La excavación
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LA EXCAVACIÓN
LAS CAMPAÑAS DE EXCAVACIÓN Las menciones bibliograficas referidas al Puig de la Nau ylos trabajos realizados en este yacimiento, han sida abundantes desde que se dio aconocer porprimeravez amediados de los años cincuenta, por lo que pasamos aexponer todo el amplio desarrollo historiografico que ha tenido el asentamiento durante aproximadamente cuatro décadas. Los trabajos de campo Los primeros datos que se conocen de la existencia del yacimiento, es la escuetamención que Fletchery Alcacerhicieronen un trabajodetematicareferida ala romanización de la provincia de Castellón, respecto ala existenciaen «El Puig de ce ra mica ibero-romana»; en él no se indicaba si la información provenía de otras fuentes bibliograficas opor observación directa del terrena (Fletcher, Alcacer, 1956,159). En 1971, Gineren una nota publicada en un periódico local, vuelve atratar sobre los restos arqueológicos, yla existencia de estructuras constructivas, las cuales se podían apreciar en los cortes abierto por los trabajos de extracción de la cantera, encuadrandolos cronológicamente dentro de la cultura ibérica, e indicando también, la situación topografica exacta. Ningún otro dato mas se posee del yacimiento previamente al inicio de las excavaciones, ya que ni siquiera durante los trabajos de extracción de piedra se apreció, opor lo menos no se dia aconocer oficialmente, la existencia de restos arqueológicos, por lo que dicho lugar no se tuvo en cuenta hasta inicios de la década de los 70, cuando la explotación volvió de nuevo aponerse en actividad a causa de las obras de construcción de la autopista A-7. El arrendamiento de la finca, en donde se ubica el yacimiento, ala empresa Arenera Benicarlanda, S.A., para reanudarlaactividad de la explotación, poníaen peligro nuevamente los restos arqueológicos del sitio, porello, se solicitó porparte de un grupodeprofesores dellnstituto «Ramón Cid» de Benicarló, la presencia del· Arqueólogo Provincial (F.G.J.). En la inspección realizada en noviembre de 1974, se consideró oportuna la realización de unas catas arqueológicas previas. Inmediatamente se iniciaron los tramites oportunos alos organismos oficiales para la salvaguarda del yacimiento. Seguidamentese procedióaestablecer un plan detrabajoarqueológicoque preveía unas campañas de excavaciones cuyo primer permiso se concedió en el año 1975, bajo la dirección de uno de nosotros (F.G.J.). En estaprimeracampaña, cuyo objetivodetrabajoeraconfirmar el valordel yacimiento, afin de lograrsu salvaguarda, se excavaron la calle Aen sus niveles Ial IV, los recintos 2, 3 Y 5, Yla parte meridional de la calle B; quedando al descubierto una potente secuencia estratigrafica que mostraba un asentamiento ibérico de características constructivas muysingulares, debidoasu conservación y al sistema arquitectónico empleado. 25
En la campaña de 1976 se procedió ala excavación de los recintos 7, 8, 9, 10, 16 Y18, los primeros niveles del 19, así como las calles B y C; realizando los trabajos de campo los miembros del grupo local de colaboradores. En los trabajos efectuados por este mismo grupo en 1977, se identificaron los niveles existentes por debajo del suelo de la calle A; también se empezó a excavar la zona de la muralla, exhumandose parte del lienzo yde un bastión. En el verano de este mismo, año el SIAP con la colaboración de la Sección de Arqueología yPrehistoria del Colegio Universitario de Castellón yestudiantes de este centro, realiza un corte estratigrafico por debajo del enlosado de la calle A, así como los niveles inferiores de los recintos 5 y 19. En 1978, el grupo local de colaboradores siguió excavando en la zona de la muralla ylos recintos 8, 13 Y14. En la campaña de 1979, se efectuaron trabajos en la zona de la muralla, concretamente el bastión y el Iienzo sureste de la fortificación. ,En este mismo año, miembros del grupo local realizaron una intervención directa en la necrópolis del pobJado, situada al pie del mismo, yque había sido afectada gravemente por unos trabajos de remodelación agrícola. En 1981, se realizó la excavación de los niveles inferiores de los recintos 14 y16, con la colaboración de estudiantes universitarios. Durante el año 1982, se estableció un convenio de colaboración arqueológicacon eIINEM,quepermitióampliarlostrabajosdelazonaexteriordela muralla, así como en las calles B y C. En 1985,se reinician denuevolascampañas deformasistematica, estavez bajo una nueva dirección de campo (A.O.F.). En la campaña de este año se excavaron los recintos 21Ay 21 Bcon el fin de obtenerunavisión microespacial de los mismos. Se abre también una cata en el recinto 30 para establecer una secuencia cronoestratigrafica de este sector. En 1986, se realiza la excavación de los recintos 22 y23 para continuar estudiando sistematicamente la distribución espacial de los distintos recintos; también se procedió ala limpieza de la superficie del bastión de la muralla con el objeto de analizar con detalle su sistema constructivo. En la campaña de 1987, se excavó el recinto 24 yotros que parcialmente habían sido destruidos por los trabajos de explotación de la cantera, tales como el 25,27,29,31 Y32, de los que tan solo quedaban pequeños espacios; con ello se intentó conocerycompletar los puntos que quedaban confusos en la planimetría del yacimiento. Ala vez se identifica la puerta de acceso alos recintos 32 y25, Y el 27 se considera como la calle D. En la campaña de 1988, con el fin de obtener un mayor conocimiento del desarrollo estratigrafico del yacimiento, se excavó el recinto 28, el cual se encontrabajunta a119, que como ya hemos dicho presentaba niveles preibéricos. En el año 1989, se excavó el recinto 33, siendo ésta la última campaña realizada hasta ,el momento, ala espera de un reacondicionamiento de todo el yacimiento, con el fin de salvaguardarlo yde su declaración definitiva como Bien de Interés Cultural. 26
Bibliografia especifica sobre el yacimiento Los trabajos de campo realizados alo largo de estas doce campañas de excavaciones, apesar de que por el momento no había sida aún objeto de un estudio global de todo el asentamiento, han permitido que éste haya sido motivo de varias publicaciones, dedicadas parcial ototalmente aalgún aspecto concreto del mismo. Así en la bibliografía publicadaexisten trabajos referentes acampañas arqueológicas del momento (Giner, Meseguer, 1976, 1979; Gusi, Giner, 1975; Gusi, 1980; Salvador, 1979, 1981, 1982, 1982-83; Meseguer, 1986; Gusi, Oliver, 1988).También han sido publicadosalgunosaspectos puntualesdela excavación, como la estratigrafía de la calle A, que dic niveles de los siglos VII yVI, Yque fue una interesante aportación en su momento para el conocimiento del origen de la cultura ibérica (Gusi, Sanmartí, 1976-78). Por otra parte, han sida frecuentes los estudios referidos amateriales concretos que ha proporcionado el yacimiento, como es el caso de la ceramica atica, que en su día fechó por vez primera los niveles ibéricos en el siglo V(Gusi, Sanmartí, 1979; Sanmartí, 1976; Sanmartí, Gusi, 1976; Rouillard, 1991), ola ceramica ibérica (Oiaria, 1979; Oliver, 1982-83; Ribera, Ripollés, 1977, 171), fenicia (Gusi, 1976; Oliver, 1988), olas ceramicas importadas de los siglos VII-VI, tanta griegas como fenicias (Oliver, Gusi, 1990), ésta última mención integrada dentro de un estudio mas amplio. El material metalicohasidatambién objetode publicaciones monograficas (Meseguer, Giner, 1979; Salvador, 1985), asícomo la única muestra de coroplastia que ha ofrecido por el momento el asentamiento (Oliver, 1983). Otros aspectos estudiados del yacimiento han sida su arquitectura y urbanisme (Gusi, Oliver, 1989; Oliver, 1990; Pla, 1990; Salvador, 1985), ola inclusión de su sistema de fortificación dentro de un amplio trabajo sobre este tema, el cual abarca los yacimientos ibéricos de las comarcas de Castellón (Gusi, Diaz, Oliver, 1990); dentro de un trabajo que comprende otros yacimientos ibéricos, se dan a'conocer los enterramientos de inhumación infantil en vivienda ysacrificios de ovicapridos (Oliver, 1989). Se han hecho referencias de manera mas omenos amplia del yacimiento en otros trabajos sobre la iberización en general, especialmente mencionando aspectos culturales ode desarrollo cronoestratigrafico (Gusi, Oliver, 1987; Oliver, Gusi, 1987; Oliver, 1989), aunque en algunas ocasiones dicha mención se realiza sin el debido conocimiento objetivo de la problematica del yacimiento (Aranegui, 1981,50). El material recuperado en la necrópolis, ha sido objeto de un estudio monografico (Meseguer, Giner, 1983). 27