Acta taquigráfica de la sesión celebrada por la Comisión de Asuntos Exteriores el miércoles, 14 de mayo de 1980 con asistencia del Señor Ministro para las Relaciones con las Comunidades Europeas (Calvo Sotelo y Bustelo)
Abstract
Informe sobre el proceso de negociación y sobre lo acordado en la cumbre de Luxemburgo
Full text
Año 1980 Núm. 18 CORTES GENERALES Sesiones informativas de Comisiones Acta taquigráfica de la sesión celebrada por la COMISION DE ASUNTOS EXTERIORES el miércoles 14 de mayo de 1980, con asistencia del señor Ministro para las Relaciones con las Comunidades Europeas (Calvo-Sotelo y Bustelo). 1 Legislatura
Se abre la sesión a las doce y cinco minutos de la mañana. El señor PRESIDENTE: Señoras y señores Diputados, vamos a comenzar la sesión de la Comisión de Asuntos Exteriores con la presencia del señor Ministro de Relaciones con las Comunidades Europeas. Como todos los miembros de la Comisión recuerdan, el señor Ministro acordó, conjuntamente con la Comisión, comparecer en el seno de la misma tan pronto como las distintas rondas y sesiones negociadoras fueran teniendo lugar para dar cumplida información a todos los señores miembros de la Comisión del conjunto de dichas rondas negociadoras. Esta Presidencia juzga, sin embargo, que la comparecencia en esta ocasión del señor Ministro en el seno de la Comisión reviste quizá un mayor grado de importancia, derivada de los distintos acontecimientos que ha venido viviendo la Comunidad Económica Europea, que han tenido su punto culminante en la cumbre celebrada hace unas semanas en Luxemburgo, y también creo que reviste especial importancia la presencia del señor Ministro aqui, esta mañana, entre nosotros, por lo que yo denominaría un cierto clima de desaliento o de preocupación que se ha podido plasmar en distintos Órganos de información en relación con posibles retrasos, posibles dificultades, en las que, en conexión con las dificultades evidentes que vive la propia Comunidad, España pudiera verse implicada. En este sentido, creo que la comparecencia del señor Ministro cumplirá este deber objetivo, por un lado, de informar cumplidamentt de cuál es el estado actual de nuestras negociaciones con la Comunidad, y, al mismo tiempo, creo que también el transmitir a los miembros de la Comisión cuál es el clima actual de problemas, de relaciones, de cuestiones que estan sobre la mesa en el seno de la propia Comunidad, y espero yo también que quizá pueda decir algunas palabras alentadoras sobre el actual proceso de relaciones de nuestro pais con el Mercado Común. El señor Ministro para las Relaciones con las Comunidades Europeas tiene la palabra. El señor MINISTRO PARA LAS RELAROPEAS (Calvo-Sotelo Bustelo): Señoras y señores Diputados, muy buenos dias. Comparezco ante la Comisión de Asuntos Exteriores para cumplir mi propósito de mantener con ella un diálogo periklico sobre la marcha de las negociaciones hispano-comunitarias. Como ha dicho el señor Presidente, en esta ocasión, ademas de una información, que procuraré hacer breve y no excesivamente técnica, recordando el carácter esencialmente político de esta Cámara y de esta Comisión, puede ser Útil un comentario, que yo con mucho gusto haré, y recojo esta invitación, sobre el contexto comunitario en que se han venido desarrollando nuestras negociaciones durante los ultimos meses. Esta comparecencia mía se hace casi al final de la primera etapa de las negociaciones. Antes del verano, si las dificultades externas a las que ha hecho alusión el Presidente, y a las que luego me referiré más por extenso, no lo impiden, terminará esta primera etapa y en el otoño comenzará la segunda y definitiva, que debe llevarnos a los acuerdos finales en 1981. Saben Sus Señorias que en la segunda reunión de la conferencia negociadora, celebrada en junio pasado, se decidió que la negociación tuviese un desarrollo en dos fases. Durante la primera fase, los objetivos que se fijaron entonces, y que creo que se han cumplido o se van cumpliendo suficientemente, eran explorar todo el campo de la negociación, identificar y medir los problemas que fueran apareciendo y apuntar soluciones, sin llevar al limite el forcejeo eficaz que conduce al compromiso final. En la segunda etapa, una vez identificados y medidos los proCIONES CON LAS COMUNIDADES EU- -3-
blemas y una vez apuntadas las soluciones, se trataría ya de sitiar cada uno de los problemas y conquistar la solución por la via del compromiso, aproximando las discrepancias, dentro siempre de un contexto global, sin perder de vista en cada problema el conjunto unitario de la negociación. Pues bien, creo que en esta primera etapa (y ahora dar& la explicación que justifica esta afirmación preliminar) hemos ido cumpliendo los objetivos previstos. Quisiera adelantar también ahora que a partir del otoño, en la segunda y definitiva etapa, podria tal vez hacerse de una manera distinta, acomodada a la nueva situación, esta información periódica, este diálogo periódico que yo quiero mantener en la Comisión. Pienso, y es una sugerencia que hago a la Mesa de la Comisión, por si estima oportuno trasladarla a la Mesa y a la Presidencia de la Camara, que en esta segunda etapa deberíamos tener sesiones monograficas o, por lo menos, sesiones con un indice concreto de problemas, y que esas sesiones, aunque tuvieran como centro esta Comisión de Asuntos Exteriores, podrían hacerse en presencia, si reglamentariamente es posible, si lo autoriza así el Presidente de la Comisión, de señoras y señores Diputados procedentes de otras Comisiones. Cuando entremos en temas concretos (agricolas, energéticos, industriales, sociales), muy posiblemente, habrá otros miembros del Parlamento, del Congreso, que tengan interés en estar presentes en la sesión. Mi sugerencia -no me atrevo a llamarla propuestaseria, por tanto, mantener como núcleo central la Comisión de Asuntos Exteriores, celebrar reuniones monograficas con un índice concreto de problemas y que se permitiera, además, acudir a esta Comisión a otros señoras y señores Diputados interesados en los temas concretos. Pienso que tal vez al comienzo de esa segunda etapa podria haber una Última reunión del tipo de la que hoy tenemos, probablemente después del verano, en la cual yo intentaría dar una versión, una opinión, una valoración de conjunto y no sólo una crónica de la primera etapa de las negociaciones. Me gustaría que incluso antes de esa sesión pudiese distribuirse entre los señores Diputados una especie de libro blanco que contuviera no solamente -repitola crónica de la primera etapa de las negociaciones, sino una cierta valoración hecha, naturalmente, desde el Gobierno de esa primera etapa. Por tanto, y resumiendo, pienso que esta podría ser la penúltima reunión de las que hemos venido celebrando. Habría todavía una Última, de resumen y visión global de la primera etapa, que podría apoyarse sobre un documento, un texto que seria distribuido antes a los señores Diputados, en el que se contuviera no sólo la crónica de la primera etapa, sino una valoración de lo que en esta primera etapa se haya podido hacer, y que a partir de ese momento iniciáramos -si esta sugerencia merece la consideración de la Comisión y de la Camarauna forma distinta de diálogo, como he indicado ya antes. En esta penúltima reunión, yo quisiera resumir y exponer rápidamente el estado de la cuestión; dónde están ahora las negociaciones, de las que los señores Diputados tienen información, y sobre las que hoy mismo se les ha repartido alguna más. Yo haria una selección de problemas que permitieran a la Comisión tener una visión de conjunto de la situación en este momento de las negociaciones. A continuación, recogiendo con mucho gusto la invitación que me hacía al comenzar el Presidente, me propondria comentar el contexto político en que se han desarrollado estas negociaciones en los Últimos meses, desde mi comparecencia, en el Último otoño, ante la Comisión. Contexto político especialmente comunitario, puesto que en esta etapa de las negociaciones, las dificultades ajenas a la negociación, pero incidentes en ella, han sido, sobre todo, dificultades comunitarias. Pero también contexto español, porque no quisiera, como es lógico, dejar en el aire los términos de desencanto o de preocupación que en las palabras inaugurales del Presidente me ha parecido percibir. Voy, pues, rápidamente a intentar una exposición del estado de la cuestión. Ha habido desde el 5 de febrero del año pasado nueve sesiones de la conferencia negociadora. La primera fue una apertura formal. La segunda, el 15 de junio, después de las elecciones europeas, se centró en cuestiones de procedimiento y calendario; también hizo la lista de los temas a tratar y fijó esta fórmula de las dos fases o etapas a las que me he referido. La tercera sesión, que fue el 18 de septiembre, tuvo también rango ministerial y ambas delegaciones, española y comunitaria, intercambiaron documentos y comentarios -4-
sobre la Unión Aduanera. La cuarta sesión, el 26 de octubre, tuvo como contenido por parte española una declaración sobre la Comunidad del carbón y del acero y unas precisiones técnicas añadidas al documento que se habia presentado sobre Unión Aduanera. Por parte comunitaria se presentó un documento sobre fiscalidad. En la quinta sesión, del 3 de diciembre de 1979, la delegación española presentó su posición sobre fiscalidad y transportes y una breve nota adicional en cuanto a las zonas francas. Por parte comunitaria hubo exposiciones en cuanto al carbón y al acero y al capítulo, extenso e importante de relaciones exteriores. La sexta sesión, también ministerial, el 18 de diciembre de 1979, se refirió por parte española al capitulo de relaciones exteriores en respuesta al documento presentado por la Comunidad en la sesión anterior, y por parte comunitaria, al tema de los movimientos de capitales. La séptima sesión, el 1 de febrero de 1980, dio la respuesta española al tema de los movimientos de capitales, y unos documentos que añaden precisiones técnicas sobre el problema delicado del trafico de perfeccionamiento. La Comunidad se refirió al derecho de establecimiento, a la libre prestación de servicios y al derecho derivado. La octava sesión tuvo lugar eJ 14 de marzo de 1980. Por parte española se refirió al derecho de establecimiento y a la libre prestación de servicios, a la política social y a la libre circulación de los trabajadores, y al derecho derivado. Y por parte comunitaria, a la política regional y de transportes y a ciertos puntos concretos sobre cuestiones fiscales y derechos de base. La novena sesión, también a nivel ministerial, ha tenido lugar el 22 de abril pasado. En ella, la Delegación española, aparte de una declaración general que pretendía un comentario sobre el ritmo de las negociaciones y sobre las dificultades surgidas de ellas, aparte de esta declaración general, fijó sus posiciones en cuanto a política regional y en cuanto a la Comunidad de la Energía Atómica y, además, aportó declaraciones complementarias sobre transportes y derechos de base. La Comunidad, en un día especialmente cargado para el Consejo de Ministros, porque fue el día en que se tomaron decisiones en relación con la crisis del Irán, hizo una breve declaración general y a continuación presentó, por primera vez, su posición sobre el derecho derivado y pidió una informacion adicional y unas puntualizaciones a España en materia de relaciones exteriores. En este momento, por tanto, se han tratado ya, por parte española, los capítulos siguientes: unión aduanera; Comunidad del Carbón y del Acero; relaciones exteriores; fiscalidad; transportes; movimientos de capitales; derecho de establecimiento y libre prestación de servicios; politica social; politica regional y Euratom. Quedan pendientes de tratar: agricultura; pesca, y presupuestos. Por parte de la Comisión han sido tratados ya todos los capitulos que he citado, excepto el de la pesca, y estan pendientes todavía en el Consejo de Ministros de la Comunidad, los capítulos de política social, de Euratom, de agricultura y de presupuestos. Eq este momento -y luego me referiré con mas extensión al problemahay un retraso por parte comunitaria del orden de tres meses en el documento fundamental de agricultura, retraso que arranca ya de un retraso en la propia Comisión. Este documento estaba previsto para finales de año o para los primeros días de enero, y la Comisión no lo pudo trasladar al Consejo hasta el mes de marzo, es decir, con un retraso ya de tres mesessobre el calendario previsto. El Consejo lo tiene todavía sobre la mesa y hay en este momento un compromiso de la Presidencia italiana de hacer lo necesario para que este documento sea aprobado durante la misma Presidencia italiana, y en el caso de que la reunión de Venecia, prevista para el día 12, no permitiera que se hiciera este trabajo dentro del mes de junio, hacerlo dentro del mes de julio, es decir, antes del verano. Paso muy rápidamente sobre los principales puntos de la posición española en estos diferentes capítulos. Naturalmente que estoy a disposición de la Comisión para ampliar cualquier dato. En el capítulo de unión aduanera, son temas esenciales el período de transición (como sabe muy bien la Comisión); el problema de la libre práctica, es decir, los productos procedentes de terceros países que han entrado por país distinto de España en la Comunidad, y el problema de derechos de base, o sea, aquellos derechos a partir de los cuales se hará el desarme arancelario. Está pendiente por parte de España el cnvío de una lista de contingentes que incluirá aquLiias partidas arancelarias por las -5-
cuales España pide que se mantengan restricciones durante la transición. Están pendientes, también por parte española, precisiones en cuanto al tratamiento de los monopolios fiscales y en cuanto a la situación especial de Canarias, por un lado, y de Ceuta y Melilla por otro. En el carbón y el acero la posición española repite, casi exactamente, las posiciones en cuanto a unión aduanera que acabo de resumir y que se expusieron en el planteamiento general, con algunas singularidades propias del sistema CECA: la aceptación por parte de España, desde el momento mismo de la adhesión, del sistemas de precios CECA, que, como sabe la Comisión, es un sistema complicado que asegura una transparencia perfecta del mercado. La contribución que España tenga que pagar a la Comunidad del Carbón y el Acero, que en estos momentos no está fijada, pero que se estima en torno a los 30 millones de unidades de cuenta, se pagará, según solicitud española pendiente aún de la aprobación o de negociación con la Comunidad, en tres anualidades, aunque se propone por parte española que las empresas españolas puedan beneficiarse de las medidas comunitarias desde la fecha de la adhesión. Se ha expuesto, también el marco CECA, a la Comunidad el programa de acción industrial y siderúrgico, y se ha defendido por parte española, sin que hasta ahora haya habido objeción comunitaria, la compatibilidad de este programa con la politica comunitaria en el sector. En el capitulo de relaciones exteriores, aparte de una insistencia por parte española en que se nos informe de las moficaciones continuas que hay en él -se trata de un capítulo especialmente dinámicose ha hecho la reserva de nuestras relaciones especiales con Portugal y con los paises iberoamericanos. En relación con la política autónoma, España ha propuesto y tiene que enviar próximamente listas de contingentes para las importaciones procedentes de paises y comercio del Este de la República Popular China y del Japón. En cuanto a la política convencional, España indicará también, más adelante, los productos en los que solicita el mantenimiento de restricciones cuantitativas procedentes de países terceros, especialmente procedentes de los nuevos paises industriales. Y se ha propuesto, por parte española, un periodo de transición, no cifrado todavia, para la asunción progresiva de los acuerdos que la Comunidad tiene, especialmente con los paises de la EFTA, con los paises mediterráneos y con los incluidos en la segunda convención de la OPEP. En el capitulo fiscalidad, el tema central, como sabe la Comisión, es el tema del impuesto sobre el valor añadido y el momento en que el impuesto sera establecido en España. La posición española es, por una parte, de afirmación rotunda en cuanto al propósito del Gobierno de establecer el Impuesto sobre el valor añadido -propósito que está concretado en un proyecto de ley que está en esta Cámara-; pero, por otra parte, la necesidad, que el Gobierno estima clara, de que el establecimiento pleno del impuesto, por razones interiores, no se produzca el mismo día de la adhesión, sino después de una periodo transitorio, ciertamente más corto que el período general al que se alude. Uno de estos de que se habla son los productos industriales y los productos agrícolas, pero sin duda unos años después de la adhesión. El tema transportes no tiene especiales connotaciones politicas. Se habla también de una transicion necesaria para que en EspaGa se cumplan los requisitos comunitarios, en cuanto al reconocimiento de la capacidad profesional de los transportistas y en cuanto al equipamiento de los vehículos de transportes con determinados equipos que la Comunidad exige. En movimientos de capital se prevé que, desde la fecha de la adhesión, estén ya liberalizados los pagos corrientes, siempre que vayan ligados a operaciones de mercancías. Es decir, se trata de un correlato financiero de la libertad de circulación de mercancias; y se solicita, en cambio, un periodo de transición para ciertos tipos de operaciones, fundamentalmente cuatro tipos de operaciones. La primera es la inversión inmobiliaria de residentes en los Estados miembros hecha en España. La segunda es la inversión hecha por los residentes españoles en ciertos sectores, cuya lista reducida se enviara más adelante. La tercera es la inversión inmobiliaria hecha por residentes españoles en los Estados miembros. Y la cuarta es la inversión directa de residentes españoles en empresas destinadas a adquirir o negociar títulos, valores o bienes inmuebles en los países de la Comunidad. Cito estos cuatro sectores, en los que no habrá una liberalización desde el día de la adhe- -6-
sión, sino después de un periodo transitorio, según la propuesta española. En cuanto al derecho al establecimiento de libres servicios, se solicita también un periodo de transición, especialmente en el sector seguros, y en cuanto al ejercicio de la profesión bancaria se hace alusión, por una parte, a la Ley del Seguro Privado, que recoge ya muchos aspectos de la ordenación comunitaria, y por otra, a la nueva Ley de Sociedades Anónimas, que se inspira, en buena parte, en el Estatuto de las Sociedades Anónimas Europeas. En cuanto al libre ejercicio de profesiones liberales, España se ha reservado su posición para más adelante. El tema es complejo; no es esencialmente politico, pero hay aspectos técnicos que es preciso examinar con mucho detalle, y se examinarán en las reuniones a partir del otoño. Referente a la política social, España, en su declaración -como es lógico-, se ha manifestado dispuesta a cumplir, desde el momento mismo de la adhesión, las disposiciones comunitarias. España no cree que sea preciso, desde su punto de vista, un período transitorio para la libre circulación de mano de obra y para todas las obligaciones anejas a esa libre circulación. Ciertamente, la posición comunitaria no es ésta, pero parecia claro que la posición española debería partir de cero para negociar a partir de ahí, y, por supuesto, se ha insistido en el carácter preferente que tiene para España la situación de los emigrantes y la necesidad de que, desde el mismo momento de la adhesión, los emigrantes no tengan ya discriminación ninguna en sus condiciones de trabajo ni en las prestaciones de la Seguridad Social en relación con la situación que tengan otros trabajadores comunitarios. En cuanto a la política regional se ha anunciado -y éste es un compromiso de Gobierno importantela acomodación de la política regional española a la estructura que permite recibir las asistencias comunitarias en este punto. En principio no se han señalado todavía, ni se señalarán durante la negociación, sino después de la firma del tratado de adhesión, que regiones españoles recibirán ayudas comunitarias, si sc ha salvado el principio de que las ayudas nacionales pueden alcanzar a cualquier punto del territorio nacional, y se discutirá luego con la Comunidad -una vez firmado el tratado de adhesióna qué regiones (probablemente a las que tienen una renta por cabeza inferior a la media, de las que se ha dado también una lista a la Comunidad) pudran alcanzar los fondos comunitarios de ayuda regional. También se ha expresado la voluntad española de suprimir las bonificaciones arancelarias como instrumento de política regional. Sabe la Comisión que tradicionalmente se ha venido utilizando éste, entre otros, como instrumento para favorecer y propiciar las inversiones en las regiones menos desarrolladas. Probablemente hay instrumentos más eficaces y menos distorsionantes, y, en todo caso, la bonificación arancelaria no sería posible dentro de la normativa de la Comunidad. En cuanto al tema de la energía atomica hay una aceptación del acervo comunitario con un problema todavía no resuelto en la propia Comunidad. En la propia Comunidad no hay una definición clara de cu81 es el acervo comunitario en este punto; y en tema tan sensible como es el de la inspección hay paises que entienden que las inspecciones no forman parte del acervo, y hay paises que entienden que si forman parte de SI. España se ha limitado a señalar su posición de país no signatario del Tratado de no Proliferación Nuclear y su disposición a fvmar con la Comunidad de la Energía Atómica y con la Agencia de Viena un acuerdo similar al que han firmado los paises comunitarios, pero que tenga en cuenta esta situación especial de España de país no firmante del TNP. Estos son los grandes rasgos de la posición española hasta este momento. ¿Que capítulos faltan por tratar? Antes lo he dicho, fundamentalmente el capitulo agrícola, el pesquero y el de los presupuestos. En agricultura existe un extenso documento de la Comisión, no aprobado todavía por el Consejo, que permite ya ir preparando una respuesta española. En pesca no es fácil que haya pronto un documento comunitario, porque la pesca forma parte del paquete de decisiones que debieron tomarse en Luxemburgo, y que, como la Comisión sabe, no han llegado a adoptarse. Por tanto, no existe, en este momento, una política pesquera comun, ni es ahora posible que la Comisión fije la posición comunitaria sobre el tema. Si, como es probable, hay un acuerdo global en la Comunidad sobre las cuestiones pendientes -7-
antes del verano, es posible que también antes del verano haya un documento pesquero; si no, el tema. inevitablemente, quedara para la segunda etapa. En cuanto a presupuestos no hay, en principio, problemas graves en la negocación hispanocomunitaria sobre el tema; es decir, no aparecen grandes desequilibrios presupuestarios en el análisis que tanto la Comisión como las autoridades españoles han hecho del tema. Sin embargo, es un tema que se ha convertido en sensible por el problema británico, y probablemente la Comunidad querrá en su documento sobre presupuestos hacer previsiones en el caso de España que eviten problemas semejantes en el futuro. Es poco probable que esos problemas, según nuestras estimaciones, se produzcan, pero la Comunidad ha retrasado unas semanas -no ya tres meses, como el tema agrícolala presentación del documento presupuestario, precisamente porque desea revisarlo a la luz de la decisión ultima que se tome en cuanto al problema inglés. Me adelanto ya a decir que no son, en absoluto, comparables el problema ingles y el español. Sobre este tema, si la Comisión lo desea, podré dar luego una información mas detallada. Pasaria ahora a la segunda parte de mi intervención, es decir, al comentario del contexto político en que, durante los últimos meses, se han desarrollado las negociaciones, y sobre el contexto en que se desarrollarán a partir del otoño. La Comunidad atraviesa por una crisis real. No es ya una crisis de crecimiento, es algo mas profundo y más importante. El problema ingles no es tanto la causa de la crisis como la ocasión para que la crisis se ponga de manifiesto. Ha sido, sin embargo, en torno al problema planteado por el Reino Unido como esa crisis se ha llegado a plantear en términos rigurosos y estrictos, permitiendo, tal vez, una solución, porque el problema está ahora ya rigurosamente planteado. Me referiré por eso al problema inglés, pero señalando que este tema no es simplemente la causa de una crisis comunitaria, sino la manifestación de una crisis que es probablemente anterior y distinta al problema inglés propiamente dicho. En el problema planteado por la Gran Bretaña convergen grandes temas abiertos en la Comunidad. En primer lugar, el de la solidaridad ante la crisis. En segundo lugar, el problema de la toma de decisiones, la mecánica de las decisiones que, como sabe la Comisión, ha pasado a ser, de hecho, un mecánica de unanimidad, pese a que los tratados preveían que en la mayor parte de los casos hubiera decisiones mayoritarias, con mayoría simple o mayoría cualificada; de todas maneras, desde el compromiso de Luxemburgo la Comunidad viene aceptando como norma la unanimidad. Late aquí un problema mucho mas profundo, y es la estructura confedera1 o federal que se desea para la unión política europea. Un tercer problema, que se ha puesto de manifiesto en la posición del Reino Unido, es el de la política agrícola común. La política agrícola común es, sin duda, la mas ambiciosa, la más eficaz de las políticas que ha puesto en marcha la Comunidad; también, tal vez por ser la mas ambiciosa y eficaz, la mas criticable y la mas vulnerable. Es una política costosa, que produce excedentes que tienen muy dificil salida en los mercados internacionales; una política que agotará los recursos propios de la Comunidad en el año 198 1 si no se toman las decisiones correspondientes. Esta insuficiencia de los recursos propios es el cuarto gran problema interno con el que la Comunidad se ha enfrentado, ahora ya, directa y abiertamente. Hay un tope del 1 por ciento en la percepción por la Comunidad de un recargo como es el de los impuestos sobre el valor añadido en los paises miembros, y ese tope resultara rebasado en el año 1981, y, por tanto, o bien se reducen los gastos fundamentalmente agrícolas y se revisa la política agrícola común, o bien será preciso rebasar ese tope del 1 por ciento. ¿Cómo se ha insertado la posición inglesa en este cuadro de problemas que son anteriores al planteamiento estricto de la crisis británica? Pues bien, como sabe la Comisión, Inglaterra resultaría en el año 1980, si no se toman ahora medidas, un contribuyente neto a la Comunidad por una cifra muy importante, de orden de los 1.800 Ó 1.900 millones de unidades de cuenta. Recuerdo a la Comisión que la unidad de cuenta tiene una cotización del orden de noventa y tantas pesetas, es decir; son cifras que se aproximan a íos 200.000 millones de pesetas, como -8-
saldo desfavorable a la Gran Bretaña en su balanza presupuestaria con la Comunidad. Inglaterra comenzó con un argumento claro, y es el siguiente: un pais que no está entre los mas ricos de la Comunidad no puede ser el que, con una diferencia muy grande respecto a los demás, aporte la mayor parte de los recursos propios de la Comunidad. ¿Por que se ha producido este desajuste? Pues bien, en primer lugar porque Inglaterra esta comercialmente menos integrada en la Comunidad que los otros ocho. Inglaterra mantenia relaciones estrechisimas de tipo comercial con los paises de la Commonwealth, relaciones que se salvaron en los acuerdos de adhesión, y el porcentaje del comercio exterior ingles que se realiza en el ámbito comunitario es notablemente inferior al de otros países -está, desde luego, por debajo del 40 por ciento-, cuando en paises mas integrados como el Benelux, este porcentaje supera el 70 por ciento; es decir, Inglaterra, fundamentalmente, importa de paises no comunitarios una proporción mayor, dentro de sus importaciones, de la que importan los restantes paises de la Comunidad. Hay una penalización comunitaria para las importaciones procedentes de terceros países, porque los derechos de aduana que se pagan a la entrada de esos productos forman parte de los recursos propios de la Comunidad y son, por tanto, automáticamente transferibles a ella. Inglaterra por este concepto transfiere o aporta a la Comunidad más recursos que los otros ocho miembros. En segundo lugar, Inglaterra se beneficia menos que otros paises miembros de la política agricola comuti; por cada cien unidades de cuenta que Inglaterra aporta a la Politica agricola común recibe en retorno sólo 30. De ahí que Inglaterra insista en una revisión de esa política que es cara y que, además, es una politica desfavorable a los intereses del Reino Unido. Y, en tercer lugar, Inglaterra, que podría beneficiarse más que otros paises comunitarios de otras politicas comunitarias, no obtiene la compensación suficiente en ellas, porque son politicas muy poco desarrolladas en la Comunidad. Me refiero a la política regional, por ejemplo, o a los fondos sociales. Por lo tanto, y como resumen, Inglaterra está menos integrada comercialmente en la Comunidad y paga unos aranceles, que son recursos propios de la Comunidad, en mayor cuantía que los otros ocho. Inglaterra no se beneficia de la política agricola y contribuye, sin embargo, a su financiación. Inglaterra recibe poco en las politicas regional y social de la Comunidad, no porque no deba o no este capacitada para recibir esas ayudas, sino porque esas ayudas son proporcionalmente escasas en el conjunto del presupuesto comunitario. A estas razones se puede sumar la razón histórica de la singularidad británica. Inglaterra, ciertamente, ha sido siempre un pais distinto de los paises continentales. Se adhirió tarde a la Comunidad, después de comprobar el fracaso relativo de su experiencia en la EFTA y después de un debate en el que los partidarios de la integración estaban lo mismo en el partido del Gobierno que en el partido de la Oposición. Es decir, el tema europeo dividia a los partidos clásicos ingleses dentro de su propio seno. Por lo tanto, hay ahi una dificultad inicial de integración que tiene sus origenes históricos en un talante inglés distinto del continental, en una idea inglesa, por ejemplo, del justo retorno, que está muy arraigada en el Derecho sajón y que es, sin embargo, una idea muy poco comunitaria. En cuanto cada pais de la Comunidad se plantee en términos de justo retorno sus relaciones con el resto de la Comunidad, la base misma de la Comunidad se está poniendo en duda. El problema inglés se trató formalmente en el Congreso europeo de Dublin, el 29 y 30 de noviembre pasado, sin que se llegase a una fórmula. Se pensó, entonces, que en el Consejo europeo, celebrado en Bruselas el 3 1 de marzo y el 1 de abril, se podrian tomar las decisiones que dejaran resuelto el problema. Pocos dias antes de la fecha prevista para el Consejo la Presidencia italiana pidió que se aplazara cuatro semanas, hasta los días 27 y 28 de abril, porque no había los mimbres suficientes para construir un acuerdo. La reunión, que ya no fue en Bruselas sino en Luxemburgo, se saldó con el fracaso que la Comisión conoce. Hay que señalar que las propuestas de los ocho a Inglaterra fueron más allá de lo que, en principio, se había previsto y que la resistencia inglesa fue, por lo tanto, también más allá de lo que en principio se había previsto. De los 1.800 Ó 1.900 millones de unidades. de cuenta, la Comunidad llegó a ofrecer al Reino Unido una -9-
asustar a nadiediciendo que me choca un poco, como al resto de mis compañeros -y lo hemos comentado-, pues el tema ha sido hábilmente planteado por el señor Calvo-Sotelo, incluso por el Presidente de la Comisión, en el sentido de que el Presidente hace unos interrogantes, plantea unas dudas que inquietan al Ministro, y el Ministro deshace esas dudas e interrogantes y lleva la tranquilidad a la Comisión. Está bastante bien en cuanto a la presentación, pero les digo que nos hemos dado cuenta. (Risas.) Sigo con el tema que me preocupa en un ambiente de la máxima cordialidad, sin que eso evite que refleje algunas de las preocupaciones del Grupo Socialista. Efectivamente, señor Ministro, el tema de la incorporación de España al Mercado Común es un asunto que está siendo utilizado -y enfatizo esta última expresión-, y puede llevar cierta esperanza e ilusión, si se manifiesta como un asunto de Estado, al pueblo español. En este sentido, yo creo que ni el Ministro ni el partido del Gobierno tendrán ninguna duda sobre la labor que está realizando el Partido Socialista Obrero Español en esta materia. Queremos ser una oposición leal, queremos colaborar donde haya que colaborar y oponernos y criticar donde haya que criticar. Ese es nuestro punto de partida. ¿En que consiste la habilidad? Creemos que ha obviado uno de los problemas que mas preocupan a la oposición y queremos manifestarlo hoy aqui porque creemos que es bueno que se sepa, desde el primer momento, cuáles son las posiciones de unos y otros y que las reglas del juego esten claras para todos. Se ha obviado el tema del año 1983. Es verdad que durante el proceso de negociación vamos a vernos abocados a contemplar unos factores que se pueden calificar como exógenos dentro de la mecánica de la negociación, como son ciertas elecciones de tipo politico que se van a realizar en determinados paises de la Comunidad, Francia y Alemania, aunque este iiltimo tenga otro carácter. Que duda cabe que la adhesión definitiva se va a plantear hacia el año 1983, y el Partido Socialista quiere que sea lo mb rápido posible. No hay que olvidar tampoco que en el año 1983, presumiblemente en España, habrá tambien elecciones generales, y es aquí donde están fundadas nuestras preocupaciones; esta fundada nuestra preocupación en que el Gobierno -yo no quiero hacer juicios de valor por lo que se refiere al Ministro y a su partido, en este momento, digo que es una hipótesis a manejarpodria sentirse excitado por convertir la adhesión en un cartel electoral. Este tipo de utilizaciones se ha conocido en Europa. No hay más que ver el caso griego, lo que hizo el señor Karamanlis, por lo que se refiere a la negociación de Grecia. Bien es verdad que había una justificación objetiva y, por eso, se reafirma todavía mas nuestra posición por la actitud manifestada por los socialistas griegos, totalmente opuesta al ingreso de Grecia en la Comunidad Económica Europea. No es ese el caso de los socialistas españoles, e insisto, que estamos en la colaboración leal y en la oposición leal. Se podría caer en la tentación de negociar rápidamente, aceptar todo e instrumentar la adhesión en beneficio de unas siglas, y esto no parece peligroso, porque puede ser muy útil para un determinado partido, pero puede ser un desastre para la estabilidad política, económica y social de nuestro pais. Tenemos la impresión -y aqui introduzco un elemento politico; yo se que el señor Ministro, justificadamente, me puede decir: ((Mire usted, señor Diputado, en eso no entro porque no es motivo de mi visita aquí»-, al menos la oposición, de que se esta sustanciando una determinada política de imagen pública en la que se pretende -evidentemente no por el señor CalvoSotelo, sino que me estoy refiriendo a la Presidencia del Gobiernosolapar determinados fracasos internos, digamos, o malas políticas, ejecutadas en el plano interno, con una cierta imagen de proyección de hombre de Estado reflejado a nivel internacional. A mí me parece absolutamente legitimo que el Presidente del Gobierno, o cualquier Ministro del Gobierno, lo haga; parece muy legitimo que lo realice, porque en política todas esas cartas hay que jugarlas a fondo. Ocurre que esto no puede llevar a esa utilización, y fíjese que estoy hablando con dos años de antelación parcial del tema de la adhesión. Se también, de antemano, que la respuesta del Ministro puede ser absolutamente irreprochable en el sentido de que el partido que está hoy gobernando en nuestro pais ha sido un Gobierno elegido democráticamente, y a el le compete Únicamente la facultad de negociar, y, por tanto, el Gobierno está legitimado para elegir justamente el momento de la adhesión. - 16-
Eso es irreprochable. Pero de nuevo el Partido Socialista le dirá que eso es verdad, que ustedes podrán negociar siempre y cuando respeten verdaderamente los intereses nacionales y no los subordinen a sus intereses particulares. Esta seria la respuesta del Partido Socialista, con lo cual nos vamos a meter en un juego de respuestas y contrarrespuestas que son ya harto conocidas y que no nos conducirían a nada. Por eso, señor Ministro, queremos decirle que vamos a ser extremadamente vigilantes en este tema; que queremos la rapidez, pero que sea una rapidez como la quieren ustedes, una rapidez razonable y que, efectivamente, este tema sea utilizado por todos, absolutamente por todos, para despertar esa esperanza y esa ilusión en el pueblo español. Si creenios que, llegado el momento de la adhesión, este tema se desvirtúa porque se introduce la reticencia entre unos y otros, debido a que se aprecian ya determinadas utilizaciones del tema, yo mucho me temo que entonces va a generarse totalmente el desacuerdo y no se va a poder consumar la gran obra de todos. Esto era, simplemente, lo que queria significar. El señor PRESIDENTE: Tiene la palabra el señor Ministro. El señor MINISTRO PARA LAS RELAROPEAS (Calvo-Sotelo Bustelo): Ha habido dos puntos fundamentales en la intervención del señor Diputado: el primero, sobre los métodos de trabajo, y el segundo, sobre las habilidades. Quiero sólo añadir, a lo que ha dicho en cuanto a los métodos de trabajo, que me gustaría que a esa reunión de septiembre pudiéramos llegar con un documento -se ha utilizado la expresión ((libro blanco)); que es un poco manidaque fuera un resumen de la primera etapa y que diera una vertebración a esa Última reunión de la primera etapa, que yo estimo que podría tener lugar a finales de septiembre. Vamos con las habilidades. En primer lugar, en lo que se refiere a la habilidad del Presidente de la Comisión, tal vez tendría que dar él las gracias por el elogio. Quiero decir que yo no he querido que realice esa intervención; me he enterado de ella aquí y, por tanto, esa habilidad es suya, no compartida. CIONES CON LAS COMUNIDADES EUHay una segunda habilidad que si'podria ser mia, que es la del tema del 83. Yo no he obviado el tema del 83; he señalado que el calendario inicialmente hecho, no convenido con la Comunidad, porque no es tema de convenio, pero si tratado con la Comisión y con el propio Consejo de Ministros, tiene en cuenta, sobre todo, una contingencia electoral no española: la francesa. Entre las elecciones francesas, probablemente en mayo del 8 1, y las elecciones españolas, en febrero o marzo del 83, hay un plazo que permite actuar con una rapidez razonable, aunque yo más bien diria con una lentitud razonable, porque si algo reprocha la opinión pública a los negociadores y al Gobierno es la lentitud, probablemente porque dicha opinión pública no conoce suficientemente bien la complejidad y el ritmo propio de la Comunidad. Asi, pues, con una lentitud razonable, ese periodo puede ser utilizado para una recta final de negociaciones, a partir de junio del 8 1 ; la firma de los tratados hacia finales del 81 y la ratificación en 1982. Acaba de ser ratificado el tratado de la adhesión griega por el Último pais, Holanda, en un plazo escasamente de once meses. Parece que el plazo de un año es suficiente para la ratificación. Hablaba yo de una posible habilidad mía, y quiero recordar algo que creo que en esta misma Comisión dije en la sesion en que comentaba la inauguración de las negociaciones. Es tan enormemente complicada la negociación en Bruselas, con nueve interlocutores distintos y, además, uno mas supranacional, como es la Comisión, que se me sobrevalora si se me supone capaz de forzar las negociaciones al ritmo que le pueda convenir al calendario electoral español. Bastante dificil es ya en sí misma la negociación de Bruselas como para añadir a su complejidad (con nueve interlocutores, más el órgano supranacional) la incertidumbre de que la convocatoria electoral tuviese en cuenta las elecciones españolas. Por tanto, creo que en ese punto se me sabrevalora si se me supone capaz de conducir este proceso con esa ilusión o ese horizonte electoral a la vista. Creo que este tema se ha llevado como un tema de estado. Mi propósito -lo he dicho muchas veceses llevar el asunto como un tema de Estado. Creo incluso que es algo que más que un tema de Estado: es una cuestión de la sociedad entera. No es ya sólo el Estado y sus distintas instituciones, sino la sociedad entera la - 17-
que tiene que movilizarse y participar en una aventura que a la sociedad en su totalidad afecta, como es ésta. Yo he procurado siempre formalizar mis actuaciones con la mayor asepsia en este punto, sin olvidar, por supuesto -como tampoco lo ha olvidado el señor Diputado-, que ha correspondido a un Gobierno de UCD el honor de presentar la solicitud. Sé que cualquier otro Gobierno hubiera hecho lo mismo en identica situación, pero ha correspondido al Gobierno de UCD este honor y a él compete la responsabilidad de una negociación. Una vez dicho esto, todo lo demás es ya un asunto de Estado o, si me permite el señor Diputado, una cuestión de sociedad. Quiero también recordarle que, si este calendario se cumpliera, el acto solemne de la firma de los tratados, en el que realmente se centra la atención pública y que podría ser utilizado electoralmente, tendría lugar un año y cuatro meses o un año y tres meses antes de las elecciones; es decir, con una posibilidad de utilización, por tanto, mas que remota, ya que pienso que en esta hipótesis tendriamos que firmar a finales del año 8 1 o, como pronto, en los primerisimos días del año 82, a una distancia suficientemente grande. En este país pasan muchas cosas en un año y, probablemente, el efecto electoral de esa firma llegaría muy diluido a la campaña del año 1983. Hay una tercera habilidad, a la que también se ha referido el señor Diputado, que es la del Presidente -segun él-, para distraer con éxitos externos la atención pública de los problemas internos. Sobre este punto quisiera yo decir muy poco, porque, en definitiva, no esta aquí el Presidente del Gobierno, quien podría dar una Contestación personal adecuada a este elogio de su habilidad. Quiero decir que yo, personalmente, echo de menos -y al Presidente se lo he dichoque él no haya tomado hasta ahora en persona -y espero que a partir de este momento lo hagauna mayor iniciativa pública en la defensa de la tesis europea de España. De manera que si este proceso de utilización de éxitos externo, para disimular problemas internos, ha podido ser verdad (y dejo la responsabilidad de la afumación al señor Diputado) en otras áreas de la politica internacional, en ésta no, y bien a pesar mío, porque a mi si me hubiera gustado, y espero que en adelante, al entrar ya en esta segunda fase de negociación, en que los plazos son mas breves y los temas mas concretos, el Presidente y el Gobierno entero enderecen sus actuaciones publicas al horizonte comunitario, y tengan siempre presente el horizonte comunitario cuando hablan. Creo que con esto respondo lo menos dialécticamente posible a la intervención, no tan ácida como dialéctica e inteligente, del señor Diputado. El señor PRESIDENTE: Muchas gracias, El respresentante del Grupo Parlamentario señor Ministro. Centrista, señor Rupérez, tiene la palabra. El señor RUPEREZ RUBIO: Muchas gracias, señor Presidente. Con brevedad queda, antes que nada, en nombre de mi Grupo, expresar el acuerdo, el agradecimiento e incluso la felicitación al señor Ministro de Relaciones con las Comunidades por su buena disposición, por su presencia regular ante esta Comisión, por su, llamaría yo, puntual rendición de cuentas ante este Órgano legislativo de la marcha de las negociaciones, de las diversas incidencias que en esas negociaciones se producen. Acuerdo, agradecimiento y felicitación que se producen, en un contexto compartido amplia y profundamente por mi Grupo, al saber que la negociación se desarrolla a buen ritmo, a ritmo satisfactorio, y que la negociación está en buenas manos. Querría, con brevedad también, referirme a dos o tres puntos, ciertamente no de desacuerdo, sino puntos que nos parecen dignos de ser subrayados. Para uno de ellos, el primero, recojo pura y simplemente la afumacion de mi compañero de Comisión, el representante del Partido Comunista, señor Ballesteros, afirmación dirigida al señor Ministro y al Gobierno, para que fundamentalmente no haya retraso en las negociaciones, no haya retraso en la adhesión. Sabemos que ésa es la preocupación del señor Ministro, que ésa es la preocupación del Gobierno, pero me complace poder recoger esta recomendación, estas palabras del portavoz del Partido Comunista en esta Comision en este sentido. El segundo tema en el que también quería manifestar el acuerdo y la satisfaccion de mi Grupo con respecto a la exposición del señor Ministro, se refiere a todo el complejo de temas sociales en la negociación. Me parece enormemente importante que tanto en el tema de la - 18-
libertad de movimiento y de establecimiento como en el tema de tratamiento igualitario a los trabajadores emigrantes, la actitud de la acción negociadora española en este sentido haya sido partir siempre de periodos de transición cero. Comprendemos las dificultades que probablemente surgirán en este tema en el curso de la negociación, pero queremos manifestar plenamente nuestro acuerdo con la importancia y con la exactitud que la acción negociadora española ha tomado en este sentido. En tercer lugar querriamos animar al señor Ministro, y al Gobierno en general, a continuar con la labor que el Ministerio de Relaciones con las Comunidades en particular está realizando para la coordinación de todos aquellos sectores de la Administración que tienen, poco, mucho o algo que decir sobre el tema, y también para coordinar y estar en contacto atento, continuado y regular con todos aquellos sectores de intereses económicos o de intereses regionales, que por razones varias puedan sentirse mas o menos afectados directamente por la negociación. Creo que este aspecto de coordinación, de compulsa, de conocimiento de diversos intereses y actitudes, es fundamental, y nos consta que el Ministerio de Relaciones con las Comunidades lo esta haciendo, para un adecuado planteamiento de la negociacion, para una adecuada representación de todos los intereses nacionales españoles en esa misma negociación. Y, finalmente, querría, de una manera en lo posible enfatica, recoger y hacer plenamente nuestras algunas de las palabras ultimas pronunciadas por el señor Ministro al final de su intervención. Creemos, efectivamente, que el proceso de adhesión de España a las Comunidades Europeas es fundamentalmente un proyecto nacional, es el gran proyecto nacional, mas allá de incidencias concretas de tipo interior o de tipo exterior, que puede y debe servir para vertebrar todo un proyecto social de alcance inmenso, de alcance enormemente importante para el futuro de todo nuestro pueblo. En ese sentido, queríamos asegurar al señor Ministro el apoyo inmatizado de nuestro Grupo en esas negociaciones, al mismo tiempo que el aseguramiento de que por nuestra parte habrá siempre un animo que no desfallecera nunca para que el Gobierno prosiga, como hasta ahora ha hecho, sin ambigüedades y sin vacilaciones. La manifestación siempre de una voluntad política clara que, al fin y al cabo, es la pieza clave de toda esta negociación en la continuación de ese proceso de adhesión a las Comunidades, repito, es el gran proyecto nacional de vertebración de toda la comunidad nacional española. Muchas gracias. El señor PRESIDENTE: Muchas gracias, Tiene la palabra el señor Calvo-Sotelo. señor Rupérez. El señor MINISTRO DE RELACIONES CON LAS COMUNIDADES EUROPEAS (Calvo-Sotelo Bustelo): Muchas gracias por el acuerdo y por la felicitación. Y ahora un par de comentarios al hilo de lo que ha dicho el señor Diputado. En primer lugar, en cuanto a coordinación de la Administración. Esto se ha venido haciendo ya, pero yo he pedido al Presidente del Gobierno que, a partir de ahora, cuando la negociación entra en aguas profundas y en temas de compromiso, esa coordinación se acentúe, bien en el seno del propio Gobierno, bien en la reunión de una Comisión Delegada especifica para los temas del Mercado Común. Y cuento en este punto con la promesa y con el apoyo del Presidente del Gobierno. Siguiendo en la línea de lo que decía al contestar al Diputado señor Marín, quiero decir que yo he entendido -y espero que la expresión no se interprete malmuy profesionalmente mi dedicación a la negociación (esto tiene que ver con ese carácter de Estado a que se refería el señor Marin), pero la he entendido muy profesionalmente sin olvidar, naturalmente, que es una tarea esencialmente política; que he dedicado a ella plenamente mi tiempo y mi vocación; que he puesto, discretamente -tal vez con el silencio más que con las palabrasde relieve mi deseo de servir, como estoy sirviendo, a esa obra durante las ultimas semanas del cambio de Gobierno. Quisiera, en segundo lugar, pedir a los partidos que están aquí, recogiendo el ofrecimiento que ha hecho en nombre de UCD el Diputado señor Rupérez, que también ellos, que tienen una gran presencia en el sentido social, a partir de ahora insistan en este planteamiento de la integración en la Comunidad Europea como un proyecto auténticamente nacional que movilice - 19-
las voluntades de todos. Quiero decir que, a mi juicio, hasta ahora esto no se ha hecho suficientemente ni siquiera por el Partido del Gobierno, aunque sé que el Diputado señor Rupérez ha organizado y sigue organizando determinadas mesas redondas o conferencias en relación con el tema. Me parece que, aun siendo muy Útil, es todavia insuficiente, y me atrevo a pedir, no sólo al Partido del Gobierno, sino a los demás partidos, que en esta segunda etapa de conversaciones que comenzarán dentro de unos meses, segunda y definitiva, reiteren sus esfuerzos a través de sus organizaciones, amplias y nacionales, para llevar a todos la preocupación de la adhesión de España a las Comunidades. El señor PRESIDENTE: Muchas gracias, Tiene la palabra el señor Yáñez. señor Ministro. El señor YAÑEZ-BARNUEVO GARCIA: Muy brevemente, para no alargar el debate. Obviamente, la posición del Grupo ya la ha fijado el señor Marín, que en csas sesiones monograficas, en general, en el seguimiento y control por parte de nuestro Grupo del tema comunitario, va a ser el responsable y encargado, y lo es ya desde hace algún tiempo. Yo, sin embargo, quería hacer alguna pregunta concreta al señor Ministro, aunque por razones de brevedad no voy a hacer la argumentaciOn muy extrema, sino que voy a ser muy directo. Usted ha citado el tema de las elecciones francesas. Las elecciones son presidenciales, que indudablemente inciden en la vida política del pais, pero previsiblemente, a menos que haya sorpresas, no va a haber una alteración de lo que es el Parlamento, la Asamblea Nacional francesa, que es la que tiene que ratificar. Desde luego, quedan todavia aproximadamente dos años o dos años y medio para la posible ratificacion de los acuerdos por la Asamblea Nacional francesa, pero, hasta ahora, nos da la impresión de que puede haber una mayoría en contra porque, en realidad, es muy dificil que las declaraciones publicas se correspondan luego con la voluntad de los Diputados en la Cámara. Esta es una cuestión que nos preocupa, y le preguntaria al señor Ministro cual es la actitud del Gobierno -si existey del Ministerio en ese aspecto. Por supuesto que también hay la actitud del partido, que hacemos cada uno nuestra labor, pero no sólo, como decía el señor Ministro, se hace insuficientemente la labor de sensibilización y concienciación de la sociedad con el tema tan importante de la incorporación a la Comunidad (que no es tema de Gobierno ni de Estado, como decia el señor Ministro, sino de sociedad), sino también en relación con otros partidos, digamos, fraternales, de nuestra misma ideologia en otros paises, por ejemplo en Francia. Pero la pregunta concreta es si el Gobierno, aparte de su política negociadora en Bruselas con los nueve y con el órgano supranacional, la hace también con los gobiernos nacionales, en el caso francés de los nueve, con el que más dificultades, desde nuestro punto de vista, ahora puede tener para la ratificación, deseable por todos nosotros, de los acuerdos, previsiblemente en 1982. La segunda pregunta es (porque no lo he visto reflejado, si es que existe, en la intervención del señor Ministro) si la crisis mundial -y no me refiero a la crisis comunitaria, sino a la tensión política internacional, a lo que se llama la ((vuelta a la guerra frianha afectado en alguna medida o de alguna manera al proceso negociador, y eso quien lógicamente puede haberlo detectado y palpado es el señor Ministro, el Gobierno o el equipo negociador en Bruselas. Mi pregunta es si la crisis ha incidido de alguna manera sobre el proceso negociador. Tercera y última pregunta. Como Diputado andaluz quiero plantear un tema que esta constantemente en los medios de comunicación andaluces y en la opinión publica. Se que el señor Ministro en otra ocasión, creo que en una visita a Sevilla, ha tratado el tema, pero me gustaría que en este ámbito de la Comisión pudiese contestar al mismo. En Andalucía hay la preocupación de que el hecho de existir organismos autonómicos, gobiernos establecidos con la autoridad y legitimidad que da el sufragio universal, como el Pais Vasco y Cataluña, dé a estas nacionalidades o regiones, a una de estas Comunidades Autónomas, una ventaja, digamos, por utilizar una palabra coloquial, de presión sobre el Gobierno, de mayor peso sobre el Gobierno, a la hora de lo que debe ser todo acuerdo que, indudablemente, significa una cesión de algo y una conquista de algo. j,No se interpreta en Andalucia que Cataluña y el Pais Vasco, sus gobiernos respectivos, van a intentar sacar -vuelvo a repetir que mi intervención es rápida, - 20 -
que no voy a estar un cuarto de hora matizando o argumentandola parte del león y Andalucia va a pagar la factura dc'esa incorporación? Por supuesto, esto necesitaria una cantidad de matices, sector por sector, pero me refiero sobre todo a los aspectos políticos. Andalucia, previsiblemente, si UCD no cambia de actitud -y no es momento de hablar de ello-, no va a tener una autonomía plena de aqui a 1983, por lo menos que proceda de unas elecciones generales al parlamento andaluz. En ese caso, estará en condiciones -según se interpreta mayoritariamente en Andaluciade inferioridad con esas dos nacionalidades. iCuál es la actitud del Gobierno? ¿Piensa el señor Ministro que esto es cierto o no y, si lo es, cuáles son sus argumentaciones o sus razones? El señor PRESIDENTE: Gracias, señor YaTiene la palabra el señor Ministro. ñez. El señor MINISTRO PARA LAS RELAROPEAS (Calvo-Sotelo Bustelo): El señor Yañez ha planteado tres cuestiones esencialmente políticas. La segunda la tenía yo anotada, iba a hacer una referencia a ella, y me alegra mucho que me recuerde la crisis mundial. Empecemos con las elecciones francesas, contestando también muy rápidamente, en el mismo tono directo con que ha sido hecha la pregunta. Ciertamente, las elecciones de 198 1 no son legislativas. Sin embargo, los analistas de la situación política en el país vecino piensan que la mayoría puede recomponerse después de las elecciones. Yo pienso que si, efectivamente, las elecciones se desarrollan como dicen las previsiones que todos hemos leido, muy probablemente la mayoría, aunque esté hecha de las mismas personas, porque habrá elecciones legislativas en el 83, puede comportarse de distinta manera a partir del mes de mayo de 1981. La duda de si hoy hay una mayoría o no a favor del ingreso de España puede quedar resuelta favorablemente después de esas elecciones, repito, con la misma Cámara de Diputados, con la misma Asamblea Nacional. En relación con este tema es muy importante, es decisiva, la posición del Partido Socialista francés. Yo confio en que esta posición de no a CIONES CON LAS COMUNIDADES EUla adhesión de España, que ha sido en tiempos un «no, pero)), yo confio en que esta posición evolucione hacia un «si, pero)), y hay señales de que esto es as¡; probablemente es así, en parte por las gestiones de buena vecindad que el Partido Socialista Español haya podido hacer con su colega el partido frances. En este punto yo estoy seguro de que el Partido Socialista, convencido como lo está, como ha dicho aqui su portavoz, de la conveniencia de una integración de España razonablemente rápida, seguirá haciendo con su colega francés las oportunas gestiones y la operación de persuasión que, probablemente, puede llevarle a un cambio definitivo de actitud y que, por supuesto, no el Gobierno, sino el Partido del Gobierno, hace en relación con los partidos más afines gestiones parecidas. Lo que sucede es que los partidos realmente afines al Gobierno están ya en una posición favorable, generalmente, y, por tanto, en este punto la tarea de UCD no es tan dificil como pueda ser la del Partido Socialista, puesto que un partido socialista importante, el partido francés, tiene las reservas que ha expresado públicamente, aunque, a mi juicio, repito, tal vez como consecuencia de las gestiones entre sus partidos se hayan suavizado Últimamente. Segundo tema: la crisis mundial. Una relación directa entre la crisis mundial y las negociaciones de adhesión no se ha producido, salvo a través de una complicación burocrática, y es que la crisis mundial (y hablo ahora no de la crisis de la Comunidad, sino de la de Irán, la de Afganistan o la del retorno a la ((guerra fria))) ha distraido la atención comunitaria y ha obligado a los Órganos ejecutivos de la Comunidad a estudiar documentos y a redactar papeles que han quitado tiempo para el trabajo burocrático de la adhesión. Esto ha podido suponer un pequeño retraso, y a lo mejor en los tres meses el movimiento agrícola tiene un par de semanas que se dedican a este tema. Creo que, en cambio, la incidencia política de que seguramente hablaba el señor Diputado se produce más lentamente, pero se producirá en un sentido favorable. Europa, a pesar de la dificultad de la Última reunión de Luxemburgo, a pesar del no acuerdo en materia de precios agrícolas, en materia de contribucih británica, ha dado, sin embargo, la impresión de una mayor unidad política hacia el exterior, de una mayor cooperación política. En este ámbito - 21 -
politico es en el que la adhesión de España encuentra su plena justificación. Por lo tanto, creo que en la medida en que la crisis mundial empuja hacia una solidaridad politica europea mayor, en esa misma medida la adhesión de España ganará tanto en el ánimo de los paises miembros respecto de los problemas económicos y técnicos que podrian, en una situación de paz, pasar a primer término y acaparar la atención. El tercer tema me parece del mayor interés. Quiero asegurar formalmente -lo dije ya, efectivamente, en Sevilla ante una pregunta formulada no con tanta precisión, pero en la misma lineaque no habrá ninguna presión, y mucho menos una presión ventajosa o aventajada por parte de las Comunidades Autónomas o Preautonómicas. He dicho muchas veces, y repito ahora, que negocia la Administración del Estado, la Administración Central -no me importa en este momento añadir el adjetivo autonómico-, que la Administración está, como es lógico, no sólo abierta a los informes de las Comunidades Autonomas, sino deseosa de diálogos y de intercambios de puntos de vista sobre este tema. Pero intercambios de puntos de vista, diálogos, informes, que no serán, en ninguna manera, vinculantes para la Administración. No estoy hablando de vinculaciones de tipo legal, que ciertamente no existen, sino ni siquiera de tipo politico. En este punto puedo asegurar que, al menos mientras yo responda del equipo negociador, éste escuchará todas las opiniones que le Ileguen, como escucha las que le llegan de los sindicatos, organizaciones empresariales, de los partidos representados en las Cámaras, de las regiones o de las Comunidades Autónomas, pero no se dejará jamás presionar por el grado de madurez en el proceso autonómico de esta o de aquella región. Quiero recordar que en este punto no haré más, si sigo esta conducta, que seguir la conducta que siguen los paises miembros de la Comunidad. En Bruselas no existen las regiones; existen los Estados miembros. Ni siquiera existen para Bruselas los «Iander» alemanes, siendo Alemania, como es, un Estado federal. Ciertamente, esta centralización que se respira en los tratados de Paris y Roma, y en la que esta fundada en este momento la burocracia de Bruselas, es una centralización a la que debe responder el pais candidato con una centralización parecida. He usado tres o cuatro veces un término que está muy de moda, deliberadamente, en una vía rápida, con pocos matices, por insistir en el problema que planteaba también muy rápida y certeramente el señor Yañez. En todo el proceso de integración en Europa hay y habrá un momento centralizador en la toma de decisiones en Bruselas, puesto que se tomarán por los Ministros del Gobierno en Madrid -de Agricultura, Industria o Asuntos Exteriores-, y habrá un segundo momento estabilizador en el retorno de esas decisiones, en los términos previstos por el articulo 93 de la Constitución, que señala que son las Cortes Generales o el Gobierno, según el rango de la disposición necesaria, quienes garantizarán la ejecución de las políticas comunes decididas en Bruselas. Por tanto, por razones de condición personal y por razones de estructura de los tratados y de la Comunidad a que queremos adherirnos, puedo decir que debe tener el señor Diputado la seguridad completa y personal, como andaluz, en cuanto a que no va a sufrir por el distinto grado de madurez del proceso autonómico ninguna región, ninguna Comunidad Autonómica en el proceso de adhesión a la Comunidad Europea. El señor PRESIDENTE: Muchas gracias, ¿Más peticiones de palabra? (Pausa.) Tiene señor Ministro. la palabra el señor Muñoz Peirats. El señor MUÑOZ PEIRATS: Señor Presidente, Señorías, quisiera, si el señor Ministro lo permite, hacerle dos preguntas muy concretas. En cuanto a la primera, al señor Ministro no se le oculta la existencia de un cierto desasosiego e intranquilidad, generalmente compartida en ciertos medios exportadores sobre el futuro del sistema de la desgravación fiscal española como consecuencia de nuestra integración en la Comunidad. Habría que recordar a SS. SS. que precisamente en estos momentos de crisis, indudablemente en los Últimos dos o tres años, ha sido el sector exportador español uno de los que más han contribuido a que la crisis fuera menos aguda. Tendría que recordar tambien que, IÓgicamente, como contrapartida, vamos a tener un -22-
menor arancel que pagar por nuestras exponaciones. Pero aquí viene la preocupación, porque sabemos que existen una ciertas dificultades dentro de la Comunidad y de algunos paises muy directamente competidores nuestros, en que el sistema de la desgravación fiscal no existe, o existe de forma encubierta; es decir, a través de una serie de ayudas crediticias, a través de unas primas indirectas o encubiertas, a través de un sistema de tráfico de perfeccionamientos, de transportes inclusive. Yo podria citar ejemplos concretos, pero pido al señor Presidente no tener que hacerlo en este momento, que no creo que sea el oportuno, y esta intranquilidad es la que motiva mi pregunta directa al señor Ministro. La segunda es sobre la politica regional, que precisamente acaba de plantear el Diputado señor Yáñez hace unos momentos. Antes haria una aclaración muy corta, como recordatorio. La política regional comunitaria es conocida por todos que fundamentalmente se basa en parametros económicos y no politicos, y yo preguntaria al señor Ministro: en nuestra negociación de la politica regional española, ¿a qué tipo de parametros daremos nosotros más importancia? Me explico: ¿al paro, a la falta de industrialización en sitios agrícolas, a una integración en los sitios de población menor para que suba su sistema de renta? ¿Tenemos eso ya más o menos estudiado? ¿En que posición esta la negociación actualmente? El señor PRESIDENTE: El señor Ministro tiene la palabra. El señor MINISTRO PARA LAS RELAROPEAS (Calvo-Sotelo Bustelo): En cuanto a la desgravación fiscal, tenga la certeza el señor Diputado de que al Gobierno le preocupa también mucho la cuestión. No quiere el Gobierno, y no quiero yo, insistir en esa preocupación, en la medida en que una preocupación excesiva podria dar razón a los argumentos comunitarios que critican nuestro sistema como un sistema de ayudas encubiertas a la exportación. En este sentido creo que los sectores, aunque tengan inquietud, lógicamente deberian tener una prudencia suficiente para no subrayar con su preocupación ante ese cambio de sistema la que pueda ser hoy una ayuda a la exportación CIONES CON LAS COMUNIDADES EUenvuelta en la desgravación fiscal. Es cierto que la Comunidad, que tiene el impuesto sobre el valor añadido mucho mas neutro en este punto y más transparente, tiene, sin embargo, otros mecanismos, a los que se ha referido el señor Diputado, que si no sustituyen, por lo menos ayudan a las exportaciones de una manera a veces más eficaz incluso que una desgravación fiscal o un impuesto compensador excesivamente alto. No dude el señor Diputado, y tengan la certeza los demás señores Diputados, de que esos mecanismos en los que España ha sido un poco ingenua (tal vez porque el pais, con un arancel muy alto, no ha tenido que aguzar el ingenio en esos otros mecanismos) se van preparando y se irán poniendo oportunamente en práctica. En cuanto a la política regional, antes de ir a la cuestión planteada por el señor Diputado, quisiera decir algo que olvidé antes y que me parece que vale la pena mencionar, y es que hay una región, una Comunidad Autónoma, Canarias, que tiene un régimen económico-fiscal recogido en una ley y que ha merecido la mención expresa en la disposición adicional tercera de la Constitución; régimen que no se puede tocar sin un informe previo del órgano autonómico correspondiente. Esta es una singularidad Unica entre las regiones españolas y dara lugar, como es lógico, en el momento oportuno, a la consulta formal o petición formal del informe. Pero salvo esa diferencia, que es una diferencia legal y con alcance limitado a la modificación del régimen económico-fiscal, tampoco la comunidad canaria tendra situación de ventaja en la presión sobre los negociadores o sobre el Gobierno. Lo que si habrá, como es lógico, es el reconocimiento de la singularidad canaria, de la especificidad del Archipiélago, de los problemas que hay para la modernización del régimen económico-fiscal. Digo todo ello porque el Gobierno se esta preocupando en diálogos informales con los representantes de la comunidad; diálogos que nos gustaría mantener con cualquier otra Comunidad Autónoma, y que ya los hemos empezado con la comunidad andaluza. Debi decirlo antes, a propósito de la pregunta del señor Muñoz Peirats. En cuanto a los parametros aplicables a una politica regional, el Ministerio de Economía esta - 23 -
tratando de tener en este tema con las Comunidades Autónomas una politica regional mucho más orquestada, mas estructurada de la que hoy existe. Si no corremos el riesgo que ha corrido Italia: perder en los primeros años una parte de los fondos coniunitarios, que sólo se conceden ligados a programas concretos de desarrollo regional por ramas, que es necesario elaborar. No están todavía fijados los parametros o las claves que fijarán en su dia el reparto de los fondos comunitarios en las distintas regiones españolas. Este tema habrá de ser objeto de negociación con la Comunidad, y he dicho, tal vez de pasada, que es un tema que no se negocia antes del tratado de adhesión, sino que se negocia después, como la cuota de participacion en el fondo regional con las regiones de cada pais que pueden recibir ayudas comunitarias, además de las ayudas estatales. A mi me preocupa más que el problema de distribución el problema de eficacia. Creo que si no ponemos en marcha un mecanismo de programación en la Administración del Estado y en las Comunidades Autonomas que sea capaz de presentar proyectos razonables y bien estudiados, lo que pasará será que no podremos agotar la cuota correspondiente del fondo comunitario. La limitación, a mi juicio, va a venir no por una pugna entre regiones por llevarse los fondos, sino por una pugna de eficacia de la Administración del Estado, de una parte, y de la propia Comunidad, de otra, y seran los proyectos mejor elaborados aquellos que se lleven definitivamente las asignaciones. El señor PRESIDENTE: Muchas gracias. El Diputado señor Pastor tiene la palabra. El señor PASTOR MARCO: Señor Presidente, señor Ministro, yo quiero comentar algunas cuestiones brevemente y también hacer algunas preguntas al señor Ministro. En primer lugar, y en cuanto al tema de las relaciones españolas con Latinoamérica, ligado al ingreso de España en el Mercado Común, parece ser que todos estamos de acuerdo en que la entrada de España en la Comunidad no va a ser, no debe ser un sustituto de nuestras relaciones económicas con Latinoamérica; relaciones que deben ir más allá del puro folklorismo, y estamos también de acuerdo en que España puede convertirse en el mejor garante de los intereses de los paises latinoamericanos en los paises del Mercado Común. Digo que estamos de acuerdo porque la postura de la parte negociadora española, que conocemos. es una postura que en principio nos parece correcta; es una postura que asumimos. Sin embargo, nos asalta la duda de conocer -y ésa es la primera pregunta que le dirijo al Primer Ministro- (rumores) en líneas generales, si es posible, cuál podría ser o cual es la postura de principio de las Comunidades respecto al tema, postura que nos parece que debemos conocer, en la medida en que debemos estar informados suficientemente del tema. El señor MINISTRO DE RELACIONES CON LAS COMUNIDADES EUROPEAS (Calvo-Sotelo Bustelo): Perdón, es que la emoción suscitada por su lapsus me ha hecho no entender del todo la pregunta. El señor PASTOR MARCO: Es si el señor Ministro nos puede exponer la actitud de las Comunidades. En segundo lugar, y en cuanto al desarme arancelario interno de España, con respecto a la Comunidad, nosotros quisiéramos plantear un problema importante: el problema de los derechos de base. Conocemos tambien la postura negociadora de la parte española, que nos parece una postura un tanto amplia, y quisiéramos indicar qué sería conveniente por parte de la parte negociadora española, dado el previsible descenso despues de la Ronda de Tokio, de los derechos de base, la necesidad de establecer los derechos de base en el momento más acelerado posible, en el momento más próximo posible, en la medida en que esto podría reportar ventajas para España, ventajas importantes desde nuestro punto de vista. Por otra parte, tambien, aunque no relacionado directa, pero si indirectamente con el desarme arancelario, quisieramos plantear que nos preocupa a los socialistas el no ver, el no poder observar, el no estar observando en estos momentos una decidida acción conjunta de Gobierno de cara a la reestructuracion decidida de determinados sectores industriales y agrícolas; sectores que habrá que reestructurar necesariamente, independientemente del resultado de las negociaciones, o relacionados escasamente con el resultado de las negociaciones; sectores al- - 24 -
guno de los cuales va a pasar por malos tragos, y nuestra opinión -y puesto que los malos tragos, si hay que pasarlos, cuanto más pronto se pasen, mejores que quisiéramos que ya se hubiese iniciado esta acción conjunta del Gobierno, de cara a la reestructuración de los distintos sectores de la economia española, frente a la firma del Tratado de Adhesión. En cuanto a las relaciones de España con los paises en vías de desarrollo, concretamente en lo que se refiere a la relación de España con los paises mediterráneos, aquí se ha planteado la preocupación por parte de todos los Grupos Parlamentarios respecto al tema, y a nosotros nos sorprende un tanto el ver que la postura negociadore española, a pesar de establecer unas posturas que pueden suponer cláusulas de salvaguarda de la posición española, sin embargo no recoge lo que en su momento fue una posición que se expresó en el dictamen de la Comisión al Consejo en julio de 1977, según la cual la Comunidad debería desarrollar rapidamente una política de concierto activo con estos países, con el fin de reestructurar los intercambios de los países mediterráneos con la Comunidad; política de concierto activo que de desarrollarse, indudablemente, favorecería a España; favorecería a nuestro país. Creemos que desde el punto de vista español es importante también, teniendo en cuenta que -como ciertamente se ha dicholos problemas de Europa lo son también de España, pero tambien los problemas de España comienzan y deben se problemas de Europa, habría que exigir, en cierta forma, la puesta en práctica de este tipo de política de concierto activo con estos paises que indudablemente -repitofavorecería a nuestro pais. Finalmente, señor Ministro, una cuestión de metodologia. El señor Ministro ha expresado claramente, y nosotros estamos de acuerdo, la postura del Ministerio y del Gobierno con respecto a la participación de las Comunidades Autónomas en los procesos de negociación; pero de todas formas, un poco guiado por la preocupación que he podido notar en miembros, no precisamente del Partido Socialista Obrero Español, sino de la Unión de Centro Democrático, de determinada Comunidad Authoma, ina preocupación por no participar activamente en el desarrollo de las negociaciones, sí quisiera plantear una cuestión de metodologia al señor Ministro. - El señor Ministro ha dicho que el Ministerio está abierto a cualquier tipo de participación, pero jse ha estructurado este tipo de participación, o de información mejor dicho, que no participación, en las decisiones? ¿Se ha estructurado la recepción de este tipo de información, de tal manera que los miembros de las Comunidades Autónomas, de los Consejos preautonómicos y autonómicos puedan sentirse partícipes de las negociaciones, puedan entender que realmente están siendo oídos sus consejos, están siendo oídas sus sugerencias respecto al tema? Nosotros creemos que hasta el momento esta recepción de información no ha sido estructurada y, captando la preocupación que puede existir, que existe de hecho, en algunas Comunidades Autónomas y preautónomicas, quisieramos que el señor Ministro nos dijera si tiene intención de estructurar, de alguna manera, este tipo de recepción de información de cara a que se sientan partícipes de la política de adhesión que lleva el Gobierno, que evidentemente debe llevar el Gobierno de cara a la adhesión a las Comunidades. El señor PRESIDENTE: Gracias, señor PasTiene la palabra el señor Ministro. tor. El señor MINISTRO PARA LAS RELAROPES (Calvo-Sotelo Bustelo): Han sido cinco las preguntas, que intentare contestar brevemente. La posición de la Comunidad en cuanto a Iberoamérica es la siguiente. En estos momentos la Comunidad no parece dispuesta a abrir negociaciones sobre una posible convención que se extendiera a los países del Pacto Andino, a los paises iberoamericanos. i Por que? Probablemente por la situación de crisis económica en que se encuentra el mundo occidental, y también la propia Comunidad. Los paises iberoamericanos han comprendido esto y probablemente han comprendido también que, aun en el momento en que la crisis pase, habrá que pensar en otro tipo de relaciones entre grandes áreas, entre la gran área comunitaria de una parte y la gran área iberoamericana de otra. CieHamente ahí se ha producido una situación un poco parecida a la de España y ligada, tal vez, a la ausencia de España, porque, como ha dicho muy bien el CIONES CON LAS COMUNIDADES EU-