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Lo siniestro y lo terrorífico en el arte del siglo XX

Abstract

[ES]El arte siniestro y terrorífico alcanzó su vértice en el convulso siglo XX. Nunca antes un tiempo marcado por la oscuridad moral de los conflictos bélicos había destacado, a su vez, por la libertad creadora imperante en su escena artística. En este trabajo se busca indagar, a partir de los planteamientos estéticos de Freud y de Félix Duque, en la presencia de elementos siniestros e ideas terroríficas en diferentes manifestaciones artísticas confeccionadas en este periodo de la Historia. [EN] Sinister art reached its peak during the turbulent 20th century. Never before a time marked by the moral darkness of war conflicts had also stood out for the creative freedom in its artistic scene. This project seeks to explore, based on the aesthetic approaches of Freud and Félix Duque, the presence of sinister elements and terrifying ideas in various artistic manifestations created during this period of history.

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Lo siniestro y lo terrorífico en el arte del siglo XX

Author: Prieto Otero, Pablo
Publisher: Universidad de Salamanca
Year: 2024
Source: https://gredos.usal.es/bitstream/10366/158509/1/Prieto%20Otero%2c%20Pablo_Lo%20siniestro%20y%20lo%20terror%c3%adfico.pdf
1
UNIVERSIDAD DE SALAMANCA
DEPARTAMENTO DE HISTORIA DEL ARTE – BELLAS ARTES
TRABAJO DE FIN DE GRADO DE HISTORIA DEL ARTE
LO SINIESTRO Y LO TERRORÍFICO EN EL ARTE DEL SIGLO XX.
Au o :
Pablo P ie o O e o
Tu o :
José Vicen e Luengo Ugidos
Cu so:
2023/2024
2
ÍNDICE
1. In oducción ............................................................................................................... 3
2. F eud y lo sinies o .................................................................................................... 4
3. Félix Duque y el e o ............................................................................................ 10
4. Conclusiones ............................................................................................................. 17
ANEXOS
Anexo de Imágenes ........................................................................................................ 21
Re e encias bibliog á icas ............................................................................................. 26
3
1. In oducción.
Lo sinies o y lo e o í ico en su condición de ca ego ías es é icas han imp egnado
asiduamen e muchas de las mani es aciones a ís icas que se plan ea on en el pasado y
con ulso siglo XX. En el p esen e abajo se busca á ealiza una b e e ap oximación a
los e ec os es é icos que b o an de di e sas ob as, a ando de con ecciona una se ie de
alo aciones que abo den su g ado de p oximidad al plan eamien o que g andes
pensado es en el campo de la es é ica con empo ánea, como F eud o el español Félix
Duque, p opusie on de los ya mencionados concep os. Pa a ello, se á condición sine qua
non e ec ua un conciso ace camien o a las di e sas ideas que ge mina on en sus
espec i os ma cos eó icos con el in de consegui llega a algo simila a una “de inición”
an o de lo sinies o como de lo e o í ico.
A lo la go de la His o ia del A e el canon ha su ido nume osas al e aciones,
especialmen e a pa i del siglo XIX. El concep o adicional de belleza en Occiden e,
ges ado en la An igüedad clásica, es á i emediablemen e elacionado con la ini ud, con
lo mensu able, con lo aco ado y suje o a una se ie de cánones ep esen a i os. Ya en la
Edad Media comenza ían a su gi una se ie de plan eamien os muy inculados a la
adición ca ólica que cues ionaban el ca ác e ini o de la belleza, pues en el seno del
pensamien o c is iano, de la mano de g andes eólogos como San Basilio o San G ego io
de Nisa, el concep o de di inidad esponde a la exis encia de un en e omnipo en e que
ebasa cualquie ipo de ini ud angible1. Es a up u a ca ólica se á con inuada, en o as
acepciones de dis in a na u aleza, po la iloso ía kan iana y el mo imien o omán ico,
donde su ge el concep o de lo sublime en elación con ma e ialidades incon olables y
de o mes, es echamen e inculadas en un p incipio a la na u aleza y sus cap ichosos e
incon es ables designios2. El con ol humano sob e es os enómenos, ese dominio mo al
log ado a a és de la ep esen ación a ís ica omán ica, p oduce el sen imien o de lo
sublime en un eje cicio de empode amien o in elec ual de ca ác e humano. Sin emba go,
es os deli ios de in ini ud despie an en el indi iduo un ins in o de búsqueda
ascenden al: Si lo in ini o es ingobe nable, ¿qué se esconde más allá del man o de lo
dominado? ¿Se á un os o angelical o un bus o demoniaco lo que pe manece inmu able
as el gobie no del pensamien o humano? El plan eamien o de cues iones de es a índole
1 T ías, Eugenio. Lo bello y lo sinies o. Ba celona: Seix Ba al, 1982, p. 19.
2 Ibid., p. 20.
4
desemboca en el desa ollo del concep o de lo sinies o como ca ego ía, y Sigmund F eud
se á la igu a cla e en es e eje cicio de pensamien o es é ico.
2. F eud y lo sinies o.
Schelling a i mó que “Lo sinies o es aquello que, debiendo pe manece ocul o, se ha
e elado”3. El é mino alemán que manejan an o F eud como Schelling, das
Unheimliche, es de i al impo ancia en es e eje cicio de “de inición”. Heimlich hace
e e encia a lo p opio del hoga , a lo que ya nos es conocido y nos es amilia . Po lógica
g ama ical el é mino Unheimlich debe ía aludi a lo desconocido, a aquello ex año y
mis e ioso que no despie a en el indi iduo ningún sen imien o de amilia idad. No
obs an e, F eud no opone ambos é minos de un modo an on al; pa a él lo Unheimlich
pa e de esa na u aleza hoga eña, na u aleza que de p on o se o na mis e iosa y
amenazan e4. Lo Unheimlich enca naba p e é i amen e la dócil sus ancia de la cos umb e,
pe o cuando aho a se le p esen a al suje o lo hace como po ado de iles augu ios.
Pa iendo de es a base desa olla F eud su “In en a io emá ico de mo i os sinies os”;
mo i os con enidos en su pleni ud en el popula ela o de E.T.A Ho man “El homb e de
a ena”. Es a uen e li e a ia pa ece insepa able del discu so eudiano, mo i o po el cual
no es necesa io ec ea se en una explicación o mulada y exp imida has a la saciedad.
Bajo es a p emisa se a a án de apo a ejempli icaciones plás icas, así como de o os
campos a ís icos como la pe o mance, de lo sinies o eudiano en di e sas ob as del
siglo XX, p ocu ando auna p ác ica a ís ica y pensamien o es é ico en un eje cicio
elacional de base in e p e a i a, sin ol ida el ca ác e igu oso y c í ico que debe
p esen a un discu so de es as ca ac e ís icas.
Las dos p ime as ca ego ías de es e in en a io eudiano es án elacionadas con el
indi iduo humano como posible aca eado de lo ponzoñoso5. Es e ipo de na u alezas,
augu ado as de lo des uc i o, muy ecuen emen e se empa en an con lo Heimlich. De
es e modo, el ecue do amilia que subyace en su con emplación ac i a punzan emen e
el sen imien o de lo sinies o. Una de las a ian es que en el ma co de la eo ía eudiana
se e ige con más con undencia se p oduce cuando esa na u aleza humana se co esponde
con el p opio indi iduo que la con empla6; es deci , in uye en la sinies a igu a una
3 T ías, Eugenio. Op. Ci ., p. 17.
4 Ibid., p. 31.
5 Ibid., p. 33.
6 Ibid., p. 34.
5
esencia indi isible de su p opio se . Si as asamos es o al plano de la plás ica, es e iden e
ecala en el au o e a o como sopo e pa a la auscul ación in ospec i a del sen imien o
sinies o. Es e p oceso pa ece subyace en los conocidos au o e a os del b i ánico
F ancis Bacon [ ig. 1], donde su silue a se des igu a en a as de un exp esionismo pic ó ico
que sugie e una in inidad de mis e ios en o no al pin o y su p opio au oconcep o. Si se
a iende a sus con e saciones con F anck Maube , el p opio Bacon alega como “Es un
ins in o, una in uición que me empuja a pin a la ca ne del homb e como si se expandiese
ue a del cue po, como si ue a su p opia somb a”7. Se ía absu do conje u a que los
au o e a os de Bacon pa en di ec amen e de plan eamien os eudianos. Esos ins in os
a los que alude el p opio a is a pa ecen aleja su ob a de cualquie undamen o eó ico;
el au o e a o pa ece esponde a un eje cicio de expiación espi i ual ca alizado a a és
de la pin u a. No obs an e, esos deli ios que abo dan la ealidad del suje o en un limbo
en e lo amilia (Heimlich) y lo de o me, en su en ega más p imigenia a la b u alidad de
la des igu ación, pa ecen enca na de alguna mane a esas ideas es é icas eudianas en las
que las on e as en e lo sinies o y lo conocido ienden a desdibuja se b uscamen e,
esul ando en una con usa espi al de la que ge mina el mis e io on ológico en sus
acepciones más pe sonales.
Si se con inúa buceando en es e u bulen o ma eudiano, donde habi an mons uosas y
de o mes c ia u as en o ma de mo i os sinies os, se e minan po encon a a los
au óma as como el siguien e elemen o del complejo in en a io. Aquí lo sinies o se
p oduce en esos casos en los que un en e habi a en las líneas on e izas de lo o gánico y
lo ino gánico, en e ma e ia i a y ma e ia ine e8. Es e limbo sigue inculado a lo
Heimlich, pues la base del e ec o es é ico se elaciona con lo consanguíneo. La
amilia idad acial que, con sagacidad, b o a del os o de un au óma a gene a un amasijo
de con adicciones donde lo heimlich y lo unheimlich se al e nan inin eligiblemen e en
un sádico juego de con usiones. La apa ición de es os se es au óma as en el a e del siglo
XX es incesan e, pe o quizá “Los soldados” [ ig. 2], del alemán Emil Nolde, es una de
las elas más b u ales donde se e ige es a a ian e de lo sinies o. Lo aquí plan eado po
Nolde es la deshumanización de un cue po mili a , algo ya is o en la His o ia del A e
de la mano de Goya y su se ie de g abados “Los desas es de la gue a”. La al a de
7 Mon oya Gil, And ea. “La (des) igu ación como esc i u a en los e a os de F ancis Bacon”. En Ped o,
Vicen e y Za za, Tomás: Au obiog a ía: na ación y cons ucción de la subje i idad en la c eación
a ís ica con empo ánea. Huesca: Dipu ación P o incial de Huesca, 2015, p. 107.
8 T ías, Eugenio. Op. Ci ., p. 34.

6
humanidad goyesca se mani ies a en la ausencia de os o, en ese ocul amien o del bus o
de los soldados anceses; Nolde alcanza á un e ec o simila pa iendo de o a p opues a
a ís ica al mos a el os o de los soldados, pe o con acciones de co e se ial que
deslus an la indi idualidad de las igu as. La se ialidad impe an e en el lienzo, es a
ausencia de au onomía, de humanidad, desemboca en la apa iencia au óma a de las
igu as. La lec u a eudiana es cla a; lo sinies o eme ge en es e ipo de ob as de la
Eu opa p ebélica donde se p esen ía un ma chi amien o i e e sible de los alo es del
homb e. Po o o lado, en es e aunamien o o mal de las igu as se in uye una búsqueda
de lo p imo dial, y consecuen emen e una pé dida de in e és po lo anecdó ico que
ca ac e izó ese exp esionismo pic ó ico en el que inse amos la ob a de Nolde. El c í ico
Ma io de Micheli esca a un discu so de Kasimi Edschmind, esc i o del exp esionismo
alemán, que es muy ilus a i o a es e espec o en ci as como la siguien e: “Todo se
elaciona con lo e e no. El en e mo ya no es sólo el indi iduo que su e, sino que se
con ie e en la en e medad misma; en su cue po se anspa en a el dolo de odo lo c eado
y sob e el desciende la piedad del c eado ”9. Más que a un g upo de soldados, el
espec ado se en en a a una desolado a oda al belicismo; la b u alidad de su p opia
na u aleza humana se hace angible en la ans igu ación pic ó ica exp esionis a. Es o
conec a ya con la ob a del ilóso o español Félix Duque “Te o as la pos mode nidad”,
a la que se ha á e e encia con pos e io idad pa a abo da los concep os del e o y del
ho o . Duque habla de un e o que eme ge an e la imposible concepción de cie os
pensamien os como la au oaniquilación de la humanidad10; una des ucción ísica y
me a ísica del se que ya acie a a p esagia se en es a sinies a ob a de Nolde.
La de ección po pa e del indi iduo de una si uación p e iamen e acon ecida que se hace
p esen e en una sue e de déjà u es o o de los mo i os sinies os que ecoge F eud en su
discu so es é ico11. Una ez más se hace angible la indi isibilidad pa en e en e el
é mino heimlich y el e ec o es é ico de lo sinies o. En el plano a ís ico es o pod ía
incula se a las obsesiones emá icas de cie os a is as con empo áneos que se ec ea on
en un mismo mo i o una y o a ez, p oduciendo se ies obsesi as donde se ma e ializa
es a ca ga sinies a que enca na la epe ición de lo amilia . En el con ex o español,
An onio Sau a es uno de esos a is as edundan es que, olun a iamen e, se obs inó en la
epe ición incesan e de cie os mo i os. Su se ie de “c uci ixiones” [ ig. 3] p ác icamen e
9 De Micheli, Ma io. Las angua dias a ís icas del siglo XX. Mad id: Alianza Edi o ial, 2009, p. 82.
10 Duque, Félix. Te o as la pos mode nidad. Mad id: Abada Edi o es, 2008, p. 19.
11 T ías, Eugenio. Op. Ci ., p. 34.
7
puede se con emplada como un as ase ma é ico del é mino obsesión. Pa iendo de la
pin u a eligiosa española, Sau a de o ma has a el ex emo la concepción adicional de
C is o C uci icado; ni siquie a son elas con una ca ga es ic amen e eligiosa12; sus
igu as esponden a la si uación de desampa o espi i ual y on ológico que ma có a los
a is as del siglo XX. Más que a un ma i io eligioso, asis imos al gélido g i o de un
homb e con empo áneo. La elección del mo i o no pa ece a bi a ia; Sau a se si e de un
esquema Heimlich pa a la sociedad española, desga ando el adicional elo que ocul ó
la sinies a e dad del sang ien o episodio, pa en e en el e o eligioso de los c is os de
Velázquez, Zu ba án o Alonso Cano. El g i o di ino se ha a e ado con su eco, que ha
emi ido su p opio juicio bajo el yugo exp esionis a del a is a a o men ado. No hay que
ol ida que exis en nume osas e siones de es a ob a; si bien no se eplican
mecánicamen e, las pa icula idades de cada una de ellas no las eximen de un
plan eamien o o mal común undamen ado en una iolen a bic omía, en un amasijo de
b u ales pinceladas que econ igu an lo amilia y mues an su e ien e más unheimlich.
El ilóso o alemán Theodo Ado no elacionó el concep o de lo sublime con un a e
ma é ico que ehúye de los con encionalismos humanos y donde eme ge lo aza oso,
siendo las endencias abs ac as ieles al homb e en su esencia inhumana13. Las
c uci ixiones de Sau a dan buena cuen a de ello.
Toda la ca ga abs ac a p esen e en es os p ime os mo i os, es e elenco de encuen os
uncados con lo ya conocido, se des anece en el quin o de los elemen os sinies os
eudianos; aho a el e ec o es é ico es p oducido po lo súbi amen e epudiable, imágenes
donde los miemb os más pe sonales del cue po de un indi iduo son p o anados en o ma
de lesión o ampu ación14. No esul a descabellado pensa que en un siglo ma cado po los
con lic os bélicos de escala mundial deben de exis i nume osas mues as a ís icas que
explici en es e ipo de macab as mu ilaciones. En los a is as que se ie on o zados a
sus i ui bu il y pincel po usil y g anada es o se magni ica alcanzando unas co as
di ícilmen e concebibles pa a un espec ado con empo áneo que no ha expe imen ado las
c ueldades del belicismo. O o Dix ue uno de los llamados a ilas15, lo que desencadenó
la pos e io c eación de una se ie de agua ue es en la que uelca sob e la plancha su
12 Blázquez Ma ínez, José Ma ía. “G andes a is as españoles de inales del segundo milenio y el a e
eligioso”. No ba-A e, 2006, ol. 26, p. 203.
13 Duque, Félix. Op. Ci ., p. 23.
14 T ías, Eugenio. Op. Ci ., p. 35.
15 Báez Macías, Edua do. “O o Dix: se ie g á ica sob e la gue a”. Anales del Ins i u o de in es igaciones
es é icas (Uni e sidad Nacional Au ónoma de México), 2000, p. 239.
8
aumá ica expe iencia en las inche as de la G an Gue a. En “Mue os delan e de la
inche a de Tahú e”, una de las es ampas de es a se ie g á ica, que casi puede se is a
como una ein e p e ación de los sang ien os desas es goyescos, se obse a es a pé dida
de ó ganos sensibles ca ego izada po F eud como sinies a. Aquí, el e ec o es é ico se e
acen uado po el con as e en e el nomb e que da O o Dix a su c eación, donde adjudica
a las igu as la condición de allecidos, y la ealidad plás ica de la es ampa; se obse a a
dos igu as que, con ma cas de un desollamien o p ac icado has a al ex emo, en ablan
elación en una g o esca con e sación del ho o que emana enajenación y dolo ísico a
pa es iguales.
Po o o lado, pese a que las elaciones en e ob as y mo i os sinies os es én siendo
plan eadas indi idualmen e no debe deja se uno abso be po la las a del he me ismo.
Es os ínculos eó ico-a ís icos son más una p opues a que una ealidad angible. De es e
modo, es posible que alguna de las ob as p o oque con sus o mas el e ec o sinies o
desde di e en es en es. Po ejemplo, si bien los au óma as de Nolde pueden in e p e a se
en cla e ambigua, en esa inde e minación en e ida y ma e ia ine e que u ba a quien la
con empla, ambién los “soldados” de Dix son eclamados po su au o pa a pos a se en
un limbo de simila na u aleza.
T as p esen a cua o mani es aciones es ic amen e plás icas, se á una pe o mance la
ob a con la que se incule el úl imo es adio de lo sinies o p opues o po Sigmund F eud.
Hay que ene en cuen a que el ca ác e pic ó ico de es as p ime as ob as que han sido
some idas a un b e e análisis en cla e es é ica no esponde a ninguna endencia
es adís ica, ni cosas po el es ilo. Lo sinies o se mani ies a an o en cuad os como en
la gome ajes; an o en ob as escul ó icas como en mues as de body-a . La balanza se
e, po an o, a bi a iamen e inclinada hacia las elas y las planchas. Sin emba go, el
happening “ hy hm 0”, ejecu ado po la enomenal a is a Ma ina Ab amo ic, es una
mues a a ís ica de un alo inconmensu able cuando se abo dan las emá icas de lo
e o í ico y de lo sinies o. La acción u o luga en una gale ía napoli ana en e las 8 de
la a de y las 2 de la mañana. La pe o me se en egó en alma, pe o sob e odo en cue po,
a los designios de un público que disponía de un macab o elenco de he amien as con las
que eja y p o ana a Ab amo ic. En el seno de es e cue po de espec ado es ac i os,
compues o en su mayo ía po bu gueses napoli anos, se e ela on ocul os y lób egos
deseos; mal a a on sin mise ico dia las es idu as y el cue po de la a is a, culminando
el macab o i o en un amago de dispa o mo al po pa e de uno de los asis en es, que ue
9
de enido po o o de los p esen es16. La e elación del deseo sinies o eudiano se
p oduce cuando las neg uzcas y eladas ansias del suje o se mani ies an en la ealidad17.
Con o al p obabilidad, el indi iduo que es u o a segundos de come e un homicidio no
con emplaba en sus planes de ese día dispa a con a el p ójimo. A pesa de ello, pa ece
que, al e se en una si uación en la que el elo del a e ocul a cualquie a isbo de é ica o
de aciocinio, el suje o io al alcance de su mano la consecución de uno de esos ocul os
y u bado es deseos del in en a io eudiano. Quizás el anonima o, el pe enece a un
g upo de iolen os espec ado es, ambién causó en el suje o sensación de impunidad18.
Sea como ue e, el as ase del discu so de F eud al plano pe o má ico ab e nue os
ho izon es. Has a aho a, la comen ada consecución del e ec o es é ico de lo sinies o en
lienzos y es ampas “gozaba” del “ca ác e ino ensi o”, ísicamen e hablando, que enca na
un obje o ine e. Cuando las ágicas mu ilaciones de O o Dix pa ecen o na se en una
ealidad a ís ica que supe a en dimensión d amá ica a cualquie ob a plás ica, el e ec o
es é ico en el espec ado se mani ies a adop ando una o ma quizá más inhóspi a, más
unheimlich. No es menes e de es e humilde eje cicio elacional el compa a el impac o
es é ico en e cuad o sinies o y happening sinies o, pe o es con enien e ae a escena
la plausible di e encia en e ambas mani es aciones, pues es p obable que el e ec o
pa oxís ico p o ocado en el espec ado su a de e iginosas al e aciones.
Es e b e e ma co eó ico eudiano, así como el p opio in en a io que ha a iculado es e
agmen o del esc i o, es desa ollado po el epu ado ilóso o español Eugenio T ías en
su ob a “Lo bello y lo sinies o”. Él es ablece su p opia hipó esis en lo e e en e a la
elación en e ambas ca ego ías es é icas; pa a T ías “lo sinies o cons i uye condición y
lími e de lo bello”. Sin desme ece su discu so eó ico y desde un p o undo espe o a su
abajo, me gus a ía, a í ulo pe sonal y subje i o, disc epa de su plan eamien o. Hay
casos en que una su il explici ación de lo sinies o en mani es aciones a ís icas p oduce
un e ec o ca á ico que no se aleja en demasía de las conno aciones posi i as del concep o
adicional de belleza, o incluso de esa belleza sublime omán ica que cus odia mis e ios
as esos ágicos y ab umado es espacios paisajís icos. De hecho, el concep o de lími e
aplicado a la ob a de a e es una idea a e i a , pues las innume ables subje i idades que
se en en a án a su con emplación ab en un abanico ilimi ado de posibilidades en ma e ia
de e ec os es é icos. Asimismo, la belleza no debe asocia se únicamen e al plano
16 Duque, Félix. Op. Ci ., p. 70.
17 T ías, Eugenio. Op. Ci ., p. 35.
18 Richa ds, Ma y. Ma ina Ab amo ic. Lond es: Rou ledge, 2009, p. 88.
16
de un elenco he mé ico de sensaciones34. Los concep os es é icos, siguiendo es a línea de
pensamien o, no poseen unas cualidades es ic amen e aco adas. Exis e espacio pa a la
subje i idad, si bien ampoco hay que enega de según que códigos de co e más gene al.
Así pues, con o al ce eza, un suje o puede en en a se a un sin ín de ob as que
deambulen en los di usos lími es on e izos del e o . Es en es e escena io donde se
ambien an muchas de las ob as g á icas del checo Al ed Kubin, cuya labo a ís ica se
io p o undamen e condicionada po sus con ac os con la sociedad ienesa de inales del
siglo XIX, sumida en un g andioso éx asis cul u al de la mano de igu as como Riegl,
Oska Kokoschka, Gus a Klim o el p opio Sigmund F eud35. Asimismo, hay que
con ex ualiza su p oducción en esos con ulsos años de la Eu opa del cambio de siglo.
Todo se me amo oseaba y la ines abilidad se había o nado dogma inmu able en las a es
y en la polí ica. Se á en es e en o no gobe nado po el cons an e cues ionamien o de lo
que an es e a is o como ce idumb e donde Kubin con eccione una se ie de ob as
inculables a odos los concep os es é icos aquí abo dados. Po ejemplo, en su dibujo
“Man” [ ig. 8], de 1902, se obse a una ealidad dis o sionada en su plan eamien o isual,
un escena io comple amen e a i icial, de co e su ealis a. Un “homb e-máquina”, que
puede se is o como una eminiscencia de esos sinies os au óma as eudianos, se
desliza e iginosamen e po una es uc u a de aíles que desciende sin egua alguna a
a és de un espacio acío, inde inido. Casi pa ece un as ase plás ico, una e sión
isual, del concep o de angus ia plan eado po Duque, de ese desa aigo de la conciencia
que deja al suje o desampa ado en e a ese O o36. No hay mecanismo que ene la
iolen a caída hacia un mundo sin azón. En es a línea, puede a i ma se que es a ob a no
es inculable al ho o , pues no ecu e a una bu da explici ación de elemen os
de o mados. Es una ue e angus ia on ológica lo que emana del dibujo de Kubin. No
obs an e, eco dando las condiciones pa a la p oducción del e o p opues as po Duque,
no hay as o de la sublime abs acción ma é ica de Ado no y Lyo a d en “Man”. Es un
dibujo egido po los sis emas de ep esen ación humanos, lo cual, de acue do con el
pensado español, impide la apa ición de lo e o í ico. Po an o, ¿se pod ía a i ma que
es e dibujo de Kubin no es una ob a e o í ica? Lo cie o es que, si bien no cumple con
la o alidad de las “condiciones del e o ”, combina una se ie de elemen os que pueden
34 Sandle , I ing. Op. Ci ., p. 122.
35 Co és, José Miguel. “La cons ucción de mundos imagina ios: la ob a de Al ed Kubin.” He ejía y
belleza: Re is a de es udios cul u ales sob e el mo imien o gó ico, 2014, ol. 2, p. 10.
36 Duque, Félix. Op. Ci ., p. 26.

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gene a pensamien os e dade amen e angus iosos en aquel que la con emple; se ía un
e o desc edi a la i emediablemen e. La cons ucción g á ica de Kubin posee el b ío
su icien e pa a se conside ada po ado a de sen imien os e o í icos.
Es a objeción, sin emba go, no es aplicable a la o alidad de los dibujos de Al ed Kubin.
Deambula en los pasos on e izos del e o no es siemp e ga an ía de consecución del
e ec o es é ico. Es el caso de o o de sus dibujos, al que di ec amen e se o o ga el nomb e
de “Angus ia” [ ig. 9]. Lo que en “Man” e a plan eado a pa i de una ingeniosa es uc u a
de aíles descenden es, aquí es sus i uido po una pe soni icación; una sue e de an asma
enca na el sen imien o angus ioso, a ando de a as a al abismo de la anulación
cogni i a a una inde ensa igu a humana. La ma e ialización de la angus ia en una o ma
co pó ea supone un a en ado con a la ambigüedad, con a lo incie o del sen imien o
angus ioso, anulando casi po comple o la po encia es é ica alcanzada con su o a ob a.
Uno de los pun os comunes en e la eo ía eudiana y los plan eamien os de Duque es el
echazo a la excesi a explici ación. F eud si úa lo sinies o en el campo de lo inde inido;
aquello que bambolea en e lo o gánico y lo ino gánico, en e ida y mue e, en e
pesadilla y deseo37. Pa a Félix Duque la angus ia es p oducida po un iolen o desa aigo
cogni i o; una caída a los limbos de lo inde inido imposible de as asa de o ma di ec a
al plano a ís ico, algo buscado po Kubin en una in en ona desespe ada. El e o no debe
se un an asma de cue po p esen e, no debe se un en e angible que ac úe como po ado
de los unes os pensamien os. El e o debe se una masa in o me e insal able, una malla
co osi a que se cie ne sob e el suje o desde ue a de los lími es espaciales de la ob a,
a apándolo en un iolen o o bellino de desasosiego mo al donde no hay ce ezas a las
que a e a se pa a palia el macab o za andeo.
4. Conclusiones.
Po úl imo, as ealiza es e eje cicio elacional, que ha uncionado como g ueso del
abajo, es con enien e ex ae una se ie de conclusiones que a ojen luz sob e el conjun o
de lo plan eado. Reg esando a ese ímpe u up u is a de Kan , igu a cla e, jun o a eó icos
y a is as del mo imien o omán ico, en la modi icación del concep o adicional de
belleza basado en la ini ud, no pa ece desmesu ado a i ma que el discu so ilosó ico del
alemán ue cla e en el inc emen o de a iables en el campo de la es é ica. Es e cambio de
pa adigma ue pos e io men e explo ado, no solo po igu as del campo del pensamien o
37 T ías, Eugenio. Op. Ci ., p. 34.
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como F eud, sino ambién po muchos de los a is as del u bulen o siglo XX; e igiéndose
lo sinies o y lo e o í ico como dos de los p incipales in e eses eó ico-a ís icos de una
eno ada escena cul u al. Lo aquí expues o no ha sido más que una humilde
ap oximación. Incon ables mani es aciones a ís icas del siglo XX se aden an, de un
modo u o o, en los a agosos e enos del e o , de lo sinies o. Puede a i ma se que la
explo ación de ambas ca ego ías es é icas alcanza un es adio supe io en el siglo XX,
con igu ándose es e pe iodo como una sue e de cúspide del a e del e o . Va ios ac o es
pueden se señalados como causa de es e auge, en e ellos el adical abandono de las
con enciones académicas, así como, po supues o, las peculia idades his ó icas de es a
e apa. Si bien la humanidad ha sido es igo de su p opia ponzoña desde el p incipio de los
iempos, es en el siglo XX donde la ileza se mani ies a en su exp esión más adical.
Nunca an es un iempo gobe nado po la lob eguez de los con lic os bélicos
in e nacionales se había des acado, a su ez, po ae consigo un auge cul u al donde la
c eación de angua dia se ha o nado en canon a ís ico. Es a pa i de es e ma co polí ico-
cul u al que se ha de en ende es e ascenso del a e del e o , de una plás ica obs inada
en la obsesi a ep esen ación de sinies os mo i os.
Po su pa e, como ha quedado mani ies o, o a de las p oblemá icas canden es a la ho a
de abo da cues iones es é icas son las a ibuciones; po su a bi a iedad en algunos casos,
pe o ambién po el é eo he me ismo eó ico plan eado po según que pensado es. Como
se ha apun ado con an e io idad, deben exis i cie as aco aciones es é icas que con igu en
el canon, pe o no es con enien e a e a se a los ígidos lími es dic ados po la eo ía. La
con emplación de una mani es ación a ís ica debe se abo dada bajo una p emisa
ape u is a, sin enuncia , no obs an e, a cie os códigos eó icos que p opicia án una
comp ensión más compleja de aquello que nos es mos ado. El caso del e o es uno
pa icula men e sensible a es e ipo de disco dancias eó ico-p ác icas, pues es una idea
es é ica an popula como comúnmen e e ónea. Se ha p obado como una imagen
sang ien a, donde se explici an de o maciones que ompen con lo a mónico, no implica
necesa iamen e e o ; el suje o debe ebasa , en es e caso, un sin ín de ex endidos clichés,
si quie e ene un encuen o con el a e sinies o. Asimismo, ampoco es posi i a la
con ección de he mé icos “ equisi os”; exis e un ex enso espacio en el que deambulan
una in ini ud de mani es aciones a ís icas po ado as, en di e en es acepciones y con
di e en es na u alezas, de e o í icos pensamien os. P ueba de es a ambigüedad es la
mul i ud de sopo es con capacidad pa a in oca lo sinies o, pa a con ecciona ese
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angus ioso acío on ológico y mo al del que b o a el e o . La gome aje, pe o mance o
a es plás icas; odo nicho a ís ico ha sido capaz de gene a e o pa iendo de sus
p opias peculia idades écnicas. El canon y la libe ad que implica la c eación a ís ica
deben encon a el modo de coexis i ; deben alcanza un es ado de igencia an pode oso
como abie o al cues ionamien o cons an e. Solo así se magni ica án las i udes del gozo
es é ico del e o .
Te mina aquí es e b e e eco ido eó ico-a ís ico po el uni e so del e o en época
con empo ánea, en ese u bado siglo XX. Muchas de las mani es aciones aquí p opues as
como genuinas apa iciones a ís icas del e o ue on c eadas bajo singula es
condiciones. A is as que alzan su oz en nomb e de un ex a iado homb e mode no,
como Sau a. O os como Dix, cuyas mo í e as igu as humanas no son sino una
ma e ialización plás ica de e o í icas isiones de inche a. O Ma ina Ab amo ic, quien
lle ó a la pe o mance la iolencia de sus pe ipecias i ales, ele ándola al pedes al de la
p ác ica a ís ica y posibili ando la con emplación de un sal ajismo en pa e inse ado en
un medio ic icio (y en pa e no). Todos ellos p ac ica on un a e que b o a de la mise ia,
del espec o más sinies o del homb e. Pa ece e iden e, plan ea se, en es e sen ido, una
úl ima cues ión: ¿hay esquicios de belleza en el a e e o í ico? ¿Es posible halla el
gozo es é ico, el dis u e mo al, en la con emplación de sinies os mo i os? En el
Occiden e ac ual las p eocupaciones on ológicas en elación con el belicismo y las
mise ias polí icas son, cuan o menos, más apacibles que las angus iosas “c isis de
humanidad” que se sucedie on sin descanso en el p e é i o siglo. La ba e a empo al c ea,
pa a el espec ado , un espacio de segu idad, una zona de con o desde la que la que
con empla lo legado po el a e de angua dia. El e o í ico a e con enido en los
in en a ios del siglo XX es a on ado en la ac ualidad desde una comodidad espi i ual
que acili a las lec u as en cla e a ís ica; la con emplación es é ica abu guesada es ya un
dogma inamo ible. Aun así, el genuino e o p esen e en según que ob as es ga an ía de
en e gadu a emocional, de p oducción de pensamien os cuya dimensión me a ísica, cuya
ele ancia en cla e humana, hace ge mina en ellos bellas eminiscencias. La p axis
cogni i a gene ada en la obse ación del e o es un p oceso in enso, bello en su
humanidad. Si, como plan eó Félix Duque, el espec ado consigue, ealmen e, p esencia
el súbi o encuen o en e lo sublime y lo e o í ico, asis i a la p imi i a danza i ual de
la que b o an las más elemen ales angus ias del homb e, alcanza á a ab aza la
magni icencia es é ica con enida en las ob as e o í icas. Y de epen e se sab á en soledad
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mo al. Y eg esa á del iaje a los abismos de la locu a con ce ezas econ igu adas. Y
hab á sabo eado la magni ud del a e, la majes uosidad del e o .
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ANEXO DE IMÁGENES
[ ig. 1] F ancis Bacon, 1969. Au o e a o. Consul ado el 13 de ab il de 2024 en:
h ps://www. ancis-bacon.com/a wo ks/pain ings/sel -po ai -2.
[ ig. 2] Emil Nolde, 1913. Los soldados. Consul ado el 13 de ab il de 2024 en:
h ps://a hi e.com/es/emilnolde/wo ks/498710~Los_soldados.

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[ ig. 3] An onio Sau a, 1959-1953. C uci ixión. Consul ado el 15 de ab il de 2024 en:
h ps://www.guggenheim-bilbao.eus/la-coleccion/ob as/c uci ixion.
[ ig. 4] O o Dix, 1924. Mue os delan e de la inche a de Tahú e. Se ie “La Gue a”.
Consul ado el 19 de ab il de 2024 en:
h ps://www.scielo.o g.mx/pd /aiie/ 22n76/ 22n76a7.pd .
23
[ ig. 5] Pablo Picasso, 1951. Masac e en Co ea. Consul ado el 20 de ab il de 2024 en:
h ps://museupicassobcn.ca /es/ac ualidad/descub e-online/masac e-en-co ea-el-
gue nica-de-la-gue a- ia.
[Fig. 6] Willem de Kooning, 1953. Woman and bycicle. Consul ado el 25 de ab il de 2024
en: h ps://whi ney.o g/collec ion/wo ks/1081.
24
[ ig. 7] Cindy She man, 1992. Sin í ulo, de la se ie Sex Pic u es. Consul ado el 1 de mayo
de 2024 en: h ps://a sandcul u e.google.com/asse /un i led-250-cindy-
she man/BQH _O1HJ4dyMw.
[ ig. 8] Al ed Kubin, 1902. Man. Consul ado el 1 de mayo de 2024 en:
h ps://onlinecollec ion.leopoldmuseum.o g/en/objec /933-man/.
25
[ ig. 9] Al ed Kubin, 1903. Angs . Consul ado el 7 de mayo de 2024 en:
h ps://commons.wikimedia.o g/w/index.php?sea ch=angs +al ed+kubin& i le=Special
:MediaSea ch&go=Go& ype=image.