Trabajos recientes sobre los conversos
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TRABAJOS RECIENTES SOBRE LOS CONVERSOS H MI propósito, expresado ya en ocasión anterior, de dar cuenta en estas páginas de todos los trabajos que vayan aparecien do sobre judeoconversos españoles, se revela como algo de muy di fícil cumplimiento por el gran número de libros y artículos que ha bría que reseñar, algunos de los cuales resultan de difícil o imposi ble consulta. Pero el buen deseo subsiste, y ya que no pueda ser Ín tegramente cumplido, trataré al menos de dar cuenta de los tra bajos más importantes de este género que lleguen a mis manos. Por excepción en esta clase de estudios, que no suelen traspa sar los linderos de un reducido círculo de especialistas, la obra de D. Julio Caro Baroja: Los judíos en la España moderna y con temporánea, aparecida en 1963 (aunque el pie de imprenta rece 1961 ), ha constituí do un éxito de público y, en general, de crítica. Sin duda ha sido también un éxito editorial, porque, a pesar de su elevado precio, la obra está obteniendo amplia difusión. Se ins cribe así entre el reducido número de obras que, concebidas coh criterio rigurosamente científico, llegan hasta el hombre culto de tipo medio, y creo que, abstracción hecha de cualquier otra consi deración, debemos felicitarnos de que el tema de nuestros estu dios y los resultados de nuestros esfuerzos salgan del campo eru dito y se conviertan en elementos de cultura general ; sobre todo si, como en este caso, no se trata de meras curiosidades sino de algo que ha in:Buido muy hondamente en nuestra vida nacionaL su Discurso de Ingreso en la Academia de la Historia (La Sociedad criptojudía en la corte de V) Ca::-c Baroja explica
I46 A. DOMÍNGUE.Z ORTlZ [2] cómo había evolucionado su vocacíón: ((He sido hombre que ha andado a tientas en su vdcación: historiador de la Antigüedad, con ribetes de arqueólogo primero, etnógrafo después, al fin dudé entre la Antropología Social y la Historia Social, y hé aquí que, rondando la cincuentena, es cuando puedo afirmar que es esta última disciplina la que pienso seguir cultivando preferentemen te mientras vivan. Dos grandes minorías religipsas de honda in fluencia en nuestra historia, judíos 'Y moriscos, han atraído su aten ción. A Los moris�os del reino de Granada consagró hace pocos años un libro de gran valor, pero más bien con carácter de reco pilación e interpretación, pues aun no se había decidido a bucear en nuestros archivos para sacar a flote sus inmensos tesoros iné düos. Respecto a los judíos, una primera muestra de su nueva voca ción nos la ofreció en su monografía sobre Criptojudaísmo en Es paña, inserta en el volumen misceláneo Razas y linajes. Era un breve esbozo, un anticipo de la obra que ahora comentamos; tra tábase de un estudio todavía poco elaborado, en el que, como fru to de extensas lecturas, se exponían una serie de datos de desigual valor, algunos aceptados sin suficiente crítica. A veces reaparece este defecto en Los judíos en la España moderna y contempo ránea. Vengamos a esta última producción. De la sensación que ha causado habría no poco que decir, pues ha sido una de las escasas obras histórícas que han sido ampliamente comentadas. Un pe queño pero auténtico acontecimiento intelectual, de los pocos que en nuestro apático ambiente científico pueden registrarse. Sería interesante hacer una <<reseña de las reseñasn, que se prestaría a curiosas reflexiones, pero prefiero evitar este terreno resbaladizo y concretarme a decir algo sobre la obra misma. Su lectura con duce por de pronto a una consideración de tipo general: el la mentable aislamiento, la desconexión en que vivimos los pocos que nos dedicamos en España a menesteres históricos. No sólo se ignora el trabajo de equipo, sino que los pocos especialistas de una )Cuestión trabajan a veces paralelamente sobre el mismo tema sin ayudarse y aun sin conocerse. Así lo hemos visto hace poquí simos años con los estudios simultáneos sobre moriscos de T ulio Halperin y Lapeyre; más recientemente aún, con los de Elliott y Zudaire sobre la revolución catalana de 1640, y tantos otros ca-
[3] TRABAjOS RECIENTES SOBRE LOS CONVERSOS I47 sos que podrían citarse. Don Julio Caro Baroja confiesa que sólo ha conocido mis trabajos, el libro de Sicroff, el artículo de Révah sobre los marranos, etc., cuando su obra estaba muy avanzada o casi concluída. ¡ Cuánto trabajo inútil podría ahorrarse con una mejor organización del trabajo científilco ! Esperemos que de tan� tas toneladas de planificación toquen a los investigadores algunas partículas que contrarresten nuestro celtibérico individualismo. Externamente, la obra se presenta bajo la forma de tres grue sos volúmenes pulcramente editados, sin erratas (rara avis} y avalados con numerosas ilustraciones, 1algunas, es verdad, muy remotamente relacionadas con el texto. El primer volumen se abre con cinco capítulos preliminares en los que el autor hace gala de sus extensos conocimientos ; pero el tomar los asuntos ab ovo Ledae también tiene sus inconvenientes, aparte la prolijidad, co mo el,autor habrá podido comprobar por ciertos ataques dirigidos contra este flanco débil. En capítulos su¡cesivos se trata de «La aparición del conversan, <<Los orígenes de la lnquisiciónn, <<Goti cismo y judaísmo>> (con un merecido varapalo a quienes pretenden identificar el concepto de España con una determinada ideología) para llegar en el !Capítulo X al tema de la expulsión de los judíos, que después de la aparición del libro de Suárez F ernández hay que revisar por completo. Caro Baraja, después de discutir las di· versas cifras, se inclina por de 400.000 para el total de he breos, de los cuales emigrarían 160.000. La primera cifna es de masiado alta, teniendo en cuenta la profunda decadencia de casi todas las aljamas peninsulares en el siglo XV ; y me parece que las fuentes dan la impresión de que fueron más los que prefirie ron el destierro al bautismo. Otros cuatro capítulos se consagran a la diáspora hebrea en los diversos países de Europa, Africa y Oriente; para estos últimos utiliza curiosas noticias del Itinerario de fray Pantaleón de Aveiro y, en general, aunque en esta parte haga escasas aportaciones documentales, su vastísima lectura le ha permitido recopilar textos sumamente curiosos. Después de haber explicado la génesis del judaizante, se ex tiende en la segunda parte de este volumen sobre su posi1ción den tro de una sociedad que lo miraba con recelo ; el aparato represi vo, la coacción externa, los reflejos variadísimos que según las circunstancias y los temperamentos provocaban una situación de peligrosidad física y de inquietud espiritual, la insoportable ten-
A. DOMÍNGUEZ ORTIZ sión a que vivían sometidos hombres que, o bien se veían forza dos a fingir una creencia que no sentían o, por el contrario, no lograban convencer de que su conversión era sincera ; y esta dis paridad de actitudes podía encontrarse en el seno de una misma familia, donde ((podía darse el caso de que hubiera unos miem bros tan fanáticos como judíos que terminaban en la hoguera mientras que otros, metidos a teólogos y sacerdotes católicos, hu bieran sido capaces de encender la hoguera misma>>. Más aún, este desgarramiento espiritual podía darse en la conciencia de un individuo, vacilante entre ambas formas de fe. Apenas podría en contrarse en la historia un conflicto íntimo tan lacerante, tan ex tenso y duradero como éste. Esta tensión, que aniquilaba a los débiles, fortificó a otras al mas privilegiadas y las llevó a realizar empresas intelectuales y logros materiales que tal vez puedan explicarse como derivativos o exutorios; ansia de sabiduría, riqueza y poder como compen sación a muchos desprecios y humillaciones. Caro Baroja estudia muchos casos apoyado en abundante documentación, en su ma yoría procedente de los procesos de la Inquisición de Toledo con servados en el Archivo Histórico Nacional, y me parece muy acertada la observación que apunta (oap. X) acerca de la superio ridad de la documentaiCÍÓn sobre los testimonios literarios para la reconstrucción del ambiente social. El segundo tomo es, sin duda, el de más valor, gracias a la utilización de abundante documentación inédita ; en él hallamos capítulos monográficos, como el dedicado a Núñez Saravia, ban quero de Felipe IV, y otros de alcance más general, ya sobre ca tegorías profesionales (médicos, hombres de Iglesia) ya sobre es tatutos de limpieza, polémica pro y antijudía, etc. La riqueza de información que en ellos se despliega es extraordinaria, y serían precisas muchas páginas para tratar de resumirla. El tercer tomo nas relata primero ((El final del conflicton, es decir, la persecu ción de los judaizantes durante el reinado de Felipe V que, con tra ciertas ideas admitidas, fue en este punto más duro que su anteiCesor. Todo lo que viene después es mero epílogo, quizás algo difuso porque desde la segunda mitad del XVIII el judaísmo español, con todas sus glorias y miserias, ya no era más que una sombra fantasmal ,y lo que con seguridad puede decirse de él cabe en muy pocas páginas.
[5] TRABAJOS RECIENTES SOBRU LOS CONVERSOS 149 Mención especial merecen la selección de textos msertos en los apéndiJces, entre los que hay algunas piezas, como el acta del tormento aplicado a Méndez Silva, que son de un valor histórico y humano muy notables. Cierran este tercero y último tomo una nutrida bibliografía e índices. Obras de esta envergadura tienen que ser forzosamente des iguales; no se puede pedir a ningún autor que trate con idéntica autoridad y competencia sobre cuestiones que ocupan y desbor dan la Geografía peninsular durante centurias. A mi juicio, sus mér¡tos superan en mUJcho a sus defectos ; su inf.ormación es am plísima, y si es verdad que se le ha escapado algo de lo ya sa bido también es cierto que nos ha dado a conocer muchas cosas nuevas, y que entre la labor de recopilación y la de síntesis ha realizado una tarea utilísima que difícilmente será superada. Su imparcialidad me parece indudable y no es el menor mérito en un trabajo de esta índole ; ello no quiere decir que se excuse de for mular juicios; incluso a veces reaparece en él algo de la temible capacidad de crítica que le viene por herencia ; pero lo que en don Pío era trallazo brutal y con frecuencia injusto, en el sobrino es reRexión grave o ironía punzante, casi siempre muy merecida. Párrafo aparte merece el método, que quizás historiadores pro fesionales juzguen aún poco maduro ; yo encuentro en él, no sólo una juiciosa aplicación del método sociológico, por ejemplo en su interpretación del debatido caso del Niño de la Guardia, sino una cualidad que es muy rara, sobre todo entre sociólogos; la facul tad de no perderse en generalidades, de no olvidar que, en último término, la Humanidad es un conjunto de individuos singulares; esta inserción del elemento biográfico, no como mera anécdota, sino como célula social, se da muy raras veces. Recientemente, Mr. Chaunu elogiaba al Sr. Giménez F ernández por haberlo con seguido en su Fray Bartolomé de las Casas; creo que Caro Baraja merece iguales elogios por sus detallados análisis de grupos fa miliares. En una obra de estas dimensiones no resulta difícil cazar gún gazapo, pero esta caza me pare<:e poco deportiva. Los repa ros que debo formular son de orden general. Ante todo diré que no me acaba de convencer el título ; es rotundo y publicitario, pero no muy exacto, porque prescinde de los conversos, que en número y calidad superaron a los auténticos judíos; me refiero,
ISO A, DOMÍNGUEZ ORTJZ r6' L j claro está, a 1a Edad Moderna, en la que no tienen figuras com parables, ni de muy lejos, a las de Vives, Vitoria o fray Luis de León. Los controversistas de aquel tiempo asimilaban a los ju díos a quienes sólo tenían unas gotas de sangre judía, pero nos otros no debemos adjudicar en bloque al hebraísmo la masa con versa. Otra observación. La obra ganaría, ,creo yo, reduciéndola de volumen ; hay bastantes redundancias, digresiones y detalles poco significativos. La cosa es muy patente, sobre todo, en los dos ex tremos: al principio •Y al fin. Los largos capítulos iniciales son 1os que se han prestado más a la crítica ; el autor, que no es un espe cialista del hebraísmo medieval pudo limitarse a una breve intro ducción, amplificar el relato en el siglo y entrar de Heno en materia a partir de 1492. Los capítulos finales también ganarían con una reducción, porque después de la gran represión del reí nado de Felipe V, el judaísmo deja prácticamente de existir en España: todo lo que se sabe con seguridad de su desarrollo ulte rior cabe en muy pocas páginas ; alargarlas recogiendo briznas de infDrmación, detalles minús,culos y rumores incontrolables, más bien disminuye que aumenta el mérito de la obra. Incluso en el cuerpo de ésta, en las densas y preciosas páginas dedicadas al siglo XVII, podrían podarse algunas cosas. Sé lo que cuesta a un investigador prescindir de datos que tal vez le ha costado mucho trabajo adquirir : pero éste es un sacrificio al que debe resignarse en aras de la calidad y bien ordenada arquitectura de la obra. La misma labor de poda podría hacerse en la bibliografía, suprimiendo libros de los que nD se ha utilizado más que alguna anécdota de dudoso valor y reemplazándolos pm otros de más se gura información. No es el Sr. Caro Baraja el único que ha dedi cado más tiempo a perseguir rarezas bibliográficas que a adquirir obras recientes ; es un defecto disculpable, pero defecto al fin, y no deja de extrañar ausencia de libros y artículos de Kellen benz, Benito Ruano, Márquez Villanueva, Alvaro Santamaría, Eusebio y otros, todos los cuaies han sido reseñados en el Español. éxitD alcanzado por muy probable que Caro da edición ; y como no es uno que comentamos es tal que creo tenga que hacer una segun de esos historiadores remolones
[7] -tRABAJOS RECIENTES SOBRE LOS CONVERSOS I SI que a diez o veinte años de distancia se atreven a reimprimir una obra ya superada, sino que es un hombre pleno de dinamismo y de afán de superación, no dudo que esa segunda edición, lima das las inevitables tachas, quedará aun más ceoca que la actual de esa inalcanzable meta que es la obra histórica perfecta. Con posterioridad a la aparic1Ón de su obra principal, el Sr. Caro ha dado a luz otros dos trabajos demostrativos de que man tiene su interés por el tema: su discurso de ingreso en la Acade mia de la Historia en la que agrega nuevos datos a los que reco piló en el segundo tomo de Los judíos ... sobre la actividad de los marranos portugueses en la España del siglo XVII, especialmente en el campo de las finanzas públicas, y un artículo en el tomo se gundo del Homenaje a D. Ramón Carande (pág. 59-94) acerca de ((El proceso de Barto1omé F ebo11. Como la obra principal, es tas monografías tienen un valor que rebasa el del puro semitis mo ; los futuros historiadores de la Inquisición y de la Economía española, habrán de tenerlas muy en cuenta. * * * fv1encionemos, de una manera sucinta, algunos otros trabajos aparecidos en los últimos años. En el citado volumen del <<Homenaje a D. Ramón Carandeil, D. Juan de Mata Carriazo ha publicado un breve pero muy inte :·ess,nte estudio titulado La Inquisición y las rentas de Sevilla (p2ginas 95-114), que documenta con datos concretos la desorga nización que sufrió la Hacienda municipal sevillana a consecuen� cia de persecución de los conversos que administraban sus :rentas. 1narranes, de es el tomo 2.0 dicho autor, que se define judío, aunque no creyente. de agradable lectura, no tiene pretensiones de originalidad. que es ocupa, con , el más amplio espacio, y justo es consignar que si tono es favorable a Jos hebreos, no tiene sabor acre y polémico que desluce los escritos de otros autores. No es obra de un hispanófobo, ni de un enern¡go
152 A, DOMÍNGUEZ ORTIZ [8J Su información del Medioevo, extensa, con citas de libros que no son fácilmente accesibles, presenta inexplicables lagunas en cuanto a las fuentes españolas. Para la Edad Moderna y el pro blema de los conversos utiliza sobre todo los trabajos de Baer, Domínguez Ortiz, Sicroff y Roth. Un solo documento es citado (páginas 250) y no carece de interés, porque es un nuevo argu mento (no es el único) de que e1 antisemitismo español no fue es pontáneo, sino producto de un ambiente histórico y social; cuan do se hallaban en el Extranjero, los españoles actuaban con arre glo a su verdadero carácter. Dicho documento, enviado al conde de Maurepas por el agente francés en Liorna. da Silva, en 19 de marzo de 1736, con motivo de la retirada de la guarnición espa ñola de dicha ciudad. contiene este párrafo: «La nation juive perd beaucaup en perdant les Espagnols, n 'étant pas croyables les bons traitements q 'elle a éprouves et la justice sans Íntéret que ceux-ci luí ont rendue dans les occasions qui se sont presentées, a la con fusion des gens du pa.ys qui s' attendaient que, •.:o m me en Espag ne, ils seraient ici le fléau de cette nal�ion. Et les Espagnols clisent hautement qu'ils n'ont pas trouvé dans ce pays d'autres que les juifs qui les aient bien traités et servís fidelementll. Según el notable erudito D. José de la Peña y Cámara, Di rector del Archivo de Indias, hay muchos indicios para sospe char la ascendencia conversa del famoso historiador de Indias Gonzalo Fernández de Oviedo. Esta es la conclusión que se des prende de su trabajo «Contribuciones documentales y críticas pa ra una biografía de Gonzalo F ernández de Oviedoll (Revista de Indias, julio-diciembre 1957, págs. 603-705). Tales indicios, el autor lo confiesa, no tienen un valor probatorio absoluto; se re fieren a la obscuridad de su origen y en especial al pertinaz silen cio que F enández de Oviedo guardó sobre su progenitor, incluso cuando el lector encontraría natural que lo nombrase, como nom bró a su madre, Juana de Oviedo. Puede conjeturarse que su pa dre fuera un Fernando o Francisco Valdés ; sin embargo, prefirió el apellido materno, aunque menos notorio. Otra fuerte presun ción se deriva de haber ejercido el oficio de escribano, típico de converso. La cuestión queda planteada en espera de nuevos datos. En la colección ESipirituales Españoles, dirigida por Sainz Ro d;·Íguez y Sa1a Balust, se ha publicado (Barcelona, 1961) la Ca-
[9) TRABAJOS RECIENTES SOBRE LOS CONVERSOS tólica Impugnación de fray Hernando de Talavera, La reproduc� ción del ejemplar único, existente en la Biblioteca Vallicellana de Roma, ha corrido a cargo de D. Francisco Martín Hernández, ca tedrático de la Universidad Pontificia de Salamanca, y va prece dida de un c<Estudio preliminar)) del sevillano D. Francisco Már guez, actualmente profesor en la Universidad de Harvard, quien, a pesar de su juventud, es ,ya una autoridad en matena de con versos, como lo demostró en su espléndida monografía sobre el poeta Alvarez Gato. Fray Hernando de Talavera escribió este li brito con motivo de la aparición en Sevilla, 1480, de un libelo en el que, bajo el burdo pretexto de compaginar la Ley Antigua con la evangélica, se hacía una franca apologÍa de la religión judía. El libelo ha desaparecido, pero su contenido se puede reconstruir a través de la Impugnación y es un testimonio de la turbia atmós fera religiosa que reinaba en Andalucía a fines del siglo XV: ig norancia, relajación, descaro inaudito de los falsos conversos que, alentados por muchos años de impunidad, atrajeron el rayo de la terrible represión sobre ellos y sobre sus menos culpables compa ñeros de toda España. En su ·corto pero denso «Estudio prelimi nar)), Márquez bosqueja 1a fisonomía moral de T alavera, su acti vidad pastoral, su postura equidistante del rigorismo inquisitorial y de la complacencia para con la desviación pseudo-conversa ; duro con el anónimo autor del libelo, el futuro arzobispo de Ora nada toma, sin embargo, la defensa de aquella numerosa clase de conversos sinceros a la que él mismo pertenecía. Hay en estas páginas observaciones de largo alcance ; mencionaré sólo dos : la inquina contra los judaizantes fue, en gran parte, de carácter cla sista: r(el elemento campesino o menestral, cada vez más expri mido, llega a experimentar un odio feroz hacia aquella próspera burguesía conversa que encarnaba en si el cambio de los tiempos, sin comprender que, en el fondo, la nueva clase social era más bien efecto que causa. Ese espíritu rencorQso fue el que invadió el sentir de las órdenes mendicantes que vivían en contacto con el pueblo pechero ... ll (pág. 44). Otra observación: ((Todo parece indicar que la práctica del judaizar coincidía mayormente con el estrato inferior de la población conversa)). (Página 47). Del propio Márquez Villanueva es el artículo Convers os y car gos concejiles en el siglo XV (R.i\BNI, LXIII, 2, pág. 503-540) en el que examina, con ayuda de numerosa bibiiografía, la pene-
lÓO A. DO:VlÍNGCEZ ORIJZ [I 6} Francisco Márquez Villanueva The converso problem: cm assess ment, en el que recapitula ciertos conceptos básicos agrupados en cuatro puntos: Aspectos sociales: Los conversos fueron esencial mente una burguesía urbana, y como tal se atrajeron la animosidad de las clases bajas por su tendencia al acaparamiento de riqueza y cargos municipales. Nunca actuaron, sin embargo, los conver sos corno una clase coherente, .y menos después de su fallida ten tativa de dirigir el movimiento de 1as Comunidades. Limpieza de sangre: sus motivaciones ; no hay que confundirla con el racis mo en el sentido actual de la palabra. Aspectos religiosos: aquí la influencia conversa se manifiesta de variadas formas; de una par te, como herencia del espíritu escéptico y epicúreo que reinaba en las aljamas de la Baja Edad Media, engrosó «la subterránea co rriente de racionalismo que atraviesa la España del siglo XVI y se revela en ambientes de mayor libertadn. Entre los conversos auténticos y fervientes los hay que se adhieren a un cristianismo formalista y fanático, mientras otros, que propugnan una espiri tualidad más pura, profunda y humana, son los que alimentan el movimiento erasmista español. «El hecho de que erasmistas, alumbrados, místicos ortodoxos y luteranos fueran casi siempre conversos adquiere así una profunda lógica que durante largo tiempo se ha tratado de negarn. Hay que retener su observación, que me parece muy justa, de que las grandes figuras conversas no traen su significación de su sangre, sino de las amargas vivencias personales que dimanaban de su equívoca situación social. Por último, en el apartado La Inquisición, define a ésta (a diferencia de la Inquisición medieval) corno un instrumento político de la realeza, que la usó contra una burguesía cuyo crecimiento le pa recía amenazador. Esta última conclusión de Márquez es la que :me parece más discutible ; el carácter político de la Inquisición española es indudable, pero ¿puede afirmarse que fuera creada por la realeza contra una clase burguesa que no me parece haya llegado a ser nunca un rival peligroso para ella? Estas sucintas indicaciones están muy lejos de agotar el rico contenido de los Collected Studies, pero pueden dar una idea de su considerable interés. A . Dominguez Ortiz.