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La última misiva diplomática de al-Andalus: la risala de al-'Uqayli, enviada por Boabdil al sultán de Fez en demanda de asilo

Moral Molina, Celia Del

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Véase R. G. Peinado Santaella. “«Christo pelea por sus castellanos»: el imaginario 1 cristiano de la guerra de Granada”. Las Tomas: antropología histórica de la ocupación territorial del Reino de Granada. Ed. por J.A. González Alcantud y M. Barrios Aguilera. Granada, 2000, pp. 453-524. Dos ejemplos muy claros son el mito de los Abencerrajes y su pretendida matanza en la 2 sala de la Alhambra que lleva su nombre o la popular leyenda sobre las lágrimas vertidas por Boabdil y la respuesta de su madre en el lugar que hoy se conoce como “El suspiro del Moro”. Cf. S. Carrasco Urgoiti. “Hacia la visión romántica de Granada como imagen de exilio”. Las Tomas: antropología ..., pp. 619-642. Véase también, de esta autora, “La imagen mítica de la Granada Nazarí en las literaturas europeas de los siglos XVI y XVII”, en este mismo libro. EN EL EPÍLOGO DEL ISLAM ANDALUSÍ La última misiva diplomática de al-Andalus: la ris~la de al-‘Uqayl§, enviada por Boabdil al sultán de Fez en demanda de asilo Celia DEL MORAL Introducción Pocos datos tenemos, desde el punto de vista de las fuentes árabes, sobre el amargo destino que sufrieron los habitantes de Granada –con su rey a la cabeza–, tras verse obligados a abandonar la ciudad que les había visto nacer y en la que habían vivido sus antepasados durante más de 700 años. La historia de los últimos años del Reino Nazarí se ha escrito sobre todo a partir de las fuentes cristianas, es decir, de las crónicas de los vencedores, que, por un lado, partían de una premisa ideológica muy clara, la unidad de la España cristiana y el final de la cruzada contra el Islam , y, 1 por otro –salvo contadas excepciones–, de un desconocimiento casi absoluto de la lengua y la cultura de los vencidos. Estas dos razones son más que suficientes para explicar por qué se tergiversaron muchos de los hechos y también que aparecieran leyendas sobre sucesos imaginarios que nunca tuvieron lugar, pero que pasaron a la memoria popular y constituyen, aún hoy en día, una parte importante del substrato cultural granadino, figurando incluso en la toponimia . 2 202 CELIA DEL MORAL Sobre este tema hay una amplia bibliografía que continúa aumentando a raíz de la 3 polémica que suscita cada año la celebración de esta fiesta en Granada. Entre otras muchas, véase M. Garrido Atienza. Las fiestas de La Toma. Granada, 1891. Ed. facsímil con estudio preliminar de J. A. González Alcantud. Granada, 1998; también, B. Vincent. “1492: La fractura”. Granada 1492-1992. Del Reino de Granada al futuro del mundo mediterráneo. Ed. de M. Barrios Aguilera y B. Vincent. Granada, 1995, pp. 45-55; C. Lisón Tolosana. “Un ritual en Granada”. Las Tomas: antropología..., pp. 527-541. Hay escasas excepciones a esta penuria de fuentes árabes sobre los últimos tiempos de la 4 Granada nazarí. Véase sobre esto: Mª J. Viguera Molins. “Fuentes árabes alrededor de la guerra de Granada”. Incorporación de Granada a la Corona de Castilla. Actas del Symposium conmemorativo del 5/ Centenario. Ed. por M. A. Ladero Quesada. Granada, 1993, pp. 419-440. Entre estas escasas fuentes hay que citar la crónica anónima titulada: . Nubdat al-‘asr, de la cual hay varias versiones, ediciones y traducciones. Sobre ellas me . remito al trabajo de F. N. Velázquez Basanta, “La relacion histórica de Ahmad al-Maqqar§ (s. XVII) sobre las postrimerías del reino de Granada”, en este mismo libro. EN EL EPÍLOGO DEL ISLAM ANDALUSÍ Frente a la repercusión que tuvo en la Europa cristiana la “Toma de Granada” , hay que considerar la convulsión que debió de suponer en el 3 mundo árabe-islámico –en especial en el Norte de África, más cercano y ligado al Reino granadino por estrechos lazos de sangre– la entrega a los tradicionales enemigos del Islam de lo que había sido durante los tres últimos siglos un estado floreciente, tanto desde el punto de vista económico como literario y artístico, y sobre todo un nexo de unión de índole cultural, religiosa y lingüística, entre ambos lados del Estrecho. Por todo ello no es difícil comprender que este tremendo choque que supuso la pérdida de todo un Reino con tres siglos de historia –con el exilio para el rey y sus allegados, el incumplimiento por parte de los vencedores de las Capitulaciones pactadas entre el rey nazarí y los Reyes Católicos, así como las sucesivas expulsiones de mudéjares y moriscos y su diáspora por todo el Norte de África, unido a las convulsiones políticas y sociales que sufrió el Magreb durante ese tiempo– explique que apenas encontremos historiadores de prestigio que se enfrenten a la difícil tarea de narrar tan terribles acontecimientos . 4 Habrá que esperar dos siglos para que un historiador magrebí con . solvencia, como Ahmad al-Maqqar§, reúna la mayoría de la documentación sobre al-Andalus de que se disponía en su tiempo para escribir sus dos obras 203 LA ÚLTIMA MISIVA DIPLOMÁTICA DE AL-ANDALUS . Ed. Ihs~n ‘Abb~s. Beirut, 1968, 8 vols. 5 .. Ed. M. al-Saq~, I. al-Aby~r§ y ‘A. al-Haf§z Šalab§. El Cairo, 1939-1942, 3 vols. Volumen 6 . IV: ed. S. Ahmad A‘r~b. Rabat, 1980; otra ed. 5 vols. Rabat, 1978-1980; vol. IV ed. S. .. . Ahmad A‘r~b y Muhammad ibn T~w§t; vol. V ed. S. Ahmad A‘r~b y ‘Abd al-Sal~m al-Harr~s. Sorprende también, aún ahora, que historiadores árabes de la categoría de M. ‘Abd All~h 7 .. ‘In~n, editor de la Ih~ta y uno de los pocos que han tratado el tema de la caída de Granada en su libro Nih~yat al-Andalus, (El Cairo, 1966), al referirse a estos acontecimientos remita en sus notas a autores españoles modernos como M. Lafuente Alcántara en su Historia de Granada o a otros autores más antiguos como L. de Mármol, Pedro Mártir de Anglería e, incluso, a documentos cristianos de archivos españoles, especialmente el de Simancas, lo cual es indicativo de la escasez de fuentes árabes, a excepción de las ya citadas. EN EL EPÍLOGO DEL ISLAM ANDALUSÍ .. maestras sobre la historia y la literatura andalusíes: el Nafh al-t§b y los 5 . Azh~r al-riy~d . Sin embargo, y dado que al-Maqqar§ era un recopilador 6 riguroso, se advierte como al referirse a los siglos anteriores a la caída de Granada utiliza fuentes acreditadas de primera mano, como es el caso de la .. Ih~ta, en cambio al narrar estos últimos acontecimientos deja ver la escasez o la ausencia de fuentes directas y fidedignas, y esto se refleja en el laconismo del relato y a veces en su vaguedad . 7 Entre esos escasos documentos que nos aportan datos nuevos sobre la suerte y las dificultades que corrió el último rey de Granada después de tener que abandonar la Alhambra, hay una extensa ris~la, cuya primera parte la .. constituye una qas§da, dirigida al sultán de Fez Muhammad al-Šayj .. al-Watt~s§, que Abã ‘Abd All~h encargó redactar a su secretario y poeta . áulico Muhammad al-‘Arab§ al-‘Uqayl§. No sabemos el momento exacto ni el lugar en que fue redactada esta ris~la, porque no aparece fecha alguna en el texto recogido por al-Maqq~r§, pero el desarrollo de los acontecimientos que a continuación vamos a ver nos lleva a pensar que fue en el curso de los meses que precedieron a la marcha definitiva del rey y los suyos de las tierras de al-Andalus al otro lado del mar (Octubre de 1493). En cuanto al lugar en que fue compuesta, probablemente fue la taha de Andarax, en las Alpujarras, lugar asignado por los Reyes Católicos a Abã ‘Abd All~h, donde éste se había refugiado con sus allegados tras la entrega de Granada a los cristianos. 204 CELIA DEL MORAL De ambas i‘tid~riyya-s vamos a encontrar alusiones en la casida de al-‘Uqayl§. 8 Sobre la controvertida figura de Boabdil hay una extensa bibliografía. Ya desde el siglo 9 XVI, su azarosa vida despertó un gran interés por los lectores que hizo que fuera convertido en protagonista de múltiples romances, obras de teatro, novelas, etc. Cf. S. Carrasco Urgoiti. El moro de Granada en la literatura (Del siglo XV al XIX). Ed. facsímil con estudio preliminar de Juan Martínez Ruiz. Granada, 1989. Entre las monografías dedicadas a esta figura, cabe señalar la del Duque de San Pedro de Galatino: Boabdil, Granada y la Alhambra hasta el siglo XVI. Granada, 1925. Ed. facsímil con estudio preliminar de M. Titos Martínez . y C. Viñes Millet. Granada, 1999; también, R. Arié. “Boabdil, sultan nasride de Grenade: Le personnage historique et la figure littéraire”. Aspects de l’Espagne musulmane. Histoire et EN EL EPÍLOGO DEL ISLAM ANDALUSÍ Esta larga ris~la, en la que el rey granadino solicita asilo político al sultán de Fez, está plagada de citas religiosas y alusiones a la literatura clásica, constituyendo un alegato sobre su culpabilidad en la pérdida de su Reino, una justificación basada en el engaño y la traición de los castellanos, .. así como un encendido elogio hacia su futuro benefactor, el sultán watt~s§ y su estirpe. La ris~la consta de dos partes: en primer lugar, una casida de 128 .. versos, en metro bas§t, que podríamos considerar como un mad§h (panegíri- .. co), y dentro de este género, en la categoría de qas§da sult~niyya (poema de elogio dirigido a un sultán, rey o califa); también se la puede clasificar dentro del subgénero del i‘tid~r o i‘tid~riyya, es decir, la poesía “de excusa” o “justificación”, que desde la época preislámica gozó de gran predicamento entre los poetas y los gobernantes a quienes iban dirigidas –como ejemplo, . la mu‘allaqa de al-N~biga al-Duby~n§, dirigida a Nu‘m~n III, rey de H§ra–, . y cuyo exponente máximo en la poesía árabe es la célebre Qas§dat al-Burda de Ka‘b ibn Zuhayr, en la que este poeta se justifica ante el profeta . Muhammad por haberle satirizado anteriormente . La segunda parte, en 8 prosa rimada, es una continuación de la justificación de Abã ‘Abd All~h por la pérdida de su reino y la petición de asilo político. Antecedentes históricos: entrega de la Alhambra y salida de Granada del sultán Abã ‘Abd All~h . El día 2 de Enero de 1492, Abã ‘Abd All~h Muhammad, de la estirpe . de los Banã Nasr, último rey de Granada , hacía entrega oficial de la 9 205 LA ÚLTIMA MISIVA DIPLOMÁTICA DE AL-ANDALUS culture. Paris, 1997, pp. 83-106, y, entre las últimas, la de C. Álvarez de Morales. Muley Hacén, El Zagal y Boabdil. Granada, 2000. Sobre la guerra de Granada se ha escrito y publicado mucho y, como ya se ha dicho 10 repetidas veces, es un tema sobre el que a estas alturas es difícil aportar nada nuevo. Sólo queda matizar algunas cosas o reflexionar sobre otras (véase R. Peinado Santaella, “‘Christo pelea por sus castellanos’... op.cit.). No es mi propósito aquí entrar en competencia con especialistas de otras áreas de conocimiento ajenas a la mía, como son la Historia medieval o moderna. Sin embargo, creo necesario para situar en su lugar el documento que nos ocupa, hacer un recorrido por los acontecimientos inmediatos que precedieron a su envío y que fueron la causa de su contenido, y sobre todo, comparar las noticias aportadas por las fuentes cristianas con los escasos datos que nos ofrecen las fuentes árabes. Una excelente sistematización y confrontación de las mismas es la que da Mª del Carmen 11 Pescador del Hoyo en su artículo “Cómo fue de verdad la Toma de Granada, a la luz de un documento inédito”. Al-Andalus, 20 (1955), pp. 283-344. Véase supra, nota 4. 12 Historia de Granada. Tomo IV. Granada, 1846. Ed. facsímil con estudio preliminar de 13 J. C. Gay Armenteros. Granada, 1992, pp.129-156. EN EL EPÍLOGO DEL ISLAM ANDALUSÍ ciudadela de la Alhambra y de la capital de su reino y se encaminaba a un incierto destino. Sobre cómo, cuándo y dónde tuvo lugar la entrega de la ciudad y el encuentro del rey granadino con los Reyes Católicos hay múltiples relatos , 10 todos ellos procedentes de las crónicas cristianas (castellanas, francesas, italianas...) a excepción de la ya citada crónica árabe –titulada en un 11 principio “Anónimo del Escorial”–, de la cual sabemos hoy que existen diferentes versiones , las cuales, por otra parte, no dan muchos detalles 12 sobre cómo se vivió el acontecimiento desde dentro; por su parte al-Maqqar§, como ya hemos dicho, tampoco aporta datos de gran interés sobre estos sucesos en ninguna de sus obras citadas. Tres son las cuestiones que aquí nos interesan, sobre las cuales difieren las distintas fuentes: ¿en qué momento el rey Abã ‘Abd All~h hizo entrega de las llaves de la Alhambra?, ¿cómo fue el encuentro entre el rey nazarí y los reyes cristianos?, y, por último, ¿qué hizo el rey nazarí tras la entrega de la Alhambra? M. Lafuente Alcántara , que se basa en fuentes contemporáneas al 13 hecho histórico, o del XVI, consideradas “oficiales”, como Bernáldez, Zurita, Mármol Carvajal, o el Licenciado Rodríguez de Ardila, cronista de 206 CELIA DEL MORAL Revista del Centro de Estudios Históricos de Granada y su Reino (CEHGR), 1 (1911), 14 pp. 7-24. Véase esta crónica en M. Garrido Atienza. Las Capitulaciones para la entrega de 15 Granada. Granada, 1891. Ed. facsímil, con Estudio preliminar de J. E. López de Coca Castañer. Universidad de Granada, 1992, pp. 323-326. Original que se conserva en la Biblioteca de la Universidad de Granada. Sobre el análisis 16 y clasificación de estas fuentes documentales, véase Mª C. Pescador del Hoyo, “Como fue la Toma de Granada....”, 289-296. Estos dos documentos también son recogidos por M. Garrido Atienza en Las Capitulaciones, pp. 314-321. EN EL EPÍLOGO DEL ISLAM ANDALUSÍ la casa de los Condes de Tendilla, narra cómo las tropas castellanas salieron de Santa Fe la mañana del 2 de Enero, atravesaron el río Genil por el Puente Verde, junto a la Ermita de San Antón el Viejo, subieron a la Alhambra por la Cuesta de los Molinos y se encontraron con Boabdil, que había salido por la Puerta de Siete Suelos, en las cercanías del paraje conocido como “el campo de los Mártires”. Iban las tropas castellanas –según este grupo de fuentes utilizadas por Lafuente– presididas por el Gran Cardenal D. Pedro González de Mendoza, quien, al ver al rey salir a pie, se apeó del caballo y corrió a su encuentro, intercambiando con él algunas palabras que –a la vista de la respuesta del rey– resultan de todo punto inverosímiles. En opinión de Lafuente, el Gran Cardenal, apenado, le ofreció su tienda en Santa Fe y el rey aceptó el ofrecimiento. M. Gaspar Remiro, en uno de sus trabajos sobre este mismo tema, “Entrada de los Reyes Católicos en Granada, al tiempo de su rendición” , 14 cuestiona y puntualiza sobre algunos detalles del relato de Lafuente Alcántara, poniendo en duda especialmente la fiabilidad de los datos aportados por el Licenciado Rodríguez de Ardila, lo cual ha sido posteriormente corroborado por otros historiadores modernos . 15 Apoyándose en fuentes “no oficiales”, procedentes de testigos presenciales del hecho, como la carta de Bernardo del Roi (7 de Enero de 1492) y un relato anónimo francés (10 de Enero de 1492) , llega a la 16 conclusión de que las tropas cristianas no iban comandadas por el Gran Cardenal sino por el Comendador de León D. Gutierre de Cárdenas. Tampoco cree Gaspar Remiro que el rey granadino saliera por su propio pie 207 LA ÚLTIMA MISIVA DIPLOMÁTICA DE AL-ANDALUS Sobre esta antigua rábita, véase M.R. Martín García. “Un morabito granadino: la ermita 17 de San Sebastián”. Cuadernos de la Alhambra, 13 (1977), pp. 129-159, más 12 láms, y “Nuevos datos sobre la ermita de San Sebastián de Granada”. Cuadernos de la Alhambra, 15-17 (1981), pp. 299-302. EN EL EPÍLOGO DEL ISLAM ANDALUSÍ a recibir a las tropas cristianas, es más, ni siquiera piensa que Abã ‘Abd All~h estuviese en ese momento en la Alhambra, sino que, por el contrario, la había dejado en los días anteriores y se había marchado a su palacio del Albaicín (D~r al-Horra), y que desde allí salió al encuentro de los Reyes Católicos. A este palacio fue adonde Gaspar Remiro cree que se retiró de nuevo tras la entrega oficial de la ciudad, y en él permaneció hasta su partida hacia las Alpujarras. No cree tampoco el autor de este artículo que el rey nazarí llevase consigo a las sultanas (su mujer y su madre), como narra Lafuente, a recibir a los reyes, sino que salió solamente con su escolta de su palacio del Albaicín y que a él volvió hasta que los Reyes Católicos le aconsejaron u ordenaron marchar a su feudo de las Alpujarras. En cuanto al encuentro de los dos reyes, coinciden la mayoría de los historiadores en que éste tuvo lugar a media legua de la ciudad, junto al arenal del río Genil y a las puertas de una antigua rábita (luego transformada en ermita de San Sebastián) . La reina, con sus hijos y el cardenal, habían 17 quedado atrás, en las inmediaciones de Armilla. Según lo anteriormente convenido en las Capitulaciones, hizo el sultán nazarí ademán de bajarse del caballo y besar la mano del Rey Católico (punto sobre el cual había habido serias discrepancias entre ambas partes, por haberse negado tajantemente Abã ‘Abd All~h a ello e insistir la parte contraria, hasta el extremo de haber estado a punto de romperse las negociaciones), a lo que Fernando se anticipó y rehusó darle a besar la mano, lo cual fue interpretado por algunos de sus acompañantes como una prueba de la benevolencia del rey castellano. Según Lafuente, se acercó entonces Boabdil y le presentó a Fernando las dos llaves de la Alhambra, y de nuevo intercambiaron algunas frases corteses. Entregó también al Conde de Tendilla, D. Íñigo López de 208 CELIA DEL MORAL Véase supra, nota 11. Cree esta autora que la historia de la sortija de Boabdil fue producto 18 de la imaginación de Rodríguez Ardila y que ya en el siglo XVII ningún cronista se atreve a seguirla, ni siquiera Mármol, incondicional suyo. Lafuente en cambio no sólo la recoge como cierta sino que afirma en nota a pie de página que “el libro más fidedigno sobre todos los pormenores de la entrega de Granada es la Historia de los condes de Tendilla, de Rodríguez de Ardila”. V. Lafuente Alcántara, op.cit., pp. 132-133, n.1. EN EL EPÍLOGO DEL ISLAM ANDALUSÍ Mendoza, una sortija de oro con una piedra preciosa que era el sello de su poder, sortija que luego se perdió tras su muerte. Estos hechos han sido posteriormente desmentidos por historiadores modernos, entre ellos Pescador del Hoyo , tras el hallazgo de un documento inédito en el Archivo 18 Histórico Nacional de Valladolid: una carta dirigida al obispo de León por un tal Cifuentes, testigo presencial de los hechos, fechada en el Real de la Vega el 8 de Enero de 1492, donde asegura que la entrega de la Alhambra se realizó en secreto la noche anterior, en el salón de Comares, a una expedición secreta solicitada por Boabdil a los Reyes Católicos, ante el temor de que al día siguiente hubiese tumultos. Esta comisión, encabezada por el comendador mayor de León, Gutierre de Cárdenas, penetró en la Alhambra por los Alijares y se entrevistó con el rey que le entregó las llaves de la ciudadela, estableciendo posiciones estratégicas al respecto. A continuación el rey se bajó a la ciudad (lo cual corrobora la tesis defendida por Gaspar Remiro). Tras el encuentro con Fernando el Católico, continuó Abã ‘Abd All~h su camino para cumplimentar a la reina Isabel, que lo saludó afablemente y . le devolvió a su hijo, el príncipe Ahmad, que tenían como rehén desde que su padre fue hecho prisionero en Lucena y posteriormente liberado. A continuación, según unos, se dirigió Abã ‘Abd All~h con los Reyes Católicos al campamento de Santa Fe donde estuvo alojado hasta su marcha a la Alpujarra; según otros, volvió a su palacio (¿del Albaicín?) hasta que los reyes le aconsejaron abandonar la ciudad. Pescador del Hoyo analiza todas las versiones y llega a la conclusión de que probablemente lo llevaron al “aposento del cardenal”, como dice Hernando de Baeza, pero que dicho “aposento” no estaría en Santa Fe sino en una tienda provisional instalada 209 LA ÚLTIMA MISIVA DIPLOMÁTICA DE AL-ANDALUS Cf. Fragmento de la época sobre noticias de los Reyes Nazaritas o Capitulación de 19 Granada y Emigración de los andaluces a Marruecos. Texto árabe con prólogo, notas y comentarios por A. Bustani, trad. de C. Quirós. Larache, 1940, pp. 48-49. La versalita es mía, con objeto de resaltar aquellos datos que me parecen más interesantes. 20 Aquí el traductor se equivoca en la conversión de fechas y da la de 1482, 10 años antes. 21 EN EL EPÍLOGO DEL ISLAM ANDALUSÍ en el arenal del Genil para su descanso, mientras se entregaban las armas, y que en este sitio habría pasado algún tiempo hasta que, concluídos todos los trámites de la Toma, partió a recoger a su familia para dirigirse a la Alpujarra. Mientras tanto los Reyes Católicos, según unas fuentes, subieron a tomar posesión de la Alhambra; según otras, ante la falta de seguridad, enviaron al Conde de Tendilla a hacerse cargo de la misma y ellos regresaron al Real de Santa Fe. Todos coinciden en que la entrada oficial tuvo lugar el día 6 de Enero, entrando la comitiva por la Puerta de Elvira y subiendo a la Alhambra por la cuesta de Gomérez. Las escasas fuentes árabes que nos han llegado son mucho más escuetas y omiten todo tipo de detalles sobre cómo se vivieron los acontecimientos en el entorno de Abã ‘Abd All~h, quizás porque sus autores no contaron con ningún testimonio directo de los hechos. El autor de la Nubda19 dice únicamente: “Terminada la redacción de pactos y contratos, fueron éstos leídos al pueblo de Granada; y una vez enterados del contenido, dieron su aquiescencia y se sometieron a la obediencia del rey cristiano. La sumisión quedó consignada por escrito y remitida al Señor de Castilla. Entonces ya no pusieron los granadinos resistencia alguna a que el rey entrara en la ciudadela de la Alhambra y en toda la ciudad de Granada. Para ello ORDENÓ EL EMIR QUE LA ALHAMBRA FUERA EVACUADA . Y una vez desalojadas sus casas, alcázares y estancias, se quedó 20 a la expectativa de la entrada de los cristianos en dicha fortaleza. El día dos de Rabí, el primero del año 897 –1482– , avanzó el monarca 21 cristiano con sus tropas hasta las cercanías de la ciudad; y habiendo enviado un ala de sus ejércitos a que penetrasen en la ciudadela de la Alhambra, permaneció él con el grueso del mismo acampado en las afueras de la ciudad, pues recelaba alguna traición. Para mayor seguridad había ya exigido de los 216 CELIA DEL MORAL haber cerrado las negociaciones sin su permiso, tomó una espada y a punto estuvo de matarlo. Véase todo el largo y complicado proceso de la negociación en Gaspar Remiro, “Partida 36 de Boabdil....”, op.cit. Ibíd., pp. 60-61. 37 EN EL EPÍLOGO DEL ISLAM ANDALUSÍ Gaspar Remiro, en cambio, piensa que Ibn Kum~ša fue a Barcelona con autorización de Abã ‘Abd All~h porque, en caso contrario, no le habría . permitido luego ultimar el contrato, junto con al-Mul§h. Este último ratificaba el 15 de Abril de 1493 la negociación por la que se pagaba al rey Abã ‘Abd All~h 21.000 castellanos de oro por la venta de todas sus propiedades, cantidad que sería entregada un mes antes de su partida . Las 36 sultanas recibirían la equivalencia por las huertas y alquerías de los . alrededores de Granada. Ibn Kum~ša y al-Mul§h recibirían también lo pactado con los Reyes Católicos. Además, éstos se comprometían a facilitarles los barcos necesarios para el traslado de él y su familia con sus allegados y servidores y todas las personas que quisieran marcharse con él. En cuanto al rumbo que tomarían Abã ‘Abd All~h y los suyos, desde el comienzo de la negociación se planteó entre el rey y sus consejeros la duda sobre qué destino tomar en su destierro. Parece ser que se habían barajado dos opciones: marchar a Fez o a Túnez, donde ya habían emigrado muchos de los musulmanes granadinos. Siete meses después de la toma de Granada, a través de una carta de Hernando de Zafra a los Reyes Católicos, se informa de que había regresado . de Fez un servidor del Mul§h que había sido enviado con un mensaje de Abã ‘Abd All~h, pidiéndole al rey de aquellas tierras la venia para establecerse en su capital. Añade H. de Zafra que el servidor referido trae cartas del rey de dicha ciudad para Boabdil “en que certifica que lo recibirá mucho a su placer y contentamiento, como a su persona misma” y que, por lo que ha podido indagar, tanto Boabdil como sus íntimos, han mostrado mucho regocijo por esa nueva . 37 Gaspar Remiro cree que el mensaje de Boabdil a que alude Hernando .. de Zafra es el recogido por al-Maqqar§ en sus dos obras: Nafh al-t§b y Azh~r . al-riy~d, “escrito de puño y letra del k~tib, poeta original, de gran brillo y 217 LA ÚLTIMA MISIVA DIPLOMÁTICA DE AL-ANDALUS Véase “Partida de Boabdil”, p. 61. 38 Historiador marroquí del siglo XIX (Salé, 1835-1897). Es autor, entre otras obras, de una 39 .. historia general de Marruecos: Kit~b al-Istiqs~’ li-ajb~r duwal al-Magrib al-aqsà, de gran interés documental ya que, por su trabajo de funcionario en la administración judicial y sus sucesivos desplazamientos por las principales ciudades marroquíes, tuvo ocasión de consultar -y utilizar en su obrauna gran cantidad de documentos inéditos sobre las dinastías de Marruecos, especialmente sobre la dinastía ‘Alaw§. El volumen IV de esta obra fue traducido al francés entre 1923 y 1934 por A. Graulle, G.S. Colin e I. Hamet, publicado en los números . 30, 31, 32 y 33 de los Archives Marocaines. Cf. É. Levi-Provençal. “Al-N~sir§ al-Sal~w§”. EI , 2 . VII, pp. 1010-1011. Sobre la edición del al-Istiqs~’, v. infra, nota 46. V. Infra, n. 46. 40 EN EL EPÍLOGO DEL ISLAM ANDALUSÍ . elocuencia, Abã ‘Abd All~h Muhammad ibn al-‘Arab§” , que es objeto de 38 este trabajo. No sabemos con certeza si se trata de la misma carta recogida por al-Maqqar§ porque en dicha ris~la no aparece fecha ni lugar de composición. Tampoco sabemos si hubo otras cartas de negociación entre ambos reyes y asimismo desconocemos la respuesta del sultán de Fez, así que, por ahora y a falta de otros datos, debemos suponer que la citada ris~la fue enviada al sultán de Fez muy pocos meses después de su llegada a Andarax, por lo que hay que deducir que, desde su salida de Granada, estuvo en el ánimo de Abã ‘Abd All~h partir hacia el Norte de África. .. Por otra parte, el autor del Istiqs~’, al-N~sir§, da a entender, a través 39 del texto de al-Maqqar§, que la ris~la fue escrita ya en tierras magrebíes (sin indicar donde) y antes de pasar a Fez. Esta teoría es seguida por A. Cour40 que da por sentado que fue al llegar a Melilla cuando Abã ‘Abd All~h envió .. esta carta al sultán wattas§ pidiéndole permiso para dirigirse a Fez. Sin . embargo, ni en el texto de al-Maqqar§ ni tampoco en el Istiqs~’ dice claramente que la citada carta fuese escrita en el Magreb –ni tampoco en alAndalus–, sino que dicha misiva diplomática precedió a la llegada del sultán Abã ‘Abd All~h a Fez. Es poco probable que el monarca nazarí se arriesgara a marchar hasta la costa norteafricana sin haber solicitado antes la acogida de sus gobernantes. Así pues, es más lógico que la carta fuera enviada anteriormente desde Andarax o donde se encontrara Abã ‘Abd All~h en ese momento, pero 218 CELIA DEL MORAL Ibíd., pp. 96-97. 41 Según escribía la reina a su confesor Fray Hernando de Talavera. Ibíd., p. 97 y n. 1. 42 EN EL EPÍLOGO DEL ISLAM ANDALUSÍ también es posible que se cruzaran varias cartas entre ambos monarcas y que la que alude Hernando de Zafra fuera otra anterior a la que nos ocupa. Tras la llegada de la respuesta de Fez, y quizás también porque, si se intentó al mismo tiempo la negociación con Túnez, no se recibió una respuesta favorable, se decidió Abã ‘Abd All~h a partir con su familia a la capital magrebí y para ello se ultimaron las negociaciones. La partida se había fijado para el mes de agosto, pero el retraso, por una parte, del dinero que debía entregársele a él y a sus intermediarios, y por otra, la enfermedad de su esposa Morayma –que murió por esas fechas–, hicieron retrasar la operación tan deseada por los Reyes Católicos, que por fin tuvo lugar a mediados de Octubre de 1993. Junto con Abã ‘Abd All~h y su familia embarcaron 6.320 personas, de Granada y de las Alpujarras, en doce embarcaciones fletadas por los Reyes Católicos, que salieron de los puertos de Adra y Almuñécar. El rey y su séquito embarcaron en la carraca de Íñigo Artieta desde el puerto de Adra, siendo un total de 1130 personas las que iban en el barco. Las naves se dirigieron en su mayor parte a Melilla y otros puntos de la costa norteafricana, salvo una con 270 personas que se dirigió a Turquía . 41 Grande fue la alegría de Hernando de Zafra y de los Reyes Católicos al conocer la partida definitiva de Abã ‘Abd All~h. Solamente se lamentaba la reina Isabel de que éste se hubiese llevado a su hijo a quien durante los años que tuvo de rehén había tomado cariño y confiaba en bautizar y hacer de él “un buen cristiano” . 42 Por último, las fuentes árabes son muy escuetas y tampoco en este punto dan muchos detalles. El autor de la Nubdat dice así: “Parecióle más tarde al rey trasladar al emir Mohammed ben Alí, a la costa de Marruecos. Ordenóle, pues, que se aprestase a hacer la travesía, para lo cual dio comisión de que arrivasen naves al puerto de Adra, donde se le reunieron otros muchos musulmanes que determinaron emprender el mismo viaje. Todos 219 LA ÚLTIMA MISIVA DIPLOMÁTICA DE AL-ANDALUS Véase Fragmento de la época.... op.cit., pp. 50-51. 43 Cómo en casos anteriores, sigo la traducción de F. Velázquez en su trabajo “La Relación 44 Histórica...”, en este mismo libro. Ibíd. 45 EN EL EPÍLOGO DEL ISLAM ANDALUSÍ ellos, emir y acompañantes, embarcaron en las naves aprestadas, bien atendidos, respetados y honrados de los cristianos. Como final de su navegación, desembarcaron en Melilla, en la costa de Marruecos, desde donde continuaron a Fez (guárdela Dios)” . 43 Por su parte, al-Maqqar§ añade en su relato de los Azh~r: “[...]pronto maquinó (el rey castellano) para que emigrara a la tierra de allende el mar, haciendo ver que eso había sido reiterada petición suya. Y escribió al alcaide de Almería diciéndole: “En la hora de la llegada de mi carta esta, nadie obstaculizará a muley Abã ‘Abd All~h para que se vaya a donde le plazca de la tierra de allende, y que quien tenga noticia de esta misiva la deje correr, adoptando una actitud favorable al cumplimiento de lo que se pactó con él”. Y enseguida (el Señor de Granada) obró acorde con el texto de la carta y, haciéndose a la mar, desembarcó en Melilla y se afincó en Fez, aunque antes había solicitado pasar a la región de Marraquech, pero no pudo llegar allá pues en el momento de cruzar a la costa africana encontró violencia, carestía y peste” . 44 Y más adelante, en el epílogo, dice de nuevo: “Pasado algún tiempo le pareció bien al tirano que (el emir) pasase al Magreb y, ordenándole partir, puso grandes naves a su disposición, y muchos musulmanes, de los que quisieron emigrar, embarcaron con él, hasta que arribaron a Melilla en la costa africana. Luego el sultán Abã ‘Abd All~h se dirigió a la ciudad de Fez –¡Dios la guarde!– y hasta ahora no han cesado sus descendientes de morar en ella entre los débiles y los mendigos, después de la prolongada y extensa soberanía (que la familia había detentado)” . 45 Destino y muerte de Abã ‘Abd All~h en el Magreb El Magreb que se encontró Abã ‘Abd All~h tras su desembarco en Melilla en Octubre de 1493 fue un territorio bastante conflictivo y empobre- 220 CELIA DEL MORAL .. . . Sobre los Banã Watt~s y el fundador de su dinastía, Muhammad al-Šayj, véase al-N~sir§. 46 .... Kit~b al-Istiqs~’ li-ajb~r duwal al-Magrib al-aqsà. Ed. ìa‘far al-N~sir§ y Muhammad al- ... N~sir§. Casablanca, 1955; A. Cour. La dynastie marocaine des beni Wattas (1420-1554). Constantine, 1920. Publicada también en: Recueil des Notices et Mémoires de la Societé Archeologique du Département de Constantine, 52 (1919-1920). Constantine, 1921; M.B.A. Benchekroun. Le milieu marocain et ses aspects culturels (Étude sociologique, institutionnelle, culturelle et artistique à l’époque mérinide et wattaside). Rabat, 1970; del .. mismo autor, La vie intellectuelle marocaine sous les Mérinides et les Watt~sides (XIII-XIVXV-XVI siècles). Rabat, 1974. ... Sobre el título de Šayj tomado por Muhammad al-Watt~s§, A. Cour explica que era el 47 equivalente del bereber amgar, nombre dado a los patriarcas de esta raza, sinónimo de šayj, que aludía también al jefe del clan familiar en la antigüedad árabe. Este título fue adoptado . por Muhammad tras su aclamación como sultán, siendo el primer soberano de esta dinastía EN EL EPÍLOGO DEL ISLAM ANDALUSÍ cido por las continuas luchas dinásticas que se sucedieron durante los últimos años del gobierno de los meriníes, así como por el azote de los portugueses en las costas del Atlántico. La dinastía reinante en este .. .. momento era la de los Banã Watt~s (watt~síes), que habían llegado al 46 . poder poco tiempo antes de estos sucesos, de la mano del Muhammad alŠayj, el sultán al cual pidió asilo Abã ‘Abd All~h y a quien va dirigida la famosa ris~la. .. Los watt~síes pertenecían a una fracción de los Banã Mar§n, la dinastía precedente. Reinaron en Marruecos por un periodo de 140 años, durante el cual se suceden cinco sultanes. Su origen se remonta a los tiempos de la conquista, ya que se consideraban descendientes de una antigua tribu árabe, emparentada con los Banã Mar§n. A la llegada de éstos al Magreb se .. repartieron el territorio y a los Banã Watt~s les correspondió la zona del Rif cuyos extremos ocupaban y hacían pagar un cánon a sus habitantes. A la llegada de los Banã Mar§n al poder y como pago de algunos servicios prestados, pasaron a ocupar puestos importantes en la administración y al mando del ejército. Algunos de ellos estuvieron al frente del .. Majzen meriní, entre ellos Abã Zakariyy~’ Yahyà, padre de Muhammad . al-Šayj, que fue visir de ‘Abd al-Haqq, último sultán meriní. La creciente degradación política que llevó al final de su dinastía a los últimos meriníes, . hizo asumir la regencia a Abã Zakariyy~’, y, tras la muerte de ‘Abd al-Haqq .. . –que ordenó la matanza de todos los Banã Watt~s–, Muhammad al-Šayj , 47 221 LA ÚLTIMA MISIVA DIPLOMÁTICA DE AL-ANDALUS que lo utilizó. Al final del siglo XV, este título pasó a ser, de senior de la tribu árabe, a .. denominativo del jefe del Estado. Cf. A. Cour, La dynastie marocaine des beni Wattas... p. 110. EN EL EPÍLOGO DEL ISLAM ANDALUSÍ que había escapado de la muerte junto con su hermano, se refugió en Asila (Arcila), donde se fortificó y se hizo proclamar sultán, organizando un gran ejército que marchó contra Fez, a la que puso sitio durante más de dos años, conquistando la ciudad nueva, pero no así el viejo Fez que se resistió mucho tiempo. En el resto de Marruecos reinaba la anarquía a falta de un poder . central y Muhammad al-Šayj tuvo que dejar el sitio de Fez en manos de sus familiares y acudir a socorrer Asila que había sido tomada por los portugueses, aprovechando que las tropas estaban concentradas en Fez. Una vez llegado a Asila, firmó una tregua con el rey de Portugal, que tomó como rehenes a su mujer y a su hijo. A continuación, los portugueses marcharon contra Tánger, que pertenecía al reino de Granada, y se . apoderaron de ella. Esta tregua por 20 años le permitió a Muhammad terminar la conquista de Fez –adonde entró en Marzo de 1472– y ser reconocido como sultán. . Tras su entrada en la capital del reino, Muhammad al-Šayj emprendió la pacificación del Norte y del Sur de Marruecos, agitados por innumerables revueltas de los jefes de las tribus locales que se sublevaron contra el poder central tras la caída de los meriníes. Una vez pacificado (a medias) el territorio, y conseguida la sumisión nominal de los grandes jefes, emprendió el sultán la reconstrucción de su reino, e hizo venir a Fez a las figuras intelectuales de más prestigio del país. Además de la guerra contra los portugueses, los historiadores de esta dinastía consideran el acontecimiento más importante de su reinado la caída del Reino de Granada y la llegada masiva de andalusíes para establecerse en su territorio. La afluencia constante de éstos, ante el avance de los castella- .. nos hacia Granada, comenzó a preocupar a los watt~síes y que advirtieran el peligro que les amenazaba por el Norte. 222 CELIA DEL MORAL Sobre este personaje y la fundación de Tetuán, véase G. Gozalbes Busto. Al-Mandari, el 48 granadino, fundador de Tetuán. Granada, 1988; también del mismo autor “Antecedentes andalusíes de Tetuán: Tabb§n. I”, MEAH, 36 (1987), pp. 21-43, y II, MEAH , 37 (1988), pp. 123-143; “La nobleza granadina en la fundación y desarrollo de Tetuán (Siglos XV al XVII)”. MEAH, 40-41 (1991-1992), pp. 141-158. . Como ya se ha dicho, A. Cour piensa –basándose en el Istiqs~’–, que fue aquí donde Abã 49 ‘Abd All~h envió al sultán de Fez la célebre ris~la (A. Cour. La dynastie marocaine des beni .. Wattas, p.81 y n.1). Lo mismo da a entender L. Eguílaz Yanguas en su Reseña Histórica de la conquista del Reino de Granada por los Reyes Católicos, según los cronistas árabes. Ed. facsímil. Granada, 1986, pp. 67-68 y n. 2. EN EL EPÍLOGO DEL ISLAM ANDALUSÍ Algunos grupos de emigrados se dirigieron a Salé (donde fundaron una especie de república independiente), otros a Martil, cerca de Tetuán. Ante . su demanda de asilo, Muhammad al-Šayj les dio la bienvenida y les concedió la villa de Tetuán, que habían destruido los portugueses y se hallaba en ruinas y deshabitada desde hacía 80 años. En esta ciudad se establecieron muchos andalusíes y el sultán les concedió que nombraran . como jefe o gobernador a uno de los suyos, Abã l-Hasan ‘Al§ al-Mandar§. 48 Los granadinos de Tetuán constituyeron un frente defensivo de la costa Norte contra los portugueses así como contra las incursiones de los bereberes del Rif. Sometidos oficialmente al sultán de Fez, ejercieron de hecho una independencia sui generis, no respetando las treguas establecidas por el sultán con los portugueses y practicando el corso por toda la costa atlántica. La caída de Granada, en 897/1492, se debió, entre otras muchas razones, a la imposibilidad material de los magrebíes de enviar socorro en estos momentos a sus correligionarios, ya que tanto la situación interna como la constante amenaza que ejercían los portugueses a lo largo de toda .. la costa, impedían al sultán watt~s§ enviar ayuda al nazarí. Lo único, pues, que pudo hacer por él y por sus súbditos, fue acogerlos en su territorio y facilitarles su establecimiento en aquel país. Una vez desembarcado en Melilla, el ex-sultán nazarí Abã ‘Abd All~h . envió una misiva a Muhammad al-Šayj pidiéndole permiso para dirigirse a Fez . El sultán acogió su demanda y le autorizó a residir en Fez, y según las 49 223 LA ÚLTIMA MISIVA DIPLOMÁTICA DE AL-ANDALUS .. . Cf. Nafh al-t§b, IV, p. 529; al-Iqtis~’, IV, p. 135; A. Cour, 81. 50 Véase supra, nota 48. 51 Véase M. Benchekroun. Le milieu marocain et ses aspects culturels, pp. 59-60, 114-119. 52 Véase Fragmento de la época....op.cit., p. 52. 53 EN EL EPÍLOGO DEL ISLAM ANDALUSÍ fuentes árabes “el emir de Granada construyó un gran palacio en el camino del barrio de los andalusíes y allí habitó hasta su muerte” . 50 Sobre la vida de Abã ‘Abd All~h en Fez hasta el momento de su muerte, pocos son los datos que nos ofrecen las fuentes árabes. Lo que sí sabemos es que no estuvo solo en este destierro porque fueron muchos los granadinos que le acompañaron y otros que le habían precedido, estableciéndose por todo el reino de Marruecos donde fundaron ciudades enteras o se agruparon en barrios que aún persisten –Fez, Salé o Rabat–, con el nombre de “barrio de los Andalusíes”, por no hablar de Tetuán que, como ya hemos visto, se considera una ciudad “de fundación andalusí” . 51 Numerosas migraciones en los años siguientes a la caída de Granada (hasta la definitiva expulsión de los moriscos) hizo que los andalusíes formaran en Marruecos un elemento étnico que ha influido decisivamente en la cultura marroquí: lengua, costumbres, música, apellidos o en la forma de vestir o comportarse . 52 Según el autor de la Nubda, ante la situación que se encontraron en Fez, algunos volvieron de nuevo a Granada: “Quiso Dios en sus designios y decretos que, al tiempo del pasaje a Marruecos y marcha a Fez del emir Mohammed ben Alí, afligiese a aquellas gentes una gran penuria que se manifestó en una extremada carestía seguida de hambre general y de la peste. Llegó a ser tan grave la situación en Fez, que de ella huían las gentes; y hasta algunos de los que al país habían llegado, emigrados de al-Andalus, retornaron a este país con la noticia de tal penuria; con lo cual muchas personas quedaron imposibilitadas de emigrar” . 53 Y añade más adelante, en su epílogo: “Por fin en compañía de otros muchos, en número de unos setecientos, atravesó el mar y desembarcó en Melilla, ciudad situada en la costa africana. 224 CELIA DEL MORAL Ibíd., p. 56. 54 Véase Lafuente Alcántara. Historia de Granada, IV, 150-152. Hay numerosos errores en 55 esta noticia, comenzando por el nombre del sultán al que llama Muley Hamet el Benimerín, lo que indica el desconocimiento del autor o de sus fuentes originales. Otro error está en la fecha que da para la muerte de Boabdil. Sin embargo, hay un dato curioso, pues en la citada . fecha de 1526 quien gobernaba en Marruecos era el nieto de Muhammad al-Šayj, llamado ... Ahmad al-Watt~s§ (Muley Hamet?), así que podría ser que tanto Mármol como Torres se refirieran a éste y no a su abuelo, y además, en esas fechas, Abã ‘Abd All~h aún vivía, lo que hace posible que saliera a combatir en ayuda del sultán reinante en ese momento, nieto de su protector. . Véase Istiqs~’, IV, p.135. No sé a quien se refiere al aludir a este “Manuel”, 56 . frecuentemente citado en dicha obra, pero por las fuentes utilizadas por el autor del Istiqs~’ podría referirse a D. A. Manuel Vasconcellos, autor entre otras obras de unas Cronicas del EN EL EPÍLOGO DEL ISLAM ANDALUSÍ De allí trasladóse a Fez, la cual halló afectada de gran sequía y hambre. La gente andaluza se vio imposibilitada de pasar a África, pues por órdenes del rey, los musulmanes que querían pasar el mar, tenían que hacerlo cobrándoles los cristianos el precio del pasaje completo, cosa imposible para los musulmanes dada su gran penuria y los fuertes impuestos que tenían que pagar” . 54 Lafuente Alcántara, que remite de nuevo a Mármol y a la Historia de los Jerifes, de Diego de Torres, dice que “Muley Hamet el Benimerín, califa de este imperio”, acogió con benevolencia a Boabdil y le prodigó toda clase de consideraciones. Treinta años vivió en Fez y “al cabo de este tiempo, quiso su mala estrella que su amigo y protector fuera atacado por los Jerifes”, y continúa diciendo que Boabdil, junto con su cuñado Aliatar y otros caballeros granadinos, le acompañó en la batalla del río Guadal Hawit, el año 1526, pereciendo en ella . Esta historia sobre la muerte de Abã ‘Abd 55 All~h no está confirmada por ninguna fuente árabe, que, por el contrario, afirman que murió en Fez. Por otra parte, en esta fecha ya había muerto . Muhammad al-Šayj, como veremos más adelante, así que es imposible que Abã ‘Abd All~h muriera combatiendo en su ayuda. . También el autor del Istiqs~’ añade al comentario que hace al final del texto de la ris~la, a propósito de la muerte de Abã ‘Abd All~h: “Manuel (sic) pretende que él pereció en el combate de Abã ‘Uqba en el curso de la .. guerra de los Watt~s§es y los Sa‘ad§es; y dijo: “No obró bien este hombre que [en vez de] defender su reino, defendió el reino de otro” . 56 225 LA ÚLTIMA MISIVA DIPLOMÁTICA DE AL-ANDALUS rey D. Joam e as dos reys D. Duarte et D. Affonso (Lisboa, 1627), libro que no he tenido ocasión de consultar. Como en casos anteriores, sigo la traducción de F. Velázquez, ya citada, en este libro. 57 M. Benchekroun dice, a propósito de este texto de al-Maqqar§, que recorrió los lugares 58 citados por éste y conversado con numerosas personas del barrio, sin que nadie hubiera oído hablar de la tumba de Boabdil ni del lugar donde estuvo su palacio. Sin embargo, añade que según el relato de algunas familias antiguas expulsadas de España, al sur de la ciudad . subsisten algunas casas de los Banã al-Ahmar y que, según ellos, el rey granadino estaría enterrado allí. V. Benchekroun, Le milieu marocain...., p. 60. Fecha dada por A. Cour, op.cit., pp. 90-91; Benchekroun fija en el 906/1501 el final del 59 . reinado de Muhammad al-Šayj. EN EL EPÍLOGO DEL ISLAM ANDALUSÍ Al-Maqqar§, que es quizás la fuente más fidedigna, pese a su laconis- . mo, dice en el Nafh : 57 “[...] y el citado sultán, después de desembarcar en Melilla, llegó a la ciudad de Fez con su familia y con sus hijos quejoso de lo que se le avecinaba y apesadumbrado por lo que se le había quedado atrás. Construyó en Fez algunos alcázares a imitación de los de al-Andalus, que yo he visto y visitado. Murió –¡Dios Altísimo lo haya perdonado!– en Fez el año 940 (1533-34) y fue sepultado enfrente del oratorio que hay a la salida de la B~b al-Šar§‘a, dejando . dos hijos, llamado uno de ellos Yãsuf y el otro Ahmad. La familia de este sultán sigue residiendo en Fez, pues yo he conocido a descendientes suyos, [durante la visita que giré] a esa ciudad el año 1027 (1618), que estaban acogidos a los fondos de las obras pías (awq~f) para los pobres y los indigente s, contándose entre los mendigos –¡no hay poder ni fuerza sino en Dios, el Alto, el Grande!–” . 58 Nada más sabemos, por ahora, sobre la estancia de Abã ‘Abd All~h en . Marruecos hasta el día de su muerte. En cuanto a su benefactor, Muhammad al-Šayj, una vez terminada la tregua con los portugueses, tuvo que reemprender la lucha por el control de la costa del Atlántico y por la recuperación de sus ciudades en manos de éstos: Asila, Larache, Tánger, Alcazarquivir, etc., a la vez que procuraba mantener a raya a los jefes rebeldes de las tribus y a los alcaides de Chefchauen y Tetuán. En lucha contra todos estos frentes, le llegó la muerte el año 910/1504 –es decir, 30 años antes que a Abã ‘Abd 59 . All~h–, y le sucedió su hijo Muhammad, al que Alfonso IV había llevado 232 CELIA DEL MORAL EN EL EPÍLOGO DEL ISLAM ANDALUSÍ . ocupa la hikma. En esta primera parte que va desde el comienzo hasta el verso 41 (aproximadamente), el poeta reflexiona sobre la triste situación de su rey (con el que se identifica como una misma persona, utilizando el plural mayestático). A continuación vienen dos versos de transición (42-43), en los que solicita el am~n (la salvaguardia) del sultán de Fez, y a partir del verso 44 comienza un encendido elogio, que es la parte principal del poema, hacia .. el sultán y su estirpe –los Banã Mar§n, no los Banã Watt~s, como sería más . exacto– utilizando todos los elementos del mad§h tradicional: alusiones constantes a la poesía preislámica o a las tribus legendarias de la península arábica, citas literarias, abundancia de figuras retóricas (comparaciones, juegos de palabras, glosas de otros poetas, hipérboles), utilización de . procedimientos usuales en la poesía nazarí como la tawriya o el tadm§n, etc. En definitiva, podríamos pensar, si no supiéramos quien es su autor ni las circunstancias en que fue compuesta, que fue escrita en los siglos anteriores, por algún seguidor de Mutanabb§. Sin embargo, la particularidad de esta qas§da está en que va dirigida, no de un poeta a un rey, como sería lo normal, sino de un rey a otro rey. Quizás en toda la historia del Islam no encontremos un caso igual a éste, un poema cuyo objeto de composición sea pedir asilo a un rey, por parte de otro rey que ha perdido su trono. . Los versos de hikma (reflexión moral ante los infortunios) van alternándose con las peticiones al sultán y los recordatorios para que ‘reanude los vínculos’ que unían a ambas dinastías. En los versos 5 y 6 se lamenta de su triste situación venida a menos: Fuimos reyes, tuvimos dinastías en nuestra tierra, y reposamos en ella, bajo diversos beneficios. Pero nos despertaron certeras flechas mortíferas, que alcanzan del modo más atroz a sus víctimas. Al mismo tiempo, previene al otro para que no se vea en su lugar: 233 LA ÚLTIMA MISIVA DIPLOMÁTICA DE AL-ANDALUS EN EL EPÍLOGO DEL ISLAM ANDALUSÍ ¡No te duermas como nosotros a la sombra del poder real!. ¿Qué rey no se duerme así?. . A través de la lectura de la qas§da se puede deducir que al-‘Uqayl§ tenía un gran conocimiento de la poesía árabe clásica y que sigue la escuela . de Abã Tamm~n y al-Buhtur§. El poema está salpicado de continuas alusiones a los poetas preislámicos: le pide al sultán de Fez que sea “como Samaw’al” (v.18), símbolo de fidelidad en la literatura árabe, aludiendo en este grupo de versos y más adelante a la aventura errante de Imru’ l-Qays (al-dill§l) y sus andanzas por el desierto, perseguido por ‘los beduinos y los persas’(v. 19-21 y 51) y al episodio en que Samaw’al por guardarle ‘las cotas de malla’ sacrificó la vida de su hijo. Probablemente la intención del poeta, al aludir a este episodio de la época preislámica, no fuera casual, sino . que, de parte de ‘Abã ‘Abd All~h, quisiera recordarle a Muhammad al-Šayj la tradicional hospitalidad árabe, aún a costa de los peligros o represalias que ello pudiera acarrearle. En otros lugares del poema aparecen también alusiones a personajes de .. la mitología de los Árabes con quienes compara al sultán watt~s§, como Ibr~h§m (Abraham), antepasado de los árabes y fundador del templo de la Ka‘ba, que llamaba a los peregrinos al lugar sagrado, como llama . Muhammad al-Šayj hacia su capital, Fez (v. 42). Hay también alusiones y glosas de poetas famosos de la literatura árabe como al-N~biga al-Duby~n§, cuya mu‘allaqa parafrasea en el verso 39, Ka‘b . ibn Zuhayr (v.13), Mutanabb§ (v. 24) o al-Bãsir§ (v.127). Cita con frecuencia tribus y personajes legendarios como los ‘}d, Iram (v. 67, 90), Harim, personaje de la mu‘allaqa de Zuhayr ibn Ab§ Sulmà (v.115), así como otros famosos poetas y reyes andalusíes como al-Mu‘tamid de Sevilla y su padre .. . al-Mu‘tadid, al-Mu‘tasim de Almería, ‘Abd al-Rahm~n III y su hijo . al-Hakam II a los cuales compara con el sultán de Fez (v. 86-87). . Termina el poema con una invocación al profeta Muhammad y su intercesión ante Dios (v. 125-128). Finalmente inserta cinco aleyas 234 CELIA DEL MORAL V. notas 5 y 6. 74 Analectes sur l’Histoire et la Littérature des arabes d’Espagne, par al-Makkari. Publiés 75 par MM. R. Dozy, G. Dugat, L. Krehl et W. Wright. 2 vols. Leiden, 1855-1861. Reimp. Amsterdam, 1967, II, pp. 814-831. . El texto árabe varia, según las ediciones, desde las 13 páginas del Nafh a las 19 de la 76 . edición de los Azh~r o las 11 del Istiqs~’ (sin notas ni puntos y aparte). EN EL EPÍLOGO DEL ISLAM ANDALUSÍ coránicas, procedentes de diferentes suras, que aluden al perdón y a la compasión divina. Para la traducción del poema me he basado en los dos textos de ... al-Maqq~r§, Azh~r al-riy~d y Nafh al-t§b. Tenemos que decir que no hay 74 grandes diferencias entre ellos y sólo aparecen de vez en cuando ligeras variantes, en cuyo caso he optado por la que me ha parecido más adecuada . al contexto. De las notas de ambas ediciones se desprende que Ihs~n ‘Abb~s, . al editar el Nafh en 1968, corrigió muchas de las variantes respecto a ediciones anteriores, como los Analectes , teniendo en cuenta la de los 75 Azh~r (1939), porque muchas de las variantes que indican los editores de .. esta última respecto al texto del Nafh, en la edición de Ihs~n ‘Abb~s ya no aparecen. * * * En cuanto al texto en prosa rimada que le sigue, es considerablemente extenso y está plagado de citas coránicas, alusiones a personajes de la 76 historia y la literatura árabes, invocaciones, versos intercalados, etc. –en la . misma línea que hemos visto para la qas§da que le procede–. Su lenguaje es rebuscado, lleno de arcaísmos y retoricismo, como corresponde a este género literario conocido como “la prosa de los secretarios”. No hay partes en ella bien diferenciadas, sino que los temas se . entremezclan. En cuanto a éstos, son los mismos de la qas§da: justificación .. de Abã ‘Abd All~h ante el sultán watt~s§ por la pérdida de su reino, petición de asilo y justificación de nuevo por haber elegido Fez y no otro lugar para su exilio, y, sobre todo, alabanza desmedida al sultán que le va a acoger en su capital. 235 LA ÚLTIMA MISIVA DIPLOMÁTICA DE AL-ANDALUS EN EL EPÍLOGO DEL ISLAM ANDALUSÍ En la primera parte, que podríamos llamar “exposición de los hechos”, . tras la salutación y alabanza a Muhammad al-Šayj, el autor de la ris~la por boca de Abã ‘Abd All~h implora el perdón de su interlocutor, reconoce sus errores y defectos al mismo tiempo que se queja de sus enemigos, de los calumniadores y sus perseguidores. Se lamenta de la situación en que se encuentra y defiende ardientemente su fe islámica. Al igual que en el poema precedente, insiste en que no pudo hacer nada más que salvar a su familia y a sus seres más queridos. Compara la situación que ha tenido lugar en su reino con la de Bagdad, sede del Califato ‘abb~sí y centro del Islam, en ese momento ocupada por ejércitos extranjeros (hace referencia a los tártaros), devastada, asesinados sus habitantes y desaparecido su Califa. Tras la extensa “exposición de los hechos”, pasa a la “petición formal”, que quizás sea la parte más interesante de la ris~la en la que recuerda al . sultán de Fez –como ya hizo anteriormente en la qas§da– que entre los reyes hay pactos de asistencia mutua “por encima de la diversidad de creencias religiosas”. Refiere también que el rey de Castilla le ha ofrecido elegir entre diversos lugares de residencia, asegurándole “su protección garantizada por . su firma”. A pesar de ello, dado su linaje (Ibn al-Ahmar) y su fe islámica, . argumenta que no puede vivir entre infieles (Ibn al-Asfar, rubios, castellanos), y prefiere escapar de allí, en tanto tenga libertad para ello. Dice también que ha recibido “cartas muy generosas venidas de Oriente”, invitándole a trasladarse allí “en los términos más urgentes”, pero que prefiere “aproximarse a aquéllos con los que estamos mezclados” por lazos de fraternidad. Se refiere también a una prescripción o augurio hecho por alguno de sus antepasados para el caso en que por “una prueba que sobrevendría” tuviera que pedir ayuda, “no pidiera asistencia a otra potencia que a los Meriníes”. A continuación, en un párrafo un tanto vago e impreciso dice: “Hemos atravesado el país para abordar el verde jardín, rico y cultivado, hemos seguido la vía fluvial y después hemos navegado sobre el mar salado....”, de 236 CELIA DEL MORAL EN EL EPÍLOGO DEL ISLAM ANDALUSÍ todo lo cual podría desprenderse que al redactar la carta ya se había efectuado la travesía marítima de Abã ‘Abd All~h y su séquito, y en este párrafo se basarían los que afirman que la ris~la fue escrita tras su desembarco en Melilla. De todas formas no está nada claro y podría tratarse de un procedimiento retórico de anticipación a los hechos. La tercera parte está constituida por una serie de elogios al sultán .. watt~s§ y a sus antecesores y parientes los Meriníes, alternándolos con peticiones de clemencia a Dios así como la intercalación de versos alusivos al tema. Concluye con el saludo al “Califa”, acompañado de sus mejores aaugurios y de una serie de invocaciones a Dios, al Profeta y a sus Compañeros. * * * Por último, hay que advertir a quienes esperen encontrar en el texto de esta ris~la aportaciones históricas de gran interés sobre los últimos acontecimientos del Reino nazarí de Granada que probablemente van a sufrir una decepción, ya que, salvo alusiones a la dolorosa situación en que se encontraban el emir granadino y los suyos, o veladas críticas a la actuación de los cristianos y a los engaños y traiciones que practicaron con Abã ‘Abd All~h y sus súbditos, no hay en ella datos nuevos que contribuyan a iluminar las sombras en las que se encuentra la historia de la parte vencida. A pesar de ello, el poema y la ris~la en general tienen un gran interés, en primer lugar por tratarse del último documento diplomático enviado desde el territorio de al-Andalus, y a la vez “el canto del cisne” de la literatura andalusí. En segundo lugar, porque una atenta y detallada lectura de los mismos, así como una interpretación de su complejo lenguaje metafórico, nos permitirá comprender un poco mejor la situación anímica y los encontrados sentimientos de vergüenza (por haber perdido el reino de sus antepasados), los intentos de justificación ante su correligionario el sultán de Fez –que en este momento se convierte en su juez y árbitro– de quien 237 LA ÚLTIMA MISIVA DIPLOMÁTICA DE AL-ANDALUS .. . Véase al-Maqqar§. Nafh al-t§b, IV, pp. 529-548, y Azh~r al-riy~d, I, pp. 72-102. Fue 77 editada por primera vez por Dozy, Dugat, Krehl y Wright en el tomo II de sus Analectes, Reimp. Amsterdam: Oriental Press, 1967, pp. 815-831. Es citada también por Ibn Sãda en su Dal§l mu’arrij al-Magrib al-Aqsà. Casablanca, 1960 , I, p. 154, si bien es una noticia breve 2 que no aporta nada nuevo. . Rima en mi, metro bas§t. Los primeros 30 versos, así como algunos otros sueltos entre el 78 34 y el 45, fueron traducidos por M. Gaspar Remiro en su artículo: “Partida de Boabdil allende con su familia y principales servidores” (véase supra, nota 25 ), pp. 61-64. He tenido en cuenta esta traducción, si bien difiero en la interpretación de algunos versos, especialmente del 18 al 21 que se refieren al conocido pasaje entre el judío Samaw’al e Imru l-Qays, así como algún otro en donde el poeta alude a los poetas preislámicos. Una traducción parcial de los primeros 6 versos, la hizo A. F. Von Schack al alemán en 1881 en su libro Poesía y arte de los árabes en España y Sicilia. Traducida al español por J. Valera. Madrid: Hiperión, 1988, p. 386. Por su parte, a través del texto del Istiqs~’ que recoge los primeros 4 versos, el traductor de esta parte, I. Hamet, los vertió al francés junto con la parte en prosa de la ris~la. EN EL EPÍLOGO DEL ISLAM ANDALUSÍ anhela una acogida favorable; la amargura, la tristeza ante las vicisitudes que el Destino le había deparado, y, en último lugar, la adulación hacia la persona de quien espera le facilite un lugar para vivir en paz a él y a lo suyos. En definitiva, este texto puede contribuir a conocer algo mejor y directamente, sin intermediarios, el pensamiento y el carácter del último rey nazarí. * * * TRADUCCIÓN DEL TEXTO DE LA RIS}LA t . Ris~la del depuesto Abã ‘Abd All~h [dirigida] al Šayj al-Wa t~s§ 77 “Has visto que hablo aquí de la ris~la que escribió el ya citado “depuesto” .. [rey de Granada] al sultán de Fez al-Šayj al-Watt~s§, la cual fue redactada h . por el glorioso k~tib distinguido y elocuente, Abã ‘Abd All~h Mu ammad ibn ‘Abd All~h al-‘Arab§ al-‘Uqayl§ –!Dios Altísimo tenga piedad de él– y .t . d . la llamó: Al-Raw al-‘~tir al-anf~s, f§-l-tawassul ilà l-Mawlà al-Im~m Sul ~n F~s (El jardín que perfuma las almas, para implorar [la ayuda] de nuestro Señor el Im~m Sultán de Fez) . 78 238 CELIA DEL MORAL Como dicen en nota a pie de página los editores de los Azh~r, bawwa significa 79 literalmente ‘piel de cría de camello rellena de paja que se coloca al lado de la madre para que, . a su olor, continúe dando leche”. Por su parte al-sag~r significa ‘desprecio, vileza’, así que la frase aunque literalmente alude a esta costumbre del desierto de engañar a la camella, aquí puede entenderse como “el olor o el tufo que emana de la vileza y que puede ser fácilmente detectado por una nariz sensible”. Se refiere, claro está, a los engaños de los cristianos para conseguir su objetivo, deparados por el Destino como un castigo. EN EL EPÍLOGO DEL ISLAM ANDALUSÍ 1 ¡Señor de los reyes, reyes de los árabes y de los extranjeros! ¡Ampara a quien, como él, merece ser protegido por lazos de solidaridad! A ti nos acogemos, pues espléndido es tu beneficio para aquel a quien el tiempo oprimió con rencor. Hasta que vino a ser desposeído a la fuerza de su mando, y no hay peor desventura que lo que viene impuesto. ¡Es un juicio de Dios, un decreto irrevocable! ¿Tiene apelación una sentencia así? 5 Así son las desgracias ¡Te guarde Dios de su rigor!, ése que alcanza incluso a los leones en sus guaridas. Fuimos reyes, tuvimos dinastías en nuestra tierra, y reposamos en ella, bajo diversos beneficios. Pero nos despertaron certeras flechas mortíferas, que alcanzan del modo más atroz a sus víctimas. ¡No te duermas, como nosotros, a la sombra del poder real! ¿Qué rey no se duerme así? Llora por él quien lo ha conocido, con lágrimas mezcladas de sangre. 10 Ni el Destino cesó de insuflar, como pretenden algunos, el tufo del desprecio en la nariz sensible. 79 Reanuda, pues, los vínculos que nos trababan, pues el poder real entre los reyes de la tierra es como la misericordia. Tiende una mano hacia nosotros con la disposición esperada, sé propicio, no te desvíes, disculpa, no censures. 239 LA ÚLTIMA MISIVA DIPLOMÁTICA DE AL-ANDALUS . Según I. ‘Abb~s en nota al texto del Nafh, hace aquí el autor una paráfrasis de un verso 80 . de Ka‘b ibn Zuhayr. Véase Nafh, IV, p. 530, n.1. Alude en este verso y en los tres siguientes al poeta preislámico judeo-árabe Samaw’al b. 81 ‘}diy~, señor de la fortaleza de al-Ablaq en Taym~’. Debe su fama especialmente a haber sido el único personaje que acogió a Imru’ l-Qays al-Kind§ en su deambular por el desierto en busca de ayuda para vengar la muerte de su padre por los Banã Asad. Según la leyenda, el poeta judío no sólo le dio hospitalidad sino que también le guardó sus famosas cotas de malla, lo que desencadenó la venganza de los enemigos de Imru’ l-Qays; otra versión afirma que fue . el filarca gassaní al-H~rit b. ìabala el que le reclamó las armas dejadas en depósito, con la amenaza de matar a su hijo al que había cogido prisionero. Samaw’al no quiso traicionar la confianza depositada en él por su huésped y dejó que al-H~rit cumpliera su amenaza de ejecutar a su hijo, quedando en la paremiología árabe como sinónimo de fidelidad a la palabra dada con el dicho: “Más leal que al-Samaw’al”. Cf. Th. Bauer. “Al-Samaw’al b. ‘}diy~”. EI , 2 VIII, p. 1077. Con el término al-Hum~m (el héroe, el león), probablemente se refiere al mismo rey 82 . gassaní, al-H~rit b. ìabala,, famoso por su valor en el combate, que cercó a Samaw’al con su ejército para reclamarle las armas de Imru’ l-Qays, y es posible que este nombre fuera un apodo o sobrenombre del mismo, pero no he podido confirmar este dato. Sobre este personaje, . véase Irfan Shahîd, “Al-H~rith b, Djabala”. EI , III, pp. 228-229. 2 .. Según Ihs~n ‘Abb~s, este verso es una paráfrasis de otro de al-A‘šà. Véase Nafh, IV, p. 83 530, n. 2. . Sobrenombre de Imru’ l-Qays, “al-Malik al-dill§l” (el rey errante). Con este verso se 84 refiere el autor probablemente a la persecución sufrida por Imru’ l-Qays por parte de los Banã EN EL EPÍLOGO DEL ISLAM ANDALUSÍ No nos reproches por lo que digan los censores, pues no fuimos culpables, por mucho que diga el incordiante . 80 Fuimos incapaces de resistir al destino, mas no quisimos las desgracias que trajo. 15 Ni embarcamos con zozobra en un mar agitado, sobre las palmas batientes de las olas. El hombre, cuando Dios no le ayuda, está más perdido que un niño que, en su orfandad, lamenta la pérdida de su madre. Todo lo que no guarda Dios es como carne guardada sobre el tajo del carnicero. Sé como al-Samaw’al , cuando viajó “el Héroe” hacia él, 81 82 con un gran ejército, denso como la negrura de la noche . 83 Y no entregó las cotas de malla del Kind§ a pesar de ver que su inocente hijo estaba a punto de ser lapidado. 20 O como al-Mu‘allà con el admirable “Errante” , cuando 84 240 CELIA DEL MORAL . Asad (los beduinos, en el poema) y del rey de H§ra, aliado de los persas, así como la excelente acogida que le dispensó en su corte de Bizancio el emperador Justiniano, enemigo tradicional . de los persas y por tanto también del rey de H§ra y sus aliados. Cf. S. Boustany. “Imru’ . al-Kays b. Hudjr”. EI , III, pp.1205-1207. Según comentario de los editores de los Azh~r, (p. 2 74, nota 4), con el sobrenombre de “al-Mu‘allà” se refiere a uno de los Banã Taym, que . protegió a Imru’ l-Qays de al-Mundir ibn M~’ al-Sam~’ (al-Mundir III, rey de H§ra). Como indica el mismo Boustany, hay numerosas versiones de la leyenda de Imru’ l-Qays y las fuentes disponibles contienen otras tantas variantes, de modo que es difícil establecer a cual de estas versiones corresponde cada cita. .. Según nota del editor del Nafh, este hemistiquio está tomado en forma de tadm§n 85 (inserción) de la poesía antigua, pero no especifica quien es el autor. Cita o glosa del primer hemistiquio de un verso de al-Mutanabb§. 86 EN EL EPÍLOGO DEL ISLAM ANDALUSÍ lo protegió de los beduinos y de los persas. Y él se lo agradeció efusivamente, en compensación de los favores y beneficios recibidos. No hagas reproches por cosas que han sido decididas de antemano, cuyas líneas fueron trazadas con el cálamo en la Tabla. “Deja lo que ocurrió, pues no hay forma de volver atrás” , 85 y considera a nuestros nobles en el conjunto de (tus) servidores. ¡Oh hijo de los más nobles! Ten piedad de “un huésped que está a punto de llegar a Fez con dignidad” . 86 25 Tú eres quien eres, y de no ser por ti, no se encaminarían hacia allá nuestros pasos con largo y profundo trazado. Compadécete, ¡oh Misericordioso! haciendo extensiva tu piedad a la persona, la familia, los allegados y los sirvientes. ¡Cuántas situaciones acertadas tuvimos en el íih~d, cuando los caballos tascaban las bridas! Y la espada teñía con el rojo de la sangre la barba blanca y el pelo negro. Y no verías el filo cortante de una espada sin mellar, ni una espalda flexible sin romper. 30 Hasta que nos sobrevino una calamidad, no pudiendo hacer contra ella otra cosa que proteger a los niños y a las mujeres. Y dice quien no lo presenció y a veces se imagina, 241 LA ÚLTIMA MISIVA DIPLOMÁTICA DE AL-ANDALUS .. En las versiónes del Nafh: rahim o rajam; considero más verosímil la variante del texto 87 de los Azh~r: zalam (flecha), que hace alusión a la costumbre preislámica del juego adivinatorio de maysir que consistía en agitar las flechas con la mano y esparcirlas en la tierra. A imitación de la poesía preislámica, juega aquí el autor con los significados cromáticos 88 de los objetos y hace elisión del substantivo por el adjetivo: verde (de vida), negro (de muerte), morenas y suaves (lanzas), blancas y cortantes (espadas). Véase Azh~r, p. 75, n. 4. El autor hace aquí una paráfrasis del segundo verso de la mu‘allaqa de al-N~biga 89 .. al-Duby~n§: “Waqaftu f§-h~ as§l~n us~’ilu-h~/ ‘ayyat íaw~b wa-m~ bi-l-rab‘i min ahadi” an an (Me detuve en ella al crepúsculo para preguntarle/ y no fue capaz de responder pues no había nadie en el campamento). Sobre al-N~biga, véase infra, nota 101. EN EL EPÍLOGO DEL ISLAM ANDALUSÍ reacio a ella, dejándose llevar (como un animal) por el cabestro: ¡Quita allá! Si lo apartó la guerra, era porque, en ella, su mano era incapaz de voltear la flecha a la otra mano . 87 ¡Por Dios! Nuestros pensamientos no concibieron engaño, ni ocultaron por debilidad la verdad. Sino que buscamos lo que ya habían buscado nuestros gobernantes, antes que nosotros, en las épocas oscuras. 35 Entonces nos traicionó la mala fortuna: y quien se asienta junto a ella, ¡Oh calamidades del Destino!, ya no se levanta. Y se volvió negro lo que (antes) era verde de vida, al atacarle enemigos con morenas y suaves (lanzas) o con blancas y cortantes (espadas) . 88 Y la separación rompió una unión que era regular, pues la separación es más cortante que las cizallas. Con frecuencia en un edificio sólido se aposenta la ruina y lo deteriora la lluvia continua. “Nos detuvimos cerca de él al crepúsculo y lo interrogamos, pero no pudo responder pues no había en el campamento bicho viviente” . 89 40 Y no pensamos que llegaríamos a un tiempo, en que veríamos a lo mejor de los seres queridos [arder] como brasas. Pero hay que aceptar el Destino, aunque se nos doblen las costillas a causa del doloroso tormento. 248 CELIA DEL MORAL Según los editores de los Azh~r, se trata de un proverbio (matal) que quiere decir que el 113 elogiado es un hombre fuerte, que se hace cargo de su asunto. Cf. Azh~r, I, p. 81, n.5. . En el Nafh, im~m. 114 EN EL EPÍLOGO DEL ISLAM ANDALUSÍ Gestiona los asuntos con una destreza, que le libra de cuanto puede parecer falsa conjetura. Su mirada perspicaz ve lo oculto que ninguno puede percibir. 100 Observa atentamente las cosas con una mirada, para acertar el objeto del discernimiento a mitad de camino. Con una lógica, cuyos resultados destrozan los argumentos del contrincante, y un oído que no escucha a los censores, inaccesible al chismoso. Y una inteligencia incomparable: ¿acaso puede compararse la montaña con una colina? ¡Ea todos, nómadas y sedentarios!, [he aquí] una llamada que está unida al socorro del que implora: 105 ¡Sed fuertes, tened tesón, no os sometáis ni seáis débiles: “Los juntó anoche el conductor fuerte”113 Este afortunado emir Mar§n§ 114 cuenta con una suerte que lo apoya en todo conflicto. Que él es el vencedor lo juraron lenguas de un grupo selecto de señores, de juramento verídico. Apoyadlo, pues y seguidle, veréis algo admirable, y con él obtendréis la recompensa y el botín. ¡Alabado sea Dios!, pues su califato sigue siendo para nosotros un refugio que no decepciona a quien acampa en él. 110 Resguardo seguro, dignidad permanente, rocío copioso y continuo, sin fatiga ni sinsabor. ¡Permanezca y dure para él una felicidad que le ayude siempre, al comienzo y al final! 249 LA ÚLTIMA MISIVA DIPLOMÁTICA DE AL-ANDALUS . Se refiere, como es obvio, a Muhammad al-Šayj, el personaje al que va dirigida la ris~la 115 y el poema, aunque hay aquí un juego de palabras con el sobrenombre y su significado: “Es el Šayj (el jeque, el patriarca)”. Alusión a Harim ( o Haram) ibn San~n, personaje preislámico elogiado por Zuhayr ibn 116 . Ab§ Sulmà en su mu‘allaqa, –-junto con al-H~rit b. Awf– por haber pagado, sin obligación, las indemnizaciones a las víctimas de la guerra entre los ‘Abs y los Duby~n, lo que permitió poner fin a la misma. Véase F. Corriente Córdoba, Las Mu‘allaq~t: Antología y panorama de Arabia preislámica. Madrid: Instituto Hispano-Árabe de Cultura, 1974, p. 92. Su nombre ha quedado en la literatura árabe como sinónimo de generosidad De nuevo utiliza aquí el autor el significado de los nombres para hacer un juego de 117 palabras entre el nombre de Harim y el significado de haram (decrepitud, vejez). EN EL EPÍLOGO DEL ISLAM ANDALUSÍ Pues Dios –¡ensalzado sea su nombre!– lo adornó con la túnica del mejor de sus elogios, como perlas engarzadas en los hilos. ¡El que da mil tras mil [monedas] de oro como la brasa que brilla en fogón ardiente! ¡El que hace lo que a nadie causa preocupación, y habla con sabiduría proverbial! 115 ¡Ahí lo tienes, es el Šayj , y lo admirable es que es [otro] Harim 115 116 en excelencia, pero lejos de él relacionarle con haram . 117 Nos basta con que nuestras manos se agarren a él, de su amarra firme, inquebrantable. El que con él se alíe algún día, no será maltratado, ni oprimido quien con él se junte. Nadie que le sea fiel en alguna empresa será rechazado, ni objeto de acusación el que le profese afecto sincero. No se eclipsará ningún semblante que él vivifique, ni esperanza dada por él se perderá. 120 Honrarle en secreto no será descubierto, ni censurarle en público será celado. No se empaña el brillo de su espejo, ni es destetado quien mama de su generosidad. Y no es [el sitio] en que se recibe su diestra generosa un lugar despreciable, sino noble y respetable. Y nuestro gran recurso junto a él no es sino 250 CELIA DEL MORAL .. Este verso está tomado del comienzo de la Qas§dat al-burda de al-Bãs§r§: “¿Es al 118 recuerdo de [tus antiguos] vecinos de Dã Salam/ por lo que tú viertes lágrimas mezcladas con . sangre?”. Véase Sharafu-d-Dîn Al-Bûsîri. Al Burda (le manteau). Poeme consacré a l’eloge du Prophète de l’Islam (Dieu le bénisse et le sauve). Texte arabe traduit et commenté en francais par le Cheikh Hamza Boubakeur, Recteur de l’Institut Musulman de la Mosquée de Paris. Montreuil, 1980, p.11. Sura 7, 23. Véase El Corán. Texto árabe de la edición oficial patrocinada por el rey Fuad 119 I de Egipto. El Cairo, 1923. Edición y trad. de J. Cortés. Barcelona: Herder, 1999, p. 195. Corán, 7, 155, pp. 216-217. 120 Corán, 60, 4, p. 735. 121 Corán, 47, 11, p. 673. 122 Corán, 8, 40, p. 232. 123 Como ya he indicado anteriormente, el texto en prosa de la ris~la, junto con los 4 124 . primeros versos, aparece recogido por el autor del Istiqs~’ y traducidos al francés por Ismaël Hamet, en el vol. 33 de los Archives Marocaines (v. supra, nota 39), pp. 512-530. Como se . trata de una excelente traducción (conforme al texto del Istiqs~’, que sigue en líneas generales EN EL EPÍLOGO DEL ISLAM ANDALUSÍ algo cuya importancia es innegable. Y únicamente es, y eso que te hará comprender la clase de recurso que es: su negativa sería más dura que las peñas. 125 Nuestro Profeta, el elegido, el que conduce de la mejor manera, . es Muhammad, la mejor de todas las criaturas de Dios. El que llama a todos los seres, desde los que viven en tiendas hasta las gentes de las alquerías, al camino recto, ancho y claro. Sobre él, de nuestra parte, la bendición de Dios que dice: “¿Es al recuerdo de los vecinos de Dã Salam...?” 118 Y el que intercedió en ella, por medio de su intercesor, es el huésped de su ilustrísima reverencia, en el lugar sagrado: «¡Señor! Hemos sido injustos con nosotros mismos. Si no nos perdonas y Te apiadas de nosotros, seremos, ciertamente, de los que pierden» . «¡Tú eres nuestro 119 Amigo! ¡Perdónanos, pues, y apiádate de nosotros! Nadie perdona tan bien como Tú!» . «¡Señor! Confiamos en Ti y a Ti nos volvemos arrepentidos ¡Eres Tú el fin 120 de todo!» . «Y esto es así porque Dios es el Protector de los creyentes, mientras que 121 los infieles no tienen protector» . «¡Es un protector excelente, un auxiliar 122 excelente!» . 123 «Siendo así que [...]124 251 LA ÚLTIMA MISIVA DIPLOMÁTICA DE AL-ANDALUS y salvo alguna variante los de al-Maqqar§), he utilizado esta traducción francesa seleccionando los párrafos de mayor interés, ya que reproducirla íntegramente aquí sería inútil dada su extensión y la irrelevancia de algunos párrafos. Se refiere al personaje bíblico de Ya‘qãb (Jacob), padre de José. 125 Corán, 12, 18. “¡Hay que tener digna paciencia! Dios es Aquél cuya ayuda se implora 126 contra lo que contáis”. Trad. J. Cortés, p. 293. EN EL EPÍLOGO DEL ISLAM ANDALUSÍ [Exposición] «¡Oh mi señor!, vos que me habéis gratificado con vuestros beneficios, Dios quiera que nunca disminuya el resplandor de vuestro poder, ni se marchiten las ramas y las hojas del árbol que personifica vuestra dinastía. Puedan ellas permanecer verdes y vivaces adornadas de flores brillantes de éxito, llenas de frutos de la felicidad, regadas por la lluvia de las bendiciones divinas caídas sin relámpagos ni fragores del rayo. «He aquí la posición del que ha recurrido a vos, que pende de los lazos de vuestra protección, pone su esperanza en los sentimientos afectuosos de vuestro corazón y en vuestra generosidad notoria; que besa la tierra bajo vuestros pies, cuyos labios apelan al juicio que vos pronunciaréis. Pero ¿qué puede decir aquel cuyo rostro está cubierto de confusión y el corazón lleno de temor, cuyo gran infortunio se ha cumplido sin defensa ni justificación? «Es por lo que os hablo como hablo a mi señor y aún me dirigiría a él con más atrevimiento todavía aunque yo sea para con él más culpable. ¡Oh Dios mío!, no soy inocente e imploro el perdón; no soy poderoso y demando asistencia; pero también deseo mi rehabilitación, pido un favor y demando la remisión de mis faltas. Yo no absuelvo mi alma; no, yo me humillo y pido perdón con objeto de obtener una decisión equitativa. ................................................................. «Yo digo lo que decía el padre de Yãsuf : “La paciencia es bella y yo imploro 125 el socorro de Dios en la desgracia que vos acabáis de comunicarme” . Yo no niego 126 mis errores, soy una mina de errores y no disimulo mis defectos, soy una montaña de defectos; me quejo a Dios a causa de mis vicios, aparentes y ocultos, de mis caídas y mis faltas. Sí, todo es bueno, a excepción del propósito del difamador que siembra la mentira y el desorden, adoptando el lenguaje seductor de Satán. Yo soy víctima de los que son como él, quered creerme; no miento ni invento. ¿Pueden mis semejantes cometer tales crímenes, cargarse de tales pecados, comprometer así la salvación de su alma y perder el fruto de sus obras? Dios nos guarde de conducir la religión a su perdición, de favorecer a los apóstatas y a los malvados; no, entonces 252 CELIA DEL MORAL EN EL EPÍLOGO DEL ISLAM ANDALUSÍ yo estaría entre los extraviados y no entre los bien dirigidos. ¡Por Dios!, juro que si yo supiera que tengo en la cabellera de las sienes un solo mechón inclinándose hacia esta pendiente fatal, la cortaría y raparía igualmente todo lo que recubre mi turbante. ................................................................. «Lo que se entiende más a menudo es la mentira, porque ella es inherente a la mayoría de los humanos, salvo los que la gracia de Dios Altísimo atrae hacia él. «Nosotros hemos sido aplastados bajo el peso de futilidades, y lapidados como no lo son los infieles ni siquiera los malvados: Las calumnias propaladas por los unos y los otros han sido la causa de la protección que vos aseguráis actualmente. Mas el golpe recibido ha sido violento, y es necesario buscar apoyo en la constancia; los perseguidores han sobrepasado los límites; se han esforzado en colocarnos en el rango de los más miserables; nos han abatido con una sola flecha y nos han tratado como herejes, y aunque hubiera habido infidelidad, pues bien, la infidelidad misma merece el perdón; ¡Dios mío, perdónanos! Oh ‘Abd Qays!, llevad de nuevo vuestra atención sobre los hechos, ellos no son tales como os han parecido, no; e incluso si hubiéramos llegado a reclamar nuestros derechos a quien quiere arrebatárnoslos y aniquilarnos, nosotros nos hubiéramos levantado para defenderlos contra la tropa de enemigos que nos han ofendido. Pero una brecha ha sido abierta contra nosotros que no hemos podido cerrar, pues nosotros no estábamos defendidos contra todas las eventualidades. «Ahora, yo llamo a los detentadores de la autoridad que están dotados de discernimiento y de voluntad; por ellos la verdad será conocida con certeza. Aceptemos su juicio; si ellos establecen un crimen a nuestro cargo, que ellos nos exterminen, si nos reconocen inocentes, ellos nos preservarán. ..................................................... . . . . . . . . . . . . «En resumen, si manifestamos temor, pasaremos por reconocer vuestros argumentos; si no hacemos caso, parecerá que reconocemos faltas desde el comienzo hasta el fin; y habló excelentemente el que dijo: “Si tú te has engañado, la suerte no se engaña”. Yo estoy como si hubiera encontrado a un aventurero que, llegado a este lugar, alejara de él toda equidad generadora de paz; venido como fugitivo, yo intentaría esquivarme a toda prisa, mientras que él adoptaría el lenguaje de los que, cuando han sufrido una afrenta, acusan al destino y dicen que el hombre es reducido a la impotencia por la desgracia, oponiendo así la mentira a la verdad y la presentan al porvenir, citando palabras del prójimo que parecen espantosas, pero no tienen en el fondo ningún valor y a las cuales ayer todavía respondíamos victoriosamente, dejándole inflamado de cólera. 253 LA ÚLTIMA MISIVA DIPLOMÁTICA DE AL-ANDALUS Según nota del traductor, alude en esta frase a S§d§ ‘Abd al-Q~dir al-ì§l~n§, patrón de 127 EN EL EPÍLOGO DEL ISLAM ANDALUSÍ «Pero hoy vamos a reunir contra él abundantes argumentos que lo reducirán al silencio y le dirigimos este apóstrofe: “¡Yo os demando en el nombre de Dios, el Muy Alto! ¿Habéis llegado nunca a perseguir un fin determinado, mostrando toda vuestra voluntad, multiplicando vuestros esfuerzos para alcanzarlo, tal como lo habíais decidido y, gracias a vuestra habilidad, conseguir en las mismas condiciones lo que vos deseabais?” O, todavía más: “¿Todo lo que vos ambicionáis, todo lo que deseáis, lo conseguís así como lo entendéis y debéis necesariamente poseer el objeto de vuestros votos, porque su prosecución es a veces coronada de éxito?”. No, la caza escapa muy a menudo de las redes del cazador; él la persigue, pero es incapaz de conseguirla. ................................................................. «Todas las cosas están fijadas por el Destino, tanto la impotencia como la inteligencia”; o esta otra: “Aún cuando los habitantes de los cielos y de la tierra se reunieran a tu favor, por una cosa que Dios no te ha destinado, no lo conseguirían; y si ellos se reunieran para infligirte un daño que Dios no te ha destinado, tampoco lo conseguirían”. O bien citaré otra vez al Profeta –¡Dios derrame sobre él sus gracias y le conceda la salvación!– a quien pediría por adelantado que nos cubriera con los velos de su protección, poniendo un freno a su cólera como si él la tuviera de la rienda, y yo le diría entonces, estando la verdad en el punto de aparecer vivamente y de confundirlo por su alto resplandor: “Vos no disponéis ni de una porción de cosa alguna; todo está en las manos de Dios”. Y en el alegato de Adán y de Moisés hay argumentos propuestos para reducir a un adversario al silencio y para lavar nuestra reputación de las impurezas que han podido adherirse. «De cualquier manera, admitiendo que errores de opinión y de doctrina nos hayan hecho caer en un cenagal fangoso, nuestro trono ha sido arruinado, nuestra habitación (hogar) vaciada, nuestra bandera abatida y nuestro palacio tomado. Yo he sido más golpeado que ninguno de mis semejantes, ahora bien, la desgracia no elige a sus víctimas, pero la mano que lleva los beneficios está quebrada por la violencia de la envidia. Hasta este día no habíamos nunca carecido del favor de Dios Altísimo, como no habíamos estado nunca desprovistos de medios de invocación propios para conceder prontamente a nuestro grupo dividido una parte importante de beneficios. «Y sin embargo, he aquí Bagdad, esta ciudad de la salvación, centro del Islam, protegida por los hombres más eminentes con la pluma y con la espada, sede de la dinastía ‘abb~s§, morada de sabios y otros hombres de alto mérito, lugar de nacimiento de la doctrina de la caridad y de los espíritus claros ; ocupada por 127 254 CELIA DEL MORAL Bagdad y al santo Vicente de Paul de los musulmanes, que los mendicantes invocan en todos los lugares. N.T. Primera palabra de la célebre mu‘allaqa de Imru’ l-Qays. 128 EN EL EPÍLOGO DEL ISLAM ANDALUSÍ ejércitos, ha sido reducida, su suelo ha temblado bajo los ataques de las tropas, sus accesos han sido devastados y ha sido forzada por los ejércitos de los infieles tártaros. No preguntéis qué fue [de sus habitantes] en estos días, donde la muerte estuvo presente, donde las oleadas de sangre transformaban las calles y los pasajes en arroyos y ríos, donde los ulemas y los cadíes bajo los sables desenvainados eran asfixiados con sus turbantes y sus mantos, donde la sangre derramada y enturbiada por las patas de los caballos les cubría de rojo hasta los talones y tentaba su sed aunque los hacía recular, incapaces de abrevar allí. Su defensor y su califa, caído y desaparecido, mientras que el tirano que le ha oprimido no ha partido; sus casas y sus mezquitas han sido reducidas a ruinas, tanto los malvados como los mejores de sus habitantes han sido pasados por las armas y no ha quedado ni un ser vivo, como vos lo habéis sabido o como lo sabéis. No dudéis de la exactitud de este trágico acontecimiento que es más conocido por los cronistas que qif~ . 128 «¿Dónde están esos hombres ilustres y sus sabias opiniones que hacían autoridad en las asambleas? Cuando Dios Altísimo decide dar ventaja a la Infidelidad, no se podría tener un ápice de éxito. Y sin embargo, el que ha podido salvar su vida, es decir, el primero de los bienes, así como a su familia y su progenitura, los seres que cuentan ante todo en su corazón y en su espíritu y que son, cualquiera que sea su número, los objetos más necesarios a su existencia, ha encontrado en estas coyunturas una vía hacia la salvación que se ha abierto con toda facilidad y sin esfuerzos, mientras que estaba convencido de no encontrar ninguna asistencia. ¿Acaso no es su primer deber alabar a su creador, su bienhechor y su señor que le ha tendido una mano segura y benévola, que le ha curado de males de los cuales muchos otros de sus semejantes están afligidos y a los cuales él se resignaba, aceptando con corazón sumiso los decretos de la Providencia? La vida terrestre es cambiante y llena de pruebas, nada puede obstaculizar la obra del Destino, él no puede ser conjurado ni subyugado; la fortuna tiene mudanzas y los astros mismos disminuyen después de haber brillado en su plenitud; el hombre es un sujeto y no un dueño; el único dueño obedecido es el Creador Todopoderoso –¡Su gloria sea exaltada!–, él tiene el poder de conocer en todo instante las cosas de lo invisible que escapan a la inteligencia de sus criaturas. ..................................................... . . . . . . . . . . . . 255 LA ÚLTIMA MISIVA DIPLOMÁTICA DE AL-ANDALUS Según indica el traductor en nota, hay aquí un evidente juego de palabras entre los 129 .. nombre de al-Ahmar (el Rojo), distintivo de los nazaríes, y al-asfar (amarillo, pálido) que hacía alusión al tono claro de tez y de cabellos de los europeos. Corán, 4, 97: “¿Es que la tierra de Dios no era vasta como para que pudierais 130 emigrar?”.Trad. J. Cortés, p.162. EN EL EPÍLOGO DEL ISLAM ANDALUSÍ «Yo renuncio a este mundo que nos ha hecho verter lágrimas en abundancia; él nos ha hecho beber en la copa amarga del dolor y es vuestra puerta inviolable únicamente donde yo busco refugio, puesto que las otras están cerradas. Yo no estoy revestido más que de vuestros beneficios, desde el día en que he dejado el traje de la realeza; es junto a su madre donde el niño afligido se refugia y es en la adversidad donde la espada se distingue de la vaina. La gloria de Dios mora eternamente, mientras que todo lo que habita en la tierra es perecedero. Aquí se termina mi discurso y yo añado que esto me basta. [Petición] «Vuestra noble Majestad sabe que los soberanos antiguos y modernos se conceden mutuamente asistencia, en el momento en que después de un paso falso el hombre afectado se muerde los dedos de pesar. Es un culto que se ha levantado entre ellos por encima de la diversidad de creencias religiosas, una costumbre que persiste a través de las edades. El rey de Castilla me ha ofrecido elegir entre diversos lugares de residencia estimables, asegurándome su protección garantizada por su firma, en términos que . dan tranquilidad al corazón. Pero yo pertenezco a la dinastía de al-Ahmar y no sabría . conformarme a la vecindad de al-asfar ; la fe religiosa, por otra parte, no me 129 permite vivir en medio de los infieles, en tanto que yo tengo la libertad de escapar de allí, sería hacia un lugar alejado donde estuviera protegido contra todos los riesgos de disturbios, discordias y de males. Esto nos ha recordado, y ¡con qué fuerza!, estas palabras de Dios Altísimo que proscribe formalmente tal situación: “¿La tierra de Dios no es vasta?” . Y también esta enseñanza del Profeta –¡Dios 130 derrame sobre él sus gracias y le conceda la salvación!– que dijo a propósito de esto: “Yo no respondo del creyente vecino de un infiel cuando sus fuegos se hacen frente”; y, finalmente, este verso del poeta: Yo no busco los placeres sobre las alturas del Naíd, puesto que la Tih~ma está cubierta de hombres. 256 CELIA DEL MORAL EN EL EPÍLOGO DEL ISLAM ANDALUSÍ «Hemos recibido, por otra parte, cartas muy generosas para nosotros, venidas de Oriente e invitándonos a trasladarnos allí, en los términos más urgentes; pero nuestra elección se ha llevado exclusivamente sobre nuestra cuna y la de nuestros padres, no queriendo aproximarnos más que a aquéllos con los que estamos mezclados, dando así la prueba de que nuestros sentimientos de fraternidad son fielmente transmitidos y no han caído en el olvido; que nuestro respeto se ha conservado por las recomendaciones de nuestros antepasados, los más grandes de carácter y los más reverenciados. Ahora, uno de entre ellos, por lo que se nos ha informado, nos ha prescrito, en el caso de una prueba que sobrevendría, no pedir asistencia a otra potencia que a los Meriníes, pues no sabríamos, fuera de ella, encontrar buen guía. «Así pues, hemos atravesado el país para abordar el verde jardín, rico y cultivado, hemos seguido la vía fluvial y después hemos navegado sobre el mar salado, con la certeza de descender en un lugar de calma sosegada para un corazón afectado por la separación. El que ha tenido la felicidad de tal ocasión y encontrado tales intercesores ha podido así alcanzar el umbral del Príncipe de los Creyentes, protector de los que buscan un refugio, el cual, entre las criaturas, tiene la más grande certeza de ver triunfar fácilmente la pureza de su causa, de obtener en sus empresas al correr de los días, los meses y los años, el éxito más completo; de conocer la alegría después de la pena, de salir de las tinieblas a la claridad del día, como un recién nacido. ..................................................... . . . . . . . . . . . . «Del Más Alto, el Generoso –sus santos nombres sean glorificados y sus beneficios ampliados– yo imploro la clemencia como un don precioso, una protección eficaz y una armadura defensiva en el peligro, ¡Podamos nosotros encontrar junto a él un acogimiento que sosiegue la emoción de nuestro corazón y un favor que satisfaga nuestros deseos y nuestros anhelos!; yo le pido –y cuántas veces el solicitante no ha sido satisfecho en sus votos– que me conceda la gracia de redimirme por un arrepentimiento sincero y de oponer una bella resignación a la pérdida de una tierra a la que él hace heredar al que le place entre sus servidores, los unos después de los otros, por el efecto de sus gracias abundantes; pues tal es la ley de Dios, del cual el mundo ha conocido tantos ejemplos y que nada sabría modificar; pero podría el pájaro de la desgracia volar batiendo sus alas. ................................................................. . [Elogios a Muhammad al-Šayj] 257 LA ÚLTIMA MISIVA DIPLOMÁTICA DE AL-ANDALUS EN EL EPÍLOGO DEL ISLAM ANDALUSÍ [...] Su bondad brillante como la aurora da al Poniente una claridad superior a la del Oriente; su gloria ilustre lo eleva por encima de los más grandes; su nobleza notoria rivaliza con la de los reyes de todos los países. «Y ¿cómo no sería así, si pertenece a una gloriosa línea que ha sido alimentada por las puras fuentes de la generosidad, en el seno de una familia ilustre y magnífica, en la cumbre de una soberanía real cuyos apoyos son la veneración de las cosas sagradas y una larga tradición de gloria intangible; que pertenece a una Casa famosa cuyos miembros se juzgarían avaros, si dieran menos de lo que poseen, y cobardes, si no protegieran más que a los valientes?. Éstos son los Banã Mar§n; y ¿qué hará conocer a los Banã Mar§n, exterminadores de los enemigos y tiranos, afrontando todos los campos de batalla, fieles a los pactos de alianza, rechazando toda infracción y tomando ejemplo en la vida del Profeta? Se hace remontar su origen a Barr ibn Qays, pero su generosidad ha sobrepasado toda medida. Su antigua fortuna ha sido prodigada en buenas obras; la más reciente aportada por los ejércitos y ganada con la punta de la espada en las más nobles intenciones, se le atribuye todo el mérito tanto a los jóvenes como a los viejos y a los más débiles de entre ellos; ¡Qué nobles padres y qué nobles madres las suyas! ................................................................. «He ahí un beneplácito de su naturaleza que no tiene nada de molesto ni de venal y el Am§r al-Mu’min§n –se perpetúe su triunfo– participa allí con ellos íntimamente, a pesar de que los atributos de la realeza lo colocan por encima de ellos y de todos los otros. Gracias a él, han tenido una lluvia abundante que ha conjurado el hambre; su valle ha sido liberado de un león dañino que aprestaba sus garras, que los habitantes de los campos no se enorgullecían de su número ni de sus riquezas, pues el león que persigue un rebaño no apunta ni a una cabeza en particular ni al conjunto, pero se lanza sobre ellos de un solo brinco y les corta la cabeza, después devora sus cadáveres tendido en el polvo, como la serpiente engulle su presa. Es él, es pues él tal como se le conocía, tal como se le ha sufrido, el hermano de la muerte, aquel cuya historia es bien conocida y digna de alabanza. Está en la plenitud de la madurez, de la edad, del discernimiento y del juicio, activo y aplicado, lleno de firmeza y el brazo presto a la acción. ................................................................. «Lo llamamos en nuestro socorro, a él sumisos y obedientes; llenos de temor, venimos a él con toda humildad, antes de ser traído, alineado y trabado, antes de que la vida no pueda ser rescatada por un alma preciosa o un rico rescate; entonces el ignorante extraviado se morderá las manos de desesperación y pesar; se verá a los