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De la batalla de Vejer ó del Lago de la Janda conmunmente llamada del Guadalete

Oliver Hurtado, José

Abstract

Autores constan en fin de texto

Full text

o & lin O DEL LAGO DE LA JANDA, COMUNMENTE LLAMADA DEL GUADALETE. AL EXCMO. SR. D. ANTONIO CÁNOVAS DEL 'CASTILLO, (de lasReales Academias Española y de la His o ia.) I. Há más de un año, nues o buen amigo, que odos pe dimos al que lo ué an que ido, Emilio La uen e Alcán a a. Mue o en edad lozana, cuando e an de espe a sus más sazonados u os en e campo de la His o ia, lló anlo oda ía sus pa ien es y allegados, llo anlo sus compañe os de Academia, y los que como noso os compa imos con él, en los albo es de una ju en ud isueña el en usiasmo y el desalien o de las aulas. De Roma á Ñapóles, de Nápoles á Flo encia, nos acompañaba la memo ia de nues o malog ado amigo, du an e nues o úl imo iaje po la he mosa península i aliana. Al eg esa á nues a des en u ada pá ina, omamos po melancólico solaz un lib o al aca so, y ué la Colección de adiciones (Ajba -Machmuá), cu ioso manusc i o del siglo X I, con cuya publicación dió comienzo á la séne de ob as a ábigas de his o ia y geog a ía, que con noble em peño le encomenda a la Academia. De es a c ónica anónima decía D. Pascual de Gayangos, el p i me o en da nos no icias de su exis encia en la Biblio eca de Pa ís, que e a «una de las más impo an es pa a la his o ia nacional, y «me ece ía bien se asladada á nues o idioma.» Ha salido á luz ■.UliiVERsiT ARIA. OÉ DE LA BATALLA DE VEJER O DEL LADO DE LA JANDA. COMUNMENTE LLAMADA DEL GUADALETE. Há más de un año, nues o buen amigo, que odos pe dimos al que lo ué an que ido, Emilio La uen e Alcán a a. Mue o en edad lozana, cuando e an de espe a sus más sazonados u os en el campo de la His o ia, lló anlo oda ía sus pa ien es y allegados, llo anlo sus compañe os de Academia, y los que como noso os compa imos con él, en los albo es de una ju en ud isueña el en usiasmo y el desalien o de las aulas. De Roma á Nápoles, de Nápoles á Flo encia, nos acompañaba la memo ia de nues o malog ado amigo, du an e nues o úl imo iaje po la he mosa península i aliana. Al eg esa á nues a des en u ada pá na, omamos po melancólico solaz un lib o al aca so , y ué la Colección de adiciones (Ajba -Machmuá), cu ioso manusc i o del siglo X I, con cuya publicación dió comienzo á la séne de ob as a ábigas de his o ia y geog a ía, que con noble em peño le encomenda a la Academia. De es a c ónica anónima decía D. Pascual de Gayangos, el p i me o en da nos no icias de su exis encia en la Biblio eca de Pa ís, que e a «una de las más impo an es pa a la his o ia nacional, y «me ece ía bien se asladada á nues o idioma.» Ha salido á luz AL EXGMO. SR. D. ANTONIO CÁNOVAS DEL 'CASTILLO. (de las Reales Academias Española y de la His o ia.) I. BATALLA DE VEJER en e dad con c eces que aumen an su Ín e es, pues la acompañan, además del ex o o iginal, aducciones de o os his o iado es á a bes, en la pa e e e en e á la in asión de los Sa acenos y domina ción de sus Gobe nado es en España, así como los agmen os de los c onicones la inos sob e el mismo pa icula . De ese modo ba p incipiado ya á ealiza se el pensamien o cons an e de V. sob e es a clase de publicaciones, que an o ban de con ibui pa a de  ama la luz en el pe íodo más con uso de nues a his o ia pá ia. No es amos llamados á hace el análisis del Ajba -Machmuá, y deseando sólo consag a un ecue do á nues o común amigo y compañe o, amos á p opone ó consul a á V. las obse aciones que nos ban ocu ido al bojea el lib o, y al ad e i , de paso, que aún le asal aban dudas á su au o ace ca del si io donde se dió la ba alla de mayo es consecuencias, que se egis a en las c ónicas a ábigas y c is ianas: aludimos al desas oso in del Rey Rod igo á o illas del Guadale e, al como se ba esc i o bas a aho a sin con adicción en nues as his o ias gene ales y c ónicas cas ella nas; y sob e cuya localidad discu íamos con Emilio, al iempo de da se su ob a á la es ampa, siendo nues a opinión á la suya con a ia. Us ed, que ba eco ido los campos de Pa ía, donde cayó p isio ne o el pode oso Rey de F ancia: V ., que ha paseado con no pe queñas moles ias los luga es que e e niza on en el an iguo eino de Nápoles las glo iosas hazañas del G an Capi án; que ba con o e ido, con Nibbi en la mano, sob e el asal o y saco de Roma po las opas del Condes able y Duque de Bo bon; y que, po úl imo, ba esc i o concienzudamen e ace ca de la amosa ba alla de Ro- c oy; iene más de un í ulo de compe encia pa a alla en la cues ión que some emos á su c i e io y exámen. Además que V. en o a época, lle ado siemp e de su espí i u in es igado y obse ado po excelencia, isi ó los campos de Je ez en memo ia de aquella sang ien a lid, acompañado de un his o ióg a o mode no de Cádiz, que la supone en e A cos y Espe a, en los llanos de Caulina, á la banda de echa del io Guadale e. Us ed, sin emba go, al eco da es a ca ás o e en su excu sión ún es ci ada, con mo i o de la semejan emen e acaecida á F an cisco I jun o á la Ca uja de Pa ía, ad ie e, al pié de la página, 'que aún «se igno a, á la e dad, el p eciso luga de la ba alla de Guadale e.» La C ónica gene al coloca á los dos ejé ci os en e á en e di 2 idiéndolos el io, y la adición ulga si úa á Godos y Muslimes á la banda izquie da, en e Je ez y Medinasidonia. Aquí deben se los campos, que, según Rod igo Ca o, se llaman de San gole a en una His o ia gene al MS. de Lope Ga da de Salaza ; pe o nada dice pa a noso os es e nomb e, que el e udi o an icua io de Se illa in e p e a Sang elella (más aguda que ace adamen e), po la que allí de amá an los Españoles, Godos y Romanos. (.An i güedades de Se illa, ólio 122 uel o.) O o au o más mode no, iaje o y a is a, el ap eciable Ponz, ansi ó po odo es e e i o io desde Je ez á Ta i a, y al a a esa el Guadale epo el puen e de la amosa Ca uja esc ibe: «Al ins an e que se pasa, se p esen a una llanu a dila ada, y con ella la »memo ia unes a del desg aciado dia en que acabó el eino de los »Godos— Aun llaman el Real de D. Rod igo á un ce illo inmedia o , que queda sob e mano izquie da, y es e ué el ea o de aque lla g an agedia.» ( Viaje de España, omo X V I I , pág. 289.) En la con inuación de su iaje c uzó po el luga (que pa a nos o os ué e dade amen e el de la ba alla), «al adea el ioBa ba- » e, y algo más adelan e o o iachuelo llamado Celemín, que po »la inmedia a laguna de Janda á á desagua en el es echo.» Es e lago ó laguna bien p on o pod á se , acaso, obje o de in es i gaciones, pues se hacen g andes es ue zos pa a deseca la. Al lee aquella pa e del Viaje de Ponz, nos hemos con i mado en la idea, que V. no se cansa de epe i sob e nues a España, cuya asom b osa e ilidad o os desmesu adamen e ensalzan. Habla el c í ico a is a de la Andalucía baja, el Ja dín de las hespé ides,según la ábula, y esc ibe en los iempos abundosos de Fe nando VI y Cá los III; y sin emba go, pa icula men e de Medinasidonia á Ta i a, asegu a que caminaba po un e dade o desie o, sin más albe gue pa a descansa que el du o suelo, ni o a cosa pa a come que lo que llé ala ( Viaje, omo X V I I I ,p á g . 72). Es a desc ipción, que obus ece las opiniones de V., ace ca de los ecu sos de nues o país, es an poco lisonje a que oda ía pa ece de opo unidad no eno a ales a en u as, y con en a nos aho a con el es udio de los ex os, que se án, no obs an e, da os su icien es, y sin pe juicio de la excu sión á que nos comp ome emos con V., en iempos más se enos. COMUNMENTE LLAMaDA DEL GUADALETE. 3 4BATALLA DE VEJER n. Las pe sonas que igu an en el sang ien o d ama que amos á expone son: Juliano, Tá ik y Rod igo. El nomb e del p ime o ba pasado maldecido de gene ación en gene ación; que en ano la no ela ó la poesía han a ado de ehabili a su odiosa memo ia, y una mal llamada c í ica ha que ido nega su exis encia, ó las cau sas que le a as a on á se aido á su pá ia. E a Juliano, seg'un el Pacense (admi ida la co ección de U — lani en Juliani p opues a po M. Dozy), a ón nobilísimo de la egión a icana, nacido bajo el dogma de la e ca ólica ( Ch onicon Pac. in Ajia -M achm uá, pág. 150), ó lo que o os con más con cisión y cla idad exp esan: Seño de Ceu a y c is iano ; sin nece sidad de con e i la oz exo i del Pacense en exa chae, según p e ende el p opio Dozy, haciéndole g iego y exa ca de es a pa e de A ica, á nomb e del Empe ado de Cons an inopla. En al caso cesa ia oda aición, cuando es pun o es e en que con ienen sin disc epa a ábigas y c is ianas c ónicas. Cuen an las p ime as que el Conde Julián, indignado de la o en sa causada al hono de su hija Flo inda, ju ó enga se, y que al despedi se con ella de Rod igo, pidiéndole és e le ajese o a ez algmnos halcones del A ica, Juliano le con es ó: «Po la e del «Mesías ¡ oh R ey! que si i o, he de ae e unos halcones como «jamás los hayas is o;» aludiendo al p opósi o ocul o que enía de ae los A abes [A l-M a lha í, omo I . pág. 158). ¡Cosa singula ! El enga i o Conde, que les ab ió las pue as de España, dejó, en an o, po ehenes sus dos hijas, únicas que enia, en pode de los sec a ios de Mahoma (Abdo-l-Háguem, Relación de la Conquis a de Rspaña) ; que an a e a la con ianza del aido , y la descon ianza que de él ab igaban los Muslimes.’ Alen ado Muga po la a o unada expedición de Ta i , en el año an e io (710), designó pa a o a nue a á Tá ik, al que muchos han con undido con el p ime o, y le encomendó un cue po de o pas de 7.000 homb es, según nues a c ónica , que o os hacen subi á 12.000; sin duda po comp ende bajo es e úl imo nú me o el e ue zo de 5.000, que pos e io men e le en ia a. Seg’un el Ajba -Machmuá y la His o ia de Al-Makka í e an en su mayo pa e be be iscos y libe os, pues habia en e es os p ime os in a so es poquísimos A abes. La gen e be ebe , que habi aba el e i o io de Tánge , acababa de se some ida po los a mas de Muca, ab azando en su conse cuencia la alsa eligión del Ko an, y pa ece que se obliga on á suminis a á los encedo es es e cue po auxilia pa a la in asión. En las emba caciones p e enidas po Juliano y en las ab icadas después po Muca, pasa on odos, á las ó denes de Tá ik, las aguas del Es echo, du an e la p ima e a del año 711. Quizás Muca, á quien Al-Walid habia p e enido an e io men e que no expusie a los suyos «á los aza es de un ma de e uel as olas,» mandá a delan e es e pequeño ejé ci o, casi en su o alidad de be be iscos, (gen e, po o a pa e, an á ida de apiña, como ue e pa a com ba i ,) e i ando á sus á abes el ance de la p ime a ba alla, a  iesgada y dudosa, y en la que, caso de pe de se, la e i ada e a di ícil y comp ome ida. Si el éxi o, po el con a io , e a en u oso, se p oponía en seguida conquis a oda España, iniendo, como lo hizo, acompañado en ónces de los co aixi as, caudillos á abes, y o os gobe nado es que le seguían, y euniendo más de ein e bande as. En de alle las enume a Á -Razi (pad e del cé leb e his o iado y geóg a o del mismo nomb e) en un lib o que compuso, i ulado po es a azón De las Bande as, del cual nos ha conse ado la no icia, con es e da o cu iosísimo, el Minis o del Empe ado de Ma uecos en iado á España pa a a a de paz en iempo de'Ga los II. ( Manusc i o que ué del S . Es é anez Cal de ón.) Tá ik desemba có en un mon e muy ue e, si uado á o illa del ma , y ab ió la conquis a, según Abdo-l-Háquem y Aben-Adha i, po el cas illo ó alque ía de Ca achena ó Ca agena, la an igua Ca eya. De aquí hubo de pasa á Algeci a Al-Had a (Isla Ve de), que en ónces ecibió el nomb e Umm-Eaquim, po llama se de es e modo una su escla a, cuya ci cuns ancia nos se i á más adelan e pa a escla ece la cues ión p esen e. Según nues a c ónica, cuando llegó á no icia de Tá ik que se ace caba Rod igo con pode oso ejé ci o, esc ibió á Muca, al pedi le e ue zos, que se habia hecho dueño de Algeci as y del lago. (Ajba - Machmuá, p. 21.) En idén icos é minos se exp esa Al-Makka í, diciendo: que habia conquis ado á Algeci as, pue o de España, y dominado el paso del Es echo, haciéndose dueño de odo aquel e  COMUNMENTE LLAMADA DEL GÜADALETE. 5 BATALLA DE VEJER los da os que nos suminis an las adiciones é his o iado es á abes, así po su si uación como po su an iguo nomb e. Pa a explica abo a á nues os c onis as cas ellanos, es udiemos la g adación de e o es que ha lle ado an amoso suceso bas a los campos de Je ez. Aben-Adha i, con e e encia á A -Razi, es uno de los que a i man que se ealizó en la co a ó dis i o de Sidonia, lo que muy pos e io men e asladó á su his o ia Al-Makka í. Nues o A zobispo D. Rod igo, que án es u o p esen es pa a esc ibi su c ó nica las a ábigas, y que según el o ien alis a D. Pascual de Gayan- gos, en odo lo que copió de la in asión délos Muslimes y o a del^ ejé ci o c is iano, siguió la del ci ado A -Razi, en endió que la oz Sidonia, cual debió encon a se en el ex o esc i a simplemen e, indicaba la ciudad y no la co a ó dis i o así llamado, aduciendo p ope Assidoniam, po no obse a que los A abes cuando habla ban de la ciudad lo exp esaban de un modo e minan e, esc i biendo, en ez de aquel nomb e sencillo, el comple o de Medina Sidonia, que bas a boy damos noso os á aquella población. Pa sando luego del p ime o á un segundo e o , y que iendo ci cuns ancia más el luga , añadió quae nunc Xe ez dici u . Tal nomb e es el mismo de Ge e , que lle aba en lo an iguo es a o a ciudad, la cual se apellidó después Xe ez SAdunia ó Sidonia, pa a dis in gui la de la Ge e cél ica (hoy Je ez de los Caballe os), como a inadamen e ha conge u ado el Doc o Hübne en su Viaje epi g á ico po España. Apa ados ya á an a dis ancia del io Becca ó de Veje , desde el iempo de D. Rod igo de Toledo, no se podia deja de in e p e a el W adi-Becca ó Guadi-Beque, y más aún el Guadilele de los di e sos ex os á abes, po el caudaloso y conocido io Guadale e, bácia cuya más la ga co ien e ué a anzando á poco la econ quis a, mién as que la laguna de la Janday el io Ba ba e es u ie on sin impo ancia his ó ica, bas a que un siglo adelan e log a on ilus a las ie as coma canas el nue o emba e dado á la mo isma po el undécimo de los Al onsos, y la no ménos me mo able ba alla del Salado. 12 COMUNMENTE LLAMADA DEL GUADALETE. 13 IV. B e es se án nues as palab as sob e el esul ado inal de la que boy pod émos llama de Veje ó de la Janda. De ámbos ban dos se comba ió éciamen e, bas a que las alas del ejé ci o godo, mandadas po losbijos de Wi iza, emp endie on, seg’unel con enio, la uga. El cen o en que es aba Rod igo, p esen ó oda ía alguna esis encia, pe o e a ya impo en e: odos huye on; el des en u ado ey cayó en un lodazal con su caballo, y al desmon a se dejó en el ango uno de sus bo ines, que según Al-Makka í e a de o o, y o  nado de pe las y ubíes. El lago de la Janda y el io inmedia o o man á ias cha cas y lodazales du an e la es ación de e ano, que ué p ecisamen e la época de la ba alla (19— 26 de Julio). A Rod igo no se le encon ó i o ni mue o, y se c ee que se ahogó; de mane a que la laguna po donde a a iesa el an iguo Guadi- Becca ó io de Veje , y á la cual asegu a A -Razi no hallá sele ondo, se ía en ónces p obablemen e la umba del úl imo mona ca godo. Rela an los A abes, al habla del iquísimo despojo alcanzado po los encedo es, que és os econocían en e los cadá e es á los nobles po las so ijas de o o que lle aban en sus dedos, á los más in e io es en que las lle aban de pla a, y á los escla os en que las suyas e an de cob e: lo cual nos ecue da la o a de Cannas, cuando los Ca agineses midie on po módios los anillos de los caballe os omanos, al deci de los his o iado es la inos. Ganada la ba alla, Tá ik se di ig-ió á E ija, pasando, según nues a c ónica y Aben-Adha i, po la Angos u a de Algeci as. « Desde el Guadale e (añade nues o Emilio ec i icando su p ime dic ámen) has a Ecija, no hay que pasa angos u a alguna, y si la hubie a, no es p obable que lle a a el nomb e de Algeci as. Es a angos u a no puede se o a que la ga gan a que hay jun o al pueblo llamado los Ba ios, no léjos de aquella ciudad, ó bien el paso de las lomas de Cáma a, que a a iesa la co dille a peni- bé ica, en e Jimena y Alcalá de los Gazules.» Al e los C is ia nos que Tá ik a anzaba y se in e naba en el e i o io , llená onse de espan o, huyendo de las llanu as cual en o o dilu io, y unos se ampa a on de las mon añas, ó se e ugia on en los cas illos o 14 BATALLA DE TEJER que os, o os se ence a on en las ciudades, y p incipalmen e en la de Toledo, capi al del eino. En ónces Julián se ace có á Tá ik y le dijo: «Ya lias concluido con España: di ide aho a u ejé ci o, »al cual se i án de guias es os compañe os mios, y ma cha ú »hácia Toledo.» Di idió en e ec o el conquis ado sus haces desde Ecija, y en iando un buen golpe de gen e de á caballo á Có doba, o o á Rayya (co a de Málaga) y o o á El i a (pues conseguida la ic o ia, odos los in ieles ue on gine es á cos a de los c is ianos), él en pe sona se di igió con el g ueso de sus opas á la an igua co e de los eyes godos. Aqui ha émos al o, nues o buen amigo, po que lo suponemos con azón anheloso de oma descanso y alien o: que la lec u a de la p esen e ca a debe habe a igado á V. oda ía más que su ápida ma cha al caudillo aga eno. De jémosle á aquel p osegui en su po en osa conquis a, con la que hi ió el co azón del en idioso Muca, y concluyamos ya, hablando á V. de la céleb e Mesa de Salomón, que ha exci ado la cu iosidad de nues os e udi os, como en aquella época despe ó la codicia de los in aso es. Cuen a Aben-Hayyan, ci ado po Al-Makka í ( . I, p. 172): « ^ue aquella an amosa mesa que se dice p ocede de Salomón, »no pe eneció á és e, sino que, según los c is ianos, en iempo de »sus eyes había la cos umb e, al mo i un seño pode oso, de «deja mandas á las iglesias, y con es os bienes hace g andes «u ensilios de mesas y onos, y o as cosas semejan es de o o y »pla a, en que sus sace do es y clé igos lle aban los lib os de los «E angelios, cuando se mos aban en sus ce emonias. Con al «mo i o encon ábase es a mesa en Toledo, y los eyes se es o za- «ban á po ia po en iquece la, añadiendo cada uno alguna cosa »á lo que su p edeceso había hecho, has a que llegó á excede á « odas las demás halajas de es e géne o. Es aba ab icada de o o «pu o, inc us ado de pe las, ubíes y esme aldas, de al sue e, «que no se había is o o a semejan e.... Hallábase colocada la «mesa en cues ión sob e un al a de la iglesia de Toledo, cuando «en a on los Muslimes, olando po odas pa es la ama de su «magni icencia.» Aquella p eciosa halaja es aba alo ada en 200.000 adina es, según Abdo-l-Háquem; p óximamen e unos ocho millones de eales, con o me el cálculo o dina io que se hace de los adina es ( Véase á Slane, His oi e des Be ebe es, . / , pá gina 222): an o e a el o o y iquísimas pied as que la ado naban; y así no es ex año e ie a el ci ado his o iado que al llega Tá- ik á Toledo p egun ase po la, mesa, que e a lo, único que le in e ésala. Aho a bien, a endido el ela o de Aben-Hayyan, ¿qué enia á se es a celeb ada Mesa, dicha de Salomón, sin duda po es a dedicada en el emplo al cul o sag ado? Fácil es adi ina lo eco  dando nues a an igua li u gia, y cuán a ué siemp e la pompa y majes ad de las ce emonias de nues a Iglesia; pe o liabia una, hoy en desuso en e noso os, que singula men e se p ac icaba con los San os E angelios. El lib o que con enia la palab a del Hijo de Dios e a lle ado en p ocesión, con pa icula idad en la Dominica de Palmas, en cuya es i idad, aun más solemnemen e, iba conducido con unas a as muy ado nadas sob e los homb os de los Diáconos, pa a ep esen a á C is o iun an e (Alcuino, De Di . O ic. cap. 24); emedando, al pa ece , la o ma como as po aban los Le i as el A ca del An iguo Tes amen o. Sabida es ambién la cos umb e uni e sal de la Iglesia en la cons i ución de los Concilios, pa a los que se coloca, en medio de la sala donde se celeb an, una mesa ó ono sob e el cual se pone el lib o de los San os E angelios, y nues a Mesa de Salomón debió ene un uso an p incipal en los insignes Concilios de Toledo. Que la exis encia de al alhaja no es leyenda o jada po los o ien ales, como algunos han c eído, se comp ueba po un his o iado anco, F edega io, la p ime a ez alegado con ese in en o po nues o di un o compañe o. Cuando Sisenando ( e ie e el con inuado de la His o ia de San G ego io de Tou s) pidió ayuda al Rey Dagobe o pa a de iba á Suin illa, le p ome ió unas mag ní icas andas de o o, ó ono po á il, que así in e p e amos en es e caso la oz del ex o missu ium ó misso ium au eum, oz o mada en la baja la inidad del e bo mi o en la acepción de lle a ó pasa de un luga á o o. Dicha p enda, de g ande es i mación, había sido donada á Tu ismundo po el pa icio Aecio, y pesaba 500 lib as. Vencedo con el auxilio de los F ancos el Rey Sisenando, mandó el de F ancia embajado es que ecogie on la alhaja p ome ida; pe o los Godos se la qui a on po ue za, ién dose al in obligado Sisenando, después de muchas negociaciones, á da á Dagobe o en ecompensa la suma de 200.000 sueldos en que es aba aquella ap eciada; y de aquí la alo ación de 200.000 adina es, á que alude Abdo-l-Háquem. | Dichosa edad, y siglos COMUNMENTE LLAMADA DEL SUADALETE. 15 dichosos, aquellos en que un pueblo log a se es i uya á la Iglesia la eina de sus joyas, conside ando su pé dida ó conse ación como pun o de hon a nacional! Al deja la pluma, un sen imien o de dolo p o undo emba ga aún hoy nues a alma, á más del de la mue e de nues o inol i dable amigo: al es el que nos causa is e ecue do del desas oso in que u o la mona quía de A aúl o, Reca edo y Wamba; siendo necesa ios ce ca de ocho siglos de po iada lucha pa a bo a las consecuencias de una sola ba alla. Hoy, cual en ónces, pod ía ex clama se con ases an a do osas y exp esi as como las de Isido o de Beja, cuasi con empo áneo de aquellos deplo ables acon eci mien os: Quis enim na a e quea an a pe iculaí Quis dinume a e am impo una nau agia ? Nam si omnia memb a e e- en u in linguas, omnino nequáquam Hispaniae uinas, el eius o an aque mala dice e po e i humana na u a. Hemos concluido, emiendo habe ahusado de su amable con descendencia en lee es as páginas; pe o, en cambio, ap o echamos la g a a ocasión de asegu a le una ez más la since idad del acen* d ado a ec o que le p o esan sus apasionados y cons an es amigos, ss. ss. q. b. s. m. José Oli ee y Hu ado. Manuel Oli e y H u ado. 16 BATALLA DE VEJSR LLAMADA DEL GUADALETE. G anada 3 de Se iemb e de 1869.