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La panorámica protohistórica peninsular y el estado actual de su conocimiento en el Levante septentrional (Castellón de la Plana)

Arteaga Matute, Oswaldo

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la panoramica proto-histórica peninsular yel estado actual de su conocimiento en el levante Septentriónal (Castellón de la Plana) OSVVALDO ARTEAGA En el presente trabajo queremos resumir algunas de las mas importantes eviden· cias que la arqueología de campo ha lIegado a ofrecer para el mejor conocimiento del período proto-histórico de la Península Ibérica. Mediante un ligero tratamiento de la problematica general, sobre todo en lo que se refiere a la fachada mediterranea, parte de la atlantica e«hinterland» mas inmediato, intentam os la contemplación de un marco cultural aproximativo, para luego reseñar el posi ble ordenamiento de los nuevos elementos materiales que recientemente se han descubierto en las tierras del Levante Septentrional. La principal motivación de estas Iíneas queda justificada por la misma situación geogratica de la región antes dicha, puesto que nos permite una confrontación mas directa entre varios de los aspectos culturales que en la Península se pueden considerar proto-históricos. 1 EL PROBLEMA DEL BRONCETARDIO COMO EPOCA DE TRANSICION Hasta no hace mucho tiempo se había venido pensando que el florecimiento de lo ibérico 2se fundamentaba en la acción ejercida por los influjos que los pueblos colon izadores habrían abocado sobre ciertos ambientes del mundo indígena peninsular, cuyos estadios culturales se continuarían manifestando de una manera materialmente idéntica a la que conocían durante el Bronce Pleno.3 Este criterio, tan ampiamente compartido, resultaba dE: la inexistencia de otros complejos materiales que en realidad sirvieran para significar una época intermedia. 1. Agradecemos muy cordialmente a don Francisco Gusi Jener, director del Servicio de Investigación Arqueológicas y Prehistóricas de la Diputación de Castellón de la Plana, la oportunidad que nos brinda de participar en esta publicación. 2. Para una idea general de los estudios' ibéricos, hasta principios de la dècada de los setenta, puede verse la recopilaci6n de: R. ENGUIX ALEMANY, Aproximación auna historia de /a investigación de /a Cultura Ibérica, en Papeles del Laboratorio de Arqueologia de Valencia, n.o 9, Valencia, 1973, pp. 19-28. 3. Adoptamos la denominaci6n de Bronce Pleno, como pudiéramos haber utilizado las de Bronce Medio o Bronce 11. Es decir, refiriéndonos aun período contemporaneo con las fases A y B de la cultura de El Argar, según la sistematización de Beatrice Blance. 174 O. ARTEAGA La mayoría de los trabajos que se dedicaban al problema, mientras que no faltaban las opmiones contrarias, barajaban el paso entre la Edad del Bronce y la Edad del Hierro de muy diversas maneras, pera casi siempre prolongando la vida de la etapa precursora hasta bien avanzado el siglo V a. C., cuando se suponía que comenzaba el primer período de la Cultura Ibérica. En· el País Valenciano, que siempre ha venido asumiendo una posición destacada en la marcha de los estudios ibéricos,4 el horizonte cultural antes dicho quedaba representado por yacimientos del tipo de la Bastida de Mogente 5ydel Puig de Alcoy.6 Es decir, que ante la falta de depósitos con una estratificación mas apropiada, no quedaba otro remedio que recurrir al manejo de los datos suministrados por un buen número de necrópolis y poblados ibérícos, q~e aveces se hallaban superpuestos alos restos materiales de la Edad del Bronce,7 excelentemente fechados por importaciones de ceramica atica de figuras rojas yde barniz negro.8 AI final, han sidolas mismas evidencias arqueológicas las que terminaron por suministrar, mediante varios resultados estratigraficos logrados en diversos lugares de la Península, los motivos suficientes para comprender la mayor complejidad del esquema preibérico: que otros autores prefieren lIamar «proto-ibérico». Los cuadros temporales ymateriales que ofrecen los trabajos mas recientes denuncian acada paso las contradicciones que se tendrían que superar, a la hora de querer sustentar una hipótesis de transición, partiendo del criteri ode la continuidad del Bronce Pleno ysin valorar otros procesos culturales y humanos que, al parecer, desembocarían en la configuración de la Cultura Ibérica. Lo que en nuestros días se pudiera ir consíderando como superación de una etapa mas, dentro de la marcha normal de los estudios ibéricos, se había comenzado a fomentar, ciertamente, desde que se inició la argumentación de un período proto-histórico, en algunas regiones de la Península. Dicho de otra manera: el horizonte pre-ibérico se tenía que suponer temporalmente predecesor de la Cultura Ibérica; como sucesor del último estadio prehistórico en que se hubiese visto inmerso el ambito geografico que la viera florecer. Sin embargo, por una sorprendente casualidad, los resultados de la arqueología de los Iberos no lIegaban a coincidir con aquellos que, en todo caso, pudieran lIamarse p~oto-históricos, puesto que las cuestiones ibéricas se desarrollaban, como ya hemos dicho, a tenor de los datos aportados por unas regiones donde los significantes de una época intermedia, entre la Edad del Brance yel nuevo gran momento cultural, no acababan de aparecer por ninguna parte. Lo mismo puede decirse en el senti do contrario para otras zonas, donde son los datos ibéricos los que fallan, mientras que abundan las evidenciasdel período de transición. Tal vez el ejemplo mas interesante sea el de la Baja Andalucía, donde los estudios orientalizantes permiten la postulación de un claro momento proto-histórico, sin que todavía sepam03 lo que ocurrió entre lo tartésico y lo turdetano, aun existiendo contados elementos para comenzarlo asupO:1er. 4. Sobre todo por la gran labor desplegada, desde su fundación, por el Servicio de I nvestigación Prehistórica de la Excma. Diputación Provincial de Valencia y por el grupo de investigación del Laboratorio de Arqueologia de Valencia, reformado desde la incorporación del profesor Miguel Taradell a aquella Universidad. 5. D. FLETCHER, E. PLA, J. ALCACER, La Bastida de les Alcuses (Mogente-Valencia), 2vols., en Trabajos Varios del SI P, n.o 24 y25, Valencia, 1965 y1969. 6. V. PASCUAL, El poblado ibérico de El Puig (Alcoy), en Arch. de Preh. Lev., III, Valencia, 1952, pp. 135-146; M. TARRADELL, Noticia de las recientes excavaciones del Laboratorio de Arqueologia de la Universidad de Valencia, en XI C.N.A., Mèrida, 1969 (Zaragoza, 1970), p. 185. 7. Para una posi ble interpretación de este problema de superposición ver: O. ARTEAGA, M. R. SERNA, Die Ausgrabungen von Los Saladares, en Madrider Mitteilcngen, 15, Madrid, 1974; O. ARTEAGA, M. R. SERNA, Los Saladares-71 (Memoria Oficial), Arqueologia III, Madrid (en prensa). 8. Para el conjunto de elementos de fechación puede consultarse: N. LAMBOGLlA, La ceramica precampana delia Bastida, en Arch. de Preh. Lev., V, Valencia, 1954; G. TRIAS DE ARRIBAS, Ceramicas griegas de la Peninsula Ibérica, 2vols., Valencia, 1967 y1968; M. VALLS DE PLA, El poblado ibérico de Covalta (Albaida-Va/encia), Valencia, 1971. PANORAMICA PROTOHISTORICA PENINSULAR 175 Por todo lo dicho puede comprenderse que la generalización peninsular del concepto pre-ibérico, que ahora podemos utilizar,9 no se pudiera haber lIevado a cabo por~ que faltaban las excavaciones que ofrecieran una estratificación apropiada, en importan- ,\ tes areas del mundo ibérico. Cuando estas estratificaciones aparecen, son sus depósitos los que permiten completar una idea mas clara sobre la complejidad çlel mosaico peninsular, que servía de marco receptor a los estímulos que impulsaron la aparición del fenómeno cultural ibérico. Son estos yacimientos los que ofrecen, en definitiva, la posibilidad de caracterizar un horizonte proto-histórico, de una manera totalmente diferente a la que se pudiera haber intentado desarrollar, mediante el estudio de aquellos complejos que se conocen como propios de las diversas areas culturales de la Península Ibérica en la Edad del Bronce. Para darse cuenta de esta incontrovertible realidad, sólo hace falta comparar los materiales que sirven para identificar alas culturas de El Argar 10 ydel Bronce Valenciano,l1 con los que se estratifican, bastante después, hasta empalmar con la época de le ceramica hecha atorno,12 en yacimientos como los del Cabezo de San Pedro (Huelva),13 El Carambolo (Camas, Sevilla),14 Carmona (Sevilla),15 Setefilla (Lora del Río, Sevilla),16 Colina de los Quemados (Córdoba),17 Monachil (Granada)l8 Cerro del Real (Galera, Granada),19 El fv1acalón (Nerpio, Albacete),20 Los Saladares (Orihuela, Alicante),21 Vinarragell (Burriana, Castellón) 22 y otros 'llenos conocidos. 23 Sin tener que profundizar en la significación cultural y temporal de otros materiales, como los que se estratifican en el nivel mas profundo de Carmona (Sevilla),24 en ciertas 9. ARTEAGA, SERNA. Die Ausgrabungen ... , citado; O. ARTEAGA. M. R. SERNA. Influjos fenicios en la regi6n del Baja Segura. en XIII C.N.A .• Huelva. 1973 (Zaragoza. 1975), pp. 737-750. 10. E. Y L. SIRET. Las PrimerasEdades del Metal en el Sudeste de España, Barcelona. 1890; B. BLANCE. Die Anfange der Metal/urgie auf der Iberischen Halbinsel, Berlín. 1971. 11. Ver entre otros: L. PERICOT. F. PONSELL, El poblada de Mas de Menente (Alcoy), en Arch. de Preh. Lev.. I. Valencia. 1929; J. ALCACER GRAU. Dos estaciones argaricas en la regi6n levantina, en Arch. Preh. Lev .• III, Valencia, 1945; D. FLETCHER VALLS. E. PLA BALLESTER, El poblado de la Edad del Bronce de la Montanyeta de Cabrera (Vedat de Torrente, Valencia), en Trabajos Varios del Sip, n.o 18. Valencia. 1956; E. LLOBREGAT, El poblada de la cultura del Bronce Valenciana de la Serra Grossa (Alicante), en Papeles del Laboratorio de Arqueología de Valencia, 1969. 12. En la mayoría de estos poblados se documenta una asociación de la ceramica importada del mundo fenicio con la ceramica indígena del Bronce Final. que generalmente pertenece a la última etapa de este período yse encuentra hecha amano. En un desarrollo normal, la ceramica hecha a torno. propíamente ibérica o peninsular. aparece en un horizonte posterior. La variedad de este "esquema" se encuentra comprendída según sea la región en que se estudie el momento pre-ibérico. 13. M. BLAZQUEZ. y otros. Las ceramicas del Cabezo de San Pedro, Huelva Arqueológica. Madrid. 1970. 14. J. DE M. CARRIAZO. Tartessos y EL Carambo/o, Patronato Nacional de Museos, Dirección General de Bellas Artes, Madrid. 1973. donde se recoge toda la bibliografia anterior. 15. J. DE M. CARRIAZO. K. RADDATZ. Ergebnise einer ersten stratigraphischen Untersuchung in Carmona, en Madrider Mitteilungen, 2. Madrid. 1962. 16. El poblado de esta importante necrópolis ha sido finalmente localizado, por debajo del Castillo medieval. que se encuentera al fondo de la misma meseta de la Ermita de Setefilla, durante los !lIti mos trabajos realizados por la doctora Maria E. Aubet. 17. J. M. LUZON. Las raices de C6rdoba, Córdoba. 1974. donde se recoge la bibliografia anterior. 18. A. ARRIBAS PALAU Y otros, Excavaciones en el poblada de la Edad del Bronce "Cerro de la Encina", Monachil (Granada), El corte estratigrafico núm. 3, en Exc. Arq. Esp., 81. Madrid. 1974. 19. M. PELLICER. W. SCHULE. El Cerro del Real (Galera-Granada), en Exc. Arq. Esp .• 12 y52, Madrid. 1962 y1966. 20. M. A. GARCIA GUINEA. J. A. SAN MARTIN RUIZ. Poblado Ibérico de El Macal6n (NerpioAlbacete), en Exc. Arq. Esp .• 25, Madrid. 1964. 21. ARTEAGA, SERNA. Die Ausgrabungen .... citado; ARTEAGA. SERNA. Los Saladores-71 .... citado; ARTEAGA, SERNA, Influjos fenicios ... , citado. (En prensa otros trabajos sobre este mismo yacimiento). 22. N. MESDO OLIVER. Vinarragel/ (Burriana-CasteI/6n), en Trab. Varios del SIP. n.o 46. Valencia, 1974 (con la bibliografia referida a yacimientos de la región). 23. Destaca entre todos, por su inmínente excavación, el poblado recientemente descubierto en Crevillente. del que se esperan resultados en gran parte similares a los de Los ~aladares y Vinarragell; según información presentada por A. GonzAlez Prats al XIV C.N.A. (Victoria. 1975). 24. Los materiales del estrato Vde Carmona contrastan notablemente con los que se superponen en la misma secuencia. La elevación cronológica del lIamado estrato IV permitiria igualr:nente una fechación mucho mas antigua para dichos materiales. Para éste problema ver: O. ARTEAGA, F. MOLINA, Anotaciones al problema de las ceramicas excisas peninsulares, XIV, C.N.A. Vitoria, 1975 (en prensa). 176 O. ARTEAGA fases de Monachil (Granada),25 en el Cabezo Redondo (Villena),26 en la Isleta del Campello (Alicante),27 etc., puede asegurarse que a todo lo largo de la fachada mediterranea yparte de la atlantica,28 como en el mas próximo «Hinterland», habitaban varios grupos humanos, diferenciados cultural y temporalmente de lo que en sus respectivas regiones pudiera haberse referido al Bronce Pleno. Estos grupos humanos, que todavía resulta prematuro discutir desde un punto de vista étnico, serían los que después de haber pasado por un proceso de despegamiento cultural. con respecto a la época precedente, a través de unos fenómenos propios de la etapa que gustosamente lIamaríamos BRONCE TARDIO 1,29 quedarían finalmente transformados, para la época del BRONCE TARDIO li, en un sustrato representativo que sería el primeramente afectado por los nuevos estímulos que desembocan en la formación de ·10 ibérico. De esta manera queremos llegar a comorender, para la mecanica terminológica de aquellos asuntos, que en una gran parte de la Península los elementos que lIamamos pre-ibéricos servirían para darle un contenido cultural al ambito mas avanzado del campo proto-histórico (Bronce Tardío 11). Por lo tanto, desde el punto de vista de las tradiciones culturales mas innatas, parece que podem os concretar el final de este apartado diciendo que hablar de gentes del Bronce Final, para significar alas poblaciones mas representativas de la Península Ibérica, durante los tiempos proto-históricos, no resulta, en principio, inapropiado. EL MUNDO DE LOS CAMPOS DE URNAS COMO FACTOR CONFLUYENTE EN ALGUNOS AMBIENTES DE LA PROTO-HISTORIA PENINSULAR Según lo que acabamos de expresar en el capítulo anterior, ahora nos vamos a ocupar del período proto-histórico mas avanzado, cuando se desarrollan crecientemente todos los fenómenos propios de la Edad del Hierro, junto con otros importantes adelantos culturales que se introducen en la Península por rutas continentales ymarítimas. Sin olvidar las diversas relaciones que el pequeño continente mantenía durante estos mismos tiempos,30 puede decirse que las lIamadas invasiones célticas 31 constituyen uno de los mas apasionantes capítulos abordados por la investigación. 25. Nos referimos a los últimos estratos de la vida del gran bastión. que provisionalmente se consideran como pertenecientes aun Argar Bmuy evolucionado. por no proponer una nueva sigla literal. En estos estratos se documentan importaciones "tipo meseta". que seran publicadas en breve tiempo por los excavadores. para completar la idea parcial que se ha ofrecido en la Memoria del Corte 3. donde se encontró un fragmento decorado con la técnica del "boquique". Este fragmento representaría el último dato sobre la pervivencia de un horizonte de importaciones. que en Monachil comenzaron desde mucho antes. 26. En el Cabezo Redondo existen numerosos materiales que se pueden colocar al final del Bronce Medio. si no a comienzos del Bronce Tardio. Una comparación con los yacimientos de Andalucia Oriental. dentro de este mismo horizonte temporal. pudiera ser muy reveladora. Gracias a la gentil amabilidad de don José Maria Soler. podemos tener algunas ideas al respecto. De todas maneras resulta fundamental la fechación del comienzo de Los Saladares. como posible tope para la materialidad tipo Cabezo Redondo. mientras aparece la publicación definitiva de este importante yacimiento alicantino. Mientras tanto ver: J. M. SOLER GARCIA, El tesoro de Villena, en Exc. Arq. en Esp .• 36. Madrid. 1965. sobre todo pagina 49. 27. F. FIGUERAS PACHECO. Excavaciones en la isla del Campello (Alicante), en Junta Superior de Excavaciones. Mem:. n.o132. Madrid. 1934; ver también comentarios sobre cronologia relativa del complejo ceramico del Campello en: ARTEAGA. MOLINA. Anotaciones al problema ...• citado. nota 24. 28. Nos referimos sobre todo a la región comprendía entre la desembocadura del Tajo yel Estrecho de Gibraltar. Para algunos aspectos de gran ímportancia cultural ver: H. SCHUBART, Die Kultur der Bronzezeit im Südwesten der Iberischen Halbinsel, en Madrider Forschungen. 9. Berlin. 1974 (con toda la bibliografia anterior); H. SCHUBART. Acerca de la Ceramica del Bronce Tardio en el Sur yOeste peninsular, en Trabajos de Prehistoria. n.o 28. Nuev3 Serie. Madrid. 1971; también puede verse recientemente: M. AMO yde la HERA. Nuevas aportaciones para el estudio de la Edad del Bronce en el Suroeste peninsular: Los enterramientos en cista de la provincia de Huelva, en XIII. C.N.A .• Huelva. 1973. Zaragoza. 1975. pp. 433-454. 29. Ver al respecto: O. ARTEAGA. M. R. SERNA. Las primeres fases del poblado de Los Saladares (Orihuela-Alicante), Estudio Critico I(en prensa). 30. No se nos puede escapar la gran actividad que por estos mismos tiempos mantenía la región del Noroeste peninsular. con otros importantes foc os culturales de la vertiente atlantica y que tantas consecuencias habría de desarrollar. en pro de la Península. 31. Puede verse. entre muchas mas obras: P. BOSCH-GIMPERA. Etnologia de la Peninsula Ibérica, PANORAMICA PROTOHISTORICA .PENINSULAR 177 Son elias las qua vienen sirviendo, en definitiva, para desarrollar una problematica en torno a la posible indoeuropeización de buena parte de la Península, durante la época del Bronce Final. La posible penetración de gentes transpirena:cas ysu propagación por las tierras hispanicas, que hasta entonces habrían venido siendo ocupadas por las gentes peninsulares del Bronce Tardío y contemporaneas, ha sido una cuestión largamente tratada, por parte de los mas prestigiosos investigadores de la prehistoria peninsular. 32 Creemos, por lo tanto, que no resulta necesarioque nos detengamos en la contemplación del procescl histórico de tales estudios. Sin embargo, admitiendo la propagación de ciertos elementos transpirenaicos hacia la Península hasta verlos confluyendo en el I)roceso pre-ibérico de una buena parte de la fachada mediterranea,33 trataremos de resumir algunós criterios generales en relación con su difusión, para después proyectar sus posibles consecuencias hacia el Levante Septentrional, que es la región que principalmente nos interesa. Como bien se sabe, la expansión de los Campos de Urnas hacia el centro de Europa se conoce a partir del 1300 a. C., aproximadamente. 34 En aquella región sus estímulos quedarían amalgamados con la vieja tradición cultural de los túmulos, llasta dejarla materialmel1te sumergida en un noteble apagamiento. 35 Desde aquella misma zona, principalme.,te circunscrita en torno al noroeste de los Alpes,36 en fechas que la mayoría de los especialistas aproximan al siglo VIII a. C.,37 la cultura de los Campos de Urnas pasaría a ocupar vastos territoriòs del actual país francés,38 después de haberse desarrollado un horizonte de relaciones precedentes. Se piensa que sus estímulos aprovecharían la gran viabilidad del Corredor del Ródano 39 para extenderse hacia la Provenza, como también por todo el Languedoc,40 para finalmente alargarse hasta el Rosellón yganar los pasos del Pirineo Oriental, penetrando en la Península Ibérica. 41 La difusión definitiva de estos fenómenos por los actuales territorios españoles, si se descarta la primacía de los pasos occidentales del Pirineo, se suele identificar por la presencia de una gran cantidad de poblados y necrópolis de incineración, en las comarcas de Cataluña 42 ydel Bajo Aragón. 43 Barcelona. 1932; P. BOSCH GIMPERA. El poblamiento yla formación de los pueblos de España, México, 1945; J. MARTINEZ SANTA-OLALLA. Esquema paletnológico de la Peninsula Ibérica, Madrid. 1946; M. ALMAGRa, La invasión céltica en España, en Hist. de Esp. (R. Menéndez Pida:j, Madrid. 1952; J. MALUQUER. La Edad del Hierro en la Cuenca del Ebro y en la Meseta Central española, en IV Congreso Int. de Cienc. Preh. y Protoh., Madrid, 1954; A. BELTRAN, Prehistoria del Bajo Aragón, Zaragoza, 1956. con buena bibliografia. 32. Ver obrs. cits. nota anterior. 33. M. TARRADELL. El pais valenciano del neolitico ala iberización, Las infiltraciones indoeuropeas, Valencia, 1962. pp. 184-186, con I·a problematica general hasta principio de la década de los sesenta. 34. Ver por ejemplo: W. KIMMIG. Die Urnenfelder am Rheim, en Rheinische Vorzeit im Wort und Bild, I. 1938; H. KIMMIG. Beitrage zur Frühphase der Urnenfelder Kultur am Oberrheim, en Badische Fundb .. 17, 1941; H. BIMMIG, Die Urnenfelder Kultur in Baden, en R6misch-Germanische Forsch., 14, 1940. 35. Obrs. cit. nota anterior. También en: C. UNZ, Die spatbronzezeitliche Keramik in Südwestdeutsch-' land, in der Schweiz und in Ostrfrakreich, en Praehistorische Zeitschrift. 48. Heft 1.. Band 1973. en lo que respecta ala ceramica caracteristica de la Cultura de los Túmu:os. 36. W. KIMMIG, Ou en Est L'Etude de la Civilisation des Champs d'Urnes en France, Dijon, 1951-1953, pp. 113-118. 37. W. KIMMIG, Ou en Est .... citado. Tam. en J. J. HATT. De l'age du Bronze ala fin du ler Age du Fer (Livre Jubilaire. 1954); HATT. Vorgeschichte, Frankfurt am Main, 1966. con se:ección bib!iogratica. 38. W. KIMMIG, Ou en Est l'Etude ... , citado. 39. W. DEHN. Le Couloir Rhodanien, en Estudios dedicados al prof. L. Pericot., Publ. eventual n.O 23, Instituto de Arq. yPreh., Barcelona, 1973, pp. 241-246. 40. M. LOUIS, O. yJ. TAFFANEL. Le premier Age du Fer Languedocien, 1-11-111. Bordiguhera-Montpellier. 1955, 1958, 1960. 41. J. MALUQUER DE MOTES, Las culturas hallstatticas de Cataluña, en Ampurias, VII-VIII, Barcelona, 1946. 42. MALUQUER DE MOTES, Las culturas hallstattícas .... citado. Tamb. en: PALOL. La necrópolis hallstattica de Agullana., en Bibl. Praeh., vol. I. Madrid, 1958. con buena bib~iografia; ver ídem, obrs. cit., nola 31. 43. BELTRAN, Prehistoria del Bajo Aragón ... , citado. 12 178 O. ARTEAGA Desde estas regiones se piensa que la cultura de los Campos de Urnas remontaría el Valle del Ebro hasta alcanzar la Rioja navarra yalavesa, donde tampoco faltan los yacimientos característicos. 44 Puede decirse también que desde las tierras proxlmas al Ebro tendrían que haber arrancado las posibles infiltraciones de aquella cultura hacia otros puntos de la Península, utilizando las rutas naturales, que por contados sitios eluden orompen el Sistema Ibérico. Según la mayoría de los especialistas, en la Rioja se daría una coincidencia de relaciones: entre las gentes que remontaban el Ebro ylas que se supone que cruzaban, desde los territori os del Suroeste francés, por los pasos occidentales del Sistema Pirenaico. Sin embargo, por otra parte, se presume que los influjos «cé!ticos» apenas si lIegarían a presionar sobre ciertos territorios del Pirineo donde continuarían pervivien do, entre otros, algunos grupos humanos tradiciol"'almente arcaicos, rezagados allí desde épocas mas remotas. 45 Visto el problema desde contados lugares de la vertiente francesa del mencionado sistema montañoso, resulta practicamente igual por lo que tal vez no resulte desencaminado pensar que muchas rutas del mismo pudieran haber sido mucho menos transitadas, que lo que hasta el presente se viene considerando. Por lo pronto se ha ido quedando latente la posibilidad de que, para unos momentos concretos de la propagación de los Campos de Urnas, la ruta del Garona pudiera haber funcionado, entre la Francia Meridional y la Francia del Suroeste,46 como llegó a funcionar el Valle dal Ebro, para la expansión de influjos similares, entre Cataluña y la Rioja. Ciertamente carecemos de un estudio pormenorizado de estos problemas que esclarezca indefectiblemente las evidencias de penetración a todo lo largo del Sistema Pirenaico, como se hace para sus pasos mas orientales. Parece necesario preguntarle a la cartografía arqueológica del momento, si cuando los principales focos de la difusión cultural estaban establecidos, en unos lugares concretos, como se puede deducir de las estratificaciones prolongadas que muestran Cortes de Navarra 47 y otros yacimientos conocidos,48 se puede hablar de unas relaciones intensas. Es decir, si existía un fuerte y mantenido contacto entre las poblaciones, culturalmente hermanadas, que habitaban en las dos zonas separadas por el Pirineo, a través de todos los pasos que de él se vien en considerando transitables. Por lo pronto, parece que no se puede ignorar que el vértice principal, para la continuada propagación de elementos cultura!es hacia las dos vertientes del Pirineo, se encontraría situado en el extremo mas oriental de aquel sistema montañoso: siempre mas expuesto alas constantes renovaciones del proceso proto-histórico, que, a partir de allí, podem os considerar mediterraneo. Desde las mismas comarcas catalanas pued~ comprenderse la expansión de los estímulos culturales de los Campos de Urnas, siguiendo por el facil camino del litoral,49 hasta llegar mucho mas alia de la desembocadura del Ebro. 5o Nos encontram os así con la oportunidad de suspender momentaneamente la revisión del problema difusor de estos fenómenos en lo que se refiere al Levante Septentrional, hasta después que hayamos terminada con la reseña de otros importantes detalles de la panoramica proto-histórica en general. 44. J. MALUQUER, El pobla do halltattico de Cortes de Navarra (Estudio Critico), Pamplona, 1958. 45. Ver por e;emplo: L. PERICOT, J. MALUQUER, La humanidad prehistórica, Madrid, 1969. pago 164. 46 .. W. KIMMIG. Les Civilisations Atlantiques de l'Age du Fer, Premier Colloque Atlantique de Brest. Rennes. 1963. pp. 105-110; J. P. MOHEN yA. COFFYN. Les nécropoles hal/stattiennes de la region d'Arcachon, en Bibl. Praeh. Hisp .• XLI, Madrid, 1970. 47. J. MALUQUER, El poblado hal/statt/co ..., citado; J. MALUQUER y ot ros. Cata estratigrafica en el poblado de la Pedrera en Val/logona de Balaguer, Lérida (Barcelona), 1960. 48. J. MALUQUER, Cata estratigrafica ... , citado. 49. M. TARRADELL, El pais valenclano ...• citado, pp. 184-186. 50. Hasta el presente. aparte de los hallazgos de la provincia de Castellón, conocidos desde la época de los trabajos del profesor Bosch-Gimpera, solamente podemos hacer mención de algunos fragmentos encontrados en Saladares (Orihuela). que trataremos mas adelante. PANORAMICA PROTOH/STORICA PENINSULAR LAS CUESTIONES MEDITERRANEAS COMO ELEMENTOS ACTIVADORES DEL PROCESO PROTO-HISTORICO PENINSULAR 179 Parece bastante facil admitir que las lIamadas colonizaciones mediterraneas, de la primera mitad del último milenio precristiano, constituyeron, en su conjunto, el factor mas relevante del desencadenamiento proto-histórico en la Península Ibérica. Gracias al caracter inconfundible de los estímulos externos que elias canalizaban marítimamente, reflejando la superioridad cultural de los ambientes de los cuales dependían, podemos contar con una mas sencilla posibilidad de confrontación, con los elementos «continentales» sobre los cuales actuaban. La época de las colonizaciones mediterraneas representa, en definitiva, una sensible multiplicación de los hallazgos materiales, Gon significación temporal, que facilita la asimilación de los procesos culturales de la Península al esquema cronológico mundial. Trataremos de resumir algo de lo que se va concretando al respecto, de una manera bastante amplia y atendiendo únicamente alo que se pueda fechar por encima de mediados del siglo VI a. C., puesto que a partir de ese momento consideramos que la Cultura Ibérica se encontraba completamente formada. Vale la pena comenzar recordando que cuando en la Península se habla de gentes colonizadoras, durante la primera mitad del último milenio yun poco después, siempre se hace referencia alos fenicios y a los griegos, sin que falten las menciones de los rodios, samios, calcidios, etruscos, etc., y sobre todo de las posibles activi dades de estos pueblos en el Mediterraneo Occidental. En relación con los fenicios se dice que comenzaron sus navegaciones hacia accidente en una época bastante antigua, Que se coloca en torno alos siglos XII-XI a. C., cuando se supone que fundarían una ciudad en Cadiz, mas alia del Estrecho de Gibraltar. 51 Algunos investigadores opinan, sin embargo, que las fechaciones de la colonización propiamente dicha se tienen que rebajar hasta el siglo VIII a. C., dejando para el nebuloso período que se extiende hacia el cambio de milenios la posibilidad de algunos contactos comerciales, que lIamarían mas bien pre-coloniales. 52 Si lo fenicio mas antiguo puede considerarse identificado con los materiales encontrados en yacimientos «tipo chorreras» puede decirse que las evidencias arqueológicas, que siempre son el último basamento en que podem os apoyarnos, aun reconociendo el espíritu de fondo que tienen las fuentes escritas. parecen confirmar aque! criteno; de fechas bajas, cuando menos hasta lo que hoy se conoce.52 bis De todas maneras, para lo que ahora nos interes.a, p.uede asegurarse que los halIazgos fenicios en la Península resultan sum:Jmente abundantes. La documentación material de los mismos ha quedado bien conseguida en las excavaciones de la necrópolis de Almuñécar,53 como en las factorías de Toscanos,54 Guadalhorce 55 y en otros importantes yacimientos,56 remontandose cronológicamente, en algunos casos, hasta mediados del siglo VIII a. C., cuando menos. 57 51. A. GARCIA YBELLI DO, Fenicios y Cartagineses en accidente, Madrid, 1942; P. BOSCH-GIMPERA, Precedentes y etapas de los fenicios en accidente, en Anales de Antropologia, X, México, 1973 (entre muchos otros). 52. BOSCH-GIMPERA, Precedentes y etapas ... , citado. M. TARRADELL, Los fenicios en Occidente, en H. Harden, Los Fenicios, Ed. Ayma, Barcelona, 1967, pp. 279-314; M. TARRAOELL, Economia de la co/onizaci6n fenicia, en Estudios de Economia Antigua de la Península Ibérica, Barcelona, 1968. 52 bis. M. E. AUBET, Excavaciones en Las chorrer¿s mezquitilla, Ma/aga, en Pyrenae, 10, Barcelona, 1974. 53. M. PELLICER CATALAN, Excavaciones en la necr6polis púnica "Laurita" del Cerro de San Crist6bal, A/muñecar, Granada, en Exc. Arq. en Esp. 17, Madrid, 1962. 54. H. SCHUBART, H. G. NIEMEYER, M. PELLICER, Toscanos, en Exc. Arq. en Esp., n.o 66, Madrid, 1969. 55. A. ARRIBAS, O. ARTEAGA (Memoria General, en prensa). 56. Para una buena recopilación ver: Actas del VSymp. de Preh. Pen., Jerez de la Frontera, 1968 (Barcelona, 1969). 57. Las últimas excavaciones efectuadas por M. E. Aubet yel I nstituto Arqueológico Aleman de Madrid, en el sitio denominado Las Chorreras (Malaga), parecen confirmar las cronològias del siglo VIII a.C., 180 O. ARTEAGA Según los datos existentes parece que los fenicios orientaban sus navegaciones hacia el occidente, atraídos principalmente por los metales de la Península (oro, estaño, hierro, plata ... ), estableciéndose en pequeñas factorías,58 enclavadas en lugares bastante neuralgicos de la costa para asegurar el mantenimiento de un trafico y mercado abase de diversos productos comerciales. Es decir, para mantener la organización de unas actividades económicas agran escala. De acuerdo con los resultados arqCJeológicos, que se han venido obteniendo paulatinamente, mas que nada en los conocidos yacimientos de la costa malagueña,59 parece que aquellas gentes, primeramente volcadas hacia el desarrollo comercial, se fueron abocando poco a poc o en la instauración de verdaderos núcleos coloniales, cuando sus primitivas factorías fueron evolucionando industrialmente in situ, haciéndose cada vez mas independientes de la metrópolis lejana,60 hasta quedar indirectamente afectadas, como todos los fenicios de occidente, por lo~ acontecimientos históricos del Mediterraneo Oriental. Es decir, quedando mas predispuestas auna integración peninsular, que correría paralela con la disminución sensible de las activi dades mediterraneas de gran alcance. Para lo que aquí venimos tratando, sin olvidar la importancia de las actividades fenicias en el marco del Golfo de Cadiz,61 puede confil marse que en el reducto de la costa malagueña, durante los tiempos proto-históricos ydespués, habitaba una verdadera muchedumbre 'fenicia. Esta población, ciertamente colonial, se encuentra documentada, tanto en lugares de habitación como en amplias necrópolis,6~ cuando menos entre los siglos VIII y IVa. C.63 En cualquier caso, lo que todavía quedaría por dilucidar sería lo que pudo haber ocurrido con ella hasta la época de los barquidas, cuando no hasta la de la romanízación. Es decir, por lo menos hasta los tiemoos en que la numismatica parece asegurarnos la pujanza de algunas de sus ciudades. * * * Por otra parte, esta vez con respecto alos griegos, se suele considerar que hacia el año 630 a C.,64 un poco después de la fundación de Ibiza por parte de los púnicos,65 un navegante de Samos IIamado Kolaios descubría la ruta de Tartessos, poniéndose en contacto con las fabulosas riquezas peninsulares, que hasta entonces habrían explotado los fenicios de una manera casi exclusiva. 66 que en parte se suponían para los estratos I y II de Toscanos. Estos trabajos recientes se encuentran en prensa, agradeciéndole a la doctora Aubet la información al respecto. También puede verse el problema de las feêhaciones de objetos en el siglo VIII a.C. cuando menos, en: J. PAORO yPARCERISA, Precisiones sobre la identificaci6n del cartucho de un rey Sheshonq en Almuñecar, en Actas del XIII C.N.A., Huelva, 1973 .Zaragoza, 1975), con la discusión actualizada. 58. Ver obrs. cit., notas 51, 52 y53, entre ot ras. 59. ARRIBAS, ARTEAGA, Obro cit., nota 55, referente a los resultados estratigréficos preliminares de Guadalhorce (en prensa). 60. Un hecho claro queda reflejado en la fabricación de ceramica industrializadamente en las propias factoría~, como se ha demostrado en las excavaciones de la costa meridional, por citar un ejemplo. 61. Son abundantes los hallazgos que se documentan en Huelva yen el Bajo Guadalquivir. Ver, por ejemplo: Actas del VSymp. de Preh. Pen., Jerez de la Frontera, 1968 (Barcelona, 1969). 62. Sobre todo vale la pena destacar los nombres de sitios que ya funcionan en la bibliografia, como Toscanos, Guadalhorce, Casa de la Viña, Necrópolis Jardin, Morro de Mezquitilla, Trayamar, Frigiliana, Aumuñécar, etc. Buena referencia en: A. ARRIBAS, Nuevos hallazgos fenícios en la Costa Andaluza mediterranea, en Zephyrus, XVIII, Salamanca, 1967, pp. 121-127; H. SCHUBART, Colonias fenicias en la regi6n de Mataga, en Arbor, 280, Madrid, 1969, pp. 34-45. 63. ARRIBAS, ARTEAGA, obro cit., nota 59; Idem, nota 57. 64. Ver, por ejemplo: A. GARCIA yBELLI DO, Las primeras navegaciones griegas en Ibérica, en Arch. Esp. de Arq., Madrid, 1940. 65. Ver, por ejemplo: GARCIA y BELLlOO, Fenicios y Cartagineses en Occidente ... , citado. J. MALUQUER, Fenicios en Cataluña, en V. Symp. Int. de Preh. Pen. Jerez de la Frontera, 1968, Barcelona, 1969, p. 246.66. GARCIA yBELLI D0, Las primeras navegaciones ... , citado; A. GARCIA yBELLI D0, La colonización phokaia en España, en Ampurias, 11, 1940, pp. 74 ss. PANORAMICA PROTOHISTORICA PENINSULAR 181 Sin embargo, también se dice que no lIegaron aser los samios, si no ot ros navegantes jonios, los que desde un poca mas tarde pudieron organizar una empresa de real envergadura, hacia el Mediterraneo Occide!'ltal: los griegos focenses. 67 No en balde a estos últimos se les atribuye, entre muchas otras, la fundación de importantes ciudades como Mainake, en la costa malagueña,68 Hemeroskopeion, en la costa alicantina,69 Marsella, cerca de la desembocadura del Ródano,70 yde Ampurias, en el Golfo de Rosas.71 . La confirmación arqueológica de la ciudad de Ampurias, cuando menos, reviste una gran importancia, de cara alos problemas de la colonización griega, en la Península Ibérica. En cuanto alo que se refiere a la antigua ciudad de Rhode, que se supone fundada por los rodios 72 ycuya localización se presume en el mismo lugar que ahora ocupa la ciudad de Rosas,73 no se puede decir casi nada, sobre todo en lo que respecta al período proto-histórico que aquí nos ocupa. 74 Las excavaciones que hasta el presente se continúan lIevando a cabo en el interior de la lIamad ciudadela de Rosas, todavía no han arrojado ningún resultado cronológico que se remonte por encima del siglo V-IV a. C.75 Como bien se sabe, mas que nada de acuerdo con los datos suministrados por las fuentes escritas,76 los rodios habrían comem:ado sus navegaciones hacia el lejano occidente antes de que se celebrara la primera Olimpiada. Es decir, cuando menos hacia el siglo IX-VIII a. C.77 Pero al contrario de lo que veíamos al 1:ratar el caso de los fenicios, la arqueología no acaba de ofrecer una evidencia decisiva para la confirmación de tal antigüedad. Ciertamente, resulta muy extraño que en el Golfo de Rosas, donde se supone que una fundación rodia temprana podía haber desarrollado una actividad equivalente a la que desplegaban las fundaciones fenicias de In costa meridional, hubiese perdurado con tanta fuerza el caracter cultural de los Campos de Urnas, como para conservarse con tanta «mismidad» hasta los tiempos en que se fundaron Marsella y Ampurias, las mencionadas ciudades focenses. 78 67. GARCIA YBELLlDO, La colonización phokaia ... , citado; P. BOSCH-GIMPERA, Los Foceos en el lejano Occidente, México, 1946, pp. 94 SS.; R. CARPENTER, The Greeks in Spain, Bryn Mawr, 1925; etc. 68. La arqueologia, sin embargo, no acaba de comprobar la existencia de un establecimiento griego en la zona. Ver por ahora: obro cit. nota 54, donde se hace referencia al problema actual. 69. Como ocurre con la anterior ciudad, hasta el presente no se tienen datos positivos sobre Hemeroskopeion. Puede verse en: G. MARTIN, La supuesta colonia griega de Hemeroskopion, en Papeles de Laboratorio de Arqueolo.Qía de Va:encia, n.o 3, Valencia, 1968, donde se recopila toda la bibliografia precedente, sobre investigaciones en la zona Denia-Javea. 70. Ver, por ejemplo: F. VI LLARD, La ceramique grecque de Marseille, en Bibl. Ec. Fran. d'Athênes et Rome, fasc. 195, Paris, 1960. 71. P. BOSCH-GIMPERA, J. de C. SERRA RAFOLS, Emporion, Barcelona, 1929; M. ALMAGRO, Ampurias. Historia de la ciudad yGuia de las excavaciones, Barcelona, 1951; M. ALMAGRO, Las necrópolis de Ampurias, 2vo:s., Barcelona, 1953 y1955, etc. 72. Para L:na perspectiva reciente: J. MALUQUER DE MOTES, En torno alas fuentes griegas sobre el origen de Rhode, en Simposio de Colonizaciones, Barcelona-Ampurias, 1971, pp. 125-138. 73. Ver, por e;emplo: J. MALUQUER DE MOTES, La colonia griega de Rhode, localizada, en Zephyrus XIV, Salamanca, 1963, pp. 99-100; J. MALUQUER DE MOTES, Rhode, la ciutat més antiga de Catalunya, en Homenaje aJ. Vicens-Vives, Barcelona, 1965, vol. I, 143 ss. 74. Ver al respecto: J. MALUQUER, En torno a las fuentes ... , citado (criterio sobre la visión arqueo:ógica del problema). 75. Agradecemos a las señoritas A. MARTIN Y E. PONS, la información que al respecto nos han tenido la amabilidad de ofrecer, durante la visita que hiciéramos alas excavaciones que elias continúan realizando, después de la sentida desaparición del doctor Oliva. 76. J. MALUQUER DE MOTES, En torno alas fuentes..., citado. 77. J. MALUQUER DE MOTES, En torno alas fuentes ... , citado; J. MALUQUER DE MOT-ES, La colonia griega ... , citado; J. MALUQUER DE MOTES, Rhode ... , citado. 78. En la Palaiapolis de Ampurias abundan las ceramicas hechas amano, tipicas de la Cultura de los Campos de Urnas. Hemos podido observar los materiales gracias a la amabilidad del profesor E. RIPOLL ydel doctor E. SAN MART! GREGO. También en la zona de ULLASTRET, la ceramica de los Campos de Urnas resulta sumamente reveladora. Puede decirse que en los albores de la fundación de Ampurias la situación cultural del Ampurdan habia variado muy poco, con respecto a la que se pudiera haber apreciado durante el siglo VIII-VII a.C. 188 o. ARTEAGA espera prudente antes de poder concluir decisivamente sobre la significación regional que pudieran haber alcanzado, con su presencia ydesaparición, estos tipos cenímicos de Vinarragell inicial. Mientras tanto parece que podemos asegurar que lo que conocemos en otras partes de la Península como propio del Bronce Tardío, lIegaba a afectar de alguna manera alas tierras del Levante Septentrional. Ciertamente querríamos considerar que Ja fase inicial de Vinarragell serviría para justificar, cuando menos, la presencia de un pequeño lote de objetos del Bronce Tardío en la desembocadura del Mijares, totalmente diferenciado del Bronce Valenciano y por ello mismo paralelizable con otros yacimientos de su misma época, bastante antes de que se pusieran en marcha los procesos que desemboca en la Cultura Ibérica. EL PROBLEMA PROTO-HISTORICO DEL LEVANTE SEPTENTRIONAL, VISTO DES DE LA VERTIENTE MEDITERRANEA Una vez que hemos reseñado la panonf:lmica actual del Levante Septentrional durante los tiempos proto-histól icos, en lo que respecta alos posibles fenómenos continentales (Bronce Final y Campos de Urnas), vamos a tratar de proyectar sobre ellos el «componente mediterr{meo» sin profundizar por ahora en los problemas del sustrato resultante. En principio, puede decirse que la región del Levante Septentrional, como todas aquellas que le son vecinas, había quedad:> comprendida como perteneciente al area de los influjos griegos, que teóricamente se c:ontraponía auna supuesta area de influjos fenicios. Como bien se sabe, tal idea se había venido reforzando con la creencia de que los navegantes fenicios delimitaban sus relaciones peninsulares dentro del término comprendido entre las actuales provincias de Huelva yAlmería. Sin embargo, no parece que la configuración de unas areas de influencia, como las que en términos parecidos reflejaron despuús los famosos tratados entre Roma yCartago, se pudieran haber comenzado ademarcar, cuando menos de una forma sociopolítica, desde una época tan antigua, sino mas bien en la misma medida en que se fueron desarrollando los acontecimientos que a' final desembocaron en las guerras púnicas. Desde este punto de vista, la posibilidad de que existieran dos areas de influencia, entre los griegos ylos fenícios, no se puede mantener, durante el siglo VII a. C. yparte del VI a. C. Hasta nuestros días, los datos arqueológicos que bien se pudieran haber lIegado a confrontar, para tratar de probarlas, parecen mas bien consecutivos, que nunca contemporaneos. Con lo cual, todos los enfrentamientos teóricos que se hicieran al respecto sólo podrían haber brindado resultados inoperantes. De todas formas, para ganar una mayor claridad en el estado actual de la cuestión, vamos a comparar los dos grandes aspectos del problema: a) Griegos Como habíamos visto en las paginas pr~cedentes, hasta que no se demuestre algo parecido por parte de los rodios,125 samios, etc., los únicos griegos que la investigación puede conocer, hasta ahora, como capaces de haber iniciado una actividad de envergadura, de cara a la Península, son los griegos focenses. 125. Como por e;emplo la localización de unas fases mas antiguas que las que hasta ahora se han podido excavar en la ciudadela de Rosas. PANORAMICA PROTOHISTORICA PENINSULAR 189 Sin embargo, no parece que el peso de las relaciones focenses en suelo peninsular se pudieran haber hecho sentir, directa o indirectamente, por encima del siglo VI a. C. Es decir, mucho antes de que se hubieran fundado Marsella y Ampurias. b) Fenicios Los fenicios, por el contrario, habían comenzado sus navegaciones hacia occidente con una prioridad bastante sensible. Sus actividades mediterrfmeas, desarrolladas agran escala, entre oriente y la Península, se encontraban en pleno apogeo, por lo menos durante los siglos VIII y VII a. (; Cuando se supone que Kolaios de Samos llegó a descubrir la ruta de Tartessos, los fenicios venían cxplotando su comercio y la isla de Ibiza funcionaba, desde hacía varios años, como un enclave orientado, entre otras cosas, hacia las relaciones con el Noroeste de la costa peninsular. Como puede comprenderse, incluso si se demostrase la presencia de otros comerciantes orientales, los fenicios llegaran a desplegar unas navegaciones capaces de tocar en todos los puertos de la fachada mediterranea de la Península, aunque sus intereses fundamentales pudieran encontrarse cifrados en los ambientes mas meridionales de la misma, unos 150 años antes de que los griegos focenses pudieran ha berles disputado un area de influencia. En el estado actual de los conocimientos no parece que se le pueda conceder una misma importancia a la organización que reflejan las factorías fenicias, que se hallan documentadas por la arqueología, y a unos viajes mas o menos esporadicos, como los que pudieran haber realizado Kolaios de Samos y otros navegantes orientales si no se demuestra que conta ban con el respaldo de una organización similar. Por esta mismo, si tenemos que contar con el trasfondo que pudieran guardar ciertas fuentes escritas, como las que se encuentran pendientes del resultado final de las exca- "aciones en Rosas,12G no queda mas remedio que concederle al futuro las últimas palabras, sobre las relaciones que pudieran haber mantenido los fenicios ylos griegos en occidente, durante los siglos VIII yVII a. C., sin olvidar que las que lIegaron adesarrollar durante estos mismos siglos, en el resto del Mediterraneo, no se pueden calificar de tirantes. Si contemplamos el problema un poco después, parece que las fundaciones de Marsella y Ampurias coincidieron con un momento bastante avanzado de las actividades fenicias agran escala, como ya hemos dicho, pera también con un momento francamente decadente de las mismas.l 27 Sin embargo, parece bastante probable que los barcos fenícios, después de haber venido recorriendo con el ma., mínima detalle toda la fachada mediterranea peninsular, hubiesen alcanzado a comerciar con las recién fundadas ciudades focenses. Es decir, que continuasen manteniendo con los griegos, en suelo peninsular. una política similar a la que habían sabido mantener, durante los siglos pasados, en los ambientes no fenicios del Mediterraneo Central yOriental. Por citar un ejemplo, basta recordar que las importaciones griegas yetruscas, de la misma época, aparecen en los yacimientos semitas de la costa meridional,128 como a la inversa aparecen importaciones típicamente fenicias en Ampurias. 129 Puede por ello presumirse que todavía en la primera mitad del siglo VI a. C., en lugar de areas de influencias, entre fenicios ygriegos, lo que existían en realidad eran amplias zonas de relación yde contacto franco con navegaciones muy complejas. 126. Las excavaciones han proseguido, bajo la dirección de A. Martín, durante el pasadoverano àe 1975, sin que se obtengan elevaciones cronológicas por encima de los siglos V-IV a.C., por lo que la expectación continúa. 127, ARTEAGA, Dbr. cit., nola 59 (en prensa). 128. ARRIBAS, ARTEAGA, Dbr. cit., nota 59 (en prensa). 129. Pueslas de manifieslo por J. MALUQUER, Fenicios en Cataluña, citada. 190 O. ARTEAGA ~ t..". ;~~ "" ... ::fI ~ -. Las evidencias materiales de ese estado de cosas quedan igualmente documentadas ~ • ~ .. ,ro''''''!.'' : ~en los yacimientos indígenas del próximo hinterland. , •• ,.. :~ •. ~ Una poderosa razón para llegar a dudar de las Iimitaciones geograticas que se le ). •.. ~ ~. J" .. , ... 'vellían concediendo alas actividades fenicias, al suponerlas centradas entre Huelva y ..... ~ Almería, la brindó la excavación del poblado de Los Saladares (Orihuela, Alicante), en le región del Bajo Segura.l 30 Los hallazgos fenicios de este yaclmlento del Levante Meridional resultaron sumamente completos en su variedad,131 como numerosos en su cantidad, demostrando la potencia que habrían alcanzado las relaciones que hasta allí los lIevaron, hasta el punto de que puedan ser considerados como motor principal de los procesos pre-ibéricos de la región.l 32 En lo que respecta al Noreste de la Península, el profesor J. Maluquer de Motes habia denunciado la existencia de algunos objetos, que posiblemente habrían sido traídos por el comercio fenicio, tanta en Ampurias 133 como en las necrópolis ibéricas del Ebro.l 31 Esta posibilidad de los fenicios en el Noreste peninsular, como también había sospechado F. Benoit, para el Golfo de León,135 parece que se conmienza aconfirmar, si bien de una manera indirecta, en ciertos yacimientos del Bajo Aragón,136 al tiempo en que se vienen estudiando y dando a conocer otros hallazgos, de origen egipcio,137 que los especialistas consideran lIegados a la Península de la misma manera. 13S Dentro de esta panoramica de cuestionamientos se excavaba el poblado de Vinarragell, entre los años de 1968 a1972, en la desembocadura de! río Mijares, cerca de la costa que mas se enfrenta a la isla de Ibiza, donde se supone que existiría un establecimiento fenicio-púnico, a partir del año 654 a C. 13 !) Este horizonte de importaciones, según nuestra opinión, tendría que colocarse, por lo menos, temporalmente paralelo con el funcionamiento del establecimiento antiguo de los fenicio-púnicos en Ibiza, aunque por ahora sólo fuera de una manera hipotética. puesto que este último no se acaba de documentar. Los materia~es fenicios de Vinarragell 140 lisnen un3. comparacién probab~e con los tipos que aparecen en los estratos IV b, c, d, de la factoría malagueña de Toscanos 141 ycon los que se estratifican en la primera fase de la del Guadalhorce;142 que reciben una fechación en torno a la segunda mitad del siglo VII a. C. y como mucho hasta principios del siglo VI a. C. 130. ARTEAGA. SERNA, Los Saladares-71..., citado; ARTEAGA, SERNA. Die Ausgrabungen .... citado; ARTEAGA. SERNA, Los Saladares-71...• citado; ARTEAGA, SERNA. Influios fenicios .... citado. 131. ARTEAGA. SERNA, Los Saladares-71 .... citado; ARTEAGA, SERNA, Die Ausgrabungen .... citado; ARTEAGA, SERNA, Influios fenicios .... citado. 132. ARTEAGA. SERNA, Los Saladares-71 .... citado; ARTEAGA, SERNA, Die Ausgrabungen .... citado; ARTEAGA. SERNA. Influios fenicios ... , citado. 133. J. MALUQUER DE MOTES. Fenicios en Cataluña, citado. 134. J. MALUQUER DE MOTES, Fenicios en cataluña; citado. 135. F. BENOIT, Recherches sur l'hellenisation du Midi de la Gaule, Aix-en-Provence. 1965. 136. Excavaciones en el Coll del Moro. realizadas por Berges yFerrer. en la necrópolis tumular, encontrando vasijas de clara ascendencia feno-púnica. Agradecemos aM. Ferrer la información sobre estos hallazgos, de próxima publicación. 137. J. MALUQUER, "Cowroid" de ceramica vidriada hallado en el poblado ibérico del Tossal del Moro, en Pinyeras, Batea-Tarragona, Salamanca, 1962, pp. 343 Yss.; D. FLETCHER VALLS, La necr6polis de la Solivella (Alcala de Chivert), en Trabajos Varios del SIP, n.O32. Valencia, 1965. 138. Entre ot ros trabajos del mismo autor ver: J. PADRO. Breus notes sobre el escarabeus i escaraboids de la necr6polis de Can Canyis, en Pyrenae 3, Barcelona, 1871. pp. 129-139; J. PADRO. A prop6sito del escarabeo de La Solivella (Alcala de Xivert-CasteIl6n) yde otras piezas egipcias de la zona del Baio Ebro, en Cuadernos de Preh. yArq. Castellonenses, 1. Castellón, 1974. pp. 71-78; agradecemos al doctor Padró el habernos permitido la lectura detenida del manuscrito de su tesis doctoral. donde abunda en precisiones. 139. Memoria de los trabajos de 1972, en prensa por parte del S.I.P. de la Excma. Diputación Provincial de Valencia. También en: J. MALUQUER DE MOTES, Fenicios en Cataluña, citado. 140. Memoria sobre Vinarragell-72, citada en la nota anterior. 141. SCHUBART. NIEMEYER. PELLICER, Toscanos, citado. 142. A. ARRIBAS, O. ARTEAGA, Memoria general. en prensa. PANORAMICA PROTOHISTORICA PENINSULAR 191 ~,.... íf/~ Esta cronología se corresponde perfectamente con el ambito temporal que se le ~ , tendría que conceder auna fé-se antigua de la Ibiza fenicio-púnica, puesto que la mism : ~ 81I&.IIRUI .. habría de considerarse enmarcada entre la mencionada fundación, hacia el año 654 a. C., y \ ~~ ~ ~ el comienzo de la necrópolis del Puig des Molins.l 43 C' .. "Q 1I.1~""O Esta necrópolis del Puig des Molins presenta algunos materiales que sólo se pueden Srt\. '" comparar con los que se conocen en Guadalhorce 11,144 que arrancan a partir de un determinado momento de la primera mitad del siglo VI a. C.,145 con lo cual quedaría explicada, en ambos siti os, la total ausencia de otros materiales mas antiguos que serían aquellos que aparece'1 en Toscanos IV, en Guadalhorce I, y también en el horizonte de . importaciones de Vinarragell III. En este poblado de Burriana se estratifican los cuencos trípodes, las anforas piriformes de hombro carenado ylas vasijas panzudas de cuello indicado, con asas geminadas que arrancan del reborde ymueren en el hombro, pintadas abase de bandas anchas de color rojizo o propiamente rojo, que quedan delimitadas por otras mas delgadas de color negruzco. Si nuestro intento de preCISlon cronológlca se pudiera confirmar, correspondiéndose con la vida de un establecimiento antiguo en la isla de Ibiza, ganaríamos una gran posibilidad de fechación, tanta para los estratos con importaciones fenicias de Vinarragell, como para el resto de los materiales que allí se asocian en la segunda mitad del siglo VII a. C. y principios del siglo VI a. C. En Vinarragell faltan hasta el presente otros hallazgos típicamente fenicios, que hasta el presente solamente se conocen (en !o que a la Península se refiere) por debajo del Peñón de Ifach. Nos sorprenden por su ausencia, sobre todo, la ceramica gris y la de «barniz» rojo. Vistos los tres grupos ceramlcos que hasta ahora aparecen en Vinarragell III (cuencos trípodes, anforas yvasijas polícromas) y recordando la gran variedad que mostraban los hallazgos del poblado de Los Saladares, en el Levante Meridional. parece que puede apreciarse que los objetos fenicios del yacimlento de Burriana, en el Levante Septentrional. no IIegan areflejar mas que una concreta actividad comercial. Para el desenvolvimiento de la mecanica proto-histórica de la región, supondríamos que en la costa inmediata aVinarragell no había ningún establecimiento fenicio, puesto que de lo contrario S\.J presencia se habría traducido en una mayor variedad y cantidad de las importaciones y, lo mas importante, en un proceso de cl..ilturación mas relevante.14B Este hecho pudiera servirnos indirectamente para reforzar la posibilidad de Que las ceramicas fenicias del Levante Septentrional se hubieran alargado a través de Ibiza. Por otra parte resulta interesante señalar cómo los propios antecedentes culturales de la región, que ya hemos mtentado revisar en sus puntos mas generales, pueden ser validos para ofrecer, junto con la mera prssencia de los fenicios en sus costas, una idea mas aproximada de lo que pudo haber sido el horizonte proto-histórico en el Levante Septentrional. cuando no en una mayor extensión territorial del Noroeste. 147 El mínima dato de la región puede ser comparado, por lo pronto, con aquellos que se han venido obteniendo en otros ambientes costeros de la Península, para tratar de 143. Para una visi6n reciente sobre materiales de Ibiza puede consultarse: M. TARRADELL, M. FONT, Eivissa Cartaginesa, Barcelona, 1975. 144. Como por ejemplo algunos platos, pintados en Ibiza yen Guadalhorce 11 tratados con Barniz Rojo, aunque conservando la misma forma: que se halla totalmente ausente en Guadalhorce I. Ver abr. cit., nota 142, de próxima aparición. 145. Las fechaciones de Guadalhorce 11 se encuentran justificadas por las importaciones jonias y etruscas que abundan en sus estratos. 146. Como vemos que ocurre en el Levante Meridional, gracias a la excavaci6n del poblado de los Saladares. 147. Hasta el presente, la atención de la investigación. pre-ibérica se mantiene con inusitada espectación en la desembocadura del Ebro, por la necesidad de concretar si allí pudiera haber existido un enclave fenicio, o por el contrario ocurri6 como en el Bajo Mijares: ganando la posici6n de Ibiza una funci6n definitiva, como puente dispersor de los objetos feno-púnicos hacia todo el Noroeste. 192 O. ARTEAGA completar un criteri omas concordante con la complejidad de estos procesos puesto que a lo largo de la fachada mediterranea y atlantica no tenían por qué haber sidoidénticos. Así pues, sin que olvidemos que la presencia de importaciones fenicias se encuentra demostrada en otros yacimientos de la provincia de Castellón,148 queremos tomar buena nota de los principales aspectos que rlos brinda la secuencia de Vinarragell, hasta que nuevos trabajos permitan avanzar un poco mas en la profundidad del problema, como en el esclarecimiento de otras cuestiones proto-históricas ciel Levante Septentrional. En primer lugar salta a la vista la gran importancia de un hecho: que podamos contar con una estratificación que documente materiales fenicios, asociados directamente con las evidencias de la propagación de la cultura de los Campos de Urnas, confirmando y completando lo que algunas necrópolis habían permitido sospechar. 149 Después vale la pena resaltar, para la p.laboración cronológica de los procesos culturales del territori o en cuestión, que las importaciones fenicias comienzan en Vinarragell cuando los elemento,:; materiales de la cultura de los Campos de Urnas se habían estratificado, por encima de los restos de Vinarragell inicial, con su facies del Bronce Final peninsular. Por último hay que hacer notar que la ceramica fenicia desaparece repentinamente -en los estratos, continuando después de su ausencia unos niveles con ceramica hecha amano, como suponiendo la pervivencia ,-le la cultura local, antes de que aparezcan las ceramicas ibéricas propiamente dichas.1 5o Es decir, que según los datos con que contam os hasta el presente, no se puede percibir en Vinarragell un proceso gradual entre las ceramicas fenicias yel torno ibérico, de una manera tan clara como la que nosotros mismos hemos lIegado a observar en la secuencia del poblado de Los Saladares (Orihuela, Alicante) .151 Por todo lo anteriormente expuesto, aunque no nos ocupem os detenidamente de los problemas consecuentes,152 que de todas maneras ya se pueden suponer, queda una cuestión bastante clara: la existencia de un complicado panorama de asuntos protohistóricos, que se intercala entre la típica cultura del Bronce Pleno yel florecimiento de la Cultura Ibérica, tambiér en las tierras del Levante Septentrional. ALGUNAS REFLEXIONES SOBRE EL COMIENZO DEL BRONCE FINAL EN EL LEVANTE SEPTENTRIONAL Tal vez no esté de mas que añadamos unos cuantos parrafos, saliéndonos de lo que propiamente pudiera conr-iderarse proto-histórico, afin de manifestar nuestra preocupación por lo que hubiese sildo el comienzo del Bronce Final, en tierras del Levante Septentrional. Como hemos intentado señalar, los estímulos de la cultura de los Campos de Urnas parecen haber apagado, de alguna manera, las mostraciones materiales de aquel honzonte, que hemos visto estratificarse en los niveles mas antiguos de Vinarragell. 148. Ver, por ejemplo: MESADO OLIVER, Vinarragell ... , citado, lo referente a los hallazgos del poblado de El Polsegue (Rosell), que hoy se conservan en el Museo Municipal de Burriana (ver pago 150). 149. Sobre todo las necrópolis de la desembocadura del Ebro, la necrópolis de túmulos que excavan f3ergés y Ferrer cerca de Gandesa, la tumba 184 de Agullana, las importaciones presentes en las necrópolis de Ampurias, etc. 150. Este problema, relacionado con la cuestión de la iberización del Levante Septentrional, se trata detenidamente en un estudio crítico, de próxima publicación por parte del SIP de la Excma. Diputación de Valencia, siendo un hecho falto de corroboración definitiva 151. ARTEAGA, SERNA, Los Saladares-71 , citado; ARTEAGA, SERNA, De Ausgrabungen ... , citado; ARTEAGA, SERNA, Los influjos fenicios ... , citado; y otras en' prensa. 152. Ver lo dicho en nota 150. PANORAMICA PROTOHISTORICA. PENINSULAR 193 Sin embargo, fuese como fuese el desenlace de este problema, siempre quedaría resuelto el asunto final de la cuestión, manteniéndose latente lo que se relaciona con sus orígenes. La problematica, que por ahora no podemos tratar de desarrollar, puede dejarse' planteada de la manera siguiente: a) ¿Podemos llegar apensar que los hallazgos de Vinarragell inicial representan solamente una infiltración material, fortuita en la región? Si así fuese tendríamos que preguntarnos cuaIsería la mostración cultural propia de la zona en el tiempo en que ocurrió la hipotética infiltración manteniéndose viva la incógnita sobre cómo pudo haber finalizado su desarrollo el Bronce Pleno del Levante Septentrional. b) ¿Podemos suponer mas bien que existía un horizonte cultural, algo precedente, en el mencionado te"ritorio, desde el cual se hubieran derivado los materiales de Vinarragell inicial? En este caso estaría solventada la inseguridad sobre el origen directo de Vinarragell inicial, pero quedaría pendiente el esclarecimiento del horizonte cultural precedente. Es decir, la pregunta de si el Bronce Tardío de Vinarragell reflejaba una continuidad del Bronce Pleno, temporalmente considerado, osi sucedía aun proceso mas evolucionado como el que conocemos en otras regiones con el nombre de Bronce Tardío I. Desde luego, los problemas de un ordenamiento metódico en el Levante Septentrio-' nal se encuentran con el asunto adicional :Je los Campos de Urnas. que en la periodización cultural de otras zonas resulta muy secundario, cuando no inexistente. De todas maneras, no se nos querría escapar la posibilidad de que existan otras evidencias arqueológicas en la región que no se puedan barajar dentro del horizonte que aquí venimos lIamando proto-histórico; como tampoco dentro de lo que tradicional· mente se suele considerar como propio del Bronce Pleno en el lugar. Con ello únicamente podemos extender una pregunta de compromiso hacia la posibilidad de que también en estas tierras se pudiera haber conocido un arn bito problematico, algo despegado del Bronce Pleno, pero también predecesor de las manifestaciones culturales que se observan en el poblado :nicial de Vinarragell. AI respecto, aunque só!::> sea muy de pasada, podemos manifestar nuestro gran interés por la presencia de un complejo ceramico, que ha publicado el Dr. F. Esteve Galvez, procedente del Tossal del Castellet, sito en el término de Borriol. 153 Los numerosos fragmentos aque nos referimos, si exceptuam os los otros que aparecen en el mismo yacimiento, perteneciehtes a la cultura de los Campos de Urnas,154 presentan una decoración idéntica a la que se observa en los barros meseteños de las Cogotas Antiguas,155 con cuya cultura se tienen que relacionar sin ningún género de dudas. 156 Este grupo ceramico del «tipo meseta», siendo intrusivo en la provincia de CastelIón, como lo sería en otras regiones no meseteñas de la Península, donde también se halla infiltrado,157 no estaba presente en los estratos de Vinarragell, como tampoco se conoce en los poblados t~picos del Bronce Pleno levantino. ¿Podría decirse, por este simple hecho, que su infiltración estaba referida aun horizonte intercalado entre aquellos dos grandes momentos? 153. F. ESTEVE GAlVEZ, Un poblado de la primera Edad del Hierro en la Plana de Caste/l6n, en Ampurias IV, Barcelona, 1944. 154. Sobre la presencia de ceramica de los Campos de Urnas y sobre la necesidad de dilucidar estratigréficamente si en el Castellet de Borriol se daban asociadas osupuestas, a los demas materiales que allí se conocen, ver lo dicho en: ARTEAGA, MOLINA, Anotaciones al problema ... , citado. 155. J. CABRE AGUllO, Excavaciones en Las Cogotas, I, El Castro, en Mem. 110, de la Junta Sup. de Exc. y Antigüedades, Madrid. 1930. 156. ARTEAGA, MOLINA, Anotaciones al problema ... , citado, con mas precisiones sobre esta identificación. 157. ARTEAGA, MOLINA, Anotaciones al problema ..... citado, con importantes ejemplos. 13 194 O. ARTEAGA He aquí el problema que habría que concretar, contandose por ahora con los datos que documentan otras regiones: como medianamente posible. 158 Por otra parte, tampoco queremos olvidar la existencia de ciertas vasijas, que recientemente han sido publicadas por don Francisco Gusi, procedentes de su excavación en el poblado de Torrelló (Onda) .159 La Iínea tipológica de estas vasijas del Torrelló se aproxima bastante a la que presentan las fuentes carenadas. que hemos señalado como típicas de Vinarragell inicial. Los tipos del Torrelló se encuentran fechados mediante el método del Carbono 14, en los últimos siglos del Segundo Milenio; resultando por lo tanto un poco anteriores al horizonte en que se difundieron por estos territorios los estímulos materiales de los Campos de Urnas. 160 Por lo pronto, parece lógico que estos últimos no quedaran reflejados de ninguna manera en la secuencia del Torrelló, mientras que en la estratificación del poblado de Vinarragell comienzan aaparecer dominando sobre la fase mas antigua del mismo, que era la que tenía vasijas en forma de fuentes carenadas. ¿No pudieran habcr sido las vasijas del Torrelló como un precedente regional de de las que después veremos estratificarse en los niveles del primer poblamiento de Vinarragell? Esta posibilidad, después de lo que hemos visto, tendría que comenzarse a discutir como bastante verosímil. Mientras tanto, los detalles mas profundos de la problematica que acabamos de exponer, sin apenas intentar una solución aproximativa, se quedan latentes, como una imperiosa desiderata de la investigación, si queremos considerar enmarcado el horizonte que aquí vinimos tratando como estrictamente proto-histórico. Ciertamente, los problemas del Bronce Tardío en el Levante Septentrional no se pueden resolver, ni mucho menos, con los datos que se lIegan a proyectar, de acuerdo con las evidencias materiales de Vinarragell inicial. Pero, en todo caso, tal vez en esta limitación se encuentre cerrado el próximo objetivo, que la investigación futura tenga que desarrollar, para que dentro de un breve tiempo las inseguridades presentes se vean cabalmente superadas. Octubre, 1975. 158. ARTEAGA, MOLINA, Anotaciones al problema ... , citado, con deducciones cronológicas para comenzar a pensar en una posible irradiación de gentes de la Meseta Central, hacia diversos puntos de la Península, en torno a finales del segundo milenio o principios del milenio siguiente. 159. F. GUSI JENER, Excavaciones del recinto fortifica do del Torrelló de Onda, Castell6n, en Cuadernos de Prehistoria y Arqueología Castellonense, 1, Castellón, 1974, pp. 19-62, fig. 1(3-4), pago 32 (dibujo ·superior). 160. F. GUSI JENER, Excavaciones del recinto ... , citado, pago 44 (cuadro cronológico, en el que se puede apreciar la fechación del carbono 14 para la fase 3del yacimiento en un 1315 a.C.; quedando para la fase 4-5, a la cual pertenece la vasija carenada de la pagina 32, una cronología relativa dentro de los siglos XII-XI a.C.).