Una traducción de la haqdamat hamĕḥabber. Del Me'am Lo'ez Yĕša'yah
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UNA TRADUCCIÓN DE LA HAQDAMAT HAMEI:IABBER DEL ME'AM LO'EZ YESA'YAH ANA M. RIAÑO LóPEZ Universidad de Granada Cuando en 1960 tres de los más prestigiosos investigadores del sefardismo, O. Camhy, C.M. Crews y M. Molho, ofrecieron a un público siempre minoritario sus respectivos trabajos sobre el Me'am Lo'ez,1la gran obra de Y. Kul•lí,2 no cabe duda de que abrieron, junto con la década, nuevas vías de acceso al más rico tesoro de las letras judeoespañolas. 3 Y a por aquellas fechas el Prof. Pascual Recuero daba los últimos retoques a su tesis doctoral sobre el M e 'am Lo 'ez Ester, iniciando así en España la transliteración 1. Véase los artículos "Littérature ladino. Une grande oeuvre de Jacob Culi: Le Meam Loez", de O. Camhy, enLeJudai'sme Séphardi. 19, Londres 1960, pp. 829-831, que incluye la transcripción de un fragmento de IaHaqdamah general del M .L.; "Extracts from the Meam Loez (Genesis) with a Translation and Glossary", de C. M. Crews, en Proceedings ofthe Leeds Philosophical andLiterarySociety, Literary and Historical Section, 9, Leeds 1960, pp. 13-106. La obra de M. Molho, Literatura sefardita de Oriente, C.S.I.C., Madrid-Barcelona 1960, contiene un capítulo en la sección cuarta (pp. 242-292), dedicado al M .L. ,con selección de textos transcritos de ocho de los libros que lo integran. 2. Para la biografía de Kul•lí véase, entre otros, L. Grünhut y M. Kayserling, "Jacob Culi", The Jewish Encyclopedia, New York 1905, IV, p. 383; M. Molho, "El humanista R. Yaaqob Kuli", Tesoro de los judíos sefardíes, Jerusalem 1962, V, pp. 80-94 (en hebreo) y "J acob Cu1i", Encyclopaedia Judaica, Jerusalem 1971 ss., 5, pp. 1.154-1.155. 3. Para una visión general sobre esta literatura y en particular del lugar que ocupa en ella e!Me'am Lo'ez, véase, además de los citados, los siguientes trabajos: Iacob M. Hassan, "Hacia una visión panorámica de la literatura sefardí", Actas de las Jornadas de Estudios Sefardíes de 1980, Cáceres 1981, pp. 51-68, y "Visión panorámica de la literatura sefardí", Hispania Judaica, Barcelona 1982, II, pp. 2544; Elena Romero, "Generalidades acerca de la literatura judeoespañola", Los sefardíes: Cultura y Literatura, dirigido por P. Díaz-Mas, VI Cursos de Verano en San Sebastián, Universidad del País Vasco 1987, pp. 87-102; M.J. BENARDETE, "Cultural Erosion Among the Hispano-Levantine Jews",
76 ANA M. RIAÑO LÓPEZ y estudio de la citada enciclopedia, junto con el entonces Catedrático de Lengua y Literatura hebreas de la Universidad de Granada, D. David Gonzalo Maeso, a quien después peqnaneció unido en la labor de transcripción del Me'am Lo'ez Génesis, durante varios años:4 Ambos habían dado vida a un ambicioso proyecto de investigación,5 canalizado a través del desaparecido Instituto Ibn Tibbón y de la Cátedra de Hebreo de la Universidad de Granada, que, poi desgracia, quedó posteriormente truncado por problemas económicos y no por falta de interés y dedicación de ambos profesores. Aunque no tantos como sería deseable, desde entonces hasta hoy han sido y son varios los estudiosos de esta literatura exegética en ladino, que han vertido a otras Homenaje a Millás Vallicrosa, Barcelona 1954, I, pp. 125-154; Henry V. Besso, "Literatura judeaespañola", Thesaurus, Boletín del Instituto Caro y Cuervo, Bogotá 1962, XVII, 27 pp.; M. Morreale, "Libros de oración y traducciones bíblicas de los judíos españoles", Boletín de la Real Academia de Bellas Letras de Barcelona, XXIX, 1961-2, pp. 539-550; Hai'm V. Sephiha, L' agonie des judéoespagnols, Paris 1977, p. 33 y Lejudéo-espagnol, Paris 1986; M.D. Ga'on, Mas1dyot lebab'al Me'am Lo 'ez, gilgíilo we-gora/8 se/ sefer qore' ha-dorot ba-lason ha-espanyolit, Jerusalem 1933; M. Molho, Le Mearn Loez, encyclopédie populaire du séphardisrne levantin, Thessalonique 1945, 29 pp.; P. Pascual Recuero, "El Me'am Lo'ez de Ester" M.E.A.H., 10, 2º, Universidad de Granada !961, pp. 65-95; D. Gonzalo Maeso y P. Pascual Recuero, Me'arn Lo'ez. El gran comentario bíblico sefardí. Torno preliminar: Prolegómenos, Madrid 1964; Iacob M. Hassam, Me'am Lo'ez. El gran comentario bíblico sefardí ... , por D. Gonzalo Maeso y P. Pascual Recuero (recensión), Sefarad XXVI, 1966, pp. 449-454; D. Gonzalo Maeso y P. Pascual Recuero, M e 'arn Lo 'ez. El gran comentario bíblico sefardí. M e 'arn Lo 'ez B'-re'Sit (Génesis), un tomo en dos partes: 1ª, Gn 1-25, 18; 2ª, Gn 25, 19-50, 26. Madrid 1969-70; P. Pascual Recuero, M e 'arn Lo 'ez. El gran comentario bíblico sefardí. M e 'arn Lo 'ez, Es ter, t. XIII, Madrid 1974; Luis Landau, Content and Forrn in the Me'arn Lo'ez of Rabbi Jacob Culi (tesis doctoral), Jerusalem 1980, e '"I~ubah se! ha-'agadah ha-darsanit be-sefer Me'am Lo'ez", The Sephardi and Oriental Heritage(studies), Misgav Yerushalayim, Jerusalem 1982, pp. 213-224; A. Llamgot, "El Meam Loez, un Compendio de Sabiduría Bíblica", Sefárdica I, 1, Buenos Aires 1984, pp. 135-138; A. Perets, "La deskuvierta de las pajinas pedridas del Meam Loez, Devarim", Aki Yerushalayirn, 24-25, Jerusa1em Avril1985, pp. 35-39; A. M. Riaño López, "El Meam Loez Yeshaya",AkíYerushalayirn, 3435, Jerusalem Sep.-Dis. 1987, pp. 10-11. Obra de carácter general y de indudable interés para la comprensión del sefardismo es Los sefardíes. Historia, Lengua y Cultura de Paloma Díaz-Mas, Barcelona 1986, especialmente el capítulo dedicado a la literatura, pp. 131-182, y en concreto las 135136, referentes al M e 'arn Lo 'ez. 4. El Prof. Pascual Recuero presentó su tesis doctoral el18 de mayo de 1961, con el título El M e'arn Lo'ez, 'Ester. Introducción, estudio, texto transcrito y comentario, en tres volúmenes, y obtuvo la máxima calificación del Tribunal constituido por el director de la tesis, el Dr. D. David Gonzalo Maeso, como Presidente, y los Doctores D. Luis Seco de Lucena Parede~, D. Federico Pérez Castro, D. Manuel Alvar López y D. Darío Cabanelas Rodríguez. Posteriormente se le adjudicó el Premio Extraordinario del Doctorado correspondiente a ese bienio. Véase la bibliografía de Pascual Recuero y Gonzalo Maeso referente al Me'arn Lo'ez en la nota anterior. 5. Cfr. D. Gonzalo Maeso y P. Pascual Recuero, "Nuestra edición del Me'am Lo'e7", M.E.A.H., vol. XXIII, 2º, Universidad de Granada 1974, pp. 113-116.
UNA TRADUCCIÓN DE LA HAQDAMAT HA-MEJ:IABBER DEL ME'AM LO'EZ YESA'Y AH 77 lenguas6 algunos de los libros que componen este amplísimo comentario bíblico, que tan vasta y justificada difusión tuviera entre los judíos desterrados de Sefarad. Pero no trataremos de recordar aquí la ya tantas veces reconocida influencia que esta obra·ejerció en el ámbito levantino de la diáspora. Sólo insistiremos un poco más en el interés suscitado por el M e 'am Lo 'ez en la investigación contemporánea, interés que nos llevó a ahondar en los entresijos del M e 'am Lo 'ez Y e8a 'y ah 7 y a experimentar algo ciertamente novedoso como es la traducción al español de nuestros días de la haqdamah de Abbá, 8 toda vez que ya la habíamos transcrito, junto con el comentario completo al profeta Isaías.9 Percibimos en dicha Introducción del autor dos planos que redundan en el carácter informativo del cual se precian las haqdamotdel Me'am Lo'ez. 10 En el primero de ellos aborda Abbá, con un claro sentido didáctico, 11 el desarrollo de la producción literaria religiosa judía y de su investigación, desde Moisés hasta los escritores coetáneos del autor, 12 en el que incluye datos interesantes sobre la génesis del Me'am Lo'ez y acerca de los autores que lo realizaron. 6. Al hebreo, por S. Yerusalmi, Jerusalem 1967-1976, XI vo1s., que contienen el Pentateuco, Josué, Jueces, I Samuel, Es ter, Eclesiastés y Abot; al árabe, transliterado en la imprenta de Abraham Laasrí con el título Patségen ha-Ketab: l. Argel 1886, 260 folios (Be-re 'Sft-Noa/;J), 2. Yerba (Túnez) 1889, 17 + 96 folios (Lek-leka-Toldot), 3. Argel 1891, 252 pp. (Wa-ye~e-Wa-ye/;Jf), 4. Argel 1894, 8º 243 pp. (Semot-Bo'); al inglés, YalqíitMe'amLo'ez. The Toráh Anthology, traducción y notas de A. Kaplan, New York -J erusalem 1977-1985, 18 vols. que contienen el Pentateuco. Del mismo autor es la traducción del Libro de Ester, 1978, 16 + 252 pp., y La Haggadáh de Pascua, 1978, 10 + 278 pp. (tomado del Me'am Lo'ez Exodo, 1734); al alemán, por A. Goldberg, Me'am Lo'ez: Diskurs und Erziihlung in der Komposition: Hayye Sara, Kapitel /, Frankfurt 1984, VI+ 210 pp. 7. Fruto de esa inquietud fue la elaboración y presentación en junio de 1987 de mi tesis doctoral, que con el título Me'am Lo'ez Yesa'yah (tomo I: transcripción del texto; tomo II: estudio e índices) fue dirigida por el Dr. Pascual Recuero, Prof. Titular del Dpto. de Estudios Semíticos de la Universidad de Granada, y calificada con la máxima puntuación. 8. Nos referimos a la Introducción que Yi~/;Jaq Ye'íidahDfdfa' 'Abba 'antepuso a su obra, e1Me'am Lo'ez Ye!fa'yah, libro de reducidas dimensiones, tipografiado con caracteres rasi en las prensas salonicenses 'E~ ha-/;Jayyfm, que fue publicado en 5652/1892 por Mordekay Kastro y Jacob Samuel. Consta en total de 208 hojas numeradas, y su haqdamah, que es objeto del presente artículo, se compone de trece páginas (de la dos a la ocho). 9. Véase A. M. Riaño López, Me'amLo'ez Ye!fa'yah. Servicio de Publicaciones de la Universidad de Granada (en prensa). Es en la transcripción de dicha haqdamah en donde hemos insertado las pertinentes notas aclaratorias a la misma. 1 O. Cf. D. Gonzalo Maeso y P. Pascual Recuero, M e'am Lo 'ez. El gran comentario bíblico sefardí. Tomo preliminar: Prolegómenos, Madrid 1964, pp. 135-174. 11. Téngase en cuenta que el autor era profesor de religión en una escuela primaria de Salónica (cf. más abajo, en la traducción de la Introducción, "Dificultades superadas"). Por otro lado, el tono didáctico es una constante en los diversos autores del Me'am Lo'ez, ya que su destinatario era el pueblo necesitado de aprendizaje y adoctrinamiento. 12. En este recorrido Abbá siguió de cerca la exposición que Kul•lí hizo en su Introducción general al M.L. (cf. D. Gonzalo Maeso y P. Pascual Recuero, op. cit. en nota 10, pp. 135-148). En adelante, las
78 ANA M. RIAÑO LÓPEZ El segundo plano, en el que Abbá sigue los criterios de sus antecesores, nos aproxima a su personalidad, haciendo hincapié en justificaciones, a veces extremas, de su actividad exegética, sin eludir los viejos motivos de orden religioso acrecentados en su tiempo por la evolución que había experimentado aquella sociedad de fines del siglo XIX, a tenor de los avances técnicos y científicos que habían provocado entre sus correligionarios pobreza y relajación espirituales. 13 Algunas puntualizaciones más sobre las contrariedades que tuvo que superar para llevar a buen término su comentario al Libro de Isaías anteceden a un final lleno de deprecaciones que son, de nuevo, remedo del sentimiento suplicatorio prodigado desde antiguo en la literatura judía por este tipo de obras. Cabe decir, finalmente, que, por un lado, hemos fraccionado el texto y titulado según los contenidos, reconvettido fechas y recogido en un cuadro los nombres de los sabios en virtud de la relación maestro-discípulo, y, por otro, clarificado dicho fragmento del impreso (que es no menos sorprendente en heterogeneidad que el resto de la obra), en el que se dan cita además de la riqueza y diversidad léxica propias de esta lengua en fase de marcada contaminación de extranjerismos, la abundancia de términos, frases y siglas en hebreo. 14 Conviene aclarar que con la traducción libre de la haqdamah del M e 'am Lo 'ez Isaías, que ofrecemos a continuación, no hemos pretendido más que acercar a nuestra sensibilidad idiomática actual lo que fuera expresado en ladino hace casi un siglo. Introducción del autor Antes de comenzar esta modesta obra, convendría hacer un resumen de la historia de la lengua hebrea y de los libros que sobre la Ley se han escrito desde la Antigüedad hasta nuestros días. En el1312 a.C., Moisés recibió la Torá en el monte Sinaí, y con ella los 613 diferencias son mucho más ostensibles, puesto que Ku!olí dedicó gran parte de su haqdamah a explicar la estructura global de su magno proyecto (cf. ibid, pp. 148-174). 13. Recuérdese que el panorama literario sefardí, hasta entonces monopolizado por los géneros de corte tradicional y religioso, se había visto ampliado y diversificado con la llegada de los llamados "géneros adoptados" (cf. P. Diaz-Mas, op. cit., pp. 166 ss). 14. En el M e 'am Lo 'ez Y eiía 'yah hemos contabilizado que los extranjerismos (en mayor proporción las palabras de origen turco e italiano; le siguen las que provienen del hebreo, del francés, del árabe, del griego, del latín y algunas del rumano y del gótico) vienen a ocupar, aproximadamente, un 15% del vocabulario, siendo la haqdamah la parte del impreso en donde se hace más notoria la presencia de hebraísmos. Respecto a la profusa utilización del hebreo que caracteriza a este tipo de obras, Cfr. Un tratado sefardí de moral. Transcripción, estudio, notas e índices por Ana M. Riaño López, Barcelona 1979, p. 18 SS.
UNA TRADUCCIÓN DE LA HAQDAMAT HA-MEJ:!ABBER DEL ME'AM LO'EZ YESA'YAH 79 preceptos que señala la Ley, por lo que aquella generación supo entonces con certeza que Dios Bendito había explicado a Moisés el significado de todas las normas reveladas, cuyo conjunto fue denominado Ley oral. Por esta razón tuvo que permanecer en el monte durante 40 días y 40 noches, pues si su misión hubiese consistido soiamente en hacerse cargo de los mandamientos, no habría necesitado una estancia tan prolongada. Pasados cuarenta años, coincidiendo que el día primero del mes era sábado, Moisés convocó al pueblo de Israel, y le dijo: -Debéis saber, hijos míos, que me ha llegado la hora de abandonar este mundo. Si alguno de vosotros ha olvidado cualquier matiz sobre el contenido de la Ley, puede preguntarme, y yo se lo enseñaré. Se acercaron a él muchas personas, a las que estuvo aclarando cuantas dudas tenían. Después Josué, que fue su discípulo más próximo, transmitió la Ley a los 70 ancianos, que, de igual modo, se la enseñaron a los Profetas primeros, entre los que se encontraba Samuel, fundador de la congregación llamada "Agrupación de los Profetas". Dicha institución fue adquiriendo prestigio con el paso del tiempo, de manera que nunca faltaron profetas durante la época del primer Templo, a pesar de que fueron perseguidos por algunos reyes y reinas, como Acab, Jezabel, Joram y Atalía. Todavía perduraba en la cautividad de Babilonia y en los comienzos del segundo Templo, como lo confirman Ezequiel, Ageo, Zacarías y Malaquías. La época de los profetas más renombrados señala el momento en que la lengua santa había alcanzado su grado más alto de pureza, según se desprende de los fragmentos alegóricos y poéticos que nos legaron Isaías, Jeremías, Joel, Habacuc, Job y algunos más. Pero cuando por nuestros pecados fuimos cautivados en Babilonia, la lengua hebrea comenzó a perder su hermosura al contaminarse de palabras extranjeras, y así lo comprobamos en los libros bíblicos que fueron escritos en aquel tiempo, como Esdras y Ester. Después de estos, surgió Simeón el Justo, considerado el último de todos, que sucedió a Esdras el Escriba en el cargo de Sumo Sacerdote. De la Ley oral a la Ley escrita Hasta entonces, la Ley oral era transmitida de memoria de unos a otros, sin que nadie hubiese intentado fijar por escrito la explicación paralela de ningún libro de la Biblia; además, faltaba un sistema de vocales y acentos aplicable en la lectura de aquellos libros, hasta que, según opinión generalizada, fuesen establecidos por los sabios de Tiberíades y admitidos por todos con las características que todavía se conservan. Mucho tiempo después, en el año 150 d. C., surgió la figura de R. Yehudá ha-N así, a quien llamaban "el Santo". A la edad de 30 años, estaba considerado como el sabio más distinguido de su
80 ANA M. RIAÑO LÓPEZ tiempo, asegurándose que desde Moisés hasta él no había producido la cultura hebrea un hombre de tan magistral erudición y prudente piedad, capaz de transmitir por escrito .toda la ciencia tradicional con estilo tan escueto y correcto. Gracias al prestigio de que gozaba, fue capaz de atraer a los eruditos judíos que había diseminados por toda la tierra y fundar con ellos una especie de academia o círculo intelectual, en el que cada uno exponía sus conocimientos en tomo a las cuestiones derivadas de la Torá, los cuales ha-Nasí iba resumiendo y fijando por escrito. De este modo se terminó de codificar la Ley oral, es decir, los seis libros de la Misná, en el año 189, equivalente al121 después de la destrucción del segundo Templo. A patir de aquella fecha, se generalizó en Israel la costumbre de componer y traducir toda clase de obras, con el fin de adquirir conocimientos sobre los mandamientos. En la escuela de este ilustre personaje, que llegó a vivir cien años, se formaron once excelentes discípulos que aprendieron directamente sus enseñanzas y que, a su vez, las transmitieron a otros muchos. Aquellos fueron: Simeón y Gamaliel, sus dos hijos Rabbí Afés Rabbí Haniná Bar Hemá RabbíHiyá Rab RabbíYanay Bar Qafrá Samuel Rabbí Y ohanán Rabbí Hosayá En esa época, R. Hiyá escribió un libro titulado Toseftá, mientras que R. Hosayá y Bar Qafrá compusieron la Baraytá. Por otro lado, R. Y ohanán, que fue presidente de la academia durante ochenta años, completó una primera redacción del Talmud jerosolimitano hacia el 240. Todas estas obras fueron escritas con la intención de esclarecer los pasajes de la Misná, que elaboró ha-N así. Con el paso de los años, se incrementó considerablemente el número de gentes ignorantes en el mundo, y sólo unos pocos alcanzaban a comprender las Misnayot. Por ello surgió la literatura midrásica en la que sobresalieron R. Hosayá, que compuso el Midrás Rabbá de Génesis y Números, R. Ismael, que se encargó del resto, y R. Aqiba, autor del comentario llamado Megiltá y de una glosa sobre el Levítico, titulada Sifrá. Continuando con los discípulos de ha-Nasí, tanto Rab y Samuel como R. Y ohanán formaron una pléyade de destacados legalistas, alguno de los cuales llegaron a ser gaon~s, que, a su vez, instruyeron a otros no menos nombrados:
UNA TRADUCCIÓN DE LA HAQDAMAT HA-MEI:IABBER DEL ME'AM LO'EZ YESA'YAH 81 Yehudáh ha-N así Gaones Estos últimos señores vivieron en el año 367, que coincide con el385 después de la destrucción del Templo. El Talmud R. Así, que fue presidente de la academia de Sura durante sesenta años, gracias a la protección del rey de Persia consiguió reunir en Babilonia a los doctores del judaísmo dispersos por el mundo, con el fin de recopilar por escrito las disposiciones establecidas desde ha-Qados hasta sus días, conforme las iba recordando cada sabio, pues se había oscurecido en demasía el contenido de las Misnayot. De este modo, hacia el505 quedó concluido el Talmud bablí, denominado también Guemará, en arameo. En esta obra se especifica lo lícito y lo prohibido, lo bueno y lo malo, además de otras cuestiones tan importantes que los sabios de aquella generación acordaron que la Guemará, a semejanza de la Ley recibida por Moisés en el Sinaí, jamás podría ser refutada por nadie. Entre las Misnayot y la elaboración del Talmud bablí mediaron 316 años. Cerca de ochenta dedicaron R. Así y sus colaboradores del tribunal de justicia a su estudio y definitiva redacción. Una vez concluido, lo revisaron repetidas veces, desde el principio hasta el fin, con sumo cuidado, para que, con la ayuda de Dios, no hubiese el más mínimo error.
82 ANA M. R!AÑO LÓPEZ Gaones Transcurridos varios años, en momentos que escaseaban los trabajos de erudición,.R. Así escribió la Guemará en arameo, que era, como el español de hoy, la lengua que hablaba el pueblo, con idea de que la entendiera el mayor número posible de fieles. Pero más tarde, el lenguaje de la Guemará llegó a ser tan ininteligible que eran muy pocos los que sabían interpretar la más simple de las normas. Entonces Dios se apiadó de su santa Ley y de su pueblo, y comenzaron a aparecer grandes maestros en Israel, Babilonia, España y Francia, los cuales recibieron el nombre de gaones. Destacó entre ellos R. Serirá Gaón, que fue durante treinta años presidente de la academia de Paras, ciudad que albergaba a unos noventa mil judíos. Cuando aún vivía, nombró sucesor en el cargo a su hijo R. Hay Gaón, al que siguieron R. Y ehudá Gaón, R. Isaac Alfasi, de Fez, y muchos más. El gaonato consistía en presidir la academia y convocar dos veces al año, en los meses de Adar y Elul, a todos los consagrados al estudio de la Torá, los cuales, durante el resto del tiempo, habían permanecido en sus casas aprendiendo las lecciones previamente señaladas por el presidente. En las feéhas establecidas, cada alumno debía acudir ante éste para darle cuenta de los conocimientos adquiridos y de las dudas que se había permitido tener. En el caso de que alguno de ellos se hubiese dedicado a holgazanear, olvidándose del trabajo comprometido, procuraba disculparle, y le instaba a que, en adelarite, pusiese más atención en el estudio. Cuando se llevaban a cabo las reuniones, el presidente y todos los miembros de la academia se reafirmaban en sus respectivas posturas, respondiendo a las preguntas que les hacían los asistentes. Otras ocupaciones de los gaones consistían en esclarecer los fragmentos de la Guemará demasiado profundos para las mentes populares, y redactar leyes y normas de jurisprudencia. Tales fueron las principales actividades desarrolladas por las sucesivas generaciones de doctores, desde que se completó el Talmud hasta el año 877, fecha en que la situación político-religiosa llegó a ser angustiosa en Israel, y la producción literaria de carácter exegético prácticamente desapareció, al quedar relegada ésta a las obras de los gaones, quienes consideraban que la Ley había sido ya aclarada por completo. Con el tiempo, el mundo sufrió una serie de transformaCiones que provocaron en las gentes el más absoluto desinterés por la ciencia, de modo que la comprensión de las Misnayot y de la Guemará llegó a ser tan penosa que, cuando se demandaba juicio, no sabían donde se hallaban las leyes pertinentes. Por desgracia, casi había comenzado a olvidarse la Torá. Maimónides En aquellos cruciales momentos, surgió la insigne figura del cordobés Maimónides.
UNA TRADUCCIÓN DELA HAQDAMAT HA-MEJ:IABBER DEL ME'AM LO'EZ YESA'YAH 83 Sabido es que su padre, Maimón, Dios lo bendiga, no se sentía inclinado a contraer matrimonio, hasta que una noche soñó que tenía que desposar con la hija de cierto carnicero que vivía en una aldea próxima a la ¡;;apital. Maimón, al principio, se burló del sueño, pero, ante la insistencia del mismo, no tuvo más remedio que ceder y casarse con la muchacha, quien, a comienzos del mes de Nisán del1139, dio a luz un hermoso niño y falleció en el sobreparto. Al enviudar, Maimón tomó otra esposa, con la que tuvo más hijos. De lajuventud de Maimónides se cuenta la poca inclinación que sentía por el estudio, y un día su padre se vio obligado a echarle de la casa. Entonces se dirigió a la sinagoga, y allí pasó la noche. Por la mañana inmediata, al despertar, se sintió cambiado por completo y con enormes deseos de aprender. :pe pronto, se levantó y fue en busca de R. Y osef n. Migas para que le enseñara la Ley. Pasado mucho tiempo, regresó a Córdoba, pero no a la casa paterna. Cuando llegó el sábado, acudió a la sinagoga, en donde expuso un brillante sermón que sorprendió gratamente a todos. En aquel momento, se acercaron su padre y sus hermanos, quienes le besaron y le llevaron a su casa. Desde entonces Maimónides se convirtió en un eminente sabio, conocedor de todas las ciencias y escritor de numerosos libros, entre los que hay que resaltar uno muy valioso titulado Misné Torá, porque en él están explicadas todas las sentencias y preceptos de la Ley, de manera que, como el nivel de entendimiento de los judíos de su época era bajo, les bastaba con mirar la sección y luego leer en el citado libro para estar informados al respecto. Además, compuso otras muchas obras, como la Mano o Comentario a la Misná, Guía de perplejos, etc. Mientras se encontraba todavía en España, en el año 1148 fue denunciado ante el rey, y tuvo que huir rápidamente, hasta llegar a Egipto. Allí adquirió tanta sabiduría que se hizo famoso en el mundo entero, no sólo entre los judíos, sino también entre los ajenos a la religión mosaica. Su designación como médico personal del rey provocó la envidia de los doctores que atendían al monarca desde hacía tiempo, los cuales no cesaban de proferir insultos contra Maimónides. Para solventar la situación de malestar, el rey convocó a todos a su presencia, sugiriéndoles la manera como podría demostrar cada uno sus conocimientos científicos, mediante la confección de un veneno que sería tomado en primer lugar por Maimónides. En el caso de que éste acertase a superar sus efectos, brindaría a los demás doctores la pócima que él preparase. Y fijaron fecha. Cuando llegó el día convenido, Maimónides aleccionó a sus discípulos para prevenirles sobre la probable composición del veneno que tuviese que tomar, con el fin de que supieran los medicamentos que deberían administrarle. Los discípulos, al oir semejantes palabras, se entristecieron sobre manera e hicieron ayuno el día completo, suplicando fervientemente a Dios que no dejara morir a su maestro. Maimónides fue a palacio y bebió el veneno delante del rey; al instante se puso de pie y marchó a su casa. Allí tomó los antídotos preparados con anterioridad por
90 ANA M. RIAÑO LÓPEZ A quien tropiece con alguna errata, le agradeceré que procure repararla utilizando la palabra adecuada. Por otro lado, también quisiera pediros que no me critiquéis, con idea de alcanzar prestigio con vuestra crítica, sino que tengáis presente cuánto he padecido y, por el contrario, me justifiquéis, pues "yo en Yahvé confié" y le supliqué que iluminase mis ojos ante la Ley, para que mi camino fuese el de la rectitud y la verdad sin ningún tropiezo, y mis compañeros no se alegrasen ante las deficiencias que encontrasen en mi trabajo, ni se apenasen por las burlas que dichos errores provocarían en los demás. Parecida oración hizo R. Haniná ben Dosá, cuando dijo: "Dios, Señor mío y Señor de mis padres: No permitas que mis ojos se cieguen y no pueda ver las maravillas de tu Ley, amén". Que sea lo que Dios quiera. Colofón Al terminar de leer esta obra, te ruego que digas: Feliz quien coja el Libro de la Torá y lo lleve a su casa para respetar y seguir sus mandamientos, pues los valores que encierra serán, por voluntad divina, nuestro amparo y protección para siempre, amén. Estas fueron las palabras del humilde autor de la obra. Que la suerte le acompañe.