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El 19 de julio

Rentero, Manuel Genaro

Abstract

En la port.: "Estrenada en Bailén el día 19 de julio de 1866, aniversario 58 de la Batalla que tuvo lugar en sus campos, donde se conquistó la independencia española"

Full text

ORIGINAL DE DON MANUEL G. RENTERO. Estrenada en Bailen el día 19 de J ulio de 1866, ANIVERSARIO 58 DE la batalla que tu yo LUGAR EN SUS CAMPOS, DONDE SE CONQUISTÓ LA INDEPENDENCIA ESPAÑOLA. Donado á la Biblioteca Uní ver sitar en m em o g ra d o poetar BALTASAR !í ÁETINEZ DÚRAN. h-o rU j^ fS^ tiran ada, maloJA E N , 1 8 6 6 . Est. Tip, de D. Francisco López Vizcaíno, Impresor de la Real Casa. EL 19 DE JULIO. ^5v ¿ f! SITARIA' OE ^ {¿A JíAO b £ ¿y o . ? ¡ o & y EL 19 DE JULIO. LOA ORIGINAL DE DON MANUEL G. RENTERO. Estrenada en Bailen el día 19 de J ulio de 1866. ANIVERSARIO 58 DE LA BATALLA QUE TUVO LUGAR EN SÜS CAMPOS, DONDE SE CONQUISTÓ LA INDEPEN DENCIA E spañola. á la Biblioteca .da» - ■ - ■.•caria d e |g en vnenoor¡a d erad o p o eta fc~» 1 g ra d o JA E N , 1 8 6 6 . Est Tip, de D. Francisco López Vizcaíno, Impresor pe la Real Casa, AL ILUSTRE AYUNTAMIENTO DE LA MUY NOBLE Y LEAL CIUDAD DE BAILEN. ¿A quién mas digno? ¿á quién mejor, mis queridos compa ñeros, que sois la representación genuina de este heroico pueblo, he de dedicar mi humilde obra? Nada vale; pero encierra en sus páginas la epopeya de nuestra independencia, orlada de una co rona de inmarcesible gloria. Si la aceptáis gustosos, será el me jor galardón á que pueda aspirar El Autor. ESCENA SEGUNDA. La Traición. ¡ España! ¡ España! ¡ celestial matrona! ¡ Qué azaroso y fatal es tu destino! ¡ Afianza tu corona Que te espera el puñal del asesino! ESCENA TERCERA. La Traición se oculta, un momento de pausa, la orquesta toca la marcha real, España sale se guida del Pueblo y del Heroísmo. Pueblo. ¡ Plaza á España! España. Venid, mis nobles hijos* Y descansad aquí que España vela; Mis ojos siempre en el estraño fijos Son de vuestro poder fiel centinela! Sed á mi Dios y á mi bandera fieles Y dormid vuestro sueño de laureles! Tú, Pueblo mió, en cuya frente altiva, Está escrito el poder de los Titanes... E hirviente sangre en sus arterias liba De Pizarros, Corteses y Guzmanes! ¡ Añade en tu camino de victoria Un laurel mas á tu pasada gloria.! ¡ Y tú, Heroísmo, á tu valiente hermano, No abandones jamás en su camino, — 13— Condúcele á la gloria de la mano Ó á morir, si morir es su destino; Mas nunca ante el peligro huya cobarde; La vida pierda, pero la honra guarde! Mi gloria es vuestra, vuestra fuerza es mia ¡ Guerra á muerte al que ultrage mis blasones ¡Guerra! esclame con noble bizarría, El potente rugir de mis leones! Y el osado que bollare nuestra tierra Escuche por doquier; venganza y guerra! Pueblo. Madre España, ese noble pensamiento En mi fiel corazón valor recobra; Para saber morir me sobra aliento! Para saber vencer poder me sobra! Que aun en mi frente, poderosa brilla Las glorias de los condes de Castilla. A sostener tu trono y tu grandeza Aprestaré mi brio prepotente, Ni ante la muerte cede mi fiereza, Ni ante humano poder doblo la frente..! Que el corazón ¡ España! que aquí late Ha nacido entre el polvo del combate! Celosa del valor, no desmentido, Que allí mostrara el español soldado... Grecia á Roger de Flor miró vencido En odioso festin asesinado; Grito de muerte helóse en mi garganta... Y Grecia retembló bajo mi planta! Forjó Colon un ignorado suelo En su ardiente y fecunda fantasía, Buscó mi ayuda y con constante anhelo — 14— De su sueño seguí la incierta guia; Hállele al fin, vencile, y con profundo Placer, bajo tus pies puse otro mundo! Nápoles vió su ensangrentada tierra Disputarse dos bélicas naciones, Francia fue tu rival y en son de guerra Se cruzaron bombardas y pendones; Allí alcanzó Gonzalo la victoria Y á tu frente ciñó corona y gloria. Heroica y noble la nación Ibera Ha venido diez siglos batallando... Desde Pelayo hasta Isabel primera, Desde Isabel al sétimo Fernando; Y yo en la lucha bárbara, homicida, • Por mi patria y mi Dios, jugué la vida! Mientras el Pueblo dice los últimos versos, la Traición sale, vestida de peregrino, y se acerca al grupo con el sombrero en la mano. ESCENA CUARTA. Pueblo. ¿Quien se acerca? Traición. (Dirigiéndose á España.) Señora, un peregrino, Pide hospitalidad en tus estados. España. Franco tiene el viagero su camino. Pueblo. (Su traza es de traidor.) Traición. ( i Son confiados!) — 15— Dar asilo al estraño, es hidalguía. Y es justo que ante España incienso queme. (In clinándose.) Pueblo. Estrangero, es verdad, la patria mia Nunca lo olvida, porque nunca teme! Tiende la mano al que favor le implora.... Y al enemigo de venganza rayo Aniquila; que es patria que atesora La sangre de Favila y de Pelayo! Traición. A acatar su poder soy el primero, Y jamás su valor he puesto en duda. (Todos se inclinan.) España. ¡Gracias, gracias! Traición. España, el estrangero Se arrodilla á tus pies y te saluda! (España y sus dos hijos se inclinan hácia el estrange ro para levantarle: en este momento la Tiranía, segui da de varios sayones, aparece en el fondo y se acerca recatándose, sin ser vistos. España. Nunca á mi huésped tanto le exigiera...! Pueblo. El huésped estrangero, es nuestro hermano. Heroísmo. Levante, pues! — 1 6 — España. Camine por do quiera. Tiranía. j Caiga España á mis pies! (Al <1rito ele la Tiranía, España y sus dos lujos se vuelven echando mano alas espadas; pero antes que tenmn tiempo de sacarlas, los sayones dan al Pueblo y al Heroísmo un golpe en la cabeza y estos caen sin sen tido. La Traición y la Tiranía se arrojan sobre España, puñal en mano y la sugetan.) Pueblo, H eroísmo. ¡Traición! (Cayendo.) España. (A la Traición.) ¡Villano!! Traición. Ríndete! España. ¡ Mátame! Traición. ¡Ríndete, España! España. ¡ Mi corazón en la desgracia es fuerte..! Usad conmigo de implacable saña. ¡ No quiero la piedad, dadme la muerte! Vuestro puñal aleve no intimida ¡ Al que tiene en su Dios los ojos fijos! ¿Para qué quiero yo, decid, la vida Si habéis muerto ¡traidores! á mis hijos? — 17— Tiranía. (A los sayones.) Conducidla á un sombrío calabozo. (Los sayones se apoderan de España y le ponen ca denas en el cuello y en las manos.) España. ¿Piensas intimidarme? ¡pobre necio! ¡ Tal vez en llanto se convierta el gozo! Tiranía. ¡ Y me amenaza aun! (Haciendo ademan de sa car el puñal.) España. No! te desprecio! (Vansc por el fondo derecha.) ESCENA QUINTA. (El Pueblo y el Heroísmo tendidos y accidentados; un momento de pausa, la orquesta toca marcha trunfal: al empezar á repetir la segunda parte sale la Libertad por el fondo izquierda.) En Pueblo, el H eroísmo y la L ibertad. (Esta última en el fondo sin reparar en los dos que hay tendidos hasta que lo indiquen los versos.) Libertad. ¡ Triste soledad callada, Que me oprimes en tu centro! ¿ Dó está mi madre adorada Que la busco y no la encuentro ? ¡ Llévame en tus alas mudas A sus cariñosos brazos..! 3 — 18— ¡ Es España!.. ¿Por qué dudas En unir tan tiernos lazos ? ¿Por qué en azaroso duelo Dejas mi llanto correr? ¿Por qué se oculta mi cielo Si aumenta mi padecer? ¡ Yive un pueblo encadenado A la mas triste abyección..! Deja que vuele á su lado Que yo soy la redención! ¡ A que taladre sus pechos La Tiranía, no esperes..! ¡Yo les daré sus derechos Mostrándoles sus deberes! (Pausa.) ¡ Qué veo! ¿nó desvarío? (Reparando en los dos tendidos.) ¡ Cadáveres! íPoniénclole al Pueblo leí miaño sobie el corazón.) ¡ Está inerte! ¡ No estaba solo Dios mió ! ¡Me acompañaba la muerte! (Examinándolos con detención.) Aun respiran, ¡cielo santo! ¡Vuelve, vuélveles la vida! ¡ No sea yo en mi quebranto Por la muerte detenida! Vuelven en sí, ¡ Dios clemente! ¡ Mi angustia termine ya Tu piedad omnipotente! Heroísmo. (Volviendo en si é incorporándose.) ¿Dónde me encuentro? Pueblo. (Id.) ¿Quién vá? — 19— {El Pueblo y el Horoismo están heridos, á los dos les ven manchas de sangre en la frente.) Libertad. Estáis heridos ¡ qué horror! ¡Sangre en vuestra frente brota...! Pueblo. ¡ Sí, y la sangre del traidor Beberemos gota á gota! Libertad. ¡ Traidor! Pueblo. El nos ha vencido Y ha preso á mi madre amada. Libertad. ¡Tu madre! Pueblo. ¡ Víctima ha sido Por noble y por confiada! Libertad. ¡Tened, tened confianza En Dios que mis pasos guia! ¡ Nunca pierda la esperanza . Quien en el cielo confia! Pueblo. ¿Quien es la bella matrona Que con laurel se engalana Tegiendo verde corona? Libertad. La Libertad. Heroísmo. P ueblo. (Abrazándola.) ¡ Nuestra hermana! —20— Libertad. ¡Mis hermanos! ¿es verdad? (Mirando alter nativamente á ano y otro con marcada ansiedad.) Pueblo. Yo, el Pueblo. Heroísmo. Yo, el Heroísmo. Libertad. ¡ Dios os da la Libertad De vuestra sangre al bautismo! Y al unirnos dulces lazos Dios nuestra dicha asegura; ¡Venid, venid á mis brazos.... Donde bailareis la ventura! Pueblo. (Con mucho sentimiento.) ¡ Ab! no; la felicidad Huye ante mis negras penas, Yo no amo la Libertad Si está mi madre en cadenas! Libertad. ¡Todos juntos lucharemos, Fiad en mi buena estrella, A mi madre salvaremos O moriremos por ella! ¡ De felicidad en pos A salvar á España vé, Con el pensamiento en Dios Y en el corazón la fé! ¡ Hermano, cuando no pueda Mas tu brazo resistir... A un pueblo noble le queda 21 — La libertad de morir! ¡ En tus venas sangre goda Hierve entre sangre africana! Pueblo. (Con entusiasmo.) ¡Yo daré mi sangre toda Por mi madre y por mi hermana! (Al Pueblo.) ¡Yo laureles tejeré, Yo te daré la victoria! Y yo te conduciré Por una senda de gloria! ('Pausa.) ¡ Mas oye; si hoy tu sosten Voy á ser contra el tirano, Sino me conoces bien... No digas que eres mi hermano! ¡ A mi blanca vestidura Se acerque, de dicha en pos... Quien tenga conciencia pura! ¡ Quien tenga temor á Dios! ¡ El que al vicio se despeña Mis santas leyes no acata; Yo soy la idea que enseña De fraternidad y amor..! ¡ Soy la redención del mundo! ¡Soy la justicia, el honor! ¡ De mí se aparte el malvado, Para él no serán mis galas; Solo el corazón honrado Se acoja bajo mis alas! Heroísmo. (Idem.) Libertad. (Idem.) Y no la idea que mata! ¡Yo soy el germen fecundo La que se asienta en el cielo Sobre un trono de candor! (1) ¡ La que entre doradas nubes Y entre los angeles mora! ¡La que consuela al que llora..! ¡ La que adoran los querubes! ¡ Luz de diáfano cristal! ¡ Faro del alma creyente! ¡ La que aplastó la serpiente Con su planta virginal! ¡ La que os contempla á través De su celestial mirada..! j La que es por Dios coronada Y el orbe tiene á sus pies..! «Ye, dijo, desde su gloria »Y entrega á mis Lijos fieles..! »Tu corona y tus laureles.» Genio. ¿Quién eres? Yictoria. ¡ Soy, la Yictoria! Heroísmo. L ibertad. P ueblo. G enio. ¡ Yictoria! (Todos se levantan, el Heroísmo coge la bancler española.) Yictoria. ¡Seréla guia (animándose.) De vuestra planta segura, Yed, ya en los cielos fulgura La sonrisa de María! (1) Chateaubriand. —29— «Vé» me lia dicho en el eden, «Contigo vá mi clemencia; »Les daré la independencia »En los campos de Bailen..!» «¡ Allí estaré cariñosa »Dando valor al soldado, »Alentando al desgraciado » Y consolando á la esposa!» «| Fresca corona inmortal »A1 valiente ceñiré... »Y al mártir conduciré » A la mansión eternal!» «¡ Con tierna solicitud »Tenderé á todos la mano, »Pf enriando á un pueblo cristiano » Su valor y su virtud!» Mueblo. ; Vamos! Genio. ¡ Oh! ¡ dia de gloria! Heroísmo. ¡ Será inmortal nuestra hazaña! Libertad. ¡ Vamos á salvar á España! Victoria. (Cogiendo la bandera de manos del Heroísmo.) ¡ Venid tras de la Victoria! (Vanse por el fondo derecha guiados porfía Victoria. Marcha triunfal.) MUTACION. Calabozo. España, atadas las manos con fuertes ca. cieñas, recostada sobre un banco tosco. La Tiranía y va rios sayones guardándola. ESCENA OCTAVA. España. La Tiranía. Sayones. Tiranía. Caíste al fin, bajo mi férreo yugo; (con sar casmo,) No hay humano poder que te liberte! España. La YÍctima se rie del verdugo Cuando tiene el recurso de la muerte. Si por negra traición, en mi se ensaña Tu mezquino poder ¡ pobre tirano! ¡ Tú no conoces á la noble España, No conoces al pueblo castellano ! ¡De las desdichas, el embate rudo, Esperé con valor, sufrí el ftiartirio, Mas si humano poder vencerme pudo... Humillarme es un sueño, es un delirio! ¡ Aunque cuentes los triunfos á millares Y no quepan los lauros en tu frente... Tuya será.... la tierra que pisares Mientras un español viva ó aliente! (Pausa.) Veo tus ojos por el miedo fijos..! Tiranía. ¿Miedo? ¡España! ¡y te tengo prisionera! España. ¡ No importa! ¡ esclamarán mis nobles hijos! ¡No importa! esclamará Castilla entera! A su. valor heroico no acobarda Los rudos golpes que tu brazo aborta; No lo olvides ¡traidor! ¡aguarda, aguarda! ¡ Y pronto oirás el grito de no importa! — 30 — Tiranía. (Con sarcasmo.) Tus hijos, sí, aun en mi oido zumba, El golpe rudo que los hizo trizas. España. ¡ No importa, se alzarán desde la tumba Y vendrán á cegarte sus cenizas! ¡ Presos bajo la losa funeraria Do sus restos la muerte, avara, encierra, Elevarán á mí muda plegaria; Lanzarán hácia tí venganza y guerra! Y en la noche, cual eco misterioso, En tus sueños de dulce bienandanza. Te acosará fantasma pavoroso Al grito despertando de ¡ venganza! A dó tus pasos dirigir te cuadre Te seguirán ¡ Oh! mísero tirano! ¡ El histérico grito de la madre, La maldición del impotente anciano! Tiranía. Piensas acobardarme ¡ pobre loca! Cuando por mi piedad tu pecho late. (Se oye á lo lejos el sonido de una trompa guerra.) España. (Irguiéndose.) ¡ Son mis hijos, traidor! tu estrella evoca Y apresta tus sayones al combate! ¡ Si tu traición me tiene encadenada, De mis hijos oirás la voz potente; Nunca va la traición en su jornada... Mis hijos solo luchan frente á frente! (Se vuelve á oir la trompa mas cercana.) ¡ Apréstate, traidor! cerca se escuchan, — 31 — — 32— La tea del combate está encendida..! ¡ Y verás que mis hijos solo luchan Poder contra poder; vida por vida! ESCENA NOYENA. Dichos, la Traición. Traición. (A la Tirania.J Señor, el pueblo de España El infierno nos envia, La Libertad le acompaña Y la Victoria le guia. Tiranía. (A los sayones.) ¡ Izad mi negro pendón! (Uno de ellos entra y saca unpendonrojo y negro.) ¡ Vengan en hora fatal! ¿Y tu espada? (Dirigiéndose á la Traición.) Traición. ¡La Traición... Solo maneja el puñal! (Sacándolo de debajo de su vestido y volviéndolo á guardar.) Tiranía. Con él la defensa intenta. Traición. ¡ Mi corazón miedo siente; Con la Traición no se cuenta Para luchar frente á frente! Tiranía. ¡Oh! miserable, villano! ¡ Te conocí en hora aciaga..! Traición. La Traición muerde la mano Del mísero que la paga. Tiranía. Lucharé con tierra y cielo Aunque á tu miedo me inmoles. España. (Cayendo de rodillas.] ¡ María! ¡ Dulce consuelo...! ¡ Ampara á los españoles! Tiranía. (Cogiendo su pendón que tendrá uno de los sayones en la mano y tirando de la espada.) ¡Valientes, venid aquí! (A los sayones.] ¡Del mejor la gloria sea..! (Suena la trompa muy cerca.) ¡A mí vasallos, á mí! (Los sayones tiran de las espadas.) La Libertad, el Genio, el Heroísmo, el P ueblo, la Victoria. (Dentro.) ¡Viva España! Tiranía. (Lanzándose con los suyos espada en mano á la puer ta del calabozo.) ¡ A la pelea! (Al grito de viva España la orquesta rompe la mar cha guerrera y empieza el combate, la Tiranía y los sa yones retroceden y algunos de ellos caen atravesados pol las espadas de sus contrarios. El fin del combate debe ser dentro ele la escena, este concluye huyendo los sayo5 r — 33— —34— nes. La Victoria viene capitaneando las armas españolas, con la bandera izada en la mano izquierda.J Victoria. (A los suyos.) ¡Dios lo ha querido, triunfad! (Fin del combate. Los sayones huyen, la Tiranía se rinde al número y es desarmada, pero al tiempo de ver huir los suyos, colérica y desesperada, vuelve la cabeza hácia la Traición, que ha presenciado el comba te con los brazos cruzados y le dice señalando á España.) Tiranía. ¡ Mátala! (La Traición saca el puñal y se arroja sobre España cque viéndose encadenada no se defiende; pero la Liber tad se interpone y desarma á la Traición, esta inde fensa, huye.) Libertad. (A la Traición.) ¡Tente, villano! (Dirigiéndose á España.) ¡No temas, la Libertad Rompe el puñal del tirano ! (El Pueblo, el Genio y la Libertad desatan á Espa ña, el Heroísmo viéndola sin corona le ofrece la suya, doblando una rodilla, la Libertad la toma y la coloca sobre la cabeza de España. Todos se adelantan al pros cenio. El Pueblotieneenla mano izquierda la espada de la Tiranía. Esta desarmada, pero arrogante, espera con bs brazos cruzados su sentencia.) España. (Elevando las manos al cielo.) ¡Dios me ha oido..! Genio. ¡Viva España! Libertad. P ueblo, Heroísmo, Yictora. ¡¡ Viva!! España. Quien piedad pregona En el triunfo no se ensaña... (A la Tiranía.J ¡ Vete! ¡ España te perdona ! fEl Pueblo entrega á la Tiranía la espacia, y esta se vá.J ESCENA ÚLTIMA. España, el P ueblo, el Heroísmo, el Genio, la Li bertad y la Victoria. España. Vuestro valor y lealtad Mis cadenas han quebrado: ¡Hij os mios! (El Pueblo y la Libertad abrazan á España: el He roísmo y el Genio completan el grupo: la Victoria á una respetuosa distancia tiene levantada en alto la bandera española. Pueblo. Libertad No te apartes de mi lado, Estrecha el lazo quejido Que hoy es de dicha y sosten, Ya que el Señor nos ha unido En los campos de Bailen. ¡ Bailen! ¡ tu escelsa memoria, De tus glorias el tesoro, Guardará ansiosa la historia En caracteres de oro! ¡ De abnegación y valor Emblema ilustre, inmortal, Tú eres fiel restaurador Del pabellón nacional! ¡ Tú la victoria alcanzaste Con firme y noble arrogancia, Tú las glorias eclipsaste De Sagunto y de Numancia! La paz y la dicha estén En tu suelo largos años: ¡ Eterna gloria á Bailen! ¡ Gloria al inmortal Castaños! ¡ Gloria al heroico pendón! (Señalando la bandera que tiene la Victoria.J Por él vuestra vida dad Al grito de religión, Trono, patria y libertad! Que quien la victoria ha dado Animosos, madre mia, Nos conservará á tu lado. España. ¿Quién, di? Pueblo. ¡La Virgen María! España. ¡ Máría! ¡ reina del cielo! ¡ Foco de inmensa piedad! (Dirigiéndose á sus hijos y al público y dando á sus palabras ento nación religiosa.) ¡Hundid la frente en el suelo.... Y orad, mis hijos, orad! (Todos se arrodillan, la orquesta toca la melodía muy piano, el resplandor vuelve á aparecer y se vá debilitan- — 36— do con las últimas notas de la orquesta. El telón cae muy despacio.) — 37— FIN. NOTA. NI buen éxito que lia alcanzado esta obra en su es treno lo debo, además de á la galantería del público, á la esme rada ejecución con que lia sido puesta por los acreditados artis tas que lian tomado parte en ella. Un deber de conciencia y un noble sentimiento de gratitud, me obligan a escribir estas líneas como pago de las inmerecidas atenciones de que lie sido objeto, tanto del público como de los actores. El Autor. — 4 4 — Á BAILEN. (I) ¡Espíritu español, anima ardiente La débil alma que tu fuego ansia, Y que mi voz robusta al mundo cuente Las nobles glorias de la patria mia! ¡Y tú, Madre de Dios, pura y clemente! ¡Virgen sin mancha! ¡celestial María! ¡Dame Señora protección y amparo, Sé mi guia y mi luz! ¡sé tú mi faro!! La ominosa ambición con negras alas En rumbo hácia Castilla tendió el vuelo, Queriendo, impía, marchitar sus galas, Cubrirla de baldón, ahogarla en duelo; ' Grito de horror, á las etéreas salas Raudo subió desde el hispano suelo, 4 Patria y Libertad todos gritaron, Y todos al combate se aprestaron. De férrido entusiasmo enriquecidos, Y por el pátrio amor todos guiados; A vencer ó á morir bien decididos, A la lid se lanzaron los soldados: Eran pocos.... ¡No importa! iban unidos, Y eran todos hermanos, que llamados Por la voz de la patria madre bella Iban gozosos á lidiar por ella. Fuerte como la encina que resiste Al huracán que entre sus ramas muge, Y mas altiva cuanto mas la embiste, (1) Lcida por su autor. — 4 5 — Ni se dobla ni cede al rudo empuje, Tal de valor el pecho se reviste Del soldado español, y de ira ruge; Que si intentan hollar los patrios fueros, Todos hermanos son, todos guerreros! Seguro de vencer, creyendo acaso Muerto el honor en la española gente, Avanzó el enemigo paso á paso, Y la lid provocó, firme, valiente. Rico en valor, aunque en poder escaso, Con ansia de lidiar, lanzóse ardiente El hispano león, mostrando al mundo Su valor y su arrojo sin segundo. ¡Tú Bailen inmortal, la destinada Fuiste por Dios para tan grande empresa, Tú elevaste tu frente hoy laureada, Y en ella se leyó la gloria impresa; En tus campos, Bailen, quedó vengada La noble España, que gemía opresa Codiciada del déspota altanero Que quiso esclavizar al mundo entero. Aun de Castaños vive la memoria Prenda de honor segura y sin mancilla; El en tus campos se cubrió de gloiúa, Y su recuerdo en tus anales brilla; El para tí, logró sin par victoria La libertad salvando de Castilla; ú el águila altanera, vió empañadas En tu suelo sus glorias mas preciadas. ¡Bailen recuerda que en la lid gigante De heroismo sin par, fuiste modelo, Que el mundo absorto te miró arrogante Burlar del estranjero el ruin anhelo! — 4 6 — ¡Tas páginas de gloria, ten delante Siempre de tí, Bailen! y tu desvelo Se cifre en conservar firme y seguro De tu honor nacional el lustre puro. ¡Guarda tu gloria, si, vela por ella, Que es de los pueblos el mejor tesoro, Jamás se empañe el brillo de tu estrella Ni tu limpio blasón manche el desdoro; Por rescatar tu independencia bella, Por conservar tu honor y su decoro, Defendieron tus hijos tu recinto, Y el suelo en sangre hispana, se vió tinto! Recuerda aquellos mártires que un dia Derramaron su sangre generosa; Sigue su ejemplo, que á la fama guia Y acatada serás y poderosa: Mas.... lo sigues, lo sé, y el alma mia Hoy en tu gloria se enagena ansiosa. ¡Salud noble Bailen! ¡prez á tu suelo, Y en él su bendición derrame el cielo! ¡Gloria á Castaños! cuya ardiente espada Al águila hasta entonces vencedora, Cortó el rápido vuelo, cuando osada Sus alas estendía triunfadora Contando por segura la jornada. Mas, de pronto, terrible, atronodora, De Castaños se oyó la voz potente Y la España triunfó firme y valiente! ¡Loor al Dios que quiso en aquel dia Tender su mano á la nación Ibera! Gloria á la pura, celestial María De piedad y de amor clara lumbrera; Eterna en la española monarquía Sea la voz de triunfo y nunca muera — 47— Pues siempre ha de vencer á gente estraña El grito salvador de / Viva España! Cristina C. Aviles. Bailen y Julio 19 de 1866. Á LAS H IJA S DE BA ILEN. (1) El señor Napoleón, Queriendo hacernos el bit, Entre un taco y un mondiú Se nos coló de rondon. Preso á su codicia insana Metió un millón de franceses, Y entre tajos y reveses Le zurramos la badana. Si hoy hollara nuestro suelo... ¡Ni un minuto resistia! Poniéndole en batería Vuestros ojillos de cielo. Y... vive Dios! que barrunto El final de la jornada.... Le echabais una mirada Y cátelo usté difunto. Manuel G-. Rentero. Bailen 19 de Julio de 1866. Á B A ILEN , ROMANCE. (2) No distante de Herrumblar tendido sobre unas piedras, (1) Leído por la Sra. Mentesinos. (2) Leido por su aiit'or. — 4 8 — en una tarde de estío rindió el sueño mis potencias y soñé, que á despertarme bajó el ángel de la guerra, que dicen que presenció, la victoria que hoy celebran. Entre sus alas traia las del águila francesa, y un laurel, honor de España, y de las Galias vergüenza. Plegó su etéreo plumaje; flotó sobre mi cabeza, alzó su voz argentina y dijo, con faz risueña. Hoy es el aniversario de aquella victoria escelsa que en los fastos de la historia grabada vivirá eterna, con la gloria de Bailen en cada página impresa. Mas, sepan que si hasta el cielo con razón la fama llega de los valientes Iberos y de las hijas de Iberia; si en cien combates vencieron; si fueron rayos sus diestras, si humillaron al gigante de Abokír, Malta y Venecia, no le deben este triunfo solo á su valor y fuerza, á su honor no desmentido y á su constancia suprema; iba á seguir— cuando vió á una multitud inmensa —49— que ufana me rodeaba: yo, adivinando su idea, detuve la voz del ángel y le hablé de esta manera. Ya saben, que si vencieron en la reñida contienda á las turbas del gigante de Egipto, Austerliz y Jena, no deben solo tal gloria á su valor y grandeza. Ya saben que se la deben __ ¡a la Vírg en de Zocueca! ¡viva la reina del cielo! ¡viva la patrona nuestra! Manuel Ossorio. Bailen 19 de Julio de 1866. DESCRIPCION DE LA BATALLA DE BAILEN. SONETO. (1) Pisó el franchute, de arrogancia lleno, De la morena sierra la alta loma, Y, el valor andaluz tomando á broma, Se coló por el suelo macareno. Un viejo terne, intrépido y sereno La noble insignia de Castilla toma, Su faz risueña por Sevilla asoma Y audaz avanza, de temor ageno. Antes de amanecer, entre dos luces Se arma en Bailen el infernal jaleo, (1) Leído por D. Manuel Ossorio. 7 — 5 0 — Pero pronto el francés echando fruces Pide paz y que cese el vapuleo, Y como son asi los andaluces, Los atan, los encierran y— laus Deo. Francisco Rentero. Bailen 19 de Julio de 1866. LA BATALLA DE BAILEN. ODA. (1) Dedicada al Ilustre Ayuntamiento Constitucional de la muy Noble y Leal ciudad de Bailen. España, patria xnia, Tu nombre invoco al empezar mi canto: Préstame en él tu generosa guía, Ya que mi pecho sin cesar te envía De santa gratitud el noble llanto. Grande, hermosa, opulenta, iluminada Por el sol de mas vividos fulgores; Besada por las brisas de dos mares Cuyas espumas fieras Ambicionan con ánsias seculares . La dicha de morir en tus riberas; La planta codiciosa De cien conquistadores y cien razas, Cual inquieto huracán de saña lleno, Rompió tus venas y manchó tu seno Con el baldón de torpes amenazas. (1) Leida por su autor. Las quillas atrevidas De los nautas fenicios; los traidores Hijos de la república altanera De Cartago venal; la fiel bandera Que cubrió las legiones aguerridas De su eterna rival, la altiva Roma Que inflamada en ardiente patriotismo Cruza los mundos y los pueblos doma; Las sanguinarias, masas que rodaron Del yerto septentrión, cual la avalancha, Que en incesantes tumbos desprendida Su inmensa mole y su furor ensancha, Y rompiendo en sus brazos La Roma de las lúbricas orgías Lanzáronla á los vientos en pedazos; El ciego rumbo incierto De viles muchedumbres apiñadas, Ardiente cual la arena del desierto, Y cual granos de arena, no contadas, Todas en torvo paso Caminando al empuje de las horas, De la España infeliz en sangre pura Inundaron las garras opresoras. Y luchas otra vez: nuevo tirano Intentó encadenar con mano aleve Al generoso pueblo castellano. ¡Napoleón! su nombre maldecido, Hizo al mundo temblar como las hojas Del árbol por el cierzo combatido. El Elba, el Rhin, las plácidas llanuras De Italia desgraciada; las estepas De la orgullosa Rusia; Europa toda, Anegóse de un mar de desventuras. Desde los altos vértices — 52— De las viejas pirámides de Egipto, Cuarenta siglos muertos El valor del guerrero contemplaron; Y á su feroz ampuje, Las moles pesadísimas temblaron. ¡Qué opondrás á su paso, España mia, Cuando de saña lleno Venga á romper tu destrozado seno El recio dardo de su mano impía! Y al fin la hora sonó: y el dos de mayo Vió tremolada la inmortal bandera Que besó en Covadonga don Pelayo. Españoles, luchad, el espantoso Vértigo ardiente de agitados mares, Es menor que el aliento valeroso De un pueblo que defiende sus hogares. Dios vibra á vuestro lado Su espada donde late la victoria: La vida vale menos que la patria: El sepulcro es la puerta de la gloria. El guerrero atrevido que pasea Su nombre vencedor de polo á polo. No os llamó como bueno á la pelea; Cubrióse audaz con la traición y el dolo. El os juzga ya esclavos: tanta mengua Nunca sufrió mi pueblo castellano, Sin castigar á quien hirióle insano Azotándole el rostro con la lengua. Europa estremecida Miraba á España con el ánsia triste Del náufrago infeliz, que en lontananza Divisa pobre tabla combatida, Y no osa acariciar la dulce vida Ante la luz de inútil esperanza. Pero el reloj de eternas expiaciones Marcó labora fatal: ¡Una mañana Despertóse la aurora...! ¡patria mia, Con que vivos fulgores Sobre tu seno, nido de dolores, La luz de esa mañana brillaría! ¡Los campos de Bailen...! ¡campos queridos, Si después de los siglos tal vez late Algún pecho español, como memoria De noble gratitud al fiel combate Os mandará un torrente de gemidos! Allí mi España está: sus hijos todos, Cuantos guardó ese suelo venerado Intrépidos guerreros, Llevan el corazón mejor templado Y mas duro también que sus aceros. Ellos son __ allí están.... la raza aleve Que los amaga, al olvidar la historia, De nuevo llega y á luchar se atreve, Miradlos, son aquellos Que os arrojaron en edad pasada Al turbio Careliano, Y en Cerinola, San Quintín, Pavía, Y en cien y cien batallas, Arrancaron el triunfo á vuestra mano, No por traición, sino á la luz del dia. ¿Qué esperáis? ¿qué queréis huestes malditas? ¿Yenis acaso con empeño loco A reparar derrotas infinitas? ¡Paso al nombre español! ¡paso á los buenos! Iduid, huid, traidores, Corred en espantoso torbellino, Sino queréis que al dar en su camino, Donde esclavos soñáis, halláis Señores.