La incierta funcionalidad del edificio
Full text
. -- LA INCIERTA FUNCIONALIDAD DEL EDIFICI 105
4
El mayor interés que presenta el estudio de este yacimiento es indudablemente el de la problematica de su funcionalidad, ya que estamos ante un edificio difícil de encuadrar dentro de las funciones generales que tienen las construcciones ibéricas (domésticas, militares, cultuales, producción), pues nos encontramos con un planteamiento estructural completamente novedoso en lo referente al registro arquitectónico, por lo menos al que hemos tenido acceso nosotros. Los datos que nos ha proporcionado el propio yacimiento tal y como hemos venido exponiendo a lo largo de este trabajo son muy escasos por lo que dificulta aún mas el obtener soluciones y conclusiones concretas a través de ellos. Podemos indicar que sin duda alguna estamos ante lo que en los últimos años y a partir de una terminología acuñada por el profesor J. Maluquer para un edificio del yacimiento del Molí d'Espígol de Tornabous (Lérida), se ha venido a Ilamar "edificio singular", es decir una construcción sin paralelos concretos y difícil de adscribir a una actividad concreta. No obstante, el avance que se ha producido en la arqueología ibérica durante la década de los ochenta y especialmente en los años noventa, ha permitido reconocer que estos edificios son propios de una cultura como es la ibérica, es decir no tienen que resultarnos extraños dentro de una sociedad compleja, y es precisamente a través del estudio de este tipo de edificaciones que hemos podido ir conociendo mejor la estructura social y económica del mundo ibérico, por ello consideramos de interés un acercamiento a esta cuestión, en la que veamos la concepción que han tenido los lIamados "edificios singulares" a lo largo de la historiografía, lo cual nos permitira por otra parte adentrarnos a la propia concepción del edificio del Perengil, y presentar las diferentes hipótesis sobre la función que tuvo esta construcción en una zona en la que hasta el momento las edificaciones aisladas no existen, ya que normalmente el habitat ibérico del lIano litoral de Vinaròs se considera un habitat simplemente de habitación, un habitat doméstico, en donde la arquitectura tiene una unidad y homogeneidad especialmente en lo que a estructuras y materiales constructivos se refiere, y como hemos visto al exponer las características y describir la construcción del yacimiento del Perengil, no es el caso en esta ocasión. LA PROBLEMÀTICA EN LA CULTURA IBÉRICA DE LOS LLAMADOS "EDIFICIOS SINGULARES" El término de "edificios singulares" que se ha venido usando en la historiografía arqueológica ibérica, tal y como ya hemos indicado, viene referido a construcciones que por sus peculiaridades constructivas, especialmente por presentar una superficie y unas calidades de materiales 107
constructivos mucho mayores que las normales en la arquitectura ibérica en general, no se ha sabido con ciencia cierta cual fue su verdadera función, sabemos esc sí, que no son viviendas normales, por tanto se deben diferenciar del gran conjunto del registro arqueológico de allí que se pase a denominar con este genérico que inicialmente fue expuesto por el profesor J. Maluquer. Lo que podríamos considerar edificios singulares se han documentado desde el inicio de la investigación de la cultura ibérica, ya que construcciones como el santuario del Cerro de los Santos o el templo del Cabezo de Alcala de Azaila, los conocemos desde hace varias décadas. No obstante, en las edificaciones que se identifican en el siglo pasado o al inicio del presente no hubo ninguna duda en asignarles una denominación de tipo sacro, como es el de santuario o templo, ya que pareda clara su funcionalidad como espacio cultual. La problematica se presenta cuando nos encontramos con una serie de construcciones que no parece que se puedan relacionar con lugares sagrados estrictamente y que a partir de los años setenta empiezan a aport?r a la investigación arqueológica unos datos de gran interés. En efecto, ya hemos dicho que J. Maluquer identificó en sus excavaciones del Molí d'Espigol de Tornabous un edificio que aunque podía considerarse un templo urbano, su función concreta no estaba clara, sobre todo porque en esa época el conocimiento que se tenía de los lugares de cuito urbano era escaso. A ello se suma uno de los hallazgos mas interesantes hechos en la arqueología ibérica, es el caso del yacimiento de Cancho Roano en Zalamea de la Serena, también dado a conocer por el mismo investigador (Maluquer, 1980), y que ha generado una gran cantidad de bibliografía, tanto por parte de su primer excavador como de otros arqueólogos. A estos dos yacimientos se deben sumar también, otros como el edificio de Burriac en Cabrera de Mar, l'Illeta dels Banyets de Campello, o el de la Escudilla en Zucaina, que aunque en un principio pasaron desapercibidos ya que no se sabía ante que se estaba, posteriores revisiones han permitido comprobar la, importancia y la singularidad de los mismos dentro de la cultura ibérica. Otro yacimiento con construcciones fuera de los parametros comunes de la arquitectura ibérica lo tenemos en la Moleta del Remei de Alcanar, en donde aparecen tres edificaciones muy peculiares, que posteriormente se ha comprobado que existen otros iguales en diferentes yacimientos (Gracia, 1995). El verdadero avance de la investigación referida a estos edificios lo encontramos cuando se introducen en la metodología de estudio nuevas visiones y perspectivas sobre la cultura ibérica, especialmente sobre la configuración de la sociedad ibérica, un tema que hasta hace relativamente poco tiempo, pareda difícil de llegar a comprender a través del registro arqueológico. Estas nuevas líneas de investigación nos llegaran sobre todo de la mano del M. Almagro aplicandolas primeramente a las construcciones para los muertos (Almagro, 1983), es el caso de la identificación de una verdadera arquitectura funeraria de tumbas de torre y de pilares estela, que permitía considerar un estamento social de caracter elitista que venía a confirmar de forma arqueológica los escasos datos dados por las fuentes escritas. Aunque en un principio este nuevo campo de estudio se inicia a través de las necrópolis y de los enterramientos ibéricos en general, M. Almagro pasa a plantear el tema a la arquitectura de los vivos, es decir a los edificios de las poblaciones o a los edificios aislados, Ilegando de esta manera a unas consideraciones similares a las que había lIegado a través del estudio de los enterramientos (Almagro, 1996; Almagro, Domínguez, López, 1990). Los conceptos de "arquitectura de poder", "arquitectura de prestigio", entraban a formar parte de la nomenclatura de la cultura ibérica. Por tanto, veíamos a través de las construcciones una continuación física y social de la vida terrena a la de ultratumba y una nueva vía de estudio de la sociedad ibérica. 108 I l
Estos nuevos planteamientos metodológicos, lIevaron a revisar construcciones que se conocían de hacía tiempo, es el caso del edificio de Burriac que se consideró un templo (Barbera, 1982-83), aunque posteriormente se ha replanteado la problematica funcional de la construcción, considerandose un espacio social (Vila, 1994). También se consideró de nuevo el yacimiento de la Escudilla de Zucaina (Gusi, 1995). Así como los denominados templos dels Banyets de Campello (Almagro, Domínguez, López, 1990), o el de Alhonoz y los edificios del Molí d'Espígol de Tornabous (Cura, 1997), o la Bastida de les Alcuses de Mogente (Dies, Alvarez, 1997). A las antiguas excavaciones se unían también de nuevas, es el caso de las que se efectuaban en Puente Tablas donde se identificaron edificios de prestigio (Ruiz, 1997), y en los Alcores de Porcuna (Arteaga, 1985; Arteaga, Blech, 1986). Así pues, a partir de la arquitectura se iniciaba el analisis de la organización social y de la estructura ideológica de poder de la cultura ibérica, mediante lo que se considera edificios en los que se conjuga la residencia de un jefe y un lugar sacro, toda una nueva concepción de la aristocracia y de las jefaturas ibéricas relacionadas no solo con el poder económico y social sino también con el religioso. Indudablemente la importancia de estos estudios ha sido sorprendente para avanzar en el conocimiento de la sociedad ibérica. Estos edificios singulares mencionados presentan pues un caracter religioso-palacial, pero también hay otra función productiva o de almacenaje, que en alguna ocasión esta relacionado con el primer grupo. Así nos encontramos con los edificios identificados en la Moleta del Remei (Gracia, 1995), también en Torre de Foios (Gil-Mascarell, Fernandez, Oliver, 1995), la Balaguera de la Pobla Tornesa (Jorda, 1952) y el Amarejo (Broncano, 1988), como una edificación que presenta estructuras alzadas sobre pilares seriados con el fin de suprimir los efectos de la humedad en el material almacenado mediante la creación de un sistema de aireación inferior, lo que plantea un almacenaje de caracter comunal. Vemos pues como los Ilamados "edificios singulares" se encuentran relacionados con las elites sociales y económicas ibéricas, y con construcciones destinadas a la salvaguarda de lo que sería para el mundo ibérico el gran elemento de intercambio, el cereal. Por tanto, la problematica que se plantea en este tipo de edificios, mas que la propiamente arquitectónica es la de su función y su interelación con la estructuración social y económica de I.a población a la que pertenece, así su estudio ha representado todo un avance no solo en las técnicas arquitectónicas, las cuales no ofrecen practicamente novedades a las que ya se conocían en la arquitectura digamosle doméstica o la defensiva, si no a la sociedad de cada uno de los diferentes periodos de la cultura ibérica. El paso importante ha sido el no considerar templos a los edificios singulares, si no también residencias gentilicias e integrar la arquitectura en el entramado social ibérico. LOS POSIBLES INDICIOS CULTUALES DEL PERENGIL La situación en la cima de una colina, así como su forma rectangular perfectamente escuadrada, completamente aislada de un habitat, nos lIevó a plantear desde un principio la posibilidad de que el edificio tuviera un caracter sacro, como ocurría con el Cerro de los Santos en Montealegre, La Encarnación de Caravaca o Nuestra Señora de la Luz de Murcia, los tres situados en las cimas y como edificios aislados, tres yacimientos emblematicos en la cultura ibérica en general y la religión ibérica en particular. Sobre esta hipótesis es la que trabajamos inicialmente, 109
aunque como después veremos hay muchas dudas al respecto de la función del edificio, de allí que planteemos todas las posibilidades funcionales, con sus elementos a favor y en contra, que nos ha sugerido el edificio del Perengil tras su estudio y comentario con otros colegas, a quienes de nuevo agradezco su ayuda. Pasamos, pues ahora, a plantear los elementos que acercan al edificio a una funcionalidad sacra así como también la problematica de los elementos que nos alejan de esta función. Estamos ante un edificio de planta rectangular, con un cuidado mampuesto de grandes dimensiones y con una cronología que nos acerca al momento de mayor esplendor de los edificios cultuales de influencia romana que se construyen durante el siglos 111-11 aC. No obstante, la planta de la edificación una vez excavada en su totalidad, especialmente la entrada, comprobamos que no se relaciona con el resto de los santuarios que se habían tomado como referencia. Nos encontramos con un espacio de acceso a la cella que podríamos relacionar C(:>n las antecellas de algunos edificios, pero en esta ocasión cabría la posibilidad que estuviésemos ante un espacio cerrado y con su acceso en un extremo, todo lo contrario que vemos en los edificios clasicos en donde la puerta esta centrada en la nave. El acceso al edificio en este caso, se realiza también por un extremo y no por el centro como sería habitual. Esta doble entrada nos da un acceso en forma de cuatro, las lIamadas entradas acodadas, que no encontramos en los santuarios ibéricos, aunque no son extraños en el mundo sacro orientalizante (Díes, 1995). Dentro ya del edificio, vemos que la distribución interior tampoco es habitual en las edificaciones ibéricas de este tipo. Tenemos una distribución tripartita del espacio interior del edificio, que es habitual en la arquitectura durante todo el periodo ibérico, pero no se adapta en ningún caso la distribución a otros edificios conocidos. Tan solo podríamos señalar que el espacio unidad estratigrafica 1059 podría tener su paralelo en cuan.to a la situación y planteamiento en general, en uno de los tres espacios en los que se distribuye el templo A dels Banyets de Campello, es decir un espacio alargado en sentido longitudinal del edificio y junta a una de las paredes de cierre (Llobregat, 1985). En el edificio O del yacimiento de Montemolín de Marchena (Sevilla), encontramos una planta que tiene semejanza con la nuestra. Se trata de un edificio con una cronología anterior al Perengil al que se le otorga una funcionalidad cultual relacionada con los sacrificios de animales, y sus excavadores ven cierta relación con el tipo de planta IIB2 de los edificios del próximo oriente que establece F. Braemer (Bandera, Chaves, Ferrer, Bernaldez, 1995; Braemer, 1983; Chaves, Bandera, 1991). En el lIamado edificio público de Burriac en Cabrera de Mar, se señala la existencia de un pequeño recinto al sur del edificio principal en donde parece ser que hay unas ofrendas votivas de comida (Barbera, Pascual, 1979-80; Barbera, Dupré, 1984), recinto que no podemos evitar relacionarlo con el espacio unidad estratigrafica 1063 del Perengil, también situado al sur del edificio y junta a la pared de éste, al igual que el de Burriac, en donde se encontró un conjunto de ceramica de cocina, algunas practicamente enteras, por lo que cabría la posibilidad de que ambas recintos tuvieran una finalidad votiva o de ofrenda, en nuestro caso hemos de indicar que no se ha encontrado ningún tipo de muestra que nos denuncie material organico. Unos elementos a tener en cuenta al tratar la posible función cultual de la edificación, son las estructuras unidad estratigrafica 1003 Y unidad estratigrafica 1016. El primero como ya hemos dicho es una base de mampuesto, con una diametro de 0,70 metros, se encuentra completamente exento, al contrario que la otra estructura que tiene un diametro maximo de 1,00 metro. En el primer caso podríamos estar a modo de una base de columna junta al hogar, lo mismo que vemos en el edificio público de Burriac, pero en esta otasión por el tipo de construcción, ya hemos 110 4
comentado que no puede servir como base de una columna de apoyo, lo mismo sucede con la otra estructura que esta adosada a la paredo Estas estructuras nos recuerdan las basas de las columnas del templo B de la Illeta dels Banyets de Campello, en donde no sirven de soporte arquitectónico, ya que la edificación no estaría cubierta. Su excavador cree que podríamos estar ante la base de una ashera, es decir de un tronco sagrado (Llobregat, 1985). También en la Escuera de San Fulgencio tenemos unas basas situadas en los departamentos C y F, una de las cuales incluso esta dentro de una hornacina (Abad, Sala, 1997; Nordstrom, 1967). Por la situación de las basa s resulta difícil pensar en un elemento arquitectónico. También en el santuario de Torreparedones de Castro del Río-Baena encontramos una columna junto al altar (Morena, 1997). En la iconografía también se mencionan elementos que aluden a columnas en contexto de cuito, es el caso de un relieve procedente de ~orreparedones, o en una ceramica del Cerro de los Santos de Montealegre del Castillo (Almagro, 1996; Moneo, 1995), otra representación con columna podría estar en un vasa de Santa Catalina del Monte (Aragoneses, 1969). Un cipo de Marchena tiene representado un caballo libre y una palmera como arbol de la vida. Junto al altar del yacimiento de Alorda Park de Calafell y concretamente en el recinto A, se encontró un agujero que podría utilizarse para colocar el pilar en donde según los excavadores se atarían las víctimas de los sacrificios (San martí, Santacana, 1992). En el santuario de Nuestra Señora de la Luz de Murcia también se considera la presencia de una columna sagrada junta al altar en la reconstrucción del edificio (Lillo, 1993-94). En el Alto Chacón de Teruel tenemos un altar adosado a la pared y también a su lado hay dos columnas de madera (Atrian, 1976). En Mas Castellar de Pontós hay un "altar" con soporte en forma de columna estriada (Pons, 1997). Como podemos comprobar es frecuente la presencia de columnas o de troncos de arboles que serían objeto de veneración, ritos que después continuaran incluso hasta época cristiana, es el caso de la Virgen del Pilar (Borras, 1982), o las cru ces de término. Estos elementos también podrían tener la finalidad de sostener la imagen de la divinidad a modo de herma (Pausanias, Periégesis 11, 388, VII, 25,7), hecho que se ha propuesto en alguna ocasión para los bustos ibéricos como la Dama de Elche (Bendala, 1996). No obstante, la religiosidad ibérica parece ser que tiene una falta de representaciones de las divinidades, por lo· que resultaría tal vez difícil esta funcionalidad de soporte. Este aspecto de la religión ibérica se indica en varios autores (Blazquez, 1983; Lucas, 1981; Ruiz Bremon, 1988), pera que en cierta medida también esta siendo contestado por otros (Olmos, 1992). Otro elemento a considerar en el momento de otorgarle una funcionalidad sacra es la estructura unidad estratigrafica 1004, la cual esta construida con mampuesto, y se levante a 0,45 metros del suelo. Estas estructuras que podríamos relacionar con mesas de ofrendas o altar, las encontramos en otros yacimientos, es el caso de Alorda Park de Calafell, que alcanza también una altura de 0,45 metros (Sanmartí, Santacana, 1987; 1992). En el mismo yacimiento catalan, y concretamente en el recinto BF, hay otra elemento similar al del recinto A, pera en esta ocasión circular, forma que encontramos también en Can Balenço de Argentona (Codex, 1992). En el Puig de Sant Andreu de Ullastret hay otra de forma rectangular pera de dimensiones mayores (Martín, 1990). Así como en la Alcudia de Elche (Ramos Fernandez, 1995), o en el templo B de la Illeta dels Banyets de Campello (Llobregat, 1985), y en la estancia A de San Antonio de Calaceite (Pallarés, 1965). En la Escudilla de Zucaina se localizó también una mesa de ofrendas de mampuesto (Gusi, 1971; 1995). En la Moleta del Remei de Alcanar en la habitación 52 existe una estructura de mampuesto con las características de la que hemos localizado en el Perengil (Belarte, 1997). En el Alto Chacón tenemos un altar pero en esta ocasión se trata de sillares (Atrian, 1976). Por tanto, 111
vemos que es un elemento que se ha relacionado siempre con mesas de ofrendas o altares, y tal y como hemos indicado en líneas precedentes, en mas de una ocasión se encuentra relacionado con las columnas de piedra o madera. Por último indiquemos los altares del yacimiento de Cancho Roano en Zalamea de la Serena en forma rectangular, circular y de piel de toro hechos con adobe (Celestino, 1997). El hogar que se ha excavado en el Perengil, debido a sus dimensiones lo aparta del resto de hogares domésticos de la zona, ya que alcanza una superficie de 1,50 metros cuadrados. El hogar como so porte del fuego purificador y para las ofrendas esta presente en lugares de caracter cultual es el caso de la Escudilla de Zucaina, en donde también es rectangular y delimitado con piedras (Gusi, 1971). Hay hogares decorados en el Castellet de Liria, en el Oral de San Fulgencio, y en el Puntal dels Llops de Liria, todos ellos relacionados con capillas domésticas. La decoración que lIevan estos hogares hacen pensar que son hogares especiales y de un fuerte simbolismo Los santuarios de Torreparedones, La Encarnación y Cerro de los Santos pertenecen a la revitalización de los lugares cultuales del siglo II aC. Para Ramallo el proceso de romanización lleva a una monumentalización y potenciación de los santuarios (Ramallo, 1993), pero en nuestro caso estamos ante una cronología mas temprana. El material que nos ha aportado la excavación tampoco es muy significativo para relacionarlo con una funcionalidad cultual, ya que no existe ningún elemento ceramico o de otro material, que nos indique la posibilidad de algún rito, no se han hallado vasos de tipo ritual, o algún tipo de deposito votivo. Sin embargo, no debemos olvidar que en algunas capillas los elementos no difieren del resto de los edificios. Vemos como en la Escudilla de Zucaina el registro podría encontrarse en una casa normal (Gusi, 1971). Lo mismo sucede en el Oral de San Fulgencio a excepción de un par de utensilios metalicos (Abad, Sala, 1993). AI igual que en el Perengil en la Quéjola de San Pedro (Albacete) se encontró una lanza en el espacio sagrado (Blanquez, 1996) En la identificación de un yacimiento como un lugar de cuito debe haber una serie de elementos que nos denuncien esta funcionalidad concreta, e indudablemente esta premisa no la tenemos del todo completa en nuestro caso, por lo que la atribución funcional no se puede dar con seguridad, aunque tal y como hemos visto presenta elementos que se podrían relacionar con el mundo religioso. Un dato que nos aleja de la función religiosa es que no encontramos un antecedente ni una continuidad como lugar sacro, hecho que siempre suele suceder ya que los lugares sagrados no se abandonan, incluso pueden llegar hasta nuestros días. En cambio el yacimiento tuvo muy poca duración, aunque el edificio tempial del santuario de Nuestra Señora de la Luz dura tan solo unos 50 años pero el cuito en el lugar ha Ilegado hasta ahora, al igual que en la Encarnación de Caravaca (Ramallo, Brontons, 1997). Uno de los elementos de la estructura arquitectónica que resultan discordante para atribuirle un uso sacro al edificio es la gran potencia de los muros, ya que no se constata en ninguna otra construcción que los santuarios necesiten un grosor tan grande para las paredes perimetrales, no olvidemos que alcanzan los 1,75 metros de anchura, este grosor tan solo se encuentra en edificios de fortificación. 112
LA PROBABLE FUNCIÓN MILITAR El uso del edificio como torre de vigilancia o de defensa es otra de las funciones que consideramos factibles para este enigmatico yacimiento. La situación en que se encuentra en medio de la lIanura controla toda la costa y la vía que desde ella se dirige al interior desde la desembocadura del río Sérvol, la cual como ya hemos indicado pasa por debajo de la colina en donde se sitúa el yacimiento, o desde la desembocadura del río Seco, importante desembarcadero durante el siglo segundo antes de Cristo, pero ya en uso desde el siglo VI aC (Fernandez Izquierdo, 1990-91), hacia la zona de Rosell y desde allí remontar el Sénia o el mismo Servol en dirección al Bajo Aragón. En la zona de la Tinença de Benifassà, se ha sacado a la luz un importante yacimiento, la Morranda del Ballestar, que aunque datado a finales de la segunda centuria, nos esta señalando por su riqueza un importante centro de extracción de madera y posiblemente también de hierro, ya que en la zona se encuentra este mineral (Flors, Marco, 1998). Así mismo, desde el Perengil se controla la actual carretera Vinaròs-Victoria, nacional 232, la cual une la costa con el valle medio del Ebro, pasando por yacimientos tan importantes como la Moleta dels Frares en Forcall (Arasa, 1987), el Cabezo de Alcala de Azaila (Beltran Lloris, 1976, 1995), e incluso el importante enclave de Contrebia Belaisca en Botorrita (Beltran, Beltran, 1989; Beltran, Diaz, Medrano, 1988), ya cercano al importante centro de Selduie que después sera Caesaraugusta (Burillo, 1980; 1986; 1988). Por tanto, podemos ver como el lugar que ocupa el yacimiento es de suma estrategia para controlar el inicio de una importante vía, que todavía hoy en día resulta de sumo interés, que une la costa con la importante región de época celtibérica y romana que se encuentra en Aragón. La situación topografica es similar a la de algunas torres de Extremadura ubicadas sobre lomas suaves y de facil acceso (Ortiz, 1991). Por otra parte, las características de la construcción también nos pueden indicar cierto interés defensivo, no olvidemos por ejemplo la gran anchura de los muros, que tal y como hemos dicho no es habitual en las construcciones ibéricas a no ser que estemos ha blando de edificios militares. Las medidas de los muros nos acercan a las de la torre de Hijovejo en Extremadura, que alcanza una anchura entre 1,50 Y 2,00 metros. La longitud de esta torre extremeña es de 20,00 metros, por tanto similar al Perengil (Ortiz, 1995). Esta anchura a parte de darnos una seguridad para proteger los elementos que tenemos dentro del edificio también permite una gran altura, que facilmente puede superar los quince metros, por tanto el edificio sería una torre que se vería desde todo el Ilano litoral desde sus entradas, lo cual tendría una función de aparato y de ostentación muy importante, marcando y delimitando un territorio. Ademas, nos encontramos también con la problematica de la entrada del edificio, una entrada que podríamos considerar en codo, al igual que vemos en otras torres defensivas, como por ejemplo en la torre de Foios de Lucena (Gil-Mascarell, Fernandez, Oliver, 1995). Este tipo de entrada se halla pues en edificios de caracter militar. También los grandes bloques preparados de la forma indicada en el Perengil se localizan en otros lugares, es el caso de la propia torre de Foios de Lucena, o la Torre Cremada de Valldetormo y la del Higuerón de Nueva Carteia en Córdoba (Moret, 1996). A pesar de que hay algunos elementos que nos estan indicando que no podemos obviar una función estratégica, militar o defensiva para el edificio que aquí estamos tratando, la aplicación de esta función nos plantea otras cuestiones que no se entienden si consideramos este resultado. Hemos ,de indicar primeramente que no encontramos torres aisladas de las características de la del Perengil, tal vez porque son yacimientos pequeños y que no se han excavado. Las de la comarca 113