NUEVOS EJEMPLARES DEL AJUAR DOMESTICÓ NAZARI
RECIENTEMENTE apa eció en la escomb e a sob e que es á o ma
da la plaza de los Aljibes, en la AMlamb a, al .pie de una pieza de ce ámica
dmada .( ig. 1) que iene po base educidísimo pla illo, más bien simple
ebo de, sob e el cual se le an a el cue po oncocónico, casi cilínd ico,
de un cenice o, con boca iangula abajo y pa illa a a al u a del a an
que de o o cue po, que se ab e hacia a iba como una copa y del que
sólo queda pa e de la zona in e io . En e lai linea más ígida del ceni
ce o y la cu a del ecipien e que asciende desde la paP illa, esal a en
la ca a ex e na, casi impe cep iblemen e, un le ísimo pe il coo exo,
como delgada anilla, sub ayado po una aja azul de la deooo ación, que
pa ece des aca , como el nudo en o as piezas, la ansición en e el pie
y el cue po.
Lo que nos queda sob e la pa e al a del cenice o pa ece inicia , se
gún se ha dicho, una o ma semies é ica, con endencia a cónica., como
de ondo de copa, con dos asas, de las cuales sólo q;ueda la inse ción del
ex emo in e io de una de ellas. A cada lado y a la misma al u a del
a anque ··del asa, aib ie on en blando sendas pe o aciones cilínd. icas
que pene an en el in e io , poco más a iba de la pa; . illa, la cual se
edUIOe a una i a pe ipendicula al eje de las asas, po lo que, a cada ado
de es a i a o pa illa, quedan como �e�• ade os las pe o aciones di
cl as, que acili a ían mu.cho la combus ión.
El id ío no se conse a bien y el do ado, como es ecuen e, se ha
pe dido. El in e io es á id iado sólo en blanco, con es os de una de-
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co ací6n some a de hoji as azules. Ex e ionne, a cada lado de cue po,
en e las asas, conse a deco :acián azul sob e ondo blanco o mada
po líneas y pun os den o de dos ec ángulos y po ajas ho izon ales
en la pa e in e io . Mide: Al . o,o6o m., diám. 0,078 m.
Es a .pieza, a pesa de halla se an incomple a, sugi ió cie as ana
logiías con o o agmen o conse ado de an iguo en el Museo de la Al
hamb a bajo el n.º 1•223 ( ig. 2). Es ambién de ce ámica do ada y de
co adón azul, sob e ondo blancc, po den o. Su o ma no se aseme
jaba a la de ningún o o obje o o agmen o conocido, ni pa ecía co
eni la disposición de las asas y el bo de conse ado con la co ec a po
sición del obje o, a es iguada po el escudo naza í que ocupa el cen o
de la deco ación. A cada lado de la inse ción in e io de las asas iene
pe , o aciones idén icas a las an es desc i as, que hacían más inexplica
ble la pieza, como ampoco e a en onces eJq> esi o el ex emo de i a de
la pa illa, que es lo único •que le queda como es imonio de ella. Con
se a ambién aigo del cue ipü· in e io o ceniee o, un poco más cilínd ico
que el del agmen o an e io . Mide: Ali. 0,059 m., diám. 0,128 m.
Una e ce a pieza, ambién del Museo A X{ueológico de la Alham
b a, puede elaciona se con ellas. Había despe ado in e és desde an i
guo, pe o no es aba publicada. Es un agmen o de apade a de ce ámica
do ada con de.co ación azul de a au iques enma cados en ee ángulos,
siob e ondo blanco y id iada só o en blanco en el in e io ( ig. 3). El
id io es á mejo conse ado, aunque el o o ambién ha desapa ecido.
Tiene o ma de media na anja, muy aplanada, con bo ón cen al pa· a
coge la y a ias pe o aciones que pa ecen obedece a una dis ibución
de e minada. Mide: Long. o,o86 m., la . o,o85 m.
Podía sospecha se, a la is a de es os agmen os, la exis encia de.
o os no iden i icados co no co espondien es a obje os semejan es. En
is a de ello, don Julián Sebas ián Lumb e as e isó oda la ex ensa
coleoción de agmen os de ce ámi�a do ada de los almacenes del M.usoo
y ha iden i icado has a aho a es agmen os de bo de que ienen pe il
muy ca ac e ís ico, no epe ido en o as piezas. Uno de ellos ( ig. 3)
he mana pe ec amen e con la apade a acabada: de eseña , an o po
el ajus e de és a a la pes aña del agmen o, oomo po diáme o y oolc.J1I'.
O o ( ig. 4-1) comp ende, a más del bo de, pa e del cue ,po del que
mado , cuya línea coincide muy ap oximadamen e con la del agmen o
núm. 1.2213, ya desc i o. A o o ( ig. 4-2) le ·quedan es os del o o. Dos
de ellos ienen una: línea azul en el in e io de la pes' aña y los es con-
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se an bien d:11
azul en la ca .a ;
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se an bien el id ío de ondo blanco, liso al ín e ío y deco ado de
azul en la ca a in e na.
Po o ma, dimensiones y ono de colo , los seis agmen os ci ados
pe enecen a cin o ejempla es di e en es de un mismo modelo o iipü de
obje o, aunque ninguno de los agmen os pe mi e econs ui po sí
solo el con o no de una pieza comple a. En es de ellos pueden a.p e
cia se modalidades p opias de o iginales di e en es, lo que no impide,
con los da os que nos p opo ciona cada uno de los seis agmen os, o
ma idea muy ap ox-imada de las ca ac e ís icas .gene ales lel ipo. T
dos, aun el p ime o desc i o, que es in e io en calidad a los esian es,
acusan habe sido piezas inas, de ba o esme adamen e p epa ado y o
neado, con poco g oso de pa edes, que oscila en e es y cua o milí
me os.
Si enemos en cuen a aquellas pe o aciones si uadas un poco más
al as que la pa illa, así como el cenice o, no o ece duda que obedecen
al deseo de ac i a una combus ión y de ecoge sus esiduos. La apa
de a pe o ada sugie e a su ez las cubie as de incensa ios, pe o el id io
in e io y ex e io , pa ece que no ha de da le a la pieza la consis encia
su icien e pa a con ene ascuas, aunque pod ía ole a. el calo que des
a olla el equemado de un pebe e, que no puede se nunca an ele ado
como el de las b asas.
Si son agmen os de pebe e os, és os o ece ían Ia .pa icula idad
de uni al ipo de pebe e o es é ico la base de un cenice o como el de los
ana es. Pod ían lle a nos a conside a los omo ana es de jugue e las
pequeñas dimensiones que pa a las piezas a es iguan cua o de los ag-·
men as eseñados. Cla o es que la apade a no sólo "esul a con adic o
ia con la onción del ana e, sino que sU!pOne pa a la pieza que apa a
una dimensión demasiado pequeña pa a ho nillo, g ande pa a jugue e,
y en cambio p opo cionada pa a pebe e o, según lo que de ellos saibemns.
Además, el bo de o pes aña en que encaja la apade a 1pa ece es a hecho
sólo pa a es o y se demasiado ágil ,pa a sopo a os oces y las ca•
gas de los ecipien es que se colocan sab e los ho nillos.
C eo que son piezas demasiado inas pa a in e p e a las como sim
ple jugue e ía popula , y el éscudo de los eyes naza íes, q¡ue hemos is o
en uno de los agmen os, al ez sea indicio de su impo a. n::ia. Además,
po la calidad de la deco ación azul que conse a, podemos supone a ia
deco ación do ada desapa ecida unas mismas ca ac e ís icas de inu a y
esme o, a las que se p es aban lo educido de las dimensiooes y un posi
ble se icio de lujo, en manos delicadas.
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I s posibie que no Íué á es e modeÍo de q1len ado el uiico usadO e i
G anada en la é¡poca naza i, ni es a ían del odo deseahados en onces
o os quemado es más an iguos, b ase illos o pebe e os, ya de w a o
de cob e, o a:l ez ambién de ce ámica.
No dejaiba de se ex año la al a de es os :pe umado es en la Al
hamb a, po que no concebimos la ida o ien al sin ai omas escogidos,
cuya selección no siemp e acep a ían ,los gus os ac uales, ni imaginamos
sin pe umes cualquie ámbi o donde la cul u a is1lámica pene e, ya que
el pe ume no puede es a ausen e de su mundo co idiano. ,Ca ac e iza a
las pe sonas en luga es como los baños o la pe eg inación, donde pie
den su iden idad, po desnudez o igualdad de inumen o H ü gico, e im
pide esconde la ¡pe sonalidad a los que ocul an el os o o se despojan
de los es idos o de las joyas habi uales.
E:l pe ume en e los o ien ales iden i ica las cosas an o como la i
sión o el ac o. Con él se ex.p esa lejanía o p oximidad y, en in, son
abwndan ísimas las compa aciones me aJ ódcas de pe umes. Pd eso,
especialmen e en la poesía, podemos espiga nume osos es imonios de
la a iada écnica de pe uma con lo es y u os agan es, con plan
as e des o secas, con esencias y esinas 1•
Resul a, sin emba go, incong uen e que ·p edomine el sahume io en
e los di e sos sis emas de a oma iza , ya que ni el uego, aun siendo
poco, e a ape ecible en una cul u a desen uel a po lo gene al en dimas
cá!lidos y secos, ni el humo e a ole able pa a la sensibilidad an e i
nada, ,no sólo del co esano, sino aun del homb e medio musulmán de
España. Po es a azón sin duda, el e udi o 'Abd al- 'Aziz, pa: a quien
el sahume io no podía se espec áculo desacos umb ado, hace como que
se ex aña y nos lo p esen a: como una pa adoja, en su .poesía a un que
mado de pe umes :
Es '1a p ime a ez que eo un uego que, en c:;uan o
se enciende su b asa, hace c ee a los con e ulios
que es án en el pa aíso e e no 2•
En la complicada y exquisi a écnica que poseían pa a halago de los
sen idos, es os quemado es no e an el único sis ema de pe uma y has-
1.-c . H. Pé es, La poésie and.OJ.ouse en c abe clasique au XI sV:cie (Pa
is, 1937), pp. 3u.3115.
2. C . E. Ga cía Gómez, El Lib o de la3 Bl1 nde as de zas campeones, de
lbn So,-'id al-Mag wi (Mad id, 1942), p. 143.
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a es PQSDbÍe q
se les echa a:�
Ibn Abi Riih·I
de la Miel, eA
humos pe uaM
No obs•
calidad de luje
lo e oca en
más exquisi o• 1
un homb e eSI
de
Ya no me
edas como ac¡
de Muham�
Los a isU
o a o ma, 81
quie escena :o
ales, c.on a
cíos de su igm!
Es posible
ol ía la idj
quemado es, 1
amplios sa.loo
3. C . lbi
4. C . _,
965). en Cin o
S· C .··�
leído an e la li
a es posñb1e que a éces eSU'Í ai an as id�osos po ei e ados y qué d
se les echa a de menos, como ocu e, ipo ejemplo, cuando el magna e
Ibn Abi RÜh nos desc ibe una escena de amo el ai e lib e, joo o al Río
de la Miel, en la que ¡pa ece exal a , en e a la a mós e a ca gada de
humos pe umados y de esencias, la agancia de la: na u aleza, en la cual :
Las lo es, sin uego ni pebe e o,
nos b indaban ·el a omá del áloe 3•
No obs an e, el sahume io no sólo e a: habi ual, sino que alcanzaba
caJidad de lujo y dis inción. El mayo poe a de os a aibes, Mu anahbi,
lo eV'oca en e las c;osas escogidas con que alaba a Si ia como el luga
más exquisi o y acogedo del mundo. En Damasco es posible enoon a
un homb e espléndido
.que enciende en hono de su huésped uegos
de sándalo, de a omá ica huma eda 4•
Y a no me odean .po las es ancias de la Alhamn a a nmá icas huma
edas como aquellas de Damasco, pe o lbn Za ak, el poe a y minis o
de Muhammad V, que la i ió, desc ibe así la smla de un palacio:
A de a!llí el incienso, como si su humo o mase
escuad ones de nubes en una a mós e a en oldada 5•
Los a is as omán icos y sus seguido es no podían imagina se de
o a .n ma, aunque sólo ue a .po me a in uición, el ambien e de cual
quie escena o ien al. Pe o en e ellos, el en usiasmo po los emas o ien
ales, on an a ecuencia me amen e an ás ico, les pe mi ía llena a
cíos de su igno ancia con anaic onismos pin o esco$ y audaces in enciones.
Es posible que de es as densas huma edas de pe umes en que se en
ol ía la ida naza í u ie an no icias cie as, pe o se in en a on los
quemado es, .po que no conocíamos ninguno de los que imp egnaban los
amplios salones de la AlhamJD a o el ín imo i.ncon de un palace e.
3. C . Ibidem, p. 154.
4. C . E. Ga'I'íC a Gómez, Mu anabbi. El nayo poe a de Los á abes (915-
965), en Cinco poe a.s musulmanes. N.º 513 de Col. Au! a'al (1944), •P· 6o.
5. C . E. Ga cía Gómez, Ibn-Zam ak, el poe a de la Alhamb a. DiscuTBO
leído ame la Reai AJCaJde nia de la His o a (1943), p. 64.
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Los mis esc upulosos se ins.pí a on en modelos, españoles u o íen
ales, de siglos ani e io es, y es e osímil que ace a an, 1po ique en el am
bien e de eclec icismo a ís ico que odea a la co e de Muhammad V,
semejan es anac onismos son conocidos y no desen ona ían.
Conocie on los musu1manes dos sis emas de hace a de los pe u
mes : quema los en b ase os sob e ascuas, o equema'l" pas as o pebe es,
p epa ados gene almen e con esiduos de made as olo osas, los cuales,
p endidos, a den sin b asas en el .pebe e o.
Las o mas de los .b ase illos de pe ume y de los pebe e os se pe
pe ua. ían a a és de la cul u a islámica, eon lige as a ian es que a. ec
ian, más que a las o mas, al gus o deco a i o y a las posihilidades éc
nicas de cada época. Po eso no es ex año que Cha:' a ibn U nm al
Musha i (m. g82'), al dese ibi un memb illo, nos e oque el p ecioso
pebe e o es é ico, de cob e, con anilla de suspensión, que se conse a en
el B i ish Museum 6, no obs an e se es a pieza casi i es siglos más mo
de na que la poesía.
Cuando se i guió 1 ü-agan e en la . ama
. y las hojas le habían ejido man os de b ocad(),
ex endí mi mano sua emen e pa a coge lo
y coloca lo omo pebe e o en el cen o de mi sala 7
La echa lab ada en e la deco ación del pebe e o, como un adomo
más, es casi con empo ánea del esplendo g anadino y, aunque egipcio,
pudo muy bien suge i aquí ipos semejan es y aun ae se a España
o os análogos, con algunos obje os de Si ia y Egip o, de os que se en
con a on agmen os en las exca aciones de la Alhamb a.
De es as in e ip e aciones no conoz.co es imonio cie o, ni has a ah
a han a¡pa ecido en la Alhamb a o mas semejan es, ni de o os ipüs
de pebe e os o de b ase os o ien ales de pe ume. De p ocedencia g a
nadina es, .po ejemplo ,un lb ase ii lo de me ai, cilíndi ioo, con es pa as
y apade a calada, que posee el Ins i u o de Valencia de D. Juan, en Ma
d id, pe o an iguo, den o del es ilo cali al 8•
6. C . Mi�n, Manuel, d'A Musulman. A s plais iques e iindus iels (iPa
ls, 1927), . II, p. 70, ig. 249 ..
7. G . E. Ga cía Gómez, Poemas a ábigo andaluces (Mad id, 1930), p. &¡,
y n.º 162 de lai Col. Aml :iaíl (Mad id, 1940), p. 105.
8. C . M. Gómez Mo eno, A e á abe español has a los Ainnohades, . IIl
de A s Hiapaniae, p. 335 y ig. 395 •.
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Figu a 1
Fi11u a 2
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Figu a 3