Los palos, discurso histórico, crítico y político en refutación de los errores que contienen el publicado por D. Celedonio Bada bajo el título "Un golpe de autoridad del señor Romero" y demás que con este motivo se han circulado, con varias observaciones a favor de la más amplia libertad de imprenta : causas que dividen a los patriotas, la necesidad de su unión para la conclusión de la guerra civil y exterminio del carlinismo / por D. J. M.
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LOS PALOS* DISCURSO HISTORICO, CRITICO Y POLITICO, SM R EFU TACIO N DE LOS EP.O© WES QUE CONTIEN EN EL ÍUBIiICAOO pon D. C E L E D O N IO B A D A B A JO E L T ÍT U L O DE un cjofpc &í rtutoníiuD bcí ^ ^ o m íro 4 Y DEMAS QUE CON ESTE MOTIVO se lian circulado, con varias observaciones en favor de la roas anijiüa libertad de imprenta: caucas que dividen a loa patriotas, ia necesidad de su unión jiara conciusiou da la guerra civii y csleruiiiuo del cai'liuismo. POR i * *9U M © \ D. J. M. i®^^^S05$ITASí¿ GR AIV A D A G DE JU LIO DE Í 857. IMPRENTA DE BEKAVXDES: LI E NUEVA DEL MILAGRO.
Palo ai B urro que es Manco Palo al Burro que es negro Palo al Burro (¡ue es pardo Palo al burro platero Y palo á todo Burro Que no marche derecho. ÍL¿a eouclusion precedente de una tabula que se dirigió á Fernando 7.° cuando en derredor de su ¡trono pululaban las conspiraciones de toda especie , me lia parecido el tema mas á proposito que podia adoptar para dirigir mi voz y débiles esfuerzos en favor de la opinion que veo estraviarse con motivo de la publicación de un folleto que se titula^ Un golpe de autoridad del S r■ Romero, actual Gefe Político de Granada, dado a luz por D. Celedonio liada antiguo Re dactar del Boletín oficial, en demostración de la injusticia
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Palo al B urro que es blanco Palo al Burro que es negro Palo al Burro que es pardo Palo al burro platero Y palo á lodo Burro Que no marche derecho. JLía eouclusion precedente «le una tabula que se dirigió a Fernando 7.° cuando en derredor de su [trono pululaban las conspiraciones de toda especie , me lia parecido el tema mas á proposito que podia adoptar para dirigir mi voz y débiles esfuerzos en favor de la opinion que veo estraviarse con motivo de la publicación de un folleto que se titula^ Un golpe de autoridad del Sr. Romero, actual Ge fe Político de Granada, dado a luz por D. Celedonio Bada antiguo R e dactor del Boletin oficia!, en demostración dü la injusticia
coa que el espresado Gefe Político lo lia separado de la re dacción de aquel periódico. En aquella época como en esta, la Macion desgracia damente se hallaba dividida en partidos, y los hombres am biciosos, los que no correspondan á otro mas que al de su egoísmo y engrandecimiento, se cubrian con la sombra ya del uuo ó del otro, según era mas ventajosa su posicion en los vaivenes de la lucha política que sustentaban, para aprocsiinarse ai Monarca, que por el depravado sistema de absolu tismo y arbitrariedad que habia adoptado en ssi adminis tración, era la única fuente de las gracias, de los empleos y demas útiles adquisiciones. Avido sin límites de una Autoridad y prerrogativas que 110 conocian mas derecho que la fuerza con que se egercia ni otra base que la de sus pasiones y caprichos, era su amigo aquel que mas lo adulaba, y decidla siempre de su voluntad el que ali mentaba la desconfianza y temores con que su mismo sistema de opresion, le hacia mirar á todos los hombres en quienes si 110 un conato suponía al menos con una tendencia natural á sacudir en la ocasion primera mas favorable el férreo cetro con que los gobernara. Sordo constantemente y por sistema á la voz de la razón y á los intereses de los pueblos, solo se oia el rumor de sus quegidos^ mas este se acrecentaba de dia en dia, aumentaba la con fusión en el Estado, y bien distinguidas las cansas que lo pro ducían, porque las simpatías de la razón con el bien público ja mas han podido estinguirse, acumulaban el descontento público', cou el se robusteeian los partidos, y si la parca fiera que lo mis mo domina á los Reyes que á los demás hombres no dispusiera de su ecsistencia, Fernando 7.° al fin hubiera perecido á la vio lencia injusta del mismo despotismo que estableciera. Este sistema de terror con que gobernaba y el deseo de • i 2
obscurecer las luces papa que los gobernados no volvieran en ai en defensa de unos derechos á que es guiado el hombre por sn natural instinto que insensiblemente lo dirige a la libertad, seguridad individual é independencia, chocaba de continuo y en las oscilaciones que producía ío desviaba unas veces de su proposito separándolo de los que secundaban sus planes, y otras adhiriéndolo á ellos intimamente, hacía se redoblara el im pulso de los partidos j crecía el choque á proporcíon, y se veia á la vez combatido por sus enemigos y defensores, pues que respectivamente tomaban uno ú otro caracter según la mayor ó menor aprocsímacion en que los pusiera el continuo flujo y reflujo de los partidos beligerantes, que era el único punto del círculo que describían y contx-a el que se habían de estrellar ó confundirlo entre sus órbitas. 131 resultado fue que si bien Fernando 7.° , no sucum bió por que la muerte le arrebató de esta humillación, con él pereció su sistema v subrogada legítimamente en el trono su hija primogénita Isabel 2 .a que por su edad pupilar no podia formar sistema ni seguir el adoptado por su P a d re, los dos partidos beligerantes á saber el de la libertad y el obs curantismo quedaron al frente en sus choques sin tener un punto interpuesto que prolongara la destrucción del uao ó del otro. La tendencia del siglo , sus necesidades y la propagación de las luces propenden naturalmente á la libertad que hubie ra ya decidido á su favor la lucha á no haberse interpuesto el interés y egoísmo de algunos hombres que viendo en el mo mento de su trinnfo desaparecer cual fugaces sombras sus goce» y privilegios paran los golpes del uuo al otro partido y si bien no hacen inclinar la balanza en favor del obscuran tismo, prolongan sn destrucción justamente temerosos de que despejada la libertad de su enemigo directo, progresará hasta
los límites que eesig’en la felicidad de los pueblos rol viendo á ellos como á su centro, las usurpaciones que aun poseen incapacitándose para en lo sucesivo hacer nuevas adquisiciones. Este partido, que puede llamarse tal, en el qne hay hom bres que se agregaron á los otros dos, que corresponden ja al uno ó va a! otro, según el grado de ascenso en qne se halla que siempre evita los golpes, oculta la cara, evade los compromisos, aleja de si las animosidades y se manifiesta con decisión en los momentos del triunfo en favor del que lo ha obtenido, es el que en la guerra de la independencia se lla maba del juicio ó de la razón, en la época de la Constitución se llamaron desde el 20 al 2 5 pasteleros, durante el absolu tismo realistas puros, moderados ó legitimistas, y desde !a muerte de Fernando 7.° hasta el dia se han distinguido con los nombres de fusionistas ¿Ce. ÓCC. comprendiéndose en ellos los que han formado ó constituido el poder cu los .Mi nisterios de Martinez de la llosa hasta el dia. Puestos en la arena cuando han cesado los peligros v en los momentos en que la ursina ecsaltacion del vencedor, cla ma por quien la mitigue:; para descansarlo en sus fatigas se apoderan de las riendas del Gobierno y en lugar de condu cirlo al complemento de la victoria, paralizan su acción dando tiempo á que se rehaga el vencido, snbscitan de nuevo las proba bilidades en la pendencia, y distraen al vencedor de los obgetos porque ha derramado su sangre y prestado sus servicios, y que no mire ni repare quí; ellos sin trabajar y sin esposiciones han sido solos los que han cogido el fruto de la victoria, hacen mas, si alguna vez advertidos de sus propios intereses claman por ellos, suponen ¡a ecsistencia de partidos y sistemas ecsagerados que comprometan á un tiempo la conservación déla sociedad en su interior organización y en sns relaciones con el cstrangero; A
dicen qnc es 'dar fuerza al enemigo comuu y ser conducidos por él ciegamente á su ruina y destrucción, enervan y debilitan el patriotismo, y crean en verdad partidos nuevos que no ccsistieran, que los constituye á todos en la imposibilidad de vencer, y mantienen al estado en el borde del precipicio sin acción para caer ni para levantarse^ ellos solos subsisten á beneficio de la confusion, y medran en la ruina de la Patria que por consunción se verifica de dia en dia y llegará uno en que si no despierta del letargo en que yace y conoce á sus verdaderos opresores por su propio peso se sumirá en el abismo que la lian preparado. Si se estudia coo rellecsion la historia de nuestra revolu ción en sus épocas mas notables, se advertirá la esactitud con que en este papel se delinea el triste cuadro de nuestra desgra ciada Patria. En la época constitucional del 20 al 25 el clamor de los pueblos y del patriotismo en solicitud de que se observara cual era en sí la Cons.tiUicion del año 12 , que se destruyeran por mano fuerte las conspiraciones en su causa y origen para evitar la efusión de sangre de los que eran unos meros instrumentos, se interpretaba como un demagojico y anárquico clamor que nos conducia á un sistema de república , que en realidad solo casistía en la cabeza de sus detractores y no contaba con un solo partidario, se formarou causas , y supusieron sorpresas que solo tubieron por obgeto perseguir á los verdaderos patriotas, inutili zar su acción y en la imposibilidad de crear un sistema medio entre la libertad y el obscurantismo, diéronle á aquel todo el tiempo que era necesario para acumular fuerzas, aumentar sus simpatías al restablecimiento de las antiguas prácticas y abusos, y verificar en la desunión de los patriotas la horrorosa reacción del año 25, que nos ha tenido diez años sumidos en el mas terri ble despotismo. Muerto Fernando 7,® que era él solo la base y centro de 6
Jos abusos particulares que se cometen cu la administración, y lie aquí la razón porque el boletín oficial de esta provincia, bajo la dirección de I). Celedonio Dada, se cstrasüiniSó en sus últimos números á denunciar algunos, ;í escitar el celo il« ¡as Autoridades á la corrección de oíros comprendiéndose en «líos los que c¡e>ó notar en la Eclesiástica de esla Síiócesis con respecto á la falta de justicia en la distribución de las gra cias v beneficios , considerándolos acumulados en pocas perso nas contra lo dispuesto terminantemente en ¡os Cánones, en las ¡oves de! Reyno y contra io que dicta en verdad ¡a gana razón . y la política , que creyó ser el inpvil de su separación da la redacción , lo que lia dado motivo á qne el se queje de la injusticia y arbitrariedad que ha supuesto en esta medida de nunciándola á la opinion pública en su folleto titulado, L'n igolpe de Autoridad del ¿>rHomero , actual de fe Político de Granada5 lo que lia originado la alocución dirigida por algunos ciudadanos en defensa del Gcfe Político puesta cu las esquinas y estendida con profusion en el dia 1 i del actual v lia sacado por último del silencio sepulcral en que por mu chos años yace este Arzobispo para que en su defensa dirija una comunicación al boletín oficial que se díó por suplemento al del dia 12 , cuyos íres papeles solo ban contribuido á estraviar la opisiíou porque sobre contener todos tres errores y doctrinas perniciosas ninguno lia ecsaminado la cuestión co mo es en sí. El primero proponiéndose desacreditar la A u toridad , mas Itíeu la La robustecido y los otros dos queriéndola apoyar y sostener ¡alian puesto eu verdad en ridícu¡o, de tal modo que mirada su posicion boy dia imparcialmente es peor y mas critica que lo era el día de la publicación del folleto. Mi obgeto es fijar la opinion ecsaminando ¡os tres pápele* <sjue la ocupan y prescindiendo de toda animosidad y espíritu de partidos presentarlos cual son en si para que el público 12
pueda jungar impareialnienle tanto de ellos como de la con duela observada por el Sr. Romero actual {Jefe Político de Granada en los puntos que le conciernen , dividiendo es!e trabajo liajo !as coasideraciones de política y legalidad quu puedan aplicárseles sentando para ello algunos antecedentes. Es sabido que en la escisión verificada en el año último de 1858 cuando el ardor patrio condujo justamente á esta Provincia á su alzamiento en favor de la Constitución po lítica de 18!2 , se creó una Junta Directiva para ía que entre otros fué nombrado 1). Agustín Romero no sin repug nancia de una gran parte de los patriotas que con razón ó sin ella desconfiaba de la conducta observada por dicho Sr. en igual cargo que obtuvo en la Junta Directiva creada en el año anterior y mas particularmente de la qne observó cuan do por disolución de aquella primera Junta se acumularon en su persona las dos importantes y complicados cargos de Gobernador Civil é Intendente de Rentas de esta Provincia, traspasando las disposiciones legales que dividen la adminis tración de los dos ramos á obgetos verdaderamente distintos y que por consiguiente ios hacen imcompatlbles en una misma persona ^ asi que aun cuando su conducta en e¡ desempeño fue ra la mas justa y arreglada, 1a miraron no obstante bajo el punto de vista mas desventajoso , cual es la de atri buirle una ambición sin límites de mando, que se corroboró y confirmó con la idea generalmente admitida de , que dicho Sr. • influia directamente y de un modo decisivo en la con ducta obsei'vada por el General D. Antonio Quiroga que al mismo tiempo desempeñaba el cargo de Capitán General de esta Provincia, No suponían en él justa ó gratuitamente las mayores capacidades , se le vió obrar despóticamente eu muchas de sus determinaciones, su conducta ó adhesión á los Ministerios Mendizabaí é Istuiiz que le sucedió cuyos siste4 5
mas eran contrarios, se presentó como equivoca y no atribu yendo nada al General de propio impulso, la odiosidad recaía sobre el Gcfe político á quien desde luego se supuso ser su director mirándole con el recelo que inspiraba la acumulado» de los tres principales mandos de la Provincia en una misma persona. Separado el Romero del Gobierno Civil y de la Inten dencia por el Ministerio Isturiz aun antes de serlo el Ce- ¡neral Quiroga, se suscitó á muy luego la discusión política sobre ias elecciones para Diputados á Cortes y es» honor de la verdad se lia dicho, á los esfuerzos del Sr, Romero en aquella época á su Valor cívico y á la dirección que dió por recurso* y medios indirectos á los patriotas, se debió el que no egcrciera el Ministerio en estos actos importantes , la influencia di recta qué quiso abrogarse ya por los emisarios y agentes oculto# que tenia y ya pública y manifiestamente por el Gobernador C n il que era entonces í>. Simen de iíoda. El Sr. Romero como por encanto en los momentos crí» ticos y en Isa cuestiones de mas ínteres se presentaba en todo* los puntos en que se suscitaban, las abrazaba y sostenia con calor, sin temor á las persecuciones que pudiera inferirle el poder y que realmente le amenazaban^ reanimó el espíritu público abatido y esto rehizo algún tanto su opinion contra las imputaciones que anteriormente la manchaban^ asi es que si aquella elección hubiera tenido efecto que quedó bíu él por el pronunciamiento en favor de la Constitución , el Sr. Romero hubiera sido sin duda alguna, uno‘de los ele gidos para Diputados á Cortes por la Provincia, lal fuá la prodigiosa revolución que su conducta produjo <en el con cepto que de él hubieran formado los patriotas y esta debe ser uua lección importante para los hombres públicos y de sítudo haciéndoles conosev qu* el pueblo bqIo trlhíita su aura 14
.. . iií é inciensos al que ve franca y abiertamente decidido por sus intereses y que tan rígido como es para juzgar la conducta equivoca y ministeriosa de sus magnates, es tan dócil para per donar y ponerse ciegamente en sus manos á las primeras mues tras que recibe de que abrazan cou calor y decisión su «Alisa. Nombrado como se La diebo para la Junta Directiva transcurrieron tres ó cuatro dias sin que acoplase el encargo y lo bizo cabalmente en el mismo que recibieron en esta Ciudad las noticias del pronunciamiento de otras Provincias, y esto malignamente interpretado se atribuyó á que había ido sorteando el compromiso y entreteniendo el tiempo en contes taciones, hasta que vió asegurado el resultado del alzamiento, volviendo por consiguiente á suscitarse la ¡dea de egoismo y ambición con que anteriormente se le censuraba: se agregó ¿ esto el rumor esparcido de que formaba combinaciones para arrancar el mando de las armas y presidencia de la Junta que por aclamación popular liabia recaído en el teniente coronel D. Au tonío Alaria Cazo para colocar en su lugar á su her mano político el Mariscal de campo I). Joaquín Zea, y se suscitaron las animosidades que produjo una combinación igual para separar del matulo al coronel O. Vicente Avello verifica* da en el pronunciamiento anterior. En este no tuvo efeclo por lo prevenidos y advertidos que estaban contra él, y se suscitaron hablillas, murmuraciones y aun voces públicas que comprometiau á un tiempo el honor y seguridad del Sr. Homero Supo en efecto librarse de algunos peligros que le amena zaban y continuar en la Jiuita Directiva que compuesta en ver dad de elementos elereogeneos, se hallaba esencialmente dividida «n dos partidos^ uno el de los adictos especialmente á Romero, á flue se agregaron otros que por su falta de compromisos en f*-
Tor de la libertad, y por sns mareadas combinaciones de ínteres, podían considerarse como del partido retrogrado ó de la fusión, y otro de los eesaltados que se presentaban decididos á no ceder casa demanda ínterin no se reunieran las Cortes constituyen» tes, y quedara completamente asegurado el triunfo de la li bertad. E l partido de Romero annqne compuesto de fracciones est rañas seguía únicamente su voz ^ el de ¡os eesaltados no era tan uniforme, por lo que y su minoría, propiamente uo se hacia en la Jauta mas que lo que quería Homero: los destinos civiles que se proveyeron, la mayor parte ó todos lo fueron en sus candidatos} se adoptaron algunas medidas de rigor tales como la de recoger la plata de algunas iglesias e imponer esaccione* de dinero á algunos propietarios particulares y al comercio! la comision se confería á los eesaltados, y al mismo tiempo se ha cia creer á las clases y personas perjudicadas que ellos era» lo» promovedores de estas medidas, con lo que se estendió el par tido de Romero al centro de ia poblacion, y adherida la Reina al pronunciamiento de las provincias, publicada de su orden la Constitución política se empezó á esparcir ia voz de que el hombre del programa volvía al ministerio, y que f>uiroga j Romero volverían á ocuparlos cargos de Capiían Genera! y Gel'e t'olílico de ia provincia, noticia que alarmó esíraordiiiammcnle á los patriotas, uo tanto por el nombramiento de Ho mero como por el de Qniroga, á quien de ninguna manera querían, no con el ánimo como se ha dicho de sostener á todo trance en ’.a Comandancia General al i). Antonio María SSaao, pues ademas de que la esperiencia en aquel poco tiempo había acreditado que no tenia la aptitud necesaria para mandar, cono cían asimismo que un mando de esta naturaleza no podía confe rirse á un teniente eoroae!, que premiado que fuera por el seitiiiió íjue indudablemente prestó - citando el xtlzaurúíííitQ, 16
Si» ge rio nanea en la graduado» mlílíap qtae se requiere para dicho cargo, y querían si que este recayera en una persona de probidad, patriotismo y conocimientos , que siu las relacio nes que tenia ja en esta, el givneral (¿uiroga, pudiera cg’ercerlo por sí propio eou la imparcialidad y liuo que reclamaba lo imperioso y crítico de las circunstancias, fee habló core generalidad sobre su admisión ó inadmisión en el caso ere que efectivamente se realizara este noinbremiento ^ cu el seno Snismo de la Junta se suscitaron estas cuestiones que aumen taban 1a animosidad que ya los dividia, y hasta se trató d« Uo disolver la Junta hasta el total desenlace de los aconte cimientos porque se habia crcado. Esta divergencia de opinio nes resfrió el ínteres que el público Labia tomado en el pronunciamiento , y aprovechándose unos cuantos de este es tado de paralización , se presentaron tumultuariamente en la casa que celebraba la Junta sus sesiones, y la declararon di» suelta. Esta operacion que se atribuyó á las confinaciones de! Sr. Homero y que sus partidarios no desdeñaban apropiársela ge indicó también con voces y amenazas á los que se suponían dirigir el partido patriótico , mas ecsallado siendo uno de ellos el médico í>. José diaria Zamora á quien gratuitamente y con una muy siniestra inípnolon se le atribuyó ser el autor de todas las medidas de rigor que habia adoptado la Junta y en particular del adelanto pecuniario que se habia impuesto al comercio, esparciendo la voz de que en las demás Provincias se liabiaii disuelto igualmente las Juntas que crea- ■ « ron en su alzamiento. Los manifiestos que dirigió Zamora al público , y á que no se contestó por Romero, la noticia de que en las demás provincias pronunciadas se conservaban sus juntas y el adyeiür que el tiobieru» loianjo las Címsideíajíéi reunidas v cok p*- * 47
ellas se entendía para todas sns comunicaciones, volvió ,á reunir la de esta provincia y se estableció para su custodia una guardia de .Nacionales que espontáneamente se congrega ron para prestar este servicio. El mismo espíritu de desunión se notó en la columna espcdicionaria que á las órdenes do Bazo se situó desde el principio á las inmediaciones de I)espe ña perros y se marcaron como agentes de Romero alguuos emisarios que se presentaban en sus acantonamientos para preparar la opiuion .cu fayor de Quiroga cuyo nombramiento era ya público, y destruir la oposicion que sino preparada ni decidida, se deseaba pues en verdadá eseepcion de muy pocos que no llegarán á una docena ning'un otro lo queria para Capitan General de la Provincia: se supo igualmente que D. Agustín Hornero Labia obtenido la gefatura Política y se vi ó ya .mareada la misma acumulación de mandos que el pueblo repugnaba. Es muy regular que ¿1 Sr. Romero conociera esto misin® y el compromiso d iq u elo liabia colocado el Gobierno confia riéndole, un cargo, para el que no era bien recibido del pulíheo, en una -ocasion cu que por resultado de las escisiones y haberse otra vez colocado en el Gobierno el liombre del Programa , volvían á suscitarse todas las animosidades que se Labian formado anteiúor.me.nte.,contra ^tc por.la Taita de cutn* pliiniento á las promesas hedías en su Programa y contra aquel considerándolo su hechura, viendo reproducirse en am» Los una administración que desde un principio se supuso viciosa por las razones indicadas: asi és , que el Sr. Homero no se encarg'ó de la Gefatura hasta que yino D. .Antonio Qui* ¡roga y lomó el mando de las armas. Se temia que a la entrada de este linbiera opiniones y ¡atribuyó que el regreso de la columna espcdicionaria, con el «•cojnandaníc general in tern o -I). Antonio Blária B a zo , er* 13
éOil csíc ob'c.to; Y en verdad que el partido formado ya en favor de Quiroga, al que pudierou atraer uua gran parte de la Guardia Aacioual, se presentó de un manera hostil.esíablecicndo grandes retenes en varios puntos y situándose los in dividuos de la Junta en Santi Espíritu y. D. Antonio Maria Bazo en eí palacio de la Audiencia, hubocontestaciones de tina parte á otra y por nlhmo todos convinieron en la admi sión de Quiroga. La entrada de este se verifico al otro dia y bien ó mal aconsejado, de palabra y por escrito, dirigién dose alPueblo yen particular á la Guardia Nacional', pro testó los errores que liabia cometido en su anterioradminis tración y prometió adherirse íntimamente á la: Guardia Na cional , para desvanecer asi la idea que se liabia concebido de que era su enemigo y este paso que1 puede aplaudirse coma un golpe de política, de sinceridad, ó censurarse como una debilidad reprehensible, pues si las autoridades se convencen de que han cometido errores y perdido el prestigio , que es indispensable para gobernar ,, particularmenteá pueblos libres 6 que se rigen por instituciones que lo son, lo mas acertado, en política es desistir del mando, porque el conservarlo á fuer za de promesas y confesiones degradantes supone una ambición y falta de amor propio que hace mas funesta aun su posi ción que Sos mi.moa erróte» Je cjiie sC les acusa. JC1 pueblo por da prouto es verdad se acalla mas lucgo> agrava sus cargos con el de la debilidad, que en 1111 hombre publico es un verdadero crimen y mas si su conducta posterior acredita, que las protestas y confesion que hizo, no eran con la sin ceridad que manifestaba!, sino es, con el torpe obgelo de apoderarse del mando sin la oposicion que justainbnte se temía, que íaé lo que para desgracia y mal de esta Provincia su cedió con las emitidas por el General Quiroga. A ser sínce* ras, debía baber procurado atraer á 112 punto de patriolis10
wio indivisible, el de las do* fracciones en qne se íiaíI&Tm dividido el partido liberal , haber excitado 1a ecsallacioii ett la parte, moderada y atraído la petjueíia ecsageraeion rjue ¡hubiera en la olra, á solo el sostenimiento y progreso de la libertad sirviéndole de base reguladora llamar lo mismo á los «nos que á los otros á su confianza, á la participación de la justicia, «in su administración, y al goce proporciona do de los beneficios y las gracias, haberse con unos y con otros hecho popular á la vez, en la justa y prudente eleva ción en que debe estar el gobernante respecto al gobernado-, liaber remitido con liberal beneficencia todos los resentimien tos que pudo escita-rle . la oposicíon, que se tecnia luiber de puesto ó sofocado en si toda prevención ó idea de desconfianza Y. haberse abiertamente manifestado como enemigo del obscu rantismo y eseitado el celo de los unos y de los otros, para que á la par de él y de consuno cooperaran todos á arrancar y destruir los focos con que el carlinismo conserva intacto, sino en la Provincia al menos en esta Capital, el prestigio é idea de su restablecimiento , mucho mas en unas circunstancia* tan críticas como aquellas, pues parle de su distrito se ha* liaba ya invadido por la facción de Gómez , y en el resto pululaban las conspiraciones que si afortunadamente no es tallaron , se les vió y.i Hi>ni*.r¡!»¡r los j»mitos en que habian de verificarlo. En 1 ugar de esto bajo el pretesto de lina pequeña insubor* -ilinación que produjo una medida suya desacertada en unt de las compañías de Nacionales Bomberos movilizados, y que cuando mas debió haberse corregido por las reglas ordinarias «3e :1a Siilícia, sin darla otro caracter y circunscribiéndola precisamente i los solos individuos que la cometieron, se Jadió el aspecto de nna conspiración política^ se subrogó el f&Uilu j su seguridad en la pwsona ti *4 DAmIonio Quirpg* 2®
que era «si aeaso, el rinieameníe ofendido: se creó iín Conseja Sí Hitar permanente para que sin los trámites y formalidades ordinarias de ¡a Ley Jos juzgara: se prendió cual si fuera el mayor delincuente, al benemérito y patriota comandante de di cho cuerpo D. llamón López Vázquez y estendiendo la per secución á lodos los que se conocían como liberales eesalíados y que se juzgaban podían haber estado en combinación para oponerse á la entrada del General Q u ir o g a , era formarles eausa, ni mediar ninguna de las otras garantías que la Leyfundamental otorga á los españoles, se les prendió igualmente y condujo desterrados á diferentes puntos en que aun perma necen algunos ^ coa mas rigor atin por cierto se les hubiera tratado si el torrente de animosidad y venganza que dirigía las operaciones del General Quiroga en este caso hubiera poáido arrastrar tras sí la justificación del Consejo permanente que hasta cierto punto se conservó independiente y la providad é ilustración de algunos beneméritos Letrados de esta ca pital á quienes se consultaba en aquellas operaciones. Produ jeron como era consiguiente la animadversión pública contra el General Quiroga sus consejeros y allegados, y en tal in cremento que formaban parle de ella aun lodos los conocidos como del partido moderado, á cscepcion de una docena que miraban este paso com o 'indispensable para destruir toda justa rivalidad, que pudiera oponerse á sus ideas de ambición y engrandecimiento, y era tanto mas fundada esta animadver sión cuanto que la facción progresaba sin que se cuidara sti persecución y esterminio^ las influencias carlinas se manifes taban aun mas abiertamente y el público miraba por ulti mo con escándalo el qne en contra oposicion á estas medidas de rigor, <le arbitrariedad y despotismo contra los liberales á quienes no se les podia oponer mas taclia que la de su ec- ®aliacion, se pasearon impunemente por la ciudad los mai'cadoí 21
A esto se agrega cIne manción'atlo foüeto giraba bajo un supuesto, falso cual es el tle que desempeñaba la redacción del periódico en virtud de una contrata solemne en que se le había subroga.lo, siendo asi que la debía únicamente a un despojo hecho al verdadero contratista por la arbitrariedad del general S). Antonio Quiroga como queda ya demostrado, asi que por mas arbitraria que quisiera suponerse la orden de su separación la stil’ria de la misma manera con que recibió el periódico, y no tenia un motivo justo para quejarse por que donde no hay derecho no puede haber obligación ni ac ción que la haga efectiva-, mucho ¡ñas cuando queriéndose aco ger á la inviolabilidad de los contratos, es público y general mente sabido-que estos se disuelven de la misma manera y bajólas mismas formalidades con que se constituyen: una orden despótica pues lo nombró y una de la misma naturaleza debía separarlo, y vaya el sinsabor que ahora experimenta por el placer que tubo eu el verdadero despojo hecho á los contratis tas , si es que el mismo no contribuyó eficazmente á esta tro pelía. No obstante publicado el manifiesto dado por el Sr. Gefe Político sobre los motivos que han impulsado la medida de que se queja el Rada en su folleto, aparece que no fue propia, sino es una resolución adoptada por la Ii<scma. Diputación Provincial que tiene por obgeto el dar al periódico una forma xnas conveniente á su instituto, y en beneficio de la instruc ción pública que ha quedado abandonada por lo difícil que es en esta provincia establecer un periódico particular, mucho mas después de publicada la nueva ley de imprenta, por la falla de previsión de que adolece en nuestro concepto y se lia analizado. Jil obgeto de Don Celedonio liada en la publicación de bu folleto uo íemiia solo á manifestar la injusticia se sup«- 28
nía haber en su separación, sino es q»e declarándose abiertamente enemigo del Gefe Político, lo ataca con personalidades injuriosas en todos ó la mayor parte de los puntos que abraza su administración, 110 valiéndose de las inculpaciones que justa ó injustamente le hace el partido que se llama ecsallado por que esto le traerla á la cara Sos elogios que antes le lia prodi gado , sino es que buscando otra masa distinta de descontento -v alhagando basta cierto punto las preocupaciones y simpatías de! partido retrogrado, á los antiguos establecimientos, critica el derribo de los conventos y las obras de ornato público que lia emprendido para regularizar esta poblaeion al gusto moderno y hacerla digna de la provincia de que es capital, aprovechan do los locales en que aquellos eesistian, y sus escombros para hacer menos costosas las nuevas obras que están en planta. Verdaderamente que los conventos demolidos pudieran des» tinarse á otros obgetos de utilidad publica,.como son al estable cimiento de fábricas y otros de esta naturaleza, pero la política cesige el (¡uese variara enteramente su actual forma, porque mientras subsista es como el imán que atrae á sí el conato y es fuerzos del partido carlista al reintegro y reposición de los obgetos para que eran destinados, y la revolución 110 lo es tal, ni puede producir los efectos que se desean, si de tal modo n« destruye los asilos en que se depositaban las antiguas practicas y abusos, que se persuada el enemigo común que aun cuando llegara á coger el laurel de la victoria, le seria infructuosa por no poder organizar los antiguos establecimientos. La parte moral aun permanece afectada, vacila entre sus antiguas preocupaciones y las nuevas formas que se le pre sentan, y si bien conoce la utilidad de las reformas se adhiere á ellas muy pausadamente por lo difícil que es desarraigar los abusos que prolongados por siglos lian adquirido la misma fuerza que ia costumbre,* y esto impide el que se formen cow2P
],¡naciones particulares para la licitación de «nos edificios que sobre ser costosa su adquisición no podían destinarlos á olée los de utilidad privada sin invertir mayores sumas que el ca pital ([iie representaban } operacion dificil de aventurarse entre los estampidos del canon homicida, en una época de general penuria y escasez y. cuando las mismas preocupaciones hacen Terío todo incierto y sugeto á mil probabilidades. El Gobierno pues, en la necesidad de destruir estas plataformas del oscurantismo debe tomarlo á su cargo como lo esta haciendo, y en la necesidad también de socorrer las manos menesterosas y jornaleras debe aprovechar los fracmenlos que produce la destrucción cu las obras de ornato públi co qúc se están delineando, pues no es lo mismo cuando las promueve el lujo que solo debe realizarse en la opulencia y superabundancia, que cuando son liijas de la necesidad y ias reclama la política. ¡Ojala y que con los edificios se des truyeran también y entregaran á las llamas, los títulos y per gaminos en que las comunidades y corporaciones suprimidas fun daban el derecho á sus goces, bienes y privilegios. El conser- -varlos archivados como se hizo en la época pasada constitu cional ¿ qué fue lo que produjo? Que destruido el sistema pol la reacción verificada en 82 ¿tj acudieron á dichas oficinas, re cogieron sus títulos, y con ellos persiguieron y despojaron á los compradores de sus bienes, infiriéndoles ademas las persecu ciones, usurpaciones del principal y mejoras con que las habiau adquirido y beneficiado, como es público y uatorio de tal mo do V 0 en lugar de sufrir un perjuicio las comunidades y cor poraciones suprimidas con la enageuacion, recibieron el aumen to considerable con qne la industria particular mejoró sus po sesiones, Y no se crea que esto es impracticable porque forman do por las oficinas correspondientes un registro general de las Hacas que se kao agregado al Estado, sus u*os y demás que 1«« 50
sea adhe rente , el útiico título que debe jyarantir al comprador es la escritura de venta que le otorgue la Hacirnila pública sin expresión ile los motivos de sn agregación ni de la cor* poraeion ó convento a que correspondía. Si el Sr. Gefe Político realiza las obras de utilididad y ornato público que tiene proyectadas y anuncia al final de su manifiesto, consolidara su opinion en la de todos los li berales de la provincia, que transmitirán con placer á todos sus descendientes y les será por cierto mas apreciable, que lo es á nosotros, la memoria de nuestros antiguos señores que en las que lian dejado (cuya destrucción llora solo D. Cele donio Bada) no presentan otras ideas, que las de su barbarie y ferocidad, nuestraignorancia y degradación, esclavitud y abatimiento. El folleto pues de I). Celedonio Bada 110 produjo mas efecto que el despertar la curiosidad pública, cou respecto á los motivos que habían producido sn separación de la redac ción del líolctin oficial que solo le fue sensible, porque sien do el único periódico que Labia, obrara ó no ca el círculo de su institución y deberes, y lucia personal ó de Ínteres público, la causa que lo produgera, ya se le veia almenos descollar cu las denuncias de abusos que si nu ciertos, el pueblo lamenta como tales. Prescindamos ahora de los ladro nes que por tanto tiempo lian permanecido impunes haciendo sus fechurías en cuesta blanquilla , y que aunque es cierto que en esta época 110 se oyen los robos, que en otras mas lianquilas, han infestado la provincia , también lo es, que libres como lo estamos de facciosos armados en ella, ni aun aque llos debieran ecsistir utilizada oportunamente la institución de la G. IV. para su persecución y esterminio, el pueblo sin embargo no fijaba sobre esto mayormente sn atención po- «iéndola toda, en los que denunció contra la administración 51
Eclesiástica de cala Diócesis, suponiendo acumuladas las gra* »:¡üs émpidos y deneílcios eclesiásticos en unas cuantas perso nas (¡ue rodean al Sr. Arzobispo asi que separado el redac tor del Boletin oficial, en los momentos críticos de liaber producido su denuncia basta cierto punto, creyó el público que este babia sido el motivo eselusivo de su separación, mucho mas cuando no se ltabia hecho pública cual debiera instan táneamente la resolución de la Diputación Provincial , para la nueva organización del Periódico, y que debió publicarse es indudable pues que se traía de la variación y nueva for ma de un periódico establecido por el Gobierno en utilidad de los pueblos, y que se ha de mantener á espensas de los mismos. Si el SrGefe Político hubiera inmediatamente producido su manifiesto y dádole aun mas publicidad que la que tiene, se hubiera desvanecido inmediatamente lo desventajoso que le era esta suposición, pero se agravó masco?» su silencio y con la alocu ción indiscreta y hasia cierto punto subversiva, que el (lia i 1 •le Junio se puso cu las esquinas y estendió con profusión , firmada al parecer por 2 7 ciudadanos, entre los que solo liabia unos cuantos de responsabilidad y conocido patriotismo pues otros hay entre ellos que su opinion no está muy itlcnlificada, y oíros que habiendo correspondido al partido liberal ccsaltado, v sido víctimas de las arbitrariedades que se come- * «• . i • tic roa cuantío el desculare del último alzamiento se les >eia amalgamarse y suponer el folíelo de Bada 5 como una produc ción del minino partido ecsaliado que siendo el único que quiere el bien y se espone á los peligros ? es siempre \íctima del enemigo común y de las intrigas y calumnias que de continúo le asesta ese partido de la fusión ó mas propiamen te dicho el de los empleos que quieren hacer eselusivos en <d sola. Esto irritó extraordinariamente los ánimos, se creyó .12
o o la existencia de un complot para convertir Jas cuestiones per sonales del redaector del Boletín Oficial con el Sr. Gefe Po lítico en cuestiones de Ínteres público, y aumentar la división de los patriotas á cuya sombra solo prospera y se conserva el carliaismo, y no dejaba de censurarse y sospechar la mayor ó menor parte que pudiera tener el Gefe Político en esta pro ducción anómala por lo eterogeneos que son los individuos que aparecía en ella haberla producido y se hizo despreciable y lustró su obgeto que era la defensa del Gefe Político cuan do al otro dia las personas de mas categoría que aparecían ej* ella manifestaron al público la falsedad con que se habiau su puesto -us firmas en el espresado papelucho. Tampoco fue muy favorable el comunicado remitido poí el Sr. Arzobispo al Boletín oficial con fecha del 12porque aunque estendido en su defensa en justo obedecimiento al pre cepto del Apostol, y lo que dicta la Ley natural, en que este se funda, y lo hace mas respetable, chocó cu verdad el que solo se produgera, cuando únicamente se atacaba al Sr. Gefe Político, pues si bien repite el folleto las aerinúaaeiones contra la administración Arzobispal , es como una referencia de los motivos que gratuitamente supone el autor Laber tenido el Gefe Político para separarle de la redacciou del Eolet'n oficial y chocó mas, cuanto que esta manifesta ción del redactor, es una reproducción de los abusos que la opinión pública hace muchos años está denunciando y cuya suma total de murmuraciones ha tenido la misma publicidad <jue ha podido darle la prensa, y en tantos años y tanto» tiempo no se habia cuidado S. E . de vindicarla* el público respeta el derecho natural, que tiene el Arzobispo en su deíensa, pero critica si que no lo haya puesto en egeeueion rn tanto tiempo , y que haciéndolo ahora, como por obede* c ig ú c jU o s3 p r e c e p to tle l A p ó s t o l ? ;v ) ge lu iy a cu id ad o tic alcr?^
der otros de mayor consideración tlcl mismo Aposto!, cual es la aplicación que ios H íl. Obispos y tiernas prelados eclesiás ticos en el.orden {jerárquico de , ia iglesia deben hacer de sus doctrinas y de las macsimas ■ del evangelio para eesortar á ios líeles á la paz y unión, sentando como base el justo obedeci miento á ias autoridades y potestades humanas legítimamente constituidas, en una época ea que nos devora la guerra civil, que hay un enemigo común que ataca y destruye nuestra so cial organización, y que su silencio podría imputarse como una adhesión á la usurpación que se intenta de la potestad legítima ■y cuando por desgracia se ve la tendencia de muchos indivi duos del clero cu todas categorías en favor de tan pevuíeíosas y subersivas doctrinas. Desgraciadamente, esta comunicación del Sr. Arzobispo 110 -vindica ui destruye los cargos que se le hacen en los artículos á que contesta, pues tácitamente confiesa la acumula ción de. sacristías y capellanías en algunos de sus dependien tes, que si bien ias primeras no son beneficios eclesiásticos v su acumulación no ofende la disciplina, lo hace si á las rej^las comunes de justicia que deben observar mas escrupulo samente que otra ninguna potestad , la eclesiástica en la dis tribución dc*siis mercedes, y gracias, particularmente de las <[iie tienen por objeto el servicio de la Iglesia, por mas me cánicos qr.e sean los oíicios en que consista su desempeño. La ilustración de § . E . debe conocer que los que sirven á los obispos en .calidad de sus familiares no sirven á la igle sia si no es á ellos solos y que esta, desde su establec'unicn* ío hasta ei dia ha censurado, coartado y restringido por diferen tes cánones ia eseesiva prodigalidad de los obispos, en favor de sus familiares, reprobando como situQuiacss, las mercedes ecle siásticas que se les han conferido por solo compensar los servi cios personales que les han prestado; asi que auu cuando lu*
* ua obispos pasados y preseaíes lo hayan hecho no subsana ni des truye el que sea un abuso de su administración y deba restrin girse tanto mas cuanto que los obispos son unos meros admi nistradores de las gracias y beneficios, y no pueden ni deben distribuirlos en consideración ¿ su persona sino en bien de la iglesia, en beneficio de los fieles y justa distribución entre loa individuos todos que forman el estado eclesiástico',' desde la mas alta graduación á la mas ínfima, ta s capellanías eo correspon den á la clase de oficios y cuando su provisión es jure propio de los obispos, son irnos verdaderos beneficios eclesiásticos, cu ya acumulación es incompatible en mía misma persona, y si estas se kan efectivamente acumulado, siempre será un defecto en la administración eclesiástica aun cuando provenga de las determinaciones del tribunal de Justicia, que es eclesiástico y la misma jurisdicción de los obispos en la parte contenciosa, líoi último debe convencerse Sli. que el público que solo juz ga poi los resultados: ve que en mía diócesis de las rúas pobres como lo es la de Ce ranada, que el mismo arzobispo lo está, y lo csiun las dos tercera partes de su clero, media docena de personas que lo rodean y á quienes con razón ó sin ella se imputa el gobierno esclusivo de la mitra, sin otros antece dentes que su favor y valimiento, están nadando en la abun dancia y lian engrosado sus fortunas en una desproporción iníimla al estado de pobreza del mismo arzobispo y de lo demás del elí.to, y esto mírese como se quiera no puede ser sino efecto de un abuso en la administración. Otros muchos pu dieran otarse cu todas las dependenciaseclesiásticas'de la pro vincia con inclusión de la junta de diezmos, pero el obgeto de estas refiecsiones uo es herir las persofaas ni aumentar los resentimientoses principal,neHe el v^k los HAhmí‘clcgráciadamcBtn divididos á la soknbrá dc-ifclerescs nnsz^-.irsf* y per sonales y desvanecer por incidencia los principios, erroueds
que sostienen los abusos y alimentan la desunión. No Lomos respetado para esto personas ni categorías, 3o snismo se lian criticado los deslices de ia autoridad que los de! simple ciu dadano, se han espresado las causas que producen la división y sus autores y 110 se ha perdonado tampoco á la Ley de libertad de imprenta que por las trabas que opone á su ejercicio este no se regulariza, cus! debiera en beneficio de la causa común, para.la ilustración de los pueblos y de los gobernan tes y liemos demostrado que mientras todos los que se llaman liberales con iueiusion de las autoridades, desde su raiz hasta la última rama del poder no formen na punto compacta y de unión indestructible, los pueblos no serán libres cual quie ren y necesitan serlo:; que esta unión no puede verificarse mientras no se prescinda de intereses privados, mientras no se mire á las personas si no es á sus obras y mientras todoj y cada uno de los que formamos este partido no consideremos que en la actual lucha no hay medio entre la libertad y el despotismo, y que solo cuando este, esté del todo destruido será cuando con oportunidad podrán repara 'se los ag'ravio3 particulares y ecsigirse eficazmente la responsabilidad á I03 encargados del poder por la iaala distribución de las gracia? y de los empleos. Mas cuerdo en esta parte el cnemíg’0 común, camina siís distraerse á su obgeto, y mas que á su fuerza numérica y recur sos, debe los pequeños triunfos que ha obtenido y el retraso de su destrucción á la desunión que ha conseguido por diferentes medios introducir cu ios patriotas. Las circunstancias en que nos hallamos, reclaman imperiosamente este sacrificio de los go bernantes y gobernados} la publicación de la nueva Constitu ción debe ser el signo de unión y reconciliación entre toda? las fracciones que dividen el partido liberal pues que atiende á su principal obgeto que cscousiguar sulibertady garaaúas soc¿»- 56
% les segnn las necesidades del siglo, y en armonía con el pacto «ocia! de las Naciones vecinas, cuyos intereses políticos están intimamente ligados con los nuestros. La unión de los libera les será la roca contra ¡a que se estrellen todas las tentativas del enemigo común.* será el dique mas fuerte que pueda opo nerse á las arbitrariedades de los gobernantes, escitará sus es fuerzos para ia conclusión de la guerra civil que nos devora, atajaria las intrigas y cabalas de los hombres ambiciosos y que quieren hacer esciusiva en sus personas la poses ion de los empleos, gracias y concesiones: sofocará y destruirá toda tentativa, toda transaciou degradante con el enemigo común se presentará por último la ación con la dignidad que le corresponde , será respetada de los enemigos de afuera y los de adentro, describirá en el ¡napa político, la linea que mar que sus límites é influencia y será verdaderamente libre é in dependiente. Autoridades y hombres públicos la nación camina á estos gran diosos obgclos y á vosotros toca el conducirla, si lo hacein de buena fé, sino restringís sns pasos, no procuráis distraer» la para entregaros vosotros á la molicie y goces á que sedu ce el poder, de que os ¡salíais revestidos, entonces encontra reis el prestigio' y sostenimiento que deseáis en los gober nados } mas si desgraciadamente los «nos y los otros desoye rais este consejo y no conservarais el justo equilibrio en que os debéis manleuer, el Pueblo seguirá su marcha y tarde ó temprano llegará al punto que desea, pero en lugar de hacerlo ron orden y regularidad y con los sacrificios menos costosos, íerá entre ruinas y escombros cuyo enorme peso ha de sofo car al que lo ha producido. J. M . 57