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Arquitectura tradicional y raíces culturales en la Alpujarra granadina y el Rif marroquí. Análisis comparado de tipos y estudios de modelos de recuperación

Sorroche Cuerva, Miguel Ángel

Abstract

Desde el siglo VIII, las vinculaciones entre el norte de África y la Península Ibérica, han pasado por distintas fases en las que se han constatado la diversa influencia de una sobre otra. Desde siempre se ha discutido sobre la direccionalidad de las relaciones entre estas dos vertientes del Mediterráneo, en un intento por justificar la presencia de determinadas características en un u otro lado, ya sean culturales, económicas, políticas, etc. La tendencia que siempre ha existido hacia la comparación entre asentamientos de los dos lados, e incluso el reconocido y aceptado origen de muchos de ellos, hizo que algunas cuestiones se dieran por cerradas, ante la aparente evidencia de tales vestigios.

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1st International Research Seminar on ARCHITECTURAL HERITAGE AND SUSTAINABLE DEVELOPMENT OF SMALL AND MEDIUM CITIES IN SOUTH MEDITERRANEAN REGIONS Results and strategies of research and cooperation Seminar Chair Saverio Mecca Proceedings Editor Benedetta Biondi FORUM UNESCO UNIVERSITY AND HERITAGE UNIVERSITY OF FLORENCE BRANCH OFFICE Edizioni ETS Dipartimento di Tecnologie dell’Architettura e Design “Pierluigi Spadolini”. Università degli Studi di Firenze, Facoltà di Architettura © Copyright 2005 Dipartimento di Tecnologie dell’architettura e Design “Pierluigi Spadolini” © Copyright 2005 EDIZIONI ETS - Piazza Carrara, 16-19, I-56126 Pisa - [email protected] - www.edizioniets.com Distribuzione PDE, Via Tevere 54, I-50019 Sesto Fiorentino [Firenze] ISBN 88-467-1199-8 Forum UNESCO - University and Heritage University of Florence Branch office Università degli Studi di Firenze, Dipartimento di Tecnologie dell’Architettura e Design “Pierluigi Spadolini” Politecnico di Torino Dipartimento Casa-Città Universidad de Granada Escuela Universitaria de Arquitectura Técnica Universidad Politecnica de Valencia Escuela Tecnica Supèrior de la Gestion de la Edificacion Scuola Professionale Edile di Firenze Proceedings of 1st International Research Seminar on Architectural Heritage and Sustainable Development of Small and Medium Cities in South Mediterranean Regions. Results and strategies of research and cooperation Seminar Chair: Saverio Mecca SCIENTIFIC COMMITTEE Prof. Saverio Mecca, University of Florence, Seminar Chair (Italy) Prof. Nuccia Maritano Comoglio, Polytechnic of Turin, Seminar Co-Chair (Italy) Prof. Fabian Garcia Carrillo, University of Granada, Seminar Co-Chair (Spain) Prof. Maria Chiara Torricelli, University of Florence (Italy) Prof. Vincenzo Legnante, University of Florence (Italy) Prof. Raffaele Paloscia, University of Florence (Italy) Dott. Giuseppe Lotti, University of Florence (Italy) Dott. Francesca De Filippi, Polytechnic of Turin (Italy) Prof. Julio Calvo Serrano, University of Granada, (Spain) Prof. Luis Palmero Iglesias, Polytechnic University of Valencia, (Spain) Prof. Nuno Santos Pinheiro, University Lusíada, (Portugal) Seminar Secretariat Dott. Benedetta Biondi, University of Florence (Italy) Dott. Chiara Cirinnà, University of Florence (Italy) Dott. Martina Mameli, University of Florence (Italy) Editor: Benedetta Biondi Graphic design: Antonio Adessi e Donata Vitali Photo: Carlo Modica Print: Edizioni ETS La costruzione della casa in terra in Valdichiana: la rappresentazione della tecnologia come strumento di tutela Carlo Biagini 289 Bairen and the Safor’s castles José Manuel Climent Simón 301 The khan al-Wakala in Nablus, Palestine. A restoration case Michelangelo Fabbrini 315 Llutxent Palace restoration and re-use María Isabel Giner García 323 The research in medieval civil architecture in Mallorca. The cases of Can Serra, Can Martí Feliu and Can Oleo (Palma, Mallorca, Spain) Josep Morata, Francesca Tugores, Margalida Ruiz, Soad Houman 335 Dalle terme all’hammam Adriana de Miranda 343 Il recupero delle costruzioni di terra. Le Missioni Coloniali di Chihuahua Luis Palmero, Angel Pitarch 355 Reducing the most critical rock fall-prone areas in the Buddhas niches in Bamiyan (Central Afghanistan) Vittorio Colombini, Claudio Margottini, Roberto Colombini 361 Toitures planes en bois et en terre tassée (qassab). Observations sur une intervention d’entretien d’une toiture à Mekawer (Jordanie) Luigi Marino 379 Arquitectura tradicional y raíces culturales en la Alpujarra Granadina y el Rif Marroquí. Análisis comparado de tipos y estudios de modelos de recuperación Lourdes Gutiérrez Carrillo, Miguel Ángel Sorroche Cuerva 387 La sostenibilità delle tecniche costruttive tradizionali. Il saper fare e l’arte del costruire nei trattati di architettura. Il caso delle masserie pugliesi del XVII secolo Antonella Calderazzi, Tiziana Pannacciulli 399 L’architettura popolare in Calabria: tradizione ed innovazione Rosario Chimirri 409 The Town-Oasis of Ghadames. Investigation on a Continuous Urban Fabric Ludovico Micara 423 Le tradizioni del costruire: la casa in pietra nel versante meridionale del Gran Sasso Pierluigi De Berardinis, Stefano Brusaporci 431 Innovazione nelle tecniche e nei processi costruttivi tradizionali per la riconversione turistica e residenziale dei Sassi di Matera Antonella Guida, Ippolita Mecca 443 La sostenibilità inconsapevole del costruito rurale tradizionale: l’esempio della masseria siciliana Maria Luisa Germanà 459 Consapevolezza energetica nelle costruzioni tradizionali in area mediterranea. Ingegno e natura al servizio dell’abitare Irene Caltabiano 469 Indice 17 Arquitectura tradicional y raíces culturales en la Alpujarra Granadina y el Rif Marroquí. Análisis comparado de tipos y estudios de modelos de recuperación Lourdes Gutiérrez Carrillo, Miguel Ángel Sorroche Cuerva Abstract: Desde el siglo VIII, las vinculaciones entre el norte de África y la Península Ibérica, han pasado por distintas fases en las que se han constatado la diversa influencia de una sobre otra. Desde siempre se ha discutido sobre la direccionalidad de las relaciones entre estas dos vertientes del Mediterráneo, en un intento por justificar la presencia de determinadas características en un u otro lado, ya sean culturales, económicas, políticas, etc. La tendencia que siempre ha existido hacia la comparación entre asentamientos de los dos lados, e incluso el reconocido y aceptado origen de muchos de ellos, hizo que algunas cuestiones se dieran por cerradas, ante la aparente evidencia de tales vestigios. En nuestro caso, no han sido pocas las ocasiones en las que hemos buscado antecedentes africanos, cuando se han efectuado análisis de tipologías arquitectónicas como la arquitectura excavada del sureste peninsular o la misma morfología de la vivienda alpujarreña, siempre anclada en el Rif, e introducida inicialmente en el siglo VIII, por los primeros contingentes musulmanes que llegaron al territorio que con el tiempo acabaría siendo al-Andalus. La creencia en ese vínculo es la que nos ha llevado a elaborar este texto. El estudio de las realidades española y marroquí, siempre ha estado sujeta a la relación entre ellas. Los actuales modelos aplicados a la recuperación de espacios arquitectónicos y urbanos en España, se están tomando como pautas aplicables metodológicamente en aquellos enclaves norteafricanos en los que se han visto similitudes tipológicas, de evolución y comportamiento. Por ello pensamos que para una correcta intervención se ha de partir de un conocimiento de la realidad que permita una interpretación acertada de los parámetros que actúan, para de esta manera afrontar el trabajo sin caer en tópicos ni falsedades. La comparativa entre los enclaves de Xauen y el Albayzín granadino, ejemplifica un proceso en el que se constataron fases iniciales de llegada de influencias norteafricanas, palpables en los modelos básicos de la Alpujarra granadina y almeriense, para ir conformando un patrón urbano desde los mismos siglos VIII y IX, que acabaría configurando el núcleo inicial de Granada. La salida de población tras la llegada de los Reyes Católicos en 1492, llevó a muchas familias a fundar la ciudad de Xauen tanto por motivos religiosos en torno a la figura de Ibn Rachid, como defensivos, justificados por la presencia de portugueses en las costas africanas desde el siglo XV. Esta circunstancia determinó que de un modo claro, se pueda hablar de una doble direccionalidad de las influencias, constatándose la exportación del modelo urbano granadino al enclave marroquí, cerrándose de esta manera el ciclo inicial abierto siete siglos antes. Elementos urbanos y arquitectónicos, ejemplifican estas vinculaciones aunque con una serie de matices que pasamos a definir. Introducción Desde el siglo VIII, las vinculaciones entre el norte de África y la Península Ibérica, han pasado por distintas fases en las que se han constatado la diversa influencia de una sobre otra. Desde siempre se ha discutido sobre la direccionalidad de las relaciones entre estas dos vertientes del Mediterráneo, en un intento por justificar la presencia de determinadas características en un u otro lado, ya sean culturales, económicas, políticas, etc. La tendencia que siempre ha existido hacia la comparación entre asentamientos de los dos lados, e incluso el reconocido y aceptado origen de muchos de ellos, hizo que algunas cuestiones se dieran por cerradas, ante la aparente evidencia de tales vestigios. En nuestro caso, no han sido pocas las ocasiones en las que hemos buscado antecedentes africanos, cuando se han efectuado análisis de tipologías arquitectónicas como la arquitectura excavada del sureste peninsular o la misma morfología de la vivienda alpujarreña, siempre anclada en el Rif, e introducida inicialmente en el siglo VIII, por los primeros contingentes musulmanes que llegaron al territorio que con el tiempo acabaría siendo al-Andalus. La creencia en ese vínculo es la que nos ha llevado a elaborar este texto. El estudio de las realidades española y marroquí, siempre ha estado sujeta a la relación entre ellas. Los actuales modelos aplicados a la recuperación de espacios arquitectónicos y urbanos en España, se están tomando como pautas aplicables metodológicamente en aquellos enclaves norteafricanos en los que se han visto similitudes tipológicas, de evolución y comportamiento. Por ello pensamos que para una correcta intervención se ha de partir de un conocimiento de la realidad que permita una interpretación acertada de los parámetros que actúan, para de esta manera afrontar el trabajo sin caer en tópicos ni falsedades. La comparativa entre los enclaves de Xauen y el Albayzín granadino, ejemplifica un proceso en el que se constataron fases iniciales de llegada de influencias norteafricanas, palpables en los modelos básicos de la Alpujarra granadina y almeriense, para ir conformando un patrón urbano desde los mismos siglos VIII y IX, que acabaría configurando el núcleo inicial de Granada. La salida de población tras la llegada de los Reyes Católicos en 1492, llevó a muchas familias a fundar la ciudad de Xauen tanto por motivos religiosos en torno a la figura de Ibn Rachid, como defensivos, justificados por la presencia de portugueses en las costas africanas desde el siglo XV. Esta circunstancia determinó que de un modo claro, se pueda hablar de una doble direccionalidad de las influencias, constatándose la exportación del modelo urbano granadino al enclave marroquí, cerrándose de esta manera el ciclo inicial abierto siete siglos antes. Elementos urbanos y arquitectónicos, ejemplifican estas vinculaciones aunque con una serie de matices que pasamos a definir. Esbozo Histórico del Albayzín Un análisis de tipos como el que estamos proponiendo en este trabajo, requiere de una aproximación a la realidad histórica del espacio que se estudia. Las especiales condiciones que dan como resultado un enclave tan diferenciado como el Albayzín de Granada, requiere de al menos una mínima valoración que permita entender las coordenadas de sincronía y diacronía necesarias para poder explicar algunos de los rasgos que surgen en su realidad física e inmaterial. Cuando en el año 711 fuerzas árabes y beréberes cruzaron el Estrecho de Gibraltar, estableciéndose con enorme rapidez en gran parte de la Península Ibérica, dio comienzo un largo período que se proyectó en el tiempo más allá de 1492. El hecho no solo supuso la llegada de contingentes humanos que en algo más de treinta años alcanzaron Francia, sino la presencia desde ese momento en suelo peninsular de nuevos elementos provenientes de oriente y el norte africano que fraguaron en un nuevo territorio, una realidad que inmediatamente comenzaría a anular y transformar los valores de la sociedad hispano visigoda. Desde el siglo VIII se registra la presencia en la Vega de Granada de grupos, fundamentalmente 388 Lourdes Gutiérrez Carrillo, Miguel Ángel Sorroche Cuerva sirios, que llevarían a cabo una apropiación efectiva del territorio, aprovechando asentamientos anteriores, como es el caso de algunas villas romanas, enclaves como Ilíberis que pasaría a denominarse Hisn Garnata, reducto del antiguo asentamiento ibero-romano situado en la zona alta de lo que con el tiempo será el Albayzín; o nuevas fundaciones como la ciudad de Elvira, en las proximidades de la actual localidad de Atarfe. Las revueltas mozárabes y muladíes provocaron el inicio de la decadencia de Madinat Ilbira que culminaría con su destrucción y abandono tras la desaparición del califato cordobés en el año 1010, acelerando la fundación de lo que acabaría siendo la ciudad de Granada. La importancia de esta última en las anteriormente citadas revueltas de los árabes, contra los mozárabes y muladíes, se testimonia por las fuentes del siglo IX, lo que vendría a corroborar la pervivencia del núcleo íbero-romano como un punto fuerte dentro de la Vega, y que en estos momentos, perfectamente establecido, contaba con unas sólidas infraestructuras, como el hecho de que garantizara su suministro de agua gracias a una coracha que descendería hacia el río. Por tanto, el período emiral y califal en el incipiente núcleo, permitió ir definiendo los componentes necesarios que aseguraran la ubicación a partir del siglo XI de la dinastía zirí, marcando el período inmediatamente anterior a la llegada de los dos tribus africanas, almorávides y almohades que llevarían las dimensiones de la ciudad hasta los albores de la fundación del reino nazarí. Si bien, las noticias más completas respecto al Albayzín datan de este últmo período, siglos XIIIXV, son del siglo XI los primeros datos en los que se habla de la elección del enclave en el que se desarrollaría madina Garnata. Las Memorias del rey ‘Abd Allah, describe la ciudad, resaltándose el hecho de disponer de una vega a los pies y de un monte en la parte posterior que le confería mayor seguridad al lugar. No podemos perder de vista que para esta fecha la Alpujarra estaba perfectamente definida, por lo que los elementos que se disponen en Granada serán, entre otros, una sumatoria de experiencias entre las que juegan un papel destacado las aportadas desde esta zona. Los restos arqueológicos y las fuentes hablan de una configuración como medina, es decir, un enclave protegido por una muralla, solo desde el siglo XI, siendo en muchos casos conjeturas las que plantean un asentamiento anterior verdaderamente importante, del que las fuentes apenas si hablan. La consolidación por parte de los ziríes de la ciudad, se hace tras la descomposición del poder centralizado de califato y previo a un acuerdo con los habitantes de Elvira a los que se invita a poblar con ellos la cima de lo que es en la actualidad el Albayzín, por lo que de alguna manera podemos hablar de un acuerdo entre las dos partes, sustentado en la tradición islámica y en las necesidades del nuevo poder político. En ambos casos el papel de la sociedad, encargada de construir la muralla del nuevo núcleo, se convertiría en el tercer elemento a tener en cuenta. De esta manera, para finales del siglo XI e inicios del XII, nos encontramos con la definición de la zona superior del Albayzín, la conocida como al-Qasabat al-Qadima, la expansión por la zona baja en torno a la Catedral, y la pervivencia del núcleo judío, en al Realejo y la margen izquierda del Darro. Serían los almorávides los que extendieran la ciudad con los barrios de los Halconeros, el Arenal y los Alfaferos. Arquitectura tradicional y raíces culturales en la Alpujarra Granadina y el Rif Marroquí 389 Por lo tanto, la articulación del Albayzín como núcleo originario a partir del cual se conforma la Medina Garnata estaría estructurado por: La ubicación en la zona superior de una elevación montañosa, de un núcleo con los edificios más emblemáticos del enclave como palacios, aljibes y posiblemente alguna mezquita. Éste se rodearía de una primera muralla que lo protegería definiendo perfectamente sus límites. En segundo lugar un caserío, que se ubica inicialmente de una manera más destacada en la vertiente de mediodía, aprovechando al máximo la exposición al sol de la vivienda y definiendo un urbanismo perfectamente dispuesto. Y finalmente un límite inferior, en este caso conformado por el cauce del río Darro que limita el crecimiento de la ciudad por este sector. En la actualidad el Albayzín se encuentra inmerso en un proceso de regeneración tanto arquitectónico como urbano, en el que juegan un papel importante su población. De este modo desde los años setenta del siglo XX se inician unas políticas de planificación y preservación de la riqueza patrimonial, que culminan con la redacción del Plan General de Ordenación Urbana de Granada de 1985, o el Plan Especial de Protección y Reforma Interior de 1990. Todo ello refrendado en 1994 con su Declaración como Patrimonio de la Humanidad. La ciudad de Xauen El otro hito que centra nuestro interés es la ciudad de Xauen. Chauen, Chefchauen, Xauen, son algunas de las transcripciones de una palabra bereber que significa «los cuernos», sobrenombre dado a la montaña que domina la ciudad. 390 Lourdes Gutiérrez Carrillo, Miguel Ángel Sorroche Cuerva Pocas son las fuentes históricas escritas sobre ésta. Xauen es un pequeño enclave del Norte de Marruecos, situado en la ruta de Tetuán - Fez. Localizada en el Rif, en un lugar privilegiado con abundancia de agua y rodeado de montañas, justifica perectamente el por qué de la elección. Fundada hacia 1471 (876), en la orilla del río Chauen, por Hassan Ben Med El Alami, conocido con el nombre de Ibn Yamaa, el antiguo enclave está ocupado en la actualidad por una zona de huertos. Posteriormente ésta se trasladó, donde la enclavara Ali Rachid, por lo cual ambos son considerados fundadores de la ciudad. Su fundación se realiza con la intención de contener la invasión de los portugueses, al tiempo que fue poblada y repoblada por granadinos, que salieron de su ciudad tras la conquista por los Reyes Católicos y posterior expulsión de los moriscos. Como el barrio del Albayzín de Granada, la ciudad se desarrolla en la media ladera de un valle, orientada a mediodía, con un río que recorre la zona más baja: el Ras el Maa, solo que enfrente, en la otra ladera no esta la Alhambra, sino dos tremendos macizos montañosos, el Magú y el Tisuka, que se conforman como dos cuernos. Son precisamente estos dos accidentes geográficos de los cuales parece procede el nombre de Xauen (as _aum que en bereber significa: los cuernos). El lugar elegido tenía las siguientes características: era útil para una defensa militar (inexpugnable) y para el desarrollo de la vida urbana, pues estaba en el camino comercial de Ceuta a Fez, y próximo a los puertos militares de Taghra y Terguessas. Parece ser que la ubicación de la ciudad se desplazó de la orilla derecha a la izquierda, pues esta segunda zona es abundante en agua, con una fuente principal y varias secundarias, y al mismo tiempo, el terreno de la orilla derecha no es bueno para construir. Este fenómeno ha sido determinante para conservarse como zona verde durante cinco siglos. Hay también una cierta ambigüedad y falta de datos históricos en cuanto al crecimiento y formación de la Medina. Datos basados en fuentes orales y que aportan informaciones contradictorias. La comprobación de éstas converge en el hecho de que la Medina se formó durante un período relativamente corto, alrededor de tres cuartos de siglo, estando conformaba por seis barrios («Suika», «Rif al Andalus», «Al Onsar», «As Sebanin», «El Kherazine» y «Es Souk»). Se distinguen tres fases de crecimiento de la Medina, la primera que abarcaría el período entre 1471-1492; la segunda de 1492 a 1540 y finalmente de 1540-1918. En un primer momento, 1471-1492, para asumir sus responsabilidades militares y políticas Ali Ben Rachid construye la Kasba y al lado de ella, una gran residencia para su familia, formando el barrio de Suika, donde se establecen sus seguidores con unas pocas familias de andaluces granadinos. Todo este barrio lo protege con una muralla cuyo trazado es visible hoy día. Este núcleo se abastece de agua a través de la «Saquia», que nace en la fuente principal. El barrio de «Suika» se consideró autónomo desde su origen pues contenía la mayoría del espacio comercial de la Medina y un conjunto de locales y lugares de producción artesanal y al mismo tiempo estaba rodeado por su propia muralla. Entre 1492 y 1540, la Medina acoge una gran cantidad de andaluces después de la caída del Reino de Granada. Esta oleada da lugar al barrio llamado «Rif al Andalus», que se desarrolla al norte del barrio de «Suika» y por encima de la «Saquia» de donde tomaban agua de distintos puntos de esta, los que no tenían pozo en el interior de sus viviendas. En este mismo período y como consecuencia de la seguridad del lugar y del crecimiento de las actividades económicas, la Medina va a conocer el nacimiento de otros cuatro barrios. Dos al Este, los barrios de «Al Onsar» y «As Sebanin», denominación debida a su proximidad a la fuente de agua y a la función urbana de la ribera (lavar la ropa, la lana, etc.). Otros dos barrios al Oeste «El Kharazine» y «Es Souk», el primero constituye una ampliación natural de «Suika», pues la placeta de los «Kharazin» es la final de las callejas comerciales del primer barrio. En cuanto a «Es Souk» comienza a desarrollarse en estos años como resultado del uso de esta zona, como zoco intra-muros. El período comprendido entre 1540 y 1918 conoció la llegada de un gran número de moriscos andaluces entre 1540 y 1560, lo que generó un gran desarrollo urbano en la Medina y en particular un gran crecimiento del barrio «Es Souk». Durante este período se edifica (o reedifica) la gran Arquitectura tradicional y raíces culturales en la Alpujarra Granadina y el Rif Marroquí 391 mezquita de Jamaa El Kebir, el minarete de base octogonal es de similares características al del barrio «Es Souk» con basehexagonal. El parecido es tal que se piensa sean obra de la misma persona. Estos dos alminares son diferentes de los de las otras cuatro mezquitas, que tienen planta de sección cuadrada. Parece que hubo una última oleada de moriscos en 1609 como consecuencia del decreto de expulsión producido en España en ese año. En este período, la Medina tiene un crecimiento importante en sus equipamientos, comenzando por la definición del espacio central-tradicional, con la construcción de la gran mezquita, la madraza y el primer baño. Este equipamiento se completa con cinco «fondaqs». La Medina paraliza su crecimiento al final del siglo XVII debido a perturbaciones tribales. Como consecuencia de estas luchas, la ciudad pierde gran parte de su población y de su actividad económica. Hacia 1760, los judíos que habitaban en la zona llamada «Ben Abdellah», exterior a las murallas, sufrían ataques y robos de tribus vecinas. Como consecuencia de esto se desplazan en esta fecha la Mellah situada al sur de la Medina entre el barrio de «Suika» y la Kasbaj. Durante mucho tiempo Xauen permaneció cerrada a los europeos. Charles de Foucauld, con motivo de su famoso «Reconaissance» a lo largo de Marruecos en 1883, no se resistió a entrar allí, se tuvo que hacer pasar por judío para entrar a la ciudad y no pasó mas que una noche; pero pudo observar lo siguiente: «Chefchauen cuenta con un millar de fuegos, todas las casas son de una o dos plantas». Así, estimó su población en 3.000 o 4.000 habitantes en base a 3/4 personas por familia. Después de la visita de Foucauld se suceden las siguientes rebeliones: la de Ben El Arabi en 1869 y la general de 1869. La población no se regenera hasta 1918 que Lasquitti estima que es de 7.000 musulmanes y 200 judíos, precisando que habrá 7 personas por familia. En octubre de 1920, los españoles hicieron su entrada en Xauen, ciudad comprendida dentro de su zona de influencia, aunque fueran expulsados en 1924 (por Abd El Krim, cuando este sometió a la región del Rif, retomándola los españoles en 1926 en la que permanecerían hasta 1956. La evolución de la ciudad durante la época colonial tiene dos etapas, 1920-22 y 1926-56. En la primera se construye la carretera Tetuán-Xauen y las tropas coloniales se instalan en tiendas de campaña y pequeños locales. En la segunda etapa se produce una intervención más importante de carácter militar, se construyen 3 grandes cuarteles, un hospital militar y equipamientos administrativos, sanitarios y educativos. La intervención colonial en materia de urbanismo consistió en un plan de ordenación y un plan parcial. Xauen fue siempre una ciudad enigmática y cerrada, pocos fueron los europeos que entraron en ella antes de 1920, fecha en que fue conquistada por los españoles; perdida en 1924 y recuperada en 1926. Quizás fueron estas circunstancias, unidas a la belleza y pintoresquismo de la ciudad las que hicieran que fuese uno de los más significados lugares del «Protectorado Español» en el Norte de Marruecos. En 1956 los españoles devolvieron la ciudad al Reino de Marruecos. En la evolución de la ciudad a partir de este período de independencia se distinguen dos fases: 1956-75 y 1975-87. Entre 1956-1975 se produce una paralización en el conjunto de las actividades esenciales de la ciudad: la artesanía y el comercio, debido a aislamiento de la ciudad. A nivel demográfico, el número de población pasa de 13.712 en 1960, 15.610 en 1971 con una tasa de crecimiento del 1 ‘01 % (la menor en todos los centros urbanos de Marruecos). 392 Lourdes Gutiérrez Carrillo, Miguel Ángel Sorroche Cuerva