1
UNIVERSIDAD DE SALAMANCA
DEPARTAMENTO DE HISTORIA DEL ARTE – BELLAS ARTES
TRABAJO DE FIN DE GRADO DE HISTORIA DEL ARTE
LO SINIESTRO Y LO TERRORÍFICO EN EL ARTE DEL SIGLO XX.
Au o :
Pablo P ie o O e o
Tu o :
José Vicen e Luengo Ugidos
Cu so:
2023/2024
2
ÍNDICE
1. In oducción ............................................................................................................... 3
2. F eud y lo sinies o .................................................................................................... 4
3. Félix Duque y el e o ............................................................................................ 10
4. Conclusiones ............................................................................................................. 17
ANEXOS
Anexo de Imágenes ........................................................................................................ 21
Re e encias bibliog á icas ............................................................................................. 26
3
1. In oducción.
Lo sinies o y lo e o í ico en su condición de ca ego ías es é icas han imp egnado
asiduamen e muchas de las mani es aciones a ís icas que se plan ea on en el pasado y
con ulso siglo XX. En el p esen e abajo se busca á ealiza una b e e ap oximación a
los e ec os es é icos que b o an de di e sas ob as, a ando de con ecciona una se ie de
alo aciones que abo den su g ado de p oximidad al plan eamien o que g andes
pensado es en el campo de la es é ica con empo ánea, como F eud o el español Félix
Duque, p opusie on de los ya mencionados concep os. Pa a ello, se á condición sine qua
non e ec ua un conciso ace camien o a las di e sas ideas que ge mina on en sus
espec i os ma cos eó icos con el in de consegui llega a algo simila a una “de inición”
an o de lo sinies o como de lo e o í ico.
A lo la go de la His o ia del A e el canon ha su ido nume osas al e aciones,
especialmen e a pa i del siglo XIX. El concep o adicional de belleza en Occiden e,
ges ado en la An igüedad clásica, es á i emediablemen e elacionado con la ini ud, con
lo mensu able, con lo aco ado y suje o a una se ie de cánones ep esen a i os. Ya en la
Edad Media comenza ían a su gi una se ie de plan eamien os muy inculados a la
adición ca ólica que cues ionaban el ca ác e ini o de la belleza, pues en el seno del
pensamien o c is iano, de la mano de g andes eólogos como San Basilio o San G ego io
de Nisa, el concep o de di inidad esponde a la exis encia de un en e omnipo en e que
ebasa cualquie ipo de ini ud angible1. Es a up u a ca ólica se á con inuada, en o as
acepciones de dis in a na u aleza, po la iloso ía kan iana y el mo imien o omán ico,
donde su ge el concep o de lo sublime en elación con ma e ialidades incon olables y
de o mes, es echamen e inculadas en un p incipio a la na u aleza y sus cap ichosos e
incon es ables designios2. El con ol humano sob e es os enómenos, ese dominio mo al
log ado a a és de la ep esen ación a ís ica omán ica, p oduce el sen imien o de lo
sublime en un eje cicio de empode amien o in elec ual de ca ác e humano. Sin emba go,
es os deli ios de in ini ud despie an en el indi iduo un ins in o de búsqueda
ascenden al: Si lo in ini o es ingobe nable, ¿qué se esconde más allá del man o de lo
dominado? ¿Se á un os o angelical o un bus o demoniaco lo que pe manece inmu able
as el gobie no del pensamien o humano? El plan eamien o de cues iones de es a índole
1 T ías, Eugenio. Lo bello y lo sinies o. Ba celona: Seix Ba al, 1982, p. 19.
2 Ibid., p. 20.
4
desemboca en el desa ollo del concep o de lo sinies o como ca ego ía, y Sigmund F eud
se á la igu a cla e en es e eje cicio de pensamien o es é ico.
2. F eud y lo sinies o.
Schelling a i mó que “Lo sinies o es aquello que, debiendo pe manece ocul o, se ha
e elado”3. El é mino alemán que manejan an o F eud como Schelling, das
Unheimliche, es de i al impo ancia en es e eje cicio de “de inición”. Heimlich hace
e e encia a lo p opio del hoga , a lo que ya nos es conocido y nos es amilia . Po lógica
g ama ical el é mino Unheimlich debe ía aludi a lo desconocido, a aquello ex año y
mis e ioso que no despie a en el indi iduo ningún sen imien o de amilia idad. No
obs an e, F eud no opone ambos é minos de un modo an on al; pa a él lo Unheimlich
pa e de esa na u aleza hoga eña, na u aleza que de p on o se o na mis e iosa y
amenazan e4. Lo Unheimlich enca naba p e é i amen e la dócil sus ancia de la cos umb e,
pe o cuando aho a se le p esen a al suje o lo hace como po ado de iles augu ios.
Pa iendo de es a base desa olla F eud su “In en a io emá ico de mo i os sinies os”;
mo i os con enidos en su pleni ud en el popula ela o de E.T.A Ho man “El homb e de
a ena”. Es a uen e li e a ia pa ece insepa able del discu so eudiano, mo i o po el cual
no es necesa io ec ea se en una explicación o mulada y exp imida has a la saciedad.
Bajo es a p emisa se a a án de apo a ejempli icaciones plás icas, así como de o os
campos a ís icos como la pe o mance, de lo sinies o eudiano en di e sas ob as del
siglo XX, p ocu ando auna p ác ica a ís ica y pensamien o es é ico en un eje cicio
elacional de base in e p e a i a, sin ol ida el ca ác e igu oso y c í ico que debe
p esen a un discu so de es as ca ac e ís icas.
Las dos p ime as ca ego ías de es e in en a io eudiano es án elacionadas con el
indi iduo humano como posible aca eado de lo ponzoñoso5. Es e ipo de na u alezas,
augu ado as de lo des uc i o, muy ecuen emen e se empa en an con lo Heimlich. De
es e modo, el ecue do amilia que subyace en su con emplación ac i a punzan emen e
el sen imien o de lo sinies o. Una de las a ian es que en el ma co de la eo ía eudiana
se e ige con más con undencia se p oduce cuando esa na u aleza humana se co esponde
con el p opio indi iduo que la con empla6; es deci , in uye en la sinies a igu a una
3 T ías, Eugenio. Op. Ci ., p. 17.
4 Ibid., p. 31.
5 Ibid., p. 33.
6 Ibid., p. 34.
5
esencia indi isible de su p opio se . Si as asamos es o al plano de la plás ica, es e iden e
ecala en el au o e a o como sopo e pa a la auscul ación in ospec i a del sen imien o
sinies o. Es e p oceso pa ece subyace en los conocidos au o e a os del b i ánico
F ancis Bacon [ ig. 1], donde su silue a se des igu a en a as de un exp esionismo pic ó ico
que sugie e una in inidad de mis e ios en o no al pin o y su p opio au oconcep o. Si se
a iende a sus con e saciones con F anck Maube , el p opio Bacon alega como “Es un
ins in o, una in uición que me empuja a pin a la ca ne del homb e como si se expandiese
ue a del cue po, como si ue a su p opia somb a”7. Se ía absu do conje u a que los
au o e a os de Bacon pa en di ec amen e de plan eamien os eudianos. Esos ins in os
a los que alude el p opio a is a pa ecen aleja su ob a de cualquie undamen o eó ico;
el au o e a o pa ece esponde a un eje cicio de expiación espi i ual ca alizado a a és
de la pin u a. No obs an e, esos deli ios que abo dan la ealidad del suje o en un limbo
en e lo amilia (Heimlich) y lo de o me, en su en ega más p imigenia a la b u alidad de
la des igu ación, pa ecen enca na de alguna mane a esas ideas es é icas eudianas en las
que las on e as en e lo sinies o y lo conocido ienden a desdibuja se b uscamen e,
esul ando en una con usa espi al de la que ge mina el mis e io on ológico en sus
acepciones más pe sonales.
Si se con inúa buceando en es e u bulen o ma eudiano, donde habi an mons uosas y
de o mes c ia u as en o ma de mo i os sinies os, se e minan po encon a a los
au óma as como el siguien e elemen o del complejo in en a io. Aquí lo sinies o se
p oduce en esos casos en los que un en e habi a en las líneas on e izas de lo o gánico y
lo ino gánico, en e ma e ia i a y ma e ia ine e8. Es e limbo sigue inculado a lo
Heimlich, pues la base del e ec o es é ico se elaciona con lo consanguíneo. La
amilia idad acial que, con sagacidad, b o a del os o de un au óma a gene a un amasijo
de con adicciones donde lo heimlich y lo unheimlich se al e nan inin eligiblemen e en
un sádico juego de con usiones. La apa ición de es os se es au óma as en el a e del siglo
XX es incesan e, pe o quizá “Los soldados” [ ig. 2], del alemán Emil Nolde, es una de
las elas más b u ales donde se e ige es a a ian e de lo sinies o. Lo aquí plan eado po
Nolde es la deshumanización de un cue po mili a , algo ya is o en la His o ia del A e
de la mano de Goya y su se ie de g abados “Los desas es de la gue a”. La al a de
7 Mon oya Gil, And ea. “La (des) igu ación como esc i u a en los e a os de F ancis Bacon”. En Ped o,
Vicen e y Za za, Tomás: Au obiog a ía: na ación y cons ucción de la subje i idad en la c eación
a ís ica con empo ánea. Huesca: Dipu ación P o incial de Huesca, 2015, p. 107.
8 T ías, Eugenio. Op. Ci ., p. 34.
6
humanidad goyesca se mani ies a en la ausencia de os o, en ese ocul amien o del bus o
de los soldados anceses; Nolde alcanza á un e ec o simila pa iendo de o a p opues a
a ís ica al mos a el os o de los soldados, pe o con acciones de co e se ial que
deslus an la indi idualidad de las igu as. La se ialidad impe an e en el lienzo, es a
ausencia de au onomía, de humanidad, desemboca en la apa iencia au óma a de las
igu as. La lec u a eudiana es cla a; lo sinies o eme ge en es e ipo de ob as de la
Eu opa p ebélica donde se p esen ía un ma chi amien o i e e sible de los alo es del
homb e. Po o o lado, en es e aunamien o o mal de las igu as se in uye una búsqueda
de lo p imo dial, y consecuen emen e una pé dida de in e és po lo anecdó ico que
ca ac e izó ese exp esionismo pic ó ico en el que inse amos la ob a de Nolde. El c í ico
Ma io de Micheli esca a un discu so de Kasimi Edschmind, esc i o del exp esionismo
alemán, que es muy ilus a i o a es e espec o en ci as como la siguien e: “Todo se
elaciona con lo e e no. El en e mo ya no es sólo el indi iduo que su e, sino que se
con ie e en la en e medad misma; en su cue po se anspa en a el dolo de odo lo c eado
y sob e el desciende la piedad del c eado ”9. Más que a un g upo de soldados, el
espec ado se en en a a una desolado a oda al belicismo; la b u alidad de su p opia
na u aleza humana se hace angible en la ans igu ación pic ó ica exp esionis a. Es o
conec a ya con la ob a del ilóso o español Félix Duque “Te o as la pos mode nidad”,
a la que se ha á e e encia con pos e io idad pa a abo da los concep os del e o y del
ho o . Duque habla de un e o que eme ge an e la imposible concepción de cie os
pensamien os como la au oaniquilación de la humanidad10; una des ucción ísica y
me a ísica del se que ya acie a a p esagia se en es a sinies a ob a de Nolde.
La de ección po pa e del indi iduo de una si uación p e iamen e acon ecida que se hace
p esen e en una sue e de déjà u es o o de los mo i os sinies os que ecoge F eud en su
discu so es é ico11. Una ez más se hace angible la indi isibilidad pa en e en e el
é mino heimlich y el e ec o es é ico de lo sinies o. En el plano a ís ico es o pod ía
incula se a las obsesiones emá icas de cie os a is as con empo áneos que se ec ea on
en un mismo mo i o una y o a ez, p oduciendo se ies obsesi as donde se ma e ializa
es a ca ga sinies a que enca na la epe ición de lo amilia . En el con ex o español,
An onio Sau a es uno de esos a is as edundan es que, olun a iamen e, se obs inó en la
epe ición incesan e de cie os mo i os. Su se ie de “c uci ixiones” [ ig. 3] p ác icamen e
9 De Micheli, Ma io. Las angua dias a ís icas del siglo XX. Mad id: Alianza Edi o ial, 2009, p. 82.
10 Duque, Félix. Te o as la pos mode nidad. Mad id: Abada Edi o es, 2008, p. 19.
11 T ías, Eugenio. Op. Ci ., p. 34.
7
puede se con emplada como un as ase ma é ico del é mino obsesión. Pa iendo de la
pin u a eligiosa española, Sau a de o ma has a el ex emo la concepción adicional de
C is o C uci icado; ni siquie a son elas con una ca ga es ic amen e eligiosa12; sus
igu as esponden a la si uación de desampa o espi i ual y on ológico que ma có a los
a is as del siglo XX. Más que a un ma i io eligioso, asis imos al gélido g i o de un
homb e con empo áneo. La elección del mo i o no pa ece a bi a ia; Sau a se si e de un
esquema Heimlich pa a la sociedad española, desga ando el adicional elo que ocul ó
la sinies a e dad del sang ien o episodio, pa en e en el e o eligioso de los c is os de
Velázquez, Zu ba án o Alonso Cano. El g i o di ino se ha a e ado con su eco, que ha
emi ido su p opio juicio bajo el yugo exp esionis a del a is a a o men ado. No hay que
ol ida que exis en nume osas e siones de es a ob a; si bien no se eplican
mecánicamen e, las pa icula idades de cada una de ellas no las eximen de un
plan eamien o o mal común undamen ado en una iolen a bic omía, en un amasijo de
b u ales pinceladas que econ igu an lo amilia y mues an su e ien e más unheimlich.
El ilóso o alemán Theodo Ado no elacionó el concep o de lo sublime con un a e
ma é ico que ehúye de los con encionalismos humanos y donde eme ge lo aza oso,
siendo las endencias abs ac as ieles al homb e en su esencia inhumana13. Las
c uci ixiones de Sau a dan buena cuen a de ello.
Toda la ca ga abs ac a p esen e en es os p ime os mo i os, es e elenco de encuen os
uncados con lo ya conocido, se des anece en el quin o de los elemen os sinies os
eudianos; aho a el e ec o es é ico es p oducido po lo súbi amen e epudiable, imágenes
donde los miemb os más pe sonales del cue po de un indi iduo son p o anados en o ma
de lesión o ampu ación14. No esul a descabellado pensa que en un siglo ma cado po los
con lic os bélicos de escala mundial deben de exis i nume osas mues as a ís icas que
explici en es e ipo de macab as mu ilaciones. En los a is as que se ie on o zados a
sus i ui bu il y pincel po usil y g anada es o se magni ica alcanzando unas co as
di ícilmen e concebibles pa a un espec ado con empo áneo que no ha expe imen ado las
c ueldades del belicismo. O o Dix ue uno de los llamados a ilas15, lo que desencadenó
la pos e io c eación de una se ie de agua ue es en la que uelca sob e la plancha su
12 Blázquez Ma ínez, José Ma ía. “G andes a is as españoles de inales del segundo milenio y el a e
eligioso”. No ba-A e, 2006, ol. 26, p. 203.
13 Duque, Félix. Op. Ci ., p. 23.
14 T ías, Eugenio. Op. Ci ., p. 35.
15 Báez Macías, Edua do. “O o Dix: se ie g á ica sob e la gue a”. Anales del Ins i u o de in es igaciones
es é icas (Uni e sidad Nacional Au ónoma de México), 2000, p. 239.
8
aumá ica expe iencia en las inche as de la G an Gue a. En “Mue os delan e de la
inche a de Tahú e”, una de las es ampas de es a se ie g á ica, que casi puede se is a
como una ein e p e ación de los sang ien os desas es goyescos, se obse a es a pé dida
de ó ganos sensibles ca ego izada po F eud como sinies a. Aquí, el e ec o es é ico se e
acen uado po el con as e en e el nomb e que da O o Dix a su c eación, donde adjudica
a las igu as la condición de allecidos, y la ealidad plás ica de la es ampa; se obse a a
dos igu as que, con ma cas de un desollamien o p ac icado has a al ex emo, en ablan
elación en una g o esca con e sación del ho o que emana enajenación y dolo ísico a
pa es iguales.
Po o o lado, pese a que las elaciones en e ob as y mo i os sinies os es én siendo
plan eadas indi idualmen e no debe deja se uno abso be po la las a del he me ismo.
Es os ínculos eó ico-a ís icos son más una p opues a que una ealidad angible. De es e
modo, es posible que alguna de las ob as p o oque con sus o mas el e ec o sinies o
desde di e en es en es. Po ejemplo, si bien los au óma as de Nolde pueden in e p e a se
en cla e ambigua, en esa inde e minación en e ida y ma e ia ine e que u ba a quien la
con empla, ambién los “soldados” de Dix son eclamados po su au o pa a pos a se en
un limbo de simila na u aleza.
T as p esen a cua o mani es aciones es ic amen e plás icas, se á una pe o mance la
ob a con la que se incule el úl imo es adio de lo sinies o p opues o po Sigmund F eud.
Hay que ene en cuen a que el ca ác e pic ó ico de es as p ime as ob as que han sido
some idas a un b e e análisis en cla e es é ica no esponde a ninguna endencia
es adís ica, ni cosas po el es ilo. Lo sinies o se mani ies a an o en cuad os como en
la gome ajes; an o en ob as escul ó icas como en mues as de body-a . La balanza se
e, po an o, a bi a iamen e inclinada hacia las elas y las planchas. Sin emba go, el
happening “ hy hm 0”, ejecu ado po la enomenal a is a Ma ina Ab amo ic, es una
mues a a ís ica de un alo inconmensu able cuando se abo dan las emá icas de lo
e o í ico y de lo sinies o. La acción u o luga en una gale ía napoli ana en e las 8 de
la a de y las 2 de la mañana. La pe o me se en egó en alma, pe o sob e odo en cue po,
a los designios de un público que disponía de un macab o elenco de he amien as con las
que eja y p o ana a Ab amo ic. En el seno de es e cue po de espec ado es ac i os,
compues o en su mayo ía po bu gueses napoli anos, se e ela on ocul os y lób egos
deseos; mal a a on sin mise ico dia las es idu as y el cue po de la a is a, culminando
el macab o i o en un amago de dispa o mo al po pa e de uno de los asis en es, que ue
9
de enido po o o de los p esen es16. La e elación del deseo sinies o eudiano se
p oduce cuando las neg uzcas y eladas ansias del suje o se mani ies an en la ealidad17.
Con o al p obabilidad, el indi iduo que es u o a segundos de come e un homicidio no
con emplaba en sus planes de ese día dispa a con a el p ójimo. A pesa de ello, pa ece
que, al e se en una si uación en la que el elo del a e ocul a cualquie a isbo de é ica o
de aciocinio, el suje o io al alcance de su mano la consecución de uno de esos ocul os
y u bado es deseos del in en a io eudiano. Quizás el anonima o, el pe enece a un
g upo de iolen os espec ado es, ambién causó en el suje o sensación de impunidad18.
Sea como ue e, el as ase del discu so de F eud al plano pe o má ico ab e nue os
ho izon es. Has a aho a, la comen ada consecución del e ec o es é ico de lo sinies o en
lienzos y es ampas “gozaba” del “ca ác e ino ensi o”, ísicamen e hablando, que enca na
un obje o ine e. Cuando las ágicas mu ilaciones de O o Dix pa ecen o na se en una
ealidad a ís ica que supe a en dimensión d amá ica a cualquie ob a plás ica, el e ec o
es é ico en el espec ado se mani ies a adop ando una o ma quizá más inhóspi a, más
unheimlich. No es menes e de es e humilde eje cicio elacional el compa a el impac o
es é ico en e cuad o sinies o y happening sinies o, pe o es con enien e ae a escena
la plausible di e encia en e ambas mani es aciones, pues es p obable que el e ec o
pa oxís ico p o ocado en el espec ado su a de e iginosas al e aciones.
Es e b e e ma co eó ico eudiano, así como el p opio in en a io que ha a iculado es e
agmen o del esc i o, es desa ollado po el epu ado ilóso o español Eugenio T ías en
su ob a “Lo bello y lo sinies o”. Él es ablece su p opia hipó esis en lo e e en e a la
elación en e ambas ca ego ías es é icas; pa a T ías “lo sinies o cons i uye condición y
lími e de lo bello”. Sin desme ece su discu so eó ico y desde un p o undo espe o a su
abajo, me gus a ía, a í ulo pe sonal y subje i o, disc epa de su plan eamien o. Hay
casos en que una su il explici ación de lo sinies o en mani es aciones a ís icas p oduce
un e ec o ca á ico que no se aleja en demasía de las conno aciones posi i as del concep o
adicional de belleza, o incluso de esa belleza sublime omán ica que cus odia mis e ios
as esos ágicos y ab umado es espacios paisajís icos. De hecho, el concep o de lími e
aplicado a la ob a de a e es una idea a e i a , pues las innume ables subje i idades que
se en en a án a su con emplación ab en un abanico ilimi ado de posibilidades en ma e ia
de e ec os es é icos. Asimismo, la belleza no debe asocia se únicamen e al plano
16 Duque, Félix. Op. Ci ., p. 70.
17 T ías, Eugenio. Op. Ci ., p. 35.
18 Richa ds, Ma y. Ma ina Ab amo ic. Lond es: Rou ledge, 2009, p. 88.
16
de un elenco he mé ico de sensaciones34. Los concep os es é icos, siguiendo es a línea de
pensamien o, no poseen unas cualidades es ic amen e aco adas. Exis e espacio pa a la
subje i idad, si bien ampoco hay que enega de según que códigos de co e más gene al.
Así pues, con o al ce eza, un suje o puede en en a se a un sin ín de ob as que
deambulen en los di usos lími es on e izos del e o . Es en es e escena io donde se
ambien an muchas de las ob as g á icas del checo Al ed Kubin, cuya labo a ís ica se
io p o undamen e condicionada po sus con ac os con la sociedad ienesa de inales del
siglo XIX, sumida en un g andioso éx asis cul u al de la mano de igu as como Riegl,
Oska Kokoschka, Gus a Klim o el p opio Sigmund F eud35. Asimismo, hay que
con ex ualiza su p oducción en esos con ulsos años de la Eu opa del cambio de siglo.
Todo se me amo oseaba y la ines abilidad se había o nado dogma inmu able en las a es
y en la polí ica. Se á en es e en o no gobe nado po el cons an e cues ionamien o de lo
que an es e a is o como ce idumb e donde Kubin con eccione una se ie de ob as
inculables a odos los concep os es é icos aquí abo dados. Po ejemplo, en su dibujo
“Man” [ ig. 8], de 1902, se obse a una ealidad dis o sionada en su plan eamien o isual,
un escena io comple amen e a i icial, de co e su ealis a. Un “homb e-máquina”, que
puede se is o como una eminiscencia de esos sinies os au óma as eudianos, se
desliza e iginosamen e po una es uc u a de aíles que desciende sin egua alguna a
a és de un espacio acío, inde inido. Casi pa ece un as ase plás ico, una e sión
isual, del concep o de angus ia plan eado po Duque, de ese desa aigo de la conciencia
que deja al suje o desampa ado en e a ese O o36. No hay mecanismo que ene la
iolen a caída hacia un mundo sin azón. En es a línea, puede a i ma se que es a ob a no
es inculable al ho o , pues no ecu e a una bu da explici ación de elemen os
de o mados. Es una ue e angus ia on ológica lo que emana del dibujo de Kubin. No
obs an e, eco dando las condiciones pa a la p oducción del e o p opues as po Duque,
no hay as o de la sublime abs acción ma é ica de Ado no y Lyo a d en “Man”. Es un
dibujo egido po los sis emas de ep esen ación humanos, lo cual, de acue do con el
pensado español, impide la apa ición de lo e o í ico. Po an o, ¿se pod ía a i ma que
es e dibujo de Kubin no es una ob a e o í ica? Lo cie o es que, si bien no cumple con
la o alidad de las “condiciones del e o ”, combina una se ie de elemen os que pueden
34 Sandle , I ing. Op. Ci ., p. 122.
35 Co és, José Miguel. “La cons ucción de mundos imagina ios: la ob a de Al ed Kubin.” He ejía y
belleza: Re is a de es udios cul u ales sob e el mo imien o gó ico, 2014, ol. 2, p. 10.
36 Duque, Félix. Op. Ci ., p. 26.
17
gene a pensamien os e dade amen e angus iosos en aquel que la con emple; se ía un
e o desc edi a la i emediablemen e. La cons ucción g á ica de Kubin posee el b ío
su icien e pa a se conside ada po ado a de sen imien os e o í icos.
Es a objeción, sin emba go, no es aplicable a la o alidad de los dibujos de Al ed Kubin.
Deambula en los pasos on e izos del e o no es siemp e ga an ía de consecución del
e ec o es é ico. Es el caso de o o de sus dibujos, al que di ec amen e se o o ga el nomb e
de “Angus ia” [ ig. 9]. Lo que en “Man” e a plan eado a pa i de una ingeniosa es uc u a
de aíles descenden es, aquí es sus i uido po una pe soni icación; una sue e de an asma
enca na el sen imien o angus ioso, a ando de a as a al abismo de la anulación
cogni i a a una inde ensa igu a humana. La ma e ialización de la angus ia en una o ma
co pó ea supone un a en ado con a la ambigüedad, con a lo incie o del sen imien o
angus ioso, anulando casi po comple o la po encia es é ica alcanzada con su o a ob a.
Uno de los pun os comunes en e la eo ía eudiana y los plan eamien os de Duque es el
echazo a la excesi a explici ación. F eud si úa lo sinies o en el campo de lo inde inido;
aquello que bambolea en e lo o gánico y lo ino gánico, en e ida y mue e, en e
pesadilla y deseo37. Pa a Félix Duque la angus ia es p oducida po un iolen o desa aigo
cogni i o; una caída a los limbos de lo inde inido imposible de as asa de o ma di ec a
al plano a ís ico, algo buscado po Kubin en una in en ona desespe ada. El e o no debe
se un an asma de cue po p esen e, no debe se un en e angible que ac úe como po ado
de los unes os pensamien os. El e o debe se una masa in o me e insal able, una malla
co osi a que se cie ne sob e el suje o desde ue a de los lími es espaciales de la ob a,
a apándolo en un iolen o o bellino de desasosiego mo al donde no hay ce ezas a las
que a e a se pa a palia el macab o za andeo.
4. Conclusiones.
Po úl imo, as ealiza es e eje cicio elacional, que ha uncionado como g ueso del
abajo, es con enien e ex ae una se ie de conclusiones que a ojen luz sob e el conjun o
de lo plan eado. Reg esando a ese ímpe u up u is a de Kan , igu a cla e, jun o a eó icos
y a is as del mo imien o omán ico, en la modi icación del concep o adicional de
belleza basado en la ini ud, no pa ece desmesu ado a i ma que el discu so ilosó ico del
alemán ue cla e en el inc emen o de a iables en el campo de la es é ica. Es e cambio de
pa adigma ue pos e io men e explo ado, no solo po igu as del campo del pensamien o
37 T ías, Eugenio. Op. Ci ., p. 34.
18
como F eud, sino ambién po muchos de los a is as del u bulen o siglo XX; e igiéndose
lo sinies o y lo e o í ico como dos de los p incipales in e eses eó ico-a ís icos de una
eno ada escena cul u al. Lo aquí expues o no ha sido más que una humilde
ap oximación. Incon ables mani es aciones a ís icas del siglo XX se aden an, de un
modo u o o, en los a agosos e enos del e o , de lo sinies o. Puede a i ma se que la
explo ación de ambas ca ego ías es é icas alcanza un es adio supe io en el siglo XX,
con igu ándose es e pe iodo como una sue e de cúspide del a e del e o . Va ios ac o es
pueden se señalados como causa de es e auge, en e ellos el adical abandono de las
con enciones académicas, así como, po supues o, las peculia idades his ó icas de es a
e apa. Si bien la humanidad ha sido es igo de su p opia ponzoña desde el p incipio de los
iempos, es en el siglo XX donde la ileza se mani ies a en su exp esión más adical.
Nunca an es un iempo gobe nado po la lob eguez de los con lic os bélicos
in e nacionales se había des acado, a su ez, po ae consigo un auge cul u al donde la
c eación de angua dia se ha o nado en canon a ís ico. Es a pa i de es e ma co polí ico-
cul u al que se ha de en ende es e ascenso del a e del e o , de una plás ica obs inada
en la obsesi a ep esen ación de sinies os mo i os.
Po su pa e, como ha quedado mani ies o, o a de las p oblemá icas canden es a la ho a
de abo da cues iones es é icas son las a ibuciones; po su a bi a iedad en algunos casos,
pe o ambién po el é eo he me ismo eó ico plan eado po según que pensado es. Como
se ha apun ado con an e io idad, deben exis i cie as aco aciones es é icas que con igu en
el canon, pe o no es con enien e a e a se a los ígidos lími es dic ados po la eo ía. La
con emplación de una mani es ación a ís ica debe se abo dada bajo una p emisa
ape u is a, sin enuncia , no obs an e, a cie os códigos eó icos que p opicia án una
comp ensión más compleja de aquello que nos es mos ado. El caso del e o es uno
pa icula men e sensible a es e ipo de disco dancias eó ico-p ác icas, pues es una idea
es é ica an popula como comúnmen e e ónea. Se ha p obado como una imagen
sang ien a, donde se explici an de o maciones que ompen con lo a mónico, no implica
necesa iamen e e o ; el suje o debe ebasa , en es e caso, un sin ín de ex endidos clichés,
si quie e ene un encuen o con el a e sinies o. Asimismo, ampoco es posi i a la
con ección de he mé icos “ equisi os”; exis e un ex enso espacio en el que deambulan
una in ini ud de mani es aciones a ís icas po ado as, en di e en es acepciones y con
di e en es na u alezas, de e o í icos pensamien os. P ueba de es a ambigüedad es la
mul i ud de sopo es con capacidad pa a in oca lo sinies o, pa a con ecciona ese
19
angus ioso acío on ológico y mo al del que b o a el e o . La gome aje, pe o mance o
a es plás icas; odo nicho a ís ico ha sido capaz de gene a e o pa iendo de sus
p opias peculia idades écnicas. El canon y la libe ad que implica la c eación a ís ica
deben encon a el modo de coexis i ; deben alcanza un es ado de igencia an pode oso
como abie o al cues ionamien o cons an e. Solo así se magni ica án las i udes del gozo
es é ico del e o .
Te mina aquí es e b e e eco ido eó ico-a ís ico po el uni e so del e o en época
con empo ánea, en ese u bado siglo XX. Muchas de las mani es aciones aquí p opues as
como genuinas apa iciones a ís icas del e o ue on c eadas bajo singula es
condiciones. A is as que alzan su oz en nomb e de un ex a iado homb e mode no,
como Sau a. O os como Dix, cuyas mo í e as igu as humanas no son sino una
ma e ialización plás ica de e o í icas isiones de inche a. O Ma ina Ab amo ic, quien
lle ó a la pe o mance la iolencia de sus pe ipecias i ales, ele ándola al pedes al de la
p ác ica a ís ica y posibili ando la con emplación de un sal ajismo en pa e inse ado en
un medio ic icio (y en pa e no). Todos ellos p ac ica on un a e que b o a de la mise ia,
del espec o más sinies o del homb e. Pa ece e iden e, plan ea se, en es e sen ido, una
úl ima cues ión: ¿hay esquicios de belleza en el a e e o í ico? ¿Es posible halla el
gozo es é ico, el dis u e mo al, en la con emplación de sinies os mo i os? En el
Occiden e ac ual las p eocupaciones on ológicas en elación con el belicismo y las
mise ias polí icas son, cuan o menos, más apacibles que las angus iosas “c isis de
humanidad” que se sucedie on sin descanso en el p e é i o siglo. La ba e a empo al c ea,
pa a el espec ado , un espacio de segu idad, una zona de con o desde la que la que
con empla lo legado po el a e de angua dia. El e o í ico a e con enido en los
in en a ios del siglo XX es a on ado en la ac ualidad desde una comodidad espi i ual
que acili a las lec u as en cla e a ís ica; la con emplación es é ica abu guesada es ya un
dogma inamo ible. Aun así, el genuino e o p esen e en según que ob as es ga an ía de
en e gadu a emocional, de p oducción de pensamien os cuya dimensión me a ísica, cuya
ele ancia en cla e humana, hace ge mina en ellos bellas eminiscencias. La p axis
cogni i a gene ada en la obse ación del e o es un p oceso in enso, bello en su
humanidad. Si, como plan eó Félix Duque, el espec ado consigue, ealmen e, p esencia
el súbi o encuen o en e lo sublime y lo e o í ico, asis i a la p imi i a danza i ual de
la que b o an las más elemen ales angus ias del homb e, alcanza á a ab aza la
magni icencia es é ica con enida en las ob as e o í icas. Y de epen e se sab á en soledad
20
mo al. Y eg esa á del iaje a los abismos de la locu a con ce ezas econ igu adas. Y
hab á sabo eado la magni ud del a e, la majes uosidad del e o .
21
ANEXO DE IMÁGENES
[ ig. 1] F ancis Bacon, 1969. Au o e a o. Consul ado el 13 de ab il de 2024 en:
h ps://www. ancis-bacon.com/a wo ks/pain ings/sel -po ai -2.
[ ig. 2] Emil Nolde, 1913. Los soldados. Consul ado el 13 de ab il de 2024 en:
h ps://a hi e.com/es/emilnolde/wo ks/498710~Los_soldados.
22
[ ig. 3] An onio Sau a, 1959-1953. C uci ixión. Consul ado el 15 de ab il de 2024 en:
h ps://www.guggenheim-bilbao.eus/la-coleccion/ob as/c uci ixion.
[ ig. 4] O o Dix, 1924. Mue os delan e de la inche a de Tahú e. Se ie “La Gue a”.
Consul ado el 19 de ab il de 2024 en:
h ps://www.scielo.o g.mx/pd /aiie/ 22n76/ 22n76a7.pd .
23
[ ig. 5] Pablo Picasso, 1951. Masac e en Co ea. Consul ado el 20 de ab il de 2024 en:
h ps://museupicassobcn.ca /es/ac ualidad/descub e-online/masac e-en-co ea-el-
gue nica-de-la-gue a- ia.
[Fig. 6] Willem de Kooning, 1953. Woman and bycicle. Consul ado el 25 de ab il de 2024
en: h ps://whi ney.o g/collec ion/wo ks/1081.
24
[ ig. 7] Cindy She man, 1992. Sin í ulo, de la se ie Sex Pic u es. Consul ado el 1 de mayo
de 2024 en: h ps://a sandcul u e.google.com/asse /un i led-250-cindy-
she man/BQH _O1HJ4dyMw.
[ ig. 8] Al ed Kubin, 1902. Man. Consul ado el 1 de mayo de 2024 en:
h ps://onlinecollec ion.leopoldmuseum.o g/en/objec /933-man/.
25
[ ig. 9] Al ed Kubin, 1903. Angs . Consul ado el 7 de mayo de 2024 en:
h ps://commons.wikimedia.o g/w/index.php?sea ch=angs +al ed+kubin& i le=Special
:MediaSea ch&go=Go& ype=image.