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José Larraz, europeista

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José Larraz, europeista

Author: Truyol y Serra, Antonio
Publisher: Centro de Estudios Políticos y Constitucionales
Year: 1974
Source: http://repositori.uji.es/bitstreams/7dc9b74c-c922-46a5-805a-0d3cf4a958bc/download
JOSÉ LARRAZ, EUROPEISTA
Selección de ex os y p esen ación
po An onio TRUYOL Y SERRA
Siguiendo nues o p opósi o de hon a nues a
Re is a con apo aciones de maes os en nues o
campo, p esen amos hoy como homenaje pos umo
una selección de ex os de don José La az.
C
ON el allecimien o de don José La az, el 17 de no iemb e de 1973, ha desapa-
ecido no sólo un economis a p es igioso y un des acado polí ico, sino ambién
un caballe o, cuya eciedumb e se conjugaba elizmen e con un alan e in e-
lec ual que le lle a a desde su ocación económica y inancie a inicial a es udios a la
ez amplios y p o undos en los campos de la sociología y la iloso ía de la his o ia, bajo
el signo de un sazonado humanismo. Pe o ha desapa ecido ambién —y e//o es lo que
en es a Re is a que emos eco da hoy en p ime é mino— un eu opeis a con encido.
El ex minis o de Hacienda y miemb o de núme o de la Real Academia de Ciencias
Mo ales y Polí icas (en la que ing esó, a la emp ana edad de ein a y ocho años, en
1943) ya había es udiado, en La época del me can ilismo en Cas illa, 1500-1700, su dis-
cu so de ing eso en dicha Co po ación, dos eces eedi ado luego ('), la e olución
económica cas ellana en el ma co del Occiden e eu opeo y en elación con la de és e.
Y ue especialmen e sensible al p oceso de uni icación eu opea, que se inició, ecién
e minada la Segunda Gue a Mundial. Casi con empo áneamen e con la i ma del T a-
ado de Roma que ins i uye a la Comunidad Económica Eu opea, La az undó en Mad id
una asociación cul u al, la Sociedad de Es udios Económicos Españoles y Eu opeos, que
ue luga de encuen o y de coope ación de oda una se ie de des acados economis as.
La ecunda labo de conjun o allí desa ollada plasmó en los nue e omos de Es udios
sob e la unidad económica de Eu opa, que ue on sucediéndose en e 1951 ( omo I, In-
oducción) y 1961 ( omo IX, Conclusiones), siendo del p opio La az, en es a colección
de es udios, dos con e encias, i uladas 'La his o ia económica y el ipo 'economía na-
cional'» y 'Es udiemos la unidad económica eu opea», ambas en el omo I, y o a, 'La
in eg ación eu opea y España», en el IX.
A lo la go de aquellos años, de los que siguie on, La az dedicó a emas eu opeos
muchas de sus dise aciones en las jun as de la Real Academia de Ciencias Mo ales y
Polí icas. Asi, en 1958 (*La unidad de Eu opa-, 6 y 13 de mayo), 1959 ('La unidad eco-
nómica de Eu opa y la in eg ación de España», 5 de mayo), 1960 ('Uni icación de la
V) Te ce a edición, Mad id. Aguila , 1S63.
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ANTONIO TRUYOL Y SERRA
economía eu opea e in eg ación de España», 7 de junio), 1964 ('Los aspec os polí icos y
económicos en la in eg ación eu opea', 12 y 19 de junio), 1966
(*Los
g andes espacios
económicos», 28 de junio), 1967
('Sob e
el nue o con ex o de Eu opa», 13 de junio), y,
inalmen e, el 23 de oc ub e de 1973, poco an es de su mue e, su úl ima in e ención
en la Co po ación, que e só sob e 'La unión polí ica de Eu opa y el ecue do de las
poleis g iegas». De es as dise aciones, la ela i a al nue o con ex o eu opeo se publi-
có en los Anales cíe la Academia (año XX, núme o 44, 1968). De la úl ima, ecogió un
esumen la p ensa dia ia ( éase Ya del 25 de oc ub e de 1973, y el núme o del mismo
pe iódico del 20 de no iemb e, que lo ep odujo jun o a o os ex os en páginas nec o-
lógicas).
También, en el lib o Humanís ica (Mad id, Edi o a Nacional, 1973), que iene
a se su es amen o in elec ual, es á p esen e el ema de Eu opa y de su luga en el
mundo y la his o ia.
Las ideas de La az sob e la unidad eu opea se ca ac e izan po la cohe encia de su
en oque his ó ico y de su i meza doc inal.
La unidad económica eu opea se si úa pa a La az en la linea que conduje a de las
economías agmen adas del eudalismo a las economías nacionales en el ma co de los
Es ados mode nos. Viene impues a po el despliegue de la economía mundial, po cuan-
o su expansión asciende los lími es de ios Es ados pa icula es, e incluso de la p opia
Eu opa en cuan o con inen e cuyo luga en el conjun o mundial se ha is o adicalmen-
e a ec ados po su mismo dinamismo y po la « ecni icación» de o os con inen es,
especialmen e de Asia.
Aho a bien, la in eg ación económica necesa ia no conduce po sí sola a la in eg a-
ción polí ica, sino que la p esupone; y es a in eg ación polí ica, sin emba go, es la
condición sine qua non de la pe du ación de la in eg ación económica. Es a idea ue una
y o a ez exp esada po La az, impacien e an e la len i ud del p oceso de uni icación
polí ica en la Eu opa de los Seis. La his o ia, según él, e a elocuen e al espec o: la
zona de lib e ci culación de me cancías, es ablecida bajo el impulso de G an B e aña
en el siglo XIX, no pudo man ene se, po ca ece de ins ancias polí icas cen ales. En
cuan o a la Zoll e ein alemana, ue an e odo un empeño polí ico de P usia como e-
de ado a de una Alemania que pa a uni ica se hubo de
exclui ,
po inicia i a de Bis-
ma ck, a Aus ia. Mien as la CEE no pase de se un me cado común, esul a á una en-
idad p eca ia, a la me ced de una c isis económica gene alizada. En una palab a: la
unidad económica implica la unidad polí ica, y es, más que causa, esul ado de és a.
Los p ocesos de unidad lle ados a cabo a escala nacional, en los dis in os Es ados, se
añaden a los dos ejemplos an es mencionados pa a ilus a lo. De ahí que pa a La az,
la me a a alcanza sea una ede ación eu opea, unos Es ados Unidos de Eu opa.
Es e pos ulado explica o a posición, a la que La az se a u o enazmen e: la de que
la consolidación, la ede alización de la «pequeña Eu opa» (de los Seis), cons i uía una
p io idad absolu a en e a su ampliación. El núcleo eu opeo de los Seis enia que in-
eg a se y o alece se plenamen e an es de ensancha se en su pe i e ia con la e en ual
inco po ación de G an B e aña o España. De ahí que La az desap obase la ac i ud del
gene al De Gaulle, po incu i en una con adicción que in alidaba la pa e de e dad
que ence aba: po que, si bien De Gaulle pe cibía el pelig o de ' elajamien o comuni-
a io' que el ing eso de G an B e aña en añaba pa a la CEE, su oposición a la sup a-
nacionalidad implicaba denega el único medio de da a la Comunidad una ealidad como
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al. La consecuencia ue que De Gaulle, según La az, pe die a la ocasión his ó ica de
se el p ime p esiden e de los Es ados Unidos de Eu opa. La misma con icción mo ió
a La az, inalmen e, a un cie o desalien o an e la len i ud de los p og esos de la coope-
ación polí ica ins i ucionalizada en e los Seis (y no digamos en e los Nue e), e in-
cluso al pesimismo espec o a la emp esa misma de uni a Eu opa. Y sacaba de es e
en oque una consecuencia pa a España, oda ez que en la ase p e ia a la ede ación
eu opea debía limi a se a un inculción económica con el Me cado Común, y luego,
cuando dicha ede ación uese ealidad, la e en ual adhesión a la misma se ia una
cues ión nacional, a esol e po medio de un e e éndum.
«ESTUDIEMOS LA UNIDAD ECONÓMICA EUROPEA» (1)
[...] Cuando se a i ma, seño es, que la OECE a a unda la unidad económica eu o-
pea,
con Ingla e a den o, al p opio iempo que és a encabeza la Conunonweal h, no
sé,
a ciencia cie a, aunque se diga que a los Dominios les pa ece
bien,
si asis imos
a un juego desconce an e o a un juego de desconce ados.
[...) Conside o muy imp obable que en dos años, o en poco más, haya cuajado la
unión aduane a de la OECE. En es e negocio, aun sin que e , pesa mucho el ecue do
de la Zoll e ein alemana, como un ue e es ímulo, mas ambién como un ecundo
aleccionamien o. Es cie o que la Zoll e ein alemana se hizo median e pac o de Es ados
y no po imposición de un pode supe io . Obse emos, no obs an e, que su plena in e-
g ación consumió la gos años. [...] Cuén ase, de añadidu a, que a es os países unía la
comunidad de lengua, de aza y de cul u a; la adición impe ial y has a el débil íncu-
lo polí ico de la Con ede ación pos napoleónica. Po si es o ue a poco, no mediaban
oda ía g andes o maciones indus iales de la en e gadu a de las ac uales, y la ida
económica no enía egida po egulaciones an complicadas como las de aho a.
[...] Aun supe ado cuando acabamos de menciona , una me a unión aduane a que no
llega a la pleni ud del concep o «unidad de egulación económica o al», dada la com-
plejidad del en e o sis ema de la polí ica económica ape ecible, end ía que con e -
i se en seguida en al unidad. Incluso pudie a susci a se la cues ión de si debe i po
delan e de la unión aduane a la Fede ación polí ica misma, aunque iniclalmen e u ie e
mínimo con enido, de la que emanase el pode coe ci i o que g adualmen e es ablecie-
a la unidad económica. De es e modo, conscien es ya los países de se pa e de una
misma y g an Fede ación, los ecelos dimanados de los desplazamien os inhe en es a
las uniones aduane as su gi ían en meno g ado. [...] No ol idemos que las usiones
económicas ope adas desde el siglo XV al
XVIII,
que alumb a on economías subnacio-
nales y nacionales bajo la égida del me can ilismo, ue on emp esas de p e ios po-
de es ¡polí icos con ámbi o muy supe io a las unidades que se usionaban [...].
(1) Con e encia p onunciada en el Ci culo de la Unión Me can il, de Mad id, el 2 de diciemb e de 1949;
Inse a en la ob a colec i a Es udios sob e la unidad económica de Eu opa ( omo I; In oducción. Mad id,
1951), y ep oducida en el lib o del au o , Po los Es ados Unidos da Eu opa (Mad id, Aguila . 1955, pá-
ginas 15-39).
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ANTONIO TRUYOL Y SERRA
«LA INTEGRACIÓN EUROPEA Y ESPAÑA» (2)
Algunos han c eído e en mi labo de es os úl imos once años como una con a-
dicción,
pensando que ue eu opeís a en sus comienzos y no eu opeís a al ina!. Es án
en un c aso e o : no hay al con adicción, lo que hay es lo que siemp e hubo en mí:
lo que, po o una, he hallado ambién en pe sonas de ciencia y expe iencia: la a i ma-
ción de p incipio p oeu opea, indubi ada, co dial, calu osa, decidida, lúcida; y as
es o la isión ealis a de odas las di icul ades que hay que supe a , que el no e las
pudie a lle a nos al acaso, que is as nos mues an cuan g andes son, pe o que es de
necesidad i al supe a las.
«LA FEDERACIÓN EUROPEA» (3)
[...] Pa a ie oy {4} la c eación de una Zoll e ein eu opea, de una unión aduane a,
se ía el medio más p ác ico de p epa a la ede ación eu opea.
Cuando, sob e las uinas de la gue a de 1914-1918, Rica do Coudenho e-Kale gi, un
conde del iejo Sac o Romano Impe io, ad i ió los is es des inos de la pul e izada
Eu opa en e a las po encialidades g aní icas, en e as, de Rusia y Es ados Unidos,
le an ó la bande a de Paneu opa. En su
plan,
la unión aduane a, hecha poco a poco,
debía p ecede a la ede ación, que se ía la co onación de la ob a.
Sin emba go, en el memo ándum de B iand, de la.p ima e a de 1930, i ulado Mé.
mo andum su l'o ganisa ion d'u égime d'union edé ale eu opéenne, se delineaba
igo osamen e la subo dinación gene al del p oblema económico al p oblema polí ico,
a i mándose: «Toda posibilidad de p og eso en la unión económica es á igu osamen e
de e minada po la cues ión de segu idad, y es a cues ión es á ín imamen e ligada
con la del p og eso ealizable en la unión polí ica, así que sob e el plano polí ico
debe se si uado inmedia amen e el es ue zo cons uc o que dé a Eu opa su es uc u a
o gánica».
Es e pensamien o ca dinal del memo ándum ancés no ue plenamen e compa ido
po las naciones eu opeas a las que se di igía. [...]
La esis de B iand —p io idad de lo polí ico— no e a in undada. La his o ia ce i ica
que las economías nacionales mode nas han su gido p e ia la acción uni icado a de las
mona quías absolu as con inuada po los Es ados nacionales de la Re olución. Es os po-
de es polí icos ex ensos log a on usiona las economías eudales, aldeanas, u banas y
coma cales de sus espec i os ámbi os, de modo que la unidad polí ica p ecedió a la
(2¡ En la ya mencionada ob a colec i a, Es udios sob e la unidad económica de Eu opa, omo IX: Con-
clusiones, Mad id, 1961.
(3) Con e encia p onunciada en la Cáma a de Indus ia, de Mad id, el 7 de junio de 1962; publicada en
la e is a A bo , sep iemb e-oc ub e de 1962, y ep oducida en su lib o Po los Es ados Unidos de Eu opa,
Mad id,
Aguila , 1965, págs. 59-78.
[4) Se a a de Ana ole LEROY-BEAULIEU, que desempeñó un papel cen al en el Cong és des Sciences
Poli iques, eunido, en 1900, en Pa ís po inicia i a de la Sociedad de An iguos Alumnos de la Escuela Lib e
de Ciencias Polí icas de dicha capi al, pa a conmemo a el 25.° ani e sa io de la undación de la Escuela.
(No a del p esen ado .)
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económica. De con a io, el empeño económico de c ea un me cado cosmopoli a, que
ni es u o p ecedido ni acompañado de un Pode de la misma magni ud —caso del lib e
cambio en el siglo XIX—, esul ó e íme o. [...]
Si la a iedad cul u al de Eu opa epugna la o ma de un Es ado uni a io, ella que-
da a sal o en una ede ación, como lo ha demos ado la expe iencia suiza. Rechaza
la ede ación en nomb e de la a iedad cul u al de Eu opa y p opugna , as ello, una
me a con ede ación, es condena el mo imien o eu opeís a a la es e ilidad y, encima,
pone en pelig o las p opias cul u as eu opeas.
[...] el T a ado deja esuel o p ác icamen e, ede aliza la egulación de un Me ca-
do Común (unión aduane a más libe ad in e io ). Pe o el T a ado no ins i uye una
unidad económica plena, ni es ablece pode es pa a ins i ui la, po que el égimen
iscal (sal o en lo que pueda juga unción simila a las aduanas), la polí ica de
coyun u a, la polí ica social (sal o igualdad de emune ación a ambos sexos y aca-
ciones pagadas) y el ace camien o de las legislaciones en gene al, son ma e ias en
las que hab á de p ocede se po unanimidad, lo cual no es ecuen e.
Pues
bien,
cla amen e se pe cibe que, a la la ga, el Me cado Común no pod á sos-
ene se si las polí icas coyun u ales y sociales son ina mónicas, si los eso es
ibu-
a ios y dine a ios se mue en de modo con adic o io, si la polí ica económica gene al
de unos depende de Gobie nos socialis as y la de o os de Gobie nos libe ales, si
de e minados países mi an más al ex e io y los o os más al in e io . Cuando se hizo
la Zoll e ein, en pleno laissez ai e y ci culación me álica, la unidad aduane a equi alía
a la unidad económica. Hoy no. [...].
Aun así, la ob a ede alizado a no puede limi a se a la consecución de la unidad
económica. Po que ¿cómo man ene en común la economía si no siendo los ejé ci os
comunes, más independien es, al independencia gal aniza los nacionalismos? [...] De
consiguien e, la ob a ede alizado a iene que cub i economía y de ensa conjun amen e.
Y cub iendo economía y de ensa, ya es á dicho que iene ambién que cub i las e-
laciones ex e io es, po la ín ima conexión que en e unas y o as se da. [...]
Hay, pues, al conca enación de ac o es eales que la ede alización del me cado
implica la de la economía oda, y es a la del ejé ci o, y la del ejé ci o la de a diplo-
macia,
y, as ello, la cons i ución de un Fisco ede al. Es a es, en los iempos p e-
sen es, la ede ación mínima, esencial, indeclinable.
Y, además, seño es, como an es dijimos, la ede ación no op ime ni as ixia las
pe sonalidades cul u ales, po que eligión, y de echo
ci il,
y educación, y bene icencia,
y égimen local, y lenguas e náculas quedan a sal o.
Es as cosas son cie as y ob ias, e indudablemen e la mayo ía de los pueblos
de la pequeña Eu opa saben que: o se ede an e ins i uyen un pode sup anacional o
hab án pe dido el iempo al habla , a a y p ac ica del Me cado Común.
Mas he aquí que, no obs an e se las cosas así, homb e an ex ao dina io como el
gene al De Gaulle se decla a pa ida io de que los países de la pequeña Eu opa adop en
una o ma polí ica me amen e con ede al. [...]; es deci , un acue do in e nacional sin
pode sup anacional. Alemania e I alia en más cla o, son ede alis as. Los es del
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Benelux eplican que si se escoge la con ede ación en luga de la ede ación, en onces
debe en a Ingla e a. Pe o Ingla e a di ícilmen e cede ía de su sobe anía en lo u u o.
Así se ha p oducido la g a e c isis ac ual.
Cuando en la economía hay una pa e ede alizada y sus sec o es es an es es án
ineluc ablemen e llamados a ede a se, so pena de hundimien o del Me cado Común,
es absu do p e ende aho a mon a lo polí ico sob e bases con ede ales, p ocediendo
desaco demen e. El gene al De Gaulle asume con ello una emenda esponsabilidad
his ó ica muy poco ape ecible, po que su p opues a a con a la azón y con a la
na u-
aleza del p oceso eu opeizados [...] F ancia es á pe diendo las coyun u as empo a-
les de máxima in luencia en la cons i ución ede a i a. [...]
Muchos mo i os polí icos, económicos e in e nacionales ue zan a no demo a más
la ede ación de la pequeña Eu opa. El allana se, incondicionalmen e, a la con ede ación
que se p opone en F ancia se ía me e el p oblema en un ba anco muy pelig oso. [...]
[...] Pe o, en e dad, lo que in e esa, decisi a y p e iamen e, al po eni eu opeo
no son cues iones a inen es a la pe i e ia, a Escandina ia, a Ingla e a, a Po ugal, a
España, e c.; lo que in e esa decisi a y p e iamen e al po eni de odos los eu opeos
es la p on a ins i ución en el co azón de Eu opa de un pode ede al, que lo demás
end á po añadidu a. [...]
«RECUERDOS Y COMENTARIOS SOBRE LA INTEGRACIÓN ESPAÑOLA» (5).
C eo,
since amen e, que la ob a de la disuel a sociedad Es udios Económicos Es-
pañoles y Eu opeos (EEEE) ue el p ime o y más ue e y sos enido impulso eu opeís a
expe imen ado en es e país después de la segunda gue a mundial. No debe ol ida se
que an es, po los iempos en que Coudenho e lanzó su Paneu opa, Eugenio d'O s y,
especialmen e José O ega y Gasse , se mani es a on a a o de la unidad eu opea.
La sociedad de las cua o Ees se undó a comienzos de 1950, siendo e ec o de un dis-
cu so que p onuncié en el Cí culo de la Unión Me can il, de Mad id, en diciemb e
de 1949. E a p eciso pone a España de ca a a la in eg ación eu opea. Es o pa ece
aho a na u alísimo, pe o en onces no lo e a an o. [...] Lo que a mí me mo ía e a el
deseo de la unidad económica o ganizada bajo una ede ación polí ica de pueblos
eu opeos.
G acias al apoyo de los Bancos Hispano Ame icano, Español de C édi o, Cen al
y de Bilbao, allegué en pocas semanas cua o millones de pese as —pe o que luego
se aumen a on a cinco— y con ellos se cons i uyó una sociedad anónima; o ma inade-
cuada que, no obs an e, si ió con e icacia plena al in que se pe seguía. En el Conse-
jo de la sociedad en a on los ep esen an es de dichos cua o Bancos y de los
p in-
cipales sec o es de la economía española. Yo asumí la di ección écnica y gocé de in-
dependencia absolu a en el desempeño de mi come ido. [...]
[...] T as la sociedad de las cua o Ees su gie on o as a ias, con lo que los eu o-
(5) A iculo publicado en el núme o ex ao dina io que dedicó a España la Re ue du Ma ché Commun,
en 1964. El ex o cas ellano se inse ó en El Economis a, de Mad id, el 19 de sep iemb e del mismo año,
y ha sido ep oducido en su lib o Po los Es ados Unidos de Eu opa, ya mencionado, págs. 79-97.
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peís as lo ecie on a g anel. Y aunque el nacionalismo económico y polí ico no es á
desa aigado, ni mucho menos, pa a mí es cla o que al p esen e palpi a en es e pais
un caudaloso sen imien o eu opeís a. [...]
El hecho de sen i since amen e un eu opeísmo ede alis a no debe se impedimen-
o pa a e , con cla idad de juicio y olun ad no des allecida, la emenda di icul ad
de la in eg ación económica de España.
Me ue p eciso, pa a o mula mis conclusiones en 1961, un esquema eó ico-p ác ico.
¿Qué sucede cuando dos o más economías nacionales de di e so g ado de desa ollo,
pe o odas ellas con inen es de sec o es p ima ios, secunda ios y e cia ios, se un-
den en una sola? Si la usión se p ac ica de mane a espon ánea, sin in e e encia de una
polí ica in e nacional y po en e, a la la ga las economías de meno g ado de desa ollo
en ele a se su en a media po cabeza, en busca de ni eles ap oximados a los de
las economías más a anzadas, pe o du an e el pe íodo de ansición y eajus e, que
puede du a muchos años, los sec o es de las economías ebles bene iciados po la
usión (indus ias ex ac i as, ag icul u a de expo ación, de i ados de ambas, u is-
mo...) di ícilmen e llegan a compensa el conjun o o mado po los sec o es de ellas
mismas que en an en declinación o liquidación, más el pa o de i ado del pe eccio-
namien o de las es uc u as a caicas, de mane a que, p obablemen e, su gi á una g a e
endemia de pa o si la emig ación no educe las dimensiones demog á icas del país, al
mismo iempo que los na u ales de él pie den pode y mando económico. O sea, que
a la la ga, an o los países muy desa ollados como los menos desa ollados, mejo an
de condición; pe o, de inmedia o, si los países más desa ollados ganan, los menos
pie den.
Las ac i idades no se localizan espon áneamen e en las zonas dep imidas de
bajos sala ios; son, de con a io, los homb es los que se desplazan a las zonas icas.
Po eso, la usión de .economías nacionales debe compo a :
1.° Una polí ica de localización e lexi a, y
2.° Complemen a ia o subsidia iamen e, una polí ica de p o ección a los ebles, en
la que no puede al a :
a) Ni la p io idad ¡n eg ado a de los sec o es expo ado es de es os sob e los im-
po ado es, ni
b) la ans e encia jus a y cuan iosa a los mismos, a ondo pe dido, de en as y
capi ales p oceden es de los países más do ados, po que no se concibe usión jus a
de economías nacionales di e samen e desa olladas si no media en e ellas una sub-
ención p opo cionada.
Es e esquema eó ico-p ác ico coincide con ideas expues as y de endidas po la
Commission Economique pou l'Eu ope, [...]
El esquema expues o p opende a agudiza se a medida que, en las economías ebles,
del p edominio de los sec o es p ima ios pasamos a una a monía p opo cional de sec-
o es,
y den o de es os casos más a moniosos, cla o es que la agudización máxima
se alcanza con el mayo amaño. [...] Y p ecisamen e de eso dimana la di icul ad de
la in eg ación de España en el Me cado Común. [...]
La in eg ación, más que un de echo, es un debe de los pueblos eu opeos; pe o un
debe bila e al pa a la pa e y pa a el odo, que impone, a su ez, o os debe es.
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F en e a odo ello, el T a ado de Roma, muy pob e de medios e ins umen os, esul
aba poco adecuado pa a abso be a la economía española de una mane a jus a. Pen-
dien e aún la cons i ución plenamen e ede a i a, al aba el ó gano cen al su icien e-
men e pode oso pa a ealiza la in eg ación española según no mas e dade amen e
ideales — ecomendadas ya po la Comm ssion pou l'Eu ope—. [...]
Po eso, mis conclusiones de 1961 comenza on así: «El Me cado Común es á aún
muy lejos de log a la deseable unidad económica de los países que lo componen...
En su si uación ac ual ca ece de capacidad pa a hace en e a las p esumibles conse-
cuencias en España de la plena in eg ación, po donde és a pudie a esul a cla amen-
e injus a. De lo con a io, si un día se cons i uye al o o lado de los Pi ineos una e -
dade a ede ación de países eu opeos que decididamen e llegue a la plena unidad eco-
nómica y se mues e dispues a a aplica la doc ina de la jus icia en la in eg ación...
no acilamos en a i ma que España, p e io plebisci o, debe ía ede a se con odas las
consecuencias.»
El empeño de la sociedad de las cua o Ees ue de gabine e y de in lujo publici a io
den o del medio español. No se desbo dó sob e elaciones ex e io es. [...] Tal ac i ud
enía su azón de se bajo condición de no se pe manen e. Fue lógica mien as es a-
ban en cu so los es udios y Ja elabo ación de un c i e io de ini i o, po que en aquella
ase p ocedía ehui oda in luencia ex e io . Pe o, luego de es ablecidas las conclu-
siones, debía ya pasa se a la p ác ica de su consecución y, po ende, a elaciones
con las en idades eu opeís as.
A es o espondió la suge encia que lancé en julio de 1961 [...] de cons i ui una
Cáma a de Come cio mix a Me cado Comú iEspaña, la cual hubie a debido adica en
B uselas y desde la que se hab ía podido p ac ica la diplomacia o iciosa de la in eg a-
ción.
[...].
Después, es ando a pun o de consuma se o almen e el p og ama de la sociedad
de las cua o Ees y de queda en e amen e ago ados sus ondos, p oyec é ob ene del
emp esa iado español la do ación de un ins i u o capaz de sos ene elaciones ex-
e io es su icien es; es deci , sali del gabine e a la pales a, pe o con cie a y e icien e
dignidad que, sin mengua del leal se icio a la idea eu opeís a, no hicie a abla asa
de las conside aciones debidas a las peculia idades del caso español. También acasé
en es e empeño, po que los Bancos —con excepción de don Ignacio Villalonga, cosa
que me complazco en econoce — no compa ie on ya mi p opósi o. Así, pues, la socie-
dad Es udios Económicos Españoles y Eu opeos se ex inguió sin he ede o [...].
En mi opinión, de odo el cambio de ci cuns ancias espec o de 1961 lo más im-
po an e, pa a Eu opa y has a pa a España, es la pa alización de la in eg ación polí ica
eu opea.
S p oceso a ancela io del Me cado Común susci a' una incon enible y since a
admi ación. [...] No obs an e, es a admi ación dis a mucho de lo que más ape ece ía-
mos:
la segu idad del
o al,
log o de la in eg ación eu opea.
Además, ¿es que la ob a in eg ado a puede limi a se a lo económico, dejando a! ma -
gen la pplí ica de de ensa y las elaciones ex e io es, y p i ándose de una Cáma a
que ep esen e, no a los Es ados, a! pueblo mismo de Eu opa?
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JOSÉ LARRAZ, EUROPEISTA
Desde lejos se pe cibe, ní idamen e, que lo que es ob a ecnoc á ica ha a anzado
mucho más que lo que es ob a polí ica. [...]
Necesa ia y u gen e esul aba en 1961 la ma cha del Me cado Común hacia la ede-
ación polí ica. Hoy lo es más oda ía y, no obs an e, las p obabilidades de la ob a polí-
ica son en 1964 in e io es. Es o zoso p egun a se, al e que los países di ec o es
de Eu opa no sien en en las ci cuns ancias de los p esen es años p emu a po la plena
ede ación, ¿cuándo pod án sen i la?
El p oceso a ancela io y come cial del Me cado Común ha sido ma a illoso; sin em-
ba go, as él se alzan undadísimas inquie udes, habiendo azón de sob a pa a lamen-
a el eme a io e aso de la in eg ación genulnamen e polí ica. Ojalá los his o iado-
es del u u o no se engan que p egun a , pasmados, cómo habiendo podido alcanza
Eu opa un me cado común no pudie a alcanza su ede ación.
Mien as la ede ación eu opea es é no o ia e inde inidamen e di e ida no debe
comenza la in eg ación económica de España en el Me cado Común. Ya se han adqui-
ido bas an es y ex ensas obligaciones con la en ada de es e país en la GATT, que
limi-
an g andemen e la libe ad de la polí ica come cial ex e io y la capacidad manio-
b e a de España en el campo económico eu opeo y mundial. La jus a in eg ación espa-
ñola en el Me cado Común equie e ce idumb e absolu a de la consolidación de
és e y, además, que la écnica del T a ado de Roma se en iquezca con la e ec i idad
de algunas ecomendaciones de la Commissíon pou l'Eu ope, odo lo cual di ícilmen e
es dable en an o Eu opa ca ezca de un Pode ede al.
Po an o, el cambio de ci cuns ancias después de 1961 me hace aún más cau o
de lo que ui en dicho año. Sin emba go, no p e endo con odo es o deci que las con-
e saciones Me cado Común-España ue an imp oceden es o es é iles. Llego a más;
c eo que se debie an ins i ucionaliza ales con e saciones c eando un ó gano mix o
que,
egula men e, las man u ie e.
Es p eciso que los Seis se pe ca en de las di icul ades españolas pa a la in eg a-
ción;
es p eciso que, a con a io, se con enzan de la íne i abilídad de la ede ación
de España si son ins i uidos los Es ados Unidos de Eu opa; [...]
«INTEGRACIONES ECONÓMICAS
E INTEGRACIONES POLÍTICAS» (6)
Repi amos: cuando la in eg ación polí ica ha p ecedido a la económica, es a úl ima
nace a aigada, consolidada.
El ejemplo más ípico de ello es el p oceso de o mación de las economías nacio-
nales en el Occiden e eu opeo. [...]
Sí,
lo polí ico po delan e de lo económico. Pe o ¿qué dicen los ejemplos his ó-
icos cuando la uni icación económica se cons uye sin p e ia uni icación polí ica? Pues
dicen que: o la ob a económica se consolida po la ob a polí ica pos e io o se hunde.
(6) Con e encie p onunciada en Bilbao, el 27 de no iemb e de 1964, en la Sociedad Bilbaína; Inse o en
su lib o Po los Es ados Unidos de Eu opa, págs. 123-137.
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ANTONIO TRUYOL Y SERRA
a una unión aduane a, en el T a ado de Roma del año 1957, ex endido ac ualmen e
a nue e países. Cie amen e, algo es que se es é log ando la unión aduane a. Mas
una unión aduane a, sin la cobe u a polí ica ede a i a, es á a me ced de los e ec os
nega i os de cualquie g an c isis económica. Sólo las uniones polí icas han hecho
du ade as a las uniones económicas. ¡Quién sabe lo que hubie a sido de la p opia
Zoll e eín sin la ic o ia ge mana de 1870 y el genio de Bisma ck! Es os ac o es po-
lí icos in luye on en la o mación del impe io más que la p opia Zoll e ein. La olun ad
ede a i a del Occiden e eu opeo es ac ualmen e baja.
¿Qué compa ación esul a con la cohesión, la. cohe encia y la disciplina de los
pa idos comunis as? ¿Qué con la ene gía pasional de las luchas sociales «sau ages»?
El nega i ismo de la ju en ud ac ual, ¿acaso se ompe en un a án p o Eu opa? ¿Han
sido los Es ados eu opeos capaces de o ganiza un plebisci o sob e la unidad eu opea?
Hoy es amos a es e espec o peo que en 1953, ha ein e años; es amos como cuando
las ace bas c í icas de Ma x a los gobe nan es occiden ales po su coba día en e
a los za es.
La ac i ud del Me cado Común en elación con España es una maniob a de baja
es a u a de los pa idos polí icos occiden ales. Cuando los polí icos occiden ales ha-
blan de supe a la unión aduane a e incluso la unión económica, semejan el juego
de una comedia con el ex o hamle iano: «Palab as, palab as, palab as». Y mien as
a és as no sus i uyan hechos posi i os, cons uc i os, los eu opeís as since os de
España y de ue a de España nos sen i emos bajo el peso de una losa pesimis a
o mada con el ecue do de la con umacia de las «poleis» g iegas, disg egadas y, al
in,
inse as en el impe io de Roma. Lo u gen e y lo con enien e, seño es del Me -
cado Común, no es á en España; es á en e us edes.
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ESTUDIOS