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La novela bíblica

Varela Moreno, María Encarnación

Abstract

Resumen de la Tesis Doctoral presentada por M.• de la Encarnación Varela Moreno bajo la dirección del Catedrático Dr. Don David Gonzalo Maeso el día 1 de Julio de 1974 en la Universidad de Granada, y juzgada por el Tribunal constituído de la forma siguiente: Presidente: Dr. D. Federico Pérez Castro, catedrático de la Universidad Complutense de Madrid. Vocales: Dr. D. Darío Cabanelas Rodríguez, D. Andrés Soria Ortega, D. David Gonzalo Maeso, catedráticos de la Facultad de Filosofía y Letras de Granada. Secretario: Dr. D. Miguel Gual Camarena, catedrático de la Facultad de F. y Letras de Granada.

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LA NOVELA BIBLICA (*) L A trascendencia de la Biblia, en cualquier aspecto y época en que se la considere, es innegable. Ciertamente ha teni do sus fases de descenso; pero, en general, podemos afirmar que, de un modo u otro, el artista, el literato, el pensador y el hombre de la calle, se han detenido a reflexionar sobre algún aspecto, personaje, episodio, máxima o expresión cualquiera del Sagrado Libro, y esa consideración, como un germen activo y provechoso, ha fructificado en su espíritu y su actividad. En nuestros días, tras una época de lamentable decadencia y apa tía en los siglos XVIII y XIX, se observa un resurgimiento y la formación de una nueva actitud que se va extendiendo, aunque lentamente, del biblista o simple erudito a la masa popular; pa sando por distintos medios de e:x;pr·esión más o menos afor tunados. * Resumen de la Tesis Doctoral presentada por M.• de la Encarnación Vare la Moreno bajo la dirección del Catedrático Dr. Don David Gonzalo Maeso el día 1 de Julio de 1974 en la Universidad de Granada, y juzgada por el Tribunal cons tituído de la forma siguiente: Presidente: Dr. D. Federico Pérez Castro, catedrático de la Universidad Com plutense de Madrid. Vocales: Dr. D. Darío Cabanelas Rodríguez, D. Andrés Soria Ortega, D. David Gonzalo Maeso, catedráticos de la Facultad de Filosofía y Letras de Granada. Secretario: Dr. D. Miguel Gual Camarena, catedrático de la Facultad de F. y Letras de Granada. M.a DE LA ENCARNACIÓN VARELA MORENO [2] Una de estas formas de expresión del espíritu bíblico es la novela, género tan en boga en nuestro tiempo, tan discutido y tan difícil de lograr con perfección en lo que al contenido bíbli co se refiere. Para un análisis acertado y homogéneo se presenta una grave dificultad: la variedad de estilos, las distintas motivacio nes de los autores, su intencionalidad, etc; todo ello hace nece sario un estudio de los autores en particular. Son muy distintos en sus narraciones un autor como Thomas Mann, por ejemplo, que escribe con notoria motivación política y cuyos personajes bíblicos son símbolo de algunas estructuras, o Rosenfeld, fina mente irónico al presentarnos a su rey Salomón, o Par Lagerk vist, que esconde un problema religioso personal tras las páginas de su novela Blarrabás. De esas diferencias se derivan obvia mente unos estilos muy distintos entre sí, diferentes modos de tratar los temas y ajustarse a los textos, y aun en el mismo autor varían bastante, a veces, unas obras de otras, en cuanto al fondo y a la forma. Este es el motivo de haber dedicado una tercera parte del trabajo al estudio de obras y autores en par ticular, distinguiendo entre las novelas: las de tema netamente bíblico (Capítulo I), las que sólo contienen elementos bíblicos, aunque el tema no lo sea estrictamente (Capítulo II) y, por fin, las de título tomado de la Biblia, aunque ésa sea la única apor tación a nuestro tema (Capítulo III). En esta tercera parte hemos tratado de coordinar dos facto Tes: cronología y nacionalidad, partiendo de las novelas del siglo XVIII hasta los últimos títulos aparecidos, dado que muchos autores actuales se han inspirado en novelas anteriores . .La Biblia fuente de inspiración universal Durante muchos siglos se creyó que la influencia del pueblo de Israel en el área cultural había sido casi nula. Se exceptuaba, .sí, todo el caudal de tradiciones y fondo litúrgico heredados por la Iglesia Cristiana de la Sinagoga, pero no mucho más. A tal desconocimiento ha contribuido quizá la falta de apertura del '€lemento judío, pero posiblemente la actitud hostil del mundo ,occidental ha jugado un importante papel en el aislacionismo y falta de apertura del sector judaico. {3] LA NOVELA BÍBLICA 47 Hoy está totalmente demostrado que la influencia hebraica en Europa y aun en todos los países civilizados no se limita al campo religioso; también en la Lingüística, Filosofía, Ciencias, Literatura, Arte e Instrucciones sociales, el judío de la Diáspora ha depositado su semilla en los países que ha r·ecorrido, y, de igual modo, en el mundo islámico, la cultura, teología, escritu rística, derecho e instituciones en general, han recibido inne gable influencia de este otro pueblo semita que durante tantos siglos y en tantos países han convivido con sus hermanos de raza y de lengua (1). El campo inmenso y sugestivo de las Artes plásticas es uno de los que más claramente ostentan la acción del influjo bíblico. Las figuras de la Biblia sirvieron al artista para refl.ej ar una situación concreta: pensemos, por ejemplo, en el Moisés de Miguel Angel, más atlético qu_e místico; su autor no se limitó a crear, según su concepción personal, la figura del caudillo de Israel. En el trasfondo de esa escultura subyace la alegoría del pontífice Julio II para cuya tumba fue esculpido el Moisés. Igualmente, el juvenil David del florentino Donatello es la en ·Carnac'ión de su pequeña ciudad-república, que se defiende va lerosamente contra el ataque de sus gigantescos adversarios. De modo análogo los personajes bíblicos sirvieron al artista para reflejar un estado de ánimo concreto, como puede obser varse en la diferencia entre la Piedad del Vaticano, obra de ju ventud de Miguel Angel, y la austera Piedad de la catedral de Florencia, o la aún más austera Piedad Roáanini de una esti lización extraordinaria, obra de madurez del artista. Si pensamos en autores de obras de arte bíblicas hemos de destacar entre muchos al genial pintor holandés Rembrandt ; es el artista individual más inter·esado por los temas de la Bi blia, tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento, y uno de los que mejor captan el espíritu bíblico en un ambiente nada fácil para su expresión artística. Al triunfar la Reforma en Ho1 RoTH, CÉCIL: La contribución judía a la civilización, Ed. Israel, Buenos Aires, 1946. GoNZALO MAESO, D.: El Legado del Judaísmo Español, Editora Nacional, Ma· ·drid, 1972. M.a DE LA ENCARNACIÓN VARELA MORENO [41 landa, disminuye notablemente la iconografía católica que llenaba las iglesias en los años anteriores, no obstante, a Rem brandt se le permite pintar, y como, pór otra parte, los holan deses emancipados de España acogen liberalmente a los judíos expulsados de la Península, el pintor pudo contar con modelos étnicamente muy apropiados. En cuanto a temas y personajes, los hay que se repiten in cansablemente, como David, que va evolucionando según la mentalidad de la época: David joven, como el prototipo del ca ballero que lucha contra el mal (Platos del Tesoro de Chipre, del s. IV); David en su faceta menos ejemplar, el episodio de Betsabé (aventura muy disculpable ·en el s. XIV feudal); David triunfante sobre Goliat, típico del Renacimiento; David en su aspecto más realista, como un joven llamado a una misión quizá demasiado grande para él, según la concepción barroca de Rembrandt, etc. Los mismos contrastes aparecen en otras escenas bíblicas; hay una diferencia abismal entre el Salomón carolingio de marfil del Louvre, y el barroco encuentro del rey con la Reina de Saba de la época de Rubens, donde el cortejo de los dos reyes es el retrato del ambiente de los palacios europeos del Louvre o de Schonbrunn; Salomón _se va adaptando a la modalidad de una sociedad rica y sofisticada. El Nuevo Testamente tiene también innumerables temas claves: Cenas, Crucifixiones, Descendimientos, etc., etc. Los es pañoles Ribera, Velázquez, Murillo, Gregario Hernández, Alonso Cano y otros muchos, cuentan con una abudante producción bí blica en la que no nos es posible detenernos. En el aspecto musical, dejando a un lado la posible influen cia del canto sinagoga! en el gregoriano -tesis defendida con vincentemente por varios autores ( 2)-cabe señalar de un modo especial un género, el oratorio, una figura, Hiindel, ¿Un tema? Sería imposible determinar uno sin ser injustos con los demás. Quizá los Salmos sean las piezas tratadas más a menudo, pero no podemos olvidar las Pasiones u otros innumerables motivos del Antiguo y Nuevo Testamento. 2 CoRBÍN, SoLANGE: El Canto Gregoriano, en La Música, vol. I, pp. 83-90. (5] LA NOVELA BÍBLICA 49 El oratorio tiene su germen en Italia; comenzó siendo una .canción religiosa breve y sencilla, pero con Giacomo Carissimi adquirió gran desarrollo, y desde 1660 se usó en Viena en la época cuaresmal con forma escénica o puramente musical. La época de mayor perfección del oratorio corresponde a la de los cinco clásicos: Bach, Handel, Haydn, Mozart y Beethoven. El segundo d:e ellos, Handel, compuso 14 oratorios bíblicos (3), el más monumental de todos, Messiah (1742) es quizá una de las más emotivas traducciones musicales del Evangelio. El siglo XX rompe los moldes musicales clásicos y románti cos; el vanguardismo de Strawinsky, el estilo dinámico y audaz de su Sintonía de los Salmos ( 1930) y de Babel ( 1955), o de su más reciente composición bíblica, Abraham e Isaac ( 1964) mar ·Cará la ruptura con la tradición clásica anterior. Tanto Strawinsky como Shonberg, cada uno desde un polo distinto, marcan las directrices de la música moderna, de la que tampoco está ausente el elemento bíblico. Cabe preguntarse en qué medida influye la Biblia en este movimiento musical; sería un estudio interesante determinar el enfoque trascendente de los espirituales negros que fueron los precursores del Jazz. Cier tamente los negros americanos cantaban sus alegrías y sus penas, el esfuerzo en el trabajo, pero estos worksongs espiritua les ilustrados por Mahalia Jackson no eran sólo la evasión del que se refugia en la droga del ritmo, sino también el gemido del hombre que se acoge a Dios y busca en El su liberación. En estos últimos años han aparecido una serie de óperas rack: Jesus Christ Superstar, Godspel, etc., que revelan una audaz concepción de la música inspirada en temas bíblicos. Jesus Christ Superstar es quizá la más interesant·e por la ori ginalidad que supone en 1970 una obra de este género. Sus au tores, Tim Rico y A. Lloyd Webber, se proponen narrar la his toria de Jesús en su faceta puramente humana; ésa es la característica de este tipo de obras. a Joseph (1743), Istael in Egypt (1736-37), Joshua (1747), Deborah (1733), Jephtha (1751), Samsón (1743), Saúl (1738-39), Salomón (1748), Athalia (1736), Susanna (1748), Belthazzar (1744), Esther (1720 y 1732), Judas Machabaeus (1746), Messiah (1742). so M.a DE LA ENCARNACIÓN VARELA MORENO [6] En España podríamos citar todo el caudal de cantos popu lares con alusiones más o menos directas a la Sagrada Escritu ra; concretamente en un género tan típicamente andaluz como el Cante Jondo que podría parec-er más ajeno a dicha influen cia, encontramos abundante material para nuestro tema en los distintos subgéneros : saeta, villancicos, sevillanas bíblicas, mar tinete, soleares etc. La influencia de la Biblia en la Literatura es aún mayor. La sencilla piedad medeval nos ha legado una serie de obras -en las que los temas evangélicos se repiten una y otra vez mezclados frecuentemente con leyendas mitológicas y fantásticas, o es maltados de alusiones a· personajes del Antiguo y Nuevo Testa mento. Es frecuente en esta época la abundancia de anacro nismos; las figuras evangélicas están adaptadas al carácter heroico del hombre medieval y no es extraño encontrar a los apóstoles como guerreros o como nobles de su tiempo. Muy distintas de las anteriores son las monumentales obras de Milton, Víctor Hugo y Racine, los poemas intimistas de Vigny, Claudel y Peguy o los dramas bíblicos de Osear Wilde y André Gide. En la literatura actual abundan los autores que, sin dejar de inspirarse en la Biblia, lo hacen, sin embargo, desde un án gulo de personal identificación con los dramas sociales de su tiempo; sus personajes son los marginados, los presos, los en fermos, lus refugiados, etc. En sus obras se encuentran actuali zados los problemas del hombre del antiguo Israel y de todos los tiempos. Véase el siguiente curioso paralelo entre los sufri mientos del poeta y los que el Salmista describe, con visión me siánica, en el Salmo 22: "Dios mío, Dios mío ¿Por qué me has abandonado? Soy una caricatura de hombre, el desprecio del pueblo. Se burlan de mí en todos los periódicos. Me rodean los tanques blindados, estoy apuntado por las ametralladoras y cercado de alambradas las alambradas electrizadas. Todo el día me pasan lista. Me tatuaron un número. [7] LA NOVELA BÍBLICA Me han fotografiado entre las alambradas y se pueden contar en una radiografía todos mis huesos. Me han quitado toda identificación. Me han llevado desnudo a la cámara de gas. Y se repartieron mis ropas y mis zapatos. Grito pidiendo morfina y nadie me oye, grito con la camisa de fuerza, grito toda la noche en el asilo de enfermos mentales, en la sala de enfermos incurables, en el ala de enfermos contagiosos, en el asilo de ancianos; agonizo bañado de sudor en la clínica del siquiatra, me ahogo en la cámara de oxígeno, lloro en la estación de policía, en el patio del presidio, en la cámara de torturas, en el orfelinato, estoy contaminado de radioactividad y nadie se acerca para no contagiarse. Pero podré hablar de tí a mis hermanos. Te ensalzaré en la reunión de nuestro pueblo. Resonarán mis himnos en medio de un gran pueblo. Los pobres tendrán un banquete. Nuestro pueblo celebrará una gran fiesta. El puebl'o nuevo que va a nacer" (4). 5I La aportación hebreo...,bíblica a la Lengua y Literatura Espa ñola ha sido especialmente valiosa en todas las épocas. Ciertas expresiones tales como: "Es un Sansón"·, "HechJa una Magaale na'·, "Eres más pobre que Lázaro", etc., así como numerosísimos nombres de la onomástica y toponimia española, ti·enen sus raíces en el Antiguo o Nuevo Testamento. En la Literatura Española apenas si nos atrevemos a entrar, porque todo lo que dijéramos se quedaría corto. Pensemos, por ejemplo, en el espíritu religioso que preside cualquier creación medieval como el Cantar de Mio Cid o los poemas de Berceo, las expresiones de raíz bíblica que pueden encontrarse incluso en 4 CARDEKAL, ERNESTO: Antología, Ed. Santiago; Santiago de Chile, 1967, pp. 65-66. Cfr. Sal 22. 52 LA NOVELA BÍBLICA [SI El Lazarillo o El Quijote, en los autos de Calderón, en los escri tos de nuestros místicos, etc., etc. Finalmente, como es lógico, encontramos este tema en el séptimo Arte, aunque de un modo no muy afortunado. En ge neral, las películas bíblicas se reducen a grandes superproduc ciones norteamericanas, brillantes, aparatosas y artificiales. De este juicio tan negativo quizá podría salvarse El Evangelio según San Mateo de Pasolini, pero de todos modos resulta algo seca, dura y negativa. Como resumen de esta primera parte, podemos concluir con la afirmación de que se van sucediendo, a través de la historia, distintas concepciones acerca de Dios y de lo sobrenatural, con cepciones que, inevitablemente, afectan al sector bíblico. Aproximadamente desde el año 550 a 1150, tiene lugar, en Occidente sobre todo, un predominio de lo sobrenatural en todos los órdenes. La finalidad de toda actividad humana era el s·er vicio de Dios, y la expresión artística de ese servicio da lugar a la profunda religiosidad del románico; el Hombre y la Natura leza están subordinados a Dios, cuya terribilidad se suele re presentar en escenas apocalípticas del Juicio Final, luchas de ángeles, etc. En una segunda etapa (1150-1470), encontramos distinta re lación entre el hombr·e y la divinidad; la figura del Redentor se acerca más al sentimiento, inspira confianza, pierde la terribi lidad románica. En el arte aparece el gótico, un nuevo estilo derivado de la concepción de Dios-Hombre. Los temas principa les son: la Pasión, la Piedad, el Descendimiento, etc., es decir, los alusivos a la Redención. El Renacimiento marca una nueva etapa que se prolongará hasta el Barroco, en la que las concepciones evolucionan hacia la idea del hombre-Dios, hacia la idea de }a grandeza humana del hombre, hacia la exaltación de la criatura no sólo como ima gen de Dios, sino como artífice de su fuerza creadora. Los temas preferidos son: la Resurrección, Cristo triunfante sobre la muerte, los pecadores arrepentidos que triunfan sobre el peca do, como la Magdalena y S. Jerónimo. Todas las manifestacio nes culturales de esta época se derivan de una concepción emi nentemente antropocéntrica. [9] LA NOVELA BÍBLICA 53 Una cuarta época marca la nueva dimensión, el hombre au tóctono. En nuestro tiempo se abre un abismo entre Dios y el hombre; éste se cree autóctono, e intenta sustituir a Dios por otros dioses : la Naturaleza, la Razón, la Máquina, etc., y las for mas culturales están en función de esos pequeños dioses. Para lelamente va teniendo lugar en ciertos ambientes juveniles un redescubrimiento de la persona de Jesús, y se subraya en tono contestatario la actividad de Cristo en su trato con los pecado res y publicanos, su pobreza y su repulsa hacia ciertas leyes im puestas por la autoridades. Todo ello manifiesta, por una parte un deseo de autenticidad y sinceridad, y por otra, una postura de rechazo contra las instituciones en general. LA NOVELA BIBLICA Las mismas notas que rigen las distintas manifestaciones. culturales que señalábamos anteriormente, se dan en todo lo > referente a la novela de tema bíblico. En el campo de la literatura narrativa -no se puede llamar a todo estrictamente novelatienen lugar varios momentos: Apócrifos, leyendas bíblicas o simples influencias en temas pro fanos. Este tipo de composiciones sirve de semilla a las novelas bíblicas propiamente dichas. Hemos analizado, pues, la novela en el moderno sentido de la palabra, es decir, el género así lla mado que aparece en el siglo XVIII. A lo largo de la historia de la Literatura se han dado nume rosas definiciones de la novela como género literario, no siem pre muy acertadas, bastante dispares e incluso contradictorias. Menéndez y Pelayo afirma a este respecto : "Entran en el género novela el cuento y la leyenda, la pintura de costumbr·es y la descripción de hechos maravillosos. Desde el género heroico, de generación de la epopeya, hasta el pastoril, extensión de la poesía bucólica ... unas veces están en prosa, otras en verso, otras en prosa entremezclada con versos ... son las composiciones más libres en su forma y menos reductibles a moldes determinados, 6o M.a DE LA ENCARNACIÓN VARELA MORENO [16] Por último, existe un grupo de novelistas que presentan una determinada problemática, ya la solucionen de una u otra forma, ya dejen el conflicto sin ofrecer respuesta. Son narracio nes muy interesantes por su intento de resolver una situación difícil, o por el deseo del autor de definirse en un sentido o en otro. De este estilo es la obra de Lanza del Vasto, Judas, que pre senta el tema de la no violencia; Barrabás, de Par Lagerkvist, ,expresión dramática de la angustia existencialista de su autor: "Cuando sintió llegar la muerte, a la que siempre ha bía tenido tanto miedo, dijo en las tinieblas, como si e, ellas hablase: -A tí encomiendo mi espíritu.', ( 15) En La Ciudad Inicua, Kamil Husayn plantea el problema de la conciencia moral, y señala los terribles males que pueden ser provocados por el hombre, cuando éste no sigue los imperativos de su conciencia. Finalmente, Yigal Mossinsohn en su novela Judas adopta una actitud totalmente hostil al Cristianismo. Al contrario que otro hebreo, Sholem Ash, que desprecia al discí pulo traidor, el israelí reivindica la figura de Judas, a la vez que insiste fundamentalmente en dos ideas : a) la cuestión del mito de Jesús y de la falsedad histórica de los Evangelios, b) el Cristianismo como creación de Pablo de Tarso. En el segundo apartado, la motivación histórica, se pueden encuadrar una gran parte de los novelistas estudiados (16), que han tratado de escribir novelas basadas en la historia bíblica. El hecho de clasificarlos dentro del género histórico no quiere decir que hayan hecho "historia" en el sentido estricto de la palabra; la Sagrada Escritura ha sido una fuente de inspira ción, pero no la única, de ahí que la mayoría se haya deslizado ·en una exhibición de fantasía impropia del espíritu bíblico. En general no se advierten grandes originalidades; Frank Slaughter es el que mejor se adapta a los hechos tal como apa15 LAGERKVIST, P.: Barrabás, Emecé Editores, Buenos Ai�res, 1952, p. 125. 16 Slaughter, L. Wallace, Núñez Alonso, L. de Wohl, N. N. Weinreb, Jay Williams, Robert Pitzer, Lloyd Douglas,, R. Bacchelli, Flaubert, Dumas, Sienkie wicz y Sholem Ash. [ 17 J LA NOVELA BÍBLICA 6! recen en la Biblia, pero solamente en las últimas novelas de su serie, en las primeras caía en las mismas inexactitudes y liber tades que los demás. La motivación política está representada por los autores he breos sionistas, de una parte, y por Thomas Mann, de otra. Los primeros, mediante la evocación de las antiguas gestas de Israel, promoviendo la idea sionista en los judíos de los ghettos cen troeuropeos y rusos; los esplendores de la antigua monarquía y la descripción de las bellezas naturales del país de sus ante pasados tuvieron que calar profundamente en aquellas personas que vivían sometidas a una brutal opresión. Por otra parte, Abraham Mapu se sirvió de sus novelas, sobre todo de 'Ahabat Siyyón para atacar a los hasidim, comparándolos con los sa cerdotes charlatanes e hipócritas y con los falsos profetas de Israel. El judío alemán, Thomas Mann, sigue en su obra una idea fundamental, Q'lle es el móvil de varias de sus novelas: la lucha por la democratización de Alemania. El imperialismo de Gui llermo es, para el novelista, una fase de decadencia, de cuya ideología él mismo pretende liberarse. Esta pugna entre la Ale mania imperialista, convencida de su propia fuerza, y la De mocracia naciente, entre las Tinieblas y la Luz, entre la Muerte y la Vida, entre su posición burguesa y su liberación, se ve re flejada como un leit motiv en las novelas de tema bíblico Las Tablas de la Ley y el ciclo de novelas sobre José: Moisés en su primera época, que actúa por sí mismo, de un modo autosufi ciente, obsesionado por crear un pueblo fuerté y puro (17), frente al Moisés humilde, consciente de sus fracasos, dispuesto a ayudar al pueblo que guía más que a mandarle; la fase inma dura del soberbio José de Egipto, que ha evolucionado hasta su perar el individualismo, y triunfa en la madurez del hombre adulto. Naturalmente para acomodar el relato bíblico a una inten ción determinada es necesario, a veces, falsear los caracteres o alterar el texto. Este hecho, unido a una posible influencia de 17 Es la idea del superhombre de Nietszche, siempre latente en Alemania, que llegará a su punto máximo en la época nazi. 62 M.a DE LA ENCARNACIÓN VARELA MORENO [r8] Freud, hace que las novelas de Thomas Mann sean literarias e ideológicamente muy ricas, si bien desde el punto de vista bíbli co no se puede decir lo mismo. Dos autores encarnan la tendencia humorística, el francés Jean Effel y el norteamericano Isaac Rosenfeld. Jean Effel lanza una novela original, a base de dibujos, con un texto crítico-humorístico, sobre los sucesos, problemas y de fectos de la sociedad actual: La novela de Adán y Eva, traduci da al español por Camilo José de Cela. Effel tiene una forma curiosísima de concebir el Paraíso, y lo mismo a Dios, Adán, Eva y el Demonio que son los cuatro protagonistas. Se trata de una crítica genial, a veces poco seria; su visión optimista y alegre de Dios puede hacernos pensar en una concepción infantil de los más trascendentales asuntos. Sin embargo, su claridad, sen cillez y simpatía la hacen una pequeña obra de arte. Isaac Rosenfeld refleja en su novela El Rey Salomón, el es tado sicológico del judío situado en una encrucijada entre la esperanza mesiánica y la situación real en que vive. Rosenfeld vivió en Chicago, durante toda su vida se sintió judío identifi cado con el destino de su pueblo, con su tradición, con sus cos tumbres, con su religión, a la vez que se encuentra inmerso en un contexto extraño; su mentalidad está cabalgando entre dos mundos distintos. Al leer sus obras se adivina en ellas, por una parte, al judío, por otra, al americano. Tal situación se resume en una síntesis humorística, cómica, pero que no deja de tener mucho de trágica. Mientras el humor de Effel es tierno -y sencillo, irónico, pero a la vez ingenuo, el de Rosenfeld posee un matiz amargo, se de duce de él la tensión interna del hombre dividido. No obstante, ·el autor no se desepera, no ataca con violencia, se refugia en la ironía y espera, con una esperanza fundamentada en la tradi ción de su pueblo. Su producción bíblica tiene un matiz irónico y algo despectivo, pero, a la vez, resignado y conformista. Estilo y estructura literaria Antes de analizar el aspecto literario que generalmente pre .senta la novela bíblica, quizá no esté de más recordar las pala bras de Baquero Goyanes sobre la novela en general : {19) LA NOVELA BÍBLICA "El término novela tiene una amplitud extraordina ria; no existe límite de extensión, de temas, de for ma; su terreno es el de la licencia. Su naturaleza consiste en romper todas las leyes y reglas, dejando actuar libremente la imaginación." (18). Los géneros literarios y recursos estilísticos dentro de la no vela bíblica son innumerables, desde la sátira y la epopeya hasta la imitación del antiguo género apocalíptico, tan cultiva do por los autores semitas, o al simplemente narrativo. En cuanto a su forma externa, es muy típica en este género de novelas la estru'ctura de viaje como soporte argumental, e implica la elaboración de una narración en torno a este soporte; los personajes van y vienen, entran en contacto con gentes nue vas y situaciones diversas. Otro esquema muy usual es el de búsqueda, que, en cierto modo, se halla ligado al de viaje. Es el tema del personaje que necesita encontrarse a sí mismo, des cubrir su identidad, su razón de ser y de vivir, el ideal que le llene totalmente. En esta búsqueda encontrará trabajos y difi ·cultades, que pondrán de manifiesto sus virtudes y valores hu manos. Las novelas estructuradas en forma de viaje o de bús queda, o de viaje-búsqueda son principalmente las basadas en el Nuevo Testamento; suele predominar en ellas el aspecto epi sódico, como elemento que la novela ha podido heredar de la epopeya. Normalmente tienen un final feliz, -Marco el Roma no, Cartas de Nicodemo, etc.-, aunque, naturalmente, no faltan excepciones, como Barrabás de Lagerkvist, a la que aludíamos anteriormente. Muy frecuente también es la estructura dialogada, sin ape nas interposición del narrador, con el f!n de que el lector conoz ca a los personajes directamente, a través de lo que piensan y dicen, casi sin la intervención del novelista que narra. Hay, asi mismo, alguna representación del género epistolar, en el que el protagonista escribe una serie de cartas a un supuesto amigo contándole sus experiencias, sentimientos, emociones, dudas, etc. 18 BAQUERO GoYANES, M.: Estructuras de la novela actual, Ed. Planeta, Bar ·celona, 1970. Ó4 M.a DE LA ENCARNACIÓN VARELA MORENO [zo} Por lo general no se consigna la contestación del supuesto co rresponsal, porque no es necesario para el fin del novelista. Un recurso de gran interés, consagrado por Joyce en Ulysses, es el de monólogo interior, que da a la narración una extraordi naria fuerza expresiva. En nuestro caso está muy bien represen tado por autores de talla internacional, como Cabriés en Jacob y Dobraczynski en todas sus obras. Finalmente encontramos una estructura de novela cercana a la poesía, la novela-mito, donde hay un predominio de los re cursos -símbolos, alegorías, etc.- sobre la narración en sí; es lo que podríamos llamar género apocalíptico, cuyo representante más típico es el alemán Poul Hoffman con su trilogía sobre Moisés. Los títulos de las novelas varían desde los que adoptan la forma clásica: largos, explicativos, que se multiplican a través de sus capítulos, de influencia épica ( 1"), hasta los sugestivos, cortos, simbólicos, propios de la novela actual, que no se suelen añadir a cada capítulo ( 20), A veces se estructuran en un solo capítulo, y hasta en una sola frase (21). Son muy frecuentes las que tienen como título el nombre del protagonista (22), y aqué llas que adoptan una frase o una cita textual de algrl:n libro de la Biblia (2"). Las novelas estructuradas en un solo capítulo son breves, y requieren no interrumpir su lectura; se parecen, en cierto modo, al cuento, que exige ser leído de un tirón. En lo referente a personas, modos y tiempos, la novela bíbli ca no presenta diferencias esenciales respecto a la novela en general. En la novela clásica representaba un especial papel algún personaje, el protagonista, el "yo" tan del gusto román tico. Hoy, sin haber desaparecido esta tendencia, se da, sin em bargo, un cambio de mentalidad; la novela actual multiplica los personajes colectivos: clases sociales, naciones, grupos hu manos, etc., como el Pueblo de Israel en Las Tablas de la Ley de 19 Memorias de un repórter de los tiempos de Cristo. 20 El Traidor, La Rosa de Jericó, El Guerrero de Dios, etc. 21 Helo aquí que viene saltando por las montañas (Cfr. Cnt 28). 22 David, Jezabel, María de Magdala, Judas, Rut, Ester, Joseph, etc. 23 Tú eres Pedro (Mt 1618), Lo torcido será enderezado (Is 404), etc. (2 I j LA NOVELA BÍBLICA 65 Mann. A veces lo colectivo sirve de contraste para demostrar la soledad del'hombre. Generalmente la persona que narra lo hace desde fuera, como el espectador que comenta un hecho, C{TUe maneja a los personajes a su gusto; pero en otras ocasiones el narrador es una primera persona, de ese modo consigue una mayor expre sividad. En cuanto a los tiempos, es digna de mención la ten dencia de la novela actual a adoptar una estructura en distintos planos, en varios tiempos, formando dípticos y trípticos (24). En la novela tradicional no se da nunca el desorden crono lógico, por la confusión que origina. Actualmente el desorden se ha convertido en uno de los rasgos típicos de la novela, y se usa, por lo general, para dar sensación de inseguridad, de caos, de desasosiego. Uno de nuestros novelistas bíblicos que con más arte usa la digr·esión es Thomas Mann, consiguiendo resultados muy positivos, ya que, por otra parte, no es difícil de entender. El tiempo en estas novelas es más sicológico que cronológico, y adopta forma de situaciones retrospectivas. NOVELISTAS BIBLICOS Y SUS OBRAS Constituyen el núcleo de este trabajo las novelas de tema netamente bíblico, aunque esto no quiere decir que todas las obras consignadas bajo este título sean realmente fieles al texto bíblico en el que se inspiran; por el contrario, la mayoría de ellas fantasean bastante, inventan, deducen, recortan, según los fines que los autores perseguían al escribirlas. El país galo es nuestro más antiguo representante, y tam bién, sin género de dudas, uno de los que más ejemplares ha aportado a la novelística bíblica, tanto por el número de obras como por la variedad de temas, de estilos y de finalidad. P. J. Bitaubé, miembro del Instituto Nacional de Francia y de la Academia Real de Berlín es el autor de la novela Joseph, la más antigua de las seleccionadas. Alej'andro Dumas, célebre novelista y dramaturgo, cultivó el 24 ROJAS, CARLOS: Auto de Fe (Díptico). 66 M.a DE LA ENCARNACIÓN VARELA MORENO [22] género histórico con acierto; una de las obras de ese tipo, Actea, se introdujo de algún modo en nuestro campo, sobre todo a partir del encuentro de Actea con Saulo de Tarso. Gustavo Flaubert hace un buen estudio de Juan Bautista y de los miembros de la familia de Herodes en su breve novela Herodías. Jean Cabrü3s describe con un enfoque original la vida co tidiana en los tiempos patriarcales en Jacob, narración en la que el autor no ha tenido inconveniente en dejarse llevar por la imaginación, ya que lo que pretende no es la exactitud histó rica, sino el estudio sicológico de los personajes. Louis de Wohl es autor de otra novela de ambiente cristiano en los años inmediatos posteriores a la resurrección de Jesús. Glorieuse folie se centra de nuevo en las figuras de Actea y de Pablo de Tarso. Jean Ravennes nos presenta a la Virgen desde su nacimiento hasta la Asunción en María de Jerusalén, narración escrita con una finalidad puramente apologética que no convence en abso luto desde el punto de vista histórico ni literario. Reynes Monlaur cuenta con una historia del Rabí Gamaliel completamente imaginaria, que sirve como pretexto para ana lizar la persona de Jesús ; ése es el tema de su obra Yo lo he visto morir. Jean Ettel describe con extraordinario ingenio el relato de la Creación y el del origen del hombre. La novela de Adán y Eva, traducida al español por Camilo José Cela es uno de los mejores ejemplares de la novella satírica de tema bíblico. Entre los novelistas hebreos, prescindiendo de su naciona lidad, se encuentran los siguientes : Abmham Mapu, precursor del movimiento sionista con sus dos novelas 'Ahabat Siyyón (El amor de Sión) y 'Asmat Som ron (La culpa de Samaria). En la misma línea que Mapu se pueden colocar las obras de Aarón. Abmham Kabat, Behimot MamUikah, sobre el Cisma de las diez tribus, y Ba-sebil ha-sar (En la senda estrecha), sobre la vida de Jesús de Nazaret. Yacaqob Rabinowitz no aporta mucho más a la obra de los anteriores con su obra Bemot cAmmim (La Caída de los pueblos), más popular en su versión inglesa The Downtall ot Peoples. LA NOVELA BÍBLICA Sholem Ash es uno de los más fecundos cultivadores de la novela bíblica en el campo de la literatura yiddish, si bien bas tantes de sus obras fueron escritas originalmente en inglés. Las que nos interesan para nuestro trabajo son The Nazarene, que abre su ciclo de novelas cristológicas basadas en el Nuevo Tes tamento ; The Prophet, traducida al hebreo con el título Ha 'nabz en 1955-56, The Apostle y Mary. Una de sus mejores nove las bíblicas, Moisés, está, sin embargo, inspirada en el' Antiguo Testamento. Nathaniel Norsen Weinreb es autor de una novela, Ester, basada en la figura del mismo nombre. Se basa para la narra ción en la Biblia y en relatos apócrifos y midráSicos. Yigal Mossinsohn! abordó el tema en varias de sus composi ciones, como el drama Tamar, esposa de Er y la novela Judas. En ésta última, anteriormente citada, adopta una actitud im pl:acablemente hostil hacia el Cristianismo. Edmon Fleg cuenta, en su amplísima producción bíblica, con tres novelas basadas en las leyendas apócrifas y midráSicas sobre distintos temas: MOise raconté par les sages, Saloman ra oonté par les Peuples y J ésus raconté par le Juif Erran t. El pro pósito de Fleg no es otro que ofrecernos a sus personajes en su faceta puramente legendaria. Norah Lotts narra en Caminos de Belén una bella y fantás tica historia en torno a los tres personajes que adoraron a Jesús en Belén : Melchor, un astrólogo coreano, Gaspar, un sátrapa y Baltasar, un eunuco esclavo. Isaac Rosenfeld escribe una novelita corta llena de ironía sobre uno de los hombres más discutidos de la historia bíblica, El Rey Salomón. ThOmas Mann manifiesta, a través de sus novelas. su evo lución personal en el terreno ideológico. Las Tablas de la Ley y el ciclo de las novelas de José (Las historias de Jacob, El joven José, José en Egipto y José el Proveedor) representan la preo cupación del autor por el cambio de régimen político en la Ale mania pre-nazi. En los países de lengua inglesa abundan los autores, los es tilos, las motivaciones, etc. La novelística bíblica se presenta como un amplio mosaico cuyas teselas adoptan las más variadas formas y colores. 68 M.a DE LA ENCARNACIÓN VARELA MORENO Lewis Wallace es el autor de la popularísima obra Ben-Hur, a tale ot the Christ, publicada en 1880, traducida a varios idio mas y llevada posteriormente a la pantalla. Lloyd Douglas se inspiró en el apócrifo Muerte de Pilato para la composición de otro bes.t seller, La Túnica Sagrada, del mismo género q_'lle la anterior. Robert Pitzer se centra en el ambiente histórico de Israel bajo el' reinado de Sedecías, su último rey, para ofrecernos una narración ficticia, La hija de Jerusalén, centrada en los amores de Battus, mercenario del Faraón, y una esclava cuya paterni dad se disputan un mercenario griego y un profeta judío. Jay Williams se inspira en el texto IR 101-13 para describir en Salomón y la Reina de Saba, los supuestos amores de ambos monarcas. Frank G. Slaughter ha batido el record en cuanto a la ex tensión de su producción bíblica, con diez novelas inspiradas en la Sagrada Escritura. La primera de todas fue Camina de Biti nia, que había comenzado a escribir en 1948, y está basada en distintos pasajes de los Hechos de los Apóstoles. La Rosa de Je Ticó narra la historia con tenida en Dt 2 y 3 y J s 1-1 O ; El velo de la VeTónica, situada cronológicamente en el s. I durante el im perio de Tiberio, según el apócrifo Muerte de Pilato, que el no velista ha seguido punto por punto. MaTía de Magdala, en torno a la pecadora que aparece en el Evange]io ; por quien el autor siente especial simpatía. La canción de Rut; en esta obra, los personajes son los mismos que los que aparecen en el texto es crituraría, pero su carácter y su actuación están desfigurados. Jezabel, cuya acción gira en torno al reinado del rey Acab de Israel ; Slaughter hace acertadas referencias históricas acerca de la situación de los reinos de Judá y de Israel hasta la muerte de Acab y de su esposa. David, rellato inspirado íntegramente en los libros I y II de Samuel ; es una de las novelas de este autor más fieles al texto bíblico. Tú eres Pedro mantiene la atención constantemente hacia la magnífica personalidad del Príncipe de los apóstoles, sin desviarse hacia otros episodios, del �ismo modo que en El Guerrero de Dios todo e] escenario está enmarcado en la gigantesca figura de S. Pablo ; se trata de dos biografías apasionadas que el autor realiza con todo detalle. Fi- LA NOVELA BÍBLICA 6g nalmente, en Los pecados de Herodes el protagonista es un per sonaje imaginario, Prócoro, que sirve de soporte a toda la trama argumental� la cual gira alrededor die la Crucifixión y de los primeros años de la expansión cristiana. Entre los autores pol1acos consignamos a dos : En1rique Sien kiewicz y Jan Dobraczynski. El primero es el autor de una no vela mundialmente conocida, Quo Vadis, traducida a treinta idiomas y llevada a la pantalla en varias ocasiones, donde, si bien el argumento podría decirse que es no estrictamente bíbli co, sí lo son sus personajes, Pedro y Pablo, así como er modo de vida de las primitivas comunidades cristianas descritas en los Hechos. Jan Dobraczynski alterna su actividad literaria con el perio dismo ; su aportación a la novelística bíblica se reduce a tres novelas muy bien documentadas : LQs elegidos de las estrellas, centrada en el profeta Jeremías, donde pone de relieve la acción de Dios sobre él desde el momento del llamamiento hasta el final de su vida, pasando por todas sus luchas, r·ebeldías y su frimientos. En La Santa Espada el tema se repite, esta vez en la persona de S. Pablo, y, finalmente, en Cartas de Nicodemo ocurre igual en el caso de este fariseo de buena voluntad, aun que el verdadero protagonista de esta obra es Jésús. En la literatura española existen igualmente pr·estigiosos autores que han cul!tivado este tipo de novelas. Remontándonos al siglo XIX encontramos a Gabriel Miró con su conocida obra Figuras de la Pasión del Señor, de una belleza y musicalidad ex traordinarias. Emilia Pardo Bazán deja en ocasiones su ten dencia naturalista para ofrecernos pequeñas narraciones llenas de encanto o de fina ironía, tales como Da visión de los Reyes Magos, Sueños regios, La sed de Cristo, Cuento prfmitivo, y al guna que otra de tema ajeno a la Biblia pero con títulb inspi rado en ella. De estilo completamente distinto de los anteriores es la obra de E. Pérez Escrich, El mártir del Gólgota, donde, con intención apologética se narra toda la vida de Jesús, desde Belén hasta el Calvario. León Villuendas Polo co]abora al panorama de la novelística bíblica con El Traidor, alusiva al apóstol Judas. 76 M.a DE LA ENCARNACIÓN VARELA MORENO en París, Jacob es.tá en París, etc. En Obras Comple tas, Ed Aguil'ar vol. I, Madrid, 1960, pp. 741-857. BENOIT, Pierre: Betsabé, en Obms Completas vol. III, Ed. Pla neta. El Pozo de Jacob, en Ob. Cit., vol. I, Barcelona, 1958. BLASCO IBAÑEZ : Los cuatro jinetes del Apocalipsis, en Obras Completas, vol. II, pp. 799-996. BOLL, Heinrich : ¿Dónde estabas, Adán1? BORRAS, Tomás: La mujer de sal (Cfr. Gn 1926), Ed. Marine da, Madrid, 1925. CAVCAVADZE, Ilia : ¡He aquí al Hombre! (Cfr. Jn 195). Se trata de una obra satírica contra la nobleza georgiana. CLEZIO, J. M. G.: El Diluvio, Ed. Seix Barral, Barcelona, 1969. CRONIN, A. J.: L'arbre de Judas, Ed. Le livre de poche, París, 1971. COLETTE: Paraíso Terrenal. DIEGUEZ, Lois: A torre de Babel (en gallego), col. "Galaxia" núm. 14, Vigo. FAULKNER, William : ¡Absalón, Absalón! ¡Desciende, Moisés! Las obras de Faulkner tratan, a menudo, de la pro blemática racial norteamericana. FERNANDEZ NI COLAS, S.: Tierra de Promisión, Ed. Planeta. Describe la lucha y el antagonismo entre el campo y la ciudad. Obtuvo el Premio Planeta en 1952. FERNANDEZ DE LA REGUERA: Perdimos el Pamíso, Ed. Pla neta, Barcelona, 1955. El núcleo central de la novela es la tristeza por la pérdida de las ilusiones de la in fancia y la melancolía de lla edad madura. GIMENEZ ARNAU, J. A.: La Tierra Prometida, Ed. Destino, Barcelona, 1958. GIRONELLA, J. M.•: Mujer, levántate y anda, Ed. Planeta. Por medio de personajes de nuestro tiempo se describe la lucha entre Cristo y Satanás. OREEN, Julien : Leviathan (nombre del monstruo marino que se describe en Jb 4025 85·),Ed. Planeta, Barcelona, 1969. GUTH, Paul : Les sept trompettes, Ed. Le livre de poche, París, 1972. La narración se sitúa antes de la Guerra de (33] LA NOVELA BÍBLICA 77 1914. Su estilo es violento, profético, con la fuerza de los siete ángeles de las trompetas del Apocalípsis. JARNES, B.: El Libro de Ester, Ed. Janés, Barcelona, 1948. KURTZ, Carmen : La vieja ley, Ed. Planeta, Barcelona, 1956. El Becerro de Oro, Ed. Planeta. La primera de estas novelas de C. Kurtz trata del problema generacional de los adolescentes descentrados por la guerra. La segunda está dedicada a los rencores y suicidio del protagonista. KURZMAN, Dan: Génesis ; sobre el nacimiento del Estado de Israel. LAFOURCADE, E. : La fiesta del Rey Acab, Ed. Juventud, Bar celona, 1972. Es una crítica demoledora de las tira nías políticas en ciertos países sudamericanos, repre sentadas en la figura de Carrillo, un nuevo Acab bíblico, que, como aquél, termina trágicamente. LAWRENCE, D. E. : La verge d'Aaron, Ed. Gallimard, París 1953. LUGT, A. : Dios agitó las aguas. MALAPARTE, Curzio: Sodoma y Gomarra, Ed. Planeta. MAXIMOV, Vladimir : Los siete días de la Creación, Ed. Noguer, Barcelona, 1972. MOTLEY, Willard : Pescamos toda la noche, Ed. Planeta. Obra de tono pesimista por el eterno fracaso de ilusiones e idealismos que son ]as guérras. NUÑEZ ALONSO, A.: Pecado origin,al, Ed. Planeta. El drama del Paraíso encarnado en el hombre de hoy, en un español de clase media q_'lle ama, sufre y se rebela. PALACIO VALDES, A.: Marta y Marí,a, Ed. Planeta. PARDO BAZAN, E. : Sara y Agar, en Obras Completas, vol. I, Ed. Aguilar, Madrid, 1957, pp. 1.179-1.181. La Leyenda de Cristo, en Ob. Cit, vol. II, pp. 617-621. La Cena de Cristo, Id. pp. 1.436-1.438. Adán y Ev1a, Id. pp. 351-443. Se trata de un ciclo de novelas de costumbre sin nin gún elemento bíblico excepto el título. PLAIDY, Jean: Queen Jezabel, Pan Books Ltd. London, 1956. QUINN, Anthony : El! Pecado Original ; novela-ensayo sobre el problema chicana en U.S.A. ¡8 M.a DE LA ENCARNACIÓN VARELA MORENO [34] RIAL, J. A. : Jezabel, Ed. Losada, Buenos Aires, 1965 . .SANCHEZ ESPESO, G.: P.entalogía con títulos tomados de los libros del Pentateuco: Experimento en Génesis, Seix Barral, Barcelona. 1967. Síntomas del Exodo. Seix Barral, 1969. Laberinto Levítico, Ed. Barra!, 1972. De entre los. Números, aparecerá en Sudamérica. Deuteronomio de salón, en preparación. SIENKIEWICZ, E.: El Diluvio, Ed. Iberoamericanas, Madrid, 1967. Nadie es profeta en su ·patria. TORRENTE, J. V.: El Becerro de Oro, Ed. Destino, Barcelona, 1956. UNDSET, Sigrid: Premio Nobel de Literatura en 1928. La nove J:ista noruega, profundamente religiosa, no trata, sin embargo, el tema bíblico de un modo directo. Su obra La Zarza ardiente sólo tiene bíblico el título. VERGARA, J. M.: Daniel y los leones dorados, Ed. Pomaire, Barcelona, s. a. Está dividida, en cuatro partes: Anunciación, Encarnación, Pasión y Muerte, y, como epílogo, Resurrección. Sin embargo la acción no es bíblica, ni siquiera en su simbolismo. WENDT, Herbert: Antes del Diluvio, Ed. Noguer núm. 4. WEST, Morris : La sandalia del Pescador. Como apéndice de este trabajo hemos recogido unas breves notas referentes a uno de los aspectos más tratados por los edu cadores : el de las lecturas infantiles y juveniles. Continua mente se están creando nuevos métodos para poder proporcio nar al niño y al adolescente medios formativos y recreativos de un modo fácil y atrayente. De ahí el incremento que en los últi mos años ha tomado la literatura a estos niveles, sectores éstos no ajenos a nuestro estudio, ya que existe un considerable nú mero de libros, cuentos e historias bíblicas más o menos fantás ticas, adaptadas o ya expresamente concebidas para el público joven. La finalidad de estas nov·elitas puede ser didáctica o simplemente recreativa; en el primer caso tenemos ra obra de {3 5] LA NOVELA BÍBLICA 79 Hamish Swanston, David y Salomón, con ilustraciones muy su gestivas de Emile D. Probst (25). En el segundo caso encontra mos, entre otras muchas El Arca de Noé de L. García Corella, que abarca la historia bíblica desde Noé hasta José. La autora nos demuestra una espléndida imaginación que va en detri mento de la exactitud y fidelidad al texto, porque su propósito es distraer, no enseñar (26). Sobre episodios del Antiguo Testamento se publican en fran cés obras infantiles de autores hebreos, muy bien documentadas, y, a la vez, en un lenguaje sencillo y poético, muy a propósito para niños. Son muy conocidas Cantes et Légendes. d'Israel, de A. Weil y Épisodes et Récits Bibliques, de Gisele Vallerey. 25 La serie se compone de varias narraciones : La Creación, Los Patriarcas, Moisés y los Diez Mandamientos, David y Salo• món, Los Profetas, El Nacimiento de Jesús, La doctrina de Jesús, Los milagros de jesús, Pasión y Resurrección, Primeros tiempos de la Iglesia. Publicados en Ed. Argos, Barcelona, 1968. De este estilo se pueden encontrar otras muchas co lecciones. 26 De la misma colección : A travésdel Desierto, Los Diez Mandamientos, Sansón y Da!ila, Vida de los Apóstoles, etc.