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La Universidad de Granada inaugura la cátedra Antonio Domínguez Ortiz con un ciclo de conferencias en homenaje al insigne historiador

Reyes Peis, Eduardo de los

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576 CRÓNICA LA UNIVERSIDAD DE GRANADA INAUGURA LA CÁTEDRA ANTONIO DOMÍNGUEZ ORTIZ CON UN CICLO DE CONFE RENCIAS EN HOMENAJE AL INSIGNE HISTORIADOR Dentro de las actividades del Secretariado de Extensión Universitaria de la Universidad de Granada, el pasado 11 de Abril fue presentada oficialmente la Cátedra Antonio Domínguez Ortiz, como un foro de debate y difusión de temas relacionados con la historia, iniciando sus actividades con el ciclo de conferencias Antonio Domínguez Ortiz en la Historiografía de la Edad Moderna española. El acto inaugural contó con la presencia del rector de la Universidad, D. David Aguilar; la vicerrectora de Extensión Universitaria y Cooperación al Desarrollo, Dña. M.ª José Osorio; la hija del historiador, Dña. Magdalena Domínguez; y el director de la Cátedra, D. Arón Cohen. La cátedra no nace para consagrarse al estudio de la obra del insigne historiador. Objetivo innecesario toda vez que esta labor se lleva a cabo en la actualidad por distintos cauces, a los que no es ajena la generosidad de la familia, cediendo su legado a la Universidad de Granada (deposita do en el antiguo Colegio Máximo) para tal fin. La creación de la cátedra responde a un compromiso de esta institución que, de esta manera, busca honrar su labor como historiador, a la vez que ofrecer a todo el público interesado un espacio de contacto con cuestiones de relevancia para los profesionales de la enseñanza y la investigación históricas y, sobre todo, para la sociedad en su conjunto, que serán abordadas por especialistas de reconocida solvencia. Por tanto, uno de los primeros objetivos de esta naciente cátedra será el de plantear una gama diversa de problemáticas y debates historiográficos con todo el rigor y calidad intelectual propios de quien le da nombre. Además, se pretende que sus actividades sirvan de cauce para el estudio y la difusión de los planteamientos teóricos y metodológicos de la historia, buscando enfoques horizontales que permitan tender puentes entre esta disciplina y los saberes que engloban las humanidades y las ciencias sociales. Tampoco se quieren dejar de lado los problemas de la enseñanza de la historia y de la formación histórica en todos los niveles educativos. Estos debates se organizarán en ciclos monográficos, sin exclusión de conferencias singulares de variado contenido, con un número no muy elevado de disertaciones anuales (en torno a 15), repartidas en dos o tres momentos. Siguiendo estas pautas, el ciclo inaugural contó con el buen hacer y decir de los profesores Bernard Vincent (Director de Estudios de la E.H.S.S. de París), León Carlos Álvarez Santaló (Universidad de Sevilla), Jean Vilar (Université de Marne-la-Vallée), Ricardo García Cárcel (Universidad Autónoma de Barcelona), Antonio Luis Cortés Peña (Universidad de Granada) y Joaquín Bosque Maurel (Universidad Complutense de Madrid). Chronica Nova, 31, 2005, 575-593. CRÓNICA 577 Abrió el ciclo Bernard Vincent quien, en su conferencia "Antonio Do mínguez Ortiz y la historia de las minorías", destacó su labor pionera en la historia social de la Edad Moderna española. Desde sus primeras obras, Domínguez Ortiz se centró en el enfoque de los grupos sociales como objeto de estudio, incluido el de distintas mino rías. Tal es el caso de los moriscos, a los que dedicó la obra Historia de los moriscos: vida y tragedia de una minoría. (Madrid, 1978), una obra a la que invitó a colaborar al propio B. Vincent y ello constituyó, según nos recordaba, una gran honra para él. También dedicó parte importante de sus estudios a los judeoconversos. Sus primeras incursiones en este tema datan de 1949 con el artículo sobre los cristianos nuevos publicado en el Boletín de la Universidad de Granada y el último paso trató de su extensión a América (Los judeoconversos en España y América. Madrid, 1971). Los esclavos, los extranjeros, ... fueron también objeto de los estudios de Domínguez Ortiz, pero también la nobleza o el clero, corroborando el carácter global que se ha señalado de su continua preocupación por los grupos sociales. Argumentaba el profesor Vincent que, quizás, tratar a los judeoconversos como una clase social, como hacía en el libro de 1955, era discutible y mos traba una cierta despreocupación teórica en Domínguez Ortiz que él mismo confirmó en alguna ocasión: " ... nunca se me ocurrió hacer una disquisición teórica. Tengo cierta alergia a los tratados de filosofía de la historia. Reconozco sus méritos y utilidad, pero no estoy dotado para ello ... ". Más adelante, el día de su intervención, el profesor Cortés Peña aclararía que la catalogación como "clase social" de los judeoconversos había sido sugerida por Carmelo Viñas, entonces director del Instituto Balmes de Sociología (CSIC) que editó el libro. En cualquier caso, B. Vincent subrayó la coherente labor del histo riador que, desde Orto y Ocaso de Sevilla (Sevilla, 1946), fue construyendo un proyecto de historia social global y empírica, haciendo uso de dos de sus mejores cualidades: su honradez profesional y la variedad y riqueza de su información bibliográfica y de sus fuentes. León Carlos Álvarez Santaló planteó de partida en su conferencia hasta qué punto la historia de Domínguez Ortiz podía estar emparentada con lo que hoy se llama historia cultural. Destacó cómo los estudios de D. Antonio presentaban planteamientos próximos a los influidos por la antropología social, una actitud que prodigó, no por seguimiento de novedades pasajeras, sino por pura coherencia inte lectual. En este sentido, recordó la poca presencia en los epígrafes de sus libros de términos como "cultura" (Orto y Ocaso de Sevilla) o "mentalidades" (Mentalidad y Sociedad en el siglo XVIII. 1976). Sin duda, no fue el manejo de estos términos lo que más preocupó a Domínguez Ortiz, quizás por entender, como así convino el conferenciante, que más importante que las adjetivaciones eran los contenidos y que, en su Chronica Nova, 31, 2005, 575-593. 578 CRÓNICA caso, éstos abarcan toda la esfera de lo social: grupos, estructuras, prácticas ... , unos contenidos que no son ajenos a las cuestiones planteadas por la historia cultural. Este hecho evidencia, a juicio de Álvarez Santaló, cómo la historia social de Don Antonio nos conduce a la historia cultural. Jean Vitar disertó sobre la obra de Domínguez Ortiz y el pensamiento económico (y sociopolítico) clásico español y precisó que, pese a que el histo riador no dedicara específicamente ninguno de sus libros al pensamiento eco nómico moderno, ese contenido está presente en muchos de sus estudios. Para el autor del volumen La figura satírica del arbitrista en el siglo de oro, uno de los aspectos más destacables del ilustre historiador era el enfoque y metodología de su acercamiento a los textos, que se caracterizó por su enorme curiosidad. De ahí la elevada gama de obras y fuentes que manejó, reflejo de su amplia cultura. También se caracterizó por su pragmatismo, buscando en cada caso cri terios adecuados a la diversidad de sus fuentes y mostrando un cierto recelo ante las construcciones historiográficas basadas en el mal uso de la ficción literaria como fuente histórica. A este respecto, él, que estuvo más cerca de las visiones de Sánchez-Albornoz, nunca aplaudió lo que consideró abusos del "castrismo". Ricardo García Cárcel empezó su conferencia (Antonio Domínguez Ortiz y la historia de España") con un gran "fresco" de la historiografía española, en el que destacó la secuencia de seis grandes generaciones de "hacedores" de historia de España, entre la de 1598 y la escalonada entre los años 50 y los 70 del siglo pasado. La relación de Domínguez Ortiz con Jaime Vicens Vives, el artífice de un "giro copernicano" frente al enfoque esencialista, se inició muy pronto. El proyecto de hacer una historia económica y social de España les identificó, a pesar de las evidentes diferencias entre ambos: la vocación política, con fianza en la universidad y proyección mediática de Vicens, frente a los tres intentos frustrados de Domínguez Ortiz de acceder a la cátedra universitaria y su proverbial discreción. Pero el epistolario de Vicens pone de manifiesto su admiración por Domínguez Ortiz. El "testamento literario" abordado por Domínguez Ortiz en su último libro, España: Tres milenios de historia (Madrid, 2001), sirvió a García Cárcel para destacar su visión de la Historia de España y sus diagnósticos, inevitablemen te controvertidos: desde su oposición a un "sociologismo" presentista en la enseñanza a la propia defensa de un "Trimilenario". La conferencia terminó con las palabras finales del prólogo del libro, en las que, reconociendo la imposibilidad de dialogar con todos sus lectores, Domínguez Ortiz " ... esperaba el juicio, que temía, el veredicto, que aceptaba y la última palabra". Chronica Nova, 31, 2005, 575-593. CRÓNICA 579 Antonio Luis Cortés Peña abordó la aportación de Domínguez Ortiz a la historia de la Iglesia. Tomando como punto de partida la obra La sociedad española en el siglo XVII. Vol. 11: "El estamento eclesiástico" (Madrid, 1970), realizó un balance de los estudios realizados en las tres últimas décadas en este ámbito temático. Hizo notar que, frente a la historiografía eclesiástica tradicional, institucionalista y hagiográfica, Domínguez Ortiz abrió este campo a otra visión más amplia que abarcaba desde el estudio del estamento eclesiás tico al de la religiosidad popular. Incidió el conferenciante sobre algunas de las aportaciones más relevantes en los aspectos socioeconómicos relacionados con la sociedad española y la Iglesia católica y el aliento de Domínguez Ortiz a una investigación crítica como requisito imprescindible para el avance del saber, abriendo así nuevas vías para los estudios históricos. El ciclo de conferencias se clausuró con la intervención de D. Joaquín Bosque Maurel, figura decisiva en el desarrollo de los estudios universita rios de geografía en Granada, quien abordó la larga relación mantenida por Domínguez Ortiz con esta disciplina, ilustrando su intervención desde un testimonio de la amistad prolongada que les unió. Según nos recordó el profesor Bosque, más allá de su atracción por los libros de geografía del pasado, hubo en el historiador una temprana y constante "preocupación geográfica". La geografía fue uno de sus primeros campos de investigación, como deja patente su tesis doctoral sobre "Los manuscritos geo gráficos en la Biblioteca Nacional". Después, uno de sus intentos de acceso a la universidad se encaminó, precisamente, a la cátedra de geografía. Por otra parte, él fue siempre profesor de Geografía e Historia y nunca olvidó los dos términos de su condición profesional, pese a sentirse profundamente historia dor, ya que, como él mismo dijo en alguna entrevista, "para la comprensión de la historia la geografía es muy importante". Por último, su vertiente do cente y publicista le llevó a colaborar en varios textos de Enseñanza Media, de forma no menos entusiasta que en sus más de cuatrocientos trabajos de investigación, la mayoría centrados en la Historia Moderna. Eduardo de los Reyes Peis I.E.S. Jiménez de Quesada. Santa Fe (Granada) CAMPESINOS, NOBLES Y MERCADERES. HUÉSCAR Y EL REINO DE GRANADA EN LOS SI-GLOS XVI Y XVII HUÉSCAR (GRANADA) 8, 9 Y 10 DE OCTUBRE DE 2004 La historia como construcción coherente del pasado que se apoya en un método de investigación, nunca puede darse por concluida. Por mucho que conozcamos de un período, de un territorio, no podemos cejar en su análisis, Chronica Nova, 31, 2005, 575-593.