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Apuntes y noticias sobre la agricultura de los árabes españoles

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Rúst.

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Apuntes y noticias sobre la agricultura de los árabes españoles

Author: García Maceira, Antonio, 1844-1923
Publisher: Zamora : Imp. de la Viuda de Iglesias
Year: 1876
Source: https://digibug.ugr.es/bitstream/10481/68124/1/C002064-56.pdf
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APUNTES Y NOTICIAS
SOBRE
LA AGRICULTURA
DE LOS
POR ANTONIO GARCIA MACEIRA,
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APUNTES Y NOTICIAS
SOBRE
LA AGRICULTURA
DE LOS
POR ANTONIO GARCIA MACEIRA,
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LA AGRICULTURA DE LOS ARABES ESPAÑOLES.
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Siemp e sob esalió España, en e odas las naciones, poj?
los p oduc os de su suelo y la aplicación y buen ingenio de
sus hijos pa a el cul i o de la ie a. Los g iegos, excelen es
ag icul o es, le an an la lab anza pa ia á g ande al u a.
Ruló Tex o Abieno, céleb e geóg a o, dice, hablando de los
^ iegos es ablecidos en España: «Poseen un e eno pingüe,
cubie o de ganados, y abundan e de igo y ino.» Los ca 
agineses enían mucha cuen a de las ie as y e an muy in
énsenles ambién y aplicados á la labo , pues sabida cosa
es que Aníbal, pa a da solaz á sus opas, las hacia a
baja en el cul i o de los oli a es. ,
Ca ago en el siglo IV manda ya á Ibiza una colonia, que
desen uel e á ma a illa la ag icul u a, la indus ia y el co
me cio, haciendo de aquella isla el empo io del auco ca
aginés’y el p incipio del g an pode de aquella an igua e
pública. La ag icul u a, sin emba go, adquie e mayo c e
cimien o y p epo encia en la época omana. Nues os geo-
pónicos b illan en onces po sus a inadas máximas y p u
den es consejos, nacidos de la obse ación de la lab anza
española, á la cual se consag aban con celo sumo los mas
nobles y opulen os seño es.
Famosísimos son en aquel iempo nues os ce eales, y
pnuy ponde ados po Columela, Es abon, Es acio, Ma cial,
12 LA AGRICULTURA
hecho, al pa ece imposible: el que los p opie a ios puedan
y quie an cul i a bien sus ie as. Es cie o que muchas
eces p e e ian lo ag adable á lo ú il, como los pode osos
seño es omanos censu ados po Columela (1), y que á los
cul i os epa ado es y p o echosos sus i uía casi siemp e e!
plan ío de á boles de somb a, el ja dín, el lago, el es anque
de pesca y la amena cascada; pe o ambién es e dad que
es o es mil eces mejo que ol e el p oduc o de las ie as,
á imi ación de los g andes seño es de hoy. á o as g anjo
ías, dejando sus p opiedades abie as, despobladas é impe 
ec amen e a endidas.
En iempo de los mo os e a g an pa e de nues o suelo
p óspe o y opulen o país, es ido po muchedumb e de loza
nos y icos ege ales indígenas, y en iquecido po es imadas
especies exó icas. Sang ados los ios y dis ibuidas las aguas
po acequias y canalejas en los alles, aumen óse la e ilidad
y he mosu a de las ie as d,e labo , y dióse un paso gigan e
hacia el cul i o in enso. La ag icul u a, en aquel iempo,
á ida de ex ensión, epaba has a la c es a más empinada de
los ajos y escab osos ce os de las Alpuja as; pe o epaba
de endida siemp e po el mon e, p o egida en los lancos po
las aíces de las especies leñosas, sos enedo as del suelo e
ge al, y ampa ada en la egión alpina po las especies a bó
eas sil es es, mu o cons an e con a los hu acanes.
No e a, pues, aquella labo la ambiciosa é imp emedi a
da que gas a y es e iliza; e a la labo que odo lo ampa a y
conse a, que odo lo elaciona y concie a. La ganade ía,
el mon e, el oli a , la iña, el p ado, el caña e al, e an ele
men os he manos, no i ales y an agónicos. Y he aquí uno
de los g andes p og esos que aen los á abes á la ag icul u a ,
uno de los g andes adelan os que b o an allí donde el lab ado
g a i a á oda ho a y con in e és p opio sob e el e uño.
No e a la ag icul u a de los á abes españoles la pas o a é
(1) A pesa .de las ág ias y me ecidas c i icas que bajo es e con
cep o me ecie on del dis iguido geopómco los seño es omanos, os de
admi a la conduc a do Quin o Cincina o, qne cul i aba una pequeña
he edad pa a sus en a su amilia, y que no obs an e de habe eci
bido la sup ema dignidad déla dic adu a, ence al enemigo, ecibe
los hono es del iun o, y uel e á los diez y seis dias á. cuTda de su
hacienda, subo dinando odo aj mayo p oduc o y á las í .ás ace ía
.das p ác icas ag ícolas.

DE LOS ARABES ESPAÑOLES. . .
incie a de ios que agaban del Egip o á la Caldea, ni la i
da u al, sino a asada, ex ensa y loja de la época omana;
e a la labo epa ado a y ac i a, an o mas digna de loa
cúan o que se desen ol ía bajo un e o secula y á la is a de
un enemigo implacable, que ompía de con inuólos linde os
del dominio. Haza dada al abajo, la oza á abe, al sen a
sü plan a en nues o país, hace b o a una e dade a ag i
cul u a: la ag icul u a seden a ia, que es imando en más la
p o undidad quenada, a a y abona la ie a en ez de a a
ña la y abandona la al descanso, no bien ha ecogido un exi
lio p oduc o; po que sabe, po saludable expe iencia, que
duplica la p o undidad de la labo es duplica la Cosecha, y
uni el abono á una labo p o unda es implan a un ecun
dísimo labo a o io, del que an saliendo, en o ación con i
nua, a iadas p oducciones, al compás de un abajo in eli-
o-en e, solo segu o de la p ospe idad y único a í ice de la
Ven u a de la pa ia. Todo mos aba e ilidad en aquella
época eh algúnos pun os de España; odo a es iguaba el ge
nio emp endedo de los conquis ado es. Las soledades poblá
onse de case íos, el cul i o domó lo ág io y ag es e de los
bosques; las a enas ap endie on semb adas á da cosechos,
las peñas se hicie on á consen i los á boles; secá onse las
lagunas y pan anos, y alzá onse ciudades donde en o o iem
po se eian chozas. Las islas que, hu a on á la ma la ie a
y se hu a on á la ie a con la ma , deja on de se pelig o
y amenaza. En odas pa es había casas, pueblo, ida: sumo
es imonio de la Con inuada ecuencia humana. La ag icul
u a c ecía en pode y ecu sos, en elemen os y en ex en
sión, ado nada de dia eh dia con mejo aliño. Así el que ob
se e aún hoy al lab iego aplana la mon aña, a acando con
el pico la du a oca del macizo; el que ea que aspo a
allí ie a, que busca el agua en e las g ie as del inclinado
es a o, plan ando, más a de, sob é el a i mado y e ilizado
suelo iñas y oli os, que no se a ane po indaga la genea
logía de esos es ue zos ni abáje po halla la escuela qué
p opagó esos p incipios, po que ales es os de p o echoso
cul i o as o mado y a e ido son dejos de aquella aza que,
le an ando en una mano el Ko an y en la o a la espada, ha
bía salido de en e las ab asadas a enas del desie o, eco
giendo en su
ma cha
iun al,
á
a és de an iguas naciones,
14 LA AGRICULTURA
ideas de ci ilización y de cul u a, pa a undi las en in solo
pensamien o egene ado .
La ag icul u a á abe no sigue las odadas, como se Ice
en el Dicciona io de Ag icul u a de los S es. Collan e's y Ai-
a o, do omanos y godos. El a e ag ícola de los á abes es
a e independien e, pode oso, inno ado , que si bien no ha
ce muchos in en os en mecánica ag ícola, asplan a mé o
dos nue os de cul i o, pe ecciona los abonos y se mues a
conciliado de la ag icul u a, de la sel icul u a y de la ga
nade ía.
Y es po cie o bien ex año que al hace la his o ia
del a ado los au o es del Dicciona io an es ci ado (1), den
como azón pa a a i ma que los á abes hicie on en ag icul
u a poco más ó menos que los omanos y godos, la de que
los á abes españoles no esc ibie on de Ag onomía has a el
siglo xii. ¿Cómo hemos de Cede á es a mani ies a inexac i ud
an e los p eciosos lib os de ag icul u a que, an es del de
Abu-ZaCca ia, esc ibie on Ab i-Ib ain, Ebn-El-Fasel, Abu-
el-Jai , Haj el g anadino y Aben-Náse el co dobés? Cuando
esc i o es de an a no a incu en en semejan es e o es, sin
duda hay azón pa a sospecha que no es á muy conocida la
his o ia de nues a ag icul u a.
Mas dejando á un lado el ing a o abajo de ad e i
equi ocaciones, debemos hace nos ca go de las plan as que
aclima an los mo iscos, de las indus ias ag ícolas que des
en uel en y del alo é impo ancia de sus ag ónomos.
En ninguna cosa sé echa de e con an cla a e idoncia
el alcance del Cul i o á abe como en el hecho de la in o
ducción de especies exó icas. Los sa acenos ealizan con
an o acie o y sabidu ía la aclima ación, siemp e di ícil, que
no se malog a ninguna de las plan as que mezclan con los
cul i os indígenas. Es una in uición, po cie o digna de
admi a se, la de nues os mo os, al p e ende en los siglos
ix, x, xi y x ii a i ma con epe idos hechos que el clima de
Eu opa es a o able á muchas p oducciones exó icas, y que •
• ,^n . e,'as pe sonas no ables que pusie on mano en el Dianona-
d,elos i§ es- Collan es y Al a o, igu a el limo. S .
1). Miguel Boscb, celoso Di ec o de la Escuela de Ingenie os do Mou-
es 6 indi iduo de la e us a Sociedad económica de Mad id.
DE LOS AIUlJÉS ESPAÑOLES. 15
Jos males que de con inuo se a ibuyen al Clima y á la cali
dad de las sie as, p oceden, muchas eces, de la al a de
in ensidad en el abajo y del ol ido é igno ancia de los mé
odos. Pa ece, po a i o, imposible, que desde el ejemplo
elocuen e dado po los ag icul o es á abes, aún se a i me
que hay una ba e a indes uc ible siemp e en e lo indígena
y lo exó ico. La mayo pa e de los indi iduos del eino ani
mal que exis en en Eu opa p oceden del Asia; las mo e as
y gusanos de seda son o iundos de la India; la Amé ica ha
dadoá Eu opa 2 345 especies leñosas y semi leñosas; el ca
bo de Bueña-Espe anza más de 1.700, y la China, la ludia
del E. y la Nue a Holanda has a la p odigiosa ci a de
120.000 plan as.
Y en ealidad de e dad, con el a é y el abajo casi o
do se asplan a y aclima a: el clima y el suelo se modi ican
con el ingénio. Muchos y a iados so os y a boledas, muchos
y bien conse ados bosques, mé odos acionales de cul i o y
abajo ace ado y con inuo, ehacen un país y la condición
mo al de las gen es que lo pueblan. El homb e y la ag icul
u a es án ín imamen e unidos: sin és a no exis e aquél; de
donde dimana aquella e dad, pa imonio del ulgo: «Pa a
plan a y come no es menes e delibe a .»
Nó debe habe epugnancia en e los ag icul o es dies os
háciael hecho déla adopción de nue os mé odos, ni ampo
co hacia el de la aclima ación y ensanche del á ea de las es
pecies. En es o p ecisamen e g a i a uno de los undamen
os más sólidos y obus os de odo lo ecimien o ag a io.
M . Mo eau de Jonnés dice así en una de sus mejo es ob as:
«El Asia es Iá pá ia de casi odos los ce eales, incluso el
a oz; el A icano ha enido nunca o o g ano indígena mas
que el mijo; la Amé ica; an es de su descub imien o, poseía
el maiz; la Eu opa., en e odos los ce eales que la sus en an
no posee ninguno que la pe enezca o igina iamen e. A pe
so de es o, p osigue el mismo esc i o , á dichas plan as es
á ligada la exis encia del géne o humano. La ida es inde
pendien e delOO.OOO especies ane ógamas, pe o es á es e
chamen e unida á algunas g amíneas que compa en la sue 
e délos pueblos, que su en con ellos los des ozos de la
gue a, y que, p oduciéndose al impulso de solíci os cuida
dos, desapa ecen con los homb es de la supe icie de la ie *
16 La a g m c u l ü iu
a, en luga de subsis i y de con inua lo eciendo y ucíi-'
iicando como las demás especies.»
El abajo del homb e es la condición absolu a pa a la
posesión del pan; pe o la humanidad, deseosa de p o ección,
liga á sus abajos y jun a Con sus es ue zos el ímpe u de o
dos los elemen os, undiendo así en ma a illosa unidad y a 
mónico concie o odo el uni e so. En el mayo p edominio
de las ene gías na u ales y en el mayo aho o de las ue 
zas del homb e, lib a, sin duda, el e dade o p og eso ma
e ial. La ci ilización, dejando apa e el elemen o mo al que
la ecunda y ab illan a, no es o a cosa que el asallaje de
la na u aleza, obedien e á los manda os del homb e, peche
a de su olun ad, esenciada á su impe io y sumisa y se i
do a, en ez de díscola y enemiga. Las aguas, an as eces
ociosas en su cauce, a endiendo con solici ud á la a ea de
los o icios mecánicos; el ai e, lib e y al pa ece sin eno,
abajando en las bombas y ap isionando en los uelles; la
elec icidad, mo al en el ayo, jun ando en una misma i
da in elec ual países di o ciados po ma es y mon añas; el
pode , en in, de odos los elemen os supliendo la laqueza
del homb e, y alzando á su en endimien o g andioso y mag
ní ico ono.
La ag icul u a á abe, in o mada en la idea de aclima a
ción, es g andemen e ilus ada y cul a, Aquella ci ilización
mi a en la ie a una mina inago able que con ie e en o o
el a ado que ompe sus en añas. Quie e pe pe ua en
nues a pá ia sns conquis as; quie e que bendigan su nom
b e las gene aciones u u as, y desmenuza el e eno y
ahonda en el subsuelo, deseosa de imp imi en odas pa es
la huella de su in eligencia, sabedo a deque solo la ie a
sob e i e á odos los comba es y as o nos, á odos los de
sas es y e oluciones, y que ella sola e pe ece gene acio
nes y gene aciones.
Se expulsa on los mo iscos de la Península, pe o no se
expulsó la sa ia i i icado a que inocula on en la sociedad
española. Quedó el ecue do de los dominado es unido ó be
llísimos' monumen os de a e; quedó la huella de su alen o
ag onómico en las egas do G anada, Mu cia y Valencia,
que pueden compa a se con las coma cas más sábiamcn e
cul i adas del mundo, y que o man, po cie o, is e con-
DE LOS ARABES ESPAÑOLES. 17
as e con esa ag icul u a casi pas o a de Ex emadu a y
con la indolen e labo cas ellana.
Mas es de no a que aun en los mismos pun os de Ex
emadu a y Cas illa donde pe manecen algún iempo los
mo os, dejan ob as bene iciosas.
¿Quién no se ma a illa y so p ende al Ye el con as e
que o ma la sie a de F ancia (Salamanca) con la es an e
de esa ica p o incia cas ellana? Allí, pn la sie a de F an
cia, el lab iego es diligen e, ac i o, emp endedo , aman e de
los a bole?, con cuya somb a ce ca la, iña y de iéndela ca
sa ús ica. Allí se escalona la pendien e y se gas a y desme
nuza la peña; allí se poda y guia el á bol, y se le inge a y
pule con solici ud suma. En cambio, en la misma p o incia
de Salamanca, yen los llanos de la A muña, el lab ado ,
con suelo iquísimo y p o undo, hace gue a c uda á los á 
boles y los co a con u o y ahinco, dejando pueblos y cam
pos, du an e el e ano, some idos al insu ible e e be a
de un sol ab asado . ¿Y po qué esa di e encia en las cos
umb es, y ese dis in o ca ác e de la ag icul u a en an
p óximas coma cas? Noso os juzgamos e la causa en la
pe manencia de los á abes en mucha pa e de la sie a de
F ancia, más que en pun o alguno del in e io de Es
paña.
Los mo os, de endidos én elos gollizos de la sie a de
F ancia y de la se anía de las llu des (Gáce es), pe mane
cie on anquilos, desen ol iendo su p odigiosa ac i idad,
desde el año de 750 has a el de 1038. A esa es ancia de
más de dos siglos de lá aza mo a en el co azón de la pin o
esca sie a de F ancia, se deben las plan aciones de oli os,
iñas y cas años, la explo ación de algunas minas, y los ce 
cados y pa edones, signos de un cul i o in enso y dejós que
aun con as an, aunque me mados y de uidos, con la indo
lencia de o os pun os do Cas illa, y con el abandono y des
cuido que en o as zonas de la misma p o incia de Salaman
ca se ad ie en en oda sue e de aenas ag ícolas y o es ales.
Aho a bien; ¿qué especies impo an es in oducen los
sa acenos en la ag icul u a española? Según el S . Jane las
siguien es: la higue a chimba (1), el g anado, el níspe o, el
(1) La higue a chumba ó [higue a del mo o ui conna u alizada cu

j g LA AGRICIJLT RA
nlqodone o, el na anjo, el mad oño, el memb illo, clazu-
ai o, [la palma y no pocas plan as medicinales y a omá
icas. (1) . . . . <L L '
En p ime luga , noso os no podemos con eni en que
el niad oño se lia a in oducido en España po los á abes.
Los ag ónomos Ebn-El-Fasel y Abü-Zacca ia llaman a es a
plan a mon esina, y dicen de ella que se suele asplan a de
los mon es á' los hue os con sil p opia ie a. y ab igadas-
con'ella lds aíces. Pe b además dé es o, Abulcacim Ta.nl,
en su His o ia de la pé dida dé España, desc ibiendo la e-
je acion de Sie a-Mo ena, se exp esa de es a sue e: «Es a
sie adk' é ilísima, po que es á llena de encina es, queji
gos, obles y alco noques, a ayanes,' len isca es, mad oña
les y ja ales, y muchísimas di e encias de ye bas, (2)
Po lo que hace i la palma, Jane y o os muchos que
asegu an ue in oducida en nues o suelo po los mo os,
siguen ía ópinion do Conde, qué dice' así en su Ilis o ui de
lós á abes, capí ulo IX: «És e año (el 756) mandó Abde-
xamhan lab a laRusa a, cons uyó y eq'o ó la calzada an
igua, y plan ó allí una hue a muy amena: edi icó en.ella
nues as cosías po los sa acenos, que comían con uición el liigo,
inocen e y mu nu i i o. .
An es de 1500 no se cul i aba la higue a chumba en España; pues
esq año soen ian los higos chumbos á los eyes de España como a o
^LObe a i ma que en 1510 se semb ó la higue a chumba en
muchos plin os de la Península, y es o p ueba que los á abes la p o
pagan con celo ú in eligencia. Solo así se explica que digan á p inci
pios del siglo XVlll algunos ag ónomos.ingleses que la higue a del
mo o es á ha's a' laTp ui o ex endida pó España! que lo ma se os y
ce cados en' algunos püebíó's de la p o incia de Se illa.-
(1) Algunos dicen que el al o ón ó igo neg o ué in oducido en
España poi; los á abes.-
Sin duda que su e imología es a ábiga; pe o V olz asegu a que dicha,
plan a ino del N. do Éú pa á p incipios del siglo X M . .
Lo cie o es que He e a no ci a es a especie, cosaéi áña, dado que
el igo sa adénico ue a-conocido y cul i ado: po nues as’ mo os.
Pe o’ es a duda, undada cu el silencio de He e a, es en pu idad de
e dad de .escasa, ue za. Tampoco He e a ci a las. espinacas (Spinacia
ole ácea L); es bien cie o, según las a inadas obse aeioñes de Mu-
11e y de Ma íeusV qüe las espinacas ó escobas del es ómago laís in o-
duje oo-en España los á abes á mediados del siglo XV
;2) T aducción cas ellana déla e e ida ob a, po D. Miguel Lu
na, pág. 69.
DE LOS ARABES ESPAÑOLES. 19
lina o e que la descub ía oda y enia ma a illosas is as,
y en es a hue a plan ó una palma, que e a en onces única,
y de ella p ocedie on odas las que hay en España.»
Nada más inexac o; pues, en e o os, el P. Masdeu hi
zo ya no a que los ag icul o es españoles de la época o
mana cub ían con hojas de palma las ides, pa a de ende 
las de los igo es de la canícula y ánsi os a mos é icos
b uscos. Y en la ya ci ada ob a de Abulcacim se lee asimis
mo lo siguien e, que, aunque p uebe que la palma no exis ia
con g an abundancia e i España an es de la dominación sa 
acena, conclusión no con o me con aquella que mo i an las
palab as de Masdeu, co obo a, sin emba go, an o la idea
de que los á abes no aen á E-paña po p ime a ez la
palma. como que es os no in oducen en nues o país am
poco la indus ia de la seda, aunque mucho la ex iendan y
pe eccionen. Dice así Abulcacim: «La seda de es e Reino
(España) es muy buena, no se dan nada po ella, y así C ian
muy poca. De u as y legumb es de in ie no y e ano ie
nen g ande abundancia, excep o de dá iles', po que no los
hay en es e Reino, y aunque hay algunas palme as en la
cos a del ma , son es é iles y no dan u o que sea dé con
side ación.»
El a oz y la caña de azúca se lian conside ado po mu
chos como plan as de o igen á abe, dándoles o os más an
igua y emo a p ocedencia. Los que sos ienen que la caña
de azúca no ué in oducida po p ime a ez en España po
los á abes, se apoyan p incipalmen e en dos azones. La
p ime a la hacen consis i en el siguien e pá a o de la His
o ia c i ica de España del P. Masdeu: «De azúca , que e a
más a o en onces que en nues os dias (se e ie e Masdeu á
la época de la dominación omana) se hacia cosecha en Ibi-
za, como a i ma Papinio Es acio, y po en u a no habia
o o país que lo p odujese en odo el con inen e de España;
pues ue a del de Ibiza, no nomb an los esc i o es an iguos
sino el de A abia y el de las Indias, como puede e se en las
Misceláneas de Juan B odeo »
O o mo i o en el que apoyan algunos la idea con a ia
al o igen á abe de la cañamiel, es una indicación que coin
cide con la de Masdeu, y que ha sido consignada po el au o
de las Memo ias y conside aciones sob e el come cio-da hspa-
SO LA AGRICULTUIU
ía, abajo publicado en ancés en Ams e dan en 17G1. En
la e e ida ob a se ija en la cos a Su de España, y en un
pueblo llamado Sex, la in ención del azúca , con cuya sus,-
anda man enían los habi an es de es a pa e.de la Península
impo an e come cio con Roma y É ica, en onces capi al de
A ica que econocía el Impe io de O ien é.
Noso os ya hemos dicho en un abajo sob e Ja aña
d lce, que á es as ase e aciones pueden opone se las si
guien es:
P ime a. Que San Isido o en sus E imologías no habla
del a oz ni de la caña de azúca , ni ampoco del nq anjo.
Segunda. Que Es abon, al enume a los p oduc os de
que España hacia come cio con Roma, calla el a oz y la
caña dulce.
Te ce a. Que el gene al Muza, al en ia al Cali a una
elación ci cuns anciada de los p oduc os del suelo español,
no nomb a ampoco ni la cañamiel ni el a oz.
Pa a noso os, de consiguien e, los á abes in oducen el
a oz en nues o cul i o, y ex ienden, po lo menos, el de la
caña de azúca , mo i ando una impo an ísima indus ia y
un come cio de g an conside ación
Mezclan además los sa acenos con los cul i os indíge
nas el algodón, aclima ado en las cos as de Valencia á ines
del siglo ix; y es a plan a en unión del a oz, del na anjo y
de la cañamiel, bas a á da un sello ca ac e ís ico y singula
á la ag icul u a de nues os á abes, que ep esen a un le
an e g andioso en las ope aciones de egadío y una inno a
ción ecunda y p og esi a en los mé odos y p ocedimien os
de boni icación de las ie as. Si á las nomb adas especies se
añaden la mo e a, el g anado, el níspe o, el memb illo, el
azu ai o, el cinamomo, el plá ano, el alazo y el aza an, na
die pod á duda de que la época á abe ué de. en u oso e
nacimien o ag a io. (1)
El plá ano es uno de los ege ales que imp imen más
ca ác e al cul i o sa aceno, y es ambién una de las p ime- 1
(1) Los mo os aen ambién á España el cul i o de la bc engcna,
según He e a, y el del alga obo, según Yola,
DE LOS AHABES ÉSPAÑOLES. 21
as especies aídas á España de las Indias o ien ales. (1) El
plá ano, en e ec o, da pan elabo ado en su u o, sus ila
men os dan ejidos, y ab igo g ande su copa. El cul i o a a-
be, desen ol iendo los plan íos de palmas y azu ai os y p o
pagando el plá ano, busca ung upo dé ob e os g a ui os pa
a la emancipación del ag icul o . Quie e aho a a iga
es ue zo, y se a ana po la sa is acción de las necesidades con
el meno abajo. Un pla ana p oduce 120 edes más ma
e ias nu i i as que igual ex ensión cubie a de igo- en
cambio el igo ago a las ue zas del lab ado , lo enco a
cons an emen e sob e el e uño, lo baña en sudo y lo hace
iejo, mien as que el pla ana le suminis a sus en o bas
an e, le da lle ade o abaj'o y con ibuye á su ec eo es
pa cimien o. i J
El que haya eco ido los equemados llanos de Cas illa
en Julio y Agos o; el que haya sen ido aquel sol que esque
b aja la ie a y e apo a y calien a como el uego el agua
que en el linde o de la he edad deja en el cacha o el ab a
c o gañan, después de habe ba ido con un palo el cieno
del inmedia o pan ano, pa a ecoge aquel epugnan e e
esco; quien haya is o, digo, odo es o, ¿cómo no ha
de desea el á bol is iendo y p o egiendo la zona ag ícola,
man eniendo en el suelo el agua, y haciéndola apa ece en
la cá ca a ó en el ba anco, as un abajo de na u al il a
ción, pu a y c is alina, en ez de u bia; asque osa y dene
g ida, cual dañosa y epugnan e pócima? li ;
Y aho a o zoso es deci y señala lo mucho que o ien-
an los á abes la indus ia ag ícola, p oblema g andioso que
se inicia y oma uelo
en
aquella época con ex ao dina ia
alen ía y p o unda isión cien í ica.
De cuan ía ué indudablemen e el desa ollo que’imp i
mie on los mo iscos á la indus ia azuca e a; pe eccionan
las aenas de elabo ación, y cub en de caña oda la cos a Su
y pa e de la de Le an e, mezclando con la dulce g amínea
la mo e a, y dando así bieu un desen ol imien o ma a illoso
á la c ia del gusano de seda. De conside ación debía se ya
(P Link-I eise du ch F ank eich Spánien und Po ugal. T. I
página 179. °
Cásin Bibl. a ábigo-hispana, T. I, p. 338.
28 LA AGRICULTURA
duda, el Calenda io ag onómico deIla ib-ben-Caid, dedica-
do'al Cali a Mos ansi . Mas como quie a que hubo dos cali
as de es e nomb e, cabe la duda de á cuál de los dos con
sag ó su abajo el esc i o a abe. En es e pun o, nos pa e
ce lo mejo ep oduci lo que á es e p opósi o esc ibe Lib i
en su His o ia de las ciencias ma emá icas en I alia. Dice
así: «Al p ime Mos ansi , que, después de habe einado
ménoside seis meses, mu ió el 29 de Mayo del año 862, no
podia dedica Ha ib ben Caid su calenda io, pues aquel Ca
li a no podia ecibi una ob a donde la epacla del año 861
es igual á uno, pues o que la epacla del año 862 es igual
á 17. Bajo el segundo Mos ansi (desde 1226 has a 1243
de la e a c is iana), hallamos pa a el año de 1227 la epacla
igual á uno; po o a pa e, en iempo de Mos ansi 1, los
á abes.no habían in oducido en su calenda io las ies as y
los meses de los c is ianos. En algunos an iguos as ónomos,
en Al ag an, po ejemplo, se hallan los nomb es de los me
ses la inos, pe o Al ag an no habla sino de los omanos, y
no ci a jamás los c is ianos.»
Las ecuen es e e encias además del Calenda io ag o
nómico de Ha ib-ben Caid á Có doba y á Valencia, an o
espec o á la lo ación de las plan as,, cuan o á su uc i ica
ción y ap o echamien o, pa ecen indica que el e e ido
abajo se hizo en España. Los da os as onómicos con i 
man igual idea, en cuyo apoyo dice Lib i: «De es e Calenda
io podemos Reduci ambién pa a el luga donde se hicie
on las obse aciones u .a la i ud de 36”. Sise quie e de e 
mina es a la i ud po la du ación del mayo y meno dia
del año (el 1.6 de Junio y el 15 de Diciemb e espec i a
men e), halla emos 37 pa a la la i ud del luga de ob-
o enia de la Ag onomía á abe, p esen a como geopónicos á Abe 
óos, á A jcena y á Abenzene .
Po más que é:i aquella época anclaban con undidas algunas cien
cias, hoy dis in asVno es menos exac o que A icena y Abe' oes, dis
inguidísimos médicos, no esc ibie on en especial de ag icul u a.
io pasa lo mismo con Ebn-Alailam y Ebn-En-hei ha , que cul i
a on la bo ánica y las ciencias undamen ales de la del cul i o. Del
úl imo esc i o dice Abu heda, que es ableció una clasi icación gene al
de los ege ales, a e iguando las i udes medicinales de muchas es
pecies. E a Ebn-Eu-Bei ha , añade, un bo ánico de ingenio an ex
ao dina io, quemo se habla de quien lo haya enido igual.

DE LOS ARABES ESPAÑOLES. _ 29
se acion, en el cual, según el e e ido calenda io, la du a
ción del dia mayo es de 14 ho as y % y es a la i ud con
iene an o á G anada como á Có doba. Adop ando las la i
udes, p osigue Lib i, de e minadas po los á abes, ales co
mo se hallan en Aboul Hhassan, podemos exclui a Có do
ba, y la inde e minación se ex ende á, en al caso, desde
Se illa á Valencia.» . ,
No hay, pues, duda de que el Calenda io ag onómico de
Ha ib-ben-Caid es uno de los pocos elemen os que hoy po
seemos pa a juzga de la cul u a ag ícola de nues os á a
bes. En dicho calenda io se con i ma la ex ensión que en
onces enia el cul i o del g anado, del algodón, del mi o y
de o as muchas y icas plan as,_ y se p ecisan las épocas
pa a la elabo ación del ino de higos, de manzanas, de ce
ezas y de o os muchísimos líquidos espi i uosos ex i amos
de los u os. P ác ico como es el documen o ag onómico de
que a amos, e ela po su p ecisión y po sus no icias el
desa ollo de las indus ias ag ícolas en aquel iempo.
Hemos dicho que los á abes apenas in en an en mecáni
ca ag ícola, po qne en el p og eso en algo más hondo
y
ascenden al que las máquinas; pe o hacen, no obs an e,
algo en es e e eno: pe eccionan la as a, su a ado ie e
es ejas de di e en e o ma, usadas espec i amen e pa a
alza , bina y e cia , y el mismo Abu-Zacca ia habla del
ins umen o llamado ma lii al ó u íepéndu ó, de empleo e
cuen e en la ni elación de las ie as. _
Los mo os además in oducen en España, en Sicilia, y
en o os pun os me idionales, la no ia, que an o p og eso
mo i ó en el cul i o de egadío. Y es a opinión la co obo a
la misma oz no ia, de i ada del ocablo á abe, que suena
en singula naú a on, y en plu al naioai o y cuyo signi ica
do dice Go io, que es «máquina hid áulica que mo ida en él
cu so del agua del pozo ó io la sube a iba»: anadiendo
«que es e nomb e lo ecibe po el sonido que hace al es a
en mo imien o». Y en e ec o, los que hayan es ado á la
p oximidad de una no ia en ac i idad, hab án no ádo la di
e sidad de sonidos que p oduce el azonamien o. Los au o
es á abes que más han a ado es a ma e ia, son Abu el*''
Jai y Abu-Abdalá-el-Fasél Ku sanis. ,
La Ag onomía á abe, po ul imo, no solo man iene en
30 LA AGRICULTURA
eo ía el saludable p incipio de que los bene icios de la labo
dependen de la p opo ción en é los p ados y ie as; no so
lo consigna en los lib os es a máxima undamen al, ya man
enida ¡po Ca ón, sino que la ealiza, ocándola en egla de
ida pa a la ag icul u a española.
Y de es o bien se colige, apa e de las ya decla adas a
zones, la pe icia de nues os á abes en el cul i o y su g an
de a iso en la ciencia ag a ia; que nadie nega á enca eci
mien o á an sabia, máxima, ni deja á de es ima la ec a
men e encaminada al más segu o y í me gobie no de la la
b anza.
La apa ce ía ademáis, en la época á abe, hacia i mes y
es ables las elaciones en e colonos y p opie a ios., undien
do dos elemen os del cul i o en nexo es echo y en pensa
mien o idén ico; que es en anó, po cie o, que e desen ol
e un cul i o epa ado y ecundo sin da al colono ga an
ías con a las desg acias, y segu idad de que asmi i á á
sus hijos el de echo de lab a aquella ie a sob e que en e
jece y eon; la cual lo enca iñó un abajo asiduo é in enso.
No con ibuye on poco los pósi os al desahogo y p ospe
idad de la labo sa acena; Sí es muy cie o que esas ins i
uciones no pueden pe manece hoy en pié, en p esencia de
las cos umb es de la época y en manos de los municipios, es
muy exac o ambién que p opo ciona on g andísimas en a
jas y que le an a on de la escasez á muchos lab ado es, an
es de oca se en mo i os de abusos y apiñas.
La cons i ución dedos pósi os es ob a de los mo os. Ellos
la saca on a! mundo, con excelen e éxi o, bajo la denomi
nación de alho i.
■ Y que el cul i o á abe e a p o undo, y que el abajo
ejecu ado po el a ado dis aba mucho de la a añadu a enga
ñosa que hoy se usa, lo es i ica, en e o as cosas, la men
guada ex ensión de la pa ilialá, que e a lo que en un dia la
b aba una yun a de bueyes (1). Y comp ueba aun más que
jL ^a i^ Ja e al qqui kléhld á das almeces de'semb adu a. La
mi ad del almea ó de la mxliala se llamaba medie cb y la cua a cua a,
#i'; w sex a yes e aía. Toda linca en.gene al.se nomb aba alode. ■
i ( ex ó e a Púas eces el'có a!, y o as nna medida de seis . co
dos un e cio ó nue o pi&- y medio. Cua en a codos cons i uían la
cne ua. .,on la cue da median los mo os las ie as y llamaban pa a-
DE LOS ARABES ESPAÑOLES. 31
es o la in ensidad de la lab anza á abe, el ce cado de las he
edades, que no es en aquel iempo la linde ye ma, ni el ca
aco e, ni el zope e o, sino el Vallado sólido, ijo, pe ma
nen e, casi indes uc ible: la albo eada.
LoS mo os hacen ambién Una e dade a e olución en
la c ia Caballa , moldeando, cual si ce a uese, la especie,
que p es a desde en onces elemen os aliosos al a e mili a ,,
/modelos acabados al génio de nues os pin o es
Y no que emos deci que los caballos españoles ha
yan dejado de goza siemp e de jus a ama y enomb e,
sabida cosa es que ya en iempo de Rómulo se o mó con ca
balle ía española el cue po escogido y céleb e de los ecle es.
Es o no obs a,, sin emba go, pa a a i ma que , los á abes e
gene an el caballo indígena, y lo a inan, pulen y a ildan, á
cuya ob a ecunda con ibuye on no poco el gus o po los
o neos, ca asoles y demás juegos ecues es.
No es es o ampoco a i ma que la descendencia o ien al
de nues a aza caballa sea pos e io al siglo 'VIH, que es o
ue a desconoce las elaciones an e io es á esa echa en e
España y A ica Hubo descendencia de la aza caballa á a
be en nues o suelo con an e io idad á la dominación mau i
ana'; pe o descendencia sin a e, sin in eligencia apenas,
con iada casi po comple o á la espon aneidad na i a, y o 
mada con en e o desconocimien o de las leyes de la mecá
nica animal.
Sin duda es as conside aciones, aunque pob es, dejan
comp ende el subido mé i o del cul i o sa aceno en nues
o suelo, y lo mucho que debe la indus ia ac ual de la
ie a al génio o ien al. Y aunque muchos, an es de aho a,
encomia on la pe icia de ios mo os en el cul i o, pocos, que
sepamos, examina on en de alle el lo ecimien o ag a io du
an e su dominación, señalando pun ualmen o los amos que
especialmen e lo ca ac e izan. Es cie o que el e udi o La-
po a, á ines del pasado siglo, hizo una ápida eseña de
senga la medida de es millas, y ba ul la de dos 6 es ’pu ascngasj se
gún Abul ahe Beu Algiabo (Analec a geomé ica, pág. 36S.)
Los au o es á abes, sin emba go, no es án con o mes en la es ima
ción del ba id; unos le dan la ex ensión de dos leguas y o os la de
cua o.
32 LA AGRICULTURA DE LOS ARABES ESPAÑOLES,
las épocas de la 'Ag icul u a española; mas en semejan e a-
bajo, con se ap eciable, se consag an an solo b e es líneas
á la lab anza de los á abes españoles, posponiendo su im
po ancia á la del cul i o omano, que, si bien diligen e, ue
e iden emen e menos inno ado y p og esi o. Es e dad que
el odio de aza lia enido po la go iempo oscu ecida la cul
u a de los á abes en la Edad Media, in luyendo el ana ismo
y las p eocupaciones an o, que has a en los asun os ag a
ios llegó á cega comple amen e á aígunes esc i o es c is
ianos. Aun es aba muy ex endida y a aigada en iempo de
He e a la c eencia de que las be engenas ue on aídas a
España po los mo os pa a ma a con ellas á los c is ianos.
¿Que mucho si, con el peso de an c ecido núme o de e 
o es, la ob a ag onómica de los sa acenos no ha sido jus
amen e alo ada po muchos?
Es amos muy léjos de c ee que es as conside aciones
bas en á da en e a no icia del asun o sob e que e san, pe
o acasq si an pa a despe a la a ición de los ag óuomos
españoles hacia una clase de es udios, ha o descuidada.
¡Ojalá que o o, con más sabe y medios, co ija nues os
ye os y supla p on o con nue os da os los innume ables
acíos* de es e sucin o abajo!
ohsHcq lab gen*! ó

Es e opúsculo se ende al p ecio de una pese a en o
da España.
Los pedidos se ha án á la S a. Yiuda de Iglesias, Rúa, í ,
en Zamo a.