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Criptojudaismo en Jaén en la segunda mitad del siglo XVI

Coronas Tejada, Luis

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CRIPTOJUDAISMO EN JAEN EN LA SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XVI LUIS CORONAS TEJADA La etapa más dura de persecución contra los conversos judaizantes coincide con las primeras décadas de actuación del Tribunal de la Inquisición. El judaís mo se mantiene entonces muy en secreto aun entre miembros de una misma familia conversa por el temor a que la indiscreción de algunos de ellos les llevase al Santo Oficio; se comprende que al paso de unas genera ciones el conocimiento de la religión judaica así como de las ceremonias de la misma fuese deficiente aun para aquéllos que en lo más profundo de su corazón se sentían judíos. En este sentido se ha afirmado que en la segunda mitad del siglo XVI el problema judaico había desaparecido, exceptuando algunos grupos de con versos bien organizados, hasta que, de nuevo, aparece con la llegada de "los portugueses" a finales de la centuria ( 1) • Ciñéndonos al caso de Jaén, la Inquisición tenía la convicc1on de que el problema judaico había sido erradicado en la segunda mitad del siglo después de la intensa actividad desplegada por el Santo Oficio desde 1483. No obstante, se sabía que esporádicamente surgi rían acusaciones contra judaizantes, que en la mentali dad de los inquisidores serían procesos de escasa importancia. De los grandes núcleos de judaizantes, en otro tiempo, (Jaén, Baeza, Andújar, Ubeda, Alcaudete, 102 L.CORONAS TEJADA Arjona ... ) sólo quedaban restos que se manifestaban por resabios de prácticas judaicas o por intentos de burlar las medidas inquisitoriales de control social. De todos modos la Inquisición se mantenía alerta y las pesquisas persistían al menos en las localidades cita das para evitar que renaciese la fe mosaica en los descendientes de los condenados y reconciliados. Fruto de esa atención y de las delaciones fueron los numero sos procesos a judaizantes en Jáen en la segunda mitad del siglo XVI, a pesar de que la Inquisición pareció de sentenderse del caso judaico para centrar toda su atención en la erradicación de los alumbrados, secta que había florecido de forma espectacular en Baeza y Jaén y que de algún modo también achacaban a las activida.des de los conversos. No obstante la mayor a tendón al "negocio" de los alumbrados que por su número y calidad oscurecía el "negocio" de los judaízan tes, seguían existiendo presos y procesados por esta causa, como se ve cuando el Consejo de la Suprema Inquisición envió en 1575 al inquisidor Alvaro de Reinoso a Córdoba, de cuyo tribunal dependía Jaén desde 1526, y en la carta e instrucciones se le dice que el tribunal cordobés hay muchos y diferentes "nego cios ansi de los que estan testificados de haber tenido y seguido y guardado la ley de Moisen, vecinos de J a en ... " ( 2) . La integración de los cristiana giennense. conversos en la sociedad En la segunda mitad del siglo XVI, e iniciada en décadas anteriores, se asiste a una integración de los conversos en la sociedad giennense, hecho dificultado por los estatutos de limpieza de sangre y por el recuerdo de los sambenitos. Precisamente el estatuto de limpieza de sangre del cabildo catedralicio de Jaén-Bae za fue establecido con todo rigor mediante Bula y motu propio de 4 de junio de 1552 por Julio III que confirmaba lo que el provisor del obispado había redac tado y aceptado el Cardenal P a checo, obispo de la diócesis, que residía entonces en Roma (3); por el mismo tiempo se fueron estableciendo estatutos de limpie za en Jáen para el ingreso en cofradías y gremios. De otro lado actuaban como constante recuerdo de la infamia social los sambenitos colgados de determina- CRIPTOJUDAISMO EN JAEN 103 das iglesias y de la catedral de Jaén con los nombres de condenados y penitenciados. A pesar de la obligato riedad no se cumplía rigurosamente en el reino de Jaén este precepto inquisitorial de tener manifiestos los sam benitos. En los últimos años del siglo, tal vez porque se presentía ya la oleada de judaizantes portugueses, los inquisidores eran espoleados por el Consejo Supremo de la Inquisición para que se preocupasen de esta cues tión. Conocemos una carta de 1592 en que los inquisido res cordobeses comunican a la Suprema que los sambeni tos de Jaén estaban expuestos en el claustro de su catedral, mientras que los de Baeza, aun cuando era ciudad con catedral, estaban colgados de unos bastido res en la nave central de la iglesia parroquial de San Pablo; en los demás lugares del reino de Jaén, dicen los inquisidores, los sambenitos estaban expuestos en las iglesias más convenientes (4). Los inquisidores, preocupados ya con la cuestión de los sambenitos, se convencieron cuando terminaba el siglo de que faltaban más de 460 y que los que permanecían en los muros no tenían utilidad, pues, rotos y estropeados por la hume dad, eran ilegibles las inscripciones; por esto escribe el fiscal de la Inquisición de Córdoba Esteban de Torecilla "ay mucha murmura<;:ion en la republica" (5). A pesar de todo, hay una integración en la sociedad por parte de la mayoría de los descendientes de los conversos, que se manifiesta entre otros aspectos por el ingreso de muchos en órdenes religiosas, en su actividad como clérigos. Pero la forma más perfecta de integración consistía en borrar toda relación con los penitenciados y condenados antepasados con lo que se terminaba con la vergüenza social que la condena inquisitorial suponía en aquellos tiempos; para conse guir esto se procuraba obtener una hidalguía o carta de nobleza presentando genealogías falsas, o al menos si no se llegaba al ennoblecimiento se cambiaban los apellidos a fin de terminar con la infamia permanente. Respecto de la primera forma, o sea, del ingreso en el sacerdocio cristiano u órdenes religiosas conoce mos numerosísimos casos en el reino de Jaén para esta segunda mitad del siglo. La Universidad de Baeza fundada y dotada por un descendiente de conversos, Rodrigo López, notario del Papa P a u lo II 1, y puesta en marcha por San Juan de Avila que también lo era, fue muy pronto un centro cultural de conversos (6); por otro lado pensemos que este centro universitario había 104 L.CORONAS TEJADA sido fundado co!1 una clara orientación de formación de clérigos. Es natural por tanto, que muchas familias tachadas de conversas en Jaén tuviesen algun miembro clérigo, y esto no era más que una manifestación de su integración en la sociedad española donde el elevado núme.ro de eclesiásticos daba lugar a que todas las familias tuviesen miembros en el clero. Vamos a citar algunos casos de clérigos que eran familiares de procesados por la Inquisición en Jaén en esta etapa que estamos estudiando. El escribano Gonzalo de Herrera, procesado, tenía un hijo, Juan de Herrera sacerdote jesuíta; conocemos el documento por el que aquél entrega a éste 100 ducados para los gastos de cantar misa y entrar en la Compañía de Jesús (7). Catalina Gutiérrez, mujer de Blas Gutiérrez · de Avila, hizo donación de unas tierras a su hijo el bachiller Diego de San Juan, clérigo presbítero ( 8); se da el caso de que cuatro de los cinco testigos de esta donación habían estado presos por judaizantes dos años antes en la cárcel de la Inquisición; se trata de Antón Hernández Albín, Hernando de A vil a, Gonzalo de A vil a y Antonio de Avila (9). El maestro Gaspar Lucas, párroco de la iglesia . de San Bartolomé, era nieto y biznieto de condenados por la Inquisición; sus padres, Rodrigo de Baeza y Constanza de Castro, le procuraron el dinero necesario para su ordenación sacerdotal ( 10) . Aun cuando Gaspar Lucas fue procesado por la direc ción espiritual de "beatas" alumbradas se afirmó en las declaraciones su ascendencia judía. En el conjunto de condenados por la herejía de alumbrados se ha dicho que el número de descendientes de conversos judíos era alto; así lo afirmaba fray Martín de Castañeda al Consejo Supremo de la In qulSlClon: "son casi todos los qu� andan envueltos en estas doctrinas conversos y de casta de judios todo lo cual en general hace gran sospecha ... " ( 11). No se puede generalizar, pero era evidente que hubo muchos alumbrados descendientes de conversos (12). Se conocen también por los procesos casos de conversos giennenses que qu1s1eron integrarse en la sociedad dentro del status nobiliario; fue ruidoso el proceso contra los hermanos Gonzalo, Juan y Jerónimo de Herrera, que habían conseguido una ejecutoria de hidalguía haciendo enlazar su familia con otra de apellidos Herrera, de la ciudad de Córdoba, que efectivamente era hidalga ( 13). También fue procesado CRIPTOJUDAISMO EN JAEN 105 Gonzalo de A va los, que falsificó datos para la limpieza de sangre, siendo biznieto de condenado nor el Santo Oficio; en este caso se complicó el sacerdote Gonzalo Palomino que declaró a favor del anterior; debemos tener en cuenta que éste también era descendiente de conversos, del escribano giennense Martín Palomino (14). También el escribano Diego Rodríguez de Jaén fue en su proceso acusado de tener una falsa probanza de cristiano viejo. Desde otro aspecto, pero con una preten sión parecida el mercader Juan de Cué!.lar, que era hijo de relaja do por el Santo Oicio, vestía seda como si fuese noble (15). La forma más generalizada para escapar de la Inquisición y pasar en lugares lejanos al de la conde na por cristianos viejos era el cambio de apellidos. Estando presos los Herrera, y no por ellos sino por otros casos, los inquisidores dispusieron que todos aquéllos que para no ser conocidos por descendientes de penitenciados cambiasen de nombre deberían poner los nuevos en las genealogías conservadas por el Santo Oficio para que éste tuviera conocimiento del hecho y pudieran ser reconocidos en caso de necesidad ( 16) . Procesos de judaizantes de 1570 a 1575. Al comienzo de los años setenta las cárceles secretas de la Inquisición de Córdoba estaban llenas. El tribunal cordobés había recibido la denuncia de unos grupos de judaizantes giennenses que en otras circunstancias hubieran ingresado en prisión de inmedia to, pero que en esta ocasión se retrasa hasta tanto va quedando lugar para ellos. Al fin fueron llevados los dos grupos de judaizantes, el de Jaén, formado por los escribanos Gonzalo de Herrera y Diego Rodríguez, el trapero Diego de San Juan, los mercaderes Juan Alonso Covarrubias y Antonio de Herrera, y una mujer, María de Avila; y el de Baeza por Martín Portes Aragonés y cuatro hermanas, Barnardina, El vira Leonor e Isabel San Juan (17). En las relaciones de , causas que los inquisidores enviaron a la Suprema se detalla lo concerniente al escribano de. ·Jaén Diego Rodríguez; se le acusaba de haber dicho que "los cristianos viejos eran la mas vil generación de todas las que proceden de los gentiles", 106 L.CORONAS TEJADA de afirmar que los cristianos eran idólatras porque .adoraban un cáliz y una patena y de asegurar "que la ley de Moysen nunca fue mentirosa". A la vez fueron denunciados por reunirse con él otros conversos; según la denunciante de nombre desconocido las reuniones tenían lugar en la casa de Juan Rodriguez, padre del escribano, y a ellas asistían Hernán de Alvarez heri.:d no de aquél, Gonzalo Núñez, Juan López de Soria, escribano, y Pedro García; todos eran descendientes de penitenciados en Jaén en los primeros años de actuación de la Inquisición. La joven denunciante aseguró que la sequía que sufría Jaén entonces era un castigo divino por consentir que en esta ciudad hubiera sinagoga ( 18). Por aquellos días creció el número de judaizantes giennenses en las cárceles de Córdoba; entre ellos estaba el también escribano Juan de Avila, de genera Clan de conversos, acusado de entendimiento con los judíos de Orán, único lugar de dominio español donde éstos eran tolerados, en cuya judería entraba por la tarde y de la que salía a la mañana siguiente preocupándose de asegurarse de que nadie le podía ver (19). Entre los presos con la clara acusación de judíos, no de judaizantes, estaban Benito Pérez Albín, curti dor, y Lorenzo Navarrete, calcetero, ambos de Jaén, y hombres de bastante actividad mercantil como se com prueba por las muchas escrituras que se conservan en diversos legajos de estos años. Había otros detenidos de Jaén, descendientes de conversos, pero su delito nos parece leve; así estaban Antón de Villalón, que había declarado que era mejor la ley de Moisés, María de Baeza, mujer de un descendiente de penitenciado llama do Juan López de Marruecos, que observaba el rito de no comer pan con levadura y Francisca Medina, mujer de Rodrigo González, sin más acusación que la de judaizante (20). Al mismo tiempo eran procesados otros por diferen tes hechos probatorios de su desprecio a la religión cristiana agravado por su condición de ser de la generacwn de conversos. Tal ocurrió con el médico de Jaén, licenciado Hernán Pérez, que al cruzar montado en su mula por la plaza principal de la ciudad no se bajó del animal para reverenciar al Santísimo Sacramen to que pasaba; debemos indicar que salió de la cárcel sin especial condena a pesar de descender de judíos, y que incluso unos años después, en 1586, fue requerido CRIPTOJUDAISMO EN JAEN 107 por la Inquisición en Jaén para que certificase como médico en los "éxtasis" de la "beata" María Romera (21); no obstante tenemos que decir también que este médico estaba en constante comunicación con el grupo de conversos de Jaén, como se comprueba con la docu mentación conservada en los protocolos giennenses ( 22). El auto de fe de 1574. El día 18 de abril de este año se celebró en Córdoba un auto de fe y entre los condenados figuran los miembros de la familia San Juan, que auque figuran como vecinos de Baeza, procedían de la capital del reino, Jaén, en donde residía otra parte de la familia ( 23). Según se desprende de la relación, esta familia tenía más conocimientos de su fe mosaica que la mayoría de los condenados por la Inquisición en aque llos tiempos. Se averiguó que todos habían recibido la instrucción religiosa judaica y habían sido catequizados por Luisa Gutiérrez, la mujer del doctor San Juan. Tenían libros judíos que habían podido adquirir en Italia, pero no se dice cuáles eran a excepción de la "Josefina", libro que ocultaban con pastas disimuladas y que los inquisidores especifican como "la historia de J ose, San son, y otros profetas". Su ponemos que este libro debió ser la obra titulada "Tragedia llamada Josefina, sacada de las Sagradas escrituras y trovada por Miguel de Carvajal", que estaba incluida en los índices de la Inquisición (24). El Santo Oficio tuvo conocimiento del uso de éste y otros libros por parte de la familia San Juan gracias a las deposiciones de Francisco de Ecija Zayas, tambíen procesado por judai zante y yerno del doctor San Juan. Sabemos que éste temía a la Inquisición más que otros miembros de la familia, pues según declaraciones parece que le decía a su mujer respecto de la la formación judaica de sus hijos "que no se metiera en honduras". La Inquisición consideró a Luisa Gutiérrez como la más peligrosa del conjunto familiar, pero como ya había muerto fue conde nada al fuego en estatua mientras que otros familiares sufrían prisión (25). 108 L.CORONAS TEJADA No sabemos por qué la familia del doctor San Juan se trasladó de Jaén a Baeza; si era para evitar posibles denuncias a la Inquisición, la proximidad de esta ciudad no les garantizaba la seguridad. Sabemos que para la marcha a Baeza se deshicieron de los bienes que poseían en Jaén: el doctor San Juan vendió una botica que tenía en el barrio de San Lorenzo a un pariente de su mujer, Alonso Gutiérrez (26); también Luisa Gutierrez, junto con su hermana Francisca vendió unas casas que tenían en el barrio de San Juan, siendo la compradora Isabel Núñez de Soria, mujer del médico bachiller García Gutiérrez, que eran de genera ción de conversos judíos descendientes de penitenciados por la Inquisición de Jaén (27). En todo tiempo el doctor San Juan había frecuenta do el trato con convers·os y algunos de ellos van· a ser condenados en este mismo auto de fe como son el mercader Pedro Hernández Albín (28), y Diego de San Juan, trapero de Jaén, que enlazaba esta familia con la otra poderosa y conversa de los Herrera. Numerosos documentos se conservan en los protocolos del Archivo Histórico Provincial de Jaén relativos a estas familias; respecto de los San Juan hay médicos, mercaderes, un escribano, traperos etc. Es de notar que en este conjunto de descendientes de conversos la mayoría se dedican a diversas actividades a la vez y una de éstas viene a ser común: la compra-venta de paños (29). Algunos mantienen la tradición de dedicarse a la administración de los bienes de familias nobiliarias; así Rodrigo de Soria, hijo de Juan López de Soria, es el mayordomo de Fernando de Torres y Portugal, señor de las villas de Vi llar y Escañuela ( 30 ). En este auto de fe también fueron condenados otros vecinos de Baeza: El vira Gutiérrez, viuda del especiero Hernando de B aeza, y Catalina Gu tiérrez, viuda del médico bachiller Hernán Rodríguez, que había ejercido la profesión en Jaén. Fue quemado en estatua, por estar ya muerto, Diego Moreno, marido de María de San Juan. Era evidente que se manifestaba en Baeza la huella del judaísmo y se seguían recibiendo frecuentes denuncias de casos sin importancia, como las que le llegó al inquisidor Alonso de Tamarón en 1572 de dos mujeres, Ana y Beatriz de Melina, acusadas de ponerse camisas limpias los sábados y rezar en sus oratorios ( 31). CRIPTOJUDAISMO EN JAEN 109 El proceso de Antón Hernández Albín. La familia de Albín era de clara ascendencia judaica en Jaén, pues en los primeros años de actua ClOn de la Inquisición en esta ciudad hubo varios procesados y condenados con este apellido. Hemos visto cómo en 1571 se veía una causa contra Benito Pérez Albín; en la relación de presos que la Inquisición de Córdoba envió en 1574 a la Suprema aparecen Antón Hernández Albín, pañero de Jaén, y sus cinco hijos, todos solteros, Leonor, Gonzalo, Fernando, Francisco y Antonio de Avila, apellido que habían tomado de la madre, María de Avila, que también fue procesada por la Inquisición. La denuncia contra Antón Hernández Albín fue hecha por un portugués, Simón Rodríguez, que testificó ante la Inquisición insistiendo especialmente en la cena que hubo en casa de Antón, sin especificar día exacto, pero que debió corresponder a la Pascua; declaró el portugués " que enpe<;aron en confites y comieron pollos y gallinas asadas y arroz y acauaron en ma<;apanes, y vno que no avia puesto la mano en ello christiano viejo a dicha Inquisición dize que fue vn prin<;ipio datiles y comieron carnero y gallinas cozidas en hollas nuevas con azeyte y zeuolla frita y acuaron en confites hechos de christiano nuevo y añade pan <;en<;eño y dize otra bendi<;ion diferente de la que avia hecho y dexado dezir " ( 32) . El den undante se ratificó el 3 de agosto de 1575, pero entre septiembre y octubre de este año se resolvió el caso de Antón en la Suprema y se devolvía a la Inquisición de Córdoba el expediente y la sentencia, que desconocemos, para que fuese ejecutada en auto público. No obstante, el proceso contra el resto de la familia no había terminado porque las causas relativas a los hijos fueron devueltas a Córdoba para que se hiciesen nuevas diligencias y se viese de nuevo todo el testimonio de Simón Rodríguez contra ellos (33). De esas nuevas diligencias resultó procesado también el denun ciante, cuya prisión se comunica a la Suprema en dos fechas el 13 de diciembre de 1575 y el 1 de febrero de 1576. Mientras tanto, en enero de este año, estaba la familia Albín libre, o al menos cuatro de los seis encarcelados, porque actuaron como testigos en la dona ción de unas tierras a favor del bachiller Diego de San Juan (34); el apellido Albín era "notado" por la 116 L.CORONAS TEJADA 17. A.H.N., Inq., Leg. 1856, nº 1, Relaciones de causas ... 18. Ibidem. La expresión de la joven fue "¿cómo quereis que llueva? que ay sinoga en Jaén". 19. Ibidem. De este escribano no se conservan protocolos en A.H.P.J. de su actividad. 20. A.H.N.J., en Leg. 288 y 562 abundan escrituras de compraventa de Benito Pérez Albín y Lorenzo Navarrete indicativas de su importante actividad mercantil en la ciudad. 21. A.H.N.,' Leg. 1856, Relación de causas ... de 1571. Para conocer su intervención como médico nombrado por la Inquisición para testificar en el caso de la beata vid. Huerga, A., Historia de los alumbrados, tº II, pp. 610 -611. 22. A.H.N. J. , Leg. 562 muestra entre otros la intensa relación de este médico con el grupo de conversos giennnenses. 23. A.H.N., Inq., Leg. 1856, Relación del auto de fe .•. 24. Vid. Martínez de Bujanda, J., "Literatura e Inquisición en España en el siglo XVI", en La Inquisición Española.Nueva visión. Nuevos horizontes, (Actas del Symposium Internacional sobre la Inquisición españo la, Cuenca, 1978) pp. 588 y 591; Cfr. Márquez, A., " La censura inquisito rial del teatro renacentista", p. 601 en la misma obra. 25. A.H.N., Inq., Leg. 1856, Relación del auto de fe ... 26. A.H.P.J., Leg. 208, fol. 441 v-443 v y Leg. 318, fol. 10 r11 v. 27. A.H.P.J., Leg. 384, fol. 229 r. 28. Ibidem. 29. A.H.P.J., entre otros Leg 555 y 398¡ mues�ra en el primero fol. 10 r/v, en el segundo fol. 229. 30. A.H.P.J., Leg. 398, fol. 51 r-52 r. 31. A.H.N., Inq., Leg. 1856, Visita del Inquisidor Tamarón a Baeza. 32. A.H.N., Inq., Lib. 577, fol. 320 v-321 r. 33. Ibidem, fol. 339 v. 34. Vid. nota 9. 35. A.H.N., Inq., Lib. 581, fol. 24 r. La sentencia se comunicó por carta de 30 de Junio, pero desconocemos loe términos de la misma. 36. A.H.P.J., Leg. 555, fol. 652 v-653 r. CRIPTOJUDAISMO EN JAEN 117 37. A.H.N., Inq., Leg. 1841, nº 3 proceso de Gonzalo de Herrera, que fue un gran escándalo en la ciudad de Jaén; nº 4 proceso de Jerónimo de Herrera, muy parecido en los términos. 38. A.H.P.J., Leg. 563, fol. 289 r-290 r. 39. A.H.N., Inq. Leg. 1853, exp. 2, fol. 196 r - 198 r. ibidem, exp. 4, Relación de la visita de Luis de Copones y en Lib. 581 fol.114 v 115 r, en relación con el inquisidor Vallecillo. 40. A.H.N., Inq., Leg. 1856, nº 1, Relación de la visita que se hizo en la ciudad de Jaén ... en mil quinientos ochenta y seis años. 41. A.H.N., Lib. 581, fol. 129 r. Carta de 16 de junio de 1587; Leg. 2398, carta de 6 de marzo de 1600. 42. A.H.N., Inq., Leg. 2395, caja 1, al referirse el inquisidor Luis de Copones al mismo dice que se celebró "con mucha quietud y sastisfagion del pueblo y concurso de gente no vista en Cordova en actos semejantes"; en carta de 30 de enero dice que mientras las cárceles de Córdoba están vacías las de Sevilla se encuentran repletas. 43. A.H.N., Inq., Lib. 581 en cartas de 3 y 5 de abril de 1590 se dipone que se "averigue lo que pasa en Noalejo y Alcalá la Real." 44. A.H.N., Inq., Leg. 2395, caja 1, carta de 30 de abril de 1590. 45. A.H.N., Inq., Leg. 2395, caja 2, carta de 23 de diciembre. 46. A.H.N., Inq., Leg. 1843, nº 11. 47. Vid. Coronas Tejada, L. , "Presencia y persecucJ.on de sefarditas en el reino de Jaén", en The Sepharadi and Oriental Jewish Heri tage, Studies, 1982, pp. 106 -107 (Actas del Primer Congreso Internacional) 48. A.H.N., Inq. Leg. 1843, nº 11, fol. 4 v y 85 r/v. 49. Ibidem, fol. 85 v. 50 Ibidem, fol. 5 v - 6 r.