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El texto devoto en el antiguo régimen: el laberinto de la consolación

Abstract

En contraste con el rigor y la erudición de los libros espirituales de teólogos y doctores, limitados necesariamente en su alcance por la exigencia de una elevada preparación para su lectura, el género menor del libro de devoción, muy extendido en el Antiguo Régimen, presenta una enorme influencia en el conjunto social, desde su misma identificación con rasgos y comportamientos estereotipados. A partir del examen de algunos textos principales, seleccionados entre los distintos subgéneros de la literatura devocional de la época, se analizan los recursos característicos de esta manifestación de la cultura religiosa y sus implicaciones psicológicas en un público lector extraordinariamente amplio

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El texto devoto en el antiguo régimen: el laberinto de la consolación

Author: Alvarez Santaló, León Carlos
Publisher: Universidad de Granada
Year: 1990
Source: https://digibug.ugr.es/bitstream/10481/50335/1/Alvarez_consolidacion.pdf
EL TEXTO DEVOTO EN EL ANTIGUO REGIMEN: EL
LABERINTO DE LA CONSOLACION *
LEON CARLOS ALVAREZ SANTALO
RESUMEN
En con as e con el igo y la e udición de los lib os espi i uales de eólogos y doc o es, li
mi ados necesa iamen e en su alcance po la exigencia de una ele ada p epa ación pa a su
lec u a, el géne o meno del lib o de de oción, muy ex endido en el An iguo Régimen, p esen
a una eno me in luencia en el conjun o social, desde su misma iden i icación con asgos y
compo amien os es e eo ipados. A pa i del examen de algunos ex os p incipales, seleccio
nados en e los dis in os subgéne os de la li e a u a de ocional de la época, se analizan los e
cu sos ca ac e ís icos de es a mani es ación de la cul u a eligiosa y sus implicaciones psico
lógicas en un público lec o ex ao dina iamen e amplio
SUMMARY
In con as wi h he igo and e udi ion o he spi i ual books o doc o s and heologians,
which, because hey equi e such a high le el o p epa a ion on he pa o he eade , ha e a
necessa ily limi ed eade ship, he lesse gen e o he p aye book, e y popula h oughou
Spain’s Old Regime (16 h-17 h cen u y) has a g ea social impac s emming om i s means o
iden i ica ion wi h s e eo yped ai s and beha io s. A selec ion o p aye book ex s o his pe
iod a e s udied in o de o analyze he cha ac e is ics o his ype o eligious li e a u e as well
as o in e i s psychological implica ions o he ex emely b oad sec o o socie y ha i ea
ched.
“Si a á edes de amo es... opa éis con León He
b eo que os hincha las medidas. Y si no que éis
anda os po ie as ex añas, en ues a casa e
néis a Fonseca, Del amo de Dios, donde se ci a
odo lo que os y el más ingenioso ace a e a de
sea ...”.
Miguel de Ce an es
“Hanse de casa las ábulas men i osas con el en
endimien o de los que las leye en, esc ibiéndose
de sue e que acili ando los imposibles, allanando
las g andezas, suspendiendo los ánimos, suspen
dan, albo ocen y en e engan de modo que anden
a un mismo paso la admi ación y la aleg ía jun
as”.
Miguel de Ce an es
* Con e encia p onunciada en la Facul ad de Filoso ía y Le as de la Uni e sidad de
G anada el día 7 de ma zo de 1990, den o del ciclo “Ideología y men alidades en la España
del An iguo Régimen”, o ganizado po el Depa amen o de His o ia Mode na y de Amé ica.
Ch onica No a, 18 (1990) 9-35
10 LEON CARLOS ALVAREZ SANT ALO
En o as ocasiones me he e e ido ya al peso de la lec u a de ocional
sob e la conduc a social y su p esumible ca ác e de ma iz cons an e y e
pe i i a pa a la p oducción y e aluación de ics de compo amien os láicos
y eligiosos1. Con odo, pocas eces enemos la opo unidad de manosea
con e icacia es as piezas meno es de la li e a u a eligiosa que, sin emba 
go, goza on del a o de los lec o es, casi po aclamación, y mul iplica on
su p esencia en las cos umb es es e eo ipadas de la sociedad has a con e 
i se p ác icamen e en ópicos. Po que, es e iden e que no me es oy e i
iendo aquí a la caza mayo del lib o espi i ual, con hechu as de doc o es y
exigencias de un ni el supe io de cul u a y gus o, lec o es, pa a se alcan
zado; po el con a io, la auna de ocional aludida es, siemp e, pieza
meno , lieb es y pe dices de palada es esquemá icos y, en cie a medida,
es agados po el exceso, la ecuencia y el abuso. Vol e emos, después,
pa a es ablece alguna“ e lexión sob e la iden idad de ales palada es y la
e acidad y uncionalidad del diseño bipola , cul u a eligiosa-incul u a
eligiosa.
Comencemos po ecoge algún apun e li e a io que nos anquilice
sob e la ealidad social de la lec u a de ocional, más allá de la incues io
nable e idencia de los in en a ios no a iales.
En su muy conocida (y muy leída) “Guía y a iso de o as e os” de
16202, Liñán y Ve dugo nos desc ibe a un pe sonaje que, como casi odos
los que diseña, p e ende se ep esen a i o y pa adigmá ico; se a a de un
homb e en es ado, iudo, en edad anciano, p esencia compues a, canas ene a
bles, de queb ada salud, que ecibe huéspedes en el pelig oso Mad id de la
época. Pues bien, es e homb e ejempla , en su u ina co idiana, se nos p e
sen a, sen ado en una silla de no menos años (que él), sob e un cojín que ue de
e ciopelo, leyendo en un lib o, a lo que pa ecía, de de oción ayudado de unos
an eojos que hacían más g a e su p esencia. Insis o en eco da que no se
a a de una si uación pun ual y anecdó ica sino de la desc ipción de una
1. ALVAREZ SANTALO, L, C.: El lib o de de oción como modelado y modelado de la
conduc a social: el “Luz a los i os ” de Pala ox (1668), en Re is a T ocade o, 1, Cádiz, 1989, pp. 7-
25.
ALVAREZ SANTALO. L. C: La o e a de pau as de conduc a co idiana y la cimen ación de
alo es en el lib o de ocional del ba oco: un ensayo me odológico, en Re is a A chi o Hispalense,
220, Se illa, 1989, pp. 127-150.
ALVAREZ SANTALO, L. C.: Adoc inamien o y de oción en las biblio ecas se illanas del siglo
XVIII en ALVAREZ SANTALO BUXO Y R. BECERRA: La eligiosidad popula (Ba celona,
1989, 3 ols.), ol. II, pp. 21-45. Del mismo au o , la In oducción al olumen III, pp. 7-
13.
2. LIÑAN Y VERDUGO, An onio: Guía y A isos de o as e os que ienen a la Co e, (1620)
po la edición Cos umb is as Españoles. Siglos XVII al XX, Aguila , Mad id, 1964. Las ci as si
guien es en p. 35.
EL TEXTO DEVOTO EN EL ANTIGUO REGIMEN 11
u ina dia ia de un posade o, que se p esen a a sí mismo (en una cie a e
miniscencia pica esca) como un hidalgo izcaíno enido a menos: ... am
bién engo yo en Vizcaya... mis dos pa edes caídas de casa sola iega y cua o á 
boles de mayo azgo y un pob e iejo de ochen a y dos años, go oso po
habe andado en la mocedad quizás más de lo que con inie a. No es di ícil
“ aduci ” un es e eo ipo ejempla izan e: anciano, en e mo, con cul u a
p esun amen e supe io a su ol social y con una ju en ud disipada, lee de
oción como úl imo e ugio del abu imien o y en, al ez, conduc a com
pensa o ia de una ju en ud e ocada como "culpable”, al menos, de i oli
dad. Si es e esquema podía suge i una limi ación especí ica al ópico de la
lec u a de ocional, podemos añadi o as ci as sin abandona el au o y la
ob a. Es a ez se a a de la conduc a del p opio p o agonis a, un maes o
g aduado en A es y Teología, quien, paseando en compañía de un hidalgo
que acaba de conoce , se ace ca a la calle de San iago y al pasa po aque
llas lib e ías aco deme de cie o lib o de de oción que había salido nue o y me lo
había en ido a pedi un deudo amigo mío desde mi pa ia; pedí po el lib o,
mos á onmele, conce ele en un eal de a ocho... No iene mayo impo ancia
lo que sigue sal o que po la o iciosidad del desconocido y la gana que
enía el lib e o de despacha su lib o, me hube de halla con él en las manos3.
De nue o, nos asomamos a u inas banales; ni en el ejemplo an e io , ni en
és e, el lib o o la lec u a cons i uyen elemen o de in e és pa a la his o ia
que se nos cuen a (un en edo amo oso en el p ime o y un imo clamo oso
en el segundo); el lib o y la conduc a que se elaciona con él cons i uyen,
en ambas ocasiones, una pincelada de e ismo, u ilizada po el au o al
desgai e y sin pone en ella la meno in encionalidad. En el ejemplo que
aho a nos ocupa han desapa ecido aquellos elemen os de limi ación que
ap eciábamos en el p ime o ( ejez, en e medad, posible a epen imien o)
y, po el con a io, se añaden algunos nue os: p ecio, lib e ías y, sob e
odo, la suge encia de hábi os lec o es elacionados con lo de ocional que
e ocan, de una pa e, la exis encia de in o mación especí ica sob e las no
edades edi o iales y, de o a, la pulsión, casi de coleccionis a, que exige al
amilia o al amigo la adquisición y el en ío de las no edades. Queda,
como único elemen o es ic i o (con is as a una posible ex apolación de
es as conduc as al conjun o social) el ca ác e eli is a-in elec ual del p o a
gonis a y, po ello, p esumiblemen e, el de su amilia o amigo pa a quien
comp a. Sin salimos oda ía de Liñán y Ve dugo, nos de end emos en un
e ce ejemplo oda ía más escla ecedo . O a ez en boca del an e io
Maes o de A e y Teología, quien se di ige aho a a un audi o io de amigos
pa a “a isa les” de los pelig os de la Co e, encon amos las siguien es
3. LIÑAN Y VERDUGO, An onio: Op. ci ., p. 50.
12 LEON CARLOS ALVAREZ SANTALO
pun ualizaciones: Cuando llega émos a a a de los lib os que se á con enien
e que lea (el o as e o incau o que se deja cae po los Mad iles), le ad e i é
y enseña é que... lea al Pad e Ped o de Guzmán de la Compañía de Jesús, en el
lib o que in i uló “Bienes del hones o abajo y daños de la ociosidad” y halla á
an os desengaños y an as e dades... que le obligue a mi a en e que homb es
anda y con qué mane as de gen e comunica4. Pa ece como si nues o cos um
b is a se hubie e p opues o acili a me el abajo, puliendo y a inando las
alusiones a la lec u a de o a en un c escendo de conc eción; del iejo que
lee un, a lo que pa ecía, lib o de de oción, has a es a ci a conc e a con pelos
y señales que se e ie e a un lib o eal y un au o eal que puede encon a 
se en biblio ecas in en a iadas en el siglo XVIII. No end emos an o de a
lle y a inamien o en o a e e encia, es a de Juan de Zabale a, en su “Día
de ies a po la mañana”, de 1654: Es ando poniendo el sob eesc i o a la ca a,
en a uno de es os... saca hn lib illo de la al ique a, diciéndole que es nue o, de
ma e ia gus osa y de au o ap obado... áb ele po el p incipio, lee el í ulo, con
én ase de él...5; nunca sab emos si la ma e ia gus osa y el í ulo con en a
do se e ie en a de ociones, pe o ¿po qué no supone lo? Más pesimis a se
mues a To es Villa oel (en 1746) en sus “Visiones y isi as...”6, lo que
nada iene de pa icula cuando su colega de isi a mad ileña es el an as
ma de D. F ancisco de Que edo; en el capí ulo dedicado a las “Lib e ías y
lib os nue os” (en que, a ue de since os no dedica una sola alusión a li
b os de o os), le comen a al poe a espan ado de igno ancias: Al in los es
an es de los lib os son banque es de polillas y e ec o ios de a ones. D. F ancis
co, al bo de de una apoplejía an asmal, se e obligado a exclama : Mi en
qué lib os de iloso ía mo al buscan los homb es pa a en iquece el juicio, pa a
es udia el desengaño, pa a di igi las acciones, pa a en ena las osadías de la
i ascible y pa a las des emplanzas de la concupiscencia, si no es un a e de em
b a ece el ape i o... solici ándole espuelas a la gula. Debe acla a se que el a e
de emb a ece y la solici ud de espuelas a la gula, no e a o a cosa que un
“a e de cocina”, comp ada po un clien e con el os o en e masca ón de
na io, sumide o de abe na o esco illón de mos o. Con odo, in e esa más ija 
nos en los “campos de lec u a” que Villa oel, ía Que edo, año a: la ilo
so ía mo al, el en iquecimien o del juicio, el es udio del desengaño, la di
ección de las conduc as, el eno de las osadías y las concupiscencias;
buena panoplia que, con mejo o peo o una y es ilís ica, p opo cionaba
la li e a u a de ocional del ya pa a en onces lejano siglo XVII. En cie o
4. LIÑAN Y VERDUGO, An onio: Op. ci ., p. 95.
5. ZABALETA, Juan de: El día de la ies a po la mañana (1654), po la edición Cos um
b is as..., op. ci ., p. 218.
6. TORRES VILLARROEL, Diego de: Visiones y isi as de To es con D. F ancisco de Que-
edo po Mad id, (1746) po la edición Cos umb is as..., op. ci ., p. 383.
EL TEXTO DEVOTO EN EL ANTIGUO REGIMEN 13
sen ido, la e ó ica y des emplada queja-año anza pod ía u iliza se como
una p ueba de la u ina lec o a, a lo menos de an año ( espec o al XVIII,
cla o es á). Que la li e a u a de o a, incluso la más elemen al, endía a cu
b i los obje i os año ados, puede ga an iza lo un expe o como el Doc o
José Bone a y Laplana que, que en 1706, daba a la imp en a un lib i o pa
adigmá ico del géne o, su “G acias de la G acia; saladas agudezas de los
San os”; en el p ólogo a i ma, sin empacho, la u ilidad mo al de su ob a: A
los p o anos pues si se aumen an lib os de es e géne o no ha án al a las come
dias... a los espi i uales... pa a sali con él al campo... a las comunidades eligio
sas pa a no dispensa el silencio en e ec o io, días solemnes: pues leyendo en ese
caso... se escusa la dispensación, se log a el di e imien o, se saca enseñanza, se
obse a el silencio, se cumple la egla... a quien haya de p edica de alguno de
los san os... en pocas líneas e á sus más he oicas emp esas que le pod án se i
de basas a sus discu sos y le lui án copia abundan e de i udes pa a el epílo
go1. Con segu idad es a opinión debían ene muy a aigada las p o ago
nis as de la “no ela y esca mien o ca o ce” de nues o Liñán y Ve dugo8
ya que en su casa p ocu ábase que no hubiese a o ocioso y los que pa ecía que
sob aban de la labo o dina ia de las muje es se gas aban en la lec u a de lib os
san os, po que D. Ma ín, como e a ico bas an emen e, llegaba su en a a cum
pli con sus obligaciones y a ae lo sob ado. Teníamos iejos, como lec o es
de de oción, doc o es de calidad comp ándolos pa a deudos y ecomen
dándolos pa a incau os p e endien es; enemos aho a hones as amas de
casa y el cuad o se a comple ando. A e ene el de alle de que la exis en
cia de lib os san os pa ece incula se a una holgu a de en a en una, qui
zás, equí oca alusión a su cos o. Cu iosa pa adoja que, cuen o adelan e, la
hija, an ahí a de lec u a piadosa, encuen e su desg acia po un lib o, aun
que muy di e en e, po se lo “de en edos y cuen os amo osos”. Cambiando
de au o es y géne o, en La Píca a Jus ina, López de Úbeda desc ibe una es
cena (que pone en boca de la p o agonis a) en e Jus ina y un e mi año,
mi ad alsa io, mi ad g an ga duño, y que en opinión de la he oína misma,
iene igu a de ángel, oz de diablo y pasos de lad ón; dice Jus ina: Es aba en el
mesón en hábi o de e mi año... y en iéndome omó un lib o en la mano que
decía llama se “Guía de pecado es”. Y yo, como pecado a desca iada, llegúeme
a él pa a que me guiase9. Dada la ca adu a del e mi año en cues ión, no pa
7. BONETA Y LAPLANA, José: G acias de la g acia; saladas agudezas de los san os, insi
nuación de alguna de sus i udes, exemplos de la i ud de la eu opelia, Ba celona, 1706. Las ci as
en el p ólogo-dedica o ia sin pagina .
8. LIÑAN Y VERDUGO, An onio: Guía y a isos... Op. ci ., y ed. ci ., p. 126.
9. LOPEZ DE UBEDA, F ancisco: Lib o de en e enimien o de la pica a Jus ina, (1605),
po edición La No ela Pica esca española, Aguila , Mad id, 1974, 2 ols. La ci a en ol.
I, p. 1338.

14 LEON CARLOS ALVAREZ SANTALO
ece que epugne el que acep emos la e e encia como es imonio de la po
pula idad y u ilización del lib o de o o po cualquie miemb o de la escala
social. Po úl imo, en La Vida del Escude o Ma cos de Ob egón, Vicen e Es
pinel pone ambién en boca del huésped de nues o p o agonis a, ya de
encida, que nos lo desc ibe como un Ab aham de piedad po que su casa y
hacienda e an siemp e pa a hospeda pe eg inos y caminan es, o a e e encia
p ecisa: ¿Y con esa ida an segu a enéis algunas pesadumb es que os inquie
an? (p egun a Ma co), Po Dios, seño , espondió, si no es cuando no hallo la
hacienda bien hecha o la comida po ade eza no engo pesadumb e y esa, con
lee en el ‘Memo ial de la Vida C is iana” de F ay Luis de G anada10, se me
qui a como po la mano. Omi o cualquie comen a io a una an palma ia
con esión sob e una de las posibilidades de la uncionalidad de la lec u a
de o a. Yéndonos hacia Anales de siglo (1787) S. M. Rubín de Celis y No-
iega, en sus ca as de El Co esponsal del Censo , hace igu a , como ecue 
dos de in ancia del au o , los siguien es: Me hacía lee odas las noches la
ida del san o del día (como si impo ase algo sabe idas ajenas), un capí ulo de
las ob as de F ay Luis de G anada y o os del Kempis...; semejan e a senal no
hacía eliz al p o agonis a po que ...como pa a mí odos (los lib os) son igua
les, pues ninguno leo olun a iamen e, ampoco puedo da o o11. Dejemos po
aho a es os signos de conduc as ópicas y casi ecuen es, pese a que ningu
na espe anza de mejo a social le me ecían a To es Villa oel, que pone en
la boca del an asma que ediano, más que pe plejo, un pá a o de los de
b once y má mol digno de p egona se hoy en illa, co e y co ijo: ¿Es posi
ble que han llegado los lib os —dijo el sabio mue o— a juzga se po lad ones
del iempo, enemigos del delei e y cuñados del gus o, los que an es e an amilia
es de la ida, conseje os del juicio y e icaz a bi io pa a desenoja un
pob e su o una?12.
No p e endo ago a ci as sino suge i que la e idencia de la lec u a pia
dosa, que nos o ecen los esc ibanos, iene ambién eco en li e a u a de
cos umb es, pese a que no se a a de conduc a an llama i a como pa a
a ae la a ención de c í icos sociales y a isado es más o menos inquie os
po el de e io o de la mo al social. Mi obje i o di ec o es examina algunos
con enidos de es as piezas de cul u a gene alizada (y no necesa iamen e de
“cul u a popula ” en el sen ido de inocen e e in encionada, descali icación,
que con ecuencia, se da al é mino) y e lexiona sob e el peso y el ipo de
los mensajes que, en su día, pudie on se pe cibidos po los lec o es. Pa a
no con e i es as páginas en un me o lo ilegio de ex os he escogido li
10. ESPINEL, Vicen e: La Vida del escude o Ma cos de Ob egón, (1618) po edición La No
ela Pica esca..., op. ci ., p. 1.338.
11. S. M. RUBIN DE CELIS, Op. ci ., en edic. Cos umb is as..., op. ci ., p. 579.
12. TORRES VILLAROEL: Od. ci .. d. 382.
EL TEXTO DEVOTO EN EL ANTIGUO REGIMEN 15
b os que, cumpliendo el equisi o de su pe enencia indudable al géne o y
su cons a ación en in en a ios se illanos del XVIII, se dis ibuyan, con
cie a ep esen a i idad, po los dis in os subgéne os. Con odos los iesgos
que ep esen a una opción cualquie a, la elección aba ca: un éxi o edi o
ial más allá de oda on e a egional o ni el cul u al, la Mís ica Cuidad de
Dios de la mad e Ag eda (1657); un clásico “ emendis a” del P. Nie em-
be g (del géne o p epa ación pa a la mue e), De la di e encia en e lo empo
al y e e no; c isol de desengaños... (1640); una i ulen a dia iba con a los
judíos como mal uni e sal, de (1679), el Cen inela con a judíos de F ancisco
de To ejoncillo; una colección de se mones de cua esma de un “ i uoso”
de la alla del P. Posadas y de í ulo an de ini i o como Lad idos e angéli
cos del pe o (1696); po úl imo una ob a muy peculia que debe ía habe
leído Umbe o Eco y que hubie a in e esado algo a su lúcida esis de las e
laciones en e el humo y la iglesia, el G acias de la g acia; saladas agudezas
de los San os (1706). La elección pod ía habe sido cualquie o a cosa; he
enido en cuen a pa a escoge los algunas a iables: que sus au o es goza
sen de una indudable popula idad, a es iguada po su p esencia ecuen e
en in en a ios de biblio ecas; que los lib os mismos uesen éxi os edi o ia
les cons a ables y de segu a di usión; que cub iesen del mejo modo posi
ble la panoplia de ecu sos a los que ya aludimos (didac ismo di ec o, ma-
a illosismo, exigencia de igo mo al, apologismo y p opues a de pa adig
mas); po úl imo, pe o en modo alguno en úl imo luga , que odos igu en
indis in amen e en in en a ios de lib os de pe sonas de cul u a supe io y
en los de clases popula es. He enido especial in e és en es e aspec o po
azones ob ias. Rei e adamen e he sos enido que la lec u a de o a (y sin
duda o as mani es aciones más mos encas de la “cul u a eligiosa”, pe o
aho a no hablamos de ellas) cons i uye un emedal en el que chapo ean,
con gozo simila , el p omedio de la cul u a eligiosa, digamos, eli is a y la,
digamos, popula 13. Teniendo en cuen a el complejo deba e abie o sob e
13. Sal o e o po mi pa e, in e p e o que Domínguez O iz se e ie e p ecisamen e a
es a si uación cuando a i ma: Sal o la p o es a ocasional de algún clé igo ilus ado, Iglesia y Pue
blo comulgaban en la misma e en lo ma a illoso, en el mismo a án de e p odigios e in e enciones
de la di inidad en odas pa es; y con pocas p obabilidades de e o de in e p e ación se e ie e
con au o idad al ema: La acep ación po los ep esen an es de la Iglesia O icial de odo es e en a
mado abuloso es un da o esencial pa a comp ende el auge que u ie on en e noso os aquellas o 
mas popula is as de la eligiosidad, su asunción o ole ancia po pa e de las au o idades y la di icul
ad de ma ca a ese ipo de eligiosidad un lími e supe io ; y en un enunciado oda ía más d ás i
co: La eligiosidad popula no es aba ligada a je a quías sociales; e a una mane a de sen i , de i i
la eligión. Su dominio no e a la doc ina, el dogma, sino la ce emonia, el i o; o bien es a o a ma-
ización:... el p ime e o que hay que desmon a es iden i ica la eligión popula con la eligiosi
dad del pueblo, de las clases in e io es de la sociedad... ambién hubo ipos de eligiosidad popula
muy ca ac e ís icos en las á eas u banas en las que pa icipa on con eno me en usiasmo odas las
16 LEON CARLOS ALVAREZ SANTALO
los ni eles de las mani es aciones de la i encia eligiosa y el calib e de los
con endien es14 no con iene aho a ace ca se mucho al ema, no sea que
salgamos algo descalab ados. So p ende, no obs an e, que algunas e iden
cias pasen desape cibidas de mane a an espec acula . Reco da é única
men e, a í ulo de a iso singula , que ca ac e ís icas an es uc u ales de la
enomenología eligiosa como “lo piadoso”, ienen unas exigencias de con
dicionamien o psicológico más ígidas de lo que pa ece; la igidez no a ec
a exclusi a y necesa iamen e al p oblema de c ee se, o no, lo que se lee
sino a la posibilidad de lo que sea o no eal y a la sa is acción-consolación
que al posibilidad p oduce. No he dicho nunca que un obispo enga nece
sa iamen e que c ee los mismos milag os, ma a illas o an asmas que un ig
no an e campesino; lo que sos engo es que ambos ienen necesa iamen e
que compa i la acep ación del milag o, la ma a illa y el alma del pu ga
o io y que, a pa i de aquí, la on e a en e lo que se acep a y se echaza
clases sociales incluso las más al as. (Todas las ci as p oceden de Iglesia ins i ucional y eligiosidad
popula en la España ba oca, en F. CORDOBA; J. P. ETIENVRE: La ê e, la ce emonie, le i e,
Casa de Velázquez, G anada, 1990). En el p ólogo a una ob a densa y explíci a sob e eligio
sidad (la de SANCHEZ LORA, J. L ..Muje es, Con en os y o mas de la eligiosidad ba oca, Ma
d id, 1988) yo había suge ido: Hablamos de múl iples componen es cuando u ilizamos un é mino
an amplio como eligiosidad; no podemos espe a que su adecuación con sec o es sociales se p oduz
ca po modi icaciones comple as de odo el conjun o. El ni el de in o mación doc inal de un miem
b o del cle o, cul o, no puede in e eni en una mejo cap ación del concep o de milag o (po ejem
plo) que la que puede ene un sencillo c eyen e; la esencia e icaz de lo milag oso no pe mi e se di-
seada a base de in o mación... (la ci a en la p. 15). Po úl imo, un peso pesado del ema, J. C.
Schmi , esumiendo un ap e ado es ado de la cues ión que él i ula como una pano ámica
p ema u a, señala: ...je oud ais insis e su le ai que la p obléma ique de l’his oi e de la cul u e po
pulai e ne peu s’en e me dans de modeles d’opossi ion binai e, els que sa an e sus populai e, le 
é e sus non-o iciel, e c... (de Le médie is e e la cul u e populai e, en Cul u as popula es: di e en
cias, di e gencias, con lic os, Mad id, 1986. La ci a en p. 35).
14. Como anécdo a, en una lección magis al de oposiciones (muy ecien e) con el í ulo:
El desa ollo cul u al: la cul u a popula , el candida o había espigado una bibliog a ía, selec i
a, de 107 í ulos; júzguese pues la a ilan ez de da bibliog a ía en una no a. Po cie o, de
esos más de cien í ulos, 66 son pos e io es a 1980; eso puede da una idea de po donde an
los i os. Po no deja la no a an acía que no esul e de alguna u ilidad, me emi i é a cua o
í ulos que pueden esul a de mayo e icacia en menes e es de cul u a eligiosa: J. C. SCH
MITT, La áb ica de san os, en His o ia Social, 5, 1989, pp. 129-145; W. A. CHRISTIAN, De los
san os a Ma ía: pano ama de las de ociones a san ua ios españoles..., en V.V.A.A.: Temas de An o
pología Española, Mad id, 1976; V.V.A.A.: Cul u as popula es: di e encias, di e gencias, con lic os,
Mad id, 1986, de es as Ac as de un Coloquio celeb ado en la Casa de Velázquez, en 1983, a
sub aya las apo aciones de J. REVEL: La cul u e populai e: su les usages e les abus d’un ou il
his o iog aphique (pp. 223-240); R. CHARTIER, Li es bleus e lec u es populai es. Mi. XVIIe
siécle-debu XIXe siècle: un e ain d'a on emen (pp. 329-369); ALVAREZ SANTALO, L. C.;
BUXO, M. J. y RODRIGUEZ BECERRA, S. (Coo ds.): La eligiosidad popula , 3 ols., Ba ce
lona, 1989, Ac as de un coloquio in e disciplina sob e el géne ico del í ulo, celeb ado en Se
illa en 1987.
EL TEXTO DEVOTO EN EL ANTIGUO REGIMEN 17
es an id iosa como alaz. Y sos engo, ambién, que exis e el p oblema
añadido de la “consolación” que ambos eciben, de una “in o mación” que
ealimen a su posición an e el mundo, los demás y ellos mismos. Es a “in
o mación” se ansmi e po oneladas en la que llamamos li e a u a de o
cional. Si se me piden más p ecisiones, pod ía añadi que la “consolación”,
a la que me e ie o, se conc e a, en e o os, en aspec os como los siguien
es:
—La sa is acción de pa icipa (y compa i ) en una “si uación” eligiosa
mucho más p óxima a la na u aleza in eligible que el o ganig ama de piezas
dogmá ico-mo ales que se exige, como andamio imp escindible, de la p o
ximidad de lo sob ena u al; una “si uación”, pues, asimilada al uni e so
de los sen imien os y al de las pau as de conduc a que esul an absolu a
men e amilia es (a ec i as, económicas, de au o idad-obediencia, ju ídi
cas, ... e c.). Cada homb e se encuen a “in elec ualmen e” cómodo en
medio de ellas po que, expe imen almen e, supone conoce -comp ende
los mo i os y las eglas. El “mundo”, sob ena u al, po de inición, se p e
sen a, en pu idad, ajeno a ales pau as; cualquie po illo abie o en seme
jan e mu alla (y lo “de o o” los ab e de al modo que pod ía no queda ni
mu alla) esul a un consuelo inap eciable y, en consecuencia, un bande ín
de enganche de mayo cuan ía. En es a si uación, un mayo ni el de “in
o mación” académica, o la posesión de mayo es des ezas, en cuan o a la
pe cepción de lo eal no ga an izan, en modo alguno, la impe meabilidad
an e el es ímulo que supone “na u aliza ” lo sob ena u al (si se me pe mi e
el ba ba ismo). Si ya se ha pa ido del mis e io, como pied a angula y ci
mien o de odo el sis ema, no es espe able que se a iesgue la paz in elec ual
y a ec i a po mis e io de más o de menos; sob e odo po que no exis e
ninguna necesidad de hace lo, sal o po au odisciplina y au oexigencia.
—La sa is acción que p oduce pa icipa en si uaciones lúdicas. Una pa e
de al sa is acción pa ece p o eni (en opiniones au o izadas) de la capaci
dad que la es uc u a del juego o ece al “jugado ”, pa a “in e e i ” la su
pues a ealidad del diseño p e io. Es a “in e e encia” puede p oduci se
po el es ue zo imagina i o y se esuel e en la “ ans o mación” del juga
do a o os oles de los muchos que el juego o ece (ape ecidos conscien e o
inconscien emen e). La lec u a de ocional, con ha a ecuencia, p esen a
es a disposición de “juego” (de una o ma di ec a o sesgada), an o si nos
e e imos a la lec u a de idas ejempla es, como a discu sos emo i os, des
c ipciones senso iales de la espi i ualidad o suge encias “medi a i as” en
caminadas a econs ui p ocesos o si uaciones elacionadas con la li u 
gia, los mis e ios eligiosos o la his o ia sag ada.
—La sa is acción que p oduce la “con icción” de es a no sólo en el cumpli
mien o de las exigencias de la p opues a eligiosa, sino incluso en el supe -
24 LEON CARLOS ALVAREZ SANTALO
za en la pun a de un made o que salía de la pa ed... más de es años lle ó en
ella (la boca) unas pied as pa a que le impidiesen el habla , diciendo disc e a
men e que lo que se gana en un año de o ación se pie de, a eces, en una con e 
sación... nunca ió ca a de muje ni es ido ni cosa suya... jamás io el echo de
su celda... en la calle no eía sino la ie a en que había de pone los pies... En in
mu ió sin conoce de is a a ninguno ni aún de sus eligiosos23.
A ales cumb es de mo i icación (a las que pod ía añadi se que jamás
se puso hábi o nue o, ni aún quando ue llamado de Ca los V pa a se su con e
so ) deben co esponde ales milag os:
...Siendo an iejo como acciden ado es a a más de una ho a con los b azos en
c uz y solía queda se en esa misma o ma a obado sob e el ay e. Una ez
oyendo en la hue a can a a o o el In p incipio e a Ve bum, sin ió al ímpe u
de espí i u que, a odillado como un o illo, y le an ando un codo del suelo ue
como dispa ado de un abuco a la Iglesia pasando con es a elocidad qua o
pue eci as muy baxas, sin lexión y llegando a is a del Sag a io, pa ó el buelo,
pe o no el ap o po que le du ó allí mucho iempo...24.
Lo de llo e a cán a os en un camino a una y o a mano y dexa enju a
sólo la ca e a po donde iba el San o e a an co ien e que debe se omi ido
“po común”; de asun os acuá icos sólo me ece ía se esal ado el p odigio
de suspende o a ez en el ay e el agua que caía, si iéndole ella misma de
óbeda.
En cuan o a casos emeninos ( ampoco hay po que hace los de
menos), La Vene able Mad e Ma ía de Rosas, que nació en Placencia de Ex
emadu a, año de 1613 ambién disponía de alguna capacidad en casos cli
ma ológicos: Como un día, po la g an llu ia, no pudiese i a isi a a nue e
imágenes de Ma ía que es aban en di e en es pues os de la Ciudad, inie on a i
si a la a ella, en ándosele po el aposen o epen inamen e las nuebe Imáge
nes25, El Maes o Ockam sin duda hab ía lamen ado an palma ia con a
dicción de su na aja escolás ica pe o hab ía, ambién, admi ado sin e i
cencias sus su imien os es igma izados: Me eció padece in isible Co ona de
espinas que a o men aba su cabeza acia aden o... cuyo dolo no la dexa a ene
de echa la cabeza... eniéndola an las imada que blandea a el casco en el cual
como en una masa se p o undaban los dedos.
Rema emos con S. Vicen e Fe e en b oche de o o, que, al in, p edi
cando en Valencia lo oye on desde Alican e... P edica a en idioma alenciano y
lo en endían los de o as naciones: g acia apenas concedida has a en onces desde
23. G acias de la G acia..., op. ci ., p. 13.
24. G acias de la G acia..., op. ci ., p. 15.
25. G acias de la G acia..., op. ci ., p. 25, la ci a siguien e en la p. 27.

EL TEXTO DEVOTO EN EL ANTIGUO REGIMEN 25
los após oles: con ales acilidades no es de ex aña que con i ie a a cien
o y cua en a mil almas y eduxo a cinquen a mil in ieles. Es e dad que sus
mé odos esul aban ha o pe suasi os:
En un se món, no más que con deci las palab as an sabidas de le an aos
mue os y enid a Juicio de ibó en ie a a ein a mil oyen es... una Imagen
suya de bul o, colocada en un plaza de Mallo ca, es ubo quince días p edican
do sin cesa y ob ando con e siones... No en a a en un luga en que no des u
yese las Sinagogas de judíos... y p edicando a una de las más nume osas con
una C uz en la mano, apa ecie on isiblemen e C uces como la suya en las
ocas de las judías y en las capas de los judíos que lo oían con ie iéndose y
bau izándose odos allí mismo...26.
En ealidad, cualquie a hubie a podido p edeci ales y an magní icos
esul ados ya que El don de hace milag os lo ubo de nacimien o... nuebe años
no más enía y lo lle aban po las casas a que hiciese milag os. Siendo aún un
niño se le cayó un zapa o en el pozo y la misma agua se lo subió enju o. Siendo
eligioso, lle aba una campana pa a oca a hace milag os... En ida esuci ó
ein e y ocho mue os y despúes de mue o a o os muchos21.
La nómina de milag os desa ía la imaginación más su ealis a, con e
cuen es in es macab os, esca ológicos o de “ iolencia”; desde los pedazos
a medio coce de un niño, que una muje luná ica y p eñada p e endía co
me se y hecho cua os lo cozió en la olla, que se ecompone en niño sano que
po su pie ma chó a su casa pidiendo pan, has a la seño a que asis ía a su se 
món y que ue a su casa a isada po el San o pa a encon a a una escla a
suya ahogándole el hijo y que, cuando emedió es a sue e se bolbió al se 
món. Con ecuencia, y sin que apa ezca ac i ud alguna (ya, lo hemos ad
e ido en casos an e io es) el san o, ene able o bea o, eje ce sus pode es
“ en e” (no exac amen e “con a”) a los pode osos, que no salen bien pa
ados aunque siemp e son ecupe ables; es a o a ía de “consolación”, de
segu o e ec o, ampoco debe se p e e ida. En es e sen ido, nada menos que
la Reina (no se especi ica más) se á suje o de un “du o” co ec i o de S. Vi
cen e po que yendo- su majes ad a e lo en su celda, ep ehendiéndola el
san o es e in en o, como enció el pode de la eyna... quando en o en ella (en
la celda) se hizo el san o in isible a su Majes ad, iéndolo los eligiosos que la
acompañaban... El “duelo” acaba con la mue e del ey (p o e izada po el
san o como cas igo a la cu iosidad emenina) y unas calen u as de sie e
años pa a el (supongo) asus ado aile que le anqueó la en ada.
Llamo la a ención, pa a conclui es e is azo a un géne o especialmen-
26. G acias de la G acia..., op. ci ., p. 47, las an e io es de es e san o en la p. 46.
27. G acias de la G acia..., op. ci ., pp. 48-49, las siguien es de es e san o en pp. 50-
52.
26 LEON CARLOS ALVAREZ SANTALO
e hipe o iado, sob e la absolu a desp opo ción “inocen e” (ingenuamen
e ealis a y uncional) en e la si uación y el milag o; en la mayo ía de los
casos, el milag o se p oduce sob e si uaciones banales, de una co idiani
dad absu da. No solamen e se ma an moscas a cañonazos sino que incluso
se oza el milag o- e ancha y el milag o-desplan e, que imp egnan las ci 
cuns ancias de un u o de e ia y ba aca, bas an e e elado de los meca
nismos sicológicos del lec o medio, espe ado, pa a quien el deside a um
milag oso se e ie e más a olla que a es ella.
3. Un pan le o an isemi a: La iolencia “ca i a i a” de F . F ancisco de
To ejoncillo y su Cen inela con a judíos
El Cen inela, de To ejoncillo, es un pan le o an ijudío ela i amen e
ex enso e in enso que pa ece pasa la an o cha an isemi a bajo el p e ex o
apologé ico. Aunque el au o e mina su p ólogo con una hipóc i a modes
ia, asegu ando que De pedacicos sacados de unos y de o os he jun ado es e
odo y nada mío más de una olun ad de que sean los judíos conocidos, la e 
dad es que desde el p ólogo mismo no se ha es o zado lo más mínimo en
disimula la i ulencia y has a algún cinismo. Se e ie e allí, en e ec o, a
que el con enido de su ob a es á omado de la opinión de homb es doc ísi
mos y la Sag ada Esc i u a y añade: No emo el que sea mu mu ado, dicha que
puedo ag adece a la ma e ia que a a, pues no ha á alguno que no quie a se
enido po Ch is iano iejo; y el que no lo ue e, si es p uden e, p e ende á des
men i sospechas, con calla de comp endido. Y es e iden e que pa a mu mu a
de lo que dicen los au o es que en el ci o, que es menes e obs en a p ime o la
in o mación de la limpieza28. Lib o que comienza con al des e güenza,
dando po sen ado que el chan aje social lo p o ege á de oda c í ica, no
puede desemboca sino en un del a a iscado, ópico y isce al. Un is azo
al índice casi nos excusa ía de ul e io lec u a: encon amos allí un capí u
lo p ime o como los judíos son y siemp e han sido p esumidos y men i osos y
un o midable capí ulo ece, De como los Heb eos no ienen de p esen e hon a
o nobleza alguna y la g ande que enían la pe die on en la mue e de Ch is o;
en e ambos hay pe las an su ealis as al que el capí ulo cua o, Cómo los
judíos son pe seguido es de nues a San a Fe Ca hólica (¡ex emo despa pajo!);
el capí ulo sex o, Cómo no se debe ene con ianza de los judíos ni c ee en sus
ob as; el décimo, Cómo los judíos son inquie os, anaglo iosos, sediciosos y de
o dina io, donde es án, siemb an disco dias. Con al secuencia, el capí ulo de
28. TORREJONCILLO, P. FR., F ancisco de: Cen inela con a judíos pues a en la To e de
la Iglesia de Dios, Mad id, 1736. In oducción del au o sin pagina .
EL TEXTO DEVOTO EN EL ANTIGUO REGIMEN 27
cimocua o y úl imo esul a un monumen o al cinismo y al desahogo, de
di ícil emulación: De la piedad que nues a Mad e la Iglesia iene y end á con
los judíos y has a quando han de du a en su obs inación. En 1736 se publica
ba ya la decimosegunda edición (según cons a en el pó ico de una edición
de ese año) que seguía ep oduciendo las más al isonan es y de e idas
“censu as” que acompaña on a la de 1674 y que cons i uyen el din el más
adecuado pa a la ob a. Júzguese si no el amille e p oceden e de semejan
es censo es. F ay Juan de Ga o illas (po cie o sob ino y supe io del
au o ) dice habe encon ado en el opúsculo Un omo de g andeças agudas,
cu iosas... doc inas y consejos muy hijos de su ancianidad y p udencia... pa a
u ela y p o ección de nues a Fe Ca hólica con a el pe idio Heb aísmo; al
au o lo decla a benemé i o de muy colmado p emio y pe pe ua alabanza pues
con su abajo e indus ia pone en la Iglesia... una Cen inela... pa a que el pue
blo Ch is iano pueda conoce y dis ingui a los pé idos judíos, enemigos... y
gua da se y de ende se de sus engaños y dep a adas in enciones. El segundo
censo , F . Ped o de los San os (de idén ico con en o), no pa ece dispues o
a deja se ence po la loa. El lib i o se le an oja un he moso compues o de
lo es olo osas... de que se gus e la sua idad del olo que exhalan... y goza de sus
p ime as agancias; es e cu si i emediable, que esc ibe con un es ilo bella
co (a cuyo lado el de F . Ge undio es pu a calidad), es ima que se debe
ag adece que el au o haya con e ido a su con en o y o den en La Cen i
nela pa a que dando a iso y no icias de sus más a oces y encubie os enemigos,
que su uina in en an se de ienda y conse e in ac a es a san a y he mosísima
ciudad (Plasencia); insis e después (se e que el pob e men eca o e a es ilis a
de una sola me á o a) en que au o ha ab icado un an he moso amille e
que a unos da humo a na ices y a o os da na ices pa a el humo... a unos o ece
espinas en sus lo es y a o os da lo es pa a espinas; espinas a á muchas ocul
as en el alle que si se le a ima an es as lo es, salie an las mismas espinas es
pinadas y de es as lo es sin alguna lesión de sus pun adas. Después de es e
ejemplo escelso de necedad es ilís ica, concluye asegu ando que la ob a da
emedio con a la pes e judáica y es dulce coli io pa a es e pe nicioso con agio...
medicina e icaz de an mo ales he idas como ocasionan al alma el a o y con
e sación con an dep a ada gen e. Pe o, sin duda, la palma de los p oemios
la lle a el ap obado , D. Diego Beni o Olquín, Abogado de los Reales Con
seje os, Alcalde Mayo de T uxillo y de Plasencia; en is a de que no pa e
ce habe leído el lib o (pe o ampoco le apasiona ía el ema) sale del paso
(supongo que con alguna p udencia, que la debe ía a su ca go) con una
e udi a (cuan o b e e) dise ación sob e la impo ancia mili a del Cen i
nela y los cas igos que se aplican a quien descuida la igilancia. Jus amen
e a la in e sa, el Pad e González de Rosende, P o incial de la O den, de-
dide emula al au o a cualquie p ecio, y edac a una segunda ap obación
con cama eos como los siguien es: Es a iña Ca ólica se ha is o en odos
28 LEON CARLOS ALVAREZ SANTALO
iempos in es ada de es os lobos sang ien os más que aposas as u as (alude,
cla o, a los judíos) ... odos son ama gu as pa a el ca ólico los ul ajes del
judío... la qua a y úl ima igilia co esponde a nues o siglo en que es a nue a
cen inela a ía de da a conoce los es agos las imosos que ha hecho y haze... la
pe idia judáica, y pa a culmina un ala de como és e: los que más decla ada
men e con adicen a la e dad son los judíos y los que esis en son los que se
exponene a mayo iesgo; pe o el miedo no ha de a ed a la enseñanza. En
in nues o Alcalde Mayo decide dedica una semiepís ola al anciscano
descalzo (que al es nues o au o ), al ez pa a, ás e lexión, “mejo a ” la
ibieza de su ap obación an e io ; en ella da suel a a su acundia y apa e
cen: los judíos como Gene ación adúl e a es la Heb ea, po al ue epudiada
la an igua Esposa Sinagoga; el au o , como ca gado de decen e azón pa a
p o umpi en abomináciones de an inicuo linage y la ob a como el Agua sa
g ada que necesi an los heb áicos incendios29.
Su inclusión en es e lo ilegio p e ende eco da que una pa e del in
incado labe in o de la consolación se pen ea po la sa is acción equí oca
de juga con el inomio miedo- ic o ia- enganza; el desa ollo de es a
íada nos lle a ía demasiado lejos, de modo que ma iza é, únicamen e,
dos ca ac e ís icas peculia idades del enómeno: la p ime a que, en eali
dad, se a a de un “juego” con ig es de papel, en los que, mo bosamen e,
se si úa un “miedo conc e o” cuya de o a ya es á “pac ada” p e iamen e y
que, con bas an e p obabilidad, a a sopo a , sob e sus espaldas, la “ en
ganza” sob e los miedos y las us aciones p o undas más sólidas y eales;
la segunda que mien as más “ ue es” y espan ables sean p esen ados los
suje os del amed en amien o, más ue e se á el sen imien o de sa is ac
ción y ea i mación, cuando se p esen en encidos. O os mo i os más g o
se os de sa is acción son, po aho a, p escindibles.
Unas b e es mues as del lenguaje y con enido, c eo que a ala án lo
dicho. P ime o no es á de más una coa ada nada menos que di ina: Y así
los cas igó su Majes ad a ellos, a ojándolos como pelo as po odo el mundo y
poniéndolos como qua os de malhecho es, desqua izados, en unas y o as pa 
es, pa a que odos ean el cas igo de sus maldades y la e dad de nues a San a
Fe. Si al es el a o de “su Majes ad”, no hay más que ap oxima se al mo
delo, en la medida de las pob es ue zas humanas: ‘En España, ¿que pe se
cuciones no han enido?, donde ha quedado su nomb e an in ame y sang e an
il y abo ecida que po lexos que enga es a aza, mancha mucho. Tan o que
no impo an las gene aciones y ya se insis e especí icamen e: Di án algunos
(judíos) yo no soy como mis pad es, ni como mis an epassados; pe o yo engo po
cie o y aún ce íssimo, en e es a gen e... que son los hijos como sus pad es. Al
29. Cen inela..., op. ci . Todas las ci as co esponden a las censu as y ap obaciones p e ias
que no ienen paginación.
EL TEXTO DEVOTO EN EL ANTIGUO REGIMEN 29
in y al cabo ya es á a isado po au o idad papal (ci a a Inocencio III) que
odos se gua den de ellos po que son aydo es y dice suelen da el pago aún a
sus mayo es amigos y a los que más se ían de ellos... como el a ón en la al o ja,
la culeb a en el egazo y el uego en el seno30.
Pe ilado un e a o an cabal, pun illoso y azonable, qué menos que
con a algunas de las ejempla es anécdo as que cie ísimamen e, p o agoni
za on: ... Y po que en F ancia el ey Felipe II u o ambién no icia de los g an
des insul os que los judíos que i ían en su eyno come ían, c uci icando en los
días de su Pasqua niños inocen es, que pa a es o hu aban, si iéndose indecen
emen e de los Vasos Sag ados, que les empeñaban, y de ch is ianos que pe sua
dían a sus mismas culpas, come iendo an as y ales usu as que inie on a se se-
ño es... en ó pe sonalmen e (el Rey) en la Jude ía de Pa ís y po sus p opias
manos ma ó g an núme o de ellos...31. Cla o que no sólo los eyes ienen p i
ilegios de “ enga ” los miedos; con algo de sue e cualquie a, de a pie, go
za á del p i ilegio: ... uno de es os (clé igos) dixo missa en cie a iglesia donde
una judía po uguesa, a in de hace le desaca o a Ch is o... en la hos ia consa-
g ada, comulgó, la qual sacando de la boca la pa ícula del San ísimo Sac amen
o la me ió en la manga no an a sal o que no uese is a de un mozo ancés que
ayudaba a missa; el qual dando luego la no icia... salie on as la ieja judía y
alcanzándola... y sin a e cosa que lo pudiese impedi ; la lle a on a una plaza
donde con ba iles de alqui án la quema on i a y luego, jun os odos aclama
on la oz de Dios y la hon a de su san a eligión32. Espe o que en an b e es
mues as se pe ciba el juego miedo- ic o ia al que me e e í más a iba y la
peculia sensación de pe enece al bando de los ic o iosos... ¡y además
es a en la e dad!
4. Si iados po el e o : el P. Nie embe g
No de odos los juegos del miedo se puede sali an de osi as como en
el lib o de To ejocillo. Hace lo con es e C isol de desengaños, con la memo
ia de la e enidad, pos ime ías humanas y p incipales mis e yos di inos, eque
ía mucho más alo y i meza. El P. Juan Eusebio Nie embe g e a un a
adis a sólido y un expe o en anonada almas; pa a colmo esc ibía bas
an e bien y po ex enso. De los cinco “lib os” de que se compone es e a
ado, cua o se dedican mayo i a iamen e a hace embla de di e sas ma
ne as y, además, son los cua o p ime os (sob e el iempo y la e e nidad,
sob e la mue e y el in del iempo, sob e la mise ia de la ida empo al y
30. Cen inela..., op. ci ., pp. 10-11.
31. Cen inela..., op. ci ., p. 29.
32. Cen inela..., op. ci ., p. 31.

30 LEON CARLOS ALVAREZ SANTALO
sob e cielo e in ie no), de mane a que cuando el lec o alcanza el lib o
quin o, allá po la página 370, donde pod ía emansa se en algún sosiego
(siemp e ascé ico pe o no e o í ico) puede deci se que ha ago ado su ca
pacidad de esis encia si no ha mue o en el empeño.
Ya desde el p incipio, en una cadena e ó ica de e iden es eminiscen
cias de S. Juan C isós omo, se puede el lec o i en onando:
Pe o aún es a cu iosidad nos al a a noso os que no p egun amos qué son las
iquezas po las cuales passan los mo ales an os pelig os de mue e? Qué son
las hon as po las quales se ompen los co azones humanos de embidia y am
bición? Qué son los deley es po los quales se es aga an o la salud y iene a
pe de se la ida? Qué son los bienes de la ie a que sólo se pueden goza en la
pe eg inación que hacemos en el des ie o de es a ida y han de desapa ece a
la en ada de la o a?...33.
Dos páginas, adelan e, se ma iza algo más, pa a los ob usos: Es a es la
condición de los bienes de es e mundo, que ienen esplando y apa iencia: pe o
son más ágiles que el id io, son menguados, son a iables e incons an es, con
mil mudanzas que ienen; son co up ibles, caducos y mo ales y sólo po el es
plando que mues an al sen ido los buscamos como e e nos y g andes34. Con
odo y como la mayo ía de lec o es pod ían conside a que bienes de es e
mundo no e a p ecisamen e lo que ellos poseían, aún pod ían p ome é se
las muy elices. Poco les du a á, que, de inmedia o, se aden a en la medi
ación de la e e nidad:
En es a e e nidad, pues, pensaba el P o e a de día y és a medi aba de noche;
és a le o zaba a da oces al cielo, és a le hacía clama a Dios, és a le enmude
cía y qui aba el habla con los homb es, és a le pasmaba y hacía con su consi
de ación sal a los pulsos; és a le a emo izaba, és a le ponía acíba en los gus
os de es a ida y daba a conoce la pequeñez de odo lo empo al; és a le hacía
en a den o de sí y examina su conciencia; és a, inalmen e, le eduxo a
hace una milag osa mudanza de su ida35.
Amenazado a como un o nado, es a e e nidad se o ece, oda ía, con
un ni el de abs acción ela i amen e cómodo; hab á, pues, que i la con
c e ando. Después de una bellísima y no o ia e lexión sob e la Ama is a
como memo ia de la e e nidad (Ame hys o esc ibe él) comienza a o ece ya
33. NIEREMBERG, R. P. Eusebio: De la di e encia en e lo empo al y e e no; c isol de de
sengaños, con la memo ia de la e e nidad, pos ime ías humanas y p incipales mis e ios di inos,
Ba celona, 1766, p. 2.
34. Di e encias en e lo empo al..., op. ci ., p. 4.
35. Di e encias en e lo empo al..., op. ci ., p. 6.
esas isiones angus iosas que, segu amen e, colabo a on a hace de es a
ob a un clásico del géne o:
¿Cómo pod ía do mi a quien sólo si iese de puen e en e dos al ísimos peñas
cos un es echo made o de medio pie de ancho, co iendo mien as passaban
ien os o issimos y iendo que se caía de un ho endo despeñade o? No es
meno el pelig o de es a ida; po que el camino pa a passa al cielo es echíssi-
mo; los ien os de en aciones, ehemen íssimos; los iesgos de ocasiones e-
quen íssimos; los daños de los males exemplos, g andíssimos; los engaños de
los uines conseje os muchíssimos36.
Pe o al in, es a cuidada es ilís ica no es más que el in oi o. En a as de
la b e edad da emos un buen sal o pa a alcanza ba e ías de mayo cali
b e. Unas pinceladas sob e el juicio inal ayuda án:
Al pun o embes i á en los mise ables el uego de aquel incendio del mundo y la
ie a se ab i á y el in ie no ensancha á su ga gan a pa a sepul a los e e na
men e en su abysmo... y odos los que no es aban esc i os en el lib o de la ida
ue on echados en el es anque de el uego y pied a azu e, donde se án a o 
men ados de día, de noche po odos los siglos de los siglos... y és a es la mue e
segunda, ama ga y e e na que comp ehende almas y cue pos37.
O es os o os sob e la mue e en pa icula :
Si supieses que un i o de a ille ía que ían dispa a e y que no pod ías hui el
golpe, no sab ías que hace e; pues qué si e dixesen ya es á dispa ado? Mu ie
as con sólo el sus o. Pues sábe e que mucho más p ecipi ada y lige amen e se
ha dispa ado con a í el i o de la mue e y que no hay qua o de ho a que no
co a po alcanza e más de diez millones de leguas; y no sabes de donde pa ió
ni a dónde es á ya; po que aunque es u ie a muy lexos de í, ella co e con
an a p issa que no puede dexa de da con igo muy p es o; pe o no sabes de
quan lexos pa ió, debes, po momen os, es a la espe ado, pues po momen os
iene38.
Y, en de ini i a, llega no es lo peo ; lo peo iene después, esa segunda
mue e ama ga no es sólo ama ga: qué o men o ue a si ié amos echa a uno
esposas y g illos de uego de mane a que los hie os de las esposas y g illos es u
iesen encendidos como un asqua? Quién pudie a su i al géne o de p isiones?
Pues es a p isión an igu osa y mucho más hay en el in ie no. Es os cue pos íg
neos que han de se i de p isiones y cepos a los condenados, dicen g a es doc o-
36. Di e encias en e lo empo al..., op. ci ., pp. 12-13.
37. Di e encias en e lo empo al..., op. ci ., p. 166.
38. Di e encias en e lo empo al..., op. ci ., p. 53.
EL TEXTO DEVOTO EN EL ANTIGUO REGIMEN 31
32 LEON CARLOS ALVAREZ SANTALO
es, que han de ene o mas e ibles y p opo cionadas a sus pecados y que pon
gan asomb o con sólo e las39.
No end ía sen ido segui llenando papel con las minuciosas y mo osas
desc ipciones de los o men os, sen ido po sen ido, acumulando “exem-
pla” de san os y sus isiones (con lo que, de paso, se e ue za la e ien e de
na u aliza lo ma a illoso, demonios inclusi e) de modo que nos despedi
emos de nues o jesuí a con dos úl imos co es de es e ipo de “exempla”,
de los cien os que se inco po an al ex o:
Es ando o o eligioso pa a mo i ió los demonios an eos, an abominables,
an espan osos, que, como ue a de sí, con ho ible is a, comenzó a da oces
descompassadas diciendo: Maldi a sea la ho a en que en é eligioso... no os
ma a illéis de mi u bación po que i dos demonios de an abominable is a
que si encendiese aquí un uego de pied a azu e y me al de e ido an ue e
que hu ie a de du a desde aho a has a la in del mundo, escogie a an es pasa
po él que ol e a e los. Pues si dos de ellos causa on al assomb o y ho o ,
qué ha á la is a de an as legiones o compañías de ellos, unos más eos que
o os, odos enca nizados en su o men o?
Ce a emos con una “pano ámica” in e nal de S a. Lidu ina que si a
pa a simboliza el diseño mayo i a io del lib o de Nie embe g:
También San a Lidu ina oyó en el In ie no, en medio de g andes llan os y ge
midos, mucho uido de golpes y ma illadas con que e an a o men ados c ude-
lísimamen e los condenados; signi icándose en es os azo es y golpes de ma illo
la iolencia con que ca gan sob e los mise ables condenados odo géne o de
penas de las quales es a án hechos escla os... Pe o quién pod á deci quán os
sean es os o men os y quan g andes, pues odas sus po encias y sen idos y alma
y cue po los han de padece iolen ísimos y cada miemb o es a á con mayo
dolo que si se a anca a del cue po... qué se á cuando no hay pa e ni a ejo
(a iculación) ni pun o de su cue po que no le duela in ensísimamen e, no sólo
la cabeza o muelas pe o ambién pecho, cos ado, homb os, espaldas, co azón,
manos, hijada, muslos, odillas, pies, ne ios, enas y odas las en añas has a
los mismísimos huesos?40.
5. Se mones y polí ica: los lad idos del P. Posadas, pe o de la Iglesia
Vamos a ce a es a pob e y escuálida mues a de la a iada gama de la
“consolación”, enma añada en la li e a u a de ocional, con una, no muy
39. Di e encias en e lo empo al..., op. ci ., p. 323.
40. Di e encias en e lo empo al..., op. ci ., pp. 328-329.
EL TEXTO DEVOTQ EN EL ANTIGUO REGIMEN 33
común, colección de se mones edi ados. Lo poco común no es el géne o
(que, po el con a io, dis u ó de ediciones sin cuen o) sino el hecho, has a
cie o pun o “mo boso”, de que se diesen al público una colección de Se 
mones de Cua esma, p edicados a pue a ce ada, en las salas capi ula es del
Ayun amien o de Có doba, a los munícipes solos y po exp esa in i ación
que ellos hicie on a un p edicado de onío como el P. Posadas. Siendo el
iempo de Cua esma de peni encia y de iniéndose el p edicado como uno
de los pe os que iene es a ciudad pa a que lad e e angélico, no pocos lec o es
es a ían dispues os a paga po conoce los colmillazos del benemé i o
p edicado a sus ediles; pocos epa a ían en que la edición (1696) ue cos
eada po los p opios seño es Dipu ados. Aún así, nues o P. F ancisco es
imó ú il da alguna explicación en un p ólogo al lec o : Fue a de que no es
nue o en el mundo que se esc i a lo que se ad ie e en la Sala de un go ie no. Lo
que se esc i e pe manece... lo que se dice passa; po que el ay e que lo lle a de los
oydos, lo a eba a de los ojos, y así ha sacado más discípulos el e que el oi . Es
la imp en a como una luz que mani ies a a los ojos lo que oye on los oydos... Es-
ámpandose (oh lec o mío) es os lad idos pa a la Sala de un go ie no, danse a
la luz pa a que cada uno de los Capi ula es ea en su Casa lo que oyó en e las
pa edes del Cabildo 41.
Algo con end á deci de las censu as y ap obaciones que acompaña
ban el lib i o. En la censu a, F . Gaspa de San aella, O.P., p edicado de
su Majes ad y p ecisamen e el maes o de nues o P. Posadas, mo eja al
discípulo (y con él a oda la o den) de pe o de la Iglesia po su p o ession...
pues desde los p ime os años ha p ocu ado hace p esa en su doc ina, no sólo
en los homb es domés icos de los poblados sino en los mon a aces de los Desie 
os. Se limi a pues a segui el juego de ingenio de Domini Canis y los lad i
dos, concluyendo que en la lengua iene el pe o la medicina. Algo dis in a
(aunque igualmen e lauda o ia) pod ía pa ece la Ap obación ( ambién de
o os dos dominicos) en la que se ol a ea alguna mayo “p udencia” en e
a la edición. Apoyándose en ella, se conside an en la obligación de pun
ualiza que no se debe pedi in alible ce i ud al e ó ico mo al, especialmen e
en lo ocan e a la ciencia ci il. Po que la a iedad de Jueces, iempos, luga es,
causa de que lo que oy se epu a po ace ado, después se juzga po no con e
nien e. Teniendo en cuen a la ma e ia de los se mones más pa ece una pe i
ción de excusas a los seño es ediles que o a cosa. Sob e odo cuando, al
inal, se insis e en que no sólo es p eciso que el Supe io sepa manda , menes
e es que sepa el súbdi o obedece ... Doc inas encie a es e lib o, que a un iem
41. POSADAS, FR., F ancisco de: Lad idos e angélicos de el Pe o, dados a la nobilísima
ciudad de Có doba..., Có doba, 1696; la ci a en el p ólogo al lec o , del mismo au o , sin
pagina .