De lo na i o a lo nacional: ee aluando la
cues ión side ú gica b asileña
RESUMEN
Es e abajo es udia el desa ollo de la indus ia side ú gica b asileña como ía de ace ca-
mien o al p oblema de la a día de inición de una conciencia nacional. En e ec o, al y como
se analiza a a és del la go con encioso de la I abi a I on O e Company, las p esiones de in e-
eses ex anje os y la ue za de las oliga quías egionales se en emezcla on en un p oceso
complejo, donde se conjugaba el libe alismo c(cosmopoli a» con el p o eccionismo desca ado.
La c eación de la g an side ú gica b asileña u o que espe a al momen o de eclosión del sen-
imien o nacional, sob e el que ecíp ocamen e ac uó .como uno de sus goznes.
De acue do con lo que ha sido bien es ablecido his ó icamen e, el siglo
XIX
ep esen ó el momen o in e nacional de la indus ialización
...
y
local-
men e del desa ollo de los pensamien os nacionalis as. Implíci o es aba en
es o la búsqueda de combus ibles, la explo ación de mine ales (sob e odo
del hie o)
y
la cues ión de los anspo es. En in, es os e an los es pun os
que in e conec ados o maban el ec o o ien ado de esas polí icas del de-
sa ollo, en los países que e an, o que ían se , ((g andes po encias))
(1).
Fecha de acep ación: 4 de no iemb e de 1991
(*)
Pon i ícia Uni e sidade Ca ólica de Sao Paulo.
(*
*)
Faculdade de Filoso ia, Ciencias e Le as de Ribei Zo P e o, Uni e sidade de Sao Paulo.
(1) HOBSBAWN, E. J. (1986).
Da Re oluccZo Indus ial Inglesa ao Impe ialismo.
Rio de Janei o;
idem
(1990), Na~ioes e nacionalismo desde 1780. Rio de Janei o; MANTOUX, P.
A
Re o-
lu áo Indus ial no Século XVIII.
SZo Paulo, s. d.; NEF, J. (1969).
La Conguis a del Mundo Ma-
e ial.
Buenos Ai es; SOARES, A. (1 942). O B asil e a Side u gia.
Obse ado Econ6mico e Fi-
nancei o,
14
(julio-diciemb e), p. 43.
DYNAMIS
Ac a Hispanica ad Medicinae Scien ia umque His o iam Illus andam.
Vol. 12, 1 992, pp. 13 1
-
149.
ISSN:
021 1-9536
132
ANA
M."
ALFONSO-GOLDFARB
y
MÁRCIA
HELENA MENDES FERRAZ
Aho a bien, B asil e a econocido ya desde esa época como poseyendo
uno de los mayo es po enciales -en calidad y can idad- de mine al de hie-
o
(2).
E incluso, cuando a p incipios del siglo
XX
las p eocupaciones mun-
diales sob e una posible al a de ese mine al se uel en más pa en es, el
e i o io b asileño su ge como una posible solución del p oblema. Las de-
cla aciones en el Cong eso In e nacional de Geología de Es ocolmo
(1908),
sob e los es mil millones de oneladas de hie o mine al que exis ían en
B asil, an a se la causa del op imismo y de la codicia in e nacionales
(3).
Lás ima que, a pesa de ese po encial (o en pa e po culpa de él) B asil pa e-
cía cojea de las es bases en que se asen aba, como hemos is o, el desa o-
llo de un país. Pa a empeza , su mine al (sob e odo hema i a) poseía al o
eno me álico, en e el
60%
y el
70%.
Y
lo que a simple is a pa ecía una
bendición, e ec i amen e e a un se io p oblema. El p oceso de educción de
un mine al an ico obligaba al uso de g andes can idades de ca bón (ya
uese és e ege al o de pied a). En lo que se e ie e al ca bón de pied a, a
pesa de las p ospecciones y es udios hechos desde el siglo XIX po odo el
e i o io b asileño, muy p on o se llegó a la conclusión de su mala calidad
pa a el des ilo de «coque» (el hallazgo undamen al de los ingleses en lo que
a añe a la mode na side u gia desde el siglo XVIII). Además, las minas de
hulla na i as es aban localizadas a una g an dis ancia de los yacimien os de
hie o: su anspo e esul aba an ca o que ald ía la pena quizás ae lo de
o os países
(4),
algo que de una o ma cualquie a ol e ía ese p oceso bas-
an e one oso. En in, un cí culo icioso de p oblemas: mine al ico, com-
bus ible mine al (ca bón) pob e, anspo es di íciles
(5).
(2)
Vid.
J.
MONLEVADE, A. D. de (1853), en la ca a di igida al P esiden e de la P o incia
de Minas Ge ais en 12-12-1853,
apud
COMES,
F.
M. (1983).
His ó ia da Side u gia no B a-
-sil.
Belo Ho izon e/SZo Paulo; MENDONCA, M. C. (1958).
O In enden e Cdma a.
S2o
Paulo, p. 59, donde ci a M. F. da Cama a en una memo ia de 1758; DORNAS FILHO,
J. (1945).
Be ~o da Side u gia.
Obse ado Economico e Financei o,
10
(julio), donde ci a ob-
se aciones de R.S. Bu on, echadas en 1867
y
después publicadas en
Viagens aos Planal-
os do B asil.
(3) La e aluación inicial de 3.000 millones, conside ada en la época como exage ada, se
p e endió, pos e io men e, ele a a 12.000 millones. MILLER, B. L.; SINGEWALD J .,
J.
T.
(1919).
Mine al Deposi s o sou h Ame ica.
N. Yo k, p. 166;
apud
SILVA, R. R. (1922).
O
P oblema da Side u gia no B asil e o Con a o da I abi a I on O e Company.
Rio de Janei o, p. 3;
id.,
ambién: COUTO,
R.
(1983).
A
Ques o do Fe o,
s.l., p. 14; BAETA, R. (1967). A In-
dús ia Side ú gica en Minas Ge ais.
Re is a da Uni e sidade Fede al de Minas Ge ais,
17,
p. 79.
(4) El p oblema de los anspo es en B asil de cualquie o ma ya e a complicado, g andes
dis ancias
y
acciden es en el elie e ue on desde siemp e algo sin solución.
(5) BASTOS,
H.
(1959).
A
Conguis a Side ú gica no B asil.
Sao Paulo, pp. 85
y
SS.
Ree aluando la cues ión side ú gica b asileña
La solución pa a el caso ue es ingi se al ca bón de made a que am-
bién enía g a es p oblemas. Sin habla de los e iden es desma es de bos-
ques na i os, pa a cada onelada de mine al se necesi aba el
20%
más en
peso de ca bón
...
No hace al a deci lo que es o signi icaba en el p ecio inal
del me al. Bas a comen a que el p oduc o inglés - aído desde an lejos-
esul aba más ba a o. Es a ue la palanca, en los úl imos ein e años del siglo
XIX,
pa a que en a a el hie o impo ado, uina de la pequeña indus ia
nacional. G andes dis ancias, y ue e con ol ex anje o de los enes (esos
mismos que aían hie o impo ado
...)
son las dos pa es de esa ecua-
l
ción
(6).
En es e pun o, queda más o menos cla o que hay un componen e de in-
e és ex anje o en el des ase b asileño de las es bases del desa ollo indus-
ial. La (( al a de sue e)) es an es lo que se ía una ((g an sue e)) pa a cual-
quie a de los países indus ializados. Abundancia de mine al y un me cado
consumido en po encia -mal explo ados- que a aen la codicia y conse-
cuen es maniob as in e nacionales con is as al es ablecimien o de monopo-
lios ex anje os en B asil. Eso explica, en pa e, que no se unda a la g an si-
de u gia b asileña (en onces imaginada como una de las mejo es o mas de
supe a esos p oblemas) has a los años cua en a de nues o siglo
...
pe o no
l
lo jus i ica
(7).
1
El siglo
XIX
ue el inicio o mal y de la di usión de la indus ialización,
pe o ambién
-y
a consecuencia de es o- del impe ialismo mode no.
I
Cada país mi aba al o o como p esa en po encia, lo que da o igen a los me-
canismos p o eccionis as.
Y
en esa secuencia se mul iplican los espi i us na-
cionalis as de la ambién ase mode na.
La p egun a que se nos pone en e al p oblema side ú gico b asileño es:
2Cóm.o pudo B asil, con sus buenas condiciones na u ales pa a soluciona -
lo, habe se uel o e i o io ácil pa a esas maniob as?
No cabe duda que B asil a as aba desde su his o ia colonial di íciles
cues iones económicas, sociales, ecnológicas y... o as más. Pe o nos quie e
(6) sob e la cues ión del ca bón ege al
id.
La Me allu gie du Fe au B ésil.
Re is a Indus ial
.
de Minas,
18
y
19
(1896), p. 141; GERSPACHER,
J.
(1962).
No as sob e Usinas Side ú gzcas,
esc i o en 1939, epublicado en 1962, po M. R. Gomes, p o eso de la Escola de Minas
de Ou o P e o, p. 3; sob e el p oblema del anspo e,
id.
LIBBY, D.
C.
(1 988).
T ans o -
macáo
e
T abalho.
S5o Paulo, pp. 142-3; BAETA,
op. ci .
en
n. 3, pp. 103-12.
(7)
AZEVEDO,
F.
de (1963).
A
Cul u a B asilei a.
Silo Paulo, pp. 733
y
SS.; BASTOS,
op.
ci .
en
n.
5,
pp. 93
y
SS.,
105
y
ss.
134
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M."
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y
MÁRCIA
HELENA MENDES FERRAZ
pa ece , que en medio de es as, quizás la de mayo elie e en un momen o
de ex emado nacionalismo mundial, haya sido la al a de una exp esión
p opia b asileña de ese mismo nacionalismo, aunque sólo ue a pa a con a-
es a el asedio in e nacional.
A
pesa de una poli ica du a y expansionis a
de sus on e as, de la unidad de lengua y eligión -condiciones is as
como necesa ias pa a el nacionalismo- en B asil, es as no ue on su icien-
es
(8).
Y
eso no pasa en lo que se pod ía conside a un buen sen ido: o sea,
la supe ación del discu so
(9)
nacionalis a umbo a o a de inición de país y
de de echo nacional. Sino que, en el caso b asileño, es la mani es ación de la
al a de condiciones pa a a icula minimamen e un discu so nacional: el
país no consigue ni siquie a e se como nación, ;cómo pod ía en onces su-
pe a un concep o que no enía?
Cla o es á que ese ipo de p oblema no se gene a de la nada, pe o sus
causas son, en el caso b asileño, ha o más complejas que las p esiones in-
e nacionales o la al a de dominio ecnológico en el país. C eemos e in en-
a emos demos a que esas sean más bien consecuencias que causas de ese
p oblema.
Vol amos al caso de la side u gia, que po se el ne io expues o donde
se adensan las cues iones del desa ollo, se á uno de los si ios donde mejo
se puede no a la desa iculación (o al a) de un discu so nacionalis a b asile-
ño.
Y
quien sabe llega más ce ca de sus causas e ec i as.
Hay incluso, una secuencia de más de ein e años, al inal de la
1
.a
Gue-
a Mundial, en que el deba e sob e la g an side u gia se uel e an du o,
que po él, opo unís icamen e, an a pene a las p ime as bande as del na-
cionalismo b asileño.
Y
allí, caldeadas po el calo de la discusión, se o ale-
cen y de inen sus colo es. Pe o an es de cen a uego sob e ese caso, que ya
apun a de o ma de inida al nacionalismo, eamos algo del po qué a dó
an o en llega és e a B asil, que ambién nos di á de su o ma peculia y de
sus de ec os.
En el a co de un mo imien o llamado ((na i is a)) B asil llega a su inde-
(8)
LEITE,
D.
M.
(1983).
O
Ca á e Naczonal B asilei o.
S20 Paulo, cap.
2.
Sis ema izacao do
Concei o de Ca á e Nacional
e
sua C i ica, pp.
27-37;
BASTOS,
op.
ci .
en pp. 316
y
ss.
En cuan o a la poli ica de on e a,
id.
MORAES,
M.
(1
869).
His ó za do B asil-Reino e do
B asil-Impé io,
omo
2,
S20 Paulo, eimp. 1982.
(9) Discu so aquí omado en su sen ido más amplio, donde ges os, acciones, hechos
y
e en-
os ejen, semió icamen e, un ex o.
Ree aluando la cues ión side ú gica b asileña 135
pendencia en el siglo XIX (10). Del po qué de ese ((na i ismo)), de esa aga
pe cepción de su con o no nacional, son índice los ges os del que es ableció
(20
concedió?) su independencia. Un p íncipe po ugués, ans o mado au-
oma icamen e en empe ado (Ped o
1)
que, pocos años después deja, en
a o de su hijo (Ped o 11, en onces un niño), el ono ame icano pa a ol-
e se ey de Po ug al... Es án dadas las condiciones pa a la con inuidad del
aslado de una cul u a me opoli ana seguida de la eu opea en gene al
-aunque B asil ya ue a independien e- lo que hacía del ((na i ismo)), la
mayo pa e de las eces, pu o simulac o. Además de deja la sensación en
B asil de que ((10 de ue a es mejo )) mien as so oca la posible o mación de
una cónsciencia nacional (1 1).
Y
esa, que emos c ee , se á una de las (ccla-
es» de nues o p oblema.
Na u almen e, ya desde an es de la independencia exis en mo imien os
c iollos que pod íamos conside a ue a del ((na i ismo)). Pe o, po lo gene-
al, es os mo imien os se encuad an den o de ma cos egionales
y
an a se-
gui pasando aún después de la independencia. Son, la mayo pa e de las
eces, ejidos po el juego de in e és de ((comandan es)) y (( e a enien es)) lo-
cales, acos umb ados desde la época de la colonia a se el único pode
-independien e y o al- sob e las egiones bajo sus ó denes.
En B asil, país ex ac i is a
y
ag a io, desde sus o ígenes exis ie on ciclos
económicos mono ásicos. Ocu ió que cada uno de esos ciclos acabó po
concen a se en una egión di e en e y que es a man u iese conexiones p o-
pias e independien es con el ex e io . Así e a como se cons i uía esa espesa
ba e a egional que, según nos acla a un es udioso, no pe mi ía la o ma-
ción de: «un ínculo in e no económico que conec ase sólidamen e sus (del
país) di e sas pa es)) imposibili ando un discu so legi imamen e nacio-
nal (1
2).
Es a, c eemos sea la segunda ((cla e)) pa a nues o p oblema. Sepa adas,
(10) LEITE,
op. ci .
en n. 8, cap. 7. Fase Colonial: A Descobe a da Te a e o Mo imen o Na i-
is a, pp. 155-72; BASTOS (1941). Side u gia e
Nacao.
Obse ado Econdmico e Financei o,
6
(agos o), p. 39.
(1 1) SODRÉ,
N.
W.
(198
1).
Sín ese da His ó ia da Cul u a B asilei a.
Rio de Janei o, pp. 44
y
SS.;
SAES, D. (1 975).
Classe Média e Polí ica na P imei a República B asilei a, 1889-1 930.
Pe ópo-
lis, pp. 82
y
SS.; aunque Lei e discu e los in en os en li e a u a de ans o ma el ((na i is-
mo)) en algo o iginal, LEITE,
op. ci .
en n. 8, pp. 182
y
SS.
(12) FURTADO, Celso (1985).
A
Fan asia O ganizada.
Rio de Janei o, p. 70 donde comen a
sob e un es udio de PREBISH, S. R. (1950) publicado en la
Re is a B asilei a
Econd nica
(ma zo).
136
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y
MÁRCIA
HELENA MENDES FERRAZ
cada una de esas «cla es» pueden pa ece i ele an es
-y
asimismo ecuen-
es en o os pano amas nacionales- jun as las dos o man el cuad o singu-
la b asileño. Podemos indica las po de ás de odos los ol eos, us acio-
nes
y
equí ocos de Ped o
11
en sus in en os de ae la side u gia mode na al
país. ¡Así se á como a a llega B asil, casi a inales del siglo XIX sin pode
deci se que e ec i amen e allí se es ableció
y
p odujo adecuadamen e algún
al o-ho no!
(1
3).
La epública jus amen e p oclamada en ese inal del siglo XIX, ae con-
sigo un nue o discu so que los en endidos cali ican de ((pa ió ico)) pe o ino-
cen e. En 1900 A onso Celso hace público su lib o
Po que
me
U ano
de
Meu
País,
mo i o de hazme eí po años
y
años de oda in elec ualidad b asile-
ña
...
pe o con inmensa pene ación popula . Esa ob a que si ió pa a edu-
cación pa ió ica en las escuelas, es ca ac e ís ica del espí i u simplón
y
op i-
mis a con que se mi aba al u u o del país (14). B asil se había uel o pa ia,
pe o aún no nación (15). Po de ás de odas las mani es aciones de sus
homb es públicos se puede segui no ando la p esencia de una
de
las c cla-
es)).
Así es como podemos lee un' ue e espe o a modelos ex anje os
y
la
ce eza de que sólo hab á desa ollo cuando se pueda imi a los en el discu -
so pa ió ico de un Rui Ba bosa (1
6).
O
la in ención de sal agua da un in e-
és local
y
es ingido po de ás de una se ie de leyes apa en emen e pa ió-
icas
y
p o ecionis as
(1
7).
Pe o mejo que en un puñado de ejemplos suel os, ijemos nues a a en-
ción en el deba e de la g an side u gia en B asil. Caso és e sob e el cual ha-
bíamos p ome ido cen a nos an es
y
que, como dijimos, es además la pue -
a po donde pene an las p ime as bande as nacionalis as en B asil.
Reco demos que, en 1908, las es imaciones del mine al de hie o b asi-
leño deja on al mundo admi adísimo. Esas es imaciones, mejo e aluadas
en los años 20, decían que B asil enía 114 de odo el po encial é ico del
(1 3) ESCHWEGE, W. L. on (1 979).
Plu o B asiliensis.
2 ., Belo Ho izon eISiXo Pauio; PRADO
J .,
C.
(1965).
His ó ia Economica do B asil.
Sao Paulo; LIMA,
M.
R. de (1977).
D.
Ped o
11
e
Go ceix; a Fundacio da Escola de Minas de Ou o P e o,
s. 1.
(14) LEITE,
op. ci .
en n. 8,
pp.
211 y SS. donde se comen a sob e el,lib o de
A.
Celso.
(15) BASTOS,
op. ci .
en n. 10,
p.
39.
(16) SODRÉ,
op. ci .
en
n.
11, pp. 52 y SS.
(17) SAES,
op. ci .
en n. 11,
pp.
80
y
SS., donde se comen a del juego de in e és a que an a
se i esas leyes; BASTOS,
op. ci .
en
n. 5,
pp.
67 y SS. donde se habla de esas leyes.
Ree aluando la cues ión side ú gica b asileña
137
plane a. Sin emba go, delan e de una e aluación de sus necesidades -que
sumaban la modes a can idad de
550.000
Tmlaño- se p oducía la insigni i-
cancia
de
17.000
Tmlaño ap oximadamen e, en esa misma época. Mien as,
Méjico desde el inicio del siglo ya p oducía la can idad de hie o necesa ia
pa a se casi au osu icien e. No hablemos del caso de Es ados Unidos, con
sus
40
millones de Tmlaño, pues pod ía pa ece sospechosa al compa a-
ción. De ese da o, solo nos in e esa sabe que ue on p oducidos po sus
más de
400
ho nos de coque con a
25
de ca bón ege al, lo que induce a
pensa que es e e a un camino posible pa a la g an side u gia
(18).
2En onces B asil con sus p oblemas de coque -ya men ados en el p e-
sen e' abajo- es a ía des inado, ((po ue za de la na u aleza)), a no ene
nunca una g an side u gia?
Da an ambién de esa época p oposiciones de c ea múl iples pequeñas
usinas a .ca bón ege al, o asociadas a ho nos eléc icos, que coo dinadas
pod ían supli las necesidades b asileñas, agua dando que u u os adelan os
écnicos pe mi ie an la g an side u gia b asileña. Una de las p incipales p o-
posiciones ino del p opio p esiden e Venceslau B ás (en la p esidencia de
1914
a
1918),
que en
1918,
con a iado con el uinoso cuad o side ú gico
-en onces pues o más en e idencia po la gue a mundial- p opone una
salida compa ible con las aspi aciones pa ió icas de aquel momen o:
((Todo eso es una minia u a de side u gia (hablando de lo que había en el
país). Tenemos que inci a , aunque sea con g an sac i icio, la p oducción
bien o ien ada de los me ales ci iliza o ios.
La o ien ación debe se la del empleo exclusi o del mine al, desde el (hie-
o)
ccgoa» has a el e inado (ace o). No enemos cha a a. Anda po
ahí
e-
cogiendo lo poco que exis e es un ecu so del que se ap o echan los espe-
culado es, mi ando g andes luc os po ocasión de los g andes apu os (aquí
e i iéndose a lo que pasó en B asil du an e la
l.a
Gue a Mundial)
...
Hay,
pues, que da es ímulo a la ab icación del (hie o)
«gom a ca bón ege al,
o en ho no eléc ico, espe ando (solución pa a el p oblema de) el coque
...
Na u almen e, end án que su gi o os muchos p ocesos aplicables a la
indus ia me alú gica
(1
9).
(18) BASTOS,
op. ci .
en n. 5, sob e es imaciones de los al os-ho nos de los Es ados Unidos,
p. 104; sob e au osu iciencia mejicana, p. 190; SILVA,
op. ci .
en n. 5, sob e las es imacio-
nes de las necesidades b asileñas de hie o
y
p oducción de los Es ados Unidos, pp. 86-
7;
da os sob e la p oducción de hie o en el B asil,
id.
LIMA,
H.
F.
Pano ama A ual da
Side u gia.
Obse ado Economico
e
Financei o,
23
(ma zo, 1958), p. 63.
(1
9) Mensage P esidencial de 19 18, di igida al Cong esso po el P esiden e Venceslau B ás,
in
ANDRADE, A. (1950).
Con ibui~üo
a
His ó ia Adminis a i a do B asil.
ol.
2,
Rio de Janei-
138
ANA M." ALFONSO-GOLDFARB
y
MÁRCIA
HELENA MENDES
FERRAZ
Es e discu so bien in encionado, es ípico de un pa io a
nai e.
;Como
pod ía o ganiza con bellas palab as y p omesas lo que desde siemp e e a
deso ganizado? Al in y al cabo las dos «cla es» que no pe mi ían un p oyec-
o nacional, allí seguían.
Y
sus discu sos y leyes nada p oponen de e ec i o
pa a elimina las (o quizás las igno en..
.).
O os na i os, menos ((pa ió icos)) y más concien es de la exis encia de
ales ((cla es)), se impacien aban con esa espe anza eliz en el u u o.
F.
La-
bou iau, p o eso de la Escuela Poli écnica de Río de Janei o, du o oposi o
de las medidas gube namen ales de incen i o a la side u gia a ca bón ege-
al, p opuso en
1924:
«... echazadas las soluciones sus en adas en cl ca bón ege al
...
somos
...
lle ados a la única solución posible pa a ap o echa nues os mine ales de
hie o
y
educi los en al os-ho nos de coque. Es a solución se ha impues-
o
...
(el cs ablecimien o de la g an sidc u gia) iene que empeza po la u i-
lización del ca bón de pied a ex anje o, a pesa de odas las pa io e ías
y
laspa zo adas en con a io. Lo demás son an asías.
Y
si cie as an asías son
deliciosas, en el dominio económico indus ial son is emen e desalen a-
do as...))
(20).
Ese ipo de discu so, po su pa e, emi e a una o ma de libe alismo
cosmopoli a
(al
que los más adicales llama on ((en egacionismoa)
(21)
donde hacían eco las p esiones in e nacionales.
Y
según ya hemos de inido,
es o pasa po que no exis e una hegemonía de lo nacional donde modula se
esas p esiones, que en caso ex emo pueden ene o ma absu da, como se
no a en las palab as de
F.
K.
Lane, minis o no eame icano en
191
9:
((Una nación mode na debe posee hie o. Ese me al es la base de una ida
indus ial. Los pueblos que engan ambiciones de p eminencia, que de-
seen iqueza
y
p og eso, aunque a con agus o, se les an a ocu i los me-
dios de consegui ese me al... an a gue ea po ello si es necesa io.
Y
eso
o, pp. 1 14-5; sob e las o as p oposiciones,
id.
Dec e o n.O 12.994, de 30-03- 191 8,
apud
COMES,
op. ci .
en n.
2,
pp. 149-51; o o ejemplo,
id.
SILVA,
op. ci .
en n. 3,
pp. 86-7.
(20) LABOURIAU,
F.
O
Nosso P oblema Side ú gico.
Rio de Janei o, 1924, pp. 33
y
44;
apud
COMES,
op. ci .
en n. 2, p. 187. Desa o unadamen e, es e lib o, aunque cons an e en los
iche os no pudo se localizado.
(21) PEREIRA, L.
C.
B. (1976).
O
Desen ol imen o e a C zse no B asil.
Sao Paulo, p. 100, donde
ci a
H.
Jagua ibe (1958).
O
Nacionalismo
nu
Alualidade B asilei a.
Rio de Janei o, que p e-
sen a una ede inicción de en egacionismo, al que llama cosmopoli ismo.
Ree aluando la cues ión side ú gica b asileña
139
pa ece algo ine i able
...
de echo a ene lo implica el debe de usa lo. Hay
un
de echo in e nacional a aquello que es esencial a la ida...))
(22).
De la misma mane a
-y
sin que hubie a casi mediación, sin casi ningún
il o- el «cosmopoli ismo» na i o coloca como algo ine i able o «na u al»
el asedio ex anje o en á eas como la side u gia, donde los na i os
pa ecian inope an es:
«Es
un
es ue zo inu il lucha con a los designios exp esos de la Na u ale-
za, que consag an la p ác ica de las i udes
y
cas igan la illanía
y
las o -
pezas
...
Es,
pues, una in an ilidad eme que ex años, en lides pací icas
del abajo
y
del p og eso, puedan ag edi a B asil, aquí den o de su p o-
pia Na u aleza
...
el pelig o puede eni de cualquie pa e, es de la esencia
de las cosas, pe o nunca de las con ibuciones pací icas pa a la g andeza
del país, que aen el capi al ajeno, que es mo ido po una especie de
a acción de (es a) ie a..
.»
(23).
Es e ex o que signi ica i amen e iene como í ulo «El concu so ex an-
je o
y
el nacionalismo)) es pa e de un discu so ael ingenie o me alu gis a
P.
Rache, p esen ando su pa ece sob e la side u gia a la Cáma a de Dipu a-
dos. Es la decla ación de lo que odos ya sabían: que la g an side u gia sólo
e a posible de inmedia o as la in e ención ex anje a. Pe o, ;qué signi i-
caba y en qué medida ocu i ía esa in e ención?
Pa a
P.
Rache, así como pa a
F.
Labou iau, como ((libe ales cosmopoli-
as» que ue on, esa in e ención enia un nomb e y una ca a: el p oyec o
anglo-ame icano de la I abi a I on O e Company. Desde la comp a po un
g upo inglés en
1905,
de ie as en la egión de I abi a do Ma o Den o
(Minas Ge ais) donde exis ían la ese as más icas de hie o b asileño, el
p oyec o adquie e o mas dis in as, colocándose a p incipios en é minos de
expo ación pu a y simple de mine al a Ingla e a.
La Cons i ución de B asil, en esa época, pe mi ía la explo ación del sub-
suelo a los dueños de ie as, ue an na i os o ex anje os: ní ido índice de la
al a de una a iculación nacionalis a
(24).
El p o eccionismo, que ocu ió
(22)
F.
K.
LANE. en el p e acio que hizo pa a un lib o de
G.
O. Smi h, di ec o del Depa a-
men o Geológico de los Es ados Unidos,
apud
COUTO,
op. ci .
en n.
3,
p. 95.
(23) RACHE P. (1946).
O
P oblema Social-economico do B asil.
Rio de Janei o, pp. 40-1.
(24) Sob e I abi a I on
y
la comp a de ie as,
id.
COUTO,
op. ci .
en n.
3,
pp.
13
y
SS.; sob e
la Cons i ución B asileña, que desde 1891 pe mi ía la explo ación del subsuelo a los
dueños de ie as,
id.
PEREIRA,
op. ci .
en n. 21, p. 28.
1
146
ANA
M."
ALFONSO-GOLDFARB
y
M~CIA HELENA MENDES FERRAZ
lismos)), (( egionalis nos)) (y o os c(ismos» más), mien as buscaba da un
sen ido de o gullo nacional al pueblo. En in, que ía c ia un ejido nacio-
nal. Su o ma de hace lo ue b u al: pe siguió sin egua a los g upos opo-
nen es; impuso de mane a pe en o ia la u ilización y~e e encia a los símbo-
los pa ios (bande a, himno y escudo) p omocionando una e o ma amplia
y uni icada de la enseñaza nacional (había pa es en B asil donde ni siquie a
se hablaba el po ugués en aquel en onces...); p ohibió de mane a adical y
con pesadas penas el uso de los símbolos egionales
...
y sus mani es acio-
nes (42).
Y
de la side u gia Va gas decide hace el símbolo mayo de la nacionali-
dad, c eando condiciones desde el 1939 pa a el es ablecimien o de la «Com-
panhia Side ú gica Nacional)) (CSN). Se á és a la g an áb ica bajo con ol
es a al que se pond á en ma cha en 1946 y que en co o espacio de iempo
a a p oduci el
50%
del hie o nacional, haciendo disminui las impo acio-
nes de o ma adical (43). Pa a consegui su in en o en an pocos años, Va -
gas no end á dudas en hace pelig osas negociaciones, ap o echándose del
clima de gue a, an o con alemanes como con ame icanos.
A
a és de esas
a iesgadas maniob as (que en m.omen os al e nados puso al país con uno u
o o de los «bloques») Va gas consigue c édi o y ans e encia ecnológica
pa a la g an usina b asileña, lo que en pe íodos de no malidad hubiese sido
p ác icamen e imposible. Es sin omá ico de esa ano malidad el hecho que
haya sido el es ado ame icano (democ á ico y libe al) el que o eció las me-
jo es condiciones pa a el desa ollo de ese p oyec o al es ado b asileño (dic-
a o ial y es a is a en ese pe íodo) (44).
Pe o Va gas, que hizo una opción en e dos oponen es in e nacionales,
sabía que en B asil, al e és, end ía que neu aliza las dos opciones side-
ú gicas exis en es (como hemos is o en apa encia opues as, de e dad a-
AZEVEDO,
F.
de,
op. ci .
en n. 35, pp. 687
y
SS.
y
p. 719;
BAUSBAUM,
op. ci .
en n.
38,
PP.
105-14.
La p oducción c ecien e de la indus ia side ú gica b asileña con la c eación de la
CSN
hizo disminui , de 1946 a 1952, el olumen de impo ación de 65% pa a 40% de los p o-
duc os me alú gicos consumidos en el pais. En 1952 la
CSN
ya con ibuía con 50% de
odo ace o p oducido en el pais;
MEDEIROS, A. C.
de (1952).
Obseniado Economico e Fi-
nancei o,
16
( eb e o), pp. 53
y
56;
id.,
ambién cuad os de la p oducción b asileña de
hie o «goa», ace o, laminados de 1939 a 195 1,
y
impo aciones de p oduc os side ú gi-
cos en
el
mismo
pe iodo, pp. 52-57.
BASTOS,
op. ci .
en n. 5, pp. 175
y
SS.;
BAUSBAUM,
op. ci .
en n. 38, pp. 151
y
SS.;
GOMES,
op. ci .
en n. 2, p. 268.
Ree aluando la cues ión side ú gica b asileña 147
liéndose las dos de las «me cedes» del es ado) si que ía c ea una e ec i a-
men e plasmada en lo nacional
(45).
Así es como en
1939,
ambién aliéndose de la gue a en ma cha
y
a gu-
men ando la c eación de una side u gia nacional, Va gas cie a la pue a a
los la gos
y
en edados ámi es con la I abi a I on con au o ización de los
gobie nos ame icano e inglés, como ambién consigue de és os el pe miso
pa a nacionaliza los e i o ios é icos b asileños que pe enecían a esa
misma compañía anglo-ame icana
(46).
Po o a pa e aniquila el juego de in e és egionalis a, decidiéndose po
la implan ación de una sola ac ona de coque,.. signi ica i amen e ue a de
la p o incia de Minas Ge ais. Eso nos acla a, en buena medida, el po qué de
la opción ex aña -pues o que desconside a los indica i os con encionales
al es ablecimien o de side ú gicas- po una egión se ana, en e Río de Ja-
nei o
y
sa~
Paulo, lejos del ca bón mine al del su
y
azonablemen e apa a-
da de los pue os
y
cen os de explo ación mine al. Na u almen e que como
la cues ión «nacional» es laman e en esa época, la a gumen ación de Va gas
y
su equipo, p i ilegia lo que llaman la ((segu idad nacional)) pa a que se hu-
bie a elegido un local an especial
y
ecogido en e mon añas como ue
Vol a Redonda (47).
También es na u al que conseguie an en usiasma
a
los mili a es, con-
ence a los oponen es (menos, cla o, los de Minas Ge ais)
y
encan a
a la población (48).
(45) PEREIRA,
op. ci .
en n. 21, p. 37; sob e el acue do en e B asil, Es ados Unidos e Ingla e-
a pa a la de olución de las ie as de la I abi a I on al gobie no b asileño,
id.
BAS-
TOS,
op. ci .
en n. 5, pp. 139
y
SS.
(46) Sob e la c eación
y
cons ucción de la CSN,
id.
GOMES,
op. ci .
en n.
2,
cap. IX. «A Side-
u gia no Es ado No o)), pp. 201-4
y
cap. X «As Decisioes do P esiden e Va gas)), pp.
245-85; BASTOS,
op. ci .
en n.
5,
pp. 171-271.
(47) Regionalismo en el caso del hie o, como hemos is o, que ía deci Minas Ge ais. Sob e
la localización de la áb icauid. GOMES,
op. ci .
en n. 2, pp. 182
y
187
y
SS., donde ci a a
F.
Labou iau; SILVA,
op. ci .
en n.
3,
pp. 35
y
SS.
Sob e la cues ión de la segu idad nacio-
nal
y
la localización de la CSN
id.
SILVA,
op. ci .,
pp. 36
y
SS.; GOMES,
op. cil.,
p.
252,
donde se comen a el
Re/a ó io da Comissáo Execu i a do Plano Side ú gico Nacional.»
Rio de Ja-
nei o, 1940-1, pp. 131-2.
(48) Las comisiones enca gadas de es udia las cues iones de la g an side u gia en el país in-
cluian muchos mili a es,
id.
GOMES,
op. ci .
en n.
2,
p. 201-2
y
246-7. Sob e la oposi-
ción «minei a» (Minas Ge ais)
id.
GOMES,
op. ci .,
p. 283. An iguos oposi o es, los in-
dus iales paulis as acaban po en usiasma se con la CSN,
id.,
un lib o dedicado po
ellos a esa cues ión: (1943).
A
Cidade do AGO; Imp essi8es de Vol a Redonda.
SZo Paulo.
~
Al elegi la g an side u gia como ma co del mo imien o nacionalis a en
B asil, Va gas no pudo es a más ace ado
(49).
Consigue hace que pa a él
con e jan los juegos ideológicos y locales, ecibiendo la ap obación de iz-
quie das, cen o y de echa y neu alizando cues iones egionales. Además
consigue el en usiasmo más calu oso de la población a quienes log a da un
sen ido de o gullo nacional.
Y
un símbolo de eso son los millones en accio-
nes de la CSN endidas al público en gene al
(50).
Sin emba go, aunque al ni el del imagina io b asileño el gobie no Va -
gas, mien as ejía un discu so nacional, haya p incipiado el p oceso de la
g an side u gia, e ec i amen e se es aba lejos de su eal y comple o es ableci-
mien o. En los años
50
ya se sabe que los p oblemas con el ca bón mine al
b asileño son inmensos y que la ecnología -que se ans i ió a al os cos es
haciendo es alla la deuda nacional- es aba aún me mada: el hie o p odu-
cido se á insu icien e y nada ba a o
(5
1).
Sin emba go, nues o in en o en el p esen e abajo e a llega has a la
ins au ación de B asil-nación y sus implicaciones pa a el es ablecimien o de
la g an side u gia. Po lo an o, no en a emos en los aspec os de su desa o-
llo, colmado de lances complicadísimos y muchas eces cañes os, po lo
demás como en oda cues ión nacionalis a -lo que po sí me ece á o o a-
bajo casi an la go como és e-.
Sin emba go, no pod íamos conclui sin an es comen a algo muy im-
po an e sob e el nacionalismo b asileño, que implica pe o ambién as-
(49) En la secuencia de la
CSN
y con el mismo espí i u de los ((g andes ma cos)) nacionalis as
es a la discusión sob e el pe óleo. En una ase suya Va gas comen a: ((Hie o, ca bón y
pe óleo son las bases de la emancipación económica de cualquie país...)).
In
ANDRA-
DE,op. ci . enn. 19, p. 118.
(50) Vid., po ejemplo los ya ci ados ep esen an es de izquie da como
L.
Basbaum; del cen-
o,
H.
Bas os; del cen o-izquie da,
L.
C.
B. Pe ei a; así como ep esen an es de la ideo-
logía mili a como
L.
E.
M.
S. e Sil a, p o eso de la Escuela Técnica del Ejé ci o y di e-
o de la CSN, zd., po ejemplo: (1949).
A
Indús ia B asilei a e a Au o-su iciencia. Ob-
se ado Economico e Financei o,
16
(oc ub e), p. 50-64.
(51) Sob e el p oblema del combus ible en la indus ia side ú gica id. PENNA,
M.
S. (1949).
P oblemas do Ca o no B asil. Geologia
e
Me alu gia,
7
(oc ub e), pp. 24-33; MOTTA,
J.
P.
(1949). Desen ol imen o da Side u gia B asilei a em Fun~ao do Ca ao Mine al Nacio-
nal
c
Impo ado. Geologzá
e
Melalzd gza,
7
(oc ub e), pp. 9-15; AZEVEDO, R.
F.
R. de,
01.
ci . en n. 37, p. 25. Sob e la deuda nacional y los p oblemas con el cok nacional id.
(1
950). Um No o Capí ulo em Vol a Redonda. Obseniado Economico e Financei o,
14
(agos-
o), pp. 96-7, p. 108, pp. 112
y
SS.; ambién sob e el al o p ecio del hie o id. MEDEI-
ROS, op
cz .
en n. 43,
p.
56-7.
Ree aluando la cues ión side ú gica b asileña
149
ciende el p oblema de la side u gia en el país. Nacido a díamen e
y
de
o ma esd újula en la llamada «e a Va gas)), el nacionalismo b asileño lle a
en sí -además de las ma cas miopes, ob usas
y
p ejuiciosas na u ales a odo
mo imien o nacional- algo que lo hace aún más osco
y
limi ado.
Su
dis-
cu so a iculado al ededo de la igu a de Va gas, que lo o ques ó de mane-
a olun a iosa
y
b u al, lo iñó de colo aciones pe sonalís icas
y
ciclo imi-
cas: se al e nan momen os de g an conmoción nacional guiados po algún
((sal ado )) ca ismá ico (siemp e un nue o Va gas, un nue o ((pad e de la pa-
ia»), como o os del más p o undo desc édi o
y
desespe ación
(52).
F ag-
men os disonan es de monólogos de di ícil ans o mación en diálogo.
(52) En es adís icas ecien es el
40%
de la población b asileña dice no ene o gullo de nada
en su país. (1991).
Folha
de
Süo Paulo,
22-09-1991, cuade no 1,
p.
20.