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Insufrible silencio

García Verduch, Antonio

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Castellón Diario / Juev es, 12de Octubre de 1995. ANTONIO GARCIA VERDUCH El insufrible 'silencio 'l as emisoras de radio, .ésto ocurre, se interrumpe el enmudecidas voluntaproc eso de alim entación de , riam ent e dur ante un uno.de ellos con loque piensa solo minuto, nos han el otro. sumido en el desamparo y en Laradio es una granmáquila orfandad. Un minuto muerna que bombeaideas, y las hato. Un minuto que ha langui- ' ce circular, y luego las vierte decido al ser privado de la saen los oídos de los oy ent es - viade las ondas. . que actúan c omo embud os - ¡Cómo es posible que hapara que, desde allí, se traslayamospodido sobr evivir a la den a sus c er ebros. cru el privación del oxígeno Laradio permite lacomunide la comunicaci ón! Durante cación dé una persona con un eterno minuto nos hemo s . otra, a través de las ondas,pes entido desfall ecer, como si. ro esa comunicación es muy en el l echo del dolor nos husingular, porque si empre es bies en desconectado de -los una la que provee las ideas, y I tubos de plástico que trans- ' ótra la que las recibe. Una diportan lavida. señael menú yelabora los aliHasta que enmudéc e la ra- ' .mentos,yla otra, simplemendio no se sabe lo que es el verda- ' te, abre la boca y los deglut e , dero silencio. Cuando enmu- '. '. sin masticar. Lacomunicación ,decen los pájaros.y callan las de la radio es unidireccional, y hojas de los árboles agitadas 'siempre circul aqdesde un popor el viento,y call a! elaguatulo activo a otro pasivo. La comultuosa del arroyo, es la na .:.- _,munieaciórren sentido inverturaleza próxima la-quecii1i ' so, es decir, de oyente a emi- . Laradio se'asoma al espacio Sara, es br eve, puntualy esta- ' l ~ j an o y, por tanto; cuando ca- ' .disticamenteinsignificante. , lla,es el Cosmosel que callái iQué cómodo es conectar . .Ahorabien, detrás de la ra- ' el-aparato de radio y recibir, dio no solam ente está la vial instant e, un chorro de bracióncósmica, sino tamideas,ya elaboradas,que puebién el latido humano y, por ' den ser ~u estras con sólo tan~o,cua~do enmudece la .aprehenderlas] ¿Para qué varadio, se quiebra la fibra de la mas a pensar nosotros, cuan- , voz humana, y se rompe él . .do otras persona s se molessutil enlace que une (m c er~ , tan en hac erlo, y nos sirven a bro con otro c er ebro. Cuando domicilio, gratuitam ent e, el fruto de su pensamiento? Este sistema tiene una ven- , taja evidente, que es la como- , didad, pero tiene unos incon- •v eni ent es qu e no d eb emo s . ocultar. Elprim ero de ellos e ~ ,, que eri nu estro c er ebro pueden form ar se telaraña s,'por .falta de uso. El se gundo es . que, a fu er za de hac er nues- , tro.rlía a día, lo que brota en otras m ent es, renunciamos al p ensami ento propio, ynos ,convertimos en meras figuras -de aj edre z, movidas por manos desconocidas. Y,el terce- ,ro, es que el alboroto perma- 'riente que produce en nuestro interiorla catarataradiofónica, nos robala paz y el silencio ' que necesitamos para:cultivar nuestra propia intimidad inte- . lectual. La' comunicación ; en ambos sentidos, entre dos persa- ,nas -como la que se produce ' ,durante una conversación sosegadaestimula la actividad intelectual de una y otra, y las .' dos se enriquecen; Ahora bien, si la comunica- -. ción actúa en un sentido úni- , ca , se convi ert e en arma dé dominio sobre la mente, que, además , crea adicción en el dominado.Y es bi en sabido qu e, cuando hay adicción , puede hab er síndrome de abstin encia