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Razones para dos "noes" y dos "síes"

Borrell Fontelles, Josep

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rai^rumn Razones para dos"noes" y dos "síes" P Josep Borrell Fontelles Fresidente del Parlamento Europeo , oc qué se ha votado en eoti_ mi de la Consüuir.i<;in táiitv OM pea cu riaitciíf y en I Wattda y a fivor eii Luxeinhurgo y España? ¿Qué miedos lian surgido y qué ptuhlcmas intenws se han descargado sobre la Clónstítucióní ¿l'or qué muchos jóvenes rectias-nl LtConslitiickW El claro "no" de los ciudadanos franceses y holandeses a la Couslirucií'ni y el únjkjss? (que fio |X*IIWI} en la que ha entrado el proceso de ratificación hacen necesaria una intensa reflexión. Muchas y variadas .son las opiniones. Según la mía, varios factores puoden señalarse como determinantes. En primer lugar liay que destacar una influencia clara de factores interne». La irnipctón de cuestiones que nada tienen que ver con la cuestión que se pregunta en los referendum es uri hecho para la teoría política. En el caso de la C Constitución Kuiopea se ha producido sustaneialmenie urivotn «i clave nacional Esto es válido para las citano ivf era idos celehtxtdi}. hasti al lora (España, huno a, Países Bajos y Lu' xenílxifgo). Un vez mfls el contexto ha desplatado al texto, como he repetido en or tas ocasiones. En el caso de Luxem.burgo y España, el pcestiáo de sus Gobiernos en. el poíler y la cohesión de las piúxciinlt» tuerzas políticas alrededor del "si" ha jugado un impórtame papel a favor de la Constitución. En el caso tranr.es y holandés, la existencia de un dcscontenio cotí las opciones políticas del Gobierno y el malestar social existente, que tiene causas diversas, ha alentado el voló en contra de la Qmstitución, sohre rodo en Francia, Ese malestar de la ciudadanía viene de lejc» y se bahía manifestado en diversos reveses electorales, pero nadie ha puesto remedio desde hace, afüs. Ejemplos ib ello fiíeron la segunda, vuelta de las elecciones presidenciales francesas con el extremista Le l'en alcanzando la Una de las en.sen ansas que se ¡rueden extraer de las consultas sobre la Constitución Europea e.s que la construcción de Europa será ciudadana o no será. segunda vuelta y el ascenso oel partido del malogrado 1'ym.Rirtuynen I lolanda. Peto esta influencia de los factores nacionales hace que los"nocs" frincés y tailandés 110 sean homqueneexí. Cada uno tiene unas causas particulares que no están presentes en el oüo. ASÍ, por ejemplo, la "matase *t'rmcesa no esexpcntable, porque sus causas .son estrictamente hexagonales. La segunda razón que explica el "no"' se dirige más contra la Europa que ya cenemos que con tro la que propone la Constitución. El Euro en el caso holandés y una cierta pcrccpcióiKle la ampliación en el caso trancó lian sido su> SÍHIICIII'M. üx grandes cambios en el proyecto europeo, que desde rvlaasírichr (moneda única, ampliación, connol detmntems, etc.) lo han transformado, fueron provéelos tío consultados Jirect¿!inenie a Lxs ciudadanos, pero sobre todo n<:< explicados ni asimilados. Los electores franceses y holandeses lian con restado ciftndo han podido, a dcsriei»!"*©. v sin responder estriciatriente a lo que se les preguntaba. No |>or ello, deja de tener validez su respuesta. 1-a inquietud ame los cambios deja traslucir una sensación de pérdida. Je miedo, de inseguridad, que está presente actualmente en las saciedades a nivel mundial y que las hace replegarse en sí misma» Esto es válido |iara e!. nacionalismo exrremísla indio, el inteurismo islámico ~ lo> movi míen tos xenófoboe europeos* Es *'la stxnedad de nesgo mundial" de la que liahla UlricK BecIr. El cascan ai que nos liabía piolado desde el nacimiento del Estado-Nación se resquehrajay l<:is ciudadanos europeos perciben con inqnienid esos cambiosAnte la inceiTidiimbre, «urge «na actitud de defensa del muthts tiventk, que en e. nuevo siglo será imposible de maneeneriin aviitcar unidos. ]a tercera razOil que apunto es la percepción de felra de le«irimxlaJ que ** TEMA S iwr/ ftl Hid:»:*. N B 129-1 iÜ. 2XÍ 7 • el proyecto europeo tiene para muchos y la evidente üdtade acierto en la pedagogúi utilizada para, exponerlo hasta alwra. lis la fojropa lejana y la Europa no explicada. No se ha conseguido explicar el si£- iiificado ele la ampliación (que yo veo como nuestra "reunificación"), ni las ventajas ele in vertir en solidaridad que luego revierten en el hienesrar y seguí i- >iíd para líte que la ejercitan, ni l«s más de cincuenta años de pas que disfrutamos los pueblos que duiaule siglos heme» manrenido guerras sin Ihi, los unos comía los otros. I si l IR es tí liislotia de un éxito, de la que parece no dar¿e cuenta casi nadie. Para Jas generaciones precedentes el clcmetHo unificador cumpeo ñie la 1^3:. Hoy los pueblos europeos no percíbete más ese elemento unificador, pues perciben la paz como algo jiarsnüzadu. Lo que demandan de Europa es que sea un insm miento de prosperidad y segundad y haga tiente a las dificultad es a las que los europeo? se et>! rentan; desempleo, amenazas e irtseguridad, falla de solidaridad, vcrtjgiimt¡ti cambios culturales, problemas medioambientales, etc. El voto del "no' de los jcívenefi ha sido sjguil ¡cativo. El 00% de los franceses entre 18 y 35 anos airaron en esc sentido. La. Europa lejana es ouo de los ktctures de los que hablaba. I »'y* reterenílos han puesto pobre la mesa las ambigüedades que suscita la naíiiraleai y el objeto de nuestra. I JniónEuropa parece que no ilusiona. l\jr el contrario, el miedo que ¿¡enera ha. sido mas fuerte que el propio sueño europeo, que aurores como Rifkin admi' ran desde allende de nuestras horneras. Hay un desafecto de la ciudadanía con Europa. La Corist inición era un in* temo de Llar respuesta a este problema, pe ro parece que no se lia conseguido. Además, wstos resultados lian dejado patente la disrancia etiiic las élites (no sólo políticas, sino también empresariales, sindicales-, mediáticas, del 11 nindu de la cultura, etc.), partida' rías del si, y la ciudadanía, donde ha triunfado el "no"- Por otro lado, durante demasiado nempn los diri^nici políticos han culpado a Europa de niales que eran puramente nacimiales y en el momento de pedir el voto en favor de esla, su falta de credibilidad lia hedió mella. Ahora, los abominables atentados icnuristas de Londres, un año despues.de los de Madrid, han puesto de nuevo nuestras 1 ragilirladcs subte ki mesa. Estro El verdadera desafío de. futuro de ki Unión Europea consiste en saber construir una Europa doivüe los ciudadanos se sientan protagonistas del camina seguido. atentados constituyen un atante a te tropa y al mundo en su conjunto y por ello afilo hay 1 mí te^K'staposil^ contra esta barbarie y es. colectiva. En nuestro cuso europeo, es impensable que esto Síproduzca sin "mas Europa" y una mejor cocaxliiiauón de las policías y lo» mecanismos judiciales de los Estaaos miembros. El myp&sse en el que estamos y los dcxiñbs del futuro hacen más que nunca, necesaria la búsqueda de respuestas. Ni la actitud antista y arrogante de cuntiíaiar con» si nada hubiera pasado serla válida, ni lo .sería abanúunar de golpe el proyecto de Tiacidu Giiwdiicioiial. EJ Tratado de Nisa cerró en falso una muy necesaria ivlomia que .se intentó solucionar con el ciclo I .aeken-Convencíón Consrinidiíti, feto, a la vista de los insultados en los rcícrendos. sus soluciones no lian satisfeclio Lis necesidades de paite uV la ciudadanía iwopca. Se impone la eacuclia atenta. Jaiellexión pausada y el análisis certero. Gumcnzahu este artículo intentan' du dar respuesta a una seiie de interrogantes. Para los próximos años se impo nen otra sene de cuestiones: ¿Qué queremos liacei juntos ahora los europeos? ¿Cfimo de«;iK«r la ilusión y el deseoíleEuropn.' Como ha apuntado el profesor Meny. del Instituto Eimijteo de Flotencia, es posible que en mayo de ICOS se haya cexrado un ciclo que empezó en mayo de 1950Es pronto para decir sí nace o no nace una nueva Europa, pero los más de 5Ü años de coiwuucctón cuK»pea se manrienen vivos, en la prosperidad y seguridad <le laque ^OSSIIUS. Si cabe sacar conclusiones posirjvas de lo ocurrido en Francia y en los Países Rajos una sala, que la corarme.' ción europea será ciLKladana o no será. Tras lo ocurrido, la ciudadanía no podra nunra míis serde-jadí ai [iian$:n del fíoceso de integiacKin euiopu*. Rirello, es urgente restaurar el clinia de confianza de los: ciudadanos con EuropaDeberíamos apnn'echar este deb-íTe tniciadu pura dantos cuenta de que la continuación del proceso de inregración ixs Ivneficia a totlos y que en la oude la glohaliíacién no k« alterna- (iva mejor que la uvegracióYi europea, tspuíút y Luxeml'iurgo así lo lian man i' testado en KÍetériduiiL El verdadero disafío ele fiítuto que Leñemos todos hoy es dar un hilo conductor a Europa como sueño de linuiü. Propongo seguir tunando con kfey.MAK0b.1e lañvira.... eumpta. • & TEM AS i*ini «i: ;* •« 1 <¡. \' 1 ¿9i w. ?oo"