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Limitaciones actuales de la libertad de cátedra : (sobre las nuevas formas de control docente)

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Limitaciones actuales de la libertad de cátedra : (sobre las nuevas formas de control docente)

Author: Álvarez González, Norberto
Publisher: e_BUAH. Biblioteca digital Universidad de Alcalá
Year: 2008
Source: https://ebuah.uah.es/dspace/bitstream/10017/1375/1/Limitaciones%20actuales%20de%20la%20libertad%20de%20c%c3%a1tedra%20-%202008.pdf
1
LIMITACIONES ACTUALES DE LA LIBERTAD DE CÁTEDRA (SOBRE LAS
NUEVAS FORMAS DE CONTROL DOCENTE)
No be o Ál a ez González (Uni e sidad de Alcalá)
Rep esión e inhibición ideológica
Hace, ya, iempo que lo de la “libe ad de cá ed a”, ni siquie a se plan ea como
p oblema en la uni e sidad española. Lo que pod ía in e p e a se, o como que la misma
se espe a hoy ya del odo, o como que, a los ac ualmen e, disc epan es, con olados ya
incluso psicológicamen e, ni siquie a, en el con lic o como al. ¿Cuál de es as dos
hipó esis e leja mejo la ealidad? Con es a a es a p egun a es, p ecisamen e, el obje o
de es e es udio.
An icipo yo, ya, aquí, emba go, mi hipó esis de abajo: Hoy, aquí y aho a, no
hay, ya, p opiamen e, ep esión ideológica, de cá ed a, al no es a legalmen e p e is as
sanciones al docen e po exp esa se en una línea ideológica de e minada. Lo que puede
debe se, ambién, a que, ya desde an es de disc epa , se le inhibe ideológicamen e,
median e odo un sis ema de con oles académicos (el acceso a la cá ed a po ejemplo),
lo que hace –aunque hay ambién o os mó iles (el amiguismo, po ejemplo)- que las
nue as ideologías ni siquie a se conozcan; siendo las únicas conocidas las ideologías
del sis ema capi alis a, con algunos cambios, consis en es en a ances con enien es pa a
cie os g upos de in e és y colec i os de e minados -como el a amien o ju ídico de la
homosexualidad, o del abo o, e c.- debido a que sus bene icia ios ya ienen ue za
social. Po lo que el sis ema polí ico y social de libe ades sigue basándose, aun, -y
siemp e se á así- en la co elación de ue zas sociológicamen e exis en e.
Con ol de la libe ad de cá ed a desde las p opias “escuelas”
Pe o, insis iendo en lo ya dicho, sob e la o ma silenciosa de con ola hoy al
libe ad, desde la inhibición ideológica, e i ando la ep esión (o aplicación de la ue za),
¿cómo ac úa, hoy aquí, la uni e sidad? Como un ins umen o cla o de la clase que
manda socialmen e. Pues la uni e sidad, en consonancia con el in e és de dicha clase -y
de las ca ego ías académicas einan es- eje ce el con ol de los accesos docen es, a a o
2
de a los g upos de in e és académicos, p esen ados como “escuelas” y inculados
siemp e, de algún modo, a la clase dominan e1.
Pe o ¿puede c ee se aun hoy aquí que la uni e sidad busca un con ol ideológico
de la sociedad? Di ícilmen e2. En al sen ido, si obse amos la lucha de los g upos
académicos en e sí, con sus ya conocidas y con inuas a bi a iedades, (las que ni
alo amos ya po su ieja eincidencia) pensa emos que el obje i o de esa lucha es sólo
a o ece a sus “escuelas” (en ealidad, sólo g upos de in e és que eje cen su p o esión
como un “modus i endi” y epandi), sin p eocupa les, pa a nada, la ideología del
candida o al que apoyan. Po lo que con a ía, así aquí, siemp e más, como ac o
de e minan e de al apoyo, la docilidad al pode de los “maes os” del candida o, que el
que és e sea posi i is a, escolás ico, neokan iano, o ma xis a, po ejemplo.
Pe o, aunque el mo i o del apoyo no sea el ideológico (sino el que aquél sea
obedien e a los je es del g upo, y es é dispues o y p epa ado pa a de ende sus in e eses)
siemp e hay, en cambio, en los g upos, como una cie a uni o midad ideológica, o
me odológica, que pe mi e e los como una escuela, lo que obliga, además, al candida o
a alis a se en la co ien e que encub e, doc inalmen e, al g upo de in e és en cues ión,
p esen ándolo, así, como una escuela3.
Cualquie candida o dócil, pues, de cualquie ideología que sea, (o incluso no
siendo de ninguna) puede sali , no malmen e, ca ed á ico y exp esa se así sin con ol
legal alguno, sólo con que disponga del apoyo de una “escuela” a la que sea iel y dócil
en sus in e eses eales: que o e a los suyos, que sepa denig a y ensomb ece al
p ójimo cuando sea de una “escuela” i al, e c. Se a a ía es e égimen, más que de un
1 Pa a conside a se, uncionalmen e, inculado a la clase dominan e no hace al a ampoco se un
po en ado, sino que bas a con eje ce una unción en consonancia con los in e eses de aquélla. En al
sen ido un pá oco de aldea, po ejemplo, aunque i ie a modes amen e, al de ende , desde su es a us
eligioso, los in e eses de las clases pudien es, pod íamos conside a le ambién inculado,
ideológicamen e, a aquéllas. Lo mismo se puede deci de un maes o de escuela po ejemplo, e c.
2 Me e ie o yo sólo aquí a lo que es el con ol ideológico po medio de la ep esión, y no de la inhibición.
3 Es a obediencia del docen e a la je a u a de la escuela iene, sin emba go, un g an iesgo de que, ya
conseguida la cá ed a, el espí i u de obediencia se disipe. Sin emba go es o no siemp e es o es así, po que
la cá ed a como al , no es una me a, sino que la me a lo se ía, en odo caso, la cá ed a de Mad id. Po lo
que el docen e uni e si a io se e abocado a pasa po un la go –de muchos años- besamanos, y o as
ac i udes semise iles has a que consigue su obje i o. Más aun, conseguido és e, sigue con olado aun po
o os pequeños hono es, como el de da con e encias, o ma pa e de ibunales de esis y de oposición, o
en los mas e s que o ganizan los g upos, o de algunas edi o iales o e is as en las que así pueden publica .
To al, que quien alo e su libe ad –y en ella la de cá ed a- no aguan a á aiciona és a, po un endulzado
señuelo que sólo busca man ene el pode de cie os g upos, “escuelas”. Es po lo que –conscien es de
es o- los je es de ila p e ie en, con ecuencia, dóciles de cuna, desde su incapacidad pa a un c ecimien o
independien e, que men es c í icas que, con acilidad, lleguen a hace les somb a.
3
égimen de au én ica libe ad de cá ed a, de un sis ema de lessez ai académico, que,
como, en cualquie égimen, más que libe al, no in e ensionis a, deja que decidan los
g upos académicos, en base a su ue za; g upos que son, aquí, además, los pode es
ác icos de la cul u a, las “escuelas”,o g upos de in e és uni e si a ios, inculados,
siemp e, a o os g upos polí icos y económicos, egiones odas que lo son del mismo
pode ác ico, como e emos a con inuación.
In e conexiones en e la o ganización académica y la es uc u a
económica.
Cuando encon amos, pues, una “escuela”, si indagamos bien en su es uc u a,
halla emos sus conexiones, como ó ganos de la egión cul u al del sis ema (la
ideológica), con las o as egiones –la polí ica y la económica- ambién del mismo
sis ema, o o mación social. Po lo que, si nos p egun amos, po ejemplo, po la causa
del éxi o de sus miemb os, halla emos la espues a, con ecuencia, buscando sus
conexiones -mani ies as (desde su mili ancia), o eladas (desde su colabo acionismo)-
con la egión de la polí ica (o pa ido) de la que se a e. Veamos es o con un mayo
de enimien o:
¿A las “escuelas”, po ejemplo ¿qué inculación les encon amos con los g upos
económicos de la misma o mación social? Ob iamen e son siemp e aquéllos de
quienes les puede eni , y de hecho les iene, el dine o A eces, les llega, en o ma de
“gene osidad mecénica”; o as, en cambio, a a és de la encub ido a igu a del “Es ado
del bien es a ”, pe o siemp e, como es ob io, en in e és de dichos g upos económicos,
que es án siemp e as las decisiones polí icas y académicas, ins umen alizando a la
cul u a y sus ins i uciones4.
Pe o que le in e ese a un g upo económico conc e o una o ien ación de e minada
de la eo ía del de echo económico, se en iende, pues puede conec a , cla amen e, el
in e és de dicho g upo con la o ien ación de al eo ía y has a con el p es igio de su
doc ina5. Y en el de echo penal, ocu e más de lo mismo: Una doc ina penal, po
4 Los g upos económicos u ilizan siemp e los alo es humanos en su es ic o p o echo. Nos enimos
e i iendo, has a aquí, a los alo es cul u ales y cien í icos, pe o pasa lo mismo con el es o. Con los
alo es mo ales, po ejemplo, no se nos hace a o con empla que, en un banco, se ab a una cuen a
ex ao dina ia, pa a ecauda ondos, con el in de palia los e ec os de un sinies o, con lo que, además de
la imagen humani a ia que el hecho le da al banco, los ondos de la aludida cuen a, ob iamen e,
con ibuyen ambién al en iquecimien o del banco, pues, mien as que es én allí, p oduciendo, p oduci án
pa a el banco.
4
ejemplo que con ibuya a de ende , e icazmen e, a los joye os encon a á un eco
a o able, como es lógico, en es e g emio. Y lo mismo digo del de echo labo al, en el
que el in e és de la emp esa lle a á a p omociona a las doc inas y doc ina ios,
con enien es pa a la misma6.
Hay asigna u as, sin emba go, en las que esul a más di ícil encon a la
conexión de la doc ina con el in e és de los g upos económicos. Po ejemplo, ¿cómo
conec a una eo ía del o denamien o ju ídico, o de la jus icia o mal, con los in e eses
de de e minada banca, de la que se dice que llegan sus anciosos apoyos económicos a
de e minada asigna u a que es udia ales emas? Pe o, ampoco es an di ícil encon a
al conexión, -en e lo que, en apa iencia, es pu a eo ía ideológica, con las exigencias
de la p agmá ica economía banca ia- si se iene en cuen a, ambién, el in e és de dicho
banco en hipe digni ica a p o eso es, pe enecien es a un pa ido, cuya polí ica pod ía
bene icia les7.
Con lo que en endemos, ya, que en el éxi o in elec ual –de doc inas y
doc ina ios de esos g upos- in luye, no malmen e, la inculación de los mismos con los
g upos económicos ue es, negándosele, al in elec ual no inculado, en cambio, los
medios indispensables pa a p omociona se8.
Pe o es a, apa en emen e al menos, a e ida sospecha no explica, el éxi o
académico, ambién, de quienes no mili an en ningún pa ido y, en cambio, iun an. Lo
que me exige acla a , aquí, que, en g an pa e, esa no mili ancia es, sólo, apa en e, pues,
5 ¿No se cap a, en al sen ido, que, en el p es igio de la asigna u a de de echo me can il, di ec amen e
mo i ado po la p epa ación y disciplina in e na de sus p o eso es, pudo habe sido decisi a, ambién, la
in luencia y el con ol económico de la g an emp esa capi alis a, a la que le in e esan, ob iamen e, unos
p o esionales docen es p epa ados, y una asigna u a (la esencial del capi alismo) p es igiada?
6 Obsé ese, en es a línea, que las igu as de labo alis as, socialmen e, o jados, suelen se impo an es
de enso es de los emp esa ios; mien as que los que se dedican a la de ensa de los abajado es
pe manecen, con ecuencia en el ol ido.
7 Lo que no es, ácilmen e, comp ensible es que la banca p omocione una eo ía de los de echos humanos,
since amen e, ans o mado a con c i e ios de solida idad y equidad, pa a lib a del hamb e a los
ha apien os, po ejemplo. Una eo ía de los de echos humanos since a y e icaz nunca se cons ui á con el
dine o mecénico de un banco, ni con el dine o p og amado del es ado del “bienes a ”, en el ondo
adminis ado de aquéllos. Quizás no se cons uya nunca, pe o si llega a a cons ui se, quizás llega a de la
mano de algún p esidia io o ma ginado social.
El apoyo de la banca iene sólo sen ido, como mucho, como una o ma de p omoción de su
buena imagen mo al, y de hace se p esen e ambién –como ocu e con la publicidad- a a és de es e
medio uni e si a io.
8 Es e p o eso ado de lo económicamen e inú il, se ía, a pa i de aquí, como un ac o de legi imación de
una polí ica económica conc e a, desde la pa a e nalia de ogas y cá ed as, y un cu ículum,
exage adamen e en iquecido, de iajes y publicaciones, que inci an al ad enedizo a pensa que,
e ec i amen e, ellos son los buenos, y que ienen azón. Pe o la causa de su éxi o, en ealidad, es, en g an
pa e, el dine o, llegado ambién, en g an pa e, de la ya ci ada banca.
5
de hecho, con ibuyen ambién al man enimien o o/y edi icación de imagen de las
ac uales igu as mili an es, a a és de las dis in as o mas al uso, de edi icación de su
buena imagen pública (con la ecomendación de sus lib os, las in i aciones a impa i
con e encias, a pa icipa en semina ios, e c.; así como con las abundan es ci as
e e enciales, con las que se les exal a y enal ece); pues, de lo con a io ¿cómo pod ía
en ende se el éxi o de muchos –quizás la mayo ía- en los medios de di usión cul u al 9
sin el dine o –público o p i ado- necesa io pa a ello? Y ¿de donde puede sali ese
dine o más que de las cuen as bien nu idas de los icos, de los pa idos que los si en y
de las ins i uciones cul u ales sa éli es? ¿Y alguien puede imagina que los icos den el
dine o po pu a gene osidad, pa a que la cul u a p og ese y los de echos humanos de los
pob es se espe en? Los icos apoyan –y segu o es oy yo de ello- la di usión de una
doc ina, sólo si, a sus in e eses más p agmá icos, les con iene10.
Inhibición y ep esión in elec ual.
Con lo expues o, ya, se en iende que cualquie in elec ual de ocación que, sin
pasa po los il os sociológicos de las “escuelas”(como pode es ác icos de la cul u a,
inculadas a los g upos económicos dominan es) quisie a se un in elec ual con nomb e,
nunca lo consegui ía; pues el con ol, no ya de la ley, sino de los g upos ác icos
mismos –económicos y polí icos- ope an a a és de los cul u ales, p incipalmen e las
“escuelas”, di icul ándolo, e impidiéndolo, y, o ien ándo e, así, según su in e és y
con eniencia
De subyuga , pues, al in elec ual, díscolamen e c í ico, hoy po hoy, se ocupa,
sólo, el apa a o de con ol in elec ual –las “escuelas”- haciéndolo, siemp e, po
“exigencias de la ciencia y la Ve dad”, cuando, en ealidad, lo hacen, casi siemp e, en
in e és de los g upos económicos que las inancian, de los polí icos que las apoyan y de
sí mismas (las “escuelas”), sólo, o p incipalmen e, po anidad. Lo hacen, además, de
o ma ale osa, an e la imposibilidad de au ode ensa de sus íc imas,-los p o eso es,
injus amen e, p e e idos o ma ginados- p i adas, incluso, con ecuencia, has a de la
posibilidad de se in elec uales ep imidos, (¿qué de ensas iene, hoy, po ejemplo, un
docen e desconocido an e un a ogan e cá ed o que le ma gina po c í ico, pe o
9 Que con adic o io me esul a a mi obse a que una disciplina c í ica y desmi i icado a como la
iloso ía del de echo se la es é u ilizando po los g upos económico-polí icos pa a le an a mi os humanos
que se i án a los aludidos in e eses, a a és del encumb amien o de los que pe enecen, o apoyan, al
pa ido que si e al sec o de la banca que p omociona, económicamen e, ales ac os.

6
alegando su poca alía?) Con lo que se le e i a, así, a la clase dominan e y a sus ó ganos
ejecu o es, ene que ep imi los, a iesgando la c edibilidad social de la que gozan
desde su ic icio espe o a los de echos humanos, po ejemplo.
Es po lo que yo, a es a o ma de ena –no ya el ascenso, sino, incluso, la
edi icación de la misma seidad in elec ual- no la he llamado ep esión, sino inhibición,
in elec ual pues se les niega, incluso, a és os, el llega a se in elec uales ep imidos
( ep esaliados)11; pues al pode –y a sus sica ios en los apa a os de con ol académico-
les bas a á con p i a los de los medios de da se a conoce , pa a que ni cuen en siquie a
como íc imas. Y, ¿si, aun así, los, ocacionalmen e, in elec uales llega an a se lo algún
dia? En onces, el apa a o de con ol in elec ual –las “escuelas”, sob e odo- acudi ían a
la de acción o ganizada pa a educi les, u ilizando, incluso, la calumnia mo al, pa a
impedi les así segui c eciendo.12
A pesa de odo, la gen e c ee que el docen e iene una comple a libe ad de
cá ed a. ¿Po qué? Po que no se lo imaginan ep imido po los mo i os ideológicos de
an es. ¿Po qué? Po que, sólo, se conocen las al e na i as ideológicas exis en es en la
escena (ancladas en ue es g upos económicos y polí icos) pe o no las que, ya, hemos
llamado “al e na i as inhibidas o as ixiadas”, po la anidad de los g upos académicos
(pa a és os, el candida o, que no es dócil, y que, po ejemplo, no explica algo que le
obligue a ci a les a ellos con ecuencia, sob a) y po la con eniencia pa a los g upos
económicos y polí icos, pa a quienes el docen e “indisciplinado” es pelig oso.
11 Como a donamen e se au ocali ica alguno de los p óce es docen es, que dis u a on de los édi os del
“ iz imazgo” de an año, donde lo más du o que su ie on ue ene los una empo ada con inados, sin
lle a nunca ni una hos ia en una comisa ía, -a lo que no le niego yo su mé i o, pe o mien as que o os,
en cambio, e an o u ados y has a asesinados po las en onces ue zas del o den-. ¿A cambio de qué?.
Respe ando siemp e yo aquí, la hon adez, y casi he oísmo, de es as íc imas, me hago eco yo aquí
ambién, sin emba go, de una in e p e ación polí ica de ales hechos, en la que se apun a a la in ención
p og amada po o os de que pasa an a se los hé oes de la izquie da. ¿Pa a qué? Dicen algunos que pa a
disminui el he oísmo y lide azgo demos ado po los comunis as, que mo ían, incluso anónimamen e,
mien as que el sac i icio de aquéllos e a ai eado en las e is as p og esis as de la época, con las isi as
e a adas de algún polí ico de en onces, que ¿que ía ap o echa , polí icamen e, su con inamien o?
¿Es aba F anco ambién, en onces, como se dijo, de ás de es a ope ación de aslada el iz imazgo
anónimo de cien os de comunis as hacia un g upo de mode ados uni e si a ios demóc a as, en un
episodio más de su es a egia de hundimien o del mo imien o comunis a, an e el iesgo de que, si algún
día la izquie da sociológica se impusie a, ue a la que menos mo i os de esen imien o u ie a con a él y
su amilia?
12 Es cu ioso obse a como a ecian las c í icas, con ecuencia o ganizadas, y eje cidas casi desde la
obediencia debida, con a de e minados p o eso es, pe enecien es a o os g upos, en momen os
especí icos, en los que hay un cie o iesgo de que accedan a una cá ed a, mien as, po el con a io se
“in lan” (así se llama en el a go de las oposiciones a la acción y e ec o de exage a los mé i os de un
candida o) las i udes del candida o p óximo a los in e eses del g upo.
7
Po lo que esul a, polí icamen e, con enien e un al sis ema de con ol social,
eje cido po las “escuelas”, man eniéndose, así, la hegemonía ideológica de la clase
dominan e, y su alsa pá ina de libe ad y ole ancia, mien as que ep ime, inhibe,
disminuye, o ningunea, el desa ollo de in elec uales c í icos e independien es, con la
ac uación de es as ma ias blandas, pe o su icien emen e p epa adas pa a eje ce al
con ol.
Es e es el in p incipal, ambién, a mi juicio, de que, en el ac ual sis ema de
selección del p o eso ado, p ime el cu ículum, en e a la oposición, (pues ¿quién
puede publica , o da cha las en Nue a Yo k, o asis i a cong esos en Tokio u Oslo, o/y
p esidi és os, u o os, impo an es simulac os de al a ida in elec ual? Sólo quienes
ienen medios pa a ello: O bien po que son icos. O bien po que es án a imados a un
g upo ue e. Mien as que, en unas oposiciones, hay que da la ca a, al menos, con lo
que lle a íamos e dade as sus os, oyendo a muchos eg egios del cu ículum dise a ,
como quien b ama. Po lo que el Pode edujo las oposiciones a me os ámi es
bu oc á icos.13
El in e és de la clase dominan e y el de las “escuelas”
Aho a bien, que el aludido sis ema de selección conec e con el in e és de la clase
dominan e, no quie e deci , ampoco, sin emba go, que los pode es ác icos –
“escuelas”- que lo eje cen y adminis an, busquen eso, di ec a y conscien emen e, sino
que lo que buscan las escuelas, de inmedia o, es, más bien, en e o as cosas, la
p omoción de sus candida os y su engolamien o anidoso, como maes os o discípulos
de una escuela ue e; inconscien es, casi siemp e, como dije, de que así si en, ambién,
al in e és de los g upos económicos y polí icos, de los que su éxi o académico depende.
Todo lo cual, aunque cons i uyendo un mó il di e en e del de la p o ección del
in e és de la clase dominan e (que consis e en no da al e na i as ideológicas eales,
pa a no a iesga así su hegemonía), coadyu a á, en cambio, a e o za lo, pues, aunque
las “escuelas” buscan, an e odo, su lucimien o anidoso, p esen ándose an e la
sociedad, como ilus ados y cien í icos, ello exigi á, ambién, hundi a las men es
c í icas, y p omociona a las obedien es y se iles, o mándose así esos g upo de
ambiciosos, con un ecub imien o ideológico o/y cien í ico, con una disciplina de
13 Cuen an aquí, a al obje o, odo un eng anaje de mé i os, as u amen e p epa ados po el s a u quo pa a
saca a los candida os que el g upo quie e: Quienes hayan iajado, dado con e encias, asis ido a
cong esos, e c. (ac i idades, po lo demás, hechas con ca go a ondos académicos, que se dis ibuyen con
el mismo c i e io de amiguismo) ienen hecha ya g an pa e de su ca e a docen e.
8
obediencia a quienes ocupan los al os pues os del apa a o, lo que incidi á, ambién, en
que no apa ezcan o os g upos con a ios al sis ema, en su ideología y disciplina.
La gue a, ípica en e escuelas, po la p omoción de candida os, la mo i a -
en e al espí i u de cue po- el “espí i u de g upo” (el in e és po la p omoción de
nues os “discípulos”, pa a que nos ci en y p omocionen nues a imagen pública, po
ejemplo). Lo que, en el eje cicio habi ual del engaño académico, con ie e (o e ue za) a
unos en maes os, y a o os en discípulos; con i iéndose, así, ambién la “escuela” en
una g an p omo o a del cul o a la pe sonalidad, no malmen e, de medioc es.
El espí i u de cue po, en cambio, que iene como obje i o digni ica al p opio
es amen o p o esional, incide menos en el p o eso ado uni e si a io. Ni que deci iene
que, si ence el espí i u de g upo (como es no mal), los ascensos se con ie en en el
e ec o de un pac o en e clanes, con el mismo lema que el de la paz a mada -“si is
pacem pa a bellum”- que, aducido al lenguaje de la ealidad académica signi ica: Si
quie es ascende , adhié e e a un clan ue e. En el que ing esa el candida o, as
p ome e 14 (con hechos que le comp ome an), o de no á sele capaz de, de ende los
in e eses del clan (con su o o y los medios de p omoción al uso, imaginables).
Todo lo cual son in e eses especí icos de las ca ego ías (“escuelas”), que el
es ado y los g upos económicos apoyan, po que el eje cicio de esa anidad coincide,
aquí ambién, con uno de los in e eses de la clase dominan e: que se desconozcan las
al e na i as ideológicas y cien í icas, capaces de e o ma el s a u quo, así como de
ene con en os a quienes ampoco se ía con enien e que se pusie an odos a habla en
con a.
La alía p o esional del candida o exi oso (cuando exis e), en ealidad, es una
pu a coincidencia con lo, ealmen e, de e minan e de su éxi o, su buena posición en la
co elación de ue zas de la asigna u a. Po lo que el que el candida o alioso se acabe
imponiendo, se á posible sólo si iene los medios pa a da se a conoce , po ejemplo; de
lo que, ya, imos sus di icul ades pa a el p e-docen e no a imado a un g upo ue e.
14 ¿Po qué p e alece en la uni e sidad, el espí i u de g upo sob e el espí i u de cue po, lo que lle a a esas
en adas en la docencia del pe sonal in ado ado, que, con más ecuencia de la deseada, encon amos, y
no se da, en cambio, en o os cue pos de unciona ios, en los que, po el con a io, p e alece el espí i u de
cue po?. Po que la igu a del g upo, sólo, es imaginable en la unción del docen e uni e si a io. Sólo en
es e con ex o, al ca ed á ico, se le imagina, no sólo como un ca ed á ico, sino ambién como un maes o, a
pa i del ing eso en la Academia de p o eso es que le ci an con, a eces, hipóc i a e e encia,
ecomendando, ambién, con docilidad, sus lib os y publicaciones, como maes o. Todo lo cual ha
conducido al desas e de una uni e sidad inau én ica, basada, en g an pa e, en las pu as o malidades, en
la que el p o eso que es bueno lo es, con ecuencia, po que el é mino de la compa ación es aun peo .
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Cambia á es o, algún día? An es nos hab íamos de p egun a : ¿In e esa, en
ealidad, a los que ienen pode , que es o cambie? Nues a enseñanza –me e ie o aho a,
sob e odo, a la de las disciplinas ideológicas- es, socialmen e, con ingen e. Y lo que
enseñamos, no malmen e, (incluso en las disciplinas más p ác icas) ni se suele ap ecia
po el discen e, ni, po la sociedad, pues nues a imbomban e eo ía esul a, ácilmen e,
sus i uible, po un pe íodo de eje cicio p o esional, o no hace al a pa a nada. Además
esas limi aciones uni e si a ias, que pa ecen se el u o sólo de las limi aciones
económicas de la ins i ución, sospecho, incluso, que se encuen an en los planes
docen es ocul os de las éli es sociales, an e una uni e sidad ocupada hoy, en g an pa e,
po las clases medias bajas, cuya buena p epa ación uni e si a ia pod ía supone un
pelig o, ob iamen e, pa a la pe pe uación de los linajes p o esionales y la ocupación de
los ca gos públicos po ales éli es. ¿Solución? La sus i ución de una uni e sidad que
o me (en la que se ob end á sólo el g ado) po los pos g ados (cada día más ca os), que
cumpli án la unción que an es u o la uni e sidad, cuando e a el alma má e de la
sociedad (hoy el alma ma e ya los es más la p ensa y la TV, po ejemplo): de o ja
di igen es sociales, seleccionados, nue amen e, con un c i e io económico.
Ha emos mención, ambién, aquí, a que la o ma de selección del p o eso ado,
g o escamen e injus a, además, a nadie, escandaliza, ya, como dije, pues la ei e ación
ulminó la sensibilidad mo al, desde la que, an es, se le juzgaba: Aquellas oposiciones,
en onces escandalosas, deja on ya de se lo, pe o no po que sus injus icias
desapa ecie an, sino po que la sensibilidad uni e si a ia se embo ó de an o epe i se.
Hoy se con empla ya la si uación, como algo injus o, pe o sólo iamen e
Democ a ización social de la Uni e sidad y acaso es udian il
Como emos, los in e eses del pode (localizado en el apa a o uni e si a io
como “escuelas”) y del pode económico -del que, en ealidad, aquél depende- di ie en
en la p o undidad y en la o ma de eje ce se: Al pode económico (eje cido po la clase
dominan e) le in e esa esa si uación de ma ginación académica del p o eso ado
independien e y c í ico, ma ginación adminis ada po las “escuelas”, como o ma de
con ol disc e o de los in elec uales díscolos, a los que con iene as ixia en el
anonima o; si iéndose, pa a ello, del ins umen al eliminado a su se icio: las
“escuelas”. El in e és de las “escuelas”, p opiamen e, po con a, consis e, di ec amen e,
sólo, en igu a en la escena de los ilus ados, engañando, así, a quienes les inden, po
ello, su, no malmen e, inme ecida conside ación y espe o -pa a lo que p omocionan al
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eglamen e disciplina io como el que, en su día, u o igencia en la uni e sidad
española- p opiamen e. ¿Llega án aquellos eglamen os o a ez? Yo no dudo de que, si
el man enimien o del s a u quo lo exigie a, esuci a ían, de nue o. Pe o ¿llega ían,
en onces, legislados y aplicados po los polí icos y unciona ios “demóc a as”, o
conlle a ía ello, además, un cambio ideológico de los ó ganos de gobie no28? Pa a nada
se necesi a ía un al cambio, pues, con u iliza los apa a os de con ol ideológico,
p esen ando la ep esión como una exigencia del o den y de la libe ad, bas a ía ya pa a
que se ie a como jus o
C eo que, po el momen o, no co emos aun al iesgo, pe o po que las écnicas
de inhibición señaladas, uncionan, bien aun, y po que la legalidad igen e aun da bazas
a los pode es dominan es, pa a una ep esión encubie a, -po ejemplo, man eniendo los
con a os adminis a i os del p o eso ado no unciona io; y pa a el unciona io, po
ejemplo, apa eciendo la igu a del complemen o e ibu i o, en e o as, (pa a pe cibi el
cual, debe án se alo ados los mé i os del p o eso po la au o idad académica o
sup aacadémica, enma cada, siemp e, como es ob io, en el s a u quo, que alo a á,
aquellos “en conciencia”)-. Lo que con ibuye a c ea , así, en el p o eso , una como
dependencia de la au o idad académica, enma cada en el s a u quo, con la consabida
disposición a la dependencia psicológica del Pode
Sob e una nue a écnica del con ol de la libe ad de cá ed a: Especial
e e encia a la au oe aluación académica
Se a a, en eo ía, de una nue a o ma de e aluación del p o eso ado, que pod ía
con e i se, ácilmen e, en una nue a o ma de con ol de los docen es. Ha apa ecido
con la LOU; y consis e en que, pe iódicamen e, se eúne una comisión de “no ables”,
e igidos, como ales, po el dedo caciquil de los ó ganos de la acul ad, pa a juzga en e
o as cosas, cómo eje cen su unción sus p opios compañe os. Ob io esul a á ya así
que, de no se ángeles los miemb os de la comisión, o los caciques (pues se compone
aquélla de un pe sonal, no malmen e, con a ado o dependien e de ascensos), sino sólo
se es humanos, suje os, como ales, a las pasiones de su na u aleza (la en idia, la
i alidad, la enganza, y la an ipa ía pe sonal; o la amis ad, y la compasión), end án
28 An icipo ya que aquel eglamen o disciplina io, que ya es his o ia, ue hecho du an e el minis e io del
a amado demóc a a D. Joaquín Ruiz-Giménez en su e apa de minis o de educación de uno de los
gobie nos de F anco (desde 1951 has a 1956).

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lógicamen e, el pelig o de sucumbi an e ellas, alo ando, bien o mal, al docen e, según
sus cualidades ex aacadémicas.
Con el in de explica es o mejo , me e e i é, a con inuación, a un caso ecien e.
Es el mío. He sido e aluado, en mi docencia, en el año 2003. Lo ui con nega i os
esul ados en mi pedagogía y c i e ios de cali icación, lo que pa a nada me a e güenza,
pues, dado el mé odo y g ado de espe o, obje i o 29, a mis de echos undamen ales que
algunos han demos ado, la e güenza la epe cu o en quienes, de e dad, debe ían
sen i la. Mé odo seguido pa a ello: La encues a a los alumnos de un solo cu so (el peo
que he enido); con ando, ambién, como alumnos, a los ma iculados ma ginales con
de echo a ocupa pupi e. Me han pues o como soy, pa a ellos –de lo cual me sien o
hon ado desde mi humana sobe bia-, a la is a de su casi nula comp ensión de las
explicaciones: Como un p o eso con un mal mé odo pedagógico y un mal c i e io de
cali icación.
Y así se ha ansmi ido, a la opinión pública, po esc i o e in ane , -¿po los
caciques de la comisión?-, no ad i iendo, siquie a, a la opinión, de que en e los
encues ados es aba el al o núme o de espe uosamen e incapaces, desemba cados en
de echo, cada año, huyendo de las ma emá icas y buscando una ca e a memo ís ica, ni
que la encues a se hizo en mayo, cuando mis suspendidos lo es aban desde eb e o; ni
que la media de los suspensos e a de casi un 2, ni que, después, ui llamado a da
explicaciones en una especie “de juicio suma io” sin cobe u a legal, y po so p esa, ni
posibilidad de de ende me, an e la misma opinión pública que, con igo , me juzga ía,
dada la “au o idad” de la comisión que e endaba esa opinión.
Como ya dije an es, es e hecho –jun o a o os- pe mi en sospecha de una nue a
o ma de con ol de los docen es c í icos, aunque enmasca ado en la unción de ela
po una docencia e icaz30. Lo que esul a, ju ídicamen e, pe mi ido, debido a que la
laxi ud de las no mas posibili a los con oles del p o eso disc epan e. Lo que c ea
miedo e insegu idad, en el p o eso , y el sen imien o de su dependencia de los ó ganos
de pode , lo que epe cu e, como dije, en que se calle y no hable, y así, ambién, en su
libe ad de cá ed a.
29 Pa a nada es oy inci ando a la sospecha sob e quienes, subje i amen e, pudie on c ee que ni al aban a
la e dad, ni a la ley, ni a la jus icia, y que p ocedían siemp e de o ma con enien e.
30 Sal o siemp e, ya digo, -po espe o a la p esunción de su buena e- el hono y buena in ención de las
pe sonas que ocupaban la escena, de algunas de las cuales c eo que me cons a aquélla.
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No siemp e, sin emba go, es e compo amien o lesi o de la libe ad de cá ed a,
lo es en ma e ia ideológica –es deci , que se le impida exp esa se en la o ien ación
ideológica en la que el docen e c ea que debe hace lo31- sino que lo que, con ecuencia,
se lesiona de es a libe ad, es el legí imo de echo del p o eso a eje ce su unción –a
enseña y esc ibi - dignamen e, sin “agacha se” an e los caciques, y magna es locales.
Es deci que la al e na i a se si úa, pa a el docen e c í ico, en e, o ascende
académicamen e con un compo amien o, mo almen e an ihigiénico; o en queda se
como es á, sin ascensos, ni publicaciones, ni pa icipa en ac i idades académicas de
hono (como es a en ibunales de esis doc o ales, o impa i con e encias, e c.), ni
dis u a de la conside ación social que, desde el eje cicio hones o de su unción,
me ece ía. Escoge, pues, penene, o i ula , o incluso ca ed á ico que no puedes en a en
Mad id po que no es ás dispues o a segui besando lo que, an as eces, ya has besado
en u “b illan e” ca e a académica32.
Ya se sabe –como dije- que, a un p o eso , no se le a a cas iga , hoy po hoy,
po exp esa , públicamen e, sus ideas. El hipóc i a es ado de de echo no lo pe mi i ía,
pues le bas a ya con los ecu sos quasipoliciales aludidos, con los que, sin mancha se
las manos, log a á lo mismo. En cualquie caso –y aunque los ó ganos académicos que
ejecu an la ac i idad ep eso a, c ip op og amada en las leyes, no decidan con la
olun ad a iesa de ep imi la lib e exp esión- la a bi a iedad y el desconcie o einan,
en la uni e sidad, en o ma de sec a ismo, amiguismo, caciquismo, e c., (en bene icio
de los g upos ue es y en pe juicio, sob e odo, del p o eso ado débil) con una absolu a
ca encia de espe o a la doc ina que, pa a colmo e inconsecuencia, algunos impa en.
Y los g upos económicos que es án de ás de la uni e sidad ¿qué piensan de
es o? ¿Salen de algún modo bene iciados? De las opelías pa icula is as -de que un
g upo de p o eso es, po ejemplo, mal a e a o o po in e eses pa icula es, o
enemis ades pe sonales, o po la necesidad psicológica de da salida así a su mala leche,
no. Ni les pe judica, ni les a o ece. Lo que pasa es que es as ac i udes son u o de un
31 Es a p ohibición, exp esamen e, nunca se da, pues, cuando exis e una al limi ación, se alegan mo i os
encub ido es de o o signo, como el de poco igo cien í ico de la publicación, e c.
32 Disc epaba de mi Ga cía Man ique, en con e saciones p i adas al espec o. Libe ad de cá ed a la hay
–decía él- po que nadie puede qui a me, a mí, po ejemplo, de explica lo que quie a y con el mé odo y
en oque ideológico que desee. Y algo de eso hay, pe o la libe ad de cá ed a o mal que, pa a muchos, es
ambién, más o menos, eal, en cuan o que, a la ez, ienen, más o menos, los medios pa a explica y
hace se oi , y lee , y pa icipa en cong esos, e c, no c eo que Ga cía Man ique piense ya que odos la
ienen, ni mucho menos, en la misma medida.
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sis ema, necesa iamen e elás ico, que no con ola es os ac os, pa a ene así, ambién,
con olado al p o eso ado disc epan e, alegando siemp e o os mo i os –poca
cien i icidad, malas condiciones pedagógicas, e c- a las que el sis ema de concu sos, y
con oles, igen e nos iene ya, de sob a, acos umb ados.
Es a es, básicamen e, pues, una de las azones de las e iden es lagunas
legisla i as que padecemos en la uni e sidad: la de deja desdo ado de ga an ías
ju ídicas al débil p o eso independien e, po donde se inmiscui á, ambién, el con lic o
po o as causas pe sonales, pe o que no son, ya, di ec amen e, las causas de al anomia,
sino, sólo, una consecuencia pa alela de aquélla.
Insis encia en las limi aciones al de echo de eje ce , con dignidad mo al, la
libe ad de cá ed a.
Hemos hecho, ya, un análisis, c í ico, de la libe ad de cá ed a, hoy, en España;
pe o e i iéndonos, p incipalmen e, a la ausencia de al e na i as ideológicas y
me odológicas eales, pa a el p o eso independien e.
Pe o hay algo más, -lo que sólo he insinuado aun- y a lo que oy a e e i me, a
con inuación. Se a a de las di icul ades que un docen e iene, no malmen e, pa a
eje ce su docencia, y publica , con limpieza mo al, p esen adas aquéllas po los
in luyen es en la ins i ución33. ¿Po qué? Al lec o poco a isado –al es udian e ecién
llegado a la uni e sidad, al e udi o que lea es o, casualmen e, al ad enedizo a la
uni e sidad, (a la que ado an desde la imagen pública que le da, en e o as azones, el
que la desconocen aun)- hab ía que explica les el po qué; pe o, pa a el docen e que i e
inme so en la si uación que c i ico aquí, no necesi a es o ya explicación alguna.
¿No se án un poco exage ados mis juicios? Desc ibi é, simplemen e, lo que
pasa, pa a que la cali iques ú mismo, lec o .
Cualquie docen e sabe, ya, que su abajo es, adminis a i amen e, es é il, si,
pa alelamen e, no hace la coba a sus “maes os”. Con ecuencia esa coba se aduce en
abaja pa a ellos (con una dedicación uni e si a ia i iso ia, en la que impa en una
docencia de “ilus ados”, y que no suele sali de la medioc idad; y en la que eje cen, en
cambio, una a dona“au o idad”, an e la que sus subo dinados -penenes, i ula es, y pas-
les inden una an inme ecida como hipóc i a ene ación) Saben lo no mal: Unos más y
o os menos, como pasa casi siemp e y en oda p o esión -con el médico, con el
33 En iéndase, sob e odo, el pe sonal “noble” de cada una de las asigna u as.
20
abogado, con el he e o, con el panade o, con el albañil- pe o lo que no es á jus i icado
aquí, sin emba go, es que, po lo que saben –y con lo que abajan- es én, sob e odo,
gozando del p es igio que gozan
Pe o eamos la incidencia del caso en las limi aciones a la libe ad de cá ed a.
¿Qué hace la gen e que es á a su al ededo y que les oma como modelo cien í ico, y a
eces, incluso, é ico?. Ob ia es la espues a: Subo dina se, se ilmen e, a su limi ada
hegemonía. Todo lo cual ampoco se ía an g a e, si la subo dinación no conlle a a
ambién a eces, come e opelías y engaña : Desde en ecomenda lib os medioc es de
amigos, con los que ienen, aun, la hipo eca de su ascenso sin paga , has a ci a , en sus
clases, como eg egias igu as, los nomb es de medioc es docen es, y a los que ci an, en
pago, o inci ación, a un soco ido in e cambio de ecíp ocas ci as
¿Y con el “in es igado ” uni e si a io -con los que publican al po mayo pa a
cob a , así, más sexenios y hace se, ambién, así ac eedo es de un p es igio social
inme ecido ¿qué sucede? Más de lo mismo: La subo dinación al seño i o es decisi a
pa a sabe a quien se iene que ci a y a quien se iene que eludi ; a quien se iene que
ebaja y a quien se iene que encumb a . Y en unción de cómo cumpla (“ abaje”, se
dice eu emís icamen e, en el a go de la ins i ución) se le ascienda o no.
Lo que supone, como es ob io, una se ia limi ación de nues a libe ad de
cá ed a pa a quienes no es amos dispues os a eje ce la así, con un al ma gen de
indignidad., y sin el deco o mo al con el que deseamos: sin engaña ni se engañados,
sin mangonea ni se mangoneados, o ando siemp e a quien, en conciencia, nos
sen imos obligados, y llamando al pan, pan y al ino, ino
¿Tiene es o emedio? En absolu o. Po mi pa e, ni lo in en o. En e o as
azones, po que, has a la mo al c í ica se ha des uido ya po lo ei e adísimo de su
in acción, y la mo al igen e nos hace sen i lo como no mal. Lo único que se pod ía
consegui , quizás así, con es udios c í icos como és e, es que nadie se engañe, y que no
indan el ibu o de su a ec o, y espe o, a quienes, en ealidad, no lo me ecen, y mos a
que la libe ad de cá ed a no consis e, sólo, en enseña y esc ibi , con un mé odo, e
ideología, lib emen e elegidos (lo que no siemp e se ía ampoco ácil) sino en pode
hace lo, ambién, desde una mo al de dignidad e independencia, sin su i la coacción de
no se p omocionados, ni limi ados, en nues a ac i idad especí ica (de publica , de da
con e encias, de asis i a cong esos, e c.) en cas igo po no eje ce la con el innoble
21
se ilismo señalado –ci as po comp omiso, alaces ecomendaciones de lib os,34 o os
in e esados en oposiciones, o en hace de clac, implemen e, a los del g upo del que
como, med o y epo, y de an iclac, en cambio, a sus opues os- o de nega nos a eje ce
el sobo no más se il y epugnan e35.
En sín esis, ¿ enemos más libe ad de cá ed a en el nue o égimen democ á ico
que en la dic adu a? Muchos pensa án que sí sin duda lo, cla o es á, pues con F anco
exis ía el nepo ismo de las escuelas, y además el con ol ideológico, po medio de la
ep esión, de algunas36. Y es o es cie o, pe o de poco me si e, a mí, ambién, a los
e ec os de ene una mayo libe ad de exp esión docen e, el que sean dos las causas de
la ep esión, o solo una, doblemen e, e o zada. Y que es o segundo ocu e aquí y aho a,
yo, al menos, no lo dudo, pues, aunque hoy se pueda explica el ma xismo, o hace
c í icas al es ado de de echo, no hay, ampoco, un mo imien o social, como el que había
con a anco, que apoye y es imule esas c í icas a las ins i uciones igen es, ni un
in e és i al, ampoco, en los alumnos po conoce nue as co ien es, como lo había, en
cambio, en el anquismo a dío; lo que se e leja en la apa ía es udian il, an
deses imulan e pa a el docen e y el in es igado . Tal es así que nadie es buen p o eso ,
si no iene ambién buenos alumnos. Con lo que concluimos que habla sí que podemos,
o a cosa es que alga de algo, y, en consecuencia, que es emos es imulados a hace lo.
El papel de o as ins i uciones en el con ol de la libe ad docen e (especial
e e encia a las delegaciones de alumnos)
No hace al a eco da que no es el papel de los sindica os, po ejemplo,
ocupa se del de echo a la libe ad de cá ed a. Sólo las cues iones, es ic amen e
labo ales –sueldos, segu idad social, jo nada labo al, e c.- les incumben a és os; pues,
34 Si el lec o de es o es un colega, ya, me en iende pe ec amen e. Si ue a un ad enedizo a la
uni e sidad, le o ezco mi es imonio pe sonal. Y es que, incluso con mi ca ác e libe a io, a mi se me ha
dicho en cie a ocasión: “Oye, qué pasa que mis lib os no se enden?”. Y, pe ca ándose de que, a lo mejo
se debía a mi despis e –de lo que engo ama- en cuan o a la écnica de ecomendación, se dignó
aconseja me cómo hace lo: “Mi a, ú lo que ienes que hace es pone les dos p egun as de los lib os y ya
e ás así como e hacen caso”.
35 Ya quisie a yo pode habla aquí de odo lo que se. Ya quisie a yo pode con a lo que muy bien aun
ecue do, con la impunidad a la que engo, po lo demás, un legí imo de echo. Pe o su o aun las
consecuencias de habe me negado a deja de eje ce un de echo, que po el momen o, no oy a deci en
que ha consis ido, pa a no descub i a quien, a pesa de odo, aho a no lo es á haciendo an mal.
36 Digo que sólo de algunas, po que es o de la libe ad ideológica de cá ed a a ec a sólo a algunas
asigna u as, que quizás sean las que más uido hacen a la ho a de p o es a , pues ¿qué le impo a a un
químico o a un ísico o a un ma emá ico o a un écnico del de echo, po ejemplo, la libe ad ideológica de
cá ed a? Les impo a á mucho más el que se le den, o no, medios su icien es pa a comp a sus lib os o
hace labo a o ios, e c.

22
pa a aquélla, el de echo p e é ya o os ecu sos, como el de acudi al ibunal
cons i ucional, po ejemplo, si aquélla ue a iolada. Pe o cla o, el p oblema, aquí,
es a ía ya en que, como yo en iendo la libe ad de cá ed a, no la en iende es e ibunal.
(Reléase lo dicho al espec o). ¿En iende, po ejemplo, la al a alcu nia judicial que quien
no se agacha an e el ca ed á ico, o an e su clan docen e se ilmen e, po lo que no se le
p omociona, es íc ima de un a en ado con a su libe ad de cá ed a? Lo mismo digo de
quienes se agachan, con disgus o pa a ascende , ¿no se les impide, ambién a és os
eje ce al libe ad con la higiene mo al que desean? No di ía yo lo mismo de quienes
eje cen esa soco ida o ma de cap o agia adminis a i a con el place y la
insensibilidad con la que no es, del odo in ecuen e; aunque, yo no me a e e ía ya, en
es e caso, a llama a eso, libe ad de cá ed a.
Pe o en lo que yo que ía cen a me, aho a aquí, es en la unción eal –¿posi i a
siemp e?- que ienen las delegaciones de alumnos, espec o al eje cicio de una al
libe ad po sus legí imos i ulaa es
¿Cuál es la unción de dicha ins i ución? No hace al a ni deci lo: De ende los
de echos de los alumnos; y, en es o –como un in e és básico pa a és os- el de la libe ad
de cá ed a ambién. Pe o eamos: Hay, ob iamen e, un con lic o es amen al de
in e eses, en e alumnos y caciques de la ins i ución: A los caciques –apoyados po
algunos p o eso es epa- les in e esa abaja lo menos y gana lo más, amen de
p omociona a sus ás agos se iles y de saca au o idades académicas que les
a o ezcan, desde su ac uación a bi a ia y ambiciosa. Pa a lo cual el es amen o ác ico
de los caciques –expe os, como son, en el maniob eo- no dudan en apoya , p e io
comp a , con dine o público –dis ibuído “disc ecionalmen e” po ellos- a los líde es
es udian iles, con capacidad de manejo ju enil, desde sus habi uales y malas a es.
A pa i de aquí, in luyen és os de o ma e icaz –y con ecuencia o ice a- en
las elecciones de un decano o de un ec o , en los manejos de los ó ganos de gobie no
colegiados, así como en las mo ilizaciones y desmo ilizaciones de los es udian es,
eó icamen e en in e és de ellos, pe o, en la p ác ica, en de ensa del in e és de sus
líde es y caciques ogados, en e los que hay, con ecuencia, un pac o áci o de
ecíp oco apoyo. ¿A qué queda educida la ganancia de los alumnos po al ges ión de
sus “ ep esen an es democ á icos”, po la que, con ecuencia, salen eelegidos y e-
eelegidos? A ma ca les unas echas de exámenes, más o menos, con enien es. Con lo
que las delegaciones de alumnos, de se ó ganos de de ensa y p omoción de los
23
in e eses del es udian ado, han pasado a se , en ealidad, ecuen emen e, medios de
impedi su lib e o ganización al se icio de los in e eses del cacicado. 37
No hace al a ya insis i , así, en que la delegación de alumnos acaba siendo, con
ecuencia, una p olongación de la mano caciquil, pa a con ola a los alumnos c í icos
y que con inúen así ado mecidos los que aun no lo son, e i ando, de es e modo, que se
o ganicen y pidan cosas incon enien es pa a el es amen o de epas (docen es y
es udian es) y del s a u quo. ¿Cómo log a el es amen o caciquil docen e un al con ol
de las delegaciones? Es á muy cla o: Con dine o, pues su dine o les llega, del Es ado, a
a és de la ins i ución uni e si a ia, pa a cub i -en eo ía- las necesidades cul u ales
del alumnado (o ganiza ac i idades cul u ales, e c.), pe o, en la p ác ica, si e. ambién
muchas eces, pa a el sobo no de los líde es del es udian ado38.
Es a es la ealidad de una ins i ución que, a eces, además de no o ma ,
de o ma, y además de no egene a , degene a. Y has a abusa, en ocasiones, de los
miemb os más débiles de la misma, de los docen es independien es39 y c í icos, y de los
es udian es, des ina a ios di ec os de su enseñanza y es imonio mo al, y a los que el
cacicado académico pa ece, incluso, que, a eces, es imula, pa a la inmo alalidad y el
a e ismo, eje cible en un u u o, ya en su más impulc o sen ido y con ex o, el de la
co up ela polí ica, económica, y la adminis ación de jus icia.
no be o-al a [email protected]
37 No ha á al a ad e i , aquí ampoco, que es a c í ica se e ie e a una ins i ución que se p es a, ambién,
como al, a ales hechos, espe ando la buena e, y, con ecuencia, el acie o de las pe sonas que, con
ecuencia, la ocupan.
38 Elúdase, po espe o a la dignidad de las pe sonas y po espe o ambién al sen ido de mis palab as, -
pues no se e ie en, ni mucho menos a odos los ep esen an es de los alumnos- el encon a en és as
cualquie e e encia conc e a a ningún alumno, delegado o delegación, y lo mismo digo de los que he
designado como “p o eso es epa” o como caciques. Se a a sólo de una isión gene al del p oblema, lo
que no quie e deci ampoco que sea es e un p oblema an gene alizado como, a p ime a lec u a, pudie a
pa ece a algunos. Lo que acla o aquí po espe o a la mayo ía de los alumnos que ocupan las
delegaciones con dedicación abnegada e idealismo ju enil, y has a a la mayo ía de los p o eso es que no
in e ienen pa a nada en esos u bios manejos aludidos
39 En iendo po p o eso independien e al que no pe enece a un clan o “escuela”, o que, incluso es ando
enma cado en ella, su inculación lo es a a és de débiles ínculos de unión a la misma. Lo que hace e ,
ob iamen e, sus de ensas académicas como sensiblemen e disminuidas.