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Aproximaciones al estudio del monte en el sur peninsular en el siglo XVIII: el caso del municipio de "El Pinar"

Abstract

El objetivo de este artículo es analizar los modos de uso del monte en los pueblos que componen el municipio de El Pinar, pertenecientes al antiguo Reino de Granada, en el siglo xviii. Atender al monte como realidad económica y social nos ayudará a profundizar en el conocimiento del pasado de esta pequeña comunidad rural granadina en el siglo xviii, concretamente en lo que respecta a sus dinámicas de explotación económica y estrategias de reproducción social.

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Aproximaciones al estudio del monte en el sur peninsular en el siglo XVIII: el caso del municipio de "El Pinar"

Author: Ortega Chinchilla, María José
Publisher: Centro de Estudios Históricos de Granada y su Reino
Year: 2014
Source: https://digibug.ugr.es/bitstream/10481/96080/1/Monte%20sur%20peninsular.pdf
Re is a del CeHGR · núm. 26 · 2014 · págs. 223-244 issN: 2253-9263
Recibido: 24 ene o 2014 · Re isado: 24 Ma zo 2014 · acep ado: 14 Mayo 2014 · Publicación Online: 30 Junio 2014
Ap oximaciones al es udio del mon e
en el su peninsula en el siglo x iii:
el caso del municipio de «El Pina »
Ma ía José O ega Chinchilla
Uni e sidade No a de Lisboa e Uni e sidade das Aço es
[email p o ec ed]
RESUMEN
El obje i o de es e a ículo es analiza los modos de uso del mon e en los pueblos que componen
el municipio de El Pina , pe enecien es al an iguo Reino de G anada, en el siglo x iii. A en-
de al mon e como ealidad económica y social nos ayuda á a p o undiza en el conocimien o
del pasado de es a pequeña comunidad u al g anadina en el siglo x iii, conc e amen e en lo
que espec a a sus dinámicas de explo ación económica y es a egias de ep oducción social.
Palab as cla e: mon e, El Pina , siglo x iii, economías de base o gánica, ecu sos o es ales.
Abs Ac
The aim o his pape is analyze he modes o use o he woodland in he illages ha make up he munici-
pali y o El Pina (in he ancien Kingdom o G anada) in he eigh een h cen u y. To s udy he woodland
as an economic and social eali y, will help us o unde s and o he pas o his small u al communi y o
G anada, speci ically hei dynamics o economic exploi a ion and social ep oduc ion s a egies.
Keywo ds: woodland, El Pina , eigh een h cen u y, o ganic base economies, o es esou ces.
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1. INTRODUCCIÓN
An es de abo da en es as páginas el análisis del caso que aquí nos ocupa, la
ca ac e ización y uso del mon e en el municipio de El Pina en el siglo x iii,
c eo necesa io expone una se ie de conside aciones p e ias.
La p ime a de ellas hace e e encia a la dema cación del espacio con emplado.
El municipio de El Pina es uno de los ocho que con o man la ac ual mancomunidad
de municipios del Valle de Lec ín. Es a coma ca g anadina, si uada en la e ien e
su -occiden al de Sie a Ne ada y localizada en e la Dep esión del Genil y el li o al
medi e áneo, es á compues a po los municipios de: Albuñuelas, Dú cal, Padul, El
Valle, Lec ín, Nigüelas, Villamena y El Pina . Es a úl ima en idad municipal es á in e-
g ada a su ez po los pueblos de Tabla e, Ízbo y Pinos del Valle1.
Lámina 1. Mapa gene al del Valle de Lec ín2
1 Es os ocho municipios es án in eg ados po 18 pueblos que son los que paso a nomb a a con inuación:
1. Albuñuelas, 2. Dú cal, 3. Padul, 4. Melegís, 5. Res ábal 6. Sale es (es os es úl imos con o man el
municipio de El Valle), 7. Mondúja , 8. Tala á, 9. Chi e, 10. Mu chas, 11. Acequias, 12. Bézna (es os seis
con o man el Municipio de Lec ín), 13. Nigüelas, 14. Cóncha , 15. Coz íja (los dos úl imos, Cóncha
y Coz íja , componen el municipio de Villamena de Coz íja ), y po úl imo los pueblos de 16. Tabla e,
17. Ízbo y 18. Pinos del Valle, que componen el municipio de El Pina .
2 Imagen omada de la página de la mancomunidad de municipios del Valle de Lec ín: www.mancomu-
nidad alledelec in.com
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La elección de es a dema cación adminis a i a, que no exis ía como al en el
siglo x iii, esponde a una necesidad me odológica: da cohe encia geog á ica a un
es udio que p e ende se más amplio3.
El municipio de El Pina es, po an o, una con o mación mode na cuya c eación
da a de 1976, año en que se unie on las poblaciones de Pinos del Valle, Ízbo (con su
anejo Los Acebuches) y Tabla e, ac ualmen e despoblado. Si p e e imos enma ca lo
den o de una en idad ju isdiccional p opia del siglo x iii hemos de habla del pa ido
judicial del Valle de Lec ín, uno de los doce en los que se di idía lo que ac ualmen e se
co esponde ía con la p o incia de G anada: G anada, Las Villas, Temple y Za ayona,
Valle de Lec ín, Ó gi a, Alpuja as, Guadix, Baza, Loja, Alhama, To izcón y Mo il. El
pa ido del Valle de Lec ín es a ía in eg ado en las décadas inales del siglo x iii po
los luga es de Acequias, Albuñuelas, Bézna , Cóncha , Chi e y Tala á, Dú cal, Ízbo ,
Lanja ón, Melegís, Mondúja , Mu chas, Nigüelas, Pinos del Valle, Res ábal, Sale es y
Tabla e y las illas de Padul y Villamena de Coz íja 4.
La segunda conside ación o ad e encia p e ia se e ie e al é mino de «Ap oxima-
ciones» con el que se p esen a es e abajo. Las palab as pocas eces son inocen es y en
es e caso encie an una in ención bien de inida. La ealidad espacial obje o de es udio,
el mon e de El Pina , así como el pe iodo en el que decidimos cen a la a ención, el
siglo x iii, nos aslada a un luga y un iempo di ícil de abo da his ó icamen e desde
la pe spec i a de la his o ia o es al. El p oblema p incipal: la escasez y limi ación de
las uen es de las que dispone el in es igado pa a ealiza su abo daje desde dicho
pun o de is a. Tengamos en cuen a que nos es amos e i iendo a una ealidad o es al
muy modes a —el mon e de una pequeña comunidad u al g anadina— que nada
iene que e con los g andes complejos mon añosos que componen la geog a ía de
nues o país —o si que emos, de sus dis in as egiones— y que han dado pie a nume-
osos abajos5. De ahí que se plan ee es e es udio como una ap oximación en la que
3 Es e abajo se enma ca en el desa ollo de un p oyec o que el G upo de Es udios del Valle de Lec ín
enimos ealizando desde hace a ios años en la Uni e sidad de G anada. Es e g upo he e ogéneo en
su p ocedencia y o mación (pues aba ca a his o iado es e his o iado es del a e de la Uni e sidad de
G anada y o os cen os de in es igación) y bajo la coo dinación de la p o eso a Ma ga i a Bi iel Sal-
cedo, se iene p eocupando po el es udio po meno izado de la ealidad socio-económica del Reino de
G anada a pa i del análisis de los da os que nos p opo ciona el Ca as o de Ensenada. Con el in de
sal agua da la cohe encia y el o den de los análisis espaciales, nos p opusimos abaja po coma cas,
comenzando po el Valle de Lec ín, pa a lo cual elegimos o ganiza nues o es udio en unción de sus
municipios.
4 Da os ex aídos de la ob a es adís ica VVAA, Censo de 1787 «Flo idablanca», Ins i u o Nacional de Es a-
dís ica, Mad id, 1987-1993.
5 La Sie a de Guada ama, las sie as de la comunidad cas ellano leonense, las de Segu a y Cazo la en
el su , o los complejos mon añosos de las p o incias del no e peninsula son los espacios a los que
más a ención se les ha p es ado, cen ándose p incipalmen e en el pe iodo c onológico del siglo xix
y xx. Bas a lee el índice de las Ac as publicadas po la Sociedad Española de la His o ia Fo es al, po
ejemplo, las de los años 2003 y 2013, pa a hace se una idea de los in e eses de los in es igado es de es a
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dedica emos un espacio a e lexiona sob e los p oblemas y limi aciones con las que
nos hemos encon ado. No obs an e, a pesa de las di icul ades, se han podido ex ae
conclusiones in e esan es.
Nos encon amos, pues, an e un caso de es udio complejo, p ecisamen e po lo
modes o de su en idad, aunque no po ello menos impo an e o ele an e. A ende
al mon e como ealidad económica —pues o que nos e e i emos a su ap o echa-
mien o—, pe o ambién social, nos ayuda á a p o undiza en el conocimien o del
pasado de es a pequeña comunidad u al g anadina en el siglo x iii, conc e amen e
en lo que espec a a sus dinámicas de explo ación económica y es a egias de ep o-
ducción social, sin pe de de is a el con ex o geog á ico en el que se inse a, el Reino
de G anada.
Como es bien sabido, la his o ia local sólo iene sen ido si ansciende el ámbi o
de lo pu amen e anecdó ico y cos umb is a o del simple pa icula ismo, es o es, si es
concebida en la o ma en que lo hacía León C. Ál a ez San aló, como una his o ia
en mayúsculas que a iende a p ocesos, a edes en e dis in as ealidades y enóme-
nos y no a acon ecimien os y apun es desla azados. Pa a ello esul a undamen al la
con ex ualización de los casos indi iduales, en es e caso municipales, en es uc u as
más amplias, coma cales o egionales. Es lo que in en a emos hace en las líneas que
siguen, ca ac e iza el ap o echamien o del mon e en el municipio g anadino de El
Pina en el siglo x iii en consonancia con la dinámica seguida en nues o país en lo
que a la explo ación o es al se e ie e.
Es es e plan eamien o el que da sen ido a la p opia es uc u a del a ículo: pa i
de los aspec os más gene ales —la si uación del bosque en España en el siglo x iii—
pa a i descendiendo en una escala de conc eción que nos conduci á has a la ealidad
municipal de El Pina .
2. COYUNTURA FORESTAL EN LA ESPAÑA DEL SIGLO x III
2.1. Re oceso del bosque
No podemos e e i nos a la ca ac e ización y ap o echamien o del mon e en
es as comunidades u ales g anadinas sin hace an es mención al con ex o global de
la si uación o es al en España en el siglo x iii.
El bosque en España du an e la cen u ia ilus ada expe imen ó un no able e o-
ceso. E ich Baue lo exp esa muy bien en la siguien e ci a de un abajo ya clásico
á ea en los úl imos años. Los es udios del mon e en el su peninsula son, po an o, ma ginales y muy
inculados a los con lic os y p o es as campesinas del siglo xix como consecuencia de los p ocesos de
p i a ización de los comunales, como end emos ocasión de e en es as páginas. Po ci a una e e en-
cia ecien e y ce cana a es a ealidad geog á ica, con amos con la esis doc o al di igida po An onio
O ega San os y elabo ada desde la pe spec i a de la his o ia ambien al po Nadia B. Ma ínez Espina ,
El bosque inanimado, His o ia ambien al de la Sie a de Cázulas, (1890-1980), G anada, 2011.
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pe o que aún sigue siendo un e e en e: «el país sac i ica la mayo pa e de su es ido
e de de bosques pa a la lo a y la economía nacional, p eponde ando el pas o eo»6.
Las causas a las que alude Baue pa a explica el decli e con inuado de los espacios
o es ales españoles a lo la go de la his o ia son: la p opia si uación geog á ica del país,
«en el ma gen de las posibilidades del mon e na u al»7; la al a asa de población de
España —a pesa de las ases de e oceso demog á ico— que p ecisa de abundan es
ecu sos made e os; la p ác ica con inuada de pas o eo en un país de ca ác e mon a-
ñoso que no cuen a con abundancia de p ados; los cons an es en en amien os bélicos
y las ác icas de gue a que lle an apa ejadas (po ejemplo, de « ie a quemada»); la
abundan e can idad de made a, leña y ca bón que p ecisaba el sec o me alú gico
(sob e odo en Andalucía, Sie a Mo ena y las p o incias del no e); y e i iéndose al
siglo x iii, apun a a las excesi as o u aciones del suelo pa a uso ag ícola y ganade o
y a la cada ez mayo demanda de made a po pa e del Es ado pa a la cons ucción
de ba cos como los p incipales ac o es que acen ua ían y acele a ían el p oceso de
de o es ación en España du an e dicho siglo.
Luis U eaga se mues a más explíci o al ocaliza su a ención en el amo em-
po al que a noso os nos in e esa, el siglo x iii, a la ho a de comen a las causas de la
educción de la masa o es al en España: las o u aciones o ompimien os de e enos
de pas o y espacio o es al como espues a al inc emen o signi ica i o de la población;
el aumen o de la demanda de combus ibles (leña, made a, ca bón ege al) como
consecuencia del c ecimien o de e ec i os; las necesidades del mundo u bano y de la
indus ia ambién epe cu i ían en el p oceso des uc i o del bosque; la ac i idad de
las e e ías y las minas —que aumen a on su i mo du an e es e siglo— eque ían
igualmen e una can idad ingen e de made a; el man enimien o de una nu ida cabaña
ganade a apa ece como o o de los g andes obs áculos pa a la conse ación del bos-
que; y po supues o, a odo ello ino a suma se la demanda c ecien e de made a pa a
la cons ucción na al8.
Po lo que espec a al Reino de G anada la dinámica no a a se di e en e. La
insu iciencia écnica en las explo aciones ag a ias obligaba a con inua con el modelo
di ícilmen e sos enible de ag icul u a ex ensi a como única ía pa a aumen a la
p oducción de alimen os. En consecuencia, du an e el siglo x iii se acen ua on las
o u aciones de ie as comunales p e ia p i a ización, legal o ilegal, de las mismas.
En e las ó mulas legales, du an e odo el siglo asis imos a la ap obación po pa e
del Consejo de Cas illa de una se ie de disposiciones que ab ían la pue a a la p i a i-
zación, a endamien o y en a de hec á eas de p opios y comunales. En cuan o a las
6 E ich Baue , Los mon es de España en la His o ia, Mad id, 1991, pág. 15.
7 Ibidem, págs. 27 y ss.
8 Luis U eaga, La ie a esquilmada: las ideas sob e la conse ación de la na u aleza en la cul u a española del
siglo x iii, Ba celona, 1987, págs. 120 y ss.

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acciones ilegales nos encon amos con la quema de pas izales, es echamien o de las
cañadas o ap opiaciones de dehesas; deli os que e an denunciados an e las jus icias
de los pueblos po pa e de los pe judicados, ganade os p incipalmen e9. No obs an e,
es os mismos ganade os, en un p oceso pa alelo de des ucción del pa imonio o es al,
p o agoniza on ambién lamen ables episodios de incendios pa a aumen a las hec á-
eas de pas o en el mon e. El es udio de es os deli os pe mi e hace nos una idea de la
con lic i idad en el ámbi o o es al en la segunda mi ad del siglo x iii. Apa e de es os
deli os, in es igado es de la his o ia ag a ia se han cen ado en de e minados a en-
ados o es ales lle ados a cabo po campesinos10. Es os han sido in e p e ados como
un ipo de p o es a o con lic o ambien al po pa e de unos indi iduos que es aban
iendo me mados sus de echos sob e las ie as comunales en ese pe iodo complejo
de ansición que a ma cando el inal del modo de uso campesino y el comienzo
del modo de uso indus ial (que coincide con el paso del siglo x iii al xix). En es e
úl imo, los g upos humanos apa ecen mucho menos dependien es del e i o io, su
base ene gé ica se án los combus ibles ósiles y la uncionalidad de los mon es se e á
al e ada al e se inme sos en un p oceso i e ocable de p i a ización y me can ilización.
En cuan o al Valle de Lec ín, según Villegas Molina, las o u aciones del siglo x iii
se p oduje on de dos mane as di e en es: bien po la ampliación de la zona cul i ada
a cos a de las ie as limí o es, bien po la pues a en cul i o de pa celas aisladas en las
zonas de mon e más adecuadas al cul i o del ce eal que a a con i i con ma o ales
y a bus os11. También aquí nos encon amos con usu paciones ilegales de ie a que
acaba án, no obs an e, siendo sancionadas po los ayun amien os.
2.2. La polí ica o es al de los Bo bones
Vol iendo de nue o al con ex o nacional y como hemos apun ado unas líneas más
a iba, la made a, ya de po sí un bien escaso, se con i ió en el p incipal eclamo po
pa e de la Adminis ación de Ma ina. La polí ica bo bónica se dispuso, den o de
su p og ama de e o mas en ma e ia mili a , da le un impulso a la Ma ina de gue a
y me can e —no ol idemos la dimensión ul ama ina del come cio español en es a
cen u ia—. En es e sen ido, en 1717 se c eó la In endencia Gene al de la Ma ina a
cuyo en e se colocó a José Pa iño. Se ía el p opio Pa iño quien en 1726, como minis-
o de Ma ina, o ganiza a los es depa amen os ma í imos de Ca agena, Cádiz y el
9 Julián P. Díaz López, «La economía I. Ag icul u a, ganade ía y pesca», en F ancisco Andúja Cas illo
(ed.), His o ia del Reino de G anada, . III, G anada, 2000, pág. 366.
10 Pa a p o undiza en es e ema éase el a ículo de Da id So o Fe nández, An onio He e a González de
Molina, Manuel González de Molina y An onio O ega San os, «La p o es a campesina como p o es a
ambien al, siglos x iii y xix», His o ia Ag a ia, núm. 42 (2007), págs. 277-301.
11 F ancisco Villegas Molina, El Valle de Lec ín, G anada, 1972, pág. 286.
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Fe ol12. En es e mismo o den de cosas, pa a emedia la penosa si uación en la que
había quedado la A mada española as la Gue a de Sucesión, se decidie on una se ie
de inicia i as conducen es al omen o de la cons ucción na al. El impulso dado a la
ab icación de ba cos lle ó apa ejado de o ma i emediable el esquilmo de los bosques
españoles. No en ano se ha denominado a la A mada española «el bosque lo an e»:
«El olumen de made a usado en la cons ucción de un na ío e a eno me, ya que
po cada onelada de a queo del buque se necesi aban ap oximadamen e diez me -
os cúbicos de made a lab ada, p oceden e de una ci a mucho mayo de made a en
b u o, y és a sólo podía usa se una ez comple amen e seca, po lo que e a necesa io
almacena can idades aún mayo es como ese a. Las made as más usadas pa a con-
s ucción de na íos e an: oble, encina y pino pa a el casco; abe o pa a la a boladu a,
y haya, nogal, álamo y aliso pa a di e sos usos»13.
La oma de conciencia po pa e del Es ado bo bónico de la impo ancia econó-
mica del bosque le lle ó a implemen a una se ie de medidas polí icas y legisla i as
enden es a la p omoción y p o ección del a bolado, eso sí, pa a acili a su explo ación
po pa e de la Ma ina. Luis U eaga alo a, no obs an e, dichas medidas de o ma
posi i a, pues, aunque no e an desin e esadas, aducían la con icción po pa e de
las au o idades de que la explo ación de los bosques debía i acompañada de una
p ác ica pa alela de p o ección y conse ación14.
La polí ica o es al bo bónica se ma e ializó en las Reales Cédulas de su Majes ad
Felipe V sob e la conse ación de los mon es, de 1708, 1716, 1717 y 1719. Es as disposiciones
legisla i as in en aban ena el de e io o de los mon es y aumen a la can idad de
á boles más ú iles pa a la Ma ina. Asimismo, obligaban a la ealización de plan íos en
las dehesas, baldíos ealengos, ie as comunales y de p opios.
Pe o se ían las Leyes de Mon es del año 1748, ya en el einado de Fe nando VI e
impulsadas po el Ma qués de la Ensenada, las que supusie on el mayo es ue zo po
pa e del pode cen al de con ol, p o ección y p omoción de los bosques del país. El 31
de ene o de 1748 se dic ó la Real O denanza pa a la conse ación y aumen o de los mon es de
12 Un a ículo que ealiza una ecien e in e p e ación del papel que jugó José Pa iño en es e p oceso
puede consul a se en Al edo J. Ma ínez González, «Bosques y polí ica na al a lán ica: las e o mas
no ma i as e ins i ucionales de José Pa iño (1717-1736)», Re is a Hispanoame icana. Publicación Digi al de
la Real Academia Hispano Ame icana de Ciencias, A es y Le as, núm. 3 (2013). Como apun a el au o del
ci ado a ículo, los Depa amen os de Ca agena, Cádiz y Fe ol aba caban á eas muy ex ensas: el del
Fe ol, se p olongaba desde Po ugal has a la on e a con F ancia; el de Cádiz, desde Po ugal has a
Alme ía incluyendo las Cana ias; y el de Ca agena, desde Mu cia has a F ancia más las Balea es.
13 Ped o J. Ga cía Ma ínez y Agus ín Laho a Cano, «Pano ama o es al del ex emo o ien al de Andalucía
a mediados del siglo x iii. Las Visi as de Mon es de 1748», en And és Sánchez Picón (coo d.), His o ia
y medio ambien e en el e i o io alme iense, Uni e sidad de Alme ía, Alme ía, 1996. págs. 127-146.
14 Luis U eaga, La ie a esquilmada…, op.ci ., pág. 115.
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Ma ina15. Los mon es a los que se e ie e es a ley, si uados en las inmediaciones de la ma
y los íos na egables, queda ían bajo ju isdicción exclusi a de la Ma ina. De es e modo,
se ían los In enden es de Ma ina —o sus Subdelegados— es ablecidos en los espec i os
Depa amen os de Cádiz, Fe ol y Ca agena los enca gados de ela po el cumplimien o
de las o denanzas como máximas au o idades pa a el gobie no y adminis ación o es al.
Es a ley disponía además que los In enden es debe ían en ia a Inspec o es o Minis os
de Ma ina pa a que e ec uasen las co espondien es isi as a los mon es bajo su ju isdic-
ción. Es os indi iduos con ales isi as de ca ác e bianual, debían de:
«Fo ma elación de sus mon es y es ado de ellos, con dis inción de los que pe enez-
can a pa icula es, de los comunes y p opios de los mismos luga es, y de los que sean
dehesas y co os Reales; exp esando su la i ud, si uación y el núme o de á boles que
engan en pie, así obles como encinas, ca ascas, alco noques, álamos neg os y blan-
cos, chopos, esnos, alisos, nogales, hayas, cas años y pinos, di idiéndolos en clases
según la calidad, y dis inguiendo su edad con la no a de nue os, c ecidos y iejos»16.
E a a ea de los isi ado es, además, ma ca los á boles más idóneos pa a su pos-
e io ala y aslado a los as ille os, con la condición de que si ales á boles pe ene-
cían a pa icula es o a mon es comunes, la Ma ina debe ía paga un p ecio po ellos,
conc e amen e, «un eal de ellón po cada codo cúbico de made a».
Du an e las isi as, las jus icias de cada pueblo debían da pun ual no icia a los
inspec o es del núme o de ecinos del luga , pa a que según el ecinda io se de e mi-
nasen los au os pa a ealiza el plan ío. Y es que ese e a el o o g an obje i o de es a
Ley de Mon es de ene o de 1748 — ambién en la de diciemb e de ese mismo año—:
dispone odo lo ela i o a la c eación de plan íos o i e os en la ju isdicción de cada
luga , «bien descubie os del sol y esgua dados de los ien os del no e». Todos los
ecinos, a excepción de las iudas pob es e indi iduos no o iamen e imposibili ados,
enían la obligación de plan a cada año un mínimo de es á boles en los si ios
indicados po los isi ado es de mon es. Eso sí, los gas os de i ados de al eje cicio
debe ían se cubie os po los p opios ecinos y el p oceso o ganizado y supe isado
po las jus icias de los pueblos. Debemos llama la a ención sob e las p ecauciones que
debían lle a se a cabo pa a e i a los daños del ganado sob e los á boles plan ados:
«En los mon es en que pas en ganados, se a ima á a cada á bol una es aca bien
me ida en ie a, y se a a á con él po es o cua o pa es con mimb e o cosa que no
pueda co a le la co eza, pa a que los ien os no le mue an; y demás de es e a imo
se le odea á con espinos, za zas, a gomas o cosa semejan e que des íe los ganados»17.
15 Se puede consul a es a ley en la No ísima Recopilación de Leyes de España, Vol. 3, Lib o VII, Tí ulo XXIV,
Ley XXII.
16 Ibidem, pág. 532.
17 Ibidem, a ículo 12. Todas es as medidas han sido cali icadas po Gaspa de A anda y An ón como ins uc-
ciones de ca ác e sil ícola muy no edosas, ales como «el señalamien o y localización de los i e os en
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La o denanza, po úl imo, p ohibía de o ma axa i a las co as de cualquie á bol
sin p e io y obligado pe miso del subdelegado, egulaba de o ma po meno izada las
a eas de siemb a, poda, asplan e, limpieza de mon es, e c. y especi icaba los ap o-
echamien os que sí es aban pe mi idos:
«Las leñas que p oduje en las podas de los mon es concejiles o comunes, y de los
ealengos, se han de epa i pa a las hogue as de sus ecinos en los luga es de la
ju isdicción de los mon es a p opo ción de la amilia y consumo de cada uno, sin da
luga a que a nadie al e; y cuando no hubiese podas en los é minos de los luga es,
pe mi i á que de los ebollos y mon e bajo se co e la leña y amaje necesa io a la
común p o isión»18.
«La bello a y hoja de los á boles comunes y ealengos ha de se pa ible en e los eci-
nos de los luga es de cuya ju isdicción sean los mon es, sin g a amen ni con ibución
alguna»19.
Es a ley ue complemen ada po la Real O denanza pa a el aumen o y conse ación de
mon es y plan íos de 7 de diciemb e de 1748. Es a ez el ex o a a a ec a al es o de los
mon es del eino, sob e odo a los si uados a 30 leguas en con o no de la Co e po
halla se especialmen e «despoblados, quemados y alados po la mayo pa e»20. En
es e caso se án los Co egido es los p incipales esponsables. Po lo demás, las dispo-
siciones son simila es: los Co egido es debían nomb a pe sonas expe as pa a que
iesen, econociesen y isi asen los é minos de cada pueblo con el in de in en a ia
el mon e. El esul ado de es as isi as debía se la edacción de un in o me que se ía
emi ido al Co egido y en el que se de alla ía el núme o de ecinos, los mon es
que enía el pueblo, la supe icie que ocupaba, sus especies, los plan íos exis en es,
e c. Seguidamen e y en unción del núme o de ecinos del luga , cada ayun amien o
debe ía ges iona la ealización de plan íos.
Es a o denanza, como la an e io , limi aba en mucho la libe ad de los ecinos pa a
con inua con el ap o echamien o adicional del mon e como ecu so undamen al
de sus economías co idianas. Nos encon amos, po an o, an e dos ex os legales muy
coe ci i os espec o al uso del mon e po pa e de las comunidades locales. Como
consecuencia de las lesiones en los in e eses de campesinos y ganade os, se c eó un
el mon e, en cuan o a la insolación y esgua do de los ien os dominan es, la o ma y apo cado de las
plan aciones con bello as, los pe misos pa a las co as en los mon es de pa icula es y los señalamien os
y ma cado de á boles median e c i e ios ecnológicos de ipo dend omó icos pa a uso de sus made as
en la indus ia na al», Gaspa de A anda y An ón, «Relaciones documen ales de los bosques y los mon es
ma í imos peninsula es en los a chi os his ó icos españoles du an e el siglo x iii y comienzo del xix»,
Ecología, núm. 17 (2003), págs. 359-379.
18 Ibidem, a ículo 21.
19 Ibidem, a ículo 26.
20 No ísima Recopilación de Leyes de España, Vol. 3, Lib o VII, Tí ulo XXIV, Ley XIV, pág. 516.
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La in o mación que nos o ece el Ca as o de Ensenada e e en e al mon e —su
ca ac e ización y explo ación o modos de uso—, es bas an e escue a. Si bien pa a la
in es igación de algunos sec o es económicos, undamen almen e pa a la ag icul u a,
el Ca as o de Ensenada se e ige en una uen e p imo dial de in o mación, pa a o os
elemen os de la es uc u a económica de los municipios es e co pus documen al se
nos mues a bas an e pa co en de alles.
Pe o lejos de hace de es as limi aciones obje o de p oblema ización o en ende las
como un escollo que nos conduzca al desánimo, es a ea del his o iado con e i es as
condiciones documen ales, a p io i nega i as, en un acica e pa a la pesquisa. Sob e
odo, pa a la o mulación de in e ogan es y el plan eamien o de hipó esis, como
a a é de hace en es as páginas.
An es de cen a nos en los escasos da os que nos p opo cionan las espues as,
esul a con enien e de ene nos b e emen e en las p opias cues iones del llamado
In e oga o io de la Le a A in eg ado en e la documen ación del Ca as o. Dicho in e-
oga o io p e endía ecaba in o mación ele an e sob e el pueblo (ex ensión del
é mino, su égimen ju ídico, ipos de ie as y sus medidas, ipos de cul i os, p o-
ducción de u os, cabezas de ganado, e c.). Con el nomb e de Respues as Gene ales se
conoce a la e acuación del mismo, o mado po 40 p egun as al que debían con es a
ep esen an es del concejo (al menos dos egido es) y los pe i os (o os dos como
mínimo) elegidos pa a al in en e los ecinos de la localidad, los cuales debían se
«buenos conocedo es de las ci cuns ancias del pueblo». El alcalde y el cu a ambién
asis i ían a las sesiones de las que el esc ibano debe ía le an a ac a li e al de odo
cuan o se espondie a.
De las cues iones incluidas en es e in e oga o io, 12 p egun as a an de a e igua
los aspec os más a iados de la ac i idad ag a ia —especies de ie a, sus calidades,
ipos de plan íos, clases de medidas, especies de u os, sus can idades, p oduc i idad
y alo —; sin emba go, an sólo son dos las cues iones que se plan ean sob e ganade ía
y sólo una, la cua a del in e oga o io, ha á e e encia al uso o es al del suelo:
«Qué especies de ie a se hallan en el é mino; si de egadío y de secano, dis in-
guiendo si son de ho aliza, semb adu a, iñas, pas os, bosques, ma o ales, mon es
y demás que pudie e habe , explicando si hay algunas que p oduzcan más de una
cosecha al año, las que uc i ica en sólo una y las que necesi an de un año de in e -
medio de descanso».
El análisis del ca ác e y na u aleza de las p egun as con enidas en los in e oga-
o ios que exis en pa a el siglo x iii41 pe mi e a oja algo de luz sob e las p incipales
41 El abajo que ci o a con inuación a aba de se un es udio compa a i o de los es in e oga o ios
más signi ica i os del siglo x iii, sin emba go, el esul ado ue bas an e desc ip i o: Miguel Rod íguez
Cancho, «In e oga o ios del siglo x iii. Es udio compa a i o», No ba, Re is a de A e, Geog a ía e His o ia,
2 (1981), págs. 121-232.

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p eocupaciones de las au o idades o ins ancias de pode de los que emanan. Ca los
Samb icio, po ejemplo, a i maba a es e espec o que el in e oga o io de 15 p egun-
as que Tomás López —al que ya hemos hecho e e encia en es as páginas— emi ió
a la comunidad eclesiás ica de es e país en el úl imo cua o del siglo x iii, e lejaba
bas an e bien las inquie udes de un homb e de su iempo: «en o no a él se conc e an
algunos de los emas que g a i an sob e la cul u a española desde hacía 30 años», po
lo que, «en ende qué in o mación pide a sus uen es es la cla e pa a alo a su isión
sob e el e i o io»42.
Sin emba go, pa a el caso del Ca as o de Ensenada es a a i mación no esul a
del odo ace ada. Del análisis del in e oga o io se deduce la p eocupación del pode
cen al po a e igua , undamen almen e, odo lo conce nien e a la p oduc i idad
ag a ia del país y, en cambio, una casi nula a ención po la cues ión o es al, cuando
en ealidad, sabemos que el bosque se con i ió en uno de los p incipales obje i os de
la polí ica bo bónica, sob e odo a pa i de la segunda mi ad del siglo x iii.
La p ác ica in isibilidad del mon e en el Ca as o de Ensenada no se co esponde
con su impo ancia económica en el siglo x iii a ni el es a al y municipal. El Ca as o,
de o ma di ec a, no nos p opo ciona muchos da os sob e su composición, explo ación
o ap o echamien o. No obs an e, es a inobse ancia de lo o es al es comp ensible
si enemos en cuen a: p ime o, que la demanda de in o mación a es e espec o po
pa e de las au o idades que lo diseñan no esul a ele an e; segundo, que el gobie no
con aba con o os ins umen os más especí icos pa a conoce el es ado de los espacios
o es ales, ales como los ce i icados de mon es y plan íos o los in o mes elabo ados
a pa i de las inspecciones o isi as de los unciona ios de Ma ina; e ce o, que la
inalidad úl ima de es as a e iguaciones e a egis a la iqueza municipal e indi idual
pa a pode es ablece una asa iscal única, ija y p opo cional a dicha iqueza. Se
en iende que los p incipales bene icios de una sociedad como la española en el siglo
x iii p ocedían undamen almen e de la p opiedad del suelo y de su uso ag ícola y
ganade o. Los ap o echamien os o es ales y los bene icios económicos que de ellos
se pudie an de i a , aun siendo ac i idades impo an es pa a la economía co idiana
de los pequeños municipios, esul aban di ícilmen e cuan i icables. Nos e e imos a
la ecogida de leña u ilizada como combus ible, a la ob ención de pequeñas can ida-
des de made a pa a la ab icación de ape os de lab anza, mobilia io, epa ación de
i iendas, a la ecolección de plan as a omá icas o medicinales, e c. Son a eas que no
se con olan, no se egis an y, po an o, no se cuan i ican. Poco signi ica i as pa a
el cómpu o global de la iqueza de un luga pe o de e minan es, en cambio, pa a
su sos enibilidad. O elia Rey Cas elao se plan eaba, de hecho, la siguien e cues ión
espec o a dicho ema en es os é minos:
42 Ca los Samb icio, Te i o io y ciudad en la España de la Ilus ación, Minis e io de Ob as Públicas, Mad id,
1991, págs. 49-50.
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«Pe o, ¿cómo podemos medi la ele ancia socio-económica de cada uno de los usos
del bosque si, además de no se compa ables en e sí, dependen de condiciones ísi-
cas no siemp e manipulables po la sociedad?»43
El ca ác e colec i o y g a ui o del ap o echamien o de los mon es comunales no
p ocu aba ningún bene icio a las a cas municipales. Dis in o e a el ap o echamien o
de los mon es de p opios. En es e caso, los esquilmos o es ales es aban suje os a un
mayo con ol po pa e del concejo pues o que los ayun amien os ob enían impo -
an es ing esos, po ejemplo, del a endamien o del mon e bajo pa a el ca boneo,
o endiendo la co eza de los alco noques pa a la ab icación de co cho, e c. Sin
emba go, como se egis a en la espues a a la cues ión núme o 23 del in e oga o io
—«Qué p opios iene el común y a qué asciende su p oduc o al año, de que se debe á
pedi jus i icación»—, ninguno de los concejos que componen El Pina decla a ecibi
ing eso alguno po explo ación del mon e. El único bene icio mone a io que mani-
ies an ob ene p ocede, en el caso de Pinos del Valle, de los a endamien os de los
molinos de pan y acei e; del molino de pan y un co ijo (el de la Jun a de los Ríos) en
el luga de Ízbo ; y en el caso de Tabla e, de las en as que ob ienen de un molino de
acei e, de anega y media de ie a y de los 8 oli os que poseen en calidad de bienes
de p opios.
Aunque buena pa e de los mon es en Andalucía e an p opiedad de los ayun-
amien os y de las comunidades —bajo la ó mula de bienes de p opios o bienes
comunales, una di e enciación di ícil de es ablece en muchos casos44—, había muchos
pueblos en que las masas o es ales y los espacios de mon e e an an escuálidos que
los concejos y los ecinos no con aban más que con unas escasas manchas de e ial o
43 O elia Rey incide una ez más en la cues ión de que el mon e y el bosque no sólo cons i uían espacios
de ap o echamien o económico sino ambién «de desa ollo de buena pa e de la ac i idad co idiana
u al. In eg ados en la exis encia de las comunidades, e an obje o de usos cinegé icos —con una e ien e
lúdica y simbólica y o a económica y de necesidad— ganade os en medida mayo y ag a ios —median e
el cul i o pe iódico—, pe o, además, leñado es, ase ado es, ca pin e os, zapa e os, cu ido es, ca bo-
ne os, he e os, onele os, e c., ob enían allí ma e ias p imas y combus ibles, al igual que lo hacían los
ag icul o es, y allí se asen aban las he e ías y o jas, los ho nos de cal y de eja o los comunales de pan,
las can e as de pied a, las minas, e c., además de que gene aban made a, leña y ca bón que su ían a
los núcleos u banos pa a cons ucción y usos domés icos y a esanales, y nu ían a los as ille os y a odo
ipo de indus ias», en O elia Rey Cas elao, «Mon es, bosques y zonas comunales: ap o echamien os
ag ícolas-ganade os, o es ales y cinegé icos», en F ancisco J. A anda Pé dez (coo d.), VII.ª Reunión
Cien í ica de la Fundación Española de His o ia Mode na, Vol. I, El mundo u al en la España Mode na, Uni-
e sidad Cas illa-La Mancha, Ciudad Real, 2004, págs. 907-966.
44 Pila Pezzi C is óbal y Si o L. Villas Tinoco, «La dehesa de Za a aya en el siglo x iii: p opiedad com-
pa ida y ap o echamien os múl iples», en F ancisco J. A anda Pé dez (coo d.), VII.ª Reunión…, op. ci .,
págs. 1053-1064. Como se apun a en es e abajo, en Andalucía exis ía una inde inición básica en e las
ie as de p opios y las comunales. Es as ie as «concejiles» plan ean di icul ades de de inición legal
debido a su complejo ap o echamien o po pa e de concejos y ecinos, pues o que son obje o de una
explo ación in eg al que incluía usos ag ícolas, ganade os y o es ales.
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ma o al. En el caso de Ízbo , Tabla e y, sob e odo, en Pinos del Valle, aunque no
podamos habla de espacios o es ales de g an en e gadu a, el mon e medi e áneo
compues o undamen almen e de pinos, encinas y ma o al, o mó pa e indiscu ible
del paisaje u al de es os luga es.
Llegados a es e pun o, con iene cen a se en el análisis de la in o mación suminis-
ada po el Ca as o de Ensenada a es e espec o. Pa a ello ansc ibo a con inuación
los agmen os de las espues as a la cua a p egun a del in e oga o io gene al, ep o-
ducida más a iba, que hacen alusión a la ca ac e ización del mon e en los espec i os
pueblos de El Pina . Las au o idades y pe i os eunidos a al e ec o en las dependencias
de las casas de la Audiencia y e i iéndose a Pinos del Valle, exp esa on lo que sigue:
«Que en el é mino de es e luga hay ie as de egadío, secano y en unas y o as hay
iñas y algunos ma o ales, que és os, po in uc í e os, no se lab an aunque pe ene-
cen a los ecinos po la comp ada que hicie on a S.M. en el Consejo de Población
y po que pagan el censo en eales de ella que es dos mil se ecien os y sesen a eales
en cada un año»45.
No más explíci a es la espues a que se da pa a Tabla e e Ízbo espec o a la ca ac-
e ización de las ie as que componen el mon e. Del p ime o di án:
«Que en el é mino de es e luga hay ie as de egadío y de secano, de lo p ime o
muy poco y de lo segundo lo más, en cuya úl ima especie de ie a hay de semb adu a
algunas y de iñas como dos anjas de ie as, y ma o ales en la mayo pa e de es as
ie as»46.
Finalmen e, en la espues a que o ecen a la cua a cues ión los ep esen an es
del concejo de Ízbo y «los ecinos de mayo expe iencia e in eligencia» eunidos en
Dú cal, mani ies an: «que no hay pas os ni bosques y sí algunos ma o ales y un pedazo
de mon e de pina , el que es ealengo»47.
En las espues as al in e oga o io emi ido po Tomás López, el pá oco que
con es a po el Valle de Lec ín —cuyo nomb e desconocemos—, ampoco nos o ece
ningún es imonio que nos ayude a dibuja si quie a un esbozo del mon e en el Muni-
cipio de El Pina 48.
Se á Pascual Madoz quien se mues e un an o más p olijo en de alles. Reco demos
las palab as —ci adas en las p ime as páginas de es e capí ulo— que dedica a los mon-
es del é mino de Pinos del Valle. Los desc ibe o mando una co dille a que co e al
su es e y en los que es posible encon a pinos y mon e bajo. Des aca la p esencia en
es as ie as de buen espa o y de abundan e caza meno de pelo y ola e ía. Te mina
su elación haciendo mención a una can e a de pied a en el apa ado dedicado a la
45 Respues as Gene ales de Pinos del Valles, Lib o 298, ol. 418 .º y .º A chi o Gene al de Simancas [AGS]
46 Respues as Gene ales de Tabla e, Lib o 302, ol. 478 .º y .º AGS.
47 Respues as Gene ales de Ízbo , Lib o 292, ol. 355 .º AGS.
48 C is ina Segu a G aíño y Juan Ca los de Miguel (eds.), Dicciona io Geog á ico…, op. ci ., págs. 126-133.
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indus ia local49. El espa o ambién cons i uye una ac i idad impo an e pa a la eco-
nomía de los ecinos de Ízbo , según decla a Madoz50. Po úl imo, en la desc ipción
de la illa de Tabla e se a a e e i a la exis encia de «un mon e de pinos de 4 leguas
de ex ensión» y a la caza de pe dices y conejos que iene luga en el mismo51.
Como enimos epi iendo en es as páginas, a pesa de la poca ep esen a i idad
que iene el mon e en es e co pus documen al, no debemos desdeña la signi icación
de es os espacios pa a la economía domés ica de es os pueblos.
Un ejemplo de la in o mación indi ec a que nos o ece el ca as o pa a ayuda nos
a conoce o os ap o echamien os de las zonas se anas se ía la alusión a las colmenas.
Llama la a ención que se dedique una p egun a conc e a, la núme o 19 del In e o-
ga o io de la Le a A, pa a in e oga sob e la exis encia de colmenas en el é mino, su
núme o y p opie a ios. De ello se deduce la impo ancia económica que debía ene la
p oducción y come cialización de ce a y miel en de e minados municipios españoles.
Pa a Pinos del Valle se con abilizan 24 colmenas cuyos dueños son F ancisco
López, Juan de La a, F ancisco de La a, Isid o Ca a, F ancisco Medina, F ancisco
Me lo y Joseph de la Peña, «y no hacen memo ia de o os dueños, y si algunos más
hubie e, esul a án de las elaciones»52. En cuan o al bene icio que les epo a a cada
dueño cada colmena se habla de 5 eales al año. En Ízbo , Manuel López posee dos
colmenas pa a las que se egula una u ilidad de es eales po cada una53. Se a a de
un núme o de colmenas muy in e io al que, po ejemplo, se egis a pa a Chi e y
Tala á —que o man concejo—, con 319 colmenas54.
No podemos ob ia el ap o echamien o cinegé ico del mon e, al que alude Pascual
Madoz al habla nos de la abundan e caza meno de pelo y ola e ía en Pinos del Valle
y, conc e ando un poco más, de la caza de pe dices y conejos en el luga de Tabla e.
Si bien la caza mayo es aba ese ada al seño ju isdiccional, la caza meno e a una
ac i idad pe mi ida a los ecinos que se i ía de complemen o a la alimen ación
amilia , pe o que, como apun ábamos an e io men e, esul a di ícil de cuan i ica 55.
Po úl imo, es indudable que las zonas de mon e p opo cionaban a los ecinos
o os p oduc os de g an in e és pa a sus economías domés icas. Nos e e imos a la
ecolección de plan as a omá icas, medicinales o aquellas que se ían pa a la ab i-
cación de u ensilios. El abajo del espa o con o ma ía una ac i idad económica
suplemen a ia de g an alo pa a las poblaciones de Pinos e Ízbo —que en el caso del
p ime o se puede elaciona con la impo ancia de la a ie ía—. Madoz mani ies a,
49 Domingo Sánchez Zu o (ed.), Dicciona io…, op. ci ., pág. 288.
50 Ibidem, pág. 218.
51 Ibidem, pág. 306.
52 Respues as Gene ales de Pinos del Valles, Lib o 298, ol. 433 .º AGS.
53 Respues as Gene ales de Ízbo , Lib o 292, ol. 374 .º AGS.
54 Respues as Gene ales de Chi e y Tala á, Lib o 282, ol. 414 .º AGS.
55 Julián pág. Díaz López, «La economía…», a . ci ., pág. 378.
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de hecho, la buena calidad del espa o que c ece en Pinos del Valle. Las condiciones
climá icas de la coma ca del Valle de Lec ín, y en gene al de odo el su es e español,
a o ecen el c ecimien o de es a plan a del g upo de las g amíneas. An onio Muñoz
Buendía a i ma que el ap o echamien o del espa o ue un ecu so ya u ilizado en la
P ehis o ia y Edad An igua, adqui iendo, no obs an e, su máxima impo ancia en el
su es e andaluz en los siglos x iii y xix56. Sin llega a ene la ele ancia económica de
la que gozó el espa o alme iense —bien co izado en el come cio nacional e incluso
in e nacional—, la ab icación de u ensilios del hoga , calzado, ape os pa a la lab anza
y los animales, e c., cons i uyó una indus ia domés ica de cie a ele ancia no sólo en
Pinos e Ízbo sino en o os pueblos del Valle de Lec ín, como Cóncha .
Según se deduce de las espues as al in e oga o io de Tomás López, el abajo
del espa o dio luga a una pequeña indus ia que llegó a excede el consumo local
y coma cal. A es e espec o, el pá oco que elabo a la edacción del Valle de Lec ín
esc ibe lo siguien e e i iéndose al pueblo de Cóncha :
«Casi odas las pe sonas de ambos sexos es án en él ocupadas en lab a espa o, que
conducen de los mon es de Pinos, Ízbo y Albuñuelas. Lo hacen omiza, soga, cubie -
as y a elpados. Es a ob a la conducen los mismos ecinos, mucha de ella, a G anada,
y de o os pueblos an a ie os a él, y la mayo salida que iene son los a elpados,
que odos los años conducen muchísimos a Mo il y Salob eña, donde los emba can
pa a Cádiz y o os pa ajes. Todo el espa o que abajan es dine o an p on o que en
cuen a de sogas, omizas y demás espa o manu ac u ado, en la ienda de abas os,
dan í e es po él y siemp e hay den o del pueblo quien con dine o suyo o ajeno
emplee en cuan o espa o hecho a elpados y demás manu ac u as le endan. Es a
áb ica es la que casi sos iene es e pueblo al que asegu an le p oduce más de diecio-
cho mil pesos cada un año»57.
5. CONCLUSIONES
Como ha quedado pa en e en es as páginas, a pesa de que la ealidad del p e-
sen e nos mues a un pano ama o es al bas an e escuálido pa a Andalucía o ien al,
lo cie o es que en el siglo x iii el su es e andaluz con aba con una nada desdeñable
masa o es al compues a po un g an núme o y di e sidad de especies en e las que
des acaban el pino, la encina, el quejigo y el oble. La coma ca del Valle de Lec ín,
además de dichas especies de a bolado, con aba con una impo an e p esencia de
chapa os y cas años, así como con álamos, chopos, sauces, olmos, abedules, alisos,
esnos y acebos en el ondo de los alles y ibe as de los íos. Especialmen e no able
e a el ma o al subse ial compues o de plan as leñosas y a omá icas como la e ama,
56 An onio Muñoz Buendía, «El ap o echamien o de los bienes comunales alme ienses du an e los siglos
x i y x ii», en And és Sánchez Picón (coo d.), His o ia y medio ambien e…, op. ci ., págs. 147-168.
57 C is ina Segu a G aíño y Juan C. de Miguel (eds.), Dicciona io Geog á ico…, op. ci . pág. 127.

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la gayomba, el omillo, ome o, sal ia, alhucema y, sob e odo, el espa o. Es a se á
la ealidad o es al que nos encon emos en el municipio g anadino de El Pina en
el siglo x iii.
El Pina , con un modelo de sociedad de base o gánica, se ca ac e iza ía po un uso
múl iple de los espacios p oduc i os. De ahí que el mon e apa ezca como un espacio
pe ec amen e in eg ado en su sis ema económico, cumpliendo, en e o as, unciones
pecua ias y de ap o echamien o o es al: pas o eo de subsis encia, ecogida de leña
que se ía u ilizada como combus ible, ob ención de pequeñas can idades de made a
pa a la ab icación de ape os de lab anza, mobilia io, epa ación de i iendas, e c.
No podemos ol ida nos ampoco del ap o echamien o cinegé ico del mon e —caza
meno de pelo y ola e ía y caza de pe dices y conejos, undamen almen e—. De los
ecu sos económicos que p opo cionaban a sus p opie a ios las colmenas, así como
de la epe cusión que end ía pa a sus economías domés icas la ecolección de plan as
a omá icas, medicinales o aquellas que se ían pa a la ab icación de u ensilios, como
po ejemplo, el espa o.
En de ini i a, aunque esul a di ícil cuan i ica lo que suponía el ap o echamien o
del mon e pa a el municipio de El Pina en el siglo x iii debido a la ausencia de egis-
os donde queda an plasmados, podemos hace nos una idea de la impo ancia de
los ecu sos o es ales, no sólo pa a el concejo como en idad ins i ucional, sino pa a
las economías domés icas del conjun o de la población.