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ELECTRODOMÉSTICAS. PRÁCTICAS ARTÍSTICAS SOBRE USOS-OTROS DE LAS TECNOLOGÍAS CULINARIAS MANUEL MCCARTHY VALDERRAMA GRADO EN BELLAS ARTES FACULTAD DE BELLAS ARTES UNIVERSIDAD COMPLUTENSE DE MADRID TRABAJO FIN DE GRADO Madrid, a 14 de junio de 2021 Directora: Rosell Meseguer Mayoral
I ÍNDICE Páginas Índice de figuras ………………………………………………………………………... II Resumen ………………………………………………………………………………… III Abstract ………………………………………………………………………………… III 0. La tecnología en la cocina: primera introducción ………………………………… 1 1. No es cambiar(lo), es mirar desde Otro lado: segunda introducción ……..……… 2 Objeto de estudio. Hipótesis ………………………………..…………………… 5 Objetivos ...……………………………………………………………………… 5 Metodología ……..……………………………………………………………… 6 Viabilidad ………………………………………………………………………. 7 Interés del TFG ………………………………….…………………………….. 7 2. Un estado de la cuestión: sobre las epistemes feministas en la cocina ….……….. 8 3. Sobre la tecnología “para mujeres” y “de mujeres” ……………………..……….. 10 4. Cocinar y reunirse son actos de guerra ……………………………………………. 17 5. Conclusiones. Las tecnologías están hechas por hombres y para hombres…..….. 21 Bibliografía ……………………….……………………………………………………. 23 Anexo 1: Referencias de figuras ………………………………………………………. 26 Anexo 2: Prácticas a tamaño completo ………………………………………………. 27
II ÍNDICE DE FIGURAS Páginas Figura 1. Imagen de realización propia ………………………………………………… 1 Figura 2. Anuncio de Lindstrom Smith Co. ………………………….………………… 2 Figura 3. Imagen del Hombre ……………………………….…………………………. 10 Figura 4. Imagen de realización propia ………………………………………………… 12 Figura 5. Ricardo Lanzarini, Dialogo interguisal, 2000 ……………………….……….. 14 Figura 6. Dedicatoria ………………………….………………………………………... 15 Figura 7. Imagen de realización propia ………………………………………………… 16 Figura 8. Imagen de realización propia ………………………………………………… 16 Figura 9. Martha Rosler, Semiotics of the Kitchen, 1975 ……………………………… 17 Figura 10. Realización propia. Semiotics of the technologized kitchen ……………….. 17 Figura 11. Imagen de realización propia ……………………………………………….. 19 Figura 12. Victor Grippo, Construcción de un horno popular para hacer pan, 1972 …… 19 Figura 13. Imagen de realización propia, Encuentro sobre Tecnología ………………… 20 Figura 14. Imagen de realización propia, Encuentro sobre Tecnología ………………… 20 Figura 15. Imagen de realización propia, Encuentro sobre Tecnología ………………… 20
III RESUMEN Diversas autoras feministas plantean que la tecnología no es neutra, sino que existe una relación entre las tecnologías y los sistemas patriarcales, que separa a las mujeres, y sujetxs XenoHombres, de los procesos tecnológicos. Por lo tanto, son necesarias las revisiones feministas y en clave de género del campo, para no reproducir el sistema (cis-hetero) patriarcal (blancoOccidental-burgués). La presente investigación tratará de desvelar quien o quienes son representadas como la Otredad de las tecnologías, haciendo hincapié en las tecnologías culinarias y su relación con las mujeres. Haciendo uso de la particularidad de estas tecnologías “femeninas” (o “para mujeres”), y aprovechando su potencialidad política desde la sombra y lo no-enunciado, se generan fisuras y resistencias en la continuidad normativa de las lógicas patriarcales de las tecnologías. Los utensilios de cocina tienen un papel central en la práctica artística del trabajo, así como las prácticas y epistemes asociados a ellos. El acto de reunirse a comer se utiliza como táctica guerrillera para afrontar desde la práctica los asuntos tratados en el texto. PALABRAS CLAVE Tecnología, Xeno-Hombre, Hombre, la cocina, guerrilla ABSTRACT Various feminist authors see technology as non-neutral, seeing a direct relationship between technologies and patriarchal systems that alienates women and Xeno-Man subjects from technological processes. Therefore, feminist and gender-based revisions of the field are necessary in order not to reproduce the (cis-straight) patriarchal (white-Western-bourgeois) system. This present investigation will try to reveal those who are presented as the Otherhood of technologies, in particular by focusing on culinary technologies and their relationships with women. Though the particularity of feminine (or “for women”) technologies and taking advantage of their political potential from the shade and the non-stated, fissures and resistances are generated in the normative continuity of patriarchal logics of technologies. Kitchen utensils play a main role in this artistic practice of this work, along with practices and epistemes associated with them. The act of gathering to eat is used as a guerrilla tactic to confront the practical aspects of the issues portrayed in the text. KEY WORDS Technology, Xeno-Man, Man, the kitchen, guerrilla
1 0. La tecnología en la cocina: primera introducción Fig. 1. Imagen de realización propia
2 1. No es cambiar(lo), es mirar desde Otro lado: segunda introducción 1 Los cuchillos en abstracto no existen. Hay muchos tipos de cuchillos, y cada tipo se diseña con un fin concreto en mente 2 1 Este trabajo, producido dentro del contexto universitario, ha requerido de una segunda introducción con el fin de cumplir los requisitos estructurales propios del Trabajo Fin de Grado. La primera introducción supone un posicionamiento político ilustrado frente al asunto a desarrollar, mientras que la segunda redacta dicho planteamiento, además de otros apartados requeridos por la academia. 2 David Casacuberta, “Sesgo en bucle: alimentando la injusticia algorítmica”, CCCB LAB, 9 de mayo de 2018, https://lab.cccb.org/es/sesgo-en-bucle-alimentando-la-injusticia-algoritmica/ “White Cross Electric Vibrator” Incluye dos cabezales fálicos para su función de vibrador, varios recambios para masaje facial o corporal, pulidoras y distintas batidoras. Resulta el producto perfecto para masturbarte mientas montas la nata que tanto le gusta a tu marido. Fig. 2. Anuncio de Lindstrom Smith Co.
3 El lenguaje tiene/es agencia 3 , nos recuerda Judith Butler. El lenguaje posee la capacidad de crear la realidad. Reformular el lenguaje supone modificar la realidad: un posicionamiento político. La primera introducción feminiza el lenguaje, lo separa de sus raíces masculinas; modifica la gramática para poner de manifiesto la conexión entre Mujer-tecnología-cocina y genera un significado Otro de aquellos objetos tecnológicos. Como escribió Virginia Wolf, “se adquiere un cierto poder sobre la salchicha y el bacalao ahumado al escribir su nombre” 4 , se puede modificar la cartografía de poderes asociada al lenguaje escrito. Ante esta modulación del lenguaje asociado a la investigación del trabajo, resulta pertinente situar/significar los principales conceptos utilizados durante este documento. En primer lugar, nos interesa la posición desde la que aborda el término “tecnología” el filósofo Webster F. Hood, que la define como “un entramado humano de utensilios –herramientas, máquinas, instrumentos, materiales, ciencias y personal– que hacen posible y sirven a la construcción de unos fines por parte” 5 del ser humano. Sin embargo, para el presente texto, la definición se completa desde los planteamientos de Judy Wajcman 6 que la plantea como ciencia aplicada 7 adaptada históricamente para ajustarla a un modelo de masculinidad 8 que desvele la unión “natural” entre Hombre y Tecnología, en detrimento de lo femenino. Además, afirma que los significados de la tecnología no acaban al salir de la fábrica, sino que se conforman socialmente 9 a través de sus usos y significados. Por lo tanto, la feminidad y la concepción de mujer, también a través de las investigaciones de Wajcman, se define como sujeto “incompatible con los afanes tecnológicos” 10 , desvinculando a la mujer de los procesos de conformación de las tecnologías y estableciendo una división sexogenérica en el campo; la feminidad queda relegada a las actividades domésticas, al simple uso de las tecnologías, y sus innovaciones aplicadas al trabajo no-cualificado relegadas a un plano inferior, invisible 11 . En el presente trabajo se analizan las tecnologías, particularmente aquellas pensadas para la cocina, en su relación con el género y los mecanismos que lo conforman. Diversos feminismos, como el tecnofeminismo, ciberfeminismo, feminismo radical o el ecofeminismo, analizaron durante la segunda mitad del siglo XX 12 las tecnologías desde una clave de género, desvelando las relaciones de poder sexo-genéricas que se han dado y se siguen dando en el campo de la tecnología, en su diseño, su construcción y sus usos. Por lo tanto, la fisura que sucede en la presente práctica no pretende, como si de un método científico se tratara, de enunciar una nueva “Verdad” que sustituya a los enunciados masculinistas imperantes. Por el contrario, supone un cuestionamiento con intención de repensar, desestabilizar o remover las lógicas normativas que se han construido en torno a la noción de tecnología y que a su vez la han constituido. Se trata más de volver a (re)construir desde otras lógicas, que dejan espacio a sujetos activos “Otros”. 3 Judith Butler y Paul B. Preciado, Lenguaje, Poder e Identidad, (Estudios Lacanianos, 5, Madrid: Síntesis, 2004), 24 https://www.ses.unam.mx/docencia/2018I/Butler2004_LenguajePoderEIndentidad.pdf 4 Virginia Woolf, A Writer's Diary, (Londres, Hogarth Press, 1959), 365. 5 Webster F. Hood, “El problema de la técnica: el enfoque aristotélico versus el heideggeriano”, en Filosofía y tecnología, eds. Carl Mitcham y Robert Mackey (Madrid: Ediciones Encuentro, 2004), 479512, 480. Se ha decidido eliminar de la cita la palabra “hombre” y sustituirla por “ser humano”, por sus connotaciones patriarcales. 6 Judy Wacjman, El Tecnofeminismo (Feminismos, 88, Madrid: Cátedra; Instituto de la Mujer, 2006). 7 Ibíd., 30. 8 Ibíd., 28. 9 Ibíd., 50. 10 Ibíd., 30. 11 Ibíd., 72. 12 Ibíd., 44.
10 Fig. 3. Imagen del Hombre 3. Sobre la tecnología “para mujeres” y “de mujeres” Será Hombre aquel que signifique la tecnología. Será mujer quien la use. Será Hombre quien sea apto para entender la tecnología. Será mujer quien no sea natural para con la tecnología. Será Hombre quien coma. Será mujer quien entre en la cocina y prepare alimentos. No será Hombre aquel que, cumpliendo lo anterior, entre a hacer a la cocina. La cocina es territorio de mujeres y de noHombres. Que haga la comida quien menos testosterona posea. La tecnología no es cosa neutral. Tiene dueños. Y esos que hablan de tecnología hoy en día, son los propietarios 31 Como relata Judy Wajcman en su libro de 2004 “El tecnofeminismo”, la ingeniería mecánica y civil del siglo XIX resignificó el término “tecnología” para adaptarlo a un modelo masculino y restringiendo los objetos y conocimientos desarrollados por mujeres 32 . Ello se refleja en textos como “Knowledge Types in Technology” de Günter Ropohl, cuando define el concepto como “la práctica y los resultados de la ingeniería, así como, de la investigación científica en ingeniería” 33 . Además, este cambio histórico ha tenido consecuencias mayores sobre la historia de las mujeres en relación con trabajos cualificados en ciencia e ingeniería. Sin embargo, al enterrar las relaciones mujeres-tecnologías, se pasó por alto toda una genealogía histórica que permitiría vislumbrar dichas relaciones. Sólo a raíz de pensamientos y revisiones feministas se ha podido determinar la parcialidad del término. Wajcman realiza una revisión histórica de los artefactos técnicos, lo que desvela que las mujeres “y en particular las mujeres indígenas, figuran entre las primeras tecnólogas” 34 . Fueron ellas las que desarrollaron los artilugios como “la azada, el hatillo, el machete y la hoz de siega, el mortero y la trituradora” 35 , y las productoras de los artilugios antes entendidos como tecnológicos. Al posicionarse el hombre como único productor de tecnología, la masculinidad se entendió como norma, como menciona Wajcman cuando afirma que “los estudios de la corriente dominante por lo general han asumido que el género tiene escasa incidencia en el desarrollo de la tecnología, porque no han hecho explícita la masculinidad de los actores implicados en dicho desarrollo” 36 . Este posicionamiento del Hombre como punto central supone el rechazo o la invisibilización de las especificidades Otras que, como apunta la doctora Barbara Saínza, “tiene 31 Cédric Leterme y Mariana Pita, El Futuro Del Trabajo Visto Desde El Sur: Crítica de la Cuarta Revolución Industrial (Cero a La Izquierda, Madrid: Popular, 2020), 85. 32 Wacjman, Op. cit., 28. 33 Günter Ropohl, “Knowledge Types in Technology”, International Journal of Technology and Design Education 7 (1997), 65-72, 67. 34 Wacjman, Op. cit., 28. 35 Ibíd. 36 Ibíd., 73.
11 su contrapartida en el conocimiento tradicionalmente informal, local, marginal, anónimo, invisible y colectivo” 37 principalmente producido por mujeres, indígenas… como ya mencionaba Wajcman. Esta neutralidad construida a modo de “testigo modesto”, como lo define Donna Haraway, ha generado una separación de la esfera femenina con los conocimientos tecnológicos, cuyas consecuencias son observables estadísticamente en los estudios universitarios y carreras profesionales 38 . Así, Wajcman afirma sobre la introducción de mujeres en aspectos científicos y tecnológicos cómo el diseño, la educación y la política, que “puede permitir importantes avances a la hora de rediseñar la tecnología” 39 . Sin embargo, la académica Isabel Tajahuerce afirma que introducir a mujeres dentro del campo de la tecnología no implica acabar con sus lógicas patriarcales. El objetivo no se basa en aumentar únicamente el número de mujeres, sino que “es fundamental formar en perspectiva de género a quienes trabajan en los lenguajes informáticos” 40 . A pesar de un dominio masculino del campo tecnológico, son las mujeres quienes continúan fabricando los aparatos electrónicos. El Hombre enuncia y diseña, mientras que son mujeres las que ensamblan los artefactos. En este caso, parece que el entusiasmo ciberfeminista 41 de los años 80 no ha llegado a cumplirse. Las mujeres no se han adueñado de las tecnologías, sino que las tecnologías se han adueñado de las mujeres. Como reflexión sobre este paradigma, en 2002, la artista Prema Murthy 42 realiza el proyecto “Mystic Hybrid” en el que estudia las condiciones de trabajo de las mujeres en fábricas de microelectrónica en el Sudeste Asiático. Con esta pieza podemos extraer miradas sobre el sistema de explotación del cuerpo femenino y sobre las relaciones actuales entre mujeres y tecnologías en contextos menos privilegiados que los que podemos encontrar en Occidente. Como afirma Leterme, estas situaciones se producen por “la flexibilidad espacial que ofrecen las tecnologías” 43 que “permite a las empresas deslocalizar […] actividades fuera de sus fronteras” 44 , precisamente para aprovechar al sujeto (femenino) sureño precarizado. Esto ocurre, como afirma el historiador y periodista indio Vijay Prashad, porque a las empresas les resulta más barato precarizar la fuerza humana del Sur (“porque este trabajo (y los trabajadores que lo efectúan) no tiene valor” 45 ) que automatizar los procesos en beneficio del sujeto “sureño”. 37 Bárbara Saínza, “Mitos y tecnologías. De epistemologías, inteligencias y relaciones de poder”, en MUJERES-TRABAJOS-ARTES-TECNOLOGÍAS, ed. GIPAFCoCo. ¬ACCESOS. Revista de investigación artística, 4 (2021): 10-19, 11, https://www.accesos.info/barbara-sainza 38 InstMujeres, Sesión 3. Inteligencia artificial y género, video de YouTube, 1:34:05, emitido en directo el 19 de octubre de 2020, https://www.youtube.com/watch?v=ZcspyPhlVPI&list=PLIdOa4FWXTfTbBlK32SdJzRgrUI68Zehv&in dex=4 39 Wajcman, Op. cit., 167. 40 Alejandra Acosta, «“Los robots se programan con estereotipos machistas” | Madrid Sindical», Madrid Sindical, 15 de julio de 2019, https://madridsindical.es/2019/07/15/los-robots-se-programan-conestereotipos-machistas/ 41 Teresa López et al., Ciberfeminismo: de VNS Matrix a Laboria Cuboniks (Barcelona: Holobionte Ediciones, 2019). Con consignas como “Saboteadoras del ordenador central gran papá”, del “Manifiesto ciberfeminista para el siglo XXI” (Ibíd., 53) o “las máquinas deben pervertirse, reinstrumentalizarse […]” en “Un hechizo con ternura para el antropoceno” (Ibíd., 59-64), ambas del colectivo VNS Matrix, planteaban utopías dadas por las tecnologías de la información y comunicación. Desde una perspectiva contemporánea podemos apreciar que estos entusiasmos no se han cumplido, y las tecnologías han reproducido las lógicas de poder pre-existentes fuera de la Red. 42 Prema Murthy, Mystic Hybrid, 2002, http://premamurthy.com/new-gallery-1 43 Leterme, Op. cit., 51. 44 Ibíd. 45 Ibíd.
12 Si volvemos la mirada hacia la mercantilización de los dispositivos electrónicos, Wacjman nos señala que estos se pueden dividir en dos grandes grupos, binarios y opuestos entre sí: la línea marrón y la línea blanca 46 . La autora entiende como línea marrón aquellas tecnologías que son dirigidas a un público masculino; aquellas que son más complejas y dirigidas al ocio y la satisfacción individual (ejemplo de ello serían la televisión, el teléfono…). Por su parte, los aparatos de línea blanca son aquellos destinados a las tareas del hogar y la “producción de lo viviente” 47 y enfocadas principalmente a un usuario femenino. Así, la aspiradora y los electrodomésticos de la cocina entran dentro de este término. A continuación, se analizan tres dispositivos tecnológicos para ilustrar con precisión estas categorías a las que se refiere Wajcman. TRES CASOS DE ESTUDIO - BATIDORA Remitiéndonos a la Figura 2, observamos el motor multiusos desarrollado por Lindstrom Smith Co., con cabezales intercambiables que incluyen batidoras, lijadoras, pulidoras y varios vibradores. El producto, dirigido a mujeres, supone un remedio casero para la histeria femenina 48 , al mismo tiempo que permite realizar ciertas tareas del hogar. - MICROONDAS 49 La historia del microondas supone un ejemplo del aspecto social en la construcción y significados de las tecnologías eléctricas. En un principio, como relata Wajcman, el producto se concibió “para recalentar comida preparada […] que sería utilizado por los hombres, especialmente los hombres que vivían solos” 50 y se ubicó (en las tiendas) al 46 Wajcman, Op. cit., 76. 47 Michel de Certeau et al., La invención de lo cotidiano 2. Habitar, cocinar. Vol. 2, El oficio de la historia (México D.F.: Universidad Iberoamericana, 1999), 156. 48 Sobre la histeria femenina, véase: Rachel P. Maines. The Technology of Orgasm: “Hysteria,” the Vibrator, and Women’s Sexual Satisfaction (Baltimore: The John Hopkins. University Press, 1999). 49 Para ampliar la historia del microondas véase: Cynthia Cockburn y Susan Ormrod, Gender and Technology in the Making (Londres, Sage, 1993). 50 Wajcman, Op. cit., 60. Fig. 4. Imagen de realización propia
13 lado de aparatos como “televisores y […] reproductores de video” 51 . Sin embargo, las usuarias comenzaron a utilizar estos dispositivos por su conveniencia en términos de reducción de los tiempos en determinadas tareas domésticas. Ello produjo un cambio de ubicación en las tiendas, ahora junto a lavadoras, hornos… - DOMÓTICA 52 La utopía de una casa inteligente, al servicio de la familia, ignora por completo las tareas domésticas, centrándose en servicios de iluminación o calefacción, que supone una mayor comodidad para sus habitantes. Sin embargo, como señala Wajcman, el uso de estas tecnologías se dirige a un público reflejo del diseñador, es decir, al hombre. Por lo tanto, y en palabras de Wajcman, podemos concluir que “la casa inteligente es una visión profundamente masculina de la casa, más que un hogar, algo así como la «máquina para vivir» de Le Corbusier” 53 . Estudiando estos tres ejemplos podemos entender que las tecnologías son productos sociotécnicos 54 , cuyos significados no se ensamblan únicamente en las empresas tecnológicas y en las fábricas del Sur, sino que se conciben en las relaciones y usos que se establecen a partir de ellas. Entendiendo que las tecnologías se significan principalmente por y para el Hombre, ¿dónde quedan las mujeres (y sujetos Xeno-Hombres) en la ecuación socio-técnica? La respuesta puede estar en los escritos de Wajcman, cuando distingue entre trabajos cualificados y no cualificados. Remitiendo a la primacía de la ingeniería como disciplina significadora de la tecnología, se comienza a distinguir entre trabajos complejos, que necesitan entrenamiento, y por tanto, accesibles solo a Hombres, y trabajos inferiores en cualificación. Dichas tareas podían ser realizadas por cualquier Xeno-Hombre, incluyendo a mujeres. Por ello, sus conocimientos y prácticas son relegados a un ámbito “no cualificado” y al espacio de lo doméstico. Wacjman afirma que “la infravaloración del trabajo “no cualificado” y subordinado de las mujeres sirve para invisibilizarlas en los estudios de la tecnología de la corriente dominante” 55 , lo que invisibiliza cualquier innovación postulada desde este lugar. Esta relegación a lo doméstico, a “la producción de lo viviente” 56 , como recoge Michel de Certeau, aparta cualquier intento de generar epistemes de lo común desde el espacio de lo doméstico, concretamente desde la cocina, espacio central para este trabajo. 51 Ibíd. 52 En relación a la domótica, véase: Anne-Jorunn Berg, “A gendered sociotechnical construction: the smart house”, en Social Shaping of Technology, eds. Donald MacKenzie y Judy Wajcman (Milton Keynes, Open University Press). 53 Wajcman, Op. cit., 177-178. 54 Ibíd., 15. Añade que “un sistema tecnológico nunca es meramente técnico: su funcionamiento en el mundo real incluye elementos técnicos, económicos, empresariales, políticos e incluso culturales”. Ibíd., 57. 55 Ibíd., 72. 56 De Certeau, Invención de lo cotidiano II, 156.
14 Fig. 5. Ricardo Lanzarini, Diálogo interguisal, 2000 Para rechazar una categoría, por ejemplo, los trabajadores o las mujeres, la calidad de sujetos políticos, tradicionalmente bastó con constatar que pertenecían a un espacio “doméstico”, a un espacio separado de la vida pública, de donde solo podían emerger gemidos o gritos que expresan sufrimiento, hambre o cólera, pero no discursos que manifiestan una aisthesis común. Y la política de esas categorías […] consisti en hacer ver lo que no se veía, en entender como palabra lo que solo era audible como ruido 57 Esta pieza, denominada “Dialogo interguisal: la orquesta de los guisos criollos”, producida en el año 2000 en el contexto de la 7ª Bienal de La Habana trata sobre la transformación de las tradiciones latinoamericanas y el punto donde se pierde la esencia de estas. Sin embargo, una revisión contemporánea y desde los asuntos tratados en el presente trabajo sugiere una estrecha relación con la cita de Jacques Rancière que acompaña a la imagen, cuando trata los sonidos que salen del espacio doméstico. Así, la obra propondría un posicionamiento político para amplificar aquellas epistemes asociadas a la realización de un guiso, para “entender como palabra lo que solo era audible como ruido” 58 . Es en estos momentos, escuchados solo en ciertas ocasiones, donde reside un potencial para la práctica artística, aprovechando su posición en la sombra. Sin embargo, esta cuestión va más allá del sentido del oído, y se inserta en las lógicas de la imagen visual y las luchas de poder que existen sobre la representación de los cuerpos que, como la doctora Yera Moreno enuncia “dicha producción de imaginario era necesaria para que la clase obrera emergente se viera articulada e identificada como tal” 59 . Podemos aplicar las mismas premisas que Moreno atribuye a la clase obrera a todo sujeto Xeno-Hombre, que busca, desde su especificidad, ser visto y oído. Por lo tanto, quizás no debamos entender lo doméstico, y en particular la cocina, como habitación des-conectada, sino como laboratorio de conocimientos y prácticas 60 que poseen el potencial de subvertir las lógicas sobre las que se construyen las tecnologías. Estos espacios poseen varias herramientas que, apartadas del dominio masculino, sugieren vías de actuación para la resistencia y modificación de los usos de las tecnologías. 57 Jacques Rancière, Política, policía, democracia, (Madrid: LOM, 2006), 76. 58 Ibíd. 59 Yera Moreno, “Las obreras del arte. Relatos visuales sobre mujeres y trabajo”, en MUJERESTRABAJOS-ARTES-TECNOLOGÍAS, ed. GIPAFCoCo. ¬ACCESOS. Revista de investigación artística, 4 (2021): 140-147, 141, https://www.accesos.info/yera-moreno 60 La cocina y los conocimientos femeninos han servido como laboratorio científico a lo largo de la historia, sin estas ser reconocidas por sus contribuciones. Por ejemplo, Fanny Angelina Eilshemius sugirió a su marido, un reputado médico alemán, el uso del agar-agar (ingrediente que utilizaba con regularidad), que permitió el cultivo de Mycobacterium tuberculosis. Sin embargo, su contribución nunca se plasmó. Para ampliar información, véase Christina Agapakis, “The forgotten woman who made microbiology possible”, Popular Science, 14 de julio de 2014, https://www.popsci.com/blognetwork/ladybits/forgotten-woman-who-made-microbiology-possible/
15 Fig. 6. Dedicatoria En este caso, destacamos los libros de cocina como herramienta feminista a lo largo de su historia. Como explica la historiadora culinaria Jan Longone 61 , el libro de cocina se utilizó como difusor de las propagandas feministas entre finales del siglo XIX y mediados del siglo XX. Como indicó Longone en 2011, en Estados Unidos se popularizó el uso de los libros de cocina publicados por mujeres, alejados de los intereses masculinos, para difundir una agenda feminista vinculada a movimientos sufragistas por todo el país. Estas publicaciones autogestionadas (producidas por y para mujeres) contenían portadas a favor del voto femenino (siempre blanco y burgués), recetas sufragistas nombradas a partir de mujeres ilustres o diferentes elementos como anuncios o dedicatorias con los mismos propósitos. 61 Jan Longone, The Old Girl Network: Charity Cookbook & the Empowerment of Women, video de Vimeo, 1:16:49, Culinary Historians of Southern California, 9 de abril de 2011, https://vimeo.com/55415471 [Traducción propia] Dedicatoria A la primera mujer que se dio cuenta de que la mitad de la raza humana no estaba recibiendo un acuerdo justo, y que tuvo el coraje de expresar una protesta; y también a la larga línea de mujeres que, desde ese día, vieron claramente, pensaron fuertemente, y desafiaron la infrarrepresentación, el ridículo, la calumnia y el ostracismo social, para producir ese día milenario cuando la humanidad conocerá las bendiciones de pelear juntxs como iguales. A todas las valientes e impávidas solados del progreso dedicamos nuestras labores para compilar este volumen.
16 Resulta pertinente destacar el desinterés masculino por este tipo de objetos, lo que permitía a mujeres actuar desde la sombra y lo aparentemente irrelevante y no importante. Recordando a Rancière 62 , se asumía que aquellos sonidos emergidos desde lo doméstico solo resultaban ruidos o quejidos que, en este caso, permitió generar una Red de difusión y epistemes feministas sin que lo masculino colonizase o se percatase de dichos dispositivos. Es por ello por lo que las prácticas artísticas que se han ensayado en el presente trabajo actúan desde lo local, desde una posición oscura e imperceptible. El uso de recetas culinarias como herramientas de visibilización de realidades Otras se explora en el video “The Avocado Toast” 63 realizado en 2020 por la arquitecta y académica Linda Schilling Cuellar. En la pieza enseña a realizar una tostada de aguacate, enfocándose en las cuestiones geopolíticas y sociales que atraviesan el cultivo de este fruto y las consecuencias de su plantación masiva para los recursos naturales del Sur (donde mayoritariamente se encuentra su producción). Sin embargo, las herramientas “de” y “para” mujeres en la cocina no son los únicos artefactos presentes en el espacio: los electrodomésticos y demás “cacharros” eléctricos y electrónicos de la cocina se plantean como colonizadores del espacio y extraños a las prácticas culinarias. Como explica Wajcman, “algunos artefactos […] se diseñan y desarrollan adoptando formas particulares que encarnan las relaciones de poder entre los géneros” 64 como en el caso de los ya enunciados electrodomésticos. De Certeau ahonda en la historia de la introducción de aparatos eléctricos en la cocina para desvelar cómo las prácticas y epistemes femeninas se modificaron, modelaron o suprimieron en favor de los nuevos usos que los artefactos impusieron a los movimientos de los cuerpos. 62 Rancière, Política, 76. 63 Linda Schilling Cuellar, The Avocado Toast, 2020, https://www.youtube.com/watch?v=9SH5IcDewy4 64 Wajcman, Op. cit., 39. Figs. 7 y 8. Imágenes de realización propia
17 Fig. 9. Martha Rosler, Semiotics of the Kitchen, 1975 Fig. 10. Realización propia. Semiotics of the technologized kitchen Como explica De Certeau, esta colonización de la cocina parece surgir de un afán capitalista, para convertirla en espacio industrial 65 , a modo de fábrica. Tanto es así, que los objetos que denominamos “tradicionales” “han sido reemplazados por los moldes pyrex, la olla de presión, las cacerolas de acero inoxidable, la sartén con revestimiento antiadhesivo, el procesador de alimentos que ralla, pica, macera, mezcla, bate” 66 . Lo femenino se ha enterrado en favor del capital. Si los conocimientos desarrollados por mujeres son enterrados y olvidados, obliga a esta industrialización (colonizadora) del espacio y las prácticas culinarias, lo que en consecuencia supone que solo con la máquina es posible conseguir resultados satisfactorios, o como lo explica De Certeau, “las operaciones simples se han vuelto más complejas y autónomas, y reclaman en adelante un equipo especial” 67 (máquinas eléctricas). Sin embargo, y ante una incomprensión del uso de estos nuevos aparatos 68 , acaban “relegado[s] al rango de los objetos inútiles” 69 70 . Con estos aparatos electromagnéticos, la mecánica masculina, su organización técnica, sus máquinas y su lógica entraron en la cocina de las mujeres, sin permitirles adaptar estos artefactos a sus seculares técnicas del cuerpo, al imponerles autoritariamente una nueva manera de relacionarse con las cosas, diferentes modos de organización, y por tanto de razonamiento. 71 4. Cocinar y reunirse son actos de guerra 65 De Certeau, Invención de lo cotidiano II, 217. 66 Ibíd. 67 Ibíd., 218. 68 Jean Baillon y Jean-Paul Ceron, "La durabilité de l'équipement ménager", en La Société de l'éphémére (París, MSH, y Grenoble, PUG, 1979), 139, 145, 156. 69 De Certeau, Invención de lo cotidiano II, 217. 70 Esta cuestión podría dar lugar a reforzar el argumento patriarcal de la no naturalidad en la relación mujer-tecnología. 71 De Certeau, Invención de lo cotidiano II, 226.
18 Semiotics of the kitchen nos presenta a Martha Rosler como la antítesis del ama de casa perfecta mientras enseña, a modo de tutorial, a utilizar las diferentes herramientas y utensilios de cocina. Sin embargo, como escribe la doctora Marta Labad sobre la acción, “ejecuta un ritual de desaprendizaje, como […] para ir borrando, uno a uno, todos los movimientos incorporados. El picahielos o el cuchillo dejan de ser instrumentos de cocina y recuperan su carácter de arma blanca” 72 . Es este carácter violento el que nos aleja del modelo de mujer de la época para mostrarnos un “léxico de rabia y frustración” 73 . Semiotics of the technologized kitchen reformula los planteamientos de Rosler, presentando utensilios de cocina contemporáneos. En este caso, es un Hombre quien enseña, quien enuncia la tecnología “para mujeres”; sin embargo, él no entra en la cocina, sino que es simulada, así como los objetos que muestra. Se viste para afrontar una expedición, puesto que el espacio de la cocina le es extraño: el colono no conoce su colonia. Su léxico corporal roza la confusión: ante las prácticas femeninas el Hombre está perdido, y los únicos movimientos que reproduce son aquellos que tienen que ver con prácticas (homo)sexuales 74 : la paja, la penetración y el fisting. Luego llega el momento de preparar la comida. Allí todavía las acciones de la tradición vuelven a surgir ante las que han impuesto los nuevos instrumentos 75 Como enuncia De Certeau, aún quedan momentos y espacios de resistencia frente a la colonización tecnológica en el acto del hacer-de-comer. Visto desde un punto de vista geopolítico, que complementa los asuntos aquí tratados, depatriarchise design, Mayar El-Bakry y Romi Lee presentan en 2020 la pieza “Cooking with Stories” 76 dentro del contexto de la quinta Bienal de Diseño de Estambul. El video reflexiona sobre la función colonizadora y eurocentrista de los objetos de diseño, mientras que aleja las herramientas tradicionales de esta 72 Marta Labad, “Imágenes de mujeres que trabajan”, en MUJERES-TRABAJOS-ARTESTECNOLOGÍAS, ed. GIPAFCoCo. ¬ACCESOS. Revista de investigación artística, 4 (2021): 154-161, 156, https://www.accesos.info/marta-labad 73 apud Ibíd. 74 Es la relación [homosexual] entre Hombres heterosexuales lo que empuja la rueda tecnológica, la tecnología es de Hombres y para Hombres. Para ampliar las nociones relacionadas con la homosociabilidad, véase Eve Kosofsky, Between Men: English Literature and Male Homosocial Desire (Columbia University Press, 2015). 75 De Certeau, Invención de lo cotidiano II, 216. 76 Mayar El-Bakry, Cooking with Stories, 2020, https://www.youtube.com/watch?v=voW7a78uOsk&feature=emb_imp_woyt
19 Fig. 11. Imagen de realización propia noción de diseño. Así, los objetos enraizados en culturas Otras quedan invisibilizados, y las prácticas asociadas a dichos artilugios, relegadas al olvido. Son las mismas estrategias utilizadas para desnaturalizar a las mujeres con las tecnologías y asegurar un reparto de poderes en favor del Hombre. Mediante la práctica y la filmación de las acciones, las autoras insertan aquello invisibilizado por la “institución del diseño” dentro del circuito normativo. Analizando este ejemplo, podemos encontrar tácticas de resistencia y subversión frente a las tecnologías masculinas y las prácticas asociadas a ellas, para permitir desvelar acciones y movimientos enraizados en la Otredad con el objetivo de modificar los hábitos y las relaciones de poder establecidas en la cocina. Como puesta en práctica de esta cuestión, se ha transformado una de las imágenes de la instalación “The Dinner Party”, realizada en 1979 por la artista Judy Chicago, en la que sentaba a la mesa a 39 figuras femeninas históricas. Sin embargo, en la mesa faltan las propias comensales, la comida, la bebida, los camareros y los cocineros; la siguiente práctica pretende habitar la instalación, mientras se intercambian los roles sexo-genéricos: hoy las mujeres comen 77 . Victor Grippo 78 realizó en 1972 una intervención urbana en la muestra Arte e Ideología, CAYC al aire libre, donde propone la construcción de un horno y la acción de realizar pan y repartirlo entre los transeúntes, que denomina “Construcción de un horno popular para hacer pan”. Como escribe la curadora Alicia Chillida sobre el autor, Grippo “se sitúa en una clave antiretórica, silenciosa y simbólica, en la que invoca la 77 Debemos resaltar que todas las mujeres que se han insertado son blancas y occidentales. Las mujeres racializadas no tienen cabida, están lavando los platos. Con ello se revela la intersección de privilegios que atraviesan al sujeto-mujer. 78 Ahora es el Hombre quien cocina y, como menciona De Certeau, cuando son hombres (en la categoría de chefs), los que cocinan, la acción se “eleva a la excelencia, al refinamiento extremo”. De Certeau, Invención de los cotidiano II, 160. Fig. 12. Victor Grippo, Construcción de un horno popular para hacer pan”, 1972
26 ANEXO 1: REFERENCIAS DE FIGURAS [Figura 1]: Realización propia, imagen digital. [Figura 2]: Lindstrom Smith Co., White Cross Vibrator Advertisement. Fuente: Popular Mechanics Magazine. Popular Mechanics Advertising Section, 125. Enero de 1914. https://archive.org/details/PopularMechanics1914/Popular_Mechanics_01_1914/page/n225/mod e/2up [Consultado el 18/04/2021] [Figura 3]: Leonardo da Vinci "El hombre de Vitruvio" Funda y vinilo para iPhone. Dahl, Alexandra. https://www.redbubble.com/es/i/funda-iphone/Leonardo-da-Vinci-El-hombre-deVitruvio-de-ALD1/28314298.PGM2E [Consultado el 18/04/2021] [Figura 4]: Realización propia, serigrafía. [Figura 5]: Lanzarini, Ricardo. Diálogo interguisal, 2000. http://universes-inuniverse.de/car/habana/bien7/cabana2/s-lanzarini.htm [Figura 6]: Longone, Jan. The Old Girl Network: Charity Cookbook & the Empowerment of Women. Video de Vimeo, 1:16:49. Culinary Historians of Southern California, 9 de abril de 2011. https://vimeo.com/55415471 [Figura 7]: Realización propia, imagen digital. [Figura 8]: Realización propia, serigrafía. [Figura 9]: Rosler, Martha. Semiotics of the Kitchen [Video-performance], 1975. https://vimeo.com/272931371 [Figura 10]: Realización propia, Semiotics of the Technologized Kitchen, video. https://www.youtube.com/watch?v=Ulk1yf8pcbk [Figura 11]: Realización propia, imagen digital. [Figura 12]: Chillida, Alicia. “Ceremonia del pan y las cenizas. En homenaje a Víctor Grippo”. Artishock, 15 de junio de 2015. https://artishockrevista.com/2015/06/15/ceremonia-del-pan-lascenizas-homenaje-victor-grippo/ [Figura 13]: Realización propia, Encuentro sobre Tecnología (1). [Figura 14]: Realización propia, Encuentro sobre Tecnología (2). [Figura 15]: Realización propia, Encuentro sobre Tecnología (3).
27 ANEXO 2: PRÁCTICAS A TAMAÑO COMPLETO
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31 https://www.youtube.com/watch?v=Ulk1yf8pcbk
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