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La divina epopeya o el Génesis, libro poético

Abstract

Este trabajo, tras varios azares y vicisitudes, quedó arrumbado entre tantos otros del autor, hace ya años. Hoy nos decidimos a "desempolvarlo" y publicarlo, sin modificación alguna, confiados en que si algún valor tenía al ser compuesto, lo seguirá teniendo todavía; alterarlo sería tal vez desarticulado y desvirtuarlo. En las ciencias noológicas, pese al nerviosismo que parece aquejar a la cultura de nuestros días, y aun en las bíblicas, no se va tan de prisa como muchos creen, alucinados por el vertiginoso avance de la técnica que caracteriza nuestra época. Ciñéndonos al campo de la Escriturística, diremos que no pocas teorías, más o menos novedosas, han resultado flor de un día o han ido perdiendo el predicamento que parecían ostentar, hasta llegar incluso a desacreditarse y desvanecerse.

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La divina epopeya o el Génesis, libro poético

Author: Gonzalo Maeso, David
Publisher: Universidad de Granada
Year: 1964
Source: https://digibug.ugr.es/bitstream/10481/74096/1/13324-Texto%20del%20art%c3%adculo-.pdf
LA D]V1NA EPOPEYA O EL GENESIS, LIBRO POETICO*
SUMARIO
PREUJSJÓN.
P ime a pa e. - , Lib os y pasajes poé icos de la Bibl a.
2. Di isión del Pe:J a euco; ca ác e de cada pa e.
3· Los iempos épico-he oicos.
4· Vislumb es de poesía.
S. pmca pa e.-5. La Di ina Epopeya; su o ma in e na.
6. Es ilís ica.
7· Elemen os mé icos.
8. Au o . composición y conse ación del poema.
9· Conclusiones.
PRELUSIÓN
PRETENDEMOS en el p esen e es udio demos a que la pa e del
Pen a euco comp endida en odo el Génesis y Exodo 1 �2021
o ma un lib o poé ico, po su o ma li e a ia in e na y ex e na, pe �
enecien e a la poesía na a i a, y sin que es o suponga menosca󰈌
bo alguno de la e dad e his o icidad de esos lib os, con o me a
la doc ina de la Iglesia ca ólica.
Es e abajo, as a ios aza es y icisi udes, quedó a umbado en e an os o os
del au o . hace ya años. Hoy nos decidimos a •<desempol a lo>> y publica lo, sin modi
icación alguna, con iados en que si algún alo enía al se compues o, lo segui á en en
do oda ía; al e a lo se ía al ez desa iculado y des i ua lo. En las ciencias noológi
cas, pese al ne iosis:no que pa ece aqueja a la cul u a de nues os días, y aun en las
bíblicas, no EC a an de p isa como muchos c een, alucinados po el e iginoso a a':l
ce de la écnica que ca ac e iza nues a época.
Ciñéndonos al campo de ]a Esc i u ís ica, di emos que no pocas eo ías, más o me
nos no edosas, han esul ado lo de un día o han ido pe dj�ndo el p edicamen o que
pa ecían os en a , has a llega i:1cluso a desac edi a se y des anece se.
DA ViD GONZALO MAESO
[2]
No nos mue e ningún ano deseo de a bi a ias cuan o
a iesgadas no edades ; po ello hemos p ocu ado expone los da··
os y an eceden es necesa ios pa a la mejo comp ensión del asun
o, así como ambién e enda nues os ase os con odas opi�
niones y a i maciones aliosas que nos ha sido posible allega en
abono de nues a esis, an o más in e:n:san es cuan o que sus au o
es no mos a on el meno a isbo de la eo ía que p opugnamos.
el Handbuch zu biblischen Geschich e, de Schus e -Hol
zamme 8.a ed. . 1925, ad. españ. 1932) se hace cons a que
hoy día <<muchos, is os los anos es ue zos de la c í ica, uel
en sus ojos hacia una in e p e ación más en a monía con el con
enido de los lib os sag adosn (p. 4). Es os son los mó iles que
nos han impulsado a o dena y da a la es ampa las ideas con e
nidas en el p esen e a ículo, que iempo ha nos acompaña on en
nues as asiduas lec u as del ex o bíblico, a ianzándose y co obo
ándose cada día con mayo ijeza.
nues os posibles con adic o es solamen e eco da ía-
mos las palab as de San Agus ín, que po nues a pa e hemos
enido muy en cuen a: ((E in ebus
eiiam di ina lege imus quae possin
a que alias pa e e e sen en ias, in
ma ione i a p oiiciamus, u si o e
ec e labe ac a e i co uamus non p o sen en ia
u a um, sed p o nos a i a dimican es, e eam
um esse quae nos a es , cum po ius eam quae
nos am esse elle debeamusn. (Lib. I Gen. li .).
Algunos pun os de los aquí a ados eque i ían ez un des�
a ollo mayo ; pe o las es icciones p opias de una e is a nos
han impues o o zosa limi ación en ma e ia an ex ensa, que da
ma gen pa a un lib o.
Pa a odo lo elacionado con los p incipios que
in o man la mé ica bíblica emi imos al lec o , una ez po odas,
a nues os es udios sob e ese ema y ace ca del pa alelismo apa e
cidos en Se a ad V (1945) p. 2-47 y (1943) p. 2-39, espec i
amen e. También gua da elación con ema aquí expues o nues
o Es udio es ilís ico del p ime capí ulo del Génesis, publicado
en el Bol. de la Uni e sidad' de G anada, Dic. 1943, p. 443-452.
[3] LA DIVINA EPOPEYA O EL GÉNESIS, LIBRO POÉTICO 37
PRIMERA PARTE
l . Lib os y pasajes poé icos de la Biblia
Vulga es la di isión de los nume osos lib os que componen
el An iguo como el Nue o Tes amen o (44 y 27 espec i amen e,
según el canon iden ino), en his ó icos, legisla i os, sapienciales
( ambién llamados doc inales y poé icos, los del A. T.) y p o é
ioos.
No emos, sin emba go, que a eces se p escinde del segundo
concep o, an impo an e, o se hace en él escaso hincapié. En cam󰈘
bio, la denominación judaica de To á (Ley) pa a designa odo el
Pen a euco, no exp esa el ca ác e his ó ico, an ele an e, de los
cinco lib os mosaicos.
San G ega io Nacianceno (Ca . lib. I, ca m. 12), al expone
el canon c is iano de los Lib os Sag ados, que ag upa en ein idós,
según la cos umb e abínica, po el núme o de las le as heb eas,
dice así, según aduccción en e sos la inos:
His o ici: Genesis p imus, mox Exodus, inde
Le i icus, Nume i, Legis um sci a secundae ...
Quinque me is cons an , Job, Da id, es Salomonis
Concio e insignis Can us, P o e bia sac a.
Conside a, pues, el san o doc o de la Iglesia g iega como li󰇭
b os poé icos los cinco siguien es: Job, Salmos, P o e bios, Qo󰇭
héle (Eclesias és) y Can a de los Can a es, mos ándose mejo in󰉗
o mado que algunos mode nos, los cuales excluyen el Eclesias és
del núme o de los lib os en e so, siendo así que en su mayo
pa e es á, cons i uyendo, po an o, un géne o mix o, de que no
al an ejemplos en o as li e a u as, como g iega y la la ina (sá
i a menipea) y las mode nas eu opeas ( . g . la no ela pas o il,
e cé e a).
el doc o P. P ado, en sus an di undidas P aelec iO!nes
al sen a la a i mación de que los lib os sapienciales es án
esc i os odos en e so (¿ ambién el de , esc i o en g ie-
DAVID GONZALO MAESO
go ?), pone en duda el ca ác e poé ico de Qohéle , al deci : ( Om
nes, si o e Eccl( esias em) excipias, liga a o a ione sc ip i com
p oban u n, ( . li, p. 1 ). También los benemé i os aduc o es de la
Biblia que encabeza la colección B. A. C., e sión que bien pod ía
dis ingui se en e las demás con la denominación de ((Biblia sal󰉚
man icensen, a juzga po la disposición del ex o y el silencio en
la in oducción, di íase conside an el Eclesias és como lib o en
p osa.
En las Biblias heb aicas no apa ece ealmen e dis inción ipo󰉛
g á ica en e los lib os en p osa y los en e so has a el siglo pasa󰉜
do, en que apun an algunos in en os. En la Edad Media, el espe󰉝
cial sis ema de acen os poé icos <<eme JJ, peculia es exclusi amen e
de los es lib os cuyos í ulos en heb eo designa es a sigla, Job,
P o e bios y Salmos, o mulados con is as a la modulación sina󰉞
goga!, ya p esupone una dis inción. También se encuen a en los
manusc i os una disposición especial, bas an e cu iosa, de cie os
ozos poé icos in e calados en los lib os his ó icos, a base de es󰈔
pacios en e hemis iquios y e sos, p ocedimien o que denuncia la
al a de un ace ado c i e io es é ico, y del cual puede e se oda ía
algún espécimen en la edición de Mei ha-Le í (Be lín, 5.680;
Cán . de Débo a, Salmo 18 ; H Sm 22 y 23 :, éase ambién Ecls.
32-9}. Pe o semejan e mé odo no p e aleció, ni en la Edad Media
ni en los iempos mode nos, ni en ediciones ni en aducciones.
Tan sólo cabe menciona como excepción a los copis as g iegos,
sin duda do ados de especial buen gus o li e a io, los cuales acos󰉟
umb a on ansc ibi los es mencionados lib os y algunos o os
elegidos con a iable acie o, ma cando la sepa ación lineal de los
e sos.
La edición de Da id Ginsbu g, publicada po la Bi-
ble Socie y (18942, eimp . 1937) di ulgada po The Bible Sp ea
din Union (inaug. 1 894), ma ca la sepa ación de e sos (o mejo ,
de hemis iquios o miemb os de e sos, a una sola columna) sola󰉠
men e en Salmos, P o . y Job.
La de A. Hahn, an co ien e en siglo pasado, ealizada so-
b e la de E e a do an de Hoogh , es ablece la usual sepa ación
de líneas de e so a e so, conside ando como ales cada uno de
hemis iquios de cada es ico, o los miemb os de los o e-
ás icos. Supone no able a ance, ya que p esen a de ese modo los
Salmos (no en cambio los demás lib os poé icos y ninguno de los
[51 LA DIVINA EPOPEYA O EL GÉNESIS, LIBRO POÉTICO 39
P o e as) y ambién los ozos e si icados más no ables de los li
b os his ó icos, y algún o áculo de Yah é (Gn 25}, las bendicio󰈘
nes de Isaac (Gn 27) y de Jacob (Gn 49), los e sos del episodio
de Balaam (Núm. 21, 23, 24), los cán icos de Moisés (Ex 15 y D
32 y 33), el cán ico de Débo a (Jc 5), los enigmas de Sansón
]e 14 y 15), el cán ico de Ana (I Sm 2), los de Da id con enidos
en H Sm 1, 3, 22 y 23 y l C o 16, la plega ia de Jonás (Jon 2), el
cán ico de Habacuc (c. 3) y el de Ezequías (ls 38}.
En las Biblias la inas no se ha solido es ampa dis inción algu󰈆
na en e e so y p osa.
En las aducciones a las lenguas mode nas ya se ha empezado
en nues os días o es ablece la sepa ación lineal po e sos o po
hemis iquios (según el c i e io adop ado en la unidad mé ica).
Así, po no e e i nos sino a las de lengua hispana, en la amosa
de Vale a, e isada y adop ada po la Sociedad Bíblica, emos se
indica dicha dis inción en odos los susodichos pasajes, en algunos
más de los lib os his ó icos, cual es el de Lamec (Gn 4) y el de
Noé (Gn 9), y además en los lib os poé icos P o e bios, Job, Can󰇭
a y Lamen aciones, pe o no en Eclesias és ni P o e as.
Toda ía da algunos pasos más en la « e si icación)) la men󰉡
cionada Biblia de la B. A. C., pues o que añade a los lib os y pa󰉢
sajes indicados, algunos o áculos de Yah é (Gn 3, 12, 16), las
bendiciones a la desposada (Rebeca; Gn 24), sin con a los lib os
y pasajes poé icos que no cons an en el o iginal heb eo, y po ende
ampoco en Biblias p o es an es. Téngase en cuen a además la
ci a que de es os au o es ansc ibimos más adelan e. Toda ía con
mayo p o usión y en más des acada o ma se e ec úan los seccio󰉣
namien os en la aducción de Bo e -Can e a.
Pe o la edición que da un e dade o sal o de gigan e en es a
cues ión, po lo que al ex o heb eo se e ie e, es la de Ki el-Kah󰉤
Ie. an o en la o ma como en la ampli ud, supe ando conside a�
blemen e odas las indicaciones an e io es de las Biblias y de los
pnme es ablece ace adamen e sepa a-
de cada es ico y ma ca con solo un pequeño espacio las
cesu as o de miemb os en cada e so ; po o a pa e,
de un modo magní ico, además de los indicados pasajes
más, y o os lib os, sin · el máxima pa -
eme an o en mayo es como en 1os meno es
es e modo, esume e] de an

40 DA VID GONZALO MAESO 61
impo an e cues ión en e los más doc os y documen ados heb aís
as y esc i u a ías.
En la pa e que in e esa exclusi amen e a nues o p opósi o
(On y Ex 1-202') se conside an en la ci ada edición de Ki el-Kahle
como e si icados los siguien es pasajes, que o man un cen ena
de e sículos ap oximadamen e:
Génesis: ¡ "', 1', "",
J z -3' J 419-20' 151]'' "'h'
29
Exodo: 15'-21.
314-U', 423�:.!4' :2JL' 82:::1 96--':", 12 -16' 24-27'
J6ll-l2, l71 J---'·, 24"0b, 25"'3, 26"", 2727b---
20' 49'-"'.
El len o, pe o p og esi o a ance que se deduce de las ano a�
ciones p eceden es, y que po al mo i o nos ha pa ecido de in e és
es ampa , en pos de un conocimien o, oscu o en lo:> comienzos,
pe o que paub inamen e se a escla eciendo, de la mé ica bíbli
ca, demues a an e odo la innegable di icul ad en su disce nimien
o y la impo ancia capi al que e is e desde el pun o de is a es
é ico, li e a io y lingüís ico, además del exegé ico y doc inaL En
e ec o: ((L' é ude de la o me de poésie héb aique n 'es pas une
é ude de JU e cu iosi é. En connaissan bien les egles auxquelles
elle é ai soumise, on comp emd mieux un ce . ain nomb e d' éc i s
de l' A ncien T es amen , e' es -a-di e ceux qui son composés en
e s e qui, a cause de leu s yle, son les plus obscu s e les plus
di iciles de ous. O , ces éc i s son puisqu' ils en e �
men pd�s de la moi ié de l' A ncien Tes amen héb eu, e' es -a-di e
les li es sapien iaux e les p ophe es; les li es his o iques eux
mémes con ie :;¡nen beaucoup de mo ceaux poé iquesn
1•
Los eximios aduc o es de la Biblia salman icense co obo an
a es e p opósi o: {(Es muy digno de no a que no son sólo los li�
b os sapienciales los que es án esc i os en o na mé ica ; son nu
me osísimas las pa es de o os lib os, sob e odo los p o é icos,
que nos o ecen la misma o ma y emplean idén ico lenguajen.
oda la legión de au o es de es udios in oduc o ios al
es udio de las Sag adas Esc i u as, sal o a as excepciones, la o 
ma poé ica ha susci ado escasa · mayo pa e ni la
mencionan. O os, como J. Janssens, se limi an a lige as con
side aciones, o a ases lacónicas como : «Cuius au em gene-
1 VIGOUROUX, Manuel b blique, ll, 88::¡, p. 8g.
LA DIVINA EPOPEYA O EL GÉNESiS, LIBRO POÉTICO
is poesis si dispu an e udi in ". Uno de és os p ecisamen e,
después de p odiga en usias as elogios ( id. �n a) a la poesía bí󰉥
dijo e i iéndose a la mé ica : ((plena esse e o um omnia e
in p o undo deme sam la e e e i a emn 3•
Así, pues, odo cuan o pueda con ibui a dilucida el au én ico
sen ido del ex o sag ado y a ep oduci con el mayo e ismo el
cuad o poé ico y su o ma de exp esión, al como se p esen a on
an e el espí i u c eado y di inamen e inspi ado de los esc i o es
bíblicos, end á indudable alo exegé ico, y su ep oducción pe 󰉤
ec a debe se me a ideal a que aspi e odo es udioso y aman e de
los Sag ados Lib os, como medio pode oso de ahonda en el con󰉥
enido doc inal de és os y alo a odos los quila es de su o ma
· . Recué dese la impo ancia que los Sumos Pon í ices, y
señaladamen e Pío XH en su encíclica de 30 de Sep iemb e de
1943, a ibuye a la c í ica ex ual y a la in es igación del sen ido
li e al, o ien ación que ya encon amos en los San os Pad es y apo󰉤
logis as c is ianos, po ejemplo San Agus ín.
Respec o a la ap eciación de los alo es es é icos en el es udio
de Esc i u as, oigamos las palab as de Pe one, que hizo suyas
el ca denal Monescillo: ((Ad oce u e iam, si place , in subsidium
aes he ica me hodus, e quid di ina eligio in se pulch i udinis,
ac sua i a is ad humanos animas mulcendos solandos󰉤
que con inea , i is elu i colo ibus depinga u . Haec quippe om󰉦
nia e oppo una alde accidun ae a i nos ae, e causam ca holi󰉤
cae iu an imp imis)) 4• Si a alguien pudie a pa ece a 󰉤
caica es a ci a, end íamos que con es a le lamen ando se haya e󰇿
nido muy poco en cuen a has a el p esen e. En nues o Manual de
de la Li e a u a heb ea hemos p ocu ado pone de elie e
es os alo es, den o de los lími es gene ales de una ob a de es a
na u aleza; sin emba go, es á oda ía po hace -espe emos se
haga algún día- el g an comen a io es é ico de oda la Biblia. Lo
eclama con insis encia no solamen e el es ado ac ual de la Esc i󰉧
s:no la misma ca ego ía y p es ancia li e a ia del Sag ado
He menen ca sac a, ed. eisp. x853, p. 226.
3 W. JoNES, Poiiseos a5w ime commne a !D um L bi sex, Le¡pz¡g. 2.'· eci. I777•
A. MoNESCILLO, ed. Theologw. umw sa del P. Cha mes, l, I848, p. 53·
42 iJAV!D GONZALO MAESO
2. Di isión del Pen a euco; ca ác e de cada pa e.
Ignó ase la echa en que ((el lib o de Moisés)) o cc olumen de
Moisés)), como ambién se le llama, exp esión que hallamos indu�
so en Ju enal (San . XIV):
T adidi a cano quodcumque olumine Mases,
ue di idido en las cinco g andes secciones que in eg an el Pen
a euco.
Di ícil y has a imposible esul a es ablece una di isión igu�
osamen e sis ema izada po ma e ias en los cua o úl imos lib os
del Pen a euco, sin al e a el o den en que se nos ha conse ado a
a és de los siglos. Mézdanse en su he e ogéneo conjun o, indi
cio elocuen e de su emo a an igüedad y e elado de las ci cuns�
ancias en que dichos lib os ue on esc i os, la copiosa y a iada
legíslación ci il, penal, eligiosa, sace do al, social, e c., p omul
gada paula inamen e en el decu so de aquel pe íodo o ma i o de
la nacionalidad is aeli a, la his o ia y c ónicas de es e pueblo du
an e los cua en a años de su pe eg inación po el desie o, los cen
sos de las ibus, algunas gue as sos enidas, un a ance de la dis
ibución de la ie a de Canaán, y, amén de odo es o, exho a
ciones, cán icos, bendiciones, a ídicas amenazas pa a los ans
g eso es de la Ley y ei e ación del Decálogo.
Aunque elacionados en e sí, sob e odo po el con enido le
gisla i o y en meno escala po el ela o his ó ico, inexis en e en la
2. • pa e del Exodo y en el Le í ico, sal o disposiciones de o den
in e io y algún inciden e, y simple ecapi ulación o ecuen o en
el Deu e onomio, no obs an e cada uno de es os cua o lib os o ece
no o ia independencia. El Exodo (2022 m del lib o) con iene el
c(Código de la alianza)), y, como consecuencia inmedia a y de
oda u gencia, cons ucción del Tabe náculo y el l�wca, ela-
bo ación de las es idu as sace do ales, consag ación de sace -
do es, di e sas disposiciones i uales y o den a segui en ma -
chas. Complemen o na u al imp escindible es e1 Código Sace do-
ma e ia del Le í ico. Núme os, a eno de su í ulo heb aico
((Ba-midba n, (Cen el desie o,n es Eb o que p opiamen e ela a
sucesos acaecidos a Is ael desde el desie o de Sinaí ( 11) has a las
de Moab. · po es discu sos
[91 LA DIVINA EPOPEYA O EL GÉNESIS, LIBRO POÉT!Cü 43
pues os en boca del p opio Moisés, en los cuales ecue da a su
pueblo, en ono pa e nal, los bene icios ecibidos de Jeho á y las
e apas de su pe eg inación a a és del desie o, exho ándolos a la
obse ancia de la Ley ; ei é anse cie as disposiciones p omulga�
das an e io men e, y se añaden algunas o as.
Así, pues, la di isión básica de odo el Pen a euco en dichos
cinco lib os no es del odo ace ada: el Le í ico, exclusi amen e
legisla i o y no con ca ác e gene al, in e umpe la na ación en e
Ex y Nm ; y po lo que a añe al o den in e no mézclase a cada
paso en es os dos y D la pa e his ó ica con la legisla i a. Ya se
comp ende, con odo, que no ha de busca se una sis ema ización
al es ilo mode no, y ue za es econoce asimismo que la inclusión
de muchas disposiciones legisla i as en e los sucesos que las mo i
a on no ca ece de in e és. A pesa de odo, no negamos que la
adicional di isión en los cinco lib os iene algún undamen o, si
nos ijamos en el ca ác e ípico que a cada cual dis ingue, y no
an o en su enlace o su al a de conexión con los demás.
Hay comen a is as que es ablecen la siguien e ag upación i
pa i a: 1.0, Génesis; 2.", Exodo, Le í ico y Núme os; 3.", Deu�
e onomio. ((El Génesis es como la p ehis o ia de Is aeL Tiene su
unidad li e a ia, cons í uída po la se ie de las gene aciones, que
comienzan po la del cielo y la ie a y e minan con la de Jacob ...
Los es lib os que siguen o man un odo, y con ienen la his o ia
de la op esión y la libe ación de Egip o y la de las pe eg inaciones
po el desie o, con odas su.3 pe ipecias. Ocupa en ellas un luga
p eeminen e la pe manencia en el Sinaí. En el cu so de es a his
o ia a el au o in e cambiando la p omulgación de las leyes que
o ma an el Código mosaico ... El Deu e onomio es una ob a apa �
e, una ecopilación his ó ica y legal de odo lo sucedido desde la
salida de Egip on. (Náca -·Colunga, ob. ci . p. 1-2).
Sin emba go, la di e enciación más p o unda que sal a a la
is a de cualquie lec o que conside e el Pen a euco en odo su
y que en pa e casi se insinúa en es
ca ác e esencialmen e na a i o de
2021 y el p edomi-
e
an, a
del es o del Pen a euco (Código mosaico),
bien pa ecen his o iados con
yel .
so DA ViD GONZc LO N!AESO íi6!
la ie a y sojuzga la, así como a odos los se es animados que en
ella se mue en, jun amen e con las a es del cielo y los peces del
ma . Sólo an e el e<:ue do del a icidio de Caín, que ensang en󰉉
ó la cuna de la humanidad, a las pue as mismas del Pa aíso, y
el asesina o en e elado en las palab as de Lamec (Gn 4""), se
p ohibe axa i amen e a en a con a la ida del homb e, ((po 󰇾
que el homb e ha sido hecho a imagen de Diosn, concep o ei e󰇾
adamen e expues o en el ela o de la c eación. Quizá pa a in un󰇾
di más p o undo ho o hacia el abominable pecado del homici󰉊
dio, que an di ec amen e a en a con a la ob a cumb e de Dios
en el mundo, de modo exp eso y con ca ác e gene al se p ohibe
((COme ca ne con su alma, con su sang ell -según el ac ual ex󰉋
o heb eo, donde p obablemen e hay una glosa-, es deci que
se eda ((Come ca ne con sang en, en ase de la Vulga a (Gn. 9).
La azón aducida po un exege a es que, si bien la sang e no pue󰇿
de ealmen e deci se sea el alma de la ca ne i ien e, sin emba 󰉌
go, es á Ín imamen e ligada con ella, y es uno de sus p incipios
i ales. Aho a bien, la ida pe enece a Dios exclusi amen e, y a
él debe o enda se.
En la ocación de Ab aham (Gn 121--3) emos asimismo p o󰇿
mesas, no p ecep os : <<Y o e ha é un g an pueblo ... n , y si bien
se le o dena sali de su casa y deja su pa en ela, es pa a que se
encamine a una nue a ie a, donde p ospe a á sob e oda pon󰉍
de ación. Unicamen e en Gn 265b, cual b e e elogio úneb e de
Ab aham, se hace cons a obse ó <<el manda o, p ecep os, o de󰇾
naciones y leyes)) de Yah é, lo cual no pa ece sino el cumpli󰉎
mien o de aquella admonición gene al que ci a el ideal del alma
unida a Dios, o mulado al pa ia ca en es os é minos: ((anda en
mi p esencia, y sé pe ec mJ . (Gen 171b).
En Ex 162' econ iene Yah é a su pueblo po que (( ehusa
gua da sus p ecep os y sus leyesll , en sen ido gené ico de docili󰈗
dad y sumisión a ; de igual modo se hace alusión en Ex 1816 a
({los es a u os de Dios y sus leyesll . En Ex 124" háblase del es a󰉈
u o de la Pascua, y en el . 49, de esa <<leyn como ins i ución
pa a odos los pe enecien es al pueblo escogido.
Po ez p ime a se menciona en sus p opios é minos la ley
de Yah é, u o a Y ahwé)) en 13�b; mas, po el sen ido y el
con ex o se deduce es s;mple p olepsis o au icipación, e i iéndose

U DlV!NA EPOPEYA O EL GÉNESIS, LIBRO POÉTICO SI
a la misma ley cuya p omulgación se na a al cabo de pocos ca󰉏
pí ulos (en el c. 20; c . Í em Ex l6l
Innume ables son las ci as que casi odos los lib os del A. y
del N. Tes amen o hacen del Lib o de la Ley de Moisés o de di󰇱
e sas disposiciones o denadas po és e. Va ios son los é minos
usados: Lib o de Moisés, Ley de M., Leyes de M., Ley de Yah󰉐
é, Lib o de la Ley de M., Lib o de la Ley, o bien exp esiones
como «según mandó MoisésJJ u o as análogas. Todas esas men󰉑
ciones de ca ác e legal o p ecep i o se e ie en siemp e a pasajes
que caen den o de la H Pa e que hemos dis inguido•.
3. Los iempos épico-he oicos.
Todos los pueblos an iguos no ables po su ci ilización y su
li e a u a celeb a on en g andes poemas, que conse aban como
eso o nacional, las p odigiosas hazañas, casi siemp e ag anda󰇿
das has a la apo eosis po la an asía popula o el numen poé ico,
de sus hé oes y p es igiosos an epasados en lucha con las po en󰇲
cias del mal, los pode osos elemen os o el hado inexo able, e icaz󰇾
men e soco idos po el di ino in lujo.
En la mayo pa e de los pueblos o ien ales, las agas y a e󰉒
ces con usas ideas sob e la c eación del mundo y del homb e, la
p e a icación de és e en el Pa aíso que ue su p ime mo ada, el
cas igo uni e sal median e dilu io engado , la dispe sión po
odo el o be, las encal·nizo.das h:chas de unos pueblos con a o os,
dd homb e con: a el ne as o impe io de malignas po es ades,
c is aliza on en epopeyas legenda ias de sobe ana g andeza y he󰉓
oicos ela os henchidos de pujanza y i alidad.
Bien ajeno al ema que nos ocupa, Ubaldo Ubaldi en su ex󰇿
ensa ln oduc io in Sac am Sc ipiu am (1877), donde pa a nada
se ocupa de la poesía en e los heb eos, hablando de la e acidad
6 Ley de Mo1sés o exp esiones simila es (en gene al): D 3124-26, 334; Js 8,
83l :>:.:,:'l· i 22.í, 236, 2425; I R 2.';: II R I46 :::...:.'---L'l, 23:.:,:-, Il C o 2318 246 254, 3016�
31', :¡,.:14, 35u; Esd 32, 61', ¡6; Neh 81• :o"4; Th ¡14; Eclo 2433 (Vulg.); Dn 911,1",
133,62; k 2"; M 4"; ¡¡Me 7'10.
O denanuen os y disposiciones cie I loisés ((n pJ icula ): ]s 4110.12+ 833, l2,I5,::!u,2:�,
145 2 · 229; IR 85.3�:-'5; II R 86,1�; I C o GL1, 15L'� 221:�; II C o 8I;{ 338, 3414• 35°;
Nel�. ¡7.-� M s-: z·3• Ig3, 22�4: lVI 144• 71L1. 10;;�.¡· L219; L: 222 514. 629-31; Jn
217--/,,)
52 DAVID GONZALO MAESO [IS}
del Pen a euco y medios ma e iales que Moisés pudo pa a
la edacción de su ob a, es ampa la siguien e a i mación, absolu
amen e e ídica, y de mayo alcance que e! au o
cedi mos e e endi in ca mina e can us es maio is e
amilia um genealogías, quo ieba u haec s ic io ibus e sus e
melodiae legibus ads ic a a co up ionis es
sen lJ. (I, p. 688).
Re i iéndose Riccio i a las elaciones ideológicas y
del pueblo heb eo con los dos países de más ele an e
la emo a an igüedad o ien al, dice lo siguien e:
escla ecido po los ecien es es udios es la elación que
eina en e las di e sas o mas de la li e a u a heb ea y an i
guas li e a u as asi io-babilónicas y egipcia. De ambos pueblos
son hijos los heb eos, aunque en di e so sen idon 7• ade
lan e añade: «La amilia ab ahamí ica cie amen e a su sa
lida de Caldea muchas adiciones consigo, y los heb eos, du an
e su pe manencia en Egip o, aunque i ían apa ados, es indu
dable que abso bie on o os usos locales del ambien e, sob e odo
de las o mas más nobles de la ci ilización. Así que el conjun o
de es as he encias ue p ecisamen e la base de la ci ilización he
b ea. Lo mismo ue de la li e a u a. Muy as a enía que se és a
en aquellos dos g andes pueblos, y consecuen e p oduc o de sus
adelan os ; lo poco que nos queda de ella es su icien e pa a ima
gina y deplo a los inmensos eso os que se han pe dido. La li e
a u a caldea que sob e i e es en g an pa e de con enido eligio
so. Muy an iguas son las ó mulas mágicas que se ían especial
men e pa a casos de so ilegios ; ienen en seguida los di e sos
himnos a las di inidades y nume osos salmos peni enciales. Las
ó mulas mágicas da an de an es del año 3.000, al paso que las
o as composiciones pe enecen al 3.000-2.000 an es de C is o,
y son, po consiguien e, an e io es a Ab aham. Flo ecía asimis
mo la poesía épico- eligiosa en o no a la C eación, el Dilu io y
hazañas de céleb es hé oes y semidioses. Buen núme o de ales
poemas han llegado has a noso os, y mues an no pocas a inida
des con las pa es na a i as de la Biblia>J. (Ibídem, p. 14). ((Son
asimismo de con enido eligioso los an iguos documen os li e a
ios de Egip o llegados has a hoy. . . Las composiciones an i�·
7 An ología !i e an-a de la Biblla, 1925, Bilbao ( ad. esp.), p. 1 3·
[Ig] LA DiVINA EPOPEYA O EL GÉNESIS, LIBRO POÉTICO 53
guas son himnos a los dioses, g abados en pa edes de má mol de
los emplos, como ambién elogios y o aciones úneb es, hallados
en las a ias pi ámides sepulc ales)) {p. 1 5).
Los poemas En�eba�m, el mi o de A dapa, la epopeya de Gil
games dan e de dichas analogías y a inidades.
Si pasamos a los pueblos indoeu opeos, encon amos igual�
nien e en sus li e a u as g andiosos ejempla es de poesía épica,
co espondien es a épocas an iquísimas ; bas a eco da los amo�
sos poemas édicos de la India y las dos epopeyas homé icas de
G ecia. Respec o a la poesía helénica an es de Home o, hay indi�
cios p oba o ios de su exis encia ; los «aedas)) , po él menciona󰉔
dos, y los apsodas demues an hubo en iempos an e io es co󰉕
piosa lo ación de poemas épicos, que memo aban las hazañas de
los hé oes y los dioses, como ambién himnos, peanes, himeneos,
epinicios y o as composiciones lí icas. Son de no a igualmen e
los llamados poemas cíclicos, como la Ti anomaquia y los can os
cip ios, sob e sucesos an e io es a la gue a de T oya.
En época pos e io , hacia el siglo VIII a. C., apa ece el p i󰉐
me poe a g iego de nomb e y pe sonalidad indiscu idos, na an󰉐
do en e so he oico el o igen de los dioses, el mundo y los hom󰉖
b es, en un poema mi ológico, la T
eogon a.
También en e los omanos, a pesa de su espí i u posi i is a,
poco p openso de suyo a las lucub aciones poé icas, an es de su
con ac o con el helenismo, se ci an, como p ime os an eos li e a󰈘
ios, agmen os en e so.
Gene almen e en odos los pueblos los monumen os más an󰉗
iguos de ls lengua son poemas y can os de ma cado ca ác e
épico , he oico y eligioso, así como ambién documen os de con󰉘
enido ju ídico, al p. e. la amosísima es ela de Hammu abí, lo
p opio ocu e en G ecia y sob e odo en Roma con la Ley de las
XII T abias y el lus papi ianum e lus la idnum.
En los pueblos y li e a u as de la Eu opa mode na se obse a
idén ico enómeno, an o en los me idionales como en los cen o�
eu opeos y los nó dicos. la li e a u a española medie al ene󰉙
mos palma ios ejemplos.
No p e endemos deduci de es as conside aciones ninguna ley
ap io ís ica que impone con ca ác e de necesidad a odos los
pueblos. Po o a pa e, se ía empequeñece la sin pa li e a u a
bíblica some e la a las mismas leyes en su apa ición y ca ac e ís-
54 DAVID GONZALO MAESO ¡zoJ
icas, que igen las ob as li e a ias de los es an es pueblos. No
obs an e, o ece innegable in e és e cumplidas en el pueblo he󰈘
b eo y en sus ob as li e a ias, a pesa del ca ác e singula del
mismo y su misión p o idencial, cie as leyes uni e sales del es󰈝
pí i u humano en sus c eaciones, po lo que a su aspec o ma e ial
se e ie e, sin menoscabo de las di inas p e oga i as, como la
heopneus ia, que son la lo inmo al de la Biblia. Es un p inci󰉫
pio admi ido que al di igi se Dios a los homb es, se acomoda a la
mane a de se de és os, disponi omnia sua i e (Sb. 81) y ealiza
sus di inas ope aciones y sus al ísimos ines a empe ándose a la
na u aleza y condición humana.
4. Vislumb es de poesia.
En odos los iempos se han ponde ado admi a i amen e los
audales de exquisi a poesía que luyen del ex o bíblico, an o
po los exege as y esc i u a ías, apologis as y p edicado es ca ó󰉬
licos, como po los del campo p o es an e y los doc o es judíos
de odos los iempos. Sabios o ien. alis as, que pudie on gus a las
mides bíblicas en su au én ico sabo , poe as excelsos y aman es
eximios del dulce deci , que in uye on a a és del elo de las
e siones las bellezas incompa ables de las Sag adas Esc i u as,
han ejido en su hono , a a és de odos ls iempos, inma cesi󰉚
bles gui naldas de en usiás icos loo es.
La Biblia ha cons i uído ene o inago able en odos los géne os
li e a ios, muy señaladamen e en los poé icos, po que en ella se
encie an, como a i mó el o ien alis a W. Jons, más bellezas de
odas dases que en odos los lib os "de cualquie lengua y de cual󰉭
quie siglo. El mismo au o econoce en la poesía bíblica las si󰇲
guien es excelencias: <<Heb aeo um poesis, e bis splendida, sen
en iis magni ica, ansla ionibus ela a, composi ione admi abilis,
o igine andem, quod de nulla alia dici po es , e e di ina".
(Ob. p. 1.777).
Hugo Blai en sus amosas Lecciones sob e la Re ó ica y las
Bellas Le as se adelan a a su siglo en un asgo luminoso de in󰉮
uición (a pesa de segui de ce ca a R. Low h), cuando a i ma
que «g an pa e de los p o é icos y a ios ozos de los li-
b os consigo señales ca ac e ís icas de se esc i-
os o igina iamen e se en e so, o
LA DIVINA EPOPEYA O EL GÉNESIS, LIBRO POÉTICO 55
en algún géne o de núme os mesu ados, pues aun en las aduc󰉯
ciones mani ies an dis iec i memb a poe ae)) . (Compendio... 1819,
p. 251).
A p opósi o de los o ígenes de la poesía heb aica mani ies a
Janssens : «Poesis p imis humani gene ís empo ibus a a es ,
cum nempe imagina io hominis i acibus ehemen ibusque ideis
agi a a ph ases soli o i acio es e ehemen io es in eni , ac o󰉰
ce o modula ionemque iis con i ma i . Hinc iam p ima hominum
ae a e can ica quaedam, u u udia e impe ec a, ex i isse iden󰉱
u . Id ce um Moysis ae o apud heb aeos ad magnam pe ec io󰉲
nem pe duc am uisse ... lique )). (Ob. ci . p. 225).
V. J.-G. de He de iene in uiciones ma a illosas en su ((me�
mo able lib o del Espí i u de la Poesía heb aica (1782-83), an icua󰈆
do hoy en lo ocan e a la e udición exegé ica, lo mismo que el del
D . Low h, que le si ió de modelo, pe o e e namen e i o po lo
ocan e a la in e p e ación poé ica del genio de los pa ia cas y
p o e as, a quienes el eólogo semi acionalis a econoce un sin󰇭
gula sen ido de lo di ino, supe io a odas las poé icas de la
ie a))8•
Las ci cuns ancias y mé i o excepcional de es a ob a p es an
singula ealce a sus a i maciones en elación con nues o ema,
y amos a de ene nos algún an o en su exposición.
En los diez diálogos de la I Pa e y los doce capí ulos de la
H, conside a sob e odo la ase poé ica ep esen ada po el Géne󰉰
sis, es deci los o Ígenes p imi i os y la época pa ia cal. En el
plan de su lib o se exp esa así el au o : Los es pun os p inci󰇭
pales en que se basa la poesía de los Heb eos, desde sus albo es
son : 1 . Q la es uc u a poé ica y la iqueza de su lengua ; 2. o las
ideas p imi i as que les ue on ansmi idas desde los iempos
más emo os y que o man en cie o modo una cosmología an
noble como senci!la y poé ica ; y 3. o la his o ia de sus pa ia cas
y los pun os p incipales de es a his o ia, que han se ido de un󰇭
damen o a los asgos ca ac e ís icos del conjun o de nación, de
sus esc i u as y de sus poesÍas. La ob a p opiamen e co󰉢
mienza con el g an legisladoo de es a nación)) .
Conside a He de , igual de an os o os, a Moisés como
o de la ; él es qmen
' MENÉNDEZ PELAYO, His o ,ª de las ideas es é ¡cas, IV. ¡o¿c, p. JO').

DAVID GONZALO MAESO
de la poesía de es e pueblo una poesía que es a la ez el can o del
pas o y del ag icul o , y la oz del san ua io y de los p o e as)) .
Reconoce asimismo en ((el más pode oso de los eyes de Is aeln
al ins au ado de la segunda ase de lo poesía heb aica ; pe o aun
en ese caso a i ma que ((SUS más bellas p oducciones se explican
po las mismas causas del o igen de esa poesían.
Enlaza con los asgos ca ac e ís icos y undamen ales de la
poesía de los heb eos, obje o del lib o p ime o, ((SU cosmología,
sus p ime as ideas ace ca de Dios, ace ca de la c eación, la p o󰇲
idencia, los ángeles, los Elohim (sic), los que ubines y demás
obje os aislados de la poesía y la na u alezan, y mani ies a «ha󰇾
be ag egado con pa icula in e és los dichos de los pad es, que
en odos los pueblos, y más que en ninguno en el heb eo, son las
bases undamen ales del edi icio de su men alidad, y, po consi󰉀
guien e, labo indispensable és a de p esen a y desa olla esos
dichos a la luz de su e dade a signi icación, no que casi siemp e
ienen de po sí un colo ido poé ico peculia , lo cual hace, po
desg acia, que con ha a ecuencia sean mal in e p e ados)) . (P e󰉀
acio) .
Re i iéndose al es a o poé ico de la lengua heb ea y a los p i󰇿
me os capí ulos del Génesis, dice lo siguien e: ((Las aíces poé i�
cas de la lengua y sus himnos se conse an ; elizmen e posee󰉁
mos ambién el bosquejo p imi i o del cuad o de la c eación, que
pa ece habe se ido de modelo a esas aíces y esos himnosn.
(p. 35).
Con pa icula in e és se de iene en el con enido de p ime a
pa e del Oénesis, y po el apoyo que signi ica a nues a esis que󰇾
emos ex ac a con alguna di usión sus pun os de is a. uLa uni󰉂
dad de Dios se anuncia de un modo posi i o en el p ime cuad o
de la c eación. A es a unidad debe la poesía heb aica la ele ación
y la e dad, la sencillez y la de las c eencias que en󰉃
u osamen e han enido a se guías del mundo. Imposible enu-
me a odas las iquezas que es aban p e-
des inadas a inco po a se y mo al con en�do
en la sola idea de Dws... p oyec ado el p i-
me ayo de p ime a idea de o den y unidad sob e caos
de c eacwn. p oducido amaño e ec o? . .
Po el odos . po el del cielo y de la
ie a ... Po es a sola poesía heb ea
[23]
[, DJV!NA EPOPEYA O EL GÉNESIS, LIBRO POÉTJCO 57
la poesía del cielo y de la ie a. El cuad o más an iguo de la c ea
ción, con la di isión de la ob a de cada día, pa ece habe se esbo
zado a eno de las exigencias de es e pa alelismo: el cielo se ele
a, la ie a se expande y he mosea ; el ai e y aguas se pueblan, y
la se cub e de se es i ien es. El pa alelismo del cielo y de
la ie a se pe pe úa a a és de odos los himnos que se basan en
es e cuad o de la c eación, a a és de los salmos que ecu en a
la na u aleza en e a pa a glo i ica al Seño , y a a és de las so
lemnes in ocaciones de Moisés y de los P o e as ; ese pa alelis
mo, en suma, es la as a mi ada que aba ca el conjun o de la poe
sía y la lengua ... : el obje i o de la poesía heb aica es pin a: la
inmensidad de los cielos y la ele ación de sus habi an es, con a
poniéndolos al pol o llamado Tie a y a nues a nada. Todas las
aíces de la lengua, odas las desc ipciones indican ese obje i o))
(p. 43 y 44).
Seguidamen e a exponiendo con ases b illan es llenas de
colo ido y suge encias, los di e sos mo i os cen ales de esa su
blime poesía que esplandece en el escena io de la c eación : el
caos, semejan e a un ma eneb oso, su cado po el espí i u de
Dios, p incipio de ida, ene gía y mo imien o ; la luz, «pnme
ayo e e no de aleg ía y espe anzan y ((Símbolo de odos los go
ces y bienandanzasn ; el agua, ((elemen o i al de homb es y ani
malesn . Dedica odo el diálogo 6." al Pa. a so e enal, el 8.0 a las
ideas p imi i as sob e la P o idencia, basándose en los once p i
me os capí ulos del Génesis ; el 9.0 a los Pa ia cas ; el 10.0 al Di-
y e mina la l pa e de su lib o con un es udio sob e Moi
sés, de quien a i ma: ''con él y po él la poesía del pueblo, de
quien él es alma, se o ma y se desa olla en un espí i u nue on
(p. 244).
un eco de la ase de Boileau :
((Rien n 'es que le ai; le ai seul es aimab.len (Ep.
e endada po A. de Musse en es os é minos, a pesa
de su in e sión :
((Rien n' es ai que beaun,
que solamen e ienen cumplida y exac a aplicación en
bíblica, He de : ((No hay belleza pe ec a smo
2 Es el ema desa ollado en los 174 . de esa epís ola
poesía
na u al
ss DAVID GONZALO MAESO
y e dade o ... Lo. poesía debe uni lo e dade o con lo beHo y
anima ambos con un sen imien o de común in e és ; sólo con es a
condición es a la ez la poesía del co azón y de la azón ; y la de
los o ien ales cumple es a condición en odos los aspec osn
(p. 60).
Más adelan e sin e iza : <<Una p o unda ene acwn po la na
u aleza, la conciencia de la bondad de Dios y del o den que hace
eina en su as o impe io se pa en izan a cada e so de la poesía
heb aica ; es que la na u aleza ue su nod iza, y c eció en-el e
gazo de es a noble mad en (p. 64).
A pesa de se an conocido -menos, sin emba go, de lo que
debie a- el céleb e discu so de Donoso Co és sob e la Biblia,
no silencia emos su es imonio, como eg egio ep esen an e de
uno de los g upos an es mencionados, el de los aman es del bien
deci y enamo ados de la palab a de Dios que solamen e han co�
nacido és a en la ene able Vulga a, de omana majes ad y con
cisión, o incluso en simples aducciones e náculas. Pocos han
exal ado con an encendidos acen os las excelencias de la Biblia
y sob e odo su poesía. Especialísima a ención dedica al Génesis,
del cual nos dice u es un idilion, y añade: <<Si buscáis modelos de
la poesía bucólica, ¿en dónde los halla éis an escos y an pu
os como en la época bíblica del pa ia cadoJJ . . ? Y pos e io 
men e añade : ((Nada hay compa able al encan o de la poesía bí
blica que co esponde a es e pe íodon. Re i iéndose a Moisés, al
cua1 ibu a subidísimos elogios, dice : Moisés, que es el más
g ande de odos los ilóso os, el más g ande de odos los unda
do es de impe ios es ambién el más g ande de odos los poe asn.
Y en el pa alelo donde a ensalzando a Moisés, en odas las a
ce as, sob e el más g ande de odos los poe as g iegos y el de
mayo enomb e en e odos los del mundo occiden al, habla de
la epopeya bíblica, a la cual, lo mismo que a su au o , encumb a.
has a indecible al u a sob e la epopeya homé ica.
O os muchos p odigado sus elogios ?. la y
midad de Sag ada Esc i u a, ( nO supe adas po lib o
, compa ables an sólo y
C eación mundo
[25] LA DIVINA EPOPEYA O EL GÉNESIS, LIBRO POÉTICO 59
sen imos ecuen emen e al con empla las ob as de la C eación,
muy supe io es a las del a e humano. Po sencilla y llana que
pa ezca, po desp o is a y sin p e ensiones, apodé ase de nues a
in eligencia, de nues a an asía, de nues o co azón ; la sencilla
máxima se ans o ma en lenguaje igu ado a dien e ; la o ación
ingenua, en sublime himno ; la sob ia na ación adquie e o a el
encan o de g acioso idilio, o a el uelo de sublime epopeya, o a
la ue za conmo edo a de la agedia más acucian e» .
Es as palab as del P. Baumga ne , es ampadas en un lib o
de li e a u a uni e sal10, ienen su más exac a aplicación en su
conjun o a la pa e de la Biblia que nos ocupa, la Di ina Epo�
peya.
No c eemos se le ocu i á a ningún sensa o lec o pone acha
a los au o es ci ados simplemen e po que sus e e encias no sean
de los úl imos diez años (o de las ein icua o ho as, pues hay e�
ichis as de la bibliog a ía que no mi an más que la echa). Po
desg acia, no es hoy an ecuen e, p incipalmen e en e los e u�
di os, el sen ido poé ico an desa ollado que ap eciamos en c í�
icos y exege as de o os iempos ; po eso c eemos debe acudi se
p imo dialmen e a esas uen es, que incluso en azón de su ela
i a lejanía pueden ene mayo alo . Sin emba go, añadi emos
algunos es imonios aliosos, bien ecien es.
Dice W. Alb igh , cuya au o idad nadie pond á en duda, que
es á cccada ez más con encido de que en las na aciones del
Pen a euco pulula la aseología poé ica, y que es án salpicadas
de eminiscencias de la o ma o iginal e si icada en la cual ue
on ansmi idas du an e siglos, an es de que se esc ibie an en
p osa» (JBL 62 (1943) 35). Como se eci aban al a a dece , al e
dedo del uego del campamen o, cualquie no able des ío de la
na ación an bien conocida hab ía p o ocado la inmedia a y uná
nime p o es a. <cEn p incipio -a i ma el mismo au o - las leyen
das poé icas deben 'P e e i se, ocmo uen es his ó icas, a las adi�
c10nes en p osa ela i as a los mismos hechos, a no se que las
10 Geschich e de Wel 11 e a u , 1901, Sob e es e asun o puede e se ' A. W¡¡RFER,
Die Poesie de Bibe!, 875 ; WÜNSCHE, D�e Schonhel de BibeL c¡o6 ; En español :
J. M. o- BERRIOZÁBAL, Obse aciones sob e las bellezas p o é ¡co·Poé icas de la Sa¡; <Jda
Biblia, 865 ; J. ToRONJÍ, La Bibha conside ada como poema, 886, 27 p. ldisc. inaug.).
Es as dos úl mas ob as ca ecen de alo exegé ico.
66 DAVID GONZALO MAESO [32
e so, el cielo que ige los des inos, y la ie a donde se cum󰇿
plem . Y añade que «la Epopeya es a un iempo la his o ia de la
Humanidad y de la Di inidad>> 14•
Si es p incipio admi ido que oda epopeya p esupone y e ela
un pueblo, una eligión y una his o ia, ¿qué pueblo hay, en e los
an iguos, compa able con el ((pueblo de Diosll, y dónde halla ía󰈀
mos o o mejo e elado que el Is ael del Pen a euco, ni qué eli󰈜
gión de la an igüedad admi e pa angón con la heb aica, la cual,
además de sus in ínsecos alo es po su di ino o igen y sublime
ele ación, es la uen e de donde b o a on o as dos, la c is iana
y la islámica ? En cuan o a la his o ia de ese pueblo, es la más
so p enden e y admi able, lindan e siemp e con lo milag oso, que
imagina se puede.
Según A is ó eles, la unidad en la epopeya, -que pa a él ie󰇿
ne siemp e su modelo ideal en la agedia-, ha de ene su p in󰇿
cipio, su medio y su in. Veamos cómo se cumple es e impo an󰈝
e equisi o en la Di ina Epopeya. La idea ca dinal de és a con󰇿
sis e en la au ocomunicación de Dios a la humanidad : Enma
nuel, Dios con noso os, es la palab a di ina que esume esa idea
cen al, el p oceso que se a desa ollando de modo p og esi o
en las páginas del Gn. y Ex. has a el momen o cumb e de la eo󰇿
anía en el Sinaí, cuando Yah é hace en ega solemne a su pue󰇾
blo elegido, del depósi o de sus e elaciones y sus p omesas, e ec󰇴
uándose la mís ica unión del C eado y la c ia u a. <(P opósi o
del esc i o -dice San Agus ín- mo ido po impulso del Espí󰈝
i u San o, ue, median e la sucesión de cie o núme o de gene󰈁
aciones, o iundas de un solo homb e, llega has a Ab aham, y
desde la es i pe de és e al pueblo de Dios, en el cual, sepa ado de
las es an es naciones, u ie an p e ia y simbólica ep esen ación))
los mis e ios del eino de Dios y de C is o, (De Ci . Dei, XV, 8).
XV, 8).
Así, desde el p incipio absolu o, o más bien ela í o, en que
«Dios c eó el cielo y la ie a)) , es deci el uni e so mundo, se an
sucediendo una se ie de cuad os y na aciones que, sin llena de
modo con inuo e indi iso el la go espacio de an os siglos, enla󰇿
zan, no obs an e, sin solución de con inuidad, median e áu eos
anillos ep esen ados po los más conspicuos pa ia cas, la o aE-
1' P íncipes de /! ém u e, 1824, lll.

LA DIVINA EPOPEYA O EL GÉNESIS, LIBRO POÉTICO 67
dad de las edades desde Adam has a Moisés, desde la c eac1on
del homb e y su p e a icación o iginal has a la excelsa eo anía
en que Y ah é se mani ies a a la po ción selec a de la humanidad
que se á en adelan e iel deposi a ia de sus di inas e elaciones,
de la e dad sin mácula, y de cuyo seno nace á el p ome ido Re󰇼
den o de la humanidad caída, el di ino Enmanuel.
Sién ese emocionado p o undamen e el pueblo de Is ael an e
el sublime mensaje de Dios po mediación de Moisés (Ex 19) y la
ex ao dina ia misión a que, después de habe le allegado a Sí, sa󰇱
cándole de la escla i ud de Egip o ((Sob e alas de águilaJJ Dios le
encumb a pa a hace le su ((pueblo en e iodos los pueblos ... , un
eino de sace do es y una nación san aJJ . Sob ecogido de pa o
an e la omnipo encia de Y ah é cuando en pe sona ha p omulga󰇱
do el Código de su Ley, el Decálogo, man iénese a dis ancia de
la san a mon aña sinaí ica, en an o que Moisés a anza, se eno,
sencillo, mayes á ico, como mediado en e Dios y su pueblo, y
se in e na en el seno de la nube inmensa y mis e iosa <donde es󰈵
aba DiosJJ.
El poema ha e minado. El es o del An iguo Tes amen o
cons i uye un nue o g an ciclo, subdi isible en a ios o os, que
iene su en onque en el magno Poema de Yah é y es en ealidad
consecuencia de cuan o en él queda ma a illosamen e expues o.
Dios no se mani es a á ya más en pe sona de un modo di ec o a
su pueblo, es deci , a la humanidad, sino solamen e po sus in e 󰇴
media ios, los P o e as -Moisés es el p ime o y más g ande de
odos ellos-, has a que se apa ezca de un modo más isible o󰇱
da ía con e sando con los homb es, en la pe sona de su Hiio En-
ca nado, al cumpli se la pleni ud de los iempos. -
Unidad más pe ec a y g andiosa no cabe imagina . Su p in󰇴
cipo es el más emo o y es upendo que pudie a columb a la
men e humana : el p incipio mismo de los cielos y la ie a, es
deci de la c eación uni e sal. En g adación ascenden e se a des󰈶
a ollando con in e és cada ez ;;alpi an e, has a llega al ápi󰇴
ce de la sublimidad en la escena del Sinaí.
Den o de la unidad que debe esplandece en oda la ob a
épica, y que emos pe ec amen e cumplida en es e caso, esmal�
an y he mosean su conjun o los inciden es y episodios, de que
an bellos ejemplos nos o ecen las más celeb adas epopeyas ; los
p ime os o man p::E e de la acción misma o con ella se
elaciona':l.
68 DAVID GONZALO MAESO
po sus consecuencias, a eces de ex ao dina ia g a edad, o bien
la p ecipi an o la e a dan, y los segundos, sin se necesa ios en
modo alguno pa a el desa ollo de la acción p incipal, dimanan
de ella na u almen e y cons i uyen como un placen e o emanso
en la agi ada lucha o dinamismo del poema.
Unos y o os abundan en la Di ina Epopeya ; mas, po la Ín·
ima abazón de odas sus pa es y el mé i o ele an e, que en
ella hay que econoce , de selecciona con sobe ana maes ía odo
y solo aquello que enga conexión di ec a con el ondo de la na·
ación y los al os ines que el inspi ado au o pe sigue, pocos son
los ela os secunda ios que no es én es echamen e inculados al
asun o p incipal.
El inciden e de los hijos de Noé y la p o e ia de Cam mo i󰈦
an la maldición lanzada sob e linaje de és e po el ul ajado
pad e, y las bendiciones sob e Ja e y sob e Sem, que ecae án
sob e su espec i a descendencia. El de las hijas de Lo explica,
has a e imológicamen e, la ascendencia de Moabi as y Amoni as,
que an impo an e papel juga án en la his o ia del pueblo de
Dios. El suceso de la o e de Babel, b e e ela o en nue e e sí󰈷
culos, da la da e de la dispe sión humana po oda el haz de la
ie a, después del dilu io. El sac i icio de Isaac, de p o unda y
con enida emoción, es uno de los más sublimes y pa é icos que
puedan señala se en la li e a u a uni e sal ; su abazón con la
ama p incipal es no o ia. En la his o ia de José hay asimismo
pasajes de hondo d ama ismo y amo en añable. Episodios de
g an in e és, aunque no an di ec amen e enlazados con el ema
p incipal, son la libe ación de Lo y el encuen o de Ab aham
con Melquisedec, ey de Salem y sace do e del Dios Al ísimo.
Los elencos genealógicos que al lec o supe icial pudie an pa󰇾
ece no más que á idas lis as de nomb es y núme os, e is en,
sin emba go, ex ao dina ia impo ancia, máxime a ándose de
semi as, en una ob a que es pa a el pueblo is aeli a, al pa que
lib o de las sob ena u ales e elaciones y consolado as p omesas
de Yah é y eso o de su eligión, au én ica his o ia de sus o íge󰇾
nes, blasón de su noble p osapia, como hijos de Ab aham, egis󰈸
o o icial de sus más ilus es amilias, y poema de sus hé oes
p ecla os pe sonajes. {(Cual ejido de e de ollaje, epa la na󰈹
ación en de edo de la seca y i me a mazón de diez ablas ge󰈮
nealógicas)). (Schus e -Holzamme , ob. ci . p. 67). Recué dese,
(35] LA DIVINA EPOPEYA O EL GÉNESIS, LIBRO POÉTICO 6g
a al p opósi o, la impo ancia que e is en los nomb es de los
hé oes oyanos de la Eneida co no p esun os ascendien es de a is�
. oc á icas amilias omanas.
La anscenden al misión de José y de Moisés explica su i󰈺
cien emen e la impo ancia de cuan os po meno es se ela an so󰈦
b e su in ancia y adolescencia. El episodio de Dina y los sique ni󰈌
as es an eceden e obligado pa a la ec a in eligencia de las pa󰈦
lab as que Jacob dedica en sus bendiciones a la ho a de la mue 󰇱
e a Si neón y Le í ; igualmen e el desmán de Rubén p o anando
el álamo pa e no, po lo que a él se e ie e. El de Judá y T ama
es un anillo necesa io en la descendencia del cabeza de la ibu
que había de alza se con la p imacía polí ica y nacional de Is ael,
amén de la p e oga i a mesiánica.
G andeza de la acción épica es una de las cualidades ele an󰇱
es que hemos mencionado. Tan e iden e es en la Di ina Epo󰈸
peya, que no hace al a insis i . Bas e eco da que ((COn la su󰇱
p esión de la Biblia queda ían odos los pueblos asen ados en i󰇿
nieblas y en somb a de mue e)) . Si nos conmue en las g andes
ca ás o es de la na u aleza y los emendos cas igos de Dios, el
ago de las ba allas y he oicas hazañas, ya que el e na p e e󰇱
en e de la an igua epopeya son p ecisamen e:
((Res ges ae egumque ducumque e is ia bella)) (Ho acio,
A . poé . . 74), a ídica necesidad has a el día en que albo ee
nue a e a de paz sin engaño, pa a di imi las con iendas huma󰇱
nas, ab amos el Génesis y el Exodo y en sus páginas encon a e󰇱
mos la desc ipción del mayo ca aclismo sob e enido a la huma󰈸
nidad, no supe ado en magni ud po los indesc ip ibles desas es
que hemos is o en nues os días ni supe able al ez po los que
se anuncian con a al p esagio, pues no pod á el homb e en su
insania des ui la ob a del C eado , que a El solo le pe enece.
Muchas y p óspe as ciudades han sido educidas a cenizas en
nues o siglo po el esánico u o gue e o ; mas ninguna lo ha
sido oda ía de un modo an ágico, ulminan e y po en oso co�
no las ciudades ne andas, cuando ((hizo Yah é llo e sob e So󰈦
doma y Camo a azu e y uego de Y ah é, desde el cielo, des�
uyendo es as ciudades y odo el con o no, y cuan os homb es
habÍa en ellas y has a las plan as de la ie a)) (Gn 192�-25), y de�
jándalas educidas a un Ma Mue o, de pes ilen es aguas. ((Cuén󰈻
ianse allí -dice Donoso-las ba allas del Seño , en cuya p esen-
DAVJD GONZALO MAESO
cia son anos simulac os las ba allas de los homb es ; po eso la
Biblia, que con iene los modelos de odas las agedias, de odas
las elegías y de odas las lamen aciones, con iene ambién el mo󰈞
delo inimi able de odos los can os de ic o ian.
Tal ascendencia iene en sí y en sus consecuencias el ema
desa ollado, que e i iéndose únicamen e a los once p ime os ca󰈃
pí ulos del Gn. leemos en Schus e -Holzamme : ((No se puede
enca ece con palab as la impo ancia de la his o ia p imi i a con󰈃
enida en el Génesis 1-1 1 ; es el undamen o de oda la his o ia
y doc ina de la G acia. Si la Biblia no diese explicación ace ca de
la c eación del cielo y de la ie a, p incipio y desa ollo del gé󰇭
ne o humano has a Ab aham, o igen del pecado y p omesa de
un Reden o , queda ían al ai e la his o ia de la G acia y los un󰈟
damen os de la Re elaciÓn>> (p. 67).
El di ino p o agonis a llena del uno al o o ex emo odo el
épico ela o con sus ecuen es mani, es aciones. La in e ención
di ec a que el au o sag ado le p es a, p esen ándole en escena
pa a de es e modo aumen a la g andiosidad y esplendidez del
cuad o, incluso en ocasiones en que quizá ac ua an solamen e de
un modo isible las causas segundas p opulsadas po El, como
p ime agen e uni e sal, con ie e al di ino poema una ele ación
y magni icencia incompa ables.
El hé oe humano, al como suele apa ece en las epopeyas no
es un se pe ec o ; iene sus laquezas, sus caídas, sus acasos.
Aquí en cambio, el Dios sup emo eúne en Sí la omnipo encia ab󰈠
solu a, la sabidu ía in ini a y odas las pe ecciones ele adas a un
g ado sumo.
Los pe sonajes humanos que se mue en en esa g ande y dila󰈡
ada his o ia épica son an e odo los pa ia cas y pad es de los
pueblos y amilias que han de pobla el o be, homb es po lo
an o de sobe ana p es ancia y singula p edicamen o en la his o󰈢
ia del mundo. En cada una de las secciones que hemos señala󰈃
do, apa e de la igu a p ecipua de Yah é, cuya excelsa majes ad
se expande como una a mós e a celes ial que pene a odo el poe󰈣
ma con i iendo es echa conexión y pe ec a unidad a odas las
pa es, hay o a igu a humana sob esalien e, de p ime a ca ego󰈃
ía, que asume la ep esen ación de la humanidad en sus elacio󰈤
nes con Dios y si e de nexo cen al en cada pa e con odas las
demás pe sonas que in e ienen, e inciden es desa ollados, ai
[37] LA DIVINA EPOPEYA O EL G¡;NESIS, LIBRO POÉTICO 71
pa que de anillo con la igu a cen al que p ecede y la que si·
gue: Adam, Noé, Ab aham (e Isaac en segundo o den, o bien
en algunos ela os), Jacob, José y Moisés son las igu as señe as
de es a sin igual epopeya.
Las cualidades que en los g andes pe sonajes épicos se exi�
gen, de se unos y cons an es, a la ez que i ien es y e dade�
os, icos en ma ices y a iados en e sí, se cumplen a ma a illa
den o de la sublime sencillez del ela o bíblico, en que asimis
mo se dan a conoce po sus p opias acciones y palab as, no me
dian e algún es udio psicológico esbozado po el poe a.
C<Oe odos los esc i os an iguos y mode nos -dice H. Blai 
la Sag ada Esc i u a es la que nos p esen a los ejemplos más
ené gicos del sublime. En ella las desc ipciones de la di ini
dad son admi ablemen e nobles, an o po la g andeza del obje
o, cuan o po el modo de p esen a lon (p. 19). Mucho se ha e
pe ido la obse ación del au o de Lo sublime, el cual hace no a ,
a p opósi o del ((Fía lux)), que el esc i o sag ado alcanza, den o
de la concisión y sencillez insupe ables de que usa, las cumb es
de esa ca ego ía es é ica.
La sublimidad del ema queda expues a: comunicación que
Dios hace de Sí mismo a sus c ia u as, median e la c eación ex
nihilo, y luego po la san i icación y edención p ome ida ; p i
me o, en la pe sona de nues os p o opa en es a oda la hum�ni
dad, y después nue amen e en la del segundo pad e del humano
linaje, Noé ; y, po in, an e la gene al p e a icación elige a un
homb e, a quien colma de bendiciones, pa a gue de él su ja el
pueblo escogido que ha de se deposi a io de la e elación y cuna
del u u o Mesías.
Uno de los equisi os, en el aspec o in ensi o, que p es an
singula ealce a la epopeya sob e odos los demás géne os li e
a ios, esencial según algunos au o es, y que po lo mismo la
hace poco ap a pa a su c eación en los iempos mode nos, es la
apancwn de elemen os ambién llamado máquina
épica, es deci la ep esen ación i a de lo sob ena u al, con o 
me a las c eencias eligiosas o mi ológicas de cada pueblo.
Apa e de la · abismal en e lo di ino y lo humano,
en ninguna epopeya se p esen a con an a in ensidad y ecuencia
lo ma a illoso y el in lujo celes ial como en Di ina Epopeya,
cuyo �·ela o se desen uel e casi po comple o en un ambien e so-

72 DA VID GONZALO MAESO
b ena u al o in luído po la in e ención di ec a y milag osa de
Ia di inidad.
Suele cumpli se en las g andes y en las pequeñas epopeyas
el consejo ho aciano de empeza la na ación sin p eámbulos, p e�
sen ando el cuad o animado de la acción en pleno desa ollo .
. . . ''in medias es
Non secus ac no as audi o em api ". (A . poé . 15>0-151).
Es ambién condición p ecisa el in e és sos enido y acucian e
hacia el desenlace inal :
'' Sempe ad e en um es ina ''. (Ibídem).
Ambas cualidades esplandecen po modo mi í ico en la Di i�
na Epopeya. Se ab e el ela o con el cuad o po en oso de la c ea�
ción, sin disquisiciones ilosó icas sob e la nada, ni p o undida�
des eológicas ace ca del Se Sup emo pe Se subsis ens. Igual�
men e en los ela os pa ciales.
Sin mengua de la plácida g a edad p opia de los iempos y
cos umb es pa a cales, la acción a c eciendo en in ensidad y
emoción en cada una de las pa es que hemos señalado. Al inal
de la p ime a, ya el nomb e de Noé, úl imo eslabón ci ado en la
cadena genealógica de los Se i as es p esagio del Dilu io, obje o
de segunda, de an pa é ico d ama ismo ; al inal de és a apa ece
en escena la g an igu a de Ab aham, pad e del pueblo escogido
y hé oe que llena oda la e ce a pa e, y así sucesi amen e has a
la imponen e eo anía que cie a el poema.
O o de los ca ac e es esenciales de la épica es su obje i idad,
en i ud de la cual la pe sonalidad del poe a se diluye en el con�
enido de la na ación ; po al azón es e géne o poé ico no es de
índole pe sonal, como la lí ica, sino que el can o del poe a es la
oz de odo un pueblo ena decido po el ecue do de sus hé oes
y las ges as de su his o ia. Cuán pe ec amen e se cumple es o en
nues o caso lo demues an las po iadas con o e sias so enidas
en los iempos mode nos ace ca de la au en icidad mosaica del
Pen a euco.
Gala b illan e de la poesía épica son las desc ipciones, que es󰈥
mal an el ela o con lo es y pe las de g a a a iedad y animados
e lejos. l 1uchas son las desc ipciones que den o de la se e a
concisión de la Di ina Epopeya deco an el sag ado ex o, y no a�
b9] LA DIVINA EPOPEYA O EL GÉNESIS, LIBRO POÉTICO 73
bles po ue za exp esi a y sin igual colo ido. A eces una ase,
una ápida pincelada, esbozan un cuad o de po en osa g andeza
y he mosu a inigualable.
«E a la ie a desolación y caos -la oscu idad einaba en el
abismo.
Y el háli o de Dios a agueba -sob e el haz de las ondas. ll
Recué dese, como con as e, la exube ancia de O idio pa a
exp esa una idea algo semejan e, al p incipio de las Me amo o󰇿
sis ; lo mismo decimos con espec o a la ci a siguien e :
<Es alla on las uen es del abismo, - ab ié onse del cielo las com-
[pue as,
Y la llu ia du ó sob e la ie a -cua en a días y cua en a no('hesn :
es la g á ica y concisa desc ipción del dilu io (Gn 711). Con poco
mayo ampli ud y con idén ica ue za desc ip i a se pin a unos
e sículos más adelan e el inmenso ca aclismo en oda su ampli󰈦
ud y los e ec os desolado es que p odujo. (Gn 717-24).
«Alzando Lo sus ojos - io la g an olla del Jo dán egada,
An es de que a Sodoma y a Goma a -Yah é las des uye a,
Como un ja dín di ino -desde Sega a Egip o semejan en.
(Gn 1310):
así se desc ibe el e az país donde un iempo se alza on las ciuda󰈅
des ne andas. «Tie a de la que mana leche y mieln es la de p o-󰈧
misión, de ubé ima y amena e acidad en aquellos iempos.
«Se á un onag o de homb e -su mano con a odos, la de odos
[con a él,
Mo a á en e a odos sus he manos)) {Gn 1612),
al es la semblanza esquemá ica de Ismael y su p ogenie.
Pod ía ecopila se nu ida an ología con las desc ipciones poé󰇿
icas de la Biblia, pa e de ellas del poema que nos ocupa, aun�
que aducidas a o a lengua, sob e odo en p osa, y desconec a󰈃
das del pasaje, pie den mucho de su b illo y ene gía.
La p o undidad de pensamien o se hace os ensible en la épica
po las ecuen es sen encias que cons elan el ela o como pied as
p eciosas enga zadas en un man o. Hay ases que encie an en
pocas palab as ideas pene an es, de mucha más ue za y con-
DA ;D GONZALO MAESO [40]
enido que la gas di agaciones. Casi pudie a a i ma se que odas
las palab as del ex o sag ado encie an esa especial i ualidad ;
po eso ha cons i uído el alimen o espi i ual de an as y an as ge�
ne aciones de la más a iada men alidad y psicología. ((Dios c eó
el cielo y la ie a)). ((La luz e a buena)). ((F a mó Dios al homb e
del pol o de la ie a y le inspi ó en el os o alien o de ida, y
ue así el homb e se animado)) . ((No es bueno que el homb e es é
solo)) . ((Deja á el homb e a su pad e y a su mad e, y se adhe i á
a su muje , y end án a se los dos una sola ca nen : é minos en
que se exp esa la unión ma imonial de un modo an comple o y
ele ado que el mismo jseuc is o no usó de o os ; an sólo aña󰇭
dió: ((Lo que Dios unió, no lo sepa e el homb en. ((Anda en mi
p esencia y sé pe ec on, sín esis ma a illosa de la unión con
Dios. La lis a se ha ía in e minable.
Po la in e ención que en la épica se concede a la di inidad
y lo ma a illoso, son ecuen es los o áculos y comunicaciones
mis e iosas de los pode es celes iales a los humanos. Todas las
páginas del di ino poema es án esmal adas de o áculos, e ela󰇾
ciones y p omesas de Y ah é a los pa ia cas y a su pueblo. Señal
es de ene ación en el esc i o sag ado, que además se p es a a
múl iples conside aciones, exp esa es as in e enciones de Dios
en un es ilo más le an ado y poé ico, y po eso ales palab as an
expues as en un i mo poé ico más acen uado que el es o. (C .
ed. Ki el, ad. de Náca -Colunga, e c.).
La o ación del homb e al C eado y Se Sup emo, como me󰇱
dio de ele ación has a El y de in e comunicación y súplica, que
en la mi ología y la épica de los an iguos pueblos paganos se
p esen a como simple emedo del a o humano y con el in e és
de la impe ación, es la lo más he mosa que embellece los pen󰈨
siles de la Biblia, y siemp e su ge con la since idad e impulso es󰇭
pon áneo del alma pu a, jamás con ebuscado a i icio.
Muchas eces ni siquie a se ci an las pJ.lab as de los o an es,
sino solamen e se hace cons a su humilde pos ación en ie a,
sob e odo en las apa iciones di inas a los pa ia cas.. ¡ Cuán os
silencios elocuen es, que e elan la o ación con i a del co azón
se insinúan en el ex o siemp e con enido y se e o del Sag ado
Lib o ! Modelos de o ación en sus a ias o mas son algunos co󰇭
loquios de Ab aham con Jeho á, la plega ia de Elieze (Gn.
24'2-14) y la emocionada exclamación de Je a ! 810-12}. Los
[ 4 IJ
LA DIVINA EFCPEYA O EL GÉNESIS, LIBRO POÉnco
sac i icios y holocaus os que el homb e -Abel, Noé, Ab aham.
Isaac, Jacob, Moisés- o ece a Dios, son símbolo isible y na u󰇭
al secuela de la o ación del alma, que se ele a has a el ono
del Al ísimo, y cuyo ((Sua e olo El aspi an.
Las leyes de la solida idad humana y ambién las in e e en󰇮
cias amis osas u hos i1es de dis in os pe sonajes en la ama épica,
y las incidencias de la acción, las luchas y encuen os a ios, ha󰇯
cen a menudo necesa io el diálogo, que al ompe la mono onía
del es ilo na a i o p es a especial mo imien o y i acidad. ¡ Qué
encan ado es diálogos encon amos en el di ino poema ! El de
E a y la se pien e in e nal, an ma izado de inísima obse ación
psicológica, el de Dios con nues os p ime os pad es a aíz de la:
caída, el de Dios con Caín el a icida, las di e sas con e sacio󰇮
nes del Seño con Ab aham, y sob e odo la in e cesión de és e
en a o de Sodoma, las ins ucciones de Ab aham a su más adic󰇰
o sie o, adminis ado de su hacienda, la idílica escena de Elie󰇱
ze y Rebeca, que a an os a is as ha inspi ado, los diálogos, an
dis in os, de Isaac con Jacob y con Esaú al se és e suplan ado
po su he mano en la bendición pa e na, las po ías de Labán y
su sob ino, el emocionado encuen o de Jacob con su i acundo
he mano, las con e saciones polí ico-ma imoniales de Hamo y
su hijo Siquem con Jacob y sus hijos, el b e e coloquio de Judá
con T ama , las plá icas de José con los di e sos pe sonajes que
in e ienen en su his o ia, sob e odo los emocionan es encuen󰇲
os con sus he manos en Egip o, las sublimes comunicaciones de
Yah é con Moisés, el homb e que hablaba ca a a ca a con Dios,
las d amá icas en e is as de Moisés y su he mano con Fa aón,
y las imp esionan es alocuciones de Moisés a su pueblo, o ecen
un conjun o caleidoscópico henchido de su iles ma ices a ec i os,
psicológicos y de odo o den y encie an eso os de honda y sin󰇳
ce a emoción e incompa able alo es é ico.
Aun cuando la o a o ia sea un géne o independien e, po la
ampli ud p opia de la épica, en que ienen cabida, acciden almen󰇴
e y en cie o g ado, odos los demás géne os li e a ios -de ahí
la p es ancia incompa able que e is e-, es ambién ecuen e en󰇵
con a en la epopeya, al igual que en la his o ia de ipo clásico,
bellísimos discu sos in e calados en la na ación ; incluso es un
ecu so que se p odiga el de supli el hilo de és a poniendo en
boca de algún pe sonaje el ecuen o de pasados sucesos o a en�
82 DA VID GONZALO 1/!AESO
ción en e la ob a li e a ia, sob e odo en cie os géne os, y el pú�
blico, apenas podemos imagina nos que en aquellos emo os iem󰇿
pos no ocu ía lo mismo. No se esc ibía con des ino a la biblio e�
ca-a chi o, sino pa a el pueblo. La c eación li e a ia log aba una
ida y unas epe cusiones en el alma y cul u a de los ciudadanos,
que e an p ecisamen e la azón de la exis encia de aquélla ; se
ealizaba pa a ellos, los cuales la acogían como cosa p opia, in�
co po ándola al pa imonio ideológico y sen imen al del pueblo
y, po ende, a oda la humanidad. Lo mismo sucede á después,
con las demás p oducciones bíblicas : poesía gnómica, Salmos,
o áculos de los P o e as, e c.
Moldeamien o de la ase
La p ime a di e encia ma e ial en e la p osa y el e so una
ez encuad ado en su ma co especial, según se obse a en odos
los idiomas, es iba en el accionamien o de la ase según cie 󰈜
os módulos cons an es, de a iable igidez, amplios en la e si󰇿
icación :.a.T.a :JT. x6 y ceñidos en las es o as.
Sabemos que la mé ica bíblica admi e cie a elas icidad, m"l󰇴
yo o meno , según sean los ipos mé icos : es ingida en el
masal, holgada en el y m{is oda ía en su a iedad denomi�
nada siggayón (que, según algunos, deno a algo pa ecido al di i󰇿
ambo, po su libe ad mé ica), y bas an e ap eciable en la poe󰈃
sía na a i a.
Na u almen e la ac ual di isión del ex o bíblico. a base so󰈃
b e odo del sil-luq y el a na}:!, no se co esponde de modo abso󰈩
lu o en los lib os poé icos con las leyes de la e si icación ; sin
emba go, en la poesía gnómica, a base del masal (P o . y Job) y
en los T enos, la co espondencia es casi pe ec a, al menos po
lo que a la dis ibución de e sículo se e le e. No así en la e si󰇿
icación más i egula de QohéleL m en la lí ica de Salmos y
Can a , y mucho menos en la an con o e ida de los p o e as.
El escaso desa ollo que alcanza la ase heb ea, al a del
p incipal elemen o liga i o de los ex ensos pe íodos, cual es la
subo dinación, mo i a el que la di e encia en e p osa y e so sea,
en es e aspec o, meno que en o as lenguas ; sin emba go, es cla󰇿
amen e pe cep ible. En los lib os esc i os en p osa, la cláusula
se ampli ica con di e 2os elemen os aseológicos, de e minan es

{49] LA DIVINA BPOPBYA O BL GÉNESIS, LIBRO POl!.TICO
del suj.e o o del e bo, de un modo i egula , meZclándose miem
b os de muy dis in a ex ensión y ac u a, con lo cual, apa e de
opoas azones, se es uma la sensación í mica p opia del e so, que
· equie e cie a p opo ción y uni o midad18• En cambio, en los li
b os poé icos se ad ie e cie a sime ía pa alelís ica en cada seg
men o del e sículo {es icos, cuando cons a de a ios, y hemis
iquios o miemb os de e so en cada uno de és os), comple ando,
desa ollando y e o zando de �l iples mane as el p ime enun
'Ciado o acional.
Cada núme o de e sículo puede equi ale , según los casos,
a un es ico, un hemis iquio o un agmen o o miemb p meno de
e so, o bien a un e so complemen a io, o incluso a a ios e 
'SOS. Pa a oomp oba lo, bas a con ab i el �ex o sag ado en los li
b os poé icos, e incluímos en e és os, na u almen e, el Génesis
y Exodo 1-2021• Po lo an o, si es inú il busca ecip ocidad en
e el es ico (sea de dos o de es :miemb os) y el e sículo nume
ado, ¿cuáles son los módulos po que hab emos de egimos pa a
ap ecia el moldeamien o de la ase mé ica en la poesía na a
i a � Pueden se i nos las no mas siguien es:
1 . a Conside a cada e sículo nume ado como una pequeña
es o a ( ales son en odas las mé icas el pa eado y el e ce o), de
a iable ex ensión.
2.a El eje de cada es ico es la cesu a, que le secciona en dos
o más po ciones.
3. a Los acen os disyun i os, sob e odo los máximos y ma
yo es, son aliosos pun os de apoyo pa a el accionamien o del
e so en su cesu a o cesu as, como ambién pa a la sepa ación
en e e so y e so den o del e sículo.
Ri mo
Aduci la al a de uni o midad en los e sos como a gumen o
en con a de nues a esis, equi ald ía a desconoce la na u aleza
de la poesía bíblica, en la cual, si excep uamos con ados casos
( . g . el me o qiná", y sólo en cuan o al núme o de pies o acen-
1s Recué dese, sin emba go, nues as obse aciones a es e espec o en e� ci ado es�
1:udio de SEF., V (1945), p. 41•43·
DAVID GONZALO MABSO [So}
os, no en cuan o a la clase .de pies que le o man), la i egula i
dad es casi su no ma habi ual.
Con odo, la hexapodia es el me o más ecuen e en la poesía
bíblica de odas clases, como el hexáme o, con el cual iene má&
de una analogía, lo es en la poesía de g iegos y omanos, y en
P o . y Joib co;mo ambién en nume osos salmos se epi e con
bas an e uni o midad, aunque siemp e con a iedad de pies en
cada e so, pues al condición cons i uye un pos ulado en la mé
ica heb eo-bíblica, co;mo lo es, si nos ijamos en la es uc u a
p osódica del e so, en la mode na mé ica acen ual de las len
guas eu opeas.
En la poesía na a i a de la Di ina Epopeya, los lími es mí
nimo y máximo en cuan o al núme o de pies o acen os en cada
es ico oscilan en e 2 y 8 (alguna ez 4 � + 5). Pa iendo de la obli
ga o iedad de la cesu a, que acciona el e so en dos o más
miemb os, en cada e sículo encon amos po egla gene al uno,.
dos o es es icos (quizá no haya un solo ejemplo de cua o):
Ejemplos : 1 1 1 1 1
Gn 11 : Be- e' s ba a' 'Elohim 11 e ha-samayim we-•e ha-'a �.
1 1 1 1 1 1 1
. 2 : we-ha-' a e� hay ah oh wa-boh 11 w-l;lo5(e)k Cal pené eMm,
1 1 1 1 1
:w;e- ual;l 'Elohim 11 me al;le e 0al pen� ha-mayim.
1 1 1 1 1 1 1
V. 12 : Wa- o�e· ha-' a e� de5e', 11 eeseb maz ac ze ac 1e-mineh1l,
1 1 1 1 1 1
:w;e-� Co5eh pe 11 'ase za ce-M ¡emineh :
1 1 1
Wa-ya ' Eloh m k - ob.
Sin llega a la ca ego ía de egla sin excepción (que ales no
se dan en la mé ica bíblica), puede ap ecia se en odo el poema
cie a p opensión a la dispa idad de e so a e so, o en e los dos
hemis iquios sepa ados po la cesu a :{4 + 3, 3 o.+ 2, 4 + 2,
5 + 3, e c. o ice e sa). La azón nos ;pa ece ob ia.
El si es po su na u aleza una composición de b e e ex en
sión y, no obs an e, ambién admi e a iedad, pa a aumen a la
musicalidad y li ismo, acomodándose mejo a los a eba os de la
inspi ación ; el masal, como el dís ico la ino, suele ence a en
cada e so un pensamien o comple o, y goza en él po lo an o
cada e so de cie a au onomía. En cambio, la poesía na a i a
í5IJ LA DIVINA EPOPEYA O BL GmmsiS, UBRO POJhlCO ss
lluye sin cesa como un ío caudaloso, y la egula idad mé ica,
aun siendo ela i a, hab ía de p oduci mono 9nía y lasi ud ; de
.ahí que con enga de modo especial la a iedad melódica, an o
en los e sos como en los miemb os de que és os se componen,
eon lo cual el poe a dispone asi�ismo de mayo holgu a pa a el
cauce de su inspi ación y del ela o. Incluso nos a e e íamos a
suge i sea el e so de desiguales hemis iquios el ípicamen e na
a�i o.
Dl'ccicmes y locuciones po ,necesidad u o na o mé n'co
Po laxo que se le suponga, y en ealidad lo sea, el me o 
· ico, es e iden e i á siemp e suje o a cie as co apisas, que me w
man la libe ad, �poco absolu a, de que dis&u a la p osa ; la
llabilidad e ingenio del poe a es iba es con e i los adminículos
y pa icula idades dimanan es de esas abas, en g acia y o na·
men o del e so, ap o echando las posibilidades lingüís icas y
-es ilís icas del idioma. Es lo que han hecho los g andes poe as de
odas la·s li e a u as.
Mucho se ha a!busado en iempos pasados del cómodo exp&
,.dien e ccp op(e . me i. �cessi a emll o cclicencia poé icall que an·
as eces no suponían al necesidad o licencia, sino un asgo in
·genioso, la ccc.al/ida iunc u all ho aciana, un a caísmo in enciona
.do, e c. Pa a se poe a de al os uelos es p eciso un absolu o do
minio del a e de la e si icaci6n. Sin emba go, es innegable que
cie as palab as y gi os deben su p esencia en el e sp al edon·
deo í mico de és e. No al an en la pa e del Pen a euco que es�
diamos ; y has a en la cons ucción de las ases con nUJile ales
se pe cibe un sabo í J ico especial, que ha in. luído en aquélla
(c . genealogías, Gn. .S, y 11 ).
Cuan o más ígidos sean los moldes Jllé icos, más ecuen e
se á el uso de las pa icula idades sin ác icas o es ilís icas peculiaw
· es del lenguaje poé ico. Sin emba go, aun en los holgados �ol
.des de la poesía na a i a el a en o obse ado las ad ie e. De
es e o den son, . g . la sup esión del a ículo (Gn aa:a. Ex 158Y'
18 Dice M. LAMBERT (T ai é de G am. héb . núm. 216) a p opósi o de la sup esión
del a ículo: «C'es un des ai s qui pe me . en le mieux, : cO é du hy hme e du
¡pa all 9isme, de dis ingue dans la Bible Jes mo ceaux poé iques des mo ceaux p osaiqueu.
86 [52�
o de la no a accusa i i (Gn 911, 14), el hipé ba�on {Gn 9&---.S), elip-·
sis (Gn J 29'80),
epe iciones y pleonasmos (Gn Y-2), e c. que an.
a menudo encon amos en la poesía gnómica y en la lí ica.
DAVID GONZALO MAE.SO
Sabido es que, al e omo de la cau i idad de Babilonia, el
heb eo había dejado de se el idioma hablado po los judíos, su
plan ado pQ el a ameo ; la lengua san a quedó desde en onces.
con inada al cul o y la sinagoga, a pa i del siglo VI a J. T es o
cua o siglos después de aquella da a se lle ó a cabo la aducción
del ex o sag ado al g iego ; en el s. IV de la e a c is iana (diez.
po an 9 de la indicada época) apa eció la Vulga a la ina, y a
pa i del s. VI en adelan e se desa ollan los abajos maso é i
cos que lijan de ini i amen e, como con un allada in anquea
ble, el · ex o heb ajco de la Biblia has a nues os días. Es, po ·
an o, pe ec amen e explicable el ol ido del i mo poé ico, en pe-·
; íodos . an la gos, máxime siendo los abajos e udi os an limi a
dos e impe ec os. Reco demos que un lapso de dos o es siglos.
no más bas ó pa a que omanos an doc os y de an exquisi o gus
o a· ís ic9 como Cice ón y Ho acio, po ejemplo, ap ecia an en
poco y apenas en endie an la e si icación de las comedias de:
Plau o ; y en la época decaden e, al e oluciona la p osodia la
ina, se había obli e ado po comple o el sen ido y el a e de la.
e si icación clásica, como lo demues a un Commodiano ; el mi
mo P udencia es clásico a · i icialmen e. Bas an es os ejemplos:
pa a explica se la escasa a ención que los susodichos aduc o es:
y los maso e as p es a on a la mé ica Mblica en sus espec i os:
abajos. P ocede, sin emba go, menciona la dis inción como li-·
ib .os poé icos, po los acen os especiales «eme » , de Job, P 9 . y:
Salmos an e io men e indicada.
Repe iciones
Co�o un eco de la ei &ación pa alelís ica del pensamien o
ípicamen e o ien al y que llama la a ención singula men e en la
poesía, enemos ambién en és a epe iciones de oces que no··
se ían necesa ias en p osa, y cons i uyen ap eciable elemen o í 
mico. Ejemplos: UJll-yeh1 ce .eb, wa-yeh1 boqe (On ss, a, u, u, 28 ..
"1) ; • Eloh1m se epi e �uchas eces den o del mismo e so, sin
que sea necesa io desde el pun o de is a sin ác ico ni de la da-·
idad del ex o ( . g . Gn 1 a, �s, 2a, e c.).
[53] LA DIVINA EPOPEYA O EL GÉNESIS, LIBRO POÉTJCO 87
Un ejemplo de aná o a en que cua o palab as idén icas o de
la misma ca ego ía se epi en po es eces, empezando o as
an as dásulas con g a o i mo pa alelís íco, enemos en Gn 4931 ;
en un es ilo desp eocupado de la a monía se ía di ícil encon a
semejan e cons ucción.
Son ecuen es las locuciones pa alís icas bLmemb es ; ejem�
plos óhú wa-bóhú (Gn 1 "), be-�almenu k.i-dmu enu (Gn ]26), <<co�
mo las es ellas del cielo y como las a enas del manJ (Gn 2217),
<<soy pol o y ceniza)) (Gn 1827).
La epe ición aposi i a de Y ahwé Elohim me ece especial
a ención, y has a puede a oja insospechada luz con a las eo󰈅
ías de los documen os. En no a a Gn 2 4 dice Ki el : ((A u Elo󰈆
him au poiius Y ahwe hic e 5, 7, 9 e c usque ad 3, 23 add (i a
men um) edac o is esse ide u )). Sin nega que en e ec o sea
admisible al suposición, puede, no obs an e, algunas eces se
simple epe ición mé ica.
Así como en la épica homé ica y i giliana hay ozos de e 󰈇
sos y has a e sos en e os que se epi en de ez en cuando, como
un eco p óximo o lejano de o os agmen os o pasajes del poe󰈄
ma, cons i uyendo un ag adable i o nello, ambién en el ex o
bíblico hallamos casos pa ecidos : . g . wa-yehí k_en (Gn ]7• 9• 11•
15' 24' 30) wa-yehí ba-yamín ha-hem (o abbim) (Ex ]1
1' 23) (c . in
'illo empo e, n die bus illis) ; wa yedabbe Wahwel1, e Moseh le--
' A (E 6�" 131 14' )
mo x -, , , e c ..
O as pa icula idades
Cie as exp esiones in oduc o ias en p incipio de e so, . g .
wa-yome 'Eloh m, no cuen an a eces a los e ec os mé icos y
deben conside a se como anác usis o base (c . mé ica clásica y
édica). En los Salmos y T enos consigna alguna ez semejan e
obse ación la ed. de Ki el�Kahle.
El nasog y aun el mé eg y el ep esen an ele�
men as p osódicos que e os. milmen e pudie on ene su o igen
en el lenguaje e si icado, y luego po quizá a i i.ciosa�
men e en las escuelas, se ex ensi os a
as a la semi onada de smagogas.
A eces con end á
acen os g á icos que
p osa, con 1s-
o

88 DA VID GONZALO MAESO [54]
masiado pausada del ex o pueden ene i ualidad. Es una sim󰇭
ple conje u a que no es posible demos a con a gumen os pues o
que pa a ello se necesi a ía el es imonio del lenguaje hablado,
pe o que po la misma azón ampoco puede a bi a iamen e e󰇭
cusa se.
Una obse ación inal hemos de hace . Es doc ina admi ida
hace iempo que en el decu so de los iempos se han in oducido
en el Pen a euco lige as adiciones, glosas, no as explica i as, in󰇭
e polaciones, apos illas, e c., ya sea po los di e sos amanuen󰇭
ses, ya po el edac o que dio al Pen a euco su con ex u a ac ual,
adi amen os que en nada subs ancial al e an el con enido del ex󰇭
o, pe o que desde el pun o de is a li e a io y í mico pueden al󰇭
guna ez ompe la a monía del conjun o.
Na u almen e que, sin una sólida p epa ación, no siemp e se á
ácil cap a en la pa e que hemos aco ado como co espondien e
a la Di ina Epopeya, la o ma y es uc u a mé ica. Bas a sin em󰇭
ba go, con que se ad ie a el ca ác e poé ico de su composición
gene al. Es a disposición de ánimo se i á pa a pe cibi mejo las
bellezas li e a ias que encie a ; el i mo, a pesa de sus hondas
di e gencias con espec o a la poesía clásica y a la de las lenguas
mode nas, ambién se i á dibujando sua emen e e insinuándose
en el alma has a enseño ea se po comple o de la sensibilidad y
p oduci la emoción es é ica en oda su pleni ud, que es in p i󰇭
mo dial de oda ob a poé ica y escala po donde el espí i u as󰇭
ciende a la con emplación de la sup ema Belleza.
8. Au o , composición y conse ación del poema.
No hemos de epe i aquí los consabidos a gumen os an iguos
en p o de la au en icidad mosaica del Pen a euco, o el es ado ac-
de es a cues ión, ni las pa icula idades de su composición ;
an sólo aduci emos algunos po meno es que puedan ayuda al
escla ecimien o y apoyo de nues a esis. A í ulo no más que de
opinión e osímil podemos a en u a alguna conje u a ace ca del
modo y ci cuns ancias en que el poema de Y ah é pudo se con�
cebido y edac ado.
Ace ca de su indiscu ible au o p ime o, sabemos que Moisés
[55] LA DIVINA EPOPEYA O EL GÉNESIS, LIBRO POÉTICO Sg
« ue ins uí do en oda la sabidu ía de los egipcios20, y e a pode󰇱
oso en palab as y ob as. Así que cumplió los cua en a años, sin󰇱
ió deseos de isi a a sus he manos, los hijos de Is ael>> . (Hch
722); así se exp esa San Es eban, glosando el siguien e e sículo
del Exodo : ((Cuando ya ue g ande Moisés, salía a e a sus he 󰇱
manos, siendo es igo de la op esión en que es abann (Ex. 2'l
Po lo an o, el ambien e p o idencial en que se desa olló la p i󰇱
me a pa e de la ida de Moisés, le b indó oda clase de acilida󰇱
des pa a adqui i en la co e de Fa aón as a y sólida o mación
in elec ual, imbui se pe ec amen e en oda la cul u a egipcia, y
al p opio iempo su p ime a in ancia anscu ida jun o a su p o󰇱
pia mad e, el no desmen ido amo a su linaje y la libe ad de
acción de que gozaba, hubie on de da le a conoce las adicio󰇱
nes de su pueblo. Pudo, po lo an o, ya en onces inicia la com󰇱
posición del magno poema. Cabe ambién supone que du an e
su pe manencia en ie as de Madián y península del Sinaí, en
plena ida sel á ica, al con ac o de la na u aleza, uen e ubé i󰇱
ma de inspi ación, po los alles e aces y mon es excelsos, don󰇾
de apacen aba los ganados de su sueg o, a ón conspicuo y p u󰇱
den e (Ex 2 ; c . 18), eme oso de Dios y sace do e de Madián,
se despe a a su numen c eado , y en las la gas medi aciones de
su o zada soledad el ecue do de las pa ias adiciones ue a o󰇱
mando paula inamen e en su genial in eligencia, bajo la inspi a󰇱
ción di ina, las o mas a ís icas de la ob a poé ica. Finalmen e,
en los la gos años de la pe eg inación po el desie o, así como
cons a exp esamen e que compuso a ios cán icos de ci cuns an�
cia (Ex 15, D 31-33), pudo ambién, a modo de magní ico
p eámbulo a la T o á, la pa e p opiamen e legisla i a, y como
p olegómenos his ó icos a los anales de Is ael desde la salida de
Egip o, esc ibi en o ma poé ica pa a su mayo ealce, al pa que
como ecu so mnemo écnico y a ís ico pa a su mejo ijación en
la memo ia y más amplia y segu a di usión del poema, la se ie de
can os que componen la Di ina Epopeya, desde la c eación del
mundo y del homb e has a la eo anía del Sinaí. Más oda ía.
Sabido es que la Comisión bíblica admi e que use puede sos ene
sin pe juicio de la au en icidad mosaica del Pen a euco, que Moi-
2o «Cua ,do ue g andeci o, se lo l!¿ Ó a la hija de Fa aó:1, y ue pa a ella como uno
::le sus hijos>> (Ex 2lO),
90 DA VJD GONZALO MAESO [56]
sés se si ie a de uen es pa a la composición de la ob a, ya de
documen os esc i os, ya de adiciones o ales, u ilizándolos, bien
al pie de la le a, o bien siguiendo el sen ido, o a esumiéndolos,
o a ampli icándolos, con o me al plan po él concebido, y bajo el
in lujo de la di ina inspi aciónn (Schus e -Holzamme , ob. ci .
p. 60). En in, oda ía cabe o a hipó esis, admi ida po la e e i󰈈
da Comisión Bíblica, y es que ((la au en icidad mosaica no exige
necesa iamen e la edacción comple a de oda la ob a po Moisés,
de sue e que se deba sos ene que Moisés esc ibie a de su mano
o dic a a odas y cada una de las palab as ; puede admi i se la
opinión de quienes c een que Moisés pudo enca ga a uno o a󰈉
ios la edacción de la ob a ideada po bajo el in lujo de la
di ina Inspi ación ; pe o de al sue e que es os edac o es asla󰇲
da an ielmen e sus pensamien os, sin añadi ni omi i cosa al-·
guna con a su olun ad, y que, inalmen e, la ob a así compues󰈊
a, ue ap obada po Moisés como au o p incipal e inspi ado, y
publicada con su nomb eJJ . (Ibídem).
Po lo an o, ya sea que u iliza a Moisés las an iguas adicio󰈋
nes conse adas con amo osa de oción po los is aeli as, de pa󰇿
d es a hijos, al igual que sus genealogías ; sea que o os poe as
heb eos, bajo la inmedia a di ección de e incluso en iem󰈌
pos ul e io es siguiendo sus huellas y dominados po su in lujo,
die an o ma a ís ica y poé ica al plan gene al de la ob a conce󰈊
bido y esbozado po él, pueden admi i se líci amen e di e sos sub󰈍
sidios y complemen os li e a ios.
En el mismo Pen a euco se hace mención de o as ob as p o󰈎
bablemen e poé icas de la misma época, como son el Lib o de las
gue as de Y ah é (Nm 2114) y las canciones de los o ado es o
p o e bis as (ibíd. . 27). No abilísimo ejempla de poesía lí ica,
de épico alien o, son asimismo las bendiciones y o áculos de Ba-
laam (Nm 23 y 24), y apenas pos e io en siglos es el cán ico
de Débo a, econocido como uno de los y más
mosos modelos de la poesía bíblica
Las nume osas aco aciones poé icas egis adas en la de
Ki el-Kahle, de que opo unamen e mención, sob e odo
aquéllas que son unánimemen e econocidas como agmen os e -
si icados, ponen de de en e
heb eos.
[57] LA DJVlNA EPOPEYA O EL GÉNESIS, LJBRO POETlCC g
Conse ación
Respec o a la o ma en que se conse a an las ene andas na󰈏
aciones del Poema de Y ah é, an e odo eco da emos como in�
con o e sible el conocimien o de la esc i u a en los ie nos de
Moisés, y po él mismo, según a es iguan di e sos pasajes del
Pen a euco de modo inequí oco y exp eso.
Pe o además, aun cuando ales ela os no se conse a an jun󰈐
o a los ollos de las disposiciones legales que sucesi amen e se
iban deposi ando en el Tabe náculo jun o al A ca de la Alianza,
ya que solamen e se hace mención pa a esos e ec os, de o dena󰇶
mien os legisla i os, es na u al que se conse a an pa icula men󰈑
e po cuan os is aeli as sin ie an especial a ición a la poesía. So󰈒
b e es e pun o hay algunas almsiones, que nos in o man ace ca del
ap endizaje y ulga ización de composiciones poé icas pues as po
esc i o y acompañadas de música o de alguna modulación. <<Es󰈓
c ibid, pues, es e cán ico ; enseñádselo a los hijos de Is ael, po
nédselo en su boca, pa a que es e cán ico me si a de es imo󰈓
nio ... Esc ibió, pues, Moisés es e cán ico aquel día y se lo ense󰈔
ñó a los hijos de ls aeln. (D 3]18-22).
Reco demos asimismo un ejemplo aleccionado . A no se po
el ex enso ela o que en el Exodo leemos espec o a la ab icación
del A ca y cons ucción del Tabe náculo, con odos los a ís icos
y a iados ense es, el p opicia o io, la mesa, el candelab o de
o o, el al a de los pe umes, la pila de b once, los apices y co �
inajes, el elo de sepa ación, el al a de los holocaus os, el a io,
así como ambién las es idu as sace do ales, e igualmen e el epi󰇶
sodio del bece o de o o, undido con los anillos y a acadas, ja󰈕
más nos hab íamos imaginado que las a es ab iles alcanza an
a la sazón en e los is aeli as, pueblo nómada que pe eg inaba
po el desie o, an no able p og eso. Las indicadas ci cuns ancias
ue on la ocasión pa a que el esc i o sag ado pusie a de elie e,
sin p opone se al inalidad, el es ado de esas a es, con ex�
ensión y lujo de po meno es que ese asun o ocupa casi exclusi a�
men e la segunda mi ad del Exodo en su o ma ac uaL (Cap s.
25-40).
Si en el pueblo de a su de exis ían an
hábiles a is as o eb es, undido es y epujado es de