AVRN, X: 251) y en el capítulo sobre el ganado vacuno se analizará también un registro de 1359 en el que se detalla el número de cabezas que se dirigen ese año a las Landas procedentes del Roncal (AGN, Comptos, registro n.º 86, fol. 43/44 intercalado). 19. AGN, Comptos, caj. 13, n.º 133, XI y XV registraban a finales del siglo XIV las 59 cabañas de ovino que bajaron desde el Roncal y Salazar hasta la bárdena de Sanchoabarca (actualmente denominada HA65__Maquetación HA 09/03/2015 16:45 Página 20 La circulación del ganado y los poderes locales en el Pirineo entre Navarra, Labourd y Bearne Historia Agraria, 65 ■Abril 2015 ■pp. 13-42 21 era una zona de gran interés para las instituciones monásticas y ya desde el siglo XI los benedictinos se instalaron allí, interesados por los cubilares y por los pastos estivales para sus ganados (Pérez-Embid, 2013: 1773). Seguramente parte del ganado roncalés se trasladaba también hacia los amplios pastos de Laneplàa y Lauhire situados más al norte, en los confines de las tierras del rey inglés. Dichas llanuras se encontraban dentro de los dominios del vizconde de Bearne pero también estaban próximas a las tierras ultraportanas navarras, por lo que era posible acceder a ellas desde San Juan o los puertos cisanos. Laneplàa y en concreto la ribera del riachuelo Hurquepeyre representaban un lugar ideal para el traslado invernal de los ganados, sobre todo rebaños bearneses y navarros, que pasaban de los valles altos a los pastos y las cabañas de esta zona. Sin embargo su situación fronteriza no hizo más que generar conflictos en cuanto a la explotación de sus pastos y a los derechos que cada comunidad podía ejercer sobre los mismos (Urrutibéhéty, 1964: 135). Por otro lado, el otro puerto que unía el Roncal con tierras bearnesas, el de Larrau, cerca del pico de Orhy, estaba sobre todo dedicado al pastoreo de ganado ovino, aunque en ocasiones aparezcan referencias también a cabezas de vacuno, como en el caso de los cubilares con los que contaba el monasterio de San Salvador de Leyre en Bezula Mayor y Menor (Fortún, 1993: 416). A su vez, también se producía un amplio intercambio comercial de productos derivados del pastoreo. Por ejemplo, podemos localizar ciertos mercaderes aragoneses que llevaban quesos y aceite desde Isaba20 y volvían trayendo cerdos ya engordados hacia tierras navarras21. De hecho, existían ciertas rutas transversales a lo largo de los valles roncaleses que les permitían enlazar con los territorios aragoneses, aunque éstos últimos tenían una conexión ganadera más directa con las tierras bearnesas a través de los pasos del Somport (Tucoo-Chala, 1973: 120; Lacarra, 1943). También existían varias facerías entre los valles aragoneses con los bearneses y bigorranos, como en el caso del valle de Ansó con el de Aspe, el del Tena con Ossau y el de Broto con Barèges (Rázquin, Aranguren, Taull, Fernández, Ferrer, Gascouat y Canals, 2012: 12). Para terminar este primer apartado se podría destacar, por un lado, la alta frecuencia de la circulación de mercancías, de rebaños y de personas a través de los puertos que cocomo Bárdena Real), frente a las 4 cabañas de vacas que hicieron este mismo recorrido. Ese mismo año 37 cabañas de vacuno realizaron el trayecto hacia las Landas de Bordeaux. También las cuentas navarras registraban este tránsito Quoando trayan los carneros de Roncal a la Bardena (AVRN, XII/I: 275). 20. En la villa de Yssava, de los ombres de Aragon que passavan quesos et olio al mercado de Maleon, por el drecho de rey, 10 sueldos. 21. Item, en la villa de Yssava, de los ombres de Aragon et de Navarra que trayan puercos del mercado de Maleon a Navarra, por el drecho del rey, 7 sueldos (las dos últimas citas proceden de los comptos de 1321 contenidos en AGN, Comptos, registros, n.º 20, fol. 27 r. y transcritos en los AVRN, XI: 436). HA65__Maquetación HA 09/03/2015 16:45 Página 21 pp. 13-42 ■Abril 2015 ■Historia Agraria, 65 28 Susana Aparicio (Goyheneche, 1966: 19), la bustaliza de Sagarceta en Cisa o los pastos de Gaharregía en Arberoa, mientras que en verano se llevaban al valle de Erro (Mugueta, 2008: 157). Esta cabaña propia, denominada erretelia, se nutría principalmente de los tributos o rentas que aún se cobraban en especie –como el tributo de las vacas de Sola– y de las diversas incautaciones realizadas a otros señores (Mugueta, 2008; Legaz, 2005). De hecho, en dos momentos concretos durante el siglo XIV, las cuentas navarras consignaron la composición detallada de este rebaño: CUADRO 1 Composición de la cabaña de vacuno del rey 1314 1316 Vacas lecheras 12 Vacas lecheras 16 Vacas preñadas 12 Vacas preñadas 14 Terneros (Bigassals) 6 Terneros (vaquete) 2 Bueyes2Bueyes2 Toros5 Toros5 Novillos (Bilharrozis) 7 Becerros de dos años8 Becerros5 Becerros11 Total: 49 cabezas Total: 58 cabezas Fuente: elaboración propia a partir de datos extraídos de AGN, Comptos, registros, n.º 43, fol. 172 r. (AVRN, Tomo IX, p. 693); registros, n.º 16, fol. 66 r. (AVRN, Tomo X, p. 256). Como se puede observar, el número de cabezas de ganado adultas es más bien escaso: 24 vacas y cinco toros en el primer caso, treinta vacas y cinco toros en el segundo. Sabiendo que las tierras de Sola le entregaban anualmente 25 vacas preñadas, resulta un número muy poco elevado de reses en total. En cualquier caso, la importancia que revestía este ganado para la administración real navarra se traslucía en su interés por identificar y castigar los robos de animales, además de contar al menos con un guarda permanente –en 1318 era García, llamado «Larrain»–41. De hecho, este rebaño era importante ya que de él se obtenían otro tipo de beneficios. En efecto, se encontraba arrendado a un particular, aunque se desconoce su identidad, y a lo largo del siglo XIII y XIV aportó anualmente a las arcas reales una cantidad nada desdeñable, que oscilaba entre las 40 y las 50 libras sanchetes (AVRN, IV: 36; XII/I: 515). Sin embargo, al igual que los pastos pertenecientes al rey, éste podía otorgarlo a ciertos 41. Pro expensis Garsie dicti Larraynn, custodis cabanne regis prosequendo in curia Navarra bailliuum de Mixa, qui per vim suam amoverat ei septem boves quos per curie recuperavit in tribus mensibus, 22 solidos (AVRN, X: 556). HA65__Maquetación HA 09/03/2015 16:45 Página 28 29 Historia Agraria, 65 ■Abril 2015 ■pp. 13-42 La circulación del ganado y los poderes locales en el Pirineo entre Navarra, Labourd y Bearne personajes para cubrir donaciones o mesnadas, como ocurrió en 1294 con Artus de San Juan y, en 1328, con Bernardo Gascón (AVRN, IV: 333; XII/I: 524). Además, se registraron las venta de varias cabezas de la cabaña regia, sobre todo de ejemplares ya mayores, que proporcionaban unos ingresos de unos 30 sueldos por vaca enferma o vieja, y 20 sueldos cada novillo (AVRN, VI: 198; VII: 698). También se vendían los cueros de aquellos animales que habían muerto, bien por causas naturales o bien por acción de los lobos, aunque las cantidades eran más bien modestas, de entre seis y trece sueldos sanchetes. Por tanto, y si sumamos estos aportes monetarios, se puede observar que las cantidades que rentaban al monarca navarro superaban con creces aquellas recaudadas, por ejemplo, a través de las pechas de los bueyes en Cisa, que suponían únicamente entre siete sueldos y seis sueldos, cuatro dineros (AVRN, IV: 36, XII/I:. 515). En conclusión, en esta sección se ha podido observar la tendencia progresiva de ambos monarcas, inglés y navarro, a determinar sus zonas de control pecuario, los montes y bosques reales e intentar obtener un beneficio tangible de los mismos. Sin embargo, también hemos podido ver que en el caso de Ultrapuertos, las cifras resultan más bien modestas, comparadas con otros impuestos que se recaudaban derivados del comercio, como podían ser los peajes de Saint Palais y Garris –que suponían unas 320 libras en 1339-, Ostabat –203 libras en 1343-, o las lezdas del mercado de San Juan de Pie de Puerto o las de Labastide Clairence (Mugueta, 2008: 248) o con los mismas imposiciones en otras zonas peninsulares navarras, como es el caso de la quinta de los cerdos. 3.2. El control ejercido por los señores laicos y eclesiásticos. Sus cabañas ganaderas En otro orden de cosas, la aristocracia local también se aseguró de mantener el flujo de ganado que atravesaba sus tierras, mejorando las vías y garantizando su libre circulación hacia los pastos circundantes. El señor de Agramont contaba con un peaje en sus tierras de Bidache y Bergouey que gravaba la circulación del ganado hacia Bayona, mientras que el señor de Foix cobraba un pontazgo en las puertas de sus territorios, en Autevielle y Osserain, lugares por los que circulaban los rebaños hacia el norte42. Del mismo modo, en 1279, Gastón de Bearne obtuvo del rey de Inglaterra un salvoconducto para asegurar el 42. Este tipo de control territorial, el hecho de establecer un peaje, se encontraba dentro de las atribuciones regias, aunque posteriormente pudiera cederlo a los nobles de su entorno, como ocurre en el caso de los señores de Agramont u otros repetidamente citados en las cuentas navarras. En 1266 los vizcondes de Tartas poseía 20 libras sobre el peaje de Roncesvalles y en 1293 cobraban un peaje no autorizado en Mixa (CARRASCO, BEROIZ y MUGUETA, 1999: 275; 2000: 42). Este tema ha sido también trabajado por MUGUETA en su tesis (2008). HA65__Maquetación HA 09/03/2015 16:45 Página 29 pp. 13-42 ■Abril 2015 ■Historia Agraria, 65 30 Susana Aparicio paso de los rebaños de vacas que venían de la montaña. También el rey de Aragón le concedió la exención de peaje para los comerciantes bearneses –particularmente de Olorón– que se dirigieran hacia los valles aragoneses (Tucoo-Chala, 1959: 255), de modo que se favorecía la circulación del ganado y las mercancías. En cualquier caso, el alquiler de las hierbas a las cabañas externas a la colectividad reportaba a estos señores unos ingresos considerables, al igual que para las comunidades campesinas, que controlaban de un modo particular la presencia de ganados extranjeros. No han quedado muchas referencias documentales a pastos controlados por aristócratas de la zona, salvo en el caso de Laneplàa, pero a través de la documentación de establecimientos religiosos como Roncesvalles es posible observar que el conde de Pallars contaba en 1193 con varios prados en el espacio pirenaico, desde Lumbier, Roncesvalles, Baigorry y Cisa, que cedió a dicho hospital. Arnaldo Sancho, señor de Ahaxe, vendió a esta institución otra bustaliza de su propiedad a mediados del siglo XIII (Ostolaza, 1978: 256). Por su parte, la señora de Viellenave y Cisa contaba en 1260 también con una bustaliza donde tenía ganado ovino y porcino, que molestaba para el tránsito de los ganados de Santa María (Ostolaza, 1978: 183). Las áreas de pasto pertenecientes a este hospital estaban protegidas por un decreto de Teobaldo II en el que se especificaba que cualquier hombre –ni caballero ni escudero, lo cual reafirma nuestra idea de que los señores se implicaban directamente en los flujos ganaderos– podía albergar su ganado en las cabañas de Roncesvalles, salvo una vez al año, con una quinta los caballeros y con un tercio los escuderos (Ostolaza, 1978: 265). Otro de los grandes centros monásticos navarros, San Salvador de Leyre, contaba hacia 1072 con veinte bustalizas en San Vicente de Cisa, al pie de las alturas de Ibañeta, en las que poco después se les asignó un cubilar lindante con la ermita de San Salvador (Fortún, 1993: 620). Además, desde mediados del siglo XII tenían ciertos intereses pecuarios en la zona suletina, en concreto los cubilares de Bezula mayor y menor (Fortún, 1993: 416), Arlotua y ciertas tierras en el monte de Orhy, cuya posesión disfrutaban aún en 1730, momento en el cual se consignó un pleito con los vecinos de Larrau por el uso de dichas tierras. En esta zona se encontraría también con la competencia del monasterio bearnés de Sauvelade, interesado en los pastos de altura de Larrau (Stenou, 2009). Por tanto, vemos que a pesar de que en el siglo XIV el monasterio se había desprendido de parte de sus posesiones en la zona, mantuvo las tierras de pastos pirenaicos, debido a su alto interés económico para este establecimiento, ya que le permitía acoger su siempre amplia cabaña de vacuno y ovino (Fortún, 1993: 709). Dejando de lado los intereses monásticos, el propio señor de Sault, Pedro Arnaldo, prestó homenaje a Teobaldo I por una bustaliza denominada Orzate –que no es posible HA65__Maquetación HA 09/03/2015 16:45 Página 30 31 Historia Agraria, 65 ■Abril 2015 ■pp. 13-42 La circulación del ganado y los poderes locales en el Pirineo entre Navarra, Labourd y Bearne localizar geográficamente-43. Por tanto, los señores locales laicos y eclesiásticos no eran ajenos a los aprovechamientos pecuarios, disfrutándolos ellos mismos para su ganado o bien alquilando estos pastos. De hecho, en las zonas más codiciadas, como es el caso de la tierra de Laneplàa, se generó una lucha considerable por obtener el derecho de explotación de estos recursos. Esta zona, como se ha comentado en la introducción, se encontraba en la confluencia de las tierras controladas por el rey de Navarra, el de Inglaterra, el vizconde de Bearne y el señor de Agramont44. Las tres últimas potencias disputarían por recaudar los derechos de pasto en esta zona sobre el ganado procedente de Navarra, en concreto del hospital de Roncesvalles. De este modo, a finales del siglo XIV era posible localizar a varios testigos que afirmaban que los vaqueros dudaban en alquilar el herbaje controlado por los señores de Bearne y de Agramont hasta que sus representantes en Came y en Labastide-Villefranche no se hubieran puesto de acuerdo. En cualquier caso, tanto los representantes del vizconde de Bearne como los del rey de Inglaterra habían alquilado la hierba de Laneplàa a diferentes entidades45. Por su parte, también los pequeños señores locales se arrogaban derechos –que en origen no les pertenecían– sobre estas mismas tierras. Así, en 1362, tanto Pes de Bearne, señor de Labastide-Villefranche, como el señor de Came exigían tasas por pastar en la zona46. Ocurría lo mismo en zonas próximas como Bigorra, donde los vizcondes de Lavedan, vasallos de los condes bigorranos, dominaban el valle de Neez y las alturas que van desde el río Adur hasta el torrente de Pau47. De hecho, recibían por la explotación del terreno numerosas rentas agrícolas y pastorales de las comunidades interesadas y recogían incluso 43. AGN, Comptos, caj. 2, n.º 48. 44. No se debe olvidar, en cualquier caso, que estos poderes no se encontraban en un plano de igualdad, ya que los señores de Agramont dependían por vasallaje del rey de Navarra, aunque se encontraran también reclamados por el rey de Inglaterra; mientras que el vizconde de Bearne esgrimía alternativamente su homenaje al rey inglés, al monarca castellano o sus afinidades momentáneas con la corona francesa. Las parroquias controladas por ambos señores dependían pues de los monarcas navarro o inglés, pero precisamente este equilibrio de lealtades permitía a su vez a estos nobles actuar de un modo más autónomo –estableciendo peajes indebidos o controlando las rutas de comunicación–, por eso se les considera en este artículo como entidades diferenciadas de sus monarcas respectivos dentro de este espacio. Estos problemas se esbozan en el capítulo «Conflictos de soberanía» del libro de HERREROS (1998: 104-122). 45. Arnaldo Dexas, carnicero de Sauveterre y representante del vizconde, alquiló en 1352 toda la hierba de Lanneplàa Al mayoral de Roncesvalles por 1000 sueldos (ADPA, E 305). 46. Según Johannicot de Echeverri, 80 y 40 florines respectivamente, además de una vaca del rebaño. Por otro lado, el preboste de Dax y el baile de Rivière-Fleuve dieron la orden en 1300 al señor de Came para que asegurase la libertad de pasto a los habitantes de Saint-Pé y de Sendos Juson, en todo el yermo llamado bosque de Came. También le prohibe oponerse a la utilización por parte de Saint-Pé de los pastos de Oeilharburu (ADPA, E 305). 47. La Gave de Pau, como se denomina en francés. HA65__Maquetación HA 09/03/2015 16:45 Página 31 pp. 13-42 ■Abril 2015 ■Historia Agraria, 65 32 Susana Aparicio la casadura, un porcentaje de los quesos que se elaboraban en cada quesería48, determinaban las cabezas de ganado que podían circular en el territorio49 e incluso se arrogaban el derecho de carnaje o carnau, que en realidad pertenecía a los habitantes de este espacio (Cavaillès, 1931: 61). Otro ejemplo del mantenimiento del control señorial sobre los ganados que circulaban por los valles pirenaicos se encuentra en una sentencia de arbitraje emitida por Gaston de Foix-Bearne para dirimir una disputa entre los valles de Ossau y Aspe, en la que declaraba que el nombramiento de los mayorales que dirigían los rebaños debía ser siempre sometido al consentimiento del señor de territorio, esto es, del propio vizconde de Bearne50. En cualquier caso, estos aristócratas mantenían también una cabaña ganadera de de - sigual magnitud, como aparecía en el caso del testamento de Margarita de Bearne, en 1318, que menciona al ganado propio del vizconde bearnés, aunque sin especificar el número de cabezas51. Desgraciadamente, las referencias a estos animales son tan escuetas que no es posible establecer unas pautas generales: únicamente podemos mencionar en qué momento aparecen y establecer una comparativa con los ganados de las comunidades circundantes. En cuanto a los rebaños de ganado vacuno, localizamos la cabaña del señor de Sault a mediados del siglo XIII, que se componía nada menos que de 80 vacas52. Es un número nada desdeñable si se compara con las 58 cabezas de la cabaña real. En las mismas cifras se movía el monasterio de San Salvador de Leyre, que contaba con unas 60 vacas en Ustariz a mediados del siglo XIV53. Sin embargo, estas cifras se encuentran muy lejos de los 400 carneros anuales que se contabilizaban en el valle del Roncal en las 48. Existe un pequeño artículo sobre el comercio medieval de quesos en la zona bearnesa, a través de los datos aportados por los registros notariales (DUMONTEIL, 1983). 49. Que se denominaban como bacades o pegulhades, referentes a una cabeza de ganado mayor, una mula o 10 ovejas. 50. ADPA, Depôt Ossau, AA 1, fol. XLI, pleito transcrito por TUCOO-CHALA (1959: 89). 51. ADPA, E 296. 52. item dicit Comes quod in treugis rapuerunt gentes Regis Navarre octoginta vaccas Petri Arnaldi de Saut, et interfecerunt unum hominem ipsius P.A, y otro miembro de la familia de Sault también se hace con ciertas cabezas de ganado vacuno Domingo Yvaynes de La Raun jura e dist que don Guillem Arnalt de Salt li preni XXII vaques preynades (AGN, Comptos, caj. 5, n.º 39, II y III). 53. Seinnoret, casteyllano d’Utztariç levo de la cabayna de Sant Salvador 33 vacas e abortaron todas, mas retovo las myllores. Tenemos otra cita del mismo documento en Arberoa: L’abbat de Sant Salvador de Leuron se clama de Seynoret que li priso 30 vacas de su cabana e a sus hombres fezo daynno […] (AGN, Comptos, caj. 5, n.º 39, IV, fol. 1 r, 2 r.). Como se puede observar, su ganado es atacado siempre por el mismo hombre, Seynoret, el castellano de Ustariz, una parroquia bastante rica y que marca el tránsito hacia los pastos de Arberoa, donde quizá el monasterio tuviera también intereses, aunque no nos ha quedado constancia documental. HA65__Maquetación HA 09/03/2015 16:45 Página 32 cuentas reales a comienzos del siglo54. Otros establecimientos religiosos contaban con cabañas mucho más modestas, como Irisarry o los labortanos de Saint Jean de Cap de Pont en Bayona, a cada uno de los cuales les robaron cinco vacas en 124755. En cualquier caso, las vacas y bueyes eran cabezas que exigían un desembolso notable, así que estos rebaños se encontraban bajo el control de mayorales o pastores a sueldo de los dueños, aunque los robos eran muy frecuentes56. Con respecto a las piaras de cerdos que circulaban por la zona, las más numerosas se encontraban en manos de los señores del territorio, como los Urrutia, Helieta, Agramont, Belzunce, Garro..., pero también se puede observar el interés de los establecimientos religiosos, como Roncesvalles, Leyre o la catedral de Pamplona57. De hecho, el propio castellano de San Juan de Pie de Puerto aparecía en un documento de 1418 como poseedor de una piara de 120 cerdos, que podía hacer pastar en las tierras de Mixa58. Por otro lado, se puede analizar también un documento por el que por orden de Carlos II, Miguel de Echauz realizó una encuesta de los puercos que se encontraban en las tierras del rey en Ultrapuertos en 1382. Somos conscientes de que son datos aislados y sólo nos permiten establecer una foto fija del patrimonio de estos aristócratas pero, dada la escasez de documentos, nos puede servir como punto de comparación. De esta encuesta se han extraído los nombres de varios aristócratas locales, separándolos de los particulares que también contaban con amplias piaras en tierras ultraportanas (como un denominado oficial de Cisa, que contaba nada menos que con 98 cerdos). Por ejemplo, Pedro Arnaldo de Garro, escudero, guardaba en tierras de Osses los 200 cerdos que pertenecían, entre otros, a don Martin Periz de Solchaga, alcalde de la Cort. Por su parte, la señora de Garro poseía 80 cerdos guardados en Osses de varios vecinos de Izpoure en Cisa. También localizamos al señor de Baigorry que contaba solo con ocho animales propios. En Bidache, el abad de Berruete tenía también una modesta piara de 35 cerdos, muy similar a la de don Juan, vicario de Osses, de 50 cabezas. Por su parte, el bastardo del señor de Echauz contaba con dos piaras de 240 cerdos cada una, que pastaban respectivamente en tierras del Baztán y en Arberoa, aunque de éstos últimos 80 eran del carnicero real de San Juan de Pie de Puerto. Del mismo modo, la señora de Liçagaray tenía sendas piaras de 95 animales en los mismos lugares, asociada a Ochoa de San Jaime. Los que tenía en el Baz33 Historia Agraria, 65 ■Abril 2015 ■pp. 13-42 La circulación del ganado y los poderes locales en el Pirineo entre Navarra, Labourd y Bearne 54. AGN, Comptos, caj. 13, n.º 133, XV. 55. L’ospital de Irissairi ha clamos de Pedro d’Aiza et de Johan d’Oçaçeneta de 5 bacas y Preceptor Sancti Johannis in capite pontis Baione amisit per Lope Ochoa tunc baillium de Camer 5 vaccas (AGN, Comptos, caj. 5, n.º 39, II y III). 56. Así, se localiza por ejemplo al mayoral de la cabane de la fermeleria dous portz de Nostre Done d’Aronsesbaus (ADPA, E 305). 57. l’abbat d’Oliva se clama de Seynoret que li priso XII porcos AGN, Comptos, caj. 5, n.º 39, IIII. 58. AGN, Comptos, caj. 104, n.º 12. HA65__Maquetación HA 09/03/2015 16:45 Página 33 pp. 13-42 ■Abril 2015 ■Historia Agraria, 65 34 Susana Aparicio tán estaban bajo la tutela de García de Viellenave de Baigorry. Como vemos, estos señores dejaban sus animales en manos de otra persona que los gestionaba, de lo cual también se sacaba un beneficio. Esto recuerda a los contratos de aparcería que se realizaban en el Bearne, sobre todo con el ganado vacuno, denominados como gasailhe o miey goadanhe en los que se colocaba una cantidad de ganado con un arrendatario por una duración determinada. Al terminar, se devolvía el coste original de las bestias al propietario y se repartían los beneficios entre las dos partes (Bidot-Germa, 2008: 294). En último lugar, hablaremos de los rebaños de ovejas pertenecientes a la aristocracia regional o a los establecimientos religiosos, que atravesaban también el territorio ultraportano en sus ciclos trashumantes, muy similares a los del ganado vacuno. El número de cabezas es mucho más numeroso, ya que es el ganado menos costoso y el más abundante en la zona. De hecho, estamos hablando de cifras como las 10.000 cabezas del monasterio de Roncesvalles en 1346 (Martinena, 1979: 91; Sarasa, 1878: 134), aunque las cabañas de la aristocracia eran mucho más discretas. En 1393 se registró en los archivos navarros el testamento de Pedro, señor de Laxague, en el que dejaba a su yerno, Oger de Uhart su cabaña, compuesta por 65 ovejas, 36 corderos, 35 cabras, seis cabritos y 35 cerdos. Por tanto, en total eran 142 cabezas de ovino y 35 de porcino. Nada que ver por ejemplo con las 1.200 ovejas que llevaba a pastar Sancho García, vecino de Isaba, en tierras de Olite en 1366. Sin embargo, hay que considerar que las comunidades de los valles pirenaicos conducían sus ovejas en conjunto, por lo que el valor de la cabaña de cada individuo era mucho menor. Por tanto, como resumen de este apartado podríamos decir que, si bien la aristocracia local aprovechaba de forma notable los recursos pecuarios que les ofrecían las tierras ultraportanas y bearnesas, su presencia dentro del volumen total de ganado que circulaba por ellas resultaba poco relevante. No se podían comparar, por ejemplo, con los grandes rebaños de vacuno roncaleses que subían hacia las Landas. Los únicos que podían hacer sombra a este tipo de cifras eran precisamente los grandes establecimientos religiosos de la Navarra peninsular. A pesar de ello, a través de la documentación se traslucía un creciente interés por controlar por un lado el alquiler de los pastos y por el otro las exenciones de los impuestos sobre el ganado59, seguramente de cara a obtener una rentabilidad más holgada. 59. Como ocurría en Roncesvalles, por ejemplo, que consiguió del rey una exención de la quinta real engrossen en nuestros montes cinquante puercos senes quintas (OSTOLAZA, 1978: 179). HA65__Maquetación HA 09/03/2015 16:45 Página 34 35 Historia Agraria, 65 ■Abril 2015 ■pp. 13-42 La circulación del ganado y los poderes locales en el Pirineo entre Navarra, Labourd y Bearne 4. EL COMERCIO DE CABEZAS DE GANADO Y PRODUCTOS DERIVADOS DESDE EL BEARNE HACIA EL LABOURD, ULTRAPUERTOS Y LA NAVARRA PENINSULAR Con respecto a la compraventa de ganado y el trayecto que seguían las cabezas adquiridas, existen desgraciadamente pocos datos para la época medieval, puesto que las actas notariales que refieren este tipo de intercambios abarcan un arco cronológico ligeramente posterior. En las tierras ultraportanas se seguía un ciclo retroalimentado para el ganado porcino, según explica una súplica de finales del siglo XIV que ya hemos mencionado en el apartado anterior. De este modo, los cerdos se criaban en tierras del Bearne, Sola, Armañac o Albret, y se vendían a los oriundos de Mixa, Ostabares o el valle de Osses. Éstos últimos los alimentaban en tierras navarras y, una vez engordados, los mismos proveedores acudían a comprarlos. De hecho, ante la amenaza de una subida de las tasas sobre la exportación porcina, se llegaron a plantear dirigirse al mercado guipuzcoano para vender los cerdos y generar con ellos el mismo intercambio (Goyheneche, 1966: 17). Así, el mercado de Garris se convirtió en el gran centro de intercambio de ganado porcino, puesto que acudían a él incluso mercaderes guipuzcoanos y castellanos con su propio ganado60. El principal comprador para el ganado porcino era sin duda Pamplona: en 1358, 6.413 cerdos de Ultrapuertos fueron llevados allí; en cinco años, de los 14.630 cerdos que pasaron por el peaje de Pamplona, 9.178 eran de Ultrapuertos y 1.978 procedían del Bearne61. Otro polo comercial importante para el ganado porcino lo constituía la villa cabecera del valle de Sola, Mauleón. Aún en la actualidad tiene cierta relevancia como centro de intercambio de ganado, pero en la época medieval se localizaba un amplio flujo comercial que unía los valles del Roncal y Salazar con los territorios suletinos, de los que se exportaban sobre todo cabezas de ganado porcino. A su vez, se observa una derivación del comercio desde los valles navarros hacia Aragón, donde también interesaban los cerdos que se podían comprar en la localidad, llevando aceite para ponerlo a la venta en el mercado de Mauleón62. Siguiendo con el comercio de los bearneses con Aragón, se podría destacar que iban a buscar ganado a los grandes mercados aragoneses –sin desdeñar su interés por otros pro60. (GOYHENECHE, 1966: 18) citando el mismo documento de AGN, Comptos, caj. 44, n.º 13, V y VI. Esta feria aún subsiste dedicada al ganado equino, según nos ha señalado el profesor Barraqué, al que agradecemos la información. 61. Conducidos por mercaderes de Lambeye, Monein y Orthez (GOYHENECHE, 1966: 20). 62. de los ombres de Aragon que passavan quesos et olio al mercado de Maleon, […] de los ombres de Aragon et de Navarra que trayan puercos del mercado de Maleon a Navarra (AVRN, XI: 436). HA65__Maquetación HA 09/03/2015 16:45 Página 35 pp. 13-42 ■Abril 2015 ■Historia Agraria, 65 36 Susana Aparicio ductos como los cereales, las especias, el arroz, el aceite y la lana a partir del siglo XV63–. Estas cabezas que se adquirían en Aragón, fundamentalmente de ganado porcino, se engordaban luego en los pastos bearneses. En varios casos encontramos referencias a comerciantes bearneses que conducían de nuevo rebaños de ganado porcino a Zaragoza para su venta64. Los habitantes de Aspe y Ossau, por su parte, en el transcurso de su ciclo trashumante debieron de vender también parte de su ganado en la zona del Bordelés y el Agenais, territorios de obediencia inglesa (Tucoo-Chala, 1959: 254) Por otro lado, los productos derivados se procesaban en tierra bearnesa y retornaban a los mercados aragoneses. De este modo, los bearneses aportaban al mercado aragonés quesos, grasa, charcutería y carne preparada. Así, la producción de carne del Bearne se preparaba en salazón, con la materia prima procedente de las salinas de Salies, y luego era enviada hacia la zona de Bayona o hacia Aragón. No sólo se transforma el cerdo, sino también ganado bovino o aves, pato y oca. Aunque la documentación medieval es escasa a este respecto, sí resulta posible encontrar referencias hacia el siglo XVI (Barraqué, 1992: 451). Ya se ha comentado al comienzo de este artículo que el rey de Aragón, a petición del vizconde de Bearne, otorgó sucesivas exenciones a los habitantes de Oloron y de Aspe, no solo de los peajes sino también de las tasas sobre las transacciones comerciales65. De este modo, se estimulaban notablemente los intercambios entre ambas vertientes pirenaicas. En estas mismas fechas se registraba una queja de comerciantes aragoneses por el robo de un rebaño de cerdos que habían comprado en Oloron y llevaban hacia el puerto de Somport66. En cualquier caso, los mercaderes bearneses desarrollaron una amplia actividad en la vertiente pirenaica durante los siglos medievales, no sólo como tratantes de ganado, sino sobre todo centrándose en una labor de intermediarios, aportando tejidos de lujo y vajilla desde los grandes mercados franceses67. A partir de la segunda mitad del siglo XIII y a lo largo de las centurias siguientes es posible rastrear en la documentación navarra la 63. La lana se intercambiaba en los puertos pirenaicos con las gentes de Sallent, Jaca y Huesca (BIDOT-GERMA, 2008: 311). 64. En 1563 un comerciante bearnés llevaba un gran rebaño de cerdos a Zaragoza y se para en un pueblo, en el que come carne un día de vigilia, en consecuencia le quiere llevar preso y debe dejar su rebaño y escaparse (LABORDE, 1928: 207). 65. TUCOO-CHALA (1959: 255) citando privilegios de 1357 y 1359 (ACA, reg. 901, fol. 55). 66. Robo cometido por habitantes del valle de Aspe (ACA, reg. 1437, fols. 79-80, Según TUCOOCHALA (1959: 254, nota 59). 67. Sus movimientos comerciales de escala europea se podrían comprobar a través del flujo de monedas de procedencias dispares que los comerciantes bearnesas pasaban en 1357 por el peaje de Roncesvalles (AGN, Comptos, Registros, tomo 83, fols. 12-13). HA65__Maquetación HA 09/03/2015 16:45 Página 36 37 Historia Agraria, 65 ■Abril 2015 ■pp. 13-42 La circulación del ganado y los poderes locales en el Pirineo entre Navarra, Labourd y Bearne MAPA 3 Mapa esquemático de los flujos de ganado en la zona pirenaica objeto de este estudio Fuente: elaboración propia. presencia de varios comerciantes procedentes de la zona bearnesa (Léroy, 1987). Sin embargo, su presencia se ceñía sobre todo al transporte de mercancías o a la comercialización de tejidos. En esta página se incluye un mapa esquemático para entender los flujos del ganado que atravesaban esta zona, que sintetiza todo lo que se acaba de enumerar en las páginas HA65__Maquetación HA 09/03/2015 16:45 Página 37