LA D]V1NA EPOPEYA O EL GENESIS, LIBRO POETICO*
SUMARIO
PREUJSJÓN.
P ime a pa e. - , Lib os y pasajes poé icos de la Bibl a.
2. Di isión del Pe:J a euco; ca ác e de cada pa e.
3· Los iempos épico-he oicos.
4· Vislumb es de poesía.
S. pmca pa e.-5. La Di ina Epopeya; su o ma in e na.
6. Es ilís ica.
7· Elemen os mé icos.
8. Au o . composición y conse ación del poema.
9· Conclusiones.
PRELUSIÓN
PRETENDEMOS en el p esen e es udio demos a que la pa e del
Pen a euco comp endida en odo el Génesis y Exodo 1 �2021
o ma un lib o poé ico, po su o ma li e a ia in e na y ex e na, pe �
enecien e a la poesía na a i a, y sin que es o suponga menosca
bo alguno de la e dad e his o icidad de esos lib os, con o me a
la doc ina de la Iglesia ca ólica.
Es e abajo, as a ios aza es y icisi udes, quedó a umbado en e an os o os
del au o . hace ya años. Hoy nos decidimos a •<desempol a lo>> y publica lo, sin modi
icación alguna, con iados en que si algún alo enía al se compues o, lo segui á en en
do oda ía; al e a lo se ía al ez desa iculado y des i ua lo. En las ciencias noológi
cas, pese al ne iosis:no que pa ece aqueja a la cul u a de nues os días, y aun en las
bíblicas, no EC a an de p isa como muchos c een, alucinados po el e iginoso a a':l
ce de la écnica que ca ac e iza nues a época.
Ciñéndonos al campo de ]a Esc i u ís ica, di emos que no pocas eo ías, más o me
nos no edosas, han esul ado lo de un día o han ido pe dj�ndo el p edicamen o que
pa ecían os en a , has a llega i:1cluso a desac edi a se y des anece se.
DA ViD GONZALO MAESO
[2]
No nos mue e ningún ano deseo de a bi a ias cuan o
a iesgadas no edades ; po ello hemos p ocu ado expone los da··
os y an eceden es necesa ios pa a la mejo comp ensión del asun
o, así como ambién e enda nues os ase os con odas opi�
niones y a i maciones aliosas que nos ha sido posible allega en
abono de nues a esis, an o más in e:n:san es cuan o que sus au o
es no mos a on el meno a isbo de la eo ía que p opugnamos.
el Handbuch zu biblischen Geschich e, de Schus e -Hol
zamme 8.a ed. . 1925, ad. españ. 1932) se hace cons a que
hoy día <<muchos, is os los anos es ue zos de la c í ica, uel
en sus ojos hacia una in e p e ación más en a monía con el con
enido de los lib os sag adosn (p. 4). Es os son los mó iles que
nos han impulsado a o dena y da a la es ampa las ideas con e
nidas en el p esen e a ículo, que iempo ha nos acompaña on en
nues as asiduas lec u as del ex o bíblico, a ianzándose y co obo
ándose cada día con mayo ijeza.
nues os posibles con adic o es solamen e eco da ía-
mos las palab as de San Agus ín, que po nues a pa e hemos
enido muy en cuen a: ((E in ebus
eiiam di ina lege imus quae possin
a que alias pa e e e sen en ias, in
ma ione i a p oiiciamus, u si o e
ec e labe ac a e i co uamus non p o sen en ia
u a um, sed p o nos a i a dimican es, e eam
um esse quae nos a es , cum po ius eam quae
nos am esse elle debeamusn. (Lib. I Gen. li .).
Algunos pun os de los aquí a ados eque i ían ez un des�
a ollo mayo ; pe o las es icciones p opias de una e is a nos
han impues o o zosa limi ación en ma e ia an ex ensa, que da
ma gen pa a un lib o.
Pa a odo lo elacionado con los p incipios que
in o man la mé ica bíblica emi imos al lec o , una ez po odas,
a nues os es udios sob e ese ema y ace ca del pa alelismo apa e
cidos en Se a ad V (1945) p. 2-47 y (1943) p. 2-39, espec i
amen e. También gua da elación con ema aquí expues o nues
o Es udio es ilís ico del p ime capí ulo del Génesis, publicado
en el Bol. de la Uni e sidad' de G anada, Dic. 1943, p. 443-452.
[3] LA DIVINA EPOPEYA O EL GÉNESIS, LIBRO POÉTICO 37
PRIMERA PARTE
l . Lib os y pasajes poé icos de la Biblia
Vulga es la di isión de los nume osos lib os que componen
el An iguo como el Nue o Tes amen o (44 y 27 espec i amen e,
según el canon iden ino), en his ó icos, legisla i os, sapienciales
( ambién llamados doc inales y poé icos, los del A. T.) y p o é
ioos.
No emos, sin emba go, que a eces se p escinde del segundo
concep o, an impo an e, o se hace en él escaso hincapié. En cam
bio, la denominación judaica de To á (Ley) pa a designa odo el
Pen a euco, no exp esa el ca ác e his ó ico, an ele an e, de los
cinco lib os mosaicos.
San G ega io Nacianceno (Ca . lib. I, ca m. 12), al expone
el canon c is iano de los Lib os Sag ados, que ag upa en ein idós,
según la cos umb e abínica, po el núme o de las le as heb eas,
dice así, según aduccción en e sos la inos:
His o ici: Genesis p imus, mox Exodus, inde
Le i icus, Nume i, Legis um sci a secundae ...
Quinque me is cons an , Job, Da id, es Salomonis
Concio e insignis Can us, P o e bia sac a.
Conside a, pues, el san o doc o de la Iglesia g iega como li
b os poé icos los cinco siguien es: Job, Salmos, P o e bios, Qo
héle (Eclesias és) y Can a de los Can a es, mos ándose mejo in
o mado que algunos mode nos, los cuales excluyen el Eclesias és
del núme o de los lib os en e so, siendo así que en su mayo
pa e es á, cons i uyendo, po an o, un géne o mix o, de que no
al an ejemplos en o as li e a u as, como g iega y la la ina (sá
i a menipea) y las mode nas eu opeas ( . g . la no ela pas o il,
e cé e a).
el doc o P. P ado, en sus an di undidas P aelec iO!nes
al sen a la a i mación de que los lib os sapienciales es án
esc i os odos en e so (¿ ambién el de , esc i o en g ie-
DAVID GONZALO MAESO
go ?), pone en duda el ca ác e poé ico de Qohéle , al deci : ( Om
nes, si o e Eccl( esias em) excipias, liga a o a ione sc ip i com
p oban u n, ( . li, p. 1 ). También los benemé i os aduc o es de la
Biblia que encabeza la colección B. A. C., e sión que bien pod ía
dis ingui se en e las demás con la denominación de ((Biblia sal
man icensen, a juzga po la disposición del ex o y el silencio en
la in oducción, di íase conside an el Eclesias és como lib o en
p osa.
En las Biblias heb aicas no apa ece ealmen e dis inción ipo
g á ica en e los lib os en p osa y los en e so has a el siglo pasa
do, en que apun an algunos in en os. En la Edad Media, el espe
cial sis ema de acen os poé icos <<eme JJ, peculia es exclusi amen e
de los es lib os cuyos í ulos en heb eo designa es a sigla, Job,
P o e bios y Salmos, o mulados con is as a la modulación sina
goga!, ya p esupone una dis inción. También se encuen a en los
manusc i os una disposición especial, bas an e cu iosa, de cie os
ozos poé icos in e calados en los lib os his ó icos, a base de es
pacios en e hemis iquios y e sos, p ocedimien o que denuncia la
al a de un ace ado c i e io es é ico, y del cual puede e se oda ía
algún espécimen en la edición de Mei ha-Le í (Be lín, 5.680;
Cán . de Débo a, Salmo 18 ; H Sm 22 y 23 :, éase ambién Ecls.
32-9}. Pe o semejan e mé odo no p e aleció, ni en la Edad Media
ni en los iempos mode nos, ni en ediciones ni en aducciones.
Tan sólo cabe menciona como excepción a los copis as g iegos,
sin duda do ados de especial buen gus o li e a io, los cuales acos
umb a on ansc ibi los es mencionados lib os y algunos o os
elegidos con a iable acie o, ma cando la sepa ación lineal de los
e sos.
La edición de Da id Ginsbu g, publicada po la Bi-
ble Socie y (18942, eimp . 1937) di ulgada po The Bible Sp ea
din Union (inaug. 1 894), ma ca la sepa ación de e sos (o mejo ,
de hemis iquios o miemb os de e sos, a una sola columna) sola
men e en Salmos, P o . y Job.
La de A. Hahn, an co ien e en siglo pasado, ealizada so-
b e la de E e a do an de Hoogh , es ablece la usual sepa ación
de líneas de e so a e so, conside ando como ales cada uno de
hemis iquios de cada es ico, o los miemb os de los o e-
ás icos. Supone no able a ance, ya que p esen a de ese modo los
Salmos (no en cambio los demás lib os poé icos y ninguno de los
[51 LA DIVINA EPOPEYA O EL GÉNESIS, LIBRO POÉTICO 39
P o e as) y ambién los ozos e si icados más no ables de los li
b os his ó icos, y algún o áculo de Yah é (Gn 25}, las bendicio
nes de Isaac (Gn 27) y de Jacob (Gn 49), los e sos del episodio
de Balaam (Núm. 21, 23, 24), los cán icos de Moisés (Ex 15 y D
32 y 33), el cán ico de Débo a (Jc 5), los enigmas de Sansón
]e 14 y 15), el cán ico de Ana (I Sm 2), los de Da id con enidos
en H Sm 1, 3, 22 y 23 y l C o 16, la plega ia de Jonás (Jon 2), el
cán ico de Habacuc (c. 3) y el de Ezequías (ls 38}.
En las Biblias la inas no se ha solido es ampa dis inción algu
na en e e so y p osa.
En las aducciones a las lenguas mode nas ya se ha empezado
en nues os días o es ablece la sepa ación lineal po e sos o po
hemis iquios (según el c i e io adop ado en la unidad mé ica).
Así, po no e e i nos sino a las de lengua hispana, en la amosa
de Vale a, e isada y adop ada po la Sociedad Bíblica, emos se
indica dicha dis inción en odos los susodichos pasajes, en algunos
más de los lib os his ó icos, cual es el de Lamec (Gn 4) y el de
Noé (Gn 9), y además en los lib os poé icos P o e bios, Job, Can
a y Lamen aciones, pe o no en Eclesias és ni P o e as.
Toda ía da algunos pasos más en la « e si icación)) la men
cionada Biblia de la B. A. C., pues o que añade a los lib os y pa
sajes indicados, algunos o áculos de Yah é (Gn 3, 12, 16), las
bendiciones a la desposada (Rebeca; Gn 24), sin con a los lib os
y pasajes poé icos que no cons an en el o iginal heb eo, y po ende
ampoco en Biblias p o es an es. Téngase en cuen a además la
ci a que de es os au o es ansc ibimos más adelan e. Toda ía con
mayo p o usión y en más des acada o ma se e ec úan los seccio
namien os en la aducción de Bo e -Can e a.
Pe o la edición que da un e dade o sal o de gigan e en es a
cues ión, po lo que al ex o heb eo se e ie e, es la de Ki el-Kah
Ie. an o en la o ma como en la ampli ud, supe ando conside a�
blemen e odas las indicaciones an e io es de las Biblias y de los
pnme es ablece ace adamen e sepa a-
de cada es ico y ma ca con solo un pequeño espacio las
cesu as o de miemb os en cada e so ; po o a pa e,
de un modo magní ico, además de los indicados pasajes
más, y o os lib os, sin · el máxima pa -
eme an o en mayo es como en 1os meno es
es e modo, esume e] de an
40 DA VID GONZALO MAESO 61
impo an e cues ión en e los más doc os y documen ados heb aís
as y esc i u a ías.
En la pa e que in e esa exclusi amen e a nues o p opósi o
(On y Ex 1-202') se conside an en la ci ada edición de Ki el-Kahle
como e si icados los siguien es pasajes, que o man un cen ena
de e sículos ap oximadamen e:
Génesis: ¡ "', 1', "",
J z -3' J 419-20' 151]'' "'h'
29
Exodo: 15'-21.
314-U', 423�:.!4' :2JL' 82:::1 96--':", 12 -16' 24-27'
J6ll-l2, l71 J---'·, 24"0b, 25"'3, 26"", 2727b---
20' 49'-"'.
El len o, pe o p og esi o a ance que se deduce de las ano a�
ciones p eceden es, y que po al mo i o nos ha pa ecido de in e és
es ampa , en pos de un conocimien o, oscu o en lo:> comienzos,
pe o que paub inamen e se a escla eciendo, de la mé ica bíbli
ca, demues a an e odo la innegable di icul ad en su disce nimien
o y la impo ancia capi al que e is e desde el pun o de is a es
é ico, li e a io y lingüís ico, además del exegé ico y doc inaL En
e ec o: ((L' é ude de la o me de poésie héb aique n 'es pas une
é ude de JU e cu iosi é. En connaissan bien les egles auxquelles
elle é ai soumise, on comp emd mieux un ce . ain nomb e d' éc i s
de l' A ncien T es amen , e' es -a-di e ceux qui son composés en
e s e qui, a cause de leu s yle, son les plus obscu s e les plus
di iciles de ous. O , ces éc i s son puisqu' ils en e �
men pd�s de la moi ié de l' A ncien Tes amen héb eu, e' es -a-di e
les li es sapien iaux e les p ophe es; les li es his o iques eux
mémes con ie :;¡nen beaucoup de mo ceaux poé iquesn
1•
Los eximios aduc o es de la Biblia salman icense co obo an
a es e p opósi o: {(Es muy digno de no a que no son sólo los li�
b os sapienciales los que es án esc i os en o na mé ica ; son nu
me osísimas las pa es de o os lib os, sob e odo los p o é icos,
que nos o ecen la misma o ma y emplean idén ico lenguajen.
oda la legión de au o es de es udios in oduc o ios al
es udio de las Sag adas Esc i u as, sal o a as excepciones, la o
ma poé ica ha susci ado escasa · mayo pa e ni la
mencionan. O os, como J. Janssens, se limi an a lige as con
side aciones, o a ases lacónicas como : «Cuius au em gene-
1 VIGOUROUX, Manuel b blique, ll, 88::¡, p. 8g.
LA DIVINA EPOPEYA O EL GÉNESiS, LIBRO POÉTICO
is poesis si dispu an e udi in ". Uno de és os p ecisamen e,
después de p odiga en usias as elogios ( id. �n a) a la poesía bí
dijo e i iéndose a la mé ica : ((plena esse e o um omnia e
in p o undo deme sam la e e e i a emn 3•
Así, pues, odo cuan o pueda con ibui a dilucida el au én ico
sen ido del ex o sag ado y a ep oduci con el mayo e ismo el
cuad o poé ico y su o ma de exp esión, al como se p esen a on
an e el espí i u c eado y di inamen e inspi ado de los esc i o es
bíblicos, end á indudable alo exegé ico, y su ep oducción pe
ec a debe se me a ideal a que aspi e odo es udioso y aman e de
los Sag ados Lib os, como medio pode oso de ahonda en el con
enido doc inal de és os y alo a odos los quila es de su o ma
· . Recué dese la impo ancia que los Sumos Pon í ices, y
señaladamen e Pío XH en su encíclica de 30 de Sep iemb e de
1943, a ibuye a la c í ica ex ual y a la in es igación del sen ido
li e al, o ien ación que ya encon amos en los San os Pad es y apo
logis as c is ianos, po ejemplo San Agus ín.
Respec o a la ap eciación de los alo es es é icos en el es udio
de Esc i u as, oigamos las palab as de Pe one, que hizo suyas
el ca denal Monescillo: ((Ad oce u e iam, si place , in subsidium
aes he ica me hodus, e quid di ina eligio in se pulch i udinis,
ac sua i a is ad humanos animas mulcendos solandos
que con inea , i is elu i colo ibus depinga u . Haec quippe om
nia e oppo una alde accidun ae a i nos ae, e causam ca holi
cae iu an imp imis)) 4• Si a alguien pudie a pa ece a
caica es a ci a, end íamos que con es a le lamen ando se haya e
nido muy poco en cuen a has a el p esen e. En nues o Manual de
de la Li e a u a heb ea hemos p ocu ado pone de elie e
es os alo es, den o de los lími es gene ales de una ob a de es a
na u aleza; sin emba go, es á oda ía po hace -espe emos se
haga algún día- el g an comen a io es é ico de oda la Biblia. Lo
eclama con insis encia no solamen e el es ado ac ual de la Esc i
s:no la misma ca ego ía y p es ancia li e a ia del Sag ado
He menen ca sac a, ed. eisp. x853, p. 226.
3 W. JoNES, Poiiseos a5w ime commne a !D um L bi sex, Le¡pz¡g. 2.'· eci. I777•
A. MoNESCILLO, ed. Theologw. umw sa del P. Cha mes, l, I848, p. 53·
42 iJAV!D GONZALO MAESO
2. Di isión del Pen a euco; ca ác e de cada pa e.
Ignó ase la echa en que ((el lib o de Moisés)) o cc olumen de
Moisés)), como ambién se le llama, exp esión que hallamos indu�
so en Ju enal (San . XIV):
T adidi a cano quodcumque olumine Mases,
ue di idido en las cinco g andes secciones que in eg an el Pen
a euco.
Di ícil y has a imposible esul a es ablece una di isión igu�
osamen e sis ema izada po ma e ias en los cua o úl imos lib os
del Pen a euco, sin al e a el o den en que se nos ha conse ado a
a és de los siglos. Mézdanse en su he e ogéneo conjun o, indi
cio elocuen e de su emo a an igüedad y e elado de las ci cuns�
ancias en que dichos lib os ue on esc i os, la copiosa y a iada
legíslación ci il, penal, eligiosa, sace do al, social, e c., p omul
gada paula inamen e en el decu so de aquel pe íodo o ma i o de
la nacionalidad is aeli a, la his o ia y c ónicas de es e pueblo du
an e los cua en a años de su pe eg inación po el desie o, los cen
sos de las ibus, algunas gue as sos enidas, un a ance de la dis
ibución de la ie a de Canaán, y, amén de odo es o, exho a
ciones, cán icos, bendiciones, a ídicas amenazas pa a los ans
g eso es de la Ley y ei e ación del Decálogo.
Aunque elacionados en e sí, sob e odo po el con enido le
gisla i o y en meno escala po el ela o his ó ico, inexis en e en la
2. • pa e del Exodo y en el Le í ico, sal o disposiciones de o den
in e io y algún inciden e, y simple ecapi ulación o ecuen o en
el Deu e onomio, no obs an e cada uno de es os cua o lib os o ece
no o ia independencia. El Exodo (2022 m del lib o) con iene el
c(Código de la alianza)), y, como consecuencia inmedia a y de
oda u gencia, cons ucción del Tabe náculo y el l�wca, ela-
bo ación de las es idu as sace do ales, consag ación de sace -
do es, di e sas disposiciones i uales y o den a segui en ma -
chas. Complemen o na u al imp escindible es e1 Código Sace do-
ma e ia del Le í ico. Núme os, a eno de su í ulo heb aico
((Ba-midba n, (Cen el desie o,n es Eb o que p opiamen e ela a
sucesos acaecidos a Is ael desde el desie o de Sinaí ( 11) has a las
de Moab. · po es discu sos
[91 LA DIVINA EPOPEYA O EL GÉNESIS, LIBRO POÉT!Cü 43
pues os en boca del p opio Moisés, en los cuales ecue da a su
pueblo, en ono pa e nal, los bene icios ecibidos de Jeho á y las
e apas de su pe eg inación a a és del desie o, exho ándolos a la
obse ancia de la Ley ; ei é anse cie as disposiciones p omulga�
das an e io men e, y se añaden algunas o as.
Así, pues, la di isión básica de odo el Pen a euco en dichos
cinco lib os no es del odo ace ada: el Le í ico, exclusi amen e
legisla i o y no con ca ác e gene al, in e umpe la na ación en e
Ex y Nm ; y po lo que a añe al o den in e no mézclase a cada
paso en es os dos y D la pa e his ó ica con la legisla i a. Ya se
comp ende, con odo, que no ha de busca se una sis ema ización
al es ilo mode no, y ue za es econoce asimismo que la inclusión
de muchas disposiciones legisla i as en e los sucesos que las mo i
a on no ca ece de in e és. A pesa de odo, no negamos que la
adicional di isión en los cinco lib os iene algún undamen o, si
nos ijamos en el ca ác e ípico que a cada cual dis ingue, y no
an o en su enlace o su al a de conexión con los demás.
Hay comen a is as que es ablecen la siguien e ag upación i
pa i a: 1.0, Génesis; 2.", Exodo, Le í ico y Núme os; 3.", Deu�
e onomio. ((El Génesis es como la p ehis o ia de Is aeL Tiene su
unidad li e a ia, cons í uída po la se ie de las gene aciones, que
comienzan po la del cielo y la ie a y e minan con la de Jacob ...
Los es lib os que siguen o man un odo, y con ienen la his o ia
de la op esión y la libe ación de Egip o y la de las pe eg inaciones
po el desie o, con odas su.3 pe ipecias. Ocupa en ellas un luga
p eeminen e la pe manencia en el Sinaí. En el cu so de es a his
o ia a el au o in e cambiando la p omulgación de las leyes que
o ma an el Código mosaico ... El Deu e onomio es una ob a apa �
e, una ecopilación his ó ica y legal de odo lo sucedido desde la
salida de Egip on. (Náca -·Colunga, ob. ci . p. 1-2).
Sin emba go, la di e enciación más p o unda que sal a a la
is a de cualquie lec o que conside e el Pen a euco en odo su
y que en pa e casi se insinúa en es
ca ác e esencialmen e na a i o de
2021 y el p edomi-
e
an, a
del es o del Pen a euco (Código mosaico),
bien pa ecen his o iados con
yel .
so DA ViD GONZc LO N!AESO íi6!
la ie a y sojuzga la, así como a odos los se es animados que en
ella se mue en, jun amen e con las a es del cielo y los peces del
ma . Sólo an e el e<:ue do del a icidio de Caín, que ensang en
ó la cuna de la humanidad, a las pue as mismas del Pa aíso, y
el asesina o en e elado en las palab as de Lamec (Gn 4""), se
p ohibe axa i amen e a en a con a la ida del homb e, ((po
que el homb e ha sido hecho a imagen de Diosn, concep o ei e
adamen e expues o en el ela o de la c eación. Quizá pa a in un
di más p o undo ho o hacia el abominable pecado del homici
dio, que an di ec amen e a en a con a la ob a cumb e de Dios
en el mundo, de modo exp eso y con ca ác e gene al se p ohibe
((COme ca ne con su alma, con su sang ell -según el ac ual ex
o heb eo, donde p obablemen e hay una glosa-, es deci que
se eda ((Come ca ne con sang en, en ase de la Vulga a (Gn. 9).
La azón aducida po un exege a es que, si bien la sang e no pue
de ealmen e deci se sea el alma de la ca ne i ien e, sin emba
go, es á Ín imamen e ligada con ella, y es uno de sus p incipios
i ales. Aho a bien, la ida pe enece a Dios exclusi amen e, y a
él debe o enda se.
En la ocación de Ab aham (Gn 121--3) emos asimismo p o
mesas, no p ecep os : <<Y o e ha é un g an pueblo ... n , y si bien
se le o dena sali de su casa y deja su pa en ela, es pa a que se
encamine a una nue a ie a, donde p ospe a á sob e oda pon
de ación. Unicamen e en Gn 265b, cual b e e elogio úneb e de
Ab aham, se hace cons a obse ó <<el manda o, p ecep os, o de
naciones y leyes)) de Yah é, lo cual no pa ece sino el cumpli
mien o de aquella admonición gene al que ci a el ideal del alma
unida a Dios, o mulado al pa ia ca en es os é minos: ((anda en
mi p esencia, y sé pe ec mJ . (Gen 171b).
En Ex 162' econ iene Yah é a su pueblo po que (( ehusa
gua da sus p ecep os y sus leyesll , en sen ido gené ico de docili
dad y sumisión a ; de igual modo se hace alusión en Ex 1816 a
({los es a u os de Dios y sus leyesll . En Ex 124" háblase del es a
u o de la Pascua, y en el . 49, de esa <<leyn como ins i ución
pa a odos los pe enecien es al pueblo escogido.
Po ez p ime a se menciona en sus p opios é minos la ley
de Yah é, u o a Y ahwé)) en 13�b; mas, po el sen ido y el
con ex o se deduce es s;mple p olepsis o au icipación, e i iéndose
U DlV!NA EPOPEYA O EL GÉNESIS, LIBRO POÉTICO SI
a la misma ley cuya p omulgación se na a al cabo de pocos ca
pí ulos (en el c. 20; c . Í em Ex l6l
Innume ables son las ci as que casi odos los lib os del A. y
del N. Tes amen o hacen del Lib o de la Ley de Moisés o de di
e sas disposiciones o denadas po és e. Va ios son los é minos
usados: Lib o de Moisés, Ley de M., Leyes de M., Ley de Yah
é, Lib o de la Ley de M., Lib o de la Ley, o bien exp esiones
como «según mandó MoisésJJ u o as análogas. Todas esas men
ciones de ca ác e legal o p ecep i o se e ie en siemp e a pasajes
que caen den o de la H Pa e que hemos dis inguido•.
3. Los iempos épico-he oicos.
Todos los pueblos an iguos no ables po su ci ilización y su
li e a u a celeb a on en g andes poemas, que conse aban como
eso o nacional, las p odigiosas hazañas, casi siemp e ag anda
das has a la apo eosis po la an asía popula o el numen poé ico,
de sus hé oes y p es igiosos an epasados en lucha con las po en
cias del mal, los pode osos elemen os o el hado inexo able, e icaz
men e soco idos po el di ino in lujo.
En la mayo pa e de los pueblos o ien ales, las agas y a e
ces con usas ideas sob e la c eación del mundo y del homb e, la
p e a icación de és e en el Pa aíso que ue su p ime mo ada, el
cas igo uni e sal median e dilu io engado , la dispe sión po
odo el o be, las encal·nizo.das h:chas de unos pueblos con a o os,
dd homb e con: a el ne as o impe io de malignas po es ades,
c is aliza on en epopeyas legenda ias de sobe ana g andeza y he
oicos ela os henchidos de pujanza y i alidad.
Bien ajeno al ema que nos ocupa, Ubaldo Ubaldi en su ex
ensa ln oduc io in Sac am Sc ipiu am (1877), donde pa a nada
se ocupa de la poesía en e los heb eos, hablando de la e acidad
6 Ley de Mo1sés o exp esiones simila es (en gene al): D 3124-26, 334; Js 8,
83l :>:.:,:'l· i 22.í, 236, 2425; I R 2.';: II R I46 :::...:.'---L'l, 23:.:,:-, Il C o 2318 246 254, 3016�
31', :¡,.:14, 35u; Esd 32, 61', ¡6; Neh 81• :o"4; Th ¡14; Eclo 2433 (Vulg.); Dn 911,1",
133,62; k 2"; M 4"; ¡¡Me 7'10.
O denanuen os y disposiciones cie I loisés ((n pJ icula ): ]s 4110.12+ 833, l2,I5,::!u,2:�,
145 2 · 229; IR 85.3�:-'5; II R 86,1�; I C o GL1, 15L'� 221:�; II C o 8I;{ 338, 3414• 35°;
Nel�. ¡7.-� M s-: z·3• Ig3, 22�4: lVI 144• 71L1. 10;;�.¡· L219; L: 222 514. 629-31; Jn
217--/,,)
52 DAVID GONZALO MAESO [IS}
del Pen a euco y medios ma e iales que Moisés pudo pa a
la edacción de su ob a, es ampa la siguien e a i mación, absolu
amen e e ídica, y de mayo alcance que e! au o
cedi mos e e endi in ca mina e can us es maio is e
amilia um genealogías, quo ieba u haec s ic io ibus e sus e
melodiae legibus ads ic a a co up ionis es
sen lJ. (I, p. 688).
Re i iéndose Riccio i a las elaciones ideológicas y
del pueblo heb eo con los dos países de más ele an e
la emo a an igüedad o ien al, dice lo siguien e:
escla ecido po los ecien es es udios es la elación que
eina en e las di e sas o mas de la li e a u a heb ea y an i
guas li e a u as asi io-babilónicas y egipcia. De ambos pueblos
son hijos los heb eos, aunque en di e so sen idon 7• ade
lan e añade: «La amilia ab ahamí ica cie amen e a su sa
lida de Caldea muchas adiciones consigo, y los heb eos, du an
e su pe manencia en Egip o, aunque i ían apa ados, es indu
dable que abso bie on o os usos locales del ambien e, sob e odo
de las o mas más nobles de la ci ilización. Así que el conjun o
de es as he encias ue p ecisamen e la base de la ci ilización he
b ea. Lo mismo ue de la li e a u a. Muy as a enía que se és a
en aquellos dos g andes pueblos, y consecuen e p oduc o de sus
adelan os ; lo poco que nos queda de ella es su icien e pa a ima
gina y deplo a los inmensos eso os que se han pe dido. La li e
a u a caldea que sob e i e es en g an pa e de con enido eligio
so. Muy an iguas son las ó mulas mágicas que se ían especial
men e pa a casos de so ilegios ; ienen en seguida los di e sos
himnos a las di inidades y nume osos salmos peni enciales. Las
ó mulas mágicas da an de an es del año 3.000, al paso que las
o as composiciones pe enecen al 3.000-2.000 an es de C is o,
y son, po consiguien e, an e io es a Ab aham. Flo ecía asimis
mo la poesía épico- eligiosa en o no a la C eación, el Dilu io y
hazañas de céleb es hé oes y semidioses. Buen núme o de ales
poemas han llegado has a noso os, y mues an no pocas a inida
des con las pa es na a i as de la Biblia>J. (Ibídem, p. 14). ((Son
asimismo de con enido eligioso los an iguos documen os li e a
ios de Egip o llegados has a hoy. . . Las composiciones an i�·
7 An ología !i e an-a de la Biblla, 1925, Bilbao ( ad. esp.), p. 1 3·
[Ig] LA DiVINA EPOPEYA O EL GÉNESIS, LIBRO POÉTICO 53
guas son himnos a los dioses, g abados en pa edes de má mol de
los emplos, como ambién elogios y o aciones úneb es, hallados
en las a ias pi ámides sepulc ales)) {p. 1 5).
Los poemas En�eba�m, el mi o de A dapa, la epopeya de Gil
games dan e de dichas analogías y a inidades.
Si pasamos a los pueblos indoeu opeos, encon amos igual�
nien e en sus li e a u as g andiosos ejempla es de poesía épica,
co espondien es a épocas an iquísimas ; bas a eco da los amo�
sos poemas édicos de la India y las dos epopeyas homé icas de
G ecia. Respec o a la poesía helénica an es de Home o, hay indi�
cios p oba o ios de su exis encia ; los «aedas)) , po él menciona
dos, y los apsodas demues an hubo en iempos an e io es co
piosa lo ación de poemas épicos, que memo aban las hazañas de
los hé oes y los dioses, como ambién himnos, peanes, himeneos,
epinicios y o as composiciones lí icas. Son de no a igualmen e
los llamados poemas cíclicos, como la Ti anomaquia y los can os
cip ios, sob e sucesos an e io es a la gue a de T oya.
En época pos e io , hacia el siglo VIII a. C., apa ece el p i
me poe a g iego de nomb e y pe sonalidad indiscu idos, na an
do en e so he oico el o igen de los dioses, el mundo y los hom
b es, en un poema mi ológico, la T
eogon a.
También en e los omanos, a pesa de su espí i u posi i is a,
poco p openso de suyo a las lucub aciones poé icas, an es de su
con ac o con el helenismo, se ci an, como p ime os an eos li e a
ios, agmen os en e so.
Gene almen e en odos los pueblos los monumen os más an
iguos de ls lengua son poemas y can os de ma cado ca ác e
épico , he oico y eligioso, así como ambién documen os de con
enido ju ídico, al p. e. la amosísima es ela de Hammu abí, lo
p opio ocu e en G ecia y sob e odo en Roma con la Ley de las
XII T abias y el lus papi ianum e lus la idnum.
En los pueblos y li e a u as de la Eu opa mode na se obse a
idén ico enómeno, an o en los me idionales como en los cen o�
eu opeos y los nó dicos. la li e a u a española medie al ene
mos palma ios ejemplos.
No p e endemos deduci de es as conside aciones ninguna ley
ap io ís ica que impone con ca ác e de necesidad a odos los
pueblos. Po o a pa e, se ía empequeñece la sin pa li e a u a
bíblica some e la a las mismas leyes en su apa ición y ca ac e ís-
54 DAVID GONZALO MAESO ¡zoJ
icas, que igen las ob as li e a ias de los es an es pueblos. No
obs an e, o ece innegable in e és e cumplidas en el pueblo he
b eo y en sus ob as li e a ias, a pesa del ca ác e singula del
mismo y su misión p o idencial, cie as leyes uni e sales del es
pí i u humano en sus c eaciones, po lo que a su aspec o ma e ial
se e ie e, sin menoscabo de las di inas p e oga i as, como la
heopneus ia, que son la lo inmo al de la Biblia. Es un p inci
pio admi ido que al di igi se Dios a los homb es, se acomoda a la
mane a de se de és os, disponi omnia sua i e (Sb. 81) y ealiza
sus di inas ope aciones y sus al ísimos ines a empe ándose a la
na u aleza y condición humana.
4. Vislumb es de poesia.
En odos los iempos se han ponde ado admi a i amen e los
audales de exquisi a poesía que luyen del ex o bíblico, an o
po los exege as y esc i u a ías, apologis as y p edicado es ca ó
licos, como po los del campo p o es an e y los doc o es judíos
de odos los iempos. Sabios o ien. alis as, que pudie on gus a las
mides bíblicas en su au én ico sabo , poe as excelsos y aman es
eximios del dulce deci , que in uye on a a és del elo de las
e siones las bellezas incompa ables de las Sag adas Esc i u as,
han ejido en su hono , a a és de odos ls iempos, inma cesi
bles gui naldas de en usiás icos loo es.
La Biblia ha cons i uído ene o inago able en odos los géne os
li e a ios, muy señaladamen e en los poé icos, po que en ella se
encie an, como a i mó el o ien alis a W. Jons, más bellezas de
odas dases que en odos los lib os "de cualquie lengua y de cual
quie siglo. El mismo au o econoce en la poesía bíblica las si
guien es excelencias: <<Heb aeo um poesis, e bis splendida, sen
en iis magni ica, ansla ionibus ela a, composi ione admi abilis,
o igine andem, quod de nulla alia dici po es , e e di ina".
(Ob. p. 1.777).
Hugo Blai en sus amosas Lecciones sob e la Re ó ica y las
Bellas Le as se adelan a a su siglo en un asgo luminoso de in
uición (a pesa de segui de ce ca a R. Low h), cuando a i ma
que «g an pa e de los p o é icos y a ios ozos de los li-
b os consigo señales ca ac e ís icas de se esc i-
os o igina iamen e se en e so, o
LA DIVINA EPOPEYA O EL GÉNESIS, LIBRO POÉTICO 55
en algún géne o de núme os mesu ados, pues aun en las aduc
ciones mani ies an dis iec i memb a poe ae)) . (Compendio... 1819,
p. 251).
A p opósi o de los o ígenes de la poesía heb aica mani ies a
Janssens : «Poesis p imis humani gene ís empo ibus a a es ,
cum nempe imagina io hominis i acibus ehemen ibusque ideis
agi a a ph ases soli o i acio es e ehemen io es in eni , ac o
ce o modula ionemque iis con i ma i . Hinc iam p ima hominum
ae a e can ica quaedam, u u udia e impe ec a, ex i isse iden
u . Id ce um Moysis ae o apud heb aeos ad magnam pe ec io
nem pe duc am uisse ... lique )). (Ob. ci . p. 225).
V. J.-G. de He de iene in uiciones ma a illosas en su ((me�
mo able lib o del Espí i u de la Poesía heb aica (1782-83), an icua
do hoy en lo ocan e a la e udición exegé ica, lo mismo que el del
D . Low h, que le si ió de modelo, pe o e e namen e i o po lo
ocan e a la in e p e ación poé ica del genio de los pa ia cas y
p o e as, a quienes el eólogo semi acionalis a econoce un sin
gula sen ido de lo di ino, supe io a odas las poé icas de la
ie a))8•
Las ci cuns ancias y mé i o excepcional de es a ob a p es an
singula ealce a sus a i maciones en elación con nues o ema,
y amos a de ene nos algún an o en su exposición.
En los diez diálogos de la I Pa e y los doce capí ulos de la
H, conside a sob e odo la ase poé ica ep esen ada po el Géne
sis, es deci los o Ígenes p imi i os y la época pa ia cal. En el
plan de su lib o se exp esa así el au o : Los es pun os p inci
pales en que se basa la poesía de los Heb eos, desde sus albo es
son : 1 . Q la es uc u a poé ica y la iqueza de su lengua ; 2. o las
ideas p imi i as que les ue on ansmi idas desde los iempos
más emo os y que o man en cie o modo una cosmología an
noble como senci!la y poé ica ; y 3. o la his o ia de sus pa ia cas
y los pun os p incipales de es a his o ia, que han se ido de un
damen o a los asgos ca ac e ís icos del conjun o de nación, de
sus esc i u as y de sus poesÍas. La ob a p opiamen e co
mienza con el g an legisladoo de es a nación)) .
Conside a He de , igual de an os o os, a Moisés como
o de la ; él es qmen
' MENÉNDEZ PELAYO, His o ,ª de las ideas es é ¡cas, IV. ¡o¿c, p. JO').
DAVID GONZALO MAESO
de la poesía de es e pueblo una poesía que es a la ez el can o del
pas o y del ag icul o , y la oz del san ua io y de los p o e as)) .
Reconoce asimismo en ((el más pode oso de los eyes de Is aeln
al ins au ado de la segunda ase de lo poesía heb aica ; pe o aun
en ese caso a i ma que ((SUS más bellas p oducciones se explican
po las mismas causas del o igen de esa poesían.
Enlaza con los asgos ca ac e ís icos y undamen ales de la
poesía de los heb eos, obje o del lib o p ime o, ((SU cosmología,
sus p ime as ideas ace ca de Dios, ace ca de la c eación, la p o
idencia, los ángeles, los Elohim (sic), los que ubines y demás
obje os aislados de la poesía y la na u alezan, y mani ies a «ha
be ag egado con pa icula in e és los dichos de los pad es, que
en odos los pueblos, y más que en ninguno en el heb eo, son las
bases undamen ales del edi icio de su men alidad, y, po consi
guien e, labo indispensable és a de p esen a y desa olla esos
dichos a la luz de su e dade a signi icación, no que casi siemp e
ienen de po sí un colo ido poé ico peculia , lo cual hace, po
desg acia, que con ha a ecuencia sean mal in e p e ados)) . (P e
acio) .
Re i iéndose al es a o poé ico de la lengua heb ea y a los p i
me os capí ulos del Génesis, dice lo siguien e: ((Las aíces poé i�
cas de la lengua y sus himnos se conse an ; elizmen e posee
mos ambién el bosquejo p imi i o del cuad o de la c eación, que
pa ece habe se ido de modelo a esas aíces y esos himnosn.
(p. 35).
Con pa icula in e és se de iene en el con enido de p ime a
pa e del Oénesis, y po el apoyo que signi ica a nues a esis que
emos ex ac a con alguna di usión sus pun os de is a. uLa uni
dad de Dios se anuncia de un modo posi i o en el p ime cuad o
de la c eación. A es a unidad debe la poesía heb aica la ele ación
y la e dad, la sencillez y la de las c eencias que en
u osamen e han enido a se guías del mundo. Imposible enu-
me a odas las iquezas que es aban p e-
des inadas a inco po a se y mo al con en�do
en la sola idea de Dws... p oyec ado el p i-
me ayo de p ime a idea de o den y unidad sob e caos
de c eacwn. p oducido amaño e ec o? . .
Po el odos . po el del cielo y de la
ie a ... Po es a sola poesía heb ea
[23]
[, DJV!NA EPOPEYA O EL GÉNESIS, LIBRO POÉTJCO 57
la poesía del cielo y de la ie a. El cuad o más an iguo de la c ea
ción, con la di isión de la ob a de cada día, pa ece habe se esbo
zado a eno de las exigencias de es e pa alelismo: el cielo se ele
a, la ie a se expande y he mosea ; el ai e y aguas se pueblan, y
la se cub e de se es i ien es. El pa alelismo del cielo y de
la ie a se pe pe úa a a és de odos los himnos que se basan en
es e cuad o de la c eación, a a és de los salmos que ecu en a
la na u aleza en e a pa a glo i ica al Seño , y a a és de las so
lemnes in ocaciones de Moisés y de los P o e as ; ese pa alelis
mo, en suma, es la as a mi ada que aba ca el conjun o de la poe
sía y la lengua ... : el obje i o de la poesía heb aica es pin a: la
inmensidad de los cielos y la ele ación de sus habi an es, con a
poniéndolos al pol o llamado Tie a y a nues a nada. Todas las
aíces de la lengua, odas las desc ipciones indican ese obje i o))
(p. 43 y 44).
Seguidamen e a exponiendo con ases b illan es llenas de
colo ido y suge encias, los di e sos mo i os cen ales de esa su
blime poesía que esplandece en el escena io de la c eación : el
caos, semejan e a un ma eneb oso, su cado po el espí i u de
Dios, p incipio de ida, ene gía y mo imien o ; la luz, «pnme
ayo e e no de aleg ía y espe anzan y ((Símbolo de odos los go
ces y bienandanzasn ; el agua, ((elemen o i al de homb es y ani
malesn . Dedica odo el diálogo 6." al Pa. a so e enal, el 8.0 a las
ideas p imi i as sob e la P o idencia, basándose en los once p i
me os capí ulos del Génesis ; el 9.0 a los Pa ia cas ; el 10.0 al Di-
y e mina la l pa e de su lib o con un es udio sob e Moi
sés, de quien a i ma: ''con él y po él la poesía del pueblo, de
quien él es alma, se o ma y se desa olla en un espí i u nue on
(p. 244).
un eco de la ase de Boileau :
((Rien n 'es que le ai; le ai seul es aimab.len (Ep.
e endada po A. de Musse en es os é minos, a pesa
de su in e sión :
((Rien n' es ai que beaun,
que solamen e ienen cumplida y exac a aplicación en
bíblica, He de : ((No hay belleza pe ec a smo
2 Es el ema desa ollado en los 174 . de esa epís ola
poesía
na u al
ss DAVID GONZALO MAESO
y e dade o ... Lo. poesía debe uni lo e dade o con lo beHo y
anima ambos con un sen imien o de común in e és ; sólo con es a
condición es a la ez la poesía del co azón y de la azón ; y la de
los o ien ales cumple es a condición en odos los aspec osn
(p. 60).
Más adelan e sin e iza : <<Una p o unda ene acwn po la na
u aleza, la conciencia de la bondad de Dios y del o den que hace
eina en su as o impe io se pa en izan a cada e so de la poesía
heb aica ; es que la na u aleza ue su nod iza, y c eció en-el e
gazo de es a noble mad en (p. 64).
A pesa de se an conocido -menos, sin emba go, de lo que
debie a- el céleb e discu so de Donoso Co és sob e la Biblia,
no silencia emos su es imonio, como eg egio ep esen an e de
uno de los g upos an es mencionados, el de los aman es del bien
deci y enamo ados de la palab a de Dios que solamen e han co�
nacido és a en la ene able Vulga a, de omana majes ad y con
cisión, o incluso en simples aducciones e náculas. Pocos han
exal ado con an encendidos acen os las excelencias de la Biblia
y sob e odo su poesía. Especialísima a ención dedica al Génesis,
del cual nos dice u es un idilion, y añade: <<Si buscáis modelos de
la poesía bucólica, ¿en dónde los halla éis an escos y an pu
os como en la época bíblica del pa ia cadoJJ . . ? Y pos e io
men e añade : ((Nada hay compa able al encan o de la poesía bí
blica que co esponde a es e pe íodon. Re i iéndose a Moisés, al
cua1 ibu a subidísimos elogios, dice : Moisés, que es el más
g ande de odos los ilóso os, el más g ande de odos los unda
do es de impe ios es ambién el más g ande de odos los poe asn.
Y en el pa alelo donde a ensalzando a Moisés, en odas las a
ce as, sob e el más g ande de odos los poe as g iegos y el de
mayo enomb e en e odos los del mundo occiden al, habla de
la epopeya bíblica, a la cual, lo mismo que a su au o , encumb a.
has a indecible al u a sob e la epopeya homé ica.
O os muchos p odigado sus elogios ?. la y
midad de Sag ada Esc i u a, ( nO supe adas po lib o
, compa ables an sólo y
C eación mundo
[25] LA DIVINA EPOPEYA O EL GÉNESIS, LIBRO POÉTICO 59
sen imos ecuen emen e al con empla las ob as de la C eación,
muy supe io es a las del a e humano. Po sencilla y llana que
pa ezca, po desp o is a y sin p e ensiones, apodé ase de nues a
in eligencia, de nues a an asía, de nues o co azón ; la sencilla
máxima se ans o ma en lenguaje igu ado a dien e ; la o ación
ingenua, en sublime himno ; la sob ia na ación adquie e o a el
encan o de g acioso idilio, o a el uelo de sublime epopeya, o a
la ue za conmo edo a de la agedia más acucian e» .
Es as palab as del P. Baumga ne , es ampadas en un lib o
de li e a u a uni e sal10, ienen su más exac a aplicación en su
conjun o a la pa e de la Biblia que nos ocupa, la Di ina Epo�
peya.
No c eemos se le ocu i á a ningún sensa o lec o pone acha
a los au o es ci ados simplemen e po que sus e e encias no sean
de los úl imos diez años (o de las ein icua o ho as, pues hay e�
ichis as de la bibliog a ía que no mi an más que la echa). Po
desg acia, no es hoy an ecuen e, p incipalmen e en e los e u�
di os, el sen ido poé ico an desa ollado que ap eciamos en c í�
icos y exege as de o os iempos ; po eso c eemos debe acudi se
p imo dialmen e a esas uen es, que incluso en azón de su ela
i a lejanía pueden ene mayo alo . Sin emba go, añadi emos
algunos es imonios aliosos, bien ecien es.
Dice W. Alb igh , cuya au o idad nadie pond á en duda, que
es á cccada ez más con encido de que en las na aciones del
Pen a euco pulula la aseología poé ica, y que es án salpicadas
de eminiscencias de la o ma o iginal e si icada en la cual ue
on ansmi idas du an e siglos, an es de que se esc ibie an en
p osa» (JBL 62 (1943) 35). Como se eci aban al a a dece , al e
dedo del uego del campamen o, cualquie no able des ío de la
na ación an bien conocida hab ía p o ocado la inmedia a y uná
nime p o es a. <cEn p incipio -a i ma el mismo au o - las leyen
das poé icas deben 'P e e i se, ocmo uen es his ó icas, a las adi�
c10nes en p osa ela i as a los mismos hechos, a no se que las
10 Geschich e de Wel 11 e a u , 1901, Sob e es e asun o puede e se ' A. W¡¡RFER,
Die Poesie de Bibe!, 875 ; WÜNSCHE, D�e Schonhel de BibeL c¡o6 ; En español :
J. M. o- BERRIOZÁBAL, Obse aciones sob e las bellezas p o é ¡co·Poé icas de la Sa¡; <Jda
Biblia, 865 ; J. ToRONJÍ, La Bibha conside ada como poema, 886, 27 p. ldisc. inaug.).
Es as dos úl mas ob as ca ecen de alo exegé ico.
66 DAVID GONZALO MAESO [32
e so, el cielo que ige los des inos, y la ie a donde se cum
plem . Y añade que «la Epopeya es a un iempo la his o ia de la
Humanidad y de la Di inidad>> 14•
Si es p incipio admi ido que oda epopeya p esupone y e ela
un pueblo, una eligión y una his o ia, ¿qué pueblo hay, en e los
an iguos, compa able con el ((pueblo de Diosll, y dónde halla ía
mos o o mejo e elado que el Is ael del Pen a euco, ni qué eli
gión de la an igüedad admi e pa angón con la heb aica, la cual,
además de sus in ínsecos alo es po su di ino o igen y sublime
ele ación, es la uen e de donde b o a on o as dos, la c is iana
y la islámica ? En cuan o a la his o ia de ese pueblo, es la más
so p enden e y admi able, lindan e siemp e con lo milag oso, que
imagina se puede.
Según A is ó eles, la unidad en la epopeya, -que pa a él ie
ne siemp e su modelo ideal en la agedia-, ha de ene su p in
cipio, su medio y su in. Veamos cómo se cumple es e impo an
e equisi o en la Di ina Epopeya. La idea ca dinal de és a con
sis e en la au ocomunicación de Dios a la humanidad : Enma
nuel, Dios con noso os, es la palab a di ina que esume esa idea
cen al, el p oceso que se a desa ollando de modo p og esi o
en las páginas del Gn. y Ex. has a el momen o cumb e de la eo
anía en el Sinaí, cuando Yah é hace en ega solemne a su pue
blo elegido, del depósi o de sus e elaciones y sus p omesas, e ec
uándose la mís ica unión del C eado y la c ia u a. <(P opósi o
del esc i o -dice San Agus ín- mo ido po impulso del Espí
i u San o, ue, median e la sucesión de cie o núme o de gene
aciones, o iundas de un solo homb e, llega has a Ab aham, y
desde la es i pe de és e al pueblo de Dios, en el cual, sepa ado de
las es an es naciones, u ie an p e ia y simbólica ep esen ación))
los mis e ios del eino de Dios y de C is o, (De Ci . Dei, XV, 8).
XV, 8).
Así, desde el p incipio absolu o, o más bien ela í o, en que
«Dios c eó el cielo y la ie a)) , es deci el uni e so mundo, se an
sucediendo una se ie de cuad os y na aciones que, sin llena de
modo con inuo e indi iso el la go espacio de an os siglos, enla
zan, no obs an e, sin solución de con inuidad, median e áu eos
anillos ep esen ados po los más conspicuos pa ia cas, la o aE-
1' P íncipes de /! ém u e, 1824, lll.
LA DIVINA EPOPEYA O EL GÉNESIS, LIBRO POÉTICO 67
dad de las edades desde Adam has a Moisés, desde la c eac1on
del homb e y su p e a icación o iginal has a la excelsa eo anía
en que Y ah é se mani ies a a la po ción selec a de la humanidad
que se á en adelan e iel deposi a ia de sus di inas e elaciones,
de la e dad sin mácula, y de cuyo seno nace á el p ome ido Re
den o de la humanidad caída, el di ino Enmanuel.
Sién ese emocionado p o undamen e el pueblo de Is ael an e
el sublime mensaje de Dios po mediación de Moisés (Ex 19) y la
ex ao dina ia misión a que, después de habe le allegado a Sí, sa
cándole de la escla i ud de Egip o ((Sob e alas de águilaJJ Dios le
encumb a pa a hace le su ((pueblo en e iodos los pueblos ... , un
eino de sace do es y una nación san aJJ . Sob ecogido de pa o
an e la omnipo encia de Y ah é cuando en pe sona ha p omulga
do el Código de su Ley, el Decálogo, man iénese a dis ancia de
la san a mon aña sinaí ica, en an o que Moisés a anza, se eno,
sencillo, mayes á ico, como mediado en e Dios y su pueblo, y
se in e na en el seno de la nube inmensa y mis e iosa <donde es
aba DiosJJ.
El poema ha e minado. El es o del An iguo Tes amen o
cons i uye un nue o g an ciclo, subdi isible en a ios o os, que
iene su en onque en el magno Poema de Yah é y es en ealidad
consecuencia de cuan o en él queda ma a illosamen e expues o.
Dios no se mani es a á ya más en pe sona de un modo di ec o a
su pueblo, es deci , a la humanidad, sino solamen e po sus in e
media ios, los P o e as -Moisés es el p ime o y más g ande de
odos ellos-, has a que se apa ezca de un modo más isible o
da ía con e sando con los homb es, en la pe sona de su Hiio En-
ca nado, al cumpli se la pleni ud de los iempos. -
Unidad más pe ec a y g andiosa no cabe imagina . Su p in
cipo es el más emo o y es upendo que pudie a columb a la
men e humana : el p incipio mismo de los cielos y la ie a, es
deci de la c eación uni e sal. En g adación ascenden e se a des
a ollando con in e és cada ez ;;alpi an e, has a llega al ápi
ce de la sublimidad en la escena del Sinaí.
Den o de la unidad que debe esplandece en oda la ob a
épica, y que emos pe ec amen e cumplida en es e caso, esmal�
an y he mosean su conjun o los inciden es y episodios, de que
an bellos ejemplos nos o ecen las más celeb adas epopeyas ; los
p ime os o man p::E e de la acción misma o con ella se
elaciona':l.
68 DAVID GONZALO MAESO
po sus consecuencias, a eces de ex ao dina ia g a edad, o bien
la p ecipi an o la e a dan, y los segundos, sin se necesa ios en
modo alguno pa a el desa ollo de la acción p incipal, dimanan
de ella na u almen e y cons i uyen como un placen e o emanso
en la agi ada lucha o dinamismo del poema.
Unos y o os abundan en la Di ina Epopeya ; mas, po la Ín·
ima abazón de odas sus pa es y el mé i o ele an e, que en
ella hay que econoce , de selecciona con sobe ana maes ía odo
y solo aquello que enga conexión di ec a con el ondo de la na·
ación y los al os ines que el inspi ado au o pe sigue, pocos son
los ela os secunda ios que no es én es echamen e inculados al
asun o p incipal.
El inciden e de los hijos de Noé y la p o e ia de Cam mo i
an la maldición lanzada sob e linaje de és e po el ul ajado
pad e, y las bendiciones sob e Ja e y sob e Sem, que ecae án
sob e su espec i a descendencia. El de las hijas de Lo explica,
has a e imológicamen e, la ascendencia de Moabi as y Amoni as,
que an impo an e papel juga án en la his o ia del pueblo de
Dios. El suceso de la o e de Babel, b e e ela o en nue e e sí
culos, da la da e de la dispe sión humana po oda el haz de la
ie a, después del dilu io. El sac i icio de Isaac, de p o unda y
con enida emoción, es uno de los más sublimes y pa é icos que
puedan señala se en la li e a u a uni e sal ; su abazón con la
ama p incipal es no o ia. En la his o ia de José hay asimismo
pasajes de hondo d ama ismo y amo en añable. Episodios de
g an in e és, aunque no an di ec amen e enlazados con el ema
p incipal, son la libe ación de Lo y el encuen o de Ab aham
con Melquisedec, ey de Salem y sace do e del Dios Al ísimo.
Los elencos genealógicos que al lec o supe icial pudie an pa
ece no más que á idas lis as de nomb es y núme os, e is en,
sin emba go, ex ao dina ia impo ancia, máxime a ándose de
semi as, en una ob a que es pa a el pueblo is aeli a, al pa que
lib o de las sob ena u ales e elaciones y consolado as p omesas
de Yah é y eso o de su eligión, au én ica his o ia de sus o íge
nes, blasón de su noble p osapia, como hijos de Ab aham, egis
o o icial de sus más ilus es amilias, y poema de sus hé oes
p ecla os pe sonajes. {(Cual ejido de e de ollaje, epa la na
ación en de edo de la seca y i me a mazón de diez ablas ge
nealógicas)). (Schus e -Holzamme , ob. ci . p. 67). Recué dese,
(35] LA DIVINA EPOPEYA O EL GÉNESIS, LIBRO POÉTICO 6g
a al p opósi o, la impo ancia que e is en los nomb es de los
hé oes oyanos de la Eneida co no p esun os ascendien es de a is�
. oc á icas amilias omanas.
La anscenden al misión de José y de Moisés explica su i
cien emen e la impo ancia de cuan os po meno es se ela an so
b e su in ancia y adolescencia. El episodio de Dina y los sique ni
as es an eceden e obligado pa a la ec a in eligencia de las pa
lab as que Jacob dedica en sus bendiciones a la ho a de la mue
e a Si neón y Le í ; igualmen e el desmán de Rubén p o anando
el álamo pa e no, po lo que a él se e ie e. El de Judá y T ama
es un anillo necesa io en la descendencia del cabeza de la ibu
que había de alza se con la p imacía polí ica y nacional de Is ael,
amén de la p e oga i a mesiánica.
G andeza de la acción épica es una de las cualidades ele an
es que hemos mencionado. Tan e iden e es en la Di ina Epo
peya, que no hace al a insis i . Bas e eco da que ((COn la su
p esión de la Biblia queda ían odos los pueblos asen ados en i
nieblas y en somb a de mue e)) . Si nos conmue en las g andes
ca ás o es de la na u aleza y los emendos cas igos de Dios, el
ago de las ba allas y he oicas hazañas, ya que el e na p e e
en e de la an igua epopeya son p ecisamen e:
((Res ges ae egumque ducumque e is ia bella)) (Ho acio,
A . poé . . 74), a ídica necesidad has a el día en que albo ee
nue a e a de paz sin engaño, pa a di imi las con iendas huma
nas, ab amos el Génesis y el Exodo y en sus páginas encon a e
mos la desc ipción del mayo ca aclismo sob e enido a la huma
nidad, no supe ado en magni ud po los indesc ip ibles desas es
que hemos is o en nues os días ni supe able al ez po los que
se anuncian con a al p esagio, pues no pod á el homb e en su
insania des ui la ob a del C eado , que a El solo le pe enece.
Muchas y p óspe as ciudades han sido educidas a cenizas en
nues o siglo po el esánico u o gue e o ; mas ninguna lo ha
sido oda ía de un modo an ágico, ulminan e y po en oso co�
no las ciudades ne andas, cuando ((hizo Yah é llo e sob e So
doma y Camo a azu e y uego de Y ah é, desde el cielo, des�
uyendo es as ciudades y odo el con o no, y cuan os homb es
habÍa en ellas y has a las plan as de la ie a)) (Gn 192�-25), y de�
jándalas educidas a un Ma Mue o, de pes ilen es aguas. ((Cuén
ianse allí -dice Donoso-las ba allas del Seño , en cuya p esen-
DAVJD GONZALO MAESO
cia son anos simulac os las ba allas de los homb es ; po eso la
Biblia, que con iene los modelos de odas las agedias, de odas
las elegías y de odas las lamen aciones, con iene ambién el mo
delo inimi able de odos los can os de ic o ian.
Tal ascendencia iene en sí y en sus consecuencias el ema
desa ollado, que e i iéndose únicamen e a los once p ime os ca
pí ulos del Gn. leemos en Schus e -Holzamme : ((No se puede
enca ece con palab as la impo ancia de la his o ia p imi i a con
enida en el Génesis 1-1 1 ; es el undamen o de oda la his o ia
y doc ina de la G acia. Si la Biblia no diese explicación ace ca de
la c eación del cielo y de la ie a, p incipio y desa ollo del gé
ne o humano has a Ab aham, o igen del pecado y p omesa de
un Reden o , queda ían al ai e la his o ia de la G acia y los un
damen os de la Re elaciÓn>> (p. 67).
El di ino p o agonis a llena del uno al o o ex emo odo el
épico ela o con sus ecuen es mani, es aciones. La in e ención
di ec a que el au o sag ado le p es a, p esen ándole en escena
pa a de es e modo aumen a la g andiosidad y esplendidez del
cuad o, incluso en ocasiones en que quizá ac ua an solamen e de
un modo isible las causas segundas p opulsadas po El, como
p ime agen e uni e sal, con ie e al di ino poema una ele ación
y magni icencia incompa ables.
El hé oe humano, al como suele apa ece en las epopeyas no
es un se pe ec o ; iene sus laquezas, sus caídas, sus acasos.
Aquí en cambio, el Dios sup emo eúne en Sí la omnipo encia ab
solu a, la sabidu ía in ini a y odas las pe ecciones ele adas a un
g ado sumo.
Los pe sonajes humanos que se mue en en esa g ande y dila
ada his o ia épica son an e odo los pa ia cas y pad es de los
pueblos y amilias que han de pobla el o be, homb es po lo
an o de sobe ana p es ancia y singula p edicamen o en la his o
ia del mundo. En cada una de las secciones que hemos señala
do, apa e de la igu a p ecipua de Yah é, cuya excelsa majes ad
se expande como una a mós e a celes ial que pene a odo el poe
ma con i iendo es echa conexión y pe ec a unidad a odas las
pa es, hay o a igu a humana sob esalien e, de p ime a ca ego
ía, que asume la ep esen ación de la humanidad en sus elacio
nes con Dios y si e de nexo cen al en cada pa e con odas las
demás pe sonas que in e ienen, e inciden es desa ollados, ai
[37] LA DIVINA EPOPEYA O EL G¡;NESIS, LIBRO POÉTICO 71
pa que de anillo con la igu a cen al que p ecede y la que si·
gue: Adam, Noé, Ab aham (e Isaac en segundo o den, o bien
en algunos ela os), Jacob, José y Moisés son las igu as señe as
de es a sin igual epopeya.
Las cualidades que en los g andes pe sonajes épicos se exi�
gen, de se unos y cons an es, a la ez que i ien es y e dade�
os, icos en ma ices y a iados en e sí, se cumplen a ma a illa
den o de la sublime sencillez del ela o bíblico, en que asimis
mo se dan a conoce po sus p opias acciones y palab as, no me
dian e algún es udio psicológico esbozado po el poe a.
C<Oe odos los esc i os an iguos y mode nos -dice H. Blai
la Sag ada Esc i u a es la que nos p esen a los ejemplos más
ené gicos del sublime. En ella las desc ipciones de la di ini
dad son admi ablemen e nobles, an o po la g andeza del obje
o, cuan o po el modo de p esen a lon (p. 19). Mucho se ha e
pe ido la obse ación del au o de Lo sublime, el cual hace no a ,
a p opósi o del ((Fía lux)), que el esc i o sag ado alcanza, den o
de la concisión y sencillez insupe ables de que usa, las cumb es
de esa ca ego ía es é ica.
La sublimidad del ema queda expues a: comunicación que
Dios hace de Sí mismo a sus c ia u as, median e la c eación ex
nihilo, y luego po la san i icación y edención p ome ida ; p i
me o, en la pe sona de nues os p o opa en es a oda la hum�ni
dad, y después nue amen e en la del segundo pad e del humano
linaje, Noé ; y, po in, an e la gene al p e a icación elige a un
homb e, a quien colma de bendiciones, pa a gue de él su ja el
pueblo escogido que ha de se deposi a io de la e elación y cuna
del u u o Mesías.
Uno de los equisi os, en el aspec o in ensi o, que p es an
singula ealce a la epopeya sob e odos los demás géne os li e
a ios, esencial según algunos au o es, y que po lo mismo la
hace poco ap a pa a su c eación en los iempos mode nos, es la
apancwn de elemen os ambién llamado máquina
épica, es deci la ep esen ación i a de lo sob ena u al, con o
me a las c eencias eligiosas o mi ológicas de cada pueblo.
Apa e de la · abismal en e lo di ino y lo humano,
en ninguna epopeya se p esen a con an a in ensidad y ecuencia
lo ma a illoso y el in lujo celes ial como en Di ina Epopeya,
cuyo �·ela o se desen uel e casi po comple o en un ambien e so-
72 DA VID GONZALO MAESO
b ena u al o in luído po la in e ención di ec a y milag osa de
Ia di inidad.
Suele cumpli se en las g andes y en las pequeñas epopeyas
el consejo ho aciano de empeza la na ación sin p eámbulos, p e�
sen ando el cuad o animado de la acción en pleno desa ollo .
. . . ''in medias es
Non secus ac no as audi o em api ". (A . poé . 15>0-151).
Es ambién condición p ecisa el in e és sos enido y acucian e
hacia el desenlace inal :
'' Sempe ad e en um es ina ''. (Ibídem).
Ambas cualidades esplandecen po modo mi í ico en la Di i�
na Epopeya. Se ab e el ela o con el cuad o po en oso de la c ea�
ción, sin disquisiciones ilosó icas sob e la nada, ni p o undida�
des eológicas ace ca del Se Sup emo pe Se subsis ens. Igual�
men e en los ela os pa ciales.
Sin mengua de la plácida g a edad p opia de los iempos y
cos umb es pa a cales, la acción a c eciendo en in ensidad y
emoción en cada una de las pa es que hemos señalado. Al inal
de la p ime a, ya el nomb e de Noé, úl imo eslabón ci ado en la
cadena genealógica de los Se i as es p esagio del Dilu io, obje o
de segunda, de an pa é ico d ama ismo ; al inal de és a apa ece
en escena la g an igu a de Ab aham, pad e del pueblo escogido
y hé oe que llena oda la e ce a pa e, y así sucesi amen e has a
la imponen e eo anía que cie a el poema.
O o de los ca ac e es esenciales de la épica es su obje i idad,
en i ud de la cual la pe sonalidad del poe a se diluye en el con�
enido de la na ación ; po al azón es e géne o poé ico no es de
índole pe sonal, como la lí ica, sino que el can o del poe a es la
oz de odo un pueblo ena decido po el ecue do de sus hé oes
y las ges as de su his o ia. Cuán pe ec amen e se cumple es o en
nues o caso lo demues an las po iadas con o e sias so enidas
en los iempos mode nos ace ca de la au en icidad mosaica del
Pen a euco.
Gala b illan e de la poesía épica son las desc ipciones, que es
mal an el ela o con lo es y pe las de g a a a iedad y animados
e lejos. l 1uchas son las desc ipciones que den o de la se e a
concisión de la Di ina Epopeya deco an el sag ado ex o, y no a�
b9] LA DIVINA EPOPEYA O EL GÉNESIS, LIBRO POÉTICO 73
bles po ue za exp esi a y sin igual colo ido. A eces una ase,
una ápida pincelada, esbozan un cuad o de po en osa g andeza
y he mosu a inigualable.
«E a la ie a desolación y caos -la oscu idad einaba en el
abismo.
Y el háli o de Dios a agueba -sob e el haz de las ondas. ll
Recué dese, como con as e, la exube ancia de O idio pa a
exp esa una idea algo semejan e, al p incipio de las Me amo o
sis ; lo mismo decimos con espec o a la ci a siguien e :
<Es alla on las uen es del abismo, - ab ié onse del cielo las com-
[pue as,
Y la llu ia du ó sob e la ie a -cua en a días y cua en a no('hesn :
es la g á ica y concisa desc ipción del dilu io (Gn 711). Con poco
mayo ampli ud y con idén ica ue za desc ip i a se pin a unos
e sículos más adelan e el inmenso ca aclismo en oda su ampli
ud y los e ec os desolado es que p odujo. (Gn 717-24).
«Alzando Lo sus ojos - io la g an olla del Jo dán egada,
An es de que a Sodoma y a Goma a -Yah é las des uye a,
Como un ja dín di ino -desde Sega a Egip o semejan en.
(Gn 1310):
así se desc ibe el e az país donde un iempo se alza on las ciuda
des ne andas. «Tie a de la que mana leche y mieln es la de p o-
misión, de ubé ima y amena e acidad en aquellos iempos.
«Se á un onag o de homb e -su mano con a odos, la de odos
[con a él,
Mo a á en e a odos sus he manos)) {Gn 1612),
al es la semblanza esquemá ica de Ismael y su p ogenie.
Pod ía ecopila se nu ida an ología con las desc ipciones poé
icas de la Biblia, pa e de ellas del poema que nos ocupa, aun�
que aducidas a o a lengua, sob e odo en p osa, y desconec a
das del pasaje, pie den mucho de su b illo y ene gía.
La p o undidad de pensamien o se hace os ensible en la épica
po las ecuen es sen encias que cons elan el ela o como pied as
p eciosas enga zadas en un man o. Hay ases que encie an en
pocas palab as ideas pene an es, de mucha más ue za y con-
DA ;D GONZALO MAESO [40]
enido que la gas di agaciones. Casi pudie a a i ma se que odas
las palab as del ex o sag ado encie an esa especial i ualidad ;
po eso ha cons i uído el alimen o espi i ual de an as y an as ge�
ne aciones de la más a iada men alidad y psicología. ((Dios c eó
el cielo y la ie a)). ((La luz e a buena)). ((F a mó Dios al homb e
del pol o de la ie a y le inspi ó en el os o alien o de ida, y
ue así el homb e se animado)) . ((No es bueno que el homb e es é
solo)) . ((Deja á el homb e a su pad e y a su mad e, y se adhe i á
a su muje , y end án a se los dos una sola ca nen : é minos en
que se exp esa la unión ma imonial de un modo an comple o y
ele ado que el mismo jseuc is o no usó de o os ; an sólo aña
dió: ((Lo que Dios unió, no lo sepa e el homb en. ((Anda en mi
p esencia y sé pe ec on, sín esis ma a illosa de la unión con
Dios. La lis a se ha ía in e minable.
Po la in e ención que en la épica se concede a la di inidad
y lo ma a illoso, son ecuen es los o áculos y comunicaciones
mis e iosas de los pode es celes iales a los humanos. Todas las
páginas del di ino poema es án esmal adas de o áculos, e ela
ciones y p omesas de Y ah é a los pa ia cas y a su pueblo. Señal
es de ene ación en el esc i o sag ado, que además se p es a a
múl iples conside aciones, exp esa es as in e enciones de Dios
en un es ilo más le an ado y poé ico, y po eso ales palab as an
expues as en un i mo poé ico más acen uado que el es o. (C .
ed. Ki el, ad. de Náca -Colunga, e c.).
La o ación del homb e al C eado y Se Sup emo, como me
dio de ele ación has a El y de in e comunicación y súplica, que
en la mi ología y la épica de los an iguos pueblos paganos se
p esen a como simple emedo del a o humano y con el in e és
de la impe ación, es la lo más he mosa que embellece los pen
siles de la Biblia, y siemp e su ge con la since idad e impulso es
pon áneo del alma pu a, jamás con ebuscado a i icio.
Muchas eces ni siquie a se ci an las pJ.lab as de los o an es,
sino solamen e se hace cons a su humilde pos ación en ie a,
sob e odo en las apa iciones di inas a los pa ia cas.. ¡ Cuán os
silencios elocuen es, que e elan la o ación con i a del co azón
se insinúan en el ex o siemp e con enido y se e o del Sag ado
Lib o ! Modelos de o ación en sus a ias o mas son algunos co
loquios de Ab aham con Jeho á, la plega ia de Elieze (Gn.
24'2-14) y la emocionada exclamación de Je a ! 810-12}. Los
[ 4 IJ
LA DIVINA EFCPEYA O EL GÉNESIS, LIBRO POÉnco
sac i icios y holocaus os que el homb e -Abel, Noé, Ab aham.
Isaac, Jacob, Moisés- o ece a Dios, son símbolo isible y na u
al secuela de la o ación del alma, que se ele a has a el ono
del Al ísimo, y cuyo ((Sua e olo El aspi an.
Las leyes de la solida idad humana y ambién las in e e en
cias amis osas u hos i1es de dis in os pe sonajes en la ama épica,
y las incidencias de la acción, las luchas y encuen os a ios, ha
cen a menudo necesa io el diálogo, que al ompe la mono onía
del es ilo na a i o p es a especial mo imien o y i acidad. ¡ Qué
encan ado es diálogos encon amos en el di ino poema ! El de
E a y la se pien e in e nal, an ma izado de inísima obse ación
psicológica, el de Dios con nues os p ime os pad es a aíz de la:
caída, el de Dios con Caín el a icida, las di e sas con e sacio
nes del Seño con Ab aham, y sob e odo la in e cesión de és e
en a o de Sodoma, las ins ucciones de Ab aham a su más adic
o sie o, adminis ado de su hacienda, la idílica escena de Elie
ze y Rebeca, que a an os a is as ha inspi ado, los diálogos, an
dis in os, de Isaac con Jacob y con Esaú al se és e suplan ado
po su he mano en la bendición pa e na, las po ías de Labán y
su sob ino, el emocionado encuen o de Jacob con su i acundo
he mano, las con e saciones polí ico-ma imoniales de Hamo y
su hijo Siquem con Jacob y sus hijos, el b e e coloquio de Judá
con T ama , las plá icas de José con los di e sos pe sonajes que
in e ienen en su his o ia, sob e odo los emocionan es encuen
os con sus he manos en Egip o, las sublimes comunicaciones de
Yah é con Moisés, el homb e que hablaba ca a a ca a con Dios,
las d amá icas en e is as de Moisés y su he mano con Fa aón,
y las imp esionan es alocuciones de Moisés a su pueblo, o ecen
un conjun o caleidoscópico henchido de su iles ma ices a ec i os,
psicológicos y de odo o den y encie an eso os de honda y sin
ce a emoción e incompa able alo es é ico.
Aun cuando la o a o ia sea un géne o independien e, po la
ampli ud p opia de la épica, en que ienen cabida, acciden almen
e y en cie o g ado, odos los demás géne os li e a ios -de ahí
la p es ancia incompa able que e is e-, es ambién ecuen e en
con a en la epopeya, al igual que en la his o ia de ipo clásico,
bellísimos discu sos in e calados en la na ación ; incluso es un
ecu so que se p odiga el de supli el hilo de és a poniendo en
boca de algún pe sonaje el ecuen o de pasados sucesos o a en�
82 DA VID GONZALO 1/!AESO
ción en e la ob a li e a ia, sob e odo en cie os géne os, y el pú�
blico, apenas podemos imagina nos que en aquellos emo os iem
pos no ocu ía lo mismo. No se esc ibía con des ino a la biblio e�
ca-a chi o, sino pa a el pueblo. La c eación li e a ia log aba una
ida y unas epe cusiones en el alma y cul u a de los ciudadanos,
que e an p ecisamen e la azón de la exis encia de aquélla ; se
ealizaba pa a ellos, los cuales la acogían como cosa p opia, in�
co po ándola al pa imonio ideológico y sen imen al del pueblo
y, po ende, a oda la humanidad. Lo mismo sucede á después,
con las demás p oducciones bíblicas : poesía gnómica, Salmos,
o áculos de los P o e as, e c.
Moldeamien o de la ase
La p ime a di e encia ma e ial en e la p osa y el e so una
ez encuad ado en su ma co especial, según se obse a en odos
los idiomas, es iba en el accionamien o de la ase según cie
os módulos cons an es, de a iable igidez, amplios en la e si
icación :.a.T.a :JT. x6 y ceñidos en las es o as.
Sabemos que la mé ica bíblica admi e cie a elas icidad, m"l
yo o meno , según sean los ipos mé icos : es ingida en el
masal, holgada en el y m{is oda ía en su a iedad denomi�
nada siggayón (que, según algunos, deno a algo pa ecido al di i
ambo, po su libe ad mé ica), y bas an e ap eciable en la poe
sía na a i a.
Na u almen e la ac ual di isión del ex o bíblico. a base so
b e odo del sil-luq y el a na}:!, no se co esponde de modo abso
lu o en los lib os poé icos con las leyes de la e si icación ; sin
emba go, en la poesía gnómica, a base del masal (P o . y Job) y
en los T enos, la co espondencia es casi pe ec a, al menos po
lo que a la dis ibución de e sículo se e le e. No así en la e si
icación más i egula de QohéleL m en la lí ica de Salmos y
Can a , y mucho menos en la an con o e ida de los p o e as.
El escaso desa ollo que alcanza la ase heb ea, al a del
p incipal elemen o liga i o de los ex ensos pe íodos, cual es la
subo dinación, mo i a el que la di e encia en e p osa y e so sea,
en es e aspec o, meno que en o as lenguas ; sin emba go, es cla
amen e pe cep ible. En los lib os esc i os en p osa, la cláusula
se ampli ica con di e 2os elemen os aseológicos, de e minan es
{49] LA DIVINA BPOPBYA O BL GÉNESIS, LIBRO POl!.TICO
del suj.e o o del e bo, de un modo i egula , meZclándose miem
b os de muy dis in a ex ensión y ac u a, con lo cual, apa e de
opoas azones, se es uma la sensación í mica p opia del e so, que
· equie e cie a p opo ción y uni o midad18• En cambio, en los li
b os poé icos se ad ie e cie a sime ía pa alelís ica en cada seg
men o del e sículo {es icos, cuando cons a de a ios, y hemis
iquios o miemb os de e so en cada uno de és os), comple ando,
desa ollando y e o zando de �l iples mane as el p ime enun
'Ciado o acional.
Cada núme o de e sículo puede equi ale , según los casos,
a un es ico, un hemis iquio o un agmen o o miemb p meno de
e so, o bien a un e so complemen a io, o incluso a a ios e
'SOS. Pa a oomp oba lo, bas a con ab i el �ex o sag ado en los li
b os poé icos, e incluímos en e és os, na u almen e, el Génesis
y Exodo 1-2021• Po lo an o, si es inú il busca ecip ocidad en
e el es ico (sea de dos o de es :miemb os) y el e sículo nume
ado, ¿cuáles son los módulos po que hab emos de egimos pa a
ap ecia el moldeamien o de la ase mé ica en la poesía na a
i a � Pueden se i nos las no mas siguien es:
1 . a Conside a cada e sículo nume ado como una pequeña
es o a ( ales son en odas las mé icas el pa eado y el e ce o), de
a iable ex ensión.
2.a El eje de cada es ico es la cesu a, que le secciona en dos
o más po ciones.
3. a Los acen os disyun i os, sob e odo los máximos y ma
yo es, son aliosos pun os de apoyo pa a el accionamien o del
e so en su cesu a o cesu as, como ambién pa a la sepa ación
en e e so y e so den o del e sículo.
Ri mo
Aduci la al a de uni o midad en los e sos como a gumen o
en con a de nues a esis, equi ald ía a desconoce la na u aleza
de la poesía bíblica, en la cual, si excep uamos con ados casos
( . g . el me o qiná", y sólo en cuan o al núme o de pies o acen-
1s Recué dese, sin emba go, nues as obse aciones a es e espec o en e� ci ado es�
1:udio de SEF., V (1945), p. 41•43·
DAVID GONZALO MABSO [So}
os, no en cuan o a la clase .de pies que le o man), la i egula i
dad es casi su no ma habi ual.
Con odo, la hexapodia es el me o más ecuen e en la poesía
bíblica de odas clases, como el hexáme o, con el cual iene má&
de una analogía, lo es en la poesía de g iegos y omanos, y en
P o . y Joib co;mo ambién en nume osos salmos se epi e con
bas an e uni o midad, aunque siemp e con a iedad de pies en
cada e so, pues al condición cons i uye un pos ulado en la mé
ica heb eo-bíblica, co;mo lo es, si nos ijamos en la es uc u a
p osódica del e so, en la mode na mé ica acen ual de las len
guas eu opeas.
En la poesía na a i a de la Di ina Epopeya, los lími es mí
nimo y máximo en cuan o al núme o de pies o acen os en cada
es ico oscilan en e 2 y 8 (alguna ez 4 � + 5). Pa iendo de la obli
ga o iedad de la cesu a, que acciona el e so en dos o más
miemb os, en cada e sículo encon amos po egla gene al uno,.
dos o es es icos (quizá no haya un solo ejemplo de cua o):
Ejemplos : 1 1 1 1 1
Gn 11 : Be- e' s ba a' 'Elohim 11 e ha-samayim we-•e ha-'a �.
1 1 1 1 1 1 1
. 2 : we-ha-' a e� hay ah oh wa-boh 11 w-l;lo5(e)k Cal pené eMm,
1 1 1 1 1
:w;e- ual;l 'Elohim 11 me al;le e 0al pen� ha-mayim.
1 1 1 1 1 1 1
V. 12 : Wa- o�e· ha-' a e� de5e', 11 eeseb maz ac ze ac 1e-mineh1l,
1 1 1 1 1 1
:w;e-� Co5eh pe 11 'ase za ce-M ¡emineh :
1 1 1
Wa-ya ' Eloh m k - ob.
Sin llega a la ca ego ía de egla sin excepción (que ales no
se dan en la mé ica bíblica), puede ap ecia se en odo el poema
cie a p opensión a la dispa idad de e so a e so, o en e los dos
hemis iquios sepa ados po la cesu a :{4 + 3, 3 o.+ 2, 4 + 2,
5 + 3, e c. o ice e sa). La azón nos ;pa ece ob ia.
El si es po su na u aleza una composición de b e e ex en
sión y, no obs an e, ambién admi e a iedad, pa a aumen a la
musicalidad y li ismo, acomodándose mejo a los a eba os de la
inspi ación ; el masal, como el dís ico la ino, suele ence a en
cada e so un pensamien o comple o, y goza en él po lo an o
cada e so de cie a au onomía. En cambio, la poesía na a i a
í5IJ LA DIVINA EPOPEYA O BL GmmsiS, UBRO POJhlCO ss
lluye sin cesa como un ío caudaloso, y la egula idad mé ica,
aun siendo ela i a, hab ía de p oduci mono 9nía y lasi ud ; de
.ahí que con enga de modo especial la a iedad melódica, an o
en los e sos como en los miemb os de que és os se componen,
eon lo cual el poe a dispone asi�ismo de mayo holgu a pa a el
cauce de su inspi ación y del ela o. Incluso nos a e e íamos a
suge i sea el e so de desiguales hemis iquios el ípicamen e na
a�i o.
Dl'ccicmes y locuciones po ,necesidad u o na o mé n'co
Po laxo que se le suponga, y en ealidad lo sea, el me o
· ico, es e iden e i á siemp e suje o a cie as co apisas, que me w
man la libe ad, �poco absolu a, de que dis&u a la p osa ; la
llabilidad e ingenio del poe a es iba es con e i los adminículos
y pa icula idades dimanan es de esas abas, en g acia y o na·
men o del e so, ap o echando las posibilidades lingüís icas y
-es ilís icas del idioma. Es lo que han hecho los g andes poe as de
odas la·s li e a u as.
Mucho se ha a!busado en iempos pasados del cómodo exp&
,.dien e ccp op(e . me i. �cessi a emll o cclicencia poé icall que an·
as eces no suponían al necesidad o licencia, sino un asgo in
·genioso, la ccc.al/ida iunc u all ho aciana, un a caísmo in enciona
.do, e c. Pa a se poe a de al os uelos es p eciso un absolu o do
minio del a e de la e si icaci6n. Sin emba go, es innegable que
cie as palab as y gi os deben su p esencia en el e sp al edon·
deo í mico de és e. No al an en la pa e del Pen a euco que es�
diamos ; y has a en la cons ucción de las ases con nUJile ales
se pe cibe un sabo í J ico especial, que ha in. luído en aquélla
(c . genealogías, Gn. .S, y 11 ).
Cuan o más ígidos sean los moldes Jllé icos, más ecuen e
se á el uso de las pa icula idades sin ác icas o es ilís icas peculiaw
· es del lenguaje poé ico. Sin emba go, aun en los holgados �ol
.des de la poesía na a i a el a en o obse ado las ad ie e. De
es e o den son, . g . la sup esión del a ículo (Gn aa:a. Ex 158Y'
18 Dice M. LAMBERT (T ai é de G am. héb . núm. 216) a p opósi o de la sup esión
del a ículo: «C'es un des ai s qui pe me . en le mieux, : cO é du hy hme e du
¡pa all 9isme, de dis ingue dans la Bible Jes mo ceaux poé iques des mo ceaux p osaiqueu.
86 [52�
o de la no a accusa i i (Gn 911, 14), el hipé ba�on {Gn 9&---.S), elip-·
sis (Gn J 29'80),
epe iciones y pleonasmos (Gn Y-2), e c. que an.
a menudo encon amos en la poesía gnómica y en la lí ica.
DAVID GONZALO MAE.SO
Sabido es que, al e omo de la cau i idad de Babilonia, el
heb eo había dejado de se el idioma hablado po los judíos, su
plan ado pQ el a ameo ; la lengua san a quedó desde en onces.
con inada al cul o y la sinagoga, a pa i del siglo VI a J. T es o
cua o siglos después de aquella da a se lle ó a cabo la aducción
del ex o sag ado al g iego ; en el s. IV de la e a c is iana (diez.
po an 9 de la indicada época) apa eció la Vulga a la ina, y a
pa i del s. VI en adelan e se desa ollan los abajos maso é i
cos que lijan de ini i amen e, como con un allada in anquea
ble, el · ex o heb ajco de la Biblia has a nues os días. Es, po ·
an o, pe ec amen e explicable el ol ido del i mo poé ico, en pe-·
; íodos . an la gos, máxime siendo los abajos e udi os an limi a
dos e impe ec os. Reco demos que un lapso de dos o es siglos.
no más bas ó pa a que omanos an doc os y de an exquisi o gus
o a· ís ic9 como Cice ón y Ho acio, po ejemplo, ap ecia an en
poco y apenas en endie an la e si icación de las comedias de:
Plau o ; y en la época decaden e, al e oluciona la p osodia la
ina, se había obli e ado po comple o el sen ido y el a e de la.
e si icación clásica, como lo demues a un Commodiano ; el mi
mo P udencia es clásico a · i icialmen e. Bas an es os ejemplos:
pa a explica se la escasa a ención que los susodichos aduc o es:
y los maso e as p es a on a la mé ica Mblica en sus espec i os:
abajos. P ocede, sin emba go, menciona la dis inción como li-·
ib .os poé icos, po los acen os especiales «eme » , de Job, P 9 . y:
Salmos an e io men e indicada.
Repe iciones
Co�o un eco de la ei &ación pa alelís ica del pensamien o
ípicamen e o ien al y que llama la a ención singula men e en la
poesía, enemos ambién en és a epe iciones de oces que no··
se ían necesa ias en p osa, y cons i uyen ap eciable elemen o í
mico. Ejemplos: UJll-yeh1 ce .eb, wa-yeh1 boqe (On ss, a, u, u, 28 ..
"1) ; • Eloh1m se epi e �uchas eces den o del mismo e so, sin
que sea necesa io desde el pun o de is a sin ác ico ni de la da-·
idad del ex o ( . g . Gn 1 a, �s, 2a, e c.).
[53] LA DIVINA EPOPEYA O EL GÉNESIS, LIBRO POÉTJCO 87
Un ejemplo de aná o a en que cua o palab as idén icas o de
la misma ca ego ía se epi en po es eces, empezando o as
an as dásulas con g a o i mo pa alelís íco, enemos en Gn 4931 ;
en un es ilo desp eocupado de la a monía se ía di ícil encon a
semejan e cons ucción.
Son ecuen es las locuciones pa alís icas bLmemb es ; ejem�
plos óhú wa-bóhú (Gn 1 "), be-�almenu k.i-dmu enu (Gn ]26), <<co�
mo las es ellas del cielo y como las a enas del manJ (Gn 2217),
<<soy pol o y ceniza)) (Gn 1827).
La epe ición aposi i a de Y ahwé Elohim me ece especial
a ención, y has a puede a oja insospechada luz con a las eo
ías de los documen os. En no a a Gn 2 4 dice Ki el : ((A u Elo
him au poiius Y ahwe hic e 5, 7, 9 e c usque ad 3, 23 add (i a
men um) edac o is esse ide u )). Sin nega que en e ec o sea
admisible al suposición, puede, no obs an e, algunas eces se
simple epe ición mé ica.
Así como en la épica homé ica y i giliana hay ozos de e
sos y has a e sos en e os que se epi en de ez en cuando, como
un eco p óximo o lejano de o os agmen os o pasajes del poe
ma, cons i uyendo un ag adable i o nello, ambién en el ex o
bíblico hallamos casos pa ecidos : . g . wa-yehí k_en (Gn ]7• 9• 11•
15' 24' 30) wa-yehí ba-yamín ha-hem (o abbim) (Ex ]1
1' 23) (c . in
'illo empo e, n die bus illis) ; wa yedabbe Wahwel1, e Moseh le--
' A (E 6�" 131 14' )
mo x -, , , e c ..
O as pa icula idades
Cie as exp esiones in oduc o ias en p incipio de e so, . g .
wa-yome 'Eloh m, no cuen an a eces a los e ec os mé icos y
deben conside a se como anác usis o base (c . mé ica clásica y
édica). En los Salmos y T enos consigna alguna ez semejan e
obse ación la ed. de Ki el�Kahle.
El nasog y aun el mé eg y el ep esen an ele�
men as p osódicos que e os. milmen e pudie on ene su o igen
en el lenguaje e si icado, y luego po quizá a i i.ciosa�
men e en las escuelas, se ex ensi os a
as a la semi onada de smagogas.
A eces con end á
acen os g á icos que
p osa, con 1s-
o
88 DA VID GONZALO MAESO [54]
masiado pausada del ex o pueden ene i ualidad. Es una sim
ple conje u a que no es posible demos a con a gumen os pues o
que pa a ello se necesi a ía el es imonio del lenguaje hablado,
pe o que po la misma azón ampoco puede a bi a iamen e e
cusa se.
Una obse ación inal hemos de hace . Es doc ina admi ida
hace iempo que en el decu so de los iempos se han in oducido
en el Pen a euco lige as adiciones, glosas, no as explica i as, in
e polaciones, apos illas, e c., ya sea po los di e sos amanuen
ses, ya po el edac o que dio al Pen a euco su con ex u a ac ual,
adi amen os que en nada subs ancial al e an el con enido del ex
o, pe o que desde el pun o de is a li e a io y í mico pueden al
guna ez ompe la a monía del conjun o.
Na u almen e que, sin una sólida p epa ación, no siemp e se á
ácil cap a en la pa e que hemos aco ado como co espondien e
a la Di ina Epopeya, la o ma y es uc u a mé ica. Bas a sin em
ba go, con que se ad ie a el ca ác e poé ico de su composición
gene al. Es a disposición de ánimo se i á pa a pe cibi mejo las
bellezas li e a ias que encie a ; el i mo, a pesa de sus hondas
di e gencias con espec o a la poesía clásica y a la de las lenguas
mode nas, ambién se i á dibujando sua emen e e insinuándose
en el alma has a enseño ea se po comple o de la sensibilidad y
p oduci la emoción es é ica en oda su pleni ud, que es in p i
mo dial de oda ob a poé ica y escala po donde el espí i u as
ciende a la con emplación de la sup ema Belleza.
8. Au o , composición y conse ación del poema.
No hemos de epe i aquí los consabidos a gumen os an iguos
en p o de la au en icidad mosaica del Pen a euco, o el es ado ac-
de es a cues ión, ni las pa icula idades de su composición ;
an sólo aduci emos algunos po meno es que puedan ayuda al
escla ecimien o y apoyo de nues a esis. A í ulo no más que de
opinión e osímil podemos a en u a alguna conje u a ace ca del
modo y ci cuns ancias en que el poema de Y ah é pudo se con�
cebido y edac ado.
Ace ca de su indiscu ible au o p ime o, sabemos que Moisés
[55] LA DIVINA EPOPEYA O EL GÉNESIS, LIBRO POÉTICO Sg
« ue ins uí do en oda la sabidu ía de los egipcios20, y e a pode
oso en palab as y ob as. Así que cumplió los cua en a años, sin
ió deseos de isi a a sus he manos, los hijos de Is ael>> . (Hch
722); así se exp esa San Es eban, glosando el siguien e e sículo
del Exodo : ((Cuando ya ue g ande Moisés, salía a e a sus he
manos, siendo es igo de la op esión en que es abann (Ex. 2'l
Po lo an o, el ambien e p o idencial en que se desa olló la p i
me a pa e de la ida de Moisés, le b indó oda clase de acilida
des pa a adqui i en la co e de Fa aón as a y sólida o mación
in elec ual, imbui se pe ec amen e en oda la cul u a egipcia, y
al p opio iempo su p ime a in ancia anscu ida jun o a su p o
pia mad e, el no desmen ido amo a su linaje y la libe ad de
acción de que gozaba, hubie on de da le a conoce las adicio
nes de su pueblo. Pudo, po lo an o, ya en onces inicia la com
posición del magno poema. Cabe ambién supone que du an e
su pe manencia en ie as de Madián y península del Sinaí, en
plena ida sel á ica, al con ac o de la na u aleza, uen e ubé i
ma de inspi ación, po los alles e aces y mon es excelsos, don
de apacen aba los ganados de su sueg o, a ón conspicuo y p u
den e (Ex 2 ; c . 18), eme oso de Dios y sace do e de Madián,
se despe a a su numen c eado , y en las la gas medi aciones de
su o zada soledad el ecue do de las pa ias adiciones ue a o
mando paula inamen e en su genial in eligencia, bajo la inspi a
ción di ina, las o mas a ís icas de la ob a poé ica. Finalmen e,
en los la gos años de la pe eg inación po el desie o, así como
cons a exp esamen e que compuso a ios cán icos de ci cuns an�
cia (Ex 15, D 31-33), pudo ambién, a modo de magní ico
p eámbulo a la T o á, la pa e p opiamen e legisla i a, y como
p olegómenos his ó icos a los anales de Is ael desde la salida de
Egip o, esc ibi en o ma poé ica pa a su mayo ealce, al pa que
como ecu so mnemo écnico y a ís ico pa a su mejo ijación en
la memo ia y más amplia y segu a di usión del poema, la se ie de
can os que componen la Di ina Epopeya, desde la c eación del
mundo y del homb e has a la eo anía del Sinaí. Más oda ía.
Sabido es que la Comisión bíblica admi e que use puede sos ene
sin pe juicio de la au en icidad mosaica del Pen a euco, que Moi-
2o «Cua ,do ue g andeci o, se lo l!¿ Ó a la hija de Fa aó:1, y ue pa a ella como uno
::le sus hijos>> (Ex 2lO),
90 DA VJD GONZALO MAESO [56]
sés se si ie a de uen es pa a la composición de la ob a, ya de
documen os esc i os, ya de adiciones o ales, u ilizándolos, bien
al pie de la le a, o bien siguiendo el sen ido, o a esumiéndolos,
o a ampli icándolos, con o me al plan po él concebido, y bajo el
in lujo de la di ina inspi aciónn (Schus e -Holzamme , ob. ci .
p. 60). En in, oda ía cabe o a hipó esis, admi ida po la e e i
da Comisión Bíblica, y es que ((la au en icidad mosaica no exige
necesa iamen e la edacción comple a de oda la ob a po Moisés,
de sue e que se deba sos ene que Moisés esc ibie a de su mano
o dic a a odas y cada una de las palab as ; puede admi i se la
opinión de quienes c een que Moisés pudo enca ga a uno o a
ios la edacción de la ob a ideada po bajo el in lujo de la
di ina Inspi ación ; pe o de al sue e que es os edac o es asla
da an ielmen e sus pensamien os, sin añadi ni omi i cosa al-·
guna con a su olun ad, y que, inalmen e, la ob a así compues
a, ue ap obada po Moisés como au o p incipal e inspi ado, y
publicada con su nomb eJJ . (Ibídem).
Po lo an o, ya sea que u iliza a Moisés las an iguas adicio
nes conse adas con amo osa de oción po los is aeli as, de pa
d es a hijos, al igual que sus genealogías ; sea que o os poe as
heb eos, bajo la inmedia a di ección de e incluso en iem
pos ul e io es siguiendo sus huellas y dominados po su in lujo,
die an o ma a ís ica y poé ica al plan gene al de la ob a conce
bido y esbozado po él, pueden admi i se líci amen e di e sos sub
sidios y complemen os li e a ios.
En el mismo Pen a euco se hace mención de o as ob as p o
bablemen e poé icas de la misma época, como son el Lib o de las
gue as de Y ah é (Nm 2114) y las canciones de los o ado es o
p o e bis as (ibíd. . 27). No abilísimo ejempla de poesía lí ica,
de épico alien o, son asimismo las bendiciones y o áculos de Ba-
laam (Nm 23 y 24), y apenas pos e io en siglos es el cán ico
de Débo a, econocido como uno de los y más
mosos modelos de la poesía bíblica
Las nume osas aco aciones poé icas egis adas en la de
Ki el-Kahle, de que opo unamen e mención, sob e odo
aquéllas que son unánimemen e econocidas como agmen os e -
si icados, ponen de de en e
heb eos.
[57] LA DJVlNA EPOPEYA O EL GÉNESIS, LJBRO POETlCC g
Conse ación
Respec o a la o ma en que se conse a an las ene andas na
aciones del Poema de Y ah é, an e odo eco da emos como in�
con o e sible el conocimien o de la esc i u a en los ie nos de
Moisés, y po él mismo, según a es iguan di e sos pasajes del
Pen a euco de modo inequí oco y exp eso.
Pe o además, aun cuando ales ela os no se conse a an jun
o a los ollos de las disposiciones legales que sucesi amen e se
iban deposi ando en el Tabe náculo jun o al A ca de la Alianza,
ya que solamen e se hace mención pa a esos e ec os, de o dena
mien os legisla i os, es na u al que se conse a an pa icula men
e po cuan os is aeli as sin ie an especial a ición a la poesía. So
b e es e pun o hay algunas almsiones, que nos in o man ace ca del
ap endizaje y ulga ización de composiciones poé icas pues as po
esc i o y acompañadas de música o de alguna modulación. <<Es
c ibid, pues, es e cán ico ; enseñádselo a los hijos de Is ael, po
nédselo en su boca, pa a que es e cán ico me si a de es imo
nio ... Esc ibió, pues, Moisés es e cán ico aquel día y se lo ense
ñó a los hijos de ls aeln. (D 3]18-22).
Reco demos asimismo un ejemplo aleccionado . A no se po
el ex enso ela o que en el Exodo leemos espec o a la ab icación
del A ca y cons ucción del Tabe náculo, con odos los a ís icos
y a iados ense es, el p opicia o io, la mesa, el candelab o de
o o, el al a de los pe umes, la pila de b once, los apices y co �
inajes, el elo de sepa ación, el al a de los holocaus os, el a io,
así como ambién las es idu as sace do ales, e igualmen e el epi
sodio del bece o de o o, undido con los anillos y a acadas, ja
más nos hab íamos imaginado que las a es ab iles alcanza an
a la sazón en e los is aeli as, pueblo nómada que pe eg inaba
po el desie o, an no able p og eso. Las indicadas ci cuns ancias
ue on la ocasión pa a que el esc i o sag ado pusie a de elie e,
sin p opone se al inalidad, el es ado de esas a es, con ex�
ensión y lujo de po meno es que ese asun o ocupa casi exclusi a�
men e la segunda mi ad del Exodo en su o ma ac uaL (Cap s.
25-40).
Si en el pueblo de a su de exis ían an
hábiles a is as o eb es, undido es y epujado es de