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■ oducida en los ánimos de odas las clases de 3a so-
I, con mo i o de los a ículos inse os en el pe iódico?,
y 5 nos ha pa ecido opo una la publicación del a - V
celona La Re is a Ca ólica, pe enecien e al mes ac- '
ne pe suaden qué con ibui á á calma los ánimos
doc mas de dichos a ículos. I Es an e,
esc u i I,a sido « c « . en hechos y sucesos que po- N a » .
’ aedialamemo e hg.oso; pe o en él ha lenido luga “
-líos que sacuden has a los cimien os de las socieda-
in e eses, que ponen en conmocion odas las ñ
: ,de* consecuencias, á eces bene iciosas, ecuen e-
ende emos desco e el elo del po eni ace ca de
_ en nues a pa ia: o as se han hecho y no se ha
E elIa® se ha!;,a espe ado. Si la expe iencia de lo pa-
^c n ia nos de las palab as, las que se han esc i o en
^ i a ían espe a ; y desde luego di iamos que nada
= del nue o o den c!e cosas que acaba de inaueu a -
= ’nc! ’ Palah as muy he mosas, palab as que Ya e-
j a en p oclama cuando po medio de doce hom-
i ' Iniimas del pueblo ino á emancipa al mundo
-= en u osa y de esul ados du ade os, en las c eén-
gum b es, en Jas ciencias, en odas las clases, en o-
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países.
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= los p snie os en p oclama las.: las hemos p edica-
E ímos de epe i que son las únicas sal ado as de la
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ba que ido siemp e la Iglesia, la ha e^
= , 7 S demas; y en el siglo en que i imos nadie
-= os . Amen a se de la op esion y i anía que con
upcion en las cos umb es públicas y p i adas de
_j| ima asi en sus cosas como en sus pe sonas. Laíole-
_ = i elo sob e lo pasado, y bo a la memo ia de las
_=¡ Ja han p odigado, y en hace y abaja pa a
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acen mu uamen e como he manos. La Iglesia
es el pueblo mismo, y no excluye ninguna clase
-gli iduo. Solamen e echaza el e o : solamen e
-=> sen imien o suyo, á los que no quie en pe e-
po ehos, y en cualquie momen o, aunque sea
en añas de ca idad, si ellos econocidos uel
u d o s polí icos: ab e los eso os de su ca idad, y
_ = imo a! absolu is a que al epublicano, al mode’-
_= mP'° l0dos se con unden; en el con esona io no
= o . o5 en el pulpi o á odos habla un mismo Ien-
-^m sma se e idad; en los hospi ales á odos p o
e í iempo de pes e no p egun a á qué pa ido
-=¡0 se ,e llama. ¡Oh! ¡Qué he mosa es Ja Iglesia
_H de u bulencias, calamidades y desas es! ¡Qué
_ = i no se Je juzgase con p e ención y con enco !
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73
L n is a de Ja ala ma p oducida en los ánimos de odas las clases de h so
T n í l capi al, con mo i o de Jos a ículos inse os en el pe iódico
a Redención, mi me os j y 5, nos lúa pa ecido opo una Ja publicación del i
' „ /m P U 6 ? „ ? a ce'°”a L<‘ i,W “ C a,M ca’ ahnes ac
? ’ lum- 14 )>en la íi ne pe suaden qué con ibui á á nln »,. l, ■ ' •
aguados po las disol en es doc inas de dichos aNículos an,m0S
i '08 9ue «caua de anscu i ha sido escaso en hechos y sucesos aue no
damos llama de ín e es inmedia amen e eligioso; pe o en él ln eni lnV
u^icon ecinueiuo de aquellos que sacuden has a ios cimien os de las socieda-
• , ] c a ec an odos los in e eses, que ponen en conmoción ín imo ).
siones, y lle an as sí g andes consecuencias, á eces bene iciosas V n ^
men e deplo ables. No p e ende emos desco e el elo deí po eni ace ca
la que acaba de e i ica se en nues a pa ia: o as se han hecho ™ !
sacado odo el bien que de ellas se habia espe ado. Si Ja expe iencia de lo na
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do siemp e, y no nos cansa emos de epe i que son las únicas sal ado a, de h
sociedad. Libeh au , mohalida», jus icia, ha que ido siemp e la lelesia la ln e
clamado pa a s ,, y la ha hecho ó ios demas; y en el siglo en nj i imos n X
mas que e.Ia ha enido mo i os de lamen a se de la op esion y i anía que con
ella se ha eje cido de la co upción en las cos umb es públicas y p i adas de
a iniquidad de que ha sido ic ima asi en sus cosas como en sus pe sonas La Lie
a se a la p ime a en echa un elo sob e lo pasado, y bo a Ja memo iad e s
ínjuiias que en odos iempos la han p odigado, y en hace ii-alnÍT
que odos las ol iden, y se ab acen mu uamen e como he manos LPesií
es a en el pueblo, ó mas bien es el pueblo mismo, y no e x c l u y e l a £ se
ninguna ca ego ía, ningún indi iduo. Solamen e echaza el e o • bolamen e
desconoce, y aunque con ha o sen imien o suyo, á los que no quie en ne e
nece'la, y aun en onces uega po ellos, y en cualquie momen o, aunque sea
en d c T ^ I “ COn Cnl a'“aS d0 M idíd’ Si ell0S « “ ”00¡doS uel-
La Iglesia no econoce pa idos polí icos: ab e los eso os de su ca idad
d spensa sus Sac amen os lo mismo al absolu is a que al epublicano al mode
ado que al p og esis a. En el emplo lodos se con unden; en el con esona io o
? p- nCia al Un,° SOb e,el 0 . 0; en Cl PÚ,PÍ 0 á lod°s h^ la 2 Z Z C
E W ep ende con la misma se e idad; en los hospi ales á odos p o-
ga los mismos consuelos; en el iempo de pes e no p egun a á qué na íido
pe enece aquel, en cuyo soco o se le llama. ¡Oh! ¡Qué he mosa es la Iglesia
c is iana mayo men e en épocas de u bulencias, calamidades y desas es' &- )ué
in e esan e es el cle o ca ólico, si no sele juzgase con p e ención y con e S
No, el cle o ca ólico no es enemigo del pueblo ni de las ins i uciones popu
la es. Es enemigo de los alsos amigos del pueblo, de los que le ex a ian, de
los que le a as an á desmanes, cuyas e ibles y unes as consecuencias nadie
sien e después mas que el pueblo. El cle o no puede se enemigo del pueblo;
po que ha salido del pueblo, po que en el pueblo es án sus pad es, sus he ma
nos, sus compañe os de in ancia; po que el pueblo, y especialmen e el pueblo
pob e y que su e, ba sido siemp e el obje o especialísimo de las p edileccio
nes del cle o ca ólico, asi como lo ué de las de su di ino Maes o Jesuc is o.
El cle o ca ólico no es como el cle o p o es an e, e aído de las masas, ale
jándose de pa icipa , ni aun como es igo p esencial, de sus mise ias ó in o
unios. ¿Quién pa icipa mas de las calamidades públicas que el cle o ca ólico?
¿Quién con mas celo y abnegación que es e cle o co e á hace se el consuelo y
ol soco o del pueblo?
No p e endáis, pues, indispone al cle o con es e pueblo: con es o qui a íais
á es e pueblo su paño de lág imas, su gene oso men o , su p incipal ue za, y
la ue za de las naciones. Si, la ue za de las naciones; po que un pueblo mo
ige ado es echamen e unido con el cle o y di igido po es e, es in encible.
Con es a ocasion no podemos menos de eco da lo que pocos días ha decía la
Ibe ia, pe iódico poco sospechoso de aná ico. Reco dando el consejo que un
ey daba á o o ey de que su unie a á su pueblo, que iendo se an es amado
que emido, y asegu ando que ab azando a! cle o y al pueblo unidos no end ía
que em e , anadia: «¡Ve dad incon o e ible! Una ez unidos el pueblo y el
«cle o con el E angelio , ma chando delan e de la ci ilización, y no ol iendo
«jamás la is a a ás; eniendo el cle o p esen e que ha nacido de él y es pa a el
«pueblo, e á como ese pueblo ecibe con espe o sus bendiciones, y oye sus
«consejos, y con e e en e labio besa su mano bienhecho a, po que un pue-
«blo lib e es c is iano, y no puede menos de se lo.»
Mas nos cansemos en discu i ; agua demos los ac os y esul ados, que son la
mas elocuen e p ueba de la bondad ó malicia de los acon ecimien os que de ez
en cuando conmue en á las naciones. Ni aun los homb es juzgamos po los an e-
cocJoií cs-, p o>-<jao~bc iTOs~ ls o innas iTTeEa nú üs 5'" jTH3 ya"e o nos a e emos á
espe a hoy de un homb e lo que enia p edicando y sus en ando aye .
El cle o desea á no e eno a se los dias de p ueba, po que cie amen e
no son muy dulces el ex añamien o y el des ie o; pe o el cle o iene doc i
nas que sus en a , iene debe es que cumpli , y sob e odo una conciencia á
la que nunca hace aición po los in e eses e enos ni po odo lo de es e
mundo. Espe amos que el nue o minis e io ende á una mano amiga al cle
o : y el cle o abaja á en secunda las mi as ec as y bené icas del nue o
o den de ccsas; y que abajando de consuno ambas po es ades, en hace que
las palab as l i b e a d , m o a l i d a d , j u s i c i a , no sean aho a una men i a como lo
han sido an as eces, pod án bo a las e ibles huellas de lo pasado, y con
solida una e a de p ospe idad y en u a pa a la Religión y el Es ado. ¿Sal
d án allidas nues as espe anzas? Rogamos al cielo que no lo sean.
G anada 27 de Agos o de 1854.
(ad c/cJc
Pí eiie a.
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