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CARACTERISTICAS REGIONALES DE LA INTENDENCIA DE GUADALAJARA. SU DESARROLLO ECONOMICO A FINES DE LA EPOCA COLONIAL MARIA ANGELES GALVEZ RUIZ RESUMEN El crecimiento económico que experimentó la ciudad de Guadalajara y su región en los últimos decenios del siglo XVIII confirmó la originalidad regional tapatía. Las reformas lle vadas a cabo bajo el nuevo sistema de Intendencias dio origen a constantes confrontaciones jurídicas en temas de competencias y atribuciones de poder entre el virrey y sus intendentes. La formación de una conciencia regional en Guadalajara estuvo determinada por su expan sión económica, por el predominio administrativo de la ciudad y por la autonomía de su Au diencia. En consecuencia, la función comercial también se desarrolló y encontró plena con firmación en la creación del Real Consulado, lo que significó un motivo más de fricción con respecto a la capital virreinal. Podemos decir que dicho antagonismo regional se manifestó prácticamente en todas las parcelas del poder. SUMMARY The economic growth of the city and region of Guadalajara (Mexico) in the late 18th cen tury confirms its regional originality. The reforms carried out under the new system of Inten dances gave way to constant judicial confrontations between the viceroy and his intendants concerning competencies and authority. The forging of a regional awareness in Guadalajara was a consequence of its economic expansion, the administrative predominance of the city and the autonomy of its regional court. As a result, Guadalajara’s commercial function grew in importance, culminating in the creation of the Royal Consulate, which became an additio nal source of friction within the viceroyalty. This antagonism can be said to have manifested itself in practically all the areas of power. Para estudiar la gran expansión que experimentó la ciudad de Guada lajara y su región a fines de la etapa colonial hay que tener en cuenta en primer lugar la originalidad regional tapatía, marcada por un análisis desde la perspectiva histórica de una conquista y colonización con caracte rísticas muy particulares, y sobre todo por el desarrollo indiscutible que al canzó Guadalajara y su provincia en vísperas de la Independencia, reafir mando su conciencia regional y de mentalidad colectiva. En segundo lugar, no podemos olvidar el marco histórico en que se gestó dicho proceso caracterizado por la política ilustrada del momento. Un amplio programa de reformas inspirado en un sistema político centralizado y sustentado por un grupo social de élite dio un fuerte impulso a la vida político-cultural y económica de la España de finales del siglo XVIII. También esta política Chronica Nova, 18 (1990) 165-178
166 MARIA ANGELES GALVEZ RUIZ reformista llegó a las Indias y al sistema colonial, transformando de mane ra radical el panorama del virreinato de Nueva España. El origen del trasvase ilustrado podemos hallarlo en la visita que don José de Gálvez realizó a aquellos dominios en 1765. La presencia de un vi sitador en las colonias revelaba una vez más la penetración de la ideología ilustrada en el continente americano, y como señaló Salvador Reynoso visi tador era sinónimo de reformador1. Entre las múltiples reformas que se im ponen hay que mencionar la nueva organización territorial de Nueva Es paña, materializada en el sistema de Intendencias. El nuevo Plan de Intendencias elaborado por don José de Gálvez y el virrey marqués de Croix en 17682 tuvo su plasmación posterior en las Or denanzas de 1782 para Buenos Aires y de 1786 para Nueva España. El pro yecto inicial de 1768 se basó en una urgente reforma de la administración de aquellos territorios, en estado de completa decadencia, y como única al ternativa a la corrupción de Corregimientos y Alcaldías Mayores, que ha bían ocasionado múltiples perjuicios a los indios con su política de Repartimientos3. Igualmente, el Plan consideraba demasiadas las atribuciones y cargos que detentaba la figura de virrey, así como la existencia de tan sólo dos Au diencias, una en México y otra en Guadalajara, para un territorio tan ex tenso como era el de Nueva España. No obstante, esto supondría una con tradicción respecto a las Ordenanzas de Intendentes de Ejército y Provin cia en 1782 y 1786, pues uno de sus puntos claves sería preservar la autori dad virreinal por encima de todo y de todos, estableciéndose graves pugnas entre el virrey y los intendentes en temas de competencias y atribuciones de poder. Por lo tanto, las intendencias se convertían en las principales células de la administración financiera y en un instrumento real del absolutismo po lítico, cuyos objetivos básicos eran la unificación del sistema de gobierno y la creación de una jerarquía bajo el virrey4. Sin embargo, pronto se advir tieron fallos en su organización interna, sobre todo por una excesiva burocratización y por la acumulación de obligaciones que recaía sobre la figura del intendente, hasta el punto de volverse a plantear la propia subsistencia de las intendencias. 1. REYNOSO REYNOSO, Salvador: “Historia del Gobierno Colonial I y II”. Curso de Información sobre Guadalajara, Guadalajara (México), 1979, p. 9. 2. “Informe y Plan de Intendencias que conviene establecer en las Provincias de este reino de Nueva España” por don José de Gálvez y el virrey marqués de Croix, México, 1768, Archivo General de Indias (A.G.I), Indiferente General, 1713. 3. NAVARRO GARCIA, Luis: Intendencias en Indias, Sevilla, Consejo Superior de In vestigaciones Científicas, Escuela de Estudios Hispanoamericanos, 1959, p. 87. 4. Ibidem, p. 96.
CARACTERISTICAS REGIONALES DE LA INTENDENCIA DE GUADALAJARA 167 En efecto, en medio del Siglo de las Luces se asiste a una crisis de valo res en la que ya no se aceptaba con resignación la existencia de poderes absolutos5. Este cambio de valores suscitaba nuevas autoridades que con llevaban casi de forma irremediable la destrucción de las anteriores, lo que dio lugar a constantes confrontaciones jurídicas entre el actual cuerpo ad ministrativo y los poderes coloniales tradicionales. Además, la autoridad de los intendentes indianos, pese a las Ordenanzas que le dieron cuerpo legal, aparecía muy desdibujada y, en muchas ocasiones, se convirtieron en agentes de reformas impopulares con la consiguiente hostilidad de la opinión pública y la consabida oposición de las otras fuerzas coloniales 6. No obstante, hay que decir que los archivos han demostrado con abundan tes pruebas la intervención tan eficaz de los intendentes. Muchos de ellos contaron con gran capacidad de liderazgo y de reunir en torno a su perso na abundantes colaboradores. Otro grave problema que subyace desde un principio fue el tema de la extensión y límites de las intendencias. Alejandro de Humboldt recomen dó modificar sus límites, cuya variación política debe estar fundada en el co nocimiento del estado físico y agrícola de Nueva España7. Cuando se forma ron las intendencias parece que no se tuvo en cuenta la amplitud del terri torio y el estado de la población, existiendo una gran desproporción entre ambos. Una población dispersa en una vasta región exigía unas intenden cias de menor extensión. Para Humboldt la reciente administración pro vincial significaba nuevas trabas al intendente para velar por la conducta de sus subdelegados y proteger al indio de la vejaciones que se cometían contra él. LOS LIMITES TERRITORIALES DE LA INTENDENCIA DE GUADALAJARA En primer lugar hay que decir que las nuevas jurisdicciones territoria les resucitaban la antigua división neogallega que separaba la provincia de Jalisco de la de Zacatecas. La nueva intendencia de Guadalajara crecería algo a costa de la intendencia de Valladolid, ganando las provincias de Etzatlán, Zapotlán, Sayula, Amula y Autlán. Colima quedaría, en principio, bajo la jurisdicción de la intendencia de Valladolid. José María Muria es tablece los límites territoriales de Guadalajara de la siguiente forma: 5. REES JONES, Ricardo: El Despotismo Ilustrado y los Intendentes de la Nueva España, México, Universidad Autónoma, 1979, p. 198. 6. Ibidem, p. 202. 7. HUMBOLDT, Alejandro de: Ensayo político sobre el Reino de Nueva España, México, Ed. de J. A. Ortega y Medina, 1966, lib. III, cap. VIII, p. 108.
168 MARIA ANGELES GALVEZ RUIZ “Hacia el noroeste los límites hubieran seguido siendo los mismos que tuvieron la provincia de Jalisco o Nueva Galicia, si no hubiera sido por la pérdida de Sierra de Pinos y Charcas, las cuales pasaron a formar parte de la Intendencia zacatecana. Sin embargo, Charcas abandonaría poco des pués a Zacatecas para incorporarse a San Luis de Potosí. Por su parte, Aguascalientes con el agregado de Juchipila quedaría en Guadalajara, junto con todo lo que hoy es Nayarit y el norte de Jalisco, pero sin la zona de Colotlán”8. No obstante, el tema de los límites fronterizos no era del todo preciso. A través de la Ordenanza de Intendencias de 1786 y de transformaciones posteriores se irán perfilando las jurisdicciones pertenecientes a la inten dencia de Guadalajara. De los dictados de la Ordenanza ya hemos dicho que surgirían dos grandes entidades políticas de lo que había sido el reino de Nueva Galicia: Guadalajara y Zacatecas. El Gobierno de las Fronteras de San Luis de Colotlán dependería directamente de México. La posterior demarcación jalisciense de 1793 surgía como consecuencia de una nueva reorganización, de la que tenemos noticia por los informes realizados a consecuencia de la visita que don José Menéndez Valdés rea lizó por todo el territorio de la Intendencia entre diciembre de 1791 y mayo de 17939. Las modificaciones eran: Cajititlán se incorporaba a Tlajomulco, Juchipila se segregaba de Aguascalientes, mientras que Bolaños junto con el Nayar, de gran auge minero, se incorporaba a la intendencia de Guadalajara, separándose del gobierno de Colotlán. Posteriormente a 1793 continuaron los reajustes territoriales que se pro longarían hasta bien entrado el siglo XX. Los cambios más importantes se centraron en la anexión de Aguascalientes y Juchipila a la intendencia de Zacatecas, la incorporación de Colima a Guadalajara y la desaparición del Gobierno de las Fronteras de San Luis de Colotlán, con la adscripción de su territorio a Bolaños. José María Muria ha resaltado el papel primordial que desempeñaron estas divisiones y límites fronterizos de la siguiente manera: “Para desgracia del Sistema de Intendencias, la insurgencia, la Consti tución de Cádiz y los demás acontecimientos peninsulares provocados por 8. MURIA, José María: “Intendencia y Provincias de Guadalajara”, Lecturas Históricas sobre Jalisco antes de la Independencia, Guadalajara (México), Instituto Nacional de Antropolo gía e Historia, 1976, p. 153. 9. El Diario de la visita se halla en Noticias varias de Nueva Galicia, Guadalajara, 1878, pp. 117-143; y también en A. G. I, Guadalajara 306. Existe mayor información en MENENDEZ VALDES, José: Descripción y Censo General de la Intendencia de Guadalajara, 1789-1793. Edición y estudio preliminar de Ramón Maria Serrera Contreras. Gobierno de Jalisco, 1980.
CARACTERISTICAS REGIONALES DE LA INTENDENCIA DE GUADALAJARA 169 Napoleón y, finalmente, la consumación de la independencia, impidieron que su establecimiento pudiera lograrse de una manera cabal. Sin embar go, en el asunto de las divisiones y los límites territoriales jugaron un papel importante y dejaron una huella sensible en el mapa político de Méxi co”10. REGLAMENTACION URBANISTICA DE GUADALAJARA Y SU APLICACION Los intendentes imbuidos en los ideales del Reformismo Ilustrado in tervinieron en las más importantes reformas que la política de los Borbones implantaron en la ciudad de Guadalajara. Se trataba pues, de típicos gobernantes ilustrados especialmente sensibles a las reformas de tipo urba nístico, de higiene y obras públicas que pudieron desarrollar a través del concepto de pensamiento higienista tan característico del siglo XVIII. Estas medidas de saneamiento y modernización del entorno urbano emprendidas en la ciudad de Guadalajara partieron inicialmente de la ciu dad de Madrid11, convirtiéndose ésta en la principal fuente de inspiración y modelo a seguir por la mayoría de las ciudades de la América española del siglo XVIII. Guadalajara y su provincia se constituyeron en un incom parable marco de acción para los higienistas y funcionarios ilustrados del momento; ejemplos de ello fueron los intendentes Antonio Villaurrutia, Jacobo Ugarte y Loyola y Fernando de Abascal y Sousa. Existen algunos estudios sobre la aplicación de medidas y reformas ur banas en la capital tapatía a raíz de la documentación hallada en el Archi vo General de Indias de Sevilla, que acredita la variedad de proyectos que se emprendieron en la ciudad. El abastecimiento de aguas, el empedrado y pavimentación de las calles, la creación de nuevos mercados o el traslado de cementerios a extramuros han sido temas recientemente tratados por Ana Zamora en su estudio sobre política urbanística e higiene pública en la ciudad de Guadalajara12. A ello hay que añadir el nacimiento de toda una reglamentación especial de ordenanzas sobre incendios y la creación 10. Op. cit., p. 155. 11. CHUECA GOITIA, F. nos ofrece una panorámica general del Madrid de la época en su artículo: “Madrid y las reformas de Carlos III”. Urbanismo e Historia Urbana en el Mundo Hispano. Actas del Segundo Simposium, 1982. Coordinador Antonio Bonet Correa, Madrid, Universidad Complutense, 1985, vol. II. 12. ZAMORA, Ana: “Política urbanística de salubridad e higiene pública en la Ilustra ción. La ciudad de Guadalajara (México). Siglo XVIII”. América y Sociedad. Actas de las pri meras jomadas de historiadores americanistas. Santa Fé (Granada), 1987. Diputación Provin cial de Granada y SOHIME, 1988.
170 MARIA ANGELES GALVEZ RUIZ de un complejo Reglamento de Policía que nos recuerda una vez más el nuevo espíritu burgués sobre la limpieza material y moral de las ciudades, como bien nos indica Jean Pierre Clement: “La época de las Luces es, sin ambigüedad, la de la limpieza general de las ciudades, es decir, el momento en que se realiza tanto la limpieza mate rial como la limpieza moral de los centros urbanos, porque lo limpio es también lo puro, lo que está en armonía con el orden establecido, tanto el de la naturaleza como el de la sociedad humana. La mentalidad burguesa, conformista y constrictiva del siglo XIX se va instalando a lo largo del siglo XVIII, a la par que se afianza el dominio económico de la burguesía”13. Los proyectos y ordenanzas aplicados en la ciudad de Guadalajara no estuvieron exentos de problemas. Los nuevos gobernantes tuvieron que vencer muchas dificultades para implantar sus reformas, dada la actitud negativa y de continuo rechazo por parte de la capital del virreinato. La ne cesidad de empedrado o de medidas contra incendios era urgente y se ins piraban por otra parte en las obras ya emprendidas en la ciudad de Méxi co. Basta recordar el Reglamento que regulaba las obras de empedrado de México aprobado por el conde de Revillagigedo el uno de mayo de 1790 o el Reglamento para evitar incendios en la misma ciudad14. Sin embargo, la aplicación de estas medidas en Guadalajara supuso interminables tra bas burocráticas y continuas demoras por parte de la Junta Superior de la Real Hacienda hasta el punto de originar graves problemas sobre compe tencias de poder entre los intendentes y el virrey. Este fue el caso de Jacobo Ugarte y Loyola, intendente, presidente de la Real Audiencia de Guadala jara y comandante general de armas de Nueva Galicia (1791-98)15, muy importante porque significó en Guadalajara el correlato en el tiempo de la actuación en el virreinato de México del famoso virrey segundo conde de Revillagigedo y posteriormente del marqués de Branciforte. Durante el tiempo de su mandato se establece entre Guadalajara y México, capital vi rreinal, un momento de pugna y de cierta rivalidad regional que llegó a tener un serio alcance. 13. CLEMENT, Jean Pierre: “El nacimiento de la higiene urbana en la América Españo la del siglo XVIII”, Revista de Indias, enero-junio, 1983, vol. XLIII, número 1.712, p. 95. 14. A.G.I., México, 1428. 15. Nombramiento de don Jacobo Ugarte para la presidencia de la Real Audiencia de Guadalajara, con la Intendencia de la provincia de Nueva Galicia, y calidad de Comandante General con subordinación al virrey de Nueva España. Real Cédula dada en Aranjuez a 17 de abril de 1790. A.G.I., Guadalajara, 354.
CARACTERISTICAS REGIONALES DE LA INTENDENCIA DE GUADALAJARA 171 Así, en cuanto a la labor de pavimentación del suelo emprendida por Ugarte, la oposición de la Junta Superior de la Real Hacienda fue en todo momento manifiesta. El intendente se quejaría por haberse visto privado de sus facultades tanto en el caso presente como en la provisión de subdelegaciones y en conocimientos puramente militares; y propondría la crea ción de una junta propia en Guadalajara, independiente de la Junta Supe rior, resaltando una vez más los deseos de autonomía de la región tapatía: “Lo útil que sería al servicio de Dios y del Rey, la erección de una junta en esa capital que conociese en estos puntos y todos los de Real Hacienda, y que para ello hay los ministros y proporciones que en la México, de cuyo notorio celo y conocimientos es de esperar el acierto y ventajas que prome te esta solicitud”l6. Ugarte fue el principal artífice del Reglamento de Policía de 179717 en el que se establecía una normativa especial para la buena conservación del empedrado, evitando que los carruajes de carga pesada lo deteriorasen, así como una especie de código de circulación que prohibía a los coches co rrer por las calles o montarse en las aceras con el riesgo de atropellar al público. Con respecto a las desgracias experimentadas en las piletas que reco gían las aguas insalubres fuera de las casas, el Reglamento ordenaba terra plenar dichas alcantarillas y mudar los conductos y canales que se halla ban en los altos de algunas casas, cocinas y azoteas por el grave perjuicio que causaban a los transeúntes. Igualmente, se proscribía de forma termi nante arrojar basuras en las calles, guardándolas hasta que pasara el carre tón a recogerlas cada dos días. También quedaba prohibido arrojar la menor cosa de las casas, derramar agua, sacudir ropas desde ventanas o balcones y asear los coches en las calles. La limpieza de las vías públicas quedó patente en las órdenes de riego para refrescar el aire18 y de barrido delante de las casas. El aumento de la rondas de noche y de toda una serie de medidas poli16. “Relación que forma el comandante general, presidente, gobernador e intendente de las provincias que comprende el reino de Nueva Galicia; de las providencias expedidas desde el 18 de diciembre de 1792 hasta ese día, con expresión de las resultas que han producido y re mite a Su Majestad por mano del Excmo. Sr, D. Pedro de Acuña, en cumplimiento de lo re suelto en real orden de 6 de mayo del año próximo pasado”. Guadalajara, 18 de diciembre de 1793. A.G.I., México, 1435, y en Noticias varias de Nueva Galicia. Intendencia de Guadalajara. Guadalajara, 1878. 17. Reglamento de Policía formado por Ugarte en el año de 1797. A.G.I., Estado 43, nú mero 28. 18. Ibidem, art. 9.
172 MARIA ANGELES GALVEZ RUIZ ciales irían básicamente dirigidas contra el grupo social más marginado: los vagabundos. Ugarte daba solución al tema con una nueva ordenanza dirigida a las patrullas y a los ministros de Justicia para que arrestaran a los vagabundos destinándolos a las obras públicas por dos días, mientras que las mujeres serían conducidas a la Teypa o Texqui por otros dos días19. Tan sólo sabemos que la Tesquis era una casa de corrección de mujeres que en 1807 quedó unida por orden real a la Casa de Recogidas de Guadalaja ra20. Dado el carácter penitenciario de este recogimiento, que desde su fundación en 1751 funcionó como una cárcel de mujeres, y así lo hemos podido verificar a través de sus ordenanzas de 178921, la Tesquis correría igual suerte que la Casa de Recogidas tapatía a partir del siglo XIX. Tras la Independencia ambas pasaron a depender del Ayuntamiento, cuya juris dicción era de la competencia municipal. CRECIMIENTO ECONOMICO DE LA REGION Diversos autores se han puesto de acuerdo en subrayar la notable ex pansión que experimentó la región de Guadalajara durante la segunda mitad del siglo XVIII y principios del siglo XIX. Serrera Contreras ha se ñalado que este despliegue demográfico y económico no venía respaldado por el auge minero de la zona, pues dicho sector se encontraba en franca decadencia, sino por el fuerte y continuado crecimiento de los sectores agrícola e industrial-artesanal y, consiguientemente, comercial del territo rio22. Las razones de la crisis argentífera en los últimos años de la centuria venían determinadas por la escasez y dificultad en el suministro del azo gue, el agotamiento de los filones originales y, en consecuencia, el progresi vo aumento de los costos de producción. Un cuarto factor venía a sumarse en determinados momentos: los problemas para contratar mano de obra minera23. 19. Ibidem, art. 16. 20. MURIEL, Josefina: Los recogimientos de mujeres. Respuesta a una problemática social novohispana. México. Universidad Nacional Autónoma. Instituto de Investigaciones Históri cas, 1974, p. 185. Y en Archivo General de la Nación de México. (A.G.N.), Cárceles y Presidios v. 26 exp. 16. 21. A. G. I., Guadalajara, 362. 22. SERRERA CONTRERAS, Ramón María: Guadalajara Ganadera. Estudio Regional Novohispano, 1760-1805. Sevilla. Consejo Superior de Investigaciones Científicas. Escuela de Estudios Hispanoamericanos, 1977, p. 9. 23. Ibidem, pp. 40 y 41.
CARACTERISTICAS REGIONALES DE LA INTENDENCIA DE GUADALAJARA 173 Riviere D’Arc apunta un cambio fundamental en la economía de las colonias en el siglo XVIII como consecuencia de un mayor distanciamiento con la metrópoli española, y prosigue: A Guadalajara, en particulier, cela se manifiesta par une expansion notable et des transformations remarcables dans l'urbanisme de la ville et dans les services quelle apportait a la région24. La autora indica la influencia que ejerció Guadalajara en toda la región tapatía, caracterizada por el papel de capital y principal centro comercial, que protagonizó un cierto género de vida y de unidad regional; cuyos elemen tos crearon, a su vez, unas bases lo suficientemente sólidas para no entrar en decadencia, como ocurrió a otras ciudades por el cierre de minas, por la revolución u otras causas. Igualmente, coincide con Serrera Contreras en señalar que el aporte financiero de las minas no fue básico para la forma ción de los lazos económicos regionales25. Por el contrario, el nacimiento de una conciencia regional en torno a Guadalajara fue suscitado por su im portante predominio administrativo y la autonomía de su Audiencia res pecto al gobierno de México. Esta autonomía política estaría en íntima re lación con un cierto desarrollo económico. El Real Consulado de Guadalajara y el desarrollo comercial El desarrollo del comercio de Guadalajara fue uno de los factores más característicos del crecimiento de la ciudad. La prosperidad que gozaba el Occidente de Nueva España en el último tercio del siglo XVIII era constatable, sobre todo por el creciente tráfico de las operaciones mercantiles. J. B. Berthe, sin embargo, matiza la importancia de esta función comercial como algo determinante de la región, y así lo expresa: “Tampoco se establece que en el crecimiento de la ciudad fueran un factor notable sus operaciones comerciales. Sin duda, Guadalajara fue un centro de redistribución en la Nueva Galicia y de las mercancías importa das de Europa y China. Sin embargo, su papel es secundario y subordina do a la ciudad de México”26. 24. RIVIERE D’ARC, Hélène: Guadalajara et sa région. Influences et difficultés d’une métro pole mexicaine. Paris, Institut des Hautes Etudes d’Amerique Latine, 1970; p. 25. 25. RIVIERE D’ARC Hélène: “Las fases de crecimiento y del desarrollo de Guadalajara y de su región durante la colonización”. Lecturas Históricas de Jalisco antes de la Independencia. Guadalajara (México), Instituto Nacional de Antropología e Historia, 1976, p. 162. 26. BERTHE, Jean Pierre: “Introducción a la historia de Guadalajara y su región”, Re giones y ciudades de América Latina, México, 1973, p. 142.