VERSIONES UNIFICADAS
DE
LA
BIBLIA
PERMÍTASE a
quien,
apa e
de
habe
aducido
unas
ein e
ob as
de
seis idiomas,
en e
ellas
la
más
di ícil
quizá
de
aduci
(Gue a del Pel'oponeso,
de
Tucídides,
ín eg a), di ige
un
Ins i u-
o
de T aduc o es Heb aís as,
aunque
incipien e
y
de
modes as
po-
sibilidades, y
mues a
cons an e
p eocupación
po
esa
ac~i idad
in elec ual
an
impo an e,
hoy
más
que
nunca,
de
las
aduccio-
nes,
sob e
odo
bíblicas,
opina
anca y
azonadamen e
sob e
el
hechQ y
alcance
de
una
no ísima
modalidad
en
és as
úl imas:
las
e siones uni icadas, Ilamémoslas así,
hechas
po
y
pa a
los ie-
les
de
di e en es
con esiones eligiosas,
sin
mengua
de
la
o o-
doxia
de
cada
una
en
sus
espec i os
dogmas
y c eencias.
An e
odo, con iene
asen a ,
'º
simplemen e
:eco da ,
unas
cuan as
e dades
undamen ales
: ela i as al
a e
y écnica
de
lá
aducción
1.
Una
buena
aducción
de
un
buen
lib o
es
un
eso o,
pe o
muy
di ícil
de
encon a .
Más
aún:
aducdón
absolu amen-
e
pe ec a,
no
hay
ninguna,
ni
puede
habe la:
el
molde
lingüÍs-
ico
en
que
se
ha
wquelado
una
concepción in elec ual
cualquie-
a,
al
as asada
a o o idioma,
necesa iamen e
ha
de
se
dis in-
o, y
como
ondo
y elocución,
ma e ia
y o ma
de
una
ob a,
cons-
1 El
au o
del ¡p esen e es udio
expuso
en
el III Cong eso espaiiol de
esi;¡¡d¿os
c/ásico$
(Mad id,
ma zo
de
1966)
una
comunicación
i ulada:
"La egla
de
o o
de oda aducción)),
que
ie
¡publica á
en
las Ac as
de
dicho Cong e:;;o.
DAVID GONZALO MAESO
i uyen
una
unión
subs ancial
an
Ín ima
como
la
de
alma
y
cue -
po
en
el
homb e,
esul a
que,
po
la índole
misma
de
las
cosas
hay
que
admi i
en
pu idad
de
e dad
que
la
aducción
pe ec a
en
oda
líneji
es
una
me a
inasequible.
Es
como
si
se
quisie a
as-
pasa
el
alma
de
un
cue po
a
o o:
se
encon a ía
en
él
muy
in-
cómoda
e
inadap ada,
con
muchos
impedimen os
pa a
eje ce
sus
unciones
a
eno
de
las
cualidades
posj i as
y
nega i as
de
su
nue-
o ecep éiculo.
Admi ido
es e p incipio,
econozcamos
asimismo
que
una
a-
ducción
acep able
como
buena
y
has a
ela i amen e pe ec a
es
po-
sible
en
sí,
aun
cuando
en
la
p ác ica esul e
a dua
a ea
su
eali-
zación
y
equie a
una
se ie
de
ci cuns ancias
y
equisi os
nada
á-
ciles
de
consegui .
Consecuencia
lógica
se á
ambién
el
hecho
de
que
aducción
buena
y
au én ica
en
cada
caso
solamen e
pod á
exis i
una,
la
que
exp ese
ec amen e
el
sen ido
del
o iginal, con
odos
sus
ma ices
y
p imo es;
odas
las
demás
que
se
hicie en o
se
hayan
hechQ
se án
ecusables,
po
de ec uosas
e
impe ec as.
Rei e adas
eces
hemos
a ado
en
unji
e is a
el
ema
de
las
aducciones
bíblicas y
exégesis
esc i u a ia"
po
es :ima lo
de
ca-
pi al
impo ancia
pa a
la
ec a
comp ensión
del
ex o o iginal,
en
es e
caso
de
especial
g a edad
y
eno me
ascendencia,
dado
que
se
a a
nada
menos
que
de
in e p e a
ace adamen e
y
sin
enga-
ño
la
Palab a
de
Dios,
con enida
en
los
sag ados
lib os.
La
impo -
ancia
se
ac ecien a
has a
lími es
insospechados
en
una
época
como
la
p esen e,
que
c eemos
bien
puede
Hama se,
en
la
his o ia
de
la
Esc i u Ís ica,
ccde
las
e siones
bíblicasil,
po
las
innume ables
que
an
apa eciendo
en
los
pos e os
decenios
y
las
que
se
anuncian
en
p epa ación
o
p óxima
edición
en
ias
naciones
c is ianas,
en e
ellas, y
en
pues o
de
hono ,
España.
A
esas
a ias y
pode osas
azones
de
índole
gene al
que
an~
e io men e
nos
mo ie on
a
expone
isos
in e esan es
de
lo
que
es
y
debe
se
la
aducción
de
los ex os bíblicos,
iene
a
suma se
in-
espe adamen e
o a
de
singula es
ca ac e ís icas
basada
en
no icias
del
ex anje o,
o almen e
idedignas,
publicadas
en
la
p ensa
dia-
ia,
que
a
con inuación
ansc ibimos
y
comen amos.
VllRSIONES UNIFICADAS DE
LA
BIBL!i
25
La
p ime a
es
de
inales
del
pasado
año, p oceden e
de
New
Yo k
y dice lo
siguien e:
{(El
Consejo aseso de la A m.e ica.n
Bib~e
Soci.e y
ha
aco dado
coope a
en
la
p oducción
de
una
aducción
de la
B'ib1ia
común
a ca ólicos y
p o es an es.-
Unos
175 delegados
que
asis ie on
al
ISO
ani e sa io
de
la Sociedad
o a on
po
unanimidad
la
medL
da
de
coope ación
en
la
aducción
y dis ibución
de
Biblias
e -
náculas, de acue do con la
p opues a
o mulada
po
el
Va icano
la pasada, semana)) (E e).
La
segunda
in o mación
es
de echa J 5
de
eb e o
del
año
en
cu so,
más
amplia
y
compleja,
y
se
e ie e a abajos
que
casi
cum-
plen
ya
un
deceni.Q,
algunos
de
los cuales,
al
pa ece ,
es án
ya
a
pUlI1J o
de
e mina se. Dice
así:
«MILAN.
El
p óximo
año
se
publica á
una
e SlOn
común
de
la
Biblia,
según
han
aco dado
las
Je a quías
eligiosas ca ólica
i aliana,
p o es an e,
o odoxa
y
judía.
Así
10
ha
anunciado
una
g an
casa edi o ial
mi1anesa.-
Sob e
el
ex o
bíblico
han
es ado
abajando,
desde 1959,
ein a
y seis pe sonalidades
de
las
cua-
o
eligiones.
La
e sión lle a á
·e1
«lmp ima ul"ll
de
la
Je a -
quía
ca ólica y documen os del Consejo de las
Je a quías
p o-
es an e, o odoxa y
judía
i alianas.
El
ex o
sólo
es a á
en
i a-
liano,
pe o
más
adelan e se
es udia á
la o ma de aduci lo a
o os
idiomas.-
!Po
o a
pa e,
an o
el Va ieano como las So-
ciedades bíblicas unidas
es án
a
pun o
de
publica
11na
Biblia co-
mún
pa a
ca ólicos y p o es an es, a
eno
de
10
es ablecido
en
el Concilio
Va icano
n.
Asimismo,
.el
Va icano
abaja
en la
e-
isión de la Vulga a, el
ex o
la ino o icial
que
se u iliza
en
la
Iglesia
ca ólica.-
La
e sión
en
cues ión
pa a
los
cua o
c e_
dos, que se
publica á
en
Milán,
es a á
basada
en
((las p incipales
y más cuali icadas ,ediciones c í icas de los o iginales heb eos,
a ameos y g ;egos)),
según
el po a oz de la ci ada edi o ialn (E e.)
O a
no icia simila ,
p oceden e
de
Lond es,
encuen o
asimis-
mo
en
mis
Analec as
pe iodís icas,
concebida
en
es os
é minos:
((LONDRES.
La
Biblia de Je usalén, acep able
pa a
odas
las
denominaciones c is ianas, incluyendo la ca ólica apos ó1iüa
oma-
na,
ha
sido
pnblicada
hoy
en
Lond es.-
En
su
aducción
han
DAVID GONZALO MAESO
colabo ado
28
humanis as
y
aduc o es
ca ólicos y
en
ella se e i-
a· oda
in e p e ación
dogmá ica
que
pudie a
o ende a miemb os.
de
la
Iglesia
p o es an e,
así como el uso
de
é minos
a caicos.-
La Biblia,
que
ha
sido bien acogida
po
miemb os
de
las di e en-
es
Iglesias
p o es an es,
ha
sido cali icada
po
el
ca denal
Hee-
nan,
p elado
de
la Iglesia ca ólica
en
G an
B e aña,
como « as_.
cenden aln.
Su
p ecio
de
en a
es
de
cua o
guineas
(unas
800
pe-
se as).)) (E' e).
Finalmen e,
y
con
es o
ce amQ-s
la
se ie
de
e e encias
ecogl~
das,
que
amos
a
comen a ,
en
o o
suel o
se
in o ma
ace ca
de
{(La
nue a
Biblia
en
la ín))
en
es os
é minos:
((La
p epa acÍón de
la
nue a
Biblia
en
la ín, la Neo-J:: llgala,
encomendada a
una
comisión
que
p eside
el
ca denal
Bea ¡
e a
ci ada
ambién
po
Pablo
VI
como
una
impo an e
cues ión, ac-·
ualmen e
en
ase
p epa a o ia.
«Se piensa
en
un
ex o
-a i ma-·
ba
el
IPapa-
en
el
qu·e
la
Vulga a
de
San
Je ónimo se á espe a_
da
a la
le a
allí
donde
ep oduce ielmen e el
ex o
o iginal,
como
esul a
po
las p esen es ediciones cien í icas.
Se á
p uden-
emen e
co egida donde se desyía o no
10
in e p e a
ec amen e,
,empleando a al in la lengua de la
lalíni as
bíblica c is iana
de
modo
que
sean
enidos
en
cuen a
el
espe o
a la adición y las
sanas exigencias c is ianas de lln·es o iempo.))
La
simple
lec u a,
aun
supe icial,
de
es as
escue as
in o macio~
nes
pe iodís icas
sugie e
una
se ie
de
conside aciones
y
plan ea
un
conjun o
de
p oblemas,
de
o den
exegé ico
p incipalmen e,
que
no
pueden
queda
lo ando ni
da
luga ,
po
lo
mismo,
a
inespe adas
consecuencias
o almen e
con a ias
a
las
in enciones y ines,
del
odo
plausibles,
que
indudablemen e
han
guiado
a los
p omo o es
de
esas
e siones uni icadas.
El
me o
hecho
de
que
nQ
se
a e
de
una sola
-eso
se ía
e dade a
uni icación-
sino
de
a ias
in en a-
das
ya,
casi
simul áneamen e,
in alida
en
cie o
modo
el
loable
in-
en o.
No
conocemos
los ex os
de
esas
aducciones
po
la
senúHísi-
oa
azón
de
que,
en
el
momen o
de
edac a
es as
obse aáones,
oda ía
no
se
ha
dado
a
luz
ninguna
de
las
anunciadas.
En
Te'i:lli-
dad
aiylpoco los
p ecisamos
pa a
nues o
p opósi o,
que
es
única-
men e
pone
de
mani ies o
las
di icul ades
in ínsecas
que
c eemos.
[5]
VERSIONES UNIFICADAS DE
LA
BIBLIA
27
i memen e obs aculizan
en
su
Q igen
mismo
y
desde
odos
los
pun-
os
de
is a con esionales
mencionados,
an
a dua
,y
po
lo
demás
- epe imos-
bien
in encionada
emp esa.
IncluSQ espec o a
la
i ulada
«Biblia
de
Je usalén»,
igno amos
si
se
a a
de
alguna
nue a
ecensión
de
La
Sain e
Bible>
conocida
en e
noso os con.
ese
apela i o,
que
lle a
CO i9
sub í ulo
(d ad'ui e
en
an ;ais
sous
la
d'i ec ion de
l'
Eco le biblique de ] é usalem»,
como
pa ece
des-
p ende se
de
los
é minos
un
an o
ambiguos
en
que
se
anuncia,
o
es
alguna
o a.
En
ealidad,
aunque
ue a
aquélla,
ya
no
se ía
ampoco
la
misma,
po
la
cole illa
que
se
añade:
«en ella se e i a
oda
in e p e acjón
dogmá ica
que
pudie a
o ende
a
miemb os
de
la
Iglesia
p o es an e,
e c.».
Con
el
máximo
espe o
a las
je a quías
de
odas
las con esio-
nes
eligiosas
que
de
una
u
o a
o ma
han
in e enido
en
esas
e -
siones,
c eemos
un
debe
de
p obidad
cien í ica
mani es a
y
de-
ende
paladinamen e
nues a
opinión
en
asun o
de
an
asceñdeñ-
ales consecuencias. Y
an e
odo, ni
que
deci
iene e íamos
con
el
máximo
ag ado
una
esencial ,coincidencia
de
pa ece es e in e -
p e aciones
en
odos
esos
sec o es;
pe o
ue za
es si ua se
en
la ea-
lidad:
al
unanimidad
hoy
no
exis e.
Pa amos,
pues,
de
lo
que
hay,
no
de
10
que
desea íamos
que
hubie a.
Si
alguien
pone
en
duda
nues a
since idad,
lea
el
es udio
«Exégesis abínica y exége-
sis ca ólica»
hace
años
publicado
en
Cul u a bíblica (n.o 184,
1962,
pp.
150-161), aplicable igualmen e, y
aun
di íamos
a o lio--
i, a
la
exégesis
p o es an e
y g eco-o odoxa.
Dos
son
los c i e ios
que
nos
pa ecen
ancamen e
impugnables.
en
una
emp esa
de
la
ca ego ía
indicada.
El
p ime Q
es
la
implíci-
a
suposición
de
que
un
ex o,
po
añad~du a
eligioso, inconmo i-
ble,
pueda
modela se
en
su
exégesis
de
con o midad
con
dos,
es,
cua o
o
más
pun os
de
is a, a
menudo
no o ia o diame almen e,
opues Qs,
com9
esul ado
de
amis osa
a enencia
o
componenda.
El
segundo
es
la
p e ensión
de
que
pueda
ealiza se
de
p on o
-aun-
que
sea
con
una
p epa ación
de
dos
lus os-
una
nue a: e sión
del
ex o bíblico,
p o undamen e
dis in a
de
las an e io es,
al
me-
nQs
en
muchos
de
sus
pasajes.
Po que
el
dilema
es
e iden e:
o
esa
aducción
es
ealmen e
nue a
y,
como
al,
di e en e
en
ma¡yo
o-
meno
g ado
de
las
an e io es,
yeso
no
es
admisible
en
buena
ló-
gica,
al
menos
con
las
mi as
indicadas, o
es
análoga
y
en
al
caso
DA.VID
GONZALO MAESO
~ esu1 a
inneces ia,
O,
a lo
sumo,
se á
una
más
en
el
COpIOSO
con-
jun o
de
las
ya
exis en es.
Con a
esos
dos
en oques, a
nues o
juicio, equi ocados,
se
al-
.zan
dos
'P ~ncipios
básicos, ineludibles
en
el
campo
de
las
aduc-
ciones bíblicas y
aun
de
oda
clase
de
e siones.
El
p ime o,
po
10
que
a
la
écnÍca
se
e ie e,
es
el
hecho
de
que,
sea
cual
ue e
el
ex o
en
cues ión, solamen e hay
una
aducción posible que sea la
.buena y e dJade a,
.y
a ella
hay
que
ende
inexo ablemen e,
aun-
que
sea
po
e apas;
las
demás
se án
ap oximaciones .0 des iacio-
nes.
El
segundo
p incipio,
de
o o
o den
y oda ía
más
g a e
que
el
p ime o,
es
la
ealidad insoslayable
de
las
p o undas
di e en-
ocias
que
en
la exégesis bíblica
nos
sepa an
a
los
ca ólicos, p o es-
an es,
o odoxos y judíos, e lejo u o igen
de
hondas
di e gen-
cias
dogmá icas
y
has a
mo ales.
Po
is e y dolo oso
que
ello
sea,
hay
que
econoce lo
noblemen e,
¡y
de
hecho
odos lo eco-
nocen.
Bas e
un
es imoni.o,
omado
al
aza ,
de
una
lección o con-
e encia
dada
en
un
cu sillo
de
es udios
bíblicos, desa ollado
en
G anada.
Dice
el
P.
Jesús
Ca da
T apieHo, O.
P.:
«Las di e en-
cias
-en e
ca ólicos y
p o es an es-
siguen
siendo p ,o undas,
y
la
isión p o es an e
es
insos enible
pa a
un
ca ólico».
En
p ime
luga ,
hay
una
abismal
di e encia
en e
judíos y
-c is ianos
en
cuan o
al
canon
esc i u a io.
Los
judíos,
como
es
ob-
io
desde
su
posición, no
admi en
como
inspi ado
y canónico nin-
.guno
de
los
27
lib os
que
in eg an
el Nue o
Tes amen o,
es
deci ,
p ác icamen e
,y
sin
cálculos
numé icos
o cuan i a i os,
la
mi ad
de
la
Biblia c is iana. ¿
Qué
hace ,
pues,
an e
esa
p ime a
dispa-
idad
i educ ible?
¿
Se
incluye el
Nue o
Tes amen o
en
la Biblia
.uni icada?
La
simple
p egun a
es
ociosa y
has a
absu da
desde
el
pun o
de
is a
de
ca ólico, pe o la
espues a
ampoco
o ece
duda
pa a
un
judío.
y, si
se
sup ime, ¿
qué
esul a?
En
una
Biblia
he-
b aÍca
de
bolsillo,
que
con enía
el
Nue o
T
es amen e
y
e a
p o-
piedad
de
un
judío,
obse ainos
en
cie a ocasión
se
había
a an-
cado
oda
la
pa e
co espondien e a dicho
Tes amen o;
y
aunque
cie amen e
muchísimos co eligiona ios
suyos,
de
más
abie o c i-
e io,
nQ
ob a ían
de
la
misma
mane a,
no
dejan
de
se sin omá i-
cos al ac i ud y p ocede .
Pasemos
aho a
a los o os
dos
sec o es, ca ólico y p o es an e.
En
p ime
luga ,
ampoco
hay
acue do
espec o al
canon
esc i u-
[7
] VERSIONES UNIFICADAS DE
LA
BIBLII>
a io:
los
p o es an es no incluyen
en
sus
biblias los sie e
lib os
~T{)bías,
Judi ,
Sabidu ía, Eclesiás ico,
Ba uc,
1 y II Macabeos) y
los
agmen os
de
Daniel y
Es e
llamados
deu e ocanónicos.
Más
aún:
algunas
sec as p o es an es
excluyen,
po
lo
que
al
Nue o
Tes amen o
se
e ie e, la
Epís ola
a los
Heb eos,
la
de
San iago,
la
de
San
Judas
y
el
Apocalipsis.
¿
Cómo
esol e
esas
an ino-
mias
a
gus o
de
odos?
Sabido
es
asimismo
que
los
p o es an es
no
ponen
en
sus
edi-
ciones
bíblicas
ninguna
cIase
de
no as
explica i as,
que
en
cam-
bio
son
obliga o ias
en
las
biblias ca ólicas
publicadas
en
lengua
ulga .
Todas
es as
di e encias
;y
o as
que
pudié amos
ci a
plan ean
g a es
desacue; dos
que
no
sabemos
cómo
hab án
podido
sosIa-
ya se
en
esas
comisiones i- o
cuad ipa i as.
Po
o a
pa e,
¿ a
quiénes
ep esen an
esos esc i u is as? ¿ T
en-
eI á
un
alo
:ohcial, canónico y
has a
coac i o
su
labm?
¿
Todos
los
judíos,
p o es an es, g eco-o odoxos y ca ólicos
han
de
admi-
i
obliga o iamen e
esa
especie
de
Vulga a in e nacidn'al,
o,
po
lo
menos,
in e con esional?
Además,
hemos
is o
que
no
es
una
sola,
sino
a ias
las
planeadas
has a
I a
echa. ¿
Quién
pod á
obli-
ga
a los ieles
de
esas
con esiones, ni
siquie a
en
los
coloquios,
cong esos
u
o as
euniones
públicas
-no
digamos
ya
con o e -
sias o discusiones,
que
son
palab as
que
o enden-
a
usa
esa
e -
sión
uni icada como
base
de
in e cambio?
No
es a á
de
más
eco -
da
que
la
e¡:sión
je onimiana
que
conocemos
con
el
nomb e
de
Vulga a la ina, a
pesa
de
las
ci cuns ancias excepcionalmen !! a-
o ables
que
la
odeaban,
a dó
en
impone se
a Jas
demás
e sio-
nes,
pues
no
alcanzó
su
hegemonía
y
dominio
exclusi o
en
la
Igle-
sia
occiden al
has a
mediados
del
siglo
VII.
Cla o
es á
que
u o
al
p incipio (<acé imos impugnado es)),
po
lo
demás
bjen
in encio~
nadas,
como
San
Agus ín;
¿pe o
no
los
end án
ambién,
y
con
mayo
azón
sob e odo,
esas
e siones
que
p e enden
se
uni i-
cadas
o uni icado as?
Esos
g a es
escollos
de
o den
ex e no
;y
p imo dial
pa a
una
mu ua
a enencia
se
inc emen an
con
o):1"os
in ini os
eñ
la
exégesis
ex ual. ¿
Cómo
in e p e a y
aduci
odos.
esos
pasajes,
que
son
~uchísimos,
an
con o e idos
desde
cada
uno
de
dichos
sec o es
~n
espec o a
los
demás?
Nadie
admi i á
que
la
solución
pueda
.3
0
DAVID
GONZALO MAESO
[8]
habe
sido
la
aguedadQ
imp ecisión
e bal;
ello
equi ald Ía
a
deja
sin
aduci
esos
pasajes
y
no
con en a
a
nadie;
algo
así
<como
sali se
po
la
angen e.
Resul a ía
una
Biblia
anodina,
an
de-
ec uosacomo
se ía
esa
«Biblia asexual»
- eco dando
a
un
me-
i Ísimo esc i u a io (D.
EloÍno
Náca ),
que
así
cali icaba (en eali-
dad
empleaba
un
adje i o
más
exp esi o
y ené gico),
con
iolen-
a
eacción, a
la
Biblia
que
esul a ía
de
sup imi
cie os ela os.
digamos,
demasiado
ealis as o escab osos,
según
alguno
p oponía,
con
equi ocado
pu i anismo.
Los
p oblemas
implicados
en
esa
a dua
a ea
ya
se
e
son
de
g an
alcance
y
nada
ácil
-digamos
mejo ,
imposible-
solución,
al
menos,
a nues o
modes o
en ende .
Ojalá
nos
equi ocá amos;
pe o
las
azones
aducidas
son,
po
su
plena
obje i idad,
de
las
que
no
admi en
éplica.
Has a
el
obse ado
más
supe icial
echa á
de
e
o a
azón,
de
máxima
e idencia,
que
sus ae
odo
alo
au én icamen e
ecuménico
a
esas
e siones uni icadas.
En
los
suel-
. os pe iodís icos
an e io men e
ansc i os
se
habla
de
dos,
o
más
bien
de
es,
i aducciones
de
ese
ipo:
una
pa a
los «cua o
c edos»
que
se
mencionan,
y
o a,
u
o as
dos,
pa a
ca ólicos y
p o es an-
es. Si
la
exp esión
no
ue a
i espe uosa,
di Íaí:p.os
que
eso
equi a-
le
a
juga
con
a ias
...
Biblias,
según
con enga
en
cada
caso.
Toda ía
más.
Se
habla
ambién
-hace
años
que
lo
suponía-
mos
y lo espe ábamos-o -
de
una
«Neo-Vulga a»,
e isión o
pues a
al
día
de
la genial
ob a
je onimiana,
pa a
uso
de
la
Iglesia ca ó-
lica,
en
la
cual
la
Vulga a
ha
enido
gozando
de
la
p e oga i a
de
.se o icial a odos
los
e ec os. ¿
Cómo
es
posible
admi i
donde
se
p oclama
solemnemen e
una
ides,
esa
duplicidad,
iplicidad
o
cuad u
plicidad,
sin
que
se
o igine
desconcie o y
has a
escándalo
en
el
pueblo
ca ólico
;y
en
los
de
las
o as
con esiones
conce adas?
Insis imos
una
ez
más
en
nues o
dilema
an es
plan eado.
Con iene
eco da
asimismo
las
p ohibiciones
axa i as, ela-
,cÍonadas
con
los ex os
sag ados,
es a uidas
en
el
canon
1.399
del
igen e
Código
eclesiás ico:
«Es án
p ohibidas
iPso
i21Te
las ediciones del
ex o
o iginal o
de las .an iguas e siones ca ólicas
de
la
Sda.
Esc i u a,
incluso
las
ele
la Iglesia o ien al, publicadas
po
cualesquie a
aca ólicos;
e
igualmen e
las aducciones de la
misma
a cuaLquie
lengua
he-
chas
o edi adas
po
los mismos.»
VERSlONES
UNIFICADAS DE
LA
BI!3LíA
3I
Solamen e
se
exime
de
al
p ohibición
(a .
1.
400)
ia
quienes
se
dedican'
de
cUiCllquie
modo
a los es udios eológicos o
bíblicos>
siemp e
que
dichos
lib os
es én
iel e
Ín eg amen e
edi ados
y
en
sus
p olegómenos
o
en
sus
ano aciones
no
se
impugnen
los
dog-
mas
de
la
e
ca ólica».
En
la
edición
del
Código de De echo
Canó-
nico y legislacion' complemen a ia
de
la
BAC
se
incluye
la
siguien-
e
no a
al a o J
0400:
la
Sda.
Cong egación
dellndice
el 2 J
de
Ju-
nio
de
1898
dispuSQ
que
((sin
especial
acul ad
de
la
San a
Sede
el
Obispo
pueda
pe mi i
que
los
alumnos,
bajo
la
di ección
del
p o e-
sa ,
lean
y
aduzcan
en
las
clases
los
ex os
heb eos
y
g iegos
edi ados.
po
los
aca ólicos,
aun
cuando
no
se
impugnen
en
los
p¡'olegómenos o
en
las
ano aciones
de
ales lib os los dogmas de
la
e
ca ólica, a
no
se
que
dichos
alumnQs
al
mismo
iempo
es-
udien
Teología
o
Sda.
Esc i u a.))
No
se
nos
a guya
diciendo
que
la
e Q ma
del
susodicho
Có-
digo
es
inminen e
y
con
oda
p obabilidad
es as
disposiciones
se-
án
modi icadas.
Has a
hoy
han
enido
y
ienen
plena
igencia,
IV
se
p es an
a
muchas
y
a iadas
e lexiones.
Bas e
la
siguien e:
las
azones
in ínsecas
y
ci cuns ancias
que
pe suadie on
ales
dis-
posiciones
canónicas
no
pa ece
hayan
p esc i o
desde
en onces
has-
a
aho a;
po
consiguien e,
si
se
adop a
una
ac i ud
diame almen-
e
opues a
a
es e
espec o,
esul a á
una
de
dos:
o
ales
disposicio-
nes
no
e an
necesa ias,
o
bien,
si
lo
e an
y
siguen
siéndolo,
el
nue o
égimen
de
pue a
abie a
pod ía
p es a se
a
se ias
obje-
CIones.
La
Palab a
de
Dios
es
pu a
e
inmaculada,
no
admi e
palia i os:
ni
ci cuns anciales
acomodQs.
Sus
excelencias
las
can a
ma a i-
llosamen e
ese
poema
singula
de
la
Ley
di ina
-el
mayo ,
con
mu-
cho,
de
odo
el
Sal e io-,
que
es
el
SalmQ Bea i immacula i in
ia
(TH
J
19).
Admi i
simplemen e
que
una
aducción
o ÍIJ. e p e-
ación.
aco de
con
las
co ec as
no mas
de
la
He menéu ica,
de
un
ex o
bíblico
cualquie a
pueda
((o ende a
miemb os
de
la
Igle-
sia
p o es an e))
-como
se
dice-
o
de
cualquie
o a
con esión,
es
ancamen e
o ensi o
pa a
la
Sda.
Esc iu a,
en
p ime
é mi-
no,
pa a
el
aduc o
leal
,y
compe en e,
y
has a
pa a
los mismQs
p esun os
o endidos,
que,
na u almen e,
a
ue
de
since os
aman-
es
de
la
Palab a
de
Dios,
sin
a i icios
ni
a equi es,
an
sólo
se
sen i án
moles os
y
has a
indignados
cuando
se
pe ca en
de
la