Una curiosa anecdota de Ibn al-Jaṭīb
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UNA CURIOSA ANECDOTA DE IBN AL-JATIB POR EMILIO DE SANTIAGO SIMÓN EL homenajeado Dr. Gonza.lo Maeso es hombre-y los que nos contamos entre sus alumnos lo sabemosamigo de sacar a colación anécdotas y extraer de ellas una quintaesencia jocosa que casi las dota de un particularísimo cuño, muy a pe sar de que éstas sean más o menos conocidas. La salsa del do naire la ponen sus alardes mímicos y el especial ritmo discur sivo de sus relatos. Por tal motivo, he querido que sea mi mo- desta aportación a este tributo académico la traducción de un divertido episodio referente a una de las más señeras figuras del Islam granadino y andalusí: el visir Lisan al-Dfn Ibn al Jatib. Espigué la conseja en el feraz predio del NafJ:¿ al-f'ib de Maqqarf r y tiene la peculiaridad de poner en evidencia el pro tagonismo del mal llamado "sexo débil" en el acontecer del área islámica, desvirtuado por prejuicios artificiosos e inexac tos generados en románticas visiones del paisaje histórico real2• La historia es como sigue: r Cf. al-Maqqar!, Naff.¡ al-t'ib (ed. cAbd al-I:Iam!d), VI, págs. 30-31. En su debido lugar señalo el paso de una pág. a otra para facilitar el cotejo. 2 El Dr. A. M. al-cAbbad! en su libro El reino de Granada en la época de Mul:zammad V, Madrid, Instituto de Estudios Islámicos, 1973, consagra un epígrafe
442 HOMENAJE A D. DAVID GONZALO MAESO "Cuéntase de cierto cadí de Loja 3 que tenía una esposa que aventajaba a los ulemas en el conocimeinto de los dictá menes jurídicos (al-a]Jkiim) y de los procedimientos legales (al nawazil). Había tenido noticias [el cadí] de sus cualidades an tes de desposarla y por esta causa se casó con ella. [Cuando] el cadí ejecutaba los procedimientos legales en el tribunal de su jurisdicción, acudía a ella y ésta le prestaba su consejo acerca de cómo proceder legalmente. Uno de los amigos del cadí le es cribió en son de cháchara: [ mutaqCirib] En Loja hay un cadí que tiene esposa y, entre la gente, sus dictámenes son eficaces. ¡Ojalá que él no fuera cadí y ella lo fues-e ! Como quiera que el cadí puso en conocimiento de su es posa [el contenido de los versos] cuando los hubo leído, ella le dijo: "Dame el cálamo". Dióselo y escribió: [kCimil] Es un jeque perverso y despreciable de blancas canas recalcitrantes. "¡Cuidado! Si no ceja le arrastraremos [al Infierno] tirándole del flequillo" 4. Yo escuché de alguno de nuestros maestros contar que este suceso [le ocurrió] a. Lisan al-Din Ibn alJatib, pues fue él que escribió en aire de befa al esposo de la [docta] mujoer y ella le respondió: [pág. 31] En verdad que el Imam Ibn al-Jatib de blancas canas recalcitrantes ... etcétera, pero Dios es más sabio". Se colige del anterior pasaje que, en este concreto caso, no ha lugar la desdeñosa enjudia misógina del dicho castella no: "Mano sobre mano, como mujer de escribano". a la mujer granadina (págs. 144-148) e incluso alude al episodio en cuestión de la mujer del cadí lojeño (pág. 146). 3 Sobre Loja en la época na<¡rz, cf. W. Hoenerbach, Loja en la época na§r'i, apud · MEAH, III (1954), págs. 55-69 y la bibliografía recogida en el artículo. 4 Se trata de una aleya alcoránica. Cf. Alcorán, XCVI, 15.