Quaes io Iu is
ol. 11, nº. 02, Rio de Janei o, 2018. pp. 1087 - 1105
DOI: 10.12957/ qi.2018.32880
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1087
UN ARTISTA EN LA MONCLOA
1
Jose Joaquin Jimenez Sanchez
2
Tengo una endencia in encible a descon ia de los que son
demasiado a is as.
J. Pla, Die a ios I
3
, 1918, pág. 14.
En la azón polí ica no eo un place es é ico, sino la
u ilidade.
M. Azaña, La elada en Benica ló. Diálogo de la gue a de
España
4
, 1937, pág. 117.
Resumen
En es e ex o se a a de e lexiona al hilo de las p opues as de F. Schille sob e la necesidad de pensa la polí ica
más allá de la ciencia y la écnica. La idea de Schille de concebi al homb e de Es ado como un a is a ab e el
campo de la e lexión polí ica al mundo ilosó ico, que cons i uye el espacio adecuado pa a en en a nos con las
di icul ades p opias de nues o iempo.
Palab as cla e: Es ado Na u al; Es ado de Na u aleza; Es ado; Homb e Físico; Homb e Mo al y Nación.
INTRODUCCIÓN
No pa ece posible sos ene que en nues a his o ia ecien e, y no me e ie o sólo a es os úl imos años,
hayamos man enido una elación luida con la polí ica; más bien odo lo con a io, esa elación ue siemp e
di icul osa. Incluso cab ía deci que nues o a o con ella ha sido áspe o, al ez po que no hemos enido cla o el
papel que la belleza y el a is a, y és e como a í ice, han de juga en la polí ica. Hegel, como odo el idealismo
alemán, abo dó es e p oblema de una mane a di e en e y, en mi opinión, más exi osa, al menos si lo
con emplamos desde un pun o de is a eó ico. Pa a él, la idea de la belleza es la que “uni ica odas las o as”
5
, po
lo que “el ac o sup emo de la azón, al aba ca odas las ideas, es un ac o es é ico, […] la
e dad
y la
bondad
se en
1
Resumen y b e e comen a io de las Ca as I-VII sob e la educación es é ica del homb e, en F. Schille ,
Kallias. Ca as sob e la
educación es é ica del homb e,
ed. bilingüe; es . in . de J. Feijóo; ad. y no as de J. Feijóo y J. Seca, An h opos, Ba celona, 1990
(1793-1795), págs. 110-164.
2
Pe sonal Docen e e In es igado de la Uni e sidad de G anada, adsc i o al G upo de In es igación Sej135: De echos Humanos Y
Ga an ias. E-mail: jimenezs@ug .es
3
T ad. de D. Rid uejo y G. de Ros, Espasa-Calpe, Mad id, 2011 (1966, 1918).
4
Ed. de M. A agón, Cas alia, Mad id, 1974.
5
G. W. F. Hegel, “P ime p og ama de un sis ema del idealismo alemán”, ¿in ie no 1796-97?, en
Esc i os de ju en ud
, ed., in . y
no as de J. M. Ripalda, ad. de J. M. Ripalda y Z. Szankay, FCE, México, 1978 (1794-1801), pág. 220.
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he manadas
sólo en la belleza
”
6
. Dicho de mane a dis in a, pod íamos de ende que la ma e ia exige la o ma y és a
demanda aquélla; la azón equie e de la sensibilidad y ice e sa; la e lexión sob e la his o ia eclama el sen ido
es é ico y las ideas han de ans o ma se en ideas es é icas, es o es, las ideas acionales ienen que con e i se “en
ideas mi ológicas”, pues mien as no lo hagamos, esas ideas ca ece án de in e és pa a el pueblo, aunque esa
mi ología hab á de se al mismo iempo acional. Es a es la azón po la que la al a de es é ica nos conduce
i emisiblemen e a la o odoxia. Po eso, “los [homb es] ilus ados y los no ilus ados ienen que da se la mano, la
mi ología iene que con e i se en ilosó ica y el pueblo iene que ol e se acional, y la iloso ía iene que se
iloso ía mi ológica pa a ans o ma a los ilóso os en ilóso os sensibles”
7
.
De ahí que llame mucho la a ención el juicio de au o es como Pla y Azaña, uno en elación con la
descon ianza an e los que son ‘demasiado’ –esc ibe-, a is as y el o o po su es echa isión sob e la azón polí ica
a la que iden i ica como me a azón u ili a ia. Quizá adique en es a concepción angos a de la polí ica el acaso de
su p opio p oyec o, al no habe sido capaz de en ende y plan ea la polí ica más allá de cualquie u ilidad
inmedia a. Quizá sea aquí, p ecisamen e, donde podamos ap ende del idealismo alemán y de su idea de que no
hay azón ni ampoco Es ado sin belleza, pues és e al se exp esión de lo acional en y po sí, ha de se al mismo
iempo y necesa iamen e un cons ucción bella, la c eación de un a is a -de S aa sküns le -, cuya ob a de a e es
la más di ícil que nunca hayamos podido concebi , pues únicamen e es ‘a a és de la belleza como se llega a la
libe ad’. Quizá po ello debe íamos se capaces de sabe si al alcance de nues a is a pod íamos ap ecia una
cons ucción, si es que exis ie a, que me ecie a ales elogios. En mi opinión exis e y posee la belleza p opia de oda
ob a equilib ada, en la medida en que a icula a moniosamen e el in e és gene al con los in e eses pa icula es. Es
cie o que como oda ob a humana es impe ec a y equie e de su e o ma y co ección, pe o no enemos aún la
capacidad de sus i ui la po una ob a mejo . Me e ie o, como no puede se de o o modo, al denos ado égimen
de 1978, un égimen de libe ad polí ica.
LA REVOLUCIÓN INGLESA
Nues a época se inicia con dos c isis polí icas de eno me en e gadu a, la p ime a iene luga con la
decapi ación de Ca los I en Ingla e a, la segunda con el degüello de Luis XVI. Ambas da án luga a e lexiones
ju ídico-polí icas di e en es, una lo ha á en o no a la mona quía absolu a y la o a sob e el pode absolu o del
pueblo. Es a es la azón po la que ambas no son adicalmen e dis in as, pues poseen la misma aíz, la necesidad de
undamen a , al ma gen de las concepciones medie ales, un pode polí ico de ca ác e ilimi ado.
6
Hegel, “P ime …
Esc i os…, op. ci .,
pág. 220.
7
Hegel, “P ime …
Esc i os…, op. ci .,
pág. 220.
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n elación con la p ime a, Hobbes eacciona á an e ella plan eando los undamen os polí icos del o den
mode no. La p ime a p eocupación de Hobbes es la de explica cómo se cons i uye, po ins i ución o adquisición,
un pode común a in de que és e, en an o que pode cons i uido, pueda es ablece la ley y con ella la posibilidad
de p ohibi po injus os cie os ac os. “Donde no hay –di á Hobbes- un pode común, no hay ley; y donde no hay
ley, no hay injus icia”
8
, po lo que sólo donde lo hay, hab á ley y, en consecuencia, ambién hab á jus icia e
injus icia, así como p opiedad, es o es, la sepa ación en e lo mío y lo uyo. Hobbes plan ea que la gene ación de
un Es ado se hace po medio de la e ección de “un pode común que pueda de ende [a los homb es] de la
in asión de ex años y de las inju ias en e ellos mismos, dándoles segu idad que les pe mi a alimen a se con el
u o de su abajo y con los p oduc os de la ie a y lle a así una ida sa is echa”
9
. Ese pode común se alcanza
cuando los homb es con ie en “ odo su pode y oda su ue za indi iduales a un solo homb e o a una asamblea de
homb es que, median e una plu alidad de o os, puedan educi las olun ades de los súbdi os a una sola
olun ad”
10
. De es e modo se alcanza “una e dade a unidad de odos en una y la misma pe sona, unidad a la que
se llega median e un acue do de cada homb e con cada homb e, como si cada uno es u ie a diciendo al o o:
Au o izo y concedo el de echo de gobe na me a mí mismo, dando esa au o idad a es e homb e o a es a asamblea
de homb es, con la condición de que ú ambién le concedas u p opio de echo de igual mane a, y les des esa
au o idad en odas sus acciones
”
11
. Así, una mul i ud de homb es ceden su de echo de gobe na se a sí mismos,
ceden su au o idad a una pe sona; en de ini i a, se unen en una pe sona, el Es ado, que se enca na en el sobe ano,
uno o a ios, eso es i ele an e, que posee el pode de gobe na los, y en e a quien los demás son súbdi os. Se a a
de un pac o po el que se aslada la au o idad de la mul i ud a la pe sona que se cons i uye y una ez cons i uida es
sobe ana, sin que quienes le aslada on su au o idad puedan ecupe a la. El pac o se ha ealizado en el es ado de
na u aleza y supone la enuncia al de echo na u al que cada uno iene a la libe ad g acias al uso de la azón, que es
la que nos acili a la posibilidad de es ablece cie as leyes na u ales, en e las que la p ime a consis e en la
búsqueda y man enimien o de la paz, y que pueden esumi se en lo siguien e: “
No hagas a o o lo que no quisie as
que e hiciesen a i
”
12
. Con es o úl imo no hemos salido aún del es ado de na u aleza
13
o dicho con o as palab as,
seguimos en el e eno mo al, pues al y como dice Hobbes, es as leyes na u ales son las p opias de la iloso ía
8
Th. Hobbes,
Le ia án. La ma e ia, o ma y pode de un Es ado eclesiás ico y ci il,
ad., p ólogo y no as de C. Mellizo, Alianza
Edi o ial, Mad id, 1989 (1651), pág. 109.
9
Hobbes,
Le ia án, op. ci .,
pág. 144.
10
Hobbes,
Le ia án, op. ci .,
pág. 144.
11
Hobbes,
Le ia án, op. ci .,
págs. 144-145.
12
Hobbes,
Le ia án, op. ci .,
pág. 132.
13
Hay que ene p esen e que el es ado de na u aleza en Hobbes es á con igu ado de mane a ambi alen e, es un es ado de gue a
pe o ambién lo es de azón, una si uación en la que el homb e es á some ido a pasiones con apues as. Vid., sob e ello, Hobbes,
Le ia án..., op. ci .,
págs. 107, 109 y 141.
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mo al como ciencia “de lo que es
bueno
y lo que es
malo
”
14
. Si lo adujésemos a los p oblemas que nos in e esan,
hab ía que deci que el pode cons i uyen e es un pode que se desen uel e en un e eno mo al desde el que se
jus i ica un pode sobe ano que, como pode cons i uido, “oblig[a] a obse a [las leyes de na u aleza], con a ias
a nues as pasiones na u ales”
15
, pa a lo que dic a á las leyes que o denen la con i encia en e los homb es y
es ablezcan lo jus o e injus o. Pe o Hobbes con igu a ese pode cons i uido como pode absolu o, sin lími es,
po que no sabe cons ui lo de o o modo, aunque la consecuencia de hace lo así consis e en que ha de ompe
con su undamen o mo al, po lo que e mina á diseñándolo sólo y exclusi amen e en é minos ác icos, como el
pode de una olun ad en endida empí icamen e.
Hace al a p ecisa cómo ese p oceso de ins i ucionalización a iba a la cons ucción de un pode
ilimi ado. “Se dice que un
Es ado
ha sido
ins i uido
, cuando una
mul i ud
de homb es es ablece un
con enio en e
odos y cada uno de sus miemb os
, según el cual se le da a un
homb e
o a una
asamblea de homb es
, po mayo ía,
el de echo de
pe soni ica
a odos, es deci , de
ep esen a los.
Cada indi iduo de esa mul i ud, an o el que haya
o ado a a o ,
como el que haya
o ado en con a, au o iza á
odas las acciones y juicios de ese homb e o
asamblea de homb es, igual que si se a a a de los suyos p opios, a in de i i pací icamen e en comunidad, y de
encon a p o ección con a o os homb es”
16
. Los homb es, pues aún no son súbdi os, ins i uyen po mayo ía
una unidad, un pac o, un con enio, una pe sona que es el Es ado que se enca na en el sobe ano. Es deci , “la
pe sona del pueblo”
17
es ep esen ada po el ep esen an e, el sobe ano. El único equisi o que se ha de cumpli es
que quienes en a on a deba i el pac o lo hicie an olun a iamen e, pues “si en ó olun a iamen e en la
cong egación de quienes se eunie on pa a es ablece el pac o, áci amen e dio su consen imien o pa a econoce
la olun ad de la mayo ía”
18
. No in e esa aho a p ecisa cuáles hayan de se las condiciones en las que haya de
exp esa se esa olun a iedad a in de que pueda conside a se como al, ni ampoco las limi aciones a las que
u ie a que some e se el eje cicio del p incipio de la mayo ía, pues esos se án los p oblemas sob e los que se
cen a á la e lexión ju ídico-polí ica en los siglos siguien es. Sólo impo a esal a cómo se ins i uye una pe sona,
el Es ado, y cómo a pa i de ahí se inicia una de e minada mane a de o dena la con i encia. Son muchas las
consecuencias que se de i an de esa ins i ución. En e ellas hay que esal a especialmen e es de los de echos que
posee aquel a quien se con ie e el pode sobe ano y que se de i an de la ins i ución del Es ado: el de echo de
es ablece eglas, el de echo de judica u a y el de hace la gue a y la paz, es o es, los pode es del es ado que en el
caso de Hobbes son los de echos de ca ác e indi isible que cons i uyen la esencia de la sobe anía. Una sobe anía
que no puede es a limi ada, pues quien la limi a a se ía, en onces, el sobe ano. Po eso, Hobbes a i ma á que odo
14
Hobbes,
Le ia án, op. ci .,
pág. 132.
15
Hobbes,
Le ia án, op. ci .,
pág. 141.
16
Hobbes,
Le ia án, op. ci .,
pág. 146.
17
Hobbes,
Le ia án, op. ci .,
pág. 157.
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homb e ha de obedece “ an o si o mó pa e de la cong egación de o an es, como si no; ya se le consul ase o no
(...d)e lo con a io, se á abandonado a su si uación na u al de gue a, como es aba an es, y pod á se des uido po
cualquie homb e sin que és e incu a en injus icia”
19
. Han de obedece quienes consin ie on olun a iamen e,
pe o ambién quienes no o ma on pa e de la cong egación de o an es, pues en el ondo las leyes na u ales –
descubie as “median e la azón”
20
- no ienen consis encia su icien e pa a impone se en las elaciones humanas,
pues es as leyes sólo “obligan
in o o in e no”
21
, es deci , sólo apelan a un deseo de que se cumplan, pe o no an
más allá. Po an o, una ez que se ha ins i uido la sobe anía, és a se independiza del e eno ác ico-mo al, el
es ado de na u aleza, desde la que quedó cons i uida, y se concibe sólo en é minos ác icos, con lo que no admi e
ningún ipo de lími es.
La sobe anía es á, pa a Hobbes, “o en un homb e, o una asamblea de más de uno, asamblea en la que, o
bien odo homb e iene de echo a en a , o bien únicamen e cie os indi iduos que se dis inguen de los demás”
22
,
po lo que sólo caben es ipos de Es ado: mona quía, a is oc acia y democ acia. Aho a es indi e en e que
Hobbes, p e ie a, po di e sas azones, la mona quía, en e a o as o mas de Es ado. Sin emba go, sí que hay que
de ene se en lo que dice espec o a la cues ión de los lími es del pode sobe ano, pues es aquí donde se mues a
genuinamen e su concepción del mismo. Dice: “un ey cuyo pode es á limi ado, no es supe io a la pe sona o
pe sonas que u ie on el pode de limi a lo; y quien no es supe io , ampoco es sup emo, es deci , que no es
sobe ano”
23
, po lo que un mona ca limi ado no es sobe ano, “sino minis o de aquellos que ienen el pode
sobe ano”
24
. Así pues, un pode sobe ano es ins i uido po el con enio es ablecido po el pueblo, y se de ine como
pode absolu o sin posibilidad de lími es. No impo a que el pode sobe ano sea el de una asamblea o el de un
mona ca, sino que cons i u i amen e el pode sobe ano sea un pode ilimi ado. “Y aunque de un pode an
ilimi ado puedan –añadi á Hobbes- los homb es imagina que se de i an muchas consecuencias malas, las
consecuencias que se de i an de la al a de él, que es la gue a pe pe ua de cada homb e con a su ecino, son
mucho peo es. La condición humana en es a ida nunca es a á lib e de incon enien es, pe o en ningún es ado hay
incon eniencia más g ande que la que p ocede de la desobediencia de los súbdi os y del queb an amien o de esos
con enios en i ud de los cuales exis e el Es ado. Y quienquie a que, pensando que el pode sobe ano es
demasiado g ande, a e de educi lo, end á en de ini i a que some e se a o o pode que pueda limi a aquél, es
deci , a un pode mayo ”
25
.
18
Hobbes,
Le ia án, op. ci ,
págs. 148-149.
19
Hobbes,
Le ia án, op. ci .,
pág. 149.
20
Hobbes,
Le ia án, op. ci .,
pág. 110.
21
Hobbes,
Le ia án, op. ci .,
pág. 132.
22
Hobbes,
Le ia án, op. ci .,
pág. 155.
23
Hobbes,
Le ia án, op. ci .,
pág. 160.
24
Hobbes,
Le ia án, op. ci .,
pág. 160.
25
Hobbes,
Le ia án, op. ci .,
pág. 172.
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Aho a no es necesa io e lexiona ace ca de si su isión con ac ualis a del o den social es ace ada o
desace ada, ampoco en su o igina io undamen o iusna u alis a, sino sólo sob e los é minos en los que el pode
sobe ano queda cons i uido como un pode absolu o y es o con independencia de que sea el pode de uno solo o
de una asamblea. Pa a él, el pode sobe ano se cons i uye de mane a ilimi ada, en la medida en que enunciamos a
nues os de echos con la inalidad de que el pode que cons i uimos y al que hacemos esa en ega nos p ese e en
lo que más nos impo a, la de ensa de nues a ida, pe o incluso aunque aya más allá, pues una ez que se ha
cons i uido es un pode que escapa la posibilidad de su con ol, es un pode i es ic o. Con la inalidad de sali del
es ado de na u aleza cons i uimos un pode absolu o que odo lo puede sob e noso os, en an o que quedamos
con e idos en sus súbdi os. Una ez cons i uido nada cabe eclama ni hace a sus súbdi os. Hemos c eado un
pode absolu o que po se al no cabe limi a lo sin que gene emos un pode mayo que ese pode absolu o que
a amos de con ola . Se ha ins i uido un pode ác ico que sólo cab ía limi a median e un pode aún mayo , un
pode que no puede se ya el de un se supe io –
e i as-
, en an o que no admi e la sepa ación en e la eligión y la
polí ica al de ende la unidad polí ica o iginal, po lo que sólo pod ía cons i ui su lími e el pode que p o inie a de
la
auc o i as,
aunque ampoco se ía posible pues o que és a no pod ía con apone se a la
po es as
, ya que en
Hobbes no es álida la dis inción en e ambas, en an o que la
summa po es as
ha sido ans o mada en
summa
auc o i as
26
.
De ahí que ese pode capaz de limi a el pode sobe ano sólo puede comp ende se como el pode de
una olun ad aún más pode osa que la olun ad del pode que que emos limi a . Es a es la pa adoja en la que
Hobbes encie a al pensamien o ju ídico-polí ico al a a de saca nos de la si uación de gue a pe manen e en
que los homb es se encon aban en el es ado de na u aleza, pa a in oduci nos en un es ado de gue a pe pe ua,
pues sólo median e el uso de una ue za mayo que la que posee el pode es ablecido es como pod emos
de iba lo. A pa i de ese momen o, el pensamien o ju ídico-polí ico a a á de hace dos cosas, p ime o limi a lo,
aunque no end á demasiado éxi o, pues los mecanismos con los que se in en a es ingi lo pe enecen al pasado
en la medida en que de lo que se a a es de una ecupe ación desnuda de los a gumen os iusna u alis as; después
se in en a á pensa lo de un modo dis in o, como un se de azón, es o es, no ma i amen e y no ác icamen e, con
lo que se le pod á emb ida sin cae ni en las insu iciencias de aquel iusna u alismo ni en la pa adoja hobbesiana,
es o es, sin necesidad de gene a un pode más absolu o que el p opio pode absolu o que se a a de con ola .
LA REVOLUCIÓN FRANCESA
En el
Le ia án
, Hobbes había sos enido que sólo un pode más absolu o que el pode absolu o del
sobe ano pod ía de iba lo, po lo que no encon aba azón en ello pa a demole lo, pues si la azón pa a de iba el
26
C. Schmi ,
The Le ia han in he S a e Theo y o Thomas Hobbes. Meaning and Failu e o a Poli ical Symbol,
ad. G. Schwab y
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pode absolu o consis ía en la absolu ez de ese pode , no enía sen ido de ende la ins au ación de un pode que
necesa iamen e hab ía de se más absolu o que el p opio pode absolu o que se a aba de sus i ui . Es o es
p ecisamen e lo que sucede á en la e olución ancesa. En ella, el pode absolu o del mona ca es a asado po el
pode i es ic o del pueblo, cuya mani es ación más p ecla a u o luga en el e o . Todo el pensamien o
ilosó ico-polí ico pos e io a esa e olución, desde las
Re lec ions on he Re olu ion in F ance
publicadas po E.
Bu ke en 1790, es u o p esidido po lo que la misma conlle ó. Cuen a Cha eaub iand que “Pa ís no enía, en
1792, la isonomía de 1789 y 1790; no e a la e olución nacien e, e a un pueblo que ma chaba emb iagado a su
des ino, a a és de abismos, po sendas igno adas. Sólo se eían po las calles igu as asus adas o e oces, gen es
que se deslizaban a lo la go de las casas a in de pasa inad e idas, o que me odeaban buscando su p esa; los
p ime os sin a e e se a mi a os, los segundos cla ando sus mi adas du as en las ues as pa a adi ina os y he i os
[…] Se sen ía la ap oximación de una jo en i anía plebeya, ecunda, es cie o, y llena de espe anzas, pe o al pa
mucho más o midable que el despo ismo caduco de la an igua mona quía: po que el pueblo sobe ano, como es á
en odas pa es, cuando se con ie e en i ano, es á en odos los si ios; es la p esencia uni e sal de un Tibe io
uni e sal”
27
.
En ese mismo año, 1792, Ma a y Dan on o ganiza on con ayuda de los ma selleses que a iba on a Pa ís
en agos o las ma anzas de sep iemb e. El 21 de ene o de 1793, Luis XVI ue guillo inado. En ab il, se c eó el
Comi é de Sal ación Pública
, encabezado po Robespie e, con la inalidad de apoya al
Comi é de Segu idad
Gene al
, c eado en 1792. El cinco de sep iemb e, la
Con ención
ap obó medidas de e o pa a ep imi las
ac i idades con a e oluciona ias. El e o du ó has a la p ima e a de 1794, aunque en ealidad había quedado
ins au ado desde los comienzos de la p opia Re olución. El mismo Cha eaub iand ela a que en julio de 1789
encon ándose en el balcón de su posada, p óxima a las Tulle ías, pudo con empla a lo lejos una muchedumb e
que g i ando a a o de la libe ad se encaminaba hacia donde él se encon aba. Al ace ca se pudo e a unos
descamisados, que lle aban po es anda es unas picas con dos cabezas en sus pun as. A i ma, aunque dada la
si uación sea di ícilmen e c eíble, que les inc epó diciéndoles: “¡Mise ables! […] ¿es así como en endéis la
libe ad?”
28
.
Pa ece se que la e olución ancesa causó, en sus inicios, una admi ación eno me, aunque en muy poco
iempo se p odujo una eacción ad e sa po el inmenso emo que p o ocó. No hace al a sino eco da el e ible
juicio que o muló Hegel sob e Robespie e, al conside a que el p incipio que de endía –“pa a man ene la i ud
E. Hil s ein, G eenwood P ess, London, 1996 (1938), págs. 44-45.
27
Cha eaub iand,
Memo ias de ul a umba
, sel. y p ól. de A. Ramoneda, ad. de J. Zamacois, Alianza, Mad id, 2003 (1848-1850),
págs. 214-215.
28
Cha eaub iand,
Memo ias…, op. ci .,
pág.168.
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es necesa io el e o ”-, “e a ambién el p incipio de los mahome anos”
29
, quienes habían o o con odos los
pa icula ismos, pues pa a ellos sólo “lo uno, lo absolu o, es conocido […y c]onoce es e uno y ado a lo es […]
un debe […] En cuan o que es e uno es lo único que ale y es ealizado, dedúcese la des ucción de odas las
di e encias; y es o cons i uye el
ana ismo
”
30
. En Robespie e, el p incipio se á “libe ad y e o ”, como en el
mahome anismo “[ ]eligión y e o ”
31
.
Pa a Hegel, el as ondo de la e olución ancesa adica en que en ella la libe ad absolu a es incapaz de
de e mina se excep o po medio del e o , es deci , median e la aniquilación de oda di e encia, de odo
pa icula ismo. La azón se encuen a en que como “ninguna ob a ni ac o posi i os puede p oduci la libe ad
uni e sal; a dicha libe ad sólo le es a el
ob a nega i o
; es solamen e la
u ia
del desapa ece ”
32
. La libe ad
absolu a lle a en sí la negación y se mues a como lo nega i o pa a la conciencia singula . Es o conduce a que las
conciencias indi iduales eme osas de la mue e e o nen a una ob a di idida y limi ada. La au oconciencia ha
expe imen ado la ue za con a ella nega i a de su esencia uni e sal. Den o de la libe ad absolu a no es aban en
in e acción mu ua ni la conciencia, inme sa en la mul iplicidad de la exis encia, ni ampoco un mundo ex e io
álido, sino que lo es aban el mundo en la o ma de la conciencia como olun ad uni e sal y la au oconciencia
eplegada de oda exis encia en el simple sí mismo. Aquí, la pu a y simple ealidad de la cul u a desapa ece y se
ueca en la nada acía. Toda de e minación se ha pe dido “en la pé dida que el sí mismo expe imen a en la
libe ad absolu a; su negación es la mue e ca en e de signi icación, el pu o e o de lo nega i o, que no lle a en él
nada posi i o, nada que lo cumpla”
33
.
Aho a bien, la libe ad absolu a pasa de la ealidad que se des uye a sí misma a o a egión del espí i u
au oconscien e, a la mo alidad, al espí i u cie o de sí mismo o espí i u subje i o. La unidad inmedia a de la
conciencia con la olun ad uni e sal hace que pa a la conciencia desapa ezca el se abs ac o, es o es, la olun ad
uni e sal. La conciencia sabe la olun ad pu a como sí misma y se sabe como esencia, es deci , la conciencia es
olun ad uni e sal como es e pu o sabe y que e y “el pu o
sabe
como
esencia
es la olun ad uni e sal”
34
. Pe o
Hegel de ende á la necesidad de abandona el me o pun o de is a mo al pa a pasa al concep o de la e icidad,
pues si no lo hicié amos, el mé i o de la c í ica mo al queda ía con e ido “en un
acío o malismo
y la ciencia
mo al en una e ó ica ace ca del
debe po el debe mismo
”
35
.
Po eso a ó de log a la ealización e ec i a de la idea é ica, la idea de la libe ad, a a és de la
29
G. W. F. Hegel,
Lecciones sob e la iloso ía de la his o ia uni e sal
, p ól. de J. O ega y Gasse , ad . y ad. de J. Gaos (1928),
Alianza, Mad id, 1980 (1830), pág. 596.
30
Hegel,
Lecciones…, op. ci .,
pág. 591.
31
Hegel,
Lecciones…, op. ci .,
pág. 593.
32
G. W. F. Hegel,
Fenomenología del Espí i u
, ad. de W. Roces, Fondo de Cul u a Económica, México, 1966 (1807), pág. 346.
33
Hegel,
Fenomenología…, op. ci .,
pág. 349.
34
Hegel,
Fenomenología…, op. ci .,
pág. 350.
35
G. W. F. Hegel,
P incipios de la Filoso ía del De echo
, ad. de J. L. Ve mal, Edhasa, Ba celona, 1988 (1821), $ 135, pág. 198.
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ins i ucionalización de un Es ado, que no podía deja al albu de las necesidades y los in e eses a bi a ios de las
di e en es olun ades pa icula es, sin que po ello esas necesidades e in e eses pa icula es queda an
desa endidos, ya que odo su sis ema se cons uye sob e el papel cen al que juegan ambos, el in e és gene al y los
in e eses pa icula es, aunque lo haga de modo al que la au oconciencia pa icula ha de ele a se a su
uni e salidad, de mane a que aquélla quede mediada con és a. Es o lo log a á con la c eación de una cons i ución
acional, en la que se econozcan las ins i uciones necesa ias a a és de las cuales se asegu e esa mediación en e
necesidades e in e eses pa icula es y el in e és gene al, con el in de que la au oconciencia pa icula alcance su
uni e salidad.
En de ini i a, Hegel se ocupó de la cons ucción de un Es ado acional
36
al a a de sol en a el p oblema
de la olun ad gene al de una mane a cien í ica, es o es, al aloja las necesidades e in e eses pa icula es en las
es e as de la amilia y la sociedad ci il de mane a que se asegu ase su mediación con el in e és uni e sal, al mismo
iempo que su supedi ación al mismo, en las ins i uciones del Es ado. De es a mane a, oda su cons ucción es aba
di igida a impedi que cayé amos po el p ecipicio de una olun ad subje i a a bi a ia y cap ichosa
37
, lo que
cons i uye p ecisamen e el iesgo de nues as democ acias
38
.
Aunque no posea la p o undidad del segundo ni se ado ne con los de alles del p ime o, hay que
econoce que el pensamien o polí ico de Schille ambién es u o p esidido po los e ec os de i ados de la
e olución. Esc ibió sus
Ca as
en e los años 1793 y 1795, en pleno auge del e o . Po eso lo end á muy
p esen e en las sie e p ime as
Ca as
, donde a a de elabo a una eo ía sob e el Es ado. Schille econoce las
en ajas de esa e olución, pe o ambién sus incon enien es. En elación con las p ime as sabe que g acias a ella se
ha desenmasca ado la a bi a iedad, una a bi a iedad que no puede “apa en a ya la más mínima dignidad”
39
, po
lo que “el homb e ha despe ado de su la ga indolencia y del engaño en que complacía, y [en consecuencia] exige
insis en emen e la es i ución de sus de echos inalienables”
40
. Con espec o a los segundos sub aya sus excesos en
an o que p opició la disolución del o den social. Su juicio nega i o se ie e, en p ime luga , sob e las clases bajas,
en las que ad ie e “impulsos p imi i os y sin ley que, una ez deshechos los lazos del o den social, se
desencadenan y ap esu an con u ia indomable a sa is ace sus impulsos animales”
41
. Po eso las cali ica á en su
36
A pesa de que Hegel e a conscien e de la di icul ad de al a ea -“si es di ícil concebi la na u aleza, es in ini amen e más du o
ap ehende el es ado”-, de ende á la necesidad de cons ui una ciencia del es ado, que “no debe se o a cosa que el in en o de
concebi y expone el es ado como algo en sí mismo acional
”, id.,
P incipios..., op. ci .,
ag eg., pa . 272, pág. 352 y p e acio, págs. 51-
52, espec i amen e.
37
Hegel se había e e ido los en en amien os que pod ían p oduci se en e sucesi as mayo ías, p oblema que, en su opinión, es el
que “la his o ia ha de esol e en los iempos enide os”, en Hegel,
Lecciones…, op. ci .,
p. 697.
38
Vid., al espec o, José J. Jiménez Sánchez, “Una comp ensión mons uosa del de echo a decidi ”, ms., 2016.
39
Schille ,
Ca as…, op. ci .,
pág. 137.
40
Schille ,
Ca as…, op. ci .,
pág. 137.
41
Schille ,
Ca as…, op. ci .,
pág. 137.
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CONCLUSIÓN
De acue do con Schille , “sólo en el se absolu o la necesidad ísica coincide con la necesidad mo al”
90
,
mien as que en el se humano, las de e minaciones de la olun ad “son siemp e a bi a ias [zu ällig bleiben]”
91
,
po lo que
“pa a conside a el compo amien o mo al del homb e como una consecuencia
na u al
, es
necesa io que ese compo amien o
sea
na u al, y que el homb e sea inducido ya po sus
p opios impulsos a conduci se mo almen e. Pe o la olun ad del homb e [de Wille des
Menschen] oscila con en e a libe ad en e el debe y la inclinación, y ninguna coacción
ísica puede ni debe inmiscui se en ese de echo sobe ano de su pe sona. Así pues, si el
homb e quie e conse a esa capacidad de elección, sin deja de se po ello un eslabón
segu o en el encadenamien o causal de las ue zas na u ales, es necesa io que los e ec os de
aquellos dos impulsos coincidan plenamen e en el eino de los enómenos y que, a pesa de
su ex ema di e encia o mal, la ma e ia de su olun ad con inúe siendo la misma; es deci ,
que los impulsos del homb e coincidan lo su icien e con su azón [Ve nun ], como pa a
hace posible una legislación uni e sal [uni e selle Gese zgebung]”
92
.
Lo había explicado al comienzo cuando sos u o que la sensibilidad es la que le p opo ciona á los hechos
y la lib e ue za de pensamien o la que dic a á las leyes
93
. Aunque lo di á de mane a más sencilla cuando
apoyándose en Fich e de ienda que cada homb e pa icula [de indi iduelle Mensch
94
], empo al [de Mensch in
de Zei
95
], lle a en sí un homb e pu o [de eine Mensch
96
], ideal [de Mensch in de Idee
97
], con el que ha de
es a en a monía, y es o se log a p ecisamen e en el Es ado:
“A es e homb e pu o, que se da a conoce con mayo o meno cla idad en odo suje o, lo
ep esen a el
Es ado
, que es la o ma obje i a y, po así deci , canónica, en la que a a de
uni se la mul iplicidad de los suje os. Aho a bien, el homb e empo al y el homb e ideal
pueden llega a coincidi de dos mane as dis in as, las mismas po las que el Es ado se a i ma
en los indi iduos: o bien el homb e pu o some e al empí ico, es deci , el Es ado sup ime a los
indi iduos; o bien el indi iduo
se con ie e en
Es ado, es deci , el homb e empo al se
ennoblece
con i iéndose en homb e ideal”
98
.
Aho a bien, es e juego que Schille plan ea en e lo empo al y lo ideal, en e indi iduo y Es ado, no es
admisible desde una pe spec i a exclusi amen e mo al, pues la azón ha de impone su ley, aunque sí lo sea desde
el pun o de is a del homb e, pa a el que no sólo cuen a la o ma, sino ambién el con enido, la ma e ia, pues o que
el homb e no puede enuncia a las sensaciones, a los sen imien os [die lebendige Emp indung
99
]. No obs an e,
90
Schille ,
Ca as…, op. ci .,
pág. 129.
91
Schille ,
Ca as…, op. ci .,
pág. 129.
92
Schille ,
Ca as…, op. ci .,
pág. 129.
93
“Vues a libe ad de espí i u se á siemp e algo in iolable pa a mí. Vues a p opia sensibilidad me p opo ciona á los hechos que
han de se i de undamen o a mi eo ía, ues o en endimien o [Denkk a ] lib e dic a á las leyes según las que hab é de
p ocede ”, en Schille ,
Ca as…, op. ci .,
pág. 113.
94
Schille ,
Ca as…, op. ci .,
pág. 128.
95
Schille ,
Ca as…, op. ci .,
pág. 130.
96
Schille ,
Ca as…, op. ci .,
pág. 130.
97
Schille ,
Ca as…, op. ci .,
pág. 130.
98
Schille ,
Ca as…, op. ci .,
págs. 129-131.
99
Schille ,
Ca as…, op. ci .,
pág. 130.
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ese juego es mucho más complejo de lo que en p incipio pod íamos supone , ya que “mien as la sociedad mo al
se o ma
en la idea
, la sociedad ísica no puede de ene se
en el iempo
ni po un momen o, no puede pone en
pelig o su exis encia en p o de la dignidad humana”
100
. Schille sabe que la cons ucción del Es ado mo al es un
in en o de asegu a una con i encia acional en e los se es humanos, aunque es conscien e de que, al inal, “la
g an sobe ana [die g osse Behe sche in] de odos los asun os humanos, [es] la ue za ciega [die blinde S ä ke]”
101
,
que es la que puede e mina po in e eni y esol e los con lic os de p incipio. A pesa de ello, Schille de ende á
la necesidad del a is a polí ico y pedagogo [de pädagogische und poli ische Küns le ], que hace del homb e su
ma e ia y su a ea al mismo iempo […] El polí ico [de S aa sküns le ] ha de ace ca se a su ma e ia con un
espe o muy dis in o al que demues a el a is a [de schöne Küns le ], no de mane a subje i a, ni p o ocando un
e ec o engañoso pa a los sen idos, sino de mane a obje i a […] po que el Es ado ha de se una o ganización
[O ganisa ion] que se o ma po y pa a sí misma, sólo puede hace se eal [wi klich] si las pa es han coincidido en
la idea del odo. Dado que el Es ado ep esen a a la humanidad pu a y obje i a en el co azón de sus ciudadanos,
iene que obse a hacia ellos la misma elación que ellos man ienen consigo mismos, y hon a así su humanidad
subje i a sólo en el g ado en que és a se ennoblece haciéndose obje i a”
102
.
Pe o es o no puede lle a nos a pensa ese Es ado como un en e absolu o que aplas e oda di e encia,
po que se es “ an o ciudadano de una época como de un Es ado”
103
, es deci , ese Es ado ha de enma ca se
necesa iamen e en los usos y cos umb es del espacio y iempo en que se i e, al mismo iempo que se ha de
man ene la singula idad del homb e, “aun en el caso de que adecue sus ac os a la egla de conduc a más
uni e sal”
104
, siendo el Es ado “el me o in é p e e de su bello ins in o, […] an sólo una ó mula más cla a de su
legislación in e io ”
105
. Po eso, el Es ado no puede queda educido a un mecanismo ulga , “en el cual la
exis encia mecánica del odo se o ma a pa i de la conca enación de un núme o in ini o de pa es, que ca ecen de
ida p opia”
106
. Si así ocu ie a, se aniquila ía la ida de los indi iduos, “pa a que el odo absolu o [das Abs ak des
Ganzen] siga man eniendo su mise able exis encia”
107
. Po el con a io, el Es ado no puede se ajeno a sus
ciudadanos, en an o que no lo es a sus sen imien os, sino que ha de aspi a a una ida o gánica supe io , aunque
“si en el ca ác e de una nación el homb e subje i o se con ap[usie a] al obje i o de una mane a aún an ex ema,
que és e sólo [ ue a] capaz de iun a sob e el o o ep imiéndolo, en onces el Es ado end [ía] que emplea
100
Schille ,
Ca as…, op. ci .,
pág. 125. Schille pone un ejemplo muy cla o: “Pa a epa a un mecanismo de eloje ía, el eloje o
de iene las uedas, pe o el mecanismo de eloje ía i ien e que es el Es ado ha de se epa ado en plena ma cha, y eso signi ica
cambia la ueda mien as es á en uncionamien o”,
id.
, págs. 125-127.
101
Schille ,
Ca as…, op. ci .,
pág. 165.
102
Schille ,
Ca as…, op. ci .,
págs. 133-135.
103
Schille ,
Ca as…, op. ci .,
pág. 117.
104
Schille ,
Ca as…, op. ci .,
pág. 135.
105
Schille ,
Ca as…, op. ci .,
pág. 135.
106
Schille ,
Ca as…, op. ci .,
pág. 147.
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con a sus ciudadanos la igu osidad de la ley y, pa a no pe ece an e una indi idualidad an hos il, end [ía] que
aplas a la sin conside ación alguna”
108
. Pa a Schille , la única mane a de esol e en la expe iencia es e p oblema
polí ico se á po medio de “la ía es é ica [du ch das äs he ische den Weg nehmen muss], po que es a a és de la
belleza [die Schönhei ] como se llega a la libe ad”
109
, a la libe ad polí ica, “la más pe ec a de las ob as de a e”
110
.
AN ARTIST IN THE MONCLOA
Abs ac
In his ex we y o e lec o n he h ead o Schille ’s p oposals on he needs o hink poli ics beyond science and
echnology. Schille ’s idea o concei e he s a esman as an a is a opens he ield o poli ical e lec ion o he
philosophical wo ld, which is he app op ia e space o ace he di icul ies o ou ime.
Keywo ds: Na u al S a e; Na u e S a e; S a e; Physical Man; Mo al Man and Na ion.
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107
Schille ,
Ca as…, op. ci .,
pág. 151.
108
Schille ,
Ca as…, op. ci .,
pág. 135.
109
Schille ,
Ca as…, op. ci .,
pág. 121.
110
Schille ,
Ca as…., op. ci .,
pág. 117.
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Acei o em 24 de ma ço de 2018.