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Un corazón español : comedia en un acto y en verso, escrita en seis horas / Ignacio José Escobar

Escobar, Ignacio José

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/ BIBLIOTEC G: Sala: ______ ¿ 7 Estante:_ o o - i A L i numero: OOZ CO t. Vh c o t a v i t O ó p a u o í . S© 523ID 2,& EN CS ACTO Y ES VERSO, ESCRITA ES I POK Imprenta de los Señores D. T. Astudillo y D. M. Garrido. Mayo 18-49. / / i /*///. 12 WftRZL 93 BIBLIOTE : G? ' Sala; ¿ T | Estante:_ OQ± . 00 % ^ O l t COtíXJ/OH OápctHof. s ® s a a ü )a ^ ES UN ACTO Y ES VERSO, ESCRITA EN! POS. ü>» b q k t &s r d t f © s í a b s g o b m u Imprenta de los Señores D. T. Astudillo y D. M. Garrido. Mayo 1849. * \ / / / /V 1 2 MAR?. 9 3 PERSONAJES. D. Juan, veterano de la guerra déla inCarlos, amante de Luisa. Voz Iá.a y 5.a Un hombre del pueblo. Una mujer del pueblo. La escena es en Santafé Esla comedia es propiedad de su aulnr, y serán denun ciados anle la ley los ejemplares ijue no lleven rubrica. dependencia \ ciego. A LA SERENÍSIMA SEÑORA INFANTA S e ñ o r a : Contando con el inagotable tesoro de bon dad que abriga el corazon de Y. A. me atre vo á ofrecer á sus plantas este pobre produc to ile mi escaso ingenio. Humilde es, cuando yo le quisiera digno de vuestra grandeza; des mido dem érito; cuando desearía que su fama cundiera por todo el orbe como muestra de los sentimientos en que los españoles abundamos: pero si una intención pura y un corazon infla mado por el amor de su reina y de su patria bastan para disculpar mi atrevimiento, díg nese V. A . acoger benignamente este home naje que la tributa el mas rendido de sus ad miradores, deseando siempre que el cielo con ceda á su augusta familia largos años de paz y de ventura. A. L. R. P. d. v. A. J a nctcib cOcac Sócotfar. E l Teatro representa una sala sencillamente amuebla da : puertas en el fondo y á la derecha del especta dor : á la izquierda una ventana, tina mesa con un sillón al lado á la derecha en primer término. ESCENA PRIMERA. LUISA sale de puntillas por la puerta de la derecha, la cier ra y acercándose á la ventana, haee señas con el pa ñuelo. En seguida con ademan de abatimiento va A sentarse ju nto á la mesa. Ay ! ya está echada la suerte; puesto que mi padre habló, que á mi vez le anuncie yo nuestra sentencia de muerte. = 1 4 = jugara con tu cariño y desdichada te hiciera? No, mi Luisa, no, hija mia, liaz caso de mi esperiencia, pues no es posible por mas que tu corazoti se duela, que quien traidor fue á sus rey< leal á su dama sea.— Qué patria es esta, por Dios, que en mi ancianidad me resta? Do quiera sangre, ruinas, la devastación do quiera, escom bros que se acumulan y espadas que centellean. Hermanos que contra hermanos levantan la fuerte diestra, que solo para estrangeros debiera guardar su fuerza. Oh ! no era así cuando mozo fogosa hervía en mis venas una sangre, que por Cristo era generosa y buena. «Todos unos», la divisa de los españoles era , y así al guerrero soberbio, cuya poderosa diestra la Europa arrojó en pedazos á sus legiones por presa, nosotros hicimos polvo en Bailen y Talavera. Bien hizo, por Dios, la bala, que en tan bizarras empresas = 1 5 = vino á arrancarme la vista á los pies de mi bandera, hizo bien : me avergonzara de ver hoy tantas miserias. Qué hicieron esos traidores— Tu Carlos entre ellos cuenta — cjue enarbolarón pendones contra la augusta Isabela? Sem brar de horrores y luto esta devastada tierra y acabar por someterse de su reina á la clem encia. ¿Qué logran esos villanos que aun en las asperezas de la fértil Cataluña con tretas viles pelean? No les ahoga la sangre que hasta los rostros les llega?— Y yo , yo que inmaculada conservo mi fé completa de Fernando el deseado á la réál heredera, yo enlazaría tu mano con ese hom bre? te acuerda que sin descanso luchando de Cataluña en las breñas tu hermano Antonio persigue á la rebelde caterva, y en tanto que él estermina á esas carnívoras fieras no puedo bajo mi techo abrigo dar á una de ellas. Yo respeto, padre m ió, vuestra decisión severa; pero Carlos es acaso tan culpable que merezca, que ochéis vos sobre sus hom bros de reprobo el anatema? Yos lo sabéis, era un niño cuando nuestra suerte adversa le arrastró tras una causa que él quizá ni com prendiera. Mas con la razón cobró de su deber la concien cia, y quién mas leal que él? quién de alma mas noble y bella? Cíeles! ( Aparece Carlas en el umbral ele la. puci la con lina caria en la muño.) Niña, qué sucede? = 1 6 = ESCENA QUINTA. CARLOS. LUISA. D. JUAN. CARLOS. Dichos IJ CARLOS. Soy yo, D. Juan, y no hubiera vuelto á pisar los umbrales de casa en que me desprecian si.... Carlos aquí, Dios m ió! Hablad y que pronto sea. Si sofocando en mi pecho tantas injustas ofensas, * no os viniera á devolver por injurias norabuenas. D. jüan. Carlos, tu padre conm igo defendió la independencia de esta nación generosa contra la gloria francesa: entonces mi amigo fue: despues levantó bandera contra la que al trono alzaran derecho y naturaleza y nada hay ya de común entre los Ruiz y Yenegas. Carlos. Mi padre pudo engañarse, mas era su fé sincera. D. jüan. No soy su juez: cada uno responda con su conciencia, mas leales y traidores hacem os muy mala mezcla. Carlos. Me insultáis! D. jüan. Y desde cuando la verdad es una ofensa ? Carlos. Decis bien : entre nosotros no hay ya posible avenencia ; tengo un corazon que siente y vos lo teneis de piedra. luisa. Oh Carlos ! callad , callad, huid , pues la suerte adversa desoyendo mis lamentos separa nuestras estrellas. CARLOS. Vóime , s í : D. Juan oid : os dije al entrar que era portador de dos noticias, =18= dos, á cual mas placenteras. La una á voces la pregona por las calles y plazuelas el pueblo que alborozado acude á la carretera á saludar á la Infanta que hacia Santafé se acerca. La otra, tom ad esta carta, tomadla, que ella la encierra, pues mas que vos generoso el que trazara esas letras á mi también se dirije con fraternal indulgencia. ESCENA SESTA. Dichos, menos Carlos. D. joan. Qué escucho ! la Infanta aquí aquí de mi rey la hija! Luisa, le escuchaste bien? fue esto lo que dijo, Luisa? luisa. Si, papá , ya dias hace que en la ciudad se cundía con universal contento la fama de esta visita. D.JUAN. La Infanta! y yo no he de verla! no he de admirar la divina perfección de esas facciones que encanto y bondad respiran? Y este pobre veterano * no ha de abrazar sus rodillas, ni regará con su llanto mano tan esclarecida? Ay! hasta hoy no he sabido lo horrible de mi desdicha. Secos mis ojos, ya muerta la lumbre de mis pupilas, vive Dios, que casi dudo, si mi corazon palpita. luisa. Calmaos, ha tantos años que esa dolencia os acuita ...... D. JUAN. Sí, m asen este rincón 110 echaba menos mi vista: en tí sola y en tu hermano cifrando toda mi dicha, á vosotros con el alma, sino con ojos os vía; mas hoy es 1111 día grande, voto á bríos y me horroriza el pensar que no he de ver á mi princesa querida. luisa. Papá, olvidáis esa carta, y ya sabéis, contenía según Carlos , otra nueva que era para vos propicia. D. JUAN. Tom a, tú mi secretaria eres, mi luz y mi guia: léela tú, y así podré á tí darte las albricias. LU1SV {Abriendo la caria.) Es de Antonio! de mi hermano! D. JUAN. De Antonio? léela aprisa LUISA. D. JUAN. = 20 = que el corazon en el pecho de júbilo salta y brinca: Léela. «Mi querido padre, mi adorada herma na: he tem ido que mi aparición repen tina causara una conm ocion demasiado fuerte. Completamente acabada la guerra, gracias á la bizarría de nuestro querido general, he conseguido una licencia, y es toy cerca de Uds., tan cerca que pocos instantes despues de recibida esta carta, me hallaré en sus brazos. Envío delante á mi asistente con la noticia para que se pan que quisiera tener alas para volar á su encuentro su cariñoso Antonio.» También mi hijo! Antonio del alma mía! Vamos , Luisa, vamos pronto: cuántas dichas reunidas! La Infanta! Antonio! mis ojos! dadme un momento de vista, eterno Dios y despues tomaos toda mi vida. Que abrace y vea á mi hijo; que postrado de rodillas contemplar pueda estasiado la belleza peregrina de la que es hoy con razón astro real de Andalucía. — 21 = La noche! siem pre la noche, siem pre oscuridad som bría, cotí su lobreguez profunda, con su sombra m aldecida. Oh! decid que me engañaron, decid que lodo es mentira: que ni mi hijo esta cerca, ni viene aquí María Luisa: decidlo, no veis que sufro? no veis que en atroz porfía padezco por que no llegan y si vienen, me horrorizan las tinieblas con que lucho? mas no, que no desvaría mi razón: sí, ya se acercan y este placer me asesina. (Cae postrado en un sillón.) luisa. Papá! socorro, socorro! no, no, qué placer! respira. Mas con tantas em ociones su cuerpo se debilita y hele ahí absorto en sí mismo ahogado por tantas dichas. (S e oye dentro tumulto 7/ voces que gritan.) voz 1.a Tenedle, se va á matar! voz 2.a Fuera, fuera, que el caballo se desbocó, voz 5.a Sugetallo = 2 2 = trabajillo ha de costar, voz 1.a Tomad, si se puede el flanco, voz 2 .a Infeliz! voz 5.a Atrás! atras! voz 1 .a Ya no le verem os mas, va derech o hácia el barranco. luisa. (Que lia estado escuchando con ansiedad.) Ese rum or que será? Esa horrible gritería.... Dios mió! qué desventura esas voces pronostican? (Se acerca á la ventana y la ab re.) Aun no se distingue b ien .... Es un ginete que pica hacia aquí la espuela.... corre ...... Qué horror! la rienda perdida ya del bruto no sujeta la descom puesta corrida. En vano con ambas manos tiene las crines asidas.... Y es militar.... ( Se oye mas cerca el ruido. Olí! mi hermano! mi hermano! Virgen santísim a! {Cae desmayada sobre tina silla que habrá al pie de la ventana.) . JUAN. = 2 5 = (Que ha oulo las últimas palabr Tu herm ano! sí! sí! tu hermano que en breve aquí se aproxima; no lo oyes? ya nos lo traen, vamos á su encuentro, niña: dónde estas?— Me deja solo! Sí, la escuché que decia no sé qué de brida rota, de caballo ___ si sería ........ Oh! de lástima habrá alguno que quiera darme noticias. ESCENA SÉTIMA. Luisa. ( Volviendo en si.) No fué ensueño lo que vi? no fué espantosa visión, que mi turbada razón vino á evocar ante mí? Él era, mi hermano, sí, que por su fatal destino, al acabar su cam ino dispuso la infausta suerte viniera á encontrar la muerte cuando en pos de un placer vino. = 5 0 = se han quedao patilifusa toas las mosas de acá. Juy, qué garbo! qué donaire! qué grasia tan española! Señores, que no es mamola que aun estoy sintiendo el aire. Bendita la madre sea que tales jem brás crió y afortunado ol señó que con su amor se recrea. El señó! me liizo tilin! que de giieno tiene cara: y Jesu! yo le abrazára que es m iprínsipe á la fin. Chiquiya, ver y cavar es aqcí lo que nos toca. Pues ya se vé ! Punto en boca que otra vez van á bailar. (Baile.) voces lejos. Vivan los infantes! (Su oye de nuevo la marcha.) Salen D. Juan, Antonio, Carlos, Luisa y acom pa ñamiento. una maja. UN MAJO. UNA MAJA UN MAJO. D. JUAN. Sí, enronqueced las gargantas, voto á brios, que no hay infantas todos los’dias aquí. Sin término el alborozo nuestro corazon inunde = 3 1 = que ya por mis venas cunde lodo el aliento de mozo. Y pues que tan fausto sol hoy á iluminarnos sale que conozca Jo que vale un corazon español. (CAE EL TELON.) .