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Alcina Franch, José: Arqueología antropológica. Madrid: Akal Universitaria, Serie Arqueológica,1989 [RESEÑA]

Ortiz García, Carmen

Abstract

Peer reviewed

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1 R(!CEN~ ol~E5 _ .~o!l • ..oj. 5 '''''. ',"",~ !- -- ¡ h "M , lO u .... ~ I M ... ' ~' d" .. 'h ~ Wo'a" :1 ".". ~ "I' o ",,,,"· l!; . .2.- Pe il eslTa ip, úji co A A' dd TumuI .. ~I.e la umb J 70 de la nudipolis al' Coimhm del &l' allCO Ancho (JulIlillh. Mili - do). BIBLIOGRAFIA JOSE MIGUEL GARClA CANO (Mus~"-~ de Mu da) ANnEl. JN1 E-:S' A SANMARTIN (Ce!){l'() R 'Ekul .. J ,I~ A qUI:Qlo¡¡íllj VIRGINIA PAGS DEL POZO (M, 'ICO de Mu d", lNn'-';'I'A, k; V. PAC . DEL 1'0:1 .0 y J. M. GAIl:C!A CASO (lq~7): La llmba 70 do1 /iJ Hec ópolis del Poblado. Eu.>{lWWÍQ iS A q lN )1óg icd ~ en Coimb a del &"y,mc() .4,¡cJ'(I ¡}ulIIilla). MUl' ..-la Ros. S .,",- . M. M. (1990); .Da os pal "!l. IIJ a de inición ,k) B once Finul P lc no ~I.l .1 al ipk mo YccJa·jumilJa: l.all c awd as l; a e nadas de C oi. mh .l cJd Ba anco An ch(, (Jumilh ).. l"Y<lw j05 ú P eh i'i o in, 4 7: 351-362. __ 0 _ ____ _ ALClNA FRANCH. José: A q/l 'nl<Jgúl alll pol á gica. Mad id: Akal Uu¡ e si a Ü , Se ie AI-quco- lÚb ica, 1989, 22.~ pp., con o ogn 'l as.lSBN: R4·7601},,4 lO - X. _ __ • ••• __ 0- 0_ • •• • 0 . _0 __ 0 •• 0. _0 _ _ _ La .. p li mc ¡ s imp es il"m e!'i que s us d la In lec u a de e,~ l e lib o no SI" ~du..: !n mC '.mlcn c " su~ I.":oo cn dos. ~iJlo que se ex iendl":J1 a la "iluadon ic In n qu~oI.ogíél CRpa ñob CO l e lU po án ;. y a la posición li e su au o den o dI' e Ua, En es e con ex o puede {~ )n ~ jd¡ ' ó l's.(: el lib o d ~ Jose Akina ~omo lIIl es abón más que po algún lado l)ucdc eni u (;(·ITH1' In cad~na Je una se ic de ob as ~U.V¡l~, y no sólo I':~ l a'i, cmpl'cnúld .'I. (~on el objc i lJ de illl ooud . l ~u ca ed a ' en In n cjueo!ügia (~Í'p;,J,ñolu (as 'Jldeodus H_oó icas i :2ún )¡l & lue se díl"il ia. lo. (c) Consejo Supe io de In es igaciones Cien í icas Licencia C ea i e Commons 3.0 España (by-nc) h p:// p. e is as.csic.es 424 RECENSIONES a queológico en nues o pais ha enido, en p ime luga , una e ien e docen e de impo ancia (el g an alo de la enseñanza en la ca e a pm esional de J. Alcina puede con as a se en su eseña bibliog á ica, apa ecida en An h opos, 1987). La de ensa de la a queología an wpológica, la necesidad de un ma co epis emológico en que asen a las bases pa a una a queología cien í ica, la in wducción de análisis e nológicos y e nohis ól"Ícos en el abajo a queológico, son a gumen os u ilizados po el pw eso Alcina en sus clases de la Uni e sidad ya desde los años se en a. Es os p incipios ue on expues os ambién en impo an es a ículos (Alcina, 1973, 1974, 1975) y aplicados en un ambicioso p oyec o de in es igación di igido po él mismo en Ecuado (Alcina, 1979). Finalmen e, y ce ando el ciclo de docencia e in es igación, en las e is as de los ó ganos de di usión del Depa amen o de An opología Ame icana de la Uni e sidad Complu ense es donde apa ece con oda cla idad la imp on a inno ado a, cuando se publican en e 1970 y 1973, sob e odo en Cuade nos de An opología Social y E nulogía, una se ie de a ículos p og amá icos de los au o es de la « e olución» cien í ica p oducida en la década an e io ( abajos de Bin o d, Chang, Fd z y Plog, Klejn, McWhi e, Pale m, Sande s, S ewa d, T igge , WiIley, Wi o- gel, e e.). Han pasado ya casi dos décadas desde que Alcina, y o os con él, in oduje on en nues o país el conocimien o de las «nue as» endencias en a queología. Po an o, como él mismo dice, los ensayos que cons i uyen el lib o aquí eseñado ya no son no edad. Pe o, pa adójicamen e, ambién iene azón cuando esc íbe que «habla de "a queologia an opológica" en España, hoy, puede pa ece oda ía " e oluciona ío" o, si se quie e, "escandaloso". Es algo así como empeza a echa pied as en un es anque anquilo» (p. 7). Po que la si uación gene al de la in es igación a queológica (dejando de lado la llamada a queología «clásica», que sigue de o e os muy di e en es, y.cen ándonos en la p ehis ódca) es á oda ía bas an e lejana de los cambios y desa ollos que los a ículos de Alcina p econizaban en los años se en a -al menos en los aspec os eó icos que son, al in, los que de inen el cien i ismo de una disciplina. Aunque quizá aho a el es anque no es á ya an anquilo; uno de los obje i os dd au o es «inquie a lo» y hace e a la comunidad de a queólogos españoles el «des ase» en que su mane a de desa olla el abajo se encuen a con espec o a las co den es i as en o os países. Aho a bien, la si uación que se plan ea, es deci , la exis encia de una línea «mode na» seguida po a queólogos ame icanis as, explicable en g an pa e, y ello sin menoscabo alguno de su mé i o, po su con ac o en la in es igación con los colegas del o o lado del A lán ico (en su pa e no e), que, sin emba go, no consiguió cala en su momen o en e los p ehis o iado es, bas an e más abundan es y con mucha mayo in luencia en la in es igación nacional, y que han seguido un camino pa alelo ca ac e izado en gene al po el a aso (o si que emos, conse adu ismo) eó ico, el p edominio del empi ismo y el pa icula ismo en su in es igación, odo ello nos debe ía lle a a p egun a nos cuál es la causa de la anquilidad excesi a del es anque. En la ac ualidad, iniciada la úl ima década del siglo, la a queología española que se lle a a cabo p esen a signos inequí ocos, po in, de eno ación eódca y me odológica, con un pa adigma que p og esi amen e es á llegando a se dominan e (el ecológico-cul u al de la ya an igua «Nue a A queología»), al igual que en la mayo ía de las es an es naciones, jun o con sec o es más conse ado es adsc i os oda ía al his o icismo y o os, au op oclamados «pos -mode nos», que se inician en la compe ición p o esional con esa con usa mezcla en e es uc u alismo, neoma xismo y ac i ismo polí ico que se ha dado en llama «a queología adical». Pe o lo que nos in e esa al comen a es e lib o de Alcina es analiza po qué se pe dió la ocasión de inco po a nos al ca o in e nacional hace dos décadas, y hubo que espe a a la mucho más len a llegada de publicaciones ex anje as y a la labo de los que abajosamen e in en a on asimila las, aunque ya sea demasiado a de pa a epa a lo. Incomunicación académica, cuando no compe i i idad an icien í ica, en e los cabezas de se ie de las di e sas escuelas o el oda ía peo papana ismo que sólo e como bueno lo que iene de ue a, escasa o nula implan ación de los abajos a queológicos ealizados ue a de nues o país, polí icas uni e si a ias de la época anquis a con planes de es udios inamo ibles dumn e décadas, al a de implan ación pm esional de la a queología en el ejido social español, e c. Muchos se ían los elemen os, ex e nos a la ciencia e in e nos de la disciplina que había que analiza al busca una explicación sa is ac o ia. En mi opinión, quizá el elemen o más de ini i o pá a explica la incomunicación en e a queólogos amc ica- nis as y p ehis o íado es españoles, que en algunas ocasiones abajaban en las mismas acul ades con sus despachos apenas sepa ados ísicamen e, es de índole epis emológica. Algo debe ene que e con el núcleo del lib o de Alcina cuando pos ula como único camino pa a pode se conside ada como disciplina cien í ica que la a queología sea concebida como an opología, pues es de es a ciencia de donde p o ienen sus modelos eó icos. Es e esquema y es a adsc ipción, en úl imo é mino a las ciencias sociales, choca con el concep o adicional en Eu opa de la p ehis o ia como una disciplina que se elaciona eminen emen e con la his o ía, eniendo los mismos obje i os, a pesa de abaja en con ex os y con écnicas especializadas dis in as. A mi juicio, es a dis inción básica sigue exis iendo en nues o país a pesa de la eno ación me odológica, la cual ha consis ido undamen almen e en apo aciones de o as ciencias dis in as, como la geog a ía (a queología espacial) y la T. P., 1991, n2 48 (c) Consejo Supe io de In es igaciones Cien í icas Licencia C ea i e Commons 3.0 España (by-nc) h p:// p. e is as.csic.es RECENSIONES 425 es adís ica. Las escasas con ibuciones an opológicas que han llegado a nues a a queología lo han sido a a és del « il o)) eu opeo, y una ama an impo an e como la e no-a queología, po las posibilidades de gene alización cul u al que posee, p ác icamen e es inexis en e en e noso os. La ob a que si e de base a los an e io es comen a ios p ocede, como su au o indica (p. 9), de a ios cu sos desa ollados en la Uni e sidad, y a los es udian es a di igida en cuan o a a de se una sín esis de la si uación ac ual de la ma e ia en la que se es án iniciando, y de cómo se ha llegado has a ella. Pe o, si en es e sen ido p e ende se un manual (y lo es no ablemen e cla o), sus obje i os no son de in oducción gene al a los con enidos, écnicas y conocimien os undamen ales de la a queología. Se a a de expone una se ie de co ien es eó icas que ope an en la ac ualidad y que mo ilizan conside ablemen e a nues a ciencia. Alcina es uc u a su exposición en dos pa es, sepa adas po un in e ludio. En la p ime a (caps. 1 al VII) se op a po guia el discu so a a és del hilo his ó ico: qué ha sido la a queología cien í ica desde sus o ígenes en el siglo XIX has a los iempos ac uales: cómo, en opinión del au o , se ha ido p oduciendo la acumulación de conocimien os y pe spec i as en el es udio a queológico has a llega a la época pos -mode na. En la segunda pa e (caps. VIII al Xll) es e discu so diac ónico se complemen a con el análisis del es ado de la cues ión en de e minados mé odos o ámbi os impo an es de la in es igación ( ipología, di usión, ecología cul u al, analogías e nog á icas, a queología espacial, e c.). El ecu so a la his o ia disciplina es jus i icado po el au o como el más adecuado pa a comp ende el es adio ac ual del pensamien o a queológico, ya que la exposición de las g andes líneas eó icas y su sucesi a modi icación a lo la go del iempo ayudan a comp ende el p oceso de acumulación y depu ación de los conocimi~n os del que, en de ini i a, es p oduc o la ciencia de nues os días. Es bas an e ecuen e u iliza la his o ia pa a in oduci desa ollos sob e eo ía y me odología ac ual de las ciencias, como lo es as ea los p incipios, líneas o pa adigmas p esen es hacia a ás en el iempo. Es e iden e que, en el caso que nos ocupa, la a queología an opológica o cien í ica iene bases impo an es en a queologías an e io es, además de en o as ciencias, y que desde los o ígenes de la ma e ia como conocimien o sis emá ico puede as ea se una línea de cien i ismo, jun o a o as de ca ác e más es é ico, his o icis a, e c. Aho a bien, debe queda cla o que con al p ocedimien o se disc imina desde un p incipio una pa e del pasado y, po an o, lo que se hace no es his o ia, con el obje o de conoce lo en su in eg idad, sino ins umen a- liza una pa e de ella con ines p esen is as. Quede és o dicho como ad e encia en e a quienes puedan conside a que es amos an e un lib o de his o ia de la a queología, lo cual no es cie o po que, en p ime luga , se dedica compa a i amen e poco espacio a los pe íodos an e io es al con empo áneo (úl imos cua en a años), y en segundo luga , pe o más impo an e, po que los aspec os his ó icos se seleccionan a pa i del p esen e, que es a lo que el au o dedica su in e és. O o de los aspec os in e esan es de la ob a es la in oducción que hace, en el pano ama his ó ico mencionado, de o as comunidades cien í icas dis in as a las que es amos acos umb ados a e en exclusi a. La especialización del au o en a queología ame icana o o ga a odo el lib o un pe il -ap eciable incluso en el a amien o de los o igenes de la disciplina en el siglo XVI- dis in o al habi ual pa a los a queólogos especializados en el Viejo Mundo. Pe o lo des acable es su isión in eg ado a, en la que no sólo se conside an los ocos cen ales del desa ollo cien í ico, sino ambién algunos a ances au ónomos, adap ados a las ci cuns ancias p opias de comunidades como las ibe o-ame icanas, y las elaciones cons an es en e es as á eas «pe i é icas)) y las cen ales. El capí ulo VI -la a queología social (pp. 88-113), uno de los más la gos y de allados- nos in oduce en el pano ama gene al de las endencias ac uales, que mues an los se ios in en os eó icos que los a queólogos la inoame icanos han hecho pa a eno a , desde bases ma xis as, la a queología de sus espec i os países. En el ono gene al del lib o se obse a, po an o, y sin llega al ópico an i-colonialísmo in elec ual de cie os cí culos, una o al al a de complejos con espec o a la adición anglo-ame icana que, po muy impo an e que sea, no es la única ni iene po qué se adop ada mimé icamen e -siemp e con el des ase empo al co espondien e- po el es o de las comunidades. No es po ello un de alle o mal ni i ele an e obse a an os nomb es hispanos, jun o a los anglosajones, en la amplia bibliog a ía del lib o, sino simplemen e p ueba de una isión pe sonal que, lejos de cualquie ipo de a ogancia nacionalis a, desea íamos e con más ecuencia en nues os esc i os. Pa a e mina , quisie a ecalca el ca ác e que A queología an opológica iene de cie e de un ciclo, impo an e ciclo cien í ico iniciado po J. Alcina hace ya iempo. Como él mismo señala, puede que haya luga pa a una pos e io e isión: es cla o que siemp e hay segundas pa es, e incluso e ce as, que ya o os ha án po noso os. Algo pa ecido a es e lib o necesi a íamos de o ma u gen e en la a queología española, donde el p o eso Alcina, o alguien an capaci ado como él, sin e ice las líneas undamen ales seguidas po nues a disciplina en la época con empo ánea. CARMEN ORTIZ GARCIA Ins i u o de Filología. CSIC. Mad id T. P., 1991, nº 48 (c) Consejo Supe io de In es igaciones Cien í icas Licencia C ea i e Commons 3.0 España (by-nc) h p:// p. e is as.csic.es 426 RECENSIONES BIBLIOGRAFIA ALCINA FRANCH, José (1973): «La a queología an opológica en España: si uación ac ual y pe spec i as». I Reunión de An opólogos Españoles, Se illa: 47-62. . (1974): «His o ia como an opología». E hnica 7: 7-48. (1975): «A queología y an opología», en 1. Alcina (ed.), La an opología en España. Mad id, Uni e sidad Complu ense: 157-188. (1979): La a queología de Esme aldas (Ecuado ): In oducción gene al Mad id. Memo ias de la Misión Española en El Ecuado , l. An h opos, 68 (1987). WENKE, R. J.: Pa e ns in P ehis o y. Humankind's ¡i s h ee million yea s. Nue a Yo k, Ox o d Uni e si y P ess, e ce a edición, 1990, 614 pp. ISBN: 0-19-506848-3. Analiza la his o ia de la humanidad no es una a ea ácil y más cuando se in en a en seiscien as páginas compila la in o mación conocida sob e los es úl imos millones de años. Robe J. Wenke emp ende es e abajo con «la espe anza de ayuda a los lec o es a e se a sí mismos en elación a las g andes ans o maciones e oluciona ias de nues o pasado: (1) la e olución de la «cul u a», las p ime as o maciones sociales y el empleo de las p ime as he amien as po pa e de nues os ances os (oo.); (2) la apa ición de «noso os», los Ho no sapiens (oo.); (3) la e olución de la ~~ag icul u a» (oo.), y (4) la eme gencia de la «complejidad» social y cul u al en las p ime as y g andes ci ilizaciones de la an igüedad» (Wenke, 1990: pp. - i). En es os cua o obje i os se esume el desa ollo de oda la a gumen ación, a los que se añade, a modo de in oducción, una b e e his o ia de la in es igación a queológica (en endida és a en su acepción inglesa) y una iniciación a los mé odos a queoló- gicos. Como cie e se especi ica cuáles son los di e en es en oques desde los que se acome e en la ac ualidad el es udio a queológico, la jus i icación de su es udio y su u u o. No es común encon a compendios de es a en e gadu a, en los que, además, su elabo ación po un solo especialis a p o ea de una cohe encia in e na inusual a la ob a. Po ello no son de ex aña las múl iples eediciones que ha expe imen ado el lib o, es en una década y los cambios que el mismo au o con iesa habe expe imen ado en la concepción del mismo. En es a e ce a edición R. J. Wenke sua iza el e olucionismo ecológico cul u al seguido en las dos e siones an e io es, en el que se en a iza la impo ancia de los ac o es económicos, ecnológicos, demog á icos y ecológicos en el es udio del pasado. Aunque se man ienen en g an pa e oda ía es e en oque, e leja la pé dida de e en las in e p e aciones de e minis as ecno-ambien ales que pe seguían hace de la a queología una ciencia empí ica de la his o ia, undamen almen e económica e inme sa en una eno me so is icación cuan i a i a. Wenke c ee oda ía que, a pesa de que la a queología pueda ep esen a el es udio de un pasado que noso os mismos c eamos, al como de ienden los a queólogos pos - p ocesuales, se puede abo da su análisis con el o ma o de una ciencia empí ica. La biog a ía de R. J. Wenke in luye en el desa ollo de la ob a en a ios aspec os. El au o es ca ed á ico de An opología -ciencia que en Es ados Unidos engloba a la a queología- en la Uni e sidad de Washing on. Ha abajado en a ios países, Holanda, I alia, Tu quía, I án, México, Egip o y Es ados Unidos, sob e p oblemas elacionados con la apa ición de las sociedades complejas. La adición disciplina en la que se halla inme so y su especialización se e lejan en la impo ancia dada a la a queología ame icana, a la que se dedica cua o capí ulos, y a la desc ipción del su gimien o de las sociedades complejas, ema que ocupa ap oximadamen e la mi ad del olumen. El desa ollo de la a gumen ación del lib o es o denado, pe o hab ia que esal a a ias insu iciencias que, a mi juicio, no desme ecen la impo ancia de la ob a. La ausencia -po que casi sin p oblemas se pod ia emplea es a palab a- más signi ica i a la ep esen a el escaso én asis en el análisis de las sociedades ibales y las je a u as, pues o que da la imp esión de que la ansición de las sociedades de bandas a las es a ales se p oduce T. P., 1991, nI! 48 (c) Consejo Supe io de In es igaciones Cien í icas Licencia C ea i e Commons 3.0 España (by-nc) h p:// p. e is as.csic.es