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Los pósitos en el siglo XIX: una red pública de microcrédito agrario (1800-1914)

Martínez Soto, Ángel Pascual

Abstract

This article analyses the development of one of the oldest non-profit networks in Spain, devoted to economic aid to agriculture: those called pósitos, or municipal credit institutions founded for the benefit of farmers during the 19th century. The scope of this article, thus embraces their legal and administrative changes, as well as the effect that the local, regional and national institutions had on them, as a result of their own activity. A revision of .he credit procedures and taxation they were subject to is also carried out, and, in addition, an account I provided about the debate that took place, by economists and politicians at large, as a consequence of their reform, orientation and Iiquidation in the context of the century.

Full text

Es el Banco del pobre, para quien no se ha instituido otro banco que le socorra en sus pequeñas labores, prestándole capital con la sola garantía de su crédito personal, que sólo el Municipio puede aquilatar en las reducidas poblaciones rurales. Es el pósito, en fin, la verdadera caridad realizada anónimamente y sin pretensiones de ostentar ni especular con el socorrido; el derecho popular del pobre al trabajo proteccionado, y el progreso social latente, puesto en acción por esfuerzos del comunismo local... ...así debe reconocerse por los hombres de todos los partidos en que se divide la escuela liberal, que deberán reconocer al Pósito en el fondo moral y social que entrañan sus obras pías... José Gracia Cantalapiedra (1881) 1. INTRODUCCIÓN La evolución de los Pósitos durante los siglos XIX y XX constituye un tema poco estudiado, a pesar de haber sido una de las instituciones públicas de crédito más duraderas y extendidas en España. Algunas monografías de carácter general en la década de los setenta trataron el tema en un contexto histórico1, y más recientemente algunos trabajos lo han abordado con una visión más acorde con los planteamientos de la historia económica2. HISTORIA AGRARIA ·n.º 43 · Diciembre 2007 ·pp. 485-530 ·© SEHA 485 Los pósitos en el siglo XIX: una red pública de microcrédito agrario (1800-1914) Ángel Pascual Martínez Soto Fecha de recepción del original: 23/10/2006. Comunicación de la evaluación al autor: 13/02/2007. Versión definitiva: 12/04/2007. Ángel Pascual Martínez Soto es profesor titular de Historia e Instituciones Económicas. Dirección para correspondencia: Universidad de Murcia, Facultad de Economía y Empresa, Departamento de Economía Aplicada, Campus de Espinardo, 30100 Murcia. [email protected] 1Abordaron el estudio de los pósitos LÓPEZ YEPES (1971); ANES (1968: 39-69); (1969: 73-94) y 1975 (328 y ss.); RUIZ MARTÍN (1970); DEL MORAL RUIZ (1979: 59-61). 2CARASA SOTO (1983) y (1991), MARTÍNEZ SOTO (1994) y PINILLA NAVARRO (1993). historia agraria 43_.qxp 14/11/2007 10:54 Página 485 Estas instituciones constituyeron una realidad polivalente para la investigación económica y como tal, permiten desarrollar diferentes hipótesis de trabajo. Estudios en el ámbito internacional han puesto de manifiesto recientemente la importancia de las instituciones de microcrédito para el desarrollo agrario europeo y la supervivencia de determinados grupos sociales agrarios, especialmente de las pequeñas explotaciones familiares3. Por tal razón, el estudio de los Pósitos puede mejorar nuestro conocimiento sobre estas instituciones en España y sobre su papel en la financiación agraria. Los pósitos fueron una forma de lucha contra las crisis de subsistencia tipo «antiguo régimen»; pretendieron controlar el movimiento de los precios de los cereales hasta finales del siglo XVIII y, más tarde, se orientaron hacia el crédito agrícola, intentando frenar el desarrollo de la usura en los campos. En ocasiones actuaron como un mecanismo eficiente para salvar parte de la producción cerealera, la correspondiente a los pequeños productores. En este sentido, formaron parte del circuito cerrado y local constituido por la agricultura y el comercio de granos, sobre todo en la etapa preindustrial. Su existencia es un exponente de los problemas que el campo español padecía en el terreno de la financiación, almacenaje, abastecimiento de semillas, etc. Estos institutos evolucionaron a lo largo del siglo XIX para convertirse en instituciones locales de microcrédito agrícola administradas, en su mayor parte, por los ayuntamientos. Aunque funcionaban desde el siglo XIV, sólo empezaron a realizar operaciones del tipo indicado a finales del siglo XVI, en la línea de los «monti frumentari» de Italia. La Ley de 1906 cerró definitivamente su definición como entidades de crédito agrícola (microcrédito en modalidad personal), siendo su principal función los préstamos en «metálico» a labradores pobres, aunque esta disposición abría las puertas a otras modalidades de financiación, cooperación y ahorro agrícola. La primera de ellas fue la que perduró a lo largo del siglo XIX y primer tercio del XX. Los 5.151 institutos públicos existentes en 18004eran una base sólida para haber establecido una red de crédito agrícola que hubiera cubierto una buena parte del campo español, financiando a los pequeños productores. Institucionalmente habían constituido una interesante manifestación de los vínculos solidarios y comunitarios existentes en el mundo rural. En manos de los ayuntamientos estuvieron, en muchos casos, al servicio de los intereses de las oligarquías locales, que administraron sus fondos en beneficio de sus redes clientelares. También el Estado los utilizó, especialmente entre 1797 y 1836, para financiar emergencias financieras y proyectos de banca pública; incluso las autoridades provinciales recurrieron a ellos para atender necesidades extraordinarias (epidemias, catástrofes, guerras, etc.), convirtiéndose en parte de la red pública de beneficencia durante las primeras décadas del siglo. En algunos casos incluso actuaron como centros de promoción rural, financiando escuelas, mejoras de obras públicas, mecanización agrícola, etc. 486 Ángel Pascual Martínez Soto Hist. Agrar. 43 · Diciembre 2007 ·pp. 485-530 3GUINNANE (2004) para Alemania; GUINNANE Y HENRICKSEN (1998) para Dinamarca; CAFARO (1999) para Italia. 4La cifra (GUTIÉRREZ HIGUERAS, 1921: 30-31) se refiere a los pósitos reales, no están incluidos los pósitos píos y los de fundación privada. historia agraria 43_.qxp 14/11/2007 10:54 Página 486 El trabajo se centrará en el estudio de los pósitos como entidades de financiación agraria, especializadas en operaciones de microcrédito. Se expondrá su funcionamiento y actuación crediticia, recurriendo a cortes sincrónicos que permitan seguir su evolución. Ello ha sido necesario porque las fuentes existentes para este periodo, estadísticas elaboradas por el organismo director del ramo5, no permiten la seriación. Para el primer tercio del siglo XX se dispone de fuentes continuadas elaboradas por la administración estatal6. Completan estas fuentes manuales y publicaciones de la etapa estudiada7. Los principales objetivos del trabajo son estudiar la evolución institucional que fue modificando la actuación de los pósitos a lo largo del siglo XIX, hasta que la Ley de 1906 los definió como entidades de crédito (normativa de funcionamiento, detracciones de sus capitales, reorganizaciones estructurales de la red, etc.); analizar la presencia de la red de pósitos en el debate sobre la financiación agraria entre 1843 y 1910; y examinar su actuación económica como entidades de microcrédito agrario (implantación territorial, evolución de su capital, actuación crediticia, etc.). 2. PERSPECTIVA INSTITUCIONAL DE LOS PÓSITOS EN EL PERÍODO 18001914 2.1. Los pósitos de finales del siglo XVIII a 1850 El origen de estos graneros municipales no está claramente establecido. Las denominaciones de raíz árabe que se les aplicaba (alhóndiga, alhorí, almudí, etc.)8, al lado de vocablos romances (depósito y por abreviación pósito, silo, granero, cambra, troje, vínculo, etc.) atestiguan que esta institución se remonta a tiempos medievales, Los pósitos en el siglo XIX: una red pública de microcrédito agrario (1800-1914) 487 Hist. Agrar. 43 · Diciembre 2007 ·pp. 485-530 5La Superintendencia en 1733; la Contaduría General; la Real Orden de 9-II-1861; la Dirección General de Administración en los años1864 y 1866; la Estadística de 1885 aparecida en la Reseña Geográfica y Estadística de España de 1888; la Delegación Regia de Pósitos de 1906; Censo de la población española (llamado de Godoy) para 1797; el Diccionario de Hacienda de Canga Argüelles de 1834; El Diccionario Geográfico Estadístico Histórico de España y sus posesiones de Ultramar de 1845-1850, de Madoz; los Anuarios Estadísticos de España correspondientes a 18591867 y las Memorias que desde mediados de siglo elaboraron los encargados del ramo. 6Estas estadísticas se publicaron en los Anuarios Estadísticos de España. 7GUARDIOLA SÁEZ (1802); PÉREZ MORGA (1826); ABELLA (1877-1880), (1881) y (1893); VIÑAS Y ORTIZ (1878); GRACIA CANTALAPIEDRA (1881); BARCA (1886); PANDO Y VALLE (1880); ROCA ROCA (1965); DELGADO (1946); CALBETÓN (1910); CONDE DE RETAMOSO (1909); DÍAZ DE RÁBAGO (1883); DURAND (1891a y b); GASCÓN Y MARTÍNEZ (1891); GUTIÉRREZ HIGUERAS (1921); L.E. DE P. (1923); MARÍN LÁZARO (1920); MARQUÉS DE VALDEIGLESIAS (1914); MARQUÉS DE RISCAL (1881); PRIETO DE CASTRO (1918a), (1918b) y (1919-1920); REDONET LÓPEZ DORIGA (1905) y (1924); RICO VALARINO (1888); RIVAS MORENO (1895, 1902 y 1909) y VIZCONDE DE EZA (1904). 8Los términos no son intercambiables. Faltan trabajos sobre el origen y la difusión de los términos que designaban a estas instituciones en España y en su Imperio. Parece que alhóndiga era un almacén de aprovisionamiento; el alhorí un granero que poseía el monopolio de la compraventa de determinados víveres por razones fiscales, y el almudí el mercado comunal oficial de cereales (pesos y medidas periódicamente vigilados). Es el término alhóndiga el que más se aproxima al de pósito. La confusión de nombres e instituciones pudo deberse a la localización común de los graneros. Así, el Pósito de Murcia se denominaba pósito y alhóndiga o pósito y almudí pues los dos organismos estaban instalados en el mismo edificio, lo que no sucedía en otras ciudades, como Lorca. historia agraria 43_.qxp 14/11/2007 10:54 Página 487 aunque su expansión se produjo en el siglo XVI como consecuencia del incremento de la población (Lemeunier, 1990: 131-176) y una mayor preocupación del gobierno por regularlos. Las fundaciones correspondieron a los concejos municipales, personas privadas o dignatarios eclesiásticos, dentro de un esquema de economía moral basada en la caridad o bien ligados al ideal del buen gobierno por parte de las municipalidades y el Estado9. Las funciones que cumplían los pósitos a finales del siglo XVIII y principios del XIX eran: prestar granos para la sementera a labradores pobres10; socorrerles con granos o dinero durante los meses mayores (abril, mayo y agosto), y proporcionar a lo largo del año pan cocido a los vecinos, o bien surtir de trigo al pueblo a precios moderados, con la finalidad de contener el precio de los granos en épocas de escasez. La monarquía española descubrió muy pronto la utilidad de los pósitos para el funcionamiento de los sistemas fiscales, tanto a escala municipal como nacional. No sólo autorizaba a las finanzas concejiles a acudir a la caja de aquellos para salir de apuros, evitando cargar en exceso a los vecinos, sino también para ayudar al pago de sus propios impuestos. Incluso vio en esos fondos una materia imponible (las ventas de los pósitos estaban sometidas al derecho de alcabala) y, en los momentos difíciles, una fuente de exacciones y préstamos obligatorios.También esta institución contribuyó a financiar la inversión en infraestructuras locales: arreglo de caminos, construcción de puentes, alumbramiento de fuentes, escuelas, etc. La red de pósitos no tuvo una dirección única para reglamentar la acción de éstos y coordinar la política de abastos y de crédito hasta la segunda mitad del siglo XVIII. En 1792 estaban bajo control directo del Consejo de Castilla, subordinándose su funcionamiento al apoyo de la sementera. Con esta actuación se pretendía recuperarlos, equilibrando sus funciones prestamistas entre el crédito a la producción y el crédito al consumo y cortando los abusos más habituales11. En 1800 se suprimió la Dirección General del ramo y pasaron a depender de la Contaduría General, lo que relajó su inspección contable (Gracia Cantalapiedra, 1881: 258 y ss.). Este cambio tuvo consecuencias negativas para el funcionamiento de los institutos, al quedar éstos sin ningún control centralizado sobre la gestión. A pesar de todo, seguían contado con importantes fondos a finales de siglo. En los inicios del siglo XIX la situación de los institutos era delicada, con una administración deficiente e incontrolada por parte de las juntas locales en lo referente a la distribución de fondos entre los labradores12, incluso el Consejo de Castilla tuvo que 488 Ángel Pascual Martínez Soto Hist. Agrar. 43 · Diciembre 2007 ·pp. 485-530 9Una mezcla de ideales políticos y religiosos de justicia, de ayuda mutua, de salvaguardia de la colectividad en la que ricos y pobres sólo formaban un cuerpo. También primaba una especie de amor a la «patria chica» y conciencia de la responsabilidad por parte de los poderosos en la gestión de los asuntos comunales. 10 Esta función estaba ya definida en el tratado de ESCOLANO DE ARRIETA (1796: 206). 11 Sobre esta etapa, ANES (1968) y (1969); RUIZ MARTÍN (1970) y LÓPEZ YEPES (1971). 12 La Ley 6ª, Título 20, Libro 7 de la Novísima Recopilación presentaba un panorama desolador y decadente de los pósitos en los primeros años del siglo XIX. historia agraria 43_.qxp 14/11/2007 10:54 Página 488 perdonar una multitud de deudas fallidas. En 1833 se perdonaban las deudas anteriores al 1º de julio de 1814 (Real Orden de 9-VI-833) por valor de 137 millones de reales. Entre 1812 y 1847 se produjeron distintos cambios en el control de la red, pasando de unos organismos a otros del Estado (Cuadro 2), lo que provocó fallos de gestión e inestabilidad organizativa que favorecía, en los periodos de mayor relajación, los abusos administrativos de las juntas locales, con las secuelas de fraudes y malversaciones de fondos. CUADRO 1. LOS PÓSITOS MUNICIPALES A FINALES DEL SIGLO XVIII Número de pósitos Capital en grano Capital en metálico (fanegas) (reales) 1773 5.225 6.901.272 42.337.290 1793 5.251 8.307.792 54.350.874 Fuente: Canga Argüelles (1833), vol. II, p. 419. CUADRO 2. EL CONTROL DE LA RED DE PÓSITOS, 1790-1850 Organismo que ejerce las labores de control e inspección de la gestión 1790 Dirección General de Pósitos 1792 Consejo de Castilla 1800 Contaduría General de Pósitos 1812 Ayuntamientos (la gestión), Diputaciones Provinciales (inspección y aprobación de cuentas) 1814 Consejo de Castilla 1818 Superintendencia General de Pósitos y Dirección General de Pósitos, dependientes del Ministerio de Gracia y Justicia 1820 Ayuntamientos (la gestión), Ministerio de Gobernación (inspección y control de cuentas) 1824 Superintendencia General de Pósitos y Dirección General de Pósitos 1836 Ayuntamientos (todo el control) 1847 Ayuntamientos (gestión) y Comisiones de Cuentas de los Gobiernos Civiles (el control) Fuente: Elaborado a partir de Gracia Cantalapiedra (1881: 29-257). Otro factor que contribuyó a su deterioro fueron las exacciones sobre sus capitales, la primera en 1799 retirando el Estado la quinta parte de sus fondos, lo que supuso la pérdida de 48,4 millones de reales (R. D. de 17 de marzo de 1799), destinados a la consolidación de la Caja Real de Amortización. Le siguió otra en 1800 en forma de «subsidio temporal» por valor de 300 millones de reales, que de haberse hecho efectiva en su totalidad hubiera supuesto su liquidación. Esta línea de actuación se mantuvo con nuevas sacas en 1801, 1803, 1806 durante los años de la Guerra de la Independencia. En Los pósitos en el siglo XIX: una red pública de microcrédito agrario (1800-1914) 489 Hist. Agrar. 43 · Diciembre 2007 ·pp. 485-530 historia agraria 43_.qxp 14/11/2007 10:54 Página 489 conjunto, en 1818 el Estado había retirado la enorme cantidad de 335,7 millones de reales (Rodríguez de Cela y Andrade, 1849: 8), a pesar de lo cual los institutos conservaban en ese año (Rodríguez de Cela y Andrade, 1849: 9) un patrimonio estimado en 2,9 millones de fanegas de grano y 12,6 millones de reales en sus arcas, además de otra importante suma en créditos no reintegrados, fincas, edificios y otros efectos. Las exacciones continuaron hasta la década de 1840 (atención a la epidemia de cólera 1833-34; atención a los gastos de la guerra civil en 1836, etc.). La guerra civil iniciada en 1836 supuso el abandono de los institutos a su suerte al suprimirse los controles administrativos de la red. Sus fondos fueron utilizados para atender gastos que nada tenían que ver con sus fines, se produjeron dilapidaciones, abusos y errores (Gracia Cantalapiedra, 1881: 28-30). Entre 1800-1836 se perdieron unos 1.500, y en los años 1836-1850 dejaron de funcionar cerca de 2.000, sobreviviendo en 1850 un total de 3.410. Cuando dejó de funcionar la Contaduría General (suprimida por R. O. de 11-XI de 1836) en 1836, dejó abiertos más de 6.000 institutos con unos fondos de 6 millones de fanegas de granos y 47 millones de reales en metálico, así como créditos realizables a su favor por valor de 3 millones de fanega de granos y 113 millones de reales en préstamos en metálico, papel moneda y fincas. El funcionamiento de los institutos como entidades de crédito variaba en función de los tipos de préstamos (grano o dinero) y del destino de los mismos (sementera, pagos de salarios, panadeos)13. En todos los casos el control estaba en manos de los ayuntamientos, así como los procesos de reintegro de las sumas prestadas. Las autoridades centrales de esta etapa, para asegurar la continuidad de los pósitos, legislaron con profusión sobre las responsabilidades de las juntas locales en caso de impago o fallido en la devolución de los préstamos14. Desde finales del siglo XVIII en último extremo las cantidades fallidas se reponían mediante repartimientos vecinales. Esta situación se eliminó entre 1833-183415, pasando la responsabilidad final a los gestores municipales. CUADRO 3. PÓSITOS EN LA PRIMERA MITAD DEL SIGLO XIX Año Número 1792 9.604 1800 5.151 1803 5.208 1824 9.296 1826 9.896 1836 6.300 Fuentes: 1792: Reglamento de Ejecución de la Ley 26-X-1877 ( Gaceta , 15-VI-1878); 1800: Gutiérrez Higueras (1921: 30-31); 1803: Anes (1977); 1824, 1826 y 1836: Gracia Cantalapiedra (1881: 183, 194 y 258). Las cifras se refieren a todo tipo de pósitos (reales y píos). 490 Ángel Pascual Martínez Soto Hist. Agrar. 43 · Diciembre 2007 ·pp. 485-530 13 Una descripción detallada de los procedimientos de concesión en Rodríguez de Cela y Andrade (1849: 12-13). 14 La Circular del Consejo de Castilla de 24-XI-1801 y la R.O. de 18-XII-1804 señalaban que las fianzas fuesen a cuenta y riesgo de las juntas locales de intervención y de los que las nombrasen. 15 Por R.O. de 23-X-1833 y R.O. de 20-I-1834 se liberó a los pueblos de esta obligación. historia agraria 43_.qxp 14/11/2007 10:54 Página 490 La contabilidad de los institutos corría a cargo de los Mayordomos o depositarios nombrados por la junta local, que estaban encargados de llevar los libros, realizar los estados de cobranza de los créditos (cuenta de recaudación de granos y dinero –ingreso de estas sumas en la panera o en el arca–, nómina de deudores, con expresión de su deuda, contra los que se procedería por vía ejecutiva) y formación de la cuenta anual, que pasaba a la aprobación del Ayuntamiento y que una vez aprobados por éste se remitía a la Diputación Provincial para su aprobación definitiva. Para atender los gastos de administración los Ayuntamientos podían disponer del 1% de los ingresos en grano y dinero del establecimiento. También con cargo a sus fondos se pagaba el sueldo del «medidor» de granos, los gastos de mantenimiento del edificio, los de «apaleo» de los granos, la compra de enseres y de papel oficial para la correspondencia. Otro gasto fijo lo constituía el pago de del impuesto denominado «contingente»16 (desde 1753) que se pagaba a la tesorería especial del ramo establecida en la Corte y que posteriormente se entregaba a la Diputación Provincial correspondiente. Los ingresos de los establecimientos eran de dos clases: las «creces naturales» del grano, que eran aportaciones que realizaban los vecinos de la localidad siguiendo un reparto por el sistema de cupo obligatorio que establecía el Ayuntamiento17: y las «creces pupilares», que eran los intereses que tenían que satisfacer los labradores prestatarios. Estas últimas se habían fijado en 1755 en medio celemín por fanega de grano prestado. Este tipo de interés se incrementó en 1800 a ¾ de celemín por fanega y el 1% anual en los préstamos monetarios. En 1815 se volvieron a modificar, esta vez a la baja, con ½ celemín por fanega de grano, y al alza en los préstamos en dinero, que llegaron al 3% anual, tipos de interés que se mantuvieron durante toda la primera mitad del siglo XIX. La opinión de los poderes públicos liberales fue muy crítica desde los primeros momentos con el funcionamiento de estos establecimientos, incluso la opinión favorable a su supresión fue muy importante. En 1820 se realizó una encuesta a los Jefes Políticos y a las Diputaciones Provinciales, que tuvieron que recoger previamente la opinión de sus ayuntamientos (Rodríguez de Cela y Andrade, 1849: 22). Se recogieron respuestas de 27 provincias, de las cuales 18 eran favorables a la supresión y 9 favorables a su mantenimiento. Un decreto de la Regencia propuso en 1841 suprimir los pósitos y convertirlos en bancos agrícolas y territoriales, pero sólo lo hizo el de Jerez de la Frontera. Los planteamientos liberales sobre la institución se movieron entre dos corrientes de pensamiento: la favorable a su eliminación y conversión en otros tipos de entidades (bancos agrícolas y territoriales), y la de convertirlos en instrumentos financieros al servicio del mundo rural. Según Francisco Barca, director general de Administración Local (1866: 21), los pósitos ya no tenían sentido como remedio a los periodos de escasez, Los pósitos en el siglo XIX: una red pública de microcrédito agrario (1800-1914) 491 Hist. Agrar. 43 · Diciembre 2007 ·pp. 485-530 16 En 1790 el «contingente» suponía el pago de 2 maravedíes por fanega (en pósitos con más de 300 fanegas de grano) y 2 maravedíes por cada 20 reales existentes en arcas. En 1815 se aumentó a 3 maravedíes por fanega de grano y otros tantos por cada 20 reales. 17 R.O. de 21-I-1806. En algunas ocasiones se les autorizó a establecer arbitrios sobre el tránsito de especies, corredurías de granos, caldos y otros artículos de consumo. historia agraria 43_.qxp 14/11/2007 10:54 Página 491 pues los conflictos de subsistencias iban desapareciendo y la liberalización del comercio interno abastecía mejor a las ciudades y nivelaba los precios; en consecuencia fue el primero en proponer la monetización de sus fondos en granos, hecho que no se logró alcanzar totalmente ni siquiera en el siglo XX, para convertirlos en puras entidades de crédito. Los pósitos estaban ligados a un mundo mental muy resistente al cambio e insertos en unas estructuras agrarias de lenta transformación (Carasa Soto, 1983: 256). Su dependencia de la administración local les convirtió en objeto de manipulación por los poderes municipales, lo que hizo fracasar la posibilidad de generar, a partir de ellos, un sistema moderno de crédito rural. Los impagos consentidos de préstamos, los abusos administrativos, la deprimida coyuntura económica, las guerras (de Independencia y carlistas), el peso de las exacciones extraordinarias del Estado, la existencia de una masa de deudores insolventes y su escasa operatividad, fueron las causas de su hundimiento en la primera mitad del siglo XIX. Entre 1793 y 1863 el número de pósitos pasó de 8.082 a 3.407, los 8,3 millones de fanegas de granos a 2,6 millones y los 54,3 millones de reales a 28,6 millones18, lo que permite apreciar el grado de deterioro, en buena parte debido a los abusos de los gobiernos liberales, que detrajeron de las cajas de estos establecimientos grandes sumas para atender los más variados imprevistos presupuestarios. 2.2. La situación de los Pósitos en la segunda mitad del siglo XIX En 1850, después de un periodo en el que se habían dado perdones de deudas y exacciones para atender calamidades de todo tipo, los apuros de la Hacienda pública, el pago de armamento y suministros de la Milicia Nacional, y de ser objeto una gestión funesta, la red se encontraban en un estado de abandono. Existían ese año (R. O. de 31V-1850) 3.410 pósitos, con unas existencias realizables de cerca de 2 millones de fanegas de granos, más de 9 millones de reales en dinero y 3,5 millones de reales en papel moneda. También contaban con créditos a su favor (cobrables y dudosos) por valor de 1.064.000 fanegas de granos y 7,5 millones de reales en dinero. La parte que se consideraba incobrable ascendía a 777.105 fanegas de granos y 7,5 millones de reales en dinero. Las vicisitudes por las que habían atravesado los pósitos durante la primera mitad del siglo se reflejaron en la desaparición de un importante número de ellos (Cuadro 4). Si en 1836 subsistían 6.300 institutos, entre municipales y píos19, en 1858 sólo quedaban 3.003. A partir de esta fecha se inicia un periodo de recuperación tanto del número de institutos como de sus fondos. 492 Ángel Pascual Martínez Soto Hist. Agrar. 43 · Diciembre 2007 ·pp. 485-530 18 Los datos de 1792 proceden del Preámbulo del R.D. de 11-VI-1878 y los datos de 1863 de A.E.E. del 1862-1865, pp. 420 y 421. 19 El dato procede de la Introducción al Reglamento para la Ejecución de la Ley de 26 de junio de 1877 sobre organización y administración de los Pósitos. historia agraria 43_.qxp 14/11/2007 10:54 Página 492 CUADRO 4. PÓSITOS EN LA SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XIX Año Número 1850 3.410 1858 3.003 1859 3.297 1860 3.378 1862 3.043 1863 3.407 1885 3.451 1902 3.410 Fuentes: 1850, 1859 y 1860: R.O. 9-II-1861, Estado del número de Pósitos; 1858: Gracia Cantalapiedra (1881: 234); 1862: Circular de la Dirección General de la Administración Local, Estado del movimiento de fondos que han tenido los Pósitos del Reino; 1863: Dirección General de la Administración Local, Resumen del movimiento de fondos de los Pósitos en cada provincia; 1885: Reseña Geográfica y estadística de España; 1888: Dirección General del Instituto Geográfico y Estadístico, pp.871, 890-891. 1902: Zorita (1907: 40). En la segunda mitad del siglo la Administración estatal logró recuperar sus reservas de granos y dinero a través de una actuación fiscalizadora más rigurosa20. No tuvieron tanto éxito en su adaptación a las necesidades de una agricultura en transformación, cada vez más penetrada por el mercado. Los institutos se convirtieron en entidades residuales, difícilmente encuadrables en el esquema económico liberal y cada vez más orientadas a atender las necesidades de subsistencia de los cultivadores más precarios, con una orientación al microcrédito. Durante los años cincuenta algunos tratadistas propusieron recuperarlos para que desempeñaran su función de financiación de los agricultores, y se abrió un debate sobre su pervivencia o su transformación en bancos agrícolas o su desaparición como instituciones inútiles (Martínez Soto, 1994: 278 y ss.). En esta última línea actuaron algunos ministros: una R.O. de 13-III-1854 decretaba la condonación de las deudas del Estado hacia los pósitos entre los años 1814-1853, aunque reconocía la obligación de restituirles el capital retirado para la fundación del Banco Español de San Fernando por valor de 3,4 millones de reales, deuda de la que se restituiría el 94% del capital mencionado. El problema de la extensión de los mercados informales de crédito (y de la usura como su método de extracción) y de la descapitalización de la agricultura empujó a los gobiernos liberales a fijarse en ellos. En 1854 se emitió una Real Orden (31-III) que reclamaba datos a los gobiernos civiles para conocer el estado real de dichos establecimienLos pósitos en el siglo XIX: una red pública de microcrédito agrario (1800-1914) 493 Hist. Agrar. 43 · Diciembre 2007 ·pp. 485-530 20 En 1846 existían 145.749 cuentas de pósitos que no habían sido revisadas y 196.413 sin rendir. En 1856, después de la paralización del bienio progresista por el cambio político y administrativo, existían 185.840 cuentas sin revisar. En 1858 la situación había mejorado gracias a la labor de las Comisiones Provinciales de Cuentas, que redujo el número de cuentas sin revisar a 105.824, lo que mejoró el conocimiento sobre los fondos reales de los institutos. En 1860 la cifra había disminuido hasta las 76.985. Sobre este aspecto, Real Orden Circular de 21-X-1960 del Ministerio de Gobernación. historia agraria 43_.qxp 14/11/2007 10:54 Página 493 3.2. La actuación económica de los pósitos El panorama general de los pósitos en el siglo XIX es de un deterioro continuado, con algunos momentos de recuperación que se afianzaran a partir de 1906. En el Cuadro 6 se puede apreciar la evolución de las existencias de los pósitos (granos y capital en metálico) a lo largo del siglo XIX: CUADRO 6. LA RED DE PÓSITOS DURANTE EL SIGLO XIX Año Número de pósitos Granos disponibles Capital disponible en metálico Miles de fanegas Miles de reales 1792 8.082(1) 10.003 55.105 1800 5.151(2) 9.308 54.350 1826 9.896 6.795 22.656 1831 - 7.413 38.615 1836 6.300 6.000 47.000 1850 3.410 2.612 18.296 1859 3.297 2.192 14.548 1862 3.043 4.348 19.545 1863 3.407 4.770 29.785 1885 3.451 3.380 86.334 1902 3.410 5.023 207.877 (1) Según el Preámbulo del R.D. de 11-VI-1878 la cifra ascendería a 9.604 institutos, incluidos los píos y de fundaciones particulares. (2) Sólo están incluidos los pósitos reales, faltan los píos y los de fundación privada. Según Pando y Valle (1880: 16) si se incluyen los píos la cifra alcanzaría los 9.600 institutos. Fuentes: Elaboración propia a partir de: 1792: García Isidro (1929: 21), que los toma de D. Pedro Escolano, escribano de Cámara. 1800 y 1869: Gutiérrez Higueras (1921: 30-31). 1826, 1831, 1836, 1850, 1862, 1863: Gracia Cantalapiedra (1881: 183, 194, 258, 259, 266, 267, 331, 338 y 382). 1859: Anuario Estadístico de España 1859-60, Comisión de Estadística General del Reino, Madrid, 1860: 173-174. 1885: Reseña Geográfica y estadística de España, 1888, Dirección General del Instituto Geográfico y Estadístico, pp.871, 890-891. 1902: Zorita (1907: 40). En los últimos años del periodo la evolución del capital de los pósitos muestra signos de recuperación, gracias al apoyo y control contable de la Delegación Regia de Pósitos, y la estadística existente permite conocer con mayor precisión los fondos realmente disponibles por las entidades. Una vez «monitorizado» el capital de los pósitos y conocida la parte colocada en deudas denominadas «antiguas», todavía los institutos tenían un capital apreciable para ejercer su labor de microcrédito. El conjunto de cooperativas agrícolas de crédito del país (cajas rurales) prestaban en 1915 un total de 15 millones de pesetas, de los cuales 6,7 millones de pesetas eran adelantos del Banco de España (Martínez Soto, 2003: 130) y el Banco Hipotecario de España sólo prestaba 11,3 millones de pesetas destinadas, en su mayor parte, a grandes propietarios. Los datos disponibles nos muestran un moderado crecimiento aunque continuo del capital saneado de la red, lo que le permitió ir mejo500 Ángel Pascual Martínez Soto Hist. Agrar. 43 · Diciembre 2007 ·pp. 485-530 historia agraria 43_.qxp 14/11/2007 10:54 Página 500 rando su actividad prestamista. CUADRO 7. COMPOSICIÓN DEL CAPITAL DE LOS PÓSITOS, 1906-1914 (MILLONES DE PESETAS CORRIENTES) Capital prestado Capital efectivo Años En deuda En préstamos A) B) C) Total capital Capital antiguas nuevos cada año Total En arcas Bienes y valores A+B+C saneado 1906 51,0 21,8 72,8 16,4 7,3 96,6 - 1907 - - 70,8 13,5 6,7 91,0 - 1908 58,0 14,2 72,2 12,8 7,0 92.0 - 1909 57,3 13,9 71,2 14,1 6,9 92,2 - 1910 62,7 16,0 78,7 5,9 6,1 90,7 - 1911 53,6 21,1 74,7 13,7 6,3 94,7 34,7 1912 53,5 23,6 77,1 12,1 6,1 95,3 35,7 1913 53,2 23,1 76,3 13,1 6,0 95,3 36,2 1914 52,5 25,6 78,1 11,2 5,9 95,2 36,8 Fuente: Para 1906: Zorita (1907), para resto de años: Inspección General de Pósitos (1924): pp.81-82. 3.2.1. Número de pósitos y su distribución territorial En el siglo XIX se produjo un descenso pronunciado en el número de institutos y de sus capitales. El declive numérico fue menor en las regiones meridionales y levantinas que en las del centro y las del norte (Anexo I). Los fondos descendieron aproximadamente el 50% en las regiones periféricas y un 75% en las del interior. La recuperación a partir de 1850 fue más homogénea, debido a la acción del Estado y sus medidas administrativas y de control de la contabilidad de los pósitos, en palabras de Joaquín Costa40, se trataba de evitar su «petrificación». Si atendemos al reparto regional del número de pósitos para la segunda mitad del siglo (Gráfico 1 y Anexo 1) se comprueba que éstos se concentran en cuatro regiones, las cuales cuentan durante esos años con más del 80% de los institutos: destacan las dos Castillas, que juntas llegan a tener más del 50% de los establecimientos. La implantación se corresponde con las principales zonas cerealeras del país; los institutos están ausentes de la fachada cantábrica, Galicia, Baleares y prácticamente no existen en Cataluña. En la zona levantina (Valencia y Murcia) tienen una presencia relativamente importante, constituyendo una excepción al tratarse de territorios con una importante agricultura de regadío. Los pósitos en el siglo XIX: una red pública de microcrédito agrario (1800-1914) 501 Hist. Agrar. 43 · Diciembre 2007 ·pp. 485-530 40 COSTA (1902, vol. I: 167). En esta obra se realiza una interesante crítica a la acción caciquil en la administración municipal de los pósitos así como los vicios de la central: «Sin duda ninguna, la gestión de las corporaciones municipales es imperfecta, deficientísima, asiento de todo latrocinio y de todo desorden, pero ¿por ventura son menos malas la Administración central y provincial?» historia agraria 43_.qxp 14/11/2007 10:54 Página 501 GRÁFICO 1. DISTRIBUCIÓN REGIONAL DEL NÚMERO DE PÓSITOS, 1850-1907 (% DEL TOTAL) Fuente: Ibídem Cuadro 4. Las cuatro regiones: Andalucía, Castilla-La Mancha, Castilla y León y Valencia. Los institutos no aparecen en la cornisa cantábrica (Cantabria, Asturias y País Vasco) ni Galicia y su presencia es residual en Cataluña (Díaz de Rábago et al., 1899: 316). La razón de esta ausencia era la diversidad y alternativas de cultivos existentes y la proximidad del mar, que permitía abastecerse de granos fácilmente; los tipos de cereales dominantes, como el centeno que no tiene creces naturales sino mermas, lo que anularía las creces pupilares que sirven para atender los gastos de administración, en cuanto al maíz sería difícil verificar el reintegro (¿en espiga o en grano?), además los gastos de entroje en hórreos y desgranamiento complicaría el mantenimiento de la entidad y su almacenamiento, que requiere de instalaciones y cuidados muy complejos (ventilación, traspalamiento, limpieza continua para evitar la fermentación, etc.). Todas estas circunstancias explicarían la ausencia de pósitos en estas regiones. Navarra41 constituye un caso especial, pues aunque no figura en las estadísticas hay indicios de que allí existieron estas entidades o similares (cambras, vínculos y arcas de misericordia). 3.2.2. El capital de los pósitos y su evolución El reparto territorial de los fondos en los inicios de la segunda mitad del siglo (Cuadro 8) permite introducir matices importantes; las regiones castellanas, que eran las 502 Ángel Pascual Martínez Soto Hist. Agrar. 43 · Diciembre 2007 ·pp. 485-530 41 En Navarra el régimen foral generaba invisibilidad estadística, eran conocidos con el nombre de «cambras» o «arcas de misericordia». En 1797 en el Censo de Godoy se contabilizan 39 pósitos. En una encuesta realizada por la Diputación Foral en 1929 (AGN, DFN, caja 22325) se confunden pósitos y cajas rurales (en 6 casos), se remiten informes de su existencia y desaparición en numehistoria agraria 43_.qxp 14/11/2007 10:54 Página 502 que mayor número de institutos tenían (más del 50% del total), no eran las que mayor participación tenían en el conjunto del capital de estas entidades. La mayor parte del capital lo tenían los pósitos de Andalucía (58,8% de los granos y 71,6% del dinero), sostenidos por los potentes ayuntamientos de la agrociudades andaluzas, seguidos muy de lejos por los de Castilla y León en cuanto al capital en especie (14,1% del total) y de Castilla la Mancha en el capital en dinero (5,9% del total). Si analizamos el reparto de capital por unidad destaca poderosamente el nivel de los institutos de Murcia que sobrepasan a los del resto de regiones tanto en capital grano como en capital en metálico. Se trata de entidades ubicadas en los pueblos del Valle del Segura (agricultura de regadío) y en las principales agrociudades42 (Lorca, Caravaca, Yecla, etc.), muchas de los cuales estuvieron ligados a las Pías Fundaciones del cardenal Belluga43, lo que explica su capitalización. Les siguen los institutos de Andalucía y los de Canarias en ambas modalidades. Los pósitos de las zonas cerealeras (ambas Castillas y Aragón) tienen unos capitales por debajo de la media nacional, y por tanto escasos para atender las demandas de préstamos de los «labradores pobres» en tiempos de sementera. Para una mejor apreciación de este capital podemos utilizar la comparación con una institución italiana análoga a los pósitos, se trata de los Monti Frumentari de Italia, que también prestaban grano para la sementera y, en ocasiones, lo hacían en invierno para atender las necesidades de consumo de los campesinos pobres44. En 1853 existían en Italia 1919 Monti con un capital estimado de 1.759.500 fanegas de cereal, cantidad muy cercana a las existencias en grano en la red de pósitos en 1850. El tipo de interés que aplicaban los institutos italianos era superior al de los españoles pues oscilaban entre el 5 y el 15%. La mayor concentración de Monti se registraba en el Reino de las dos Sicilias (1200 institutos con un capital estimado de 1,6 millones de fanegas de grano) y en el centro del país (no existían en el norte), una implantación muy parecida a la de los institutos españoles. En 1863 existían 2.051 Monti (Garrani, 1943: 60; Bruno, 1922: 325), aunque su importancia en el conjunto de operaciones de crédito agrario en el país era escasa y en 1894 quedaban operativos 1.665 con un capital aproximado de 12 millones de liras (Sitta, 1933: 52). El deterioro de estos institutos italianos era continuado durante la segunda mitad del siglo, viéndose relevados en el ámbito del crédito Los pósitos en el siglo XIX: una red pública de microcrédito agrario (1800-1914) 503 Hist. Agrar. 43 · Diciembre 2007 ·pp. 485-530 rosos pueblos (en Ablitas funcionó el pósito entre 1804 y 1860, en Ujué hasta 1880), en Villafranca se había creado en 1900 con el apoyo de propietarios de la localidad, auque había constancia de la existencia de otro en el siglo XVIII. En otros casos de fundación antigua continuaban su labor en 1929 (Arca de Misericordia de Desojo fundada en 1554, la de Pueyo de 1745, Muniain de 1816, Iturgoyen de 1819). Otras eran de fundación reciente, como Nagore (1866), Cintruenigo de 1880, Aoiz de 1896, Lumbier de 1896, Olite de 1892, Aberin de 1904 y Eneriz de 1909. Información suministrada por José Miguel Lana. 42 Localidades que sobrepasan los veinte mil habitantes y por lo tanto sus ayuntamientos disponían de fondos para el sostenimiento de los pósitos. 43 El cardenal Luís Belluga Moncada fundó en Murcia las «Pías Fundaciones», cuyos ingresos provenían de los arrendamientos y censos de las tierras drenadas y saneadas que el obispado de Murcia poseía en la Vega Baja del Segura. Estos fondos se utilizaron, entre otras obras, para financiar y sostener los Monte Píos Frumentarios (pósitos específicos del Sureste). 44 Sobre los Monti Frumentari, BRUNO (1922) y MUZZIOLI (1983). La influencia de los Monti Frumentari en la institución de los pósitos parece probada, especialmente sobre los fundados a mediados del siglo XVIII en el Reino de Murcia por el Cardenal Belluga (Monte Píos Frumentarios). BRUNO (1922: 324). historia agraria 43_.qxp 14/11/2007 10:54 Página 503 agrario por las nuevas cajas rurales cooperativas (las de León Wollemborg y L. Cerrutti) y los bancos populares (fundados por L. Luzzatti). La evolución de la red de pósitos españoles en la segunda mitad del siglo fue diferente a la de los «monti frumentari», se recuperó capital y se reactivaron en su función prestamista, además no existía una alternativa real como en el caso italiano. CUADRO 8. REPARTO DEL CAPITAL DE LA RED DE PÓSITOS EN 1850 Comunidades Número Reparto del capital Reparto Capital en grano Capital en dinero pósitos En grano En dinero del capital% por pósito por pósito (fanegas) (reales) Grano Dinero (fanegas/pósito) (reales/pósito) Andalucía 604 1.036.644 9.296.749 58,8 71,6 1.716 15.392 Aragón 270 56.146 61.612 3,2 0,5 208 228 Canarias 37 18.659 492.705 1,1 3,8 504 13.316 Castilla-LM. 697 149.012 763.622 8,4 5,9 214 1.096 Castilla-León 1.224 247.828 558.108 14,1 4,3 202 456 Cataluña 30 4.727 31.263 0,3 0,2 158 1.042 Extremadura 206 89.159 560.749 5,1 4,3 433 2.722 La Rioja 12 2.805 7.700 0,2 0,1 234 642 Madrid 11 1.407 105.334 0,1 0,8 128 9.576 Murcia 18 56.057 511.056 3,2 3,9 3.114 28.392 Valencia 301 101.412 594.828 5,7 4,6 337 1.976 España 3.410 1.763.856 12.983.726 100,0 100,0 517 3.808 Fuente: Elaborado a partir de Gracia Cantalapiedra (1881: 266-267). Sobre los Monti operó una legislación confusa y restrictiva, hasta que en la Ley de Opere Pía de 1890 los definió como instituciones públicas de beneficencia (Bruno, 1922: 326-327) y los colocó bajo la tutela del Estado. Esta decisión fue muy controvertida y, finalmente, bloqueada en 1896 por el Consejo de Estado. La nueva normativa de 1906 específica de la Sección de Crédito Agrario del Banco de crédito de Sicilia les permitió actuar de nuevo como entidades de crédito agrícola asociadas. Como en el caso español con los pósitos, se registró una intensa polémica entre detractores y partidarios de que los Monti continuasen funcionando como entidades de crédito agrícola. Entre los defensores estuvieron Luigi Luzzatti (fundador de los Bancos Populares) y Giustino Fortunato (teórico del crédito cooperativo) (Fortunato, 1888; Luzzatti, 1900), como en España lo estuvieron Joaquín Díaz de Rábago y Pando y Valle. En la segunda mitad del siglo XIX el capital de los institutos (Cuadro 6 y Anexo II) se recuperó, a pesar de la pésima actuación de las Comisiones Provinciales Permanentes (creadas por la Ley de 26-VI-1877) que sólo se preocuparon por aumentar el número de favorecidos por el contingente45. 504 Ángel Pascual Martínez Soto Hist. Agrar. 43 · Diciembre 2007 ·pp. 485-530 45 GARCÍA ISIDRO (1929: 29-30) cita como nefastas las disposiciones de 30 de junio de 1878 y 25 de octubre de 1879. historia agraria 43_.qxp 14/11/2007 10:54 Página 504 CUADRO 9. CAPITAL DE LA RED DE PÓSITOS, 1850-1902 Granos (hl) Metálico (reales) 1850 Capital en caja grano 979.920 Capital en deudas seguras grano 471.553 Capital en deudas dudosas grano 125.118 Capital deudas incobrables grano 431.775 Capital Total 2.008.366 Capital en caja metálico 9.350.654 Capital en deudas seguras metálico 5.312.717 Capital en deudas dudosas metálico 2.347.292 Capital en deudas incobrables metálico 7.570.220 Capital Total 24.580.883 1863 Capital en caja 620.176 8.942.840 Créditos aplazados campaña 645.548 17.215.052 Créditos aplazados en moratorias 182.502 1.911.703 Capital Total 1.448.226 28.069.595 1885 Capital en caja 108.162 6.368.508 Capital en créditos 1.698.126 78.516.574 Capital Total 1.806.288 84.885.082 1902 Capital en caja 1.900.265 116.096.052 Capital en créditos 890.140 91.781.468 Capital Total 2.790.405 207.877.520 ⌬Capital grano 1850-1885 (%) -10,06 ⌬Capital metálico 1850-1885 (%) 245,30 ⌬Capital grano 1850-1902(1) (%) 38,93 ⌬Capital metálico 1850-1902(1) (%) 745,68 ⌬Capital grano 1863-1902(1) (%) 92,67 ⌬Capital metálico 1863-1902(1) (%) 640,57 En 1863, 1885 y 1902 en los créditos están incluidos las deudas antiguas o de «difícil cobro». (1) Se han realizado los cálculos sobre el capital real en granos y metálico. Fuente: datos elaborados a partir de Reseña Geográfica y estadística de España, 1888, Dirección General del Instituto Geográfico y Estadístico, pp.871, 890-891. La recuperación de capitales fue más efectiva en Andalucía y Levante que en las zonas más cerealeras –las dos Castillas y Aragón– (Anexo II y Gráfico 2) en las cuales los institutos eran más pequeños y dispersos y menos capitalizados. En general, el declive de las instituciones y sus fondos durante la primera mitad del siglo fue menor en las primeras zonas y la recuperación de la segunda mitad del XIX fue más homogénea, posiblemente por la acción centralizadora del Estado, que estabilizó la red. La labor de Los pósitos en el siglo XIX: una red pública de microcrédito agrario (1800-1914) 505 Hist. Agrar. 43 · Diciembre 2007 ·pp. 485-530 historia agraria 43_.qxp 14/11/2007 10:54 Página 505 los funcionarios del ramo, perteneciente al Ministerio de la Gobernación, de control de la contabilidad de las entidades y las comisiones provinciales, la monetarización de parte del capital grano; el pago de deudas antiguas, etc., permitió que en 1902 la recuperación de caudales fuese una realidad y que al finalizar el siglo los pósitos contasen con un capital real de 68,8 millones de pesetas (51,9 millones de pesetas en metálico) que suponían un gran incremento respecto al capital existente en 1850 (7 millones de pts.). GRÁFICO 2. LOS PÓSITOS EN LA SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XIX Fuente: Ver anexos I y II. Estas instituciones de crédito agrario deberían lograr un desarrollo sostenido en las zonas con mayor demanda, para producir o para consumir, allí donde la superficie de cultivo destinada a los cereales era mayor y donde era más extensivo, en este sentido los pósitos eran más numerosos en las dos Castillas, pero su dotación de fondos era inferior a los de Andalucía y Levante. En esas primeras regiones la clientela se componía de una multitud de «labradores pobres»46 residentes en pequeños ayuntamientos, la mayor parte 506 Ángel Pascual Martínez Soto Hist. Agrar. 43 · Diciembre 2007 ·pp. 485-530 46 La expresión labradores pobres fue acuñada por CASTILLO (1979) al referirse a la afiliación de la Confederación nacional Católica Agraria, especialmente a la masa de pequeños labradores casteREPARTO DEL CAPITAL EN GRANOS DE LOS PÓSITOS DE 1850 REPARTO DEL CAPITAL EN GRANOS DE LOS PÓSITOS DE 1885 REPARTO DEL CAPITAL EN METÁLICO DE LOS PÓSITOS DE 1885 REPARTO DEL CAPITAL EN METÁLICO DE LOS PÓSITOS DE 1850 historia agraria 43_.qxp 14/11/2007 10:54 Página 506 de los cuales no tenían capacidad económica y de gestión para mejorar sus respectivos institutos. En el segundo caso, los pósitos estaban en agrociudades con corporaciones que contaban con administradores cualificados y con suficientes fondos para capitalizarlos en caso de necesidad, pero en muchos casos eran utilizados como un instrumento de control social y de atención a las clientelas por parte de las oligarquías municipales, con frecuencia se daban procesos de corrupción en la gestión de los préstamos. La recuperación de capitales de los pósitos que se operó en la segunda mitad de siglo les permitía generar un microcrédito con destino a la sementera y el consumo de los «labradores pobres». En ese momento el conjunto de las primeras cajas rurales, sindicatos agrícolas, cámaras agrarias, asociaciones agrícolas y otros tipos de cooperativas no contaban con el capital del que disponía la red de pósitos así como un conjunto de más de tres mil establecimientos repartidos por buena parte del país, esto la convertía en una herramienta fundamental para la financiación de los pequeños cultivadores a través del microcrédito. No está clara la relación de los pósitos con las variables financieras (precio del dinero e instituciones de crédito). La falta de capitales en la agricultura y su alto precio (tasas de usura) era un problema señalado por todas las encuestas oficiales y tratadistas del periodo. El crecimiento de los fondos de los pósitos entre 1850 y 1902 no guarda mucha relación con el crecimiento del número de bancos, cajas de ahorros o cooperativas agrarias de crédito en esos años. Los dos tipos de instituciones, los pósitos y las nuevas entidades financieras de la segunda mitad del siglo XIX (bancos, cajas de ahorros, cajas rurales, etc.), no tuvieron ningún tipo de relación. Las segundas no desplazaron a los institutos, que constituían una red más amplia, ni siquiera complementaron sus respectivas labores allí donde convivieron, se trataba de dos mundos escasamente interrelacionados. Más coincidencia se daba con los usuarios de las cajas rurales (cooperativas de crédito ligadas en muchas ocasiones a sindicatos agrícolas), pero la eclosión de estas entidades se produjo después del periodo que estudiamos (1915 a 1920). 3.2.3. La clientela de los pósitos La clientela hipotética de la red se situaba entre los grandes propietarios y los jornaleros desposeídos. Los primeros no necesitaban de sus préstamos y los últimos no podían hacer frente a las fianzas y garantías exigidas para retirar granos o dinero; si lograban un préstamo solían quedar endeudados con el pósito y, por tanto, excluidos para obtener un nuevo crédito. Por lo tanto, los mejor situados para ser beneficiarios de los institutos eran los pequeños propietarios, los arrendatarios y los modestos cultivadores directos que necesitaban por una parte sus préstamos y por otra, podían presentar unas garantías suficientes. En el caso de este último grupo, el destino fundamental de los créditos era la sementera; los jornaleros sólo buscaban la subsistencia a través de Los pósitos en el siglo XIX: una red pública de microcrédito agrario (1800-1914) 507 Hist. Agrar. 43 · Diciembre 2007 ·pp. 485-530 llanos afiliados a sus sindicatos agrícolas, cooperativas y cajas rurales, los mismos que en el siglo XIX eran la clientela de los pósitos. historia agraria 43_.qxp 14/11/2007 10:54 Página 507 adelantos en grano para panadeo, en este caso los préstamos exigían unas fianzas y creces menores. CUADRO 10. ESTRATIFICACIÓN SOCIAL Y PÓSITOS EN ESPAÑA A MEDIADOS DEL SIGLO XIX COMUNIDADES Índice Índice Índice Índice Índice Fondos/habitantes Propietarios Arrendatarios Jornaleros Pobres Andalucía 200 78 70 120 85 Aragón 37 130 36 95 80 Canarias 50 90 102 105 84 Castilla-La Mancha 119 121 75 92 101 Castilla-León 77 121 151 75 121 Cataluña 5 99 63 109 65 Extremadura 131 103 52 108 92 Murcia 197 65 144 112 109 Rioja 6 108 111 92 127 Valencia 37 117 83 94 83 España 100 100 100 100 100 Fuente: Datos tomados del Censo de Población española de 1860 y los referentes a los pósitos 1863: Gaceta de Madrid de 28-IV-1864 y de 23-IV-1866. Los índices se han construido señalando el peso de la cantidad regional respecto a la media nacional que se considera 100. Las zonas de predominio del pequeño propietario y arrendatario tenían unos pósitos orientados a la producción (Aragón y Castilla-León), mientras que en los territorios de gran propiedad con gran presencia de jornaleros, los institutos eran más grandes, urbanos y más orientados a atender el consumo, con mayor actividad «social» (Cuadro 10) pero más expuestos a acumular créditos impagados (Andalucía). La actividad de los pósitos orientados a la producción presenta unas oscilaciones en sus operaciones ligadas al ciclo agrícola, mientras que los orientados al consumo dibujan curvas más uniformes a lo largo del año47. El alto índice de propietarios de Aragón, las dos Castillas y Valencia puede relacionarse con el alto número de pósitos. La importancia de los propietarios medianos y pequeños en estos territorios ampliaba la clientela que podía acudir a estos pósitos en búsqueda de financiación. La presencia masiva de jornaleros en Andalucía se relaciona con unos institutos grandes y urbanos, como también ocurre en el caso de Extremadura. La orientación «benéfica» de la red de pósitos no alcanzaba a los pobres (pobres de solemnidad o jornaleros más precarios), su operativa estaba destinada a un sector de la población rural desprotegida pero que no llega a los límites de la pobreza. En este sentido los institutos estaban bien orientados en cuanto a su papel socio-benéfico y a su clien508 Ángel Pascual Martínez Soto Hist. Agrar. 43 · Diciembre 2007 ·pp. 485-530 47 MARÍN LÁZARO (1920: 36-37) presenta unos gráficos de los préstamos realizados a lo largo de una serie de años en las provincias de Valladolid y de Valencia en los que se aprecia este comportamiento. historia agraria 43_.qxp 14/11/2007 10:54 Página 508 tela pero una pléyade de problemas administrativos y la mala gestión de las autoridades municipales les impedían realizar con eficacia este cometido. Con frecuencia su actuación se insertaba en las redes clientelares que controlaban las oligarquías municipales, y sus préstamos estaban destinados a alimentar estas estructuras, o bien la corrupción hacía que el microcrédito acumulado en varias operaciones simuladas abasteciese de capital a prestamistas privados y logreros que negociaban con este capital «barato» para ellos. A pesar de esta realidad, la red de pósitos atendió la demanda de numerario (en grano o metálico) de un número importante de pequeños cultivadores pobres. 3.2.4. La actividad prestamista de los pósitos Las tasas de interés fueron tradicionalmente de un celemín por fanega de grano prestada, lo que representaba una tasa de interés del 8,33% al año. Esta cifra fluctuó a lo largo del tiempo; así en 1775 se redujo a medio celemín por fanega (4,11%), para subir de nuevo en 1800 hasta tres cuartillos por fanega (6,25%), con la idea de recuperar a los institutos de las exacciones a que les sometió el Estado. En 1861 el interés se situó otra vez en medio celemín por fanega para los granos (4,11%) y un 6% para el dinero. La Ley de 1906 rebajó estas tasas a un 2% en los de grano y el 4% en los de dinero, tipos más bajos que los que ofrecían las cajas de ahorros y las cajas rurales. Los réditos se destinaban a gastos de conservación, administración y pago de contingentes a los organismos centrales. Los institutos que funcionaban con corrección (sin intromisiones ajenas a su cometido) lograban acrecentar sus fondos, constituyendo un tipo de reserva. Los tipos de interés fluctuaron en función de las necesidades de reconstrucción de los capitales de los pósitos y de la intencionalidad de la Administración sobre este aspecto, así, en 1800 y en 1861 los préstamos sobre granos incrementaron su tasa de interés producto de los trabajos de reconstrucción de la red que iniciaron las instancias competentes y a partir de 1877 se produjo una tendencia a la baja dentro de una política más social de cara a los «labradores pobres» afectados por la crisis finisecular. Los préstamos en dinero eran los más ventajosos para el prestatario puesto que eran fraccionables por meses (desde1861), por tanto se pagaba por el tiempo que detentaban. CUADRO 11.TIPOS DE INTERÉS EN LOS PRÉSTAMOS DE LOS PÓSITOS (CRECES PUPILARES), 1775-1906 Años de vigencia Préstamos en grano Préstamos en dinero 1775-1799 ½ Celemín por fanega (4,11% anual) - 1800-1814 3 cuartillos por fanega (6,25% anual) 1% anual (no fraccionable por meses) 1815-1860 ½ Celemín por fanega (4,11% anual) 6% anual (no fraccionable en meses) 1861-1876 3 Cuartillos por fanega (6,25% anual) 6% anual (fraccionable al 0,5% por mes) 1877-1905 2 cuartillos por fanega (4,16% anual) 6% anual (fraccionable al 0,5% por mes) 1906 2% anual 4% anual (no fraccionable por meses) Fuentes: 1775 y 1800 Fernández Hidalgo y García Ruipérez (1989), p.25; 1815: Gracia Cantalapiedra (1881), p. 45; 1861: Real Orden circular 30-X-1861; 1877: Ley 26-VI-1877; 1906: Ley de Pósitos 1906. Los pósitos en el siglo XIX: una red pública de microcrédito agrario (1800-1914) 509 Hist. Agrar. 43 · Diciembre 2007 ·pp. 485-530 historia agraria 43_.qxp 14/11/2007 10:54 Página 509 algunas en localidades agrarias, fundamentalmente en la zona levantina en zonas de agricultura orientada a la exportación. GRÁFICO 4. CAPITALES PRESTADOS POR EL BANCO HIPOTECARIO DE ESPAÑA (PRÉSTAMOS AGRÍCOLAS) Y POR LOS PÓSITOS, 1885-1914 (EN MILLONES DE PESETAS CORRIENTES) Fuente: Para el B.H.E. datos del Anuario Financiero de España de 1926, p.525. Para los Pósitos: Inspección General de Pósitos (1924: 81). 4. CONCLUSIONES En este trabajo se ha analizado el funcionamiento de la red de pósitos a lo largo del siglo XIX desde el punto de vista de su transformación en entidades públicas especializadas en la financiación agraria a través de la práctica del microcrédito a agricultores pobres. Esta transformación se aceleró a partir de 1850 y se consolidó a partir de la Ley de 1906. El periodo entre 1795 y 1850 fue una etapa convulsa, en la que los institutos sufrieron la depredación de sus fondos por parte del Estado en función de sus apremios financieros y de las crisis sociales que afectaron al país. En el mismo sentido actuaron las Diputaciones Provinciales e incluso los Ayuntamientos que eran los gestores de la mayor parte de los mismos. Esta situación los colocó al borde de su desaparición, de los 9.000 que existían aproximadamente al finalizar el siglo XVIII tan sólo sobrevivían 3.400 en 1850, cifra que se mantendrá estable hasta el final del periodo estudiado, y en condiciones bastante precarias. 516 Ángel Pascual Martínez Soto Hist. Agrar. 43 · Diciembre 2007 ·pp. 485-530 historia agraria 43_.qxp 14/11/2007 10:54 Página 516 A partir de 1850 se inicia la etapa de recuperación de los institutos que se habían mantenido, consolidándose en su función de entidades financieras especializadas. Pero el proceso también tuvo altibajos; por ejemplo, los años comprendidos entre 1868 y 1880 fueron de relativa paralización de su funcionamiento. Cuando la gestión de la red contó con la supervisión contable, orientación funcional, inspección e impulso inversor de la Administración, se logró que esta cumpliera moderadamente bien con su cometido financiero, al influir positivamente sobre los gestores locales. Esta línea se reforzó con la creación de la Delegación Regia de Pósitos (Ley de 1906). Los círculos políticos e intelectuales del primer liberalismo no consideraron a los organismos estudiados una alternativa válida para atender las demandas de crédito de los agricultores en el nuevo marco económico. Desde los primeros gobiernos se trató de transformarlos en «bancos agrícolas» (Orden del Regente, 30-IX-1841), siguiendo la lógica de de generar instituciones de nuevo cuño sobre los restos de las anteriores, pero la propuesta no tuvo éxito alguno. A continuación se optó por la encuesta sobre la transformación de los pósitos (1849 y 1856) como medio de recabar la opinión de instituciones y personalidades ligadas al sector agrario. Tampoco esta opción sirvió para reorientar o transformar la red, pero si para mostrar la fuerza que tenían las redes informales de crédito en el mundo rural y las tasas de interés usurarias existentes en todo el país. La opción de la conversión de los pósitos en bancos agrícolas o cajas de ahorros también era una idea fuerza entre los liberales progresistas (proyectos de ley de 18-I-1855 y de 24-V-1856 presentado por los progresistas y demócratas respectivamente), aunque no contó con los apoyos necesarios dentro y fuera de la Cámara legislativa. Fracasados estos primeros intentos de transformación, los gobiernos optaron por la vía de la reorganización (R.O. 9-II-1860) que dio mejores resultados, dado que se reactivo la actividad crediticia de la red y se atendieron las demandas de un número considerable de agricultores. Incluso se promulgó la Ley de 26-VI-1877 con el fin de reformar en profundidad el funcionamiento de la misma, aunque los órganos de coordinación y control previstos, las Comisiones Permanentes Provinciales de Pósitos, fueron un fiasco, pues colocaron los recursos de las entidades en manos de los Gobernadores Civiles y éstos utilizaron sus fondos para alimentar las redes clientelares del partido de turno e incluso, en algunos casos, para beneficiar a prestamistas locales. La Ley de 26-I-1906 cortó esta situación, poniendo en marcha una reforma más ambiciosa que daría lugar a la consolidación de los antiguos pósitos como oferta pública de financiación agraria especializada. La mayor implantación de la red se dio allí donde el cultivo extensivo de los cereales predominaba como forma de explotación. La estructura de la propiedad y el régimen de tenencia de las tierras influyeron en que se diferenciasen dos tipos: de un lado, los pósitos de las zonas latifundistas de amplia presencia de masa jornalera, fuertemente concentrados y urbanos, y orientados al consumo y endebles en la liquidez de sus fondos; de otro, los institutos de las zonas del minifundio y de la pequeña propiedad, de los arrendatarios y colonos, que eran reducidos, mucho más rurales, y por tanto dispersos y destinados sobre todo a la producción. Los pósitos en el siglo XIX: una red pública de microcrédito agrario (1800-1914) 517 Hist. Agrar. 43 · Diciembre 2007 ·pp. 485-530 historia agraria 43_.qxp 14/11/2007 10:54 Página 517 En conclusión, las razones del éxito o fracaso de los pósitos pueden resumirse como sigue. En cuanto al éxito, reside en la capacidad de atender las necesidades de un segmento de la pobreza rural durante buena parte del siglo XIX. Tenían así una orientación benéfica-asistencial, aunque su capacidad de llegar a la masa campesina indigente fue limitada, tanto en número como en cuantía de los créditos.Y en cuanto al fracaso se debió en parte a su carácter amortizador de una masa de fondos paralizados pero sobre todo, a la actuación de las administraciones locales, provincial y estatal. Estas los utilizaron para atender sus necesidades, sin plantear una reforma en profundidad de sus funciones, por lo que dejaron de ser un instrumento útil como red de financiación agraria. Las deficiencias estructurales y las políticas liberales determinaron así su relativo fracaso aunque no su extinción. AGRADECIMIENTOS El autor agradece a María Teresa Pérez Picazo, Francisco Comín, José Miguel Martínez Carrión y Miguel Ángel Pérez de Perceval la lectura del trabajo y la aportación de sugerencias. A los miembros del Seminario de Investigación del Área de Historia e Instituciones Económicas de la Universidad de Murcia por la oportunidad de discutir una versión preliminar del trabajo. Y a los evaluadores anónimos de la Revista, que con sus sugerencias, anotaciones y críticas ha colaborado a mejorar el resultado final. REFERENCIAS ABELLA BLAVE, F. (1877-1880): Derecho Administrativo Provincial y Municipal, Madrid, Imprenta de E. de la Riva, vol. III. ALFARO, A. 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REPARTO PROVINCIAL Y REGIONAL 1850 1858 1859 1861 1862 1863 1885 1907 Pios Nacionales Total Pios Nacionales Total Almería 81 1 82 83 7 74 81 82 54 81 85 85 Cádiz 34 36 36 34 34 34 32 34 37 37 Córdoba 69 69 69 9 60 69 66 73 73 69 69 Granada 154 16 136 152 22 132 154 136 137 133 125 125 Huelva 54 54 54 3 43 46 49 52 42 55 55 Jaén 77 5 70 75 13 63 76 73 75 14 75 75 Málaga 66 11 45 56 31 43 74 75 76 76 74 74 Sevilla 69 1 70 71 1 66 67 69 72 72 73 73 Andalucía 604 70 526 596 120 481 601 584 571 525 593 593 Huesca 131 27 17 44 73 80 137 152 152 Teruel 52 16 26 42 52 79 82 105 105 Zaragoza 87 98 98 26 41 67 50 69 77 81 81 Aragón 270 98 98 69 84 153 175 228 296 338 338 Canarias 37 39 39 21 17 38 41 42 41 Cantabria 2 2 2 2 2 2 2 1 1 Albacete 52 14 35 49 11 28 39 45 48 31 53 53 Ciudad Real 54 6 49 55 18 45 63 60 65 63 63 63 Cuenca 223 99 193 292 43 142 185 129 196 157 155 155 Guadalajara 295 13 273 286 68 245 313 245 296 301 297 297 Toledo 73 16 62 78 56 76 79 97 97 Castilla-La Mancha 697 132 550 682 156 522 678 535 681 631 665 665 Ávila 122 113 113 3 86 89 113 114 120 105 105 Burgos 146 8 114 122 98 40 138 165 175 170 166 166 León 71 19 99 118 116 122 124 79 79 Palencia 196 91 136 227 77 140 217 157 157 157 160 160 Salamanca 113 110 110 19 104 123 123 124 123 118 118 Segovia 197 70 264 334 82 176 258 253 216 220 237 237 Soria 129 147 62 209 129 62 191 213 221 169 214 214 Valladolid 97 114 114 40 70 110 115 117 116 110 110 Zamora 153 11 18 29 29 31 32 51 51 Castilla y León 1.224 543 686 1.229 478 795 1.273 1.284 1.277 1.231 1.240 1.240 Barcelona 9 3 5 8 3 5 8 3 5 2 4 4 Lérida 18 36 36 6 10 16 20 20 29 28 28 Tarragona 3 3 3 4 4 4 Cataluña 30 39 5 44 12 15 27 27 29 35 32 32 Badajoz 122 15 84 99 88 73 78 95 95 Cáceres 84 10 52 62 51 77 77 73 73 Extremadura 206 25 136 161 139 150 155 168 168 La Rioja 12 3 3 4 32 34 33 33 Madrid 11 2 9 11 2 11 13 9 9 9 30 30 Murcia 18 5 19 24 7 20 27 26 30 34 25 25 Alicante 82 43 28 71 39 102 77 47 47 Castellón 62 7 59 66 6 61 67 67 68 66 60 60 Valencia 157 62 150 212 71 112 183 111 186 189 178 178 Valencia 301 69 209 278 120 201 321 217 356 332 285 285 España 3.410 999 2.004 3.003 1.015 2.282 3.297 3.043 3.407 3.284 3.451 3.410 522 Ángel Pascual Martínez Soto Hist. Agrar. 43 · Diciembre 2007 ·pp. 485-530 historia agraria 43_.qxp 14/11/2007 10:54 Página 522 Los pósitos en el siglo XIX: una red pública de microcrédito agrario (1800-1914) 523 Hist. Agrar. 43 · Diciembre 2007 ·pp. 485-530 A. II. EVOLUCIÓN DE LOS CAPITALES REALES DE LOS PÓSITOS EN 1850 Y 1885 1850 (1) 1885 (2) Provincias Número Existencias en Capital en Número Existencias en Capital en de Pósitos granos fanegas metálico reales de Pósitos granos fanegas metálico reales Albacete 52 16.844 184.554 53 48.533 1.878.376 Alicante 82 25.886 355.153 47 22.199 1.856.264 Almería 81 45.484 410.631 85 60.264 5.081.368 Ávila 122 12.455 242.044 105 17.701 986.300 Badajoz 122 50.157 724.720 95 104.609 867.828 Barcelona 9 2.539 23.648 4 0 – Burgos 146 21.388 11.944 166 36.367 238.532 Cáceres 84 39.002 351.11 73 57.901 312.616 Cádiz 34 39.092 2.406.864 37 156.726 8.325.208 Canarias 37 18.659 800.172 41 30.314 4.962.236 Castellón 62 22.366 102.589 60 2.792 2.151.116 Ciudad Real 54 46.249 561.005 63 58.075 2.491.964 Córdoba 69 197.381 2.336.088 69 369.335 10.856.520 Cuenca 223 12.585 430.443 155 184.606 843.772 Granada 154 39.566 941.127 125 235.408 2.502.844 Guadalajara 295 65.615 65.784 297 82.327 743.568 Huelva 54 – 252.101 55 139.493 1.245.480 Huesca 131 18.633 3.532 152 46.318 37.784 Jaén 77 182.100 1.402.247 75 449.581 5.149.440 León 71 10.210 10.546 79 24.676 83.984 Lérida 18 1.883 9.735 28 2.857 406.696 Logroño 12 2.805 16.200 33 6.988 79.856 Madrid 11 1.407 131.960 30 5.164 578.356 Málaga 66 145.107 1.603.282 74 288.223 4.480.232 Murcia 18 56.057 1.388.492 25 153.556 3.224.160 Palencia 196 70.137 107.384 160 103.430 2.562.768 Salamanca 113 24.995 110.328 118 40.727 2.225.496 Santander – – – 1 0 48.756 Segovia 197 45.538 50.600 237 98.141 536.952 Sevilla 69 387.914 2.479.185 73 290.050 11.400.396 Soria 129 22.638 1480 214 58.007 41.720 Tarragona 3 – – – 0 – Teruel 52 10.200 22.279 105 36.488 190.272 Toledo 73 7.719 230.968 97 65.911 1.795.572 Valencia 157 53.160 364.875 110 60.025 1.671.364 Valladolid 97 34.552 89.527 178 102.697 6.116.196 Zamora 153 5.915 39.385 51 9.094 231.304 Zaragoza 87 27.313 35.800 81 22.574 128.888 Total 3.410 1.763.871 18.297.783 3.451 3.471.154 86.334.184 Fuente: Elaboración propia a partir de:(1) Gracia Cantalapiedra (1881: 266-267) y (2) Reseña Geográfico-Estadística de España en 1885, pp. 890-891. historia agraria 43_.qxp 14/11/2007 10:54 Página 523 A.III. SITUACIÓN DE LOS PÓSITOS EN 1863 Ángel Pascual Martínez Soto historia agraria 43_.qxp 14/11/2007 10:54 Página 524 Los pósitos en el siglo XIX: una red pública de microcrédito agrario (1800-1914) historia agraria 43_.qxp 14/11/2007 10:54 Página 525