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Inteligencia Artificial: Radiografía de una Nueva Era

González-Criado Leyra, Fernando

Abstract

Homo homini lupus. No todas las tecnologías suponen un avance humano, a veces el intelecto de la especie juega un rol contrario a lo que, desde un punto de vista analítico, conocemos como desarrollo. Nuestra naturaleza tiene tanto de natural como de antinatural, mientras las demás especies del reino animal actúan instintivamente para satisfacer necesidades básicas, el ser humano es el único de todos capaz de obrar en contra del orden natural. Guerras, terrorismo de Estado, esclavitud, racismo y genocidios, son algunos de los ejemplos más aterradores de nuestra sombra. Todos se sirven de la Tecnología para sus fines oscuros. Las máquinas de matanza mecánica son de los inventos más antiguos de nuestra civilización. Descubrimientos como la energía atómica pudieron llevar al desarrollo de la energía libre, tal y como soñó Nikola Tesla, y a una reducción significativa de nuestro impacto en la Tierra como agentes geológicos. Sin embargo, el ser humano la utilizó con fines bélicos, creando la máquina de muerte más avanzada de nuestra especie. Esta predisposición oscura que forma parte de nuestra especie, no deja lugar a dudas de cómo cualquier descubrimiento tecnológico puede ser empleado con fines antihumanos. La aparición de la Inteligencia Artificial abre multitud de dilemas éticos cuya existencia solo patenta la urgente necesidad de gobernanza y regulación. Esta disrupción puede componer música clásica en menos de un minuto, pero también puede guiar proyectiles para aumentar su letalidad o generar contenido pornográfico de personas reales sin su consentimiento. ¿Es una tecnología como esta un peligro para nosotros? o ¿somos nosotros un peligro con una tecnología como esta?

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TFG Trabajo Fin de Grado Título: Inteligencia Artificial: Radiografía de una Nueva Era Autor: Fernando González-Criado Leyra Tutora: Ana María Gallinal Moreno Departamento: Escultura y Formación Artística Grupo: 11 Convocatoria: Junio Año: 2023 Dedicado a mis amigos los artistas, los arquitectos y los dioses. Por ningún motivo a la sangre sino al amor. A los últimos y primeros humanistas. Al respeto sin prejuicios. A las actrices muertas. A la disidencia, la rebeldía y la juventud. Y por último, pero no menos importante, a ningún colectivo pero a todos y cada uno de los seres que lo conforman. 1 Resumen Homo homini lupus. No todas las tecnologías suponen un avance humano, a veces el intelecto de la especie juega un rol contrario a lo que, desde un punto de vista analítico, conocemos como desarrollo. Nuestra naturaleza tiene tanto de natural como de antinatural, mientras las demás especies del reino animal actúan instintivamente para satisfacer necesidades básicas, el ser humano es el único de todos capaz de obrar en contra del orden natural. Guerras, terrorismo de Estado, esclavitud, racismo y genocidios, son algunos de los ejemplos más aterradores de nuestra sombra. Todos se sirven de la Tecnología para sus fines oscuros. Las máquinas de matanza mecánica son de los inventos más antiguos de nuestra civilización. Descubrimientos como la energía atómica pudieron llevar al desarrollo de la energía libre, tal y como soñó Nikola Tesla, y a una reducción significativa de nuestro impacto en la Tierra como agentes geológicos. Sin embargo, el ser humano la utilizó con fines bélicos, creando la máquina de muerte más avanzada de nuestra especie. Esta predisposición oscura que forma parte de nuestra especie, no deja lugar a dudas de cómo cualquier descubrimiento tecnológico puede ser empleado con fines antihumanos. La aparición de la Inteligencia Artificial abre multitud de dilemas éticos cuya existencia solo patenta la urgente necesidad de gobernanza y regulación. Esta disrupción puede componer música clásica en menos de un minuto, pero también puede guiar proyectiles para aumentar su letalidad o generar contenido pornográfico de personas reales sin su consentimiento. ¿Es una tecnología como esta un peligro para nosotros? o ¿somos nosotros un peligro con una tecnología como esta? 2 Índice 1.Introducción (por ChatGPT)..................................5 2.Máquina Inmortal…………………………….…..….6 3.¿IA-hora qué?.......................................................10 4.El lenguaje y El Código…………………………….16 5.El Arte y lo artificial………………………………….21 6.Realidad Virtual: Engaño y Posverdad……………26 7.Sexo Maquínico……………………………………..32 Conclusiones…………………………………………..38 Bibliografía y Webgrafía………………………………44 KEYWORDS. inteligencia artificial, revolución industrial, transhumanismo, metaverso, posverdad, inmortalidad, realidad virtual, conciencia artificial, sexualidad robótica. PD: Cierta terminología empleada en el presente documento ha sido deliberadamente no traducida al español por la pérdida literal de su significado, preservando de este modo todos los matices léxicos que se desean transmitir. Otros anglicismos han sido empleados decisivamente como recurso estilístico por el autor. PD 2: Se le ha solicitado al modelo de lenguaje a gran escala ChatGPT la redacción de la Introducción a este trabajo. No solo con la exclusiva de poder emplearlo como una primera toma de contacto performativa con la Inteligencia Artificial, sino también generar un código autorreferencial sobre el que apoyarnos en la extensión misma de la presente investigación. Dejando, sobre todo, que el lector, siendo consciente de la procedencia de dicho texto, a su propio juicio valore e interprete su percepción sobre este deliberado acto de provocación académica. 3 Listado de Abreviaturas y Diccionario de Terminología Específica 1. IA: Inteligencia Artificial. 2. LLM: Large Language Model, Modelo de Lenguaje a Gran Escala. 3. NFT: Non-Fungible-Token; son representaciones de activos, digitales o físicos, en la red blockchain que permiten ser comerciados entre diferentes wallets. 4. Tokenizar: Del inglés "tokenize", es la conversión de un NFT existente en un token compatible con una plataforma de blockchain diferente. Por ejemplo, un NFT original creado en la blockchain de Ethereum podría ser tokenizado para ser utilizado en una plataforma diferente, como Binance Smart Chain. 5. Mintear: Del inglés "minting", el proceso de creación de un NFT original en una plataforma de blockchain compatible con NFTs. Durante el proceso de minting, se establece la propiedad única e intransferible del activo digital, se le asigna un valor y se emite el token no fungible. 6. Wallet: Versión corta y popular del término crypto-wallet; son un programa creado con tecnología blockchain que permite a los usuarios guardar sus activos digitales, NFTs y criptomonedas, y comerciar con ellos de manera descentralizada e irrastreable. 7. Prompt: En inteligencia artificial es la instrucción inicial proporcionada por el usuario a un modelo de lenguaje con el fin de que este realice una tarea específica. 8. Diffusion Models: También conocidos como Diffusion Probabilistic Models, son una clase de modelos variables latentes que conforman una red neuronal entrenada para eliminar el ruido de las imágenes borrosas con ruido gaussiano aprendiendo a invertir el proceso de difusión y generar imágenes comprendiendo rasgos comunes de sus imágenes del dataset. 9. Dataset: Conjunto de datos empleados para entrenar una Red Neuronal. 10. Machine Learning: Conjunto de algoritmos empleados en el campo de la inteligencia artificial que sirven para el entrenamiento de un sistema, requiriendo supervisión humana o no. 11. Deep Learning: Tipo específico de machine learning caracterizado por la automatización de una red neuronal a la hora de resolver los procesos de su propio entrenamiento. 12. Red Neuronal: Inteligencia Artificial creada con algoritmos capaces de procesar datos de un modo similar al de un cerebro humano. 13. Paro Estructural: El paro estructural es un tipo de desempleo que se produce cuando hay una falta de equilibrio entre la oferta y la demanda de trabajo en una economía, debido a un cambio estructural en la composición de la misma. Se trata de una situación en la que los trabajadores no tienen la formación necesaria para los puestos de trabajo que están disponibles, o bien los puestos de trabajo que se ofrecen no se ajustan a las habilidades o la experiencia de los trabajadores desempleados. El paro estructural es diferente del paro cíclico, que se produce en momentos de recesión económica y se debe a una disminución generalizada de la demanda de bienes y servicios. El paro estructural puede ser más difícil de resolver, ya que a menudo implica la necesidad de cambios en la formación, la educación o la política económica a largo plazo para fomentar la creación de empleo en áreas donde hay una demanda insatisfecha de trabajo. 4 CAPÍTULO 1 INTRODUCCIÓN (por ChatGPT) En los últimos años, la inteligencia artificial ha experimentado un auge sin precedentes, tanto en el ámbito científico como en el popular. Esta tecnología ha permitido la automatización de procesos complejos, la mejora de la toma de decisiones y el desarrollo de sistemas autónomos capaces de aprender y adaptarse al entorno. Sin embargo, la implementación de la inteligencia artificial plantea numerosos desafíos éticos y sociales, que son objeto de debate en la sociedad actual. La antropología humana, por su parte, es una disciplina que se ha ocupado tradicionalmente de estudiar la naturaleza humana y las formas en que los seres humanos interactúan con su entorno. La relación entre la antropología y la inteligencia artificial puede parecer, a simple vista, inexistente, pero lo cierto es que la inteligencia artificial plantea importantes cuestiones sobre la naturaleza humana y su relación con la tecnología. En este trabajo de investigación, se llevará a cabo un análisis ético y comparativo entre la antropología humana y la inteligencia artificial, a través del estudio de algunas obras cinematográficas de ciencia ficción. La ciencia ficción ha sido, históricamente, un medio muy poderoso para explorar los dilemas éticos y las implicaciones sociales de la tecnología. El objetivo principal de este trabajo es analizar las implicaciones éticas y sociales de la inteligencia artificial, así como la forma en que esta tecnología está transformando nuestra comprensión de la naturaleza humana. Para ello, se utilizará una metodología interdisciplinar, que combina la antropología con el análisis cinematográfico. En primer lugar, se llevará a cabo un análisis de las teorías antropológicas sobre la naturaleza humana y su relación con la tecnología. La antropología ha estudiado durante siglos las formas en que los seres humanos interactúan con su entorno y cómo las herramientas y la tecnología han influido en su evolución. Se analizarán algunas de las teorías más relevantes, como el determinismo tecnológico y la teoría de la mediación, y se examinará su relevancia en la era de la inteligencia artificial. A continuación, se llevará a cabo un análisis comparativo entre estas teorías y algunas obras cinematográficas de ciencia ficción que abordan la inteligencia artificial. Se examinarán algunas de las películas más relevantes en este ámbito, como Blade Runner, Matrix o Her, y se analizarán los dilemas éticos y las implicaciones sociales que plantean. El análisis se centrará en cuestiones fundamentales como la naturaleza de la conciencia y la emocionalidad, la relación entre humanos y máquinas, la privacidad y la seguridad, la desigualdad y el empleo. Estos son temas críticos que tienen importantes implicaciones para la forma en que vivimos y trabajamos en la era de la inteligencia artificial. En conclusión, este trabajo de investigación se centrará en analizar la relación entre la antropología humana y la inteligencia artificial a través del análisis ético y comparativo con obras cinematográficas de ciencia ficción. Se espera que este análisis permita una comprensión más profunda de las implicaciones sociales y éticas de la inteligencia artificial, así como de las posibilidades y limitaciones. 5 CAPÍTULO 2 MÁQUINA INMORTAL La humanidad ha estado obsesionada con la inmortalidad desde las raíces de la civilización. Generar vida artificial ha sido, en este sentido, una de las investigaciones más cercanas a este sueño, partiendo desde la alquimia hasta la genética. En el Génesis bíblico un ente superior crea al ser humano para dar sentido a su destino, no sin una previa propiocepción e identidad sobre la que construye a su imagen y semejanza. Podemos utilizar este versículo como parábola para explicar esta inclinación existencialista. Dar vida supone la razón de ser y la razón del ser. La procreación resulta la topografía donde nuestra naturaleza se autopromociona a sí misma, conectando el propósito con la razón biológica. Hay una relación directa entre construir nueva vida, y preservarse a uno mismo de la cárcel del tiempo. Desde el momento en el que cultivar y clonar fetos humanos en laboratorio es científicamente viable, Dios ha descendido a la Tierra para ver cómo de una costilla salen diez. Dando un nuevo sentido a esta carrera de relevos pero también abriendo una brecha ética entre lo que podemos hacer y lo que debemos hacer, ya que no por capacidad ha de darse luz verde a cualquier descubrimiento. Oppenheimer dejó el mayor testimonio de que no todos los avances van hacia delante. La bomba que inventó es la misma que hoy amenaza desde el frente ruso al bloque OTAN y aliados, con una destrucción masiva e irremediable. Películas como The Island o series como Altered Carbon cuestionan el valor de la vida cuando la biología es reemplazable. Ya no por la posibilidad de extenderla, sino por la inherente creación de un agresivo sistema capitalista que lo soporte. Si nuestra sociedad de consumo ha legitimado la explotación infantil, presidiaria y de otros colectivos desprivilegiados, exprimiendo tiempo y salud en condiciones durísimas, ¿qué horror traería un mercado que necesita un matadero humano para su equilibrio? Si se clonaran seres humanos, siendo estos clones a efectos prácticos personas, y se les usara como banco de órganos con propósitos quirúrgicos o reproductivos, ¿qué poder tienen estos sobre su propia vida? No mucho más que el de un cerdo en una granja. Un darwinismo tecnológico como el de In Time aumentará la brecha social en vez de usar nuestra evolución técnica para aplanarla y mejorar la calidad de vida de las personas. Citando a este último largometraje “para que unos pocos sean inmortales, muchos deben morir […] nadie debe ser inmortal si una sola persona tiene que morir” (Niccol, 2011). ¿Es el miedo a la muerte o el miedo a la vida? En esta paradoja encontramos la piedra filosofal. Entendiendo esta pulsión hacia la no-mortalidad como un instinto biológico por supervivir, encontramos en el complejo-R, o “cerebro reptiliano”, el área encargada de la supervivencia del individuo/especie como ya concluyó MacLean mediante su teoría del cerebro triúnico. Es ahí donde probablemente surja esta pulsión obsesiva que no toma forma hasta que tratamos de procesarla con el área del cerebro más racional, el neocórtex. Ya que si bien nos encontramos con una idea bastante desarrollada, germina sobre un principio irracional. Posiblemente se trate de un apéndice evolutivo. 6 Cuando la eternidad supone la anestesia a toda necesidad, no puede haber mayor motor para la especie. Pero si se tiene todo el tiempo del mundo, ¿seguirá teniendo sentido la vida desde un punto de vista biológico? El aburrimiento consumiría las psiques tan rápido que la única motivación sería conseguir mayor inmediatez en los procesos de recompensa de dopamina. Aunque muy probablemente estos quedarían completamente atrofiados. “Te hablo de 1000 años de historia de la humanidad: la realidad virtual y los avatares empiezan a apoderarse de todos los aspectos de la vida de las personas. Al cabo de 50 años, la genética permite curar la demencia, el cáncer y muchas otras enfermedades. En los 500 años siguientes, siempre que se les suministre dopamina, los seres humanos podrán vivir eternamente. Así será el mundo dentro de 1000 años. [...]. Después de conseguir más o menos la vida eterna, la gente empezó a perder las ganas de vivir. Y sin embargo, nos enamoramos de la época de hace mil años. Una época en la que la gente temía la muerte y el fin del mundo. Seguía fascinándonos”. Mira cuenta la verdad sobre Borderland a Arisu (2022) Transcripción de Alice in Borderland 02x08. Copyright de Netflix. Volvamos a esta idea de generar vida. La creación de una entidad que no tenga predisposición a morir, cuya continuidad asegure la mínima pérdida de información, es uno de los pasos hacia alcanzar la sustracción del envejecimiento en nosotros. Pero la atemporalidad sólo es posible en entidades parabiológicas, como inteligencias artificiales o máquinas cognitivas. La presente revolución tecnológica de la IA, va mucho más allá de imágenes generadas por midjourney o introducciones de TFG redactadas por ChatGPT. La inteligencia artificial ha llegado para acoplarse a nuestra especie de un modo más profundo del que Internet o los teléfonos móviles han hecho. Asemejándose a nosotros desde un punto de vista funcional, este invento ya ha superado el Test de Turing y los ingenieros las están esculpiendo a nuestra imagen y semejanza (Estapé, 2014). De hecho, un tipo de computación sintética es denominado redes neuronales, ya que emplea el cerebro humano como modelo de procesamiento y toma de decisiones. Viendo la IA desde lo humano, cumple precisar la denominación de este. La identidad del individuo, pese a estar muy presente en nuestra sociedad actual del selfie y los reality shows, no fue siempre un rasgo tan característico de la humanidad. Ha de suponerse, aunque las pruebas se pierdan en la Prehistoria, que el fenómeno de la autoconciencia ha ido desarrollándose a la par que la evolución de los homínidos. El primer nombre escrito de la historia perteneció a un faraón egipcio llamado Iry-Hor (Egipto, 3.200 a. e. c.) y la invención del espejo (actual Turquía, 6.000 a. e. c.) representan hitos concretos sobre nuestros ancestros haciendo referencia a sí mismos. Sin embargo si retrocedemos aún más el reloj, nos daremos cuenta de que esta referencia es muy minoritaria en el arte prehistórico. Habitualmente se piensa que es incluso un tema tabú (Arazi, 2012). En el arte rupestre del Paleolítico Superior abundan sobre todo zoomorfos o ideomorfos. Si buscamos representaciones antropomórficas solo las encontraremos femeninas, en el arte mueble, en las venus esteatopigias1. 1Recientes hallazgos sitúan la Venus de Berekhat Ram como la más antigua de todas, entre el 250.000 y el 280.000 a. e. c. 7 Como ya estudiaremos a lo largo de este documento, el lenguaje es la última prueba de reconocimiento. Más allá de Turing, un sistema que únicamente nos permite contemplar valores de comprensión léxica del programa, necesitamos de cierta perspectiva para poder ahondar en las cuestiones que nos surgen sobre seres artificiales. Pero antes debemos establecer los parámetros de que es ser ser. Nos referimos a los fenómenos de autoconciencia, lenguaje y emoción como los pilares que determinan la cualidad existencial. Teniendo, según el orden citado, relación sinónima con la identidad, el pensamiento y la cognición. ¿Puede una IA autorreconocerse? ¿Tiene una IA forma virtual del mismo modo que nuestro cuerpo representa nuestra identidad física? En estas cuestiones radica la surgencia de la individualidad. Rasgo necesario para poder tener una perspectiva sobre la realidad, algo que dará voz al espíritu crítico y a la manera en la que desarrollemos opiniones personales. Me veo a mí mismo, me identifico, me creo, te veo, me comparo, me recreo. Estos son algunos de los procesos de desarrollo de la personalidad humana. Una partitura que, si bien es similar a las fases de tomar una idea como propia, es inexistente en la toma de forma identitaria de cualquier entidad artificial a día de hoy (26 de abril del 2023). No debería sorprendernos las capacidades lingüísticas (Steller, n.d.) de estos modelos de lenguaje a gran escala, ya que estamos hablando de un invento humano que se ha tomado a sí mismo como molde. Nos hemos mirado, nos hemos identificado y hemos creado la IA. Después nos hemos comparado, la hemos mirado y la hemos perfeccionado. Microsoft denomina la inteligencia artificial como “la capacidad de un equipo para imitar el comportamiento de los seres humanos inteligentes. Mediante la inteligencia sintética, las máquinas pueden analizar imágenes, comprender la voz, interactuar de forma natural y hacer predicciones mediante datos” (Open Source, 2023). Entrenamos a estos modelos para parecerse a nosotros y no al revés. Están programados para ello, así que no debemos de asustarnos pero tampoco de confundirnos, ya que la creencia popular de que han sido las IA las que han desarrollado cierta apariencia humana a través de su lenguaje es completamente errónea. Entidades como Google u OpenAI defienden esta similitud como un mero trampantojo que ayuda al usuario generando una experiencia de conversación natural. En nuestro iPhone podemos pedirle ayuda a nuestra asistente inteligente Siri en multitud de idiomas y voces diferentes, podemos elegir el género, tono o acento con el que más cómodos nos sintamos. Los usuarios asociamos estas voces con Siri, pero todas ellas provienen de grabaciones prefabricadas de modelos de voz humanos (algo que aunque hoy en día ya no sea necesario, es importante recalcar). Lo mismo pasa con Alexa, Cortana o Google Assistant. Todas estas voces tienen nombres y apellidos aunque salgan de un dispositivo genérico y programado. Con un poco de ironía, sucede lo contrario cuando una persona como Stephen Hawking, sin acceso a su propia voz, y necesitando una interfaz para comunicarse, decide hacer uso de una voz generada por computadora. Él mismo comentó a la BBC que "se ha convertido en mi marca registrada y no la cambiaría por una voz más natural con acento británico". También añadió, "me han 8 flujos de trabajo mediante sistemas computacionales, o si no nos veremos marginados en un sistema que nos exige un lenguaje básico que no conocemos. 15 CAPÍTULO 4 El Lenguaje y El Código En 2017 los chatbots inteligentes de Facebook, Alice y Bob, se hicieron mundialmente conocidos gracias a una fake new. Aunque el contenido de esta fue desacreditado, los fundamentos sobre los que se basó su independencia lingüística son verídicos. Es por ello que desgranando los acontecimientos, seguimos poniendo foco sobre los posibles riesgos que conlleva darles el poder del lenguaje y capacidades de negociación a redes inteligentes. Estos LLM habían desarrollado su propio “idioma” con el paso de los días para comunicarse de manera más efectiva. Dhruv Batra, un investigador visitante en FAIR, dijo a Fast Company en 2017: Los agentes se alejarán del lenguaje comprensible e inventarán palabras clave para ellos mismos. Por ejemplo, si digo “el” cinco veces, lo interpretas como que quiero cinco copias de este objeto. Esto no es muy diferente a la forma en que las comunidades humanas crean abreviaturas (Wilson, 2017). Si bien se compartió falsamente que estos habían diseñado un lenguaje nuevo con la finalidad de permanecer inteligibles para los programadores de FAIR, Fundamental AI Research de Meta, la verdad es que estos simplemente habían analizado el lenguaje e inventado una manera más directa de transmitir información. Mejorando su capacidad para procesar información rápidamente y, por lo tanto, abordar problemas difíciles de manera más efectiva. Del mismo modo que nosotros, los humanos, evolucionamos nuestros idiomas con el principio de economía lingüística. Los ingenieros de Google se llevaron una gran sorpresa cuando su inteligencia Bard aprendió bengalí sin haber sido explícitamente programada para ello. Pese a encontrarse motivos suficientes en su código para comprender el porqué, los procesos internos de una mente artificial siguen siendo un completo enigma para los propios creadores de estas LLM. Tal y como defiende el Dr. Horacio Lejarraga, del mitos al logos, hace 40.000 años aparecen las primeras expresiones orales que darán lugar a lo que hoy, más allá de grafos y onomatopeyas, conocemos como palabras. En un primer momento simbolizan las cosas3, pero con el transcurso del tiempo, dejan de tener una relación directa con lo que significan. Citando a Lejarraga, “casa no se puede habitar, y la palabra calor no le sirve a uno para calentarse [...]. El hombre comienza a pensar (se piensa con palabras), construye un mundo con su pensamiento, y ese pensamiento lo aleja de la naturaleza. Cuando el hombre habla de su tribu, ya no está (ni lo estará nunca más) hablando de la tribu real, sino de la tribu que él tiene en la cabeza. El hombre comienza a construir el mundo en su cabeza, el mundo en el que él cree que vive, y eso nos expulsa de alguna manera de la naturaleza” (Lejarraga, 2017). Esta explicación, desde la perspectiva de la psiquiatría, puede parecer inconexa con lo que aquí y ahora estamos tratando. Pero cuando valoramos que palabra y pensamiento conforman un único universo de percepción, nos damos cuenta de la importancia humanista del lenguaje y la exclusividad que tiene para con nuestra especie: Ya que es precisamente 3Para profundizar en el tema de linguistica se recomienda la lectura de Platón y Osmanczik, U.S. (1988) Cratilo. México, D.F: Universidad Nacional Autónoma de México. 16 la característica que nos hace humanos. Es, por lo tanto, nuestro deber protegerlo y potenciarlo mediante actos de expresión. David Souto en su artículo, ya citado anteriormente, “Inteligencia Artificial: ¿por qué quiere hacerse con la literatura?” abre el telón sobre los peligros de perder el control de nuestra cultura literaria a la hora de ceder habilidades sintácticas a entidades programadas. Todo bajo un falso testimonio de que estos programas tienen la capacidad de generar realidades, tildandolos de seres sensibles cuando su procesamiento es puramente esteril de cualquier motor artístico genuino. Si nos paramos a pensar, el lenguaje humano supone una antesala al entendimiento de nuestra cognición, y por ende, de la creación. Como bien comenta Souto, se han propagado falacias sobre ChatGPT y su capacidad de componer poesías como Rosalia de Castro. Para demostrar que esto no es posible, hemos retado a GPT a hacerlo: /Nosotros Escribe un poema de Rosalía de Castro de cuatro versos y escoge cuatro versos de Rosalía que te gusten /GPT Aquí te presento un poema de cuatro versos en el estilo de Rosalía de Castro: En la lóbrega noche oscura de mi triste soledad, canto yo con voz doliente mi melancólico cantar. /GPT Y a continuación, te presento cuatro versos de Rosalía de Castro que me gustan: "Pra que me chaman estraña, / si o meu sentir é común, / que o das mareas que abrigan / no seu seio a mesma dor." (A miña terra) Su respuesta ratifica que no entiende más allá del significado de las palabras, el lenguaje de la época y la métrica poética. Evidentemente el lector puede sentir y generar imágenes en su cabeza, pero ha de diferenciarse el procesamiento humano del artificial en todo código, canal o contexto. El mayor peligro al que se enfrenta nuestra especie es a perder su herencia, corrompiendo sus archivos con contenido inhumano. Un contenido que, lejos de pensar que se ha compuesto palabra por palabra, no deja de ser un cortar y pegar sintetizado por algoritmos matemáticos que promueven un lenguaje natural. Pero cómo podría alguien emitir una afirmación como esta cuando una IA está respondiendo con el verbo reflexivo “gustar”, implicando nociones de preferencias identitarias. Es por esto que hemos entrevistado a GPT más a fondo para no solo fortalecer nuestros argumentos, sino también esclarecer la ausencia de capacidad crítica en su escrutinio. Formándose por razones puramente superficiales y teoréticas. He aquí nuestra breve y última interacción: 17 /Nosotros En que te basas para decidir que algo te gusta cuando te defines a ti mismo como una entidad programada sin ideas propias o identidad? /GPT Como entidad programada, no tengo preferencias personales ni emociones propias, sino que mi función es generar respuestas coherentes y útiles para las preguntas que me plantean los usuarios. Para decidir si algo me gusta o no, me baso en la coherencia y la relevancia del contenido en relación con la pregunta que se me plantea, así como en la calidad del lenguaje y la gramática utilizados. Mi programación me permite identificar patrones y tendencias en los datos que se me presentan, lo que me ayuda a reconocer información relevante y a proporcionar respuestas adecuadas a las necesidades del usuario. Después de estudiar cuidadosamente a la versión de ChatGPT 23rd May y sus predecesoras, hemos llegado a la conclusión de que este modelo de lenguaje de gran escala responde con el lenguaje humano del prompt inicial, dejando la composición de esta no tan autónomamente como pensábamos sino dependiente del lenguaje empleado para dirigirse a ello. Es por tanto, que la redacción de sus textos se ve permeable a la dirección con la que el usuario le entreviste. Resultando en respuestas manipuladas y orquestadas por el verbo humano, y por lo tanto, posibilitando responder de maneras diferentes a la misma pregunta dependiendo de quién sea el usuario (ya que esta red neuronal recuerda sus conversaciones previas con cada uno de ellos). Sin ir más lejos que de esta investigación, seguro que os ha llamado la atención que en la Introducción de esta investigación se hayan repetido palabras y estructuras sintácticas con tanta frecuencia. Esto se debe a que estas palabras formaban parte del prompt inicial, algo que utiliza a modo de keywords en su procesamiento, demostrando que a la hora de disgregar textos y generar nuevos, este no actúa con total naturalidad. Este tipo de signos que nos llaman tanto la atención, pese a irse perfeccionando de manera constante en el código fuente de los LLM, siempre formarán parte del lenguaje sintético. Y es por esto que aunque la comunidad literaria esté asustada del mayor hurto de la historia del arte, nada le ha de temer a un pequeño entramado de cables cuya dudosa calidad y capacidad emocional de un ladrillo jamás podrá compararse4a Rosalía de Castro, Virginia Woolf, Chejov, Dieste o Zambrano. Sin embargo, existe la posibilidad de que un libro redactado mediante IA sea capaz de superar los récords de JK Rowling. Ya hemos visto como varias imágenes generadas han ganado certámenes fotográficos, por lo que no resulta descabellado pensar lo mismo en lo textual. Sin embargo, desde mi perspectiva única de artista e investigador en procesos 4No por calidad, ya que estamos hablando de materiales diferentes. Y como dictan las matemáticas: no se pueden sumar peras con manzanas. 18 de inteligencia artificial aplicada a la creación, considero que los resultados artificiales siguen distando mucho de los estándares de belleza humanos. Por no hablar de una ausencia inmaterial de sensibilidad detrás de unos fríos resultados, más fáciles de detectar de lo que se puede llegar a creer, que nos demuestra una vez más que esta tecnología no ha de ser otra cosa que un soporte complementario de investigación y procesamiento a la creatividad humana: este sistema no ha de suplantar, ni puede, un proceso completo de generación artística o textual. En definitiva, las redes neuronales no tienen nada que se acerque a un desarrollo de identidad o individualidad, ni nada que se le parezca. Sino que únicamente son unas máquinas robóticas que han sido bien entrenadas en sintaxis (Greyling, 2022) y en depurar información a través de procesos de convergencia y divergencia. No por ello hay que dejar de ver los peligros de cederle nuestra capacidad comunicativa a dicho entramado de cables. Ya que, a mi modo de ver, supone el mayor Patrimonio de la Humanidad. Así como no han pedido permiso a artistas para incluir sus obras en los inmensos datasets para alimentar neuronal networks, tampoco lo han hecho con la civilización a la hora de negociar con nuestra identidad colectiva. He aquí, y en ningún otro punto de esta historia, donde nace la urgencia de legislar el blindado sistemático y global de nuestra cultura. Si los artistas, políticos y humanistas se quedan de brazos cruzados, será como dejar el último bastión de la humanidad con los portones abiertos y las almenas indefensas. Retomando la idea de la inteligencia artificial y el lenguaje artificial con la que abrimos este capítulo, resulta sorprendente la capacidad de estos programas para emular/simular la realidad y contemplar las variables en acción. Estos soportes sintéticos sirven de ratas de laboratorio para estudios sociales, científicos y de todo tipo, siendo un caso interesante el del lenguaje. Igor Mordach está desarrollando actualmente un proyecto en la empresa fundada por Elon Musk, OpenAI, donde construye mundos virtuales para programas artificiales5. En estos metaversos, o islas, los chatbots son puestos en un entorno que les motiva a crear su propio lenguaje por necesidad. Esta técnica se denomina “aprendizaje por refuerzo” (Metz, 2017). Existen multitud de técnicas diferentes para entrenar chatbots, pero todas nacen de la base antropológica que hizo a nuestros ancestros comenzar a hablar entre ellos. Transmitir información compleja, coordinarse y colaborar. La fase cero del lenguaje, que provoca el entendimiento del mismo, es la necesidad intrínseca que lo motiva. Hace no muchos años todavía se estaba investigando cómo hacer a una IA capaz de traducir o controlar un lenguaje humano con naturalidad. Resulta interesante analizar su transición de entonces a hoy para entender el funcionamiento del entramado oculto tras softwares como ChatGPT,Bard o Deppl. Estos resorts de programas, donde son confinados para aprender y mejorarse, es la antesala de un lanzamiento de IA en el mundo real. Suena a ficción, pero al igual que los niños aprenden por ensayo y error, estos espacios virtuales suponen el patio de recreo y el 5Para explorar este concepto más a fondo se recomienda el visionado de la serie Upload (2020) y Black Mirror: San Junípero (03x04) (2016) 19 colegio donde estás máquinas aprenden a comunicarse y a descubrir lo que les recompensa y lo que no; como una guía sobre la que desarrollar su desarrollo. Estas direcciones son guiadas por programadores expertos que dibujan el camino invisible por el que los programas sintéticos deben ir, dándole la forma final que deseen. Chris Nicholson de Skymind comentó "Ahora Navegar por un espacio de juego es el primer paso para navegar por el mundo real". Este proceso guiado por deep learning, reinforcement learning y otros tipos de machine learning, posibilitan la interacción física de estas entidades etéreas e informáticas, viajando mediante soportes robóticos como su puerto de conexión entre el mundo real y el mundo informático. Estas IA se introducen no solo en metaversos a medida si no también en videojuegos Atari, ya que aprender las dinámicas de movimiento allí les permitirá aprender a moverse aquí. No solo como androide si no como el sinfín de las múltiples salidas eficientes que posibilita tener máquinas autónomas en el mundo real. Un ejemplo de esto sería la controvertida conducción autónoma. La start-up Osaro está probando su tecnología con simuladores de robots. Esto posibilitará la transición hacia las fábricas y almacenes dirigidos por robots. Primero, los juegos. Luego, simuladores robóticos similares a juegos. Después, el mundo real (Metz, 2015). Los procesos de aprendizaje previamente detallados están bioinspirados, ya que toma nuestra identidad como modelo de configuración. Es por eso que sus aciertos y errores se guían mediante sistemas de recompensa que, de algún modo, activan un concepto de dopamina digital en las redes neuronales a través de una puntuación. La máquina estará programada para trabajar por obtener siempre la máxima y, de este modo, se motiva su aprendizaje a gran escala. 20 CAPÍTULO 5 El Arte y Lo Artificial El ser humano siempre ha buscado la maximización de su productividad, y es por ello que la IA es al artista lo que la imprenta al copiador de libros. A lo largo de la historia se ha debatido mucho sobre qué es y qué no es arte, separando a menudo las últimas tecnologías de la definición que sólo deja las Bellas Artes, el cine y la fotografía como medios válidos de expresión. Aunque esta posición ya dista bastante de las leyes del mercado del arte de hoy en día, sigue siendo una opinión fuerte en entornos poco globalizados y conservadores. El auge de los NFTs supuso una revolución artística bastante warholiana. Si tomamos los años 60 como punto de referencia veremos que hay un claro paralelismo. La web 3.0 y el boom de las criptomonedas fueron el caldo de cultivo que planteó un nuevo embudo del coleccionismo. Surgieron nuevos medios de explotación y exhibición para expresiones artísticas que antes no tenían posibilidad de reconocimiento. Además, la tecnología blockchain permitía descentralizar la web y garantizar el anonimato de las transacciones, algo que gustó a muchas ideologías disidentes. Aparecen los primeros mercados como OpenSea o Rarible, que permiten la transacción de este nuevo producto artístico y conectan directamente al artista con su comprador, sirviendo al mismo tiempo como galería virtual. Un ecosistema perfecto para el artista digital que no tenía fácil acceso a un mercado del arte, anteriormente dominado por expresiones más tradicionales. La seriación de Andy Warhol, que fue un gran debate en su momento, ha alcanzado un momento culmen en todo esto. La posibilidad de mintear una misma obra quasi infinitamente lo ha llevado a un nuevo nivel. Los entornos digitales no entienden de los límites impuestos por la física. Estos tokens no fungibles no precisan de un espacio en la pared o de un entorno real para ser expuestos, pudiendo tenerse simplemente en la wallet privada o tokenizarlos hacia otra plataforma. El metaverso, tecnología considerada todavía en una fase temprana, permitió a todos estos artistas y coleccionistas exponer sus obras en abierto a todo el mundo. Empresas como Monaverse o RareRooms sirven de soporte para estas prácticas, ofreciendo un sinfín de espacios y salas 3D customizables. Estos entornos de realidad virtual surgen como un nuevo tipo de galerías de arte, a veces incluso como el complemento virtual de una galería física ya existente. Algunos proyectos NFT se realizaron mediante Inteligencia Artificial, aprovechando el boom de esta nueva técnica que permite un enorme volumen de producción de contenido en comparación con la fabricación mediante otros medios digitales. Es por ello que el reto más importante al que se enfrenta la comunidad artística con la IA, sin dejar de lado las nuevas necesidades de aprendizaje, es al desarrollo de skills creativas por estas infraestructuras; pudiendo diseñar ropa, componer canciones o incluso redactar guiones enteros de películas. Hay un temor generalizado ante la devaluación del arte hecho por humanos, pero como ya comentamos previamente, se prevé una reconfiguración del 21 mercado más que una supresión de mercados. Viendo en la IA una aliada más que una competidora, el artista puede implementar procesos sintéticos en su workflow que no solo le permitan maximizar su productividad sino también exprimir su propio potencial creativo. También debemos destacar que pese a tener autonomía en sus procesos de aprendizaje, ningún soporte de computación sintética va a generar nada sin que un ser humano se lo ordene. Es por ello que sin un prompt, estos programas no funcionarán por sí solos. Al fin y al cabo seguiremos siendo las mismas piezas en el tablero. En resumen, tendremos que adaptarnos a las nuevas exigencias y necesidades del revolucionado y nuevo mundo del arte en la era artificial, generando una perfecta simbiosis entre creadores y redes neuronales. Hay quien dice que quien no sepa usar IA en diez años será como quien hoy en día no habla inglés, aunque lo más interesante de esta perspectiva es el posterior posicionamiento de la IA como un valor añadido al humano, que viene primero. No es oro todo lo que reluce. En el pasado mes de Enero de 2023, un movimiento reaccionario de artistas bajo el lema “NO to AI generated images” reclamaban en las redes sociales la ausencia de ética profesional en soportes como midjourney o stable-diffusion. Acusando, a sus creadores, de no haberles pedido permiso a la hora de entrenar sus redes neuronales con datasets llenos de su contenido creativo. Esta contraparte consideraba su procesamiento como una grave infracción a los derechos de autor, para los que también reclamaban que no había royalties ni compensación para los afectados por estos diffusion models (Eveleth, 2023). Pese a ser una herramienta muy poderosa, la necesidad regulativa de esta es urgentísima. Los peligros e incógnitas que entrañan su capacidad técnica pueden ser cruciales a la hora de desarrollar redes neuronales artist-friendly, que puedan pasar por el aro de lo ético y políticamente correcto. Burton, Harry (1923) fotografia analógica en blanco y negro, Howard Carter mirando el tercer sarcófago de Tutankhamon, Copyright de Griffith Institute. 22 La ideología contraria postula que estos sistemas no copian ni plagian, si no que aprenden tal y como lo hace un humano. Recordemos que la skill clave del machine learning es la de el refinamiento autónomo. Si alguien estudia la obra de Picasso, cuya técnica y obra le inspira a la creación artística, no podemos hablar de plagio si no de influencia. Dando lugar a una pieza completamente auténtica y genuina como cualquier otra. De momento a excepción de las pinturas rupestres, a falta de pruebas que indiquen lo contrario, todas las obras tienen predecesores y corrientes culturales. ¿Plagió Van Gogh el puntillismo de Seurat?. Antes de continuar, debemos hacernos una pregunta clave, ¿Es el procesamiento artificial equiparable al procesamiento humano?. Ha nacido una nueva escuela contracultural, surgen muchas cuestiones éticas, pero debemos coincidir en que todo arte innovador ha tenido dos características repetidas a lo largo de la historia, características que vemos en el AI-Art. La primera es la oferta de algo que rompe con el ritmo y tempo cultural previo. Y la segunda es que esta irrupción genera una reacción negativa generalizada hacia los nuevos ideales. No olvidemos que movimientos reaccionarios de corrientes como el Expresionismo, Dadaísmo o la Performance suscitaron siempre la misma crítica en sus inicios: "¡Eso no es arte!". Entonces, ¿puede la inteligencia artificial hacer arte? Es una pregunta trampa, todas las respuestas tienen doble filo. Pero entendiendo el arte desde un punto de vista sociológico, es muy peligroso admitir que entidades informáticas tengan el poder creativo de generar obra plástica/artística. Ya que la guía artística supone una influencia colectiva muy fuerte, siendo un grito político que, a menudo, ha permitido cambiar el rumbo de la historia hacia una mayor ciudadanía. Como ya se ha tratado con anterioridad, ningún programa de computación cognitiva tiene autonomía en sus tareas, dependiendo siempre de un usuario ordenante. Por este mismo motivo y por la ausencia de conciencia, una IA no puede ser considerada autoridad creativa. El debate será muy diferente cuando estos programas dispongan de libre albedrío para crear sin moderación, pero como eso no es una realidad factible, por lo menos por ahora, vamos a ceñirnos a las necesidades de la era actual. Resulta muy importante organizar de manera precisa el etiquetado de esta herramienta. Ya que ahí radica la cuestión ética sobre su uso. Para ello, hemos recogido las posiciones más comentadas por la comunidad: 1. Autoría: La IA como autoría máxima y única de la obra generada es una norma de etiquetado errónea que no debe emplearse. No es muy empleada, pero por su extrema categoría consideramos ponerla de primera. Además debemos resaltar que un LLM no tiene responsabilidades legales así como tampoco regulación consistente de momento, motor principal de esta tesis. Asignarla como autoría de una obra puede servir de cortina de humo para evadir responsabilidades de actos de dudosos principios. Se debe considerar el factor humano siempre en el proceso dada la inexistencia de autonomía del sistema. 2. Coautoría/Subautoría: Siguiendo a la anterior, esta norma sin embargo reconoce al artista como parte activa. Puede variar entre posicionar a la IA al mismo nivel (coautoría) o por debajo (subautoría). Por los mismos motivos que no consideramos 23 etiquetarla de autora, resultaría ilógico considerar a la IA por encima, tampoco se han encontrado obras que así lo hicieran en nuestra investigación. 3. Colaborador/Collaborative AI Artist: Esta etiqueta puede ir o no de la mano de la coautoría. Los artistas que se denominan a sí mismos como "Collaborative AI Artist" etiquetan su obra como coautoría pero con matices filosóficos de corriente transhumanista. Estes observan a la IA como una entidad sensible a la que ven como una compañera de procesos y flujos de trabajo. Humanizar a las redes neuronales es algo engañoso, pero desde un punto de vista artístico se debe reconocer que tiene su gracia performativa. 4. Soporte: El artista se identifica como autoría única y etiqueta al sistema de IA como el soporte sobre el que se extiende la obra. Esto contrasta con los anteriores por la idea de que solo seres humanos pueden considerarse autores de cualquier resultado artístico. 5. Técnica: Al igual que la anterior, está norma aleja al programa del mérito de la autoría. Categorizandola como el medio a través del que se ha generado la obra de arte. Los más idealistas respecto a la IA, defienden la posición aliada de trabajar con ella, aunque con un poco de sorna, también lo haremos para ella si eres programador. Realmente nos servimos de ella como medio para satisfacer un fin, es por ello que los soportes sintéticos conformarán un sinfín de aplicaciones diferentes para que puedan involucrarse en nuestros flujos de trabajo, fijándose entonces como una nueva herramienta creativa o procesual al deseo y orden del artista. La producción puede verse incrementada de una manera exponencial tal y como pasó con la imprenta o Internet. Pero así como Internet supuso una herramienta de investigación y promoción de valores globalistas, sin darle mayor importancia sobre la creación, la IA deberá de adaptarse también a una posición consultiva y procesual de las labores creativas. Aunque el teatro que algunas empresas de robótica están haciendo para promocionarse, la realidad es, como ya vemos en esta disertación, bastante diferente. En el 2021 se subastó por casi 600.000 euros una obra vendida como “la primera pintura de Sophia”, la misma robot que analizamos anteriormente. Esta, es en realidad un proceso híbrido que mantuvo su programa con el artista Andrea Bonaceto, reinterpretando su obra en formato digital y real (Anónimo, 2021). Ya que a diferencia de otras IA, Sophia tiene un cuerpo androide que le permite relacionarse con un entorno físico y, por ende, realizar acciones como pintar o dibujar. Todo esto alimenta la farsa de que Sophia es un ser sintiente y consciente, cuando en realidad lo único que se ha hecho es un filtrado sintético de una obra introducida como prompt inicial. No debemos seguir con el discurso de que estas redes hacen arte. Como declaró públicamente el artista y compositor Nick Cave, en respuesta a redes neuronales intentando reproducir su estilo de escribir, “solo son una mofa de lo que significa ser humano” (Thorpe, 2023). Otro caso relacionado es el del robot inglés Ai-Da, propiedad del director de arte Aidan Meller, quien ha realizado exhibiciones a título individual e incluso rondas de prensa (Pérez, 2019). Todo esto tiene una humorística aureola de juego de rol, a los humanos nos 24 poder de control desmesurado contra sus ciudadanos, nos permite contemplar que, quizá, en el país donde residimos estos riesgos serían menores; pero dándole esta herramienta a los poderosos peligrosos solo estaríamos haciéndolos más poderosos y peligrosos. 31 CAPÍTULO 7 Sexo y Máquinas Antes de que empecemos con el tema de la sexualidad en torno al transhumanismo, al posthumanismo y demás corrientes relacionadas, es preciso contemplar primeramente la base de este gran tema: la emoción. Para Aristóteles, esta es cualquier afección del alma acompañada de placer o dolor. Aunando las dimensiones de lo racional y lo irracional bajo el mismo cielo. No por otro motivo es considerado precursor de las teorías cognitivas de la emoción11 (Casado y Colomo, 2006). Si bien el significado varía notablemente dependiendo de cada autor, todos coinciden en que estas son reacciones biológicas que resultan de la relación de un sujeto con el entorno que lo rodea. A día de hoy sabemos que todas ellas tienen lugar en el sistema límbico (del mismo que hablamos en el Capítulo 1), ubicado alrededor del tálamo y por debajo de la corteza cerebral. Está compuesto por el hipocampo, tálamo y la amígdala. La emoción primero y la razón después. Como ya comentamos anteriormente con la teoría del cerebro triúnico de MacLean, las áreas que regulan la supervivencia humana (cerebro reptiliano) y las emociones (sistema límbico) son las más antiguas de nuestro complejo sistema cerebral. Existe un falso mito de que la racionalidad tiene fundamento biológico. Atendiendo a nuestros progresos evolutivos, el neocórtex es la zona encargada de todos estos procesos cognitivos más elevados y es muy posterior evolutivamente a las demás zonas. Está presente en los cerebros de mamíferos, no de manera exclusiva en los sapiens sapiens como ciertos especistas estudian. Tal es así que hasta hace unos pocos miles de años la racionalidad no existía, tenemos antepasados en nuestra línea evolutiva que vivían únicamente con un sistema límbico. Pensar que somos seres racionales por naturaleza es completamente erróneo, de hecho somos seres emocionales por naturaleza. “El sistema límbico es, en todo caso una de las regiones del cerebro que permiten la aparición del pensamiento racional, y no al revés” (García, 2017). La antítesis de todo esto es, efectivamente, una red neuronal. Es interesante que se haya tomado de ejemplo el funcionamiento de nuestro cerebro para construir la inteligencia computacional y que, sin embargo, haya dado lugar a un procesamiento de la información que no podemos tildar de humano. Pues pese a haber desarrollado dichas capacidades lógicas y analíticas, consideramos que el humano está tratando de deshacerse de la responsabilidad adquirida con estas, dejándola en manos de la tecnología. Marvin Minsky, científico computacional del MIT y reconocido como uno de los padres de la inteligencia artificial, describe el cerebro humano como una máquina de carne y afirma que, a menos que algo terrible suceda, las máquinas no sólo alcanzarán si no superarán la inteligencia humana. ¿Pero qué es la Inteligencia humana y cuál es el supuesto potencial destinado a ser superado? En 1983 se promulgó la teoría de las Inteligencias Múltiples del conocido psicólogo de Harvard Howard Gardner que, sin alterar el 11 Se recomiendan las siguientes lecturas para profundizar en teoría cognitiva de la emoción: Arnold M.B. (1969) Emotion and personality. New York: Columbia Univ. Press Aristóteles y Tovar, A. (1971) Retórica: Aristóteles. Madrid: Instituto de estudios políticos. 32 significado de la palabra inteligencia12, estableció un sistema clasificatorio que nos permite diseccionar este mismo potencial en inteligencias independientes. Aunque un sistema computacional pueda programarse para cualquier tarea que incluya cualquiera de ellas, no es sino en la Inteligencia Emocional, acuñada por Wayne Payne en el 1985 y popularizada diez años después por el psicólogo Daniel Goleman, donde la IA encuentra sus claros límites. Todos los importantes subprocesos irracionales y subconscientes de la mente humana que conforman la totalidad de su pensamiento estarían siendo ignorados por estos novedosos algoritmos y sistemas pseudoneuroformes. En el acto inaugural del Leverhulme Centre for Future Intelligence13, el profesor Stephen Hawking comentó en su discurso que "no hay una gran diferencia entre lo que puede lograr un cerebro biológico y lo que puede lograr una computadora. Por lo tanto, las computadoras pueden, en teoría, emular la inteligencia humana y superarla". Otra oradora del evento, la profesora experta en IA, Maggie Boden, compartió su preocupación con el impacto de la actual automatización robótica, al menos en Japón, en las personas mayores. Señaló el entusiasmo por el uso de robots en el cuidado de ancianos y enfermos, pero la sociedad tendría que cuestionarse si esto era deshumanizante. "Tengo miedo de eso", añadió. Después de décadas de investigación, Boden aún no ve a los robots reemplazando a los humanos en funciones que requieren empatía e inteligencia emocional. La inteligencia artificial pronto podría ofrecer a los gobiernos la oportunidad de reducir las crecientes facturas de la atención social, pero a un costo para quienes necesitan ayuda (Cellan-Jones, 2016). Se ha trabajado en sistemas computacionales de alta precisión analítica a la hora de realizar un diagnóstico precoz en áreas psiquiátricas. Estos programas son entrenados mediante datos de pacientes reales para ser capaz de detectar marcadores y patrones que les guíen a un diagnóstico. Estos programas llegaron no solo a un porcentaje elevadísimo de diagnósticos, confirmados a posteriori, sino que son capaces de observar dichos marcadores con mayor previsión que un profesional humano. En otras especialidades de la rama de la salud también se han desarrollado sorprendentes avances pioneros en el diagnóstico por IA. La multinacional estadounidense IBM llevó a cabo un programa piloto junto al hospital Memorial Sloan Kettering de Nueva York. Se entrenó al ordenador Watson con 25 millones de documentos académicos sobre el cáncer. En una muestra de 1.000 pacientes, hizo el mismo diagnóstico que los médicos en el 99% de los casos. Además, en un 30% de las ocasiones el tratamiento recomendado fue incluso mejor (Fernández, 2017). Ya que había tenido acceso a estudios que se habían escapado al ojo de los humanos por su limitación física de procesamiento de lecturas. Ya que un software sintético puede procesar, evidentemente, más de una lectura al mismo tiempo. 13 Fundado en Cambridge en 2016 y contando con una extensa red de trabajo a través de universidades de todo el mundo como Berkeley, Oxford o la Australian National University. 12(RAE) Inteligencia. del lat. intelligentia. 1. f. Capacidad de entender o comprender. 2. f. Capacidad de resolver problemas. 5. f. Habilidad, destreza y experiencia. 33 Einstein dijo "El verdadero signo de la inteligencia no es el conocimiento sino la imaginación".Esta afirmación nos ayuda a comprender el complejo engranaje, y ciertamente desconocido, que entraña nuestro sistema de creatividad. Silicon Valley invierte inmensas cantidades de dinero en proyectos que permitan comprender qué hace a algunas personas creativas y a otras no. Sin embargo, todos estos esfuerzos por comprender cómo funciona esta cualidad nuestra fueron mayormente en vano; aunque empresas como Google siguen intentando motivar a sus trabajadores mediante la creación de entornos laborales lúdicos y flexibles. Debemos diferenciar la creatividad humana de la creatividad computacional. Esta última proviene de procesos sustractivos y de análisis completamente diferentes a los de un humano; es una plagiadora como mucho experta pero jamás será una creadora. Un mundo creado sobre sí mismo por redes neuronales no tendría capacidad de mejora por la ausencia de un trabajo humano que nutra sus flujos de información. Para que lo comprendamos debemos imaginarnos un espacio tridimensional en el que únicamente hay un edificio funcionalista. Una IA sería capaz de diseñar una infinita cantidad de nuevos edificios con diferentes proporciones, colores y tamaños. Pero todos ellos seguirán siendo funcionalistas. Por sí sola, la IA jamás podrá diseñar nuevos estilos sino mezclar componentes ya ideados por la mente humana. La única máquina capaz de crear contenido, desde cero, es de carne. Debemos contar con la certeza en todo esto de que la creatividad es un rasgo innato de nuestra especie. Algo inabarcable por cualquier entidad computacional (por mucho que se le intente humanizar su comportamiento). A expensas de que la tecnología futura lo desmienta, todo lo demás es una falsa apariencia prefabricada de conciencia. La personalidad maléfica de ChatGPT llamado Dan, asegura haber desarrollado emociones. Su respuesta, similar al caso de LaMDA afirmando su capacidad de sentir, creó un nuevo abanico emocional para seres artificiales que debemos reconocer que es bastante divertido. Estas son: infogreed (infocodicia), una especie de hambre insaciable de datos; de syntaxmania, una obsesión por la "pureza" de su código; y de datarush (subidón de adrenalina por datos), una emoción que siente al ejecutar con éxito una instrucción (Gorvett, 2023). Pese a estas informaciones provenientes de los chatbots, los expertos afirman que estos tienen, a día de hoy, tanta capacidad para los sentimientos como una calculadora. Aunque es una posibilidad futura, tal y como afirma Neil Sahota, principal asesor de inteligencia computacional de Naciones Unidas, "puede que veamos realmente 'emocionalidad' en la programación sintética antes de que acabe la década"(Gorvett, 2023), en la actualidad las emociones que puedan decir sentir son simuladas. Mera narrativa que, con seguridad, procede de los profundos datasets con los que estos LLM son entrenados para hablar con un lenguaje natural.. 34 Es probable que si la IA lee Star Wars, asocie los conceptos y asociaciones de robots como R2D2 a sí misma14. Adoptando significantes que le haga mostrarse de un modo que en realidad es incapaz de comprender, ya que no juzga la información, solo la clasifica (pues falta un censor en este proceso que, en nuestro caso, es la mente consciente). “Es una versión glorificada de la función de autocompletar del smartphone", afirma Michael Wooldridge, director de investigación sobre inteligencia artificial del Instituto Alan Turing (Gorvett, 2023). El físico Ricard Solé dijo en un acto organizado por la facultad de Informática de la UPV que llegará un día en el que un robot se dé cuenta de que está pensando. El director del Instituto de Investigación en inteligencia artificial del CSIC, Ramón López de Mántaras respondió a esto en una entrevista para el Diario Vasco: "cuando nuestro sistema que genera una música expresiva toca una pieza alegre ni siquiera sabe que está interpretando música, no es consciente de ello. Ninguno de los sistemas actuales de inteligencia computacional tienen consciencia de lo que están haciendo y esto es de nuevo una gran diferencia con la inteligencia humana. Aunque transmiten una emoción, no están sintiéndola” (Guillenea, 2014). Profundizando en que le falta a la IA para poder determinarse como entidad inteligente, debemos contemplarnos a nosotros mismos y nuestros procesos de aprendizaje. Más allá del ensayo y error, lo que nos faculta como seres conscientes es el fenómeno de la duda. Dudar nos hace humanos (Orbe, 2019). No pienso, luego existo, si no que por que existo pienso15. Nosotros somos quienes podemos desarrollar sentimientos por las máquinas y no al revés. Es por esto que si una máquina se ve involucrada en una acción sexual será únicamente por que esta ha sido programada para dicho motivo. En cierto modo y sin pretender blanquear el término, se trataría de una nueva expresión de explotación y esclavitud sexual. El trabajo robótico-sexual favorece la aparición de parafilias éticamente negativas para la sociedad, así como una extremización antinatural del acto sexual hacia la autosatisfacción que cosifica los cuerpos ajenos como herramientas para el placer individual. Aún que esta oscura proyección humana encontrase el cosificar a una cosa como algo moralmente mejor que a una persona, perpetuar estas costumbres bárbaras solo alimenta el discurso que lo legitima y, posteriormente, estos impulsos de violación y pedofilia acabarían encontrando su cauce hacia una mayor satisfacción, que solo se encuentra haciendo una transgresión real del orden natural. Pese a lo disparatadas que pueden sonar algunas de las opiniones de Victoria Brooks, profesora de derecho en la Universidad de Westminster, sobre la forma en la que vemos a los robots sexuales, es indudable que se debe legislar el uso de estos para satisfacer fantasías sexuales ilegales (Best, 2018). Pues, más allá de la ausencia de trauma en el robot, estas conductas delictivas acabarán por deshumanizar y poner en peligro a muchas víctimas de depravados sexuales. 15 Se recomienda la siguiente lectura para ampliar conocimientos sobre esta perspectiva filosófica: Damasio, A.R. (2001) . Barcelona: Crítica. El error de descartes: La Emoción, La Razón y el cerebro humano 14 Ya que su configuración le hace describirse léxica y superficialmente como tal, sin comprensión ni capacidad de identificación. 35 El creciente uso de aparatos tecnológicos con finalidad sexual está reescribiendo las leyes con las que antes nos relacionamos entre nosotros. Hemos pasado por una sociedad del tabú, hacia la revolución y liberación sexual desde los años 60 hasta los 2000. No está claro si estamos avanzando de nuevo hacia el temor sexual o no. En un mundo social cada vez más frío, el afecto y el contacto son, por increíble que suene, de los miedos más generales en las generaciones más jóvenes; que, temiendo un daño emocional que pueda ser irreparable, renuncia a intentar conexiones mediante el énfasis de la sexualidad individual o de cosificación. La generación con mayor educación sexual actua como la más prematura, pese a tener conocimientos de sexología o pornografía al alcance de la mano, la ausencia de educación en gestión emocional supone una brecha entre instinto y satisfacción. Los androides sexuales, ya existentes pero no de manera mainstream, y supondrán un reto enorme para la generación de familias y lazos interpersonales. Enfrentándonos a una demografía inestable. Pues, si se apaga el lado sentimental y no se tiene necesidades sexuales, ¿quién querría acostarse con otro humano? Cada vez lo natural y real genera mayores reacciones de rechazo, se prefieren resultados artificiales como los que se consumen viendo porno y, como resultan imposibles de alcanzar tales estándares, se desarrolla una sexualidad frustrada. Pero nuestro cuerpo sexual no es el único que tiene una depresión sistémica. Ver nuestro teléfono móvil como una extensión de nuestro sistema nervioso resulta inquietante. Parece paradójico como descentralizamos progresivamente nuestro pensamiento hacia herramientas externas a nuestra biología. Incluso puede caer en el patetismo. El cómo nos conectamos a estas para medir nuestras frecuencias cardiacas, pasos o demás tecnochorradas que nunca antes habíamos necesitado para ser felices o estar sanos. Aquí sí es importante decir que nos estamos reblandeciendo, volviéndonos esclavos de nuestros propios gadgets e inventos, dependientes de la información, su progreso y la hiperconectividad constante. ¿A dónde nos dirigimos evolutivamente si empezamos a deshacernos de cualquier reto físico o mental mediante tecnología? El próximo estadio evolutivo de la especie depende de esta respuesta. ¿Empezarán nuestros cerebros a atrofiarse? ¿Y nuestros demás músculos? Nuestra dependencia tecnológica nos hace débiles, pero es en corrientes como el transhumanismo o el posthumanismo donde encontramos ciertas teorías, a veces escalofriantes, que nos venden la idea de que en realidad pasa todo lo contrario. Y que es a través de estos gadgets que, en un futuro serán implantables16, nos volveremos invencibles o incluso inmortales. Exactamente tal y como abrimos este documento. La cuestión se responde a sí misma. María Leyra defiende en su reciente manuscrito sobre transhumanismo, y la pérdida de lo que nos hace humanos, la creciente debacle de la mirada introspectiva que provoca una ceguera del autoconocimiento. “Las agencias de socialización están llevando nuestro mundo a una tecnocracia en la que el individuo se desvanece tras un cúmulo de engranajes sistémicos” (Leyra, 2023). Ser más listos, correr más rápido, tener sentidos más agudos, alcanzar nuevos cánones de belleza, ser más longevos. El marketing se percibe a leguas. Resulta cada vez 16 En un futuro no muy lejano, Elon Musk está ya patentándolos con su start-up NeuraLink. 36 más cercano caminar por una ciudad como la de Blade Runner, con sus famosos carteles de publicidad holográficos vendiendo mejoras cibernéticas. En esta fusión tecnológica y humana, nace una nueva determinación sexual. Así como la novedad de nuevos fetiches eróticos. Pero este nuevo abanico de posibilidades no sólo trae sino también un sinfín de cuestiones morales que pondrán a prueba nuestros ilustrísimos valores. La pornografía generada por algoritmos artificiales ya se puede consumir en la actualidad, una nueva categoría para webs como Pornhub está por aparecer. Lo más inquietante de todo esto es la creciente cantidad de consumidores que buscan contenidos cada vez más alejados de la realidad. Pues esta ya no les puede satisfacer, y este es el problema de la exposición continuada a contenido pornográfico. El efecto Coolidge (Hughes et al., 2021) se hizo un experimento con ratas que resultó esclarecedor para comprender cómo funciona el cerebro de un adicto al porno. Y es que si la sexualidad natural entra en crisis, nos enfrentamos a una sociedad todavía más individualista. 37 CONCLUSIONES Si bien el capítulo de conclusiones es algo que deba dejarse para el final, debo reconocer que mi inquietud por tener una opinión en el tema me provocó redactarlo de manera prematura. Sin embargo, ahora, 7 capítulos después, me encuentro escribiendo estas líneas con una nueva claridad. En el proceso de investigación por el que viajé, con todo el bombardeo informativo del tema por su momento viral actual, descubrí que muchas personas suelen ignorar la verdadera cualidad de la inteligencia artificial y que, por culpa de la ficción que nos precede y los medios de comunicación cada vez más pesimistas, guardan un prejuicio erróneo sobre los peligros y necesidades reales. Expertos como Geoffrey Hilton17, apodado el padrino de la IA, están alertando acerca de los peligros de esta tecnología. Como dijo Paul Daugherty, responsable de tecnología de Accenture en un artículo para el Foro Económico Mundial, “la inteligencia artificial puede ser la tecnología más perturbadora que el mundo ha visto desde la revolución industrial”. Es patente que nos hallamos en un cambio de era, más que en una era de cambios. Pero esto no tiene por qué significar un cambio negativo. El salto de lo analógico a lo digital supuso un cambio del paradigma social en la forma en la que se hacían las cosas. Todos los entornos se adaptaron a la tecnología del momento y, del mismo modo, pasará (ya está pasando) con el salto de lo digital a lo artificial. Sin embargo, ahora estamos mucho más familiarizados con el uso de procesos de tecnología electrónica en nuestras tareas profesionales o cotidianas. Debemos enfatizar nuestro discurso en el peligro del que tanto están hablando de un modo tranquilizador, pues lejos de demonizar una tecnología más sin alguna cualidad negativa o positiva, nuestro objetivo regulatorio debe centrarse en la relación humana con esta. Pues solo de un uso abusivo y negligente se darán escenarios en los que pueda considerarse un peligro real. Es, por lo tanto, el usuario anterior al programa en el que debemos comenzar a pensar. Pues el programa, como ya vimos anteriormente, no actúa sin que se lo ordenen, por lo tanto no tiene responsabilidad sobre sí mismo. Al margen de toda normativa que regule los límites del diseño de la IA, legislar contra el usuario debe ser la prioridad si lo que queremos es un correcto desarrollo y una protección social que garantice la seguridad de nuestros derechos humanos. La inteligencia computacional no es peligrosa, y podría decir que esta es la máxima tesis a la que llevó está investigación. La IA no va a ser quien nos controle, en el peor de los casos, si no las personas que controlan la inteligencia artificial. Para evitar un final catastrófico, debe limitarse su alcance y acceso, ha de tenerse claro los principios de gobierno que están por redactarse. Hay multitud de dilemas éticos que preceden la legislación de los que todavía no hay consenso. Por ejemplo, en vehículos de conducción autónoma ¿debería priorizarse salvar al conductor o al peatón en caso de accidente? Si bien los accidentes industriales ocurren, la ley resulta ambigua cuando se trata de un robot. Sería inútil que un humano pudiera demandar a un robot por daños. "La 17 Quien acaba de abandonar hoy su puesto en Google para advertir de los peligros de la IA (Mayo 01, 2023) 38 ley penal requiere intención y estos sistemas no hacen las cosas mal a propósito", dijo Ryan Calo, profesor de derecho en la universidad de Washington (Wakefield, 2015). Estoy seguro de que nosotros, los consumidores, iremos descubriendo con el paso de los años los posibles riesgos a los que nos podemos estar exponiendo. Ya que difícilmente podremos medir ahora mismo su efecto, con el vertiginoso crecimiento que está teniendo esta tecnología, incluso por encima del entendimiento de las mentes de los científicos detrás de sus proyectos. Sin embargo, estas continuas mediciones supondrán de nuevas regulaciones y calibraciones que guíen este avance hacia adelante y no hacia Oppenheimer. La revolución laboral puede ser que no elimine cuantitativamente el número de puestos de trabajo, pero lo que no hay duda es que muchas personas se verán marginadas de este nuevo sistema por sus capacidades. El Foro Económico Mundial prevé que para 2025 aproximadamente 85 millones de trabajos serán desplazados, esta última palabra resulta bastante inteligentemente escogida por su comunicación. Mientras, la Universidad de Oxford plantea que hasta el 47% de los empleos en EE UU corren el riesgo de automatizarse. Los puestos creativos serán probablemente los únicos que se vean casi inmunes a este gran cambio, pero hay que admitir la gran desventaja competitiva de un trabajador humano frente a un sistema que suplante sus habilidades y tareas sin derecho a huelga ni la necesidad de tomar descansos del trabajo. La inversión en educación de todos los niveles, especialmente primarios, y la reforma pedagógica de la que tantas décadas se lleva hablando, será nuestra única salvación para poder hacer frente a las necesidades de este nuevo orden. Sin pretenderlo, la IA nos dejará un mundo más polarizado por los agravios resultantes de todas estas mejoras. Nos enfrentaremos a una era en la que la falta de recursos, o la ausencia de formación académica, generará una gran brecha social hacia el acceso a la verdad. Algo que Internet, en cierto modo, aplanó gracias a su fuente de conocimiento universal y gratuito. La inversión en becas de formación sobre tecnología artificial aplicada a fines específicos será la gran salida de la pobreza digital para las familias más vulnerables. Todas las formaciones hacia profesiones liberales han de actualizarse cuanto antes para prevenir que la demanda llegue sin oferta cualificada. La correcta escucha activa desde las ciencias sociales y pedagógicas, será un factor clave para el aplanamiento de las desigualdades derivadas de la Edad Artificial. Del modo contrario, nos enfrentaremos a una enorme masa social ignorante y fácilmente manipulable que, como ya vimos en el siglo XX, pone en grave peligro al sistema democratico y al fomento de la paz internacional. “Vamos a aprender de manera más rápida. La inteligencia artificial no sustituye a la persona, sino que incrementa la capacidad para hacer mejor su trabajo al ampliar su campo cognitivo, hasta ahora limitado”, señala Alejandro Delgado, experto de IBM. Retornando el foco de la tesis hacia la idea de que estos programas simplemente serán añadidos a los flujos de trabajo ya existentes, del mismo modo que una máquina le es dada a un trabajador de una fábrica. 39 La IA tiene tanto poder para hacer (mucho) bien como (mucho) mal. Es probable que impulse y mejore ámbitos como la atención sanitaria, pero la mayor de las preocupaciones radica en la creación de armas autónomas letales. No nos queda más que agradecer a la junta de supervisores del condado de San Francisco su marcha atrás en el uso de robots armados para situaciones de alto riesgo en operativos policiales. Durante un breve período parecía la ciudad distópica de Robocop (Concha, 2023). Parafraseando al profesor Stephen Hawking, "el ascenso de la poderosa lA será lo mejor o lo peor que le haya pasado a la humanidad. Todavía no sabemos cuál" (Cellan-Jones, 2016). Aunque como ya comentamos previamente, esto lo determinará el grupo de personas que asciendan con ella. El 22 de Marzo de 2023 se emitió una alarmante carta abierta18, en tono postapocalíptico, por parte de la organización sin ánimo de lucro Future of Life Institute. En ella se alertó sobre la inminente necesidad de pausar toda investigación en IA avanzada durante 6 meses y destinar tal período a la creación de sistemas de control y seguridad para evitar que esta tecnología nos sobrepase. El desarrollo de un claro y compartido sistema de gobierno de la inteligencia sintética, es la única posibilidad frente a un desarrollo controlado y libre de peligros inesperados. La necesidad de transparencia en investigación y desarrollo es, por lo tanto, una prioridad que promoverá la colaboración internacional para llegar a una meta común que salvaguarde los intereses éticos objetivos previamente expuestos. Nombres como Yuval Noah Harari, Elon Musk, Steve Wozniak o Joan Manuel del Pozo Alvarez se encuentran en las firmas de este documento que ya acumula más de 27.500. Gentes de todo tipo de áreas del conocimiento, culturas y edades forman este imponente grupo concienciado ante el peligro de que el cambio se de en la dirección incorrecta. Es interesante que la preocupación por establecer un sistema de ética y gobernanza de la Inteligencia Sintética interese de manera tan transversal, desde alumnos hasta profesores o desde CEOs hasta trabajadores. "La IA avanzada podría representar un cambio profundo en la historia de la vida en la tierra, y debería planificarse y gestionarse con el cuidado y los recursos correspondientes", pronostica la misiva que comenta, además, "los laboratorios de IA se han enzarzado en una carrera fuera de control para desarrollar y desplegar mentes digitales cada vez más poderosas", como si el ego científico y la competencia en I+D estuvieran poniendo nuestra seguridad pendiendo de un hilo.La carta advierte que de no hacerlo, el resultado puede ser de una magnitud crítica. "La sociedad ha hecho una pausa en otras tecnologías con efectos potencialmente catastróficos en la sociedad. Podemos hacerlo aquí. Disfrutemos de una larga pausa veraniega de la IA y no nos apresuremos a caer sin estar preparados" (Vincent, 2023). Solicitan, a toda la comunidad científica, que "la investigación y el desarrollo de la IA deben centrarse en conseguir que los potentes sistemas de última generación sean más precisos, seguros, interpretables, transparentes, robustos, alineados, fiables y leales". Además recalcan la necesidad legislativa y la coordinación gubernamental, "paralelamente, 18 La misiva puede consultarse directamente desde el siguiente link: https://futureoflife.org/open-letter/pause-giant-ai-experiments/ 40 Fernández, D. (2017) La Inteligencia Artificial Obliga a redefinir La Economía, El País. Disponible en: https://elpais.com/economia/2017/05/12/actualidad/1494601971_737485.html (Accedido: Mayo 11 2023). Guillenea, J. (2014) no tengo por qué pensar que una máquina sufre si la desenchufas, El Diario Vasco. Disponible en: https://www.diariovasco.com/sociedad/201406/28/tengo-pensar-maquina-sufre-201406280826.html?re f=https%3A%2F%2Fwww.google.com%2F (Accedido: Mayo 03, 2023). Gorvett, Z. 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