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Proyecto de Innovación Convocatoria 2022/2023 Nº de proyecto 371 Aprendizaje de la escritura etnográfica a partir del análisis de textos etnográficos Responsable del Proyecto: Fernando Villaamil Pérez Facultad de CC. Políticas y Sociología Departamento de Antropología Social y Psicología Social
1. Objetivos propuestos en la presentación del proyecto Breve descripción El presente proyecto trata de completar el aprendizaje autónomo del alumnado de los principios, habilidades y competencias de la escritura etnográfica, a través de la lectura crítica y guiada de ejemplares de textos etnográficos. En la actualidad la enseñanza de la escritura etnográfica aporta pautas generales al alumnado, que deben seguirse con la realización de un documento breve de comunicación de los resultados de investigación parciales que han obtenido a partir del análisis del material producido por el propio alumnado a lo largo del grado. Sin embargo, entendemos que esta estrategia, que por las limitaciones que impone el mismo contexto pedagógico en que se realiza es parcial y provisional, se complementa idealmente mediante la capacitación en la comprensión del modo en que son construidas las etnografías como estructura argumentativa terminada (es decir, publicada). Se trata de aprender a leer críticamente etnografías publicadas que cumplan estos dos requisitos; estar fundamentada centralmente en datos obtenidos mediante observación participante y entrevista y ejemplificar el despliegue de estrategias diversas de carácter retórico. Para ello, el proyecto se ha basado en un trabajo en equipo de los y las profesoras de metodología de investigación etnográfica en la elaboración de una guía pedagógica de pautas de escritura etnográfica, y su aplicación mediante fichas de lectura a ejemplos escogidos de escritura etnográfica (ejemplares por su excelencia en general, y uno de ellos por sus carencias), como recurso de aprendizaje autónomo de las habilidades de escritura etnográfica. Si bien el oficio no puede ser suplantado por este ejercicio, se pretende que el alumnado desmistifique la escritura mientras entiende paralelamente su complejidad. La guía será aplicada a textos etnográficos que puedan considerarse exitosos o fallidos, parcial o totalmente. El resultado será vertido en una ficha de lectura y en su ejemplificación con el comentario de textos específicos, que serán puestas a disposición del alumnado. Se preveía asimismo un taller de lectura de etnografías para alumnado de tercer y cuarto curso de grado, y de máster y doctorado, previsión que, como se explicará, ha sido desbordada por los acontecimientos, siendo sustituido por un seminario para el profesorado de metodología como forma de dar continuidad a la experiencia obtenida en el proyecto. Objetivos A. Generales 1. Generar un espacio de puesta en común y coordinación de las y los profesores de la asignatura, así como de otros profesores interesados, de forma que se configure un modelo pedagógico compartido para la enseñanza de la escritura etnográfica 2. Generar materiales pedagógicos de la escritura etnográfica que queden a disposición de futuras profesoras y profesores que puedan incorporarse a la impartición de asignaturas de metodología 3. Proporcionar herramientas a las alumnas y alumnos para la iniciación autónoma en la lectura crítica de textos etnográficos, facilitando así la comprensión práctica de las dificultades y potencialidades de la escritura etnográfica 4. Contribuir a la comprensión e incorporación por el alumnado de las estrategias argumentativas y retóricas que son propias de la etnografía como género, a través de la comprensión del uso del uso de estas estrategias en casos ejemplares. B. Operativos 1. Elaboración de una guía pedagógica de pautas de escritura etnográfica, con especial atención a tres aspectos: modalidades de exposición de los datos etnográficos y su articulación con el análisis, estructura lógica del argumento presentado, y formas de uso de recursos retóricos 2. Recopilación y selección de 11 etnografías recientes en tres formatos: monografía (4), artículo (5) e informe (2), procurando presencia tanto de etnografías exitosas como fallidas. 3. Elaboración de un repositorio para el auto-aprendizaje de fichas de acompañamiento a la lectura de las etnografías recopiladas, que atiendan y
expliquen la especificidad de cada uno de los géneros señalados, en torno a los ejes señalados en el objetivo 1. 4. Oferta de un taller de lectura etnográfica, con carácter voluntario. 5. Redacción de un artículo para su publicación en una revista académica del área. 2. Objetivos alcanzados Creemos que el aspecto más exitoso del proyecto es el cumplimiento pleno del primer objetivo general, esto es, la generación de un espacio en el que los y las profesoras de la materia se encuentran para discutir y consensuar los lineamientos teóricos y epistemológicos básicos de la escritura etnográfica, necesarios para impartir la asignatura. Se ha formado un grupo de trabajo altamente implicado que tiene la intención de tener continuidad en el tiempo, yendo mas allá de los objetivos inicialmente previstos para trabajar otros aspectos del análisis y la escritura etnográfica. Se han elaborado varios documentos, tal como estaba previsto, a saber: - Se ha redactado un documento de guía pedagógica en el que se recogen los consensos alcanzados acerca de los fundamentos teórico-epistemológicos de la escritura etnográfica. Se adjunta como Anexo 1 - Se ha elaborado una guía de lectura de textos etnográficos. Se adjunta como Anexo 2 - Se han analizado estrechamente siete artículos basados en materiales etnográficos (uno de ellos ejemplo de etnografía subestándar) y dos entnografías (volúmenes completos) desde el punto de vista de su estructura y de la identificación e interpretación de análisis. - Los textos indicados son los siguientes: o Mª José DEVILLARD (2006) Cap. IV de Españoles en Rusia y rusos en España. Las ambivalencias de los vínculos sociales. Madrid, CIS. o Francisco FERRÁNDIZ (2004) “Venas abiertas: Memorias y políticas corpóreas de la violencia”, en Aurora Marquina (ed.), El ayer y el hoy: Lecturas de Antropología Política. Madrid, Uned. o Juan Thomas ORDOÑEZ (2013) “Documentos e indocumentados: Antropología urbana, inmigración y ciudadanía”. Revista de Antropología Social, 22 o Didier FASSIN (2016) “Cotidiano”, en La fuerza del orden. Madrid, siglo XXI o Seth HOLMES (2007) “’Oaxacans Like to Work Bent Over’: The Naturalization of Social Suffering among Berry Farm Workers”, International Migration, 45(3) o Adriana Petryna (2008) “Ethical variability: Drug development and globalizing clinical trials”, American Ethnologist 32(2) o Alejandro ZABALLOS y Mª Carmen PEÑARANDA (2015) “El paciente experto 2.0 VIH: molecularización, regímenes de vitalidad y nuevos ciudadanos crónicos”, Universitas Psychologica, 14(5 o Adela FRANZÉ (2001) Lo que sabía no valía. Escuela, diversidad y migración. Madrid, CES (monografía) o Phillippe BOURGOIS y Jeff SCHONBERG (2009) Righteous dopefiend. Berkely, California University Press (monografía) En cuanto a la redacción de un artículo para su publicación, se encuentra actualmente en marcha, con la identificación de problemáticas de interés para los y las profesionales de las ciencias sociales y en especial los y las docentes en asignaturas de metodología de la investigación social.
3. Metodología empleada en el proyecto La metodología empleada ha sido la prevista en el proyecto: - Realización de reuniones de grupo para puesta en común y toma de decisiones y consensos - Búsqueda bibliográfica - Elaboración y puesta a disposición del alumnado de Guías para el trabajo independiente - Elaboración y puesta a disposición del alumnado de un repositorio de etnografías comentadas - Puesta en marcha de un seminario de lectura. Por el momento participa en él las personas que se incorporaron al equipo de trabajo del proyecto. Con respecto al alumnado, al estar prevista una reforma del Grado de Antropología Social que pondrá en marcha una asignatura de lectura de entnografías, se ha dejado en suspenso la apertura de un seminario dirigido al alumnado. No se descarta la oferta de un Taller a alumnado de doctorado. 4. Recursos humanos Los recursos humanos con los que se ha contado han sido los inicialmente previstos: Fernando Villaamil, Débora Ávila, Adela Franzé y Marta Pérez. Laura Tejero ha continuado formando parte del equipo de trabajo a pesar de la extinción de su contrato como profesora asociada. Al no contar con recursos económicos, las tareas han sido asumidas pro bono en su integridad por las personas mencionadas, y se está a la expensa de las disponibilidades presupuestarias del Departamento para generar un repositorio abierto de lecturas comentadas, tal como estaba previsto. 5. Desarrollo de las actividades Primera fase: 3 reuniones de equipo. Primera reunión de determinación y reparto de tareas. - Tarea 1: Redacción de una Guía pedagógica de fundamentos y recursos de la escritura etnográfica. Encargada a Fernando Villaamil y Adela Franzé - Tarea 2: identificación y lectura de textos básicos sobre escritura etnográfica. Todo el equipo. - Tarea 3: Revisión guía pedagógica y puesta en común - Tarea 4: Puesta a prueba del acerbo común con el texto de Fassin. Encargada a Marta Pérez y Débora Ávila Segunda Fase: 3 reuniones de equipo (hasta el momento, continuarán después de finalizado el proyecto). - Tarea 3: Redacción de un borrador de guía de lectura. Encargada a Laura Tejero y Fernando Villaamil - Puesta en común y revisión de la guía de lectura. - Lectura conjunta de artículos y capítulos de libro - Elaboración de notas de lectura a los artículos propuestos para el repositorio (ver mas arriba). Por el momento estas lecturas están disponibles sólo para el alumnado de la asignatura Trabajo de campo 2: análisis y escritura etnográfica.
6. Anexos
Anexo 1. Guía para la escritura y la lectura crítica de textos etnográficos
LA ESCRITURA REFLEXIVA Concebimos la reflexividad como una práctica inherente al trabajo de campo antropológico. Ello conlleva realizar el examen crítico de las condiciones y los límites del propio quehacer de la investigadora a lo largo de todo su desarrollo concreto, en particular de las herramientas que se ponen en juego: prenociones, teorías, conceptos, objetivos, técnicas, tipos de datos y su tratamiento… etc. Este enfoque propicia un ejercicio sistemático de “vigilancia epistemológica”, específicamente destinado a evitar la aplicación mecánica de prácticas rutinarias, para ejercer “control” sobre la sociología espontánea y el intuicionismo ingenuo. En suma, se trata de repensar, a cada paso, las elecciones adoptadas y sus consecuencias. La actividad escritural no escapa a los preceptos mencionados, más cuanto que en el trabajo antropológico dicha actividad no se limita a la redacción de los resultados finales de una investigación. Comprende, por el contrario, actividades muy variadas que conducen a ello, desde las más evidentes -como tomar notas en el diario de campohasta aquellas a las que solemos prestar menor atención -hacer resúmenes de lecturas, bosquejar esquemas, tomar breves apuntes a vuela pluma, desarrollar guías de observación o de entrevista… etc.-. La escritura atraviesa todas y cada una de las instancias del proceso etnográfico-investigador y, en consecuencia, es decididamente transversal. Desde estos puntos de partida, nos planteamos principalmente la necesidad de reflexionar sobre el desarrollo fundamentado de las ideas, conceptos y teorizaciones, insistiendo en la importancia de establecer las bases y las condiciones de una demostración razonada que se despliega en la escritura de un texto. 1. ¿Qué entendemos por “demostración”? Tal como lo concebimos, en su acepción más fundamental, demostrar consiste en “mostrar” un razonamiento, es decir, desarrollar la temática que nos ocupa mediante una argumentación razonada y apoyada en una diversidad de fuentes. Se trata, por tanto, de hacer inteligible la realidad estudiada restituyendo su complejidad mediante el dialogo entre teorías así como entre teorías y datos. Toda demostración ha de sustentarse con datos pertinentes de distinta naturaleza: requiere apoyarse en el uso de referencias bibliográficas, fuentes estadísticas y documentales y, lógicamente, en la propia etnografía. La demostración se compone de diferentes operaciones metodológicas: recopilación, selección, clasificación, síntesis y comparación de materiales heterogéneos -textos ajenos, notas de campo, descripciones, interpretaciones…-. La comparación destaca entre dichas operaciones pues es una actividad metodológica consustancial a toda la demostración. Refleja un modo de proceder intelectual, un modo de pensamiento relacional y reflexivo que se opone, por ende, a una perspectiva esencialista o naturalizadora. Las operaciones de comparación se dan entre distintos tipos de datos y niveles teóricos: Teóricos: basados en la bibliografía y autores conectados directa o indirectamente con la temática. Se comparan usos conceptuales e “ideas” con “ideas”, que cabe interpelar según el tipo de preguntas que se hace el investigador/a. Construir un objeto antropológico no consiste en introducir definiciones previas de conceptos corrientemente utilizados en la disciplina, sino en aplicarlos, hacerlos jugar y, por lo tanto, ponerlos a prueba: el uso de conceptos antropológicos es parte del trabajo pero siempre y cuando se sometan ellos mismos a análisis, se apliquen con especial cuidado y se resignifiquen en función de la problemática de investigación Empíricos: a su vez divididos en cuantitativos (estadísticos) y cualitativos (etnográficos): se relacionan datos con datos y se triangulan las diferentes técnicas, en
función de los interrogantes formulados por la investigadora. 3. Objeto de estudio El objeto de estudio evoluciona a lo largo de la investigación: de ser un tema, se convierte en un “problema” que se va elaborando y desplegando en el desarrollo mismo del trabajo. En este sentido no es algo dado, que exista en sí mismo, sino un procedimiento abierto, que se ramifica hacia nuevos objetos en un proceso dialéctico entre los presupuestos teórico-metodológicos y los “datos”. Construir un objeto conlleva el desarrollo de dimensiones/aspectos emergentes, estableciendo relaciones significativas entre ellos, siguiendo un hilo conductor que se va enriqueciendo y se integra como parte constitutiva /relevante del objeto. 4. La escritura Como hemos señalado, la escritura es transversal al trabajo investigador (de campo). Una perspectiva alejada de una versión ingenua del lenguaje, advierte sobre su naturaleza estructurada y estructurante: organiza el pensamiento, categoriza hechos traduciéndolos en formulaciones textuales que conllevan en sí mismas operaciones de selección, de distinción y agrupamiento (clasificación), generalización y/u homogeneización… De hecho, lo que anotamos en el diario de campo no son “datos brutos”, sino un texto, una versión/ interpretación sobre la realidad observada. En tanto las operaciones lingüísticas median en los procesos cognitivos de comprensión de lo que ocurre así como en su propia traducción escrita, exige un uso controlado. (Franze, Devillard, Oter). Desde este punto de vista la actividad escritural es una operación necesaria para el trabajo reflexivo, que favorece la vigilancia sobre, entre otros, los siguientes aspectos: - La escritura de un texto no es un mero poner por escrito el pensamiento (o trasladar un borrador de ideas al texto), sino es el producto acumulado del trabajo de anotación detallada del desarrollo de las ideas, de la forma en que se han ido incorporando al análisis, de cómo se han ido rastreando bibliográficamente y aplicando en función de los datos producidos, de las reformulaciones (reescrituras) sucesivas a las que han sido sometidas. Por ello exige un trabajo continuado de agregación, reformulación y síntesis de esas ideas procedentes datos bibliográficos y/o empíricos/estadísticos/etc. -Debe prevenir la asunción acrítica de prenociones o nociones pseudo-científicas que son el resultado de elaboraciones del sentido común. En particular de las “palabras” todo terreno: aparentes “conceptos” que, bien mirados, no son unívocos, por el contrario, cargan connotaciones múltiples, cuyo sentido hunde sus raíces en la perspectiva adoptada, a menudo pre-reflexiva o implícita. Esto se manifiesta bajo la forma de proyecciones de conceptos pseudo-sociológicos que circulan como moneda corriente de la disciplina, frases hechas que funcionan como coletillas admitidas en la comunidad científica o sectores significativos de ella (“socialmente construido”, “representaciones y prácticas”, “históricamente determinado”, etc.). Ello debe animar a desconstruir dichos usos, buscando los matices, los dobles sentidos, las connotacionespara replantear las categorías, interrogarlas en sus ausencias, limites y negaciones, además de en sus contribuciones. - La escritura reflexiva se distancia de un uso inventarial o clasificatorio de conceptos/teorías o de una mera sumatoria de autores yuxtapuestos. Puesto que lo fundamental es la construcción del objeto de una manera relacional, es decir, estableciendo de manera sistemática relaciones significativas entre datos/conceptos. El ejercicio de escritura supone -y exigela utilización de ideas o de un vocabulario adquirido (a través de la formación académica en los principios de la teoría antropológica, en una corriente o escuela, en unos autores u obras emblemáticas), pero que son reformuladas en síntesis originales a propósito del objeto de investigación
específico que abordamos. Por tanto, el trabajo en torno a ideas que articula el proceso de escritura no supone en absoluto acotar prematuramente el objeto de estudio, valiéndose de definiciones o conceptos -usados de modo “clasificatorio”- que sirven más para clausurar, antes que para servir de instrumento a una exploración de las cuestiones emergentes en el proceso de investigación. - El texto final implica una doble operación de traducción. En el sentido de que, por un lado, explicita las mediaciones necesarias de la interpretación de los procesos socioculturales produciendo datos: el autor debe expresar, por una parte, los procesos sociales que constituyen los referentes empíricos. Y, por otro, es el medio de explicación y transmisión de los resultados de investigación: divulgando los datos producidos datos en términos de conceptos o categorías antropológicas que están destinadas, además, a ser comunicadas a diferentes agentes/ lectores). - Esto último pone de relieve la relación entre autor y lector, y nos plantea la pregunta: ¿desde dónde y para quién se escribe? En este sentido, las representaciones que el escritor se hace del lector o público (la comunidad científica, el mundo asociativo o militante, el gran público) inciden en el tipo de texto que se escribe y en la forma de escribirlo (artículo científico, capítulo de libro, ponencia o comunicación, ensayo de divulgación, escrito de denuncia o defensa, etc.). Se escribe estratégicamente desde una posición, contra otras posiciones en el campo… Y también se prevén estrategias retóricas y de escritura acordes con los objetivos perseguidos. 5. Algunas pautas sobre la construcción textual de un argumento antropológico I. Tratándose de la exposición argumentada de ideas/conceptos, es decir, de la producción y comunicación de una demostración antropológica, se nos plantea la dificultad de poner por escrito un pensamiento de acuerdo a la estructura lineal del texto escrito: introducción, desarrollo, conclusiones. No está de más recordar el hecho de que la estructura lineal del texto responde parcialmente a una reconstrucción a posteriori del trabajo de reflexión científica en torno a ideas/conceptos/teorías. El desarrollo de las ideas/conceptos en torno a las cuales articulamos nuestra demostración constituye el núcleo del trabajo de escritura reflexiva: este desarrollo guarda una relación de anterioridad lógica (y cronológica) con la escritura de la introducción y de las conclusiones –y también del índice (que es lo último). Particularmente, la introducción está destinada a plantear el tema, así como exponer la estructura del texto; en cuanto a la redacción de las conclusiones, ésta supone una articulación diferente de lo ya dicho (y excluye la aportación de datos nuevos ni un resumen de los datos aportados). II. A la hora de escribir es importante no dar cosas por supuesto (el lector –a diferencia del escritorno tiene “todo” en la cabeza); se requiere poner una atención especial en explicitar los presupuestos, los puntos de partida y la forma de abordar la temática. III. Evitar sobre-interpretaciones, generalizaciones e inferencias no fundamentadas: se debe proceder recomponiendo las relaciones sistemáticas que vinculan las unidades de análisis, explicando paso a paso la trabazón de esas relaciones entre unidades analíticas (ideas, conceptos, categorías, procesos). IV. Prevenir la falta de hilo argumental: es importante no desorientarse en la búsqueda del “mensaje” que queremos transmitir, abriendo hilos y más hilos que luego no conectan, precisamente porque no queda bien fijado ese hilo conductor. De esta forma, de repente aparecen temas o se tratan aspectos que uno no sabe bien a cuento de qué vienen y, sin embargo, se pasa muy por encima de temas que serían cruciales en el trabajo. V. El problema de las ramificaciones: evitar las digresiones excesivas en la redacción,
empleadas, así como los replanteamientos, oportunidades y dificultades aparecidas en el trabajo de campo. Encontraremos con cierta frecuencia este tipo de reflexiones a lo largo del texto o en apartados donde sean relevantes, por ejemplo, típicamente en la formulación de la problemática en forma de un relato de sorpresa o descubrimiento ante las realidades encontradas en el terreno. Con todo, un relato de nuestro trabajo de campo debe estar justificado, ya que no puede confundirse con una auténtica reflexión sobre cómo se ha ido construyendo el objeto, que es lo que se espera en definitiva de un apartado de metodología. EL CUERPO DEL TEXTO En el cuerpo del texto desplegamos las dimensiones e implicaciones de nuestra tesis central. Podemos pensarla como una concatenación de subargumentos necesarios para comprender el argumento central, y en este sentido obedecen a la misma lógica argumentativa: aseveración, datos y respaldo. Constituyen habitualmente subapartados, que incluso pueden tener su propio título. • Cada apartado debe englobar una dimensión de análisis • Debemos comenzar cada apartado anunciando cuál es el argumento a exponer • Cada apartado debe estar bien argumentado • Globalmente el argumento completo debe estar adecuadamente presentado Podemos pensar en los diferentes subapartados como las ramas de un tronco que es la problemática inicialmente formulada. Es un buen ejercicio chequear en el texto propio y en la lectura de textos de otros autores hasta qué punto el articulado del texto es adecuado y consigue expresar bien el objeto propuesto. Aseveraciones, razones y pruebas, orden? No hay una regla para determinar la organización y sucesión de subargumentos mas que la que se deriva de todo lo dicho: la organización es adecuada en cuanto permite seguir la argumentación general del texto global, y es nuestra delimitación del problema a tratar la que nos indica cuáles, cuántos y en qué orden subapartados deben estar presentes. A modo de pauta general, podemos distinguir algunos posibles criterios de organización de los subapartados/subargumentos: cronológico (de más antiguo a más nuevo), de familiaridad (de mas a menos conocido), de complejidad (de menos a mas complejo), de generalidad (de lo mas abarcante a lo mas específico), de menos a mas objetable, lógico (los antecedentes antes que los consecuentes) … Como recomendación general puede indicarse que es conveniente tener siempre presente la pregunta: ¿Qué es lo que quiero contar acerca de lo que pasa en el espacio en el que he hecho campo? De igual modo, en nuestra lectura crítica de textos etnográficos, conviene preguntarse qué papel juega cada apartado en la explicitación de la comprensión del autor de lo que pasa. También hay que tener en cuenta que, como ya se ha dicho, no se trata de exponer todo lo que es o podría ser relevante, sino aquello que es relevante para el argumento que se está haciendo.
EL ESCRITO ETNOGRÁFICO PARA LA PUBLICACIÓN: RECURSOS RETÓRICOS Y ESTILÍSTICOS Es preciso comenzar este apartado situando las consideraciones acerca de los recursos retóricos y estilísticos en el contexto que las hace relevante: conviene no recordar que las condiciones que garantizan la racionalidad de la argumentación trabajada en un texto para publicar no están dadas sin un trabajo reflexivo y constante de ajuste entre la teorización y la producción de datos. A lo ya visto hasta ahora hay que añadir que ningún texto dado a su publicación deja de utilizar recursos retóricos, como prueba Madden (2010). Incluso los textos en apariencia mas desapasionados y técnicos utilizan recursos estilísticos para transmitir al lector el punto de vista desde el que desean argumentar y ser entendidos por sus lectores. Las consideraciones estilísticas, incluyendo en el otro extremo los textos más experimentales en este sentido de recursos formales, de estructuración del texto y/o retóricos puestos en juego, están siempre cargadas de consecuencias teóricas, y están al servicio del ángulo desde el que el autor trabaja una problemática, y están por tanto sometidos al mismo trabajo de vigilancia reflexiva que el resto del proceso etnográfico, del que forman parte integral. En términos generales, el texto etnográfico no sólo debe funcionar bien desde el punto de vista de cómo está argumentado (suficiencia y solidez de los datos, admisibilidad de la tesis, adecuación de la tesis a los datos presentados, adopción de las estrategias metodológicas y recursos teóricos adecuados y enmarcables en la antropología), sino que debe funcionar también como texto, es decir, como discurso o aparato retórico que quiere comunicar algo de forma convincente y plausible. En términos globales, podemos concebir la monografía, artículo, memoria… como un relato o historia con el que deseamos comunicar a una comunidad de oyentes la visión que hemos alcanzado de lo que sucede en el espacio social en el que hayamos estado investigando. En términos de Atkinson, cuando elaboramos nuestros datos en la forma de un texto, elaboramos una metanarrativa. En este primer sentido, el escrito etnográfico tiene una dimensión literaria en la medida en que la exposición de nuestro argumento puede ser considerada como una trama narrativa atractiva, con su introducción, nudo y desenlace (conclusiones). Sin menoscabar la necesidad de emplear argumentos sólidos, siguiendo los elementos de evaluación que se han visto, la organización de la argumentación de una buena exposición de resultados (monografía, artículo, informe, film, …) tiene esto en cuenta. - La introducción intriga al lector, le interesa y le anima a continuar con la lectura y a comprometerse en la problemática que plantea el autor o autora. - En este mismo sentido, la organización de la presentación de las diferentes fases de la exposición en sí misma se puede desplegar como una historia. - En todo caso, daos cuenta de que no es una mera cuestión de forma: el modo en que el escrito está articulado es ya parte del análisis, al materializar una cierta forma de ver y construir las problemáticas, y de hecho diferentes estilos de exposición corresponden a diferentes escuelas antropológicas. Es evidente que de un mismo fenómeno se extraen y exponen aspectos que son relevantes de muy distinta manera desde posiciones por ejemplo interpretativas (Geertz) o estructurales (Bourdieu), por ejemplo. Fijaos por ejemplo en cómo Ferrándiz introduce su consideración de las violencias a las que se ve sometida la juventud venezolana con una descripción en primera persona de las sensaciones que produce la posesión. Ello responde al argumento que va a hacer, pero también obedece a una cierta comprensión del cuerpo y su papel en la experiencia social, que otros autores han trabajado teóricamente como embodiment. Ver por ejemplo La muerte sin llanto, de Scheper Hugues.
Al respecto existe bibliografía, aunque no vamos a abundar mas en ello . Para vuestras exposiciones, tened en cuenta que no existe una regla fija para presentar las diferentes fases de un argumento mas allá de la distinción entre introducción, cuerpo de la argumentación y conclusiones (cuándo y en qué orden presentar las diferentes aserciones o tesis a defender, cómo y en qué momento presentar nuestros datos, incluyendo los datos de contextualización), y que hay que hacer el esfuerzo por que el argumento resulte tanto sólidamente fundamentado como interesante para el lector. También tener en cuenta que la forma textual debe responder bien al argumento sustantivo o teórico que presentamos. Lo importante es reflejar de forma convincente el trabajo de análisis que habéis hecho y para ello la reflexión y la forma en que se presenta deben estar bien coordinados. La audiencia (comunidad de lectores/as) a la que presumiblemente nos dirigimos, como sabéis, sus conocimientos de la materia y sus expectativas, pueden ser el criterio por el que nos guiemos para la presentación del argumento. De hecho, siempre lo es, como hemos visto, en la medida en que no se escoge el mismo lenguaje ni se emplean los mismos recursos retóricos para dirigirse a una audiencia de pares que, por ejemplo, si tenéis que exponer los resultados a los sujetos con los que habéis estado trabajando o a colegas que no sean antropólogos en equipos o situaciones multidisciplinares, por poner ejemplos obvios. En cualquier caso, en vuestro ejercicio podéis presuponer que vuestro lector tiene conocimientos en antropología, pero no necesariamente en la temática y/o el ángulo de análisis que proponéis. Como ejemplo de presentación de una tesis vamos a emplear a Ordóñez, el primer apartado tras la introducción. En él primero expone los elementos de contexto, globales y atinentes a la situación particular que trata, que considera necesarios para su argumentación, y que funcionan como base o condiciones de posibilidad de los fenómenos que esclarece: el desarrollo de la institución de la ciudadanía y las exclusiones (inmigrantes, refugiados, apátridas…) que genera, a través de referencias a otros autores bien conocidas y que presumiblemente resultarán familiares a un lector antropólogo, especialmente a los que tienen un interés por cuestiones de ciudadanía e inmigración (su público lector probable). Esta familiaridad la insinúa incluso de forma explícita mediante la expresión “todos asociamos… “ (p. 88). El autor reconoce así ante su audiencia la poca novedad de estas cuestiones. Mediante un “sin embargo” avisa al lector la aparición de una dimensión de la problemática ya no tan bien conocida por el lector, y pasa a introducir los desarrollos mas recientes de la ciudadanía en el contexto de la globalización, mediante la distinción entre procesos de ciudadanía formal y sustantiva, refiriéndose de nuevo a otros autores, ya no tan generalmente conocidos. Expone la situación de las ciudades santuario, que narrativamente enmarca y hace comprensible lo que viene a continuación, y desde el punto de vista de su argumento, juega el papel de base o datos. Acaba el apartado con un adelanto (un spoiler?) de lo que va a desarrollar más adelante, que es de hecho su tesis central (p. 89) Comienza el argumento presentando su tesis; se dan determinadas formas de reconocimiento que se dan a los inmigrantes en la ciudad (esto es conocido), “sin embargo” (esto es menos conocido) estas son precarias, fragmentarias y volátiles, debido a políticas explícitas e implícitas que tienen como efecto “limitar la inclusión real y legal de dichas poblaciones”. Complejiza el argumento para a continuación introducir al lector en los datos que presenta en soporte de su tesis mediante un relato de su propio proceso de extrañamiento y necesidad de explicación de un detalle aparentemente trivial que observó en sus interacciones con inmigrantes. La reflexividad, la puesta en contexto del proceso de descubrimiento, juega así un papel retórico de facilitar la identificación y fomentar el interés del lector por el modo en que se está problematizando.
Narraciones: El carácter narrativo de la exposición del material de campo en textos etnográficos ha sido subrayada desde Malinowski, y es parte del arsenal expositivo característico de las estrategias retóricas que suelen desplegarse. Por ejemplo, algunos artículos pueden introducir el problema a tratar a través de la descripción de una situación vivida en el campo en forma de una pequeña narración, que cumple la doble finalidad de captar el interés del lector por su carácter intrigante y a transmitirle una primera impresión de la vida de los agentes con los que ha estudiado, a introducirles en sus vidas e incluso el mundo sensorial (olores, ruidos, sensaciones) en el que habitan. Es lo que se llama una narración vívida (vignette en inglés), que habitualmente el autor o autora descifrará analíticamente a continuación. En el texto de Ferrándiz podéis ver un ejemplo de esta utilización de pequeñas narraciones, en lo que podemos denominar viñetas etnográficas. Podéis ver que el autor la utiliza como introducción o portal al texto y la problemática expuesta en él. Nos permite en primer lugar tener un primer contacto con la población objeto de estudio, jóvenes venezolanos que acuden a un ritual. El hecho de reconstruir el camino del propio etnógrafo, el modo fragmentario en que va reuniendo informaciones (la historia de Morrongo, por ejemplo, que expresa vívidamente la cotidianidad de la violencia en Venezuela) y la brutalidad de lo que ve (la ordalía de la posesión) nos hace ver a través de sus ojos que exploran una realidad en apariencia incomprensible de actos de violencia extrema autoinflingida, y nos hace sentir el cargado contexto sensorial que crea el ritual. En segundo lugar, el uso de expresiones que se aclararán a lo largo del texto (el propio nombre de maría Lionza, lionzeros, materia, médiums, Erik el rojo…) captan el interés del lector, su deseo de comprender lo que pasa. Finalmente, nos presenta el problema y cómo lo tratará, que en seguida pasa a exponer inmediatamente de forma más canónica. A menudo, la narración cumple una segunda función que es actuar como ilustración de la problemática que se desea presentar. Es el caso del texto de Ferrándiz que acabamos de reseñar. Hacer ver al lector lo que se experimenta en una sesión de posesión de espíritus no es nada sencillo. La narración es particularmente útil cuando se trata de presentar al lector experiencias complejas, como en este caso, cuya paráfrasis explicativa no transmite con igual efectividad los sentidos y afectos asociados a esas experiencias. Desde otra mirada, estas u otras narraciones concretas de experiencias de campo sirven como respaldo a la tesis del texto: muestran qué es, quienes son los agentes, cómo participan desde qué posición… y otras propiedades que el autor desea subrayar para su argumento. Tenéis un ejemplo de este uso en Ordóñez, que nos reproduce (probablemente editados) dos fragmentos de su diario de campo que son formalmente dos pequeñas narraciones que muestran cómo emplean los inmigrantes los diferentes documentos (pp. 91-92). Por el contrario, los posicionamientos teórico-metodológicos de Devillard, muy distintos a los de Ordóñez o Ferrándiz, condicionan su presentación de su material, en este caso verbátims, que como podéis observar se presentan de forma despersonalizada, subrayando sólo algunos elementos de identificación de la posición estructural del locutor (sexo, fecha de nacimiento, profesión). Hay toda una declaración de intenciones en esta elección, como también por supuesto la hay cuando se adjudica un nombre y se ofrecen datos biográficos del entrevistado, algo también muy frecuente. El lector comprende así que la autora parte de una posición sobre la imposiblidad de ponerse (realmente) en el lugar del otro, porque el investigador no comparte su posición, ni trayectoria social/biográfica, etc...
A este respecto no existe una norma uniforme, y como podéis imaginar, depende del estilo de presentación que hayamos elegido y del argumento que deseamos presentar. Descripciones y generalizaciones La generalización a partir de la experiencia y los datos obtenidos en el campo es una estrategia habitual de presentación de los resultados. Pueden adquirir la forma de descripciones de modos de comportamiento, de concepciones y modos de ver comunes en el grupo estudiado, de procesos que se repiten… La generalización es ciertamente legítima y necesaria en la construcción de un texto etnográfico, en la medida que se subrayan los aspectos de la realidad que resultan más relevantes cara a la construcción del argumento, respecto del cual funcionan como datos. Desde el punto de vista retórico, evitan la acumulación de relatos de eventos repetitivos y que no sería productiva. Por ejemplo, en el texto de Ordóñez, una vez nos ha expuesto dos fragmentos del diario de campo en el que se discuten situaciones en la que se usan documentos, el autor aclara lo que se ha hablado en los verbátims y al mismo tiempo nos da una idea de la complejidad de usos que sus informantes hacen de los documentos. En un momento, el autor aduce que El social chueco es un aspecto esencial del trabajo manual explotador en Estados Unidos y en mejores épocas los empleadores les explicaban a los inmigrantes indocumentados despistados dónde conseguirlo. Se trata de una pequeña generalización que presupone un conjunto de situaciones y conversaciones en las que el autor ha participado y no son expuestas, pues interrumpirían el decurso del argumento que quiere hacer. Evitar ser farragoso por excesivamente prolijo en la descripción y procurar presentar datos sólidos son demandas entre las que debemos encontrar un equilibrio que responda a exigencias tanto retóricas como argumentativas. En cuanto a las generalizaciones, debemos utilizar con mucha precaución expresiones que tiendan a atribuir cierto rasgo (comportamental, moral, creencial) a toda la población estudiada, en la medida que puede proyectar una representación uniformante y distorsionada del grupo y sus particularidades socioculturales. Rara vez comparte todo el grupo un cierto rasgo o comportamiento, es decir, se dan posiciones divergentes y excepciones que iluminan o pueden iluminar la lógica subyacente de modo mas certero. Ejemplo de a qué me estoy refiriendo lo encontráis en el texto de Devillard, que precisamente expone las diferencias en el modo en que los sujetos relatan el desplazamiento a Cuba, y sitúa esas diferencias en un marco en el que resultan comprensibles. Abundando en esta cuestión, no son aconsejables ni resuelven el dilema entre solidez y economía el uso de expresiones del tipo “la mayoría” o “muchos”, aunque en ciertos contextos puedan ser necesarias. Como ejemplo usaremos a Ordóñez de nuevo. Discutiendo los usos y validez de diferentes documentos, afirma: Algunos jornaleros mexicanos y guatemaltecos también tienen una tarjeta consular que emiten los consulados y consisten en un registro oficial de los ciudadanos de esos países sin importar su estatus migratorio. Sin embargo, mientras que todos los hombres de la esquina entran en contacto con ONGs diariamente, muchos de ellos no saben dónde queda el consulado de su país, ni creen tener suficiente documentación para obtener la tarjeta consular que, al fin y al cabo, no siempre tiene un fin claro para estos inmigrantes. Advirtamos que lo que está mostrando Ordóñez es un campo de posibilidades en relación a la posesión de la tarjeta consular (tenerla o no), donde el factor clave es poseer conocimiento y experiencia en cómo se obtiene y qué usos tiene. No se trata de una cuantificación aproximativa ni de una generalización abusiva.
Reflexividad La exposición de los datos obtenidos en el trabajo de campo puede ir acompañada por una exposición del proceso en el que esos datos se produjeron. Esto incluye las interpretaciones e inferencias que han ido realizando los autores correspondientes. Por ejemplo, Rabinow en reflexiones sobre un trabajo de campo en Marruecos relata en primera persona la relación del antropólogo con un informante, Ali, y el modo en que el diálogo con el informante va conformando la visión que llega a obtener el antropólogo de la sociedad marroquí. En este caso, se pretende poner en cuestión la pretensión de autoría de los datos por parte de la antropología clásica, en la que un relator omnisciente expone las realidades que ha observado como si el proceso de conocimiento no fuese en realidad intersubjetivo; por el contrario, para Rabinow el conocimiento surge del intercambio con los informantes, es dialógico. El reconocimiento explícito del modo en que se produjeron los datos o se alcanzó una perspectiva de análisis ha pasado a formar parte del arsenal retórico de los textos etnográficos, además de ser un recurso para captar la atención del lector, que puede “ponerse en los zapatos” del etnógrafo para pasar de una comprensión parcial o incompleta a otra que es preferible y mas adecuada. . Uso de tropos (metáforas, símiles y metonimias) De nuevo es un recurso frecuente en los textos etnográficos contemporáneos. Nuestros datos, los que presentamos en el texto, suelen ser sinécdoques, que tratan de hacer ver el todo mostrando una parte (un relato, descripción, verbátims…). Los símiles son a menudo una herramienta analítica poderosa, que nos permite expresar gráficamente todo un análisis. Conceptos como estructura, estrato social, lucha de clases o descripción densa, entre otros muchos, ejemplifican la utilidad de las metáforas para expresar una idea compleja, subrayando aquellas dimensiones y dando lugar a las evocaciones que más nos interesa. Un ejemplo del uso de un tropo lo tenemos de nuevo en Ordóñez. En el segundo apartado del artículo, el título del apartado, ciudadanías paralelas, vale como ejemplo del valor heurístico de un símil. En primer lugar, el hablar de ciudadanías en plural introduce un elemento de interés, ya que no es corriente que se haga este uso refiriéndose a un solo país. El autor nos indica que va a trabajar un concepto de ciudadanía que no es el habitual, e interesa al autor por las implicaciones de este plural. Calificarla además de paralelas es un símil que nos hace evocar líneas que no se tocan, que continúan indefinidamente sin llegar a intersectar, como dos calles en una típica ciudad norteamericana. De algún modo, evoca también la dificultad de quien sufra ciudadanías paralelas de vivir simultáneamente en mundos que no se comunican. Estas evocaciones de hecho ayudan a entender el modelo de análisis que presenta en el artículo, como puede verse en la exposición posterior. Es preciso señalar también que este recurso al uso de expresiones (conceptos, expresiones sintéticas o figuras retóricas como la metáfora), que pueden efectivamente clarificar un análisis muy eficazmente, debe emplearse con precaución, evitando impregnaciones de sentido no analizadas que pueden proceder de la historia del concepto o del campo de asociaciones no controladas de una metáfora, por ejemplo. En este sentido, os animamos a leer los textos propuestos con mirada crítica, y a emplear este recurso de forma reflexiva y controlada. Citas
Todo texto etnográfico se inscribe en un paradigma disciplinar con el que establece un diálogo. Las citas abren el texto y lo sitúan en el entramado de otros textos con los que se relaciona. Esta relación puede ser de diversa índole. Puede actuar como datos cuando recogemos un análisis de otro autor o autora que ponemos al servicio de nuestro argumento. Puede apoyar o reconocer una deuda de autoría con otros/as autores/as del que extraemos o adaptamos una garantía, es decir, un concepto analítico o una forma (modelo, patrón, lógica…) de relacionar los datos. Puede asimismo subrayar la afinidad de mis tesis con las de otros/as autores/as que han llegado a conclusiones similares, complementarias, o incluso discutir con ellos/as cuando difieran. Incluso cuando exponemos nuestros datos, las citas a otros trabajos pueden facilitar la comparación con otros contextos socioculturales o inscribir mis hallazgos en lo que se conoce del contexto sociocultural en el que trabajo. Las referencias suficientes y adecuadas son un criterio de calidad para cualquier comité de revisión. La ciencia es siempre una empresa colectiva. Las citas lo reconocen. De vuestro ensayo no se espera que hagáis una búsqueda bibliográfica exhaustiva, basta con que citéis las obras que habéis leído y os han servido para vuestro escrito en cualquiera de los sentidos que se acaban de señalar. Sí es importante citar bien, es decir, elegir un estilo de cita (ya sabéis que hay varios) y aplicarlo consistentemente. Citas faltantes o mal presentadas dan una pésima impresión (estoy pensando en vuestro TFG o en posibles memorias de investigación que hagáis en el futuro). Prestad atención a este asunto, es meramente formal pero no indiferente. No está de más recordar que citar sin reconocer la fuente es la definición misma de plagio.
Anexo 2. Guía para la lectura crítica de textos etnográficos
FICHA DE AYUDA A LA LECTURA DE TEXTOS ETNOGRÁFICOS Etnografía como estructura argumentativa Identificar el esquema básico/elementos constituyentes de un texto etnográfico: título, introducción, metodología, desarrollo, conclusiones. - Título: - El título, ¿cómo se relaciona con los contenidos del escrito? En particular, con el problema/objeto y con la tesis central - Califícalo: tiene carácter de síntesis de los contenidos, trata de reflejar el problema de forma distanciada o evocativa, o cualquier otro calificativo que resulte apropiado - ¿Es relevante y pertinente, está relacionado con el objeto/problema?. - ¿Resulta atractivo? ¿Por qué, en qué reside su atractivo (o su falta)? - Introducción - Busca los elementos que debe incluir la introducción: - Identifica cuál es el objeto o problema presentado - Identifica el marco de interrogación o ángulo - Señala la discusión con otros marcos o ángulos, o con percepciones del problema desde el sentido común (pasar de los sentidos comunes a una construcción teórica); marco conceptual; - Debate y clarificación de las categorías de análisis: ¿hay un desarrollo específico de la discusión teórica estado de la cuestión (no como sumatoria de referencias). - Identifica las indicaciones acerca de la relevancia social del problema que se trata; contexto; elemento innovación frente a otros planteamientos (qué es novedoso en relación a discusiones previas sobre una problemática); - Metodología: - Identifica la descripción de lo que se ha hecho: técnicas empleadas, especificaciones (duración, criterios de selección…) presentadas; - Existe una exposición narrativa o argumentación sobre el proceso de construcción del objeto y selección de las técnicas; - Identifica a lo largo del texto los elementos autorreflexivos y las referencias a la ética de la investigación: ¿Hay una reflexión explícita sobre la adecuación de técnicas o procedimientos utilizados? ¿Resulta convincente y suficiente? ¿Está clara la relación entre elaboración teórica y producción de datos? - Desarrollo: - Ver la relación entre apartados y despliegue del argumento. Trata de construir un árbol, identificando la tesis, subtesis y los datos presentados. - Analizar la literatura empleada, en sus diferentes usos: - elaboración del marco de problematización (elaboración de categorías y conceptos). ¿Es relevante, suficiente? - Referencias a conclusiones de otras investigaciones que funcionan en el argumento como bases o datos. argumento y base (datos, a modo de viñeta o cita/verbatim; generalizaciones; otras referencias); subargumento, contraejemplos. Uso de diferentes tipos de datos contrastantes (base empírica). → ¿Qué es un argumento? una secuencia de tesis y razones interconectadas. Pluralidad de voces analíticas.
- Conclusión: síntesis; retomar y sintetizar lo fundamental (cómo has interrogado el problema y cuál es la línea de razonamiento qué se ha seguido? ¿Qué se ha construido y/o descubierto?). [No hay nada nuevo] Posibles líneas de intervención a futuro; sugerencia de líneas de investigación futuras. Etnografía como texto Modos de articular discursivamente el análisis de datos: Viñetas etnográficas: determinar críticamente su relevancia (muestran dimensiones de las prácticas que son importantes desde el punto de vista del análisis presentado) y pertinencia (logran sustentar el argumento en el que están inscritas). Pregúntate hasta qué punto la viñeta expone y sintetiza la lógica social (garantía) que se quiere transmitir. Posibles implicaciones respecto a los presupuestos teóricos (implícitos o explicitados) manejados por el autor en el argumento. Manejo de los datos: identificar los datos presentados: defínelos. Es importante también comprender y evaluar críticamente estos aspectos: relevancia y pertinencia (ver arriba). Tener en cuenta además su capacidad de persuasión: en qué medida son adecuados para el argumento que se está presentando, en qué medida resulta novedoso y creíble el ángulo (tesis) que se trabaja. Recursos de persuasión: Metáfora/metonimia, ironía, sinécdoque: identificación de su posible uso en el texto. Prestar particular atención a los conceptos y categorías que emplee el autor para exponer y clarificar su análisis. Evaluar críticamente hasta qué punto confunde o clarifica Narrativa general: Ver en el modo en que se presenta el argumento el posible juego con las expectativas del lector: efectos irónicos, de contraste dramático, de intriga (misterio y su desvelamiento), etc., en la articulación de apartados y presentación del material. Voz narrativa - Recordar que en todo texto hay una elección respecto del punto de vista empleado (uso del impersonal, plural mayestático o primera persona): reflexionar sobre las implicaciones de esta selección. Tener en cuenta las audiencias, pero también la cuestión de la autoría. - Distinguir las distintas voces - pluralidad de agentes y puntos de vista analíticos y narrativos. Tratar de entender el sentido y el efecto de incluirlas en el texto: verbátims, citas del diario, citas de otros autores. - En particular respecto de las voces de agentes en el campo conviene hacerse un conjunto de preguntas: ¿qué se nos deja saber de ellos? - ¿Cómo son presentados, cómo (y si) se justifica la relevancia de incluir estas voces? Cuidado, no sólo son indicios de que las prácticas que afirmamos que existen se dan efectivamente, sino que también, como las viñetas, pueden conseguir un efecto de ilustración del análisis. - ¿Se evita la fabricación de voces privilegiadas o que representen a la totalidad del colectivo? ¿Se trata de recoger la variedad de voces recogidas, se consigue representar esta diversidad? Busca las marcas en el texto. - Voz autorial: - empleo de la primera persona/tercera persona en la narración, el autor como una voz identificada o eliminada del texto. Momentos en que aparece, con qué efectos, qué presupuestos teóricos o metodológicos están implicados. Prestar especial atención a