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Las compraventas de tierra, una faceta de la integración mercantil forzosa del pequeño campesinado. Cariñena, 1886-1934

Sabio Alcutén, Alberto

Abstract

This article is meant to be an approach to the reality of exchanges in the land market in a contemporary rural community, including its notorious imperfections. Power relations, as well as the patrimonial situation of each individual at the moment when the transaction was set up, are also studied. At the same time, there is an attempt to show, by means of am example, the way in which the peasants need to ensure their families sustenance often forced them, not only to sell their land at any price, but also to buy or lease it, and to pay for it, in unfavourable circumstances, more than the capitalist classes did.

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NOTICIARIO DE HISTORIA AGRARIA N. 04 (1992) pp. 315-334 Las compraventas de tierra, una faceta de la integración mercantil forzosa del pequeño campesinado. Cariñena, 1886-1934* ALBERTO SABIO ALCUTEN** RESUMEN: Este artículo pretende acercarse a la realidad de los intercambios en el mercado de la tierra en una comunidad rural contemporánea, incluyendo sus manifiestas imperfecciones y haciendo intervenir las relaciones de poder y la posición patrimonial de cada particular en el momento de entablar la transacción. Paralelamente se intenta demostrar en un ejemplo concreto cómo la necesidad de garantizar la subsistencia de la propia familia obligaba a menudo a los campesinos no sólo a vender la tierra casi a cualquier precio, sino también a comprarla o a tomarla en arriendo pagando por ella en circunstancias desfavorables más que las clases capitalistas. Palabras clave: historia, agricultura, mercado de la tierra, comportamiento campesino. ABSTRACT: This article is meant to be an approach to the reality of exchanges in the land market in a contemporary rural community, including its *Este artículo fue presentado, con muy leves modificaciones, como comunicación a la V Reunión del Seminario de Historia Agraria (Santiago de Compostela, 1992). Las aproximaciones analíticas de Domingo Gallego a los sistemas económicos no competitivos, y en concreto a la circulación del excedente en las economías rurales, han contribuído de forma decisiva al enmarque teórico de mi trabajo. La organización de los datos, por su parte, es deudora en buena medida del libro de Salvador Calatayud citado en la bibliografía. ** Departamento de Historia Moderna y Contemporánea. Universidad de Zaragoza. Plaza de S. Francisco, s/n, 50009 Zaragoza. 315 ALBERTO SABIO ALCUTEN notorious imperfections. Power relations, as well as the patrimonial situation of each individual at the moment when the transaction was set up, are also studied. At the same time, there is an attempt to show, by means of am example, the way in which the peasants need to ensure their families sustenance often forced them, not only to sell their land at any price, but also to buy or lease it, and to pay for it, in unfavourable circumstances, more than the capitalist classes did. Key words: history, agriculture, land market, peasant behaviour. 1. Introducción Además de las diferencias patrimoniales existentes entre las distintas clases de la sociedad agraria, las relaciones que se establecían en los mercados influían decisivamente en la distribución del excedente. Existían, por tanto, mecanismos de captación de sobretrabajo a través de la compra-venta del producto, por medio de la usura o en el propio mercado de la tierra. Por más que los propietarios vitícolas de la comarca intentaran demostrar en numerosos escritos que grandes y pequeños viticultores ocupaban una situación idéntica frente al problema esencial de la comercialización, argumentación que pretendía cimentar la idea de unidad en la profesión vitícola, algunas investigaciones de carácter analítico sobre el trasvase de excedente entre las clases de la sociedad agraria a través de los intercambios comerciales 1desmontan esta ficción. En el Campo de Cariñena, comarca de neta especialización vitícola, desarrollo agrícola y pequeña producción campesina no fueron realidades excluyentes. El pequeño propietario, casi siempre viticultor, consolidó sus posiciones dentro de las comunidades rurales más allá de lo que cabía esperar. Había que ver, por tanto, si esa capacidad de adaptación de la pequeña producción mercantil a las exigencias del sistema económico se vio o no favorecida por su propia funcionalidad para el modo de producción capitalista en cuyo seno se desarrolla. ¿Los procesos de acumulación y de centralización en la agricultura comarcal tenían capacidad para crear mano de obra necesaria para el mantenimiento del sistema? ¿Los fondos de reserva de mano de obra imprescindibles para la gran y mediana explotación acomodada hubieran sido posibles en la viticultura comarcal sin el recurso a los pequeños propietarios? IBhaduri, Amit (1987) realiza una descripción analítica de la comercialización forzada, no ya voluntaria, del pequeño propietario, considerando erróneo que la explotación mediante el intercambio "desigual" deba asociarse necesariamente a la operación del mercado de trabajo. Al contrario, esta dependencia involuntaria del mercado en sentido amplio ocasiona el endeudamiento del pequeño propietario para satisfacer sus necesidades de consumo. Otro estudio sobre la funcionalidad del sistema de precios ysu capacidad para apropiarse del excedente generado en las explotaciones familiares campesinas, negociando en el mismo mercado empresas familiares ycapitalistas, ysin que la comercialización de las primeras sea necesariamente forzada, en Domingo Gallego (1992a) yen otros trabajos del mismo autor. 316 LAS COMPRAVENTAS DE TIERRA, UNA FACETA DE LA INTEGRACION MERCANTIL FORZOSA DEL PEQUEÑO CAMPESINADO. CARIÑENA, 1886-1934 Junto a estos interrogantes convenía tener presente que la debilidad financiera de la pequeña explotación la convertía en especialmente atractiva de mantener para los mayores propietarios. Aunque la finalidad inicial de este pequeño viticultor no fuera la valorización de un capital sino la satisfacción de las necesidades familiares y la reproducción de la explotación, al no desarrollarse al margen del modo de producción capitalista, éste tiene capacidad para detraer excedentes en los distintos mercados yobligar, en consecuencia, al pequeño campesinado atrabajar más allá de lo estrictamente necesario para el cumplimiento de sus necesidades familiares. Partimos, pues, de la premisa de que el punto de equilibrio en la explotación campesina entre la satisfacción del consumo familiar y el esfuerzo odesutilidad ocasionados por el trabajo puede ser forzado por el sistema capitalista obligándole aproducir más que el trabajo asalariado. La detracción de excedente en la comercialización obligaba a estas explotaciones familiares aincrementar su producción para conseguir el equilibrio "natural" de que habla Chayanov. De ahí que aceptemos hablar de autoexplotación, pero por explotación de los demás. Para validar algunas de estas afirmaciones trataremos de reconstruir el mercado de la tierra en la cabecera comarcal, de definir una tipología de oferentes ydemandantes de tierra en distintos momentos cronológicos a través del estudio de los procesos de compra-venta de patrimonios, y de observar si el mercado de la tierra permite la integración mercantil de la pequeña explotación campesina en el conjunto del sistema capitalista, cumpliendo así una clara funcionalidad que ayudaría a garantizar su persistencia. Desvinculada la tierra y convertida en una mercancía más, el campesino comarcal debía reservar una parte de su excedente al acceso a la propiedad o al redondeo de unos patrimonios que de continuo eran fragmentados por los sistemas igualitarios de herencia. Y entrar en el mercado de la tierra equivalía aacceder a un circuito comercial capitalista, aunque el campesino se enfrente a él con su propia lógica. 2. Las compras de tierra El ritmo de compra-venta de tierras en el mUnICIpIO de Cariñena a lo largo del período 1886-1934 va a ser analizado apartir de los apéndices al amillaramiento, sistematizados vecino por vecino en lo que desde nuestro punto de vista constituye un notable esfuerzo municipal: las Cédulas de la evolución de la Propiedad Rústica 2 2Estascédulas,siguiendo aFernández Navarrete (1978),puedenser resultadode la Ley de 6 de agostode 1932 que tratabade mejorarla estimación de las bases tributarias, derogando la Ley de abrilde 1925 -implantada por la Dictadurayvolviendo de nuevo al sistema de Avance Catastral, utilizando inclusola fotografía aéreadondefueseposible. Sin embargo,en 1934,como consecuencia de un climapolíticomenosfavorable para la reformaagrariay de la promulgación deldecretode 31 deagostodeese año,se volvióal viejosistemade catastropor masasde cultivo. Al menos éstaes laexplicación másplausiblequeencontramos paraexplicarla existenciade unas cédulas que reconstruyen los apéndices al amillaramiento para cada propietario. En cualquier 317 ALBERTO SABIO ALCUTEN realizadas en los años de la II República, una fuente localizada para la cabecera comarcal y cuya información hemos superpuesto al catastro de la localidad. Estas cédulas, al detallar junto al nombre del vecino el de su mujer, permiten distinguir las compras y ventas de tierras propiamente dichas de las transferencias por herencia de padres a hijos. En aquellos casos en que la coincidencia de apellidos y la transmisión abundante de parcelas en uno o dos años daban pistas sobre una posible herencia entre miembros de distintas unidades familiares, de tío a sobrino por ejemplo, hemos optado por reconstruir una estructura familiar más amplia a fin de captar la relación de parentesco entre propietario y heredero; a partir de censos y padrones de población, y aprovechando las ventajas que ofrecía el trabajo a escala municipal, la identificación de los lazos familiares entre donante indirecto y heredero ha sido posible en 71 de los 83 casos en que nos lo planteamos. Excluídos, por tanto, los traspasos de propiedad por herencia, ya fuera ésta directa o indirecta, nuestro esfuerzo se ha centrado en observar y valorar qué cantidad de tierras era transferida en diferentes momentos por compraventa, a nivel general y distinguiendo por grupos de propiedad y tipos de cultivo (cereal, vid, yermo). Sin embargo, parece claro que herencias y matrimonios influían decisivamente en muchas operaciones de compra-venta pues, en tanto obedecían a estrategias concretas de reproducción social, obligaban por ejemplo al pequeño propietario a comprar tierras en cada generación, debido a la constante subdivisión por herencia. El régimen de herencia predominante en la comarca, casi siempre igualitario, regulaba el acceso de varios miembros de la familia al medio de producción tierra, factor que el pequeño campesinado casi siempre necesitaba ampliar para cubrir exigencias familiares y garantizar un mínimo nivel de vida. Para este pequeño productor campesino la compra de tierra ylógicamente su precio, aspecto que de momento escapa a nuestro análisis, devenían problemas fundamentales. El dominio de comerciantes y propietarios capitalistas, que detraían trabajo excedente campesino en los distintos mercados, obligaba al pequeño productor a ampliar su explotación, más si cabe cuando, llegado el momento de la herencia, compartimenta sus posesiones entre varios coherederos que deben reproducirse continuamente como propietarios. Metodológicamente, el primer punto pasaba por estudiar por separado compras y ventas de tierras, pues es claro que constituían estrategias distintas que atendían a previsiones, actitudes o necesidades también diversas. Tendencias contrapuestas que generan una importante movilidad de la propiedad territorial, ya fuera por causa de los sistemas igualitarios de herencia que forzaban adquisiciones continuas de bienes nisticaso, lo que nos interesa señalar es que la cédula de cada propietario detalla todas las compras de tierra que realiza, la procedencia de dichas fincas (a quién se la compra), el año de compra, el cultivo y la extensión superficial en hectáreas y áreas, su precio, así como las ventas que lleva a cabo, el año de venta yel sucesor propietario de las fincas. Incluso permite deducir si el vecino accede a la propiedad por compra o por herencia pues en cada cédula suele aparecer, junto al nombre del propietario, el de su esposa yhasta el de algún otro familiar involucrado en las transacciones. A. Municipal de Cariñena, libros 338, 339, 340 Y 341. 318 LAS COMPRAVENTAS DE TIERRA. UNA FACETA DE LA INTEGRACION MERCANTIL FORZOSA DEL PEQUEÑO CAMPESINADO. CARIÑENA. 1886-1934 cos para equilibrar el patrimonio, ya por transferencias forzadas por endeudamiento, ya con la aspiración de realizar una inversión productiva en determinada coyuntura, ya simplemente con la pretensión de acceder a la propiedad. En el siguiente cuadro aparecen los datos generales de compras y ventas -el número de transacciones y el volumen de hectáreas que cambia de manoscorrespondientes al término de Cariñena entre los años 1886 y 1934, período que cubren las cédulas y apéndices localizados: 4.168 operaciones de compra-venta documentadas, con 6.141,46 Has. de tierra intercambiadas atestiguan una importante mercantilización de la tierra y una notable transferencia de hectáreas. CUADRO 1. Número de operaciones de compra-venta y hectáreas de tierra transferidas en Cariñena, 1886-1934. Años Operaciones Has. tierra Años Operaciones Has. tierra 1886 72 90,92 1911 60 67,62 1887 110 129,30 1912 74 61,24 1888 98 136,46 1913 52 84,86 1889 162 159,32 1914 66 94,04 1890 218 279,40 1915 98 146,16 1891 112 156,68 1916 136 193,72 1892 142 169,16 1917 98 294,00 1893 108 122,14 1918 122 182,54 1894 96 98,02 1919 84 193,74 1895 74 115,72 1920 130 167,02 1896 50 72,54 1921 92 103,00 1897 76 165,32 1922 60 68,20 1898 98 144,16 1923 72 93,94 1899 50 71,74 1924 50 54,42 1900 76 69,24 1925 52 56,78 1901 116 117,10 1926 56 75,30 1902 78 111,34 1927 74 110,82 1903 66 83,96 1928 54 70,20 1904 64 72,56 1929 60 164,46 1905 64 72,44 1930 60 85,80 1906 52 86,38 1931 94 360,84 1907 56 92,38 1932 110 253,90 1908 70 82,40 1933 78 147,62 1909 90 152,78 1934 42 40,12 1910 96 119,66 TOTAL 4.168 6.141,46 Fuente: Apéndices al amillaramiento. A. M. Cariñena. 319 ALBERTO SABIO ALCUTEN El número de operaciones de compra-venta adquiere sus valores más altos, con fluctuaciones interanuales, durante la década 1886-1895 y, posteriormente, entre 19161920. La fuente recoge 660 compraventas entre 1886-1890, 532 en los años que van de 1891 a 1895, en una coyuntura claramente favorable para el cultivo de la viña. Seguramente no es casualidad que el siguiente período en el que se intensifican las transacciones, 1915-1920, coincida también con un momento relativamente próspero para el viñedo comarcal. En 1916 cambian de manos 96,86 Has.; 147 Has. en 1917; 91,27 Ha. en 1918;96,87 Ha. en 1919,83,51 Ha. en 1920,cifras únicamentecomparables a las de años especialmente propicios como 1890 (139,70 Ha) o 1892 (84,58 Ha). Hasta aquí aumento de transferencia de tierras y situación ventajosa de mercados para el viñedo comarcal parecen aspectos estrechamente relacionados. A este nexo escapan las 180,4 Ha de tierra transferidas en 1931, o las 126,95 que lo son en 1932; en ambos casos, la estadística se ve engrosada por unas pocas grandes compras de cereal y yermo, no tanto por propiedad vitícola. Por lo que se refiere a los valores mínimos, los descensos más acusados tanto en el número de operaciones como en el de hectáreas compradas se producen entre 19011914, más en concreto en el lapso de años transcurrido entre 1902-1907 y a lo largo de los años veinte (1924: 27,21 Has; 1925: 28,39 Has; 1928: 35,10 Ha; 1922,34,10 Has). Salvo casos excepcionales, no se desciende de 60-70 compraventas anuales, los mínimos no resultan excesivamente bajos, razón que habrá que buscar en el comportamiento de ínfimos y pequeños propietarios, obligados a involucrarse continuamente en operaciones de compra, independientemente de la situación coyuntural, para poder reproducirse como propietarios. Destaca, en primer lugar, la presión continua sobre la tierra que ejercen ínfimos y pequeños propietarios, con un elevado número de compras de exiguas parcelas, adquisiciones además que se mantienen bastante constantes a lo largo de los años es decir, mucho menos sensibles a las fluctuaciones de precios y mercados de lo que muestran las haciendas "capitalistas" de medianos acomodados y grandes propietarios. Infimos y sobre todo pequeños compran, en la medida de sus posibilidades, parcelas de tierra en años de replantación (1901, 33,5 Ha; 1902,26,14 Ha; 1906,21,14 Ha, etc) o de difícil salida para el vino (21,93 Ha en 1923; 21,57 en 1931; 28,50 en 1932); entre los ínfimos, la mayor cantidad de compras a lo largo de todo el período considerado, cuyo peso en el conjunto del municipio resulta bien escaso, tiene lugar paradójicamente entre 19021908 - recordemos que la filoxera invade los pagos del Campo de Cariñena hacia 19001901y, más tarde, en plena crisis de superproducción y de difícil colocación del producto (1920-1922, 1926-27). Panorama bastante distinto al descrito por los propietarios más pudientes de la localidad que concentran sus compras en los años anteriores a la pérdida del mercado francés y en la parte final de la segunda década de siglo. Aquí seguramente el concepto de beneficio en la explotación agrícola familiar, diferente al de la unidad económica capitalista, explica buena parte de las compras de tierras en momentos desfavorables. Por necesidad, si en la unidad de explotación familiar no se ha alcanzado aún el equilibrio básico, el pequeño viticultor busca nuevas alternativas para su fuerza de trabajo aun aceptando un bajo nivel de retribución y emprende acti320 LAS COMPRAVENTAS DE TIERRA, UNA FACETA DE LA INTEGRACION MERCANTIL FORZOSA DEL PEQUEÑO CAMPESINADO. CARIÑENA, 1886-1934 CUADRÜ2. Compra de tierras en Cariñena por grupos de propiedad, 1886-1934. Infimos Peqneños Medianos Med. Acom. Grandes (0-1 Ha.) (1-5 Has.) (5-10 Has.) (10-50 Has.) (+ 50 Has.) Años Operac, Has. tierra Operac, Has. tierra Operac, Has. tierra Operac, Has.tierra Operac, Has. tierra 1886 11 7,90 13 9,10 67,40 410,76 2 10,30 1887 15 9,80 25 27,81 4 5,80 7 12,34 4 8,90 1888 lO 6,26 17 10,71 59,04 917,12 825,10 1889 21 9,75 36 30,25 7 9,44 813,13 917,09 1890 26 20,41 42 43,32 24 44,76 14 15,10 316,11 1891 15 8,32 15 12,92 10 18,17 11 19,86 519,07 1892 19 11,97 28 26,30 814,55 10 16,11 615,65 1893 15 6,08 27 30,00 32,48 713,11 29,40 1894 13 7,29 23 18,32 4 6,49 816,91 O0,00 1895 7 8,69 17 15,23 7 11,56 415,03 27,35 1896 6 3,09 12 15,41 310,15 47,62 O0,00 1897 5 1,59 19 38,63 66,37 7 14,87 1 21,20 1898 6 1,67 28 42,36 56,24 9 17,93 1 3,88 1899 3 1,26 97,28 613,85 57,10 26,38 1900 52,16 18 12,61 10 15,16 4 3,69 1 1,00 1901 10 3,93 28 33,50 16 17,52 4 3,60 O0,00 1902 96,81 15 26,14 10 18,62 54,10 O0,00 1903 96,33 14 16,23 6 10,74 4 8,68 O0,00 1904 11 8,30 12 19,06 4 4,01 54,91 O0,00 1905 13 10,04 12 12,44 39,10 32,94 11,70 1906 7 9,80 10 21,14 42,94 59,31 O0,00 1907 8 9,84 813,22 4 11,69 62,92 28,52 1908 7 7,98 18 12,94 68,45 22,13 29,70 1909 35,58 14 18,47 15 23,80 11 23,14 2 5,40 1910 3 0,92 29 24,72 8 16,99 4 11,89 4 5,31 1911 31,69 19 14,19 2 1,46 515,63 1 0,84 1912 10 4,32 21 20,94 O0,00 4 4,64 2 0,72 1913 4 3,37 13 14,76 32,22 421,04 21,04 1914 5 3,60 912,70 4 6,37 815,03 79,32 1915 3 2,00 26 24,44 819,81 10 24,11 22,72 1916 6 2,56 32 44,47 12 24,53 12 19,50 6 5,80 1917 4 2,32 20 17,90 14 19,32 981,82 2 25,64 1918 6 2,47 18 14,76 18 23,54 11 21,98 828,52 1919 4 1,90 16 26,78 13 17,10 515,54 435,55 1920 15 8,26 23 24,10 15 20,42 7 4,93 525,80 1921 14 8,20 18 15,78 54,06 819,90 13,56 1922 55,67 11 9,26 53,88 710,93 24,36 1923 3 1,34 19 21,93 68,47 713,70 11,53 1924 4 1,56 13 15,37 32,20 58,08 O0,00 1925 4 3,21 14 13,20 2 5,24 66,74 O0,00 1926 4 4,89 13 11,09 7 13,72 4 7,95 O0,00 1927 87,60 12 12,97 8 9,60 925,24 O0,00 1928 7 6,30 10 8,70 4 5,11 614,99 O0,00 1929 5 2,90 10 12,70 58,06 814,72 242,35 1930 3 3,20 14 15,21 59,28 7 13,97 1 1,24 1931 52,16 17 21,57 7 15,58 16 27,46 2113,65 1932 13 8,10 22 28,50 7 23,80 12 32,70 133,85 1933 88,46 14 15,70 7 19,52 10 30,13 O0,00 1934 4 1,29 57,57 36,36 34,84 O0,00 Fuente: Cédula de Propiedad Rústica y apéndices al amillaramiento. A. M. Caro 321 ALBERTO SABIO ALCUTEN GRAFICO 1. Total de compras realizadas yhectáreas de tierra transferidas en Cariñena, 1886-1934. 100 19311934 19261930 1896190119061911191619211900 1905 1910 1915 1920 1925 Intervalos anuales por quinquenios (1886-1934) O+---+--_+_-----lf----+---+----+--_+_--+---l 188618911890 1895 ' •. Numero de compras realizadas ·0· Hectáreas de tierra transferida GRAFICO 2. Media anual de compras y media anual de hectáreas de tierra transferidas en Cariñena (Datos agrupados por quinquenios, 1886-1934). o -i---t---+---t---+--__+_--I----t------le----i 18861891189619011906191119161921192619311890 1895 1900 1905 1910 1915 1920 1925 1930 1934 Intervalos anuales por quinquenios .• -Media anual de compras ·0Media anual de hectáreas transferidas 322 LAS COMPRAVENTAS DE TIERRA, UNA FACETA DE LA INTEGRACION MERCANTIL FORZOSA DEL PEQUEÑO CAMPESINADO. CARIÑENA, 1886· l'lJ'+ vidades que a primera vista constituyen empresas nada provechosas. Menos sensible a los movimientos coyunturales del mercado, la respuesta que ofrecen ante una baja en el precio del trigo o del vino es incrementar su producción al objeto de mantener su ingreso. El problema de precios bajos deberá compensarlo en el presupuesto familiar aumentando la producción, ya sea a base de ampliar su explotación comprando o tomando en arriendo nuevas tierras, ya utilizando medios de producción de origen industrial para cuya adquisición deberá satisfacer créditos que en no pocos casos le obligarán a demandar más tierra en un intento de hacerles frente .1. Forzado, por tanto, a incrementar su producción, el factor tierra acaba poseyendo una baja elasticidad precio para el pequeño campesinado comarcal, que debió comprar parcelas a un precio superior al teóricamente existente en un mercado competitivo 4. Sobre la importancia de los repartos de tierra por herencia igualitaria no hay más que ver los numerosos hermanos que aparecen en el municipio con similares patrimonios. La herencia igualitaria obligaba a este pequeño campesinado, generación tras generación, a comprar tierra si quería mantenerse en las condiciones impuestas por el capital 5 bien sea a herederos que no continúan al frente de la explotación, bien a emigrantes, 3Las vías de reequilibrio de las economías familiares campesinas y del conjunto del sector agrario -si descartamos la hipótesis de una sustitución más o menos masiva de cultivosdebía fundamentarse. necesariamente, en: 1) Un aumento de la cantidad del producto obtenido con la exigencia de mantener estable el coste de producción; 2) una disminución del coste de producción, sin que se haya de incrementar ineludiblemente el volumen producido; o 3) un descenso de las transferencias de renta por la totalidad o por uno de los conceptos antes mencionados. Vid Pascual, Pere (1991). Ante el descenso de precios del vino, es probable que en la comarca objeto de estudio varias de estos ajustes actuaran simultáneamente, en función de la clase particular de la sociedad agraria a que hagamos referencia. Junto a la salida traumática de la emigración, al pequeño viticultor, detentador de una explotación donde ya resultaba difícil reducir el coste de producción, le quedaban pocas alternativas más que aumentar la producción para reequilibrar el presupuesto familiar, ya sea comprando pequeñas parcelas de tierra, ya demandando mayor cantidad de abonos ysemillas mejoradas. Donde la propiedad sobre la tierra constituye una condición de vida para la mayor parte de los productores y un campo indispensable de inversión para su capital. el precio de la tierra aumenta independientemente del tipo de interés y a menudo en proporción inversa a él (...) Vendida en parcelas, la tierra arroja aquí un precio mucho más alto que cuando se vende en grandes masas, puesto que el número de pequeños compradores es grande y el de grandes compradores es pequeño. Marx, K. (1890: 1972), t. IlI, p.260. 4Es probable también, aunque no hemos podido demostrarlo para la comarca por falta de fuentes mínimamente sólidas, que gentes con poca tierra, bastantes hijos y escasas posibilidades de trabajo no agrícola estuvieran amenudo dispuestas apagar una suma más alta por la toma en arriendo de una parcela de tierra -Chayanov (1979) lo llama "arrendamiento de hambre"- si así hacían entrar algo suplementario a la despensa familiar. 5El modo de producción capitalista. en su acción de dominación y consiguiente reestructuración de la economía campesina. obliga a un importante sector del campesinado aincrementar constantemente su patrimonio bajo la forma de ampliación del tamaño de la explotación y de nuevos métodos y medios de producción, para pervivir en las condiciones impuestas por el capital. Pérez Touriño, Emilio (1983), p.132. 323 ALBERTO SABIO ALCUTEN En efecto, aquellos propietarios a quienes no resultaba fácil transformar los usos del suelo y plantar las nuevas variedades americanas de viña optaron por ceder parte de sus heredades en aparcería e, incluso, por vender las parcelas más exiguas y peor situadas, de difícil acceso para el malacate, a pequeños campesinos, a veces a su propio aparcero por las mejoras realizadas. Ocasionalmente un trozo de la parcela se vendía al aparcero, si se comprometía a variar los aprovechamientos en el resto de la explotación, en una operación claramente favorable a los intereses del propietario. La opción seguida con más frecuencia fue la cesión en aparcería pero es probable que esta enajenación de las parcelas más desheredadas del término, dando facilidades de pago, estimulara al aparcero a llevar a cabo más rápidamente la transformación de los aprovechamientos en beneficio de las cepas americanas, ahorrando así al propietario notables inversiones en mano de obra asalariada. De esta manera, pequeños cultivadores, mediante explotación de mano de obra familiar, sustituyeron cereal por vid o replantaron las cepas afectadas por la plaga, en lo que constituía la forma más barata para los propietarios de emplear intensivamente fuerza de trabajo. Es sintomático, para acabar de cimentar la idea anterior, que las ventas de tierra por parte de ínfimos y pequeños propietarios se ralenticen y adquieran en los años de replantación los valores mínimos de todo el período considerado (1905: 7 transacciones, 5,36 Ha; 3,16 Ha en 1903,4,38 Ha en 1907,5,32 Ha en 1908). Compras y ventas de tierra eran, en definitiva, actividades claramente indicadoras de relaciones de poder, en las que aquellos que poseían mayor capacidad patrimonial podían forzar las transacciones de los menos pudientes, potenciando intercambios desiguales en beneficio propio o de acuerdo a sus necesidades de distintos factores 8, en este caso mano de obra. Otro aspecto que llama la atención es el escasísimo número de ventas desplegadas por los propietarios más acomodados del término en los años más propicios para el viñedo comarcal, las dos décadas finales del XIX y especialmente el período 18861894. Aunque algunas ventas puntuales alteran la tendencia general, se observa un interés por acumular patrimonios agrarios, especialmente vitícolas, por hacerse con nuevas parcelas. No parece que los altos precios del vino favorecieran el acceso a la propiedad vía compra de los sectores con una situación económica más ajustada. Al contrario, los vecinos más pudientes redujeron de forma considerable sus ventas, optando por reinvertir los beneficios obtenidos gracias a una colocación remuneradora del vino en mejorar y ampliar el propio patrimonio, en ocasiones forzando ventas de pequeños Los mercados de productos yfactores ylos de factores entre sí con los que se confrontan las economías campesinas suelen aparecer entrelazados. Una manera de enfocar el problema es que la interrelación de los mercados a través de instituciones como la aparcería yla amplia gama de acuerdos que implican simultáneamente transacciones de al menos dos inputs (en nuestro caso, tierra yfuerza de trabajo) es una respuesta eficiente de los terratenientes ante las imperfecciones del mercado (...) como mecanismo de control ysupervisión que incentiva el esfuerzo del campesino tenente-deudor. Alternativamente, la interrelación se ha considerado como un mecanismo para la explotación de los campesinos por los monopolistas del crédito, la tierra y otros medios de producción. Domínguez Martín (1992). 330 LAS COMPRAVENTAS DE TIERRA, UNA FACETA DE LA INTEGRACION MERCANTIL FORZOSA DEL PEQUEÑO CAMPESINADO. CARIÑENA, 1886-1934 propietarios y de foranos. Las cifras de ventas realizadas por ínfimos y pequeños durante estos años (cuadro 4), presionados por los más acomodados que veían en la tierra una inversión rentable, corroboran esta impresión. Estos medianos acomodados y grandes propietarios concentraron sus mínimos de ventas en los años veinte, especialmente en su primera mitad. La crisis de sobreproducción vitícola se dejó notar en el valor de cambio de los patrimonios y, en consecuencia, en el número de operaciones de compraventa emprendidas. Véase, como muestra, las exiguas cantidades de tierra vendida por los medianos propietarios acomodados en esta fase: 0,68 Ha en 1924; 4,92 Ha en 1925; 7,8 Ha en 1926; 4,5 Ha en 1928; 3,8 Ha en 1930. Las 136,24 Ha vendidas en 1931 o las 69,64 Ha desapropiadas en 1932 obedecen a enajenaciones puntuales de fincas de cereal y monte. Distinto grado de dinamismo económico muestran los segmentos menos favorecidos de la comunidad rural, para quienes la venta de alguna parcela significaba en no pocos casos la liquidación de su patrimonio. Si no se encontraba en dificultades extremas, el campesino raramente vendía sus tierras. Para ínfimos y pequeños propietarios se trataba ante todo de mantener las propiedades formadas con anterioridad y, en este sentido, muchas de las ventas han de explicarse por necesidades de liquidez, para hacer frente a créditos e hipotecas. Endeudamiento, aceleración del número de embargos y empobrecimiento de este pequeño campesinado se encuentran en la base de los aumentos de ventasque experimentanínfimos y pequeñosen los primeros años de devastación filoxérica (1901, ínfimos, 11,64 Ha; pequeños, 24,94 Ha en 1902,25,61 Ha en 1903) o a medida que la crisis de venta del vino se va haciendo más grave (22,3 Ha en 1930; 25,43 Ha en 1931;23,8 Ha en 1932; ínfimos, máximas ventas en 1927, 1931, 1932). Las economías familiares de estos sectores más modestos, oscilando entre la propiedad y la no propiedad, acusaron de forma palpable las malas coyunturas, circunstancia que se tradujo en la cantidad de parcelas perdidas en momentos de crisis de los diferentes cultivos. Pero las ventas forzadas de tierra llevadas a cabo por jornaleros o pequeños labradores no siempre engrosaron las propiedades de medianos o grandes; a menudo la exigua parcela de cereal o vid podía acabar en manos de otro jornalero-propietario que buscaba así asegurarse algún palmo de tierra donde ocupar sus brazos en períodos sin faena. Este destino, por ejemplo, fue el de bastantes predios vendidos por estos modestos propietarios, en ocasiones foranos, entre 1886 y 1895 (39 ventas en 1889,41,25 Ha; 45 en 1890, 52,69 Ha; 38 en 1892, 46,97 Ha), que fueron adquiridos por otros propietarios de parecida condición, en un proceso de reemplazo de unos campesinos por otros: como vimos, los años 1886-1895 coincidían con un período álgido de compras por parte de ínfimos y pequeños, compras con dimensiones similares a las parcelas vendidas por estos mismos grupos. En definitiva, sustitución de campesinos, pero persistencia de la pequeña propiedad, aunque sea en el umbral de la pobreza. En otros casos, la incapacidad de amortizar la compra que se acababa de efectuar, bien fuera por depreciación de determinado cultivo, bien por una esterilización imprevista de los recursos del pequeño propietario o simplemente por no poder variar el aprovechamiento de la finca con la fuerza de trabajo familiar propia, forzaban su venta, por lo general a un precio inferior al que se había pagado por ella en un pasado inmediato. 331 ALBERTO SABIO ALCUTEN No cabe duda de que la utilización intensiva de la fuerza de trabajo, movilizando todas las energías familiares en actividades dentro y fuera de la explotación propia, el esfuerzo por producir cosechas con costes reducidos, las restricciones en el consumo o la menor vulnerabilidad ante determinadas crisis, refugiándose temporalmente en el autoconsumo, contribuyeron al mantenimiento, bien que mal, de la pequeña explotación. Pero a partir del reconocimiento de esta capacidad de adaptación no conviene forjar el mito de un pequeño cultivador que trabajaba eficazmente sus tierras sin problemas mayores, con seguridad material yautonomía económica. Si el pequeño viticultor de la comarca empleaba al máximo las posibilidades que le brindaba la mano de obra familiar de apoyo, no era por afán de autoexplotación o de incrementar a toda costa su producción; se trataba más bien de una autoexplotación inducida, obligada, para poder satisfacer rentas a las clases dominantes, para compensar la debilidad de su posición negociadora en los distintos mercados imperfectos (intercambios desiguales, compraventas forzadas...) o para cubrir las exigencias estatales vía impuestos. La llamada autoexplotación campesina no puede entenderse, anuestro parecer, al margen de estos mecanismos de extracción del excedente. Formas de transferencia de rentas que han hecho compatible la pequeña producción agraria con fenómenos de desarrollo típicamente capitalistas y que fundamentan una casuística variada en la que no tiene por qué haber un único punto de llegada en el tipo de explotación agraria predominante. La participación voluntaria en el mercado pudo mejorar el nivel de vida del campesino, pero generó al mismo tiempo un proceso de transferencia de rentas, más intenso todavía si se trataba de una comercialización forzada en la que podía perder en unas horas los esfuerzos de meses de labor. En efecto, en momentos de decaimiento de la rentabilidad de la tierra, provocados por la filoxera y por la pérdida de mercados, el pequeño viticultor cariñenense estuvo "obligadamente dispuesto" a pagar más por la tierra. Sin capacidad para diferir sus operaciones hasta que las condiciones de intercambio fueran más acordes con sus intereses, sin poder elegir el momento de la transacción por su escasa solidez patrimonial, en sus relaciones mercantiles encontraba competidores con ventajas diferenciales, externos e internos a la sociedad agraria. En este sentido, podemos concluir que el pequeño campesinado comarcal contribuía a la reproducción capitalista en tanto propietarios ycomerciantes se aprovechaban de la estructura de precios particulares esperados por aquél. En el mercado de la tierra analizado, la distribución de los ingresos no fue la resultante de supuestos automatismos en el sistema de precios; su reparto dependía notablemente de las posiciones patrimoniales de partida 9. Los impulsos individuales de medianos y grandes propietarios no se tradujeron en El contexto en el que transcurren las negociaciones de los precios en los marcos indicados, hace que las "interferencias" se salden corrientemente en beneficio de aquel/os grupos que tienen un mayor poder negociador que trasciende a las "fuerzas del mercado" (...) Los intercambios se saldan normalmente en favor de aquel/os que tienen más poder (económico. político, militar...) haciendo que los condicionantes sociales jerárquicos, que la idea abstracta de mercado pretendía desterrar del campo de lo "económico", se reintroduzcan de nuevo en él. Naredo (1987), pp. 143-144. 332 LAS COMPRAVENTAS DE TIERRA, UNA FACETA DE LA INTEGRACION MERCANTIL FORZOSA DEL PEQUEÑO CAMPESINADO. CARIÑENA, 1886-1934 resultados deseables para el conjunto de la sociedad agraria. Las claras imperfecciones del mercado y de sus supuestas leyes "impersonales", provocadas por estrategias "personales" con nombres yapellidos, condujeron a una redistribución regresiva del excedente. El pequeño viticultor, en tanto constituía una reserva de mano de obra para el propietario en los momentos de mayor demanda de este factor y una presa fácil para el negociante, que se aprovechaba de sus malas condiciones financieras para procurarse el vino o el cereal a buen precio, cumplía claras funciones de complementariedad a los patrimonios más extensos. Además esta pequeña propiedad facilitaba niveles salariales bajos porque ya no era necesario que el salario remunerara todos los factores del trabajo. Todo un conjunto de pequeños propietarios campesinos con seguridad de posesión, que "sienten vivísima pasión hacia las faenas del campo y tradicionales ocupaciones de labranza" 10, constituirían el mejor apoyo para incrementar la productividad agrícola. Así se justificaba buena parte de la propaganda e insistente defensa de una pequeña propiedad y pequeña aparcería que, por lo demás, coadyuvaba más que el trabajo asalariado a la estabilidad social, aportaba la fuerza del número -imprescindible en las protestas corporativas-, y el electorado, máxime tras la promulgación del sufragio universal masculino. Y, en esta faceta, la pequeña propiedad no atenuaba precisamente los vínculos de dependencia respecto a la grande, más bien favorecía la creación de lazos de sujección personal. La percepción que de estos hechos tenían quienes los experimentaron, tamizando las situaciones descritas por lo que era el mundo moral del campesino y su idea de justicia económica, ha de incluirse ineludiblemente en próximas fases de la investigación si queremos acceder aun conocimiento más completo de las sociedades rurales. BIBLIOGRAFIA BHADURI, Amit (1987): La estructura económica de la agricultura atrasada. Fondo de Cultura Económica, México. 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