UNIVERSIDAD DE MADRID
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CONFERENCIAS DOMINICALES
SOBRE
LA ED UCACION DE LA MUJER.
QUINTA CONFERENCIA
LA MUJER Y LA LEGISLACION CASTELLANA
RAFAEL M. DE LABRA,
Abogado del Colegio de Mad id.
21 de Ma zo de 1869.
MADRID,
IMPRENTA Y ESTEREOTIPIA DE M. RIVADENEYBA,
calle del Duque de Osuna, niim. 3.
1816 9
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UNIVERSIDAD DE MADRID,
CONFERENCIAS DOMINICALES
SOBRE
LA EDUCACION DE LA MUJER.
QUINTA CONFERENCIA.
SOBRE
LA MUJER Y LA LEGISLACION CASTELLANA,
RAFAEL M. DE LABRA,
Abogado del Colegio de Mad id.
MADRID,
IMPRENTA Y ESTEREOTIPIA DE M. RIVADENEYRA,
BIBLIOTECA HOSPITAL REAL
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UNIVERSIDAD DE MADRID.
CONFERENCIAS DOMINICALES
SOBRE
LA EDUCACION DE LA MUJER.
QUINTA CONFERENCIA.
SOBRE
LA MUJER Y LA LEGISLACION CASTELLANA,
RAFAEL M. DE LABRA,
Abogado del Colegio de Mad id.
MADRID,
IMPRENTA V ESTEREOTIPIA DE M. RIVADENEYRA,
calle del Duque de Osuna, núme o 5.
1869
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Es una cos umb e que de pu o p ac icada oca
ya los lími es de lo ulga , que odo o ado co
mience su discu so ecomendándose enca ecida
men e á la bene olencia del audi o io, y de al ma
ne a inspi an ho o á mi espí i u los luga es co
munes , y de al modo me domina la p eocupación
de con ae me al obje o p eciso de mi p opósi o,
que de o dina io, cuando me cabe el hono de di i
gi me al público, máxime si es un público ilus a
do, p escindo olun a iamen e de aquel ecu so,
dando po supues o que sin la bondad ajena di ícil
men e mis labios epi ie an lo que les dic a el pen
samien o; y sin emba go, Seño as, es a a de engo
que iolen a mis inclinaciones, engo que ec i i
ca mis hábi os, ecomendándome muy pa icula
men e así á ues a a ención como á ues a indul
gencia , dadas la ma e ia un an o á ida sob e que
he de discu i , y la índole, bas an e pe eg ina, de
las opiniones que pienso nada más que apun a .
Fue a de es o, debo econoce , y humildemen e
econozco, que con di icul ad hubie a podido en
con a se pe sona menos á p opósi o que yo pa a
ocupa es e pues o; y an o lo econozco, que segu
amen e no hubie a subido á es a ibuna á no o
za me las conside aciones que po muchos concep
os me obligan al dignísimo é in a igable iniciado
de es as Con e encias. La índole de mi o a o ia, mi
p opia na u aleza y los hábi os adqui idos en las
luchas de palab a á que me eo o zado po mi
p o esión ó po las inexcusables exigencias de mi
espí i u, se a ienen di ícilmen e con la palidez, con
la se enidad p opia de una cá ed a; así que, hoy
end é que hace es ue zos ex ao dina ios y de se
gu o no elices pa a eco da á cada ins an e que
no es oy en medio de un deba e, y pa a con ene
me en los lími es asignados á es e géne o de em
p esas po los elocuen es o ado es que p esidie on
en pasados dias es as ag adables cuan o p o echo
sas euniones.
Mas és e, después de odo, es incon enien e de
poca mon a, pues que oso as no enis á oi á un
o ado ilus e, ni podéis unda en él halagüeñas
espe anzas. El e dade o obs áculo es á en la na u
aleza á ida, desab ida, poco simpá ica del asun
o sob e que he de llama ues a bondadosa a en
ción.
Habla de la muje , hace un es udio psicológico
de es e se , que el ulgo oda ía no comp ende, y
que po an o no espe a aún en medio de la socie
dad c is iana, y después que los p og esos de la ci
ilización hacen imposible que á la luz del dia se
discu a si « iene alma la muje », ó si «la muje que
piensa es un animal dep a ado»; mos a cómo en
la di e sidad de sexos se aduce la di e encia del
pensamien o y del sen imien o, aunque es o no su
ponga que en la misma pe sona domine exclusi a-
men e uno de es os dos modos del espí i u; pene
a en la Sociedad á in de pone de mani ies o
cuán impe ec a es su o ganización, y cómo median
e las p eocupaciones que condenan á una alabada
igno ancia y una obediencia ciega á la mi ad del
géne o humano, al an mo alidad en las cos umb es,
a monía en la exis encia, ecu sos pa a la educa
ción y base pa a el p og eso; le an a el ca ác e y
la signi icación mo al y social de la muje , san i i
cada, como ha dicho un g an poe a, en odos los
momen os de la ida: cuando niña po la inocencia,
cuando esposa po el debe , y cuando mad e po la
abnegación; explica qué o den de es udios y qué
géne o de abajos cuad an mejo á la na u aleza
delicada y al espí i u sin é ico de es e bello y ado
able sé ; busca en la his o ia g andes modelos y
es ímulos pa a el pensamien o y el co azón; y en in,
descub i con disc e a mano las g andes in luencias
que en el cu so de los iempos han abajado y e-
cipacion del sexo débil en la polí ica, con qué a
se an calu osa se desc ibe á la muje , ensuciando
sus bellos piés y comp ome iendo sus di inas alas
en el ba o y las agi aciones de la plaza pública, y
cómo se p esen a á la deslumb ado a G-ala ea, es
cos áun los besos del a is a, y pasmado el mundo
con sus hechizos, ocupando la ibuna y encen
diendo las más b u ales pasiones, mién as el ien
o a eba a sus cabellos, la i a descompone su mi
ada, y el enesí, en onqueciendo su oz , hace que
de su cen ellean e en e despa ezca la p udencia y
pudo . Yo sé con cuán o ingenio y qué donosu a
se imagina un cong eso de cuyos escaños i adie
la g acia y la belleza, y una mino ía acudiendo á
odos l'os sec e os del coque isino pa a hace pasa
una pa ida del p esupues o que a ec e al ocado ,
así como un T ibunal Sup emo de Jus icia, que in
e umpe sus g a es unciones pa a que algunos de
sus miemb os a iendan á las ineludibles y u gen es
exigencias de la p opagación de la especie.
¿ Os eis ? — Pues más os ie ais á habe , como
yo, leído un lib o muy se io y muy g a e, en que
se apun an impo an ísimas conside aciones sob e
el pelig o que co e ía la causa de la libe ad y del
de echo á some emos inconside adamen e á la i
anía del bello sexo; débil, pe o seduc o ; incons
an e, pe o implacable en sus in ini as exigencias.
Mas obse ad, Seño as, que odo es o no oca
de en e la cues ión de de echo. Dad de ba a o
que odas esas c í icas, que odas esas exage acio
nes sean e dad. Pues ¡ qué! ¿ e) abuso de un de e
cho, los ex a íos cons an es de los homb es, los
e ec os i egula es de cie as ins i uciones, bas an
pa a que de una plumada desap ezcan ins i ucio
nes y de echos, sin pensa an es en modi ica el
medio en que unos y o os exis en, y cuya maldad
quizá sea la causa de an a ales esul ados ? Y po
o o lado , ¿es en es os iempos posible que una
pa e de la humanidad, lo mismo que un g upo
social, se e ija en á bi o pa a econoce bondades
ó achaca al as á los o os g upos, ó á la o a pa e,
esol iendo po sí y an e sí lo que se debe concede
y lo que se debe qui a ? P egun ad, Seño as, á
es os homb es que hoy co en po esas calles hen
chidos de o gullo con los de echos que la e olu
ción les ha econocido; p egun adles cuál e a el
agumen o que.á sus labios apun aba aye pa a
condena el monopolio que de la di ección de los
negocios públicos eje cían cie as y de e minadas
clases, conocidas bajo el nomb e de país legal?
Mas, p escindiendo de es o, Seño as, epa ad
que odas esas censu as pa en de un e o g a
ísimo, cual es el supone la coexis encia de la
muje e es ida de la pleni ud de sus de echos con
la sociedad al cual es en es os momen os. De es a
mane a el con as e es inmenso, las i egula ida
des e iden es; pe o igual sucede ía si j uzgásemos
á un ciudadano de los Es ados Unidos den o de
— l i
la, condiciones de los úl imos dias del Bajo Im
pe io.
Po el con a io, pa ad las mien es en que si la.
muje i e en el a aso mo al de que an o se ha
hablado en es as Con e encias, es debido en g an
pa e al es ado gene al de la sociedad; obse ad
que si la muje se ha de in eg a en sus de echos
y ha de adqui i oda su impo ancia debida, es
menes e que al compás y median e los p incipios
que de e minen es e cambio, se as o me ambién
el o den social, y en onces ad e i éis cuán ue a
de luga es án cie as c í icas, cie as sá i as y
cie as es añezas.
Fijaos, si no, un momen o. ¿En qué se basan
más comunmen e los que comba en ues a inge
encia en la ida polí ica pa a censu a la y ponei-
la en idículo? Pues se basan, p ime o, en lo g o
esco que se ía que ocupaseis al os pues os de la
adminis ación pública, y después, en lo incompa
ible que son con ues a mesu a y ues a delica
deza los g i os, los escándalos, las b u ales pasio
nes, y los excesos de odo géne o que oman po
asal o las plazas, los clubs y los luga es odos don
de se con o ie en cues iones polí icas. Pues bien,
¿ qué signi ica lo uno y lo o o, más que una al a
g a ísima de cul u a polí ica y un a aso no able
de educación mo al ?
Si p egun áis ue a de esa pue a qué es la ida
polí ica, y cuáles son sus condiciones y los de e-
chos que supone en los indi iduos, se os di á, de
segu o, que aquélla implica la acul ad que los ciu
dadanos ienen de in lui en la cosa pública y en
la ma cha de los negocios, y que los de echos de
los indi iduos se ex ienden, á más de es a in luen
cia gene al, á ocupa los pues os de la adminis a
ción y á empuña el imón del Es ado, sin o a
p epa ación que un pa io ismo acend ado y un
amo inmenso á la idea que domina en las es e as
del Gobie no.
Pe o es o es un g a ísimo e o . Los de echos
polí icos no pueden ni deben se i al modes o
ciudadano más que pa a desde su es e a obse
a la ma cha de las cosas, in lui en ella con su
opinión, po medio de la p ensa y de las eunio
nes , y come e po el su agio á los más ap os, á
los que han hecho un es udio de enido, y se han
dedicado á la ca e a de polí icos, como o os se
dedican á la de médicos o de come cian es, la
ges ión de los públicos negocios. Es also, com
ple amen e also, que odo ciudadano, po el me
o hecho de se lo, pueda y deba ocupa los al os
pues os de la adminis ación ; es also, y sob e
odo es p o undamen e inmo al y eminen emen e
pe u bado , que cualquie suje o, que cualquie
ad enedizo, sos enido po su audacia o ampa a
do de su ama de homb e p obo, pueda e iji se
de la noche á la mañana en homb e polí ico. Pa a
es o es necesa io habe es udiado, habe se p epa-
ado su icien emen e, ene cie a ap i ud y cie a
educación de que ca ece la inmensa mayo ía de los
ciudadanos; y al ol ido de es a e dad, y á la
p ác ica dia ia de lo con a io, debeis a ibui la
pe u bación del o den social, la ins abilidad p o
unda de las posiciones, el g an acío en la di ec
ción polí ica de los pueblos, esas imp o isaciones
escandalosas, esos desengaños, esa inmo alidad que
odos con enimos en econoce en nues a ida pú
blica, y que asimismo iene g a emen e comp ome
ida la exis encia del o den y de la libe ad en casi
odas las naciones de Eu opa.
Mas obse ad que en es e o den de cosas la ley
no puede hace nada. La ley debe deja ámplio
espacio pa a que las inclinaciones apun en y las ap
i udes se desen uel an. En cambio, aquí es don
de deben in lui con oda su ene gía las cos um
b es , echazando las acome idas de la audacia ó de
la igno ancia, y haciendo que sólo puedan llega á
la al a di ección polí ica los homb es educados ad-
hoc, los indi iduos do ados, na u almen e, de a
cul ades pa a ellos y que han sabido y que ido cul
i a es os a o es del cielo. Yo os pod ía deci
dónde algo de es o se ealiza, en los Es ados Uni
dos, po ejemplo, y has a cie o pun o en Ingla e
a; pe o no es és e el obje o de mi discu so, y la
cosa me ece muy de enida a ención.
Aho a bien, suponed á la muje ein eg ada de
sus de echos en una sociedad que po el p og eso
polí ico haya llegado á es e pun o. Cie o que po
d á legalmen e ocupa al os pues os, pe o cie o
ambién que las cos umb es, an o más espe ables
cuan o que no iolen an el más insigni ican e de
echo, no pe mi i án que impunemen e suban á
esos si ios los indi iduos al os de ap i ud, sin dis
inción de sexo, y que la muje , que ha podido se
eina en los e uel os iempos de doña Ma ía de
Molina y de Isabel la Ca ólica, sa is echa con po
de in lui di ec amen e con su opinión po la
p ensa, é indi ec amen e con su o o en los comi
cios , se abs end á de aquello que no sien e bien a
su debilidad ísica y la dis aiga de los al os debe
es y de las a enciones abso bedo as del boga do
més ico.
Po o a pa e, án es be dicho que el g a e in
con enien e que se ponía á la muje pa a que con
dignidad y con e icacia pudiese asis i a los comi
cios y subi á la ibuna e a la al a de mo alidad ,
de e dade a mo alidad que se echa de e en es as
euniones. Pe o ¿ es o no ha de ene é mino ? Pues
¡ qué! el espe o del de echo, y la educación polí
ica y social no ha de hace p og esos; po en u a
no los es á haciendo; y no son p ecisamen e los
mismos los p incipios ci ilizado es que han de dis
pone las cosas de modo que la muje salga de
la condición is ísima en que boy i e, que los
que han de e o ma nues as cos umb es publicas
de mane a que no se con undan los g i os con los
a gumen os, y las in ec i as con las azones ?
Pues bien; suponed que la si uación ac ual se
modi ica, con enid en que nues as cos umb es se
ban e o mado y que nues as euniones y nues os
mee ings oman un ca ác e digno y espe able; —
y po cie o que en es a ob a podéis eje ce g an in
luencia, como la habéis eje cido en Mad id asis
iendo á los magní icos mee ings que aquí se ban ce
leb ado pa a condena la in ame escla i ud de los
neg os, que, sin emba go, oda ía subsis e in eg al
seis meses después de la e olución de Se iemb e.
Dad po hecho que nues a educación social es o a;
¿ llama ía en onces la a ención que nues as muje
es ocupasen la ibuna y di igiesen al público la
palab a al modo que hoy mismo lo hacen doc ísimas
damas en los cong esos cien í icos del ex anje o?
¿ Qué di e encia hay en e es e público y el de la
plaza, sino la di e sidad de cul u a, la di e encia de
educación ?
Po an o, Seño as, los a gumen os que sob e
es e pun o se hacen, caen po su base; po que, en
p ime luga , en añan el ol ido de que el de echo
es á po cima del sexo y se e ie e sólo á la en idad
pe sonal, y después suponen á la muje ehabili
ada y digni icada den o de una sociedad inmó il
y e ac a ia á aquella idea.
Pidamos, pues, al legislado , que en es o, como
en odo , se con enga y espe e el o den de la na
u aleza, segu o de que és a iene abundan es e-
cu sos , que b o an á cada paso pa a e ena los
excesos y co egi las i egula idades, que pa ecen
más chocan es é incon as ables. Que el legislado ,
sí, se a enga al o den del de echo, y deje que las
cos umb es le suplan en aquello que á él le se ia
imposible p e eni ó ec i ica . Que la ley p escin
da de de alles y ap i udes indi iduales; pues que de
lo con a io, si ues a debilidad es azón su icien e
pa a que se os eden cie os pues os, muy bien po
d íais p egun a po qué la o aleza de cie os o
bus os a ones no es causa bas an e pa a que el le
gislado , siquie a po .pu a es é ica, les p ohíba
ende lo es , co a pa ones y ende cin as. Que
la ley, en in, sea lógica; y pues que en nues os dias
ha p escindido del p i ilegio que an iguamen e os
die on las Pa idas de pode alega su igno ancia,
y pues que el Código Penal no econoce ues as
laquezas siquie a como una causa a enuan e, que
consigne odos ues os de echos, y que así como os
impone oda la esponsabilidad de un homb e, os dé
la pleni ud de su libe ad.
Ha o comp endo que es o nos ha de cos a algún
abajo; po que aquí, como en casi odos los casos
análogos, las íc imas son las que p incipalmen e ha
cen di ícil su edención. Las cos umb es y las leyes
se dan las manos pa a esis i los a aques, y oso as
— pe donadme que os lo diga— insipien emen e c i
icáis y albo o áis siemp e que alguna muje ilus e
iene el a e imien o de queja se de su si uación,
soña dias más elices y esc ibi , po ejemplo , que
sólo sois «niño op imido, á quien se hace siemp e
gua da silencio, ó niño mimado, que impone sus
i egula es cap ichos.» Po eso, epi o, nos ha de
cos a abajo que ues as manos no aplaudan esa
ase p e enciosa, aunque en ealidad ulga , «que la
muje no se ha de ocupa de polí ica», siquie a la
polí ica sea la paz y la gue a, el o den y la u
bulencia , la iqueza y la mise ia, el es ancamien o
y el p og eso, el despo ismo y la libe ad.
Mas con e id la mi ada á la ida ci il. No e-
neis mo i os,. Seño as— ha o lo econozco — pa a
sabe la di e encia que a de la ida ci il á la ida
polí ica, y ampoco engo yo el espacio su icien e
pa a en a en las explicaciones opo unas. Fijaos
sólo en que la una aba ca las elaciones del indi i
duo con el Es ado y da base á las ins i uciones de
gobie no, mien as la o a ab aza las elaciones de
los indi iduos en e sí, condiciona la amilia y ga
an iza la p opiedad. Aho a bien; epa ad lo que
sois den o de la ida ci il.
Pa a es o acep ad una di isión, que no es cien í
ica, pe o que se i á pe ec amen e pa a que nos
en endamos. Conside ad á la muje en cada uno de
es os es es ados : de sol e ía, de ma imonio y de
iudez
.....
Y digo mal; sup imid el úl imo es ado,
po que la muje iuda es casi an o pa a la ley co
mo la sol e a. Es an lib e como és a, y sólo— po
las azones que luégo di é— pa ece in e io consi-
¿e ando que si el ma ido ha nomb ado u o á sus
hijos, la iuda no puede se u o a de és os, y si
siéndolo con ae segundas nupcias, necesi a de g a
cia especial pa a con inua cuidando á aquellos pe
dazos de sus en añas, y en in, si el ma ido mue e
in es ado, sólo en a á la he encia en de ec o de des
cendien es, ascendien es y pa ien es den o del
cua o g ado; doc ina que sólo iene una excepción,
a ándose de la iuda pob e, indigen e, que goza
del de echo de pe cibi la cua a pa e (cua a ma
i al) de los bienes del di un o.
Fijémonos, po an o, en la muje sol e a, mayo
de edad y emancipada, ca ác e que no adquie e
has a después de mue o el pad e, y no á los 25 años,
como ulga men e se dice. Después habla é de la
muje casada, como esposa y como mad e.
Es cosa, Seño as, e dade amen e admi able la
in eligencia que man ienen las cos umb es y las le
yes pa a compensa las unas las ca gas de las o as
en es e pa icula , y es o una ez más demues a
cómo la na u aleza iolen ada eob a, po los me
dios que iene, con a los e o es y las injus icias
de que es íc ima. Así se obse a que cuando la ley
ap ie a más, y más ebaja el ca ác e de la muje ,
las cos umb es la le an an, y mien as el legisla
do sanciona la i anía, el público, la masa, sin
da se cuen a de ello sin duda, lib e y espon ánea
men e, dedica á la íc ima su conside ación y sus
espe os. Sólo que es a compensación de las eos-
Os asomb a, Seño as; y en e dad la cosa debe
ma a illa os, po que sólo nues as leyes, en el mun
do de nues os dias, sancionan a opello semejan e
de odas las con eniencias, ag a io an gigan esco
de odos los sen imien os, es igio an epugnan e
de épocas y ci cuns ancias que po dicba ya pasa
on.
Yo bien sé, Seño as, cuan o se dice pa a jus i i
ca cie os p ecep os de la ley y pa a excusa o os,
á odas luces insos enibles. El ma imonio, se ob
se a , es una sociedad que debe ene su di ec o ,
que necesi a un ep esen an e; y siendo es o así,
imposible es que coexis an den o de la amilia dos
de echos igualmen e pode osos y a asallado es, y
al público den la ca a dos ep esen aciones de igual
ue za é impo ancia.
Yo con engo en casi odo es o; mas epa o am
bién que si el ma imonio bajo el aspec o ci il es
una sociedad, debie a ene se sob e él muy en cuen
a que los de echos y las obligaciones en las socie
dades o dina ias pa en del con a o, del pac o so
cial ; que las condiciones son muy a ias y e is en
di e sas o mas; y en in, que sob e la p e isión
legal queda siemp e la olun ad de los con a an
es. Sin emba go, en España no hay más que un
modo de ma imonia , y odas las condiciones es
án ijadas de an emano.
Ve dad es que las legislaciones ex anje as se
ap oximan bas an e á es e igo , p ohibiendo que
se pac e nada sob e las pe sonas y los de echos y
los debe es ma imoniales de los esposos; pe o, so
b e es o se , en mi sen i , p o undamen e equi o
cado, nó ese que en F ancia, en Ingla e a, y so
b e odo en Po ugal, cuyo Código Ci il de hace
dos años es el p ime o del mundo ci ilizado, han
o o la egula idad del ma imonio, la in lexibilidad
del con a o p e is o y sancionado po la ley, ha
ciendo posible un núme o bas an e ex enso de con
diciones po es a i as en lo que se e ie e á los bie
nes, á los in e eses de los esposos — dejando siem
p e á sal o los de los hijos.
Á es e pun o no han llegado nues as leyes, y
así no enemos más que un molde, no poseéis más
que un medio pa a el ma imonio. Quizá ues a
dignidad esis a alguna de las cláiisulas del con a
o; quizá comp endáis que po pu o amo ó ap e
ciando o as ci cuns ancias de ues o esposo, po
néis ues o po eni y el de ues os hijos en ma
nos poco ap as pa a la ges ión de in e eses; quizá
os es emezcáis al pensa que no eneis más que una
au o idad p es ada sob e ues a amilia
.....
pe o
no hay emedio; si no os casais así, a e gonzaos y
su id, ues o enlace no es ma imonio.
Que ales e o es ienen su emedio, cosa es que
ácilmen e habéis colegido; pe o yo no debo abusa
de ues a indulgencia, ni puedo de ene me en es e
pun o, que exige g andes desen ol imien os. Bas e
indica las e o mas indispensables: p ime o, el e
conocimien o pleno de la pe sonalidad ju ídica de
la muje ; después, el ma imonio ci il, que sepa a
el con a o del sac amen o y hace posible la aplica
ción al p ime o de la libei’ ad comple a de con a
ación; e ce o y úl imo, el consejo de amilia, que
ocu e á los con lic os posibles en e pad e y ma
d e , e es idos en ambos de la pa ia po es ad. —
No c eáis que és as son pu as eo ías; los unda
men os de ales e o mas es án echados ya ue a de
España, si bien los ob e os de es e g an edi icio no
han podido oda ía ence cie as p eocupaciones,
ni p osegui su emp esa con la calma y la ene gía
que equie e el caso. Sin emba go, ello se á.
Voy á e mina , Seño as; pe o án es pe mi idme
que, cual acos umb o, ea de esumi cuan o os he
dicho, y que habéis acogido con una a ención y una
bondad oda ía supe io es á mis deseos. Veamos de
p ecisa el obje o y el in de es e discu so.
Lo habéis is o, Seño as : la ida polí ica os es á
has a cie o pun o edada, y sob e odo, el in lui en
ella di ec amen e po ues o o o, p>o comple o os
es á p ohibido. Hay en es o más de una con adic
ción; pe o odo lo eclipsa el e o y la injus icia
gene al de la doc ina, que aducen de un modo
análogo las leyes españolas y las ex anje as. — En
cuan o á la ida ci il, ha o habéis comp endido la
in e io idad y el desampa o á que ienen condena
do al sexo débil nues as leyes, que en es e pun o
an muy de as del es o del mundo ci ilizado.
Aho a bien; ¿és ó no e dad que an as injus i-
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cías y an os e o es dan base sob ada á las c í icas
de los pa ida ios de l a e m a n c ip a c ió n d e l a m u
j e ? Y ¿és ó no cie o que la co ección de es os
i i an es abusos, de es as somb as de una sociedad
bá ba a, po ningún concep o en aña la p os i u
ción de la muje en la ida polí ica, ni menos la di
solución de la amilia? ¡Oh! no. Lo que noso os
pedimos, al eclama la digni icación de la muje ,
es que se con inúe la ob a de libe ad que iene
ealizándose de un modo an ené gico en oda la
edad mode na, y con o me á la que el o den se a
asen ando en sólidas bases, y el legislado abs e
niéndose de pone su impía mano en la a monía de
las cosas, c eada po Dios. Lo que noso os que e
mos es no iolen a los in e eses, ni he i los sen
imien os, ni ab ica una amilia, ni compone
una sociedad; po que ememos la eacción de las
cosas comp imidas, y po que a ándose de la so
ciedad, de la amilia y de la muje , sabemos que
donde la ley c eó un G imnello, la na u aleza p on o
escupió las Ph ines y las Aspasias.
Aho a, en cuan o al in de es e discu so, epa ad
en lo que án es os dije. Es necesa io que odos se
pamos el ca ác e y la signi icación que la ley nos
econoce, p ime o pa a i i , y después pa a p ocu
a , si no es lo debido, su e o ma y nues a en
aja. P esumo que algo sabéis de lo que sois, y o o
poco de lo que debeis se .
Aquí hay una emp esa g a e y que os es a p i-
mo dialmen e encomendada, po que si á odos nos
impo a, el ues o es el in e es mayo . Pe o cui
dad del camino que habéis de segui , y de los e
cu sos á que habéis de apela .
La doc ina de l a e m a n c ip a c i ó n d e l a m u je ha
ecibido sus más e ibles golpes á causa del ca ác
e y de la o ma con que se ha p esen ado. La
p opaganda con ulsiona ia y ca alép ica de las e
no ado as yankees é inglesas, las deso denadas
eo ías y las lúb icas p ác icas del sansimonismo
ancés, las exage aciones de los esp i s o s eme
ninos, que han llegado á esc ibi el e angelio del
amo lib e,y á sos ene que «elhomb e, después de
odo, no es más que una muje impe ec a»; es os
han sido, quizá más que nues as g ose as cos um
b es y que los in e eses c eados y que ues as
mismas p eocupaciones, el o midable enemigo de
la ehabili ación, mejo aún, de la edención del
sexo débil.
Voso as eneis o o camino : no ol idéis el me
dio en que i ís, y epa ad que en cie as emp esas
hay que ene en cuen a la jus icia, sí; pe o no lo
ol idéis,— ambién la e icacia.-—Ap o echaos délas
a mas que eneis en ues as manos.
Cie o que po medio de la p ensa ( y á Dios
g acias, en ues o seno se encuen an muje es ilus
es, de ello muy capaces ) podéis in en a ues o
empeño, y que debeis mos a con ues a p esen
cia en cie os si ios el desp ecio que os inspi an mo-
es y c í icas idiculas, si no ue an indignas. Pe o
con es o, quizá an es que eso acudid á o os medios.
E idenciad en odos los momen os que conocéis
ues a si uación, que no es áis sa is echa de ella
y que deseáis su mejo a. P o es ad en el seno de la
amilia, en las e ulias, en las con e saciones ín
imas, con a las ulga idades de guan e blanco, que
con una ño os en ían un insul o, y con una pala
b a lisonje a á esos encan os ísicos que el iempo
bo a, abo e ean ues a dignidad de se lib e, ues
o ca ác ea de pe sona, que es inmo al. Y sob e
odo, ¡ mad es! educad á ues os hijos en el san o
amo , en la implacable pasión de la libe ad y de
la jus icia. — Los medios son pode osos, po que las
g andes iniquidades se sos ienen de o dina io, más
que po la maldad de los op eso es, po la igno an
cia y el en ilecimien o de las íc imas; obse ad
que si los g andes cambios, las g andes e o mas en
la his o ia, han enido po las dos ias de la gue a
y de la in luencia pací ica, el iun o mayo y el
más du ade o ha siclo el ob enido po el segundo
de es os caminos. Yed los cambios polí icos, san
g ien os, empes uosos, o midables
.....
pe o ¡cuán
as caídas, cuán as decepciones i esis ibles! ¡qué
dolo es, qué e ocesos! Yed las as o maciones de
la amilia
.....
len as, anquilas, insensibles; ¡ pe o
inmensas, p o undas, impe ecede as é incon as a
bles ! Elegid, Seño as, es e camino. Yo os asegu o
que se éis in encibles.
Y no c eáis que po que la ob a sea conside able
el é mino de ues a emp esa sea ex ao dina ia
men e lejano. Di icul o, sí, que aquí noso os mis
mos eamos á la muje plenamen e ehabili ada;
pe o obse ad que de la muje sol e a de hoy, al
cual el Código Me can il la a a, á la muje eman
cipada al modo que yo lo en iendo, hay de segu o
mucha menos dis ancia que del sie o que nues os
abuelos conocie on al amanece el siglo x ix , al
ciudadano que anda po esas plazas, in eg ado de
sus de echos po la Re olución de Se iemb e.
Fue a de es o, po ues a emancipación aba
jan odos los in e eses del siglo; po que, así como
las injus icias se enlazan y sos ienen, así un p o
g eso llama á o o p og eso. — Donde apenas hace
diez años la iuda e a quemada sob e la umba de
su esposo, y la india es ujaba en e sus b azos á la
ie na niña pa a que no siguie a la mala en u ada
sue e de la muje , la mad e no e-ame icana, eal
zada y espe ada allí como en ninguna pa e, en
seña noblemen e á su hijo á dele ea en aquellos
pa ió icos lib os, cuyas p ime as palab as son: god
and libe y. La misma pa icipación de la muje en
la ida polí ica, el mismo de echo de su agio es e
clamado aho a po las Con enciones de los Es ados
Unidos. En Ingla e a, donde la muje cuen a con
un de enso ilus e, con uno de los p ime os publi
cis as de aquel país, con Jhon S. Mili, muchas se
ño as ecien emen e han pedido, aunque sin éxi o,
una acla ación de la laman e ley elec o al en el
sen ido de p escindi del sexo; y po úl imo, en esa
ie a que de en e los ma es oceánicos se alza, y al
mundo se p esen a, como Yénus, o nada de odas
las g acias y odos los esplendo es; en la Aus a
lia, donde hoy la libe ad luce como en ninguna
pa e, el su agio de la muje es á econocido, y su
o o es un hecho, una ealidad, una conquis a de
ini i a de la ci ilización.
La idea, pues, cunde. Ap o echad, Seño as, el
mo imien o del siglo, y no os a ed e la esis encia
que las p eocupaciones p esen an. Los e o es se
desmo onan y el nue o espí i u los iene abajados
po den o. Es amos en una época de liquidación; y
si a damos, es po que las ca gas son muchas y debe
mos, no sólo de oca , sino sus i ui ; que en es o se
di e encia nues o siglo del siglo x m ; y si oda
ía os impone la apa en e se enidad de algunas e
ibles injus icias y cómo le an an sus cabezas en
medio de la ieb e e oluciona ia, epa ad que ya
el nue o espí i u, sólo al e las, se e uel e y se al
za, y como agi ado ma , las escupe con sus olas y
con sus mugidos les anuncia la mue e.
Fiad, pues, Seño as, é in luid y abajad; que si
la emp esa es g a e, los ecu sos son pode osos y la
idea magní ica, y sólo po es e camino yá es a cos
a p og esa la humanidad.
He d ic h o .