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A queología y Te i o io Medie al 28, 2021. e6360. I.S.S.N.: 1134-3184 DOI: 10.17561/ay m. 28.6360
El campesinado andalusí del secano
manchego (s. XI). P ime a campaña de
exca aciones en la alque ía de La G aja
(Higue uela, Albace e)
The andalusí peasan s o d yland in La Mancha (s. XI). Fi s exca a ion
campaign in he qa ya de La G aja (Higue uela, Albace e)
Ped o Jiménez Cas illo1, José Luis Simón Ga cía2, José Ma ía Mo eno
Na ganes3
Recibido: 19/05/21
Ap obado: 28/06/21
Publicado: 8/11/2021
RESUMEN
En es e abajo analiza emos el egis o a queológico
que ha p opo cionado la p ime a campaña de exca a-
ciones en la alque ía de La G aja (Higue uela, Albace e)
du an e el año 2020, a pa i del cual p e endemos
ob ene da os que nos pe mi an ap oxima nos al
poblamien o andalusí en las coma cas sudo ien ales
de La Mancha. La exca ación a queológica comple-
men a la in o mación apo ada po las p ospeccio-
nes ealizadas en el e i o io cas al de Chinchilla en
época andalusí y en el Co edo de Almansa, un á ea
de secano donde se documen a du an e el siglo XI una
in ensa ocupación a iculada en un núme o conside a-
ble de alque ías (qu ā) en llano. Dicha in e ención nos
ha pe mi ido documen a una a qui ec u a domés ica
modes a y uncional ca ac e izada po emplea los
ecu sos del en o no (pied a, ie a y made a), sin ele-
men os deco a i os ni ma e iales elabo ados como el
lad illo, y cuyos espacios ca ecen de la especialización
uncional p opia de las casas u banas.
Palab as cla e: Al-Andalus, época ai a, alque ías,
ganade ía, ag icul u a de secano.
ABSTRACT
In his pape we will analyse he a chaeological egis-
e p o ided by he i s exca a ion campaign in he
illage o La G aja (Higue uela, Albace e) du ing he
yea 2020, om which we in end o ob ain da a ha
will p o ide us wi h a i s knowledge abou he
Andalusian se lemen in he sou h-eas e n egions
o La Mancha. The a chaeological exca a ion com-
plemen s he in o ma ion p o ided by he su eys
ca ied ou in he cas al e i o y o Chinchilla in he
Andalusian pe iod and in he Co edo de Almansa,
an a ea o d y land whe e an in ense occupa ion is
documen ed du ing he 11 h cen u y a icula ed in a
conside able numbe o illages (qu ā) on he plain.
This in e en ion has documen ed a modes and
unc ional domes ic a chi ec u e cha ac e ised by
he use o he esou ces o he en i onmen (s one,
ea h and wood), wi hou deco a i e elemen s o ela-
bo a e ma e ials such as b ick, and whose spaces lack
he unc ional specialisa ion ypical o u ban houses.
Keywo ds: Al-Andalus, Tai a pe iod, illages, u al
se lemen , li es ock, d y a ming
1. Escuela de Es udios Á abes (CSIC); ped [email protected] h ps://o cid.o g/0000-0002-6012-4414
2. Uni e sidad de Alican e; [email protected] h p://o cid.o g/0000-0002-5118-8790
3. Uni e sidad de Alican e; jmmo [email protected] h ps://o cid.o g/0000-0003-1345-7037
1. INTRODUCCIÓN
Las p ospecciones sis emá icas de campo
que lle amos a cabo a lo la go de las dos úl i-
mas décadas en el sec o sudo ien al de La
Mancha, ac ual p o incia de Albace e, que en
época andalusí cons i uía el iqlīm o e i o io
dependien e de la madīna de Chinchilla, nos
mos a on una in ensa ocupación de alque ías
(pl. qu ā, sing. qa ya) (Fig. 1) que no esponden
al a que ipo más habi ual de es os asen a-
mien os, pues se hallaban mayo i a iamen e
en llano y en con ex os cla amen e de secano.
Su buen es ado de conse ación pe mi ió en
Cómo ci a : Jiménez Cas illo, P., Simón Ga cía, J. L., Mo eno Na ganes, J. M. (2021): El campesinado andalusí del secano manchego
(s. XI). P ime a campaña de exca aciones en la alque ía de La G aja (Higue uela, Albace e). A queología y Te i o io Medie al, 28. e6360.
h ps://doi.o g/10.17561/ay m. 28.6360
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Ped o Jiménez Cas illo; José Luis Simón Ga cía; José Ma ía Mo eno Na ganes
Fig. 1. E olución del poblamien o en el e i o io de Chinchilla (ss. XI /XIII).
1- Cas illo y medina de Chinchilla. 2- San An ón (Albace e). 3- Los Villa es del Bachille . 4- P ados del Olmillo.
5- La G aja (Higue uela). 6- Male a ón. 7- Tobillos. 8- El Ca ascal. 9- El Villa u Hoya Honda. 10- Peñicas o Malas
Ta des. 11- La Toyosa. 12- La Ca asquilla. 13- Bancal de las Tinajas. 14- Pozo de la Higue a. 15- Cas illo de
Caude e. 16- Cas illo de Almansa. 17- Cas illo de San G ego io. 18- Villo a. 19- Los To ejones. 20- Casa de las
Palomas. 21- Los Villa es de Ho na. 22- Fo aleza. 23- Ce o de las Tinajas de Mompichel. 24- To e de Pechín
o Los Cas ella es. 25- P ado Viejo. 26- El Boque ón. 27- Rincón del Ce o de la Fuen e del Cue o. 28- Co ales
de Casa Gua da. 29- Casa de la Zo a. 30- Casa del Sol. 31- Las Fuen es. 32- Loma de la Vega. 33- Bancal del
Re iejo. 34- Pozo de Egea. 35- Hoya Ma ín. 36- Las To cas. 37- Los Pocicos. 38- El Olmillo de Abajo. 39- Fuen e
Some a. 40- El Chisna . 41- Casa de Dona Juliana. 42- Co al Rubio. 43- Los Cas illicos o La Rambla. 44- El
Cas ella de Meca. 45- Ce o de Dolonche. 46- Ce o Fino. 47- Lade a O ien al del Almo chón. 48- Mezqui illas II.
49- Mo a de Mon esinos. 50- El Bachille . 51- Fuen echilla. 52- Aldea de Ho na. 53- San C is óbal. 54- Mo a de
la Cue a de la Paja o Aguaza I y II. 55- To e de Boga a. 56- To e de Bu ha ón. 57- Cas illo de Higue uela. 58-
Cas illo de Albace e y Ce o de San Juan. 59- Cas illo de Mon ealeg e del Cas illo.
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El campesinado andalusí del secano manchego (s. XI). P ime a campaña de exca aciones en la alque ía de La G aja ...
muchos casos le an a planime ías gene ales
en las que se pueden iden i ica los pe íme os
de manzanas y edi icios, e incluso a eces la
dis ibución in e na de es os úl imos, g acias a
odo lo cual sabemos que ca ecían de elemen-
os de de ensa comuni a ios y que debie on de
es a habi adas po un campesinado humilde,
a juzga po la modes ia de la a qui ec u a y de
los ajua es domés icos ecupe ados en supe -
icie. Después de a ios es udios basados en
dichas p ospecciones, en el año 2020 lle a-
mos a cabo la p ime a campaña de exca acio-
nes en una de es as alque ías, la de La G aja
(Higue uela), lo que nos ha apo ado in o ma-
ción ele an e que con i ma algunas de las
hipó esis p e ias y pe mi e plan ea o as nue-
as, de odo lo cual p e endemos da no icia
en el p esen e a ículo4.
Du an e las es úl imas décadas han p o-
li e ado los es udios ela i os al poblamien o
u al andalusí, así como a los espacios ag íco-
las y los sis emas hid áulicos asociados, que se
han basado undamen almen e en la a queo-
logía espacial y en las he amien as p opias de
es a disciplina: p ospección, oponimia, o o-
g a ía aé ea, e c., mien as que apenas se han
bene iciado de unas uen es esc i as exiguas,
dispe sas y limi adas. Po azones me odoló-
gicas y ambién po la elección de unos obje-
i os cien í icos p e e en emen e en ocados a
los medios de p oducción, es os abajos han
p es ado poca a ención a los espacios de habi-
ación, de mane a que apenas se han lle ado
a cabo análisis u banís icos y a qui ec óni-
cos de los asen amien os u ales basados en
exca aciones a queológicas. Po ello pe sis-
en muchos in e ogan es ace ca de aspec os
in e nos de es as comunidades campesinas
que en los ex os son muy esqui os o di ec a-
men e impe cep ibles, pe o sob e los que se
puede ob ene in o mación aliosa median e
la a queología; como el consumo, el come cio,
el abajo, la o ganización amilia o la es a i-
icación in e na. Además, esul a ex emada-
men e delicado compa a los esul ados de las
pocas exca aciones que has a el momen o se
han lle ado a cabo en asen amien os u ales
cuando es os son muy dispa es en aspec os
cla e como el iempo y el espacio; pues en e
algunos yacimien os pueden media a ios
siglos y da se p o undas di e encias de i adas
de las ca ac e ís icas geog á icas pa icula es
del emplazamien o de cada uno.
El in e és cien í ico po el mundo u al anda-
lusí a anca de la ob a de Pie e Guicha d (1976,
1990), quien plan eó a pa i de las uen es esc i-
as algunos de los p oblemas his ó icos unda-
men ales, como el supues o ca ác e ibal de
es as comunidades y su amplia ex ensión geo-
g á ica y pe du ación empo al; su esiliencia
en e al es ado islámico; el ca ác e mayo i a-
iamen e colec i o de la p oducción o la uni o -
midad de su o ganización in e na, en e o os.
Bajo la in luencia de la ob a del desapa ecido
hispanis a ancés, se desa olla on los p i-
me os es udios de a queología ex ensi a que
a aban de da espues a a es as cues iones,
casi odos de ca ác e ex ensi o, a ca go del
p opio Guicha d y de sus colegas de la Casa de
Velázquez (CRESSIER, 1984; BAZZANA, CRES-
SIER, GUICHARD, 1988; BAZZANA, 1992), así
como de Miquel Ba celó (1988) y su escuela, en
es e caso a pa i de una o ien ación ma xis a
cuyos undamen os dejó po meno izadamen e
expues os5.
P ecisamen e, la de e minación eó ica po
pa e de Ba celó y sus discípulos de la lógica
que ige la o mación de los sis emas de i iga-
ción y las pau as que condicionan su desa ollo,
es lo que ha pe mi ido el es udio de los espacios
hid áulicos que han llegado has a la ac ualidad
4. Las exca aciones o man pa e de un p oyec o de in es igación inanciado po el Ins i u o de Es udios Albace enses, con la cola-
bo ación del Ayun amien o de Higue uela y el apoyo de la Fundación Ibe d ola. Nues a pa icipación se enma ca en el p oyec o
ALMEDIMED “Almunias medie ales en el Medi e áneo: His o ia y conse ación de los paisajes cul u ales pe iu banos” (PID2019-
111508GB-I00), del que es IP el D . Julio Na a o (EEA-CSIC). Co inanciado con ondos FEDER, pe enece al P og ama Es a al de
Gene ación de Conocimien o y Fo alecimien o Cien í ico y Tecnológico del Sis ema de I+D+i, Subp og ama Es a al de Gene ación
del Conocimien o, del Minis e io de Ciencia e Inno ación.
5. Pa a consul a las p incipales cues iones que en la ac ualidad iene plan eada la in es igación a queológica sob e el campesinado
andalusí, incluida una cuidada selección bibliog á ica po emas, éase KIRCHNER, 2020.
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Ped o Jiménez Cas illo; José Luis Simón Ga cía; José Ma ía Mo eno Na ganes
como ósiles a queológicos de la sociedad que
los diseñó y u ilizó.
Po odo ello, la ag icul u a i igada andalusí
ha adqui ido un ca ác e hegemónico en la his-
o iog a ía que de mane a e ónea se ha asla-
dado a la his o ia, como hace po ejemplo Ei oa
(2012: 56) al conside a la “ he highes ag icul-
u al exp ession o Andalusian socie y”, como si
se a a a de la e inada culminación de un p o-
ceso de a ance ecnológico y no de una es a-
egia p oduc i a po la que op an campesinos
y e a enien es en de e minadas ci cuns ancias
y en unas á eas geog á icas especí icas. De es a
mane a, el egadío se ha es ablecido como el
e e en e de e minan e a pa i del cual en en-
de las o as opciones p oduc i as en el medio
u al: los cul i os de secano, la ganade ía y las
di e en es mane as en que se bene iciaban las
zonas incul as, ac i idades odas ellas que se
han pe cibido como supedi adas o subal e nas
a la ag icul u a i igada (TRILLO, 2004: 53-54;
RETAMERO, 2011: 32).
Exis e po con as e, un no able acío his o-
iog á ico ela i o al poblamien o y explo ación
de las ie as de secano, que se debe en pa e a
la di icul ad que en aña el análisis de los espa-
cios p oduc i os medie ales median e las éc-
nicas de la a queología espacial en ausencia de
elemen os ísicamen e iden i icables, como los
sis emas hid áulicos p opios de la i igación6.
Pe o ambién, y sob e odo, po que se ha con-
side ado que el es udio del ap o echamien o
económico del secano end ía un meno alo
desde el pun o de is a his ó ico pa a el aná-
lisis y ca ac e ización de la sociedad andalusí,
ya que es a se di e encia ía de la eudal y de
la a doan igua p ecisamen e po la expansión
de la ag icul u a de egadío7. Ob iamen e, el
p esen e p oyec o, que iene como obje o no
solo la alque ía de La G aja sino un nume oso
conjun o de asen amien os análogos cuya
economía es a ía basada esencialmen e en el
secano y la ganade ía, p e ende con ibui a
mi iga es a de o mación his o iog á ica.
Los es udios sob e la ag icul u a andalusí p e-
sen an o o sesgo añadido pues o que, po azo-
nes me odológicas y ambién po la elección
de unos obje i os cien í icos p e e en emen e
en ocados a los medios de p oducción, es os
abajos han p es ado poca a ención a los
espacios de habi ación, de mane a que ape-
nas se han lle ado a cabo análisis u banís icos
y a qui ec ónicos de los asen amien os u ales
a pa i de exca aciones.
Dado que solo ocasionalmen e se han
e ec uado análisis a queológicos de las á eas
habi adas de las alque ías, al y como noso-
os hemos emp endido en La G aja, me ece
la pena eseña los ejemplos más des acados.
Comenzando po época emi al, enemos el
caso de la alque ía de Peña lo , en la campiña
de Jaén (SALVATIERRA, CASTILLO, 1995, 2000),
c onología simila a la del asen amien o o -
i icado del ḥiṣn de Jolopos, mien as que la
alque ía que es á en sus p oximidades es del
siglo XI (BERTRAND, SÁNCHEZ, 2002). O os
ejemplos los encon amos en el yacimien o de
las Sillas de Ma cén, en Huesca, que da a de
los siglos X-XI (SÉNAC e al., 2020), o el de Fon
Vol á (A es del Maes a , Cas ellón), del XI-XII
(GONZÁLEZ, 1995). En el pa aje de l’Almisse à
se exca a on ín eg amen e es alque ías muy
p óximas en e sí: Tossal (siglos XI-XII), Foie es
d’Al (siglos IX-XI) y l'Al a ella (siglos XII-XIII), así
como una mezqui a u al asociada a una o e
y a un cemen e io islámico o almacab a con
79 umbas (GARCÍA, LLORENS, PÉREZ, 2004);
además de las an e io es se han documen ado
o as alque ías en el su es e peninsula , como
El Secane (O che a, Alican e) (GARCÍA, PÉREZ,
LLORENS, 2002) y La Ramble a (C e illen e, Ali-
can e) (ESQUEMBRE e al., 2003: 62-64). En el
su oes e, Alca ia Longa es un pequeño asen a-
mien o de en e inales del siglo X y comienzos
6. Es e desequilib io en e los es udios sob e las á eas i igadas y las de secano se mani ies a en el núme o de publicaciones dedica-
das a unas y a o as, como se puede ap ecia en el balance de H. Ki chne (2020: 467-471).
7. Po ejemplo, Jiménez Pue as y Ca ajal López (2011: 57): “A lo la go del ex o dedica emos ela i amen e poco espacio al secano y
mucho al egadío, lo que puede pa ece inap opiado en un encuen o pa a habla del p ime o”. La azón se puede esumi en que
“podemos concebi la opción del egadío [andalusí] como opues a a la opción de secano exis en e en la sociedad a doan igua…”.
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El campesinado andalusí del secano manchego (s. XI). P ime a campaña de exca aciones en la alque ía de La G aja ...
del XII p óximo a Mé ola (BOONE, 1992, 1993,
2009); ambién es á si uada en el Alga e o ien-
al la alque ía de Odelei e, en la que se exca ó
una decena de casas, que a anca a inales del
s. X -comienzos del XI y se abandonó en época
almohade (CARVALHO DOS SANTOS, 2006).
Como ejemplos a díos enemos ambién el
de Solibe na , en Lé ida, que se echa en la p i-
me a mi ad del siglo XII (ROVIRA e al., 1997);
de los siglos XII-XIII son las alque ías de la Villa
Vieja de Calaspa a (POZO, 2000) y Bo illa, en
Valencia (LÓPEZ ELUM, 1994). Finalmen e, el
Cas illejo de Los Guája es (G anada) pe i ió
desde época almohade has a la naza í (BER-
TRAND e al., 1990; GARCÍA PORRAS, 2001).
Po consiguien e, el in e és his ó ico de
la línea de in es igación que enimos desa-
ollando en La Mancha sudo ien al y en La
G aja en conc e o, se debe en g an medida a
la escasez de es udios sob e la explo ación y
el poblamien o del campo andalusí, es deci ,
el espacio de secano en el que las hue as son
inexis en es o i ele an es en el conjun o de la
economía campesina (SABATÉ, BRUFAL, 2011;
BRUFAL, 2009). Lo mismo se puede a i ma
sob e la ganade ía en al-Andalus, de la que se
cuen a con escasos da os y lo poco que sabe-
mos co esponde mayo i a iamen e a época
naza í, es deci , a un momen o a dío (CARA,
2009; MALPICA, 2012; GARCÍA-GARCÍA, MORE-
NO-GARCÍA, 2014).
En es e con ex o de penu ia his o iog á ica
podemos des aca aquellos p oyec os cuyo
obje o de es udio p esen a una elación más
es echa con el nues o, de mane a que son
e e encias p e e en es a la ho a de es ablece
compa aciones y analogías, como el que iene
es udiando el poblamien o u al andalusí en
las sie as de Gúda -Ja alamb e (Te uel), en
donde se ha de ec ado un g an núme o de
alque ías emplazadas en en o nos que ca e-
cen de condiciones ap as pa a el desa ollo de
egadíos y cuya ocación ag ícola se o ien ó
cla amen e hacia la explo ación de los ce ea-
les de secano (ORTEGA, VILLARGORDO, 2020:
180). Es e p oyec o incluye, como el nues o, la
exca ación a queológica de una alque ía, la de
El Quemao, coe ánea de La G aja (s. XI) y simila
a las que enimos es udiando en el Co edo
de Almansa en muchos aspec os: emplaza-
mien o, amaño, a qui ec u a o ecu sos, aun-
que ambién exis en di e encias signi ica i as
que comienzan a des ela lo he e ogéneo y
complejo que e a el poblamien o u al anda-
lusí incluso cuando no exis en dis ancias
c onológicas ni medioambien ales y, consi-
guien emen e, los e os que aún ha de a on a
la in es igación his ó ica al espec o. También
exis en impo an es analogías en cuan o a
geog a ía his ó ica y c onología con la in es i-
gación sob e las alque ías del alle del Salado
en Guadalaja a, un p oyec o pa a el que se
han empleado las he amien as de análisis del
e i o io p opias de la a queología espacial,
aunque no se han e ec uado exca aciones
(GARCÍA-CONTRERAS, 2017).
En esumen, los obje i os cien í icos gene-
ales que nos hemos plan eado al a on a la
in es igación de es as alque ías, y en conc e o
con la exca ación a queológica en La G aja,
son los siguien es8:
1. Aspec os asociados a la his o ia de es e
poblamien o u al. De e mina el o igen de
los núcleos u ales y los p ocesos his ó icos
que die on luga a su o mación. Su elación
con el medio ísico en el que se inse an,
el ap o echamien o del mismo, los espa-
cios p oduc i os y, en gene al, el modelo
socioeconómico. In en a conoce , en la
medida de lo posible, la e olución y ans-
o maciones que expe imen a on es os
g upos campesinos, así como los posibles
cambios en su elación con o os ámbi os
sociales. Ap oxima nos, inalmen e, a las
causas de la decadencia y conclusión de
es e pa ón de poblamien o.
2. Aspec os elacionados con las ca ac e ís i-
cas in ínsecas de es os asen amien os. Las
di e encias en e ellos en cuan o a amaño
y ubicación opog á ica. La dis ibución
de sus espacios de habi ación, asociados
a unos de e minados sis emas de p o-
ducción ag opecua ia sob e los que aún
8. Véanse en es e sen ido las in e esan es e lexiones de Ga cía-Con e as (2017: 120-122) sob e las p incipales líneas de abajo en
elación al es udio de los núcleos u ales medie ales.
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Ped o Jiménez Cas illo; José Luis Simón Ga cía; José Ma ía Mo eno Na ganes
sabemos muy poco. A pa i de la a queolo-
gía y los da os que se puedan ex ae de las
uen es esc i as, a a de ob ene in o ma-
ción sob e la o ganización in e na de es as
comunidades campesinas: su es a i ica-
ción, p oducción domés ica, composición
amilia , edes come ciales, consumo, ali-
men ación y especialización en el abajo.
2. EL POBLAMIENTO ANDALUSÍ EN
LAMANCHA SUDORIENTAL
Has a comienzos del p esen e siglo no se
con aba con in o mación ace ca del pobla-
mien o andalusí del iqlīm de Chinchilla ni, en
gene al, de la p o incia de Albace e (NAVARRO
ROMERO, 1998). Los únicos da os conocidos
p ocedían casi exclusi amen e de las uen es
esc i as o de la oponimia, y daban como esul-
ado un pano ama en el que los asen amien-
os se concen aban en o no a las egas de los
íos Júca , Mundo y Segu a, quedando en e
medias amplios espacios acíos en los que
solo igu aban algunas localidades jalonando
cie os caminos. Es e pano ama ha cambiado
sus ancialmen e a pa i del desa ollo de las
p ospecciones en odo el e i o io p o incial,
y de mane a sis emá ica en la coma ca sudo-
ien al, compues a ac ualmen e po a ios é -
minos municipales, que han pe mi ido ellena
p ecisamen e uno de esos espacios en blanco
alejados de las egas lu iales9.
Los abajos de in es igación ace ca del
pe iodo islámico en el Co edo de Almansa
y más conc e amen e sob e el yacimien o de
La G aja, ue on emp endidos en el año 200010,
publicándose una década después el p ime
es udio al espec o (SIMÓN, 2010), al que siguió
un a ículo en la e is a Al-Basi (SIMÓN, 2014a).
En las Ac as de la I eunión cien í ica de a queo-
logía de Albace e se p esen ó la comunicación
“El poblamien o islámico en Albace e: alque-
ías y cas illos” (SIMÓN, 2017); y ese mismo año
un a ículo en la e is a Al-Qan a a i ulado “El
poblamien o andalusí en las ie as de secano:
el á ea sudo ien al de La Mancha (ss. XI-XIII)”,
en es e caso a ca go de P. Jiménez y J. L. Simón
(2017). Más ecien emen e, se ha publicado una
comunicación p esen ada al cong eso in e -
nacional De ensi e A chi ec u e o he Medi e-
anean sob e “El ḥiṣn de Almansa (Albace e):
o i icaciones y poblamien o” (JIMÉNEZ,
SIMÓN, 2020).
En 2020, hemos lle ado a cabo la p ime a
campaña de exca aciones a queológicas en la
alque ía de La G aja (Higue uela, Albace e), lo
que nos ha pe mi ido ob ene da os ele an es
que complemen an y p ecisan signi ica i a-
men e la in o mación apo ada po las p ospec-
ciones p e ias. El p ime esul ado de dichos
abajos ha sido una comunicación p esen ada
al XIII Cong eso AIECM3, ace ca de “La ce ámica
de la alque ía de La G aja en su con ex o: apo -
ación a la his o ia del poblamien o andalusí
en La Mancha sudo ien al”. De o ma pa alela,
en el p esen e es udio da emos cuen a de los
esul ados de esa exca ación, conc e amen e
de lo ela i o a la a qui ec u a, es a ig a ía y
ma e iales, así como una p ime a ap oxima-
ción a las implicaciones his ó icas que se de i-
an del análisis del egis o a queológico.
El á ea obje o de es udio es el e i o io cas-
al o iqlīm de la medina de Chinchilla en época
andalusí, un espacio cuyos lími es exac os no
conocemos con p ecisión pe o que co es-
ponde, ap oximadamen e, al e cio o ien al de
la ac ual p o incia de Albace e (Fig. 1). Es un
ámbi o delimi ado en su lanco es e po las úl i-
mas es ibaciones su o ien ales del Sis ema
Ibé ico y las no o ien ales del P ebé ico, en e
las que se ab e paso el Co edo de Almansa,
camino adicional po donde anscu ió la
ía He aclea o Augus a, siendo un espacio de
ánsi o en e el Le an e y el su es e penin-
sula con la Mese a y la Al a Andalucía. Po el
no e, queda delimi ado po el cañón del Júca
y el alle de Cab iel, en e Ala cón e Inies a
9. Además de la p ospección del á ea de Chinchilla, hemos podido lle a a cabo es udios espaciales en o as coma cas de la p o in-
cia de Albace e (SIMÓN, 2013, 2014a, 2014b, 2017; SIMÓN, HERNÁNDEZ, 2013; JIMÉNEZ, SIMÓN, 2020).
10. Los abajos de p ospección ue on inanciados casi en su o alidad a a és de a ias anualidades po el Ins i u o de Es udios
Albace enses “Don Juan Manuel”, al igual que las opog a ías de a ias de las alque ías documen adas.
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El campesinado andalusí del secano manchego (s. XI). P ime a campaña de exca aciones en la alque ía de La G aja ...
(Cuenca) y la Muela de Co en es (Valencia);
po el su linda con el Campo de Hellín, donde
se unen los íos Mundo y Segu a; y, po el es e,
con los llanos que lle an al Campo de Mon iel
a a és de las Lagunas de Ruide a. El e i o-
io iene una al i ud media po encima de los
750 m, con zonas que supe an los 1.000 m, po
lo que p esen a un clima medi e áneo con
cie o ma iz con inen al, que da luga a una
cubie a ege al na u al en la que p edominan
el encina y el mon e bajo. La ausencia de cu -
sos lu iales y el elie e endo eico hacen que
buena pa e de las aguas plu iales aya a pa a
a una se ie de lagunas, unas salob es y o as de
agua dulce en unción del sus a o geológico,
que han condicionado el poblamien o de la
zona en odos los pe iodos his ó icos, pues se
han escogido sus aledaños, así como los de los
escasos manan iales y uen es, pa a es ablece
los asen amien os. No es de ex aña que en
es e medio na u al la p oducción ag opecua-
ia de la zona haya es ado con o mada secu-
la men e po los cul i os de secano —ce eales,
leguminosas, oli o, almend o y id— y la gana-
de ía ex ensi a —o ejas, cab as, así como
ganado acuno y equino—, es os dos úl imos
asociados a las a eas de i o y lab anza.
El azado de las ías de comunicación ue
uno de los ac o es de e minan es del modelo
de ocupación del e i o io a lo la go de la his-
o ia, an o desde el pun o de is a del posicio-
namien o de los núcleos de población, como
de las in aes uc u as que son necesa ias pa a
su p o ección —cas illos y o es—, uso come -
cial —posadas, co ales y aljibes—, ánsi o de
pe sonas —ya sean ci iles o opas mili a es—,
e c. El uso de dichas ías, y consiguien emen e
su impo ancia, queda á a su ez de e minado
po la si uación polí ica y adminis a i a de
la egión, con pe iodos de aislamien o, como
son la ase emi al y cali al, en e a o os de
un cla o alo es a égico, en ocasiones singu-
la , como pa ece que ue du an e época ai a
y almohade. La posición geog á ica del e i-
o io que nos ocupa en el sola peninsula le
con ie e un impo an e alo es a égico al
encon a se a a esado po u as na u ales de
comunicación — an o en di ección no e-su
como es e-oes e, que unen la Mese a Su con
el Le an e y el Sis ema Ibé ico con la Al a Anda-
lucía y Mu cia—, que condiciona on los dos ejes
p incipales de comunicación en época omana:
la ía que unía Cás ulo (Lina es) y Sagun o, y
la que conec aba las ciudades de Complu um
(Alcalá de Hena es) y Ca hago No a (Ca a-
gena). La p ime a e a la Vía Augus a o Vía He -
cúlea, que descendía de Já i a po el Valle de
Mon esa y segu amen e po el al o Vinalopó,
el pa aje de los Alho ines, hoy en el é mino de
Villena (Alican e), en donde se bi u caba en dos
amales: uno que seguía po el Vinalopó has a
la cos a del Medi e áneo y o o, llamado am-
bién el "Camino de Aníbal", que se di igía hacia
la Bé ica po Cas ulo y en cuyo i ine a io se
encon aban mansiones como Sal igi (Chinchi-
lla), Libisosa (Lezuza) y Men esa (RUBIERA, 1987:
357). O a impo an e ía omana es la que apa-
ece en los i ine a ios como Laminio-Caesa
Augus a (Lagunas de Ruide a-Za agoza), que
después de pasa po Capu Aquae Fluminis
Anae (Ossa de Mon iel) se unía al Camino de
Aníbal pa a di igi se a Chinchilla y de allí o ce
hacia el Júca , ío que a a esaba po el ado
Valdeganga, quizás a la al u a del pa aje de
Puen e To es.
Uno de los p incipales papeles de las ías
de comunicación na u ales de es as ie as ue
su uso pa a la ashumancia coma cal y egio-
nal, base esencial de la economía de la zona al
y como lo señalan los ex os bajomedie ales
pe o ambién, excepcionalmen e, las uen es
á abes. Es as úl imas demues an que la gana-
de ía ue una ac i idad cla e en la p oducción
y elabo ación de la lana en las ie as albace-
eñas, e lejada has a en la oponimia —en la
p o incia de Albace e podemos ci a la u ba o
aduana elacionada con la lana de la cual su ge
La Roda o Balazo e (Balāṭ aṣ-Ṣū ) que signi ica
calzada de la lana—, así como la epe ida men-
ción a la elabo ación de apices de lana (wa a’
aṣ-ṣū ) en Chinchilla (JIMÉNEZ, SIMÓN, 2017:
245-248). Es a ac i idad se e á e i alizada
as la conquis a y el alejamien o de la on-
e a, ap o echando u as p eexis en es islá-
micas pa a con igu a un sis ema de cañadas,
e edas, co dadas y coladas, que pe mi ían el
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Ped o Jiménez Cas illo; José Luis Simón Ga cía; José Ma ía Mo eno Na ganes
ánsi o de ganados de o ma anca desde los
pas os de e ano a los de in ie no.
De las cañadas que c uzaban la coma ca,
una de las p incipales e a la Ve eda Real de Los
Se anos, que con di ección no e-su unía el
Sis ema Ibé ico con el Campo de Ca agena,
pasando po Higue uela, la pa e o ien al del
ac ual é mino de Chinchilla, Bone e, Co al
Rubio y Mon ealeg e del Cas illo, es deci , a a-
és del e i o io que enimos es udiando unía
el Valle del Júca con el Al iplano mu ciano.
En sen ido oes e-es e co ía la Ve eda Real de
Andalucía a Valencia que, a a esando la pa e
me idional del é mino de Chinchilla, llegaba
a Bone e, pasaba a Almansa donde se bi u -
caba hacia Valencia, bien po Engue a o po
el Pue o de Almansa hacia Fuen e la Higue a,
o bien hacia Alican e po Caude e y Villena en
di ección hacia Salinas y Pinoso.
Los yacimien os ca alogados has a la echa
los podemos ag upa en ḥuṣūn (asen amien os
de amaño mediano, no malmen e p o egidos
po una o aleza sob e una ele ación); alque-
ías, en al u a o en llano (qu ā); y cue as e u-
gio. La única ciudad (madīna) e a p ecisamen e
Chinchilla (madīna Šan iŷŷāla o Ŷinŷāla), la
cabeza adminis a i a de es e ex enso e i-
o io (CHAVARRÍA, 2011: 145-168; JIMÉNEZ,
SIMÓN, 2017: 223 y 224), que se hallaba en
el lími e no occiden al de la co a de Tudmī
según al-‘Uḏ ī (1965: 42 y 63). Se ubica sob e
un espolón ocoso en el ex emo su occiden-
al del conjun o mon añoso de Mon ea agón,
en el cen o de la ac ual p o incia de Albace e,
en e el alle del Júca y las ie as del Co e-
do de Almansa que pe mi en el paso desde el
Vinalopó y La Cos e a o las ie as al as de Mu -
cia hacia el cen o de la Mese a (PONCE, 1989).
Según al-Id īsī (1968: 175, 195 ( ex o á abe) y
210, 237 ( aducción ancesa)), Chinchilla e a
una ciudad mediana, de endida po una ue e
y ex ensa o aleza, que es aba odeada po
ja dines o almunias y a boledas. Allí nacie on
a ios pe sonajes en e la segunda mi ad del
siglo X y la p ime a del siglo XI que alcanza án
la su icien e ele ancia como pa a igu a
en epe o ios de la época como los de Ibn
Baškuwāl e Ibn al-Fa aḏī (CHAVARRÍA, 2011:
156). De su ama u bana medie al solo pode-
mos iden i ica en la ac ualidad la p esencia de
la alcazaba, en la pa e más ele ada del ce o;
un albaca o espacio abie o en el lado que da
al case ío y la medina que se ex endía hacia la
pa e baja del ce o, odeada de una mu alla
que pa ía de la alcazaba (SIMÓN, 2011). En su
in e io , los únicos es os de época andalusí
que se conocen, has a la echa, co espon-
den a las salas calien e y emplada de un baño
público (GARCÍA-SAÚCO, SANTAMARÍA, 1986).
De la madīna de Chinchilla dependían a ios
ḥuṣūn si uados en los lími es del iqlīm, como
los de Alpe a, Higue uela, Almansa y Ca celén,
o las o alezas del Júca que se cons i uye on
en un aṯ-Ṯaġ o on e a en el a ance del eino
cas ellano en e inales del siglo XII e inicios
del siglo XIII, que ya analizamos en un es u-
dio gene al sob e las o alezas de Albace e
(SIMÓN, 2011). Su eclosión en el siglo XI debió
de es a elacionada con el inc emen o demo-
g á ico de la zona debido a una colonización
del campo que se ex endía en e esos pun os
o i icados (JIMÉNEZ, SIMÓN, 2017), así como
a las necesidades de ensi as asociadas a la
ines abilidad polí ica del úl imo e cio de siglo,
según a a emos de analiza en es e abajo.
Es os poblados o i icados de al u a con i-
nua án desa ollándose du an e los siglos XII y
XIII has a la conquis a cas ellana; después de
la cual no odos pe i ie on y algunos de ellos,
como Higue uela y Ca celén, queda on despo-
blados has a bien en ado el siglo XIV.
En es e e i o io abundan las cue as e u-
gio, que es a ían ligadas a las ac i idades
ganade as y sil ícolas11. Su uso pudo se es a-
cional y en algunas ocasiones pe manen e, al
y como lo mues an las cons ucciones que se
le an a on al ex e io , ampliando y mejo ando
las condiciones de ida de sus mo ado es y
elegando el ab igo a una u ilización exclusi a-
men e ganade a, como co al. Ejemplo de ello
11. Al igual que sucede con las cue as ocupadas del alle del Salado “cuya ubicación e ela un ap o echamien o ag opecua io de los
pasos en e los mon es y de las zonas más al as de los pá amos” (GARCÍA-CONTRERAS, 2017: 125).
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El campesinado andalusí del secano manchego (s. XI). P ime a campaña de exca aciones en la alque ía de La G aja ...
se ía la Cue a Neg a del Mug ón, en e Almansa
y Ayo a, al ex e io de la cual se cons uyó una
edi icación con una c ujía compa imen ada
en es es ancias, pa a el e ugio y esidencia
de sus mo ado es, y un pa io o co al anexo
en el cual se le an a on pequeñas es ancias
pa a los ape os o pa a las necesidades espe-
cí icas del ganado, como las pa ide as. Po su
amaño y ubicación pa ece lógico supone que
es a ían elacionadas con las alque ías p óxi-
mas del llano, si bien es posible que u ie an
una cie a au onomía uncional. Son especial-
men e abundan es en la ca a me idional de las
sie as de Chinchilla, Higue uela y Ca celén. En
algunas ocasiones se documen an en la ca a
no e de los elie es, a co as de al u a consi-
de able, ci cuns ancia que debe pone se en
elación con el ap o echamien o de los pas os
de e ano (SIMÓN, HERNÁNDEZ, 2013) y los sis-
emas de ans e minancia de co a dis ancia.
2.1. Las alque ías en llano
Den o de las o mas de poblamien o, el
conjun o más nume oso y signi ica i o de asen-
amien os andalusíes de la zona es el de las
alque ías en llano, que se dis ibuyen especial-
men e en el espacio in e medio en e los ḥuṣūn
(Fig. 1). Solo es án ausen es en el en o no más
p óximo de la madīna de Chinchilla, que gene a
a su al ededo un hin e land deshabi ado de
unos 10-15 km de adio, es deci , unas dos o es
ho as de camino. Aunque algunas de ellas con-
a on, segu amen e en un momen o a dío, con
una o e de ensi a (Bu jaha ón o To e G ande
en Almansa, la To e de Pechín en Mon ealeg e,
el To ejón de Ca celén, o la alque ía de Boga a
en Caude e), la mayo ía ca ecía de elemen os
de ensi os. De hecho, el núme o de las que cono-
cemos es cada ez mayo , pese al sesgo de la
in o mación p opo cionada po las p ospeccio-
nes debido a que es as se conse an peo que las
emplazadas en al u a po causa de las in ensas
a eas ag ícolas de las úl imas décadas12. De
amaño a iable, algunas de ellas pa ecen habe
con ado con escasamen e una decena de casas,
como po ejemplo La Toyosa; mien as que o as
debie on de alcanza las 40 o 50, como sucedía
en Los Villa es del Bachille (Chinchilla), aunque
en la mayo ía de los casos el núme o de i ien-
das oscila ía en e ambas ci as.
Si obse amos su dis ibución en el mapa
podemos ap ecia que p e e en emen e apa-
ecen ag upadas en o no a las cañadas o
las egas de la zona13, en conjun os de 5 a 8
asen amien os que incluyen alque ías y co i-
jos compues os po solo una o dos i iendas,
que quizás pudie on compa i algún ipo de
es ablecimien o comuni a io, como un o a o-
io o un e ugio en algún pun o bien p o egido
pa a las ocasiones en que hubie a pelig o.
Así pod ían in e p e a se las ag upaciones de
alque ías en o no a algunos ḥuṣūn, como los
de Higue uela y Alpe a. Muchas se si úan en
ie as que aún hoy en día, pese a la mecaniza-
ción del campo, son espacios baldíos, bien po
si ua se sob e lomas donde el a lo amien o
del sus a o ocoso y la escasez de suelo las
han hecho inse ibles pa a el cul i o, bien
po a a se de zonas de mon e bajo, adi-
cionalmen e dedicado al pas o eo, pudiendo
encon a se en los lími es de g andes p opie-
dades que han usado sus es os como majanos
donde acumula las pied as de los bancales de
cul i o. Se emplazan en e enos de lade as
con sua e pendien e, especialmen e en luga-
es p o egidos de los ien os dominan es del
no oes e y no e, en donde engan asegu ado
el abas ecimien o de agua median e pozos y
manan iales. La mayo ía de las alque ías e i an
ocupa las ie as de labo más ap o echables
y las zonas de cha cas y lagunas. Son excepcio-
nales las que es án si uadas jun o a pequeñas
egas, como la de Tobillos en Alpe a (SIMÓN,
2011: 167-266), que pudie on explo a espacios
12. La mecanización del campo en la segunda mi ad del siglo XX y las necesidades pa a la explo ación indus ial y ex ensi a de
de e minados cul i os, han supues o una modi icación y ans o mación del e i o io que ha al e ado po comple o el paisaje
en de e minados ámbi os, en especial en los llanos (SIMÓN, SIMÓN, 2018: 105)
13. El azado de las cañadas adicionales se emon a con segu idad a la Baja Edad Media o comienzos de la Edad Mode na,
aunque odo pa ece indica que ienen un o igen muy an e io , que posiblemen e ue on usadas desde la An igüedad y con oda
p obabilidad en época islámica.
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Ped o Jiménez Cas illo; José Luis Simón Ga cía; José Ma ía Mo eno Na ganes
ap oximadamen e, a al a de con i ma que
e ec i amen e no se ex endía al su del mu o
que ce aba el pa io po es e lado, ni al oes e
del que suponemos que la sepa aba de la casa
15.
4.1. Es a ig a ía
La exca ación a queológica de las 4 es an-
cias que se ab en al pa io de la casa 16 ha e e-
lado una composición es a ig á ica análoga,
ela i amen e sencilla, que desc ibi emos a
con inuación.
1) El ni el más supe icial es á compues o
po ie a suel a con abundan es aíces de la
hie ba que c ece de mane a gene alizada y
ma e ial o gánico p oceden e de los exc emen-
os del ganado que pace po la zona. Cuen a
ambién con una p opo ción conside able de
pied as de di e en es amaños p oceden es
de la uina del edi icio. Es e ni el o eció ma e-
ial ce ámico escaso, odado y agmen ado,
e idenciando su exposición p olongada a la
in empe ie.
2) El siguien e es a o es un po en e ni el
de escomb os compues o p incipalmen e po
pied as análogas a las del supe icial, en es e
caso e uel as con una ie a blanquecina o i-
ginada a pa i del ba o con que se omaba la
mampos e ía y los alzados supe io es de los
mu os, en los que c eemos que la ie a e a
más abundan e que en los zócalos (Fig. 8). Es e
es a o no suele p esen a un espeso homogé-
neo, sino que pa ece habe sido mayo jun o a
las pa edes, dec eciendo hacia el cen o de las
dependencias. Apo a escasa ce ámica y es a,
po lo gene al, consis e en agmen os peque-
ños, desgas ados e inconexos, ecubie os de la
misma capa blanquecina que con o ma la ie-
a del ni el, po lo que c eemos que es amos
mayo i a iamen e an e ma e iales que es aban
incluidos en la áb ica de los mu os, segu a-
men e como elleno de las apias de ie a que
con o maban la pa e supe io de los alzados.
3) Bajo es e es a o suele apa ece una
capa más ina de ie a, más suel a, con
pocas pied as y es as po lo gene al peque-
ñas, que se asien a di ec amen e sob e
los suelos y que debe de habe se o mado
du an e los años en que las i iendas pe -
manecie on abandonadas pe o sus mu os
aún no habían colapsado. En el caso de la
es ancia no o ien al, que hemos iden i icado
cla amen e con la cocina, es e ni el es á
mezclado con cenizas y ca bones abundan-
es. Es aquí donde han apa ecido los escasos
es os de ecipien es ce ámicos más o menos
comple os que deben a ibui se al momen o
de abandono de la i ienda y que eposaban
sob e los pa imen os.
Fig. 3. Plano de la alque ía de La G aja con indicación del emplazamien o de la casa 16.
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El campesinado andalusí del secano manchego (s. XI). P ime a campaña de exca aciones en la alque ía de La G aja ...
Fig. 4. Planime ía y o og a ía aé ea de la casa 16.
4) Finalmen e encon amos los suelos: en
las habi aciones del en e o ien al es án con-
o mados en pa e po la oca allada y alisada
jun o con zonas en donde se aplicó ie a api-
sonada con el in de consegui un ho izon e
homogéneo, mien as que en la es ancia de
la cocina es á compues o básicamen e po
una capa poco consis en e de ie a y cal. Solo
conocemos una pa e mínima del suelo del
pa io, po lo que la in o mación al espec o es
incomple a; lo que has a aho a se ha podido
ap ecia es de nue o la oca base alisada com-
binada con ie a apisonada.
Los es os ma e iales encon ados (ce á-
mica, me ales y huesos) han sido muy escasos
en gene al y en odos los ni eles; no obs an e,
e an ela i amen e más abundan es en el
es a o si uado di ec amen e sob e los sue-
los. Es os ac o es nos hablan del p oceso de
abandono paula ino, donde las es ancias que-
da ían abie as has a su colapso y dejando
únicamen e el ma e ial de desecho, como
apun a la ce ámica agmen ada y dispe sa
o los me ales ya inú iles (he adu a y hoja de
cuchillo muy de e io ados).
4.2. El pa io-co al
La casa, al menos en su úl imo momen o
p e io al abandono, se o ganizaba en o no a
un g an pa io (es ancia 1), con unas dimen-
siones de 15 m x 12 m, que con o maba así
un á ea abie a de unos 180 m2, ap oximada-
men e, delimi ada al no e po las es ancias 3
y 4; al es e po el zaguán y las es ancias 2 y 5;
al su po un mu o que la sepa aba de la calle
me idional; y al oes e po la casa 15 (Fig. 4).
No hemos exca ado el depósi o es a i-
g á ico que colma a el pa io; an solo hemos
despejado la mayo ía de las pied as caídas del
ni el supe icial y exca ado ambién pa cial-
men e es e es a o inicial en es echos sec o es
si uados en e a las c ujías no e y es e. No obs-
an e, los a lo amien os ocosos que se ap e-
cian en la pa e sep en ional del pa io pa ecen
indica que la supe icie de es e espacio p o-
bablemen e no p esen aba una co a uni o me,
sino que end ía una cie a pendien e hacia el
su de acue do con la inclinación na u al de la
lade a, aunque es a cues ión solo pod á se
con i mada cuando se exca e en ex ensión.
De hecho, la pendien e ayudaba a la ges ión y
ecolección del abono en un con ex o de es a-
bulación con olada del ganado como el que
nos ocupa. P ecisamen e, la exca ación de esas
escue as zonas en las que alcanzamos los ni e-
les de suelo del pa io nos pe mi ió comp oba
que sob e ellos se da un ho izon e de desechos
o esiduos asociado a la ase de abandono de
la casa en el que apa ece la can idad mayo de
ce ámica, dispe sa y sin unión, en un con ex o
gene al de escasez de ma e ial a queológico.
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Ped o Jiménez Cas illo; José Luis Simón Ga cía; José Ma ía Mo eno Na ganes
Fig. 5. Pue a de en ada a la casa desde el ex e io y á ea del zaguán.
En el cuad an e no occiden al del pa io, ap o-
ximadamen e en e a la pue a de en ada a la
es ancia 4, encon amos du an e la campaña
de 2021 un silo de sección pi i o me, exca ado
en la oca base, que sin duda es aba des inado
al almacenamien o de g ano y que en la ac ua-
lidad es á en p oceso de es udio.
Delimi ados los mu os de achada de las
es ancias hacia el pa io, pudimos comp o-
ba que las c ujías sep en ional y o ien al no
se ex endían po el ángulo NE de la casa, de
mane a que allí se gene ó un espacio de 4 x 4
m ap oximadamen e al que se ab e la pue a
de acceso a la i ienda desde la calle, po lo
que es a íamos an e una sue e de zaguán
descubie o o apéndice del pa io que se ía de
ansición en e el ex e io y el in e io .
El ano de en ada al complejo domés ico
iene 1,6 m de luz, anchu a conside able que
con as a con la de los anos de acceso a las
es ancias, lo que pod ía indica que es aba
des inado al paso no solo de pe sonas y caba-
lle ías, sino ambién de pequeños ebaños de
o ejas y cab as (Figs. 5 y 6). Lo delimi aban
jambas con o madas po sendos o os a os
de dimensiones mayo es a las habi uales y
dispues os en ho izon al, como suele se habi-
ual en los anos de es e ipo de a qui ec u a.
Tal ez con aba con una pue a de doble hoja,
aunque no hemos podido documen a quicia-
le as que acla en es a cues ión.
El ano di ide el mu o en el que se ab e en
dos amos: el sep en ional, que p esen a un
azado lige amen e cu o poco habi ual en
es a a qui ec u a ca ac e izada po la dispo-
sición o ogonal de las es uc u as, en es a
con a la esquina SE de la es ancia 3; mien as
que el amo su lo hace con a la esquina NE
de la es ancia 2. Ambos amos de mu o ue on
cons uidos después que los de las c ujías no e
y es e con a los que acome en, lo que pa ece
demos a que en una ase p e ia el pa io no
es aba ce ado po es e ángulo. La disposición
del ing eso al in e io de la casa desde el ex e-
io ambién e ue za es a hipó esis pues o que
es e e a esquinado, pe o no acodado, lo cual
es ambién ca ac e ís ico del ipo domés ico
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El campesinado andalusí del secano manchego (s. XI). P ime a campaña de exca aciones en la alque ía de La G aja ...
Fig. 6. A- F en e es e de la casa. B- De alle mu o
en ada. C- En ada a la casa.
compues o po módulos ag egados delimi-
ando un «p o opa io», a di e encia de lo que
sucede en el modelo de casa de pa io cen al
que se ca ac e iza po la p esencia de zagua-
nes en ecodo (GUTIÉRREZ, 2012: 147 y 148).
El pa io ocupaba una pa e p opo cio-
nalmen e muy ele ada de la supe icie o al
de la i ienda, mucho mayo que la habi ual
en las casas andalusíes que conocemos de
medios u banos como medinas y ḥuṣūn. Con-
iene eco da que es e ipo de pa io es el
que hallamos en la mayo pa e de las casas
es an es de La G aja, según e elan los es-
os que se dis inguen en supe icie, así como
en las i iendas de las o as alque ías aná-
logas que hemos documen ado median e
p ospecciones en la coma ca del Co edo
de Almansa; c eemos que la azón de que
p esen en es as ca ac e ís icas es que esos
espacios desempeñaban una unción esen-
cial como co ales, según deducimos a pa i
de algunos indicios. Ya hicimos mención a la
luz del ano de acceso al pa io desde la calle,
que esul a comple amen e excesi a si solo
si ie a pa a acili a el paso de pe sonas y
caballe ías. Además, exis en pa alelos e no-
g á icos: los co ijos adicionales que salpi-
can la zona p esen an pa ios simila es a los
que nos ocupan en cuan o a o ganización y
p opo ción, debido a que se suelen emplea
como e ugio empo al pa a los animales.
Pe o quizás la p ueba más decisi a al espec o
se puede de i a de la co ejación con los esca-
sos ejemplos que conocemos de casas u ales
andalusíes de la misma época, pe o si uadas
en con ex os ísicos y p oduc i os di e en-
es, como las de la alque ía de Foie es (s. XI)
en Fines a , que pe enecían a campesinos
cuyos ecu sos p incipales p ocedían de la
ag icul u a de egadío. Las plan as de es as
i iendas se o ganizaban en o no a espacios
abie os p opo cionalmen e meno es que los
de La G aja, que debie on de se i pa a las
unciones p opias del pa io cen al y no como
co ales, aunque se a a de una a qui ec u a
que no deja de se u al dado que no se dis-
inguen ampoco salones o le inas (GARCÍA,
LLORENS, PÉREZ, 2004: 90). Las mismas ca ac-
e ís icas que las casas de Foie es p esen an
las de Alca ia Longa, en Mé ola, si uada al
pie de una é il ega: “he e, he alley widens
in o a small allu ial plain and he soil is dee-
pe , mois e , and less ocky. Today his a ea has
o cha ds and ga dens, and he e a e wo wa e
mills (now ou o use) on he nea by c eek bank”
(BOONE, 1992: 53); mien as que se asemejan
a las i iendas de los núcleos albace eños que
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Ped o Jiménez Cas illo; José Luis Simón Ga cía; José Ma ía Mo eno Na ganes
enimos es udiando las del ḥiṣn y la alque ía
de Jolopos, en las mon añas g anadinas, un
e i o io en el que “l’ag icul u e i iguée, de
ou e é idence ne cons i uai pas ici la base de
l’économie” que e a “à dominan e syl o-pas o-
ale” (BERTRAND, SÁNCHEZ, 2002: 155).
Las casas de los ag icul o es de Foie es
con aban con es ablos, que suelen iden i i-
ca se con acilidad po la p esencia de pese-
b e y po su emplazamien o p óximo a la
pue a de en ada a la casa (JIMÉNEZ, 2013:
900-905); es as dependencias, sin emba go,
es án ausen es en La G aja, lo que se ía o a
p ueba indi ec a de que el pa io se ía pa a
es abula animales, de mane a que no e a
necesa io habili a un espacio pa icula pa a
las caballe ías. En esumen, c eemos que am-
bién en la a qui ec u a u al andalusí del e i-
o io de Chinchilla que enimos es udiando,
el espacio cen al no solo se ía pa a ai ea e
ilumina las dependencias que a él se ab ían o
pa a ealiza de e minadas a eas domés icas,
sino que ambién debió de emplea se pa a
gua da ganado, po lo que se ía ap opiado
denomina lo pa io-co al. Más allá de los indi-
cios comen ados, segu amen e consegui e-
mos p uebas decisi as al espec o cuando se
acome a la exca ación del pa io y podamos
e ec ua análisis de la mic omo ología del
suelo y examina el ipo de sedimen os que lo
colma an: si es os son más o menos o gánicos
o incluso si con ienen i oli os, e idencias que
pod ían con i ma la hipó esis expues a.
4.3. La c ujía no e
La c ujía sep en ional es á di idida en dos
dependencias ec angula es: la núme o 3 al
es e y la 4 al oes e; la p ime a de ellas ue exca-
ada has a el ni el del pa imen o, mien as que
la segunda ue solo pa cialmen e exhumada.
La es ancia 3 es una pieza oblonga de
6,9 m (es e-oes e) x 3 m (no e-su ); po con-
siguien e, iene una ex ensión de unos 21 m2.
Es á ce ada po odos sus lados sal o po el
su , en donde se ab e un ano de acceso de
1 m de luz que lo comunica con el pa io. Una
ez e i ado el ni el supe icial, p ocedimos
a exca a en el in e io de es a habi ación un
po en e es a o de casco es y pied as mezcla-
das con ie a ma ón oscu a, esul ado de la
uina de los mu os de mampos e ía, que p o-
po cionó escaso ma e ial a queológico. Cub ía
a o os dos ni eles: el p ime o, más po en e en
los má genes que en cen o de la habi ación,
se componía de ie a ma ón cla a con es-
os p oceden es de la descomposición de los
mo e os y e es imien os de los mu os. T as la
exca ación de las capas de escomb o apa eció
en p ác icamen e oda la es ancia un es a o
bas an e ho izon al de ie a ma ón oscu a,
suel a, con abundan es nódulos disg egados
de mo e o de cal que cub ía di ec amen e el
suelo. Sob e es e encon amos di e en es pie-
zas ce ámicas, en e las que des acan un ag-
men o de base de a ai o id iada y una olla
ipo “ alenciano”, así como una hoja de cuchi-
llo de hie o. Apa ecie on abundan es ca bo-
nes dispe sos po odo el ho izon e, de los que
se oma on di e en es mues as pa a lo ación
y su ca ac e ización c onológica y an acoló-
gica18. La habi ación es á solada con un mo -
e o de cal pob e que se ha u ilizado ambién
pa a enluci las pa edes, al menos los zócalos,
que se elacionan con el pa imen o median e
una escocia obus a hecha con mo e o de ie-
a y cal.
Al exca a es os ni eles de desecho y com-
bus ión, apa eció un hoga de plan a ci cula
(1 m de diáme o) adosado a la pa e cen al
del mu o de cie e o ien al y a un poye e que
desc ibi emos a con inuación (Fig. 7A). Es aba
con o mado po una media caña hecha con
algunas pied as y a cilla ana anjada y com-
pac a po e ec o del calo , que enía un g o-
so medio de 5 cm de ancho x 5 cm de al o.
Al in e io de la misma se dispuso una o a
de mo e o muy bien alisado con huellas de
uego in enso. La p esencia de es e hoga
explica, lógicamen e, el ni el an es desc i o
18. El es udio p elimina ealizado po Mónica Ruíz Alonso (UGR) apun a a una al a p esencia de pinus y leguminosae en e el ma e ial
de cons ucción y uso pa a la combus ión del hoga .
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El campesinado andalusí del secano manchego (s. XI). P ime a campaña de exca aciones en la alque ía de La G aja ...
Fig. 7. A- Hoga . B- Poyo no o ien al. C- Es uc u a
jun o a la pue a.
con abundan es cenizas y ca bones, que es a-
ía con o mado en g an medida po esiduos
de la combus ión en el mismo.
Ocupando el ángulo NE de la pieza, ado-
sado al hoga , se encuen a un poyo bajo con
plan a de sec o de cí culo, cons uido con
mampos e ía y a gamasa; se p oyec a unos 40
cm y iene una al u a conse ada de en e 20 y
30 cm (Fig. 7B). Debió de es a en elación con
las di e en es unciones, especialmen e asocia-
das a la p epa ación y cocción de alimen os,
que se desa olla ían en el hoga anexo. Es e
ipo de elemen os e a muy común en las coci-
nas andalusíes, como se puede comp oba , po
ejemplo, en los yacimien os de Siyāsa (Cieza)
(NAVARRO, JIMÉNEZ, 2007: 232-236), el Tolmo
de Mina eda y Villa Vieja (Calaspa a), en donde
odas las cocinas disponen de hoga y poyo, así
como ecuen emen e ambién de alacena.
De cons ucción simila y de plan a ec angula ,
apa eció o a es uc u a si uada jus o al es e de la
pue a de en ada, adosada al mu o, o mada po
1-2 hiladas de mampos e ía de mediano amaño y
un elleno de mo e o blanco compac o (Fig. 7C).
Tiene unas medidas de 0,8 m x 0,4 m, y una al u a
de en e 20 y 30 cm. Su unción esul a inde e mi-
nada; c eemos que pudo se i igualmen e como
poyo o como pla a o ma sob e la que dispone
g andes ecipien es de almacenamien o como las
ja as y las o zas, o bien como luga de abajo.
En esumen, la es ancia 3 es, de odas las
documen adas has a aho a, la que p esen a
una de inición más cla a de la unción a la
que es aba des inada, pues exis en p uebas
indiscu ibles de que es amos an e la cocina:
así lo ac edi a la capa de cenizas que cub ía el
suelo, la p esencia de un hoga y un poyo en
el ex emo o ien al de la pieza y el hallazgo de
agmen os de ollas, alguna comple a, sob e el
pa imen o. Además, se dis ingue como luga
des acado pa a la p epa ación de alimen os,
si enemos en cuen a que odas las es uc u-
as (2 poye es y el hoga ) se concen an en el
lado es e, quedando el oes e comple amen e
diá ano pa a unciones de abajo. Queda po
de ini la unción del espacio sin es uc u as en
la pa e oes e de es a es ancia, quizás ligado
ambién a la p epa ación de alimen os u o as
ac i idades que no hemos podido de e mina .
Al oes e de la an e io , se encuen a la es an-
cia 4, de plan a ambién oblonga (7 x 3 m) y a
la que se accede desde el pa io median e una
pue a que iene 90 cm de luz. La es a ig a ía
del in e io de es a habi ación, has a donde
documen amos, es simila a la de la nº 3: bajo
el ni el supe icial apa ecía o o de escomb o
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Ped o Jiménez Cas illo; José Luis Simón Ga cía; José Ma ía Mo eno Na ganes
compues o po pied as g andes y medianas
asociadas a una ie a ma ón oscu a, p o-
duc o de la uina de los mu os pe ime ales;
es e cub ía a una capa de ie a ma ón cla a,
suel a, con es os blanquecinos de mo e o de
ie a con cal p oceden es de los e es imien-
os desp endidos de los mu os pe ime ales;
en la pa e cen al se ex endía una capa de
ie a ma ón oscu a con algo de mampos-
e ía. En el ex emo o ien al de la misma se
conse an dos abiques bajos (unos 40 cm)
cons uidos con mampos e ía omada con el
ca ac e ís ico ba o hecho con las ma gas g i-
sáceas del luga , que p opo cionan una cie a
plas icidad a la masa. Se a a de un sopo e
sob e el que se disponía la a ima de made a
del lecho, que de es a mane a quedaba sepa-
ado del suelo median e una cáma a aislan e;
un elemen o cuya exis encia es á bien docu-
men ada en nume osos ejemplos de i iendas
andalusíes (Jiménez, 2013, 946-951). A la luz de
lo expues o, pa ece ue a de duda que es a-
mos an e un salón, dependencia mul idiscipli-
na que acogía en sus ex emos a las alhanías o
alcobas en donde se do mía, que además es á
si uado canónicamen e en la c ujía no e.
4.4. La c ujía es e
Es á di idida en dos habi aciones desigua-
les que se ab en al pa io median e sendos
anos: la nº 2 al no e y la nº 5 al su . Dado que
es a c ujía se ex iende en pe pendicula a la
di ección de la pendien e, pa a pode conse-
gui un ni el de suelo ho izon al en el in e io
de las habi aciones pa ece habe sido nece-
sa io ebaja la supe icie ocosa na u al en el
ex emo no e de la c ujía, al y como e ela el
análisis del alzado de sus mu os longi udinales
(Fig. 8).
Fig. 8. Es ancia 2. De alle cons uc i o del mu o occiden al (a la izquie da se dis ingue la jamba no e del ano
que comunica la es ancia con el pa io).
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El campesinado andalusí del secano manchego (s. XI). P ime a campaña de exca aciones en la alque ía de La G aja ...
La es ancia 2 es la más sep en ional y
mayo de las dos que ocupan la c ujía o ien-
al. Se a a de una pieza oblonga de 7 x 3 m
(21 m2 de supe icie), comunicada con el pa io
a a és de una pue a de 80 cm de luz. T as
e i a el ni el supe icial, apa eció po odo el
espacio un po en e es a o de escomb o de
más de 1 m de po encia, o mado po pied as
de mediano y pequeño amaño, esul ado del
colapso de los mu os pe ime ales. Con enía
algunos agmen os de ejas y muy poco ma e-
ial ce ámico. Po debajo de es e es a o se
halló o o ni el, más po en e, jun o a los mu os
pe ime ales, en el cen o del espacio, o mado
po mampues os jun o con ie a compac a de
ono cla o con nume osas inclusiones blan-
cas, que c eemos se debe elaciona con los
paque es sedimen a ios de ma gas disuel as
(calci as y a cillas) p opias de es a zona, que
se usa on pa a mezcla las en los mu os como
aglu inan e.
El suelo de la habi ación 2 pa ece habe es ado
a una co a algo más baja que la del pa io, di e en-
cia que se sal aba median e un escalón insc i o
en el p opio ano. El suelo es aba con o mado
po la p opia base de pied a e allada y se com-
ple aba con apo es de ie a pisada, sob e odo
en el ex emo su de la pieza; ambién se de ec a-
on di e en es epa aciones pa ciales consis en es
en capas de ie a que se mojaban y apisonaban
alcanzando así la consis encia necesa ia.
Sob e el suelo de es a habi ación, en el cen-
o de su ex emo su , se de ec ó una mancha
de ie a quemada de unos 40 cm de diáme-
o que c eemos pod ía indica que en algún
momen o allí se es ableció un hoga o quizás
un ho no po á il o a ano (á . annū )19, aunque
se ía espo ádicamen e o, al menos, no es a ía
en uso en la úl ima ase po que en es a es ancia
no exis ía la ex ensa capa de ceniza que halla-
mos en la habi ación nº 3. Al igual que sob e el
suelo de es a úl ima, hallamos una olla com-
ple a en el ni el de abandono y una jo aina casi
en e a de base plana con cubie a í ea in e io
melada, así como pa e del ondo de un a ai o
deco ado en “ e de y mo ado”; en ambos casos
piezas asociadas al se icio y p esen ación de
alimen os.
La es ancia 5 es á si uada en el ex emo
su de la c ujía o ien al; es la meno de las
documen adas pues mide 4 x 3 m (Fig. 9).
Como en los casos p eceden es, la es a ig a-
ía a ancaba con el ni el supe icial que cub ía
un po en e es a o de escomb o, sin apenas
ma e ial a queológico, bajo el que se docu-
men ó una capa de ie a ma ón cla o, de ex-
u a a enosa, blanda y suel a, con pied as de
pequeño amaño e inclinación no e-su , a la
que se asociaba algo de ce ámica. Es e ni el
cub ía di ec amen e el suelo de la es ancia,
que al igual que sucedía en la es ancia 2, es aba
con o mado po el sus a o geológico, es deci ,
la p opia oca na u al eco ada y egula izada
con apo es de ie a apisonada en donde e a
p eciso. También se de ec ó una es uc u a
de hoga muy desgas ada que se adosaba al
mu o su ; e a de ipo o a, simila al hallado
en la es ancia 2, con un lige o ebo de muy
agmen ado. No apa eció ningún desecho
asociado po lo que c eemos que su unciona-
mien o ue espo ádico. No hay e idencias que
pe mi an conoce a qué unción (o unciones)
es aba des inada es a pieza, aunque es nece-
sa io esal a que en su in e io y di ec amen e
sob e el suelo, se halló una aguja de b once
que es a ía asociada a abajos ex iles, ac i i-
dad que ambién es á p obada po el hallazgo
de un dedal, hecho en aleación de cob e, sob e
el suelo del pa io.
La es ancia 5 se comunicaba con el pa io
median e una pue a de 55 cm de luz que
excepcionalmen e no es aba en el cen o
del mu o, sino que se hallaba sensiblemen e
desplazada hacia el no e (Fig. 10). La pue a
ue bloqueada con pied as medianas en el
momen o en que se abandonó la i ienda; un
cegamien o que lógicamen e se e ec uó desde
el pa io, azón po la cual en ese en e ex e io
19. Del é mino á abe de i a el español “a ano ” que signi ica “ ubo ce ámico” aunque ambién “ho no de alquimis a”; segu amen e
la palab a á abe designaba po igual al ubo pa a cañe ía y al ho no, dado que ambos e an cilind os o abie os po ambos ex e-
mos. Po consiguien e, c eemos que no es inco ec o emplea la palab a española “a ano ” pa a nomb a ambién es e ipo de
ho nos po á iles de o ma oncocónica y abie os po a iba y po abajo.
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Ped o Jiménez Cas illo; José Luis Simón Ga cía; José Ma ía Mo eno Na ganes
de la ob a apa ece la mampos e ía ca eada
pe o no así en el in e io . Es e ipo de ce a-
mien os ha podido se documen ado en las
casas de o os yacimien os andalusíes de c o-
nología di e sa, como po ejemplo el Molón de
Campo obles (Valencia) o Siyāsa (NAVARRO,
JIMÉNEZ, 2007, Figs. 54 y 55), asociándose no -
malmen e a acciones encaminadas a e i a la
uina de las casas en el momen o de se aban-
donadas, lo que de paso p ueba que sus due-
ños enían alguna espe anza de ol e a hace
uso de ellas.
4.5. Los lími es su y oes e
El en e su de la i ienda es á delimi ado po
un mu o que, sin solución de con inuidad, cie a
po ese lado la habi ación 5 y el pa io. En es a
campaña pudimos documen a el amo más
o ien al del mismo, el que delimi a la mencio-
nada es ancia, pe o no pudimos exca a el sec o
del pa io, po lo que ace ca de es e no enemos
más in o mación que la de los es os que se ap e-
cian a ni el supe icial. El mu o en cues ión p e-
sen a la misma áb ica que el es o de los de es a
i ienda, es deci , dos pa amen os compues os
po mampos e ía mayo en e los que se dispone
un elleno de ipio. No pa ece que la es uc u a
sea más po en e que la que delimi a o as habi-
aciones, a pesa de que en es e caso unciona ía
ambién como mu o de con ención al delimi a
la pa a a o pla a o ma sob e la que se ex iende la
i ienda po la pa e in e io de la lade a.
Debido a es a ci cuns ancia, en el amo
exca ado se ha podido comp oba que el mu o
cedió y se desplazó lige amen e hacia el su ,
incluso desp endiéndose la mayo pa e del
pa amen o ex e io y conse ándose solo el que
da al in e io de la es ancia. Dado que, según
hemos dicho, no se ha podido exca a en oda su
ex ensión es e cie e de la casa, ni mucho menos
in e eni más allá de es e lími e, no podemos
asegu a que al su del mismo no pudie a habe
algún ipo de dependencia o c ujía inculada a
la i ienda. Cie amen e, los es os que se ap e-
cian en supe icie no pa ecen apun a en es e
sen ido pues o que lo que exis e al o o lado del
mu o es un desni el que end ía a co esponde
con la co a más baja de la calle que co e po
el su ; no obs an e, el ancho de la calle medido
Fig. 9. Es ancia 5, is a desde el pa io. En la pa e supe io de la imagen es a ía la calle o ien al.
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El campesinado andalusí del secano manchego (s. XI). P ime a campaña de exca aciones en la alque ía de La G aja ...
Fig. 10. A- Mu o oes e de la es ancia 5. B- De alle de
apiado del ano. C- Hoga .
en e el lími e de la casa que nos ocupa y el mu o
de achada de la i ienda si uada al o o lado es
de 6-7 m, anchu a su icien e pa a que sea posi-
ble la exis encia de una c ujía en es e en e de la
casa 16, que necesa iamen e end ía que es a
a una co a in e io a la del pa io. En cualquie
caso, es as cues iones solo pod án se esuel-
as en el anscu so de la p óxima in e ención
a queológica.
El mu o que limi a el pa io po el oes e ha
podido se documen ado en oda su ex ensión
du an e la campaña de 2021, g acias a lo cual
sabemos que llegaba po el su has a el lími e
an es comen ado pe o po el no e no ce aba
con a la c ujía, sino que doblaba en ángulo de
90 g ados hacia el oes e, con o mando así un
espacio que pa ece habe se ido como co e-
do de comunicación con el núcleo domés ico
que hemos denominado casa nº 15. Aunque
dicho paso pa ece habe sido clausu ado po
una ob a de mampos e ía, odo pa ece indi-
ca que ambos pa ios o ma on pa e en su
momen o de una sola p opiedad. Dado que
aún no hemos exca ado el edi icio 15, hab á
que espe a a p óximas campañas pa a es a-
blece la elación en e ambos núcleos y su
e olución cons uc i a.
4.6. Ma e iales y écnicas
cons uc i as
El ancho de los mu os de la casa 16 es bas-
an e uni o me, y oscila en e 50 y 60 cm. Sus
zócalos, de has a 1 m de al u a ap oximada-
men e, que es lo que se ha conse ado una ez
exca ados, es án básicamen e le an ados con
mampos e ía dispues a median e dos ca as o
pa amen os, en e las que se aloja un elleno de
ipio y cascajo. Las pied as, de mayo amaño
en las hiladas in e io es, es aban omadas
con un mo e o con o mado básicamen e po
ba o y una pequeña can idad de cal: según el
in o me a queomé ico po mac oscopía de
las a gamasas:
“es amos an e áb icas poco elabo adas, con
una ejecución osca o al ez, ap esu ada, y con unos
esul ados, sob e odo po el uso del aglu inan e, que
hablan de emplas os ecub iendo pa edes de uso
ag opecua io, o ejun ando mampos e ías oscas
p o isionales. Es as écnicas se han documen ado
en odo ipo de asen amien os, no solo de c onolo-
gía an igua sino ecien e, y más en espacios de uso
ag a io”20.
La pa e supe io de los mu os no se ha
conse ado, si bien pa ece que es aba com-
pues a igualmen e po ie a y pied as, aunque
20. Pablo Gue a Ga cía, A queome ía po Mac oscopía de A gamasas His ó icas. In o me inal, 2021.
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Ped o Jiménez Cas illo; José Luis Simón Ga cía; José Ma ía Mo eno Na ganes
opinión de Esc ibà (ESCRIBÀ, BARCELÓ, 1990:
33), noso os c eemos que se ían del siglo XI
a anzado, a juzga po los pe iles y pies de las
o mas abie as de mesa, en e o os indicios
como la mo ología de los candiles o la p esen-
cia de “cue da seca” pa cial.
5.2. Almacenamien o y anspo e
A con inuación del g upo de cocina, el más
ep esen ado es el des inado a la con ención y
se icio de líquidos, especialmen e las g andes
ja as pa a el aca eo (Fig. 13, nºs 19-24). No se
ha conse ado ningún ejempla comple o, aun-
que los agmen os pe mi en iden i ica que se
a aba de ejempla es a o no, de cuello esbel o
y cue po globula , con asas g uesas que a an-
caban ce ca del bo de y e minaban el homb o
del aso. Es ecuen e que es os ecipien es,
con independencia de su c onología, p esen en
mo i os pin ados, no malmen e g uesas líneas
e icales; sin emba go, en e los agmen os
ecupe ados en la casa 16 no se ha encon ado
po el momen o ninguno así deco ado. Dos de
los agmen os documen ados pe mi en iden-
i ica sendas a ian es que conocemos am-
bién po o os yacimien os coe os: en ambos
casos se a a de cuellos acanalados; uno de
ellos p esen a bo de ec o (ESCRIBÀ, BARCELÓ,
1990: nº 41), mien as que el segundo sub ipo
mues a bo de ex asado (ESCRIBÀ, BARCELÓ,
1990: nº 40). Las acanaladu as del cuello empa-
en an a los ejempla es de La G aja con el ipo
3 de O opesa (NEGRE, LOZANO, SELMA, 2018:
245 y 246) aunque es e úl imo ya cuen a con el
ca ac e ís ico bo de escalonado que deno a
se más a dío (quizás de mediados del s. XII
en adelan e) que los que enimos es udiando
(PÉREZ, JIMÉNEZ, 2018: 173).
Se han encon ado unos pocos agmen os
de inaja, uno de ellos con banda de e ue zo
ho izon al. Cabe espe a que apa ezcan más
es os de es e ipo de ecipien e que cumplía
la c ucial unción de con enedo pa a almace-
na el agua en la i ienda. Es posible, incluso,
que se hallen más es os concen ados en
alguno de los espacios de la casa que aún no
han sido exca ados, pues aquí debie on de
se imp escindibles an e la ausencia de pozos
o aljibes domés icos. De hecho, la escasez de
es os de inajas en el ajua que has a aho a
han p opo cionado las exca aciones de La
G aja pa ece excepcional, pues o que las p os-
pecciones de los o os asen amien os anda-
lusíes de la coma ca han e elado la p esencia
de inajas en casi odos ellos.
Las o zas (Fig. 13, nºs 33 y 34) son ecipien-
es de amaño meno que las inajas, ca en es
de cuello y des inadas no malmen e al alma-
cenamien o y conse ación de alimen os; bajo
es a denominación noso os incluimos an o a
los ecipien es id iados al in e io como a los
que ca ecen de ed ío, que son p ecisamen e
los que es án bien ep esen ados en el ajua
de La G aja. Se a a de ecipien es de amaño
medio y cue po globula o pi i o me, sin cuello,
asas ni cubie a í ea. Se ha podido documen-
a el bo de de un ejempla , con un labio muy
desa ollado que se p oyec a al ex e io . Con-
se a deco ación incisa ce ca del bo de, con-
sis en e en una sencilla banda ondulada.
5.3. Se icio de mesa
Des aca la p esencia de agmen os de
a ai o es con deco ación en “ e de y man-
ganeso” y ma ón sob e melado (Fig. 13, nºs
12-17). Se a a de piezas de pe il cu o y unos
pies anula es indudablemen e más es echos
y al os que los de los ejempla es cali ales a -
díos (JIMÉNEZ, PÉREZ, 2018: 97), pe o no an o
como los de época almo á ide (PÉREZ, JIMÉ-
NEZ, 2018: 181-183); se pueden iden i ica con
el ipo III (a) de Azua (1989: 241 y 242), que
echó gené icamen e en el siglo XI. Uno de
ellos (Fig. 13, nº 16) p esen a bo de ec o y labio
edondeado y ex asado que se indi idualiza
al ex e io median e una ma cada in lexión;
es e asgo o mal puede se un indicio in e-
esan e desde el pun o de is a c onológico
pues o que en un con ex o bien es a i icado
como es el de la calle Pascual (Mu cia) se pudo
comp oba que es á ausen e en los a ai o es
de época ai a inal y, sin emba go, se gene-
aliza en el pe íodo almo á ide inicial, hacia
1190-1110 (PÉREZ, JIMÉNEZ, 2018: láms. II.5 y
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El campesinado andalusí del secano manchego (s. XI). P ime a campaña de exca aciones en la alque ía de La G aja ...
II.6). O o de los ejempla es co esponde a un
ondo con pie ela i amen e al o y es echo.
Los emas deco a i os son di íciles de iden i-
ica debido al es ado de conse ación de los
es os, aunque pa ecen dis ingui se mo i os
geomé icos y epig á icos. Algunos agmen-
os in o mes de a ai o es y jo ainas p esen an
deco ación id iada de o as ma ones sob e
ondo melado; en e ellos, cabe des aca el
hallazgo en la es ancia 2 de una jo aina casi
comple a con cubie a í ea melada al in e-
io y solo go e ones al ex e io , que mues a
el asgo a caizan e de una base plana (Fig. 13,
nº 12). Se a a de una de las pocas se ies que
nos pe mi en una ap oximación c onológica,
con las ese as que imponen siemp e es os
ensayos basados en la compa ación ipoló-
gica con los ma e iales de o os yacimien os;
en es e sen ido, y eniendo en cuen a odo lo
expues o, nos inclinamos po adelan a una
echa p obable del úl imo cua o del s. XI.
Según decíamos, en La G aja se halló una
jo aina (Fig. 13, nº 12), es deci , una o ma abie a
des inada al se icio de mesa de meno amaño
que el a ai o , de pe il cónca o, muy le e-
men e ca enado ce ca del bo de, cubie a í ea
melada al in e io con go e ones de la misma en
la pa ed ex e na, y un asgo o mal que deno a
una an igüedad ela i a como es la base plana.
Se a a de una pieza bas an e o iginal pa a la
que no encon amos pa alelos cla os, ni pa a la
disposición del ed ío (no malmen e es as pie-
zas es án o bien solo bizcochadas o id iadas
po ambas ca as de mane a uni o me), ni pa a la
mo ología; sabemos que la ausencia de pie e a
el asgo dominan e de los a ai o es cali ales y
que la p esencia del mismo se a gene alizando
a lo la go del s. XI (JIMÉNEZ, PÉREZ, 2018: 97-98),
pe o en es e caso solo podemos ex apola
alguna analogía al espec o con muchas p ecau-
ciones dado que la pieza que nos ocupa no es un
a ai o sino una jo aina.
Muchos de los agmen os ce ámicos,
ca en es de cubie a í ea y de pa edes inas,
ecupe ados en la exca ación de La G aja
pod ían pe enece a ecipien es pa a el se i-
cio y consumo del agua, como las ja i as (Fig.
13, nº 18); de ellas hemos podido econs ui
has a es ejempla es. Se a a de asos de
o ma acampanada, con boca ancha y un
cuello desa ollado que apenas p esen a un
lige o es echamien o en el pun o en donde
se une al cue po globula ; p esen a una es e-
cha acanaladu a di e enciando el bo de y
dos asas que a ancan de la pa e in e io del
cuello pa a inaliza en mi ad de la panza. No
hemos encon ado pa alelos exac os de es as
piezas, aunque, de mane a gene al, podemos
a i ma que la ansición sua e del cuello al
cue po es un asgo de ela i a an igüedad,
como se puede comp oba , po ejemplo, en la
abla c ono ipológica de Azua (1989: ig. 142),
en la que se ap ecia que la ja i a que o mal-
men e más se ap oxima a la nues a es la del
ipo Bbb1, echada en el s. XI. También se han
hallado a ios agmen os de ja i a con es os
de pin u a a la almag a; es di ícil dis ingui los
mo i os dado el mal es ado de conse ación
de la deco ación, aunque en uno de los casos,
hallado sob e el suelo de la cocina de la c ujía
no e (es ancia 3), se iden i ica un ile e ho i-
zon al a pincel. Hay que des aca ambién el
hallazgo, en la campaña de 2021, de una ja i a
incomple a deco ada con un mo i o epig á-
ico en "cue da seca" pa cial; lo conse ado
es pa e del cuello ela i amen e esbel o, así
como las asas al as y ema adas po ápices.
El hecho de que no se hayan iden i icado
ja os o ja i os has a el momen o en La
G aja, pa ece p oba que es amos alejados de
los ajua es cali ales, en los que oda ía es os
ecipien es pa a el consumo del agua e an
muy ecuen es y las ja i as comenzaban a
suplan a los (JIMÉNEZ, PÉREZ, 2018: 93 y 94).
Lógicamen e, una obse ación de es e ipo
es á suje a a odas las cau elas, dada la in o -
mación limi ada de que aún disponemos en
las exca aciones de La G aja, y debe á con-
as a se con la que p opo cionen u u as
exca aciones.
Se iden i ica on ambién algunos es os de
edomas (Fig. 13, nºs 25-27), una de ellas casi
comple a, con cubie a í ea monoc oma en
melado. La econs ucción g á ica de la misma
que hemos ealizado es exac a excep o po lo
que espec a a la al u a del cuello, que hemos
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Ped o Jiménez Cas illo; José Luis Simón Ga cía; José Ma ía Mo eno Na ganes
ein eg ado hipo é icamen e eniendo en
cuen a los es os conse ados y la o ma de
o as piezas simila es en cuan o al cue po y al
bo de. En la clasi icación de Rosselló es a pieza
se encuad a ía en el ipo I (ROSSELLÓ-BORDOY,
1975: 218), mien as que en el ensayo de sis e-
ma ización c ono ipológica de las edomas que
elabo ó Azua (1986) se iden i ica ía con la o ma
5, que da a del siglo XI. Redomas simila es es án
documen adas desde época cali al a anzada
(JIMÉNEZ, PÉREZ, 2018: ig. 16.5) has a el siglo
XII (JIMÉNEZ, NAVARRO, 1997: 44).
5.4. Uso múl iple
También es án bien ep esen ados en La
G aja los ecipien es de uso múl iple o alcada-
es (Fig. 13, nºs 28-32); en es e caso no se a a
de los ca ac e ís icos leb illos p opios de los
siglos XII y XIII sino de piezas de dimensiones
más educidas. Se dis inguen dos sub ipos, que
compa en una se ie de ca ac e ís icas comu-
nes como son la o ma oncocónica in e ida,
la base plana y el in e io alisado; el p ime o,
de mayo amaño, p esen a labio eng osado
al ex e io de sección iangula , mien as que
el segundo cuen a con un bo de ec o y pa ed
acanalada. En el ac ual es ado de la in es iga-
ción no se pueden llega a p ecisiones c onoló-
gicas ace ca de es as piezas apa e de que no
ienen nada que e con los g andes leb illos
de época almohade y que, eniendo en cuen a
el es o del conjun o documen ado en es a
exca ación, deben da a se en el siglo XI.
5.5. Candiles
Aunque en educido núme o (Fig. 13, nºs
37-39), ambién se documen an algunos ag-
men os de candiles de pique a con un cue po
de ipo pi i o me ca ac e ís ico del siglo XI, que
se encuen a a caballo en e las cazole as len i-
cula es del siglo X y las que apenas esal an del
ancho de la pique a que se gene alizan en los
candiles del siglo XII. Los candiles de La G aja
se iden i ican con el ipo IV de Azua (1989: 267
y 268), que es á ep esen ado en el Cas ella
de Meca (BRONCANO, ALFARO, 1997: 28 y 29)
y en Mompichel (RAMÍREZ, IDÁÑEZ, 1988: 77).
López adsc ibe a la segunda mi ad del siglo X
el conjun o de El Cas ella de Meca, Ramí ez e
Idáñez lo da an en e los siglos XI y XII, mien-
as que Azua lo adsc ibe al siglo XI.
5.6. C onología y conside aciones
gene ales
El ajua ce ámico ecupe ado en La G aja es
modes o, cuan i a i a y cuali a i amen e: p edo-
mina la ce ámica común, sob e odo ollas, y la de
almacenamien o, mien as que son escasas las
piezas lujosas comunes en conjun os de la misma
época, como po ejemplo las p oducciones de
mesa id iadas. En cualquie caso, esul a signi-
ica i o de ca a a si ua la ho quilla c onológica
du an e la cual pe i ió el asen amien o, así como
algunas o as in o maciones muy aliosas, algu-
nas de las cuales a a emos de comen a aho a.
En los apa ados an e io es hemos exami-
nado el epe o io ce ámico documen ado
en las exca aciones de La G aja a pa i de la
clasi icación po g upos uncionales; aho a lla-
ma emos la a ención sob e las ausencias de
algunos ipos p opios del epe o io de p o-
ducciones ce ámicas andalusíes del momen o,
lo que cons i uye o a o ma de e idencia la
modes ia de es os ajua es. Hay que p ecisa ,
no obs an e, que la inexis encia de de e mi-
nadas o mas en e los ma e iales hallados en
La G aja puede debe se, en cie o casos, a las
p opias limi aciones cuan i a i as del egis o
en cues ión y a la escasa ex ensión de la in e -
ención has a la echa, po lo que cabe espe a
que apa ezcan en el u u o; mien as que en
o os casos, la causa de la ausencias de cie as
se ies es que es as apa ecie on en echas pos-
e io es al momen o de abandono de La G aja.
En e los ipos p opios de los ajua es coe á-
neos al de La G aja y que, consiguien emen e,
segu amen e se halla án en las p óximas
campañas, es án las apade as planas. Sin
emba go, las apade as cónca as con pedún-
culo se gene aliza on en echas más a días,
po lo que no es p e isible que se encuen en;
es as úl imas sí que es án documen adas
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El campesinado andalusí del secano manchego (s. XI). P ime a campaña de exca aciones en la alque ía de La G aja ...
en algunos o os yacimien os de la coma ca,
como el cas illo de San G ego io de Alpe a, el
cas illo de Mon ealeg e, Fuen echilla y Aguaza.
También cabe espe a que se encuen en
los ho nos po á iles o a ano es que o man
pa e del ajua ce ámico andalusí desde época
emi al y que has a aho a no han apa ecido en
La G aja, aunque sí en o os yacimien os que
p esen an ma e iales análogos, como el caso
de Hoya Honda. Se a a de piezas de o ma
oncocónica in e ida, abie as po a iba y
po abajo, con bo des con labio ancho, eng o-
sado, deco ados en ocasiones con co dones
digi ados en la ca a ex e io y bandas incisas a
peine en la ca a in e na que se ían pa a aci-
li a el aga e de las o as de pan ácimo que
se adosaban a la pa ed in e io del a ano pa a
coce las. Es án ep esen ados en el cas illo de
San G ego io, Mompichel, To e de Pechín, Los
Villa es del Bachille y Aguaza.
Ni en La G aja ni en el es o de yacimien os
se han egis ado es os de a caduces o cangi-
lones de no ia, un ipo bas an e ecuen e en el
epe o io andalusí desde época emi al, lo que
se debe con oda lógica a que es amos en un
con ex o cla amen e de secano en la mayo ía
de los yacimien os que enimos es udiando.
Cabe la posibilidad de que en un u u o apa-
ezcan es os de es as piezas en alguna de las
alque ías que ap o echaban las escasas y edu-
cidas egas de la coma ca, como la de Alpe a,
o incluso que se pueda egis a la exis encia
de alguna no ia de “sang e” pa a la ex acción
de agua de algún pozo inculado a es os asen-
amien os. Pe o, en gene al, siemp e debemos
espe a que su p esencia sea excepcional o,
al menos, mucho más exigua que en los si ios
inculados a las hue as que p oli e a on en el
le an e de al-Andalus.
Teniendo en cuen a que el ajua ce ámico
andalusí p esen a una ue e di e enciación
po egiones, los epe o ios ipológicos que
mues an más asgos en común con el egis-
o de La G aja, y en gene al con los yacimien-
os del Co edo de Almansa, son los de Denia
(AZUAR, 1989; GISBERT, BURGUERA, BOLUFER,
1995) y Mu cia (NAVARRO, 1986), mien as que
los conjun os e gológicos de la Mese a, espe-
cialmen e del cas illo de Ala cos (ZOZAYA,
1995), Cala a a la Vieja (HERVÁS, RETUERCE,
2005) y de Vascos (IZQUIERDO, 1999), pa ecen
es a mucho más alejados de las ca ac e ís i-
cas gene ales del egis o documen ado.
Po o o lado, es p eciso ene en cuen a
que segu amen e ambién se p oducían local-
men e algunos ipos de los que componen el
ajua ce ámico, al menos los más comunes
que son ambién los más abundan es. Es á
bien documen ada la la ga adición al a e a
de Chinchilla, que ap o echa los yacimien os
de a cillas de la zona, en donde cons a que
se ab ican lozas desde el siglo XV, en e ellas
c isoles pa a la o eb e ía (PRETEL, 1992). Las
exca aciones de los caminos del Cas ella de
Meca (BRONCANO, ALFARO, 1997: 28 y 29) die-
on como esul ado la localización de unos
ho nos de doble cáma a pa a la p oducción
ce ámica, que se echa ían hacia el siglo XI.
Aunque no cons a en la memo ia que se hayan
de ec ado e idencias que pe mi an de e mi-
na qué ipo de piezas se ab icaban, pa ece
lógico supone que se a aba de ce ámica
común (ollas, o za, ja as…) des inada al me -
cado coma cal. Hay que ene en cuen a que,
a di e encia de la mayo ía de las alque ías
del Co edo de Almansa, que suman en e
10 y 30 casas po lo gene al, el despoblado
andalusí del Cas ella de Meca enía la consi-
de able ex ensión de 30 ha; cie amen e se
a aba de un u banismo muy dispe so, pe o,
aun así, pa ece e iden e que es e e a uno de
los núcleos de población más impo an es
del á ea, si no el mayo (BRONCANO, ALFARO,
1997: 91).
Los a ai o es deco ados en “ e de y
mo ado” son los que nos pe mi en una ap o-
ximación c onológica más p ecisa pues o que,
si el conjun o en gene al emi e a con ex os del
siglo XI como el ni el de abandono de Madīna
al-Zah ā’, el ni el ecien e del ibāṭ de Gua da-
ma (MENÉNDEZ, 2004), el Cas ella de Alcoy
(PÉREZ BOTÍ, 2014: 59-60, ig. 6) o los al a es
de Elche (AZUAR, MENÉNDEZ, 1999) y de Mu -
cia (MUÑOZ, CASTAÑO, 1993), la p esencia de
pies anula es ela i amen e al os y es echos y
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Ped o Jiménez Cas illo; José Luis Simón Ga cía; José Ma ía Mo eno Na ganes
los ca ac e ís icos bo des edondeados de las
piezas deco adas en “ e de y mo ado” son as-
gos de ela i a mode nidad. Pa alelos de es as
piezas los encon amos en el ni el VIIa de la
calle Pascual (Mu cia), da ado en época almo-
á ide inicial (1091-1110), en donde apa ecie-
on las p oducciones de “ e de y mo ado” más
a días de la Mu cia andalusí; p esen an pe il
con ca ena sua e y media, que ema a en un
ca ac e ís ico bo de de sección semio alada.
Aunque el ipo es ecuen e en yacimien os
de la Ma ca Cen al y Supe io , con da acio-
nes que pueden oscila en e inales del siglo
XI y p ime cua o del XII, c eemos que cabe
elaciona lo más es echamen e con el á ea
le an ina; en conc e o con Valencia, en donde
han apa ecido piezas de es e ipo que es a i-
g á icamen e pa ecen asociadas al impo an e
impulso u banís ico que expe imen a á esa
ciudad a pa i de 1061 (PÉREZ, JIMÉNEZ, 2018:
177). A odo ello hay que suma la ausencia
de p oducciones ípicamen e cali ales como,
po ejemplo, los ja os pin ados, los candiles
de cazole a discoidal o los a ai o es de base
plana, si bien, de mane a excepcional, apa-
eció un pequeño conjun o de es piezas en
la mezqui a que c eemos debe echa se en
época cali al. Po odo ello, en la ac ualidad
nos inclinamos po supone que es e asen a-
mien o su gió en la segunda mi ad del siglo
X y ue abandonado hacia ines del siglo XI,
un pe iodo de ida ela i amen e co o, unas
cua o o cinco gene aciones, lo que con en-
d ía con las escasas ases cons uc i as que se
ap ecian en la es a ig a ía elacionada con la
a qui ec u a.
Como decíamos, el conjun o de ce ámicas
hallado en La G aja, al igual que los de las o as
alque ías de la coma ca, aunque es os úl imos
hayan sido ecupe ados en p ospecciones,
demues an una se ie de ca ac e ís icas lla-
ma i as que los dis inguen de los que conoce-
mos en o os con ex os de la misma época, y
no solo p oceden es de ciudades sino ambién
de ḥuṣūn e incluso de alque ías. Se a a de un
epe o io muy modes o en cuan o al núme o
de ejempla es con que pa ecen habe con ado
las amilias, ambién debido a la poca a iedad
del mismo, y po la escasez de piezas lujosas o
al menos id iadas o pin adas; humilde écni-
camen e po el al o po cen aje de ecipien es
hechos a mano o a o ne a, e incluso po el
ap o echamien o de piezas de ec uosas como
algunas de las ollas.
Es as ca ac e ís icas pod ían pone en
cues ión la hipó esis de que los habi an es de
es as alque ías sean campesinos p oceden-
es de o os pun os del Ša q al-Andalus que
decidie on, o se ie on empujados a coloniza
es as ie as, en p incipio poco ape ecibles,
empujados po las ci cuns ancias socioeco-
nómicas del momen o, pues cab ía supone
que hab ían lle ado consigo los ajua es ce á-
micos más e inados y a iados que es aban
gene alizados en al-Andalus en esas echas.
Sin emba go, exis en da os pa a pensa que
es amos an e un enómeno p opio de los con-
ex os de colonización campesina cuando es a
se encuen a aún en sus ases más emp anas,
como han demos ado los es udios sob e la
ce ámica andalusí de los p ime os asen a-
mien os islámicos en las Balea es. Es os a-
bajos p ueban que las p ime as p oducciones
locales se ealiza on a mano o a o ne a, "con
un epe o io bas an e educido y mayo i a-
iamen e compues o de o mas con unciones
básicas, como la cocción, o con usos poli alen-
es, como las ja i as —en p incipio pa a el se -
icio de mesa— con signos de u ilización pa a
la cocción” (KIRCHNER, 2020: 488), es deci , las
p oducciones ce ámicas de los campesinos ša -
quíes que coloniza on las islas a pa i del s. X
e an, du an e los p ime os iempos, mucho más
modes as que las que en ese momen o e an de
uso común en el con inen e del que p ocedían:
“La explicación no puede se o a que el hecho
de que en el siglo X, cuando se p oduce la mig a-
ción, los g upos que se asien an en las islas no
encuen an una in aes uc u a a esanal y
come cial o ganizada. Y ellos no la o ganizan
de o ma inmedia a. Lo que sí u o que o ga-
niza se de o ma inmedia a e a la selección de
luga es donde c ea espacios de cul i o y pas o
pa a ga an iza la sob e i encia de los pione os.
Solo cuando es a in aes uc u a es u o conso-
lidada, los g upos asen ados pudie on empeza
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El campesinado andalusí del secano manchego (s. XI). P ime a campaña de exca aciones en la alque ía de La G aja ...
Fig. 14. Obje os me álicos hallados en la casa 16.
a des ina gen e a o os menes e es dis in os a
los de la p oducción de alimen os: la ab ica-
ción especializada de obje os y he amien as.
En el siglo XI, o quizás ya desde inales del X, las
p oducciones locales de ce ámica se ealizan a
o no, con id iados, deco aciones complejas
y epe o ios di e si icados. Son p oducciones
ealizadas po alle es de especialis as y come -
cializadas en los me cados u ales y u banos”
(KIRCHNER, 2020: 488).
A di e encia de lo que sucedió en las Balea-
es, el poblamien o de La Mancha o ien al que
enimos es udiando colapsó a pa i de ines
del siglo XI, cuando se abandonó la mayo ía
de los núcleos de población que había has a
en onces y cuya exis encia no se había ex en-
dido más allá de pocas gene aciones, po lo
que no pudie on e oluciona has a alcanza
el ni el de desa ollo que Ki chne desc ibe
pa a los asen amien os isleños. Es posible que
los núcleos de población que pe i ie on a la
c isis y que concen a on en g an medida a
los lab ado es de las alque ías abandonadas
(Almansa, Chinchilla, segu amen e Higue uela,
Ca celén…) sí que egis a an ese c ecimien o
y especialización manu ac u e a, aunque
ac ualmen e la a queología y los documen-
os apenas apo an da os al espec o con la
excepción de algunas in o maciones ela i as
a Chinchilla.
6. METALES Y HUESOS
El conjun o de me ales ob enidos de la
in e ención es muy educido, pe o ambién
in e esan e po que pe mi e documen a algu-
nos aspec os singula es de las ac i idades
domés icas de es as amilias campesinas.
Todas las he amien as han sido localizadas
sob e los pa imen os, como esul ado del
abandono debido en casi odos los casos a
su desgas e o o u a. El conjun o lo podemos
di idi en dos g upos según se a e de obje os
undidos en b once o ab icados en hie o.
Solo se encon ó un ins umen o de alea-
ción de cob e; apa eció en la es ancia más
pequeña, la núme o 5, conc e amen e jun o al
mu o que la delimi a po el su . Se a a de una
aguja comple a bi-apun ada de sección ci cula ,
con cla os indicios de desgas e en los ex emos
ocasionado po su uso ecuen e (Fig. 14, nº 1). A
al a de los pe inen es análisis me alog á icos
que de e minen la calidad de la aleación o la
p esencia de zinc que lo ap oxime a los la ones,
es posible que el obje o se emplease en a eas
elacionadas con el abajo ex il.
Uno de los ins umen os de hie o que se
ha ecupe ado es un cuchillo de escasa lon-
gi ud que conse a su ás ago ec angula y
una pequeña hoja de pun a edondeada; po
sus dimensiones debe de elaciona se con las
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Ped o Jiménez Cas illo; José Luis Simón Ga cía; José Ma ía Mo eno Na ganes
a eas domés icas y, de hecho, apa eció jun o
al hoga de la es ancia 3 (Fig. 14, nº 2).
En la es ancia 2, jun o al hoga , se encon ó
pa e de una he adu a de a co educido (Fig.
14, nº 3), po lo que pod ía se de un équido de
pequeño amaño, como un bu o o un asno; su
p esencia demues a la exis encia de caballe ías
que pudie on emplea se pa a el anspo e y
pa a di e en es labo es ag ícolas, como el a ado
o la illa. También debe de asocia se con el a a-
laje de las caballe ías un pasado de hie o en
o ma de ocho, ca ac e ís ico de las unciones
de sujeción y ajus e de co eajes, que se localizó
en los ni eles de de umbe de la es ancia 2.
Finalmen e, en la es ancia 3 se halla on un
cla o y una alcaya a, obje os de unción e i-
den e, aunque no sabemos a qué uso en con-
c e o podemos asocia los.
Todo el conjun o esponde a los pa áme os
habi uales de los obje os me álicos p opios de
comunidades campesinas, con las ipologías
y o mas p opias del con ex o c onocul u al
andalusí al que co esponden.
La escasa p esencia de es os de auna en
el in e io de las es ancias hay que pone la
en elación con el ipo de abandono del yaci-
mien o, que al pa ece se p odujo de mane a
simul ánea en oda la alque ía, de mane a que
no hubo espacios domés icos abandonados
que se emplea an como e ede o po pa e
de población esidual. En consecuencia, c ee-
mos que se á en el pa io en donde puede que
exis an más esiduos de la ida co idiana de
los mo ado es de la casa, así como en posibles
basu e os o e ede os en el ex e io de las
i iendas. No obs an e, en la es ancia 5 apa-
eció un agmen o dis al de un me a a so de
bó ido que, a al a del es udio zooa queoló-
gico, apun a a la p esencia de es os animales
en e la cabaña ganade a del g upo humano
de la alque ía, bien como animal de i o, pa a
el consumo de su ca ne y p oduc os secunda-
ios o, incluso, pa a odos esos ines.
En cuan o a los hallazgos malacológicos
solo cabe señala la p esencia de ca acoles de
a iedades locales.
7. DISCUSIÓN
El análisis de la es a ig a ía y de la ce á-
mica asociada a la casa 16 ha p opo cionado
in o mación muy ele an e ace ca de la c o-
nología del yacimien o y, en consecuencia, de
su his o ia. En nues o es udio publicado en
2017 a i mamos, en elación con la c onología
de es as alque ías del Co edo de Almansa,
que pa a echa las “no con amos con in o ma-
ción alguna p oceden e de las uen es esc i as
ni de secuencias es a ig á icas, pues en nin-
guna de ellas se han p ac icado exca aciones
a queológicas. [...] los da os más iables p oce-
den de las ce ámicas ecupe adas en supe icie
du an e las p ospecciones sis emá icas” (JIMÉ-
NEZ, SIMÓN, 2017: 241). Lo que nos lle aba a
conclui que “G acias a los hallazgos muebles,
especialmen e a la ce ámica, pa ece posible
supone , a al a de exca aciones a queológi-
cas, que es os asen amien os su gie on hacia la
p ime a mi ad del siglo XI y ue on, en gene al,
abandonados con mo i o de la conquis a en el
segundo e cio del siglo XIII” (JIMÉNEZ, SIMÓN,
2017: 245). En la ac ualidad, una ez que hemos
podido ex ende el es udio de los ma e iales
p oceden es de p ospecciones a un núme o
mucho más signi ica i o de alque ías y que
hemos podido lle a a cabo exca aciones en
La G aja, c eemos que dicha a i mación debe
se ma izada, pues si bien man enemos el siglo
XI como echa en la que se o igina on es os
asen amien os, nos inclinamos po pensa que
buena pa e de ellos se abandonó a inales
del siglo XI y solo algunos llega on al siglo XIII
o a echas pos e io es, po lo que La G aja no
se ía un caso aislado sino que ilus a ía un p o-
ceso his ó ico ela i o al poblamien o andalusí
del á ea sudo ien al de La Mancha (Fig. 1). En
La G aja, esa c onología es á a alada po los
ma e iales co espondien es a la ase inal del
yacimien o, hallados sob e los suelos, al y
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El campesinado andalusí del secano manchego (s. XI). P ime a campaña de exca aciones en la alque ía de La G aja ...
como hemos desc i o, mien as que en el es o
de las alque ías la p ueba se ía la ausencia de
ce ámicas más a días en e las ecupe adas
en supe icie.
Los yacimien os que pa ecen p esen a un
egis o ce ámico análogo al de La G aja son
alque ías que oscilan en e las 10 y 20 i ien-
das simila es a la casa 16 en cuan o a apa ejo
cons uc i o y disposición de la plan a en é -
minos gene ales. La mayo ía de ellas, aunque
no odas, es án si uadas en llano, en con ex-
os geog á icos simila es al de La G aja; dos se
emplazan incluso en el mismo alle: se a a de
Male a ón y Tobillos, ambas en Alpe a; a es as
hay que suma Las Peñicas o Malas Ta des
(Chinchilla), La Ca asquilla (Co al-Rubio),
San An ón (Albace e), Hoya Honda (Higue-
uela), La Toyosa (Chinchilla) y Los Cas illicos
o La Rambla, es a úl ima ambién en el secano
de Higue uela aunque en es e caso si uada en
al u a. Incluso es p obable que se pueda inclui
en es e g upo al g an asen amien o del Cas-
ella de Meca. Exis e ambién un g upo más
educido de yacimien os que ambién pa ecen
su gi (o al menos expe imen a un despegue
signi ica i o) al mismo iempo que las alque-
ías mencionadas, pe o es os no desapa ecen
a ines del s. XI sino que pe i en has a la con-
quis a c is iana; se a a de las alque ías del
Villa del Bachille (Chinchilla), Aguaza, To e
de Boga a y, sob e odo, es aciones con alo
de ensi o po la o og a ía, como Mompichel,
el cas illo de San G ego io (Alpe a), la o e
de Pechín e, incluso, los asen amien os anda-
lusíes que p ecedie on a las ac uales Almansa,
Mon ealeg e e Higue uela.
El poblamien o y colonización du an e es e
pe iodo de ie as des a o ecidas, como las
de La Mancha o ien al, ha de enma ca se en
un con ex o de expansión come cial y ag a ia,
segu amen e en aizada en el despegue demo-
g á ico. El aumen o de la demanda de alimen-
os inc emen ó la en abilidad come cial de la
ag icul u a y ello compo ó la p esión de las
oliga quías u banas pa a hace se con la ie a,
a eba ándosela, en algunos casos, a las comu-
nidades campesinas de las alque ías, como
ela a Ibn Ḥayyān, o es ableciéndose en á eas
menos a o ables pe o deshabi adas, como
sucede con las almunias del Pla de Lé ida o
los ahales del campo mu ciano. Según c ee-
mos, la colonización de espacios que has a
en onces habían pe manecido desocupados
po su escasa en abilidad no solo ue labo de
las eli es e a enien es con ines come ciales,
sino que ambién la lle a on a cabo, y segu a-
men e en mayo medida, comunidades cam-
pesinas independien es cuya ac i idad es aba
o ien ada undamen almen e al au oabas eci-
mien o y su p opia supe i encia, y no al me -
cado. Es o no signi ica que p escindie an de
las elaciones come ciales, pues el es ableci-
mien o de o mas de in e cambio, no solo con
los cen os u banos sino ambién con o as
alque ías, e a undamen al pa a es os g upos
como es a egia de p oducción y de abas eci-
mien o que ga an iza a su pe du ación.
Los ejemplos que dan es imonio de es a
colonización campesina del secano se ían
p ecisamen e los asen amien os u ales que
enimos es udiando en La Mancha o ien al y
o os que se ienen documen ando du an e los
úl imos iempos en zonas igualmen e des a o-
ecidas, como el su de la p o incia de Te uel,
en donde se ha localizado un cen ena la go de
asen amien os meno es jun o con unas pocas
alque ías de mayo amaño que pudie on on-
da el cen ena y medio de habi an es, cuyo
o igen se si úa a anzada la e apa cali al a eno
de los lo es ce ámicos ecupe ados (ORTEGA,
VILLARGORDO, 2020: 179-181). De la misma
mane a, ambién en el sec o cen al de La
Mancha se ha comp obado la consolidación de
comunidades campesinas asen adas en alque-
ías “localizadas a lo la go del Cigüela, a pa i
del siglo X, alcanzando su auge en la cen u ia
siguien e, sob e odo du an e el gobie no de la
ai a oledana” (MALALANA, MORÍN, 2013:2021);
se a a de es ablecimien os en llano de ca ác-
e ag opecua io, que con aban con no ias
de sang e que hab ían pe mi ido desa olla
una ag icul u a mix a de secano y egadío,
compaginada con ganade ía ashuman e y
es an e. El egis o de enómenos simila es
en á eas dis an es del su oes e de al-Andalus,
como sucede en Alca ia Longa (Mé ola, Po -
ugal) en donde las exca aciones han e elado
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Ped o Jiménez Cas illo; José Luis Simón Ga cía; José Ma ía Mo eno Na ganes
un asen amien o u al ocupado du an e un
pe iodo de iempo ela i amen e co o, en e
los úl imos años del siglo X o p ime os del XI y
ines de época ai a, llegando quizás a comien-
zos del pe iodo almo á ide (BOONE, 1992: 63;
1993: 112), pa ece p oba que e ec i amen e
es amos an e un p oceso gene al de amplio
alcance y no an e una coyun u a local.
A pesa de es a dis ibuidas po una
coma ca poco a o able pa a el desa ollo
ag ícola, las alque ías del Co edo de Almansa
no es aban aisladas de las edes de come cio
egionales: su ubicación jun o a ías pecua ias
y la p esencia del pa io-co al pe mi e ac edi a
la impo ancia que enía la ac i idad ganade a
en su economía, segu amen e des inada a la
p oducción de lana pa a los alle es ex iles de
medinas más o menos p óximas como Chinchi-
lla, en donde es á ac edi ado el auge de es as
manu ac u as. Además, el emplazamien o de
La G aja en e a una é il dep esión, la exis en-
cia de silos y el hallazgo, en la casa 16, de p ue-
bas que e idencian la exis encia de animales
de i o (una he adu a y es os óseos de bó i-
dos), demues an que la ag icul u a de secano
ambién debió de se un ecu so undamen al
pa a es os campesinos, quizás más o ien ada
al au oconsumo mien as que la ganade ía pe -
mi i ía gene a exceden es come cializables en
ca ne y lana. P ecisamen e, el hallazgo de algu-
nas ce ámicas deco adas en “ e de y mo ado”,
así como o as id iadas como jo ainas y edo-
mas, demues a que los habi an es de la alque-
ía enían la posibilidad de adqui i algunos
bienes elabo ados en los cen os u banos y que
debió de exis i un cie o in e cambio come cial
con los mismos, especialmen e con los del á ea
alenciana según pa ece indica el ipo de ajilla
de cocina empleado. No obs an e, la capacidad
de adqui i p oduc os de lujo po pa e de los
habi an es de La G aja e a limi ada a juzga po
lo escaso de es os hallazgos, especialmen e si
los compa amos con los de o as alque ías de
simila c onología y con ex o geog á ico muy
pa ecido, como la de El Quemao, en donde se
ha encon ado un olumen impo an e de ce á-
mica en “ e de y manganeso”, cuen as de colla ,
aplicado es de kohol e incluso obje os dis ingui-
dos, como los agmen os de una a que a de
hueso deco ada con mo i os epig á icos y zoo-
mo os allados.
El egis o a queológico de la casa 16 de
La G aja ac edi a su ca ác e decididamen e
u al, lo que segu amen e se puede ex apo-
la al es o de i iendas de es e asen amien o
e incluso de las o as alque ías de la egión
que conocemos g acias a las p ospecciones,
a juzga po las simili udes que se deducen de
la obse ación de los es os supe iciales. En
p ime luga , los ma e iales empleados, unda-
men almen e mampos e ía y ie a, se pueden
ob ene a pie del yacimien o, al igual que debió
de sucede con los ollizos de made a y amas
de las echumb es. Po el con a io, es án
ausen es los ma e iales que equie en a esa-
nos especializados en su p epa ación: los lad i-
llos e an inexis en es; apenas se u ilizó la cal y
el yeso, y los agmen os de eja hallados son
escasos, aunque en es e caso c eemos que en
g an medida pudie an se eap o echadas as
el abandono de la i ienda.
En segundo luga , el ca ác e u al de es a
a qui ec u a se mani ies a en la plan a de
las i iendas, con pa ios p opo cionalmen e
muy ex ensos y ca en es de espacios domés-
icos especializados como le inas, alcobas y
salones. Cabe eco da en es e sen ido que,
incluso en alque ías de la misma época, como
la de El Quemao, las i iendas disponen de
salones oblongos con alcobas en los ex emos,
enlucidos de yeso e, incluso, zócalos pin ados
(ORTEGA, VILLARGORDO, 2020: 177). Es os
salones ca ac e ís icos de la a qui ec u a esi-
dencial andalusí, piezas mul i uncionales en
donde se desa olla la mayo pa e de la ida
domés ica y que si en ambién de espacio
de ecepción pa a las isi as, son la habi ación
más des acada de la casa y como al se sue-
len ubica en la c ujía no e, la que dis u a de
la o ien ación p i ilegiada del mediodía. En la
casa 16, sin emba go, es a c ujía no es á ocu-
pada po una sola pieza sino po dos, sepa-
adas po un mu o que se si úa en el eje del
pa io, en donde no malmen e se emplaza ía
la pue a de acceso al mencionado salón. De
es a mane a, el salón, con una alhanía en su
ex emo, queda si uado en la habi ación más
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El campesinado andalusí del secano manchego (s. XI). P ime a campaña de exca aciones en la alque ía de La G aja ...
occiden al de dicha c ujía, mien as que en la
o ien al se si úa la cocina; es deci , la o ien a-
ción p i ilegiada se compa e en e el salón
y una pieza an uncional como la cocina,
de modo que incluso la pue a de acceso al
salón queda muy desplazada del eje del pa io,
casi esquinada, lo que demues a el ca ác e
ex emadamen e p ác ico de la a qui ec u a
domés ica de la alque ía de La G aja, en donde
apenas se ap ecian concesiones a lo sun ua io.
Po o a pa e, la p esencia de la le ina es p o-
pia de la a qui ec u a esidencial de las ciuda-
des andalusíes; incluso de los asen amien os
campesinos cuando p esen an un desa ollo
u bano incipien e, como es el caso po ejemplo
de la Villa Vieja de Calaspa a, de mane a que
su ausencia ha de in e p e a se como p ueba
del ca ác e in ensamen e u al de la alque ía
que nos ocupa (REKLAITYTE, 2005: 211).
Si bien nues a in es igación aún se
encuen a en un es ado inicial, el egis o
a queológico de las p ospecciones y las exca-
aciones no pe mi e ap ecia has a aho a,
ni en el ajua mueble ni en la a qui ec u a,
“es a egias de dis inción” compa ables a las
del mundo u bano como acon ece en El Que-
mao, asen amien o coe áneo de La G aja que
p esen a muchas analogías en cuan o a las
ca ac e ís icas del medio u al en el que se ins-
c ibe, pe o ambién impo an es di e encias
en el egis o a queológico que demues an
que los campesinos de uno y o o no compa -
ían mismo es amen o social. O dicho de o a
mane a, la compa ación en e ambas alque-
ías del secano andalusí de mediados del siglo
XI demues a que exis ían di e encias eco-
nómicas y sociales en e los campesinos de
ambas; de mane a que, mien as que los de la
u olense enían acceso a bienes manu ac u a-
dos simila es a los que dis u aban las éli es, y
mo aban en casas de ipología u bana, los de
la albace eña habi aban i iendas plenamen e
u ales. Las azones que explican es as des-
igualdades las desconocemos y o man pa e
de las incógni as que hab á que despeja en
u u os es udios; no obs an e, quizás ya con e-
mos con algún indicio: en El Quemao apa eció
una pesa pequeña de unas 4 onzas (ORTEGA,
VILLARGORDO, 2020: 190 y 191), p opia de una
balanza de cie a p ecisión, lo que debemos
pone en elación con el pesaje de p oduc os
muy aliosos, con oda p obabilidad el o o y
la pla a de las ansacciones me can iles (ABA-
TTOUY, 2004: 121), lo que demues a que los
campesinos de la alque ía u olenses come -
cializaban sus exceden es de la misma mane a
que lo hacía el ico p opie a io de la almunia
de Lié o (NAVARRO, ROBLES, 1996), en donde
ambién apa ecie on a ias balanzas de es e
ipo. Po el con a io, ni el ajua ce ámico ni el
egis o a queológico en gene al han p obado,
po el momen o, que los habi an es de La
G aja alcanza an al desa ollo en su elación
con el me cado.
En cuan o a las ci cuns ancias del aban-
dono de La G aja, además de la in o mación
p opo cionada po la ce ámica exis en o os
indicios apo ados po la exca ación a queo-
lógica. Las e idencias demues an que la des-
población de la alque ía ue ela i amen e
anquila, pues no se han encon ado as os
de des ucción iolen a (incendios, ajua es
domés icos abandonados). Po el con a io,
apenas se deja on piezas comple as, mien as
que algún ano, como el de la es ancia 5, ue
apiado a la espe a de e i a la uina del edi-
icio. Exis e o o da o signi ica i o: los ollizos
y igas de las echumb es, así como las ejas,
pa ecen habe sido e i ados pa a se eu iliza-
dos, según se in ie e de los escasos agmen-
os de eja hallados y del hundimien o de los
mu os hacia el in e io de las es ancias, p ueba
de que cuando se p odujo la uina de las ob as,
las igas, que hab ían gene ado empujes hacia
el ex e io , ya habían desapa ecido. Po o a
pa e, las e idencias ace ca del eap o echa-
mien o de ma e iales cons uc i os p oba ían
que los habi an es de la alque ía de La G aja,
o al menos una pa e de ellos, no emig a on
a pun os lejanos de al-Andalus, pues o que
en ese caso no hab ía compensado el cos e
del anspo e de ma e iales ela i amen e
poco aliosos como los ollizos de made a y
las ejas; po el con a io, debie on de asla-
da se a emplazamien os p óximos, de mane a
que ue posible y en able eu iliza esos ele-
men os cons uc i os. C eemos que es e enó-
meno no acon eció de mane a excepcional