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Sobre hebraistas y decanos de filosofía y letras en la Universidad Central

Pascual Recuero, Pascual

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SOBRE HEBRAISTAS Y DECANOS DE FILOSOFIA Y LETRAS EN LA UNIVERSIDAD CENTRAL PASCUAL PASCUAL RECUERO El hallazgo casual de un insignificante documento -una carta enviada por Julián Sanz del Río a Antonio María García Blanco-, nos ha sugerido considerar some ramente un aspecto de la azarosa historia de la Universidad de Madrid después de mediado el siglo XIX, para tratar de puntualizar la suces10n de los Decanos de su Facultad de Filosofía y Letras a raíz de la Revolución de 1868, que quedó marginada o inconcre ta en el ensayo bio-bibliográfico publicado hace ya varios años ( 1). Aquel episodio histórico, como tantos hechos fundamentados en la pura imitación teórica, tuvo un inicio penoso para sus promotores, un desarro llo perjudicial para los españoles y, como resultado, "una república en fárfara", que debería permitir volvie sen "las cosas a su cauce natural, que consiste en prometer mucho y no pagar más que lo preciso, abonar sueldos atrasados y engañarlos a todos" (2); y en medio del proceso, a la Universidad madrileña como campana de resonancia, y a sus claustrales de protago nistas, antes de aquella fecha perseguidos gubernativa mente, y reprimidos después de haber demostrado su incapacidad como gobernantes en el intermedio. 122 PASCUAL PASCUAL RECUERO l. La enfermedad de un catedrático. Sabido es que , con el nombre de Universidad Central, comenzó a funcionar en el renovado Noviciado de Jesuitas en el curso de 1850-51, con lección inaugu ral a cargo de José Amador de los Ríos y Serrano (1818-1878), joven catedrático de Literatura Española y académico de la Historia desde que , dos años antes , publicara los Estudios históricos, políticos y literarios sobre los judíos de España , en buena parte inspirados en las enseñanzas que había recibido del catedrático de Lengua Hebrea , Antonio María García Blanco ( 18001889). En la segunda parte del Diqduq o Análisis sintáctico , hermenéutico , retórico y poetico de la lengua hebrea , que el maestro había publicado al mismo tiempo que aparecían aquellos Estudios, incluyó cuatro traduc ciones bíblicas realizadas por Amador de los Ríos directamente del hebreo en verso castellano (3). A pesar de las relaciones de paisanaje , . intelectuales y académicas , entre el maestro-presbítero y el discípulo se_glar parece que se interponía la sombra de las inquietudes liberales que el primero profesaba apasiona damente y que le ocasionarían no pocos disgustos durante toda su vida , y más concretamente desde la publicación del tercer tomo del Diqduq (4). Ocurrieron algunos hechos importantes en la bio grafía de García Blanco y en la política española antes de que, el 18 de nov1embre de 1855, en pleno bienio progresista, fuese inaugurado el curso con asistencia de Espartero y el Gobierno, bajo la presidencia de Isabel l l. Sin que nos sorprenda grandemente , García Blanco no asistió al brillantísimo acto , a pesar de que había formado parte de la comisión asesora para la reforma y decoración del edificio universitario; al me nos , no aparece citado en la Noticia histórica de la solemne re ia apertura de la Universidad Central , en ercürso aca emico e , re acta a precisa mente por el mismo Amador de los Ríos , a no ser que para éste pasara desapercibida la presencia de dicho catedrático; y tampoco se le menciona entre quienes idearon la decoración de El techo del paraninfo de la Universidad Central, según la descripciÓn de Emilio Castelar incluida en el Anuario de la Universidad Cen tral para el curso 1858 a 1859, a pesar de que en la SOBRE HEBRAISTAS Y DECANOS DE FILOSOFIA Y LETRAS... 123 última fecha pudiera encontrarse ausente de la misma, en virtud de la Real orden de 10 de septiembre de 1858, que dice literalmente: "En consideración a los servicios que el Doctor Don Antonio Maria García Blanco, catedrático de primer año de Lengua Hebrea de esa Universidad, tiene prestados a la enseñanza, a lo quebrantada que su salud se encuentra, siéndole imposible asistir a la cátedra con la asiduidad que re quiere, y de que tiene dadas constantes pruebas; y a estar ocupado en escribir un Diccionario Hebreo-Español, de que hasta ahora se carece en nuestra patria, la Reina (q.D.G.), de conformidad con lo propuesto por el Real Consejo de Instruc ción Pública, se ha dignado encargarle la forma ción del referido Diccionario, con dispensa de asistir a clase, y facultad de permanecer donde convenga a su salud, hasta que presente conclui da su obra·, siempre que V.E. halle medio de cubrir la enseñanza de d�cho primer año, bien encomendado este servicio al catedrático del 2º, si es que a ello se presta con el celo que otras veces lo ha hecho, o bien en la ferina que V. E. estime no ser gravoso al presupuesto" (Archivo Central del M. E.C.). Entre otras circunstancias que no constan en dicho documento ni ahora vienen al caso, la de que el interesado hubiese sido relegado a la situación de catedrático de primer año de Lengua Hebrea, y hubiese otro para impartir una docencia de superior especiali zación (5), es muy de tener en cuenta en su distancia miento, cuando llevaba 21 años al frente de la cátedra y de ser su primer regente en la misma Universidad, con el nº 102 en el escalafón de catedráticos y la categoría de Ascenso. A la sazón, era rector de la Central Tomás de Corral y Oña (1809-1882), catedrático de Obstetricia y comadrón de la Reina. Sin duda, en el favorable trámite para la licencia de uno de sus maestros intervino el recientemente nombrado Decano de Filosofía y Letras, José Amador de los Río-s. Entre los componentes del Claustro de la Facultad en aquel momento, el hebraísta dejó a numerosos discípulos su yos, como Lázaro Bardón y Gómez (1817-1897) en la cáte- 124 PASCUAL PASCUAL RECUERO dra de Lengua Griega 1º, a Fernando de Castro y Pajares ( 1814-1874) en la de Historia Universal, a Julián Sanz del Río (1814-1869) en la de Historia de la Filosofía, y a Severo Catalina del Amo ( 1832-1871) en la de Lengua Hebrea 2º; a otros substitutos de cáte dras, como Emilio Castelar y Ripoll ( 1832-1899) en GrieQo y Literatura, a Eduardo Palau y Flores (18281900 ? ) en Estudios Apologéticos de la Religión Cnstia na; y a simples doctores, como Francisco de P aula Canalejas Casas ( 1834-1883) y Nicolás Salmerón y Alonso ( 1838-1908). Todos éstos constituían el elemento joven del Claustro, con tendencia renovadora en general, que pasarían a la Historia de España sin tardar mucho tiempo, por uno u otro modo, mientras el maestro común, desplazado, substituido, condenado al ostracismo -a semi-destierro, dijo él-, se dedicaría a los queha ceres señalados por la Real orden, es decir, curarse y componer el Diccionario Hebreo-Español. Hasta su confortable retiro en la finca de San Agustín, a una legua de Marchena, en el camino de La Puebla de Cazalla, llegarían al padre García Blanco las nuevas del agitado discurrir madrileño en los años siguientes, durante el forcejeo de la Corona para recuperar el respeto perdido frente al constitucionalismo al uso y amparada siempre por el poder militar. A pesar de la esperanza nacional que despertaron el nacimiento de un Príncipe ( 1857) y las victorias de las guerras de Africa ( 1857-60) y contra los carlistas ( 1860), la política se enrarecía a ojos vistas, en virtud de unas tendencias alentadas principalmente en la Facultad de Filosofía y Letras de Madrid, que terminarían enlazando con militares de diverso rango y una batalla que daría al traste con el reinado de Isabel II. Veamos el papel que desempeñaron las perso nas mencionadas, hasta llegar al objeto de nuestra consideración, porque los tumbos políticos fueron condi cionados en gran medida desde dicha Facultad y reper cutieron en la remoción y promoción de sus Decanos. 2. Incidentes universitarios. Sin adentrarnos en aspectos biográficos de cada uno de aquellos hombres, anteriores al momento en que García Blanco abandonó su cátedra, señalaremos sólo el SOBRE HEBRAISTAS Y DECANOS DE FILOSOFIA Y LETRAS ... 125 contenido de la lección de apertura del curso 1857-58, con el tema Teoría sobre la libertad humana, en la que su expositor, el sacerdote Julián Sanz del Río, quedó señalado en la opinión pública como propagandista de ideas que atentaban contra el pensamiento tradicional y abocaban necesariamente a la subversión en lo político, si no eran debidamente asimiladas e interpretadas. Sanz del Río, moderándose cuanto podía, explayaba en su cátedra, ante un concurridísimo aud1tono, las teorí as trasplantadas por él como fruto de sus dos años de estudio por el centro de Europa, inaugurando así en España la escuela filosófica del panteísmo krausista, que intentaba aglutinar el racionalismo en política, religión y filosofía, frente al tradicionalismo escolásti co. De sus tesis se harían partícipes y seguidores los jovenes profesores de la Facultad, especialmente Canale jas, Castelar y Salmerón, con el último de los cuales, al cabo del tiempo, terminaría el crédito de aquella escuela. Probablemente con la excusa de sus obligaciones en Palacio, pero más bien inducido por la problemática existente en su Universidad, Tomás de Corral abandonó el Rectorado en Febrero de 1862, siendo substituido por otro "discípulo y también amigo muy querido" de García Blanco, el catedrático de Derecho Juan Manuel Mon talván, al que correspondió intentar el acuerdo entre el malestar político exterior y el foco de subversión en que se habÍa convertido la í Facultad de Filosofía y Letras, con la Universidad en estado de anarquía y las corrientes ideológicas más extremadas pugnando contra todo lo existente. El Decano Amador de los Ríos, desde el centro del polvorín, logró zafarse del cargo en 1864, aceptando sus riendas el eclesiástico Eduardo Palau. A pesar de estos cambios, los krausistas siguieron a lo suyo, exasperando al Gobierno y obligándole a entrar en el juego con medidas que volverían en su perjuicio. Previendo los colaboradores de Isabel Il que aquellas teorías, llevadas al campo político, habían de acarrear consecuencias nefastas para el régimen; y después del juego de la Reina, que dio lugar al explosivo y convincente artículo de Emilio Castelar titulado El rasgo, el autor de éste y Sanz del Río, con algún profesor más, fueron ex"!_Jedientados a pnne1p1os de Abril de 1865. Como los motivos no eran estrictamen te universitarios, el Rector Montalván se negó a secun dar el expediente y, en consecuencia, fue destituido, 126 PASCUAL PASCUAL RECUERO nombrándose en su lugar a Diego Mi,guel Bahamonde y Jaime, Marqués de Zafra , tan dócil a la Monarquía como el nuevo Decano de Filosofía y Letras. Para despedir al Rector cesado , los estudiantes y profesores jóvenes organizaron una serenata, que ha pasado a la Historia como de la Noche de San Daniel (lO de abnl de 1865), con el balance de una treintena de muertos. Para evitar aún peores consecuencias, el sumario quedó silenciado por el momento. Montalván fue repuesto en Noviembre del mismo año , para ejercer el cargo hasta que , por Real decreto de 30 de Junio de 1866, se dispusiese concederle la jubilación por "la imposibili dad física en que se halla de continuar en el servicio activo y accediendo a sus deseos" (Gaceta de Madrid, de 11 de julio). En el nuevo reajuste del Gobierno, el 13 de Julio, Severo Catalina aparecería nombrado Direc tor General de Instrucción Pública , y poco después, el 9 de Agosto, el Marqués de Zafra sería designado nuevamente Rector de la Central. El intríngulis del expediente fue suscitado ind irec tamente, cuando el Gobierno se ingenió la exigene1a para todos los docentes de hrmar una declaración de fe reli.giosa, política y dinástica, consecuente con una Circular de aquellas fechas, en la que se decía que "no consentirá que la enseñanza se convierta por nadie en elemento de propaganda política, ni en riesgo de las verdades sociales, y mucho menos para las verda des religiosas". La chispa hizo saltar de indi.gnación a muchos personajes inofensivos y, desde lue.go , a los que estaban ya señalados. De ahí que, por negarse a firmar el documento exigido , fueran separados de sus cátedras, a finales de Enero de 1867, Sanz del Río, Nicolás Salmerón, Fernando de Castro y al.gunos más , incursos , según criterios superiores, en el artículo 170 de la Ley Moyana. Salmerón padeció seguidamente cinco meses de cárcel , desde donde marchó a su tierra para reponer la salud quebrantada en el percance. Castelar se había anticipado, al implicarse en la intentona revolucionaria de Junio de 1866, por lo que fue preso y condenado a muerte en Consejo de Guerra, pero pudo escapar disfrazado , y se había acogido allende la frontera francesa , para conspirar desde París contra la Monarquía, al igual que no pocos en sus mismas condiciones de disgusto político. SOBRE HEBRAISTAS Y DECANOS DE FILOSOFIA Y LETRAS ... 127 Aq uello significaba el principio del fin de un regimen con frágil contenido , en cuyo Gobierno figura ban distinguidos discípulos de García Blanco , al mismo tiempo que otros antiguos alumnos padecían por su impaciente desobediencia. Al vieJo maestro llegaba la noticia de todos , sin sentirse identificado con los re sabios que caracterizaban a unos y a otros de sus amigos , y tan en desacuerdo con la tiranía como con la heterodoxia; sin embargo , al.gunos habían empezado a considerar al ausente catedrático de Hebreo como víctima precursora , a pesar de que él, progresista curado de todos los espantos , tenía organizada su entrada en la ancianidad con postín de potentado. De tal modo diseminados los hombres que interesan a nuestra anécdota , otrora reunidos en torno a un profesor o en Claustro universitario , al desplazado de Marchena llegó la novedad , fechada el 12 de febrero de 1868, de que Severo Catalina había sido nombrado Ministro de Marina. "Luego que lo supe diría él le escribí felicitándole y felicitándome , porque creí que con tal nombramiento , el Hebreo y yo estábamos de enhorabuena , y que debía terminar ya el serio disgusto que habíamos tenido ... , a pesar de ha berme declarado como muerto para él; porque hay cosas , como le dije en los primeros renglones de mi carta , que hacen hablar a los muertos; y una de ellas es ver de Ministro de Marina a un discípulo mío , abogado , que jamás había visto un barco ni un puerto" (6). Como bien sospechaba el maestro , aquel nombramiento debió obedecer a una urgencia , que fue subsanada dos meses después por el presidente González Brabo , nom brándole ministro de Instrucción Pública y Fomento. Ante tan sonados acontecimientos , García Blanco no pudo reprimir su deseo de ir a Madrid , durante el Verano , para felicitar personalmente a Severo Catalina y �estionar algunos puntos de su desgravio. Allí estuvo "veinte días , cuidado , mimado y tratado como cuerpo de príncipe" , en la propia casa del Ministro; y regresó a Andalucía , después de comprobar la alianza que habían formado progresistas , demócratas y unionistas , acaudi llados desde dentro por Francisco Serrano Domínguez , 128 PASCUAL PASCUAL RECUERO duque de la Torre, y desde fuera, por Juan Prim y los exiliados. Cuando en Julio de 1868 fue decretado otro destierro colectivo de generales, los ingredientes para una hecatombe se habían conjuntado en el tablero político. El VleJo catedrático parecía desentendido de todo eso, y regresó, ufanísimo, a su casa. "Pero al llegar a :Marchena escribió él , cuando aún no había acabado de contar a los hermanos todo lo ocurrido, surge la revolución de Septiembre. Catalina y los mi.nistros sus compañe ros, salen a espeta-perros, a unirse con su reina Isabel, que desde lrún se mete en Francia con su hijo, y huye de una revolución que amenaza a la dinastía borbónica y a la Monarquía. El puente de Alcolea es testigo de un sangriento encuentro entre las tropas de la revolución, mandadas por el duque de la Torre, y las realistas, que dirigían el de Novaliches y el italiano Girgenti, casado con la infanta Isabel" (Resumen, pp. 324325). Era el 30 de setiembre de 1868. El 3 de Octubre, el general Serrano entraba triunfalmente en Madrid, como artífice práctico del acontecimiento, y fue proclamado Ministro universal; a la espera de Prim, que recibió unos días después no menos entusiástico homenaje de parte de los madrileños. Cuando Serrano llegó a la Capital, se encontró con el Poder constituido por una Junta Revolucionaria, improvisada aun antes de que el último Gobierno de Isabel ll abandonase sus posiciones; dicha Junta actuó hasta el 8 de Octubre inmediato, en que entregó oficialmente sus poderes al Gobierno Provisional presidi do por Serrano, con Prim en el ministerio de la Guerra. Uno de los primeros acuerdos de la Junta, el mismo día 30 de setiembre, había sido ordenar la reposición de los catedráticos ausentes durante los años previos como consecuencia de "separaciones, vacantes y comisiones" (7), con la mayúscula sorpresa de contar en primer lugar a Antonio María García Blanco, seguido de Emilio Castelar, Julián Sanz ·del Río, Nicolás Salme rón, Fernando de Castro, Manuel María del Valle y Francisco Giner de los Ríos; al mismo tiempo que en la SOBRE HEBRAISTAS Y DECANOS DE FILOSOFIA Y LETRAS ... 129 Universidad, el Marqués de Zafra, Eduardo Pala u y algunos otros habían sido declarados oficialmente exce dentes o separados de sus cátedras. Para colocar en la cúspide de aquellas vacantes, el más indicado parecía Sanz del Río, que fue nombrado Rector el día 3 de Octubre; como se negó a aceptar el cargo, en razón a lo precario de su salud, un día después sería designa do Decano de la Facultad de Filosofía y Letras, y el día 6 aparecería en la Gaceta, junto a su renuncia, el nombramiento de Fernando de Castro como Rector. El personaje central de nuestra consideración, sin embargo, aunque estaba puntualmente enterado de cuan to ocurría en España y de la citada Orden de la Junta Revolucionaria, no se movió de Marchen a, a la espera de ver en qué quedaba aquella euforia extremista. Y ocurrió que el día 24 le llegaría una comunicación del Ministro de Fomento, ordenándola "vuelva al servicio activo en la enseñanza y se encargue de la Cátedra de Lengua Hebrea, de que es titular, dando por terminada la comisión que le fue concedida para la formación de un Diccionario Hebreo-Español" (Archivo del �1. E.C.). No le cupo objetar estado de ánimo o de salud, porque la Junta y el Gobierno subsiguiente consideraban necesa ria la presencia de hombres con sus condiciones y estilo, para que la empresa de Setiembre no fracasara. 3. En torno a una carta. En el rastreo de datos para una biografía del catedrático de Lengua Hebrea, la casualidad nos ha deparado cierta carta que le escribiera Julián Sanz del Río, que conceptuamos de interés para concretar la participación de cada uno de ambos sacerdotes en el planteamiento de tan importantes hechos y la repercu� sión que en ellos tuvieron, para salir al paso de quienes han encasillado caprichosamente al primero en la línea desviacionista del segundo, y, al mismo tiem po, para perfilar unos datos referidos a aquella Facul tad de Filosofía y Letras. Sanz del Río se encontraba muchos renglones después que García Blanco en el escalafón correspondiente, circunstancia que ha de te nerse en cuenta, con las ya señ·aladas, a la hora de calibrar filiaciones intelectuales, para no tildar al catedrático de Hebreo como krausista y discípulo de 136 PASCUAL PASCUAL RECUERO abiertamente. Pero a Bardón le esperaba un inminente trago, en competencia con el Decano de Filosofía y Letras, que pondría en evidencia el germen de disen siÓn que cundía en el seno de la Facultad por cual quier motivo. 5. Entierros y tumbos políticos. [ste fue el de la dotación de una cátedra de Sánscrito en la Universidad Central, que en su día, durante la ausencia de García Blanco, Amador de los Ríos había sabido sortear con acierto. Según los docu mentos, dos semanas después del relevo en el Rectora do, Lázaro Bardón quiso o recibió alguna sugerencia para establecer dicha cátedra, en virtud del artículo 33 de la Ley Moyano. Lo que en princ1p1o parecía sencillo, aun contando con la penuria económica de la Instrucción Pública, se convirtió en inviable cuando tropezó con el criterio del Decano de la Facultad, titular de una materia en que no permitía ningún tipo de competencia, por muy "oriental" que fuese otra lengua; además, si con él no se había contado para nada, es de ima.ginar su reacción. El percance, que sería muy largo de contar, fue el primer disgusto que recibió el flamante Rector, después de tragarse la orden verbal contra García Blanco, considerándole cesa do el 28 de diciembre de 1870, "sin saber -como éste diría en documento posterior -si como Decano, si como Profesor, o si en ambos conceptos". Está claro que con el anciano catedrático de Hebreo y Decano de Filosofía y Letras había que andarse con mucho cuidado. A juzgar por la muestra, el espectáculo de la Facultad sintonizaba perfectamente con el de las sesio nes políticas del momento, entretenidos todos en nimieda des que solían convertir en serios problemas. En algu nos pasajes de los documentos conservados se alude a que aquellos días eran festivos e impropios para menes teres semejantes, argumentándose además la crudeza de la temperatura. A pesar de todo, el asunto del Sánscri to había descalmado aún más al pequeño grupo de sabios, y mantenía en tensión a las autoridades docen tes, implicando ya a los catedráticos de las restantes facultades. El Consejo Universitario no se pudo reunir en la fecha prevista, por una causa que puso en crisis SOBRE HEBRAISTAS Y DECANOS DE FILOSOFIA Y LETRAS ... 137 e 1 tema, cuando todos y cada uno de los claustra les quedaron sobrecogidos de estupor al enterarse -en un anochecer de intensa nevada -de que Juan Prim y Prat había sido asesinado ( 15). El -expediente en cuestión terminó de solucionarse cuando, con fecha 11 de enero de 1871, el Consejo Universitario se declaró incompeten te en la materia, con lo cual el Rector quedó a la intemperie en el seno de su propia Facultad, y sometido al arbitraje de la Superioridad, que, por lo que parece, le había enredado en tan enojoso asunto. Todo terminó . sin cátedra de Sánscrito y una instancia de García Blanco, de fecha 14 de Enero, que rezuma más reticencia que preocupac10n, a la que está todavía esperando respuesta del Ministro de Fomento. El Rector Bardón, sin embargo, no pidió el cese, a la espera de probar las mieles del cargo; pero no tardarían en dársele. Conviene recordar en este punto, porque era de actualidad, que el segundo catedrático de Hebreo de la Central se encontraba en el exilio desde hacía más de dos años. Severo Catalina marchó a Francia en Octubre de 1868; desde allí fue a Roma, en calidad de represen tante confidencial de la ex-Reina, donde permaneció hasta Agosto de 1869, entretenido en escribir su más voluminosa obra, Roma; y a ·continuación se reunió en Biarritz con los Tea1es-borbónicos, a la espera de volver a España. La amnistía decretada por Amadeo l le permitió regresar, quizá con el propósito de reinte .grarse a su destino. Pero volvió tan gravemente enfer mo, que falleció el día 18 de octubre de 1871' sin cumplir 39 años ni dejar descendencia carnal ni docen te (16). Ignoramos si al Decano de la Facultad de Letras conmovió en algún sentido la muerte del que fuera joven de relevantes prendas y " aventajado discípulo" suyo; tampoco sabemos si el maestro acudió el día 20 al funeral y al entlerro. Sólo nos ha conservado la correspondiente esquela mortuoria, guarda da con disimulado interés -que no descuido -, doblada y perfectamente pegada, sirviendo para escribir dos páginas de un manuscrito posterior, como si aquella gran desilusión no significase nada para él. La Universidad madrileña, que seguía contando entre sus claustrales a los más fervorosos anti-todo, era un constante foco de revueltas y malestar. Por eso, Lázaro Bardón apenas duraría un año al frente del 138 PASCUAL PASCUAL RECUERO Rectorado, siendo substituido interina y transitoriamente por Juan Antonio Andonaegui y Aguirre ( 1825-1882), otro conoe1do en las listas escolares en Hebreo. El padre García Blanco continuaba siendo Decano, consintiendo las ausencias y suplencias de Castelar y Salmerón, que tenían suficiente con el ejercicw de la dialéctica parla mentaria. Es probable que el silencio de aquél obedecie se al temor por su integridad física, entendiendo que una cosa es morir dignamente, y otra mt¡y dist t nta es llegar al fin a fuerza de disgustos o magullarrhentos. El, que no hahía aprendido bien a nadar y guardar la ropa, se sentía solo en medio de aquel aturdimiento, durante el cual el Gobierno se precipitó en varias crisis sucesivas, ardiÓ la tercera guerra carlista, se atentó contra la vida del Rey, estallaron motines repu blicanos, los constitucionales fueron derrotados en el Congreso, y Ama deo de Sabaya, en fin, se marchó el 11 de febrero de 1873. El mismo día fue proclamada la República, que presidió Estanislao Figueras, con Emilio Castelar (Estado), Nicolás Salmerón (Gracia y Justicia), Pi y Margall (Gobernación) y José Echegaray (Hacien da), entre otros ministros. Como se sabe, los tres primeros serían presidentes también durante el corto plazo de los once meses siguientes, que duró la República. Simultáneamente, en las postrimerías de aquélla, se recrudeció la enfermedad de Fernando de Castro, el Rector de la Gloriosa, hasta dejarle casi totalmente sordo y ciego, y fallecer el 5 de mayo de 1874, a los 60 años, en el colmo de su heterodoxia, pero no tan convencido como Sanz del Río de que su filosofía im plicara la felicidad terrena. El Decano de Filosofía y Letras no hizo mención de este difunto ni del acto de su entierro, al que, según las crónicas contemporáneas, "no asistió ninguna representación de la Universidad", de la Academia de la Historia ni del Senado, corporacio nes todas a las que había pertenecido. Los acontecimientos se precipitan otra vez en 1874. La Monarquía se comenzó a vislumbrar en lonta nanza, cuando los republicanos unitarios estaban desa creditados y fracasadas las tendencias federalistas que abocaron en el cantonalismo. Después de seis años, cansado el pueblo español de aquel incesante tejer y destejer, llegó el arrepentimiento político y la convic ción de unos y otros -con el carlismo en trance de victoria -de que había que restaurar en el Trono a SOBRE HEBRAISTAS Y DECANOS DE FILOSOFIA Y LETRAS ... 139 los Barbones con el Príncipe Alfonso, que sólo contaba dieciséis años. El hombre fuerte de la situación era Antonio Cánovas del Castillo ( 1828-1897), que tan car gante fuera en otro tiempo para Isabel ll. Por esto, los cargos empezaron a cambiar de personas; en el rectorado, con fecha 23 de setiembre de 1874, Moreno Nieto dejó paso al que fue interino antes que él, Andonaegui, y éste, en seguida -el 9 de abril de 1875 - a Vicente de la Fuente y Bueno, otro viejo compañero y discípulo espontáneo de Hebreo. No obstan te, García Blanco, con sus 74 años, seguía siendo Decano de Filosofía y Letras. 6, El cauce natural. El catedrático de Hebreo era invulnerable, aunque confesara que iba perdiendo facultades y notara un considerable bajón en su moral de trabajo, al tiempo que estaban ocurriendo muchos e importantes aconteci mientos que le afectaban de cerca, especialmente el apogeo de la cuarta guerra civil del siglo y la incapa cidad del Poder Ejecut1 vo para sofocar el entusiasmo carlista. Todo ello desembocó en la proclamación de Alfonso XII, el 31 de diciembre de 1875, su regreso y la restauración de los Borbones en el trono de España. En consecuencia, los fautores de la Gloriosa y de la República fueron recompensados de acuerdo con las calidades políticas y humanas de cada uno. Emilio Castelar no perdió la popularidad después del fracaso republicano y de la dictadura en que quiso convertir su breve mandato; con todo, tuvo que expatriarse, pero regresó inmediatamente, amparado con la amistad que le lip;aba con Cánovas del Castillo, para seguir figuran do en la política hasta su apartamiento voluntario, en 1888. En cuanto a Nicolás Salmerón, que había sido todo después de la Gloriosa, desapareció durante un año del escenario político, recluido en su cátedra, de la que sería desposeído a poco de la Restauración, para marcharse a conspirar y vivir de la abogas_ía en París, hasta que regresara en 1884, para reintegrarse a la cátedra de Metafísica, después de renunciar al krausismo. El amigo de ambos ex-presidentes, condiscí pulo y comprofesor, Francisco de P aula Canalejas, no quiso ser más que diputado en las Cortes republicanas 140 PASCUAL PASCUAL RECUERO ( Castelar le ofreció una cartera ministerial, que no aceptó) , y después se alejó de la política hasta su muerte , en 1883. Sin asomo de duda , al Decano de Filosofía y Letras disgustaba también la Restauración , aunque se tratase de un rey joven que pudiera concitar las esperanzas y reportar la felicidad de los españoles. Por eso, comenzó a pensar decididamente en quitarse de en medio , acogiéndose a la razonable determinación de jubilarse. Con esta disposición de ánimo , llegó la apertura del curso 1875-76, para la que recibió invita ción impresa y con las formalidades de rutina , en las que no se precisaba el carácter extraord1nario que había de revestir , bajo la presidencia del prop10 Alfonso XII, al día 1 de octubre de 1875. Para el catedrático de Hebreo se repetía la escena de veinte años atrás , pero en circunstancias más comprometidas. Es probable que a la apertura de 1855, presidida por Isabel ll, no asitiera él; en ésta , no tenemos constan cia concreta de que acud1era ni de que dejase de acu dir , porque en ambas ocasiones él se calló y las crónicas lo silenciaron. De la visita de la Reina , como vimos , hizo la reseña José Amador de los Ríos; de la visita de su hijo, fue encargado Francisco Fernández y Gonzalez ( 17), yerno de aquél, con menos soltura y detalles , pero sin dejar de recoger el breve y pondera do discurso del Rey ,que demostraba un excelente aseso ramiento. Ciertamente, a sus 75 años , el catedrático de Hebreo no estaba en disposición de soportar impertlnen cJas universitarias , científicas ni políticas , y aquél sería su último curso de docencia y su últlma lección en Mayo de 1876, abandonando la cátedra , el Decanato y la Universidad Central con fecha 18 de abril de 1877, cuando era el catedrático de Filosofía y Letras más antiguo del escalafón , con el n!? 24 y categoría de Término. Apenas abandonó García Blanco su Facultad , las circunstancias fueron propicias para ser substituido en el Decanato por José Amador de los Ríos ( 18), aunque parece que a título de fugaz satisfacción , porque falleció en Sevilla el 17 de febrero de 1878, sm cumplir los sesenta; y no deja de ser curioso que el sucesor en el cargo fuese su propio yerno , Francisco Fernández y Gonzalez ( 19). En cuanto a la cátedra de Hebreo -según Parra Garrigues -fue ganada el mismo año , mediante oposición (sic), por Eduardo Palau y UNIVERSIDA D DE MADRID RECTORES CATEDRATICOS O! HEIIIEO UIS4 TOids DE CORRAL Y oRA (Medicina ) DECANOS O E F. Y LETRAS J0SE AMADOR DE lDS RÍOS Y SERRANO ANTONIO ..k� �!�) BLANCO (1•) l. &!le !56 1.880 81 82 83 84 1.81111 •• ff7 .. st L870 71 72 73 74 1.873 78 77 78 79 1.880 81 82 115 84 Lile 88 87 88 89 1.890 91 92 93 94 1.119l! .lUAN MANUEL MONTALVÑl (O.Ocllo) DIEGO MIGUEL BAHAMONilE .JAIME JUAN MANUEL MONTALVÑl CIEIIO 118UEL BAHAMONDE JAIME FER*NOO OE CASTRO Y PA.IAIIlS (F. y L.) l..CZARO BARDÓN Y OÓIIEZ (F. y L) JUAN ANTONIO ANDONAE8UI Y AGUIRRE JOSÉ. MORENO NIETO ( O.Ocllo) JUAN ANTONIO ANDONAE&UI Y AGUIRRE VICENTE DE LA FUENTE Y 8UENO (-) MANUEL RIOZ Y PEORAJA (Medicina) FRANCISCO DE PISA Y PAJARES (lloncho) JUAN FRANCISCO CREUS Y MANSO (Modlclna) FRANCISCO DE PISA Y PAJARES MIGUEL COLMEIRO PENIDO ( CilfiCiao ) FRANCISCO DE PISA Y PAJARES FRANCISCO FERNA'NDEZ Y GONZI(LEZ (F. y L.) EOUAROO PALAU Y FLORES JULIÑl SANZ DEL RÍO ANTONIO IIAIÍA GARCÍA BLANCO .JOSÉ AMADOR OE lDS RÍOS Y SERRANO FRANCISCO FERN4NDEZ Y OONZICLEZ ANACLETO LONauE Y IIOLPECERES =��o F������ � ��_r4ó-EZ MARIANO VISCASILLAS Y URRIZA SEVERO CATALINA DEL AMO (2") (MANUEL DE CUETD Y RIVERO) ANltlNIO MARÍA GARCÍA BLANCO (EDUARDO PALAU Y FLORES) MARIANO VISCASLLAS Y URRIZA EL EIMO. i ILMO. iüll. D. SEVERo CATALINA D-EL AM.o '1.\\\U"\t\ �t \"il.t \r. "ln\ii.� 1 'hll\t'\\\U, �U\\. �t\1'1. at. "nt\lS �it'\\tS lit\ 1\.tlna 1 'f.s\'l:an�m& ;1\llt Ull l \,au0.-r :t\Í.�Il Q.r. \a \'llims\h'Q. \t'\\\t'i\ ,t:J.-1\\'Q\i'\1\u i \,u�1t.S t \'\\m·'Ú�\111 lt 1\�\1\m at \¡ 1\u\ ltalr.lll\a LSl�li\a, HA FALLECIDO en b. noche del Hf de Oclubre de 1871 Y\ -x . r. ü rivt!.J, m.tdrt f!lll!iiu, j¡trm.tllll.t, ktl'lll.JJJIIJ' puhiicu,;·, suúrillllJ' y dt .. le.ri.Jmtn!.trio.r J .tmi¡oJ': /?lJtf.JJl i f... .re J7TY3 tl!C071ltnti.7r/e i fiJos J NÚJJÍ' a· Ü 711Ú<J tk CUtJ!flD fll'Utflk 1/Ut, flO/' d t/ti'HD dts Ci/Jl.FO tle .ro ¡¡/m;¡, .re J¡.z de cdebr;r .i J.u JO t!e };¡ man3n.z riel tlú !J(J en Jz I¡luú .f.zrrot¡TJÜI tle S &óa.rlún J ,;el o .re¡wJo :i 13 coniuccún tlt:l ul:ner .rl cemenlerlo tle l3 S;;cnmml:;] tlt /("' J.I.ritlro; en lo r¡ue recibira'n especúl !.Iror. l.-, • Se supl!'ca el cache. , fi_. 4J ,fhr-fvM.w � "!.f)lcvnc-o : .... c/h-i!J.w".oz'clv f't/lrvti&yP �� ftJ1fVI.p�l!;r;; J '¿1. tl'-t1..C>�ct1.t �L v t.--� .. 1. �1.�) 1Jj�,j ! v �(J/¡, ' f'•VC.t 1. '1 .. ({13jlf/V'Vv;CIP-¡(J1¡}'v-j_J.�.d(�/ / fztn; jt-vlMI? V-utv C.t -t.vvt i(;. Ú•J -1 \.� t'VN, /C714.1/! dú:.R • .-•�\.1 t¡ ·1 U.Cf jc. Vt;1, i.'-1-l ·1.� . .;.i' ,,t,. . ,, J .. ; -;;_... �. � - Ct 1 C.'- �n l-. fe }-�Jit,'Z_t"{ .-fr. �t.juUC-'1-�.J...u..c/. ./{_;_, .¿ t.. ,__ ./Jt' ... •''jV lfl/ da. ;. t/1.-1 .. 1-<' Ji. Lt..e .¡_{ lt.!I:-?JI-w' cf_c;-{,t.{Cf. 2 f' il ;-;¿_, IL>t¡ íl--1ut¡..-.oo f'-vt ·H ,.,·t�r'da. y��� lerb c.¡fc¡;.pcv:-�)1.!_<-( j�.a�"' &�9·.c;, '1 �-�-t=/ pcuY'c -< __ :1.-ta  q 1 u . . _PlAY&( 12-1 n·'1.-h; J:111 fJcc11 u;., Á .e ;k/! .... n¡-7/'&(.tfL 'I.A.Á 1A..Ó'-r..u-t' • 1 • • ··-· . ' - � • • .... • .. � .. [</• )7 tl/1. ,.(Li,:;P_iJV<-··VJ..O 11ALLV .Jf'�-1-.:tjtfc.... .t"Ti/"': Y�JA.-w_CA'c.c_ ...k--¡ d�luPd /& c-Í-i'--rqde7. ;Pf vP ;..úJ 'ú(}¡:.JJy;���/-�!i;�. '' l�:.� Jl..t�l �;··'HMtD c¡ .. tU!. � i!feuo �·��,!rAe .t& �y�..t..L.a , • '.1i ., t:pu.L 1� Jri.. ... , lo .tfe¡a...,.� li-f pJA. J..t.:1P' ; ·· ft-.0 -1.--��vl•·i9 -/A..<ot.¡ PY' e� iA u ..... ,,"". 1'-t..'f. ?A/J� ./tdvr:.f-�L'd � 1-'1..1-� ec.. .h·t1-•t.'IA' J1A. Jl-t..<...LJ.t-y;;-1-'L..<--< �t 'l¿;c..1. 1.-<.�-L��.A ... 1 Ú q;,A...-Ul. Y.o:; 4-t.. P,J'!t>t..'uc..(_ Jtt�e :J..Bvlf-tY d>t'-7:/.ca--t-vr.e-:;;z¿¡ y ¡t-�+�,. "t t�fvh �. /Ct..jJtM-'��fYÍ;ry¿,._ /f-'1A:-L -1..-¡�7 ;f(��ó.< . ;;. , .'j cvfn� J� Jr....cf�:¡_u...e. evtc,�7-A:..1AA-07) ..{¿._< d...e-/tJV VV�� �, .. utn 1tTJ..J-� -2-vt �-�fA...{..-.y�� �P/IA.e..t�-t¡ �-e/-o/?1-t..·',..·i:J... • br..�I9vt ií4 ,1-'1-1--<WC' :JiiAM¡/JtJ o • • -• . . � . ). .. . . .. . . . . . . -. _ . __ {,. ::· 1ZJ.jt7..� p�Úu.t(/��oa-tJ..-Vt1--'<� � :tec...� 4.-· .a. ·'ft-�1 ¿>t.t.M.-ic...I J- • P�-r::ti'¿-{;¡ t� ¡� -1.--f.A.--(! é.t�¿...,...¡:L.¿;:¡ ·1-t.>�.-i--14f 1u-t.� . · r - l t .¡ L .. ' �- .:1 .. "" . -·. . Út.lf e thtd. � /.jJ"' h&1A--ttfW'C.... �y-;-c..- .........- /1 () ' '-(f-;; t:¡·¡� _ él� o _ -;-- " tz. .4 í .- t A .. .. :� � �v z .. -. J J t¿/2 .. LV�-v17� / .,nr A... /n1¡vCrYIJ'<-�' �' --=-- e � · , P-;;r-� -.; _ ..4. ..... - SOBRE HEBRAISTAS Y DECANOS DE FILOSOFIA Y LETRAS ... 141 Flores, cuyo encargo no pasaría de mera burla contra la asignatura, hasta que :Mariano Viscasillas y Urriza, por concurso, acced1ese a la misma en 1879. La leyenda o el piadoso olvido haci a el maestro de los hebraístas del siglo iniciarían con los hombres que ocuparon su lugar cuando él marchó de Madrid. La llamada escuela hebraic a española y su tr adición entra ban en crisis, mientras su mantenedor, semi.ignorado, seguiría viviendo, viendo y creando durante dos lustros más (20) , hasta el 21 de Mayo de 1889, cuando falleció en Osuna, su pueblo natal, dando gracias "a la IQlesia que me recibió en su seno desde el mismo día e� que nací, que me hizo partÍClpe de todos sus bienes espirituales, y más adelante de los temporales y terre nos que me cupieron en suerte" (21). Con ocasión de la inmediata apertura del curso 18R9-90, la lección inaugural correspondió al joven pero veterano catedrático de Historia Crítica de la Literatura �spañola, que era uno de los últimos y más i.lustres discípulos de Lengua Hebrea que tuviera el difunto de Osuna (22) , siendo Rector Francisco de Pisa. y Pajares, de la Facultad de Derecho; Decano de Filosofía y Letras, Ana·cleto Longué y Molpeceres (Lengua Griega), y ca tedr á tic os, entre otros , los viejos conocidos Lázaro Bardón (Griego 2º) , Nicolás Salmerón (Metafísica), Emi lio Castellar (Filosofía de la Historia) y Manuel Mª del Valle (Historia Universal), con la novedad de que la cátedra de Sánscrito, pese a los ruidos de antaño, había , prosperado. Un año después, en 1890 , accedería al Decanato el catedrático de Hebreo, Mariano Viscasi llas (23), para desempeñarle durante más tiempo que nadie hasta entonces y sin dar lugar a las estri dencias de tiempo atrás. Por entonces, los más venerables miembros del Claustro eran sólo reliquias de "gloriosas" travesuras, en las que hebraístas y hebraizantes tuvieron mucho que ver en el Decanato de la Facultad de Filosofía y Letras, en el Rectorado de la Universidad Central y en la Historia de España., durante buena parte de la. segunda mitad del siglo XIX.