Consideraciones sobre la pintura mural al fresco y al seco: material docente para la didáctica de los procedimientos pictóricos al fresco en la asignatura de pintura mural del Grado de Bellas Artes.
Abstract
Material docente para la didáctica de los procedimientos pictóricos al fresco en la asignatura de pintura mural del Grado de Bellas Artes.
Full text
1 CONSIDERACIONES SOBRE LA PINTURA MURAL AL FRESCO Y AL SECO: MATERIAL DOCENTE PARA LA DIDÁCTICA DE LOS PROCEDIMIENTOS PICTÓRICOS AL FRESCO EN LA ASIGNATURA DE PINTURA MURAL DEL GRADO DE BELLAS ARTES. Material DOCENTE / Mayo de 2021 Santiago Morilla / smorill[email protected] [Profesor asociado del Departamento de Pintura y Conservación/Restauración Facultad de Bellas Artes. Universidad Complutense de Madrid – UCM] *** p. 02_ INTRODUCCIÓN: ¿PINTURA? ¿MURAL? p. 05_ INTRODUCCIÓN: ¿FRESCO? ¿SECO? p. 07_ EL ESTADO DEL MURO p. 08_ LOS MATERIALES p. 10_ PRIMERA FASE DEL PROCESO DEL FRESO: EL ARRICCIO p. 11_ SEGUNDA FASE DEL PROCESO DEL FRESO: EL INTONACO
2 INTRODUCCIÓN: ¿PINTURA? ¿MURAL? Antes de hablar de pintura mural al fresco, conviene recordar que antes del soporte pictórico mural, tal y como lo entendemos hoy, el ser humano encontró otro paramento o pared donde dejar su huella, expresión, mensaje y anhelos narrativos y simbólicos: la superficie de la cueva o de roca (ya fuese vertical u horizontal, techo, pared o suelo). Podemos convenir que, en términos históricos, la pintura ha sido durante más tiempo pintura mural que pintura de caballete (una pintura que, a día de hoy, sin embargo, prevalece aún como disciplina normativa del acto pictórico). Pero lejos de preguntarnos si es la pintura mural “la pintura por excelencia”, y de entrar en debates sobre su importancia y peso específico en términos comparativos con otros procedimientos y disciplinas pictóricas, nos interesa recalcar algo que consideramos de especial relevancia: la pintura mural siempre ha estado ligada a la contemplación e interacción pública (exterior o interior) y a un uso relacionado con el entorno y el espacio con el que conversa y se contextualiza. De las manos en negativo, sopladas sobre un muro (el primer esgrafiado orgánico de la histoira) –en La Cueva de las Manos (Patagonia argentina)– a un muro cuya información se expande con un código QR. Pero ¿qué es pintura mural? Si atendemos a las acepciones y definiciones más asentadas, y menos actualizadas de los diccionarios generalistas, encontraremos que la pintura mural es una técnica de arte figurativo sobre muro o pared, bien sea piedra o algún otro tipo de construcción. Dentro de dicha técnica, los modelos históricos más habituales son de composiciones pictóricas, o bien de mosaico o cerámica, pudiendo encontrarse también ejemplos de esgrafiado. Sin embargo, hoy en día, no solo encontramos arte figurativo, sino que también encontramos otras concepciones más expandidas del término “pintura” y del mismo término “muro”, que van más allá del grado de iconicidad de la obra y/o de su técnica específica sobre un soporte que se presupone fijo y estanco. Concepciones que sin duda nos acercan al concepto del arte site-specific,1 reverberando y revisando, entro otros, el concepto actual que tenemos del espectador (visitante/ciudadano, que es también un usuario/interactuante en red) y del site donde se ubica la obra (en su dimensión híbrida, tanto off-line como on-line). Resulta evidente que el trabajo pictórico mural esta muy relacionado con la arquitectura 1 Recordemos que el término site-specific art se genera en el ámbito de la práctica y crítica artística en la década de los setenta, para designar una categoría de obra “situada contextualmente” que responde a unas circunstancias físicas, ideológicas, sociales o institucionales determinadas. Se trata de obras pensadas, creadas y producidas para existir en un lugar específico (in situ). Esto implica por parte del artista una inevitable y conveniente inmersión contextual en el site. Es decir, un conocimiento , respeto y adaptación previa hacia entorno en el que se emplazará la obra (que comprende el contexto social, cultural, urbanístico, etc.). Su carácter público, lejos del “cubo blanco” institucional, también implica que el/la artista ha de tener en cuenta las contingencias propias del tiempo específico (erosión, degradación e interacción) que circundan y atraviesan la obra (y por lo tanto, también su evolución y documentación in visu).
3 (conversa con ella) y con el entorno híbrido (visibilidad, contexto, historia específica…) en el que se emplaza, se difunde e interactúa. Pero la dependencia del soporte mural es múltiple, no sólo en su conservación, sino también en su consideración visual e interacción con el público/espectador. A través del mural entramos en un tipo de lenguaje que considera otros valores de impacto, expresión, decoración y comunicación distintos a la “pintura de caballete”. En este sentido, también es pertinente prestar atención al término “muro”, que ya de por sí expande y enriquece este debate: El término “muro” deriva de la palabra latina murus, que puede traducirse como “pared exterior”. Esto es, una construcción que permite dividir o delimitar un espacio y que soporta otros elementos estructurales del edificio, como arcos, bóvedas, vigas, etc. Este término suele utilizarse como sinónimo de pared, de muralla, de tapia, de límite, de tablón, de barrera de seguridad, de pantalla, de cortafuego… Así pues, de entrada, el muro es más que un paramento vertical útil para colgar cuadros o anuncios, es también, y fundamentalmente, un expositor público: es el “medio” y también el “dispositivo” para abordar temas como la exposición pública, la delimitación de lo privado, las fronteras socio-políticas y geográficas, el concepto de lo invisible, el ejercicio material del poder o la construcción de la legalidad de la expresividad y la comunicación… entre otros conceptos asociados al pro-común. Imágenes estereotipadas de muros de ladrillo. El expresidente de los EE.UU. Donald Trump, en su campaña para las elecciones presidenciales de Estados Unidos de 2016, se comprometió en repetidas ocasiones a construir un muro que abarcaría toda la frontera sur entre EE.UU y México. Captura de pantalla del muro de la página personal de Facebook de su fundador Mark Zuckerberg. Muro de pantallas interactivas.
4 Pero ¿qué entendemos hoy por muro? ¿De qué modo vemos un muro? ¿Cómo lo vemos hoy? ¿Solo lo vemos? ¿Solo lo pintamos? ¿Quizás también lo interaccionamos, viralizamos, derribamos, saltamos…? Estas preguntas son necesarias antes de adentrarnos en los procedimientos pictóricos básicos de la pintura tradicional (divididos en pintura al fresco y al seco). Por ello hemos creído conveniente, al menos, hacer esta breve introducción sobre la rica polisemia de los términos que contiene, y de la complejidad intrínseca del medio mural en relación a la dimensión política y estética de su práctica artística. Porque la imagen y concepto de “muro” encarna un modo de ver, de percibir, y de habitar el propio “muro”, que depende también de nuestro propio modo de ver y nuestra predisposición (sensitiva, cognitiva, cultural, socio-política, etc.) siempre ligada al proceso perceptivo/cognitivo que exigimos y esperamos de la obra de arte mural. En esta introducción, no podemos obviar que tanto la historia del arte contemporáneo como de la propia pintura contemporánea priorizan la idea del proceso creativo: las técnicas se han liberado de su destino de soporte. Por lo tanto, tenemos que tener en cuenta que una de las tendencias de producción cultural, pictórica, visual –y, en general, artística– del siglo XX y XXI ha sido la renuncia al objeto para privilegiar el proceso creativo (material, perceptivo y cognitivo), del cual surge el hecho artístico. La intención de la introducción de este material docente es contextualizar los procedimientos de la pintura al fresco, sin desprestigiar sus evidentes virtudes y beneficios, en el marco espaciotemporal y docente de la enseñanza pictórica actual. Pero para ello, primero debemos conocer cómo se realiza una pintura al fresco y dimensionar sus virtudes y contingencias.
5 INTRODUCCIÓN: ¿FRESCO? ¿SECO? Más allá de la existencia es una pintura que (sobre todo a partir de los años 60 del siglo XX) se expande hacia a otros soportes, o de la pintura-luz o la pintura-dato (adaptando aquí para la pintura la propuesta de José Luis Brea2 de “las tres eras de la imagen”), la materialidad convencional de la pintura-materia es básicamente, y en resumidas cuentas, pigmento mezclado con un elemento fijador (que da a la pintura fluidez y textura) sobre un soporte u objeto (2D o 3D). La pintura-materia, así entendida, se suele dividir entre pintura mural o de caballete (en relación al soporte), y dentro de la pintura mural se divide a su vez en pintura al fresco y pintura al seco (en relación al procedimiento). La pintura al fresco es un técnica pictórica que se realiza sobre un soporte mural de mortero de cal húmedo, mientras que la pintura al seco se realiza sobre un soporte mural seco. La pintura al fresco perdura en el soporte durante mucho tiempo, manteniendo sus propiedades y calidades pictóricas, ya que es capaz al penetrar directamente en la composición material del muro. Es decir, los pigmentos se integran en la propia capa de del estuco (el intonaco). Se trata pues, de una pintura hecha en/para la capa fresca y húmeda de emplasto de cal, con pigmentos disueltos –a su vez– en agua de cal. En resumen: pintar al fresco significa aplicar los pigmentos minerales sobre un muro (que ha sido previamente preparado con mortero de cal) cuando éste aún está fresco. Conviene mencionar que la pintura al fresco es una técnica/procedimiento pictórico mural que ha sido utilizado desde tiempos muy remotos, y que ha permitido que aún a día de hoy podamos disfrutar de los ejemplos de la pintura minoica del palacio de Knossos, en Creta, o de los frescos pompeyanos (por poner solo dos ejemplos). “Mujeres en azul” famoso fresco minoico del palacio de Knossos, que actualmente está en el Museo arqueológico en Heraklion, Creta. “Venus y Marte” (Siglo I), detalle del fresco en la Casa de Venus y Marte (Pompeya) El procedimiento de la pintura al fresco no ha variado desde sus remotos origenes. Ya Marco Vitruvio Polión, el arquitecto, escritor, ingeniero y tratadista romano del siglo I a. C., explicaba en detalle en su obra “Diez libros de arquitectura”3 el proceso de producción de un fresco, con ayuda de pigmentos de origen mineral (tierras arcillosas, silicatos) compatibles con la alcalinidad de la cal, así como también la correcta obtención, tratamiento y aplicación de la cal. 2 Véase: Brea, José Luis. (2010). Las tres eras de la imagen. Madrid: Akal. 3 Se recomienda la consulta de la edición: Vitrubio; Rodriguez Ruiz, Delfín. (1997). Los diez libros de arquitectura. Madrid: Alianza forma.
6 Insistimos que en que la pintura al fresco está hecha en/sobre una capa fresca y húmeda de emplasto de cal, con pigmentos disueltos en agua de cal. Así, mientras la cal y el agua se secan, los pigmentos se integran completamente en el soporte mural. Es una pintura que, por lo tanto, se trasnforma, literalmente, en muro… Es pintura-muro. Pero ¿cómo se consigue esto? La cal, en contacto con el anhídrido carbónico del aire, es capaz de formar una película insoluble de carbonato cálcico en la superficie pictórica, adhiriendo el pigmento y protegiendo de una manera –digamos– “orgánica”. El fresco no contiene solventes, pegamentos o materiales artificiales, porque los propios pigmentos están hechos de minerales naturales. Esta es una de las grande ventajas de la pintura al fresco: todo el material que se utiliza para pintar al fresco es mineral, y el aglutinante pictórico es la propia cal del muro y los pigmentos son básicamente óxidos, muy sólidos a la luz. Realmente podemos afirmar que se trata de una pintura ciento por ciento fósil y muy ecológica. A continuación explicaremos, de manera sintética y resumida, los pasos que hay que seguir para realizar una pintura al fresco.4 Todo fresco tiene dos capas de mortero a la cal: • La primera capa o ARRICCIO: De aproximadamente de 1cm, es de mayor espesor, y está hacha con cal apagada, arena de río y agua. • La segunda capa o INTONACO: Es la capa más fina, y está formada por polvo de mármol, cal apagada y agua. Es sobre esta capa sobre la que se pinta: se van aplicando los pigmentos por jornadas (giornate, en plural; giornata, en singular) cuando todavía está húmeda. Pero lo primero, antes de realizar un mural al fresco, es comprobar el estado y condiciones del muro: 4 Para ampliar la información sobre la técnica y los procedimientos a seguir para realizar una pintura al fresco, recomendamos la consulta de la siguiente bibliografía: De la Colina Botello, M. (1988). Incidencia del soporte en la pintura y sus manipulaciones técnicas. Madrid: Editorial de la Univ. Complutense de Madrid; Gárate Rojas, I. (1994). Las artes de la cal. Madrid: Ministerio de Cultura, Instituto de Conservación y Restauración de Bienes Culturales; y Siqueiros, D. A. (1979). Como se pinta un mural. Jardines de Cuernavaca, Cuernavaca morelos, México. Ediciones Taller Siqueiros, Venus y Sol.
7 EL ESTADO DEL MURO El muro, como soporte físico natural de la pintura mural al fresco, debe reunir algunas condiciones mínimas que debemos de analizar. Así pues, se recomienda un breve examen técnico del muro previo a la realización pictórica: • El muro debe ser de un material absorbente, como la piedra o el ladrillo, o de obra maciza. o Recordemos que el tipo de soporte determina la preparación, la técnica pictórica y su conservación y protección final, si se requiere. Es imposible realizar ninguna pintura al fresco sobre un soporte metálico o pladur, por ejemplo. • Debe de estar seco, es decir, libre de humedades internas por capilaridad y libre, a ser posible, de salitres. o Si existiera humedad subterránea que pudiera penetrar en el muro por capilaridad y filtración, la pintura se vería afectada y posiblemente estropeada. o Siempre se puede recurrir a construir un tabique aislante de obra maciza, para resolver algún inconveniente de humedades. o Recomendamos no usar nunca cemento porland puesto que aporta sales al muro y mengua el poder absorbente. De hecho es aconsejable no utilizar ningún tipo de cemento. o También hay que observar si existen eflorescencias blancas de yeso, que se deben de lavar hasta que desaparezcan. o El muro siempre se tiene que humedecer varios días antes de proceder al revoque y nivelación y así comprobar que absorbe agua correctamente. • Debe de estar bien nivelado. Es decir, sus partes tienen que encontrarse niveladas en la graduación óptima vertical y en la graduación óptima horizontal. o La nivelación ha de realizarse y corregirse con las primeras capas de revoque (que son los revestimientos continuos con mortero de cal), nunca con la segunda y última capa del fresco (el INTONACO). o El mortero para revocar y enlucir el muro se forma con cal y arena mezclados con agua (según detallaremos a continuación). Mientras que la cal debe ser grasa y apagada, la arena ha de estar seca y no ser arcillosa. Las proporciones de sus mezclas varían según sean las capas inferiores del revoque (ARRICCIO) o las superiores. La arena utilizada en las capas inferiores siempre será gruesa, porque así el mortero será más poroso y facilitará el proceso de carbonatación de la cal.
8 MATERIALES 1. ARENA y MARMOLINA 2. CAL 3. AGUA 4. CUBOS y CUBETAS 5. FRATASES 6. PALETA CATALANA 7. ESPATULINES 8. LLANA 9. LIJA 10. RULETA DE PATRONAJE (o clavos) 11. MUÑEQUILLA 12. PLANCHA DE POLIESTIRENO EXPANDIDO (ACETATO) 13. PAPEL CONTÍNUO DE ROLLO 14. PINCELES 15. PIGMENTOS (colores de origen mineral y especialmente óxidos de hierro, entre otros). A continuación listamos los más comunes e indicamos su grado de toxicidad. o Blanco de zinc o Blanco titanio o Blanco Litopón o Blanco de San Juan o Negro marfil o Negro vid o Negro humo o Tierra negra o Amarillo de Nápoles (tóxico) o Amarillo de cadmio (tóxico) o Ocre o Amarillo de marte o Siena natural o Almagre/Pozzuoli/Siena quemada o Rojo de marte o Azul ultramar (un poco tóxico) o Óxido cobalto (un poco tóxico) o Azul manganesio (un poco tóxico) o Verde malaquita (tóxico) o Verde de cromo (un poco tóxico) o Tierra verde o Tierra sombra o Bruno de marte
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