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© Psychology, Society, & Education, 2018. Vol. 10(1), pp. 15-36 ISSN 2171-2085 (print) / ISSN 1989-709X (online) Doi 10.25115/psye.v10i1.1767 Investigación-acción como recurso para la innovación y mejora de la práctica educativa en conservatorios: una experiencia en las enseñanzas elementales de música en España Emilia Campayo-Muñoz y Alberto Cabedo-Mas Universitat Jaume I de Castellón (Recibido, 27 septiembre, 2017; Aceptado, 16 de enero, 2018) RESUMEN: A menudo, las enseñanzas musicales en los conservatorios de música se basan en metodologías arraigadas a la tradición. Aunque en el currículo de dichas enseñanzas existan asignaturas que tienen como finalidad desarrollar en el alumnado conocimientos y habilidades pedagógicas, estas materias representan una carga lectiva poco significativa en el conjunto del currículo. Como consecuencia, el docente formado en conservatorios no siempre desarrolla en profundidad los conocimientos y habilidades psicopedagógicas adecuadas para la práctica educativa. Con el fin de dar respuesta a esta realidad, el presente artículo tiene como objetivo introducir al profesorado de conservatorio en la metodología de investigación-acción como recurso para la innovación y mejora de la propia práctica educativa. Para cumplir con este objetivo, en primer lugar se realiza una aproximación al concepto de investigación-acción para después presentar un ejemplo de investigaciónacción propia llevada a cabo en el aula de música en conservatorios. Dicha propuesta explora la relación entre las competencias emocionales, las estrategias de aprendizaje autorregulado, la competencia percibida y su influencia en la interpretación musical. Finalmente, se discuten las implicaciones para la formación permanente del profesorado y se formulan una serie de propuestas para ser aplicadas en este contexto de formación. Palabras clave: Educación musical, investigación-acción, formación del profesorado, competencias emocionales, aprendizaje autorregulado. Action research as a resource for innovation and educational improvement in music conservatories: an experience in elementary music teaching in Spain ABSTRACT: Teaching in music conservatories is often based on methodologies rooted in traditional teaching methods. Although the music education curriculum sometimes includes modules aimed at developing knowledge and pedagogical skills in the students, these seldom have a significant presence within the curriculum. As a result, the teacher trained in conservatories does not often deeply develop the knowledge and psychopedagogical skills required for educational practice. To address this issue, this paper aims to introduce conservatoire teachers to action research as a resource for improving their own educational practice. In fulfilling this objective, first, the authors define the concept and highlight the importance of action research, and second, introduce an example of action research project carried out in the music classroom in conservatories. This example explores the relationship between
Investigación-acción en conservatorios ©Psy,Soc,&Educ,2018,Vol.10(1) 16 emotional skills, self-regulated learning strategies, perceived competence and its influence on musical performance. Finally, the implications for the continuous training of teachers are discussed and a set of proposals are formulated to be applied in this training context. Keywords: Music education, action research, teacher training, emotional skills, self-regulated learning. Correspondencia: Alberto Cabedo-Mas. Facultad de Ciencias Humanas y Sociales, Universitat Jaume I. Av. Vicent Sos Baynat, s/n; 12071, Castellón de la Plana. Tel: 964729718. Email: [email protected]. Introducción El docente ha de estar en continua formación para adaptarse a los cambios continuos de la sociedad reflejados en el aula (Lucato, 2001). En este sentido, la investigación emerge como una aliada del profesor al favorecer la evolución de su profesión y, consecuentemente, su calidad educativa (Latorre, 2003). La investigación en educación musical es relativamente reciente en comparación con otras áreas de conocimiento. Es por ello que se precisa de una mayor presencia de la investigación en este campo con tal de facilitar la organización y la creación de recursos necesarios para una enseñanza y aprendizaje musical de calidad (Díaz & Giráldez, 2015). Dentro del ámbito de la educación musical, la investigación se hace especialmente necesaria en los conservatorios de música, debido a que los profesores que imparten enseñanza en esta institución no siempre han recibido una educación pedagógica sólida (Bautista & Pérez Echeverría, 2008). El currículo de los planes de estudio que regía la formación de los docentes que imparten enseñanza en conservatorios en la actualidad -Plan del Estudios del 66 (Decreto 2518/1966)1 y LOGSE (Orden del 28 de agosto de 1992)2carecía de contenidos psicopedagógicos que permitieran al futuro profesor de música desarrollar las habilidades necesarias para impartir una enseñanza musical de calidad (Pozo, Bautista, & Torrado, 2008). Sin embargo, a lo largo del siglo XXI, ha surgido una tendencia novedosa y evolutiva que cuestiona y propone nuevos caminos a las metodologías tradicionales utilizadas en los conservatorios de música. Muestra de ello es el monográfico dedicado a las prácticas y concepciones de la educación musical en conservatorios publicado en 2008 la revista Cultura y Educación (ver, por ejemplo, Bautista & Pérez-Echeverría, 2008; Casas & Pozo, 2008; Pozo et al., 2008). Este artículo surge de la necesidad de fomentar la integración de la investigación dentro del ámbito de la educación musical en conservatorios. El objetivo principal es introducir a los docentes que desarrollan su labor docente en esta institución en la metodología de la investigación-acción. Este objetivo se articula a través de la presentación de nuestra propia experiencia con esta metodología, con la que se pretende ofrecer recursos que permitan a la comunidad de profesores de conservatorios mejorar y actualizar su propia práctica educativa. Además, también se abordan cuestiones referentes a la importancia de la formación permanente del profesorado, para que estos profesionales puedan desarrollar los conocimientos y habilidades necesarias para integrar la investigación como parte inherente de su labor docente. Investigación-acción en el aula de música Kemmis y McTaggart (1988) definen esta metodología cualitativa como “una forma de indagación introspectiva colectiva emprendida por participantes en situaciones sociales con
Investigación-acción en conservatorios ©Psy,Soc,&Educ,2018,Vol.10(1) 17 objeto de mejorar la racionalidad y la justicia de sus prácticas sociales o educativas, así como su comprensión de esas prácticas y de las situaciones en que éstas tienen lugar” (p. 9). La principal finalidad de la investigación-acción es encontrar caminos que permitan, tanto al individuo en particular como a la humanidad en general, vivir el día a día de una forma más sostenible (Kemmis, 2010). En al ámbito de la educación, la investigación-acción pretende mejorar las propias prácticas educativas, la compresión de las mismas y su contexto (Carr, 1993; Carr & Kemmis, 1986). Además, representa el compromiso del profesor hacia su propia práctica docente, la cual le servirá de herramienta para realizar cambios de mejora tanto en su propia labor docente como en el currículum (Elliott, 1993). La investigación-acción es participativa y colaborativa (Kemmis & MacTaggart, 1988). Esta característica le permite a los profesores aprender los unos de los otros a través de las discusiones planteadas para encontrar soluciones a problemas comunes (Cain, 2011). A su vez, esta metodología ofrece al docente la posibilidad de desempeñar paralelamente los roles de profesor e investigador. Esta característica permite desarrollar una mayor comprensión y conocimiento de su propia práctica docente, lo que favorece la mejora de la misma (Latorre, 2003). Además, siguiendo con este autor, la práctica de la investigación-acción en el aula fomenta: 1) el autodesarrollo personal, 2) una mejor práctica profesional, 3) mejoras en la institución educativa y 4) unas mejores condiciones sociales. Aunque los descubrimientos provenientes de procesos de investigación-acción no pueden ser generalizables, permiten realizar un estudio comparativo de distintos casos que permiten detectar problemas comunes para ser compartidos entre los diferentes docentes para darles solución (Cain, 2011; Elliott, 1990). Desde esta perspectiva, se puede catalogar la investigación-acción como una modalidad de estudio de casos (Elliott, 1990; Latorre, 2003; McKernan, 1999). La investigación-acción es una metodología consolidada dentro del campo de la educación (Elliott, 1990). En España, encontramos estudios realizados en diferentes etapas educativas de educación general (Diego-Rasilla, 2007; Domingo & Marqués, 2013). Algunos de ellos se centran en disciplinas concretas como matemáticas (Romera, 2012), educación física (Fraile, 1995) o música (Casals, Vilar, & Ayats, 2008), entre otras. Sin embargo, no encontramos estudios basados en procesos de investigación-acción en el ámbito de conservatorios de música. Cain (2008) realizó una revisión de la literatura que incorporaba algunos ejemplos de investigación-acción en contextos de conservatorios fuera de nuestras fronteras (ver, por ejemplo, Bannan, 2004; Gaunt, 2007; Odena & Cabrera, 2006). Se trata de estudios pioneros de investigación-acción en el ámbito de la educación en conservatorios. Es importante tener presente la herencia tradicionalista que caracteriza a las enseñanzas musicales desarrolladas en estas instituciones (Pozo et al., 2008) para poder entender algunas de las peculiaridades que Cain (2008) resalta de los citados estudios: (1) estaban destinados a mejorar aspectos relacionados con la mejora de la práctica instrumental y (2) estaban planteados para ser desarrollados en un número reducido de sesiones, por lo que, en este sentido, no siguieron la característica cíclica de la investigación-acción. El hecho de que el profesor de conservatorio tenga la iniciativa de emplear la investigación-acción como método de investigación de su propia práctica educativa denota un cambio de paradigma en este tipo de enseñanza.
Investigación-acción en conservatorios ©Psy,Soc,&Educ,2018,Vol.10(1) 18 Existen diferentes modelos de investigación-acción. Aunque cada uno de ellos presenta sus propias peculiaridades y matices (Bausela, 2004), todos parten del modelo de investigación-acción planteado por el psicólogo Kurt Lewin en 1946. Dicho modelo consiste en una espiral conformada por diferentes ciclos que conlleva investigar y actuar siguiendo unas etapas determinadas: (1) elaborar un plan, (2) ponerlo en marcha y (3) evaluarlo (Latorre, 2003). Kemmis (1989), diseñó un modelo de investigación-acción para aplicarlo a la enseñanza. Este modelo consta de cuatro fases claramente definidas para cada ciclo de acción (Figura 1). Como consecuencia, el modelo de Kemmis (1989) permite al docente-investigador explorar la propia práctica educativa mediante la elaboración e implementación de un plan de acción fácilmente adaptable a la dinámica de las aulas. Por su practicidad y su excelente adaptación a la práctica educativa, el modelo elegido para este estudio es el propuesto por Kemmis (1989). Figura 1. Fases de la investigación-acción (Kemmis, 1989) Un ejemplo de proceso investigación-acción en conservatorios: El estudio de la competencia percibida y su relación con la interpretación musical A continuación presentamos un ejemplo propio de investigación-acción llevado a cabo en las enseñanzas elementales de música en conservatorios. El estudio se centró en explorar en qué medida la competencia percibida influye en la interpretación musical. Diseñando los orígenes Desde el principio de su aprendizaje, el niño se va conformando creencias acerca de sus propias capacidades. Dichas creencias predecirán futuros logros en el contexto del aprendizaje (Austin, Renwick, & McPherson, 2006). En relación a las creencias, Bandura (1986), define el
Investigación-acción en conservatorios ©Psy,Soc,&Educ,2018,Vol.10(1) 19 concepto de autoeficacia como “el juicio de las personas acerca de sus capacidades para organizar y ejecutar los cursos de acción requeridos para alcanzar tipos designados de actuaciones” (p. 391). Este concepto tiene estrecha relación con el de competencia percibida, puesto que es uno de los factores que Bermúdez, Rueda y Pérez (2002) identifican como influyente en el constructo de competencia percibida. Según la Teoría de la Autodeterminación (TAD) (Deci & Ryan, 1985), la competencia es una de las tres necesidades psicológicas básicas que el individuo necesita experimentar para su bienestar. Todas ellas tienen un componente motivacional (Deci & Ryan, 2000). La percepción que el niño tiene sobre su propia competencia es importante dentro del ámbito académico, dada la relación existente entre esta y el rendimiento académico (Black & Wolf, 1990). Los niños que se perciben a sí mismos como competentes muestran mayor motivación por el aprendizaje, utilizan las estrategias y destrezas que conocen, persisten y enfrentan dificultades. Como consecuencia, suelen conseguir las metas que se proponen (Austin et al., 2006). Según la teoría de la atribución causal de motivación y emoción de Weiner (1985, 1987), las creencias que los niños se generan sobre sus propias capacidades están en función de las atribuciones causales que estos realizan sobre sus acciones. Siguiendo a Bermúdez et al. (2002), la estabilidad emocional es uno de los factores que intervienen en la formación de las propias creencias. Por esta razón, las competencias emocionales, entendidas como la capacidad de poner en práctica la habilidad de ser consciente de nuestras emociones y gestionarlas adecuadamente en su cotidianidad (Bisquerra & Pérez, 2007), emergen como una herramienta clave para la mejora de la competencia percibida. Algunas competencias emocionales como la autoestima, el enfoque positivo o la autoconfianza están relacionadas con una mejora de la competencia percibida (Dweck, 2000). Las personas que integran el ámbito afectivo de los niños, padres y profesores principalmente son fundamentales para favorecer el desarrollo de dichas competencias emocionales en el alumnado (Campayo & Cabedo, 2016a; Hallam, 2002). Los niños que están expuestos a críticas negativas de profesores y padres respecto de su rendimiento adoptan emociones negativas, tienen baja evaluación de sus propias acciones, no encuentran soluciones constructivas al problema y tienden a no persistir en la tarea (Dweck, 2000). Además, el ambiente de clase genera un gran impacto en las creencias de los jóvenes adolescentes. Un ambiente favorecedor debería promover seguridad, aceptación y respeto entre iguales así como desafío intelectual (Wigfield & Eccles, 1994). La educación musical requiere una gran exigencia, tanto cognitiva como emocional. Por esta razón, cuando nos centramos en la educación musical en conservatorios, ponemos de manifiesto que este tipo de educación debería considerar tanto el desarrollo de las habilidades técnicas e interpretativas propias de la práctica instrumental como aquellas que favorezcan el desarrollo de creencias positivas acerca de dichas habilidades (Pajares, 2002). Además, es conveniente dotar al niño de estrategias que le permitan lograr sus metas, como por ejemplo la concentración, organización, consciencia del hacer o gestión del tiempo (McPherson & Davidson, 2006). Un alumno cuya percepción de competencia es positiva desarrolla estrategias de autorregulación en el estudio, como son la perseverancia, la iniciativa, la planificación o el afrontar las dificultades adecuadamente (Zimmerman & Pons, 1988). Esta última estrategia es importante para el éxito en los estudios musicales ya que, según O’Neill y Sloboda (1997), los niños que no se adaptan bien a las dificultades acaban desmotivándose y generando una
Investigación-acción en conservatorios ©Psy,Soc,&Educ,2018,Vol.10(1) 20 creencia negativa acerca de sus propias capacidades, lo que puede traducirse en un abandono del instrumento. Sin embargo, las enseñanzas musicales en conservatorios, están fundamentalmente enfocadas al desarrollo de los aspectos técnicos en detrimento del emocionales o psicológicos (Pozo et al., 2008). Es más, la mayoría de profesores de conservatorio no han recibido una formación psicopedagógica adecuada para ayudar al alumnado a enfrentar ciertos estados emocionales propios de las enseñanzas instrumentales como son, por ejemplo, la frustración o la ansiedad escénica (Fernández & Escoda, 2015). Se trata de un sistema educativo en el que el talento suele ser la herramienta de medición para clasificar y juzgar al alumnado. De esta aptitud va a depender la selección y permanencia en este tipo de enseñanza. Como consecuencia, los aspectos relacionados con la capacidad musical del alumno, como pueden ser el oído, la entonación, la expresión, la técnica instrumental o el sentido del ritmo, incide directamente en su autoconcepto y autoestima (Fernández & Escoda, 2015). Toda esta serie de normas y expectativas acerca de la idea de lo que debe ser un buen músico en las que se fundamentan las enseñanzas en conservatorios (Pozo et al., 2008) puede desembocar en un estado de ansiedad y angustia a la hora de enfrentar la actuación en público, por lo que toda posibilidad de disfrute queda anulada (Fernández & Escoda, 2015). Es más, muchos intérpretes tienen la necesidad de ingerir betabloqueantes para controlar los síntomas que la ansiedad de interpretar en público les produce (Bourgeois, 1991; North & Hargreaves, 2008). Según lo expuesto hasta el momento, la competencia percibida emerge como una habilidad que influye de forma directa en el rendimiento de una persona con respecto a una tarea en particular. Dadas las implicaciones que esta premisa podría tener en el ámbito académico, decidimos explorar en qué medida el trabajo de la competencia percibida influye en la mejora de la interpretación musical del alumnado de conservatorios. Aplicando la investigación-acción a nuestro estudio Elegimos la metodología de investigación-acción porque nos permitía integrar, de forma paralela, la investigación a nuestra labor docente. Además, nos ofrecía la posibilidad de evaluar nuestra práctica como profesionales de la enseñanza y plantear nuevas fórmulas para mejorarla. El proceso de investigación-acción lo llevamos a cabo en base a las directrices que Kemmis y McTaggart (1988) proponen. Las fases de la investigación-acción fueron las siguientes: Planificación: plan de acción El plan de acción fue diseñado en base a un objetivo principal: mejorar la competencia percibida del alumnado que cursaba tercer curso de piano de enseñanzas elementales. También se tuvieron en cuenta las características del alumnado. El plan de acción consistió en el diseño ad hoc de una serie de actividades orientadas al trabajo de las estrategias de aprendizaje autorregulado y competencias emocionales indicadas en al Tabla 1 con la finalidad de mejorar la competencia percibida. Junto a las actividades, se especificó la información necesaria para el desarrollo de las mismas: 1. Lugar de implementación. Las actividades podían implementarse en la clase individual de instrumento y/o en la de conjunto.
Investigación-acción en conservatorios ©Psy,Soc,&Educ,2018,Vol.10(1) 21 2. Momento de aplicación. Este podía ser puntualmente o bien prolongado a lo largo del curso dependiendo de la naturaleza de las actividades. Las actividades transversales fueron desarrolladas de forma paralela al estudio de las obras de repertorio a lo largo de las distintas sesiones, mientras que las específicas se aplicaron de forma puntual para trabajar contenidos concretos relacionados con de la educación emocional o el desarrollo de estrategias de aprendizaje. 3. Técnicas de observación empleadas. 4. Recursos materiales, espaciales y/o humanos. 5. Reflexión acerca de la finalidad de la actividad y expectativas que se pretendían conseguir con la misma. Tabla 1. Estrategias de aprendizaje y competencias emocionales trabajadas ESTRATEGIAS APRENDIZAJE AUTORREGULADO COMPETENCIAS EMOCIONALES - Concentración - Constancia - Organización - Disfrute - Gestión de retos Competencias intrapersonales - Autoconciencia emocional - Nombrar emociones - Expresión emocional - Control emocional - Autoestima - Automotivación - Autoconfianza - Responsabilidad - Enfoque positivo Competencias interpersonales - Escucha activa - Cooperación - Respeto - Comunicación expresiva y receptiva - Empatía La Tabla 2 muestra algunas de la actividades diseñadas en base a las competencias emocionales que consideramos necesarias para desarrollar las estrategias de aprendizaje autorregulado. Cabe señalar que el propósito de este estudio no es validar las actividades planteadas, sino utilizarlas como herramienta para llevar a cabo la acción para cumplir con el objetivo propuesto en la fase de planificación.
Investigación-acción en conservatorios ©Psy,Soc,&Educ,2018,Vol.10(1) 22 Tabla 2. Algunas actividades diseñadas para el plan de acción ESTRATEGIAS APRENDIZAJE AUTORREGULADO COMPETENCIAS EMOCIONALES ACTIVIDADES Concentración Concienciación emocional 1. Ayudar al alumno a ser consciente de cuándo no estaba concentrado Control emocional 2. Realizar respiraciones conscientes antes de estudiar 3. Hacer pausas cada determinado tiempo y con diferentes frecuencias establecidas criterialmente. Constancia Control emocional 4. Confeccionar y seguir un horario de estudio cumplimentado por los propios alumnos y su respectivos padres a principio de curso. Organización Control emocional 5. Escribir en clase lo que han de hacer y cómo estudiarlo paso a paso en una libreta Autoestima, autoconfianza y responsabilidad 6. Estudiar con ellos en clase para que aprendan los diferentes pasos a seguir al estudiar una obra o resolver las distintas dificultades que ésta plantea (identificar el error, proponer diferentes soluciones para el mismo, etc.) Gestión de retos Autoestima y autoconfianza 7. Hacer consciente al alumno de sus puntos fuertes y débiles con respecto al problema planteado y ayudarle a utilizarlos en su beneficio. Disfrute Concienciación emocional 8. Inventar una historia en relación a la emoción que la obra a interpretar le suscita 9. Relacionar la obra con alguna experiencia y su respectiva emoción experimentada por el alumno. Además de las actividades diseñadas e implementadas para el plan de acción, se procuró dinamizar las clases realizando actividades variadas. La finalidad de esta estrategia metodológica residía en mantener al alumnado motivado para favorecer una predisposición positiva hacia el aprendizaje. Además, con tal de involucrar a los alumnos en el proceso de enseñanza-aprendizaje y desarrollar su responsabilidad, fueron informados de la utilidad que las estrategias de estudio tenían para mejorar su interpretación musical, así como del papel tan importante que ellos desempañaban para poderlas desarrollar. Acción El estudio se articuló a lo largo de un curso escolar. La implementación se desarrolló en las asignaturas de (1) instrumento -la cual se imparte una vez a la semana y es de carácter individualy (2) conjunto, asignatura en la que los alumnos de la misma especialidad y curso tienen la oportunidad de interpretar música en grupo -también de una hora semanal y de
Investigación-acción en conservatorios ©Psy,Soc,&Educ,2018,Vol.10(1) 23 carácter grupal. La implementación se realizó de forma paralela y coherente a los contenidos propios del currículo de la asignatura de piano. El plan de acción fue evaluado al principio de la implementación por una investigadora experta externa. Posteriormente, se realizaron diferentes evaluaciones del mismo por un colega crítico diferente en cada uno de los trimestres. En todos los casos, la evaluación se llevó a cabo mediante observación externa no participante. Las evaluaciones se tuvieron en cuenta para la mejora del plan de acción. Por su parte, la profesora-investigadora también realizó distintas evaluaciones de éste al final de cada uno de los ciclos de acción con el fin de conseguir de forma efectiva el objetivo propuesto. Observación Coincidiendo con Latorre (2003), esta técnica nos permitió estar en contacto directo con el fenómeno estudiado, lo que nos facilitó conocerlo y analizarlo en profundidad. Al igual que en el resto de fases, y siguiendo las recomendaciones de Kemmis y McTaggart (1988), se procuró que la observación también fuera lo suficientemente flexible como para poder recoger de manera organizada tanto los datos previstos como aquellos que surgieron de forma inesperada; todo ello con la finalidad de enriquecer y ampliar la perspectiva de partida (Anguera & Escolano-Pérez, 2014). Esta fase constituyó la base documental para la reflexión posterior, por lo que el control de la acción y la recogida de datos se llevaron a cabo de una forma sistemática y rigurosa. Reflexión La reflexión nos permitió detectar, a lo largo del proceso de investigación-acción, los aspectos del plan de acción que no resultaron ser efectivos para la consecución del objetivo propuesto. Además, ofreció la posibilidad de identificar nuevos problemas que surgieron durante la implementación con los que no contábamos en un primer momento. Posteriormente, y con base en la reflexión, se realizaron los cambios pertinentes que conformaron un plan de acción renovado y listo para ser aplicado en el siguiente ciclo de acción. En la reflexión también se consideraron no solo nuestra perspectiva, sino la aportada por la experta y los colegas críticos que participaron en la investigación a los que nos referimos en el anterior apartado. Algunas de las observaciones de estos participantes que sirvieron de utilidad para conferir al plan mayor efectividad fueron: 1. Participación activa del alumno a la hora de apuntar lo que tenía que hacer pues, al principio de la implementación del plan de acción, era la profesora quien realizaba esta tarea. 2. Realizar ejercicios fuera del instrumento con tal de resolver problemas técnicos. 3. Cambiar de actividad cuando se detecte que el alumno está cansado o desconcentrado. 4. Aumentar el tiempo para que el alumno reflexione sobre las cuestiones relativas a la resolución de pasajes. 5. Poner ejemplos de todo lo que se explica. 6. Explicar la finalidad de cada una de las actividades realizadas. Algunos de los puntos positivos del plan de acción que fueron detectados por la mayoría de los observadores a lo largo de todo el proceso, y que fueron consolidados en el mismo fueron: 1. Reforzar las actitudes positivas. 2. Emplear vocabulario en positivo.
Investigación-acción en conservatorios ©Psy,Soc,&Educ,2018,Vol.10(1) 30 actitud más relajada y suelta ante el instrumento, lo que tuvo como consecuencia en una mejora de la interpretación pianística. Por su parte, Juan comenzó sin ningún interés por los estudios musicales, por lo que éstos no suponían un disfrute para él. Sin embargo, la dimensión social que supuso para él venir a clases en el conservatorio, le despertó el interés por las mismas. Además, al ser un niño muy creativo, las actividades que le ayudaron a desarrollar esta faceta suya también le ayudaron a incrementar su autoestima y sentirse más motivado por la música: Diario del profesor (18/02/2015): he notado que funciona muy bien cuando la clase es variada, por lo que el hecho de realizar ejercicios antes y después de tocar y hacer algo creativo durante la clase, hace que se vuelva agradable para él y tenga mejor predisposición para aprender. Formulando conclusiones En primer lugar, nos gustaría aclarar que no se pretende presentar generalizaciones a partir de los resultados obtenidos, sino que estos se presentan con la intención de mostrar cómo se sucedieron los hechos durante nuestra experiencia al aplicar la investigación-acción. Partiendo de esta premisa, presentamos las siguientes observaciones: 1. El trabajo de las competencias emocionales favorecen el desarrollo de la competencia percibida. 2. Aunque se aprecia una relación entre las competencias emocionales, las estrategias de aprendizaje autorregulado y la competencia percibida, no siempre se obtiene una mejora en el rendimiento musical. 3. Para que el alumno pueda mejorar su competencia percibida, es necesario establecer un ambiente de confianza en clase y en la relación profesor-alumno. Dado que las distintas observaciones realizadas en este estudio giran en torno al trabajo de las competencias emocionales, creemos que sería conveniente diseñar y evaluar programas de educación emocional con tal de comprobar su efectividad para su aplicación. Reflexiones generales El principal objetivo de este artículo es introducir al profesor de música de conservatorios en el conocimiento y práctica de la investigación-acción a partir de nuestra experiencia con esta metodología. La característica de la investigación-acción que permite al docente realizar los roles de profesor e investigador al mismo tiempo (Latorre, 2003) ha sido sumamente enriquecedora en nuestro caso. Este tipo de práctica pedagógica nos ha permitido realizar un crecimiento simultáneo y conjunto tanto en el ámbito de la investigación como en el de la docencia. El hecho de realizar un planteamiento riguroso en la observación, recogida y análisis de datos nos permitió detectar qué elementos ayudaron a la mejora de nuestra práctica educativa a lo largo de todo el proceso. La investigación-acción nos ha permitido aprender en profundidad sobre nuestra propia práctica docente: hemos tenido la oportunidad de reflexionar y cuestionar los métodos y estrategias de enseñanza utilizadas de forma habitual. La inherente necesidad existente entre la investigación-acción y el conocimiento del contexto en el que se aplica (Kemmis & McTaggart, 1988) nos ayudó a desarrollar una práctica docente más
Investigación-acción en conservatorios ©Psy,Soc,&Educ,2018,Vol.10(1) 31 consciente y humanista. De hecho, la posibilidad de conocer a cada uno de los alumnos en profundidad fue una de las consecuencias más enriquecedoras y gratificantes de nuestra experiencia. Explorar las fortalezas y debilidades de cada alumno, tanto en el ámbito personal como en el de los estudios musicales, sus miedos, sus percepciones de sí mismos, sus ilusiones o sus gustos, dotan de sentido completo a nuestra función como educadores. Fue gratificante observar la evolución de cada uno de los casos estudiados. Las diferentes características observadas en los procesos de cada alumno pusieron de manifiesto la singularidad de cada individuo y, con ello, la dificultad de realizar afirmaciones generales. Aunque no en todos los casos se apreció una mejora en el rendimiento en el estudio, todos ellos se sintieron protagonistas de su propio proceso de aprendizaje. En todo momento se procuró darles voz con la finalidad de conocer sus necesidades educativas e integrarlas en el plan de acción, el cual fue diseñado para ser lo suficientemente flexible y adaptable a las mismas (Kemmis & McTaggart, 1988). No podemos dejar de señalar que desempeñar la práctica docente con la intención de desarrollar las competencias emocionales del alumnado, ayudó a crear un ambiente de seguridad para el alumnado (Campayo & Cabedo, 2016a). Es más, en nuestra experiencia, y coincidiendo con Wigfield y Eccles (1994), el hecho de haber favorecido un ambiente en el que los alumnos se sintieran confiados y respetados por sí mismos y no por sus resultados, les predispuso positivamente hacia los estudios musicales. Cuando somos conscientes de cómo nuestra intervención como docentes puede influir en las vidas de los estudiantes, ayudándoles a desarrollarse como personas y como profesionales, es cuando la investigación-acción emerge como una necesidad inmediata en las aulas de cualquier nivel educativo. Es por esta razón y por la carencia de formación específica del profesorado de conservatorios para realizar investigación-acción, que este artículo puede resultar interesante y útil a este colectivo de la comunidad educativa. La investigación-acción podría suponer, para la enseñanza musical en conservatorios, la oportunidad de salir del tradicionalismo y evolucionar hacia un tipo de enseñanza más holística y humanista que contribuya al cambio social. Sin embargo, este cambio de paradigma tiene consecuentes implicaciones para la formación del profesorado, tanto a nivel inicial como permanente, así como una reflexión y revisión en profundidad del currículo de las enseñanzas musicales. Proyecciones en la práctica Tal y como queda reflejado en el Real Decreto 1577/20063, en el que se establece el currículo para las enseñanzas profesionales de música en conservatorios para toda la nación, el objetivo principal de dichas enseñanzas es desarrollar las habilidades técnicas y cognitivas necesarias para la práctica del instrumento. Sin embargo, el trabajo de las habilidades que favorezcan el éxito académico y personal del alumnado no se encuentran concretados en los objetivos y contenidos recogidos en el citado documento (Campayo & Cabedo, 2013). Si a este aspecto le sumamos la carencia de recursos psicopedagógicos presentes en formación del profesorado de conservatorios (Fernández & Escoda, 2015), el resultado es un docente que tiene dificultades para practicar una educación holística que atienda a las necesidades del individuo en su conjunto y que le permita desenvolverse con éxito en la vida cotidiana (Campayo & Cabedo, 2016b). En este sentido, el conocimiento y práctica de la investigaciónacción ofrece al docente de conservatorio la oportunidad de explorar y evaluar su propia
Investigación-acción en conservatorios ©Psy,Soc,&Educ,2018,Vol.10(1) 32 práctica docente, en aras de contribuir a un cambio de paradigma que contribuya al cambio social. La formación del profesorado es una herramienta valiosa para introducir al profesorado en esta metodología. En las dos últimas reformas educativas realizadas en España (LOE4 y LOMCE 5), se subraya la necesidad de desarrollar al máximo el potencial y las habilidades de cada alumno a través del trabajo de las diferentes dimensiones del individuo. Sin embargo, para que esto sea posible, es necesario que el profesorado disponga de los recursos necesarios para favorecer que el alumnado desarrolle las competencias que propugnan dichas reformas educativas (Bautista & Ortega-Ruíz, 2015). Investigaciones previas señalan que la formación inicial tienen deficiencias significativas en la capacitación de los futuros docentes de música (Pozo et al., 2008). Por ello, para tal fin, son necesarios seguir dos requisitos. Por un lado, una revisión en profundidad del currículum que habilita al futuro docente como profesional de la enseñanza (Bautista, Tan, Ponnusamy, & Yau, 2016) y, por otro lado, plantear una efectiva formación permanente del profesorado (Borko, 2004). Para que la formación del profesorado sea provechosa, es fundamental que esta (1) aporte ideas prácticas, específicas y concretas a la vez que lo suficientemente flexibles para adaptarse a cualquier situación y contexto (Bautista & Ortega-Ruíz, 2015; Bautista et al., 2016); (2) se desarrolle en base a las necesidades y preferencias del profesorado y (3) se plantee como un proceso continuo en el que los docentes realicen un trabajo activo y participativo (Bautista & Ortega-Ruíz, 2015). La investigación-acción se caracteriza por ser, entre otros aspectos, práctica, participativa, colaborativa y flexible (Latorre, 2003). Estas características favorecen que los docentes desarrollen las competencias adecuadas para dar respuesta y adaptarse a las distintas y variadas demandas sociales con las que éstos se encontrará en el aula. Según (Knight, 2002), este aspecto resulta fundamental para el desarrollo de una buena práctica docente. En base a esta premisa, consideramos que la introducción a la investigación-acción debería formar parte de los programas de formación permanente de todos los niveles educativos, incluyendo en ella a la docencia en conservatorios y escuelas de música. Propuestas a partir de la propia práctica Con la finalidad de introducir al claustro de profesores en la práctica de la investigaciónacción, proponemos la realización de seminarios a nivel de centro a principio de curso. Estos seminarios pueden impartirse bien por algún compañero que tenga experiencia en la práctica de esta metodología, o por personal docente e investigador especializado en investigación-acción procedente de las universidades o de centros de investigación o formación del profesorado. Estos seminarios deben reforzarse a través de cursos de formación del profesorado de carácter eminentemente práctico. Se plantea la estructura de dichos cursos en dos partes distintas y complementarias: formación propiamente dicha y aplicación práctica. La primera fase pretende capacitar al docente en los fundamentos teóricos de la investigación-acción. La segunda fase debe estar destinada a la aplicación práctica de esta metodología en las aulas de música de los docentes participantes. Este planteamiento refuerza los conocimientos adquiridos en la parte teórica al mismo tiempo que se desarrollan las habilidades necesarias para implementar la investigación-acción. Con tal de que el profesorado obtenga un reconocimiento por la actividad realizada, ésta puede desarrollarse dentro del marco de los grupos de trabajo. Una sugerencia
Investigación-acción en conservatorios ©Psy,Soc,&Educ,2018,Vol.10(1) 33 contempla la participación activa de profesores de instrumento de diferentes especialidades de forma colaborativa y con objetivos comunes. Posteriormente, es importante contrastar los resultados obtenidos y observar los efectos de la investigación-acción en las distintas especialidades instrumentales. Valorando nuestra experiencia… Tras nuestra experiencia con esta metodología, animamos a los profesores de música, y especialmente a los del ámbito de los conservatorios, a que se introduzcan y experimenten con en el campo de la investigación-acción. Se trata de una metodología que fomenta la creatividad, la autonomía, la responsabilidad y una serie de competencias tan valiosas para la educación como para la vida. En nuestro caso, ha sido una experiencia realmente enriquecedora que nos ha ayudado a conocer y transformar nuestra práctica educativa constantemente, al mismo tiempo que hemos aprendido de nosotros mismos. Agradecimientos Este estudio se lleva a cabo en el marco del proyecto de investigación “Educación musical en el currículo obligatorio: análisis y diseño de materiales para una educación en valores”, ref. P1·1A2015-01, de la Universitat Jaume I. Notas 1 Decreto 2518/1966, sobre reglamento general de los Conservatorios de Música. (BOE de 24 de octubre de 1966). 2 Orden del 28 de Agosto de 1992, por la que se establece el currículum de los grados elemental y medio de música y se regula el acceso a dichos grados. (B.O.E. del 9 de septiembre de 1992). 3 Por el que se fijan los aspectos básicos del currículo de las enseñanzas profesionales de música reguladas por la Ley Orgánica 2/2006, de 3 de mayo, de Educación. (B.O.E. del 20 de enero de 2007). 4 Ley Orgánica, 2/2006, de Educación. (BOE de 4 de mayo de 2006). 5Ley Orgánica 8/2013, para la mejora de la calidad educativa. (BOE de 10 de diciembre de 2013). Referencias Anguera, M., & Escolano-Pérez, E. (2014). Aplicaciones de la metodología observacional en educación infantil. International Journal of Developmental and Educational Psychology, 4(1), 227-228. doi: 10.17060/ijodaep.2014.n1.v4.606 Austin, J., Renwick, J., & McPherson, G. E. (2006). Developing motivation. In G. E. Mcpherson (Ed.), The child as musician (pp. 213–238). New York: Oxford University Press. Bandura, A. (1986). Social Foundations of Thought and Action: A Social cognitive Theory, Englewood Cliffs. New York: Prentice Hall.
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